5 hábitos de éxito de un buen profesional

Los hábitos son lo mejor que tenemos para convertirnos en un buen profesional. Cuidarlos, invertir en ellos, creérselos, tenerlos presentes, modificarlos, mejorarlos y potenciarlos es lo mejor que un buen profesional puede hacer hoy en día.

Para empezar la semana, o para empezar cualquier día que tú elijas, te planteo 5 hábitos sencillos, pero que requieren de tu compromiso. No nos equivoquemos el propio hábito requiere de constancia. He comprobado por propia experiencia (no concibo mejorar mi profesionalidad sin estos hábitos) y ajena que podemos señalar 5 hábitos de éxito para invertir en ser un buen profesional.

Teniendo la suerte de rodearme de excelentes profesionales, compruebo que en ellos hay en común:

5 hábitos de éxito de un buen profesional

Constantes objetivos
Creación de retos
Aprendizaje continuado
Alimentar la inspiración
Plan de acción

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objetivos
reto
aprendizaje
inspiracion

plan de acción

Si eres líder o mando intermedio, estos pasos sin duda te interesan para poner en marcha esos objetivos que sabes que necesitas mejorar en la gestión de tu equipo.

Si estás buscando trabajo estos 5 hábitos te ayudarán a organizar tu trabajo de buscar empleo, crear un proyecto de negocio o desarrollar tu marca personal.

Si eres un profesional técnico, diferenciarte con hábitos de éxito, mejorará el valor que aportas y tu empleabilidad.

Te recomiendo si te apetece, ir un paso más allá y revisar ¿Cuál es tu nivel de madurez profesional?

¿Qué hábito te falta poner en marcha para ser un buen profesional?

coaching

¿Qué le preguntarías a un psicólogo o a un coach?

No sólo las preguntas que hace un psicólogo o un coach tienen su poder, las tuyas tienen un valor enorme, porque son el comienzo de un nuevo aprendizaje y de tu crecimiento. Así lo he comprobado con algunos de los seguidores de esta web, que han tenido la curiosidad y la amabilidad, de lanzarme preguntas sobre las inquietudes que consultarían a un psicólogo y coach, como es mi caso.

Aprovecho para agradecerles su implicación y la gran curiosidad que han demostrado. Ya estoy preparando las próximas entradas con mi opinión y recomendación a las consultas que han realizado. Como me gustaría que te llegara esta oportunidad a ti también, si te apetece, puedes formular tu pregunta en el cuestionario que tienes a continuación.

Recuerda que las preguntas:

  • abren nuevas posibilidades
  • te permiten ver las cosas desde otro punto de vista
  • te ayudan a ordenar tus ideas
  • te hacen cuestionarte para crecer
  • te ayudan a encontrar nuevos caminos
  • pueden ser el comienzo de nuevos hábitos cognitivos, emocionales y conductuales
  • te ayudan a la reflexión previa al aprendizaje y al cambio
  • te permiten ser protagonista de tu aprendizaje
  • te sitúan en un contexto determinado
  • provocan nuevas ideas
  • te permiten buscar la aplicación de lo aprendido
  • ayudan a debatir
  • te provocan un análisis más profundo
  • te motivan e impulsan
  • despiertan la curiosidad
  • guían a la acción
  • te ayudan a resolver dudas
  • generan confianza
  • provocan colaboración
  • activan nuestro cerebro generando nuevas conexiones
  • favorecen la comunicación
  • pueden ser un buen punto de partida

¡Aprovecha y formula tu pregunta! En todo lo que te pueda ayudar desde la psicología y el coaching estaré encantada de preparar un contenido que te ayude.

¿Qué le preguntarías a un psicólogo o a un coach?

¡Muchas gracias por aportar tu valor!

Si prefieres hablar conmigo directamente porque tienes más preguntas te invito a:

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Qué encontrarás en las sesiones de coaching

Qué esperar de las sesiones de coaching, es una duda importante que se suele tener a la hora de decidir si participar en este tipo de procesos. Cómo vamos a trabajar, cuál es la metodología, qué ocurre entre sesiones, cuál es el papel del coach, son preguntas habituales que trataré de responder. Empecemos, si quieres, revisando el concepto básico de lo que necesitamos entender sobre un proceso de coaching con esta definición que particularmente me gusta:

 “El coaching, técnica científica que permite llevar a cabo un proceso de ayuda, ya sea de una sola persona, a un equipo de trabajo o una organización, para liberar su talento y potencial, maximizando la efectividad de sus actividades ejecutando el plan de acción acordado” (Fernando Bayón Mariné, Coaching hoy)

Qué encontrarás en las sesiones de coaching

Como en toda disciplina científica, encontraremos varios modelos que nos identifican las fases de un proceso de coaching y su metodología. Tenemos a nuestra disposición los modelos enfocados a las soluciones (metodo GROW), modelos centrados en las personas (coaching ontológico), modelos centrados en la conducta (PNL), y  modelos centrados en el momento presente (Gestalt). Cada uno aporta un enfoque distinto sobre el que el coach puede elegir trabajar, aunque personalmente creo que es importante poder desarrollar varios de manera que puedas adaptarte mejor a las necesidades de tu cliente.

Centrándonos en uno de los más representativos y que consiguió convertirse en el método base para estructurar una sesión de coaching, tenemos, el modelo GROW (Sir John Whitmore), que establece 4 pasos fundamentales a tener en cuenta en un proceso de coaching:

  • G (GOAL) OBJETIVO
    • ¿Qué quieres conseguir?
  • R (REALITY) REALIDAD
    • ¿Dónde estás ahora?
  • O (OPTIONS) ALTERNATIVAS
    • ¿Qué puedes hacer?
  • W (WILL) VOLUNTAD
    • ¿Qué vas a decidir hacer?

En cada una de las fases el coach te guía a través de diversas conversaciones en las que las preguntas, las cuestiones propuestas, te ayudarán a ser más consciente y responsable, y a que obtengas un sentido de propósito en tu labor hacia el objetivo que quieres conseguir.

Para provocar ese camino hacia el objetivo deseado, el coach debe proveerte de una serie de sesiones de trabajo en las que haya, según el modelo de J.C. Cubeiro:

sesiones de coaching

Objetivos en la sesión de coaching
  • Reflexión: a través de la escucha y conocimiento del participante, te guiará de manera constructiva a través de una serie de preguntas, para que realices un proceso introspección que te oriente tanto al proceso como al resultado que quieres conseguir
    • En esta fase serán importantes la trayectoria profesional/personal, el análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) su relación 360º (jefes, pares, colaboradores en el caso de coaching ejecutivo), y los intereses y preocupaciones del participante.
  • Descubrimiento: sólo se obtiene respuestas de aquello sobre lo que se pregunta. Con lo que en este paso el coach ayudará al participante a encontrar una serie de hallazgos personales e intransferibles que pueden provocarte, sorprenderte o “sacudirte”. En cualquiera de los casos produce un impulso para avanzar.
    • En esta fase es importante definir objetivos, retos, obstáculos, fuentes de ayuda, prioridades, oportunidades de mejora, etc.
  • Plan de Acción: Nuevamente en su conversación contigo, el coach provocará que establezcas qué posibles acciones quieres poner en marcha y qué necesitas mejorar para ponerlas en marcha
    • Hacer seguimiento conjunto de estas acciones progresivas hasta llegar al objetivo es fundamental para el apoyo y el éxito del participante en su proceso de coaching. Respetar que el cambio y aprendizaje nunca se da de golpe y de forma rápida, sino más bien de forma discontinua y creciente, ayudará a que la persona pueda identificar y resolver los obstáculos que pueda encontrarse en el camino.
  • Hábito: Elemento fundamental en un proceso de coaching que se precie. Generar nuevos hábitos en el participante para que pueda mantener el éxito de su objetivo es crucial. Como suelo decirle a mis clientes: “llegará un momento en que yo debo desaparecer de la ecuación para que tú seas autónomo en tu aprendizaje, y puedas extrapolar lo interiorizado y adquirido, incluso, para otros objetivos».
    • Conforme avanza el proceso de coaching, las sesiones se distanciarán lo necesario para que el participante, empiece a “volar por sí mismo”, fortaleciendo la conversión de las nuevas acciones puestas en marcha, a nuevos hábitos, en los que el participante gane en autonomía.

Como vemos,  un proceso de coaching, se dirige a unos resultados concretos, a través del impulso y fortalecimiento de nuevos comportamientos y acciones con el objetivo de crear nuevos hábitos. El impulso se provoca fundamentalmente, mediante varias conversaciones constructivas y provocadoras, en las que el uso de preguntas y reflexiones profundas, orientan al crecimiento personal o profesional (según sean los objetivos).

sesiones de coaching

Sin preguntas profundas obtendremos:

  • Respuestas superficiales
  • Falta de confianza
  • Pobre toma de decisiones
  • Foco en lo que no es importante

Con preguntas profundas obtendremos:

  • Proceso maduro de crecimiento
  • Mayor satisfacción y seguridad en la toma de decisiones
  • Confianza en uno mismo
  • Foco en lo que realmente importa
  • Respuestas profundas

En cada una de las sesiones (desde la primera o segunda sesión) coach y participante acordarán una serie de tareas a poner en marcha para ir acercándonos progresivamente a los hitos marcados, de las que haremos seguimiento en la siguiente sesión.

