Cómo aceptar los cambios sin renunciar a ser feliz

Esta frase de “en tiempos de COVID-19….”, parece que se nos va a hacer más larga de lo que parece. Y es que queramos o no, estamos asistiendo a posiblemente, el mayor ejercicio de aceptación, sin renunciar a ser feliz. Primera porque aceptar no significa renunciar a ser feliz. Segunda porque aceptar es también un proceso psicológico de crecimiento personal.

Día a día, tanto en el ámbito personal como profesional, identifico cómo las personas van aceptando la tarea de aceptar. También por supuesto, están los que se rebelan de esta capacidad de aceptar. Y por último, los que no están aceptando los cambios, que no es que vienen, ya están aquí.

Desde que no podemos darnos abrazos y besos con tranquilidad y seguridad, hasta que la forma de trabajar ha podido cambiar. También, nos encontramos que nuestros hábitos de compra han cambiado. La forma de salir a la calle, con mascarilla, nos sumerge en una nueva forma de relacionarnos, sobre todo a través de la mirada. En este punto, veo importante un ejercicio que a veces, recomiendo y es sonreír o comunicar solo a través de los ojos.

Las distintas medidas de seguridad, de distancia y lavado de manos, la nueva organización y cuidado de la familia, todo son medidas que necesitamos incorporar como lavarnos los dientes varias veces al día.

Cómo aceptar los cambios sin renunciar a ser feliz

Encontrar tu tranquilidad en esta “nueva normalidad”.

Y tanto si te estás rebelando como si no estás aceptando estos cambios, puedes sufrir y embarcarte en un periodo de infelicidad y desmotivación. Sí, este es el lado que más me preocupa. Aunque quiero decirte desde ya, que todas las emociones incómodas y desadaptativas que puedas sentir en este momento, son del todo normales. Tenemos un sistema nervioso fabuloso, que funciona a la perfección para avisarnos de aquello que nos preocupa o nos incomoda. A su vez, se encarga de avisarnos cuándo y cómo necesitamos abordar las experiencias cotidianas de una forma distinta.

El miedo, la ansiedad, la sensación de tensión, que puede que estés experimentando, no es nada malo, al contrario. Es tu mente haciendo el esfuerzo de adaptarse, y diciéndote lo que necesita.

En esta “nueva normalidad” es clave que, a parte de todas las medidas que nos recomienda, vuelvas a encontrar tu espacio de control. Cómo quieres ser el protagonista en este nuevo escenario, te ayudará a vivir las nuevas experiencias de forma más tranquila. Hasta que puedas recuperar tu felicidad o motivación en caso de que esté en riesgo.

Ojalá que pronto se encuentren las soluciones médicas y sanitarias para que todo se parezca a lo que vivimos antes. Ahora bien, es posible que no recuperemos el mundo tal cual la conocíamos. Porque si no es este virus, puede ser otro. Los protocolos de seguridad e higiene, el cuidado de las personas y del medio ambiente, ya no pueden no ser importantes en nuestras vidas.

Y entre tanto, puedes ocuparte igualmente de ser feliz, aceptando antes las nuevas condiciones

A pesar de estos cambios, la vida sigue igual que antes. Tienes oportunidad de crecer, formarte, relacionarte, vivir, aprender de ti, estar con tu familia, amigos, etc. Así que sólo, ten en cuenta que algunas medidas del escenario son diferentes.

Sigues teniendo la oportunidad de ser dueño de tu vida, insisto, aceptando las nuevas condiciones. Y esto es quizá, lo que más está costando. Puede que te cause estrés e impotencia la nueva organización con tu familia, los cambios a la hora de trabajar o incluso acceder a un nuevo trabajo, la forma de formarte para seguir con tu trayectoria profesional… Y aquí estamos, acéptalo. Trabaja, interior y personalmente, qué necesitas aceptar para no estar recordando viejos momentos que ahora no están. Te quedarás “enganchado” a emociones desadaptativas de miedo, ansiedad, enfado y/o tristeza.

Recuerda, no es que no debas incorporar a tu proceso de adaptación estas emociones más difíciles, sólo no te quedes “enganchado” a ellas. La aceptación no es un proceso rápido ni automático. Suele ser más bien un proceso creciente con altibajos. Procura que esos altibajos no sean demasiado intensos.

Cómo aceptar  los cambios sin renunciar a ser feliz. Esa es la clave. No es resignación. La resignación te mantendrá con sentimientos de enfado y ansiedad constante. Es aceptar radicalmente las nuevas condiciones como parte de tu vida, y ocuparte de ser feliz. No necesitamos que sonrías constantemente, sólo que puedas seguir valorando tu vida con tranquilidad y con un sentimiento general de felicidad y satisfacción con la vida que eliges vivir.

Aceptar es un proceso de maduración personal

Aceptar implica, que asumes determinadas circunstancias de tu vida que no están bajo tu control. Y como no están bajo tu control, es inútil emocionalmente que te rebeles e insistas contra ellas. Estoy segura que en tu vida has aceptado determinadas circunstancias familiares, laborales o personales sobre las que no tienes control. Y aún así, has buscado la forma de vivir de manera protagonista. Recuerda estos éxitos pasados de aceptación. Piensa qué sentías y cómo calmaste esas emociones más difíciles. Reflexiona sobre lo que hiciste para aceptar un fallecimiento inesperado, de un ser querido. O unas circunstancias laborales que en ese momento no estaban bajo tu control. También es posible que aceptaras alguna despedida y cierre de una relación personal. ¿Cómo conseguiste superarlo y seguir viviendo sintiéndote bien contigo mismo?. ¿Qué hiciste para asumir las consecuencias de esos cambios?. Es hora de rebuscar en tu “cajón de fortalezas” para seguir afrontando los nuevos cambios.

Recuerda se trata de que te ocupes de ti, como seguramente lo has hecho en otras ocasiones. Y no renuncies a ser feliz en el nuevo escenario.

Cómo dejar de preocuparte sobre lo que no puedes cambiar

Amy Morin, autora de 13 Things Mentally Strong People Don’t Do en su artículo How to Stop Worrying About Things You Can’t Change en Psychology Today, nos recuerda y hace un buen resumen de ideas clave en estos momentos:

  • Sé que hay circunstancias que no puedes controlar, pero dentro de ese escenario ¿Qué sí puedes controlar?. No puedes controlar el avance o retroceso del COVID-19 y los riesgos que existen. Ahora, ¿qué puedes hacer para prepararte para correr menos riesgos?
  • ¿En qué puedes influir?. Para maximizar tu nivel de influencia en tus experiencias de vida, céntrate en reformular tus expectativas y aprender nuevos comportamientos y actitudes.
  • ¿A qué tienes miedo?. Define e identifica tu miedo y valora qué podrías hacer en esos escenarios que temes. Tu miedo puede ser totalmente normal. Ahora bien, se volverá desadaptativo, si no le haces caso, preparándote para lo que temes.
  • ¿Rumias o te ocupas de solucionar?. En este punto me encuentro con muchas personas que dicen “pero si mi cabeza no para… siempre estoy pensado…”. Sí, pero ¿cómo lo haces?. ¿Rumias una y otra vez en círculo, aumentando tu preocupación?. O realmente, ¿te ocupas de pensar cómo lo puedes solucionar?.
  • ¿Tienes un plan para abordar tu estrés?. A pesar de tus esfuerzos, puede que estés viviendo situaciones realmente demandantes de atención y compromiso. ¿Qué haces para compensar el desgaste por estrés?.

5 claves para aceptar lo que no puedes cambiar

Joseph Wilner, en su web You have a calling, y en su artículo 5 keys to accepting what you can’t change, nos resume algunas ideas que nos pueden ayudar.

Sobre todo recuerda, que tu capacidad de aceptar va a proporcionarte muchos beneficios: actitud más positiva, menos preocupación y estrés, menos energía en pensar en escenarios que todavía no han ocurrido, capacidad para afrontar los cambios, mayor apreciación y gratitud, y una perspectiva más compasiva hacia ti y hacia los demás.

  • Integra el pasado en tu presente, sin volver hacia atrás lamentándote o deseando que el presente sea de otra forma. Acepta lo que viviste. Ya sean errores, remordimientos, o la ilusión de que el tiempo pasado fue mejor. Todo te ha ayudado a llegar aquí. Lo que has vivido, te ha hecho ser quién eres ahora. ¿Cómo seguirás con lo que aprendiste y sentiste?
  • Aprende habilidades de afrontamiento. Ocúpate de aprender nuevas formas de abordar momentos críticos.
  • Haz que sea significativo para ti. Es más fácil abordar y aceptar los cambios cuando te ocupas de explorar posibilidades y oportunidades. Elige cómo quieres hacer que sea importante para ti.
  • Pon el foco en crear en vez de esperar que “ojalá que…”. No te quedes esperando, volver a tiempos mejores, o a que ocurra algo que te haga sentir mejor. Ve a por ello. Créalo en estas nuevas circunstancias.
  • Establece nuevas metas. Evita vivir mucho tiempo en la decepción de que algunos resultados no ocurren. ¿Cómo puedes adaptarte?

Afronta lo que no puedes cambiar desde la calma

Sí, busca la forma. Reduce la intensidad de tus emociones más difíciles. Haz ejercicio y cualquier actividad que te calme. Respira y desde ahí empieza a trabajar tu aceptación y las consecuencias de la nueva situación. ¿Qué harás para vivir mejor con esas consecuencias?. ¿Qué estás dispuesto a cambiar o adaptar para que sufras menos?. ¿Cómo puedes incluso plantearte algo nuevo que provoques tú y que te haga sentir mejor?.

Los mayores aprendizajes personales, se dan desde la calma y el bienestar. Ocúpate de ti primero. Búscate en tu mejor sensación y desde ahí permite que tu pensamiento y tus mejores habilidades te guíen para afrontar los nuevos cambios.

Conclusión

  •  Encuentra tu tranquilidad en esta “nueva normalidad”.
  • Ocúpate igualmente de ser feliz, aceptando antes las nuevas condiciones
  • Aceptar es un proceso de maduración personal
  • Ocúpate de abandonar el hábito de rumiar sobre lo que no puedes controlar
  • Haz que el afrontamiento de las nuevas circunstancias sea significativo para ti.
  • Busca la calma.
¿Qué te está resultando difícil aceptar?
¿Cómo lo conseguiste al afrontar otros cambios?
¿Qué harás para sentirte más protagonista en las áreas que sí puedes controlar?

Y si te apetece y puede ayudarte...

16 estrategias para potenciar tu salud mental

Qué importante es que las personas cuenten con estrategias psicológicas. Disponer de estrategias psicológicas para potenciar tu salud mental, influirá en la manera en que afrontas las distintas dificultades de tu vida y en garantizar tu bienestar personal.

Así es, cómo seguro que has leído muchas veces:

  • Las personas que se sienten bien consigo mismas afrontan mejor los retos.
  • Cuando se dispone de estrategias psicológicas sólidas afrontas mejor la incertidumbre.
  • Las personas con equilibrio personal obtienen mejores resultados.
  • Cuando dispones de estrategias psicológicas potentes disfrutas mejor de tu vida.
  • Las personas que invierten en desarrollar su resiliencia, afrontan mejor las situaciones más duras y sufren menos desgaste emocional.
  • Cuando se desarrolla un mejor autocontrol, llegas más lejos y facilitas tu compromiso, constancia y disciplina.
  • Las personas que son conscientes de sus valores y actúan de forma coherente con los mismos son más felices.
  • La toma de decisiones es más fácil cuando tienes tus prioridades y valores claros.

Así que, ¿qué te parece si hoy damos un repaso a algunas de las estrategias que puedes poner en marcha para cuidarte y ser más fuerte.

  • Agilidad Emocional
  • Responsabilidad Personal
  • Superar la adversidad
  • Abordar la resistencia al cambio

16 estrategias para potenciar tu salud mental

Susan David y Christina Congleton en su artículo_ Emotional Agility _en HBR, nos recuerdan este término de Agilidad Emocional. En su trabajo con líderes, nos explican que los líderes eficiente no intentan suprimir sus vivencias internas. En su lugar, tratan de abordarlas desde una perspectiva consciente, orientada a valores y de forma productiva. Apliquémoslo a cualquiera de nosotros.

El mundo puede ser cada vez más complejo y cambiante. Así, la habilidad para gestionar y regular las emociones y los pensamientos es la clave para un desempeño con éxito tanto en la vida personal como en la profesional. Señalando las investigaciones de Frank Bond & others, nos recuerdan que la agilidad emocional ayuda a las personas a aliviar el estrés, reducir el número de errores, ser más innovador y mejorar el desempeño.

4 estrategias para desarrollar tu Agilidad Emocional

En torno pues a la agilidad emocional podríamos destacar 4 prácticas de éxito:

  • Reconoce tus patrones: El primer paso para desarrollar la agilidad emocional es ser consciente de cuándo te estás “enganchando” a tus pensamientos y emociones. Ser consciente de cómo te estás hablando, de cómo estás usando ese diálogo interno es la clave. Las personas que prestan demasiada atención a la “charla en bucle” que se genera en su cerebro agotan muchos de los recursos cognitivos internos que tienen que podrían usarse de mejor forma.
  • Nombra tus pensamientos y emociones:  Cuando te enganchas al “parloteo interno en bucle” toda tu atención se dirige a un espacio mental y emocional “sin salida”. Una de las mejores formas de salir de ese laberinto es “nombrar las emociones y los pensamientos”. Así puedes diferenciar también la emoción del pensamiento.
  • Acéptalos: Haz la prueba, céntrate en aceptar los pensamientos y las emociones que experimentas. Lo opuesto al control es la aceptación. Y cuidado, no es resignarse. Aceptar es ocuparse de tus emociones y pensamientos tal cual son con una mirada amplia. Es importante que la aceptación te lleve sin sentimientos negativos a explorar lo que piensas y lo que sientes.
  • Actúa según tus valores: Cuando uno se “desengancha” de las emociones y pensamientos difíciles, se abren nuevas posibilidades y opciones para tomar decisiones. Puede ser clave la idea de utilidad, o funcionalidad (workability es el término usada por las autoras) . ¿Es de utilidad tu enfoque a tu propósito, al del equipo, … en el corto y en el largo plazo?

Cómo aprovecharte de la responsabilidad personal para manejar el estrés

H.V. MacArthur en su artículo _How To Use Personal Accountability As A Gateway To Stress Management_, en Forbes nos ayuda con este objetivo. Coincido muchísimo con este enfoque. En muchos de los procesos que trabajo con mis clientes, me encuentro con que después de explorar con el cliente, él mismo se da cuenta que falta un poco de responsabilidad personal y compromiso. Al final, nadie más que tú, puede resolver tu sensación de estrés. El estrés y la ansiedad no lo causan las situaciones u otras personas. Realmente la clave, es cómo afrontas tú esa situación difícil para ti, o esas conversaciones específicas.

5 estrategias para ser más responsable

  • Sé protagonista. Empieza a verte, en vez de como una víctima como protagonista. Sí, protagonista ante situaciones adversas o inciertas o incluso ante esas conversaciones que te están haciendo sentir tan mal. Activa la estrategia de centrarte en lo que sí p puedes controlar, aquello sobre lo que sí puedes actuar.
  • Acepta la realidad. Muchas vivencias de ansiedad vienen de la resistencia que las personas ponen ante situaciones en las que han cambiado las circunstancias. ¿Y si las aceptas?. Cuando las circunstancias cambian, el escenario en el que te mueves cambia. Esa es tu nueva realidad, puedes luchar contra ella o puedes aceptarla. Aceptarla te permitirá desarrollar estrategias de adaptación para ser más fuerte y centrarte en cómo quieres abordarla. Serás más protagonista que víctima. Te será más fácil centrarte también en cuál es el siguiente paso que necesitas hacer.
  • Recuerda qué recursos tienes ya. Una vez te has permitido descubrir cuál es el siguiente paso sobre el que puedes actuar, reflexiona sobre tus mejores recursos. Las fortalezas y estrategias que ya usaste otras veces, te pueden ser de mucha ayuda en el nuevo escenario.
  • Asume posibles errores y decisiones. Nuevamente, enfatizamos la importancia de la responsabilidad. Asume posibles errores, y decisiones anteriores y muévete a la siguiente decisión con este nuevo aprendizaje. La confianza de uno mismo no se destruye o construye por haber cometido o no algunos errores. Se construye o se destruye debido a la responsabilidad o no que asumas en avanzar.
  • Crea espacios para el aprendizaje: Ocúpate de aprender de ti. Tus errores, tus aciertos, tus decisiones, tus intentos de evitar, todo te habla de ti. La reflexión personal es la antesala de la responsabilidad personal. Aprende para encontrar nuevas soluciones y decisiones.

3 estrategias para aprender a superar la adversidad

Adversidad e incertidumbre, tan presentes en estos días ¿Verdad?. Centrémonos en 3 estrategias muy concretas apoyándonos en Heather R. Younger, J.D. en su artículo _Three Powerful Ways To Overcome Adversity_ en Forbes.

