Por qué son tan importantes las fortalezas en tu vida

¿Por qué son tan importantes las fortalezas en tu vida?. ¿Te lo has planteado?. Realmente son el pilar más importante para empezar a superar bien muchos problemas habituales en las personas, estrés, depresión, superación de retos, etc. El reconocimiento de las propias fortalezas influye directamente en la propia autoestima y como consecuencia en la percepción que puedes tener de ti mismo para abordar las diferentes adversidades o dificultades que se te presenten. 

La autoestima es uno de los mejores predicadores de la felicidad y como consecuencia de la capacidad de resiliencia.

¿Con qué está relacionada la autoestima?

La autoestima está relacionada con:

  • Un aumento de la constancia y  con la capacidad de solucionar problemas activamente.
  • La motivación para perseguir las metas y con la percepción de uno mismo como competente en el progreso a esas metas.
  • La protección ante situaciones difíciles y estresantes.

La autoestima es la opinión apreciativa y realista de uno mismo. Realista, porque eres consciente sinceramente de tu fortalezas y debilidades. Y apreciativa, porque tienes una valoración positiva general de tu mismo, a pesar de tus imperfecciones. ¿Es así para ti?. ¿Eres realista y aprecias la persona que eres a pesar de tus retos pendientes?. Recuerda tener una buena autoestima no significa considerarse perfecto, todo lo contrario. 

Una sana autoestima conlleva, de hecho, la humildad. Una persona humilde reconoce tanto sus propias fortalezas como las de los demás. Asumiendo que, en algunas áreas será mejor que otros, y que otros serán mejor que uno mismo en otras áreas. Sin juicios, sin sentirse mal por ellos. Así, una persona con autoestima sana, se alegrará por las fortalezas y logros de los demás, en vez de sentir envidia.

¿Por qué son tan importantes las fortalezas en tu vida?

¿Cuáles son los pilares de la autoestima?

  1. La igualdad, el sentirse incondicionalmente valioso como persona. Igual que los demás.
  2. El amor incondicional a uno mismo.
  3. Crecimiento. El proceso de convertirse en alguien cada vez más valioso, implicándonos  en la actualización y renovación de nuestras fortalezas.

¿Cómo valorarías el estado de estos 3 pilares de tu autoestima?. ¿Cuánto inviertes en asumir pequeños retos para aprender consecuentemente que tienes fortalezas valiosas y que puedes seguir superándote en otras áreas más débiles?.

La confianza en uno mismo

La confianza en uno mismo y la actitud de afrontar retos y dificultades van de la mano. Implicarse lo necesario para perseguir tus retos conlleva un proceso importante para aumentar la autoestima de uno mismo. Esta implicación lleva detrás el reconocimiento de tus fortalezas y la voluntad de valorar cómo puedes aprovecharlas en las situaciones difíciles. 

La confianza vista como auto-eficacia impacta también directamente sobre tu capacidad de resiliencia. Con lo que:

  • Cuanto menos evites, más fácilmente encontrarás la forma de asumir y afrontar tus retos. Es un aprendizaje progresivo.
  • Cuanto más inviertas en alimentar tu autoestima con la práctica deliberada de tus fortalezas y el aprendizaje de nuevas habilidades, mejor será tu estado de ánimo. Así, tu estado de ánimo, permitirá que tus mejores capacidades cognitivas se pongan en funcionamiento para superar el próximo reto.

¿Qué necesitas para confiar en ti mismo?

  • Contar con tu experiencia. La confianza aumenta con el reconocimiento de tus logros pasados y con la implicación en los retos siguientes.
  • Ser realista. La confianza excesiva puede hacer que pierdas la percepción auténtica de aquello que no puedes hacer. Con lo que una persona con autoestima sana, reconoce desde la tranquilidad y el no juicio, sus posibilidades y límites.
  • Tu formación, entrenamiento y práctica de las habilidades que necesitas debe ser tan rigurosa e intensa, que afrontar la realidad de parezca fácil.
  • Regular tu nivel de activación (evitar que se convierta en estrés alto) y tu capacidad para resistir a las distracciones.
  • Realizar algo de ejercicio físico ya que estimula la atención dirigida y la constancia.
  • Practicar, practicar, practicar, una y otra vez aquella habilidad que quieras aprender. En cuantos más contextos diferentes mejor.
  • Mostrarte tal como eres, auténtico. 
  • Aprovechar los retos como nuevas oportunidades para aprender.
  • Cultivar las fortalezas y practicar aquello que quieras aprender de forma gradual, paciente y con cariño.

¿Cómo identificar tus fortalezas?

¿Qué son las fortalezas?

Las fortalezas de una persona son las habilidades que pones en marcha, diríamos que sin pensar mucho. No tienes que realizar mucho esfuerzo para llevarlas a cabo. Podríamos decir que son las habilidades que tienes muy aprendidas y que forman parte ya de tu carácter. Realmente, te sientes cómodo con ellas y no requieren demasiada concentración y energía para ponerlas en práctica. Es como escribir tu nombre en un papel o conducir, o montar en bicicleta. Lo haces, sin pensar demasiado y sin demasiado esfuerzo.

M. Seligman & Col. Realizaron una rigurosa investigación de las 24 fortalezas más esenciales y comunes en todas las culturas. Por si te puede ayudar estas son las 24 fortalezas que identificaron en 6 categorías:

Criterios para identificar lo mejor de ti

Hay 3 criterios que ayudan muy bien a identificar las fortalezas de uno mismo. Piensa en tus fortalezas con los siguientes enfoques:

  • Autenticidad. Cuando las pones en práctica te sientes tú mismo. Te sientes auténtico y sincero poniéndolas en marcha.
  • Energía. Realmente, cuando llevas a cabo esas habilidades en cualquier contexto te sientes con energía.
  • Motivación. Te motiva. Llevar a la práctica esas habilidades te motiva interiormente y te hace sentir muy bien.

Por el contrario, aquellas habilidades que sientes que no son tu fuerte, requieren para ti, una gran concentración, esfuerzo y por el momento, no te sueles sentir muy cómodo. Hasta que con práctica deliberada y constancia, consigas superar tu nivel en esa habilidad 😉

Práctica de autoestima

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, los siguientes pasos para identificar tus fortalezas.

  • Aprovecha el gráfico anterior de las fortalezas de Seligman e identifica aquellas con las que te sientes tú mismo (auténtico), te proporcionan energía cuando las llevas a cabo y te motivan.
  • Haz una lista a continuación de qué impacto y beneficios te proporcionan a ti mismo y a los demás cuando las pones en práctica.
  • Identifica tus próximos retos. ¿Cómo puedes aprovechar tus fortalezas para superar y empezar a abordar esas situaciones difíciles o metas que quieres superar?. Haz una lista de acciones que puedes poner en práctica basándote en tus fortalezas.

Las fortalezas también tienen sus sombras

En ocasiones, lo mejor de uno mismo puede hacerte daño a ti mismo y a otros. ¿Te ha pasado alguna vez?. Normalmente ocurre, poner en práctica tus fortalezas en un momento o lugar no adecuados o con la persona que no correspondía poner en marcha esas fortalezas. 

Por ejemplo, uno puede tener una gran capacidad para las bromas y el humor y dañar a alguien que en ese momento no está en sintonía con la persona que aplica el humor a la situación.

También las fortalezas pueden dejar en evidencia las carencias de otras personas.  Ocurre en reuniones personas o profesionales en las que alguien destaca por determinada habilidad y deja en evidencia que algún otro participante no domina para nada esa habilidad. Por ejemplo, uno puede ser tan creativo en las reuniones de trabajo que deje en evidencia la falta de pensamiento creativo en otros compañeros.

Finalmente, la capacidad para reconocer las fortalezas en otras personas puede hacer que en vez de alegrarte por esa persona, acabes comparándote en esa misma habilidad y descubras que no la tienes tan desarrollada. Con lo que te valoras de menos con respecto a los demás.

Fortalezas, autoestima, resiliencia y relaciones personales

Shelly Gable, Ph.D. in Social Psychology at the University of Rochester, ha trabajado y realizado investigaciones relacionadas con cómo las parejas se responden mutuamente cuando las cosas van bien. Sí, parece mentira, pero puede que estemos más acostumbrados a ayudar a otros, con nuestras fortalezas, cuando las cosas van mal que cuando van bien.

La pregunta clave que nos plantea, para que nuestras fortalezas no muestren las sombras anteriormente comentadas, es ¿estarás ahí para mí cuando las cosas me vayan bien?.

Alimentar y cuidar las relaciones personales de confianza que todos tenemos, es fundamental para mantener fuertes nuestra capacidad de resiliencia. Como comentábamos en artículos anteriores, contar con personas de confianza, real y auténtica, facilita que podamos seguir siendo fuertes ante la adversidad y la incertidumbre.

Por ello, es igual de importante valorar cómo nuestras habilidades más automáticas se muestran en las relaciones personales. Especialmente, cuando a las personas con las que tienes confianza les va bien. ¿Cómo te sientes y actúas cuando a las personas importantes para ti les va bien?. ¿Te sientes en inferioridad?. ¿Te alegras sinceramente sin menospreciarte a ti mismo porque ese reto tú no las conseguido?.

4 estilos de respuesta en las relaciones personales cuando las cosas van bien

Estilos Pasivos

  1. Pasivo Contructivo: Es el caso en el que una persona que te importa te cuenta que ha tenido buenas noticias y sí, le prestas atención verbal, pero tu lenguaje no verbal no es coherente. Le dices cuánto te alegras, pero a la vez estás haciendo otras cosas. Como mirar el móvil por ejemplo. Esta persona que te cuenta sus buenas noticias y logros, siente que en ese momento no estás prestándole tu completa atención e implicación con su comunicación. Tu capacidad de “multitarea” o tu alto nivel de responsabilidad con otros temas impide una comunicación satisfactoria con esa persona. Con lo que puede, que decida que bueno, ya te lo contará en otro momento. Ahora bien, la ilusión que quería transmitirte y su decisión de compartirlo contigo puede que no sea la misma. Quizá hemos perdido la oportunidad de contagiarnos de su felicidad y energía.
  2. Pasivo Destructivo: Es el caso en el que una persona quiere compartir contigo nuevamente sus buenas noticias, porque eres importante en su vida. En ese momento, le respondes con tus propias buenas noticias. En vez de aprovecharte del brillo de su ilusión e implicarte con esa persona, apagas su energía con la tuya.

Estilos Activos

  1. Activo Destructivo: En este tipo de conversación, tu gran capacidad de análisis y de adelantarte a posibles problemas nubla cualquier ilusión. La otra persona quería compartir contigo y contagiarte de su energía por sus buenas noticias. Ahora bien, justo en ese momento, le haces ver (por su bien), todos los inconvenientes que se avecinan por ese logro que se avecina. Es el caso de estar contento por un reto que te han propuesto y te hace ilusión y alguien te inunda con la cantidad de problemas y obstáculos con los que te vas a encontrar.
  2. Activo Constructivo. Como podrás imaginar este será el mejor de los estilos de respuesta en estas situaciones. Este estilo permite poner el foco completamente en la otra persona en vez de en ti y en tus habilidades más sobresalientes. Es el estilo que mejor fortalece las relaciones personales. Conseguirás este estilo cuando toda tu atención (verbal y no verbal) esté dirigida a lo que te cuenta la otra persona. Más aún te implicas en preguntar y ser más curioso por esa buena noticia que te está contando. La conversación resulta mucho más energizarte para ambos y acaba aumentando la felicidad y satisfacción de ambas partes.

Práctica de Estilos de Respuesta

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, los siguientes pasos para trabajar tus estilos de respuesta cuando las cosas van bien.

Y ahora dime :-). ¿En qué estilo de respuesta te has sentido identificado de los 4 estilos que hemos comentado?. Si habitualmente utilizas el estilo 4 ¡enhorabuena!. Ahora bien, creo que con un poco de análisis y sinceridad contigo mismo, es posible que te sientas identificado con los otros estilos. No sé en qué grado. Pero invierte en que sea el menos frecuente por no decir, inexistente. Si te has sentido identificado con los estilos, 1,2 ó 3, te planteo lo siguiente:

  • ¿Qué te impide ser más auténtico?
  • ¿Recuerdas cómo expresas tus emociones al recibir buenas noticas de otros?
  • ¿Qué cambio puedes hacer para que se reduzcan casi al completo, los estilos, 1.2 y 3?

Conclusión

Recuerda, la práctica deliberada de la reflexión desde la calma, y el deseo de aprender de ti mismo, aumentarán tu autoestima y tu capacidad de resiliencia.

¿Cuáles son tus mejores fortalezas?
¿Cómo harás uso de ellas en tus próximos retos?
¿Qué cambio necesitas hacer cuando te relacionas con personas a las que les va bien?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo afrontar mejor situaciones difíciles en tu vida

Cómo afrontar mejor situaciones difíciles en tu vida. Cada vez es más necesario el uso de la resiliencia como habilidad para mantener el equilibrio personal en la vida de uno. En el día a día de mi trabajo observo:

  • Personas en situación de desempleo. El proceso de búsqueda de empleo, nunca es fácil y acarrea la gestión de algunos rechazos. Tal vez, porque apareces como “no admitido” en el proceso de selección. Tale vez porque hiciste una entrevista de trabajo y los resultados no han sido positivos. ¿Cómo te sientes y qué haces después?.
  • Vivencias difíciles. En ocasiones, las personas viven un momento actual difícil. A veces, porque han recibido una noticia negativa relativa a sus relaciones personales más cercanas. O tal vez, porque su salud o la de los suyos ha empeorado, con lo que se necesita aprender una nueva forma de vivir con una enfermedad.
  • Incertidumbre en el trabajo. El ambiente laboral es rico en diversidad de emociones. En un momento puede que vaya todo bien, y al momento siguiente cambia. Una relación tóxica en el trabajo, un reto que es difícil de afrontar, un cambio de enfoque y estrategias en el empresa, diferencia de opiniones, dificultad de colaboración y trabajo en equipo, etc. 
  • Relaciones personales inciertas y/o tóxicas. Tener una buena red de apoyo personal es crucial para mantener la capacidad de resiliencia. Por este motivo, cuando las relaciones personales fallan o se convierten en inciertas y negativas, el desgaste personal es muy alto. 

Cómo afrontar mejor situaciones difíciles en tu vida

Recordemos, ¿Qué es exactamente la capacidad de resiliencia?

Hoy nos apoyaremos en el trabajo sobre resiliencia de dos grandes autores. La Dra. Karen Reivich is the Director of Training Programs for the Penn Positive Psychology Center, Lead instructor and curriculum developer for the Penn Resilience Programs. Y por otro lado, Glenn R. Schiraldi, PhD, has served on the stress management faculties at the Pentagon, the International Critical Incident Stress Foundation, and the University of Maryland, where he received the Outstanding Teaching Award and other teaching and service awards.

Definiciones de Resiliencia

Así pues, podemos identificar varias ideas para comprender mejor de qué se trata la capacidad de resiliencia:

  • Afrontar situaciones de incertidumbre.
  • Recuperarse de experiencias emocionales negativas y ser capaz de adaptarse a las demandas cambiantes de las experiencias estresantes.
  • Ser capaz de poner en práctica distintas estrategias para superar las dificultades que demandan los cambios en la vida de uno mismo.
  • Habilidad para crecer en la superación de nuestros retos.
  • Facilidad para aprovechar las fortalezas personales para superar la adversidad, y prevenir las respuestas ante situaciones estresantes.
  • Capacidad de adaptación de forma calmada a circunstancias cambiantes.
  • Ser capaz de regular los síntomas físicos y las emociones que ocurren como respuesta a situaciones difíciles o traumáticas.
  • La resiliencia es una habilidad que incluye diversas fortalezas personales que se pueden aprender. 
  • La aplicación de la resiliencia te puede ayudar a gestionar mejor: enfermedades serias o daños personales que has sufrido o que están sufriendo las personas más importantes para ti.
  • La resiliencia ayuda ante situaciones de rechazo, de humillación o crítica. Además te permite afrontar mejor la pérdida de un ser querido, de un amigo o de una relación que termina.
  • Ayuda a superar situaciones de fracaso, infidelidad, separación o experiencias traumáticas.

Ser capaz de aplicar la resiliencia las dificultades con las que te vas encontrando en tu vida, significa implicarse de manera constante y consciente en cómo vives y cómo afrontas cada paso que requiere esa dificultad

¿Qué variables ayudan a desarrollar la capacidad de resiliencia?

Ser resiliente y afrontar las demandas cambiantes de las situaciones que vives implica que descubras e inviertas en otras capacidades que en conjunto te ayudarán a vivir mejor. Actualmente, creo que el enfoque de recuperarse de emociones y vivencias negativas es uno de los puntos de vista más importantes de la resiliencia. No podemos evitar lo que puede ocurrirnos, lo que los demás pueden darnos. A veces, nos gustará y otras seguramente nos haga daño. Y tenemos derecho a sentirnos mal, decepcionados, tristes o enfadados por determinadas reacciones o circunstancias de la vida. 

El objetivo no es no sentirse triste, decepcionado, desmotivado o enfadado. Recuerda, las emociones tienen un papel funcional. Te avisan de algo que necesitas abordar de manera distinta. Son tu aviso personal de que necesitas superar algo. 

Así pues, sin tratar de evitar las emociones más difíciles, ser capaz de aplicar la resiliencia, te permitirá recuperarte antes de los rechazos, o fracasos, o dificultades…

Veamos las variables que aumentarán tu capacidad para aplicar mayor resiliencia en tu vida:

Ser consciente de uno mismo y tener la capacidad para regularte

  • Autoconciencia: Ser consciente de ti mismo, de lo que piensas, sientes y de cómo actúas. También es importante ser consciente de tus fortalezas y de tus habilidades menos fuertes. Preguntas importantes para valorar tu capacidad de ser consciente de ti mismo serían: ¿Con qué frecuencia te das cuenta de cómo son tus pensamientos?. ¿Eres consciente de si te ayudan o te bloquean?. ¿Tienes la capacidad de hacer seguimiento y ser consciente de tus emociones?. ¿Puedes con frecuencia ponerle un nombre a esas emociones?. ¿Eres capaz de identificar las señales físicas que acompañan a tus emociones?. ¿Has desarrollado la capacidad de ser consciente de tus reacciones más inmediatas a situaciones difíciles o adversas?
  • Auto-regulación: Seguro que has regulado tus emociones en diversas ocasiones en las que no has tenido más remedio. Una reunión difícil, una exposición en público, una crítica agresiva, cuando tenías que atender a urgencias mayores sin tener en cuenta tanto lo que sentías… Esto es la capacidad de regular, de cambiar tus pensamientos, emociones, conductas y fisiología en las situaciones en las que lo que estás experimentando no te ayuda a abordar adecuadamente la situación. 

Personalmente, creo que esta capacidad, como muchas de las que a continuación leerás, las tienes. Las has puesto en marcha en alguna ocasión. La cuestión que te permitirá desarrollar más tu resiliencia es si eres capaz de ponerlas en marcha cuando tú quieres. Si realmente, es un hábito en ti, o sólo las pones en marcha cuando no tienes más remedio y la tensión o adversidad es demasiado alta.

Ser ágil mentalmente, optimista y sentir que eres eficaz

  • Agilidad mental: Es la capacidad de mirar al mundo, las personas y las situaciones que vives desde diferentes puntos de vista. Incluye también tu capacidad para resolver problemas y orientarte a unas metas definidas. La agilidad mental te permitirá tener una visión de tu mismo orientada hacia el futuro con diferentes perspectivas. 
  • Optimismo: Es la creencia en un futuro mejor para ti. Es la capacidad para dibujar las posibilidades de que mañana puedes hacerlo mejor, de que tienes más opciones y que puedes cambiar cómo vives, sientes y actúas. Para ello es muy importante ser constante. También, ser capaz de diferenciar lo que puedes controlar y lo que no. Es decir, aquello sobre lo que puedes actuar y aquello sobre lo que no tienes influencia. Además será crucial poder asumir el estrés como un reto a superar. 

