12 razones por las que mereces desconectar

¿Cuántas razones necesitas para desconectar?. Hoy te planteo 12. Seguro, y ojalá, que no necesites muchas. Quizá solo necesites una, y también es posible que se te ocurran muchas razones para darte el permiso para desconectar. Sea como sea, permítetelo. 

Y por otro lado, para mí lo más importante, es que te llevaras este permiso, más allá del momento de «vacaciones oficiales». Ojalá que pongas el descanso en tus prioridades vitales, para no sobrecargarte tanto. Para vivir y no tanto, sobrevivir. Recuerda el descanso es necesario para:

  • Premiarte
  • Parar y dejar la inercia
  • Restaurar
  • Retomar relaciones
  • Conectar contigo mismo
  • Hacer la «digestión emocional»
  • Recordar que todo pasa, incluso los momentos buenos
  • Reconocer desde la calma tus logros
  • Dejar que tus emociones te guíen
  • Cerrar etapas
  • Practicar la atención plena
  • Agradecerte quién eres

¡Espero que puedas conseguirlo!

12 razones por las que mereces desconectar

Te mereces un periodo de descanso

Cuidarte en vacaciones es esencial

Si empezaste ya tus vacaciones. ¡Mi mejores deseos para ti! Si estás muy cerca de disfrutarlas, ¡mucho ánimo!. En cualquier caso, ¡disfruta mucho!. 

¿De qué quieres desconectar estos días?
¿Con qué o quien quieres conectar estos días?
¿Qué necesitas restaurar?

Y si te apetece y puede ayudarte...

22 recordatorios para cuidarse a uno mismo

Sí, parece que a veces necesitamos ponernos recordatorios para «cuidarse a uno mismo». ¿Te ocurre?.

Es posible que prestes más atención a las notificaciones de tu móvil que a tus «notificaciones internas» 😉.

Recientemente he terminado de impartir un curso de «Cómo desarrollar la Resiliencia». También estoy trabajando en varios relacionados con «Inteligencia Emocional en Momentos Críticos». La verdad es que hemos estado trabajando on line. Algunos con video conferencias, otros en plataforma de e-learning. ¿Por qué te cuento este dato?. Por que me he encontrado que una de las cosas que más agradecen es:

  • Bloquearse en la agenda un tiempo para, como me dijo una alumna, «regalarme este tiempo para mi«.
  • Reflexionar de forma guiada sobre lo que sienten
  • Reservar un tiempo para descubrir sus fortalezas
  • Elegir a su ritmo, realizar varios ejercicios para indagar sobre qué recursos personales tienen, y sobre otros que pueden aplicar en su día a día.
  • En definitiva, reservar un tiempo para pensar sobre sí mismos, prestarse atención, comprenderse, respetarse y elegir conscientemente.

¡¡Ahí es nada, se dice pronto!! 😉. Es decir, confirmamos una vez más, que en estos momentos es posible que te hayas metido, sin darte cuenta, nuevamente en la inercia del día a día. Y no te dejas tiempo para ti. Al no parar a ser consciente, te resulta difícil, comprenderte, ver cómo puedes solucionar o procesar determinadas emociones, y reconocerte como una persona valiosa. ¿Te das cuenta del peligro de la «inercia diaria»?

22 Recordatorios para cuidarse a uno mismo

No lo dejes para más tarde. En estos momentos tan adversos, seguro que has deseado a muchas personas que te importan: «por favor, cuídate«.  

Y tú, ¿cómo te cuidas?. ¿Sabemos  realmente qué significa «cuidarse» más allá de los cuidados físicos?. Sí, estamos hablando de cuidarse mental y emocionalmente. Muchas personas me comentan que… «es que estamos en un momento complicado, y ahora no tengo tiempo, es muy difícil, cuando todo pase, me cuidaré…»

¡TRAMPA MENTAL Y EMOCIONAL, donde las haya! 😉. Justo en los momentos y vivencias que son más difíciles, es cuando más necesitas hacer un esfuerzo voluntario e intencional para cuidarte. Ahora, no cuando la tormenta pase. 

La resiliencia, no es «aguantar», es afrontar con el menor desgaste emocional posible. Y para ello, necesitas cuidar de ti todos los días. Para afrontar progresivamente las situaciones, dificultades y retos a los que te enfrentas. 

Resumiendo algunas ideas que se han trabajado en los cursos que te mencionaba anteriormente, he hecho una selección. Son hábitos que pueden parecerte fáciles y sencillos, pero muchos de mis alumnos han descubierto que no les prestan atención ni tiempo. 

¿Y tú, a cuántos de estos recordatorios no prestas atención y tiempo, y sería importante que lo hicieras?

Qué significa cuidarte y qué puedes hacer para conseguirlo

¿Sobre cuántos de estos hábitos puedes felicitarte?
Reflexiona, ¿Qué recomendaciones necesitarías convertir en recordatorios a poner en práctica?
¿Qué más sientes que necesitarías para cuidarte?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Ejercicio para trabajar sobre tus valores personales

Trabajar sobre tus valores personales, y por qué no, sobre los valores profesionales, es un buen ejercicio siempre. ¿Qué nos permiten los valores?. Los valores son directrices, caminos, prioridades, aspectos a los que no quieres renunciar en tu vida. Sobre todo porque te hacen feliz. 

Los valores ayudan a tener unos criterios y prioridades con los que actuar en el día a día. Te permiten tomar decisiones, saber con tranquilidad a qué quieres decir NO, y a qué quieres decir SÍ. Cuanta más coherencia existe entre tus actuaciones diarias y tus propios valores, más satisfacción personal. Más paz y tranquilidad. 

Actuar según tus propios valores influirá además en tu propia autoestima, ya que te permitirá elegir con tranquilidad entre un amplio abanico de decisiones. Es la tranquilidad de que lo que haces, lo haces en base a lo que tú quieres y valoras. Es decir, no actúas según las prioridades de otras personas. 

Ejercicio para trabajar sobre tus valores personales

En este video te propongo que te tomes un rato tranquilo. Seguramente sólo lo aprovecharás, si tienes cerca de ti algo con lo que tomar notas. Puede que leas esto por encima en unos minutos. Igual te deja pensando un ratito. Pero de verdad, tómate tu tiempo. Escribe las respuestas a las preguntas planteadas. Te mereces regalarte unos minutos para analizar estos planteamientos con calma. Regálate un ratito para descubrirte. Sobre lo que quieres, sobre lo que te hace vibrar. En definitiva, sobre tu vida y cómo quieres continuarla. Que no se te escape. Profundiza, escribe sin «peros». Simplemente déjate llevar por el ejercicio.

Vamos a empezar y a descubrir cómo clarificar tus valores. 

Analiza tu reflexión sobre los valores y prioridades en tu vida

Bien, ahora que has hecho tu reflexión sobre:

  • Tus mejores momentos
  • Las habilidades que pusiste en marcha
  • Los elementos comunes que tienen esas situaciones
  • Aquello que realmente te llena como persona
  • Las personas que son importantes en tu vida

Seguramente podrás diferenciar 4-6-8 valores y prioridades importantes para ti. Si te salen muchas más, mira a ver si algunas están relacionadas y puedes agruparlas.

Ahora, o cuando puedas, haz la siguiente reflexión. Extrae esos valores o prioridades importantes para ti y haz la siguiente reflexión sobre cuánt@:

  • Tiempo dedicas en tu vida a estas prioridades
  • Energía te permites ponerle
  • Compromiso le pones a lo más importante para ti

Prueba a poner porcentajes y mira como distribuyes estas tres variables en cada prioridad

¿Qué resultado te sale?. ¿Estás dedicando el tiempo, energía y compromiso que te gustaría en este momento a tus prioridades?

Qué necesitas dejar de hacer, empezar o seguir haciendo para tener equilibrio personal

En caso de que detectes que no estás muy a gusto con el resultado, empieza con tu plan. Te propongo nuevas cuestiones para iniciar tu plan de cambio:

  • ¿Qué necesitarías dejar de hacer? STOP
  • Sigue con, ¿qué necesitarías empezar a hacer? START
  • Después, ¿qué necesitarías seguir haciendo o incluso aumentar? CONTINUE

Sé consciente a partir de ahora y no te apartes más de lo que es importante para ti. Cada persona tiene derecho a sus prioridades, y a elegir lo que le hace feliz. Deja de seguir las expectativas y las prioridades de los demás en vez de las tuyas.

Si hay algún valor de otras personas que te inspira y te proporciona satisfacción personal, llévatelo contigo. En caso de que no, despréndete de lo que no es clave para ti. La vida de los demás la viven otros, no tú. Sólo tú sabes cuánta satisfacción personal tienes al final del día. Exclusivamente tú, sabes cómo te sientes cuando tienes unos minutos para descansar y escanear tus emociones y tu satisfacción personal. 

Espero que puedas serte fiel a ti mismo. 😉

Conclusión

¿Cuánto estás invirtiendo en lo que realmente es importante para ti?
¿De qué te puedes sentir orgulloso?
¿Cuáles serían los próximos pasos que te ayudarían a acercarte más a tus prioridades?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo superar el miedo a ser vulnerable

Llevamos casi más de un año viviendo una situación de Pandemia, que desde luego nos ha demostrado que somos más vulnerables. Desde luego está siendo un aprendizaje muy potente. Aún así, en nuestro día a día, en nuestras relaciones diarias, nos cuesta mostrar vulnerabilidad. Tenemos asociada la vulnerabilidad a la oportunidad de que nos puedan hacer daño. Y por supuesto, a la consiguiente evitación a sufrir. 

Pero ¿qué significa exactamente ser vulnerable?. 

  • La vulnerabilidad se refiere al riesgo de que una persona, o un grupo de personas, resulte herida. (Edelweiss Publications)
  • La vulnerabilidad psicológica es un resultado natural del ser humano y cada individuo está dotado de un grado de vulnerabilidad que puede causar problemas psicológicos en casos de experimentar condiciones estresantes (Zubin y Spring, 1977).
  • Las relaciones de calidad no necesitan de una alta vulnerabilidad. La vulnerabilidad es buena porque nos somos muy buenos en detectar la falsedad y cuestionar la sinceridad de los demás. (Fosslien, Liz; Duffy, Mollie West.)

Parece entonces que no vamos muy desencaminados. Los miedos que desarrollamos en la calidad de nuestras relaciones, influirán en cuánto puedas mostrarte vulnerable o no a otros. 

Profundicemos un poco más. 

Cómo superar el miedo a ser vulnerable

El miedo a sentirte vulnerable puede hacer que sientas ansiedad ante personas que consideras que pueden hacerte daño. La autoestima juega aquí un papel importante ya que, si tu autoestima no es muy fuerte tendrás miedo a mostrarte tal como eres, sin seguridad de que tus virtudes y tus debilidades merecen ser consideradas con cariño. El excesivo miedo a ser vulnerable puede provocar que te muestres a las personas bajo una perspectiva que no es la tuya. Seguramente tratarás de dar una imagen que no es la tuya, lo que te hará sentir bastante incómodo, y con bastante sufrimiento igualmente. Buscar constantemente la aprobación de otros te posiciona en un enfoque en que el que constantemente tratarás de adaptarte a las demandas de los demás. ¿Y quién dice que las demandas y exigencias de los demás sean adecuadas para ti?. 