Respetando este proceso y el compromiso por ambas partes, podrás obtener diversos resultados a lo largo de las sesiones de coaching:  
  • Desbloquearte y abrir nuevas posibilidades
  • Consciencia personal
  • Ser sincero contigo mismo
  • Diálogo interno más eficiente y constructivo
  • Aprendizaje sobre tu potencial
  • Comportamientos proactivos
  • Inversión de energía emocional, cognitiva y conductual en lo que de verdad importa
  • Un camino estructurado para llegar a tus objetivos
  • Mejor percepción externa sobre tu desempeño personal y profesional
  • Planificación guiada hacia la acción
  • Potenciar la habilidad para identificar nuevas soluciones a situaciones difíciles
  • Protagonismo y responsabilidad en tu vida personal y profesional
  • Alimentar la motivación propia
  • Creación de nuevos hábitos
  • Capacidad de afrontar cambios
  • Impulsar tu compromiso hacia lo que realmente te satisface
  • Ser coherente con tus valores
  • Optimizar al máximo tus fortalezas
  • Por supuesto, los resultados que tú te hayas planteado conseguir con tus objetivos
 Algunos resultados que no debes obtener en las sesiones de coaching:
  • Consejos sobre como solucionar las situaciones difíciles
  • Manual de cómo debes actuar en tus objetivos
  • Tareas impuestas por parte del coach
  • Interminables sesiones e un interminable periodo de tiempo
  • Tiempo reducido y estricto para trabajar las sesiones de coaching
  • Que el coach convierta las sesiones en terapia
  • Amistad del coach
  • Falta de confidencialidad
  • Críticas sin fundamento o agresivas
  • Falta de aceptación y creencia en tu persona y/o tu potencial
  • Falta de respeto

Conclusión. Para mi,

El coaching es una técnica/modelo que permite trabajar con personas en pro de sus habilidades y de su potencial, mediante la creación de una relación profesional de compromiso, enriquecedora y satisfactoria para ambas partes. En esta relación profesional se fomenta el protagonismo del participante, su consciencia, y su responsabilidad sobre sus objetivos. El coach necesita adaptarse en actitud, desempeño, y en técnicas, para  facilitar el trabajo a su cliente, y comprometerse con sus mejores actitudes de éxito para un proceso de coaching.

Puedes revisar si quieres, las actitudes de los participantes qué más favorecen los resultados en un proceso de coaching en este artículo: 35 actitudes de éxito en un proceso de coaching

¿Te has planteado qué encontrarás tú personalmente en las sesiones de coaching?

Te invito si lo consideras a:

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Quiero trabajar pero no me llaman

«Quiero trabajar, pero no me llaman» empieza a ser una expresión frecuente en algunos profesionales que están en situación de desempleo, y buscan una oportunidad para tener una entrevista de trabajo. En estos casos, yo siempre pienso en las responsabilidades de todos los implicados en un proceso de selección, como avanzaba en un post anterior «los protagonistas de un proceso de selección«, considero que todos necesitamos analizar los motivos de que a un candidato no se le llame.

En el post de hoy, me gustaría centrar la atención en los candidatos, en los profesionales que tienen en su mente «quiero trabajar pero no me llaman». Es importante, reflexionar sobre los motivos, y como siempre, tratar de trazar nuevas estrategias o pequeños cambios que pueden aumentar la empleabilidad y las posibilidades de que se tenga una entrevista de trabajo.

Para fomentar esta pequeña reflexión, me gustaría comentaros un caso que me ocurrió hace unos días y tratar de sacar conclusiones que puedan ayudar a quien no le estén llamando para una entrevista. Por supuesto, habrá más casos y situaciones, pero nos centraremos hoy en éste.

Quiero trabajar pero no me llaman

Colaborando con una empresa en un proceso de selección en el que necesitaban incorporar a un profesional en un plazo de unos 7-10 días, inicié un proceso de, como lo llamo yo, «preselección silenciosa», es decir, no publicamos el puesto vacante, pero realizamos una búsqueda de posibles candidatos en linkedin.

Tenía todos los datos del puesto de trabajo a cubrir, requisitos de formación y experiencia, etc, además de conocer los valores y actitudes que se fomentan en la empresa. Inicié mi búsqueda entre mis contactos de linkedin y realicé una búsqueda de candidatos mediante palabras clave que identificaban al puesto.

Pues bien, he de decir, que revisando perfiles, me encontré muchos casos en los que faltaban datos esenciales para que me decidiera llamar a los candidatos para que participaran en una entrevista de trabajo. Por supuesto, ante otros candidatos que facilitaban mayor y mejor información sobre su trayectoria profesional, la decisión fue rápida y fácil, contactamos con los que con mayor rapidez localizamos que cumplían los requisitos.

¿Qué me encontré revisando perfiles de linkedin para un proceso de selección?

quiero trabajar

¿Cómo es posible que falten estos datos? Vivimos una época en la que hay un montón de información en todas partes, en centros de formación y de empleo, las redes sociales, etc. para poder mejorar en puntos clave nuestro perfil y visibilidad.

¿Estamos haciendo los deberes que pide nuestra marca?
¡Ponte hoy mismo a revisar que tienes al día todo lo que facilita a un seleccionador el poder llamarte!

 

¿Qué te para a invertir en tu perfil profesional y tu currículum? Necesitas recordar que:

  • Muchas ofertas de trabajo no saldrán a la luz
  • Siempre hay alguien que puede estar mirando tu perfil para realizar esa preselección y no encuentra motivos para llamarte
  • En ocasiones las empresas, tienen urgencia por contratar, y el proceso de filtrado de candidatos se hace en tiempo record, con lo que, sobresaldrán siempre los que aporten mayor y mejor información de su perfil profesional y su marca personal
  • Si tú no tienes ganas de dar valor a tu perfil, el seleccionador no tendrá ni ganas ni motivos para contactarte
  • No eres un «profesional que busca oportunidades», eso no te define, la oportunidad eres tú, y yo como seleccionador, necesito identificar, con rapidez y claridad, tu profesión o puesto de trabajo al que aspiras
  • Necesitas esforzarte y comprometerte a saber comunicar las funciones que eres capaz de asumir y por las que quieres que te contrate
  • Es esencial saber hablar de los proyectos y logros que conseguiste. Todo lo que comuniques bien en un CV o en el perfil de linkedin es una antesala de cómo realizarás la entrevista de trabajo
  • ¿Eres bueno? ¿Quién lo dice? Quiero saberlo, pide recomendaciones de calidad y comprobables
  • ¿Cuál es tu objetivo? ¿Cuáles son tus intereses? ¿Compartes contenido de actualidad en tu sector?
  • Cuida con esmero a tu red de contactos y la información a la que tienen acceso. Facilítales saber quién eres y lo que aportas.
  • «Quiero trabajar» implica quererlo de verdad y hacer lo máximo posible por conseguirlo

Por cierto, resultado de las gestiones que realicé en una mañana: el gerente de la empresa tenía 5 candidatos preseleccionados con los que ha iniciado entrevistas de trabajo y ya tiene valoraciones al respecto con las que decidir. En dos o tres días, después de recibir algunos candidatos más de los que estamos pendientes, tomará la decisión.

¿Y tú?
¿Has revisado tu perfil?
¿Cuántos motivos tiene un entrevistador para no llamarte?
¿Estás trabajando tu marca personal?
¿Todavía estás con «quiero trabajar, pero no me llaman?
Si te importa tu empleabilidad y profesionalidad, necesitas esforzarte por facilitarle el trabajo al seleccionador.

Cómo siempre, y si piensas que te puedo ayudar, te invito a:

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La mejor habilidad en la que puedes invertir este año

¿Preparado? ¿Has elegido la mejor habilidad en la que puedes invertir este año? ¿Le has dedicado un momento para pensar en ello? Si tuvieras que elegir o priorizar una habilidad ¿cuál elegirías?. Yo te propongo una que considero que es esencial en todos los ámbitos de nuestra vida.

Es la HABILIDAD DE CONVERSAR.

¿La conoces? Seguro que sí. ¿Cómo dirías que te llevas con esta habilidad? ¿Qué nivel consideras que tienes? Piénsalo un momento, no me refiero a hablar, quiero decir exactamente CONVERSAR. Ese arte que parece fácil pero no lo es. Esta habilidad que requiere intercambio de información, que requiere de preguntas y de respuestas constructivas que inviten a seguir reflexionando y responder.

Es la pregunta la que nos impulsa, Neo. La que te ha traído hasta aquí. (Matrix)

¿Dime qué cuestión te trae hasta aquí, hasta mi blog? 🙂

¿Dónde quieres que te lleven tus preguntas? 🙂

Te planteo hoy aprender a conversar contigo mismo, con tu marca personal si quieres que el mundo te encuentre, con el equipo si quieres resultados diferentes,con tus clientes para generar una relación de confianza y con tus fantasmas si quieres coger impulso.

La mejor habilidad en la que puedes invertir este año

1. Aprende a conversar contigo mismo si quieres ser feliz

Dedicarte tiempo para conversar contigo mismo amablemente es un gran comienzo para este año. Antes de que abordes tus retos. Previamente a que analices en qué puedes mejorar. Incluso antes, de que traces tu plan personal de felicidad. Aprende a conversar contigo mismo. Elige cuidadosamente un espacio y un tiempo cómodo, amable y por qué no protegido, en el que conversar contigo mismo. Cuando lo hayas elegido, prueba a conversar contigo, buscando tus propias reflexiones, las de nadie más, guiándote por reflexiones como las siguientes:

  • ¿En qué personas, situaciones, pensamientos, conductas y emociones quieres invertir energía este año? ¿Cuál es el motivo de tu elección? ¿Cómo te hará sentir?

  • ¿Cuáles son los cambios te gustaría abordar este año que todavía te cuestan? ¿Qué estás ganando con ese freno que has activado para no cambiar? ¿Cuántas cosas estás perdiendo?

  • ¿Qué has aprendido sobre el control en tu vida?

  • ¿Cómo quieres «digerir» los posibles errores/fracasos pasados?

  • ¿Cuál ha sido tu aprendizaje con respecto a tus emociones negativas? ¿Y de tus emociones positivas?

  • ¿Y cuál es el significado que le quieres dar a tus momentos de soledad en el futuro?

  • ¿Qué conclusión extraes de tus éxitos pasados?

  • ¿Cómo podrías ser más consciente de tus comportamientos, de tus emociones y de tus pensamientos?

  • ¿Cuánto hace que no te das las gracias? ¿De qué te gustaría darte las gracias?

 Recomendación: estas u otras preguntas son importantes para reflexionar. Puedes tener tus propias preguntas, serán las mejores sin duda. Ahora bien lo importante es que crees el hábito de conversar contigo mismo. Evita hacer estas reflexiones sólo una vez porque es principio de año.