A menudo, trato con muchas personas que se bloquean enormemente por las circunstancias de su vida. Un problema económico, una enfermedad (propia o de familiares), ambiente tóxico laboral o personal, etc. Y toda su energía está dirigida a poner el foco en las dificultades que estas situaciones conlleva. Las circunstancias, con mucha probabilidad, no las podrás cambiar. Ahora bien, desarrollar el hábito de aceptar y comprometerte con lo que sí puedes cambiar en ese escenario nuevo, es posible. Quizá falte un poco de entrenamiento y consciencia, pero es posible. 

  • Auto-eficacia. Es la capacidad para ser consciente de lo mejor que sabes hacer. Conocerse a uno mismo en su mejor versión. ¿Qué es aquello que se te da bien?. No sólo a nivel profesional, también, a nivel personal. ¿Cuáles son las cualidades más características de tu persona?. ¿Cuáles son aquellas cualidades en las que disfrutas, te motivas y definen de forma auténtica quien eres?. Y ahora, cuando seas consciente de ellas, ¿cómo puedes aprovecharlas para superar y afrontar esas experiencias difíciles que estás viviendo?.

Relaciones y entornos resilientes

  • Conexión y Relaciones. Muy importante también y con gran influencia en tu capacidad de ser resiliente. Es el hecho de tener personas a tu alrededor en las que puedas confiar. Aunque sean muy pocas, no te preocupes por eso. Basta con una o dos personas en las que confíes plenamente porque saben estar contigo en los momentos más difíciles y también en los buenos. Ya que se alegrarán por ti sinceramente, sin envidias. 
  • Entornos resilientes. Por último, pero no por ello menos importante saber escoger en la medida de lo posible ambientes sociales y laborales en los que la resiliencia se valore. La familia no la puedes escoger, pero siempre puedes elegir cómo actuar si el ambiente no es resiliente. En cualquier caso, rodearte lo máximo posible de entornos en los que se reconozcan las fortalezas, se valoren las dificultades como aprendizaje de nuevos retos y que se reconozcan los sentimientos te ayudará a mantener tu resiliencia activa. 

Una pequeña tarea, en este momento. ¿Cómo te valoras en estas 7 variables?. ¿Cuántos comportamientos has puesto en marcha en los últimos 15 días que se relacionan con estas 7 variables?. ¿Hay alguna variable que destaque más?. ¿Qué variable sería para ti el próximo reto, porque podrías mostrar muchos más comportamientos acordes con esa variable?

Presta atención especial a tu capacidad para ser optimista

Sí, el a veces, tan controvertido optimismo, es crucial en tu capacidad para afrontar las adversidades y para recuperarte mejor y más rápidamente de las vivencias negativas. Ahora bien, hagamos una puntualización. Desde las investigaciones de psicología y de los autores anteriormente mencionados, no se contempla el optimismo como “ver el mundo de color de rosa”. O bien de estar constantemente feliz porque sí.

Recuerda que parte de las habilidades anteriormente comentadas incluyen la consciencia de todas tus emociones y la capacidad de regularlas no de negarlas o esconderlas.

Cómo se mide el optimismo y qué es realmente

El optimismo se mide mediante:

  • La disposición a creer que hay cosas buenas que pueden ocurrirte.
  • Estilo explicativo: es la forma habitual que todos tenemos de explicarnos las causas de lo que nos ocurre tanto bueno como malo. 

Por ejemplo, cuando algo malo te ocurre y te preguntas por qué, las personas ponemos en marcha diversos patrones de pensamiento:

  • Interno (depende de ti, es tu responsabilidad) vs Externo (se debe a factores externos a ti, no todo es culpa tuya)
  • Estable (se mantiene en el tiempo) vs Inestable (es temporal)
  • Global (afecta a muchas área de tu vida) vs Específico (afecta a un área concreta de tu vida)

Cómo focalizar tus esfuerzos para ser optimista

Así, como los autores mencionados antes nos recuerdan, Martin Seligman, nos propone una nueva perspectiva del optimismo. Es decir, ser optimista es la tendencia a, cuando las cosas van mal, explicar lo negativo como EXTERNO (no todo es tu culpa), INESTABLE (lo que ocurre es susceptible de cambiarse, puedes actuar sobre ello) y ESPECÍFICO (lo que causó ese evento negativo afecta sólo a un área o situación concreta de tu vida). 

Así pues, ¿cómo es tu disposición a creer que hay cosas buenas que pueden ocurrirte?. ¿Cómo sueles explicar las cosas malas que te ocurren?. ¿Tiendes a pensar que todo es por tu culpa?. ¿Crees que es algo que te acompañará toda tu vida e influirá en todas las áreas de tu vida?. Recuerda mejor, poner el foco en aquello te permite darte cuenta que no todo pasa por ti. Presta atención a esa parte del evento negativo que es temporal, así que calma, lo solucionarás. Y aprende también a poner el foco en dónde realmente te afecta ese acontecimiento negativo. 

¿Qué beneficios tiene para las personas practicar el optimismo?

Sobre todo, y atendiendo a las investigaciones, se ha comprobado que las personas optimistas:

  • Se recuperan mejor y en menos tiempo de vivencias traumáticas.
  • Disfrutan de mejores relaciones personales.
  • Son más agradecidos, ya que ponen el foco en aquello que tienen.
  • Afrontan el estrés con mayor eficacia.
  • Tienen una mejor calidad de vida. 
  • Disfrutan de mejor salud física ya que mantienen más activo su sistema inmunológico.
  • Tienen un desempeño más alto en el trabajo
  • Funcionan mejor en tareas que se realizan bajo presión.
  • Han desarrollado una mayor capacidad para identificar los problemas claramente y orientarse en la solución.
  • Valoran las dificultades como un reto, no como una amenaza.
  • Han desarrollado una mayor capacidad de vocalizarse en aquello que pueden controlar, es decir, sobre lo que pueden actuar.
  • Buscan información, apoyo y ayuda con más facilidad que las personas que no practican el optimismo.
  • Tienen el hábito de actuar proactivamente, en vez de reaccionar conforme la vida ocurre.
  • Comen de manera más saludable
  • Toman decisiones orientadas a un propósito claro.

Conclusión

Y quizás, te preguntes ¿por qué practicar el optimismo junto con las otras variables tiene todos estos beneficios?.

La respuesta es sencilla de explicar, aunque compleja posiblemente de conseguir de forma inmediata. Lo que diferencia a las personas resilientes de las que no lo son, y a las personas optimistas de las que actualmente no lo son, se debe a un punto claro. Viven de manera que han desarrollado un sistema de creencias, decisiones y aprendizajes que les permite influir en lo que piensan, sienten o hacen.

Quizá la pregunta es ¿te has parado a pensar en tus patrones de pensamiento, aprendizaje, afrontamiento y gestión de emociones?. ¿Esos hábitos que tienes para afrontar la vida y las vivencias difíciles te están ayudando o te están bloqueando?

¿Te consideras una persona resiliente?
¿Cuáles son las vivencias o adversidades que más te cuesta superar?
¿Qué pequeños cambios puedes hacer para aumentar tu capacidad de resiliencia?

Y si te apetece y puede ayudarte...

10 tareas que pueden ser de ayuda para tu ansiedad

10 tareas que pueden ser de ayuda para tu ansiedad. Sí, porque abordar la ansiedad significa responsabilidad por tu parte. Es fundamental entender el protagonismo que conlleva la gestión de emociones. Y sobre todo que te impliques en no evitar y “controlar” tu ansiedad. 

Me preocupa mucho cuando se habla de Inteligencia Emocional, que se recomiende qué únicamente:

  • dejando a un lado las preocupaciones
  • pensando en positivo
  • alejando de nosotros las personas tóxicas
  • siendo “amables y buenos”
  • eliminando los pensamientos negativos

conseguiremos desarrollar nuestra Inteligencia Emocional. No es cierto. De hecho, habrá un alto nivel de probabilidad de que lo único que consigas es evitar. Y EVITAR es la CLAVE MÁS POTENTE PARA POTENCIAR LA ANSIEDAD. 

Evitarás las personas tóxicas, y no habrás aprendido a cómo convivir con ellas cuando no tengas más remedio. Aprenderás a evitar tus pensamientos y preocupaciones más profundas, sin aprender a resolverlas y a crecer personalmente. Evitarás decir lo que piensas con tranquilidad y lo sufrirás internamente, porque “necesitamos ser simpáticos. 

Aprende y responsabilízate de tu ansiedad

Desarrollar la Inteligencia Emocional, requiere de trabajo personal e implicación. Sobre todo en conocerse psicológicamente. Para ver con qué recursos mentales y de afrontamiento cuentas. También para identificar que nuevos recursos necesitas aprender. 

La ansiedad igual que otras emociones que podemos valorar como más “incómodas”, tienen su propósito. Conocerlo y saber cómo abordar estas señales, es la clave. 

10 tareas que pueden ser de ayuda para tu ansiedad

Una de las señales más significativas cuando ayudo a tratar la ansiedad, es que la persona se comprende. Este nivel de comprensión ya influye positivamente en reducir el nivel de preocupación. Detrás de la ansiedad puede haber un mundo no saludable, que has creado sin darte cuenta. Empecemos hoy con estas 5 pequeñas ideas para comprender qué ocurre cuando sientes ansiedad. 

5 tareas para comprender tu ansiedad

El cortisol es responsable de tu ansiedad, pero tú decides como vivir.

Ocúpate del equilibrio personal que puedes llegar a crear

Recuerda que el estrés limita tu potencial personal y profesional

Evita caer en la trampa de la falsa urgencia creada por la ansiedad

Presta atención, la ansiedad puede ser tu aliada en niveles menores

5 tareas para sentir menos ansiedad

Otro aspecto significativo en la gestión de la ansiedad, es identificar cuántas estrategias puedes poner en marcha para resolverla. Un plan, mental, emocional y conductual, suele ser la clave. Empecemos aquí también por unas breves ideas que seguro pueden ayudarte a tomar otro tipo de decisiones para gestionar tu ansiedad.

Acepta la incertidumbre y deja de buscar constantemente la seguridad

Distribuye tus niveles de energía

Clasifica, no todo es urgente

Presta atención a las notificaciones internas que te envían tu mente y tu cuerpo

Fragmenta cuanto necesites los retos que quieres conseguir

Conclusión

Abordar tus niveles de ansiedad es tarea tuya. Nadie podrá hacerlo por ti. Elige qué tareas necesitas asumir para que la ansiedad pueda ser tu aliada, en vez de tu enemiga. Estas 10 tareas que pueden ser de ayuda para tu ansiedad, no pretenden ser una receta mágica.

Hay ocasiones que la ansiedad esconde problemas más profundos que requieren un tipo de trabajo más interno y con ayuda de un profesional. Si te pueden servir estas ideas, perfecto. Recuérdalas. Si consideras que la ansiedad te acompaña ya mucho tiempo y te está pasando factura, busca ayuda profesional. 

Sobre todo cuídate. 

Recuerda, a veces se puede "vivir enganchado" a la ansiedad
Necesitas valorar cuánto desgaste está generando un nivel no saludable de ansiedad
¿Cuál es el paso más pequeño con el que puedes comprometerte para gestionar tu ansiedad?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Por qué sientes inseguridad emocional en tu día a día

Por qué sientes inseguridad emocional en tu día a día. ¿Te lo has preguntado alguna vez?. Quizá hayas pensado algo así. “Tengo mucha ansiedad en estas situaciones”. “Me pongo muy nervioso en las entrevistas de trabajo”. “Vivo con mucha ansiedad en el trabajo”. “No soy capaz de relajarme cuando tengo que hablar con esta persona”.

¿Te suenan algunas de estas expresiones?. Una buena parte de la ansiedad que muchas personas sienten tienen que ver con la inseguridad emocional. Es decir, su autoestima no está lo suficientemente sólida como para poder abordar determinadas situaciones con mayor tranquilidad.

La inseguridad emocional, o inseguridad en uno mismo, conlleva una sensación de ansiedad o nerviosismo. Esta sensación se produce como consecuencia la valoración que, en ocasiones, puedes hacer sobre tu valía personal. Es posible que no te percibas suficientemente valioso, querido, bueno, etc., especialmente comparándote con otros. 

Por el contrario, cuando una persona se siente segura consigo misma a nivel emocional, todo cambia. La persona es capaz de regular sus propias emociones en cada una de las situaciones. Las personas con seguridad emocional son resilientes y buscan la mejor opción emocionalmente saludable para afrontar las distintas experiencias. 

El Dr. William E. Blitz fue uno de los primeros en utilizar este término “seguridad emocional”. Definiendo este concepto como el estado mental en el que la persona acepta las consecuencias de su comportamiento. La seguridad emocional, está pues, muy relacionada con los conceptos de autoestima, auto-eficacia, y auto-aceptación.

Por qué sientes inseguridad emocional en tu día a día

Diversos son los motivos por las cuales puedes sentirte inseguro. Cierto es que hay algunos motivos que son muy comunes. Al trabajar con mis clientes en las sesiones de desarrollo psicológico personal, te das cuenta que cada persona lo siente de una manera. Ahora bien, en el fondo más estructural hay unas bases comunes a todos.

Melanie Greenberg Ph.D, en su artículo The 3 Most Common Causes of Insecurity and How to Beat Them en Psychology today, clasifica los tres motivos más comunes. 

Sientes inseguridad debido a un reciente fracaso o rechazo

Las investigaciones sobre felicidad indican que aproximadamente el 40% del “coeficiente de felicidad” se basa en los eventos vitales. Es decir, en las experiencias que vives. Así, las experiencias negativas que más influyen en la felicidad son: terminar una relación, el fallecimiento de la pareja, la pérdida de un trabajo y los problemas de salud. Debido a que “no sentirse feliz” influye en la autoestima, las situaciones de fracaso o rechazo, aumentan esta falta de confianza en uno mismo.

En situaciones de fracaso rechazo, es la perseverancia y la tolerancia al estrés, lo que te permitirá volver a crear oportunidades de alimentar tu autoestima. 

Recomendación

  • Sé consciente de el motivo por el cual tomas decisiones y actúas.
  • Aprende a identificar todo lo que estás evitando.
  • Analiza por qué determinadas situaciones o personas te causan ansiedad.

No tienes confianza en situaciones sociales

Si es tu caso, cualquier situación social, reuniones familiares, eventos profesionales, fiestas, entrevistas, etc., te causará ansiedad e incluso, a algunas personas, miedo. En estas situaciones, es la ansiedad de evaluación la que prima. Tu posible miedo a ser evaluado por otros, será tu principal preocupación y foco de atención. Antes incluso, del evento, durante y posiblemente después, tus pensamientos estarán dirigidos a la evaluación que otras personas pueden hacer de ti. Y es muy posible que anticipes que esa evaluación tenga un resultado negativo hacia ti. 

Es posible también, que ya hayas tenido experiencias similares anteriormente, y que no lo hayas pasado nada bien. Con lo que si, has continuado con ese patrón de no afrontamiento emocional, cada vez, te sentirás con más ansiedad y más inseguro de ti mismo. Algunas personas, acaban por evitar cualquier evento social en el que estimen que no se sienten seguros. Esta decisión, aunque inicialmente, calme tu ansiedad, prolongará tu dificultad a afrontar situaciones de evaluación. Con lo que cada vez serán más las situaciones que evites. Recuerda, evitar la ansiedad, más allá de la “aparente tranquilidad” inicial aumentará tu ansiedad. 

Recomendación

  • Sé consciente de el motivo por el cual tomas decisiones y actúas.
  • Aprende a identificar todo lo que estás evitando.
  • Analiza por qué determinadas situaciones o personas te causan ansiedad.

Sientes inseguridad debido a tu alto nivel de perfeccionismo

Algo muy valioso es la mentalidad de crecimiento y mejora constante. Este tipo de mentalidad te mantendrá en constante aprendizaje y en situación de alimentar tu autoestima de manera saludable. Ahora bien, un alto grado de perfeccionismo y constante comparación con otras personas te creará altos niveles de ansiedad y de insatisfacción personal. 

Ten en cuenta además, que aunque tenemos una gran capacidad de impactar sobre los resultados que queremos obtener, siempre hay un espacio que no controlamos. Saber lidiar y diferenciar el margen que depende de nosotros y el margen que no, es importante para tu salud y seguridad emocional. 

En el caso de que el perfeccionismo se haya apoderado de tu foco de atención, seguramente estarás culpándote constantemente. Causándote así grandes niveles de insatisfacción y decepción contigo mismo. Permanece alerta a este aspecto. En caso contrario, estarás influyendo directamente en tu nivel de agotamiento mental y emocional. De esta forma, estarás menos preparado para aprender, mejorar y ser mejor. Es importante estar atento a esta paradoja. Tu objetivo es bueno, ser mejor. Ahora bien, tu forma de llevarlo irá en contra de tu objetivo.

Recomendación

  • Recuerda diferenciar las decisiones que tomas para aprender y ser mejor, y las que tomas porque te obsesiona el perfeccionismo.

¿Qué signos pueden ayudarte a identificar tu inseguridad emocional?

Seguramente hayas identificado en ti o en otras personas determinadas señales que esconden inseguridad emocional. Por si acaso, las repasaremos. Puede ser un buen ejercicio el apuntarte dónde te sientes identificado. Piensa después cómo puedes abordar estas señales de inseguridad emocional. 

Reflexionar sobre por qué sientes inseguridad emocional en tu día a día, es el primer paso para abordarlo.

Actitud Defensiva o Agresiva

Actuar o verbalizar de forma agresiva. Invertir gran energía en defenderte ante los demás, sintiéndote amenazado. Amenazar verbalmente ante otras posibilidades que te ofrezcan los demás. Atacar las debilidades de otra persona cuando te proporcionan un feedback que no estás dispuesto a asumir. Ofrecer pocas opciones y con condiciones a la hora de llegar a un acuerdo con otras personas. ¿Te identificas o identificas estas conductas en otras personas?. Sí, estas podrían ser muy bien ejemplos, señales, de que es la inseguridad emocional la que dirige el foco de atención y de actuación. Como consecuencia, todos los pensamientos relacionados con tu inseguridad serán el criterio que guíe tus decisiones.

Es algo así, como tratar de controlar o aparentar ser más fuerte que el otro, cuando realmente no te sientes así. Antes de que te ataquen, atacas. Por si acaso. 

Desafortunadamente este patrón de comportamiento, además de agotar emocionalmente, no suele obtener buenos resultados. Potencia el malestar y continua reforzando la inseguridad emocional. 

Redirigir la culpa

El miedo a reconocer el protagonismo de posibles equivocaciones, hace que en determinadas ocasiones culpes a otros. La ansiedad por equivocación o por evaluación negativa, hace que tengas que utilizar estrategias de evitación. Para reducir esta ansiedad, rediriges la culpa o el error hacia otras personas o lo atribuyes a factores externos a ti que crees que no son controlables. 

El problema con esta estrategia es que pierdes cada vez más, la posibilidad de tener una percepción más realista sobre ti. Además, se reduce la probabilidad de aprender y sentir mayor satisfacción personal contigo mismo. Con lo que tus posibilidades de aumentar la autoestima con el cambio y el aprendizaje quedan reducidas al mínimo. 