Tienes derecho a mostrarte tal como eres y a recibir respeto por como eres al completo. Eso sí, tu aceptación incondicional de ti mismo, te ayudará a no sufrir por las opiniones de los demás. Si tú note aceptas al completo, los demás puede que no lo hagan por ti. 

El feedback que te proporcionan los demás es importante, porque quizá es una perspectiva que tú no ves. Ahora bien, tienes derecho a decidir qué hacer con el feedback que te proporcionan los demás. Si encaja con tus valores y prioridades, aprovecha para mejorar. Si no es así, sencillamente agradece la perspectiva, y decide que ese feedback no lo quieres acoger. 

Tus experiencias en las relaciones personales

Las experiencias que has tenido anteriormente en tus relaciones, marcan tu miedo a sentirte vulnerable. Aprovecho aquí las reflexiones de Katherine Schreiber, co-author with Heather Hausenblas, Ph.D., of The Truth About Exercise Addiction: Understanding The Dark Side of Thinspiration. De su artículo Yes, Being Vulnerable Is Terrifying—But Here’s Why It’s So Worth It en Greatist. 

Tus miedos a sentirte vulnerable son muy comunes y están fuertemente influenciados por las primeras relaciones que tuviste. Cuanto más predecibles, afectivas y estables fueron tus relaciones con tus padres, maestros, superiores y amigos a medida que creciste, más habrás desarrollado la capacidad de abrirte a los demás.

En cambio, si has tenido experiencias en las que no recibiste la atención adecuada, o recibiste mensajes contradictorios, o incluso, sentiste abandono en algún momento, más probable es que hayas desarrollado un estado de alerta en las nuevas relaciones.

Por ejemplo, he podido conocer muchos casos en los que determinadas personas han tenido una experiencia horrible con jefes o (figuras de autoridad) con actitudes muy tóxicas y de manipulación durante muchos años. Esta experiencia ha inundado y marcado las nuevas relaciones personales, laborales o sociales. 

Así, si es tu caso, si detectas que tienes un gran rechazo a mostrarte vulnerable, es importante ser consciente que tu estado de alerta está constantemente buscando amenazas en las relaciones. Y seguramente las encontrarás, manteniendo por tu parte una actitud de constante evitación que también te causará gran ansiedad. 

Miedo a asumir riesgos y dejar tu zona de control

Entre otros hay dos elementos clave en el miedo a la vulnerabilidad. 

  • Has decidido que no quieres asumir riesgos.
  • Estás muy cómodo donde estás (aunque realmente no estés tan cómodo)

Sí, las relaciones, aunque no lo parezca, conllevan riesgos. Cualquier relación personal, laboral o social conlleva el riesgo de que no os gustéis, de que no te acepten, de que no coincidan con tus valores… Hay muchísimos riesgos. Como digo a veces, ¡lo extraño es que creemos relaciones a pesar de todo!. Y es que en el fondo las personas son más comprensivas de lo que temes. 

Asume riesgos un líder que tiene la responsabilidad de llevar a sus colaboradores a su máximo potencial, una persona que empieza una posible relación de amistad o de pareja, los padres con sus hijos… En definitiva, toda relación conlleva riesgos. 

¿Y cuál es el problema realmente?. Inténtalo, ¿qué te permite crear nuevas relaciones? Mucho. Aprendizaje, descubrimiento, sorpresas, desarrollo y mejora de las partes implicadas… Un sinfín de posibilidades también positivas.

No te diré que no te van a hacer daño. Puede ser, o puede que no. Esto forma parte de la vida y de tu crecimiento como persona. Lo que es cierto, es que si evitas y te distancias de las personas, asumes otro riesgo más grande: no aprender de ti y superarte. 

Atrévete a salir de la zona que ya conoces. Sí esa zona llamada “zona de confort”. Piénsalo, más allá de todo lo que hayas leído, ¿cuándo has crecido más como persona?. Seguramente en situaciones que supusieron una incomodidad para ti. Puede que no te guste. Y se pueden también aprender muchas cosas cuando uno está cómodo y a gusto. Pero no lo desprecies. Hay una aprendizaje que solo se aprende cuando estás sintiendo cierta incomodidad. ¡Aprovéchalo! Puedes descubrir muchísimas fortalezas que tienes y de las que no estás siendo consciente. 

Cómo empezar a practicar la vulnerabilidad

  • Empieza por ser sincero contigo mismo y con los demás, sobre aquello que ves en el día a día. Evita disfrazar la realidad. Sobre hechos y opiniones auténticas se puede construir. No, sobre lo contrario.
  • Atrévete a pedir ayuda cuando lo necesites. Como has podido comprobar se necesita mucha fortaleza para reconocer que no lo sabes todo, que te faltan algunos recursos, u otras perspectivas. En definitiva, con ayuda estás diciendo: “quiero seguir aprendiendo”
  • Practica aprendizajes que te supongan incomodidad. Empieza por el que quieras, pero practícalo.
  • Si te equivocas, admítelo. Pide disculpas y céntrate en la solución. También el error es una forma de aprendizaje. No te quites este medio y esta oportunidad. 
  • Deja de anticipar y aplicar la “lectura de mente” a las personas y situaciones que vives. Usa la intuición que tienes, pero no la conviertas en predicción inamovible. Permítete descubrir y aprender a resolver según ocurran los acontecimientos. 
  • Mostrarte vulnerable te abre un camino de aprendizaje de ti mismo que no te lo proporcionará otro tipo de situaciones. 
  • Empieza a tu ritmo. Respeta tu velocidad de aprendizaje. No tienes que ser tan vulnerable como los demás. Sólo empieza asumiendo determinados niveles de riesgo e incomodidad. 
  • Comparte tus emociones, pensamientos y reflexiones sobre tus hábitos, seguro que otras perspectivas pueden ser interesantes. En general, recibirás más comprensión y ayuda de la que te imaginas.

La clave para no tener miedo a mostrarte vulnerable: vulnerabilidad selectiva

Sí, llegado este momento de la reflexión, ahora me gustaría recordarte una “pista” super importante para aprender de tu vulnerabilidad:

Tienes derecho a decidir en qué medida te mostrarás vulnerable, cuándo y con quién. 

No tienes porque lanzarte al mundo de forma totalmente expuesta a que te hagan daño con toda seguridad. Para nada. Que hoy quiera que reflexiones sobre lo que te puede aportar no tener miedo a sentirte vulnerable, no implica que te expongas sin protección alguna. 

¿Qué es la vulnerabilidad selectiva?

La capacidad de elegir cuando te mostrarás vulnerable, qué información compartirás y en qué grado, y con qué personas te mostrarás vulnerable. ¡Fíjate! En vez de sufrir esa ansiedad por distanciarte de todo el mundo, y esconder tu verdadera persona, aprovecha esta habilidad. Empieza a mostrarte vulnerable con quién tú quieras, en el momento que elijas, con la cantidad y calidad de información que desees. 

Se trata como habrás podido comprobar de abandonar esa idea de que compartir tus emociones no es bueno. Quizá lo hayas pensado alguna vez, creyendo que no es adecuado, que te hace parecer débil, y que sobre todo en entornos laborales esto no es nada bueno. 

Liz Fosslien en su charla TED centra esta habilidad sobre todo en estos entornos laborales: How to embrace emotions at work | The Way We Work, a TED series

Según las investigaciones cuando abandonas tu posible distancia e impecabilidad en situaciones como las laborales (también en otras más personales), las personas se muestran más amables, colaboradores y con mayor conexión. 

Buscar el equilibrio

La autora, usa un concepto muy divertido. No se trata de convertirte en una “manguera emocional” que comparte todo lo que sientes y se te pasa por la cabeza. Hay un límite muy constructivo entre compartir aquello con lo que generamos confianza, y compartir todo aquello que puede destruir las relaciones. 

Excederte en lo que compartes,  más allá de lo que otros te están compartiendo, puede desgastar a los demás y a ti mismo. Seguro que te has encontrado con personas que comparten cualquier cosa que sienten o piensan sin ningún tipo de filtro ni medida. Con toda seguridad habrán acabado generándote cierto rechazo. 

Buscar un equilibrio entre lo que otros te comparten y lo que compartes tú. Encontrar esa medida equilibrada entre compartir como te sientes y mostrarte “desbocado” por algo que has experimentado. Centrarte en compartir para ganar confianza, y mostrarte accesible y sensible, es la clave. A esta justa medida es lo que llamamos VULNERABILIDAD SELECTIVA.

4 Estrategias para aplicar la Vulnerabilidad Selectiva

La Vulnerabilidad Selectiva consiste en abrirse a los demás tal como somos, protegiendo nuestra seguridad y estabilidad psicológica, así como la de los demás. Hay 4 estrategias que nos pueden ayudar a practicar esta habilidad de ser vulnerable selectivamente:

  • Expresa tus sentimientos sin que por ello te desbordes. Simplemente expresa verbalmente cómo te sientes.
  • Tómate un tiempo para identificar el origen de tus emociones y comprender el motivo de que te sientas así. Aborda esas emociones para regularlas.
  • Muestra empatía por tí mismo y por los demás. Las emociones son un reflejo de cómo te sientes ante un reto, una situación o una relación, o incluso de cómo te llevas contigo mismo. Es natural sentirse de forma diferente cada vez. Si lo que vas a expresar ayuda a sentirte comprendido o comprender a los demás hazlo. Sino mejor, espera a sentirte mejor.
  • Crea un plan de acción o ayuda a crearlo, ofreciendo ayuda. Las emociones te ayudan a saber lo que necesitas o necesitan los demás. Aprovéchalo. Tu cerebro se calmará cuando decidas qué hacer para solucionarlo. 

Ya sabes, puede que hayas identificado algunos cambios para hacer y trabajar tu miedo a la vulnerabilidad. Acuérdate de la Vulnerabilidad Selectiva y empieza a sentirte mejor y desarrollar relaciones más sanas.

¿Has observado si tienes miedo a sentirte vulnerable?
¿Qué te pierdes por no mostrar tu vulnerabilidad?
Piensa, ¿Qué puedes ganar si aplicas la Vulnerabilidad Selectiva?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Es el momento de alimentar tu equilibrio personal

Afortunadamente, comenzamos nuevo año. Como una libreta en blanco para llenarla de cosas bonitas. ¿Por qué no?. Seguramente habrá también retos complejos. No obstante, puede ser bonito también. ¿Qué te parece?. Yo creo que sí. Vamos a ello entonces. 

Reflexionando sobre qué hacen las personas que disfrutan más y resuelven mejor, con menos coste emocional, las dificultades, identifico, entre otras, algunas habilidades clave. Sí, hoy vamos a centrarnos en ellas. 

Es el momento. Y aunque cualquier ocasión es buena, es principio de año. Así que mejor vamos a aprovecharlo.

Es crucial, ocuparse de alimentar el equilibrio personal de cada uno. ¿Por qué?. En realidad, las personas con equilibrio personal tienen fondo psicológico muy potente. Suelen tener más desarrollado el enfoque apreciativo (prestar atención a lo positivo) hacia las cosas que viven. Además, ante las dificultades muestran más facilidad de afrontar retos con calma y con inteligencia emocional. Es decir, al final las personas con equilibrio personal viven con una estructura psicológica que les permite sufrir menos y aprender constantemente. 

Vamos a centrarnos hoy, en tres objetivos que pueden, muy bien, acompañarte en este nuevo año.

