Aprende a conversar y no pierdas oportunidades

Aprende a conversar y no pierdas oportunidades, ¿has pensado en ello?. Nuestra capacidad de crear conversaciones parece que está fuera de toda duda, porque evidentemente la usamos todos los días, y en cualquier ámbito de nuestra vida. Ahora bien, ¿qué impacto creas con tus conversaciones?. Quizá, has observado que:

  • Interactúas con tus colaboradores pero parece al tiempo que no te han entendido como tú querías.
  • Conversas con tu equipo de dirección pero parece que hay más diferencias que puntos en común. Así, resulta cada vez más complicado llegar a acuerdos.
  • Hablas con un compañero y resulta que la conversación toma un tono de ataque y defensa.
  • Mantienes una conversación personal con un ser querido y no encuentras entendimiento.
  • Participas en una entrevista de trabajo y crees que no has podido expresarte todo lo bien que querías.

Las conversaciones son capaces de generar las mejores emociones o las peores. ¿De qué depende?. De cómo converses. Hay determinadas expresiones, objetivos, preguntas, explicaciones, y tipos de feedback, que directamente activan tus mecanismos de defensa. O por el contrario, activan la mejor de las actitudes y predisposiciones a seguir hablando y a convertir lo acordado en realidad.

A la capacidad de crear conversaciones centradas en el “nosotros” se le llama Inteligencia Conversacional. Este enfoque permite facilitar la conexión, la confianza y la colaboración. 

Seguro que te has dado cuenta de que no te sientes igual, hablando con unas personas que con otras. Algunas activan tu estado de alerta y te ponen a la defensiva. Otras, en cambio, activan las mejores emociones y deseas seguir hablando con ellas.

¿Qué les diferencia?. Su forma de conversar. Las expresiones y preguntas que utilizan. Su lenguaje. Y las posibilidades que abren ante ti con su conversación.

Aprende a conversar y no pierdas oportunidades

 Las personas disponemos de unos sistemas y entramados cerebrales genialmente diseñados. Ellos nos permiten averiguar dónde nos situamos con respecto a nuestro interlocutor. Realizamos en unos pocos segundos una lectura rápida de la situación. Así, nuestro cerebro sabe cómo operar, si en modo protector-defensivo, o en modo apertura y descubrimiento. 

De esta forma, identificamos rápidamente si confiamos o no en la persona que tenemos delante. Y esa es la clave. ¿Tus conversaciones generan confianza o desconfianza?. 

Las “malas conversaciones” activan nuestra red neuronal de desconfianza. Se activa así nuestro Sistema Nervioso Simpático. Éste dará la orden a  nuestra amígdala para disparar hormonas como el cortisol, además de aumentar nuestra tasa cardiaca. Las “buenas conversaciones” activan nuestra red neuronal de confianza. Se activará entonces nuestro Sistema Nervioso Parasimpático que promoverá nuestra hormona de la felicidad y colaboración: la oxitocina entre otras.

Según que sistema se active, responderemos a nuestro interlocutor de una manera más amenazante y defensiva. O bien, de una forma más constructiva y colaboradora. Provocando así, el mismo proceso neuronal en nuestro interlocutor. Con lo que las “buenas conversaciones” seguirán creando un buen tono de escucha y colaboración. Y en el caso de las conversaciones defensivas, aumentará por ambas partes el tono de agresión y defensa.

¿Entonces, cómo hacemos?. Siendo consciente de cómo conversas y teniendo muy presente el objetivo e impacto de tu comunicación.

  • Si quieres conseguir implicación y compromiso en tus colaboradores…
  • En caso de querer abrir la mente de tu entrevistador…
  • Si deseas crear una conversación positiva en tus relaciones personales…

¡Se consciente de si tus palabras activan el Sistema Nervioso Simpático o el Parasimpático! 🙂

Qué pierdes si no creas buenas conversaciones con...

Analicemos posibles errores que frecuentemente me encuentro en las sesiones de formación y en diversas interacciones profesionales cuando trabajo la inteligencia conversacional.