2. Invierte en conversar con tu marca personal para que el mundo te encuentre.

Una de las mayores dificultades que tienen las personas que participan en mis procesos de coaching para desarrollar la marca personal, es encontrar sus propias respuestas.

 Para captar la atención de posibles reclutadores necesitas haber tenido antes una conversación con tu propio valor añadido. Antes de plantearte cómo responder adecuadamente en una entrevista de trabajo, necesitas haber conversado contigo mismo sobre tu propuesta de valor. Explicar claramente y de forma atractiva tus mejores aportaciones a la empresa o a un proyecto pasa por desarrollar tus argumentos. 

No me verás recomendar qué has de responder en una pregunta de entrevista de trabajo. Creo como reclutadora, en que los profesionales se conozcan muy bien y sepan enlazar lo que aportan con lo que la empresa o el puesto demanda. Entonces, ¿has conversado contigo mismo sobre tu aportación diferencial?

Te propongo hoy algunas preguntas que te dirijan hacia tu mejor impacto laboral:

  • ¿Cuál es tu deseo?

  • Pensando en lo que mejor sabes hacer, ¿en qué quieres invertir porque tienes una alta probabilidad de hacerlo muy bien o de forma diferente?

  • ¿Cuál puede ser tu aportación al puesto y/o a la empresa que te contrate?

  • ¿Ganaría el equipo de trabajo que te incluyera como profesional? Indica las ventajas

  • ¿Qué estás dispuesto a aprender para actualizar tu perfil profesional?

  • ¿Tienes definido en qué proyecto, empresa o puesto de trabajo serías feliz y te sentirías realizado profesionalmente?

Sólo cuándo tengas claras las respuestas a estas preguntas e incluso a otras relacionadas, empieza a conversar con el mundo. Empieza entonces, conversaciones de valor con posibles reclutadores o profesionales de las empresas a las que te gustaría acceder. Por favor, no envíes un correo simplemente diciendo que «aquí tienes mi currículum para un posible proceso de selección». Conversa.

3. Desarrolla conversaciones con tu equipo si quieres resultados diferentes.

Hay conversaciones que desmotivan, y hay conversaciones que inspiran. Y como hemos visto determinadas conversaciones te llevarán a un lugar de difícil retorno. Los diálogos resonantes/positivos te llevarán a hacer realidad el potencial de las personas. ¿Cómo son tus conversaciones? ¿Te has parado a pensar que las conversaciones son tu principal herramienta para liderar?

Los buenos diálogos que inspiran tienen la capacidad de activar el cerebro y todas las conexiones emocionales necesarias para el compromiso. Activando las partes del cerebro que facilitan la creatividad, la empatía, la resolución de problemas y las emociones positivas, conseguirás resultados diferentes. De verdad, haz un análisis, ¿se centran tus conversaciones en pedir si se están cumpliendo los plazos de las tareas?. Y si, ¿aprendieras de verdad a tener conversaciones de desarrollo de tus colaboradores?

Estaría muy bien que este año, invirtieras en aprender a generar conversaciones con tus colaboradores en las que:

  • Provoques descubrimientos

  • Les ayudes a sentirse mejor y a superarse

  • Reconozcan sus fortalezas y cómo pueden aprovecharlas mejor

  • Facilites que aprendan a analizar y pensar de otra forma, mejorando su flexibilidad cognitiva

  • Aumentes su compromiso y crees una visión compartida con el equipo

  • Ayudes a crear confianza entre los distintos miembros del equipo

  • Reflexionen cómo están funcionando como equipo

  • Impulses la creación de objetivos de equipo, más allá de los objetivos de negocio

  • Generes ilusión y se te perciba implicado personalmente

 Estas conversaciones necesitan también convertirse en un hábito para que realmente tengan impacto en la obtención de resultados diferentes por parte del equipo. ¿Qué encuentros te cuestan más? ¿Cuáles te son más fáciles y podrías empezar con ellos? Haz una previsión de conversaciones de desarrollo para los próximos seis meses. Inclúyelas en tu agenda de trabajo.

4. Dialoga con tus clientes para generar relaciones de confianza

Demasiado centrados en «cerrar una venta» para invertir en que los clientes «decidan realizar una compra». No es lo mismo un enfoque que otro. En la primera opción, «provocar el cierre de una venta», los profesionales ponen el foco en ser protagonistas de la conversación. De esta forma, casi usarás un 80% de monólogo en la conversación, dejando pues, muy poco espacio para que el cliente converse contigo. Le desmostarás cuánto te sabes tus argumentos, pero no conversarás. Casi la proporción tendría que ser al revés, un 60-70% de participación para el cliente, un 30-40% para ti.

Las buenas conversaciones de venta generan confianza en el profesional de venta y en la empresa. Luego la decisión de compra es elegida y provocada por el cliente. En este modo, el cliente te preguntará, te retará, te propondrá escenarios personales de los que te pedirá tu opinion profesional. Y es justo ahí, en ese «momento de verdad» donde estarás invirtiendo en conversar. Esto sólo ocurrirá si planificas dejar espacio para conversar.

Estaría bien plantearse como objetivo este año que incluyeras en tu aprendizaje comercial los siguientes retos:

  • Analizar tu porcentaje de participación cuando hablas con los clientes

  • Revisar en qué momentos despiertas la atención del cliente y cuándo lo estás perdiendo

  • Invertir en preguntar para aprovechar sus respuestas más que en aprenderte tus propios argumentos de venta

  • Reducir la ansiedad por cerrar una venta y cambiarla por ilusión por conocer al cliente y ganarte su confianza

  • Provocar que el cliente te ponga «objeciones» a tu producto o servicio y conversar para averiguar su preocupación antes de rebatirle.

  • Invertir en inteligencia conversacional

  • Reflexionar sobre la inspiración o ansiedad que puedes estar provocando con tus conversaciones

  • Prepararte las conversaciones antes de visitar a tu cliente

5. Ten una conversación con tus fantasmas para aprovecharte de ellos y tomar impulso

Si en alguna de estas conversaciones te están apareciendo fantasmas que te paralizan, para y habla con ellos. En el caso de que algún reto de los que te estás planteando para los próximos meses, aparecen reiteradamente fantasmas de errores, miedos o traumas pasados, conversa. Nuevamente, date permiso, crea el hábito de resolverlos, busca ese espacio y tiempo amable del que hemos hablado y dales la mano. Evita evitarlos ;-).

Tus preocupaciones afectarán a tu forma de conversar y como consecuencia, al impacto que generes en los demás. Los miedos, aparecerán en tu diálogo interno diario, una entrevista de trabajo, y en las reuniones con tu equipo o con tus clientes.

Los «fantasmas» tienen la facultad de «asustar», pero a veces es que es la única forma de que te pares y les prestes atención. Así que, plantéate hacer caso y conversar con tus:

  • Miedos

  • Experiencias negativas pasadas

  • Frenos al cambio

  • Emociones negativas

  • Preocupaciones

  • Dependencias emocionales

  • Ansiedad

  • Bajo estado de ánimo

  • Auto críticas

  • Propias normas aprendidas o heredadas

  • Desmotivación

 ¡Ánimo! 🙂 , para resolver y seguir adelante con seguridad, una buena conversación te abrirá las puertas del logro al que quieres llegar.

“El talento de la conversación consiste en no hacer ostentación del propio, sino en hacer brillar el de los demás” Dale Carnegie

¿Qué pregunta te surge con estas reflexiones? ¿Cuál de estas conversaciones sería prioritaria para ti?

¿Te gustaría seguir profundizando en este tipo de conversaciones?

¡Cuenta conmigo si lo consideras!

6 riesgos que asumes cuando no aceptas el cambio

La psicología, el coaching, y la formación experiencial y aplicada, son promotores del cambio. Desde cualquiera de estos enfoques de trabajo provocaremos el cambio en tanto en cuanto los participantes implicados así lo decidan. Desde este tipo de intervenciones se facilita que la persona pueda crear algún tipo de cambio y aprendizaje. Recursos personales, creación de nuevos hábitos y desarrollo de nuevas competencias, serán los objetivos clave. 

Cuando hablamos de generar un cambio necesitamos tener en cuenta en nuestros procesos de trabajo los elementos que lo facilitan.

¿Qué condiciones se necesitan para favorecer el cambio?

Es importante conocer que el cambio, entendiendo éste como sostenible en el tiempo requiere de tres condiciones.

  • Que sea intencional y voluntario. Es decir, que realmente si quieres cambiar hayas elegido hacerlo. Los cambios impuestos o por compromiso, no se sostendrán en el tiempo y no permitirán incorporar nuevos hábitos. Cuando eliges poner en marcha esfuerzo, compromiso, y recursos cognitivos y emocionales, tendrás éxito. Si tu motivación es propia e interna podrás acceder a disfrutar del cambio. Si vas a complacer a alguien, no lo asumirás.

  •  Gestión de impulsos emocionales. Será difícil mantener el cambio en el tiempo sin una adecuada y equilibrada gestión emocional. La inteligencia emocional nos ayudará a desarrollar la capacidad de manejar tanto nuestras emociones negativas, como positivas. Los miedos, los problemas y las debilidades de una persona provocarán las emociones negativas correspondientes a este proceso de cambio. Las esperanzas, sueños, posibilidades y fortalezas de la persona provocarán nuestras emociones negativas. Necesitaremos de la gestión de ambas. La regulación de nuestros miedos nos permitirá estar en alerta en el nuevo proceso, y no pecar de excesivo optimismo. Los sueños y las posibilidades nos ayudarán a permanecer abiertos al aprendizaje.

  •  El cambio es un proceso discontinuo y creciente. Es fácil comprobar que el cambio y el aprendizaje, no es algo lineal y ascendente. Cualquier hábito que hayamos intentado cambiar y mejorar, se habrá visto interrumpido por altibajos de éxito y retroceso. Estos altibajos se alternarán hasta que con voluntariedad nos superamos. Con una gestión emocional adecuada y con reflexiones propias lo conseguiremos. Esto nos permitirá hacer nuevos descubrimientos personales en el aprendizaje del nuevo hábito, ayudándonos a instaurar el cambio definitivo y sostenible en el tiempo.