Es el momento de alimentar tu equilibrio personal

Tu bienestar depende de tu equilibrio personal

Nos apoyaremos en esta ocasión en algunas ideas de uno de los artículos de The Emotion Machine – 6 aspects of a balanced Person. 

Existen 6 áreas en las que necesitarías enfocarte para trabajar tu equilibrio personal y bienestar. Todas ellas son importantes y hacen que seas multidimensional en este sentido, influyéndose entre sí, estas 6 áreas. Tienes entonces: el ámbito físico, mental, emocional, social, laboral y espiritual. Si te centras mucho en alguna/s de las áreas mencionadas correrás el riesgo de vivir con cierto desequilibrio personal. Este desequilibrio puede ser causante de ansiedad, malestar e insatisfacción. Por ello es tan importante que tengas una visión completa de todas tus áreas y trabajes en cada una de ellas.

Bienestar físico

  • Encuentra la forma, por pequeña que sea de mantener alguna actividad física diariamente. 
  • Mantén un sueño regular. Y si no está siendo así, analiza qué ocurre para retomar ese equilibrio en el sueño. 
  • Presta atención a tu dieta. Son muchas las personas que me remiten problemas con la comida. Y en realidad, este problema es un reflejo de su vivencia constante con ansiedad. 

Bienestar mental

  • Puede parecer que no tiene mucho que ver, pero realmente sí. Leer libros y mantenerte en mentalidad de aprendizaje, resetea tu mente sobre muchos aspectos. Da igual si lees algo técnico o alguna lectura más destructora. Toda lectura tiene un impacto en tu mente y la reorganiza. La cantidad de conexiones mentales generadas por una buena lectura, harán que abras posibilidades mentales y emocionales. ¡Ojo!, hoy tenemos muchísimas opciones de leer, pero me preocupa, cuánto le sacas partido. Lee con calma, para aprender, no para consumir páginas. Reflexiona sobre lo leído, hazlo tuyo y conviértelo en algún pequeño cambio.
  • Reta a tu cerebro. Puzzles, juegos, hobbies. Mantén a tu mente con un respiro regular de las responsabilidades cotidianas. Permítete jugar. No te olvides de lo que te enseñan los niño, especialmente en fechas de Navidad y Reyes.
  • Presta atención a cómo razonas, a cómo piensas. Tu capacidad cognitiva es la clave de tu bienestar mental. Aprende, ve a cursos, pide ayuda profesional para detectar tus “trampas mentales” y reformular tus capacidades para afrontar dificultades.

Bienestar emocional

  • Sobre todo si ves que gastas demasiada energía en resolver tus inquietudes emocionales, aprende o busca ayuda. 
  • La inteligencia emocional es a capacidad de regular tus emociones a niveles más adecuados a las situaciones que necesitas vivir y afrontar.
  • Recuerda, que cada emoción reprimida, olvidada, evitada, generará avisos en tu cuerpo en forma de malestar o ansiedad. Esto te alejará de tu equilibrio personal. Y todo te costará más.
  • Las emociones te avisan de cómo estás viviendo las diferentes situaciones de tu vida. Y, aunque no lo creas, te ayudan a tomar decisiones sobre tu bienestar. Aprender a escucharte y respetar tus emociones potenciará tu equilibrio personal.
  • Perdónate los errores pasados. 
  • Cuestiónate a nivel emocional. Las emociones más difíciles tienden a “tintarlo” todo de una realidad “aparentemente real”, filtrando y sesgando muchos datos.
  • Crea hábitos para relajarte, desconectar, respirar antes de abordar situaciones difíciles, buscar el estado emocional adecuado, etc.

Bienestar social

  • Seguramente lo habrás aprendido mucho más en tiempos de pandemia, pero no lo olvides. Parece que pronto convertimos lo extraordinario en ordinario, al dejarnos llevar con inercia por el día a día. Manténte en contacto con amigos y familia.
  • Aprende a comunicarte bien. Procura mejorar esos hábitos, quizá pasivo-agresivos y entrénate en asertividad. Practica el ser constructivo con personas que piensen diferente a ti o se expresen de una manera que te disgusta.
  • Invertir en hábitos sociales, aunque sea 10 segundos, te proporcionará una activación de tus mejores emociones.
  • Busca oportunidades de conocer más gente.
  • Invita a alguien a una comida o cena, sea presencial o virtual.
  • Gestiona bien el uso de redes sociales. Pueden ser un valioso aliado, pero según tu enfoque pueden ser motivo de ansiedad.
  • Acostúmbrate a detectar “el drama” en tu día a día. En ocasiones puedes encontrarte desempeñando algunos de estos 3 roles: víctima, perseguidor o salvador. Cualquiera de los tres, puede limitar tus capacidades para resolver conflictos diariamente.

Bienestar profesional/laboral

  • Sí,… tómate un tiempo de forma periódica, para ver qué se te ha dado bien esta semana, mes… Ten presentes de forma constante tus fortalezas. Son las herramientas de más fácil alcance para ser resiliente, y afrontar  la posible incertidumbre y las dificultades que aparezcan. 
  • Fórmate. Sigue aprendiendo. Aprender mantiene tus neuronas en constante plasticidad y te proporcionará nuevos enfoques a nivel profesional y personal. Es una manera segura de abrir tu mente y desarrollar tu potencial.
  • Crea y asume oportunidades para ganar experiencia. Si hay algo que desconoces, date la oportunidad de aprender y practicarlo. No te quedes sólo con a experiencia que tienes a día de hoy.
  • Cuida y asume tus posibilidades económicas. Toma decisiones en base a ellas.

Bienestar espiritual

Invierte tiempo y espacio en cuidar los pilares de una vida con significado. Estos pilares son:

                  • Sentido de pertenencia (relaciones saludables)
                  • Propósito (sentir que contribuyes a algo más grande que tú)
                  • Narrativa Personal / Storytelling (las historias que te cuentas sobre ti mismo y el mundo
                  • Trascendencia (Inspiración)
                  • Crecimiento (sensación de que avanzas y sigues adelante)
    • Pasa más tiempo con la naturaleza. Aprende a ser capaz de prestar atención a la naturaleza que te rodea, incluso si es en un paseo hasta tu trabajo.
    • Forma parte de la comunidad de alguna forma que te cree satisfacción.
    • Pasa más tiempo en soledad, contigo mismo. La soledad buscada favorece el descubrimiento personal y el crecimiento. 
    • Busca indicios para creer que la vida es buena y bonita. No pierdas esta capacidad.

Sé mejor en aquello que haces cada día

  • No es tan importante las horas de estudio en aquello que haces en tu día a día, sino la promoción de práctica deliberada que pones en marcha. Es decir, aquello que aprendas, aquello que estudies, busca ocasiones de practicarlo. Da igual, si hablamos de una habilidad más técnica o de una competencia personal. Practica. Es mejor elegir una técnica, un paso, un hábito, e intencionadamente practicarlo, que conocer muchas técnicas y practicarlas con poca frecuencia.
  • Evita el estancamiento saltando deliberadamente a entornos retadores. No te quedes todo el tiempo en entornos y situaciones que ya dominas. Salta. Busca otro contexto que te demande algo más. Además de fortalecer tu autoestima, te mantendrá en mentalidad de crecimiento. 
  • Busca un coach. Alguien que te facilite ser proactivo y practicar deliberadamente. 
  • Participa en grupos o círculos de personas que practiquen lo que quieres aprender. Mantenerte en grupos que están acomodados, no te ayudará. 
  • Fragmenta los éxitos que quieres conseguir. Busca en cada intento, seleccionar una parte que quieres hacer mejor. No te crees ansiedad innecesaria, queriendo hacerlo todo bien a la primera.
  • Pide ayuda, a aquellos que ya tienen más práctica.
  • Cuenta con las fortalezas que ya tienes para aplicarlas en ese nuevo aprendizaje que quieres conseguir. 
  • Sé mejor incluso en aquello que ya se te da muy bien

Ejercita la flexibilidad cognitiva

En el artículo 5 brain exercises to foster flexible thinking en la web de GAIAM, se menciona a Wilma Koutstaal, Ph.D., psychologist at the University of Minnesota and the author of the forthcoming book The Agile Mind. 

La autora define la Agilidad Mental como la capacidad que nos facilita perseguir de forma más fructífera y eficiente las metas individuales y grupales. Nos permite ser solucionadores más eficientes, ayudándonos a ser más creativos e innovadores.  Es decir, ejercitando la flexibilidad cognitiva tendrás mayor capacidad de adaptación y de reformulación de tus pensamientos. De esta forma podrás responder de manera más eficiente a las distintas situaciones que necesitas enfrentarte. También podrá ayudarte a alejarte del modo de pensamiento “blanco-negro”, que aparentemente calma tu ansiedad.  A la larga, no es real, porque te encontrarás que las situaciones y las personas, tienen matices y complejidades que este tipo de pensamiento no te ayuda a comprender. 

La flexibilidad cognitiva te ayudará a moverte en el mundo de las posibilidades y de la apertura mental. Convirtiendo tu resiliencia en una habilidad más potente.

Algunas ideas para mantener tu mente ágil y más flexible cognitivamente

  • Cambia el contexto. Las vacaciones son perfectas para esto. Irte a otro lugar cambia tu perspectiva de las cosas. Hazlo con más frecuencia. Cambia el lugar donde habitualmente realizas determinadas tareas o hábitos.
  • Cuestiona tus pensamientos y palabras. Analiza que quizá, pensamientos, ideas y palabras que habitualmente utilizas, ahora, en ese nuevo escenario no te sirven.
  • Haz un plan para ser espontáneo 🙂 . Planifica cambios para tu próximo día, recuerda hacer las mismas cosas, que haces diariamente de forma diferente.
  • Combina el pensamiento focalizado (concentración en un tema) con el pensamiento difuso (reflexión sobre tus retos mientras estás haciendo otra cosa diferente).
  • Permítete abandonar ideas, o actividades, cosas, personas. Déjalo ir. 
  • Practica el enfoque apreciativo. Sé capaz de prestar atención a lo qué sí funciona, a lo que sí haces bien, a esas relaciones que sí te hacen feliz…
  • Asume la responsabilidad de tus emociones. No son los demás los que te alteran o te generan enfado o tristeza. Eres tú. Es cómo abordas esa conversación, o esa relación, incluso esa situación compleja. 
  • Sé amable contigo. Eres la personas con la que más tiempo pasas. ¿Por qué no ser amable y cuidarte?.
  • Pon el foco en las posibilidades y sé proactivo para conseguir que se hagan realidad.

Resumiendo...

  • Tu bienestar depende de tu equilibrio personal. Recuerda los 6 pilares: físico, mental, emocional, laboral, social y espiritual. 
  • Practica deliberadamente aquello que haces cada día. Fragmenta los éxitos que quieres conseguir.
  • Ejercita la flexibilidad cognitiva para crearte mayores oportunidades. 
¿Qué áreas de tu equilibrio personal necesitas fortalecer?
¿En qué vas a decidir ser mejor en tu día a día?
¿Cómo mejorarás tu flexibilidad cognitiva?

Y si te apetece y puede ayudarte...

75 reflexiones para momentos difíciles

Si algo caracteriza a las situaciones emocionalmente difíciles o traumáticas es el hecho de que cuando ocurren son procesadas emocionalmente. El modo supervivencia es el protagonista. Nuestro cerebro activa el modo rápido, de forma reactiva, y con los recursos y necesidades, que la persona tiene a su disposición. 