  • Crea una obsesión sana. Sí, me refiero a ese foco intenso de atención que pones en marcha cuando sabes lo que quieres, te gusta y te ilusiona. En momentos adversos, con más motivo, es tiempo de obsesionarse sanamente con tu nuevo propósito. ¿Dónde te enfocarás ante momentos adversos?
  • No hace falta que lo afrontes tú solo. Las personas que ves más fuertes a tu alrededor, a las que admiras, también pidieron ayuda. También se apoyaron en personas cuyas fortalezas complementaban sus debilidades. ¿Y tú, te permitirás contar con ayuda?
  • Desarrolla tu resiliencia. Recuerda la resiliencia es la capacidad de afrontar las dificultades y de recuperarse lo más rápido posible del desgaste que pueden producir las situaciones ambiguas e inciertas. Así pues, ante situaciones adversas y difíciles, como ya comentamos, acepta la nueva realidad por dura que sea. Y a continuación, para un poco para reflexionar, ¿cómo puedes reformular tu visión de la situación de forma que te ayude a centrarte en lo que sí puedes hacer? ¿Cuál es el paso siguiente en esa nueva perspectiva de la situación?

Aborda la resistencia al cambio como una señal

Coincido también con Gustavo Razzeti en su artículo Stop Blaming Resistance for your inacción en su web LIberationist. Parece que cuando alguien se resiste al cambio, es el “malo de la película”. Te etiquetas o etiquetas a otros cuando compruebas actitudes o comportamientos de resistencia a los nuevos escenarios de cambio.
En general podemos hacer la reflexión, de que las personas no se resisten al cambio por molestar, lo hacen con motivos. ¿Has descubierto el motivo por el que te resistes al cambio?.
Las personas se suelen resistir al trabajo extra, a la falta de propósito, a la estupidez, pero no tanto al cambio.

Lo que evalúas en ti y en otros como resistencia al cambio, no es más que una señal, de hecho es una reacción natural de tu cerebro, pero no es la única. Dispones de más recursos de los que crees. Recuerda además que en entornos estables no se produce ningún aprendizaje. Necesitas de algo de incomodidad para que se produzcan nuevos aprendizajes. Entonces ¿como aprovechar esa señal que nos indica que hay algo a lo que debemos prestar atención?

4 estrategias para abordar la resistencia al cambio como una señal

  •  Identifica cuál es tu pérdida. Todo cambio implica pérdidas. ¿Qué temes perder?. ¿Cómo afecta esta pérdida a tu desempeño personal o profesional? ¿Cómo te sentirías si probaras a actuar de forma diferente?.
  • Esfuérzate cada día. Tener talento para algo no es suficiente. Tus mejores fortalezas acompañadas de esfuerzo te llevarán a desarrollar una habilidad. Ahora bien, la práctica de esa habilidad y el esfuerzo te llevarán a conseguir resultados. Así que ¿cuánto te estás esforzando en abordar tus retos y los cambios que ocurren a tu alrededor?.
  • Aprovecha tus miedos; imagina el peor escenario. Sí, sé que puede parecer contradictorio. Una vez más, no se trata de reprimir, controlar o esconder tus miedos. Se trata de que los abordes. Si temes lo peor, deja de “parlotear en tu mente en plan bucle”, y prepárate. Sí, prepara un plan para el peor escenario. Define bien, si hay algo que puedas prever con antelación, reducir el impacto de este peor escenario y qué harás si ocurre de verdad.
  • Centra tu foco de atención en lo que puedes controlar. Como hemos comentado anteriormente. Activa tu sensación de eficacia abordando aquello sobre lo que puedes actuar. Y sobre todo no menosprecies el coste que puede tener no hacer nada.

Conclusión

Recuerda, lo importante es cuánto practicas las diversas estrategias psicológicas que tienes a tu disposición para desarrollar:

  • Agilidad Emocional
  • Responsabilidad Personal
  • Superar la adversidad
  • Abordar la resistencia al cambio
¿Qué necesitas mejorar para ser más emocionalmente ágil?
Reflexionar, ¿Cómo puedes aumentar tu responsabilidad personal?
¿Por dónde empezarás a abordar la adversidad y resolver la resistencia al cambio?

Y si te apetece y puede ayudarte...

11 riesgos emocionales en tiempos de COVID-19

Hoy te planteo 11 riesgos emocionales en tiempos de COVID-19 que actualmente me están haciendo llegar personas como tú. Espero que puedan ser de utilidad y te permitan afrontar mejor los cambios.

11 riesgos emocionales en tiempos de COVID-19

1. Aunque teletrabajo, siento que me canso más y me cuesta concentrarme

Es posible que anteriormente a este tiempo de confinamiento ya usaras las videoconferencias, y probablemente ahora hayan aumentado para ti. O por el contrario, antes no las usabas para nada, y ahora parece que es el único medio de comunicaros. Me comentaban un manager y un técnico hace poco que se pasan el día realizando este tipo de comunicaciones. Y que en ocasiones, casi no les daba tiempo a realizar el trabajo que les corresponde.

A veces, las personas pasamos de “nada” a todo” en muy poco tiempo :-). Lo primero a tener en cuenta, es que la videollamada es un medio más de comunicación del que te puedes aprovechar. Pero no sustituye al trabajo que tienes que hacer. Me he encontrado dos situaciones:

  • Empresas que sufrían de “reunionitis” presenciales antes del periodo de teletrabajo y ahora se mantienen en ese número infinito de videollamadas, convirtiendo este medio casi en un “ladrón del tiempo”
  • Otras empresas que o bien sufrían de “reunionitis” o usaban en general bien las reuniones, y las videollamadas han aumentado su eficiencia. De esta forma, están siendo mucho más productivos. S se centran en lo importante, y están siendo más resolutivos en un menor tiempo de reunión de lo que lo hacían anteriormente.

Sé más eficiente en tus videollamadas

Este segundo caso, es el interesante. Es importante que tanto tú como el equipo de trabajo, sepáis diferenciar el uso de los distintos medios de comunicación. La videoconferencia es clave para comunicaciones en grupo (ahorras tiempo) o cuando necesitamos profundizar en distintos puntos de un tema, y es más práctico y rápido el que os llaméis.

El uso de correo electrónico, debiera casi ser sustituido por el uso de un gestor de tareas que te permitiera comentar dudas y realizar peticiones asociadas a cada tarea. De manera que queden registrados y asociados las distintas cuestiones a las tareas y sean de fácil localización. Y finalmente, el uso de chats, para realizar consultas que no suelen tener mucha urgencia pero que pueden permitir una breve conversación clave sobre un tema.

Por qué te cansas más con las videollamadas

Bien, aún siendo eficientes en el uso de las videollamadas, es importante que tengas en cuenta que:

  • La videollamada dirige toda tu atención a la visualización de una pantalla, con lo que los ojos se cansan más. En las reuniones presenciales, nuestra atención y visualización ocular es más amplia.
  • Es posible que aumente tu tensión por controlar silencios, cadencia de la conversación, etc. Recuerda que es una conversación como la presencial. Respeta y ten en cuenta la importancia del lenguaje no verbal, los silencios, los tiempos para pensar, los turnos de palabra, etc…
  • Si al trabajar en tu oficina, combinabas ratos de pantalla con levantarte del ordenador y reunirte en otro sitio o hablar con alguien en otra mesa o en el pasillo, ahora es más difícil. La videollamada hace que estés más tiempo delante de la pantalla y agota más.
  • La curva de atención habitual dibuja una U invertida. Es decir tu atención es variable, sube, se mantiene y desciende. Normalmente en periodos de tiempo de 1-1,5h. Con lo que es importante recordar tomarte unos minutos de descanso pasado ese tiempo. Antes lo hacías sin darte cuenta, ahora necesitas ser disciplinado, y levantarte del ordenador pasado ese periodo de tiempo.

2. He tenido tiempo para pensar y se me pasa por la cabeza que me arrepiento de algunas decisiones del pasado

Durante el tiempo de confinamiento, o incluso si tus condiciones laborales han cambiado, es posible que por el motivo que sea, te haya dado por pensar más de lo habitual. Así, es posible, que te encuentres repasando decisiones pasadas que ahora te parece que podías haberlas hecho de otra forma. Con esto, entonces, empiezas a pensar lo que te has perdido por no haber tomado otra decisión.

Bien, recuerda que es bueno reflexionar. Muy bueno. Ahora, a la vez, necesitas reflexionar con un poco de cariño y comprensión hacia ti mismo. Las decisiones pasadas las tomaste en base a la información que tenías en ese momento. Incluso las tomaste, teniendo en cuenta lo que sentías en ese momento. Tus prioridades en el momento de la decisión eran unas muy concretas.

Ahora que ya pasaron esas decisiones, tú has crecido. Has cambiado. Has aprendido un montón de cosas, que seguramente antes no tenías. Con lo que tú cerebro dispone de mayor información de la que tenías en aquel momento. Es posible, incluso que ahora tengas a tu alcance otras emociones distintas a las de antes. Dicho esto, ahora te es más fácil evaluar de nuevo esas decisiones y verlas de forma distinta. Es lo que tiene crecer, que ya no vuelves a ser la misma persona de antes :-).

Así, que respétate. Trátate con cariño, porque en aquel momento de esa decisión, lo hiciste lo mejor que supiste con la información, habilidades y gestión de emociones que disponías en aquel momento.

3. Ante tanta incertidumbre, no sé que hacer. Todos mis planes se han desbaratado.

En momentos de incertidumbre esta sensación es normal. Puedes estar tranquilo que este desequilibrio, es el que corresponde. Necesitas ese momento de duda, para saber que tu cerebro sin saberlo te está enviando una señal de alerta. Tómala con calma. Como es una situación nueva, necesitas prestarle atención. Así que tómate uno o o varios momentos para reflexionar sobre ello. Si el tiempo de incertidumbre ha desbaratado tus planes, no dudes en reorganizarlos de acuerdo a la información de la que ahora dispones. Evita centrarte en lo que ya no puedes hacer. Y céntrate mejor, en cómo puedes hacerlo en este nuevo escenario. A lo mejor, se trata de posponer o de reorientar o redefinir tus metas y planes.

También es importante, que sin perder de vista ese “norte” que te hace ilusión, seas capaz de concretar cuáles son los pasos en el “muy corto” plazo que te acercarán allí. Con lo que empieza a acostumbrarte a caminar con pasos pequeños que dependan de ti y sobre los que puedas tener capacidad de acción.

Sé proactivo

Empieza a crear un plan muy concreto de pasos. Empieza a realizar los más fáciles para mantener tu actividad y sensación de control. Poco a poco ve progresando en dificultad y complejidad. Pero siempre céntrate en aquello sobre lo que tú puedas tener control.

Evita en lo posible, ser reactivo: “hoy voy a hacer esto que me apetece y que puede que me ayude y mañana ya veremos”… Mejor si has trazado un plan. Como si hicieras una receta. No te pones a hornear la harina, antes de de haber hecho la masa 🙂 (ahora que todos hemos alguna que otra receta)

La proactividad planificada será tu mejor aliada. No te importe, si vas despacio, o en otras circunstancias lo lograrías más rápido. Es ahora en este escenario, donde tú necesitas ser eficiente y mantenerte motivado en tus metas.

4. De repente, me entran muchas ganas de llorar y no sé por qué

Te pido entonces que te des permiso para llorar si así lo necesitas. No pasa nada. Seguramente tengas “embotelladas” muchas emociones contradictorias. Además, necesitas primero llorar para después poder abordarlas despacito. Llorar, libera, descongestiona, descarga estrés y te permite darte cuenta de los motivos. Seguramente descubrirás permitiéndote llorar, que es lo que te ocurre. Puede ser sencillamente estrés, agotamiento o tristeza acumulada. Averígualo. Cuando logres desahogarte, tómate un tiempo con la calma que da haber llorado, reflexiona con cariño. ¿Qué te ocurre?. ¿Qué has sentido?. ¿Qué se te ha pasado por la cabeza?

Si puedes escríbelo. Incluso, puedes hablar de ello con alguien de tu confianza o con un profesional. Llorar, muchas veces, es el principio para poder abordar con mayor claridad los motivos y las emociones a las que no has prestado atención.

Y para la próxima vez, practica con mayor frecuencia en épocas de dificultad, reflexionar sobre lo que sientes. Recuerda siente lo que piensas y piensa sobre lo que sientes. La capacidad de gestionar las emociones, inteligencia emocional, implica ser consciente día a día de cómo estás. Ponerle nombre a las emociones, descubrir los motivos que te han llevado a esa emoción, y tratar de tomar pequeñas decisiones al respecto.

Trata de alimentar tu inteligencia emocional practicando con mayor frecuencia el conocimiento sobre ti mismo. Ante momentos de incertidumbre, conocerte, reconocer tus emociones y tener la oportunidad de abordarlas es lo que te va a mantener como dueño de la situación.

5. Tengo muchos altibajos emocionales y esto me agota

También es normal. Es posible que aquí, estés “incubando” emociones. Le das vueltas, rumias, tratas de distraerte… Pero recuerda se te olvida, afrontarlas. También suele ser frecuente que vayas de lado a lado de tus emociones focalizando tu atención en alguna noticia buena, luego ves otras que son muy desmotadoras… Así que tus emociones acaban dependiendo de elementos externos a ti y te dejas llevar por ellas y por la intensidad del momento.

Practica la gestión interna de tus emociones. Es genial poder alegarse por noticias buenas. También es muy lógico desmotivarse y entristecerse cuando recibimos noticias desmotivadoras. Además de lógico, es bueno. Ahora bien, necesitas encontrar un equilibrio entre que te afecten intensamente factores externos y que seas capaz de gestionar tú tus propias emociones.

Lo más importante es que tú seas la fuente de tus emociones. Tener la capacidad de procurarte calma, de alegrarte por lo que valoras de tu vida, de ocuparte de cosas que te preocupan. Esto es la inteligencia emocional.

Y requiere un poco de tiempo de reflexión y práctica. ¿Cuánto tiempo le dedicas a este hábito?

6. Me cuesta mucho dormir

Dormir es de lo más importante, ya lo sabes. Ahora bien, puede que cuando me estés leyendo te encuentres en alguno de estos casos:

  • Profesional que trabaja en actividades esenciales y que he estado sometido a mucho estrés últimamente y a muchos cambios en protocolos de seguridad y trabajo.
  • Trabajas en el ámbito sanitario y estás conviviendo diariamente con la enfermedad del Coronavirus y todas sus consecuencias. Corres riesgos a diario.
  • Tu empresa ha realizado un ERTE y estás muy preocupado por tu evolución laboral.
  • Ha enfermado o fallecido algún ser querido en estas últimas semanas.
  • Tienes algunas circunstancias difíciles a tu alrededor que se están agravando en este momento…

Pequeños cambios para dormir mejor

De acuerdo, en cualquiera de estos casos, estás sometido a mucha presión, más de lo habitual. Con lo que tu dificultad para dormir, seguramente tenga que ver con cómo llevas emocionalmente todos estos cambios, y nuevas situaciones. Recuerda algunas ideas:

  • Habla, consulta con un psicólogo o escribe sobre lo que te preocupa.
  • Párate a reflexionar sobre las dificultades que estás viviendo para que no se conviertan en vivencias traumáticas. Sé que tratarás al final del día de olvidar las dificultades que has pasado. Pero necesitas tanto desconectar, como procesar lo vivido.
  • Llora si lo necesitas.
  • Presta atención a lo que sí tienes a tu alrededor que te genera felicidad: amigos, familia, compañeros…
  • Revisa tus mejores habilidades, tus fortalezas. Planifica cómo puedes aprovecharlas en esas situaciones tan difíciles.
  • Reconoce tus miedos y ansiedad como una señal para hacer las cosas de forma diferente. Eso es lo que estos cambios te están proporcionando, un aviso de abordar la situación con nuevas estrategias.
  • Haz ejercicio físico.
  • Felicítate por lo que has conseguido cada día.
  • Visualiza como será el próximo día y cómo puedes abordarlo mejor.
  • Aunque llegues cansado de trabajar, evita irte a dormir enseguida aunque lo necesites. Date un baño relajante, ve una serie, o lee un libro que te guste. El cerebro necesita bajar de revoluciones.

7. Siento una gran tensión y opresión en el pecho

Te recomiendo consultar este video donde te proporciono algunas técnicas. 

8. Me invaden emociones y pensamientos incómodos que no sé como afrontar

Te recomiendo consultar este video donde te proporciono algunas técnicas. 

9. Lo veo todo negativo

Te recomiendo consultar este video donde te proporciono algunas técnicas. 

10. A veces, me invade una gran desmotivación. Es como si todo estuviera parado.

Muchas personas, y bastantes estudiantes, se sienten actualmente como en un parón de toda su vida. Incluso algunos estudiantes comentan que con la formación on line, el sentido de la urgencia ha desaparecido, es como si estuvieran de vacaciones. Saben que no es así, pero se sienten de esta forma. Otras personas apuntan que, hasta que toda esta incertidumbre no acabe, sienten que no pueden hacer nada.

Cuidado, esta falsa sensación de seguridad, puede jugarte malas pasadas. La verdad es que la vida sigue. Con incertidumbre pero sigue. Avanza, contigo o sin ti. ¿Cuánto quieres seguir siendo el protagonista de tu vida y de tus resultados en este nuevo escenario?.