Tus colaboradores y equipo

Si tus conversaciones son de tipo...
  • Interrogatorio. Buscas frecuentemente con tus preguntas una respuesta de SÍ o NO, para confirmar o no el grado de acuerdo que tienen contigo o si finalmente han hecho todo lo que tú consideras que deben haber hecho.
  • ¿Eres consciente de lo que has hecho?. Si buscas constantemente confirmación sobre si ha entendido que su comportamiento no es adecuado, que no cumple con sus responsabilidades o que está siendo irresponsable con los plazos acordados.
  • Las cosas deben ser así. En este caso tratas de explicar y ser protagonista en gran medida de la conversación que tienes con tu colaborador. En un 80% de tu conversación tratas de que te entienda repitiendo una y otra vez lo que consideras importante.
  • Amenazas. Usas frecuentemente el condicional, “si no … entonces…”, aunque intencionalmente no quieras amenazar, y lo que quieres es que sea consciente de las consecuencias.
Estás perdiendo...
  • La motivación propia de tus colaboradores, ya que sólo buscas confirmar tus ideas. Tus receptores han activado el modo defensivo, ya que temen no cumplir con lo que tú esperas.
  • La predisposición al cambio. Ya que si tu intención es sólo criticar, vuelves a activar el SNS y el modo defensivo para el que se tienen que preparar y defenderse ante ti.
  • La atención de tu colaborador o del propio equipo. Estar constantemente hablando tú, no es conversar. Así no creas colaboración y no creas interacción.
  • La creatividad e implicación en la búsqueda de soluciones. En modo defensivo, el cerebro fisiológicamente no le está permitido activar la corteza prefrontal en la que se elaboran las soluciones y las posibilidades de futuro.

El reclutador en tu entrevista de trabajo

Si tus conversaciones son de tipo...
  • Dubitativo y contradictorio. Cuando no acabas bien y no elaboras adecuadamente las frases que expresas. O bien, si saltas de un tema a otro, mostrando sin darte cuenta contradicción con respecto a las preguntas del reclutador.
  • Falta de evidencias. Si al expresarte no proporcionas hechos o hábitos que den cuenta de lo que quieres explicar y hacerle ver a tu interlocutor. 
  • Excesiva autopromoción. Cuando utilizas frases aprendidas, que no son tuyas, tratando de darte importancia. Cuando hablas de us anteriores trabajos sólo usando el “yo” y olvidas hablar de lo que aportaste y conseguiste al trabajar en equipo.
  • Con incertidumbre y secretismo. Ante determinadas preguntas respondes con generalidades y evasivas. Tratas de evitar dar una respuesta clara y defender adecuadamente tu opinión o tu experiencia.
  • Si piensas que estás en posición inferior. Conversas con el entrevistador desde una posición inferior. Esto te hace sentir triste o nervioso activando tu modo defensivo. En este caso a tu cerebro le es difícil, hablar de la mejor versión de ti, y centrar la conversación en tus fortalezas y posibilidades.
Estás perdiendo...
  • La confianza del entrevistador. Con dudas e incertidumbre, el entrevistador activa su modo defensivo y la desconfianza ante tu propuesta. 
  • Su comprensión. Si dejas a un lado el proporcionar evidencias sobre tu trabajo, al reclutador le es difícil activar su corteza prefrontal, donde reside su capacidad de comprensión de tu potencial.
  • Tu imagen de futuro. Al reclutador le será difícil imaginar lo que puedes aportar al puesto. Así, cómo imaginar lo bien que puedes encajar en su empresa.
  • Sus emociones positivas y que se lleve una buena imagen de tu marca personal. En el momento en que te “colocas” en posición inferior tus mejores emociones no te acompañan. Con lo que será difícil que provoques un impacto emocional positivo en el reclutador. La huella que se lleve de ti el entrevistador a nivel emocional, es clave para ti.