Compararte con otros

Compararte con los demás es una de las mayores trampas mentales para la autoestima. Realmente tu foco de atención está más centrado en lo que tienen los demás que no tienes tú. En las capacidades que el otro parece dominar y tú no. 

Lo que se olvida en estas comparaciones, es tener un mayor abanico de atención. Todas las personas tienen fortalezas y aspectos de mejora. En este caso, es posible que estés aplicando una atención selectiva a los aspectos que consideras que no dominas. Se te olvida que lo mismo puede pasar al revés. 

Hay otro aspecto fundamental, y es que cada persona es un mundo. Cada persona tiene una trayectoria personal diferente y es importante que la respetes. Que respetes tu trayectoria personal, tus avances y tus retos pendientes. Así, como los de los demás.

Céntrate mejor en tu evolución, en tus avances y en los retos que quieres asumir. A lo mejor, las fortalezas que tiene esa persona que admiras, le ha costado mucho adquirirlas y ha tenido que afrontar situaciones que tú no has vivido. No te fijes sólo en el gran dominio que parece que es “natural”. Toda habilidad viene de un gran número de ocasiones en los que la persona ha afrontado sus retos. ¿En qué habilidades quieres poner tu energía?. ¿Cuáles son los retos que quieres asumir?. ¿Cuánto estás dispuesto a practicar y no evitar.

Dependencia Emocional

Psicológicamente hablando, la dependencia emocional causa estragos en la seguridad de una persona. En muchas ocasiones, además, puede que no te des cuenta de esta dependencia. Es importante estar alerta. He trabajado con muchos clientes con dependencia emocional. Esta experiencia me indica que cuánto más tiempo funciones dependiendo de los demás, mayor el impacto negativo, y mayor, la dificultad de curar tus heridas. Se puede mejorar, por supuesto. Y conseguir ser autónomo emocionalmente. Ahora bien, cuanto más tiempo, posiblemente más dolor. Identifícalo lo antes posible y evita un sufrimiento adicional gratuito.

“Vender” tu valía personal y la opinión que tienes de ti mismo a la opinión de los demás, es muy doloroso. Además, genera un gran estrés, pues a cambio, de que seas como los demás quieren, tú tendrás valor. ¿Y si la opinión de los demás cambia?. ¿Y si cada persona a la que quieres agradar tiene unas prioridades distintas sobre ti?. Permanece alerta. Es imposible contentar a todos, constantemente. 

Es importante, que te des importancia. Tú decides cómo quieres ser, cómo quieres crecer y cómo vas a hacer para crear relaciones autenticas y saludables. No lo olvides, tu opinión, es al menos tan importante como la de los demás.

Asumir retos que en el fondo no te ilusionan

Por miedo al rechazo, en ocasiones puede que aceptes retos que, en el fondo, no van contigo. Veo a menudo, personas que se han embarcado en metas porque otros también lo hacen. O porque, “me lo han ofrecido, entonces es que confían en mi”. Fenomenal, y seguro que vales mucho como persona y como profesional. Ahora bien, ¿es lo que quieres realmente?. ¿Te hace ilusión?. Ese reto, ¿es coherente con tus expectativas, prioridades vitales y valores?. Reflexiona sobre ello. Embarcarse en retos que no van contigo puede llevarte a una espiral de insatisfacción y agotamiento permanente. 

Aceptar argumentos que no te representan

Nuevamente, el miedo al rechazo puede hacer que temas contradecir a alguien, por si se enfada. Parece tan lógico lo que dice la otra persona, que ¿cómo vas a contradecirle?.

Y así, es posible que acabes tomando decisiones o aceptando criterios que no te representan. Tus valores y prioridades pueden que sean otros. ¿Y si aprendes mejora llegar a acuerdos?. O incluso, a aceptar que podemos no estar de acuerdo, y que tú tienes derecho a pensar de otra forma.

¿Cómo puedes empezar a aumentar tu seguridad emocional?

  • Sé consciente de el motivo por el cual tomas decisiones y actúas.
  • Aprende a identificar todo lo que estás evitando.
  • Analiza por qué determinadas situaciones o personas te causan ansiedad.
  • Sé consciente de cuánto asumes la responsabilidad de tus emociones.
  • Decide qué papel quieres que tenga el error, y la equivocación en tu vida.
  • Pon el foco de atención en lo que quieres dar a los demás, que te hará sentir bien, en vez de lo que los demás evaluarán de ti.
  • Recuerda diferenciar las decisiones que tomas para aprender y ser mejor, y las que tomas porque te obsesiona el perfeccionismo.
  • Analiza tus posibles conductas defensivas o agresivas.
  • Decide qué hacer con la culpa.
  • Empieza a practicar la comparación sólo contigo mismo (en relación a cómo eras hace un año).
  • Analiza si estás dependiendo emocionalmente de otras personas para sentirte bien, y empieza a valorar tus criterios.
  • Elige por ti mismo los retos y argumentos vitales que van contigo. Mira a ver cómo te sentirás. 
¿Qué nivel de inseguridad emocional consideras que sientes de 1 a 10?
¿Cuáles son las causas que has identificado que pueden estar aumentando tu inseguridad emocional?
¿Qué pequeño cambio puedes empezar a hacer para aumentar tu seguridad emocional?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Las personas fuertes también sienten inseguridad

Las personas fuertes también sienten inseguridad. ¿lo sabías?.

En muchas ocasiones los clientes que acuden solicitando ayuda psicológica sienten que su autoestima es tremendamente baja. La inseguridad marca su vida, así como las emociones de tristeza, culpa, enfado, etc. En frecuentes ocasiones se plantean que su objetivo es desarrollar una fuerte autoestima que les ayude a no sufrir, y a no sentir inseguridad sobre sí mismos. 

Esta etiqueta de “baja autoestima” suele inundar sus vidas, sus relaciones, su diálogo interno y su capacidad para percibirse como una persona válida. Así, describen muchos problemas y conflictos emocionales que sienten tanto en sus relaciones familiares, sociales o profesionales. 

Este hecho de “tener baja autoestima” se convierte en el centro de sus preocupaciones. Les impide en ocasiones, resolver mejor sus intervenciones en reuniones difíciles, en conversaciones con clientes o en sus preocupaciones familiares.

Como consecuencia de esta “baja autoestima”, pierden oportunidades laborales, disfrutan menos de su vida y viven todo con una sensación de amenaza.

Una de las claves que suelo aclarar desde el principio, en las sesiones, es que no es cuestión de tener o no buena autoestima. No es que esta percepción sea algo inamovible para el resto de tu vida. Desarrollar una buena autoestima depende de tu hábito de cuidarte y reconocerte como alguien valioso. Además, serás capaz de identificar en qué aspectos puedes mejorar. Pero desde la calma y desde la visión de aprendizaje. No desde la culpa por no poder “ser de determinada forma”. 

Para mis clientes, yo quiero, que cuando finalmente sientan que ya no necesitan contar con un apoyo psicológico extra, puedan seguir por sí mismos. Es crucial para mí, que alcancen la autonomía emocional suficiente para que puedan seguir con sus vidas desde la calma, y la alegría. Esto implicará además que serán capaces de ver sus inseguridades como parte de su autoestima sana.

Las personas fuertes también sienten inseguridad

Tener una autoestima sana no significa que uno no tiene inseguridades. Se tienen, y son puntuales y normalmente útiles. Pues estas inseguridades, ayudan a la persona a saber que en qué le interesa mejorar o crecer.

Cuando decimos “tengo baja autoestima” pensamos que el objetivo a conseguir es sentirse seguros siempre. Y no es así. La persona que está sufriendo porque no se percibe como alguien valioso por sí mismo y en relación a los demás, no tiene una “losa” en sí mismo que lo define como persona. Sencillamente, lo que falta en estos casos son buenos hábitos de autoestima. Además de la aceptación de la inseguridad como algo normal y sano.

Trabajar sobre tus mejores hábitos de autoestima

Los clientes que acuden en búsqueda de apoyo psicológico y que tienen éxito en su trabajo personal, no es que hayan conseguido ser seguros para siempre. Esto no sería sano tampoco. Lo que dejan atrás es:

  • La sensación de inseguridad constante y en todas las facetas de su vida.
  • Un diálogo interno destructivo y constante.
  • Miedos.
  • La vivencia constante negativa de una experiencia difícil es sus vidas.
  • Hábitos no saludables de relación consigo mismos y con los demás.
  • La sensación de decepción constante.
  • La dificultad para contradecir a los demás o defender sus propios intereses. 
  • La dependencia en las relaciones familiares, personales, sociales o laborales. 
  • Una vida en la que todas sus decisiones dependen o están orientadas a otros en vez de a sí mismos.

En definitiva, cuando terminan el proceso de ayuda psicológica han aprendido una serie de hábitos y enfoques vitales que les permite estar más satisfechos de sí mismos. Repito entonces:

La autoestima sana proviene de los buenos hábitos que tienes al relacionarte contigo mismo.

Maite Finch

Compromiso constante con tu capacidad de compasión

En el caso de que sientas que tienes una “autoestima baja” recuerda que puedes empezar a absorber la idea de que “no tienes nada malo”. Son los hábitos que has desarrollado hasta hoy, que son poco saludables y útiles emocionalmente, los que te hacen sentir así. 

Con lo que puedes empezar a sufrir menos considerando que lo único que te hace falta son aprender hábitos diferentes, que te ayuden a vivir cada día, con mejor bienestar emocional. Y lo bueno es que estos hábitos van a depender únicamente de ti mismo. 

El término que utiliza Jorge Bucay en su libro El camino de la autodependencia, es genial en este sentido. Y es que en muchas ocasiones si sientes que tienes autoestima baja, es muy probable que estés “rendido” a los pies de las valoraciones de los demás. 

Veo con frecuencia como muchas personas “venden” su autoestima a la “apuesta externa”. Parece que sólo salen de su malestar emocional cuando alguien les valora. Y aún así, a veces les cuesta creérselo. Genial que alguien pueda valorarte. La información que te proporcionan los demás sobre ti mismo, es muy valiosa y necesaria. Pero no la conviertas en imprescindible para tu valía personal. La fuente de una autoestima sana está en uno mismo. Después, si alguien además, te valora cómo tú hacia ti mismo, fantástico.

Auto Compasión

La auto compasión (que no es tener pena de uno mismo, sino interesarse y ocuparse de uno mismo), es un buen hábito para empezar. Requiere un cambio de mentalidad como nos indica Reed Rawlings en su artículo Self-Compassion, the next step for self-care. Esta nueva mentalidad permite alejarte de las decisiones basadas en la ansiedad y el miedo. En cambio, te dirige a la capacidad de tomar decisiones basadas en la capacidad para hacer:

  • Un contraste mental: aprende a identificar los obstáculos en la consecución de tu meta.
  • Intenciones de ejecución: pregúntate cual es el plan de acción que te ayudará a superar el posible fracaso.

Tú tienes capacidad para ser compasivo. Estoy segura que regalas esa capacidad a las personas que más te importan. Les cuidas, les animas, les ayudas a ver otras perspectivas de sí mismos, y les apoyas en su toma de decisiones, sean cuales sean. ¿Y si esa capacidad de compasión la enfocaras hacia ti mismo?. Cambia el objetivo. Esta vez puede que seas tú quien necesite de tu propia compasión.

Las personas fuertes también sienten inseguridad.

Si tu compasión no te incluye a ti mismo, entonces tu capacidad de compasión no es completa.

Jack Kornfield

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, la siguiente reflexión.

  • ¿En qué momentos o situaciones crees que puedes actuar con más compasión contigo mismo?
  • Haz una lista.
  • Piensa que necesitas de ti mismo.
  • Ayúdate.

El hábito de confiar en ti

La confianza no proviene de acertar en todo momento y hacer lo correcto siempre. La confianza proviene de no tener miedo a equivocarse.

Marcus Arcanjo

Y como todo hábito, practica, una y otra vez. Y más veces. Todas las que necesites, durante toda tu vida. En cada momento vital de nuestra vida tendremos ocasión de retarnos. Cada momento de la vida, requiere de unas decisiones, de unos riesgos, de unas emociones determinadas. Sigue probando. Las personas a las que tú les pones la etiqueta de “autoestima alta” sólo se diferencian de ti, en que constantemente siguen adelante. Prueban, piensan, analizan, se apoyan en sus fortalezas para abordar sus retos. Y donde se sienten inseguros, trazan un plan, aprenden o piden ayuda. 

Y este es uno de los mejores hábitos. Tener la mentalidad siempre presente de afrontar en vez de evitar. De dar un paso y pensar el siguiente. El hábito de cuidar la autoestima a través de ser consistente con tu confianza requiere de ti para:

  • Recordar logros pasados y analizar cómo los superaste.
  • Analizar cómo puedes aprovechar lo que mejor sabes hacer para el próximo reto.
  • Tomar la decisión de aprender, antes, durante o después de tu reto. Pero aprender. Nadie sabe hacerlo todo. Muchas personas se bloquean cuando identifican un obstáculo o algo que no saben hacer. Pocos asumen el riesgo de aprovechar sus fortalezas y establecer un plan de aprendizaje.

Y además...

  • Elegir un diálogo interno que sea más constructivo y más realista (no sólo pongas el foco en lo negativo). Cierto es que habrá cosas que ahora no puedas o no sepas hacer. Igual que hace unos años. Ahora, también es cierto que sabes y puedes hacer muchas cosas. Tienes habilidades y enfoques valiosos que aportar. Hazlo. Empieza contigo. 
  • Evita las “metas de evitación”. Cámbialas por retos asumibles y cercanos. Acércate progresivamente a dónde quieres llegar.
  • Recuerda sentirse inseguro no significa que tengas una “autoestima baja”, significa que te faltan mejores hábitos para abordar tus miedos.
  • Llévate contigo la idea de que tener dudas sobre tus capacidades te hace más responsable. Así que aprovéchalas, están ahí para ayudarte a ser mejor. Que es en definitiva, lo que quieres. Efectivamente, mantener unos hábitos de vida que te mantengan en una buena salud emocional.
  • Recuerda las personas fuertes también sienten inseguridad. 

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, la siguiente reflexión.

Haz 4 listas:

  • Los peores escenarios que pueden ocurrir en aquello que temes
  • Acciones o decisiones que puedes hacer para prevenir el fracaso
  • Acciones o decisiones que puedes poner en marcha en caso de que finalmente te equivoques o no llegues para reparar la situación
  • Identifica los beneficios que conseguirías en caso de intentarlo y los costes que tendrías de no intentarlo.

El hábito de aceptar todo de ti

Me gusta mucho el concepto de “aceptación radical de ti mismo” propuesto por Meg Selig autora de Changepower! 37 Secrets to Habit Change Success. Y es que te será mucho más fácil. Ya que seguro que pasas mucho tiempo pensando en ti mismo, aprovéchalo. Te conoces, te sabes. Quizá con el foco de atención más en lo negativo de ti mismo que en lo positivo. Vale, por algo se empieza. Haz un esfuerzo por conocer y saber de ti también lo que tienes de bueno. Tus fortalezas, tus ilusiones, tus valores, tus prioridades, tus logros, lo que te hace sonreir, lo que te inspira…

Prueba. Completa ese conocimiento de ti mismo. Y ahora acéptalo todo. Absolutamente todo. Lo que te parece genial y lo que te incomoda de ti. Ahora mismo esa persona eres tú. Hace un tiempo eras de otra manera, quizá con más miedos, quizá con más consciencia de tus virtudes. Mañana habrás evolucionado seguro a mejor. Pero ahora, es imprescindible que aceptes tal cual eres en este momento de tu vida. ¿Mañana?. Serás lo que hayas elegido ser. Y pasado mañana, serás también los retos que hayas elegido superar. Y te convertirás en alguien que se siente cada día más orgulloso de sí mismo.

Recuerda aceptarte

Pero recuerda, acéptate completamente. Acepta también que a veces quieres decir no, que a veces, quieres que tus prioridades sean otras. Sólo recuerdas que tienes derecho a todo ello. Reconócelo y acéptalo también. A los demás les das todas esas posibilidades. ¿Dónde está escrito que tú seas menos? 😉

Acéptate también en la relación con los demás. Cada uno es como es, o al menos, cómo elige crecer. Si puedes, rodéate de personas, no que te alaben únicamente, sino que te ayuden a crecer. Son aquellas personas que confían en tus posibilidades las que de verdad te aceptan. Estarán contigo, aunque seguramente el trabajo más importante sea el que tú hagas.

Ideas para tus nuevos hábitos de autoestima

Lolli Daskal, en su artículo 19 Simple Ways to Boost Your Self-Esteem Quickly, nos propone buenas ideas para desarrollar esos buenos hábitos vitales que ayudarán a que tu autoestima se desarrolle. Mi recomendación: convierte estas ideas en hábitos que siempre te acompañen.

  1. Aprende todo lo posible sobre una habilidad que te ilusione y esté en coherencia con tus valores e intereses.
  2. Acostúmbrate a hacer revisión de tus logros.
  3. Ten el hábito de aplicar tu creatividad en lo que quieras. Por pequeño que sea para los demás, si a ti te va a hacer sonreír, es suficiente.
  4. Aclara de forma periódica cuáles son los valores en los distintos momentos de tu vida.
  5. Reta con frecuencia tus pensamientos más catastrofistas.
  6. Programa con frecuencia salir de tu “zona cómoda”.
  7. Ayuda a alguien.
  8. Cura las heridas de tu pasado, y cualquier herida que puedas llegar a tener.
  9. Deja a un lado, lo que los demás piensen. 
  10. 10. Lee habitualmente algo inspirador.
  11. Defiende con constancia tu integridad personal.
  12. Deja que algunas personas negativas se vayan de tu lado.
  13. Estable límites que te protejan cuando alguien los cruce. Decide cuánta energía quieres invertir en según que “batallas”.
  14. Cuida habitualmente tu aspecto. Ponte guap@.
  15. Acepta el fracaso como medio de aprendizaje, no de nada más.
  16. Sé un estudiante perenne.
  17. Sé mentor de alguien.
  18. Afronta tus miedos.
  19. Define lo que es para ti, tu éxito, el que quieres conseguir.

Conclusión

Recuerda. Es muy importante, las personas fuertes también sienten inseguridad. No es tu objetivo dejar de sentir inseguridad, sino desarrollar hábitos para ser valiente. Ser valiente para tener oportunidades de crecer y de comprobar que lo has conseguido. Y sino habrás aprendido. 

  • Son los hábitos que tienes en tu vida y en la relación contigo mismos, los que te convertirán en una persona fuerte emocionalmente. 
  • Aumenta tu compromiso con la capacidad de autocompasión.
  • Confía en ti como hábito.
  • Acepta todo de ti en cada momento de tu vida.
¿A qué te ayudaría ser más compasivo contigo mismo?
¿Qué ganarías si decidieras confiar más en ti?
¿Cuánto descansarías si te aceptaras completamente?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Para qué te sirven las emociones que sientes a diario

¿Para qué te sirven las emociones que sientes a diario?. ¿Te lo has preguntado alguna vez?. ¿De qué te sirve sentir miedo, ansiedad o tristeza en durante un tiempo o en tu día a día?. Puede que me des una respuesta rápida, como “¡de nada!” o “¡me agota sentir lo que siento!.

Bueno, si te parece reflexionaremos hoy sobre la utilidad de las emociones y porqué las sentimos.

Recuerdo en varias ocasiones en algunas sesiones de desarrollo psicológico personal, en las que los clientes contaban que estaban experimentando unas emociones muy negativas, “que no deberían sentir”. “No me gusta, no debería sentir esto”, era el sentimiento común en todos estos casos. 