Puede que sientas ese sentimiento de relajación de todo. Pero nada más lejos de la realidad. Los exámenes de los estudiantes siguen teniendo fecha. Tus obligaciones, tus sueños y tus responsabilidades siguen estando. Es posible que te estés olvidando de adaptarlas a esta nueva situación.

Seguramente en estos tiempos de cornavirus y en los próximos meses o año que tengamos que seguir con algunos hábitos cambiados, necesites de mayor auto-gestión y disciplina.

Tu compromiso, lo mejor

Si te vas a formar on line, necesitarás practicar el esfuerzo y el compromiso por tu parte. Antes tenías la obligación de asistir a una clase presencial. Ahora tienes la responsabilidad de gestionar tu tiempo para estudiar mejor. Y combinarlo con ocio también.

Si tu trabajo sigue siendo desde casa, necesitarás abordar las nuevas circunstancias. Traza un plan, implica a toda la familia y organízate en el nuevo escenario. Conforme cambie podrás introducir cambios, pero ahora es lo que tienes.

Si estabas buscando trabajo, puede que se ralentice este proceso, pero las empresas siguen y no tiene intención de parar. Así que, aprovecha para formarte, y seguir haciéndote visible para que puedan contactar contigo. La gestión on line de tu perfil profesional es ahora más importante que nunca.

Recuerda, cómo afrontes y salgas de esta situación, depende de cuánto te permitas adaptarte a las nuevas necesidades.

11. He pensado acudir a un psicólogo pero no sé ni por dónde empezar o si me puede ayudar

Como Psicóloga especialista en Coaching, quiero confirmarte que desde nuestro ámbito profesional, somos los profesionales que habitualmente trabajamos con estos hitos comentados anteriormente.

Tus emociones, tus hábitos, tu capacidad de adaptación y cualquier dificultad de ámbito psicológico requiere que aprendas mejores recursos personales para poder abordarlos. Sobre todo es importante, que en tiempo de gran dificultad, vivas estas experiencias de la forma más saludable posible. Así podrás evitar que estas experiencias se conviertan en traumáticas para ti.

Por mi parte estoy a tu disposición para ayudarte en lo que consideres. Tu bienestar es la clave para que puedas tener éxito y satisfacción en la perspectiva personal o profesional.

Cualquier duda, siéntete con libertad de preguntarme.

Conclusión

Recuerda que:

  • Teletrabajar te cansa más, cuídate.
  • Respeta tus decisiones del pasado y planifica cómo quieres que sea tu futuro.
  • Planifica, incluso en la incertidumbre.
  • No te resistas si tienes ganas de llorar
  • Practica la Inteligencia Emocional
  • Cuídate durante el día para que puedas dormir mejor.
  • Practica técnicas de relación, y regulación de pensamientos y emociones.
  • Recuerda que la vida sigue. Sigue viviendo aún en el nuevo escenario.
  • Consulta con un profesional de confianza si lo necesitas.
¿Cuántos riesgos emocionales estás viviendo actualmente?
¿Por cuales de las recomendaciones te es más fácil empezar?
¿Qué momento más tranquilo elegirás para abordar lo que más te cuesta?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Respeta tus emociones en momentos traumáticos

En momentos de incertidumbre las emociones son, aunque no lo parezca, nuestras mejores armas para afrontar la situación. Aún más si estos momentos pueden ser traumáticos para la persona. Seguro que te habrás dado cuenta que las emociones pueden ser intensas y variables. Lo que puede llevarte a la sensación de que estás en una montaña rusa difícil de llevar.

Cualquier momento de crisis y dificultad, desde luego puede ser una oportunidad para muchos cambios y mejoras. Ahora bien, no será una oportunidad en el caso de que te dejes llevar por estas emociones difíciles. Y lo mismo pasará si estás tratando de reprimir tus emociones. Incluso, puede que recibas mensajes tipo: “céntrate en la oportunidad”, “reinvéntate”, “aprovecha la situación”, etc. Por supuesto, que apoyaré estos mensajes, pero primero ocúpate de tus emociones.

Habilidades y mentalidad adecuada para conseguir un afrontamiento

Los buenos resultados de una persona ante una situación difícil vienen marcados por la combinación de una MENTALIDAD ADECUADA (que influye en las emociones) + COMPETENCIAS (habilidades) ADECUADAS. Así si quieres verte a ti mismo como alguien que afronta con resultados una situación compleja e incierta, necesitas hacerte dos preguntas:

– ¿Estoy favoreciendo una mentalidad adecuada a la situación? Y como consecuencia, ¿afronto adecuadamente las emociones que me crea la situación de incertidumbre?
– ¿Tengo claras cuales de mis mejores habilidades requiere de mi la situación? ¿Hay alguna habilidad más que necesite aprender para afrontar la situación?

En caso de que tengas la MENTALIDAD ADECUADA, pon en práctica tus mejores habilidades, COMPETENCIAS. Y mejora las que necesites En caso de que tengas las COMPETENCIAS, pero no la MENTALIDAD adecuada, invierte en ello. Y en caso de que percibas que te faltaría tanto la MENTALIDAD COMO LAS COMPETENCIAS, empieza por trabajar tu mentalidad y las emociones correspondientes. Nunca al revés.

Respeta tus emociones en momentos traumáticos

“Sé positivo”, es posible que sea un mensaje te recomienden algunas personas. Y estoy de acuerdo. Es importante mantener la perspectiva de que te mereces que te ocurra lo mejor incluso en situaciones difíciles y de incertidumbre. Ahora bien, date permiso para decidir cuándo estás preparado para aplicar la positividad.

La importancia de respetar todo lo que sientes en situaciones traumáticas o de incertidumbre

Tristeza, Enfado y Miedo

  • Si estás triste, permítetelo. Descubre qué o quién echas de menos y por qué. Si estás triste, profundiza un poco. Hay algo que sólo tú estás percibiendo, de gran valor para ti y que te hace especial por ello. Valora tu tristeza. Es lo que te permite tener esa mirada especial y valorar aspectos, personas y situaciones que te hicieron feliz. Reconócela, ponle nombre. ¿Qué le agradecerías a tu tristeza?
  • Si estás enfadado, no pasa nada. Además de ser normal, porque habrá desaparecido algo que considerabas justo. Tienes derecho a sentirte así. Escribe, qué te enfada y por qué. El enfado te avisa de aquello que tú considerabas justo y que ya no está. Usa el enfado para descubrir cómo puedes en la situación actual, recuperar lo máximo posible esa “justicia”.
  • Si tienes miedo, bien. Te protegerá. El miedo es una emoción muy potente que te ayudará a estar en alerta para protegerte de posibles peligros. Piensa detenidamente o escribe sobre aquello que te da miedo exactamente. Pon todos los detalles que necesites. Ahí descubrirás qué necesitas hacer diferente en esta situación. Antes necesitabas otras cosas, ¿qué necesitas hacer distinto ahora?.

Rechazo y Alegría

  • Si sientes asco o rechazo. Bien, también. No lo reprimas. Es la emoción que te protege de algún peligro físico o emocional. Descubre de qué necesitas protegerte y actúa en consecuencia. Por ejemplo, es posible que ante situaciones de incertidumbre, recibamos un montón de noticias negativas, Limítalas. Tu rechazo, te está protegiendo de estar constantemente centrado en lo negativo. No pasa nada, es saludable.
  • Si te sientes alegre. Fenomenal. Disfrútalo. Evita pensar que en situaciones difíciles “no tendrías que estar tan contento”. Tu sistema nervioso, necesita compensar el desgaste de las otras emociones para mantener tu equilibrio emocional. Sea por cosas pequeñas o más importantes, disfruta de tus pequeños momentos de alegría. No te hace egoísta, te convierte en emocionalmente saludable.

Llegados a este punto, me gustaría añadir que para abordar sobre todo las emociones más difíciles arriba descritas, necesitas regularlas un poco si son muy intensas. Incluso la alegría, a veces, es importante regularla, :-). No sea que de tanta euforia se te olvide protegerte. Por ello, respira. Procura situar tu termómetro de la emoción a un nivel manejable.

Y a continuación nos centraremos en algunas perspectivas de diferentes autores para saber qué puedes hacer para afrontar mejor la incertidumbre. Así podrás mantener mejor tu equilibrio emocional.

Aprende a aceptar la incertidumbre

Lawrence Robinson and Melinda Smith, M.A. en su artículo _Dealing with Uncertainty During the Coronavirus Pandemic_, nos proporcionan entre otros varios puntos importantes para manejar la incertidumbre. Nos centraremos en aquel que tiene que ver con la ACEPTACIÓN. Uno de los primeros pasos para abordar la incertidumbre.

  • Identifica los “disparadores de incertidumbre”. Si hay pensamientos, eventos, y noticias que pueden disparar más todavía tu sensación de incertidumbre. Aquellos “disparadores internos” como pensamientos catastróficos, necesitas abordarlos desde la calma prestando atención a las emociones que hemos comentado. Ahora bien, te encontrarás con “disparadores externos”, elementos, noticias o actuaciones de otros que disparan tu ansiedad. Limita tu exposición a ellos.
  • Reconoce tus momentos de “necesito seguridad”. Habrá momentos en los que puedas sentir gran ansiedad porque necesitas algo claro, cierto, y seguro. Haz una pausa, respira, ralentiza un poco el pensamiento. Sé consciente que lo que te está demandando tu cuerpo y mente es tranquilidad, no tanto certeza, sino calma. Búscala.
  • Respeta lo que sientes y regálate el permiso de sentir aquello que necesitas sentir.
  • Cambia el foco de tu atención. Ocuparse de tu tranquilidad y emociones, no está reñido con distraerse. En muchas ocasiones, te puedes aprovechar de la emoción positiva que te proporcionará una actividad relajante y de ocio. Esa emoción positiva mantendrá una perspectiva más constructiva sobre cómo puedes afrontar la incertidumbre.

7 formas de manejar la incertidumbre

La incertidumbre es lo único cierto que hay, y saber cómo vivir con inseguridad, es la única seguridad. Jhon Allen Paulos. 

Lori Deschene, fundadora de Tiny Buddha, en su artículo _7 Ways to Deal with Uncertainty So You Can Be Happier and Less Anxious_, nos proporciona algunas ideas:

  • Sustituye expectativas por planes. Cuando te creas expectativas, es muy probable que experimentes decepción. En la mayoría de las ocasiones no vas a poder controlar el resultado exacto de lo que ocurrirá mañana. Tanto si esperas lo mejor como lo peor, posiblemente se cree en tu cabeza una imagen que poco tendrá que ver con la realidad. En su lugar, céntrate en qué vas a hacer tú para crear lo que tu quieres sentir
  • Prepárate para diferentes escenarios. Prepara planes para los diferentes escenarios que se pueden dar en ese momento de incertidumbre. Es en lo único te puedes centrar activamente para aumentar tu seguridad. Acompáñalo de la suficiente flexibilidad para asumir que puede ser un escenario u otro. Ahora bien, tu tendrás un plan para las diferentes posibilidades.
  • Sé un observador de tus propias emociones. Y ocúpate de ellas conforme las sientas. Como hemos dicho antes, mantén un afrontamiento activo, sin especular. Respeta lo que sientes en cada momento prestando atención a la emoción y viendo cómo te puede ayudar.

Confía en ti

  • Confía en tus estrategias de adaptación y afrontamiento. Seguramente pienses que no has vivido nunca una situación como la que tienes delante. Ahora bien, has vivido otras. No desprecies, las habilidades que usaste en el pasado. En otras situaciones, complejas e inciertas. Empieza por ahí. ¿Qué te sirvió hacer en otras situaciones difíciles?. Es increíblemente bonito como escuchar en estos momentos, personas que rápidamente han identificado que ya han vivido situaciones muy dudas, y “ya saben parte de lo que tienen que hacer”.
  • Usa tus técnicas de relajación de forma preventiva. Aprovecha lo que sabes que te relaja para ponerlo en marcha en esta situación de incertidumbre. Aunque aún no sientas, por ejemplo, ansiedad. La prevención emocional es muy buena.
  • Pon el foco en lo que puedes controlar en cada momento. Acepta, lo que ahora mismo no está bajo tu control. No esperes que todo esté y ocurra como cuando estabas en otras condiciones más normales. Céntrate en el momento, en el corto plazo. Y en ese instante centra tu atención en lo que está en tu mano hacer.
  • Practica la atención plena. Deja de anticipar. Evita estar viviendo en … “mañana…”, “dentro de una semana…”, o el “mes que viene…”. Ahora ocúpate del ahora. Y respira y observa cómo te sientes. Ocúpate de ti ahora.

Acepta como normal lo que te sorprende en situaciones de incertidumbre y posiblemente traumáticas

No te asustes. Parece, que sea grave, pero es sencillamente tu cerebro tratando de afrontar una situación incierta, y posiblemente traumática para ti. Es normal:

  • Llorar, así de repente y por cosas aparentemente mínimas que sabes que no son tan graves. Has vivido situaciones duras y ahora resulta que lloras por una tontería. Es normal, date permiso para llorar.
  • Te has descubierto riéndote a carcajadas por una (aparente) estupidez. Y parece que no deberías. Fantástico, ríete todo lo que necesites. Estás afrontando la incertidumbre y la posible situación traumática para ti.
  • Te ha inundado la tristeza de repente. No pasa nada, es normal. Siéntela un rato, te permite afrontar y recordar lo negativo que has vivido. Cuanto más recuerdes situaciones negativas desde la calma, mejor podrás afrontarlo. Deja de evitar los recuerdos dolorosos.
  • Estás irritable. También es normal. Es un enfado, posiblemente al que no le has prestado atención. Tómate un rato para “hablar con tu enfado” y procura llevarlo a un estado constructivo para ti.

Confía en ti

  • Te has quedado bloqueado de repente en una situación concreta. Es normal. Posiblemente te haya inundado sin darte cuenta el cansancio y necesites “respetar” y dedicarte un momento para abordar tus emociones.
  • Sientes ansiedad. También, acéptala. Es la forma que tiene tu cerebro de avisar con tu cuerpo de que necesitas hacer algo distinto. Afrontar tus miedos te proporcionará cierta sensación de alivio. No lo rechaces.
  • Pareces una “montaña rusa”. Bien :-). No eres un robot. No pasa nada. Es normal. Eres una persona que vive lo que siente y lo que experimenta al rededor. Unos días estarás mejor y otros no. Ocúpate de regular esas emociones para que no te desborden.
  • Necesitas hacer cosas. De repente llenas tu tiempo con cosas que no son importantes. Da igual, lo necesitas. Escucha tus emociones. A veces, necesitarás abordar tareas livianas para despejar tu mente.
  • Te ha inundado la procrastinación. También, aunque no te lo parezca, es normal. Un poco, de “hoy me permito no hacer nada” también es necesario.

Conexión, Desconexión y Melancolía

  • Necesitas hablar de lo que estás viviendo. ¡Por supuesto!. Otra forma de afrontar activamente. Hablar nos permite elaborar una historia aceptable emocionalmente para nuestro cerebro. Así que busca ayuda de confianza o profesional. Pero, por supuesto, habla de lo que te ocurre. 
  • Te apetece hablar de otra cosa, que no sea la experiencia difícil que estás viviendo. También, ayudará a tu capacidad de afrontamiento. El cerebro necesita descansar y centrarse en otros intereses o nuevos planes que puedan ilusionarte.
  • Sientes melancolía. Es normal, nuevamente. El recuerdo de vivencias pasadas nos permite valorar la vida que hemos tenido hasta ahora. Tanto revisando dificultades pasadas, como retos superados anteriormente. La felicidad anterior puede ser un buen apoyo para tu felicidad en los próximos días. Además te permitirá conectar con las personas más cercanas a ti, e incluso revisar que recursos psicológicos ponías en marcha con anterioridad. Quizá ahora también te puedan servir.

Conclusión

  • Los buenos resultados de una persona ante una situación difícil vienen marcados por la combinación de una MENTALIDAD ADECUADA (que influye en las emociones) + COMPETENCIAS (habilidades) ADECUADAS.
  • Respeta lo que sientes: tristeza, enfado, rechazo, alegría o miedo.
  • Ocúpate de aceptar la incertidumbre.
  • Afronta activamente la incertidumbre.
  • Acepta las “cosas raras” que te pasan.


Una experiencia traumática es siempre negativa, pero lo que suceda a partir de ella depende de cada persona. . En la mano del hombre está elegir su opción, que o bien puede convertir su experiencia negativa en victoria, la vida en triunfo interno, o bien, puede ignorar el desafío y limitarse a vegetar y a derrumbarse. Victor Frankl. 

¿Qué necesitas reforzar habilidades emocionales o tu mentalidad ante la incertidumbre?
Decide, ¿qué momento vas a elegir para prestar atención a tus emociones?
¿Cómo puedes empezar a aceptar y respetar las emociones que estás viviendo?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo conseguir mantener la calma en días difíciles

Cómo conseguir mantener la calma en días difíciles. Sí, es posible que tengas poco tiempo estos días. O incluso, que parece que lo tienes, pero todo se acelera y se vuelve difícil. 

En cualquier caso, si has llegado hasta aquí hoy, es que te has dedicado unos minutos. ¡Fenomenal!. Vamos a visualizar 12 recomendaciones clave para que te puedan ayudar a mantener la calma. El objetivo es que te sientas con mayor dominio de esa situación difícil que quizá estes viviendo. Aunque estés 1-3 minutos en esta información de hoy. Léelo con calma. Tómate alguna nota o guárdate la información. 1 ó 3 minutos dan para mucho si sabes respirar lenta y profundamente. 