Así, los recuerdos traumáticos no son almacenados en nuestra memoria de una forma en la que se pueda acceder a través de interacciones verbales basadas en procesos lógicos o cognitivos. Su almacenamiento es más bien caótico y desorganizado. 

Las situaciones traumáticas sitúan a las personas que lo han vivido en un estado constante de alerta. Es decir, una respuesta de supervivencia para protegerse de más situaciones traumáticas. Ahora bien, este mismo estado de alerta bloquea el acceso al procesamiento más cognitivo y racional. 

Para superar un trauma o vivencias que superan a la persona emocionalmente, se necesita integrar lo vivido, con las experiencias, modelos y creencias que tenemos sobre el mundo y sobre nosotros mismos. Y como la situación traumática fue seguramente inesperada, y fuera de nuestro control, a veces, se hace difícil integrar la vivencia traumática en la narrativa de nuestra propia vida.

Así pues, como se acerca el final del año, te invito a que cuando puedas, reflexiones y proceses nuevamente cualquiera de las situaciones y emociones que han sido difíciles para ti. Como siempre busca momentos tranquilos para reflexionar estas cuestiones. 

Las vivencias difíciles y tus emociones más complejas de este año, necesitan una “digestión” más tranquila, que te permita poner orden y significado a lo vivido. Recuerda que evitar recordar esas emociones difíciles o “pasar página” sobre lo vivido, puede generarte mayor estrés y reactividad emocional. Estas respuestas emocionales de estrés seguirán estando presentes a no ser que les prestes un poco de atención.

75 reflexiones para momentos difíciles

25 reflexiones sobre emociones y reacciones

  1. ¿Cómo has vivido este año? Descríbelo
  2. ¿Cuál es la emoción que más recuerdas de este año?
  3. ¿En qué situaciones has podido sentirte bien, reír y disfrutar?
  4. ¿Qué emoción positiva es la que mejor recuerdas?
  5. ¿Qué emoción ha sido más difícil vivir para ti?
  6. ¿En qué situaciones te has sentido sobrepasado?
  7. ¿Cómo te has sentido con ese sentimiento de “me supera esto”?
  8. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  9. ¿Qué te ha causado enfado y por qué?
  10. ¿Cómo te has sentido al sentir ese enfado?
  11. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  12. ¿Qué te ha causado dolor y por qué?
  13. ¿Cómo te has sentido sintiendo ese dolor?
  14. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  15. ¿Cuándo has sentido miedo?
  16. ¿Cómo te has sentido cuando has sentido ese miedo?
  17. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  18. ¿Qué tipo de conflictos has vivido?
  19. ¿Qué emociones te han provocado esos conflictos?
  20. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  21. ¿En qué momento tus emociones más difíciles te han bloqueado y se han convertido en desadaptativas para ti?
  22. ¿Qué emociones crees que no “deberías haber sentido”?
  23. ¿Cuál es el motivo?
  24. ¿Qué te hace huir de sentir determinadas emociones?
  25. ¿Qué emociones sí aceptas mejor?

10 reflexiones sobre compartir emociones con tu círculo de confianza

    1. ¿Qué has aprendido de ti cuando te has sentido feliz, contento, satisfecho, etc?
    2. ¿Con quién has compartido tus mejores emociones?
    3. ¿Cómo te ha hecho sentir compartir tu felicidad y alegría?
    4. ¿Qué te ha llevado a pensar, cambiar o decidir esas emociones positivas que has llegado a sentir?
    5. ¿Cómo te has sentido cuándo estabas solo contigo mismo y volvías a sentir esa alegría?
    6. ¿Con quién has compartido tus emociones más difíciles?
    7. ¿Cómo te ha hecho sentir compartir, tu tristeza, enfado o dolor?
    8. ¿Qué te ha llevado a pensar, cambiar o decidir esas emociones más difíciles que has llegado a sentir?
    9. ¿Cómo te has sentido cuándo estabas solo contigo mismo y volvías a sentir tristeza, enfado o dolor?
    10. ¿Qué has aprendido de tu círculo de confianza, es decir de las personas con las que más cuentas?

20 reflexiones sobre aceptación de emociones y afrontamiento

    1. ¿Que piensas sobre las emociones que has sentido en los últimos meses?
    2. ¿A qué crees que te han ayudado?
    3. ¿Qué has hecho para aceptar tus emociones más difíciles?
    4. ¿Qué haces/ has hecho para lidiar con esas situaciones que se mantienen/ han mantenido durante un tiempo y que te han hecho sentirte “sobrepasado?
    5. ¿Cómo te llevas con esa tristeza que reaparece de vez en cuando?
    6. Si sigues enfadado por algo, ¿cuál es el motivo?
    7. ¿Sobre qué has cambiado de opinión este año?
    8. ¿En qué has pedido ayuda y a quién? ¿Cómo te ha hecho sentir pedir ayuda?
    9. ¿Qué has afrontado este año que en otras ocasiones habrías evitado?
    10. ¿Qué tienes pendiente por afrontar en vez de evitar?
    11. ¿Qué has sido capaz de apreciar más que en otros momentos de tu vida?
    12. ¿Qué habilidades has descubierto en ti que pensabas que no tenías?
    13. ¿En qué habilidad has ganado confianza este año?
    14. ¿Qué actividades de disfrute te “has regalado” este año para compensar los malos momentos?
    15. ¿De qué te has dado cuenta que necesitas hacer menos, parar o hacer más?
    16. ¿Qué nuevos hábitos has sido capaz de crear?
    17. ¿Qué hábitos has sido capaz de dejar?
    18. ¿En qué consideras que eres mejor que hace unos meses?
    19. ¿Cómo has celebrado tus éxitos?
    20. ¿Qué significado le das a los momentos difíciles que has vivido?

20 reflexiones sobre decisiones y soluciones

    1. ¿A qué has decidido decir “basta” este año?
    2. ¿Qué has decidido aceptar de ti porque forma parte de ti, y aunque procurarás mejorarlo, no pasa nada, eres tú?
    3. ¿De qué te sientes más orgulloso?
    4. ¿Qué vas a hacer para garantizar que sientas buenas emociones para el próximo año?
    5. ¿Qué ha sido lo mejor de haber vivido esas situaciones difíciles?
    6. ¿Qué quieres recordarte a ti mismo para cuando aparezcan nuevas y posibles emociones difíciles?
    7. ¿A quién quieres cuidar especialmente?
    8. ¿Cómo te cuidarás especialmente a ti cuando lo necesites?
    9. ¿Qué vas a hacer para salvaguardar momentos de calma y reflexión para ti mismo?
    10. ¿En qué te vas ocupar el próximo año para vivir emocionalmente lo mejor posible?
    11. ¿Qué vas a decidir aprender en los próximos meses?
    12. ¿Qué harás para mostrar más agradecimiento a ti mismo o a los demás?
    13. ¿Cómo te acordarás de apreciar con mayor frecuencia tus fortalezas, las de los demás, y lo mejor de cada situación?
    14. ¿Qué te haría ilusión conseguir en los próximos meses?
    15. ¿Cuáles son los valores que te hacen sentir coherencia y equilibrio contigo mismo y que no quieres olvidar en los próximos meses?
    16. ¿Qué cosas quieres solucionar en los próximos meses?
    17. ¿Qué pasos te has planteado?
    18. ¿Cuál sería el primero?
    19. ¿Cómo has previsto solucionar los posibles obstáculos?
    20. ¿Cómo te sentirás cuando lo consigas?

Recuerda recordar tus momentos más difíciles y las mejores vivencias que hayas tenido este año para aumentar tu inteligencia emocional.

Elige momentos de calma
Procesa lo vivido
Sé compasivo, reconoce tus logros y sigue adelante

Y si te apetece y puede ayudarte...

Potencia ahora la fortaleza mental y emocional

Cada vez está siendo más frecuente la detección, por parte de gerentes y líderes, de la necesidad de tener una mentalidad fuerte y una buena capacidad para lidiar con las emociones más difíciles. Actualmente, un porcentaje alto de la formación y de los procesos de coaching que trabajo, están dirigidos a cubrir demandas como:

  • Tenemos que afrontar muchos cambios en la empresa,  y el equipo o está bloqueado emocionalmente, o están anclados en cómo se hacía todo antes.
  • Está siendo muy difícil afrontar esta nueva etapa y los cambios que estamos haciendo en la empresa, ya que el equipo está acomodado y se resiste a nuevos procedimientos.
  • Tenemos colaboradores que se están sintiendo afectados emocionalmente ante los cambios, llegando a producirse bajas por ansiedad.
  • El equipo está funcionando con mucho miedo, bloqueándose su creatividad e implicación.
  • La tristeza, el miedo o la ansiedad están siendo las emociones más predominantes en los equipos de trabajo.

Demandas como éstas, son las que los gerentes me están transmitiendo con bastante frecuencia últimamente. Y lo bueno, es que las propias empresas ya están invirtiendo en facilitar herramientas, y espacios “seguros emocionalmente”, para fortalecer la mentalidad, y la gestión de emociones en sus colaboradores.

Potencia ahora la fortaleza mental y emocional

Comentamos en varios artículos anteriores, que el talento es la suma de las COMPETENCIAS + MENTALIDAD. Y está combinación daba lugar a RESULTADOS de alto desempeño. Teniendo en cuenta que la mentalidad influye directamente en las emociones, nos encontramos con que durante mucho tiempo hemos estado invirtiendo en que los equipos de trabajo tuvieran los conocimientos adecuados, para ponerlos en práctica en su día a día. Es decir, hemos invertido en COMPETENCIAS. Sin eliminar, la necesidad de seguir invirtiendo en ellas, ya que los cambios laborales así lo requieren, cobran importancia también otros elementos de la ecuación. La MENTALIDAD y las EMOCIONES. 

¿Por qué necesitamos una mentalidad adecuada y una gran flexibilidad cognitiva?

Comentamos en varios artículos anteriores, que el talento es la suma de las COMPETENCIAS + MENTALIDAD. Y está combinación daba lugar a RESULTADOS de alto desempeño. Teniendo en cuenta que la mentalidad influye directamente en las emociones, nos encontramos con que durante mucho tiempo hemos estado invirtiendo en que los equipos de trabajo tuvieran los conocimientos adecuados, para ponerlos en práctica en su día a día. Es decir, hemos invertido en COMPETENCIAS. Sin eliminar, la necesidad de seguir invirtiendo en ellas, ya que los cambios laborales así lo requieren, cobran importancia también otros elementos de la ecuación. La MENTALIDAD y las EMOCIONES. 

Ante situaciones de incertidumbre, nuestro cerebro se activa tratando de focalizar toda nuestra atención en darnos seguridad. El sistema de alarma que se activa en el cerebro invierte todas sus energías en dirigir nuestra atención a todo aquello que nos desestabiliza. Así, lo que no controlas, aquello de lo que no tienes especial control… capta todo tu esfuerzo mental. Como es de esperar, las situaciones de incertidumbre tardan en ser certeras, con lo que el sistema de alarma, está en constante activación. Generando así, ansiedad, miedo, preocupación, y tristeza, entre otras emociones difíciles.