 ¿Y si no invertimos en todo esto?

6 riesgos que asumes cuando no aceptas el cambio

Te estancas. No aprendes. Tu vida no es mejor.

  1. Quedarte como estás significa quedarte estancado. En cualquier aspecto de tu vida que decidas no elegir cambiar, te quedarás estancado. Tanto en el área personal, laboral, social o familiar, te puedes quedar en un punto muerto. Es posible que lo hayas detectado. Puedes encontrarte con relaciones personales que ya no te satisfacen. Situaciones laborales que no te hacen sentir bien o no te enriquecen. ¿Te has dado cuenta?. ¿ Y si le prestas atención a esa sensación?. Tu emoción siempre comunica algo. La cuestión es ¿quieres arriesgarte a vivir en ese «punto muerto» que no te ayuda vivir una vida plena?. O por el  contrario. ¿Quieres experimentar que otra vida es posible?

  2. No aprenderás nuevas competencias o recursos personales. El mundo va a seguir cambiando contigo o sin ti. Que tú decidas no aliarte con los cambios no impedirá que los demás cambien. ¿Quieres perderte de verdad nuevos conocimientos, nuevos valores, nuevas habilidades, nuevas emociones?. Algunas personas parece que ya llegaron a la cima de su potencial. Consideran que ya no tienen nada que aprender. O incluso, que es más cómodo actuar como lo llevan haciendo durante muchos años. Desde luego cómodo puede ser, pero poco satisfactorio también. La baja tolerancia a la inquietud emocional que producen las situaciones de aprendizaje, te impedirá aprender nuevas competencias. Te impedirá ser mejor profesional. Te impedirá incluso, ser mejor persona y disfrutarte más. ¿ Y si invirtieras en disfrutar de esa inquietud?

  3. Tu vida seguramente no será mejor. Si no aceptas el cambio, tu vida no mejorará. En la vida de todos hay temas, situaciones y emociones por resolver. Todo está esperando que tú hagas algo diferente. Pensar que al menos, «no estaremos peor» no sirve a largo plazo. Sí estaremos peor, porque tu agotamiento emocional con las situaciones que no resuelves aumentará. Con lo que tu satisfacción personal se reducirá. Tu vida no será mejor. ¿ Qué te hace asumir este gran riesgo?. Seas quien seas te mereces que tu vida sea mejor. Eso sí, requiere de tu voluntad. Se necesita de tu responsabilidad para gestionar emociones en este proceso. Y necesitas ser paciente ya que no será un camino ascendente, sin obstáculos, y rápido.

Sin retos. Te superan. Te cuesta mucho cambiar.

  1. No crearás oportunidades de reto o superación. Un aspecto común en todas las personas que se resisten al cambio es la pérdida de oportunidades vitales que les permitan superarse. Han entrado en un «círculo vicioso» que les mantiene en una vida sin oportunidades para reír y disfrutar. Cuando no aceptas el cambio, alimentas una espiral que te impide protagonizar la creación de nuevas fuentes de autoestima. Elegir el cambio como hábito en tu vida, te permite estar en constante posibilidad de retarte. Aumenta las posibilidades de sentirte mejor contigo mismo. Cuando eliges el cambio y el aprendizaje en tu vida tienes más posibilidades de éxito. También de fracaso, pero es que esto también es un aprendizaje que te llevará a otros éxitos. Lo que necesitas tener claro es que quedarte como estás no te ayudará a sentir que evolucionas.

  2. Otras personas te superaránNo es que tengas que compararte con los demás. Ahora bien, en cualquier relación sea familiar, personal, social o laboral, te encontrarás con personas que aceptan el cambio. Ellos crecerán. Tendrán nuevas ilusiones, retos, valores y prioridades. Tus relaciones ya no serán las mismas si tú no cambias y aprendes. Ellos van a disfrutar ¿por qué tú no?. ¿Esperas que las personas sean como las conociste un día?. ¿Esperas que las relaciones sean siempre igual? Esto no funciona mucho, de verdad. Tanto las relaciones personales como las profesionales, necesitan avanzar, tener nuevos retos y capacidad para disfrutar de forma diferente. Este hábito enriquece las relaciones, garantiza que se mantengan en el tiempo y las enriquece. Se crean nuevos descubrimientos, sorpresas e ilusiones. ¿Tú que quieres?

  3. Cuanto más tardes en elegir el cambio más difícil será. Nuestro cerebro funciona perfectamente. Cuando le hemos enseñado un hábito y lo utilizamos, lo mantiene y lo perfecciona. Ahora bien, ¿todos tus hábitos te están proporcionando el resultado que quieres?. Analiza cuáles se están quedando caducos. Ya que cuanto más tiempo pases anclado en un hábito más difícil te será cambiarlo. Si piensas a menudo, «ya cambiaré cuando….», nunca encontrarás el momento adecuado. Ya que los aprendizajes antiguos se resistirán al cambio, sobre todo porque los sigues utilizando. Pasará el tiempo y te costará más aprender. Lo que sea, aprendizajes técnicos o personales. Te costará más. No será imposible, pero ¿qué necesidad tienes de que te cueste más? 

Y ahora dime ¿Quieres seguir asumiendo estos riesgos? 

Recuerda
  •   El cambio requiere de intención, de gestión emocional y de aceptar que habrá altibajos en el proceso.
  • No te mereces quedarte estancado. Todo el mundo por muy difícil que sea su situación, tiene margen para las posibilidades.
  • Incorpora en tu vida la inquietud emocional que provocan los aprendizajes. Pueden ser un impulso para ti.
  • Tu vida será mejor en tanto en cuando decidas que así quieres que sea.
  • Crea nuevas «espirales positivas» que te aseguren un camino de descubrimientos y éxitos.
  • A las personas que te rodean les gustarás más si creces. Tu marca personal, tu liderazgo, tu persona atraerá mucho más si evolucionas.
  • Entrena a tu cerebro a un aprendizaje constante, ya que este hábito multiplicará los siguientes aprendizajes.

 Si te puedo ayudar, estoy a tu disposición. Disfruta de tus cambios. 🙂

¿Quieres recibir feedback útil y con significado? Pídelo

¿Cuánto nos podría ayudar un feedback útil y con significado?. Si has tenido ocasión, cuando alguien proporciona este tipo de información es tremendamente valioso.

Sé que en ocasiones no lo habrás recibido de la manera más adecuada. Pero qué le vamos a hacer. Somos responsables de cómo gestionamos nuestras reacciones. No, de cómo comunican los demás.

No obstante, es una pena. Que una herramienta tan valiosa se deje de utilizar, sólo por desconocimiento. No me parece bueno.

Ahora bien, yo te propongo otro enfoque, pídelo. Pide tu feedback y guía a la otra persona. Guía al otro, para que la información que te proporcione tenga el mayor significado posible para ti.

Crítica es igual a feedback y viceversa. Pero parece que la palabra crítica la hemos mal utilizado. La asociamos a una expresión molesta y sin sentido que se proporciona cuando alguien está enfadado. Y claro, si esperamos a encontrarnos en una situación tensa para dar y/o recibir feedback… Pues a veces, es más complicado. No imposible, pero hay más factores que influyen. Las emociones, el elemento crucial en las comunicaciones.

¿Quieres recibir feedback útil y con significado? Pídelo

La crítica en realidad, es un método de aprendizaje muy valioso.

La verdad, como psicólogos, siempre comentamos que el feedback es importante que sea:

  • Solicitado: sorprender a alguien con una reflexión de mejora cuando no está preparada, puede causar estragos. Es importante, pedir permiso y preparar la situación.
  • Auténtico y sincero: para malas intenciones no necesitamos a la psicología, ni un momento adecuado. Ya que, suponemos que quieres que la otra persona pueda mejorar. Ayúdale con sinceridad, no con segundas intenciones.
  • Útil: para la persona que lo recibe (no sólo para el que lo emite). Es decir, después de tu comunicación, la persona sabrá qué cambiar, para qué, cómo y cuándo. Si no es así, no sirve.
  • Orientado al futuro y al cambio: de nada vale pasar una hora profundizando en lo mal que lo hizo alguien. El objetivo es aprender. Y aprender significa, que puedo preparármelo claramente para la próxima vez.
  • Sin «sandwich» por favor: si vas a proporcionar una recomendación de cambio, comunícala claramente. Sin rodeos. No «hagas la pelota». Evita decir algo bueno y luego «machacar» con lo que pides que cambie. Si quieres comentar oportunidades de mejora, dilo. Avisa a la persona y comentarlo tranquilamente. Si utilizamos con frecuencia la técnica «sandwich» la persona deja de creer en la información positiva que recibe. Aprende que es la antesala o la excusa para hablar de lo negativo.
  • Específico: tanto si es positivo como si es de mejora. Parece que aumentamos el número de detalles sólo cuando pedimos a alguien un cambio.
  • Da tiempo para pensar en ello: la otra persona tiene derecho a pensar y reflexionar sobre lo que dices. Tú lo tienes claro en tu cabeza. El otro necesita procesarlo, entenderlo, aceptarlo y «comprarlo emocionalmente».
  • Recordemos que hablamos de percepciones: por último, recordemos que cualquier feedback, no es más que una percepción del que lo emite. O tan importante como una percepción de nosotros que tienen los demás. Pero, no es la verdad absoluta.

¿Cómo podemos guiar al otro a darnos un feedback útil y con significado?

Te propongo un ejercicio si quieres. Objetivo: aprender de forma voluntaria.

Elige a unas cuantas personas. Mínimo tres, máximo 6-8, estaría bien. Y hazles llegar las siguientes preguntas. Si puedes facilitarles que la recepción sea anónima mejor. Sino no pasa nada. Mientras tú confíes en esas personas y te lo tomes como un aprendizaje.

Veamos algunas preguntas que te pueden servir.