Tu amigo, familiar o compañero de trabajo

Si tus conversaciones son de tipo...
  • Acusador. Quieres señalar a toda costa que la culpa de algo es de la otra persona. Puede o no que la responsabilidad sea de la otra persona. Ahora bien,  acusándole en vez de centrar la conversación en la solución, provocarás que la otra persona no esté receptiva.
  • Crítico. Utilizas constantemente juicios de valor y adjetivos para explicarle a la otra persona cómo la ves y en lo que se ha convertido. 
  • Ganador. En las discusiones quieres demostrar que tienes razón. Toda tu energía está centrada en defender tu argumento, y menos en comprender, o ver los puntos en común que tienes con el otro. 
  • Sin escucha ni compasión. “Tú di lo que quieras, que yo estoy pensando en lo que te voy a decir”. Olvidas en tu conversación que la otra parte escuche de verdad que le prestas atención y que te importa su opinión.
Estás perdiendo...
  • Su confianza. Centrar las conversaciones en señalar “el autor del crimen” no te ayudará. Te estás dejando abrir la posibilidad de una conversación en la que preguntes para comprender,  y para que se pueda aprender o solucionar para la próxima vez.
  • La predisposición al cambio. ¿Cuál es el objetivo de proporcionar una crítica?. El cambio y el aprendizaje. No, que se sienta mal por tus palabras. Ningún cambio o aprendizaje se dará en condiciones de modo defensivo activado y con emociones negativas.
  • La conexión. Ese momento emocional positivo en el que dos personas conectan sólo se da cuando se activa la oxitocina. ¿Qué tipo de relación quieres crear con esta persona?. Deja a un lado la mentalidad de “ganar o perder” en una conversación y mueve tu energía a buscar puntos en común.
  • Le guste estar contigo. Nos gusta estar con personas que nos comprendan y nos escuchemos en sus palabras. Elegimos relacionarnos con personas que aunque piensen diferente a nosotros les importamos y nos muestran su compasión. Compasión es la capacidad de implicarse con el otro y esta capacidad activa la receptividad de la otra persona y sus emociones positivas.

Qué necesitas cambiar en tus conversaciones

  1. Abre tu mente a posibilidades de comprensión y de actuación. Comunicarás con mejores expresiones que activen las emociones positivas de ambos.
  2. Comparte tus miedos y preocupaciones para que ambos implicados os entendáis y os ocupéis desde la colaboración y el compromiso.
  3. Muestra verbalmente que cuidas a la otra persona.
  4. Evita los juicios de valor en tus conversaciones.
  5. Provoca más la imagen de futuro que los errores pasados.
  6. Fomenta propósitos compartidos en el tema del que estáis tratando.
  7. Aprende a buscar ventajas y verbalizarlas, de los argumentos de tu interlocutor. Sobre todo cuando discrepas.
  8. Comprueba que has comprendido a la otra persona antes de reaccionar y responder sin pensar.
  9. Usa el “nosotros” siempre que quieras fomentar soluciones en proyectos e ideas comunes.
  10. Empatía no es sólo “ponerte en el lugar del otro” comprendiendo como entiende un tema. También es ser capaz de identificar la emoción que tiene la otra persona, no la que entiendes que tendrías tú. Házselo saber.
  11. Sé consciente de qué emoción es la que llevas a las conversaciones. Ajústala si crees que va a generar otra emoción negativa en tu  interlocutor.
  12. Presta atención a las reacciones microemocionales de la otra persona para ajustar tu conversación con las expresiones y preguntas que utilizas.
  13. Valora las conversaciones como una oportunidad de descubriros ambos y crear algo juntos.
¿Cuál es el objetivo de mejora que has identificado para cambiar en tus conversaciones?
¿Qué emociones crees que generas y cuáles te gustaría conseguir?
Recuerda busca la emoción adecuada para conversar, prepára tu conversación y permanece atento a las emociones de tu interlocutor

Y si te apetece y puede ayudarte...

Antes de conversar con un colaborador sobre su desarrollo

Conversar con tus colaboradores sobre su desempeño, puede que sea tu mejor estrategia. Como líder es crucial, que evites conversar sin preparación, sin propósito. 

Seguro que tienes alguna referencia de personas con las que conversar es abrir un nuevo mundo de posibilidades y crecimiento. ¿Serás tú esa persona para tus colaboradores?

Veamos algunas recomendaciones.

Antes de conversar con un colaborador sobre su desarrollo.

Revisa tus creencias y valores como líder​ ​

¿Cuál es tu creencia esencial como líder?. ¿Cuáles son los valores que caracterizan a tu estilo de liderazgo?. ¿A qué dirección apuntan esos valores?. ¿Cuántos de esos valores provocan aprendizaje y crecimiento?. ¿Tu actuación como líder es coherente con tus valores?. ¿En qué les beneficia a tus colaboradores?.

Asume que el protagonismo de estas conversaciones no es tuyo​

¿Cuál es tu propósito al conversar con tus colaborares?. ¿Quién habla más en tus conversaciones, tú o tus colaboradores?. ¿Qué responsabilidades inspiras?. ¿Cuánta autonomía provocas en tus colaboradores al conversar?

Potencia tu inteligencia emocional​

¿Qué haces para gestionar tu propia inteligencia emocional?. ¿Cuáles son las emociones que provocas con tus conversaciones?. ¿Cómo ayudas a que los demás gestionen sus emociones?. ¿Inspiras a los demás?