Estas emociones en sí mismas, no son dañinas. Son el “salvavidas” que tenemos para afrontar situaciones difíciles y adversas. El problema viene cuando arrastras contigo durante mucho tiempo estas emociones. Y se convierten en el estado casi permanente en el que te sientes habitualmente. Llamamos a estas emociones, EMOCIONES DESADAPTATIVAS. Dichas emociones, te bloquean, te provocan rumiaciones mentales, y pensamientos catastróficos que a su vez, te generan más ansiedad y miedo. Con este estado emocional, tus capacidades mentales se reducen, y es imposible, que puedas ser creativo, resolutivo y que generes un alto desempeño en tu trabajo. 

De esta forma, cuando las emociones son intensas afecta a tu FLEXIBILIDAD COGNITIVA, y a su vez, tus recursos mentales para afrontar las situaciones, afectan a tus EMOCIONES. 

La flexibilidad cognitiva es una de las funciones ejecutivas necesarias para la regulación del comportamiento. Cuando una persona ha desarrollado flexibilidad cognitiva tiene la capacidad de modificar sus procesos mentales (forma de pensar y procesar) para adaptarse a las demandas del entorno. Es decir, la flexibilidad cognitiva es la capacidad de pensar de manera flexible para pasar de un hilo de pensamiento al siguiente, así como para realizar o pensar, en más de un concepto único simultáneamente. Digamos que nos permite una gran adaptación mental cuando los acontecimientos vitales no marchan como nosotros esperamos.

Tips para desarrollar a tu Flexibilidad Cognitiva

  • Implica un proceso de aprendizaje que puede adquirirse con la experiencia.
  • Conlleva la adaptación de estrategias de procesamiento cognitivo (aprender a ver las cosas desde diferentes perspectivas, y usar diferentes recursos mentales a los habituales).
  • Para aumentar la flexibilidad cognitiva necesitas reestructurar tus conocimientos (competencias técnicas) para interpretar más eficientemente las demandas de la nueva situación.
  • Es crucial tu capacidad de prestar atención a los nuevos estímulos de la situación nueva o adversa.
  • Necesitas invertir esfuerzo en romper la automaticidad del comportamiento y de las competencias técnicas habituales.
  • Necesitas estar dispuesto a crear un nuevo plan secuencias de acción que permita afrontar las demandas de la nueva situación.
  • Detecta el bloqueo mental o la inflexibilidad cognitiva. Es decir, cuando sigues tu tendencia a actuar, pensar o sentir como antes del cambio.
  • Si eres responsable de un equipo ocúpate de generar aprendizaje variable en tus colaboradores. La automatización de los aprendizajes es muy buena. Ahora bien, incluye que tus colaboradores aprendan a afrontar diversas variaciones de la misma situación.

Tips para desarrollar tu Inteligencia Emocional

  • No importa lo bueno que creas que eres en tu trabajo. Todas las personas tienen un curso de pensamientos y sentimientos relacionados con la crítica, la duda y el miedo. Así es como el cerebro hace su trabajo de dar sentido, anticiparse y resolver las nuevas demandas de las situaciones de incertidumbre. Así que cuida lo que  piensas y lo que sientes.
  • En el trabajo, especialmente cuando el entorno se vuelve intenso, es posible que vuelvas a “viejas historias y creencias” que tienes sobre tu mismo y tu valía. Sé consciente de estos momentos.
  • Recuerda que para avanzar en tu carrera necesitas actualizar “esas historias y creencias” sobre ti mismo. Igual que tu currículum. Invierte en que esa actualización mental y emocional sea saludable. No te hagas daño sin necesidad.
  • El cerebro limita tu potencial mental cuando las emociones son muy intensas, para protegerte y actuar con rapidez. Aunque sea evitando la situación. Aprende a regularlas desde el primer momento que detectas que algo te incomoda. 
  • Mantén una actitud proactiva con tus emociones. No esperes a “embotellarlas” y no prestarles atención. Demasiados profesionales, están intentando seguir adelante pensando que “no pasa nada, yo sigo…”. Consiguen de esta forma un desgaste emocional muy grande que les está pasando factura.
  • Ser emocionalmente inteligente implica regular las emociones a un nivel adecuado para la tarea que demanda la nueva situación. No significa seguir adelante aguantándome el miedo y la ansiedad, como si no pasara nada. 
  • Ten cuidado, seas manager o no, de no perderte en el micro-control de las tareas y el perfeccionismo. Practica el poder levantar la cabeza de la “lupa microscópica” para ser capaz de liderar y trabajar de forma más ágil y por objetivos.

Tips para desarrollar tu Fortaleza Mental

Cuando aúnas la flexibilidad cognitiva y la inteligencia emocional desarrollas tu FORTALEZA MENTAL

  • Aprende a identificar los patrones de pensamiento que te impiden avanzar y ser eficiente en la nueva situación o en aquella que te genera ansiedad o miedo.
  • Elige comportamientos que te permitan resolver las demandas de la nueva situación y te ayuden a sentir eficiente y satisfecho contigo mismo.
  • Invierte en aprender a regular las emociones más difíciles para que no se conviertan en desadaptativas 
  • Presta atención a tus emociones. No necesitas estar feliz y contento siempre. Respeta lo que sientes. Las emociones son de gran ayuda para afrontar situaciones de incertidumbre.
  • Tener fortaleza mental no implica ser siempre positivo. Pensar en exceso de forma positiva puede ser tan dañino como pensar siempre de forma catastrófica.
  • Las personas con fortaleza mental tienen la autoestima suficiente para reconocer sus fortalezas del mismo modo que reconocen sus retos pendientes. Son capaces de pedir ayuda cuando no llegan o no saben.
  • La fortaleza mental te permitirá aumentar tu resiliencia ante el estrés y el miedo.
  • Cuando inviertes en fortaleza mental mejoras tu satisfacción vital.
  • Las personas con mayor fortaleza mental son capaces de demostrar un mejor desempeño profesional. 
  • Revisa con frecuencia tus actuaciones, emociones y pensamientos. 
  • Sal de tu zona de recursos habituales planteándote cuestiones nuevas como: ¿De que otra forma puedo ver y valorar esta situación?. ¿Qué consejo le daría a otra persona que tuviera este problema?. 
  • Reconoce tus fortalezas y ponlas al servicio de la nueva situación.

¿Quién está invirtiendo en gestión de emociones y flexibilidad cognitiva?

Actualmente, al menos desde mi trabajo, estoy desarrollando estas habilidades con diversos sectores como la alimentación, sanidad, tecnología, logística, producción, etc. Y lo mejor, es que se detecta una mayor inversión de este trabajo a todos los niveles de la empresa. No sólo a gerentes, managers y mandos intermedios, sino también a personal de fábrica, almacén, etc. 

¿Cómo valoras ahora mismo tu fortaleza mental?
¿Qué necesitaría mejorar tu equipo mentalidad o gestión de emociones?
¿Y tú como líder en qué situaciones necesitas mayor fortaleza mental?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Afrontar adversidad en vez de sufrir innecesariamente

¿Cómo estás?. ¿Qué tal estás llevando tu vida y tú relación contigo mismo?. ¿Cómo te sientes?. ¿Qué aprendizajes estás llevando a cabo para aumentar tu capacidad de afrontamiento?. Cuídate de no sufrir más de lo necesario.

Sí, en estas ideas nos vamos a centrar hoy. En momentos de cambio, crisis, y de incertidumbre, invertir en el desarrollo de personas es clave. Bien sea sobre ti mismo o sobre tu entorno o tu equipo, en caso de que lideres uno.

Afrontar adversidad en vez de sufrir innecesariamente

¿Qué te parece si hoy le damos un repaso a algunas recomendaciones sobre:

  • Cómo afrontar un futuro incierto
  • Qué puedes hacer para desarrollar la habilidad más demandada en estos momentos, la resiliencia
  • Cómo evitar niveles de ansiedad innecesarios?

Espero que pueda ser de ayuda.

Afrontar un futuro incierto

Sí, no tenemos más remedio. Y dentro de lo incierto, siempre hay algo que podemos hacer. En todas las situaciones nos podemos centrar en lo que depende de nosotros. Lisa Lai, adviser, consultant and coach, and Moderator of global leadership development programs for Harvard Business School Publishing, nos proporciona algunas claves. Managing when de future is unclear en HBR.
Según la autora nos podemos centrar en desarrollar una perspectiva pragmática, cultivar la estabilidad emocional y aprovecharte del expertise de otros.

Aplica una perspectiva más pragmática

Se trata de hacer algo, lo que sea, pero ponerte en acción, en definitiva. Para sobrellevar la ambigüedad. Esto es mejor que no hacer nada. Tanto empresas como personas a nivel particular, en ocasiones, tienden a quedarse parados “a ver cómo va”. No es el caso. No te servirá de mucho en situaciones inciertas. Además el hecho de “ponerte manos a la obra” te proporcionará una sensación de control mucho mejor que quedarte paralizado. Empieza por cosas pequeñas que dependan de ti. Trata de hacer mejoras. ¿Qué valor puedes aportar en este momento?. A tus clientes, a tu entorno familiar, social, incluso a ti mismo. En este momento, ¿qué es importante?. Céntrate en el valor más importante. Sé pragmático.

Apuesta por cambios de manera inteligente. Dada la información que tienes (y hoy tienes disponibilidad para ello), ¿hacia dónde van las cosas?. ¿Qué es lo que sí sabes de este nuevo escenario? ¿Qué puedes hacer para prepararte?

Y además, muévete en el corto plazo. Una vez te hayas centrado en proporcionar valor y ser pragmático, preparándote para los escenarios posibles, crea planes de acción en el corto plazo. Analiza después, el impacto. Mide resultados. Reorganiza y prioriza de nuevo. Aprende de esas acciones pragmáticas que has puesto en marcha. Te proporcionarán sin duda más información que la que tenías, sin hacer nada.

Desarrolla una buena estabilidad emocional

Ya no puedes dejar de lado tus recursos emocionales. Si en épocas más tranquilas, las emociones son importantes, en momentos de cambio e incertidumbre pueden ser la diferencia entre que te adaptes o no. Puede ser la diferencia entre que consigas tus nuevas metas o no.

Sé proactivo. Aumenta tu aprendizaje

Una de las razones por las que la autora propone ser más pragmático, es porque la acción te impulsa a superar e ir más allá de las emociones más difíciles. Aprende todo lo que puedas sobre el nuevo entorno, las habilidades necesarias, los conocimientos técnicos que necesitarás, las apuestas más probables. Investiga. Una vez haya sido proactivo en investigar, identifica posibles cambios, nuevas perspectivas que necesitas adoptar.

Reconoce también y profundiza sobre las emociones

La estabilidad emocional requiere de intencionalidad por tu parte para cuidarte, para conocer lo que sientes y ocuparte de hacer algo para sentirte mejor. En muchas ocasiones, las personas esperan a que “pase la tormenta” para creer que entonces les llegará la estabilidad emocional. Así, sueles esperar que … “cuando este problema se solucione…”, “estaré mejor, cuando los tiempos vuelvan a la normalidad…”, “ahora es imposible estar bien, lo hará cuando ya no tenga estas circunstancias…”. Falsa alarma. Es ahora. No después. Es ahora cuando necesitas ocuparte de compensar tu desgaste emocional con actividades que te hagan sonreír. Es el momento, ahora, cuando necesitas reconocer que tienes miedo, y que vas a elaborar un plan para superarlo. La estabilidad emocional requiere de responsabilidad, intención y acción para resolver y aprovechar tus emociones más difíciles.