Reflexiona despacio. Mira a ver qué cosas ya estás haciendo bien. Revisa cuáles podrías añadir a tu repertorio de herramientas personales para manejar situaciones complejas.

Vamos allá. Espero que puedan ser de ayuda para ti. 

Cómo conseguir mantener la calma en días difíciles

1 - 6 hábitos para empezar a ocuparte de tu nivel de calma en momentos difíciles

  • Organiza un espacio y tiempo para ti.
  • Trabaja la aceptación de la situación.
  • Cuenta con tus fortalezas.
  • Aprende a respirar.
  • Organiza tus tareas.
  • Usa la tecnología en tu beneficio.
mantener la calma

6-12 hábitos para ocuparte de tu nivel de calma en momentos difíciles

  • Ante la incertidumbre…
  • Usa el enfoque apreciativo.
  • Cuenta con tus emociones.
  • Comprende tu cerebro.
  • Protagonismo = Control.
  • Felicítate.
gestionar incertidumbre

Conclusión

De todos los puntos comentados, ¿cuáles estás poniendo en marcha?
¿Qué decisiones puedes añadir en estos momentos difíciles para ti?
No olvides felicitarte por los pequeños retos conseguidos a nivel familiar, personal, laboral o social.

Y si te apetece y puede ayudarte...

Prevenir el estrés postraumático ante enfermedades

Prevenir el desgaste emocional y estrés postraumático es una de las grandes tareas psicológicas que tenemos en estos momentos. Ojalá que en unos meses cuando volvamos a leer este post, podamos acordarnos con tranquilidad y satisfacción de haber superado esta situación tan posiblemente traumática del COVID-19.

Habitualmente trabajo con el Estrés Postraumático y me preocupan mucho las personas que sufren este trastorno, por algún acontecimiento en su vida donde sintieron amenazada su integridad física o emocional. En estos momentos estamos viviendo una situación que puede ser muy traumática para todos. La sensación de no tener mucho control para evitar el COVID-19 y la vivencia de enfermos y fallecimientos cerca de nosotros. Especialmente vulnerables serán seguramente los profesionales de la salud, qué están lidiando con los estadios más complicados de los enfermos. Habitualmente ellos están preparados, pero este acontecimiento inesperado y abrumador puede superarles emocionalmente.

Tan importante como tomar medidas preventivas y con rapidez para que no avance la enfermedad, es tomar medidas psicológicas para prevenir el posible desgaste emocional traumático que de esta situación se puede derivar.

Empecemos hoy a revisar que significa el Trastorno de Estrés Postraumático, por qué puede ocurrir y veamos qué podemos hacer para prevenirlo en la medida de lo posible.

Prevenir el estrés postraumático ante enfermedades

Atendiendo a autores como Stanley Block y Carolyn Bryant Block, un trauma es un acontecimiento súbito e intenso de naturaleza física o emocional que daña a la persona que lo experimenta. Así experiencias como:

– Médicos que tengan que afrontar situaciones críticas e inesperadas ante el COVID-19
– Personas que sufran la enfermedad
– O bien, que la sufran sus familiares
– La muerte inesperada de un familiar o ser querido

Todas ellas pueden ser vivencias traumáticas para todo el mundo. No todas las personas experimentaremos la enfermedad como traumática, pero algunos sí. Un trauma puede deberse tanto a un evento aislado como a una secuencia de eventos.

Los síntomas de estrés experimentados ante enfermedades inesperadas y críticas pueden variar entre personas. Aparecerán cuando el estresor haya superado nuestros recursos físicos y emocionales. Los síntomas del Estrés Postraumático aparecerán al menos 1 mes después. Y generarán problemas en el ámbito laboral, relacional y en otras áreas de la vida de una persona.

Síntomas de Estrés Postraumático

 En cuanto al tipo de acontecimientos, puede darse:
 
  • Exposición directa al peligro
  • – Ser testigo
  • La experiencia negativa e inesperada afecta a familiares y/o amigos 
  • Presencia de uno más de los síntomas de intrusión asociados al suceso traumático:
  • Recuerdos angustiosos recurrentes
  • Sueños angustiosos recurrentes
  • Reacciones disociativas (actuar como si se repitiera el suceso traumático)
  • Malestar psicológico intenso o prolongado al exponerse a situaciones externas o factores internos que simbolizan o se parecen al evento traumático
  • Reacciones fisiológicas intensas a factores internos o externos que simbolizan o se parecen al evento traumático
  • Evitación persistente de estímulos asociados al suceso traumático
  • Dificultades para conciliar o mantener el sueño
  • Irritabilidad o ataques de ira
  • Dificultades para concentrarse
  • Hipervigilancia
  • Respuestas exageradas de sobresalto
 
Entonces, es importante que las empresas, personas y los propios profesionales de la salud puedan estar vigilantes al desarrollo de estos síntomas cuando se haya superado esta situación inesperada de emergencia sanitaria.
 
Trabajar sobre nuestras emociones y cómo estamos viviendo esta situación podrá evitar que desarrollemos Estrés Postraumático. 
 
Vemos, no obstante, por orden cómo nos puede influir o no el desarrollo del Estrés Postraumático:

Factores que pueden influir antes del Evento Traumático

Según los autores Mary Beth Williams y Soili Pouijula especialistas en TEPT (Trastorno de Estrés Postraumático) hay factores antes, durante y después que pueden influir en desarrollar este tipo de estrés.

Centrémonos en las características de una persona antes del evento traumático. Es decir, cuáles son algunos de los factores que pueden influir en cómo una persona reaccionará ante el evento traumático:

  • Experiencias previas en situaciones traumáticas
  • Estados de depresión o ansiedad anterior
  • Estrategias poco efectivas de afrontamiento
  • Inestabilidad familiar o historia familiar con enfermedades, experiencias de separación, problemas económicos o de violencia
  • Abuso de sustancias químicas
  • Problemas con la autoridad
  • Ausencia de apoyo social en situaciones difíciles
  • Excesivas experiencias de pérdida

Factores que pueden influir durante el Evento Traumático

Veamos ahora qué factores pueden influir en la posibilidad de desarrollar TEPT durante el evento traumático.

  • Cercanía geográfica al evento traumático
  • Nivel de exposición al evento traumático
  • Disponer de pocas figuras de protección en la vida de uno
  • Presencia de amenaza para la vida de uno mismo
  • Ser testigo de fallecimientos
  • Ser joven al vivir la experiencia traumática
  • Duración del trauma
  • Experimentar sensaciones disociativas durante el trauma
  • Trabajar en una profesión que está repetidamente expuesta al trauma
  • Ser víctima del suceso traumático
  • No disponer de recursos psicológicos que te permitan aplicar tu capacidad de resiliencia

Factores que pueden influir después del Evento Traumático

Veamos ahora qué factores pueden influir en la posibilidad de desarrollar TEPT después del evento traumático.

  • No disponer de apoyo social.
  • Tener baja autoestima.
  • No tener la posibilidad de actuar de alguna forma sobre lo que ocurrió.
  • Ser incapaz de encontrar un significado a todo el sufrimiento que ocurrió en el evento traumático.
  • Haber desarrollado estrés agudo durante el evento traumático .
  • Desarrollar reacciones de estrés inmediatas durante o inmediatamente después del evento traumático.

Reacciones a las que prestar atención durante la exposición traumática del evento

Bien, llegados a este punto. Espero que puedas haber identificado si estás en alguna de las casuísticas comentadas anteriormente para poder cuidarte y estar atento al desarrollo del TEPT.

Puede ser de gran ayuda prestar atención ahora a posibles reacciones que puedes experimentar durante este evento traumático. Insistimos que no todo el mundo desarrollará TEPT, pero cuidarse para prevenir te ayudará. Evitarás el agotamiento emocional, y potenciarás la “digestión emocional”, de todo lo que te está ocurriendo a ti y a los de tu alrededor.

Presta atención a estas reacciones que puedes experimentar

Veamos, reacciones a las que prestar atención, sobre todo si eres profesional de la salud y estás en primera línea o si tienes de cerca personas con esta enfermedad repentina y grave:

  • Recuerdos repetidos, molestos y no deseados de la experiencia estresante. Por ejemplo, al final del día o de tu turno de trabajo.
  • Sueños que te causan miedo o inquietud sobre el evento traumático
  • Sentir que la experiencia traumática se repite aunque no la estés viviendo realmente en ese momento. Por ejemplo, sentir que vuelven a llamarte para una emergencia o noticia negativa.
  • Sentirte muy desconcertado con algo que recuerdas de la experiencia traumática. Por ejemplo, en momentos de descanso, recordar un incidente intensamente negativo relacionado con la experiencia traumática.
  • Tener síntomas físicos como taquicardia, sensación de ahogo o sudoración cuando algo te recuerda a esa situación concreta de la experiencia traumática.
  • Tratas de evitar pensamientos o sentimientos relacionados con la experiencia traumática.
  • Evitas conversaciones, actividades, personas o lugares que te recuerdan a experiencia traumática.
  • Tienes intensos pensamientos negativos sobre ti mismo, otras personas o sobre el mundo en general.
  • Te culpas a ti o a otros de la experiencia traumática.
  • Sentimiento de miedo o culpa.
  • Pérdida de interés en actividades cotidianas.
  • Sentimiento de distancia con respecto a los demás.
  • Dificultad para sentir emociones positivas.
  • Comportamiento irritable o agresivo.
  • Te sientes en estado de alerta permanente.
  • Dificultad para concentrarte.
  • Dificultad para conciliar o mantener el sueño.

La importancia de recordar las experiencias traumáticas

Una de las tareas que más cuesta a las personas que han vivido una experiencia traumática cuando trabajan con un psicólogo, es recordar. El instinto de evitar es bastante fuerte, pero es de las mejores terapias. Recordar en un entorno seguro, te permite reducir el miedo asociado a la experiencia traumática. ¿En serio?. Sí. Las situaciones críticas, importantes e inesperadas necesitan procesarse ya que sino, las emociones se “embotellan” y causan mayores reacciones psicológicas posteriormente.

Así, si estás viviendo ahora cualquier situación traumática para ti o para tus seres queridos, recuerda. Tómate un rato para recordar justo aquello de lo que te quieres olvidar. Hazlo en un entorno seguro para ti, fuera de la situación.

  • Comparte con alguien de confianza qué vivencias has tenido y cómo te sientes
  • Lleva un diario explicando cómo te sientes, qué te enfada, qué te hace sentir triste, qué es lo que más te ha impactado.
  • Trata de comprender recordando por qué has actuado como lo has hecho
  • Las situaciones traumáticas te ofrecen poco control sobre su desarrollo. Recuerda lo que has vivido para recuperar el control de tus pensamientos, emociones y actuaciones.
  • Recuerda quién eres, qué te caracteriza como persona, como profesional… Qué es lo mejor de ti.
  • Reflexiona sobre tus valores y cómo pueden ayudarte al recordar en la propia experiencia traumática si tienes que afrontarla de nuevo.
  • Trata de identificar las demandas que te estás haciendo a ti mismo, que pueden ser razonables o no, incluso tóxicas o saludables.
  • Cuenta con la ayuda de un profesional de psicología con el que te puedas sentir seguro. Estamos preparados psicológicamente para acompañarte. Puedes evitar así, “cargar y preocupar” a tus seres queridos con lo que estás viviendo.

La importancia de estar presente en el momento actual

Aunque puedas sentir el impulso de lo contrario, “estar presente” es esencial para tu salud emocional. Evita distanciarte, reprimir tus emociones, o actuar como “autómata” en la situación traumática. Esto evitará que las emociones y las imágenes del trauma sean digeridas por tu cerebro. Esto te permitirá regular las emociones ante las dificultades. Regular significa que vas a poner los medios para sentir la emoción pero mantenerla a un nivel que te permita afrontar la situación de la mejor manera posible. Aquí la inteligencia emocional será clave también.

  • Busca momentos para conectar con tus emociones.
  • Respira profundamente ante esa situación difícil.
  • Haz un plan para el día y compártelo con otras personas de confianza.
  • Trata de realizar las actividades más cotidianas y automáticas de una forma diferente para aumentar la consciencia sobre ellas.
  • Pide ayuda para promover tu conexión con otras personas.
  • Reflexiona en la mayor cantidad de momentos sobre cómo estás aquí y ahora.
  • Reconoce a cada momento aquello que haces de lo que te sientes orgulloso de ti mismo.

La importancia de la reflexión emocional

Busca un momento para practicar:

  • La tolerancia o la reducción de la intensidad de los sentimientos más dolorosos para ti.
  • Reconoce el posible hábito de auto-culparte y afróntalo.
  • Mantente conectado a las personas que están más presentes.
  • Aprende a estar solo sin sentirte solo.
  • Difumina, desdibuja, aligera tu sentimiento de confusión o contrariedad.
  • Establece límites físicos y emocionales para afrontar la situación.
  • Proporciona apoyo a otros y busca apoyo de otras personas.
  • Toma la iniciativa en aquello que dependa de ti.
  • Desarrolla la compasión hacia ti mismo y hacia otros.
  • No olvides el sentido del humor.
  • Concéntrate en lo importante.
  • Crea un compromiso contigo mismo para mejorar en cómo te cuidas emocionalmente.
  • Sé proactivo en aquello que puedas serlo.

Conclusiones

 Presta atención a si por tu profesión o circunstancia familiar estás expuesto al suceso traumático.

  • Ten presentes los síntomas del TEPT que puedes llegar a desarrollar.
  • Tu trayectoria psicológica antes del trauma, tu forma de afrontarlo durante y después serán la clave. Préstate atención.
  • Reflexiona sobre tus reacciones psicológicas.
  • Usa el recuerdo como forma de afrontamiento psicológico.
  • Permanece presente lo máximo posible en tu vida.
  • Practica la reflexión emocional.
Antes situaciones traumáticas cuídate.
Sé consciente de tus emociones, tus miedos y tus necesidades emocionales.
Pide ayuda.

Y si te apetece y puede ayudarte...

Prepárate para afrontar el miedo ante la incertidumbre

Cuando afrontamos el miedo, la incertidumbre o la adversidad, todo nuestro sistema neuronal se pone en alerta. Disponemos de ese mecanismo tan bien diseñado en nuestro cerebro para permanecer a salvo del peligro, sea físico o emocional. Como hemos explicado en ocasiones anteriores, esta es la razón por la cual necesitamos prestar atención a nuestras emociones.

Las emociones, intranquilidad, ansiedad, miedo… todas ellas cumplen una función. Te avisan de que se necesitan más recursos psicológicos de los habituales para afrontar la situación que tienes delante.

De ti depende, si logras escucharte para saber qué necesitas para estar bien. Puede ocurrir, como habrás comprobado en otras situaciones, que el miedo, la incertidumbre o la adversidad te bloquean. En este caso, no estás prestando atención a tus necesidades.  Estás alimentando los pensamientos obsesivos, negativos e intrusivos que permite el Sistema Nervioso Simpático (responsable de las amenazas) cuando se activa. Bajo este sistema nervioso, solo podemos crear pensamientos de este tipo. No significa que sean válidos, pero se generan para mantener tu estado de alarma. Si los alimentas dando por ciertos todos los miedos que te vienen a la cabeza, sin duda tus niveles de ansiedad se multiplicarán.

Así, que es normal tener miedo y ansiedad, ante situaciones de incertidumbre y adversidad. Ahora bien céntrate en lo que te indican que necesitas para afrontarlos desde la calma. Tu cerebro funciona genial, solo es importante que aprendas a regular su intensidad y tomes pequeñas decisiones.

Prepárate para afrontar el miedo a la incertidumbre

Recomendaciones para gestionar el miedo y la ansiedad ante situaciones de incertidumbre y adversidad

Ante todo piensa despacio

Tómate un momento a la hora que te sea más fácil para ralentizar tus pensamientos de miedo. Respira profundamente. Concéntrate en qué necesitarías para sentirte mejor en la situación que estás viviendo. Pueden ser decisiones pequeñas pero seguramente de gran impacto emocional. No las desestimes. Invirtiendo en ello, puedes ser aplicar mayor eficiencia en otro tipo de tareas de mayor envergadura.

Recopila información veraz y objetiva

En esa situación que estás viviendo adversa e incierta, ¿de qué información dispones?. Presta atención a datos objetivos, información proporcionada por expertos y autoridades en tu situación. Planifica cómo te afecta esa información y toma decisiones en consecuencia con esos datos objetivos.
No es momento de catastrofismos ni de imaginaciones creativas de corte negativo. Céntrate en los datos objetivos.

Reflexiona sobre tus mejores habilidades

Ya superaste seguro otras situaciones difíciles e inciertas. ¿Cómo lo hiciste?. ¿Qué recursos mentales y emocionales pusiste en marcha para superar aquella situación?. ¿Cuáles son los que mejor te funcionaron y te ayudaron a sentirte mejor?. ¿Cómo puedes aplicarlos en esta situación?. Sé flexible cognitivamente y creativo. Aquí, sí puedes serlo. Es hora de poner en marcha tu imaginación usando tus mejores herramientas emocionales y mentales. Puedes conseguirlo. Sólo recuerda, piensa despacio y cuenta con lo mejor de ti.