Y es que con demasiada frecuencia, puede que se esté inundando a la sociedad con mensajes demasiado positivos sobre lo que deben sentir o no. Parece que debes sentirte optimista, alegre y feliz la mayor parte del tiempo. Cuando estoy segura que sabes, que cuando nadie te ve, en ese momento que te sinceras contigo mismo, no es así. Sientes muchas emociones y no todas son “tan positivas” como parece que se está transmitiendo. 

Entiendo entonces, que muchas personas entran en un bucle de contradicción. Algo “malo” me pasa cuando no estoy sintiendo lo que debería o siento emociones que “no son buenas”.

El primer mensaje que me gustaría dar hoy es, tranquilo. No pasa nada. Tienes derecho a sentir lo que quiera que sientas. No te preocupes si esas emociones son emociones llamadas “positivas” o “negativas”. Forman parte de ti. Te dan información de cómo vives, y como experimentas la vida. Son tuyas y tienes derecho a sentirlas. Aprender de ellas sólo es posible si les prestas atención, y permites desde niveles regulados, que te enseñen qué es lo que necesitas.

¿Qué es una emoción?

Una emoción es un fenómeno mental que tiene su propia base psicológica y neuroquímica. Hablar de emociones significa darnos cuenta que es el único lenguaje que tiene la mente para hablar a través del cuerpo. Así, la emoción es vital para la supervivencia y tienen un papel fundamental para determinadas necesidades de las personas. 

La emoción es el modo mental de entender que el cuerpo nos está diciendo algo. 

La anatomía de nuestra mente tiene 3 procesos emocionales importantes que resultan en tres tipos de habilidades:

  • Experimentar emociones
  • Dar un significado a las emociones
  • Regular las emociones

De esta forma, las emociones están diseñadas para facilitar la adaptación al entorno. Esta es la razón por las que las emociones se experimentan con mucha rapidez. De esta forma no consumen prácticamente tiempo de procesamiento cognitivo en una gran variedad de amenazas, y señales de seguridad, y confort. 

Para qué sirven las emociones que sientes a diario

¿”Para qué me sirve estar enfadado o triste”?. ¿Te lo has preguntado alguna vez?. Y aún así ¿te has dado cuenta de que te cuesta no sentirlo?. Las emociones como proceso mental y psicológico que experimentas, tiene su propio curso, funcionamiento y necesidades. Ni es necesario ni beneficioso que las evites, las “ocultes”, o las niegues. Ocurren por una razón y es importante que las conozcas.

Las emociones son cruciales para la supervivencia, la comunicación y la resolución de problemas. Son señales, que vale la pena escuchar. A veces, te proporcionarán información de que estás en peligro, que tus límites han sido sobrepasados, que sientes cercanía con una persona, o que echas de menos a una persona importante. 

Las emociones ocurren por un cambio en el entorno o un cambio interior y provocan cambios en las personas. Sobre todo, te proporcionarán información sobre la calidad y nivel de relación que tienes con otras personas.

¿A qué te ayudan las emociones?

Leslie S. Greenberg, Profesora Emérita de Psicología en York University of Toronto, nos propone que, las emociones tendrán para ti diversas utilidades. Así pues, la emoción puede ser: 

  • Una señal emocional de cómo te sientes en la relación con otras personas o con el entorno.
  • Una ayuda para organizarte hacia la acción.
  • Un monitor del estado en el que están tus relaciones personales.
  • Un indicador de si las cosas están yendo bien para ti, según lo que tu priorizas, te importa, tus valores, etc.
  • Una ayuda para el aprendizaje. 
  • Un factor impulsor de tu inteligencia.
  • Una guía rápida para tomar decisiones en la que se reducen las alternativas a considerar.
  • Una alarma recordatoria de lo negativo que necesitas evitar para sobrevivir. Por ello las emociones y experiencias “negativas” son tan difíciles de olvidar.

Cuando tu emoción no te está ayudando. Emociones no adaptativas.

Hemos comentado que las emociones nos permiten adaptarnos al entorno. Ahora bien, hay ocasiones en las que el sistema emocional puede crear hábitos emocionales desadaptativos. En este caso las emociones no te ayudarán. Seguro que has experimentado en ocasiones, una preocupación excesiva sobre algún tema, un enfado en el que “explotas”, gran ansiedad ante situaciones con público. O incluso miedo ante determinado trato o acción de algunas personas. Y cada vez que vuelves a estar en esas situaciones, tus emociones se alteran de nuevo. Parece que aún con tus mejores intenciones, “no puedes controlarlo”.

Las emociones no adaptativas se generan por muchas razones. En general, podríamos decir que se aprenden en situaciones en las que se evocan emociones básicas y muy automáticas. Enfado u odio ante un abuso, miedo ante una amenaza, tristeza ante una pérdida. El grado en que esas emociones se vuelven desadaptativas y residentes al cambio depende de varios factores. Es decir, cuán tempranas fueron esas experiencias emocionales, y con cuánta intensidad se experimentaron. Y además con que frecuencia se repitieron esas situaciones que activaron nuevamente esas emociones. 

Emociones desadaptativas

De hecho esas emociones intensas de negación, abuso, o dominio en el pasado pueden activarse en situaciones similares del presente evocando las mismas emociones. Con lo que de esta forma, la persona aprende a repetir un patrón emocional que se convierte en desadaptativo cuando las situaciones del presente sólo tienen alguna característica similar a la original. Este es el mecanismo por el que puedes experimentar miedo, tristeza o ansiedad ante situaciones del presente pero que tienen un origen en una situación difícil o traumática que te haya ocurrido en el pasado. En este caso las emociones se convierten en desadaptativas porque no te ayudan. Cada vez son más las situaciones que tratas de evitar ya que te generan malestar. En las emociones desadaptativas puedes darte cuenta de que:

  • Llevan mucho tiempo contigo.
  • Te superan.
  • Te sientes tan mal ahora como antes.
  • No cambian ni evolucionan en distintas situaciones.
  • Son difíciles, estresantes y profundas.
  • Les acompaña un diálogo interior destructivo.
  • Están afectando negativamente a tu identidad personal.

¿A qué te ayuda la inteligencia emocional?

La Inteligencia Emocional es la capacidad de comprender y actuar sobre tus emociones a partir de el hábito de conocer que te indican y qué información te están proporcionando. 

He aquí la importancia de conocer para qué sirven las emociones. En los casos que comentaba al principio en los que los clientes se sorprendían de emociones que “no debían sentir” fue crucial trabajar sobre la utilidad de las emociones. Todas las emociones te proporcionan información. Y es importante también descubrir si están siendo adaptativas o no. En cualquier caso, te proporcionan la clave para trabajar con ellas. 

Fundamentalmente, ser inteligente en la gestión de tus emociones significa dos cosas:

  • Regular el nivel de las emociones disruptivas.
  • Conseguir sentir la emoción más adecuada para la situación que necesito abordar.

Así la Inteligencia Emocional, te puede ayudar practicando:

Sentido, expresión y regulación de las emociones

  • Tu capacidad de dar un sentido a las emociones. Lo lograrás aprendiendo a vivir en equilibrio. Integrando la razón con la emoción. El objetivo es que puedas llegar a vivir apasionadamente y también de forma reflexiva, de manera que puedas integrar tu cabeza y tu corazón.
  • La expresión de las emociones. Significa que puedas expresar, comunicar tus emociones de forma adecuada al contexto y situación en la que estás viviendo. Aprender cuándo y cómo expresar tus emociones, y cuándo te ayudarán y cuándo no es el objetivo más importante de la inteligencia emocional.
  • Tu capacidad para regular/nivelar la intensidad de tus emociones. Regular, adaptar la intensidad de tu experiencia emocional, así como el grado y la forma en la que expresas tus emociones. De esta forma, las emociones pueden guiarte. De otra forma, te dejarás llevar por ellas. Una cosa es que las emociones se apoderen de ti, y otra muy distinta, que la emoción te guíe en la situación que quieres abordar. 

Comprensión. Pasado, presente y futuro. Diálogo interno.

  • El nivel de comprensión de las emociones de los demás. Parte de la Inteligencia Emocional es ser capaz de comprender cómo se sienten los demás. No sólo comprender que pueden estar tristes o enfadados, sino entender, el significado de esas emociones para la otra persona. Por ello, dar la oportunidad de crear conversaciones que permitan poner palabras a las emociones es una de las mejores acciones que puedes realizar. Evita negar o no dar importancia a las expresiones emocionales del otro. En ocasiones, se tiende a decir enseguida, “no te preocupes, pasará”, “no te agobies, pensemos en otra cosa”… Y realmente la persona está tratando de “aterrizar” y gestionar lo que siente en esa conversación. Permítete escuchar, a veces, no es necesario “solucionarle la emoción” al otro, sólo demostrar que comprendes lo que siente. 
  • La integración del pasado, presente y futuro. Las emociones por su naturaleza dirigen tu atención al presente. De hecho parece que lo “invaden” todo y de esta forma, guían tus acciones en las metas más inmediatas. El objetivo es reorganizar cómo las emociones gobiernan tu vida. Las emociones del pasado definen tu aprendizaje, que te guiará en el presente y generará nueva información para que puedas ayudarte en futuras vivencias. Negar las emociones del pasado no te ayudará a gestionar las emociones de tu presente. Centrarte solamente en las emociones del día a día, puede que te lleve a unas experiencias futuras que no son emocionalmente saludables para ti. 
  • Tu capacidad de reflexión sobre la narrativa y el diálogo interno que elaboras sobre tus emociones. ¿Qué historia te cuentas cuando experimentas las emociones?. ¿Cómo lo expresas cuando hablas con otra persona de confianza?. Usar el lenguaje para expresar tus emociones favorece la integración cuerpo y mente. Evitar hablar sobre lo que te preocupa, te asusta o te duele reducirá tu capacidad de gestionar bien las emociones. De hecho, en personas que han sufrido experiencias difíciles o traumáticas, poder hablar y elaborar un sentido a lo ocurrido, poniéndolo en palabras, es realmente útil en la superación de estas emociones.

¿Cómo puedo aprovechar las emociones más difíciles?

Sentir Tristeza

Tristeza Saludable

Es breve. Aparece como respuesta a un evento de pérdida, dolor o despedida. Se acompaña de la capacidad de aceptación de lo inevitable. Esta tristeza está libre de culpa.

Tristeza No Saludable

Lleva mucho tiempo contigo. Ha cambiado tus hábitos de vida. Se alimenta de pensamientos y reflexiones que ponen el foco de atención exclusivamente en el aspecto negativo. Te protegen de sufrimiento futuro con lo que la mantienes presente en tu vida.

Sentir Enfado

Enfado Saludable

Es breve. Proporciona información sobre algo que necesitas cambiar. La reflexión desde la calma permite identificar la fuente del enfado. Te permite identificar tus límites y protegerte.

Enfado No Saludable

Te afecta personalmente y a tus relaciones con los demás. Te lleva a expresarte y comportarte de manera agresiva. Invade casi todas tus interacciones.

Sentir Miedo y Ansiedad

Miedo y Ansiedad Saludable

Es puntual. Te permite identificar cómo evitar el peligro, la incertidumbre o buscar protección. Aprovechas la anticipación que te proporciona el miedo o la ansiedad para tomar decisiones y afrontar la situación.

Miedo y Ansiedad No Saludable

El miedo o ansiedad se produce como consecuencia de una situación traumática para la persona. Se aprende a evitar cualquier situación similar que recuerde el evento traumático. La intensidad de las emociones pasadas se mantiene en el presente. Se vive con la ansiedad a cuestas.

Sentir Vergüenza

Vergüenza Saludable

Se produce como consecuencia de identificar que uno está sobrepasando sus límites personales o está yendo en contra de sus valores y moral. Proporcionan información que se puede aprovechar para identificar cómo comportarse para sentirse bien con uno mismo.

Vergüenza No Saludable

Se acompaña de culpa y de evaluación negativa de uno mismo. Impide valorarse a uno mismo, comprenderse y perdonarse. Dificulta las relaciones con los demás.

Sentir Dolor

Dolor Saludable

Te informa de que has experimentado un daño personal. Te pone en situación de alerta para prevenirlo en el futuro. Se acompaña de la necesidad de sobrevivir y aceptar el dolor. Evoluciona con flexibilidad y permite vivir nuevas experiencias. Se asume la responsabilidad de realizar nuevos esfuerzos y de tener nuevas metas.

Dolor No Saludable

Estancamiento en la experiencia traumática y en las emociones de dolor. Se acompaña de sentimiento de angustia vital. Se evita sentir el dolor o por el contrario se incuba de forma constante. Foco de atención en la desesperanza y en el desamparo.

Conclusión

Recuerda es importante saber para qué sirven las emociones que sientes a diario. Para ello trata de tener presente:

  • Tienes derecho a sentir la emoción que necesites.
  • Toda emoción será una fuente de información muy útil para tu aprendizaje y tu evolución como persona.
  • Determinados procesos emocionales pueden no ser adaptativos.
  • La Inteligencia Emocional es la capacidad que te ayudará a regular tus emociones y aprovechar lo máximo de ellas.
  • Recuerda que las emociones pueden ser saludables o no. Aprende a identificarlas. 
¿Prestas atención a tus emociones?
¿Eres capaz de identificar si la gestión que realizas es saludable o no?
¿Qué puedes empezar a hacer para practicar la Inteligencia Emocional?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Comprende y practica tu capacidad de resiliencia

Comprende y practica tu capacidad de resiliencia. ¿Te lo has planteado?. Si miras atrás hacia los últimos 12 meses, seguro que encuentras situaciones difíciles que has vivido. Ojalá que hayas podido manejarlas lo mejor posible a nivel emocional. Quizá puedas mejorar con las ideas de hoy. Sino es el caso, si te fue difícil manejar tus emociones en situaciones difíciles y te impactaron fuertemente, hoy es tu oportunidad. Te planteo, reflexionar sobre esta capacidad que tanto desgaste emocional nos puede ahorrar.

En ocasiones, se entiende que las personas residentes no sufren y permanecen impasibles y en calma ante situaciones adversas. La verdad es que esta explicación poco tiene que ver con la capacidad de resiliencia. La resiliencia no es la ausencia de estrés o de experiencias traumáticas, todo lo contrario.

Comprende y practica tu capacidad de resiliencia

The Positive Psychology Program, en su artículo How To build Resiliente with Resilience Training, nos confirma la idea de que la resiliencia es la capacidad que se puede aprender. La resiliencia es una gran capacidad de los seres humanos para adaptarnos a situaciones adversas.

Las personas resilientes no sólo son capaces de sobrevivir una situación adversa, y se recuperan después de un contratiempo, sino que se convierten en personas más fuertes y más sabias. Las personas que desarrollan esta capacidad de recuperación emocional suelen  tener gran práctica en encontrar el lado positivo en cualquier situación. Además, les es mucho más fácil que a otras personas, encontrar el aprendizaje de cada experiencia negativa que viven, y aplicarla en otras situaciones futuras.

Qué habilidades necesitas mejorar para ser más resistente

Siguiendo con el enfoque de Positive Psychology Program, podríamos decir, que la capacidad de resiliencia es una “supercapacidad”. ¿Por qué?. La verdad es que engloba otras capacidades que al actuar conjuntamente te permiten afrontar mejor las situaciones adversas o llenas de incertidumbre. Vemos aquí varias de las habilidades personales en las que puedes necesitar invertir.

Recuerda que poner el foco en estas capacidades aumentará tu capacidad de ser resiente. Identifica cuáles consideras que son tus fortalezas. Reflexiona sobre aquellas en las que tengas menos práctica.

Actividad Recomendada

Analiza las siguientes habilidades para desarrollar tu resiliencia

HABILIDADES PARA DESARROLLAR RESILIENCIA Valora cómo te ves en cada capacidad de 1 (min) – 5 (max)

Creer que tienes control sobre tu vida.

Considerarte alguien valioso y que vale la pena conocer.

Sentimiento de auto-eficacia. Creer que puedes hacer lo que te propongas.

Capacidad para comprender y regular tus emociones.

Compromiso con la vida y con los retos que te brinda.

Capacidad para cultivar tu positividad, bienestar y propósito en la vida.

Ser agradecido con tu vida y practicar el agradecimiento de manera habitual.

Capacidad para establecer metas específicas, medibles, realistas y acotadas en el tiempo.

Capacidad para ser flexible y prevenir la rigidez y la no flexibilidad de pensamiento.

Tener un patrón explicativo constructivo sobre por qué ocurren las cosas que ocurren.

Practica y ocúpate de tu resiliencia

Resumiendo y aprovechando el enfoque de Penn Resiliency Program señalado por Positive Psychology Program, se trata de practicar y ocuparte de desarrollar todo lo que puedas tu capacidad de:

  • Valorar distintas perspectivas sobre las vivencias que experimentas.
  • Tomar decisiones.
  • Afrontar y regular emociones.
  • Ser asertivo.
  • Relajación.
  • Ser cognitivamente flexible.

Factores que influyen en el desarrollo de la resiliencia y estrategias para mejorar

La APA (American Psychological Association) en su artículo The Road to Resilience, nos define también la resiliencia como un proceso de adaptación para afrontar la adversidad, el trauma, la tragedia y diversas amenazas o fuentes de estrés. Algunos ejemplos podrían ser relaciones personales y familiares problemáticas, problemas serios de salud, o estresores laborales o financieros.

Coincido con la APA en considerar a la capacidad de resiliencia no un rasgo sino una habilidad susceptible de ser aprendida por todo el mundo.

¿Qué factores están asociados al desarrollo de la resiliencia?:

  • La capacidad de crear planes realistas y establecer los pasos necesarios para conseguirlos.
  • Visión positiva de uno mismo y confianza en las propias fortalezas y habilidades.
  • Habilidades de comunicación y resolución de problemas.
  • Capacidad para manejar emociones fuertes e impulsos.

Estrategias que puedes aplicar para desarrollar tu resiliencia

  • Crear relaciones sanas emocionalmente. Aceptar ayuda y apoyo de aquellos a los que les importas y te van a escuchar sin juicios y con compasión.
  • Evitar ver las crisis personales como problemas insuperables. No puedes cambiar los acontecimientos que surgen en tu vida. No obstante, sabes qué puedes hacer, aunque te resulte difícil ver cómo lo harás. Puedes cambiar cómo interpretas los acontecimientos de tu vida y cómo respondes a ellos. 
  • Aceptar el que el cambio forma parte de tu vida. De la de todos. Algunos objetivos pueden no ser alcanzables como resultado de determinadas circunstancias y acontecimientos. Ahora bien, aceptar las circunstancias y dentro de este nuevo escenario ver qué puedes hacer, controlar o mejorar ayudará a tu capacidad de resiliencia. También a tu sentido de control sobre tu vida.
  • Poner en marcha acciones decisivas. En muchas ocasiones, las personas tienden a “encerrarse en la espiral de la no posibilidad”. Constantemente ponen su foco de atención en lo que no debería ser, no debería ocurrir, y en lo que no se merecen. La realidad es distinta. Tus circunstancias son las que son. Lo que te ha ocurrido, te ha ocurrido y negarlo te hará más débil emocionalmente. Con lo que “reinicia emocionalmente” y pon en marcha acciones que tengan un impacto importante para ti. 
Más estrategias para desarrollar resiliencia
  • Buscar oportunidades para el auto-descubrimiento. Desarrolla la capacidad de aprender y descubrirte en las situaciones adversas. Si eres capaz de contar con us mejores fortalezas en las situaciones difíciles, dejarás paso al auto-descubrimiento. 
  • Alimenta la visión positiva que sabes que existe de ti mismo. Permítete ver también quién eres y qué es lo mejor de ti en esas situaciones difíciles. Vivir una situación traumática no define quién eres, sólo lo que has vivido. Lo que realmente define quién eres es lo que has sido hasta ahora, y lo que te permitas ser de ahora en adelante. Por encima de lo que vivas. Además cuídate desde lo más básico hasta tus necesidades más altas. 
  • Mantén la perspectiva. Da igual lo difícil que sea la situación que estás viviendo ahora mismo. Date permiso para ver esta experiencia en un contexto más amplio. Recuerda cómo te sentirás y qué habrás conseguido cuando superes esa adversidad. Evita magnificar la experiencia traumática como algo que anula tu pasado, quién eres y el futuro que puedes llegar a vivir.
  • Salvaguarda la mirada esperanzadora sobre tu vida. Vuelve un poco atrás y recupera el recuerdo de las cosas buenas que te han ocurrido. Ponlas en el presente y trabaja la creencia de que eres digno de que te ocurran mejores experiencias todavía. Cuando esto pase, vendrán otras experiencias positivas. Trabaja para que ocurran.