Abre los canales de comunicación

Tanto si lideras un equipo como si formas parte de él, o incluso si ahora no tienes trabajo, abre los canales de comunicación. Mantén la puerta abierta a compartir como te sientes con las personas de tu entorno. No se trata de “hablar todo el día” de lo asustados que estamos y lo mal que va todo. Pero sí, compartir, para comprender y aprender entre todos cómo podemos centrarnos para actuar en las estrategias a corto plazo.

Cuenta con los que sabes y admiras

Aprovéchate también de los que saben, de aquellos que admiras. Cuenta con los que tienen un mayor expertise que tú. No te sientas pequeño. Estamos para ayudarnos. Céntrate en esas personas que admiras o incluso te ayudaron en otras situaciones difíciles. ¿Qué te dirían?. ¿En qué pondrían el foco de atención?. Permítete pedir ayuda. Preguntar, reflexionar con personas que tienen otras perspectivas. Aprende de otros en los que confíes. Aprovecha en tu trabajo, en tu búsqueda de empleo, en tu entorno familiar a tomar decisiones y acciones que nunca has tomado.

Desarrollar tu capacidad de resiliencia en momentos adversos

La web Pick the Brain, siempre nos aporta buenas reflexiones y en esta ocasión, reflexioné con el artículo How to Develop Resilience in the Face of Adversity: Five Tips According to Science. La revista nos proporciona los siguientes datos:

Según una investigación reciente publicada por la Asociación Estadounidense de Psicología (APA), la pandemia de coronavirus ha aumentado significativamente nuestros niveles de estrés.
El estudio, basado en una encuesta de 3,013 adultos en los Estados Unidos, encontró que las personas ahora informan el aumento más significativo en los niveles de estrés por primera vez desde que la APA comenzó a realizar su investigación sobre el estrés en 2007.

Según el estudio:
Si bien el nivel de estrés promedio informado en 2019 fue de 4.9, ha subido a 5.9 en una escala de 10 puntos debido a la pandemia de coronavirus.  
Los niveles de estrés son particularmente mayores para los padres con hijos: el nivel medio de estrés de los padres con hijos menores de 18 años es de 6,7.
El 46 por ciento de los padres informa tener un alto nivel de estrés (entre 8 y 10 en una escala de 10 puntos).

Coincido totalmente. Mi experiencia en el día a día trabajando con personas para desarrollar sus habilidades me constata, que las personas han aumentado sus niveles de estrés y malestar debido a sus circunstancias en este nuevo escenario.

¿Cuáles podrían ser unas primeras recomendaciones para aumentar tu capacidad de afrontamiento?

  • Desarrollar una rutina de ejercicio físico. Aunque sean pocos minutos. Es muy importante en este momento. El ejercicio físico regular reorganiza el cerebro de forma que te ayudará a ser más resiliente con las situaciones adversas o estresantes.
  • Desarrollar hábitos de meditación. Ser consciente de ti mismo, de tu entorno, de lo que sientes, aunque sea unos minutos. Evita acumular información que no procesas y que no haces consciente, sea del entorno o de tu propio mundo emocional interior.
  • Cuídate y duerme. Come bien. Las actividades básicas que necesita nuestro cuerpo son fundamentales.
  • Tu círculo de apoyo. Cuenta con él. Tus personas de confianza. Las personas que te ayudan, no las que mantienen “bucles tóxicos”. Sino aquellas que comprendiendo se orientan en conversaciones que impulsan a soluciones y hacia adelante.
  • Practica la positividad La mirada apreciativa. Ya hemos comentado en otras ocasiones. Ser positivo no tiene que ver con que estemos pidiendo que sonrías todo el tiempo. Si te sientes mal, profundiza, procesa y toma decisiones. Ahora bien, necesitas también un tiempo para practicar la capacidad de valorar lo positivo que tienes tú y tu entorno. Céntrate en lo que sí funciona, en lo que puedes hacer. No dejes que las situaciones adversas te hagan perder la capacidad de “detectar” lo bueno de cada persona o situación.

Ocúpate de no sufrir más ansiedad de la necesaria

Asúmelo. En este momento es muy posible que tengas que vivir situaciones más estresantes que en otros momentos de tu vida. Y puedes sentir algo de ansiedad e intranquilidad. El objetivo es aceparla. Acepta que la ansiedad no es un error del cerebro. No es algo “malo” que te ocurra. La clave está en que la incluyas en tu vida. “Vale, esta situación me pone nervios@“. De acuerdo, vamos a ver qué necesito hacer para llevarlo mejor”. Ese sería el enfoque. La ansiedad es el mecanismo que tiene el cerebro para avisarte de que necesitas estar alerta y centrarte en pequeños cambios que necesitas hacer para resolver la situación. Si rechazas ese estado de alerta, luchas contra él y/o te dejas llevar porque te asusta, aumentarás tus niveles de malestar hasta el bloqueo total.

Acéptalo. Sería menos saludable y más peligroso para ti no sentir esa inquietud. No contarías con la ayuda de tu cerebro para afrontar situaciones de riesgo.

Estructura saludable de pensamiento

Ahora bien, hay una serie de hábitos mentales que pueden hacer que sientas un nivel de ansiedad innecesario. Como seguro que has experimentado alguna vez, cuando sientes ansiedad tus pensamientos y emociones se disparan a un posible nivel caótico y de bucle. Ahí, estamos cayendo en algunas trampas mentales que no sólo, no te ayudarán sino que aumentarán tu ansiedad. Recuerdo, que en muchas ocasiones, escucho a personas que me indican: “es que yo pienso mucho, le doy muchas vueltas…”. De acuerdo, pensar y reflexionar es buenísimo. Ahora bien, la clave es tener una estructura saludable de pensamiento. No tóxica.

Veamos en qué trampas puedes caer que te llevarán a sufrir más ansiedad de la necesaria. Haremos un resumen contando con la ayuda de la doctora Caroline Leaf. Mental health expert. 30+ years researching ways to help people manage mental health issues in school, work, and life. Contaremos con su artículo en Medium sobre 5 Mental Health Mistakes That Could Be Causing You Unnecessary Anxiety

Trampas mentales que aumentan tu ansiedad

1- Invertir mucho tiempo en pensar en el problema y no tanto en reflexionar sobre un plan de acción que dependa de ti.

Como comentábamos, es posible que estés invirtiendo demasiado tiempo y energía en definir, comprender y delimitar el problema. De hecho conozco, muchas personas expertas en su “diagnóstico” de lo que les ocurre. Ahora bien, tanto “diagnóstico” ¿a qué te ayuda, dónde te lleva?. Prueba a delimitar los tiempos para “darle vueltas” a una situación. La autora de hecho nos recomienda una “regla de tercios”. Un tercio para pensar sobre el problema, otro segundo tercio del tiempo para planificar la solución, y otro último tercio del tiempo para convertirlo en acciones positivas que dependan de ti.

2- Intentar cambiar muy rápido

Tú necesitas tu tiempo y los demás el suyo. Respétate. Tu nivel y velocidad de aprendizaje es importante. Empujarte a cambiar muy rápido provocará que no afrontes las emociones que conlleva el cambio y el aprendizaje. Te llevará seguramente a un bucle de frustración.

3- Compararte con otros

Esta trampa, la hemos comentado en diversas ocasiones en este blog. Como hemos indicado, cada uno necesita su tiempo y tiene sus circunstancias, aunque no las percibas. La comparación más saludable, es siempre, contigo mismo. ¿Qué has hecho hoy mejor que ayer?. ¿Qué cambios y recursos psicológicos has desarrollado estos días en comparación con hace unos meses?. Céntrate en ello, es mucho más saludables y te ahorrará ansiedad innecesaria.

4- No ejercitar tu cerebro diariamente

Muy pocas personas ponen su foco de atención en la importancia del aprendizaje y el desarrollo mental. Actividades como leer, aprender un idioma, etc., retos que estimulen en definitiva. Y sobre todo ¡llevar a la práctica lo que aprenden!. Cualquier actividad que te haga disfrutar es genial para el cerebro y compensar el desgaste emocional. Leer sobre lo que quieras aprender también. ¡Pero conviértelo en un cambio!. No te quedes en ser “acumulador de información”. Así no se estimula el cerebro ni se aumenta su plasticidad, ni su flexibilidad cognitiva. Aprende y haz, ponte un reto.

5- Caer en el “Y si….”

Anticipas. Sobre todo cosas negativas que pueden ocurrir. Bien, forma parte del funcionamiento del cerebro cuando está en estado de alerta. Ahora bien, te toca ocuparte de ello. De nada te servirá pederte en miles de “ y si….”. Delimita el tiempo. Hazlos concretos. Si esos escenarios de verdad tienen posibilidad de ocurrir, aprovéchalos, prepárate para esos escenarios. Hemos dicho, delimita el tiempo. Y después, céntrate en disfrutar de tus amigos, familia, de tus hobbies, de tu aprendizaje, etc. La resiliencia no significa, a ver cuando eres capaz de aguantar el miedo, la ansiedad y los miedos ancipatorios, sino cuánto eres capaz de recuperarte y seguir adelante.

Conclusión

  •  Practica el pragmatismo.
  • Invierte en estabilidad emocional
  • Cuenta con el expertise de los demás
  • Desarrolla tu capacidad de resiliencia
  • Ocúpate de no sufrir más ansiedad de la necesaria
¿En qué podrías empezar a ser más pragmático?
¿Qué harás para aumentar tu estabilidad emocional?
¿Cómo puedes dejar de caer en trampas que aumentan tu ansiedad?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Kit de higiene mental para valientes

Y entramos de nuevo en ese mes que supone un sprint final hasta terminar el año. O bien podemos verlo, como “el nuevo comienzo de curso”. Septiembre. Es un nuevo regalo. Una nueva oportunidad de seguir con tu vida. Como hemos hablado en otras ocasiones, cualquier momento es bueno. Pero quizá en época de COVID-19, este septiembre sea especial. Quizá sea más necesario que nunca, replantearnos cosas de nuestra vida, y armarnos con todas nuestras fortalezas. También de buenos retos que alimenten nuestra ilusión y nos permitan crecer.

Si algo acelera la incertidumbre y las situaciones difíciles, es el uso de nuestros mejores recursos personales de nuestras capacidades de resolución de problemas y de afrontamiento. Con lo que tómate, este nuevo escenario en el que estamos viviendo como un curso acelerado sobre ti mismo y tu actuación en el mundo. Seguro que vas a aprender muchísimo. Ojalá que suponga el esfuerzo justo que conllevan los aprendizajes, y el máximo disfrute, que también suponen las nuevas experiencias.

Este nuevo escenario requerirá también que te cuides y “recargues energías” con más frecuencia. Más allá de los conocimientos profesionales que tengas, serán tus habilidades personales las que en este nuevo escenario, te permitirán:

  • Sentirte mejor
  • Afrontar las dificultades
  • Crecer como persona y como profesional
  • Manejar tus emociones más complejas
  • Afrontar el cambio y las posibles pérdidas
  • Ser valiente ante tus miedos
  • Tomar decisiones

Kit de higiene mental para valientes

Te propongo hoy 12 recursos para llevar contigo en los nuevos escenarios que vas a vivir. Espero que pueda servirte este kit de higiene mental 🙂

Ante todo, asegúrate tu bienestar

Sí, empezamos septiembre. Con posibles nuevas obligaciones y responsabilidades. Las personas que se ocupan de no entrar en “agotamiento emocional” lo asumirán mejor. Así que piensa y planifica tu próxima actividad gratificante más cercana. El cerebro es más proclive a realizar esfuerzos extra, cuando sabe que hay un momento concreto de descanso y disfrute. Puedes pensar en las próximas vacaciones. Pero hazlo, también más cercano. ¿Qué harás el primer fin de semana después de retomar tus rutinas de principio de septiembre?. ¿Qué vas a hacer al final de cada día para tener un rato para ti y/o con los tuyos que te asegure un bienestar para ti?. Seguir con tu hobbie, seguir teniendo ratos de lectura, ratos de conexión con los tuyos, deporte, etc… Cualquier actividad que te haga sentir bien.