Recuerda el arte de apreciar

Sí, la mirada apreciativa en este momento es muy importante. El enfoque apreciativo en psicología parte de la capacidad de centrar tu foco de atención en lo que sí funciona, en lo mejor de esta situación, y en el plan que vas a poner en marcha para resolver este nuevo escenario. Puede ser un buen momento para entrenar tu capacidad de prestar atención a qué va bien, qué funciona bien.

Trabaja con los principios del Modelo Apreciativo

  • El uso de imágenes positivas (dentro del entorno que estás viviendo) crea acciones positivas y ello repercute en tu flexibilidad cognitiva, esperanza e implicación.
  • Construye desde la imaginación y el razonamiento, escenarios dentro de tu contexto de actuación para sentirte bien. Dentro de esa situación ¿cómo puedes ser creativo a la hora de sentirte mejor en esa situación?.
  • Anticipa, pero anticipa la imagen futura que quieres conseguir. En ocasiones especiales de gran incertidumbre, viene bien, crear imágenes futuras a corto plazo. ¿Cómo quieres acabar el día de hoy?. ¿Qué vas a hacer para sentirte bien y afrontar lo mejor posible esta semana?.
  • Hazte preguntas que te orienten al paso siguiente. El cambio se produce siempre con una buena pregunta que te permita actuar dentro de tu situación.
  • Recuerda, tu pasado, presente y futuro son fuentes de aprendizaje e inspiración. Evita desestimarlos.

Recuerda resistirte, no es lo que necesitas

Cuando hablamos de resiliencia, y es la habilidad clave en momentos de miedo, incertidumbre y adversidad, suele haber confusión. La Resiliencia no es:

  • Empeñarse en no sentir miedo o preocupación ante situaciones inciertas. Déjate sentir lo que sea que necesites. No reprimas ni controles las emociones, compártelas con alguien de confianza o piensa un rato sobre tus emociones.
  • Resistirse. Empeñarse en actuar como antes de la situación para demostrarte psicológicamente que nada ha cambiado y así llevarlo mejor. No es cierto, asúmelo. Algo ha cambiado, deja de resistirte.
  • Eliminar cualquier expectativa o creencia en que la situación mejorará. Las expectativas positivas y la definición de un propósito personal en esa situación son tus mejores aliadas para afrontar tus miedos.

Presta atención a las trampas mentales del miedo

Las trampas mentales se originan cuando alimentas el miedo y no tomas decisiones sobre aquello de lo que te alerta. Das vueltas y vueltas rumiando a pensamientos del tipo:

  • Catastrofista: “va a ocurrir lo peor”
  • Indefensión: “no controlo nada”
  • Lectura de mente: “seguro que el otro piensa de mi.. va a hacer…”
  • “YO”: “tengo toda la culpa de lo que ocurre”
  • “ELLOS”: “toda la culpa es del otro”

Para, déjalos. Son producto del cortisol en tu cuerpo. Tienes la responsabilidad y el derecho de ocuparte de lo que te preocupa, pero desde la calma. No desde la desesperación, ya que no te ayudará y no te cuidarás emocionalmente.

Haz ejercicio físico

No hay nada mejor que el ejercicio físico para combatir la ansiedad, aunque parezca mentira. Las endocrinas producidas y la oxitocina creada por el propio cerebro en momentos de ejercicio físico, te ayudará a compensar el desgaste emocional causado por miedo, y la incertidumbre. Haz alguna rutina de ejercicio, lo que sea en el tiempo y espacio del que dispongas.

Protagonistas con gran responsabilidad

Si en esta situación adversa, incierta y ambigua, tienes un papel relevante (profesional sanitario, psicólogos, profesores, responsables de equipos de trabajo, gerentes, padres, etc…), y dependen de ti otras personas, sé el primero en cuidarte. No es egoísta, es práctico e inteligente emocionalmente hablando.

Será difícil que ayudes a alguien más si tú no estás bien. Haz lo que necesites para estar centrado y sano emocionalmente. Tus recursos psicológicos serán de gran relevancia para aquellos que quieres cuidar o atender.

Planes truncados: reorganízate

Qué ocurre si tus planes o calendario ha quedado suspendido temporalmente por la situación de crisis o incertidumbre?. Cuanto antes lo aceptes mejor. Tómate unos días de descanso para digerirlo. Necesitas reiniciar y adaptarte a la información de la nueva situación. Céntrate en lo que puedes controlar dentro de esa situación, no la de antes. Ya no sirve tu planificación anterior.

Me encuentro con muchos profesionales y estudiantes de oposiciones, que se han visto afectados en estos momentos de emergencia y cambio, por cambios en sus planes. Más allá de darte cuenta de que estás intensamente contrariado, necesitas “digestión emocional” de la nueva situación y readaptar tus planes. Con calma, repito. Y si es necesario unos días para “reiniciar” mental y emocionalmente, tómatelos.

Foco en lo importante y en lo que puedes controlar

Recapitula. ¿Cuál es el nuevo escenario?. ¿Qué información tienes?. Reflexiona, ¿qué es lo más importante para ti en este nuevo escenario?. Es momento de hacer una nueva evaluación de tus prioridades. Ya las volverás a ajustar después, en otro momento más tranquilo. Ahora, no antes, ni después. ¿Qué es importante para ti ahora?.
En esta nueva situación de incertidumbre vas a necesitar toda tu energía. Así que, mejor si empiezas a tomar decisiones sobre los ámbitos de actuación donde quieres invertirla. Te permitirá no dejarte llevar por la intensidad de otras preocupaciones que no vienen al caso.
Pon el foco en lo que depende de ti y sobre lo que tienes posibilidad de actuar. Lo demás te agotará si no puedes realmente influir sobre ello.

Crea planes para ahora, no para luego

Una vez descubras tus prioridades, actúa en consecuencia. Haz planes acordes a la situación que vives ahora. Te facilitará sentirte eficiente ante la adversidad y combatirá el miedo que inicialmente sentías. Recuerda nuevamente, ser dinámico en tus planes y mantener la calma.

Esta situación también pasará, ¿como quieres salir de ella?

Sí, recuérdalo. Ya has pasado por otras situaciones difíciles. Y las superaste. Espero que no te agotaras demasiado emocionalmente. Ahora tienes otra oportunidad para que cuando pase la tormenta, te sientas orgulloso de ti mismo. Tienes una oportunidad para entrenar tu tolerancia a la incertidumbre. Aprovéchala. Puedes no hacerlo, recuerda. Y resistirte con todas tus fuerzas pero saldrás con más daño emocional. Tómate el tiempo que necesites para aceptarlo, pero sin perder el norte. Aceptar el cambio, es la clave. Se trata de crear tu propio futuro cercano con la nueva información de la que dispones. Aprovéchala.

Aprovecha para aprender

Quieras o no vas a aprender de ti mismo muchísimo en esta situación de incertidumbre. Así que mejor toma las riendas. Aprende de ti y de los tuyos. Y en la medida de lo posible mantente ocupado en actividades constructivas. Como hemos dicho, esto también pasará, y puedes aprovechar para poner en marcha actividades y aprendizajes que en otro momento no fue posible.

Cuenta con el apoyo que necesites, incluso de profesionales

Rodéate o comunícate habitualmente con las personas de tu mayor confianza. Consulta con profesionales titulados y certificados que te puedan ayudar a superar mejor la situación.

Resumiendo recomendaciones ante la incertidumbre y la adversidad

  •  Ante todo piensa despacio
  • Recopila información veraz y objetiva
  • Reflexiona sobre tus mejores habilidades
  • Recuerda el arte de apreciar
  • Resistirte no te ayuda
  • Presta atención a las trampas mentales del miedo
  • Haz ejercicio físico
  • Protagonistas con gran responsabilidad
  • Planes truncados: reorganízate
  • Foco en lo importante y en lo que puedes controlar
  • Crea planes para ahora, no para luego
  • Esta situación también pasará, ¿como quieres salir de ella?
  • Aprovecha para aprender
  • Cuenta con el apoyo que necesites, incluso de profesionales
Empieza por pensar, ¿Qué necesitas para sentirte mejor en esa situación de incertidumbre?
Sigue con la reflexión sobre: ¿Qué es lo mejor de ti para afrontar esa situación?
Escribe, ¿Qué planes vas a poner en marcha para resolver tus miedos?

Y si te apetece y puede ayudarte...

25 preguntas para comprobar tu nivel de resiliencia

Sí, hoy nos centraremos en 25 preguntas para comprobar tu nivel de resiliencia. Hace unos días estuve trabajando con profesionales para aprender a desarrollar la capacidad de resiliencia.

Unos 30 profesionales estuvieron ralentizando su pensamiento, para reflexionar sobre si mismos. La inercia del día a día, puede hacer que uno no sea consciente ni de lo que siente ni de cómo está pensando sobre una situación. Y es que como casi todas las habilidades necesitan de mucha consciencia sobre uno mismo para darse cuanta de cómo actúa, piensa y siente habitualmente. Este es el primer paso: ser consciente para identificar y luego mejorar esas habilidades.

Estuvimos reflexionando de hecho sobre la velocidad que habitualmente adquiere el pensamiento diario. Todas las evaluaciones, conclusiones y reflexiones que haces al día, seguramente ocurren muy rápido en tu cabeza y eso suele ir en contra de la capacidad de resiliencia. Es bueno que tu pensamiento sea ágil. Ahora bien, cuando no para en todo el día, vas muy rápido, y casi siempre estás pensando en el momento siguiente, aquí, se te escapa. Todas las habilidades de inteligencia emocional, resiliencia, flexibilidad cognitiva, etc, pueden tener tener dificultades para mostrarse.

Fue curioso, que casi todos reconocieron que no se paraban a pensar, sentir, o analizar que estaban haciendo ante situaciones difíciles. Con lo que esto implica una sensación de que no eligen. Que los pensamientos, emociones y conductas ocurren sin más. Vimos que estaban viviendo en “piloto automático”.
De esta forma, incluso poner nombre a lo que sentían se les hacía tremendamente difícil.

25 preguntas para comprobar tu nivel de resiliencia

Recordemos entonces que significa la resiliencia.

Resiliencia
  • Capacidad para afrontar la incertidumbre aplicando estrategias de adaptación al cambio, cognitivas, emocionales y conductuales.
  • Habilidad para regular síntomas físicos y emocionales ante las dificultades.
  • Capacidad para aprovechar tus propias fortalezas para superar la adversidad y prevenir estrés.
  • Habilidad para recuperarse de emociones negativas siento flexible a la situación vivida.

A continuación verás las 7 habilidades que componen la resiliencia. Te voy a formular una serie de preguntas para que valores si tienes el hábito de realizar determinadas prácticas emocionales, mentales y conductuales. Comprueba tú mismo respondiendo a estas preguntas cuántos hábitos sí que realizas en cada una de las habilidades. Encontrarás las 7 habilidades:

  • Auto-Consciencia
  • Auto-Regulación
  • Agilidad Mental
  • Optimismo
  • Auto-Eficacia
  • Conexión
  • Comunidad Positiva

Auto-Consciencia

Capacidad para ser consciente de ti mismo.
  • ¿Con cuánta frecuencia te das cuenta de lo que piensas?
  • ¿Tus pensamientos te bloquean o te ayudan?
  • ¿Cuánto eres consciente de tus emociones?
  • ¿Les pones nombre?
  • ¿Eres consciente de tus reacciones físicas?

Auto-Regulación

Capacidad para regular-nivelar tus pensamientos, emociones y conductas.
  • ¿Eres capaz de regular tus pensamientos?
  • ¿Y tus emociones?
  • ¿Eres capaz de ajustar tus comportamientos?
  • ¿Puedes regularte en tiempo real?
  • ¿Qué te impide regularte en el momento?

Agilidad Mental

Capacidad para ver las experiencias vividas y los pensamientos desde otra perspectiva.
  • ¿Eres capaz de darte cuenta desde que perspectiva piensas y actúas?
  • ¿Puedes cambiar de perspectiva en tiempo real?
  • ¿Tú mismo te acuerdas de cómo lo vería otra persona, o tú en otro momento o condiciones?

Optimismo

Capacidad para esperar lo mejor.
  • Disposición: ¿Crees que van a pasar cosas buenas?
  • ¿Te centras en lo que puedes controlar y aceptas lo que no depende de ti?
  • ¿Sabes preparar un plan para que ocurran cosas buenas?

Auto-Eficacia

Capacidad para verte como una persona que puede ser eficiente en las diversas situaciones
  • ¿Conoces tus fortalezas?
  • ¿Sabes cómo aprovechar lo mejor de ti?
  • ¿Eres capaz de compensar tus debilidades con tus fortalezas?
  • ¿Sabes cómo aprovechar tus fortalezas ante dificultades, incertidumbre y retos?

Conexión

Capacidad para desarrollar relaciones de confianza.
  • ¿Tienes identificadas personas de confianza?
  • ¿Sabes con quién puedes contar cuando las cosas van mal?
  • ¿Crees en algo más grande que tú?
    (creencia, propósito, idea, espiritualidad)?

Comunidad Positiva

Capacidad para crear y participar en grupos donde se valore la resiliencia.
  • ¿Cuentas con círculos o personas que valoran la resiliencia?
  • ¿Participas e interactúas con personas que ponen en práctica la resiliencia?
¿Cómo te encuentras ante situaciones de incertidumbre?
¿Qué es lo que mejor se te da ante situaciones adversas?
¿Qué habilidades necesitarías mejorar?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Qué ocurre cuando vives una experiencia traumática

Una experiencia traumática incluye aquellas experiencias que representan una amenaza significativa (psicológica, emocional o física) para la seguridad de uno mismo o para la seguridad de seres queridos. Estos eventos se experimentan de forma repentina e inesperadaSegún el manual DSM-5 la exposición a sucesos traumáticos puede ocurrir de diversas formas:

  • Experiencia directa
  • Ser testigo de una experiencia que amenaza la seguridad
  • Aprender de una experiencia traumática cuando ocurre dentro de un entorno familiar o dentro de una relación cercana.
  • Experimentar una exposición repetida o extrema a detalles aversivos de eventos traumáticos (común en los socorristas y el personal de emergencia)

Síntomas de estrés postraumático

Algunos de los síntomas que experimentan ( periodo superior a un mes) las personas que sufren un Trastorno de Estrés Postraumático suelen incluir:

  • Recuerdos angustiosos recurrentes, involuntarios e intrusivos del suceso traumático.
  • Sueños angustiosos recurrentes en los que el contenido y/o afecto del sueño está relacionado con los sucesos traumáticos.
  • Reacciones disociativas en las que el sujeto siente o actúa como si se repitiera el suceso traumático.
  • Malestar psicológico intenso o prolongado y reacciones fisiológicas intensas al exponerse a factores internos o externos que simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso traumático
  • Evitación persistente de estímulos asociados al suceso traumático.
  • Dificultad para recordar un aspecto importante del suceso traumáticoCreencias o expectativas negativas persistentes sobre uno mismo, los demás o el mundo.
  • Percepción distorsionada de la causa o las consecuencias del suceso traumático.
  • Estado emocional negativo persistente.
  • Sentimiento de desapego de los demás.
  • Incapacidad persistente de experimentar emociones positivas.
  • Comportamiento irritable e hipervigilancia.
  • Respuestas de sobresalto exagerada.
  • Problemas de concentración y sueño.

Qué ocurre cuando vives una experiencia traumática

Es esencial tener presente que cualquier persona puede vivir un suceso como traumático. Lo que lo hace traumático no es la vivencia en sí, sino la habilidad de afrontamiento de esas situaciones difíciles. Por ello, hay personas que viviendo la misma experiencia pueden experimentar después síntomas de estrés postraumático o no. Eso sí, el evento o experiencia vivida suele ser terrorífica, inesperada y repentina. El trauma está relacionado con cómo la persona procesa la situación.

 

Qué eventos pueden ser traumáticos

En un artículo muy interesante de PsyCentral, _12 traumatic situations we tend to ignore_, Tamara Hill hace referencia a 12 eventos que solemos ignorar y que pueden ser experimentados como vivencias traumáticas. Veamos cuáles son algunos de ellos, para que puedas identificar mejor que si tienes síntomas anteriormente relacionados con estas situaciones. Así además, te des permiso para buscar ayuda profesional. Profundizaremos en cada uno de ellos para que puedas reflexionarlos.

Abuso Infantil

El abuso infantil incluye abuso y negligencia sexual, física, emocional y psicológica. La negligencia suele ocurrir cuando la figura de cuidador es incapaz de proporcionar necesidades básicas de alimento, ropa o protección. Estos niños suelen convertirse en adolescentes y adultos que sufren de recuerdos repentinos negativos, pesadillas, terrores nocturnos, depresión o ansiedad, dificultades para conciliar el sueño, desórdenes en la alimentación o pensamientos suicidas.

Desafortunadamente, hay más abuso infantil del que nos pensamos. A menudo, me encuentro con adultos que acuden a consulta psicológico con un malestar intenso y grandes problemas emocionales, que no saben muy bien de dónde vienen. Cuando profundizas y permites crear un entorno seguro para el cliente, en más ocasiones de las que creemos aparece un abuso infantil o adolescente que han tenido oculto durante mucho tiempo.