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, las siguientes cuestiones de reflexión.

  • ¿Qué tipo de vivencias han sido más estresantes para ti?
  • ¿Cómo te han impactado?
  • ¿Consideras útil pensar en personas importantes para ti cuando sufres estrés o vives una situación difícil?
  • ¿A quién has pedido ayuda para superar una vivencia adversa o traumática?
  • ¿Qué has aprendido de ti en la relación con los demás durante esa vivencia difícil?
  • ¿Qué obstáculos has sido capaz de superar? ¿Cómo lo has conseguido?
  • ¿Qué te ayudó a tomar perspectiva, estar más en calma y esperar lo mejor del futuro?

3 habilidades clave para desarrollar la resiliencia

El equipo de MINDTOOLS, en su artículo Developing Resilience – Bounce Back from Setbacks, nos cita a Susan Kobasa. La autora, selecciona 3 elementos esenciales para desarrollar la resiliencia: 

  • Reto. Las personas con resiliencia clasifican las dificultades como retos. No como acontecimientos que les bloquean. Consideran también los fracasos y los errores como grandes fuentes de información con las que aprender. No contemplan valorar los errores como algo que les defina como personas menos valiosas o con menos capacidades que los demás.
  • Compromiso. Las personas con resiliencia se comprometen con su vida y sus objetivos. Además, buscan un motivo para levantarse cada mañana, no por obligación sino porque son capaces de encontrar una “palanca” sobre la que actuar, aprender y disfrutar. 
  • Control Personal. Las personas con resiliencia invierten su mejor tiempo y energía en aquellas actividades en las que pueden disfrutar. Y, en aquellas sobre las que pueden ejercer un mayor impacto. Crean para sí mismos, las oportunidades necesarias para sentirse capaces y confiados. 

Complementariamente, Dr. Cal Crow, co-founder and Program Director of the Center for Learning Connections, nos señala que las personas resilientes:

  • Se ocupan de visualizar positivamente su futuro.
  • Crean metas sólidas.
  • Practican la empatía y la compasión.
  • No se consideran víctimas sino protagonistas de su vida.

Activa tu capacidad de darte explicaciones constructivas sobre lo que vives

Conocerás también al Psicólogo Martin Seligman y su enfoque sobre la psicología positiva. En el desarrollo de la resiliencia, Seligman, da importancia al patrón explicativo que sueles aplicar a los contratiempos o situaciones adversas que vives. Seligman, de hecho habla más bien de optimismo y pesimismo en vez de resiliencia, pero viene a explicar el mismo concepto. Las personas resilientes utilizan bien estos 3 conceptos cuando experimentan vivencias adversas:

  • Permanencia vs Temporalidad. Las personas recipientes son capaces de ver que las situaciones adversas, traumáticas o difíciles tienen un fin. Son temporales. No es para siempre.
  • Generalizar vs Concretar. Las personas resilientes elaboran explicaciones más concretas. Identificando que pueden no ser buenas en algo concreto. Nunca interpretarán que no son valiosos como persona.
  • Personalizar vs Delimitar. Las personas resilientes son capaces de diferenciar lo que depende de ellos y lo que no. No asumen que son los culpables de todo lo que les ocurre.  

Conclusión

Recuerda, es importante, comprende y practica tu capacidad de resiliencia:

  • Aprende a ver las experiencias de distintas perspectivas.
  • Toma decisiones.
  • Gestiona bien las emociones y sé asertivo.
  • Practica la flexibilidad cognitiva.
  • Crea planes realistas.
  • Mantén una visión positiva sobre ti mismo.
  • Desarrolla tu capacidad para resolver problemas.
  • Crea relaciones saludables.
  • Permítete el autodescubrimiento.
  • Activa las 3 claves de la resiliencia: Reto, Compromiso y Control Personal.
Revisa lo leído ¿qué fortalezas tienes que te ayudarán a tener más resiliencia?
Comprueba también, ¿qué habilidades necesitarías mejorar?
¿Qué pequeña práctica pero de gran impacto puedes empezar a hacer para superar tus retos de resiliencia?

Y si te apetece y puede ayudarte...

6 Propósitos para mejorar tu desarrollo personal

6 propósitos para mejorar tu desarrollo personal en este nuevo año. Ya casi lo tenemos aquí.

¿Qué ha sido lo mejor de este año?.

Cómo cada año que vivimos, es necesario y saludable hacer un repaso de qué te llevas de este año que termina. Ser consciente de lo vivido te permitirá crecer, aprender e interioridad de forma saludable todas tus experiencias.

De hecho te planteo algunas cuestiones que pueden ayudarte a asentar tus experiencias y resultados este año:

  • ¿Qué ha sido lo mejor de este año?.
  • ¿Cuáles han sido los logros más importantes que has conseguido?.
  • ¿Cuál ha sido la emoción más importante?.
  • ¿Qué cambio de mentalidad has podido interiorizar en los últimos 12 meses?.
  • ¿Cuál ha sido el aprendizaje más importante que te has llevado?.
  • ¿Qué es lo mejor de ti que has podido ofrecer a los demás?.
  • ¿De quién has aprendido más?.

Algunas reflexiones más para analizar los meses vividos

  • ¿En qué has crecido o mejorado este año?.
  • ¿Qué oportunidades te has permitido abordar?.
  • De todas tus fortalezas, ¿cuáles han sido las que más has desarrollado?.
  • ¿Qué libro ha significado un cambio para ti?.
  • ¿En quién te has fijado este año para inspirarte?.
  • ¿De qué te has podido liberar este año?.
  • ¿Cuál ha sido tu mejor descubrimiento personal?.

Como siempre tómate tu tiempo para disfrutar de encontrar las respuestas que te mereces pensar.

Hoy daremos un repaso a posibles ideas y reflexiones que aún te pueden ayudar más en el comienzo de tu nuevo año.

Afrontar una nueva etapa de tu vida siempre es posible. Decide cómo quieres vivirla.

6 Propósitos para mejorar tu desarrollo personal

Abandona ya el modo de pensar todo-nada

Unas breves recomendaciones sobre esta trampa mental que no te ayudará a sentirte mejor. Nos apoyaremos en este apartado en 3 Steps To Free Yourself From An All-Or-Nothing Mindset del blog Pick the Brain. Te propongo a continuación algunas acciones que puedes empezar a poner en marcha:

  1. Deja a un lado las normas y “deberes” que no has creado tú mismo. Prueba a definir mejor tus valores y aquellos compromisos que quieres asumir en los próximos meses. Deja que estos valores guíen tus decisiones, con la sabiduría de que tienes derecho a elegir qué guía tus decisiones.
  2. Cambia el sentido de fracaso por el de oportunidad de obtener feedback sobre tus actuaciones y decisiones. Presta atención a los resultados que obtienes en tu día a día. Son la pista que necesitas para pulir tus actuaciones y decisiones. Ten en mente siempre la pregunta ¿qué puedo aprender aquí en este momento?.
  3. Abandona la meta de ser perfecto porque no te ayudará. Céntrate en lo que eres bueno y qué puedes hacer con ello. Piensa dónde más puedes aprovechar tus fortalezas. Decide cómo puedes extenderlas. Combina varias fortalezas para resolver mejor situaciones que valoras que son un reto para ti. Cuenta contigo, cuenta con tus mejores habilidades poténcialas. Sin valorar y compararte con otros.

Potencia tu mentalidad de crecimiento

La mentalidad de crecimiento es lo que diferencia a las personas que mejoran constantemente su desarrollo personal. Aquellas que se siente con mayor equilibrio personal son las que cultivan su forma de pensar. La forma en cómo te retas y cómo te permites crecer hace la diferencia en todos los ámbitos personales. La mentalidad de crecimiento ayuda a desarrollar mejores relaciones con uno mismo, con la familia, amigos y entorno profesional.

Nos apoyaremos en este punto en  el artículo 15 Small Yet Powerful Mindset Shifts You Can Use to Change Your Life. Fue publicado por Ayodeji Awosika autor del libro The Destiny Formula. Te propongo en este apartado algunas ideas para reflexionar:

  • ¿Y si convirtieras la envidia en curiosidad?.
  • ¿Cómo cambiaría tu vida y tu nivel de competencias si asumieras el aprendizaje como tu única responsabilidad?.  
  • ¿Y si te centraras más en aquello que estás invirtiendo, aprendiendo o creando en vez de etiquetarte con “yo es que soy…”?.
  • ¿Qué ganarías si en vez de focalizar tu energía en mostrar tus títulos, centrarás tus esfuerzos en lo que estás creando, haciendo, desarrollando, aprendiendo…?.
  • Pon el foco también en lo que no quieres hacer. Establece tus límites y las equivocaciones que no quieres cometer.
  • Dirige tu miedo hacia la dirección que te ayude. En vez de temer a equivocarte o no controlar algo, ¿y si usas el miedo para evitar no arrepentirte o no aprender?. Una dosis nivelada de miedo puede hacerte muy valiente.
  • Aprovecha todas las experiencias que viven. Cada una de ellas te proporcionará algo diferente. ¿Eres capaz de aprovechar todo lo que vives?.

En momentos difíciles, date permiso para lo que te hace feliz

Necesitamos 3 experiencias positivas por cada 1 negativa que vivimos. Esta proporción nos permite recuperar el desgaste emocional causado por la activación de las hormonas del estrés y de las emociones negativas. ¿Cómo has afrontado los momentos difíciles este año que ya vas a cerrar?. Podría ser un buen propósito plantearte que:

  • Vendrán sin duda otros momentos difíciles que superaras lo mejor posible.
  • Y será mucho más saludable para ti que tengas preparado tu plan de recuperación. 
  • Sin esperar a que pase la dificultad. Ante una vivencia difícil protege un espacio para hacer algo que te haga sonreír. Tu equilibrio personal lo necesitará.

Apoyándonos en este caso en el artículo If You’re Having a Tough Day, Try the ‘1-2-3 Strategy’ del blog Lifehacker, repasamos 3 acciones que puedes poner en marcha cuando tengas un día difícil. Recuerda, para compensar el desgaste de las vivencias difíciles, puedes:

  1. Termina esa tarea que tienes pendiente. Te servirá poner el foco de atención en aquello que depende de ti. Y además te proporcionará una gran satisfacción personal marcar “hecho” en tu lista de tareas pendientes.
  2. Haz algo que quieras hacer. Lo que te apetezca tanto si es dedicarte un rato a leer, darte un paseo o retomar un hobbie o actividad que te gusta mucho. Lo importante es que sea algo que “quieras hacer”.
  3. Haz algo por los demás, aunque pienses que es algo pequeño. Date permiso para recibir la sonrisa de alguien y potenciar tu sentido de propósito. 

Dedica tiempo y energía a superar tu miedo al cambio

El miedo al cambio te protege de nuevos aprendizajes, emociones, modos de pensar y de hábitos.

Los aprendizajes que has tenido hasta ahora son perfectamente respetables y te han permitido llegar a dónde estás ahora. De hecho, te han ayudado a ser quién eres. Ahora bien, todo cambio tiene una fase de aprendizaje inicial en el que sientes que controlas una parte y otra no. En esta última está tu reto.

Aprovecharemos en este apartado algunas recomendaciones de Gustavo Razzetti autor de liberationist.org.

Reflexiona algunas ideas sobre tu miedo al cambio:

  • Aprendiste a montar en bicicleta probando cómo se hacía y con alguna ayuda y protección. ¿Cómo podrías contar con ayuda y algo de protección para asumir ese cambio que tienes pendiente?.
  • Tu trayectoria vital está llena de grandes y pequeñas  decisiones. Repásalas encuentra tu fuerza interior a la que quizá no estés prestando atención. Tráetela al presente y aprovéchala en ese cambio y supera cada fragmento de miedo.
  • Asume que hay cosas que no puedes controlar, ni siquiera la reacción de las personas. ¿En qué te puedes centrar que dependa de ti en ese cambio que necesitas abordar?.
  • Si los resultados de tu proceso de cambio no son lo que esperabas, interioriza y sácale provecho. ¿Qué información te está proporcionando esa equivocación?. Piensa, ¿Qué microcambio puedes hacer?.

Céntrate en 6 preguntas clave para conseguir lo que quieres

Jay Steven Levin en Forbes Coaches Council, nos propone centrar nuestros esfuerzos en preguntas que nos impulsen al crecimiento y a mirar hacia adelante. Te en mente siempre estas preguntas para evitar “liarte” mental y emocionalmente:

  • ¿Qué es lo verdaderamente importante?
  • Piensa, ¿qué es lo que realmente quieres hacer?
  • ¿Qué estás haciendo?
  • ¿Está funcionando?
  • ¿Qué plan has creado para ese compromiso?
  • ¿Cuál es tu verdadero compromiso?

Tu mente necesita la adversidad para crecer y prosperar

Brianna Wiest en su blog de Medium, nos recuerda reflexiones importantes sobre los miedos y la incertidumbre.

  • Aunque no te lo parezca tu mente es “anti-fágil”. Es decir, mejora y crece con la adversidad.
  • Tu mente tiende a prestar atención a la amenaza menos probable. Si consideramos una dificultad como muy probable, la afrontamos y la resolvemos. 
  • La mente tiende a preocuparse de la amenaza menos probable así te protege del cambio y justifica la energía que estás invirtiendo en tu miedo.
  • La anti-fragilidad necesita tensión, resistencia, adversidad y dolor para romperse y transformarse.

  • Puedes aprovecharte de tu capacidad para ser resistente a la fragilidad siendo protagonista de tu vida, en lugar de temer tus emociones y quedarte al margen.

Conclusión

Recuerda, interiorizar las vivencias que has experimentado este año, es muy importante para tu equilibrio personal. Hoy te he propuesto abordar 6 propósitos para mejorar tu desarrollo personal:

  • Abandonar el modo de pensar “todo-nada”.
  • Potenciar tu mentalidad de crecimiento.
  • En momentos difíciles, date permiso para lo que te hace feliz.
  • Dedica tiempo y energía para superar tu miedo al cambio.
  • Céntrate en 6 preguntas clave para conseguir lo que quieres.
  • Tu mente necesita la adversidad para crecer y prosperar.
¿Cuál es tu propósito pendiente para este año que va a comenzar?
¿En qué áreas de tu vida piensas que puede impactar este nuevo propósito?
¿Cómo te sentirías si realmente consiguieras ponerte en marcha?

Y si te apetece y puede ayudarte...

7 habilidades personales que no puedes dejar de aprender

7 habilidades personales que no puedes dejar de aprender. ¿Por qué hoy esta pregunta?. Porque me parece crucial. Personas como tú a nivel particular y en empresas como la tuya han estado invirtiendo ya. La diferencia que tienen los profesionales que sobresalen son sus habilidades personales. Las personas que están viviendo con un mayor equilibrio personal, son las que están potenciando sus habilidades personales. Los equipos de trabajo que están siendo más competentes son los que están aprendiendo a mejorar sus habilidades. 

Tu conocimiento y sabiduría a nivel técnico se quedarán a un menor nivel, sin las mejores habilidades personales. Bien sea habilidades que te permitan una mejor gestión personal. O bien, habilidades que te permitan relacionarte mejor con las personas en tu trabajo. 

¿Cómo dirías que son tus habilidades personales?. ¿Te ayudan a sentirte mejor?. ¿Tus habilidades personales potencian el impacto de tus conocimientos?.

7 habilidades personales que no puedes dejar de aprender

En uno de los artículos de la revista Forbes, Unlocking the soft skills within your workforce, Lital Marom, ya nos lo adelanta. Tanto  los informes aportados por la consultora McKinsey como el Co-director of Harvard’s Change Leadership Group, Dr. Tony Wagner nos hablan del gran impacto de las habilidades personales. 

Para el año 2030 serán cruciales las habilidades tecnológicas, las habilidades sociales y emocionales así como las habilidades cognitivas. 

El aprendizaje de estás últimas, las habilidades personales no requieren de memorizar una serie de conceptos para acordarse de ellos después. Requieren de un proceso de aprendizaje más interno y personal. Realmente el aprendizaje de habilidades personales pasa por un proceso de desbloqueo y descubrimiento personal. Este proceso, te permite mediante la aplicación en la vida diaria, hacer tuyas estas habilidades e incorporarlas a tu repertorio personal.

El desarrollo de habilidades personales te facilita además desarrollar tu mentalidad de crecimiento. Es my frecuente que las personas y equipos de trabajo que invierten en el aprendizaje de  habilidades, mejoren en su mentalidad de crecimiento. 

Aprender habilidades requiere de análisis, autoconocimiento, reflexión, curiosidad, imaginación y pensamiento crítico. Con lo que, suele ser muy visible, que cuando las personas desarrollan sus capacidades personales, logran cambiar su mentalidad hacia sí mismos, las personas y relaciones y las situaciones que viven. 

¿Y cuáles son las habilidades personales en las que están invirtiendo personas como tú y empresas como la tuya?

Vamos a hacer un repaso. Nos falta muy poco para acabar el año. Quizá pueda venirte bien esta reflexión de hoy para establecer tus próximos retos personales. Espero que puedan ser de tu interés, ya que este resumen parte de lo que muchos de mis clientes han decidido que son sus retos prioritarios.

A menudo las habilidades personales marcan la diferencia entre las personas felices de las que sufren más de lo que toca. Las habilidades personales marcan la diferencia entre los mejores profesionales y los que no consiguen buenos resultados.

Maite Finch

Organización personal y productividad

Sí fundamental. Las personas que se organizan y que marcan sus prioridades tanto a largo plazo como en el corto plazo, se sienten mejor. Su capacidad de atención está mucho más centrada y es más eficiente. No sufren tanto por tener cien cosas en la cabeza pendientes de que no se les olvide.

No tienen tanto miedo y tanto estrés. Cuentan con el apoyo de nuevas tecnologías, y además, aplican sus esquemas mentales para ayudarse a decidir. 

Incluyen en su agenda, tiempo para pensar y reflexionar. Asumen que en su agenda tan importante es organizar tiempos para concentrarse en lo importante cómo tiempos para desconectar y disfrutar. 

Deciden. Son protagonistas de su vida laboral, personal, social y familiar. El tiempo no “les come”. Estas personas deciden su tiempo. Han aprendido a decir NO, sin sentirse culpables. Y además, han aprendido a ofrecer soluciones y alternativas a las demandas del día a día. Tienen la mente mucho más despejada para tomar decisiones, crear soluciones y ser más creativos y eficientes.

Hábitos y Técnicas de Estudio

Desde adolescentes a adultos que están en procesos de estudio. Conocer cómo funciona su cerebro a la hora de estudiar, y aprender de sus necesidades personales. Las personas que aprenden sobre sí mismos y sobre nuevas técnicas de estudio, están obteniendo mejores resultados. 