Prepara tu capacidad de regulación emocional

Ten en mente que va a haber situaciones que dispararán todas tus alarmas emocionales. Procura anticiparte. Visualiza que puede “sacarte de tu tranquilidad”. Recuerda respirar cuando llegue ese momento. Acostúmbrate a que no podrás evitar que ocurran acontecimientos inesperados. Desarrolla el hábito que está bajo tu poder de actuación. Y es regular el nivel de intensidad emocional con el que afrontas lo inesperado y las dificultades.

Ocúpate de las emociones más difíciles

Las emociones aunque a veces, las temas,  son un recurso super valioso para desarrollar tu capacidad de afrontamiento. Tómatelas como tus “señales de alarma” sobre lo que necesitas cambiar o reflexionar. Las emociones se producen porque el cerebro hace una evaluación muy rápida de la situación que tienes delante. Te avisan de que algo diferente a como sueles actuar, se requiere por tu parte. Investiga qué puedes necesitar.

Compréndete, sé compasivo contigo mismo. Te vas a necesitar.

Si te resistes a los cambios, no pasa nada.

Es normal, es la señal, de que la situación anterior era satisfactoria para ti. Es un reconocimiento a algo que te proporcionaba seguridad y/o bienestar. Reconoce e identifica que te gusta y trata de ver qué te puede ofrecer la nueva situación que también puede ser satisfactoria para ti. Ocúpate de trabajar en algunos momentos de reflexión, cómo puedes aceptar lo nuevo. ¿Cómo podrías hacer para que en ese nuevo escenario, tuvieras nuevamente tu propia sensación de control y bienestar?. ¿Cómo quieres aceptarlo para sentirte mejor?

Sigue con tus retos

Los cambios, no tienen por qué arruinar tus planes. Seguramente puedas realizar algunos ajustes para adaptarte a la nueva situación. Pero no los abandones. Busca la forma. Sé resolutivo y creativo. ¿Qué te hace ilusión conseguir?. Retoma el plan que tenías y mira a ver qué cambios necesitas hacer. Realiza los ajustes necesarios en cantidad y forma que te ayuden a conseguirlos.

Estudia. Aprende. Crece, pero de verdad.

Ya lo sabes. Es momento de renovarse. De actualizarse. Sino te habías dado cuenta antes, la necesidad de aprendizaje se ha acelerado. Puedes resistirte, no pasa nada. Como hemos dicho antes, es una señal para ti. Pero recuerda, el mundo avanza, quieras o no. Tanto si estás trabajando como si, ahora mismo, no lo haces. ¿Qué está demandando la sociedad, el mercado laboral, tus nuevas responsabilidades, los puestos a los que te gustaría acceder? Y a partir de ahí, ¿por dónde te hace ilusión empezar?.
Otra de las cosas que va a acelerar el nuevo entorno, es la necesidad de demostrar. Sí, da igual, si has hecho 10 cursos. Sino sabes ponerlos en práctica en tu entorno de trabajo o en el puesto al que quieras acceder, de nada valdrá.

Cuando decimos crece pero de verdad, significa que conviertas en realidad lo aprendido. Aplícalo. Genera algún cambio con lo que aprendiste. Haz una propuesta. ¿De que servirá lo que has aprendido y cómo lo pondrías en marcha?

Lidera tu equipo y/o tus responsabilidades

Tanto si eres responsable de un equipo como si lo eres de una parte de un proyecto. Lidera bien. Ocúpate de ello. Y eso significa dedicar tiempo y energía a inspirar y colaborar. Identifica bien a dónde quieres llegar con tu equipo o con la parte de trabajo que te corresponde. Definir claramente tu meta, facilitará la colaboración e implicación de los demás. No se trata, de que como estamos en momentos estresantes, añadas más estrés y exigencia gratuita a los demás. La energía negativa nunca generó compromiso ni desempeños excelentes.

Ayuda a los demás a conseguir lo que entre todos necesitáis conseguir.

Conversa para inspirar a crecer

Da igual si eres responsable de un equipo o no. Las personas necesitan hoy más que nunca, sentir que las conversaciones que tienen en el día a día, son fructíferas, motivadoras y retadoras. Conversa, no sólo digas lo que tienen que hacer. No te limites a decirle a alguien que eso no es lo que querías o esperabas. Proporciona feedback útil que ayude a las personas. Recuerda la potencia que tuvo para ti hablar con alguien que confió en ti, y te proporcionó las “pistas” necesarias para ser mejor. Hazlo tú con los demás. Verás que es una satisfacción doble. Para la persona que lo recibe y para ti mismo, al ver lo que consigues de ti mismo y de los demás.

Conversar significa asegurarte de que vas a escuchar al otro. Asegúrate de intercalar preguntas potentes en tu diálogo. Escucha y dirige la conversación a metas compartidas.

Sé productivo

No estamos ahora mismo para “perder el tiempo” y agobiarnos más ¿no te parece?. Planifica, adecúa tus planificaciones, busca los mejores momentos para determinadas tareas. Sé útil en las reuniones. Organízate y respeta tus momentos de mejor concentración y también, de descanso. Aprende a usar la tecnología que puede ayudarte a recordar cosas y vaciar tu cabeza de pendientes. Pon fechas a las taras. Desmenuza en tareas más pequeñas aquello que tenga una envergadura considerable.

Felicítate por tus avances. Sé responsable con lo que no funciona y cámbialo. No te empeñes en lo que no funciona o no te hace sentir bien. Eres responsable de “no quemarte”. Sé asertivo con tus responsabilidades y combínalas con comprensión y colaboración con los demás.

Proactividad y adaptación, querido lector.

Ante los cambios, que ya sabes que va a requerir tu “nueva vida”, posiblemente tu trabajo o tu búsqueda de un nuevo empleo, anticípate. Ya puedes intuir lo que va a haber. O parte de ello. Ocupa tiempo y energía en ver cómo quieres abordar esos nuevos cambios. No insistas en hacer “lo mismo de antes” a ver si podemos seguir  la “normalidad”. Ahora mismo tienes una “nueva normalidad”. Adáptate cuanto antes. Planifica para sentirte más seguro. Y combínalo con capacidad de adaptación a esos nuevos planes.

Flexibilidad mental y capacidad de reflexión

Sí, la vas a necesitar. Los cambios se irá produciendo, quizá de un día para otro. O a lo largo de las siguientes semanas o meses. Lo que funcionaba ayer, hoy puede que ya no exactamente de la misma manera. Sé flexible. La mayoría de las ocasiones, las cosas no son blancas o negras. Acepta las distintas “tonalidades de la vida”. Recurre a lo mejor que sabes hacer para ponerlo en práctica en los nuevos escenarios.

También, y no menos importante, reserva momentos de reflexión en calma. Para asimilar los cambios, para revisar cómo lo estás haciendo. Es importante ser consciente de cómo avanzas, de lo que te funciona y de lo que no. Parte de la inteligencia emocional, requiere de ser responsable de ajustar lo que no te funciona a nivel personal y emocional. Y por supuesto, de fortalecer lo que te funciona y te permite adaptarte.

Cuídate y protégete

Ha sido muy gráfico en estos meses que el COVID-19 está presente en nuestras vidas, la necesidad de cuidarnos, protegernos, y ponernos determinados límites que aseguren nuestra salud. Aplícalo también a nivel emocional. Cuídate, mímate, reconócete, y felicítate por los logros. No les quites importancia. Protégete también de actitudes y conversaciones tóxicas que puedas tener en tu entorno. La asertividad puede ser una buena herramienta para ello. Gana en autonomía personal y emocional. Protégete de ser dependiente emocional de los demás y de su aceptación.
Delimita también. Los límites de lo que no quieres en una relación, conversación o situación te ayudarán a cuidarte y a asegurar tu salud emocional.
Has aprendido ya a proteger tu salud. No esperes a tener una crisis emocional o a estar realmente en “riesgo emocional” para aprenderlo.

Pide ayuda si la necesitas

Es de valientes reconocer la necesidad de ayuda, así que adelante. ¡No te cortes!

Resumen

Estoy segura que vas a ser muy valiente. Recuerda la valentía se trabaja así que asegurémonos ¿vale?. Recuerda los 13 recursos: 

  • Ante todo, asegúrate tu bienestar
  • Prepara tu capacidad de regulación emocional
  • Ocúpate de las emociones más difíciles
  • Si te resistes a los cambios, no pasa nada.
  • Sigue con tus retos
  • Estudia. Aprende. Crece, pero de verdad.
  • Lidera tu equipo y/o tus responsabilidades
  • Conversa para inspirar a crecer
  • Sé productivo
  • Proactividad y adaptación, querido lector.
  • Flexibilidad mental y capacidad de reflexión
  • Cuídate y protégete
  • Pide ayuda
¿Cuáles son tus fortalezas en este kit de higiene mental?
¿Qué retos serían para ti en este momento?
Elige uno el más fácil y ve a por ello. Luego, continua con el siguiente.

Y si te apetece y puede ayudarte...

9 lecturas para mejorar tu autoestima y resiliencia

¿Cómo vas estos días con tus reflexiones personales?. ¿Has hecho balance de los meses anteriores?. ¿Qué has detectado que te vendría bien mejorar a nivel personal?.

Si has podido hacer alguna de estas reflexiones, es posible que este recopilatorio de lecturas que te traigo en esta ocasión, puedan serte de utilidad.

Tu salud mental será clave para los próximos retos que tienes por delante. La capacidad de resiliencia que seas capaz de potenciar te hará más fuerte ante la incertidumbre y las dificultades. Tu capacidad de aprendizaje y organización de tu trabajo también será clave. Y sobre todo, saber con qué fortalezas cuentas para seguir adelante. ¿Te apetece darles un repaso a todas estas habilidades?

Si quieres puedes descargarte en Pdf los artículos clave de estos temas. 

9 lecturas para mejorar tu autoestima y resiliencia

Encontrarás los siguientes temas:

  • 16 Estrategias para potenciar tu salud mental
  • Cómo potenciar tu aprendizaje seas o no estudiante
  • 25 preguntas para comprobar tu nivel de resiliencia
  • Cómo conseguir apreciarse y aceptarse a uno mismo
  • Growth Mindset y Learnability para aprender de ti
  • Cómo organizarte cuando tienes la semana a tope
  • 5 habilidades necesarias para trabajar y vivir mejor
  • Por qué son tan importantes las fortalezas en tu vida
  • Las personas fuertes también sienten inseguridad

Seguridad Emocional y Resiliencia

¿Cuál es tu próximo reto a nivel personal?

Y si te apetece y puede ayudarte...

8 lecturas para comprender y respetar tus emociones

Ya estamos cerca o en las mismas vacaciones. Leer con tranquilidad y revisar nuestros últimos meses, puede ser un buen ejercicio. Siempre acuérdate, acompañado de desconectar, disfrutar, compartir, y por qué no, un rato de no hacer nada 🙂

En esta ocasión quiero dejarte una recopilación de los artículos relacionados con el desarrollo emocional.