Facilitar la narrativa de este tipo de suceso, entre otras técnicas, desde un enfoque congnitivo sano, ayuda a las personas a superar estas vivencias traumáticas.

Violencia Doméstica

En mi trabajo de TFM y en algunos artículos anteriores en este blog vimos que:

La violencia doméstica se define como un patrón de conductas abusivas que incluyen un amplio rango de maltrato físico, sexual y psicológico,. Esta violencia es usada por una persona en una relación íntima contra otra, para poder ganar o mantener el abuso de poder, control y autoridad sobre esa persona. Podemos distinguir 3 tipos de maltrato: físico, psicológico y sexual.
Hay unos requisitos mínimos que necesita reunir un comportamiento caracterizado por violencia doméstica:

  • Ejercicio de violencia física, sexual y/o psicológica
  • Practicada por el/la cónyuge o ex cónyuge, pareja de hecho, expareja, novio o ex novio, o por cualquier otro miembro de la unidad familiar
  • El agresor está en situación de dominio permanente en los casos en los que la víctima es mujer
  • En el caso de violencia psicológica, está presente de forma reiterada o habitual

La violencia por parte de la pareja está asociada a una sensación de amenaza a la vida y al bienestar emocional por las graves implicaciones psicológicas que produce. Se incluyen además, las relaciones o conductas sexuales forzadas, y conductas de control, tales como aislamiento, control de las actividades y restricciones en el acceso a la información y asistencia.

Violencia Doméstica y Trastorno de Estrés Postraumático

Por otro lado, tenemos la exposición de los niños a este tipo de violencia doméstica. Como hemos dicho, el nivel de afrontamiento influirá en que se desarrolle un trauma o no. La edad de niños y adolescentes, hace que estén justo en un momento de crecimiento de sus recursos emocionales.  Con lo que la exposición a este tipo de eventos traumáticos les influirá negativamente. Los niños que crecen con padres que generan discusiones violentas y comportamientos abusivos entre ellos, suelen desarrollar síntomas que nos deben preocupar. Por ejemplo, pesadillas o terrores nocturnos, aceleración del pensamiento, dificultades para dormir, y altos niveles de estrés.

Nuevamente, este tipo de casos de violencia doméstica es muy común hoy en día. Ya sabemos la frecuencia con la que recibimos este tipo de noticias.

Las consecuencias negativas de la violencia doméstica son múltiples y afectan a la vida de la persona en su totalidad. A nivel de salud física destacan los trastornos funcionales (colon irritable, trastornos gastrointestinales, dolor crónico, etc.), lesiones y daños permanentes en articulaciones, pérdida parcial de audición y visión y/o disfunciones sexuales.

En cuanto a las consecuencias psicológicas, se estima que el 60% de las mujeres maltratadas sufre de este tipo de problemas. Predominan pues, síntomas depresivos, sentimientos de ineficacia, dudas sobre la propia capacidad, síntomas de autoinculpación y pensamientos distorsionados sobre sí misma y el mundo, junto con desconfianza hacia los demás.
Los cuadros clínicos asociados a la violencia doméstica son los trastornos de ansiedad, depresión, abuso y dependencia del alcohol y otras sustancias, y especialmente el trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Fallecimiento inesperado

El transcurso normal de la vida, nos hace asumir, no sin dolor, pero aceptable, la muerte. Sobre todo de los seres queridos más mayores o aquellos con una enfermedad larga en el tiempo. Ahora bien, ¿qué ocurre cuando ese fallecimiento de un ser querido es inesperado y repentino?. Es en estos momentos cuando, en función de las capacidades de afrontamiento de la persona, entre ellas la habilidad de aceptación y resiliencia, se puede desarrollar o no una vivencia traumática.

El duelo será patológico cuando las reacciones emocionales sean muy intensas e impidan el funcionamiento normal de la vida diaria de la persona. La duración suele ser más de 1 año y aparecen conductas desadaptativas.

En un duelo patológico suelen aparecer:

  • La sensación de estar anclado a recuerdos y preguntas sin respuesta
  • Sentimientos intensos de culpa
  • Emociones negativas de ira o de odio
  • Abandono del cuidado personal
  • Aislamiento social
  • Consumo excesivo de drogas o alcohol
  • Abuso de medicamentos
  • A nivel psicológico, nos podemos encontrar:
  • Frecuentes reproches a uno mismo
  • Pensamientos de muerte persistentes
  • Irritabilidad con terceras personas
  • Trastornos del sueño y del apetito
  • Fatiga, dolores musculares, cefaleas…
  • Conductas hipocondriacas
Vulnerabilidad a vivir un duelo patológico

Hay una serie de factores que aumentan la vulnerabilidad de las personas a sufrir un duelo patológico:

  • Inestabilidad emocional previa: antecedentes de depresión, estilos de afrontamiento inadecuados, salud delicada.
  • Experiencia negativa de pérdidas anteriores
  • Situación económica difícil
  • Dificultades de expresión y regulación emocional

Por el contrario, suele ayudar a afrontar mejor un duelo inesperado:

  • La Inteligencia Emocional
  • Valoración positiva de uno mismo
  • Apoyo social y participación en actividades sociales
  • Implicación activa en el proyecto de vida
  • Capacidad de afrontamiento de dificultades cotidianas
  • Participación en aficiones gratificantes
  • Sentido del humor
  • Actitud positiva ante la vida
  • Aceptación de limitaciones personales
  • Vida espiritual

Enfermedad Crónica

Las enfermedades crónicas pueden ser muy traumatizantes, especialmente si son terminales. La ansiedad, depresión y estrés que superan a las personas con este tipo de enfermedades pueden ser muy abrumadoras y generar un gran desgaste psicológico para la persona. Es la constante amenaza de una enfermedad que va a ser crónica lo que genera que la vivencia de la persona pueda ser traumática.

Me apoyaré aquí en el artículo Chronic Ilness and Trauma Disorders, de Katie Willard Virant en Psychology Today.

Las personas que experimenten esta acontecimiento como traumático, es decir, viéndose a sí mismos con dificultades para afrontar su enfermedad, a menudo tendrán estos síntomas:

  • Re-experimentación: vivencias repetidas del trauma. Se incluyen aquí, pensamientos intrusivos, flashbacks y pesadillas.
  • Síntomas de hiperactivación: intensa atención y consciencia de las sensaciones corporales, pudiendo desarrollar hipocondría. Dificultad para conciliar el sueño irritabilidad.
  • Evitación: Comportamientos de huida en situaciones relacionadas con la enfermedad crónica: hospital, médico, intervenciones, las propias sensaciones corporales, etc.

Tratamiento médico o psiquiátrico

Episodios como brotes psicóticos o ataques de pánico están ocurriendo a personas como tú, que se han visto desbordadas por situaciones cotidianas en su vida. La dificultad para afrontarlos, la autoexigencia y la falta extrema de valoración de uno mismo (entre otras características), son, en ocasiones, factores que precipitan estos síntomas. Son personas que estas personas no han podido afrontar alguna dificultad en su vida de forma saludable. Por este motivo, reciben puntualmente medicación o tratamiento psiquiátrico, incluso con ingresos en hospital.

Es fácil no darse cuenta, pero es importante tenerlo en cuenta. Nuestro cerebro a veces, nos da un gran aviso: “me he sobrecargado y no puedo asumirlo”. Es entonces, cuando hay un quiebre en los recursos psicológicos y son necesarios tratamientos médicos que estabilicen a la persona. Ahora bien, la causa, nos dará pistas sobre cómo afrontarlo para no depender, y hacer asumible, algún tipo de tratamiento médico.

Apoyo profesional antes de agotarte emocionalmente

Un buen apoyo profesional psicológico es crucial en este tipo de situaciones que suelen representar un trauma para algunas personas. El cerebro necesita desarrollar constantemente habilidades y recursos psicológicos para mantenernos sanos emocionalmente. No es broma, cuando decimos “cuídate”. Nos referimos a que te cuides emocionalmente. Que descanses y abordes las preocupaciones en otro momento. También que te alimentes correctamente y hagas algo de ejercicio. Por supuesto, que recuerdes que la mayoría de las preocupaciones no ocurren o son pasajeras. Aprende a ver las cosas con perspectiva. Asigna “un peso” adecuado a tus miedos.

El cerebro necesita desarrollo, descanso, desconexión, y bienestar para que la persona pueda afrontar las dificultades de su propia vida. La resiliencia juega un papel importante siempre en las vivencias traumáticas. Aprende a cómo desarrollarla. No lo dejes para después. Cualquier persona puedes verse desbordada en cualquier momento.

Pérdida de empleo

Sí, nuevamente las noticias en los telediarios nos hacen tener presentes este tipo de situaciones. Es momento de recordar, que a través del trabajo, se construye parte importante de la identidad de la persona. No sólo está el problema de cómo pagar las facturas a final de mes, cuando uno no tiene ingresos, sino que puede sentirse como que le han despojado de sí mismo.
El empleo, es fuente auto-estima y del desarrollo de nuestra identidad. Sabes hacer algo que tiene una utilidad para el mundo y la sociedad. Cuando alguien, sobre todo de manera repentina, pierde el trabajo, recibe, psicológicamente hablando, un ataque a su valía personal y/o profesional. Cuando trabajas formas parte de un equipo de trabajo, en el que tienes una identidad y un propósito. En el momento que lo pierdes puedes experimentar que ya no eres útil y que no sabes quién eres.

Siendo que esta experiencia traumática puede causar estos desajustes emocionales, es importante nuevamente cuidarse y ver esta vivencia con perspectiva y capacidad de afrontamiento.

Puede que hayas perdido el contexto profesional donde te desarrollabas. Ahora bien, eres la misma persona, con o sin empleo. Tu valía personal y profesional es la misma. La única dificultad es que has perdido el contexto donde llevarla a la práctica. Cuídate emocionalmente de asociar desempleo con pérdida de valor profesional o personal.

En tu trayectoria personal y profesional, seguro has conseguido muchos retos. Céntrate en ellos, y vuelve a buscar un nuevo contexto laboral. Los profesionales que dejan de ser valiosos para algunas empresas, son por lo general muy valorados por otro tipo de empresas.

Dificultades para concebir

En varias ocasiones he tenido la oportunidad de acompañar a mujeres que o bien, estaban teniendo dificultades para concebir, y/o habían sufrido la pérdida de un bebé. Sin duda, experiencias muy difíciles a las que le suelen acompañar toda serie de síntomas de ansiedad, depresión y falta de autoestima.

La pérdida de un bebé porque suele generar un duelo inesperado, y la dificultad de concebir, porque alarga una situación de extremada incertidumbre. En ambas la mujer sufre, y el padre también, mucha tristeza, desesperación y desasosiego. Hablaré de la mujer porque son las que han acudido a consulta con una vivencia de la situación como traumática.

Estas experiencias suelen generar entre otros síntomas:

  • Pensamientos negativos intrusivos
  • Constante auto-evaluación negativa sobre la valía de ser madre
  • Dificultades para conciliar el sueño
  • Pesadillas
  • Ansiedad constante
  • Dificultad para regular las emociones en muchas situaciones relacionadas con la vivencia traumática
  • Pérdida de sentido de la vida
  • Aislamiento social
  • Dificultad para reconocer y disfrutar de los pequeños avances o de las cosas cotidianas que antes permitían sentirse feliz
Apoyo profesional y personal que necesitan estas mujeres
  •  Apoyo familiar y social
  • Permitir hablar del dolor en un entorno seguro que no se menosprecie su sufrimiento
  • Desarrollo de la autoestima
  • Técnicas de Inteligencia Emocional
  • Desarrollo de la capacidad de resiliencia
  • Aceptación y compromiso con la situación
  • Capacidad para no culparse
  • Desarrollo de Auto-compasión
  • Retomar hábitos físicos, mentales y emocionales saludables

En qué consiste el apoyo y la recuperación de un trastorno postraumático

Establecimiento de seguridad

Este paso es fundamental ya que la recuperación no será posible sin este estado de seguridad de la persona. Así que empezaremos focalizando el control de los síntomas corporales y gradualmente nos moveremos hacia el control del entorno. El auto cuidado mental y emocional aumentará la sensación de competencia, autoestima y libertad. La identificación de apoyos sociales y familiares será clave también para su seguridad.

Recuerdo y Luto

Reconstrucción

Contar la historia en profundidad, transforma el recuerdo traumático para que pueda ser integrado en la historia vital de la persona. La elección de confrontar los horrores del pasado permite descansar. El psicólogo aquí es un testigo y un aliado.
Para ello es importante contar con una actividad narrativa que incluya las imágenes traumáticas y las sensaciones corporales, en caso contrario el tratamiento sería incompleto. La persona necesita construir no solo lo que ocurrió sino lo que sintió. El psicólogo necesita ayudar a que la persona se mueva del pasado al presente al mismo tiempo.

Transformación del Recuerdotraumático

Inundación: Experiencia de alivio controlado en el que la persona aprende a cómo manejar la ansiedad.

Testimonio: La clave es crear una “grabación” detallada y extensa de la experiencia traumática. Contar la historia en un lugar, y dentro de una relación, segura y protegida, produce un cambio positivo en el procesamiento anormal de la experiencia traumática.

Luto de la pérdida traumática

En este momento de la recuperación es importante trabajar las resistencias al luto. Como por ejemplo la fantasía de venganza, la fantasía de perdón y la fantasía de compensación.
Es importante trabajar para que la persona reclame su propia historia y se sienta renovada y con energía suficiente para comprometerse con su vida.

Reconexión con la vida diaria

En esta fase la persona se enfrenta a la tarea de crear un futuro: desarrollar una nueva identidad, desarrollar nuevas relaciones, desarrollar una fe sostenible en el tiempo. Empoderamiento y reconexión son las experiencias clave de la recuperación.
En esta fase focalizaremos la atención y los esfuerzos por reconciliarse con uno mismo, con los demás, y de encontrar una misión propia como superviviente de su experiencia traumática.

Algunos criterios que nos ayudan a valorar positivamente la resolución de un trauma son:

  • La persona es capaz de soportar los sentimientos asociados a los recuerdos traumáticos
  • Aumenta el sentimiento de autoridad sobre los recuerdos
  • El recuerdo es una narración coherente
  • La autoestima ha sido restablecida
  • Se han restablecido relaciones importantes
  • Ha habido una reconstrucción coherente del sistema de significados y creencias que acompañan a la historia del trauma

Conclusión

  • Las experiencias traumáticas son personales. No todo el mundo desarrollará un trauma ante una situación difícil, pero basta con que te sientas desbordado ante una situación en las que te sientas amenazado, tú o tus seres queridos.
  • Los síntomas consecuencia de una vivencia traumática perduran en el tiempo (normalmente más de un mes) y generan recuerdos negativos intensos y re-experiencias del suceso traumático.
  • Una situación de abuso, pérdida inesperada, enfermedad o situaciones de incertidumbre prolongada pueden se susceptibles de desarrollar vivencias traumáticas en las personas.
  • La autoestima, la gestión de emociones, la aceptación y compromiso, la auto-compasión, y la resiliencia, ayudarán a prevenir y tratar los síntomas de estrés postraumático.
  • El apoyo familiar y social facilitarán la superación de las situaciones traumáticas.
  • Pide apoyo profesional, no lo dudes.
¿Qué situación fue traumática para ti?
¿Consideras que la has superado?
¿Qué recursos psicológicos podrías desarrollar para poder superar ese trauma?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo conseguir apreciarse y aceptarse a uno mismo

La preparación de objetivos a principio de año o a mitad suele ser inevitable. Son momentos que sí o sí, se te plantean propicios para hacer un balance. Quizá tomarte unos días de descanso, recargar pilas y retomar de nuevo los proyectos que están en curso. Y quizá por qué no, plantearse nuevos objetivos que te hagan sentir satisfecho en los próximos meses.

Atrás quedaron determinados momentos difíciles que seguro superaste. Quizá también te encuentres con algún hecho o experiencia incómoda que todavía te acompaña, pero que esperas poder sobrellevar o que pueda terminar pronto.

Recuerda todo lo que vives, te hace ser quién eres. En estos momentos clave, de principio de año, te planteo que te lleves todo. Te propongo que sigas los próximos meses con todo lo que te ha ayudado a crecer. Forma parte de ti, y te ha hecho mejor persona y profesional, seguro.

Como decía, hay momentos propicios como éste para plantearte nuevos objetivos. Ahora bien, hoy te invito a que primero, antes de lanzarte a los nuevos proyectos, inviertas en dos habilidades importantes para tu bienestar emocional. Y por supuesto, para que te ayuden en tus próximos objetivos. Es más te ayudarán en tus próximos planes. Ya que un objetivo sin un plan se quedará solo en un sueño. Y, quieres conseguir lo que te propones ¿no?. Pues primero crea tu propia “caja de recursos” para abordar las siguientes metas y sus planes correspondientes.

Cómo conseguir apreciarse y aceptarse a uno mismo

Para superarte en tu próxima etapa, estudia tus momentos de éxito. Apréciate.