Dime 2-3 palabras que elegirías para describir cómo es trabajar conmigo

Es una buena pregunta para extraer tu «esencia». ¿Cón que se quedan las personas de ti?. ¿Cuál es la huella que dejas?

En qué me has visto contribuir al equipo, a la empresa o las personas en general

Que no sea una intuición. Es importante que la persona que te propocione el feedback, te haya visto. Es muy útil, saber que ha comprobado su información.

Cuáles son mis mejores fortalezas y qué aportan

¿Qué impacto tienen tus fortalezas?. ¿Cuáles se perciben de ti?. A lo mejor coinciden o a lo mejor no, con tu opinión. En cualquier caso, te servirá.

Cuáles crees que son mis "puntos ciegos". De qué crees que no soy consciente

Todos tenemos al menos, un «punto ciego». ¿Qué se nos escapa?. Nadie mejor que las personas en las que confiamos para ello. Te proporcionarán información que se te puede haber pasado.

Qué actitudes y comportamientos te gustaría ver más en mi

¿Qué podemos potenciar para ser mejores?. Nada es blanco o negro. No somos «malos» o «buenos». Ahora, seguro que hay comportamientos que si los potenciáramos, nos iría mejor.

Qué actitudes y comportamientos te gustaría ver menos en mi

¿Qué podemos reducir?. No porque sea malo. Puede que en esa situación, con esas personas, determinados comportamientos, sea mejor reducirlos. ¿Cuáles serán?.

Cómo es la experiencia de conversar conmigo

¿Qué se llevan de ti cuando tienes una conversación?. ¡Es tan importante!. En cualquier trabajo. Para cualquier puesto. Da igual de qué relación estemos hablando. Conversar contigo y que sea una buena experiencia, es fundamental para ti.

Qué emociones transmito habitualmente

Y por último, ¿se emocionarán contigo?. ¿Qué emoción se llevan en general?. Si tuvieran que describirte con un par de emociones… ¿Cuáles serían?.

¿Cómo lo ves?. ¿Te animas? 😉

¿Y ahora qué hacer con todo el feedback que has recibido?

Aprovéchalo. Tómate un tiempo o varios, tranquilamente para estudiar todo. Y si te atreves 😉 o te es posible:

  • Saca conclusiones.
  • Haz una lista con lo que te funciona
  • Haz una lista con los posibles cambios que te plantean
  • Piensa cómo aprovechar en tu día a día tus fortalezas. Sea que estás en búsqueda de empleo o que estés trabajando. Seas líder o miembro de un equipo. ¿Cómo puedes apoyarte en tus fortalezas en tus próximos retos?
  • Decide que cambios quieres abordar. (Tienes derecho a decidir que quieres cambiar o no). Escribe un plan de cómo podrías hacerlos realidad. Ponles fecha y situación.
  • Analiza que ventajas te va a reportar.
  • Sobre todo localiza en el feedback que te proporcionan información específica de mejora.
  • Si tienes ocasión, comenta con las personas tu plan. Sin discutir. El objetivo es intercambiar percepciones y orientar la conversación hacia el futuro.
  • Si te apetece, coméntalas con alguien de confianza o con un profesional. Por supuesto, puedes contar conmigo para comentar tu investigación 😉

¿Qué tal?. ¿Quieres aprovechar esta oportunidad para recibir feedback más últil y con significado?

Espero que pueda serte útil este ejercicio para:

  • Ganar seguridad en tus entrevistas de trabajo
  • Afianzar tu autoestima y desarrollar tu potencial
  • Liderar mejor, en caso de que lleves un equipo
  • Aportar tu potencial a tu equipo
  • Sentirte mejor contigo mismo
  • Acercar la percepción que tienes de ti con la que tienen los demás de ti
Si quieres puedes descargarte el cuestionario listo para enviar y cumplimentar por las personas que desees. En este enlace podrás acceder al cuestionario.

4 claves para lidiar con las «urgencias» de tu día a día

Aprovecha ya mismo para tomar decisiones sobre las «urgencias» e imprevistos que te van a llegar hoy. Algunas, sabes que serán realmente urgentes. Otras, si lo analizas tres segundos, verás que no lo son. Evita dejarte llevar por las aparentes «urgencias e imprevistos».

Consigue reducir al máximo los impactos innecesarios que captan tu atención en tareas que no son realmente relevantes y urgentes para ese mismo momento.

Recuerda, la mejor gestión del tiempo, implica DECISIÓN.

4 claves para lidiar con las "urgencias" de tu día a día

¿Qué decisiones puedes tomar ya mismo?

Recuerda, los imprevistos y las urgencias reales no podemos eliminarlas. Ahora bien, puedes reducir el número de impactos "urgentes" que recibes al día y que no tenías previsto.

Cómo empezar a crear cambios en tu vida

¿Qué es lo que más te cuesta de conseguir el cambio que quieres?.

¿Tienes emociones contradictorias cuando decides cambiar algo en tu vida?

¿Notas que hay momentos que avanzas y otros que retrocedes?

Revisa tranquilamente estas reflexiones. Seguramente puedas estar más tranquilo y más seguro. Comprende qué facilita el cambio y qué lo dificulta.

Cómo empezar a crear cambios en tu vida

Comprendamos primero el cambio

Me basaré en esta ocasión en la Teoría del Cambio Intencional de Boyatzis (ICT) (2006). El  cambio en las personas no tendrá éxito a largo plazo sin tener en cuenta y trabajar tres elementos importantes:

  1. La intencionalidad, voluntariedad del cambio
  2. El equilibrio y alternancia entre fuerzas emocionales positivas (PEA) y negativas (NEA)
  3. La aceptación de que el cambio es un proceso discontinuo creciente de aprendizaje. El cambio es provocado por descubrimientos y las reflexiones de las personas

Esta teoría nos proporciona una visión del cambio que incluye no solo aspectos comportamentales. Si no también aspectos emocionales y neuroendocrinos del aprendizaje.

El cambio sostenible se llevará a cabo conforme facilitemos el desarrollo de  algunos componentes esenciales. Los comportamientos, los pensamientos, las emociones, y las percepciones. Este cambio representa una transformación en acciones, hábitos y competencias asociadas al desempeño. Esta transformación puede darse en los sueños o aspiraciones de una persona. También en la forma en la que actúa. En la sensibilidad que muestra hacia otras personas. O incluso, en el desarrollo de una visión personal que le inspire y motive.

Tengo la intención y quiero cambiar

En ocasiones aprendemos habilidades como respuesta a una necesidad puntual. O también a una necesidad de aprobación o complacencia. En estas ocasiones no incluimos el compromiso. Este tipo de aprendizaje no se sostiene en el tiempo (Specht & Sandlin, 1991). Sin embargo, el aprendizaje y cambio más sostenible en el tiempo es aquel que es intencional (Sinatra & Pintrich, 2003). Aquel en el que la persona decide poner en marcha esfuerzo y compromiso. La persona elige recursos cognitivos y emocionales, para que el cambio se produzca. Aquí es dónde empieza el cambio.

Es la motivación intrínseca a la persona la que produce mayores resultados de aprendizaje. Ya que proviene de una activación interna de la persona para crear su propio cambio.

Cómo profesional de psicología, que aplica las bases de coaching, este aspecto es crucial. Se ayuda a reactivar este tipo de motivación e impulso hacia el cambio. Se redirige hacia los objetivos que el participante de un proceso de coaching haya elegido.

Todas las emociones son necesarias para el cambio

Desde este mismo enfoque teórico se tiene en cuenta el rango emocional. Gestionar adecuadamente el equilibrio y alternancia de las fuerzas emocionales que acompañan al cambio, es fundamental. Hablamos, entonces, de las emociones positivas y de las emociones negativas. Ambas acompañarán siempre al cambio.

Es en este punto donde las teorías de la neurociencia y neuroendocrinología toman su importancia a la hora de provocar el cambio sostenible.

Las emociones positivas, vendrán impulsadas por los «Atractores Emocionales Positivos» (PEA). Aquí se incluyen las esperanzas, sueños, posibilidades, y fortalezas de la persona. Los PEA activarán el Sistema Nervioso Parasimpático de la persona favoreciendo la apertura al aprendizaje. Se activará la atención a las nuevas posibilidades, al desarrollo de las capacidades cognitivas y emocionales. Además se potenciará la recuperación del sistema inmunológico. En estados de PEA aprendemos.

Las emociones negativas, vendrán impulsadas por los «Atractores Emocionales Negativos» (NEA). Aquí se incluyen los miedos, los problemas y las debilidades de una persona. Los NEA activarán el Sistema Nervioso Simpático de la persona. Así nos mantendremos alerta y en tensión. Aumentará entonces la capacidad de centrarse en los errores y en los miedos. En estados de NEA no aprendemos de forma sostenible, sólo se facilita la supervivencia.

Las emociones positivas y negativas se alternan a lo largo del tiempo en todas las personas. De hecho necesitamos ambas para un aprendizaje de cambio.

Como psicólogos especialistas en coaching, nuestro papel es provocar, mediante técnicas, que la persona pueda reactivar lo máximo posible los PEA. Ya que es en este proceso en el que el aprendizaje de cambios sostenibles se desarrolla.

También es importante, ayudar a que pueda gestionar los estados en los que los NEA se activan. Aunque están asociados a miedos y amenazas, también aportan el compensar el exceso de optimismo en la consecución de los logros.

Un proceso de coaching logrará un equilibrio adecuado entre estas fuerzas emocionales. Se necesita provocar la autonomía de la persona, en saber gestionar el equilibrio de ambos tipos de emoción. Es en esta adecuada alternancia, de los PEA y NEA, donde se producirá el aprendizaje y cambio sostenible.

El cambio es un proceso discontinuo creciente provocado por los descubrimientos de las personas

Es fácil comprobar que el cambio y el aprendizaje no es algo lineal y ascendente. Cualquier hábito que hayamos intentado cambiar y mejorar se habrá visto interrumpido por altibajos de éxito y retroceso. Estos altibajos se alternarán. Con voluntariedad, con una gestión adecuada de los impulsores emocionales, se logrará. Serán importantes también las propias reflexiones. Aquellas que permitan hacer nuevos descubrimientos personales en el aprendizaje del nuevo hábito. Así nos acercaremos a instaurar el cambio definitivo y sostenible en el tiempo.