Podrás encontrar 8 lecturas para comprender y respetar tus emociones. Espero que las disfrutes.

 

8 lecturas para comprender y respetar tus emociones

Encontrarás los siguientes temas:

  • Cómo aceptar los cambios sin renunciar a ser feliz
  • 12 riesgos emocionales en tiempos de COVID-19
  • Respeta tus emociones en momentos traumáticos
  • Cómo mantener la calma en momentos difíciles
  • Cómo prevenir el estrés post-traumático ante enfermedades
  • Supera la ansiedad empezando por tus síntomas
  • Qué ocurre cuando vives una experiencia traumática
  • Por qué te sentirás mejor cuando te sientas mal

8 lecturas para comprender y respetar tus emociones

¿Qué quieres hacer para que tus emociones importen en este momento?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo aceptar los cambios sin renunciar a ser feliz

Esta frase de “en tiempos de COVID-19….”, parece que se nos va a hacer más larga de lo que parece. Y es que queramos o no, estamos asistiendo a posiblemente, el mayor ejercicio de aceptación, sin renunciar a ser feliz. Primera porque aceptar no significa renunciar a ser feliz. Segunda porque aceptar es también un proceso psicológico de crecimiento personal.

Día a día, tanto en el ámbito personal como profesional, identifico cómo las personas van aceptando la tarea de aceptar. También por supuesto, están los que se rebelan de esta capacidad de aceptar. Y por último, los que no están aceptando los cambios, que no es que vienen, ya están aquí.

Desde que no podemos darnos abrazos y besos con tranquilidad y seguridad, hasta que la forma de trabajar ha podido cambiar. También, nos encontramos que nuestros hábitos de compra han cambiado. La forma de salir a la calle, con mascarilla, nos sumerge en una nueva forma de relacionarnos, sobre todo a través de la mirada. En este punto, veo importante un ejercicio que a veces, recomiendo y es sonreír o comunicar solo a través de los ojos.

Las distintas medidas de seguridad, de distancia y lavado de manos, la nueva organización y cuidado de la familia, todo son medidas que necesitamos incorporar como lavarnos los dientes varias veces al día.

Cómo aceptar los cambios sin renunciar a ser feliz

Encontrar tu tranquilidad en esta “nueva normalidad”.

Y tanto si te estás rebelando como si no estás aceptando estos cambios, puedes sufrir y embarcarte en un periodo de infelicidad y desmotivación. Sí, este es el lado que más me preocupa. Aunque quiero decirte desde ya, que todas las emociones incómodas y desadaptativas que puedas sentir en este momento, son del todo normales. Tenemos un sistema nervioso fabuloso, que funciona a la perfección para avisarnos de aquello que nos preocupa o nos incomoda. A su vez, se encarga de avisarnos cuándo y cómo necesitamos abordar las experiencias cotidianas de una forma distinta.

El miedo, la ansiedad, la sensación de tensión, que puede que estés experimentando, no es nada malo, al contrario. Es tu mente haciendo el esfuerzo de adaptarse, y diciéndote lo que necesita.

En esta “nueva normalidad” es clave que, a parte de todas las medidas que nos recomienda, vuelvas a encontrar tu espacio de control. Cómo quieres ser el protagonista en este nuevo escenario, te ayudará a vivir las nuevas experiencias de forma más tranquila. Hasta que puedas recuperar tu felicidad o motivación en caso de que esté en riesgo.

Ojalá que pronto se encuentren las soluciones médicas y sanitarias para que todo se parezca a lo que vivimos antes. Ahora bien, es posible que no recuperemos el mundo tal cual la conocíamos. Porque si no es este virus, puede ser otro. Los protocolos de seguridad e higiene, el cuidado de las personas y del medio ambiente, ya no pueden no ser importantes en nuestras vidas.

Y entre tanto, puedes ocuparte igualmente de ser feliz, aceptando antes las nuevas condiciones

A pesar de estos cambios, la vida sigue igual que antes. Tienes oportunidad de crecer, formarte, relacionarte, vivir, aprender de ti, estar con tu familia, amigos, etc. Así que sólo, ten en cuenta que algunas medidas del escenario son diferentes.

Sigues teniendo la oportunidad de ser dueño de tu vida, insisto, aceptando las nuevas condiciones. Y esto es quizá, lo que más está costando. Puede que te cause estrés e impotencia la nueva organización con tu familia, los cambios a la hora de trabajar o incluso acceder a un nuevo trabajo, la forma de formarte para seguir con tu trayectoria profesional… Y aquí estamos, acéptalo. Trabaja, interior y personalmente, qué necesitas aceptar para no estar recordando viejos momentos que ahora no están. Te quedarás “enganchado” a emociones desadaptativas de miedo, ansiedad, enfado y/o tristeza.

Recuerda, no es que no debas incorporar a tu proceso de adaptación estas emociones más difíciles, sólo no te quedes “enganchado” a ellas. La aceptación no es un proceso rápido ni automático. Suele ser más bien un proceso creciente con altibajos. Procura que esos altibajos no sean demasiado intensos.

Cómo aceptar  los cambios sin renunciar a ser feliz. Esa es la clave. No es resignación. La resignación te mantendrá con sentimientos de enfado y ansiedad constante. Es aceptar radicalmente las nuevas condiciones como parte de tu vida, y ocuparte de ser feliz. No necesitamos que sonrías constantemente, sólo que puedas seguir valorando tu vida con tranquilidad y con un sentimiento general de felicidad y satisfacción con la vida que eliges vivir.

Aceptar es un proceso de maduración personal

Aceptar implica, que asumes determinadas circunstancias de tu vida que no están bajo tu control. Y como no están bajo tu control, es inútil emocionalmente que te rebeles e insistas contra ellas. Estoy segura que en tu vida has aceptado determinadas circunstancias familiares, laborales o personales sobre las que no tienes control. Y aún así, has buscado la forma de vivir de manera protagonista. Recuerda estos éxitos pasados de aceptación. Piensa qué sentías y cómo calmaste esas emociones más difíciles. Reflexiona sobre lo que hiciste para aceptar un fallecimiento inesperado, de un ser querido. O unas circunstancias laborales que en ese momento no estaban bajo tu control. También es posible que aceptaras alguna despedida y cierre de una relación personal. ¿Cómo conseguiste superarlo y seguir viviendo sintiéndote bien contigo mismo?. ¿Qué hiciste para asumir las consecuencias de esos cambios?. Es hora de rebuscar en tu “cajón de fortalezas” para seguir afrontando los nuevos cambios.

Recuerda se trata de que te ocupes de ti, como seguramente lo has hecho en otras ocasiones. Y no renuncies a ser feliz en el nuevo escenario.

Cómo dejar de preocuparte sobre lo que no puedes cambiar

Amy Morin, autora de 13 Things Mentally Strong People Don’t Do en su artículo How to Stop Worrying About Things You Can’t Change en Psychology Today, nos recuerda y hace un buen resumen de ideas clave en estos momentos:

  • Sé que hay circunstancias que no puedes controlar, pero dentro de ese escenario ¿Qué sí puedes controlar?. No puedes controlar el avance o retroceso del COVID-19 y los riesgos que existen. Ahora, ¿qué puedes hacer para prepararte para correr menos riesgos?
  • ¿En qué puedes influir?. Para maximizar tu nivel de influencia en tus experiencias de vida, céntrate en reformular tus expectativas y aprender nuevos comportamientos y actitudes.
  • ¿A qué tienes miedo?. Define e identifica tu miedo y valora qué podrías hacer en esos escenarios que temes. Tu miedo puede ser totalmente normal. Ahora bien, se volverá desadaptativo, si no le haces caso, preparándote para lo que temes.
  • ¿Rumias o te ocupas de solucionar?. En este punto me encuentro con muchas personas que dicen “pero si mi cabeza no para… siempre estoy pensado…”. Sí, pero ¿cómo lo haces?. ¿Rumias una y otra vez en círculo, aumentando tu preocupación?. O realmente, ¿te ocupas de pensar cómo lo puedes solucionar?.
  • ¿Tienes un plan para abordar tu estrés?. A pesar de tus esfuerzos, puede que estés viviendo situaciones realmente demandantes de atención y compromiso. ¿Qué haces para compensar el desgaste por estrés?.

5 claves para aceptar lo que no puedes cambiar

Joseph Wilner, en su web You have a calling, y en su artículo 5 keys to accepting what you can’t change, nos resume algunas ideas que nos pueden ayudar.

Sobre todo recuerda, que tu capacidad de aceptar va a proporcionarte muchos beneficios: actitud más positiva, menos preocupación y estrés, menos energía en pensar en escenarios que todavía no han ocurrido, capacidad para afrontar los cambios, mayor apreciación y gratitud, y una perspectiva más compasiva hacia ti y hacia los demás.

  • Integra el pasado en tu presente, sin volver hacia atrás lamentándote o deseando que el presente sea de otra forma. Acepta lo que viviste. Ya sean errores, remordimientos, o la ilusión de que el tiempo pasado fue mejor. Todo te ha ayudado a llegar aquí. Lo que has vivido, te ha hecho ser quién eres ahora. ¿Cómo seguirás con lo que aprendiste y sentiste?
  • Aprende habilidades de afrontamiento. Ocúpate de aprender nuevas formas de abordar momentos críticos.
  • Haz que sea significativo para ti. Es más fácil abordar y aceptar los cambios cuando te ocupas de explorar posibilidades y oportunidades. Elige cómo quieres hacer que sea importante para ti.
  • Pon el foco en crear en vez de esperar que “ojalá que…”. No te quedes esperando, volver a tiempos mejores, o a que ocurra algo que te haga sentir mejor. Ve a por ello. Créalo en estas nuevas circunstancias.
  • Establece nuevas metas. Evita vivir mucho tiempo en la decepción de que algunos resultados no ocurren. ¿Cómo puedes adaptarte?

Afronta lo que no puedes cambiar desde la calma

Sí, busca la forma. Reduce la intensidad de tus emociones más difíciles. Haz ejercicio y cualquier actividad que te calme. Respira y desde ahí empieza a trabajar tu aceptación y las consecuencias de la nueva situación. ¿Qué harás para vivir mejor con esas consecuencias?. ¿Qué estás dispuesto a cambiar o adaptar para que sufras menos?. ¿Cómo puedes incluso plantearte algo nuevo que provoques tú y que te haga sentir mejor?.

Los mayores aprendizajes personales, se dan desde la calma y el bienestar. Ocúpate de ti primero. Búscate en tu mejor sensación y desde ahí permite que tu pensamiento y tus mejores habilidades te guíen para afrontar los nuevos cambios.

Conclusión

  •  Encuentra tu tranquilidad en esta “nueva normalidad”.
  • Ocúpate igualmente de ser feliz, aceptando antes las nuevas condiciones
  • Aceptar es un proceso de maduración personal
  • Ocúpate de abandonar el hábito de rumiar sobre lo que no puedes controlar
  • Haz que el afrontamiento de las nuevas circunstancias sea significativo para ti.
  • Busca la calma.
¿Qué te está resultando difícil aceptar?
¿Cómo lo conseguiste al afrontar otros cambios?
¿Qué harás para sentirte más protagonista en las áreas que sí puedes controlar?

Y si te apetece y puede ayudarte...

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