Repasa técnicas de asertividad​

¿Cómo manejas las objeciones en tus conversaciones?. ¿De qué forma resuelves las críticas hacia tu liderazgo?. ¿Sabes gestionar constructivamente las opiniones diferentes a las tuyas?. ¿Qué haces para facilitar acuerdos?.

Analiza el nivel de desempeño de tus colaboradores. ​

¿Tienes analizados a tus colaboradores según su nivel de desempeño?. ¿Has identificado hitos observables que justifiquen tu valoración?. ¿Buscas información de su desempeño en sus clientes internos?. ¿Cómo adaptas tus conversaciones según el nivel de desempeño?

Activa hábitos de gestión de responsabilidad con tus colaboradores​

¿Crees que tu responsabilidad como líder es gestionar responsabilidades?. ¿Provocas responsabilidad en tus colaboradores?. ¿Planificas un seguimiento adecuado en vez de un control de tareas?. ¿Cómo evolucionarás a un estilo de liderazgo inspirador?

Crea hábitos e hitos en tu agenda: conversaciones de desarrollo ​

¿Tienes reservado en tu agenda espacios para conversar?. ¿En equipo?. ¿Y de forma individual?. ¿Los implicados tienen claros los objetivos de esas conversaciones?. ¿Preparas estas conversaciones?

Proporciona un feedback útil para provocar aprendizaje y superación​

¿Cuál es el fin último de dar y recibir feedback?. ¿Cómo garantizas el aprendizaje mediante feedback?. ¿Hay un equilibrio entre felicitaciones y desarrollo de áreas de mejora?. ¿De qué forma haces seguimiento?

Trabaja tus frenos, miedos y rechazos hacia las conversaciones difíciles​

¿Qué te incomoda de las conversaciones con tus colaboradores?. ¿Has identificado lo que te impide que conversar para el desarrollo sea tu hábito de liderazgo?. ¿Qué emociones te provoca conversar con tus colaboradores?. ¿Cuál sería tu prioridad de mejora para ser eficiente?.

¿Qué te indican las respuestas a estas cuestiones?

La mejor habilidad en la que puedes invertir este año

¿Preparado? ¿Has elegido la mejor habilidad en la que puedes invertir este año? ¿Le has dedicado un momento para pensar en ello? Si tuvieras que elegir o priorizar una habilidad ¿cuál elegirías?. Yo te propongo una que considero que es esencial en todos los ámbitos de nuestra vida.

Es la HABILIDAD DE CONVERSAR.

¿La conoces? Seguro que sí. ¿Cómo dirías que te llevas con esta habilidad? ¿Qué nivel consideras que tienes? Piénsalo un momento, no me refiero a hablar, quiero decir exactamente CONVERSAR. Ese arte que parece fácil pero no lo es. Esta habilidad que requiere intercambio de información, que requiere de preguntas y de respuestas constructivas que inviten a seguir reflexionando y responder.

Es la pregunta la que nos impulsa, Neo. La que te ha traído hasta aquí. (Matrix)

¿Dime qué cuestión te trae hasta aquí, hasta mi blog? 🙂

¿Dónde quieres que te lleven tus preguntas? 🙂

Te planteo hoy aprender a conversar contigo mismo, con tu marca personal si quieres que el mundo te encuentre, con el equipo si quieres resultados diferentes,con tus clientes para generar una relación de confianza y con tus fantasmas si quieres coger impulso.

La mejor habilidad en la que puedes invertir este año

1. Aprende a conversar contigo mismo si quieres ser feliz

Dedicarte tiempo para conversar contigo mismo amablemente es un gran comienzo para este año. Antes de que abordes tus retos. Previamente a que analices en qué puedes mejorar. Incluso antes, de que traces tu plan personal de felicidad. Aprende a conversar contigo mismo. Elige cuidadosamente un espacio y un tiempo cómodo, amable y por qué no protegido, en el que conversar contigo mismo. Cuando lo hayas elegido, prueba a conversar contigo, buscando tus propias reflexiones, las de nadie más, guiándote por reflexiones como las siguientes:

  • ¿En qué personas, situaciones, pensamientos, conductas y emociones quieres invertir energía este año? ¿Cuál es el motivo de tu elección? ¿Cómo te hará sentir?

  • ¿Cuáles son los cambios te gustaría abordar este año que todavía te cuestan? ¿Qué estás ganando con ese freno que has activado para no cambiar? ¿Cuántas cosas estás perdiendo?