Desde las sesiones de psicología y/o coaching, se tiene en cuenta y se respeta este hecho. Es importante para comprender la evolución de las personas en sus procesos de cambio. Y más importante, que cada cliente comprenda su velocidad de cambio. el objetivo es que sean conscientes de cómo será su proceso de cambio y aprendizaje, hasta la consecución de los logros acordados.

¿Qué cuestiones podrías aprovechar para impulsar tu cambio?

Espero que sea de utilidad 😉

Si tienes cualquier consulta sobre tus avances en los cambios que quieres conseguir, ya sabes. Estoy a tu disposición. 😉

Cómo organizar tu trabajo para no sentir tanto estrés

Sí por favor. ¿Hacemos un ejercicio de análisis de cómo estamos trabajando?. ¿Nos sentimos bien con nuestra gestión del tiempo?.

Esta fue la propuesta que trabajamos con un gran profesional. Miguel Gironés, Decano del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas e Ingenieros Civiles. CITOPIC, Zona Aragón. 

Miguel y su equipo, han tenido la amabilidad de invitarme a colaborar con este artículo. En su revista CIMBRA, publicada semestralmente. 

Me alegra muchísimo haber colaborado con ellos, tratando de aportar ideas sobre nuestra gestión del tiempo diaria. Así que os invito a revisar estas reflexiones por si os pueden servir.

Podéis consultar la revista completa en el aquí en su enlace original. 

Cómo organizar el trabajo para no sentir tanto estrés

¿Se puede estar satisfecho de la organización de nuestro trabajo? ¿Y de nuestro tiempo? Sí, efectivamente se puede. Se hace. Y es una de las ventajas de las que más pronto disfrutas cuando te organizas.

 Cuando te organizas y eres el protagonista de tu tiempo y tu gestión, tomas decisiones, negocias tiempos y plazos. Aprovechas los tiempos según el nivel de concentración que necesitas. Siente uno la satisfacción de que cada día te has aproximado a lo que querías. Sino en un 100%, en un porcentaje muy alto.

 

Preocupaciones frecuentes en la gestión del tiempo

Desde profesionales freelance hasta directivos, veo a menudo como el tiempo se come su bienestar y su tranquilidad. Constantemente tienen presente en su cabeza:

  • tareas pendientes
  • llamadas que no hicieron
  • la preocupación de resultados
  • la ansiedad de que no se olviden las cosas
  • la intranquilidad por si no llegan a tiempo a todo

Así, el estado de agotamiento continuo del día a día, dificultará tus mejores niveles de concentración y atención. Es decir, la intranquilidad de las tareas futuras, no te dejará hacer un trabajo de calidad en el presente. Y lo que es peor, no disfrutarás tampoco de tu trabajo. Ya que dedicamos muchas horas al día a trabajar, ¡qué menos que las puedas disfrutar!

Una buena gestión del tiempo y organización del trabajo, te permite concentrarte en lo que quieres hacer. Además, te deja tranquilo. Lo que queda pendiente, tiene un tiempo y un lugar para realizarlo. ¿Por qué?, porque lo has planificado y le has asignado un día y una hora.

¿Pero por dónde empiezo? Haz un "stop" y decide organizar el trabajo.

Una de las primeras recomendaciones que sugiero en los cursos de gestión del tiempo es que te dediques una rato a tener una visión global de tus proyectos y tareas. Elige un tiempo en el que puedas registrar todos tus proyectos, trabajos, etc. Agrupa tareas por similaridad o temáticas. Para ellos son excelentes las ventajas que te pueden proporcionar las aplicaciones de gestión de proyectos y tareas. Buenos ejemplos pueden ser Todoist y Asana, por ejemplo. Si además gestionas equipos, te permitirán hacer un seguimiento al instante, del estado de las tareas asignadas, sin molestar con interrupciones

Registra cada proyecto, o cada cliente, o cada temática de trabajo y registra todas las tareas que serán necesarias para llevarlas a cabo. Mantén esta información actualizada. Y con cada imprevisto o tarea no esperada que te surja en el día, registra en el momento, cuál es el plazo máximo y cuándo la vas a hacer. Consigue que tu cabeza no piense más en ello. Sólo el tiempo que hayas planificado para ello.

Asigna a cada tarea el plazo máximo. Y empieza cada día con las prioridades que te marca tu propia planificación.

El nivel y calidad de concentración en una tarea no está al máximo desde el momento mismo que la empiezas. La concentración sigue un curva de U invertida, que se reactiva cada 1.5h aproximadamente. Por ello antes de exigirte, tu máxima creatividad y esfuerzo, es importante que realices algunas tareas de organización y preparación, como por ejemplo:

  • Si vas a realizar llamadas importantes, haz un esquema de cada llamada y prepárate lo que quieres comunicar y qué quieres conseguir
  • Al realizar un informe importante, dedica unos minutos a preparar los hitos que para ti serán claves y qué puntos incluirás en cada uno de ellos
  • En caso de participar en una reunión prepárate bien lo que quieres comunicar y anticipa cómo manejarás posibles objeciones

Y como dice una expresión inglesa, ¡eat your frogs first!. «Cómete tus ranas primero. Es decir empieza por esas tareas que tienes que hacer pero no te gustan demasiado. Empieza fragmentando la tarea, y progresivamente ve terminando. Tendrás la satisfacción de haberla acabado y el resto del día, para invertir más tiempo en lo que te gusta.

¿Y el calendario, para qué lo uso? Para eventos.

Compruebo como muchos profesionales llenan su calendario con múltiples tareas que constantemente mueven de día. Consiguiendo además, que el aspecto visual del calendario nos genere ansiedad. El calendario es para crear eventos, reuniones, visitas o fechas topes de algo importante. Evita usarlo como recordatorio de tareas. Te saltarán múltiples recordatorios pero no te facilitará establecer prioridades.

¿Y el correo electrónico? Para algo que no sea inmediato.

Cuando es algo urgente, se llama, o se busca a la persona para una interacción presencial.

Muchos directivos me comentan que en su bandeja de entrada reciben diariamente de 200-500 correos. Eso es imposible de gestionar, a no ser que te pases toda la semana contestando. Y no creo que les paguen para eso. Cuando utilizas un gestor de proyectos o tareas, el correo puede reducirse en cerca de un 70-90%. Así que, plantéate:

  • ¿Tendrías que estar en copia en todos esos correos?. Empieza a decidir con los demás cuándo es necesario que estés en copia.
  • ¿Una reunión periódica con tu equipo o con otros departamentos solucionaría los temas? ¿Reduciría la incertidumbre de los demás, ya que no saben cuándo les prestarás atención?
  • ¿Estás discutiendo/debatiendo por correo? Cuando un mismo tema de correo va y viene más de tres veces, plantéate una llamada o reunión
  • ¿Los correos que recibes son para que otros dejen constancia de lo que  han hecho? Usa un gestor de proyectos y combínalo con reuniones de seguimiento estructurado
  • ¿Sabes de qué va ese correo que recibes?. Pide y envía un correo con un asunto concreto, especifica lo que quieres de la otra persona y acostúmbrate a indicar un plazo de tiempo para que todos se puedan organizar.

¿ Y qué hago con los imprevistos? Decidir, si lo son.

Deja en tu planificación un margen para imprevistos. Si es urgente este imprevisto, es urgente. Te corresponde atenderlo. Si es verdaderamente urgente, repito. Si no, se firme con la pregunta ¿urgente para cuando? ¿dentro de una hora?, ¿de un día?. Asígnale un plazo y un tiempo en el que le prestarás atención. Inmediatamente, inclúyelo en tu gestor de tareas. Y olvídate hasta entonces.

Aplica el mismo criterio para las llamadas y visitas inesperadas. Organiza, agrupa y agenda todo lo que puedas con antelación. Incluso asigna un día y hora específico. Muchos imprevistos podrían no haberlo sido con una organización previa, Reduce la incertidumbre de los demás, acerca de cuándo se pueden sentar contigo a ver ese tema.

¿Y las reuniones? Por favor, decide que sean eficaces para todos.

Otra de las quejas comunes en las empresas es las horas interminables que tienen las reuniones y la incertidumbre del tiempo de duración. Estos hábitos generan una tremenda ansiedad sobre cuándo podrán hacer el resto de trabajo que tienen pendiente. Además, provoca una gran pérdida de la sensación de ser «dueño de nuestro tiempo». Así que puedes empezar a reflexionar sobre cuestiones como:

  • ¿Tiene todo el mundo claro para qué va a la reunión?
  • ¿Saben la hora de comienzo y de finalización?
  • ¿Conocen cuál será su aportación y rol en la reunión?
  • ¿Es necesaria para todos la asistencia completa a toda la reunión?
  • ¿Se sabe el orden y tiempo que dedicaremos a cada tema?
  • ¿Cómo recordarán las conclusiones y tareas que se han decidido en la reunión?

Apresúrate, evita hacer una reunión más sin que tengas toda esta información clara para todos los asistentes. Decide hacer que el tiempo invertido sea el justo y sea eficiente para el objetivo.

Sé feliz con tu tiempo. Una vez se vaya, tú pierdes la oportunidad de sentirte mejor.

Como última recomendación, decide en tu organización que la gestión del tiempo es un tema de todos. Si uno sólo aplica decisiones, sirve, pero sirve poco. Conciencia y decide con todos, cómo os organizaréis y como respetaréis vuestro tiempo y vuestras energías.

Pero sobre todo, decide ser feliz con tu tiempo y tu organización del trabajo. Recuerda el objetivo, trabajar con la máxima tranquilidad y satisfacción.

De vuelta de vacaciones o fortaleciendo tu vida

¡Bienvenid@! Me alegra encontrarte por aquí de nuevo. Espero que hayas disfrutado de un verano estupendo 🙂

Sin duda, nos acercamos a cambiar de estación y de rutinas en la actividad diaria. ¿Cómo estás?.