Sé sincero, concreto y respetuoso contigo mismo

Lo sabes. Sabes que en los últimos 6-12 meses has conseguido varios éxitos. Quizá te costaron pero conseguiste superarlos o alcanzar un nivel que te trajo mucha satisfacción y alegría. La mayoría de las personas tienden a fijarse en cuanto esfuerzo les costó, quizá cuanto sufrieron o les preocupó esa experiencia que tenían que superar. De hecho, a la pregunta ”¿cómo lo has conseguido?”, suele seguirle la respuesta de “no lo sé, lo pasé mal, me costó mucho…”.

Sabemos que las emociones negativas de cualquier experiencia y acontecimiento, suelen tener bastante peso y memoria en nuestro cerebro. Normalmente nos sirven para mantenernos alerta para la próxima vez. Ahora bien, quiero recordarte también que en el equilibrio emocional de una persona, descansa la capacidad para prestar atención a ambas emociones. Prestar atención a las positivas y a las negativas. Recuerda también, que tu mayor aprendizaje se da cuando te sientes bien, o cuando habiéndote sentido mal, eres capaz de encontrarte bien contigo mismo y seguir adelante. Nuevamente, retomando las emociones positivas es cuando más aprendes. 

Por ello, en este momento, te propongo que hagas una reflexión más sincera, concreta y respetuosa contigo. Sé que supuso un esfuerzo lograr esos objetivos pasados, pero céntrate en qué hiciste que te sirvió. Evita quedarte sólo con la perspectiva del sacrificio, coste o esfuerzo. Finalmente, pusiste en marcha una serie de recursos y acciones que te llevó al éxito ¿Cuáles fueron?

Ejercicio
  • Identifica tus logros de los últimos 6-12 meses
  • Describe las acciones y decisiones te llevaron al éxito
  • Describe aquellas acciones o decisiones que se te dieron muy bien

Recibe feedback sobre tus mejores éxitos y sobre cómo los conseguiste

Laura Morgan Roberts, Emily D Heaphy & Brianna Barker Caza en su artículo _To Become Your Best Self, Study Your Successes._,en HBR, nos proponen una serie de ideas para buscar feedback de los demás y aprovecharlo para abordar los próximos éxitos.

Recibir confirmación de nuestras mejores habilidades es una de las formas más poderosas de crecer. Siempre y cuando la información que recibas venga en forma de momentos descriptivos de lo que hicimos que sirvió, o funcionó en una determinada situación. Recibir este tipo de feedback descriptivo, no calificativo, beneficiará a tu autoestima y potenciará tus mejores emociones. Además potenciará de forma positiva las relaciones con los demás.

Veamos pues, 5 formas de optimizar las oportunidades vividas, de apreciarte, y así, aumentar nuestra “caja de recursos” para abordar los próximos retos.

1. Haz un registro coleccionando el feedback positivo que has recibido (y quizá que sigas recibiendo)
  • Elige un espacio digital o físico donde apuntes cada feedback positivo que has recibido, incluye agradecimientos, comentarios escritos o hablados, referencias a tu trabajo o actuación en determinadas situaciones. Evita limitarte al trabajo, puede ser a nivel familiar, personal o social.
  • Pon el foco de atención sólo en lo positivo. Ya habrá tiempo de poner atención en lo que pudiste haber hecho de otra forma. Ahora queremos recoger tus mejores éxitos y tus mejores actuaciones. También te mereces este momento.
  • Elige recordatorios mentales o digitales para revisar esta colección de feedback positivo en otros momentos del año.
  • Trata de reflexionar sobre el feedback recibido con las siguientes cuestiones: ¿qué patrones puedes identificar?, ¿qué oportunidades tengo de aumentar la puesta en marcha de estas habilidades?, ¿qué mas puedes aprender de estas habilidades que se te dan tan bien?
2. Haz preguntas
  • Evita quedarte con comentarios positivos que fueron quizá, generalistas.
  • Retoma la conversación, o aprovecha tu próximo feedback positivo para preguntar exactamente qué hiciste que supuso un impacto positivo en la situación o en los demás.
  • Pregunta por detalles e incluso pregunta si consideran que si existen otras oportunidades, momentos o situaciones donde tus habilidades puedan también venir bien que las pongas en marcha.
  • Busca comentar con un coach, persona de confianza o tu responsable en el trabajo, este feedback descriptivo y estas ideas. El objetivo sería ver cómo puedes desarrollar más estas habilidades que se te dan bien. ¿De qué forma tus habilidades podrían tener un mayor impacto?
3. Estudia tus éxitos. Por qué no, haz un diario…
  • Cuando recibas un feedback positivo y descriptivo, trata de recordar cómo ha ido esa experiencia para ti. Narra (por escrito, si es posible) cómo lo has conseguido, cómo te ha hecho sentir, qué has conseguido, en quién ha tenido impacto, qué beneficios has conseguido…
  • Incluye otras reflexiones como: ¿de qué forma te pueden ayudar tus fortalezas a compensar o complementar tus oportunidades de mejora?, ¿cuál puede ser el lado oscuro de tus fortalezas, en qué situaciones tus fortalezas pueden no serlo?
4. Sigue practicando lo que mejor sabes hacer
  • Identifica el contexto donde tus mejores fortalezas tuvieron lugar.
  • ¿En qué otro contexto, situación o ámbito puedes también practicarlas y tener un impacto positivo?.
  • ¿Cuáles de tus fortalezas te pueden servir ante actitudes tóxicas o agresivas?.
  • Cuando recibas un feedback de mejora ¿te acordarás de tus mejores habilidades para compensar, modificar o reprender? De esta forma posiblemente tu reacción defensiva pueda ser menor.
5. Devuelve también feedback positivo a los demás
  • Practica la apreciación en ambos sentidos. Devuelve también a los demás, en cualquier ámbito, un feedback descriptivo útil que pueda servir a otras personas.
  • Da información detallada de las acciones que hicieron los demás que sirvieron, tuvieron éxito y que pueden repetir porque tuvieron un gran impacto.
  • Aprovecha un e-mail, una conversación telefónica o presencial, una nota de felicitación o lo que tú consideres. Y, ¡estimula la práctica de la apreciación!.

No te olvides de aceptar radicalmente todo lo que tú eres

Bien, hemos hecho un resumen de cómo puedes retomar tus fortalezas, ser consciente de ellas y así abordar con mayor seguridad tus próximos objetivos y retos. Ahora bien. Tan importante como esta capacidad de apreciarte, es la capacidad de aceptarte. Y aceptarte requiere de que seas consciente desde la calma (no tanto el juicio) tanto de tus atributos positivos como de los que lo son menos. Aceptarte en todos tus aspectos, corporal, social, personal, profesional, emocional, cognitivo… creyendo en tu potencial.

¿Por qué es tan importante también saber aceptarte? Entre otros motivos, la no aceptación de uno mismo provoca malestar emocional, estrés ansiedad y baja autoestima. Dificulta y altera las partes del cerebro que ayudan a regular las emociones, y activa las señales de alerta y defensa. 

Con toda la intención he empezado este artículo con la habilidad de apreciarte. Apreciar lo mejor de ti es fundamental, activa seguro tus emociones positivas. Haz los ejercicios y reflexiones que comentamos anteriormente y si es preciso vuelve a este artículo en otro momento para dedicarle un espacio separado a la aceptación de lo que no te gusta tanto de ti. Ser consciente de tus fortalezas genera la emoción adecuada para afrontar lo que no te gusta desde un enfoque más apreciativo y compasivo.

Aprende a aceptar de ti también lo que no te gusta tanto o lo que te causa emociones más incómodas o difíciles

De hecho, los hábitos que tienes que te causan malestar y emociones negativas no tienes por qué rechazarlas. La forma en cómo las sientes sólo son un aviso de que sería bueno para ti ocuparte de ellas. Otra cosa es que no quieras prestarles atención y entonces esas emociones inicialmente incómodas se volverán desadaptativas para ti. Una cosa es sentirte mal (responsable) porque te equivocaste y sabes que podías haberlo hecho mejor. Y de hecho ya sabes cómo resolverlo la próxima vez. Y otra cosa muy diferente es atormentarte y sentirte culpable y … (cualquier adjetivo que te regales que sea destructivo), y quedarte en esa emoción inamovible.

Las emociones negativas originadas por lo que no te gusta de ti mismo, requieren de mayor reflexión todavía que la que has realizado con tus fortalezas. Requieren de un espacio y tiempo tranquilo donde te sientas seguro y con confianza. Por eso, siempre puedes realizar estar reflexión tu sólo, con compañía de un profesional, o de una persona de confianza, que sea realista y compasiva con tus debilidades.

Cuando no eres capaz de aceptar tus debilidades, evitas asumir nuevos retos y rechazas, seguramente el dolor, sacrificio e infelicidad que pueden a veces causar las experiencias vitales. Sin embargo, cuando te aceptas por completo, asumes nuevos retos junto con los posibles fracasos, errores y éxitos como todo un conjunto que forma parte de la vida. 

Qué te puede ayudar para que practiques la aceptación de ti mismo

Rose Caiola, en su artículo 8 ways to practice Self-Acceptance en HuffPost, así cómo Margarita Tartakovsky en su artículo 12 ways to accept yourself en PsyCentral, nos ayudan hoy con algunas recomendaciones:

  • La aceptación de uno mismo empieza con una intención clara. Necesitas practicar la intención de reflexionar sobre ti desde la calma y con compasión. Atreviéndote a quizá reestructurar tus pilares y creencias sobre el mundo y sobre ti.
  • Acostúmbrate a celebrar tus logros de forma que puedas recibir de forma más segura y confiada el feedback o resultados negativos.
  • Valora a quién permites estar a tu lado de forma constante y cuánta atención y energía quieres invertir en ellos. Sé que sabes que no eres perfecto, pero eso es una cosa. Otra distinta, aceptar mensajes hirientes como verdades absolutas de otras personas.
  • Aprende a perdonarte. Practica el aprendizaje de aquello que no te hizo sentir bien, o de cualquier acción que no te llevó al resultado que esperabas. Sé responsable de lo que haces y de lo que no. Sin juicios, sólo asume las consecuencias y cambia las estrategias si lo consideras.
  • Aceptar implica centrarte en lo que puedes controlar, no en aquello que sobre que no puedes actuar. Es diferente de la resignación.
  • Sé amable contigo. Sé que lo eres con los demás.
  • Afronta tus miedos. Empieza por los primeros pasos. No importa para nada cuan pequeños sean esos pasos. Sólo empieza. Evita compararte con otros. 
  • Recuerda que vivir es aprender. Aprender te permite crecer tanto en los éxitos como en los fracasos. Las emociones positivas que seas capaz de sentir en ambas situaciones serán tu palanca para crecer.
  • Haz las paces con lo que sea que necesites hacerlo, antes de abordar nuevos objetivos.

Mensajes Importantes

  •  Tu capacidad para saber apreciarte te proporcionará seguridad y una fuente muy valiosa para desarrollar tu potencial.
  • Recuerda, tu capacidad de aceptación te permitirá abordar las nuevas experiencias con mayor inteligencia emocional, evitando arrastrar duelos o sufrimientos no resueltos antes de seguir adelante.
¿Sabes que es lo mejor de ti y cómo ampliar su impacto en otros contextos o situaciones?
¿Qué tienes pendiente por hacer para aceptarte mejor?
¿Con qué conclusión sobre ti mismo te gustaría abordar tus próximos objetivos?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Por qué te sentirás mejor cuando te sientas mal

¿Cuánto inviertes en aceptar tus emociones?. ¿Le has dedicado un momento a esta cuestión?. ¿Sueles reservar tiempo en tu día a día para valorar qué sientes y qué significa para ti?.

Habitualmente leemos en imágenes en las redes sociales o también escuchamos consejos rápidos, del tipo: “Tú céntrate en ser feliz y ya está”, “Deja a un lado los pensamientos negativos”, “la gente feliz es más productiva”, “No vuelvas al pasado, sé feliz ahora”.

¿Has recibido alguna vez mensajes de este tipo?. Quizá te hayan servido durante un tiempo. O a lo mejor, te han servido como palanca para tomar decisiones. Puede ser, en este último caso, seguro que has tenido que prestar atención a tus emociones para tomar esa decisión. Ahora bien, disfrutar de las ventajas de las emociones positivas no excluye aceptar las emociones negativas.

Si algo caracteriza a las emociones, sobre todo a las más incómodas, es que en el fondo, siguen estando ahí. ¿En qué inviertes tu energía cuando no te sientes bien?. ¿Tratas por todos los medios de no sentir esas emociones?. ¿Te dejas llevar por esas emociones incómodas llegando a un nivel importante de malestar?.

Parece que recibimos mensajes subliminales relacionados con dejar las emociones negativas a un lado. La verdad es que no funciona. Cuanto más bloquees una emoción negativa, con más fuerza seguramente la sentirás.

Es aceptar las emociones tal cual las sientes, el verdadero objetivo para que tú seas más fuerte. Este es el camino para que puedas vivir mejor. Así podrás sortear imprevistos, dificultades y acontecimientos difíciles. ¿Le damos una vuelta a este objetivo hoy?

Por qué te sentirás mejor cuando te sientas mal

Noam Shpancer, professor of psychology at Otterbein University in Westerville Ohio, en su artículo _Emotional Acceptance: Why feeling Bad is Good_, hace referencia a las investigaciones de David Barlow, Steven Hayes y col. En estas investigaciones se comprueba que una de las principales causas de los problemas psicológicos es la evitación emocional. Evitar las emociones puede que te de una tregua a corto plazo, pero el problema es mayor en el largo plazo.

¿Qué significa aceptar las emociones?. Aceptar las emociones implica un proceso combinado de consciencia plena, exploración, curiosidad y auto-compasión. Permitir sentir las emociones que sientes incluye ser consciente de cualquier resistencia que tienes sobre esa emoción, y gradualmente dejarla a un lado. Aceptar emociones implica dejar de intentar negarlas o abandonarlas, o incluso de cambiarlas. El objetivo es justo poner tu foco de atención en ellas, siendo capaces de describirlas y hablar sobre ellas.

En el artículo de Noam Shpancer, se identifican según investigadores de La Universidad de Oxford, algunas creencias que se tienen relacionadas con la evitación emocional. Así pues, es posible que creas que con respecto a las emociones:

– Son demasiado intensas y no se pueden controlar
– Crees que son malas o ridículas
– No tienen sentido
– Son poco productivas
– Pueden sabotearte a ti o a otras personas
– Pueden afectar a los demás y no te puedes permitir eso

Por qué evitar emociones es dañino para ti

Es uno de los enfoques más habituales cuando trabajo inteligencia emocional con los clientes. “No quiero sentirme más así”. “No puedo más con esta tristeza, o con este enfado, o decepción”. Es decir, habitualmente las personas tratan de no sentirse como se sienten. Y la verdad, es que cuando las personas se asustan de sus emociones suele predecir problemas como:

– Dificultades para manejar el enfado
– Sentirse más contrariado
– Intentos por centrarse en otros tiempos mejores para sentirse mejor (sin conseguirlo)
– Posible Estrés Postraumático
– Menos empatía consigo mismo

Así lo explica, Holly Parker, Ph.D en Psychology Today. Rumiar, esforzarse por evitar emociones incómodas, distraerse de la causa de las emociones incómodas aumenta el malestar de la persona.

Recuerda que las emociones tienen un papel funcional. Nuestro cerebro y el funcionamiento de nuestra persona por entero incluye saber disfrutar y regular tanto nuestra parte racional como emocional.  No podríamos vivir sin nuestras emociones. Tanto las que más nos hacen disfrutar como las que son más incómodas para nosotros.

Las emociones surgen debido a una reacción interpretativa que realizamos de las experiencias que vivimos. Muy rápidas, casi automáticas. Pero es el sistema del que disponemos para que nuestro cerebro nos avise de que algo no funciona bien, no nos gusta o nos incomoda porque no nos sentimos preparados.

Sentir miedo ante una exposición en público, nos avisa de que necesitamos prepararnos de forma diferente a como lo hacemos normalmente. Estar tristes, nos ayuda a comprender que echamos en falta algo que valoramos. Sentirse enfadados nos ayuda a comprender que hay algo que consideramos injusto. La pregunta clave es si estás invirtiendo un tiempo tranquilo para explorar exactamente qué significa para ti esa emoción difícil que sientes en esa situación.

Aceptar las emociones más incómodas o negativas

Como decíamos, la aceptación emocional es la predisposición y habilidad para aceptar la experiencia de una emoción negativa, reconocerla y absorberla. La mejor manera de ser consciente de una emoción incómoda es prestándole atención y tiempo para conocerla. Sin juicio, sin filtro. Observa, siente lo que piensas. Y también piensa sobre lo que sientes. Luego podemos ocuparnos de ver cómo la puedes regular o qué está afectando a que te sientas así realmente. Ahora bien, siguiendo con Noam Shpancer existen diversas ventajas por las que aceptar emociones difíciles es mejor que evitarlas. Cuando aceptas tus emociones: 

  • Aceptas también la verdad de la situación. De esta forma, no tienes que malgastar energía en no sentir. En su lugar, puedes centrarte en elegir los comportamientos y decisiones que están más alineados con tus metas y con tus valores.
  • Te das la oportunidad de aprender. Sí, puede que no te guste pero las emociones más incómodas suelen generar los mayores aprendizajes sobre uno mismo. Ojalá que puedas también aprender muchísimo con experiencias positivas. Ahora bien, no dejes de lado el aprendizaje proporcionado por tus emociones más incómodas. Ese aprendizaje es único e intransferible.
  • Relativizas la situación. Aceptar las emociones más difíciles, te hace perder el miedo a la situación, ya que lo más temido suele ser tu propia emoción negativa. Una vez aceptada tendrás más capacidad para valorar la situación de una manera más equilibrada.
  • Se elimina el poder destructivo de las emociones más negativas. Una vez aceptas tu enfado, puedes regularlo y volver a tener la capacidad de influir y solucionar la situación.