  • ¿Qué has aprendido sobre el control en tu vida?

  • ¿Cómo quieres “digerir” los posibles errores/fracasos pasados?

  • ¿Cuál ha sido tu aprendizaje con respecto a tus emociones negativas? ¿Y de tus emociones positivas?

  • ¿Y cuál es el significado que le quieres dar a tus momentos de soledad en el futuro?

  • ¿Qué conclusión extraes de tus éxitos pasados?

  • ¿Cómo podrías ser más consciente de tus comportamientos, de tus emociones y de tus pensamientos?

  • ¿Cuánto hace que no te das las gracias? ¿De qué te gustaría darte las gracias?

 Recomendación: estas u otras preguntas son importantes para reflexionar. Puedes tener tus propias preguntas, serán las mejores sin duda. Ahora bien lo importante es que crees el hábito de conversar contigo mismo. Evita hacer estas reflexiones sólo una vez porque es principio de año.

2. Invierte en conversar con tu marca personal para que el mundo te encuentre.

Una de las mayores dificultades que tienen las personas que participan en mis procesos de coaching para desarrollar la marca personal, es encontrar sus propias respuestas.

 Para captar la atención de posibles reclutadores necesitas haber tenido antes una conversación con tu propio valor añadido. Antes de plantearte cómo responder adecuadamente en una entrevista de trabajo, necesitas haber conversado contigo mismo sobre tu propuesta de valor. Explicar claramente y de forma atractiva tus mejores aportaciones a la empresa o a un proyecto pasa por desarrollar tus argumentos. 

No me verás recomendar qué has de responder en una pregunta de entrevista de trabajo. Creo como reclutadora, en que los profesionales se conozcan muy bien y sepan enlazar lo que aportan con lo que la empresa o el puesto demanda. Entonces, ¿has conversado contigo mismo sobre tu aportación diferencial?

Te propongo hoy algunas preguntas que te dirijan hacia tu mejor impacto laboral:

  • ¿Cuál es tu deseo?

  • Pensando en lo que mejor sabes hacer, ¿en qué quieres invertir porque tienes una alta probabilidad de hacerlo muy bien o de forma diferente?

  • ¿Cuál puede ser tu aportación al puesto y/o a la empresa que te contrate?

  • ¿Ganaría el equipo de trabajo que te incluyera como profesional? Indica las ventajas

  • ¿Qué estás dispuesto a aprender para actualizar tu perfil profesional?

  • ¿Tienes definido en qué proyecto, empresa o puesto de trabajo serías feliz y te sentirías realizado profesionalmente?

Sólo cuándo tengas claras las respuestas a estas preguntas e incluso a otras relacionadas, empieza a conversar con el mundo. Empieza entonces, conversaciones de valor con posibles reclutadores o profesionales de las empresas a las que te gustaría acceder. Por favor, no envíes un correo simplemente diciendo que “aquí tienes mi currículum para un posible proceso de selección”. Conversa.

3. Desarrolla conversaciones con tu equipo si quieres resultados diferentes.

Hay conversaciones que desmotivan, y hay conversaciones que inspiran. Y como hemos visto determinadas conversaciones te llevarán a un lugar de difícil retorno. Los diálogos resonantes/positivos te llevarán a hacer realidad el potencial de las personas. ¿Cómo son tus conversaciones? ¿Te has parado a pensar que las conversaciones son tu principal herramienta para liderar?

Los buenos diálogos que inspiran tienen la capacidad de activar el cerebro y todas las conexiones emocionales necesarias para el compromiso. Activando las partes del cerebro que facilitan la creatividad, la empatía, la resolución de problemas y las emociones positivas, conseguirás resultados diferentes. De verdad, haz un análisis, ¿se centran tus conversaciones en pedir si se están cumpliendo los plazos de las tareas?. Y si, ¿aprendieras de verdad a tener conversaciones de desarrollo de tus colaboradores?