Empeñarse en estudiar como siempre lo has hecho cuando tienes que abordar el reto de obtener el mejor resultado en unas oposiciones, no ayuda. 

Los nuevos métodos de evaluación para estudiantes en general, hacen imprescindible que el alumno aprenda a cambiar sus estrategias. 

No se requiere que el alumno aprenda de memoria, sino que comprenda de verdad y sea capaz de emitir juicios discriminativos. Además, se requiere que se aprenda a aplicar lo aprendido no solo a recordar de memoria una serie de datos. Aprender a razonar lo aprendido debe estar incluido en el proceso de estudio. Las técnicas tradiciones de memorización pueden dejarte con resultados medios en tu proceso de estudio. 

Por ello es importante, conocer cómo funciona el cerebro cuando aprende. Es esencial, saber cuáles son las condiciones que demanda tu cerebro para asentar el aprendizaje. Y así, aplicar los mejores métodos para optimizar tus resultados. 

Manejo de ansiedad

Adolescentes, adultos, líderes, profesionales técnicos, padres, profesores, equipos. Desde cualquier sector profesional, y desde cualquier perfil personal, el manejo de la ansiedad es un objetivo prioritario para poder disfrutar de la vida. 

Me suelo encontrar dos extremos cuando trabajo este objetivo. Personas que tratan de ignorar su ansiedad y se esfuerzan enormemente en seguir con su vida como si no pasara nada. Hábito que multiplica la ansiedad enormemente dejando un gran coste emocional y físico. O bien, personas que, sin saber bien cómo, se han dejado invadir por las sensaciones de ansiedad. En este caso, están viviendo estados de ansiedad generalizada, que les impide ser felices y disfrutar de su vida con normalidad.

En ambos casos, los hábitos aprendidos son muy poco saludables y con gran coste emocional y personal para ellos. 

Es muy frecuente, en las personas que sufren o evitan prestar atención a su ansiedad, plantearse un objetivo. No sentir. Se parte de la base que lo que “debería ser” es no sentir nada de ansiedad. Y aquí, a parte de otras consideraciones y objetivos de trabajo, parte una idea errónea.

Es importante sentir ansiedad. Esta emoción es una señal de nuestro cuerpo que nos avisa de que algo no encaja con lo habitual. Es una señal de que necesitamos abordar esa situación con nuevos y mejores recursos de los que utilizamos habitualmente. Si no haces caso de esta señal o te dejas invadir por ella, es cuando la ansiedad toma el control de tu vida.

El objetivo es regular la ansiedad hasta un nivel de alerta saludable que te permita desempeñar mejor el reto que tienes por delante. 

Inteligencia Emocional

Culpa, vergüenza, tristeza, apatía, miedo, dependencia emocional, desánimo, bloqueo emocional, decepción, conflictos personales… Emociones con las que determinadas personas han estado acostumbrándose a vivir, hasta que afortunadamente, han decidido abordarlas y superarlas. No les ha dado miedo pedir ayuda y han empezado un gran camino de aprendizaje, superación y cambio.

Aprender cuál es la función de estas emociones, de dónde provienen, por qué se han mantenido tanto en el tiempo, y cómo pueden resolverlas, son algunos de los objetivos cruciales en inteligencia emocional. 

Una de las consecuencias más sobresalientes de no gestionar las emociones y “cargar con ellas” mucho tiempo es que se generalizan. Conforme pasa el tiempo, cada vez son más las situaciones por las que uno se siente culpable. Cada vez son más las relaciones dependientes que algunas personas crean a su alrededor. Con mayor frecuencia y en un mayor número de situaciones se pierde la ilusión y la alegría.

Por eso es tan importante, que con urgencia, inviertas en aprender inteligencia emocional si “arrastras” a diario el peso de las emociones negativas.

La mejor noticia es que personas como tú ya han aprendido. Ya disponen de mejores habilidades personales que le ayudan en su día a día superar las emociones difíciles. Recuerda, el objetivo de la inteligencia emocional, no es que no sientas nunca más tristeza o decepción. El objetivo es que cuando lo sientas, sepas cómo abordarlo y te permita seguir adelante aprendiendo de ti mismo. Son bloqueos, sin sufrimientos gratuitos. 

Inteligencia Conversacional

Hay conversaciones que inspiran y hay conversaciones que bloquean a las personas. Bien sea que:

  • Necesites relacionarte mejor con tus clientes.
  • Te hayas planteado impactar mejor a tus alumnos.
  • Necesites mejorar el impacto de tu liderazgo con tu equipo.
  • Te hayas propuesto relacionarte mejor con tus compañeros de trabajo de otros departamentos.
  • Sencillamente, quieras que tus conversaciones inspiren a las personas de tu alrededor.

La inteligencia conversacional es la habilidad que te ayudará a que tus interlocutores estén más receptivos, os entendáis mejor y las conversaciones sean más satisfactorias.

Posiblemente, no te des cuenta pero a veces no se conversa. Se habla para imponer. En ocasiones, se comunica para demostrar la posición propia. Se hacen preguntas para las que ya se conoce la respuesta. A menudo, no se escucha. Se piensan las respuestas mientras el otro habla. Pero no se conversa.

Actuar de esta forma tanto en entornos profesionales como personales, dificulta las relaciones. Genera conflictos y malos entendidos. Distancia a las personas. Impide la comprensión y el descubrimiento mutuo. Centra las interacciones en los desacuerdos más que en los puntos en común. Impide conocer las fortalezas de la otra parte.

Comunicar es crear conversaciones para conectar con  otra persona y crear conjuntamente espacios nuevos. 

¿Y tú como comunicas?. ¿Cuál es tu propósito?. ¿Facilitas con tu conversación que ambas partes seáis protagonistas?. ¿Ayudas a crear escenarios nuevos compartidos?. ¿Escuchas para crear un espacio común o para buscar lo que os distancia?. 

La inteligencia conversacional está ayudando a muchos profesionales actualmente. Desde docentes, a líderes, a los miembros de equipos de trabajo distintos, a comerciales, y a todas las personas que creen que se pueden generar mejores relaciones personales. 

Desarrollar personas y potenciar equipos

¿Cuáles están siendo los retos principales de los líderes en las empresas hoy?. Desarrollar personas y potenciar los equipos de trabajo. 

Hoy un líder que se dedica únicamente a distribuir tareas, hacer un control de plazos de entrega y resolver las urgencias del día a día, es un líder que se queda a medias. Las empresas, y concretamente los espacios dirigidos por un líder necesitan ser escenarios en los que creer y crecer. 

Es importante que el equipo de trabajo esté “enamorado” de sí mismo y “enganchado” al proyecto de empresa. El líder tiene la responsabilidad de crear que ese conjunto de personas quiera trabajar conjuntamente y bajo su liderazgo. Porque juntos son mejores. Y también porque comprueban día a día que en ese entorno de trabajo se crece personal y profesionalmente hablando.

Para ello, el líder actual, asume las responsabilidades y el aprendizaje de habilidades relacionadas con su:

  • Capacidad de comunicación y conversación.
  • Habilidad para provocar conversaciones que ayuden a desarrollar la autonomía de las personas.
  • Capacidad para crear conversaciones sobre el desempeño que realmente sean útiles para que las personas crezcan.
  • Nivel de Inteligencia Emocional para potenciar su autoconocimiento, autogestión personal, desarrollo de equipos y creación de relaciones resonantes.

Y además...

  • Capacidad para ser asertivo y proporcionar tanto feedback positivo como de mejora. Siempre de manera constructiva y con la finalidad de que las personas crezcan con estos mensajes de forma clara y comprobable.
  • Habilidad para fomentar valores y criterios de actuación que permitan ser una guía para todos.
  • Capacidad para crear conversaciones mediante el uso de más preguntas provocadoras que “sermones” sobre lo que debe ser o no ser. 
  • Habilidad para conocer lo que motiva a cada persona y al equipo de trabajo. Conocer sus fortalezas y áreas de mejora y establecer agendas de aprendizaje para todos.
  • Nivel de análisis del funcionamiento interno de los equipos. De esta forma podrá trabajar con el propio equipo para potenciar los resultados.

¿Y tú como líder estás invirtiendo en aprender estas habilidades?

Manejo de entrevistas de trabajo y entrevistas comerciales

Bien sea que estés en proceso de búsqueda de empleo o bien que necesites optimizar tus entrevistas comerciales. Prepararse las entrevistas profesionales en general es importante por el resultado y por tu percepción de valía.

Una entrevista es un espacio de descubrimiento mutuo y una oportunidad de conectar e iniciar colaboraciones beneficiosas para ambas partes. 

Las personas que están aprendiendo esta habilidad consiguen:

  • Expresar mejor su mensaje.
  • Conversar para llegar a acuerdos.
  • Transmitir su mejor valor personal y profesional.
  • Aprender a escuchar cuáles son las necesidades del receptor para adaptar sus argumentos y preguntas.
  • Aprovechar sus fortalezas para enlazarlas con lo que necesita el interlocutor.
  • Aprender a resolver posibles objeciones de la otra parte, ya que son una señal de interés que es importante que no dejes pasar.
  • Asumir que el feedback recibido es una oportunidad para cuestionarse y mejorar.
  • Defender mejor porque consideran que su propuesta de valor puede servir al interlocutor.

Conclusión

Acuérdate, 7 habilidades que es importante que revises. Reflexiona si estás dando lo mejor de ti en cada una de ellas. Analiza cuáles son tus fortalezas y cuáles podrían ser tus próximos retos personales:

  • Organización personal y productividad.
  • Hábitos y técnicas de estudio.
  • Manejo de ansiedad.
  • Inteligencia Emocional.
  • Inteligencia Conversacional.
  • Desarrollar personas y potenciar equipos.
  • Manejo de entrevistas de trabajo y entrevistas comerciales.
¿Cuáles de estas habilidades ya forman parte de tus recursos personales?
¿Qué habilidades serían tus próximos retos?
¿Qué beneficios obtendrás de las habilidades que has decidido mejorar?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo recuperarte cuando sientes que has fracasado

Cómo recuperarte cuando sientes que has fracasado. Ese es el objetivo más importante en el que centrarte. Recuperarte y seguir adelante. ¿Tienes estrategias psicológicas para conseguirlo?

Qué hacer cuando sientes que has fracasado. Sí, justo esta es la pregunta clave. Justo este enfoque es lo que diferencia a las personas que se consideran o no fracasadas. 

Sufrir porque uno siente que ha fracasado en algún aspecto de su vida o proyecto es algo común. No por ello, sentirás mayor consuelo, estoy segura. Y es que vivir, implica experiencias más o menos satisfactorias, y más o menos exitosas. Quizá la primera pregunta que es importante hacerte, es ¿aceptas que vivir es lograr éxitos, encontrarte con fracasos y aprender?

Racionalmente, estoy casi segura que lo aceptas. Lo que me preocupa, y con lo que más frecuencia me encuentro, es quizá la aceptación emocional de esta pregunta clave. Es decir, ¿estás dispuesto a asumir la gestión e la euforia de tus éxitos y el desánimo cuando tus expectativas no se cumplen?. ¿Tienes práctica en la gestión de estos dos “polos emocionales?. ¿Sabes cómo gestionarlo cuando ocurre?. O, ¿tienes miedo a sentirte mal?.

Sentir el fracaso de forma que a uno lo paraliza, suele venir acompañado de otras emociones importantes como la CULPA y la VERGÜENZA. Emociones demoledoras que sostienen el bloqueo de estrategias psicológicas que permiten afrontar las experiencias de fracaso.

Y volvemos de nuevo a la clave. Encontrarte con experiencias en las que no estás consiguiendo o no has conseguido lo que esperabas, no te convierte en “fracasado”. Cuidado con etiquetarte. Es dañino emocionalmente. Si te miras con perspectiva, seguro que encuentras momentos, áreas de tu vida y situaciones en las que te implicaste y si lograste sentirte bien. No las desprecies.

Aún voy más allá, seguro que habrá experiencias en las que tus expectativas no se cumplieron, pero no sufriste tanto. ¿Qué hiciste para superarlo o que no te importara tanto?.

En definitiva, la forma en la que afrontas las situaciones de fracaso, es lo que te va a permitir sufrir menos y aprender más. Aceptar la vida con todas sus experiencias y seguir adelante. Ser consciente de qué recursos utilizas para gestionar las emociones de todas tus experiencias vitales. 

Cómo recuperarte cuando sientes que has fracasado

Vamos a reflexionar ahora sobre algunas pistas para comprender este sentimiento tan intenso como puede ser el fracaso.

Comprenderte siempre es el paso previo para aprende a cómo recuperarte cuando sientes que has fracasado.

Contaremos con algunas ideas de Guy Winch, Ph.D., autor en Psychology Today y ponente en TED talks.

El autor nos propone una primera clasificación de estilos de afrontamiento, que definen como las personas actúan:

  • Aquellos que abandonan rápidamente. Realizan un primer intento de abordar un reto pero no lo consiguen. Posteriormente, lo dejan estar ya que identifican que está fuera de su alcance.
  • Personas que desmoralizan tanto que se bloquean y permanecen pasivos y con sensación de desamparo.
  • Aquellos que fracasan pero siguen intentándolo hasta que lo consiguen.
  • Personas que se estresan y se autoevalúan tanto que no pueden pensar.

¿En qué estilo de afrontamiento te sueles mover con mayor frecuencia?. Como ves la forma en que afrontamos el fracaso es fundamental para el éxito en la vida. También para tu bienestar, equilibrio personal y felicidad.

El fracaso duele. Ahora bien, puede ser una valiosísima fuente de aprendizaje e información. Puede ser, si te das permiso una experiencia de crecimiento personal, en tanto en cuanto, te plantees que puedes hacer diferente la próxima vez. Si te quedas mirando como no consigues lo que quieres, no habrá ni crecimiento, ni aprendizaje ni equilibrio personal.

Todo las personas pueden aprender de las experiencias de fracaso. Ahora bien, es importante entender el impacto que tiene en ti, las limitaciones psicológicas que crea y los retos emocionales que conlleva.

El único verdadero fracaso, es aquel del que no aprendes nada.

Limitaciones psicológicas cuando sientes que has fracasado

Abordar y poner en marcha tus mejores recursos psicológicos ante el fracaso marcará la diferencia de cómo te sientas y de lo que consigas. Cuando sientes que has fracasado:

  • Las metas parecen que son más inalcanzables y que tú eres más “pequeño”. Fracasar puede hacerte sentir menos inteligente, menos válido, menos capaz y menos competente. Todos estos sentimientos tendrán un alto impacto en tu autoestima y en el resultado de los esfuerzos que realices en el futuro. Extraerás conclusiones generalizadas de tu aparente incapacidad para conseguir nuevos retos. Por otro lado, los pensamientos negativos de tu diálogo interno, te impedirán analizar desde la calma. Te dificultarán valorar de una forma más objetiva cuáles son las verdaderas causas de por qué no lo estás consiguiendo. Y así poder buscar la solución.
  • Se te olvida crear un plan para tu meta. Al igual que los propósitos de año nuevo, puedes comprobar que con mucha frecuencia la lista de propósitos se queda en el papel. Nuevamente puedes comprobar que fracasas una y otra vez en conseguir lo que deseas. Normalmente, dedicamos mucha energía en este tipo de listas. Lo que quizá se te olvide es en preparar un plan para abordarlo. Es fenomenal que te plantees una lista de retos. Ahora bien, que sea una lista alcanzable y motivadora. Y además le añadas un plan para cada meta. Un plan que incluya cada paso, cada recurso psicológico que utilizarás y cada estrategia que pondrás en marcha en caso de desmotivación por encontrar dificultades. 

"Bucles" emocionales

  • Pasividad y sensación de desamparo. Cuantas más interpretaciones realices a cerca de tu incapacidad de afrontar nuevos retos, mayor será tu desmotivación. Con lo que tu pasividad en las actuaciones y tu sensación de desamparo crecerá. ¿Cómo vas a seguir adelante si estás invirtiendo gran parte de tu energía en convencerte que no puedes?. De hecho, cuanto más te convences más compruebas que no puedes. Claro, pensar que no puedes resolver una situación difícil, hará que no inviertas en realizar ningún esfuerzo. Este bucle será tu mayor trampa. Al no tomar ninguna decisión, por pequeña que sea que te acerque a tu objetivo, seguirás experimentando situaciones de fracaso.
  • La sensación de ansiedad, culpa o vergüenza bloquea tu concentración. Estas emociones pueden ser tan intensas que dificultan tu capacidad para comprender cuestiones clave en el logro de resultados. Además, La activación constante de estas emociones bloqueará tu habilidad para recuperar información o habilidades clave, así como tu capacidad para tomar decisiones.
  • Refugio en el apoyo emocional como única estrategia de recuperación. Cuando el sentimiento de fracaso o de “aparente incapacidad” es intenso, es posible que tiendas a refugiarte en el autoconsuelo. O incluso, que las personas que están a tu alrededor, tiendan a consolarte y mimarte para que no sufras. Está comprobado que el apoyo emocional y social como estrategia sólo te mantendrá en la afirmación de que “no puedes” conseguirlo.

"Bucles" mentales

  • Te “enganchas” a la sensación de que tus pensamientos son la verdad. Pensamientos del tipo: “no voy a ser capaz”, “esto es demasiado para mi”, “yo no soy suficientemente…”, “mi hermano, mi amigo, mi compañero es más fuerte que yo…” se repiten constantemente en tu cabeza.  La verdad es que este tipo de reflexiones internas tienen una funcionalidad, prevenir que te sientas más ansioso, desechando la posibilidad de que vuelvas a intentarlo. Te previenen del hábito de gestionar nuevas emociones a las que no estás acostumbrado. Convierten así, lo que piensas en tu realidad inmediata. Con lo que tenderás a no hacer ningún esfuerzo adicional o diferente para afrontar el reto que tienes delante. 
  • Se dispara tu capacidad para imaginar mayores fracasos en el futuro. Al activarse el Sistema Nervioso Simpático tus capacidades cognitiva se mantienen limitadas, pudiendo poner en marcha solo un tipo de recursos psicológicos. Los más frecuentes son: seguir atribuyéndote la culpabilidad, buscando más errores pasados que realizaste, recordar eventos negativos anteriores y anticipar nuevos problemas. Con este enfoque mental, imaginarás cada vez mayores situaciones similares a la original que no pudiste afrontar, creyendo que tampoco podrás afrontar nuevos y diferentes retos. 

El secreto de permanecer siempre vigente es comenzar a cada momento.

Qué puedes hacer cuando sientes que has fracasado

Todo el apoyo emocional que quieras junto con aprendizaje

Por si nos habíamos sorprendido antes por el hecho de que la búsqueda de apoyo emocional no te ayudará, vamos a situarnos. Cuídate, mímate y busca el apoyo que necesites. Ahora bien, añadámosle una condición de éxito. Aprende. Esta es la estrategia más eficaz. ¿Qué puedes aprende de esta experiencia?. Pero no te quedes en un aprendizaje abstracto y trascendental. Identifica claramente qué necesitas cambiar, qué acción realizaste que necesitas modificar, mejorar o realizar de forma distinta. 

El fracaso te proporciona nuevas oportunidades. Aprovéchalas. Recuerda que cuando algo no te sale bien, te sitúa en un nuevo escenario que hubiera sido imposible que experimentaras de no atreverte a abordarlo. 

Al contrario de lo que te dicen tus miedos y pensamientos negativos, que ya sabes que te previenen de una nueva gestión emocional, el fracaso te hará más fuerte. Te permitirá aprender recursos psicológicos diferentes que te facilitarán nuevos éxitos en el futuro.