E inevitablemente, me gustaría preguntarte ¿cómo quieres estar?.

Este es mi planteamiento para este nuevo comienzo ¿estás de vuelta de vacaciones o estás fortaleciendo tu vida?

De vuelta de vacaciones o fortaleciendo tu vida

Lo haremos sencillo que nuestra mente posiblemente necesita readapatarse en este cambio de escenario. Si estás de vuelta de vacaciones, probablemente, sientas un poco de tristeza, confusión, melancolía, etc. ¿Y si te planteas seguir fortaleciendo tu vida?. No tenemos porqué terminar radicalmente con lo que hemos hecho hasta ahora. 

Ya sé que sólo la vuelta al trabajo puede generar desconcierto. Te has dado un permiso merecido para estar «desconectad@». Estoy segura que esta desconexión te ha fortalecido de alguna manera. Continúa, no permitas ahora un cambio radical en el que no están permitidas las desconexiones y los descansos. Sigue fortaleciendo tu vida. 

Posiblemente, cambies de escenario. Si, pero tú sigues contando contigo. Tú eres el único elemento que permanece. Así que aprovecha para seguir beneficiándote de cada nuevo escenario que vivas.

¿Cómo puedes seguir fortaleciendo tu vida y seguir disfrutando?

Elige como bandera para este nuevo escenario la clave: ¿Cómo quieres estar ahora?. Estoy segura que lo hiciste este verano. Te tomaste un tiempo para planificar tu felicidad y bienestar. ¡Sigue!. Sigue con ese buen hábito. Esa es la palanca a mantener siempre.

Y recuerda mantener activas las siguientes habilidades que estoy segura que has practicado estas vacaciones.

Siente y produce sonrisas en esta nueva etapa

Estoy segura de que has tenido oportunidad de reír y sonreír este verano. ¿Cómo te has sentido después?. ¿Te ha permitido ver las cosas de forma diferente?. Seguro que sí. Recuerda que las razones son que la risa te permite:

  • Aligerar los estados de ánimo. La risa activa el flujo de sangre al cerebro y el incremento de dopamina y endorfinas. Su presencia mejora nuestro bienestar emocional. Su ausencia es reponsable de estados de ánimo depresivos o ansiosos
  • Ayuda a reducir la hormona de cortisol presentes en estados de ansiedad y estrés.
  • Te ayuda a desarrollar mejores estrategias de afrontamiento. Provocar la versión humorística de las cosas, te relaja. Te permite encontrar ideas alternativas y aumenta la confianza en uno mismo.
  • Aumentan las endorfinas y reduce la presión arterial.
  • Aumenta la activación del sistema inmunológico.

 «No vuelvas» (dejes a un lado la mentalidad) de vacaciones. Sigue. Manténla. No la abandones. Hay sitio. Y debe ser una prioridad para ti, asegurar tu bienestar físico y mental. La risa te previene de sentirte «de vuelta» y con sensación de «pérdida».

Reconoce las emociones que tienes ahora

Investigando sobre emociones, la Universidad de Berkeley en California nos confirma datos muy interesantes. Las personas que no se abruman especialmente cuando no se sienten bien, muestran mejores niveles de bienestar. Quienes se ocupan de criticarse o rechazar las emociones que sienten, sufren más trastornos del estado de ánimo. Incluso grandes niveles de angustia, que aumentan por el mero hecho de no sentirse como les gustaría.

 Por ello cuando aceptas las emociones que sientes. Incluso siendo éstas, no tan buenas como te gustaría, tus estrategias de afrontamiento emocional aumentan. 

Recuerda, no pasa nada por sentirse «diferente» o no «tan alegre» como en vacaciones. Es el proceso normal de cambio de escenario y hábitos. Estas emociones te avisan de que disfrutaste enormemente ;-). Y ahora te avisan además de otra cosa. A parte de las estrategias utilizadas en verano, quizá necesites otras nuevas. Ya que otros escenarios como el laboral, puede necesitar recursos distintos.

 Si unes este hábito al anterior, pronto conseguirás disfrutar de esta nueva etapa también.

Recuerda en el fondo que, claro, hablamos de inteligencia emocional. Y no es que ahora tengamos que prestarle más atención. Parece que ahora se habla mucho de ella. En realidad siempre lo hemos hecho. Y siempre has tenido esa capacidad en mayor o menor grado. Pero ahora puede que conozcas más datos sobre ella. Y lo importante es, cuánto eres consciente de tus capacidades emocionales. Ya que sin introspección emocional, es difícil disfrutar y superar situaciones difíciles.

 Por ello, siempre me gusta sugerir a mis clientes, que realices la «digestión emocional» de lo que has vivido. Tanto de las emociones positivas, para resituarlas en un nivel realista y motivador. Así como de las emociones «negativas» para asimilarlas y tomar posibles decisiones.

En ambos casos concreta muy bien la emoción experimentada. Evita quedarte con » he estado bien/mal».

Sigue practicando la "auto escucha"

¿Has dado largos paseos por la playa o por la montaña?. ¿Te has encontrado contigo mismo en momentos de soledad buscada?. ¿Te has permitido escucharte dejándote llevar por los sonidos de la naturaleza?. Fantástico :-). Yo también. ¿A que ha sido genial?. Hace tiempo que incorporé este hábito a mi vida. Siempre está presente, da igual la época del año. ¿Y tú?. ¿Vas a abandonar esta posibilidad de escucharte con cariño?. No lo abandones. Es una oportunidad fenomenal en la que hacemos a un lado a todos los demás. Y de verdad, te escuchas a ti mismo.

 Sigue. Mantén este hábito. 

 Tu capacidad de instrospección posiblemente ha aumentado este verano. Es una pena, que la olvides el resto del año. Realmente es una de las habilidades que siempre están presentes en las personas más fuertes emocionalmente. Les permite conocerse, actuar y decidir desde la calma, y activar su satisfacción personal. 

 Selecciona con la frecuencia que necesites, diaria, semanal…, un tiempo para ti. Igual que has hecho en vacaciones. Escúchate, nadie sabe de ti mejor que tú. En la propia escucha seguramente reconocerás tus:

  • Fortalezas y tu propia satisfacción
  • Debilidades y cómo puedes aprovecharte de ellas, y superarlas si lo decides
  • Distintos tonos en el diálogo interno que tienes
  • Criterios y prioridades importantes en tu vida
  • Emociones
  • Alertas sobre lo que quieres más en tu vida. También aquello de lo que no quieres más y sobre lo que quieres decir ¡basta!

 Escucha todo esto y sé consecuente. Toma las decisiones necesarias que tu diálogo interior te está facilitando.

Aprovecha para ser consciente de tus valores

¿Qué ha sido valioso para ti este verano?. ¿Cuáles son las experiencias que más te han llenado?. ¿Qué vivencia concretamente ha hecho de este verano un verano importante para ti?. Ahora analiza el motivo. 

 Cómo bien reflexionarás habrán sido experiencias que están alineadas con tus principales necesidades y motivaciones. Responderán a aquellas prioridades que tienes en tu vida y que le dan un sentido. Tendrán un significado especial para ti. Enhorabuena.

Y tan importante es experimentar estas vivencias como darte cuenta de por qué son valiosas para ti. Ese motivo, ese por qué, es el elemento que será importante que tengas presente. Ya que es lo que te permite sentir en equilibrio.

 En el momento que seas consciente de estos criterios y motivaciones, vivir de una forma satisfactoria será más fácil. Ya que buscarás y provocarás vivencias en torno a ellas. 

Como comentábamos. Sigue, no las abandones. Ten presente estos esquemas que son los que te facilitan sentirte bien. Te ayudan a sentir que tu vida vale muchísimo y que tienen un significado para ti. 

 Ahora da el siguiente paso. ¿Cómo harás para que, por ejemplo, los próximos 6 meses sean valiosos para ti?. Ya lo tienes más fácil. Sé consciente. Ponle nombre a esas necesidades y motivaciones que son prioritarias para ti en tu vida. Busca satisfacerlas. Toma decisiones en torno a ellas. Date permiso para que te guíen. Y sobre todo disfrútalas.

 Organizaste tu verano para vivir experiencias con significado. ¿Querrás organizar el resto de tu vida en torno a este significado?. ¿O te dejarás llevar por la inercia del día a día sin propósito?.

Conclusiones para fortalecer tu vida

  • Se provocador de sonrisas para ti mismo y para los demás. Llévate contigo esa habilidad quizá «veraniega» allá donde vayas y en cualquier época del año.
  • Reconoce las emociones que sentiste y las que sientes ahora. Haz siempre la «digestión emocional» de todo aquello que sientes
  • Tu diálogo interno va contigo allá donde vayas. En verano pudiste escucharlo desde la calma. Provoca espacios y tiempos, seguros y relajados, para que puedas seguir escuchándote.
  • Practica la consciencia sobre tus valores personales y profesionales. Haz que cuenten. Dales el lugar que se merecen en tu vida para aumentar las posibilidades de sentirte en equilibrio contigo mismo.

¡Mis mejores deseos de que sigas fortaleciendo tu vida!

Recuerda si consideras que puedo ayudarte a seguir invirtiendo en ti, estoy a tu disposición. Entra en el siguiente enlace para reservar tu primera sesión gratuita. Tendrás acceso a los horarios disponibles en mi agenda. Un saludo 🙂

5 excusas geniales para no conseguir lo que quieres

Parece irónico ¿verdad?. Nos ponemos excusas geniales para no conseguir lo que queremos. ¿Cómo puede ser eso posible?. ¿Cómo no vamos a querer conseguir lo que queremos?. Pues pensemos un poco. Porque las conversaciones diarias en el trabajo, familiares, en una cafetería, en formación, están llenos del famoso:

PERO ES QUE….