Estaría muy bien que este año, invirtieras en aprender a generar conversaciones con tus colaboradores en las que:

  • Provoques descubrimientos

  • Les ayudes a sentirse mejor y a superarse

  • Reconozcan sus fortalezas y cómo pueden aprovecharlas mejor

  • Facilites que aprendan a analizar y pensar de otra forma, mejorando su flexibilidad cognitiva

  • Aumentes su compromiso y crees una visión compartida con el equipo

  • Ayudes a crear confianza entre los distintos miembros del equipo

  • Reflexionen cómo están funcionando como equipo

  • Impulses la creación de objetivos de equipo, más allá de los objetivos de negocio

  • Generes ilusión y se te perciba implicado personalmente

 Estas conversaciones necesitan también convertirse en un hábito para que realmente tengan impacto en la obtención de resultados diferentes por parte del equipo. ¿Qué encuentros te cuestan más? ¿Cuáles te son más fáciles y podrías empezar con ellos? Haz una previsión de conversaciones de desarrollo para los próximos seis meses. Inclúyelas en tu agenda de trabajo.

4. Dialoga con tus clientes para generar relaciones de confianza

Demasiado centrados en “cerrar una venta” para invertir en que los clientes “decidan realizar una compra”. No es lo mismo un enfoque que otro. En la primera opción, “provocar el cierre de una venta”, los profesionales ponen el foco en ser protagonistas de la conversación. De esta forma, casi usarás un 80% de monólogo en la conversación, dejando pues, muy poco espacio para que el cliente converse contigo. Le desmostarás cuánto te sabes tus argumentos, pero no conversarás. Casi la proporción tendría que ser al revés, un 60-70% de participación para el cliente, un 30-40% para ti.

Las buenas conversaciones de venta generan confianza en el profesional de venta y en la empresa. Luego la decisión de compra es elegida y provocada por el cliente. En este modo, el cliente te preguntará, te retará, te propondrá escenarios personales de los que te pedirá tu opinion profesional. Y es justo ahí, en ese “momento de verdad” donde estarás invirtiendo en conversar. Esto sólo ocurrirá si planificas dejar espacio para conversar.

Estaría bien plantearse como objetivo este año que incluyeras en tu aprendizaje comercial los siguientes retos:

  • Analizar tu porcentaje de participación cuando hablas con los clientes

  • Revisar en qué momentos despiertas la atención del cliente y cuándo lo estás perdiendo

  • Invertir en preguntar para aprovechar sus respuestas más que en aprenderte tus propios argumentos de venta

  • Reducir la ansiedad por cerrar una venta y cambiarla por ilusión por conocer al cliente y ganarte su confianza

  • Provocar que el cliente te ponga “objeciones” a tu producto o servicio y conversar para averiguar su preocupación antes de rebatirle.

  • Invertir en inteligencia conversacional

  • Reflexionar sobre la inspiración o ansiedad que puedes estar provocando con tus conversaciones

  • Prepararte las conversaciones antes de visitar a tu cliente

5. Ten una conversación con tus fantasmas para aprovecharte de ellos y tomar impulso

Si en alguna de estas conversaciones te están apareciendo fantasmas que te paralizan, para y habla con ellos. En el caso de que algún reto de los que te estás planteando para los próximos meses, aparecen reiteradamente fantasmas de errores, miedos o traumas pasados, conversa. Nuevamente, date permiso, crea el hábito de resolverlos, busca ese espacio y tiempo amable del que hemos hablado y dales la mano. Evita evitarlos ;-).

Tus preocupaciones afectarán a tu forma de conversar y como consecuencia, al impacto que generes en los demás. Los miedos, aparecerán en tu diálogo interno diario, una entrevista de trabajo, y en las reuniones con tu equipo o con tus clientes.

Los “fantasmas” tienen la facultad de “asustar”, pero a veces es que es la única forma de que te pares y les prestes atención. Así que, plantéate hacer caso y conversar con tus:

  • Miedos

  • Experiencias negativas pasadas

  • Frenos al cambio

  • Emociones negativas

  • Preocupaciones

  • Dependencias emocionales

  • Ansiedad

  • Bajo estado de ánimo

  • Auto críticas

  • Propias normas aprendidas o heredadas

  • Desmotivación

 ¡Ánimo! 🙂 , para resolver y seguir adelante con seguridad, una buena conversación te abrirá las puertas del logro al que quieres llegar.

“El talento de la conversación consiste en no hacer ostentación del propio, sino en hacer brillar el de los demás” Dale Carnegie

¿Qué pregunta te surge con estas reflexiones? ¿Cuál de estas conversaciones sería prioritaria para ti?

¿Te gustaría seguir profundizando en este tipo de conversaciones?

¡Cuenta conmigo si lo consideras!