Si lo analizas bien y te permites hacerlo desde la calma, es la constante inversión en progresar, y superar cada paso de tu reto final lo que más contribuye a tu bienestar y satisfacción personal. Más allá del éxito final, la gestión (durante el proceso) del fracaso es una de las llaves para asegurarse el constante bienestar emocional y la felicidad. 

Pon el foco en aquello que puedas controlar y dependa de ti

La mejor forma de recuperar la creencia en uno mismo es activar tu capacidad para centrarte en lo que puedes controlar. Lo primero, es evaluar de nuevo la fase inicial, es decir, el plan para alcanzar tu meta. Segundo, tu desempeño, es decir, cómo pusiste en marcha tu esfuerzo, cómo actuaste en esa parte de tu camino hacia la meta final. 

Así, que si quieres realmente, aprender del fracaso y aumentar la percepción que tienes de ti, céntrate. Centra tus esfuerzos en redefinir tu meta de la forma más realista y específica posible. Ser mejor líder, mejor profesional o mejor estudiante está fenomenal. Ahora conviértelo en algo más realista y concreto. “Quiero ser capaz de realizar mejor las conversaciones sobre exigencia y desempeño con mis colaboradores”. O, “quiero manejar determinada técnica/habilidad en mi profesión para abordar la situación de…”. O bien, “ quiero acordarme con más facilidad y calidad lo que estudio durante estos meses hasta el examen”. 

Tu capacidad para reorientar tu atención y tu energía es crucial para aprender a cómo recuperarte cuando sientes que has fracasado.

Fragmenta y planifica para recuperarte del fracaso

Fragmenta cada paso intermedio hacia tu meta. Aprender la capacidad de diseñar retos intermedios suficientemente motivadores es otra de las claves. Nuevamente céntrate en lo que depende de ti, lo que puedes aportar, lo que puedes hacer diferente para alcanzar esa meta intermedia.

Que no se te olvide asignar plazos de tiempo. Tan importante es la fecha en la que empezarás a poner en marcha nuevas acciones como la fecha en la que lo habrás completado. 

Y por último, haz una lista de posibles situaciones de desmotivación, dificultades que te puedan surgir o tentaciones que puedas tener que te desvíen de tu meta intermedia. Añade a esta lista posibles soluciones que puedas anticipar y poner en marcha si llega el caso. 

Potencia el control que tienes sobre el desempeño de tus tareas

  • Describe exactamente la situación en la que no has conseguido lo que querías o esperabas. 
  • Explica con detalle los factores que han contribuido a tu fracaso.
  • Clasifica que factores están bajo tu control y cuáles no.
  • Reenfoca cada uno de los motivos y factores que están bajo tu control y aprende a verlos desde una perspectiva diferente.
  • Crea un nuevo plan de acciones que dependan de ti para abordar de nuevo la situación.

Hazte responsable del miedo que sientes ante el fracaso

Es tu miedo y tu ansiedad. Nadie la resolverá por ti a menos que tomes la decisión responsable de afrontar estas emociones difíciles. Aprende a cómo gestionar tus emociones más difíciles. Reflexiona cómo superaste en el pasado emociones que te pudieron bloquear. Comparte con personas de confianza lo que sientes con el fin de descargar y entenderte mejor. Evita compartir lo mal que te sientes constantemente para mantenerte en esa situación emocional. Te mantendrá en posición de víctima.

Pide ayuda profesional si es necesario para gestionar tu capacidad para gestionar tus emociones. Escribe sobre lo que sientes y el impacto que está teniendo en ti. Libera el peso emocional que sientes para poder abordarlo mejor. 

Gestionar y ocuparte de tus emociones te ayudará a volver a centrar tu atención y tus esfuerzos. Ocúpate de que puedas salir exitoso de tus meta final y de tus retos intermedios. Sigue adelante, demuéstrate que los pensamientos de miedo solo son avisos, no realidades inamovibles.

Compensa el desgaste emocional del miedo y de la ansiedad, felicitándote por los pequeños retos intermedios que consigas. Recuerda que para mantenerte en equilibrio emocional necesitas ocuparte de vivir 3 experiencias positivas por cada negativas que vives. ¿Cómo vas a asegurar que vives esas experiencias positivas?. Amplía la visión de tu autoestima conforme vayas consiguiendo esos pequeños retos intermedios que has planificado. Aprende a verte mejor de cómo te veías antes. 

La persona a la que admiras se repuso seguro de sus fracasos y es por ese motivo por el que la admiras. ¿Cómo conseguirás admirarte a ti mismo?

Conclusión

Repasemos las ideas clave para aprender a cómo recuperarte cuando sientes que has fracasado: 

  • La sensación de fracaso viene frecuentemente acompañada de sentimientos de culpa y vergüenza. Es muy importante que estés preparado para gestionar las emociones que acompañan a tus retos.
  • Procura que tu estilo de afrontamiento ante nuevos retos sea asumir el fracaso y seguir intentándolo hasta conseguirlo.
  • Para que las metas no te parezcan tan inalcanzables es importante que diseñes el plan que seguirás para alcanzar tu meta.
  • Recuerda que los “bucles emocionales” limitarán tu valía real.
  • Los “bucles mentales” son tu mayor “trampa” para aprender a cómo recuperarte cuando sientes que has fracasado.
  • Busca apoyo emocional junto con la condición de éxito de potenciar tu aprendizaje.
  • Céntrate en lo que depende de ti.
  • Potencia el control que tienes sobre el desempeño de tus tareas.
  • Hazte responsable del miedo que sientes ante situaciones de fracaso.
¿En qué sientes que has fracasado y estás sufriendo el impacto de las limitaciones psicológicas?
¿Cuáles es tu comportamiento habitual ante nuevos retos?
¿Qué nuevas medidas puedes poner en marcha para aprender a cómo recuperarte cuando sientes que has fracasado?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo protegerse del sentimiento de culpa

Cómo protegerse del sentimiento de culpa. ¿Cómo lo llevas?. ¿Te acompaña el sentimiento de culpa habitualmente en tu vida?.

El sentimiento de culpa es un sentimiento bastante frecuente originado por la creencia de que has hecho algo malo o equivocado. Incluso, este sentimiento de culpa incluye la creencia de que has hecho daño de alguna forma a otra persona. Es esa terrible sensación de eres “el malo”. 

A decir verdad, es muy difícil vivir sin herir a nadie. Ya que cada uno elige sus prioridades vitales y sus decisiones. Vivir de acuerdo a unos estándares, criterios o valores personales puede hacer que, de vez en cuando, actúes de forma que puedes ofender o herir a alguien sin querer. 

Habitualmente el sentimiento de culpa, suele ser puntual y temporal, y desaparece fácilmente. Es ese sentimiento de culpa que aparece cuando te saltas tu dieta, te gastas más dinero que lo presupuestado, procrastinas … etc.  Cuando tienes esta señal de culpabilidad, normalmente tratas de buscar formas de compensarlo, disculparte, o de arreglar la situación. Este sentimiento suele ser pasajero y no acaba molestando ni dañándonos demasiado emocionalmente. 

De hecho, podríamos decir que la culpa, al igual que la vergüenza, tiene un papel funcional. Te avisa de cuándo te alejas de tus prioridades, y de lo que consideras adecuado para ti, y para los que te rodean. 

Ahora bien, no todo sentimiento de culpa es funcional ni adaptativo. Algunos sentimientos de culpa y sus motivos, realmente dañan mucho la salud emocional de las personas. Cuando el sentimiento de culpa está arraigado en tu vida, y dura ya mucho tiempo, empieza a ser no saludable.

Vamos a profundizar hoy en el sentimiento de culpa para entenderlo mejor según el análisis de algunos autores, entre ellos Guy Winch, que nos indica tipos y consecuencias. 

Cómo protegerse del sentimiento de culpa

Repasa conmigo los tipos de sentimiento de culpa más frecuentes. Verás sus implicaciones y puede que te ayuden a comprenderte mejor. 

Tipos de culpa.

Culpa no resuelta

Este tipo de culpa es la más frecuente y la más dolorosa. Una de las principales razones es que, en ocasiones, crees que eres bueno en pedir disculpas. Pero, te das cuenta que no es así, y la posible disculpa que has hecho, no ha resuelto del todo la situación. Seguramente podrías haberlo hecho de una manera más eficiente. 

Otra forma en la que la culpa permanece sin resolver es cuando realmente el daño causado a otra persona demasiado grande para que te pueda perdonar. O bien esa persona quiere perdonarte pero no está siendo capaz. En ambas situaciones, el sentimiento de culpa no se resuelve y puede convertirse en un sentimiento tóxico. Además, es habitual que te acompañe una gran ansiedad difícil de mitigar.

Podríamos incluir aquí también, el sentimiento de culpa que tiene que ver con pensar que hemos hecho algo malo porque otros no se sienten bien. Con lo que el criterio para validar tu estatus de culpa, lo tienen los demás. Este escenario es bastante tramposo, porque tiende a hacerte creer que la única forma de no sentirte culpable es atendiendo siempre los criterios de los demás. Lógicamente este objetivo es inalcanzable, y racionalmente puede que hasta lo aceptes. Ahora bien, mira las implicaciones emocionales. Si realmente asumes este sentimiento de culpa será difícil, o imposible resolverlo, ya que los criterios y necesidades de los demás cambian constantemente, en una misma persona y entre las personas que tienes más cerca.

Asumir que eres responsable de las emociones de los demás te llevará a una espiral difícil de solucionar. Además, te mantendrá en estado permanente de insatisfacción y valía personal. Será prácticamente imposible que puedas resolver o compensar la situación.

La culpa de los supervivientes

Este sentimiento de culpa aparece en las personas que han sobrevivido a situaciones traumáticas. Se encuentran que ha habido otros implicados que han sufrido más y ellos no. Surgen entonces todo tipo de dudas y preguntas en relación a por qué ellos han salido ilesos de esa situación y otros no. Incluso puede ocurrir que se sientan culpables porque piensan que podrían haber hecho algo para evitar el daño, aunque realmente no es así. Es la culpa de los supervivientes en catástrofes naturales, enfermedades, accidentes o eventos negativos inesperados y no controlables.

Lo más difícil de este sentimiento de culpa es que no puedes hacer nada para resolverlo. No hay nadie a quien pedir perdón, ninguna relación que arreglar, o nada que ajustar en tus prioridades personales.

La culpa por separación

La culpa de separación surge cuando tratas de seguir adelante con tu vida o mejorar de alguna forma y esto implica un coste. Tomar decisiones sobre seguir adelante, a veces, implica que dejas a algunas personas atrás. Bien por que no las ves tanto, o porque tus prioridades ya no son las que eran y esto implica decisiones diferentes entre vosotros.

Este sentimiento de culpa hace que valores tu actuación en esta relación como desleal hacia las personas que dejas atrás. Irse fuera a estudiar, cambiar de residencia por trabajo, decisiones personales que implican otro estilo de vida, etc. Es aquí cuando surge la preocupación de qué pensarán tus seres queridos sobre tus decisiones. También aparece la duda de si estás cumpliendo o no las expectativas de los demás sobre ti. Incluso el miedo de que tus decisiones se consideren desleales y negativas.

Heridas psicológicas del sentimiento de culpa

Hay dos heridas psicológicas fundamentales cuando la culpa empieza a ser tóxica, y no saludable para las personas. 

La primera de ellas, es la que incluye un impacto en la vida y felicidad de la persona. Este tipo de culpabilidad reduce seriamente tu capacidad para prestar una adecuada atención a tus necesidades y responsabilidades. Suele provocar auto-castigo.

La segunda, provoca consecuencias muy negativas en tus relaciones personales. Dificulta la comunicación y limita la forma en la que te relacionas. Con este sentimiento de culpa disminuyes la autenticidad del comportamiento. Suele además asociarse al sentimiento de vergüenza.

Para saber cómo protegerse del sentimiento de culpa, es importante que analices qué impacto está teniendo en ti. 

¿Qué impacto tienen las heridas psicológicas del sentimiento de culpa?

  • Autocastigo: Sensación constante de que tienes que “pagar” por el daño realizado. Puede distraerte de tus responsabilidades habituales e inundar tus pensamientos y emociones diarias. Puede paralizarte y convertirse en el tema central de tu vida. De hecho, hasta que no decides realizar algunas acciones para resolverlo, el sentimiento de culpa no es emocionalmente saludable. Es importante que te des cuenta que además de sentirte mal, este sentimiento de culpa te impide sentirte bien por otras vivencias. Puede acabar en desmotivación general y apatía.
  • Bloqueo en relaciones personales: El sentimiento de culpa no resuelto impide cuidar las relaciones actuales y crear nuevas. La tensión de la culpa dificulta hablar con normalidad del hecho que lo motivó, y acabas evitando cualquier conversación al respecto. Esto genera a su vez, que la relación sea difícil y falte confianza. 
  • Relaciones tóxicas y con manipulación emocional. Suele darse en relaciones personales my cercanas y familiares. Es un tipo de influencia manipuladora a la que a veces, te sometes cuando alguien muy cercano te envía mensajes condicionales. “Un día me pasará algo y no te enterarás porque nunca me llamas”. “Desde que tuviste esa discusión, tu amigo, tu familiar está sufriendo mucho”. “Si tomas esa decisión, me harás muy infeliz”. Este tipo de manipulaciones realmente se realizan con el objetivo de influir en tus decisiones o comportamientos. Es posible que acabes asumiendo tu culpa por todos estos mensajes. Es importante, entonces recordar que son demandas poco constructivas de los demás, y que la clave está en buscar soluciones saludables. Y no asumir que nuevamente, “eres el malo”, porque no haces lo que esperan de ti.

Agresividad y extremismo

  • Reacciones agresivas. Para lidiar y desprenderte del sentimiento de culpa, es posible que trates de defenderte con todas tus fuerzas. Y esta intensa fuerza, puede resultar en comportamientos agresivos o incluso de evitación e desprecio por otras personas. Actuar de esta forma te hace volver irremediablemente a nuevos comportamientos por los que más tarde te puedas sentir culpable. Así, añadirás al sentimiento de culpa inicial más motivos por los que sentirte mal, poco valioso y posiblemente no digno en esa relación personal. 
  • Enfoques excesivos ante las vivencias cotidianas. La culpa puede que te convierta en una persona excesivamente consciente del impacto de tus actos. O bien, que te lleve a ser excesivamente sensible a lo “correcto” y a lo “incorrecto”.
  • Ignorar otras emociones. El sentimiento de culpa puede llegar a abarcar bastante energía y tiempo en tu vida, con el consecuente desgaste emocional. Esto te puede llevar a no ser capaz de disfrutar de vivencias y resultados positivos que estás obteniendo en otras áreas o relaciones de tu vida.

Cómo saber si el sentimiento de culpa es tóxico o saludable

Diana Lalor, Psicóloga y Propietaria de Cottesloe Counselling Centre, y la Dra. Margaret Paul, co-creadora de la web Inner Bonding, nos ayudan a entender claramente la diferencia y los objetivos a trabajar. El sentimiento de culpa puede ser saludable y ayudarte. En otros casos, no sólo no te ayudará, sino que te afectará emocionalmente de forma seria. 

También repasaremos algunas de las recomendaciones de Leon F. Seltzer de Psycology Today. 

Para potenciar las estrategias de afrontamiento y saber cómo protegerse del sentimiento de culpa es fundamental saber si es saludable o tóxica.

Cómo es el sentimiento de culpa saludable

El sentimiento de culpa es saludable cuando has hecho algo erróneo (hacer daño a alguien de forma deliberada, por ejemplo). Este sentimiento te permite ser consciente y asumir la responsabilidad de tus decisiones y tus acciones. Cuando enfocamos la culpa de manera saludable, tu voz interior te permite poner el foco en cómo mejorar para la próxima vez. Así, esta perspectiva del sentimiento de culpa te facilita observarte valorar tu comportamiento en la medida que cuidas o no de los demás.

Cómo es el sentimiento tóxico de culpa

El sentimiento de culpa puede volverse tóxico cuando eliges ser excesivamente responsable, consciente y competente. Casi buscando el perfeccionismo. Esta forma de afrontar tus vivencias puede llevarte a asumir más responsabilidades y tareas de las que realmente puedes afrontar. 

Con frecuencia el sentimiento tóxico de culpa se basa en la creencia de que puedes controlar e influir en los sentimientos y comportamientos de los demás. Eso sí, con la condición de que actúes “correctamente”. Este enfoque condicional te lleva a juzgarte a ti mismo constantemente de forma que trates (falsamente) de asegurar o justificar que tu comportamiento es correcto. De esta forma, esta constante auto-evaluación negativa de ti mismo provoca el sentimiento tóxico de culpa.

Como consecuencia puede que te veas inmerso en un círculo sin salida. Tiendes a creer que has hecho “algo malo” cuando realmente no lo has hecho. Por ejemplo, dejar un trabajo, decidir estudiar fuera, o cambiar las prioridades en tu vida puede causarte un sentimiento tóxico de culpa. Es posible que consideres que dejas atrás o haces que sufran otras personas.

Todas las decisiones personales implican cambios para las personas que están a tu alrededor. Resulta imposible conseguir que todo tus seres cercanos se sientan bien con tus decisiones. Fundamentalmente, porque no son tú. Tienen otras prioridades, otros valores, y seguro tomarían otras decisiones. No olvides, que tú tienes derecho a tus propias elecciones.

Limita tu responsabilidad

No eres responsable de cómo se sienten los demás, sólo eres responsable de tu intencionalidad. Si tienes la intención de hacer daño a alguien, eres responsable del resultado de estas acciones. Ahora, cuando tratas de hacer algo por y para ti mismo, sin la intención voluntaria de hacer daño a alguien, no eres responsable de cómo se sienten los demás. 

El sentimiento tóxico de culpa no admite errores. Provoca que esperes demasiado de ti mismo y de los demás. Puede surgir ante:

  • Conflictos de valores personales.
  • Disciplinas excesivamente rígidas o duras.
  • Estándares o normas de comportamiento poco realistas.

Cómo centrarte en la culpa saludable y protegerte del sentimiento tóxico de culpa

cómo resolver el sentimiento de culpa
  1. Reconoce el tipo de culpa con el que estás lidiando. El sentimiento de culpa es útil siempre que te ayude a mejorar. Tiene un propósito y te facilita crear nuevos retos que potencien tu madurez personal. Cuando no existe ningún propósito por el sentimiento de culpa, permanece alerta. En este caso, necesitas de la inteligencia emocional para resolver esta emoción.
  2. Planifica cambios o compensaciones si la situación que has originado realmente está en relación a un comportamiento que puedes mejorar. La culpa saludable te avisará de que necesitas realizar algo diferente de cómo actúas habitualmente. Esa acción diferente te permitirá reparar o compensar el impacto que se ha producido en tus relaciones. Piensa cuál es el siguiente paso que necesitas hacer.
  3. Acepta que te has equivocado, pero actúa. Si tus intenciones de traicionaron y realizaste en algún momento algo que sabes que dañaría a otros, arréglalo o compénsalo. Haz algo, actúa. Cómo se sienta la otra persona depende de ella.  Que tú vuelvas a restablecer tus prioridades, intenciones y valores depende de ti.
  4. Aprende y ten en cuenta que la perfección no existe para nadie. Acepta que todo no lo sabes hacer, que puedes equivocarte y que ese, justo, es el momento en el que puedes aprender. Ni siquiera las personas que admiras son perfectas. Todas las personas tienen un potencial de mejora. Llena tu potencial de mejora de nuevos hábitos, enfoques, estrategias y decisiones. En caso contrario, te privarás de crecer personalmente. 