Aceptación y Compromiso para gestionar tus emociones más difíciles

Una de las mejores habilidades que surgen cuando las personas aceptan sus emociones es el compromiso y el protagonismo sobre la situación que están tratando de afrontar. Una vez aceptada la emoción: enfado, tristeza, ansiedad, etc., uno puede permitirse comprometerse con uno mismo.

Deja de juzgarte por lo que sientes

No hay nada malo en sentir lo que sientes. Da igual si es ansiedad, enfado, decepción o tristeza. Puede que te fijes excesivamente en lo “felices que parecen los demás”. No sabes que hay detrás. Quizá haya mucho dolor y evitación. O quizá haya mucho dolor y un gran trabajo personal para superarse. En cualquier caso, a quien le duele ahora mismo es a ti. Respeta lo que sientes. Tienes derecho. Luego veremos si hay algo que puedes hacer mejor para que esa situación no te afecte tanto. A lo mejor tus expectativas son muy altas. Puede que estés esperando que los demás actúen como tú. O puede que estés olvidándote de hacer un esfuerzo y compromiso extra para esa situación que te estresa.

Ahora bien, lo importante es que no te avergüences de lo que sientes. Ni si quiera que lo escondas. Tienes derecho a compartirlo con las personas con las que tienes más confianza. Y tienes derecho a no tener que sonreír todo el día, fingiendo que no sientes lo que sientes.

Acepta la emoción para decidir qué hacer que sea mejor para ti

Barbara Markway. Psycologist. Ph.D. y autora de varios libros, en su artículo _The ACT Approach to Self-Acceptance,_ nos invita a la acción. Cuando aceptas las emociones, comprendes por qué te sientes así y qué es importante para ti desde una reflexión más calmada. Al prestar atención a la emoción el termómetro de la emoción se reduce ya que le estamos enviando el mensaje de “me estoy ocupando de ti”.

Así ya no hay necesidad de que el cerebro siga avisándonos de algo va mal. Al comprender desde la calma uno puede comprender mejor también qué necesita para estar mejor. Podrás, si aceptas y comprendes tu emoción, saber qué es mejor para ti en esa situación. Insisto no para no sentir la emoción, sino para resolverla. 

Recuerda, hasta las emociones más incómodas son una fuente de información sobre lo que necesitas. Trata de averiguar qué ayuda quieren proporcionarte. Si te resulta difícil, no dudes en buscar ayuda profesional, pero resuévelo. Ocúpate de ello.

Acepta la situación y sé compasivo contigo

Leslie Becker-Phelps, Ph.D., is on the medical staff at the Robert Wood Johnson University Hospital Somerset in New Jersey. En su artículo Accept your pain; it will hurt less, nos proporciona algunos enfoques sobre los que trabajar cuando el dolor está siendo intenso. Contaré con algunas de sus recomendaciones para darte algunas ideas para ser más compasivo contigo. Encontrar mayor paz interior cuando la situación te duele puede conseguirse trabajando estas recomendaciones:

  • Acepta la situación tal como es. Deja los intentos de desear que fuera diferente. Es como es y no de otra forma diferente. Puedes negarlo cuanto quieras, pero las situaciones tienen sus propias características y condiciones. Normalmente lo que definirá esa situación estará fuera de tu alcance. No gastes en energía en tratarla como si fuera diferente. Acéptala.
  • Presta atención a tus pensamientos, emociones y deseos. Reflexiona sobre las ideas que te hacen daño, los sentimientos que experimentas y tus expectativas. De esa forma podrás encontrar formas para caparte y afrontarlas lo mejor posible.
  • Sé compasivo contigo mismo. Esto no significa que tengas pena de ti, sino que te ocupes en cuidarte y curarte. Tal como lo harías al sentir compasión por otra persona que está sufriendo.
  • Siempre hay una opción o una elección. No tanto sobre la situación, sino sobre ti en esa situación. Elige cómo quieres afrontar esa situación para sentirte mejor. No te juzgues por si eliges comportamientos de protección (no evitación). Si te hace sentir mejor ponlo en marcha. Y desde la protección ve tomando otras decisiones.
  • Cuenta con apoyo de las personas que son de tu mayor confianza.

Conclusión

  • Ser feliz y sentirte en paz y en equilibrio requiere necesariamente que vivas tus mejores emociones y aceptes las más incómodas.
  • Evitar las emociones difíciles sólo envía al cerebro la señal de que no lo has resuelto, con lo que seguirá afectándote, cada vez con mayor intensidad.
  • Tienes permiso para dejar de juzgarte por lo que sientes. Siéntelo no pasa nada.
  • Aceptar la emoción te permitirá saber qué hacer para sentirte mejor.
  • Sé compasivo contigo, aceptando las situaciones tal como son.
¿Cuál es la emoción más incómoda que intentas evitar o no compartir?
¿Qué podrías conseguir si le prestaras atención y te ocuparas de ella?
¿En qué quieres invertir tu energía en evitar o afrontar?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Supera la ansiedad empezando por tus síntomas

Superar la ansiedad empezando por tus síntomas. Cada vez hay más personas que tienen dificultad en manejar sus síntomas de ansiedad. Lo que inicialmente puede ser una sencilla preocupación, es fácil que se convierta en síntomas de ansiedad, debido a que no se maneja adecuadamente. El manual DSM-V desde el cual trabajamos los psicólogos nos indica que:

  • Los trastornos de ansiedad son los que comparten características de miedo y ansiedad excesivos, así como cambios de comportamiento asociados. 
  • El miedo es una respuesta emocional a una amenaza inminente real o imaginaria. Mientras que la ansiedad es una respuesta anticipatoria a una amenaza futura. Ambas respuestas pueden solaparse.
  • Los trastornos de ansiedad se diferencian por ser persistentes en el tiempo (con una duración de 6 meses o más)
  • La ansiedad se clasifica según las situaciones que lo motivan. Ahora bien, a nivel general, la ansiedad puede causar: inquietud o sensación de estar atrapado, facilidad para fatigarse, dificultad para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular, y problemas de sueño. 

Realmente el problema no es que puntualmente sintamos miedo, nervios o ansiedad, sino que se mantenga en el tiempo. Se crea así, una serie de estrategias mentales ineficientes que alimentan constantemente el malestar de la persona. Se aumenta así la intensidad de los síntomas que comentamos anteriormente.

Supera la ansiedad empezando por tus síntomas

Qué es la ansiedad

La ansiedad en algunas situaciones es natural y saludable. De hecho en cualquier situación que percibas como peligrosa y amenazante, es normal y saludable que sientas ansiedad. Sentirás seguramente un aumento de adrenalina y cortisol que te ayudará a “ponerte a salvo” de esa situación peligrosa. De forma rápida y casi automática. Es un proceso que se ocupa de tu seguridad.

Ahora bien, en el largo plazo la ansiedad no es saludable. De hecho, debilita nuestro sistema inmunológico. Permanecer constantemente ansioso, conllevará dificultad para relajarte y la alteración de tus patrones de alimentación y sueño. Así como dolores de cabeza y tensión muscular.

Habitualmente puede que ocupes tiempo y pensamientos en imaginar el peor escenario en una situación y trates de pensar cómo actuarás en caso de que llegue a ocurrir lo que imaginas.

Puntualmente, esto no es ningún problema. Es un ejercicio de anticipación y casi aprendizaje para la nueva situación. Ahora bien, estar constantemente centrados en eventos que puede que ocurran y para los que no tienes ninguna evidencia, te causará ansiedad sostenida en el tiempo. Y ahí, es donde la ansiedad no es saludable. Causando los síntomas y problemas antes mencionados. 

Síntomas de que la ansiedad te está afectando negativamente (Stephanie Fitzgerald, The Beating Anxiety)

  • Habitualmente te preocupas excesivamente por cosas que otros no se preocupan
  • Es difícil para ti controlar las preocupaciones
  • Te sientes incapaz de distraerte de tus pensamientos
  • Sientes cansancio y dificultad para desconectar 
  • Te sientes irritable
  • Sientes altos niveles de tensión muscular
  • Te sientes mareado 
  • Tienes problemas para dormir
  • Tus preocupaciones interfieren en algún aspecto de tu vida: trabajo, familia, amigos, etc.

¿Cuántos de estos síntomas sientes?

La ansiedad provoca una “falsa promesa de control”

Una de las sensaciones más engañosas que provoca la ansiedad es la sensación de control sobre las situaciones. Así como de los acontecimientos que pueden ocurrir. En ambos casos, de hecho, situaciones como acontecimientos estarán fuera de tu control.

La ansiedad alimenta los pensamientos negativos, y los pensamientos negativos y catastróficos que creamos, aumentan la ansiedad. Puntualmente, hemos comentado que prepararte sobre cómo actuarás en una situación puede ayudarte. Pero cuanto, esto es constante en cada situación y a lo largo del tiempo, esa sensación de control, se vuelve falsa.

La verdad es que no puedes controlar todo lo que te ocurre. Sólo puedes intervenir en cómo afrontarás determinadas situaciones. Pero anticiparlas constantemente, ya no te prepara, te bloquea incluso. Te hará sentir con menos valía para cada vez más situaciones.

¿Cuál es el objetivo entonces?. Mantener, regular un estado de alerta saludable que te permita estar atento a la situación que vas a vivir. No se trata de no sentir ansiedad. Se trata de regular el nivel de aviso que te da tu cuerpo. Y además, de aplicar alguna acción o estrategia nueva a esa situación que estás viviendo.

Qué funciona para empezar a superar la ansiedad

Me gustaría comentar primero, que las recomendaciones que vamos a revisar a continuación no son “recetas” para todo el mundo. Es importante valorar el historial de ansiedad de cada uno y la trayectoria vital de cada persona. Ahora bien, al menos para entender qué puede ayudar y empezar con pequeñas estrategias, quizá alguna de las recomendaciones puedan serviros de utilidad.

Regula el nivel de energía de tu cuerpo

La ansiedad en niveles no saludables, genera una batería de síntomas físicos muy manifiestos y molestos para la persona. En este caso, empieza por regular los síntomas físicos. No es broma, primero lo físico luego lo mental. Pasea, haz algún tipo de actividad física, yoga, pilates, etc. Es la única forma de regular (no controlar) las manifestaciones físicas de la ansiedad. El ejercicio físico es una de las mejores maneras de provocar la activación del SNPS (sistema nervioso parasimpático) que se ocupa de nuestro bienestar y relax. Esta activación facilitará la creación de pensamientos y enfoques más positivos.

Combina el ejercicio físico con reflexiones en calma

La ansiedad tiene un motivo, trata de descubrirlo cuando estés más en calma. Es el aviso de la mente que valora que necesitas hacer posiblemente un cambio o superar algo. Si te sigue siendo difícil, pide la ayuda de un profesional psicólogo que sea de tu confianza. Muchas personas me comentan que el yoga, el Pilates, etc, les ayudan pero sólo en el momento que lo realizan. Efectivamente, regulas los síntomas físicos de la ansiedad, pero te falta aprender estrategias mentales para seguir adelante y regular tus pensamientos y preocupaciones. Lo mismo ocurre con la medicación, bloquea tus taquicardias y tensión, pero no te permite aprender nuevas estrategias psicológicas para manejar la ansiedad.

Céntrate en lo que te va bien. Y sobre todo en los momentos en los que te sientes bien

Los hay. Hay momentos aunque sean breves en los que te sientes bien. ¿Qué cambia?. Has pensado, ¿Qué estás haciendo mentalmente para sentirte bien?. Y por otro lado, refresca esa parte de tu vida que va bien. A menudo vienen a consulta, personas que viven desde hace tiempo con mucha ansiedad, que les afecta a diversas áreas de su vida. Ahora bien, suele haber siempre un apartado, que aunque lo viven también con mucha intensidad (y cansancio) está a salvo de los niveles altos de ansiedad. A veces, es el trabajo, a veces, la familia.

Sé sincero contigo mismo

Afronta qué detrás de la irritabilidad y los problemas de sueño, hay un motivo por el cual te sientes así. La ansiedad se supera afrontando el motivo central de la misma. Con o sin ayuda profesional, el objetivo es descubrir cuál es el verdadero problema para ti. ¿Cuál es el reto al que te estás resistiendo?. A veces, puede ser reconocer que necesitamos tomar la decisión de cambiar de trabajo. En ocasiones, la ansiedad tiene que ver con la decisión de terminar una relación. O incluso, puede ser el momento de reconocer que determinados acontecimientos traumáticos en tu vida, quedaron pendientes de resolverse emocionalmente. Tu ansiedad siempre te avisa de que hay algo pendiente.

Identifica tus patrones tóxicos de ¿Y si…?

Ya hemos visto que prepararse para situaciones difíciles es bueno pero estar constantemente preocupándote por escenarios futuros de los que no tienes evidencia, no lo es. Sé consciente, si tienes este patrón, y trabaja la aceptación de la incertidumbre. La resiliencia nuevamente, toma aquí un papel protagonista. Ser capaz de confiar en tus fortalezas y centrarte en lo que realmente está bajo tu control.

Deja de forzar tu productividad y eficiencia

Si te sientes con ansiedad, debes prestarle atención. Cualquier trabajo que abordes sea profesional o tareas personales, se verán afectadas. Se te olvidará algo o realizarás un trabajo de baja calidad. No puedes forzarte a ser productivo cuando sientes ansiedad. Literalmente, tu cerebro cambia cuando sientes ansiedad y sus capacidades cognitivas se reducen. Así que, tómate un respiro. Mira a ver si realmente es urgente, y sino, permítete posponerlo para otro momento. Tu autoestima aumentará cuando veas, que afrontando esa tarea desde un momento más tranquilo, ganas en calidad y eficiencia. 

Deja de escuchar a todo el mundo

En muchas ocasiones me encuentro con clientes en los que la mayor información sobre su ansiedad, viene de todo su entorno menos de la propia persona. “Porque mi compañero dice…, he leído que… porque mi familia cree que…”. No es sostenible tener en cuenta las opiniones de todo el mundo. Sobre todo, porque la ansiedad la sientes tú. No los demás. Superar la ansiedad requiere de un camino tranquilo para reconectar contigo, y aprender a vivir mejor contigo mismo. Los demás no están en tu mismo momento vital. Otras personas, aunque tengan buena intención, no tienen tu misma trayectoria psicológica. Es importante, respetar tu momento, tu velocidad de aprendizaje, tus momentos para tomar decisiones.

Busca el silencio

La OMS indica que hay importantes evidencias de que la exposición a ruido medioambiental tiene efectos adversos en la salud. La investigación llevada a cabo por Duke Medical School’s Imke Kirste nos confirma la asociación del silencio al desarrollo de nuevas células en el hipocampo. La región más importante ligada al aprendizaje y la memoria. El silencio es crucial para aclarar el pensamiento y aumenta la probabilidad de hacernos las preguntas adecuadas. Por otro lado, el silencio aumenta nuestra capacidad de escucha interior. Búscalo. Busca momentos de silencio. Silencio físico y silencio interior. Descansa. Sé proactivo en preservar momentos de tranquilidad y silencio. Evita llenar todas las horas del día, en actividades o encuentros con otras personas.

La clave no está en eliminar la ansiedad sino en trabajar para regularla

Habitualmente, si escuchas conversaciones de aquí y allá, te das cuenta, que las personas comparten su ansiedad. Y se lo contagian de hecho. En los pasillos o comedores del trabajo, se habla de lo estresado que está uno hoy. En los autobuses, escuchas como alguien cuenta por teléfono, lo mal que lo está pasando y sus síntomas de ansiedad. Hasta en el ascensor por la mañana al salir de casa puedes ver cómo las personas comparten lo mal que siguen durmiendo, mientras muestran evidentes síntomas de cansancio que dura mucho tiempo. Todo esto aumenta la ansiedad de todos. ¿Y si focalizaras tu atención y conversación en compartir qué has hecho hoy para sentirte mejor?. En ese momento tu cerebro aprende, recibe un mensaje positivo. Además otras personas, pueden aprender o alegrarse por tus avances. ¿Y si cambiamos el foco de atención de todos para contagiarnos tranquilidad mutuamente?

Conclusión

¿Escucharás los síntomas de tu ansiedad?. ¿Empezarás a regular tus síntomas físicos?. ¿Buscarás el silencio para abordar el verdadero motivo de tu ansiedad? 

Sólo desde la calma puedes averiguar qué necesitas para sentirte mejor
Tú eres la fuente más fiable de lo que necesitas para reducir tu ansiedad
Cuenta con ayuda profesional de confianza para apoyarte en el descubrimiento sobre cómo puedes abordar tu ansiedad.

Y si te apetece y puede ayudarte...

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