Cómo resolver la incertidumbre en tus conversaciones

Incertidumbre en tus conversaciones ¿les prestas atención? ¿Inviertes en identificar si tu equipo percibe incertidumbre? Disponer de tiempo para buenas conversaciones siempre será nuestra mejor herramienta. Tener el esquema claro de lo que necesito para crear conversaciones que resuelvan las dudas de nuestros interlocutores es esencial. ¿Quieres prepararte?

¿Qué te parece si probamos a enfocarlo de otra manera? Veamos algunas recomendaciones para saber…

Cómo resolver la incertidumbre en tus conversaciones

conversaciones

¿Cuál de estas recomendaciones podrías poner en marcha para mejorar las conversaciones en equipo?

Te recomiendo también por si te puede ayudar:

De posiciones inamovibles a relaciones de confianza
Líder, las conversaciones con tu equipo, tu mejor valor
6 preguntas que tu equipo necesita responder afirmativamente

conversaciones

De posiciones inamovibles a relaciones de confianza

Relaciones de confianza, ¿somos capaces de crearlas en los equipos de trabajo? ¿Se alargan las conversaciones en tu equipo porque parece que hay posiciones inamovibles? ¿Tratas de rebatir con intensidad aquellos discursos que parecen totalmente contradictorios? ¿Qué resultados estás obteniendo?

Seguramente, que las posiciones se afianzan aún más, generando un gran desgaste emocional en los implicados, una gran inversión de tiempo y la sensación de que debatiendo no conseguimos nada.

¿Qué te parece si probamos a enfocarlo de otra manera? Veamos algunas recomendaciones para pasar…

De posiciones inamovibles a relaciones de confianza

14 posiciones a confianza
¿Cuál de estas recomendaciones podrías poner en marcha para mejorar las conversaciones en equipo?

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Analiza tus conversaciones: Plantilla Semanal

¿Eres consciente de cómo conversas? ¿Qué tipo de preguntas utilizas? Te has planteado el objetivo de analizar tus conversaciones? Prueba con esta plantilla

Analiza tus conversaciones: Plantilla Semanal

conversaciones

 

Antes de usar esta plantilla te recomiendo una lectura en el enlace siguiente:

¿Por qué tus conversaciones no generan confianza?

Espero que te ayude 🙂
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Por qué tus conversaciones no generan confianza

Parece que no tenemos tiempo para tener conversaciones eficientes y satisfactorias. Parece que nuestras conversaciones delatan la prisa que tenemos en obtener una respuesta que confirme o desmienta lo que tenemos en nuestra cabeza (Veo cada vez más personas que alteran su respiración cada vez que hablan). Parece que lo único importante es decir lo que tenemos que decir antes de que se nos olvide y que la otra parte, nuestro interlocutor, absorba de inmediato lo que hemos dicho sin cuestionar, ni reflexionar, ni plantearse cualquier alternativa.

Se espera continuamente que los colaboradores capten de inmediato lo que quiere su líder y le den respuestas a lo que quiere confirmar o descartar. Se espera que los compañeros de trabajo den respuestas claras a lo que les han pedido. Se espera que los candidatos en una entrevista de trabajo den respuestas claras que confirmen o desmientan lo que el entrevistador busca como ideal de candidato, perdiéndose en conocer realmente las habilidades técnicas y personales, que puede ofrecer ese candidato a la empresa que puede contratarlo. Se espera que el cliente confirme o niegue una serie de cuestiones que llevamos en la cabeza para encontrar la oportunidad de decirle las ventajas del producto o servicio que se ofrece sin realmente conocerle o dar pie a una buena conversación.

¿Dónde vamos con tanta prisa? ¿Nos estamos dando cuenta que ese tipo de conversaciones no dará los resultados que buscamos? ¿Nos damos cuenta que ese tipo de conversación ralentiza la creación de confianza y como consecuencia los éxitos que queremos conseguir?

Este tipo de conversaciones, no sólo retrasa (aunque no lo parezca) los resultados exitosos de compartir una conversación sino que generan desconfianza en nuestro interlocutor. Aquella persona con la que hablamos, que no conversamos, se sentirá presente en un interrogatorio constante que activará sin remedio sus alarmas de desconfianza potenciando su actitud defensiva. Llegados a este punto, se habrá conseguido dar un paso atrás en que nuestro intento de conversación prospere.