Más estrategias para conseguir un sentimiento de culpa saludable

  1. Admite el poco control que tienes sobre el comportamiento y las emociones de los demás.  Esta aceptación te ayudará a juzgarte menos y en consecuencia a castigarte menos, por no cumplir las expectativas de los demás. Así, podrás fomentar y aprovechar mejor los sentimientos saludables de culpa.
  2. Aprende a perdonarte y a seguir adelante con orgullo. Estoy segura de que el mismo comportamiento que no te perdonas, lo perdonarías a otra persona. Eres igual de valioso que los demás. ¿Para qué mantenerte en una posición inferior?. Necesitas ser la principal fuente de perdón y de estima hacia ti mismo. A partir de ahí, los demás podrán aceptarte y apreciarte mejor. Es muy doloroso permitir que la falta de perdón a uno mismo invada toda tu vida.
  3. En el pasado, no sabías lo que sabes ahora. Como dijo Heráclito: “nunca nos bañamos dos veces en el mismo río”. Considerar que acciones pasadas las hubieras realizado de otra manera es inevitable. Esto no te convierte en culpable. Sencillamente, lo que eres hoy te hará casi siempre ver acontecimientos pasados de otra forma. Tú has cambiado, seguramente eres más sabio que ayer y afortunadamente harías las cosas de otra forma. Significa que has crecido. Pero no, que te equivocaste. 
  4. Acepta que en ocasiones estás asumiendo ideales muy altos que no son los tuyos. En ocasiones, si lo analizas, es posible que estés asumiendo expectativas e ideales excesivos. Primero que puede que no sean tuyos, los asumiste por presiones familiares, sociales o laborales. Y segundo, que puede que sean muy altos, y no tengas en cuenta tus propios límites. Deja de culparte por ello. Decide en qué quieres invertir energía, tiempo y compromiso por ti mismo y hasta donde te haría sentir satisfecho.

2 estrategias más para afrontar el sentimiento de culpa

  1. Reconoce tu derecho a proteger tus propios intereses. Aprende a decir no cuando lo consideres sin sentirte culpable por ello. Estar constantemente accediendo a las demandas de los demás cuando, sobre todo, va en contra de lo que tu sientes o piensas, no te ayudará. Te situará en un plano inferior a la opinión de los demás por miedo a ser rechazado. Las personas que de verdad te aprecian respetarán tus decisiones y elecciones. No necesitan que estés siempre actuando como lo harían ellos.
  2. Ten un diálogo compasivo contigo mismo. A lo largo de tu trayectoria vital, seguro que has recibido muchos mensajes y recomendaciones sobre cómo comportarte y cómo ser para ser una “buena persona”. Es lógico, ya que esto te ha permitido seguramente llegar a ser parte de quién eres. Ahora bien, conforme te has hecho adulto, estoy segura de que has tenido tus propias experiencias y aprendizajes. Has ido elaborando seguro tus propias prioridades, intereses y elecciones. En ocasiones, estos nuevos aprendizajes han entrado en conflicto con lo que “te enseñaron”. Y es totalmente normal. La vida cambia y los intereses de las personas son diferentes. Asúmelo. El mayor protagonista de tu vida eres tú. Y tienes por ello, derecho a vivir con los valores y decisiones que tú elijas. Aprende a integrar lo aprendido en el pasado con tus nuevas elecciones sin castigarte mentalmente por ello. 

Conclusión

Cómo protegerse del sentimiento de culpa es el objetivo que te traigo hoy. Recuerda estas recomendaciones para revisarlas desde la calma cuando tengas un rato para ti:

  • Identifica el tipo de culpa con el que estás lidiando y qué nivel de ansiedad de está causando. Puede ser una culpa no resuelta, por supervivencia o por separación.
  • Analiza las heridas psicológicas que están siendo un coste emocional para ti. El auto-castigo, el bloqueo en relaciones personales, la manipulación emocional y las reacciones agresivas son algunas de ellas. 
  • Aprende a diferenciar si el sentimiento de culpa que estás experimentando es tóxico o saludable. Si es saludable te ayudará a mejorar. En caso de ser tóxico, necesitas invertir en regular las emociones que sientes en esas situaciones.
  • Crea acciones de cambio y mejora para comportamientos que sabes que puedes hacer mejor u aprender.
  • Asume que el error es parte del aprendizaje vital.
  • Recuerda que no tienes control sobre las emociones y los comportamientos de los demás. Sólo eres responsable de la intención de tus actos y decisiones.
  • Se compasivo contigo mismo como lo harías con los demás.
¿Cuánto te afecta en tu vida diaria el sentimiento de culpa?
¿Has analizado si puedes hacer algo para arreglar la situación?. ¿Cómo lo solventarás?
En caso de que no puedas hacer nada y no te permita aprender, ¿por dónde empezarás para aceptarte y ser compasivo contigo mismo?. Te en cuenta que puede que estés sintiéndote culpable sin necesidad de hacerlo.

Y si te apetece y puede ayudarte...

7 formas de ser dependiente emocional y no te das cuenta

¿Eres dependiente emocional y no te das cuenta?. La dependencia emocional genera mucho dolor y afecta en gran medida a la autoestima de la persona. Recordemos que se alimenta la dependencia emocional cuando:

  • Te sientes responsable de cómo están los demás.
  • Tiendes a decir que estás de acuerdo, cuando no lo estás por miedo al rechazo.
  • Llegas al límite para evitar conflictos y enfados.
  • Dices que sí a todo el mundo.
  • Buscas aprobación en tu vida personal y profesional.
  • Inviertes mucha energía en impresionar a los demás.
  • Te guía el miedo al rechazo.

7 formas de ser dependiente emocional y no te das cuenta

Te invito a reflexionar sobre 7 comportamientos habituales hoy en día. Posiblemente no te des cuenta, pero afectarán a tu autoestima y al modo en que te relacionas con los demás. Date un momento para reflexionar y crear posibles cambios. 

Si no me contestas o me llamas enseguida, no me valoras

En la era de la mensajería instantánea, se suele esperar que el otro esté disponible para uno mismo inmediatamente. Es habitual, mandar un mensaje o hacer una llamada y no solo esperar que te contesten al instante, se pide aún más. Se considera casi una obligación que el otro te atienda. 

Quizá me digas, ¡eso no es posible!. Bueno, seguro que a ti no te pasa ;-). Pero yo lo veo todos los días. Discusiones por el móvil por este tema, cuando vas en autobús, cuando escuchas sin querer la conversación de una pareja cuando paseas por la calle, incluso en consulta psicológica aparecen estos temas…

Bien ahora revisa, ¿qué nivel de ansiedad, contrariedad y enfado te genera que no te llamen enseguida o que no te contesten a ese mensaje que te has preparado?. ¿Por qué te ocurre?

Si detectas que este tipo de situaciones te generan sufrimiento y ansiedad, ponte alerta. Es una de las señales de posible dependencia emocional. La persona que sufre cuando no recibe una respuesta inmediata está creando 3 hábitos dañinos para la autoestima:

    1. Medir su valía personal en función del tiempo que el otro le dedica y la rapidez con la que le contesta. Cuanto más y más rápido me prestas atención, más valioso soy para ti.
    2. Crear el hábito de “gratificación inmediata”: he enviado un mensaje (acción) y quiero una respuesta inmediata (gratificación).
    3. Como consecuencia no aprende a vivir con incertidumbre y desarrollar su resiliencia. Cada vez más las personas están perdiendo la capacidad de vivir con cierta incertidumbre, activando sus circuitos de ansiedad. Estas reacciones emocionales cada vez son más frecuentes, y más potentes, con eventos cada vez menos importantes.

Gestiona tu incertidumbre

Tengamos en cuenta que si hacemos esta interpretación rápida y automática “si no me contestas enseguida, no me valoras”, estamos dependiendo del otro. Es la actuación de la otra persona la que valida tu valor como persona. Es importante aprender a vivir con capacidad de postergar resultados y recompensas. Sobre todo porque en situaciones más graves e importantes, resultará más difícil manejarlas.

Recordemos que el otro tiene derecho a elegir cuando nos llama y cuando nos responde. No es que no seas su prioridad. A lo mejor, no puede. O posiblemente quiera elegir un momento más tranquilo para hablar o contestar. Incluso, puede no estar bien, y quiera contestar cuando esté mejor.

Evita en esta era digital atormentarte por el doble check de los mensajes, por el estado “en linea” o por cualquier otra indicación digital. La tecnología está para ayudarnos. De ti depende que nivel de dependencia emocional quieres crear en tus relaciones y con los medios tecnológicos que tienes a tu alcance.

Haces un interrogatorio a la otra persona para ver si le puedes pedir algo y no molestar

¿Qué vas a hacer cuando termines?. ¿Vas a ir hoy a…?. ¿Tienes muchas cosas que hacer hoy..?. ¿Y luego tienes un rato libre?. Y así un sinfín de preguntas que determinadas personas realizan a la persona a la que le quieren pedir algo.

Quizá no se quiera molestar al otro. Es posible que seas amable y quieras interrumpir lo menos posible a la otra persona. Pero realmente cuando realices tres, cuatro, cinco preguntas antes de pedir lo que quieres, realmente estás haciendo otra cosa.

Estás seguramente evitando que el otro rechace tu petición. Estás evitando por todos los medios escuchar un posible NO a tu demanda.  Y es que esta es otra palabra y respuesta a la que cada vez se tiende a aceptar menos. Estás preparando el camino de un SÍ. Porque así valoras positivamente el aprecio de la otra persona. Todo es más fácil de esta forma. 

Aprende a recibir un NO

Ponte alerta de nuevo. Tu rechazo a escuchar un NO, está haciéndote dependiente emocional de las respuestas del otro, de su atención y de su tiempo. Pregunta directamente qué necesitas, qué quieres o lo que propones. Tienes derecho a pedir. Ahora recuerda, que el otro tiene derecho también a decir NO. Practica el llegar a un acuerdo, acepta el NO en tu vida. Busca alternativas. 

Y sobre todo evita asociar un NO a tu valía personal. Evita interpretar mágicamente que un NO, es un rechazo a tu persona y al aprecio que la otra persona te tiene. 

Además estos derechos son bidireccionales. Tú también puedes decir NO a los demás y negociar cuándo puede ser un SÍ. Si determinado favor o propuesta no te vienen bien aceptarla en ese momento, negocia cuando sí que puede ser. No es necesario decir SÍ siempre a los demás. De verdad, que no cambia tu valía. El número de veces que estás disponible a los demás no dicta tu valor personal. Tampoco, el número de veces que alguien te propone una alternativa diferente a la tuya, o rechaza algo, no define tu valor ni el nivel de relación. 

Piensas y organizas tu agenda en función del tiempo libre que tiene la otra persona

“No, es que no puedo porque mi pareja ya ha terminado de trabajar y entonces…”. No puedo, es que mi hijo (suficientemente mayor), ya estará libre y quiere que…”. No es que…. ¿Te suena?.

¿Cuántas veces has dicho que no a un plan que te apetecía mucho porque no coincide con el horario adecuado para que puedas estar en todas partes?. Respira. Una cosa es querer estar con los tuyos, con amigos, compañeros de trabajo, etc… Otra muy distinta es que niegues tus ilusiones y preferencias para que no coincidan con el tiempo en el que parece que “deberías” estar haciendo otra actividad.

Proporcionar tu mejor tiempo, energía y atención a los seres queridos es fantástico. Ahora bien, que por obligación te impongas que solo puedes hacer determinada actividad o elección, haciéndolo coincidir con el tiempo en el que no están las personas importantes de tu vida, te hace dependiente emocional. 

No te van a querer menos. Y si lo hacen tenemos un problema :-(. Esa relación puede que no sea emocionalmente sana. Tienes derecho a elegir cómo invertir tu tiempo y tu energía. No estar disponible todo el tiempo para determinadas personas no significará que estas personas te valoren menos. Redistribuir el tiempo, realizar actividades con diversas personas de tu entorno enriquece las relaciones. Te permite después compartir nuevas experiencias. No te quites esa oportunidad.  

Aguantas y no dices nada de lo que no te gusta o te molesta hasta que ya no puedes más y explotas

Vale, no pasa nada. Ok, lo hacemos así. Bien, vale. (cuando no estás de acuerdo o algo te molesta).

Y así un día y otro día. Hay cosas que te molestan y te duelen pero no dices nada. Se crea una relación en la que tú otorgas y el otro dispone. Puede ser en el trabajo, en la familia o en las relaciones personales. Pero luego tú te vas con gran intranquilidad, ansiedad o tristeza, porque no has expresado nada de lo que sientes. Temes contrariar a la otra persona. Incluso llegas a creer que tus opiniones y sentimientos no son importantes.

Eso sí, habrá ocasiones que habrás comprobado, que saltas y explotas emocionalmente. Quizá de manera exagerada, pero es que llevas aguantando mucho tiempo.

Alerta de nuevo. Tú eres tan importante como los demás. Aunque en determinada situación, puedas estar equivocado, incluso así, tienes derecho a expresarte. Y no siempre será una cuestión de tener razón o no tenerla. Son tus gustos, tus preferencias tus conocimientos y tus sentimientos lo que pones en juego, y tiras a la basura cada vez que no te expresas. Vuelves a ser dependiente de un rechazo por parte de la otra persona. Que una persona se enfade no significa que no aprecia la relación. Sino le importara, ni siquiera se enfadaría.

Exprésate con libertad

Exprésate con libertad. Di lo que opinas, lo que sientes y lo que propones. Tienes derecho. Igual exactamente a cómo lo hace la otra persona. Y nuevamente, acompañando a este derecho, tienes la responsabilidad de aceptar un no, una nueva propuesta o un nuevo acuerdo. Que tú objetivo no sea no molestar. Cambia de objetivo si lo que quieres es que se haga lo que tú dices, y evitar nuevamente un NO.  Sé responsable de tus gustos, opiniones, ideas y emociones. Puedes expresar lo que quieras (con respeto, por supuesto) y ser responsable de ello. Acepta con tranquilidad sin interpretaciones irracionales la respuesta del otro. 

Es en el intercambio sano con las otras personas dónde más aprendemos. No te pierdas esa oportunidad.

Muestras tu enfado con silencio y con un lenguaje no verbal distante

Y piensas mentalmente: vale pues ahora no le contesto, ahora me callo, ya se dará cuenta.

¿Has visto en alguien esta conducta? ;-). El silencio digital o presencial, es la respuesta emocional que en ocasiones utilizas esperando que el otro te de una muestra de aceptación, respeto o cariño.

Bien, puede ser que la recibas. Sobre todo si en las relaciones cercanas hemos acostumbrado a la otra persona a que actuamos así.
Pese a la costumbre, no es sano emocionalmente. Esto no te ayuda. Nuevamente como en el punto anterior, estás negándote. Dependes de las muestras de cariño y/o aprecio del otro cuando te muestras en silencio o distante. “Si sé da cuenta y reacciona es que valora nuestra relación”. 

Sé responsable de gestionar tus propias emociones incómodas. Aprende a nivelar tus estados de malestar. Busca un enfoque adecuado para resolver lo que te incomoda con la persona que quieres. 

Interpretas cómo piensa, actúa o siente la otra persona

Si actúa así, es que… Si piensa así, entonces… Se ha molestado, entonces es que…

El uso de la “bola de cristal” como si de visiones reveladoras y certeras se tratara, se ha puesto en marcha :-). 

¿Te has preguntado qué ganas interpretando rápidamente a los demás?. Cuando interpretas de manera certera e inequívoca a los demás, según tu certero análisis, estás posiblemente preparándote para lo peor. Que no te pille desprevenido. Protegerte de un desengaño, rechazo o de algo que no entiendes. Posiblemente esté siendo tu objetivo y no te das cuenta.

Nuevamente alerta, por favor. El miedo a lo desconocido, a lo diferente, a la incertidumbre, puede hacer que reacciones de manera desmedida e inadecuada al comportamiento de los demás.  

Tu miedo te hará dependiente emocional

¿Dónde te has dejado aprender, conocer, enriquecerte con los demás?. Tu miedo te hará dependiente. Ejerce tu derecho a preguntar, y proporciona el derecho al otro a que se explique. Crea relaciones sanas en las que aprendas aunque sea para saber que esto no es lo que quieres. O quizá para descubrir nuevos enfoques que no habías tenido en cuenta. 

La protección emocional excesiva alimenta tu dependencia emocional, reduce tu capacidad de aprendizaje y tu nivel de resiliencia. También se verá afectada tu capacidad de inteligencia emocional que permite conectar con los demás. 

Valoras la bondad de una relación en función de cuánto te da en comparación con lo que tú le das

Es que yo siempre… y él/ella no… Cuando a él/ella le pasa algo yo siempre… y al revés no recibo lo mismo.

Y como conclusión valoras que no eres tan importante en esa relación como lo es para ti la otra persona. Te entristeces, te genera ansiedad, te incomoda. Has creado una dependencia de nivel de inversión en la relación. ¿Cuánto das tú?. ¿Cuánto te da la otra persona?. Si haces este esfuerzo por la otra persona, ¿por qué no recibes lo mismo?

¿Te has preguntado estas cuestiones alguna vez?. 

Sin querer, consciente o inconscientemente, has caído en la trampa emocional de valorarte en función de lo que recibes. La dependencia emocional suele ser grande en estos casos. Pones tu autoestima en riesgo cada vez que la atención que interpretas de los demás resulta en “saldo negativo”. Es más, conviertes en lista de requerimientos certeros lo que tú consideras que debe ser una relación. Creas una relación basada en ciertas obligaciones que se necesitan cumplir recíprocamente.

Se te olvida algo. Tú eliges que inversión haces en cada relación. Eres tú, quién define lo que te hace feliz dar en cada relación. Si quieres dar más, hazlo. Si quieres dar menos, hazlo también. Tú eres parte de la relación y también decides. Dar para esperar que el otro te de lo mismo, te crea dependencia y cierra posibilidades y aprendizaje en una relación.

Tú tienes tu propio código de conducta. La otra persona también. Descubrir que coinciden o que son complementarios será enriquecedor para cualquier tipo de relación, profesional, personal, familiar o emocional. Y por supuesto, lo que te da la otra persona no define tu valía personal. Recuerda, tu valía personal la defines tú.

Conclusión

Permanece alerta a si tu comportamiento diario te acerca a ser dependiente emocional y no te das cuenta. Recuerda que: 

  • La inmediatez exigida en las relaciones de hoy en día te impide aprender a gestionar la incertidumbre.
  • Tener miedo al rechazo y dar rodeos en tus conversaciones no te ayudará. Tienes derecho a preguntar y a pedir. También tienes la responsabilidad de asumir las respuestas de los demás.
  • Acepta un NO por respuesta. No pasa nada. No significa más que un NO.
  • Da a tus preferencias e intereses el mismo nivel de importancia que a las preferencias de los demás. Aprende a negociar y a enriquecerte. 
  • Aprende a gestionar tus propias emociones sin hacer responsable a los demás de cómo te sientes.
  • El miedo es mal amigo de la autonomía emocional. Aprende a que tu miedo sea útil para ti.
  • Cada uno actúa de una forma y eso no implica que nos valore menos. Compararlo con cómo tu actuarías mantendrá tu ansiedad y tu dependencia.

Una divertida reflexión sobre la dependencia en la era digital

¿Te has sentido identificado con alguno de estos comportamientos?
¿Cuándo vas a decidir dejar de ser dependiente emocional y ser más libre?
Elige un cambio que puedas realizar para sentirte más libre emocionalmente

Y si te apetece y puede ayudarte...

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