En ese momento todo tu ser, y toda tu capacidad mental y emocional, se bloquean. Tu Sistema Nervioso Simpático (activo ante situaciones de amenaza)  se lo pasa genial poniéndote a la defensiva. Toda tu capacidad para valorar la situación se arma de un escudo de protección. Ya está, un sencillo «pero es que…» ha obrado la magia. «Estarás a salvo. Nadie va a conseguir que pierdas tu equilibrio». (Aunque sea falso). Quedas inmunizado ante la posibilidad del cambio y del aprendizaje. No te preocupes. No pasará nada. Nada cambiará. Todo permanecerá igual. Tú mismo te salvas de cualquier avance. Y lo haces muy bien. ¡Fantástico!

Se te olvida algo. Ese malestar continuo que sientes, ese cansancio y agotamiento, y esa irritabilidad seguirá. Puede que te hayas acostumbrado pero también forma parte de ti. Y forma parte de otro sistema que funciona fenomenal. Forma parte de capacidad para gestionar las emociones. Empieza siempre avisándote que sientes un cambio emocional y que necesitas prestarle atención. 

Los mejores cambios y los mejores aprendizajes se producen por una motivación interna y personal. Es esa inquietud que nos dice que tienes más que ganar, que lo que puedes perder. Que seguramente implicará otras estrategias y cambios adyacentes pero que sin duda, te van a ayudar. 

Cuándo, en ocasiones, te planteas no sé lo que me motiva o no sé lo que quiero. La respuesta la encontrarás en tus emociones ¿Qué te dicen?. ¿Qué te remueve y despierta inquietud (de la buena)?. ¿Te escuchas?

Pregúntate cuando te pongas excusas:

  • ¿De que te protege tu excusa?
  • ¿Qué es lo que te hace sentir en situación de amenaza?
  • ¿Qué temes perder si abandonas la excusa?

Veamos algunas con las que me suelo encontrar a diario. Si te sientes identificado con alguna de las excusas, ¡bien!, por ahí se empieza. Tómate 5-15 minutos más después de esta lectura si lo consideras para pensar en las reflexiones que las acompañan.

5 excusas geniales para no conseguir lo que quieres

No tengo tiempo para...

  • Aplicar las técnicas de gestión del tiempo que me han recomendado. Implica que me tengo que sentar a pensar y organizar. tengo demasiadas cosas urgentes que hacer. Ok. ¿Entonces estarás bien como estás?. ¿Ya no sufrirás más estrés?. ¿Abandonarás tu diálogo interno de «no puedo más, estoy cansado»?
  • Hacer un análisis claro sobre lo que necesita mi equipo y desarrollar un plan de mejora para cada uno de ellos. Tengo demasiadas urgencias y problemas que me plantean para resolver diariamente. Ok. ¿Qué impacto tendrá en los resultados que tu equipo haya llegado ya el nivel máximo de talento?. ¿Trabajan bien ya como lo están haciendo?. ¿Sabrán resolver por sí mismos las demandas del cliente y de los procesos de trabajo algún día?
  • Hacer un plan para contactar con empresas que no sé si necesitan un perfil como el mío. Aunque no tengo trabajo, creo que no tengo tiempo ni ganas para eso. Esperaré mejor a que se publique alguna oferta y que contacten conmigo. Ok. ¿Cómo llevarás que tardes más tiempo en encontrar empleo?. ¿Cómo te sentirás si no te llegan las ofertas para las que tu crees que vales?. ¿Cómo llevarás la espera?
¿Tiempo para ti?
  • Pensar en mi. Qué quiero, qué me hace feliz y qué necesito, implica tomarme tiempo para mi. No lo tengo. Tengo muchas obligaciones familiares, laborales y sociales. Ok. ¿Cómo llevarás el malestar constante?. ¿Qué harás con esa insatisfacción personal que te persigue?. ¿Cómo harás para deshacerte de la sensación de que no eres dueño de tu vida?
  • Pensar a 6 meses, 1 ó 3 años vista sobre mi vida personal, familiar, social o laboral. Debo resolver todo lo que tengo ahora. No me puedo permitir parar. No sé lo que pasará en 3 años. Ok. ¿Cómo llevarás que pasen los años y te hayas dejado llevar sólo por urgencias y compromisos?. ¿Cómo te sentirás sin una meta que te ilusione y provoque cambios a medio o largo plazo?. ¿Te sentirás orgulloso de ti mismo dentro de 6 meses, 1 ó 3 años?

Si los demás cambiasen yo viviría mejor, sería más feliz

¡Qué malos son lo demás que nos impiden ser felices! 😉

En serio, plantéate algunas ideas:

  • Los demás, de momento, son como son.
  • Aunque parezca lo contrario es posible, que los demás sufran las consecuencias de cómo son y no se sientan tan bien como te parece
  • Los demás tienen derecho a decidir como quieren actuar, te puede gustar más o menos.
  • Puede que los demás no hayan aprendido a actuar de otra manera y también tengan sus excusas para no cambiar
  • Las personas eligen sus actuaciones por diversos motivos. Aunque no lo parezca los demás tienen también sus motivos. Son válidos, aunque no te gusten.
  • Los demás pueden opinar lo que quieran de ti, de tu vida, de tus decisiones y de tus relaciones. Insisto te puede gustar su opinión o no. Que tengan su opinión no convierte tu realidad en «esa verdad».
  • ¿Cómo quieres tú elegir ser ante estas personas o ante determinadas situaciones?
  • ¿Ahora mismo de que sufrimiento hablamos?. ¿Del tuyo?. Bien. ¿Qué quieres hacer con tu infelicidad en estos momentos?. ¿Qué necesitarías hacer en esas situaciones o con esas personas para sentirte más feliz?
  • Tú también tienes derecho a decidir sobre tus actuaciones. ¿Qué elegirás?
  • ¿Cuál es tu excusa para seguir permitiendo a los demás que te impidan ser feliz?
  • ¿qué opinas de tu vida?. ¿Cuánto valor quieres darle a tu opinión?. ¿Cuál es la visión sobre la que tu quieres invertir?

Hay otros más preparados, mejores que yo...

Sin duda. Hay personas más preparadas que tú. Y también menos preparadas que tú para lo que tú quieres aportar. Estos hechos no te quitan el derecho a que tú puedas segur mejorando. Enriquecerte, ser mejor que como eras ayer, hace un año o varios, es lo importante. 

Tienes derecho a estudiar a tu velocidad, a aprender a tu ritmo y a crecer según lo consideres. ¿Por qué prescindes de ese derecho?. 

Si realmente, tienes las ganas, el deseo y la energía de ser mejor en aquello que haces. Ve a por ello. Deja de compararte con los demás. Los demás tienen su propio ritmo. Es posible que tengan unas capacidades que ahora mismo tú no tienes. Y también es posible, aunque no lo veas, que tú tengas otras virtudes que ellos no. 

Es la voluntad de combinar tus virtudes y tu talento, con lo que vayas a aprender lo que te hará ser diferente. Cómo aproveches tú, tu potencial y tus habilidades, lo que asegurará una marca distintiva de tu persona.

Los demás, si quieres, siempre serán una excusa para quedarte como estás. Tú, serás la mejor razón y el mejor motivo, para convertirte en la persona y profesional que quieres ser.

Mi caso es distinto. Yo soy distinto. Lo que me planteas no sirve para mi.

¡Fantástico!. Me alegro muchísimo de que seas capaz de apreciar tu diferencia.

Ahora bien, ¿cuánto vale esa diferencia si te impide acercarte a lo que quieres?. Yo creo que vale mucho más de lo que crees. Cuando pones tu diferencia como excusa, te estás protegiendo de algo. ¿Qué es?. Cuando usas tu diferencia como motivo para adaptar los nuevos aprendizajes, lo que consigas será especial y será tuyo.

Son las diferencias en las personas y su capacidad para convertirlas en oportunidad y palanca, lo que las convierten en geniales. ¿Qué quieres hacer tú?. 

Esconderse detrás de una excusa como «soy diferente» realmente te quita ese valor diferencial. Aprovéchalo. Tienes claro que tu caso es distinto. Adáptalo. Haz que sirva para ti. Tú tienes la clave. Nadie más.

Aprovéchate de lo que lees, de lo que aprendes y de lo que escuchas. Sé valiente, adáptalo para ti. Convierte tu diferencia en motivo y en criterio de aprendizaje.

Mi pasado me impide ser feliz. Mi trayectoria vital me ha marcado mucho. Yo soy así.

Lo lamento. Lamento que hayas decidido que tu pasado te impida ser feliz. No debes sentirte bien con ello. Y no es agradable. 

Plantéate diferenciar que una cosa es el pasado, y que no puedes cambiarlo. Y otra cosa distinta, es lo que has hecho con tu pasado. Cómo lo hayas «digerido» mental y emocionalmente, es la clave. Ahí está tu poder de decisión. Decidir que tu pasado te impide ser feliz puede significar que todavía no has hecho la «digestión» de tus vivencias. Es posible que te falte decidir como quieres procesar lo vivido. ¿Con qué te quieres quedar?. 

Desde luego tu pasado ha influido en ti. Y quizá se te olvide que también ha hecho de ti quién eres. Tanto para lo mejor de ti, como aquello que es susceptible de mejora. No sólo para lo último.

Siempre estás a tiempo de decidir como quieres vivir lo vivido. Asumir lo que experimentaste, comprender tus decisiones y perdonarte en caso necesario. Cuanto antes lo hagas mejor. Te será más fácil. Te desgastarás emocionalmente menos.  Dejarás de arrastrar tristeza y resignación  en los años que te quedan por vivir.

Acuérdate vivir es urgente. Y «digerir» lo vivido si te está bloqueando aún más. Céntrate en lo que puedes elegir del pasado y del futuro.

Decide si quieres tener excusas o motivos para conseguir lo que quieres

  • Identifica tu excusa
  • Averigua a qué te ancla
  • Investiga qué te está haciendo perder y ganar
  • Haz caso a tus emociones
  • Decide cómo dejar las excusas y encontrar motivos
¿Cuál es la excusa que siempre vive contigo?. ¿Cómo te hace sentir?
¿Decidirás invertir en ti mismo para encontrar tus motivos?

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