“Los cambios se producen con nuevas conversaciones” como nos indica Pilar Jericó en su artículo Para cambiar tu mundo cambia tu conversación. Si quieres crear cambios en actitudes y acciones en los demás, conversa. Si quieres conseguir implicación, conversa. Si quieres persuadir, conversa. Si quieres conocer realmente lo mejor de alguien, conversa. Sí, tienes razón, se necesita aparentemente un poco más de tiempo, pero piensa, en la cantidad de tiempo que pierdes, cuando los colaboradores no te han entendido, no se han implicado, el cliente no te ha entendido o ha perdido tu confianza, o a tu candidato no le has facilitado que te demuestre sus verdaderas fortalezas…

Por qué tus conversaciones no generan confianza

¿Qué hace que estas conversaciones que estamos teniendo no generen confianza? ¿Por qué las personas con las que hablas se ponen a la defensiva? Veamos al menos, 4 elementos:

Falta de consciencia sobre los puntos ciegos que puede haber en las conversaciones potenciando la creencia de que no hay nada que invalide el mensaje propio
  • Crees que el otro piensa y siente igual que tú y actúa con el mismo motivo que tú
  • Crees que las emociones de ambos no afectan al resultado de tu comunicación
  • Crees que el otro recuerda lo que dijiste tal como tú lo entendías y que el análisis que hizo de lo que le comentaste no afecta al resultado de tu comunicación
  • Crees que lo que hablas es el verdadero significado, no existen más interpretaciones o análisis

¿A cuántos puntos ciegos no estás prestando atención? Revisa más información en este artículo: 4 puntos ciegos en tus conversaciones

Creencia de que una conversación es sólo un intercambio de información, actualizaciones y hechos que ayudan a alinear las realidades o confirmar que se está en la misma “onda”.

Cuando el líder busca confirmar que se está de acuerdo con su proposición, cuando un compañero de trabajo demanda que confirmes su punto de vista, cuando buscamos confirmar que un cliente está de acuerdo en lo que le proponemos, o cuando un entrevistador busca confirmar que el candidato cumple una serie de requisitos, estamos demandando un “sí” o un “no”, no estamos conversando ni preocupándonos por la opinión del otro. Esta acción, este tipo de preguntas, este tipo de enfoque en nuestro “intento de conversación” normalmente se repite en varias ocasiones generando una interacción que se parece más a un interrogatorio que a una conversación.

¿Cuántas preguntas realizas buscando que te respondan un “sí” o un “no”?

Prioridad de aquello que queremos validar para confirmar el punto de vista propio.

En muchas ocasiones, es prioritario el objetivo de “informar al otro”. Las acciones más destacadas en la interacción con otros, son pedir y proporcionar información. Se trabaja con la fórmula HABLAR + PREGUNTAR. Se termina escuchando para protegerse del otro. Se observa una tendencia a hablar más que preguntar. La conversación está centrada en el “yo” no en el “nosotros”. Se busca tener éxito propio en lo que sea habla, tener razón. No se muestra ninguna receptividad a los planteamientos, ideas o emociones del otro. Se muestra una gran habilidad para formular preguntas cerradas: se busca que la respuesta del otro sea “si”, “no”, o un “dato concreto”. Se genera baja confianza en el interlocutor.

¿Cuánto tiendes a hablar en las conversaciones? ¿Utilizas la formula HABLAR + PREGUNTAR?

nivel 1 conversación

Olvido del elemento de confianza en la conversación.

La gestión de la confianza en las conversaciones vendrá dada por el interés que tengamos en ocuparnos de conversar con el interlocutor de manera que pueda comprobar que:

  • no necesita protegerse de nosotros y son sus expectativas de temor las que importan, no las que nosotros creemos que puede tener
  • somos un aliado no un enemigo
  • ambas partes tienen algo que aportar a lo que estamos hablando
  • ambas partes pueden aprender algo
  • ambas partes pueden aportar valor

¿Cuánto tiempo dedicas a conversar sobre estos cinco puntos? Revisa más información en este artículo: Hablemos a sus dudas para ser un buen líder

Conclusiones:

 

¿Eres consciente de los puntos ciegos que hay en tus conversaciones?

¿Puedes cambiar el objetivo en tus conversaciones? En vez de validar lo que tú quieres ¿Qué otro objetivo podrías plantearte?

¿Qué otro tipo de preguntas más abiertas podrías realizar que permitieran al otro exponer sus ideas, reflexiones, opiniones y emociones?

Analiza cómo reaccionas ante las críticas

Plantilla semanal: analiza cómo reaccionas ante las críticas

plantilla críticas

Antes de usar esta plantilla te recomiendo una lectura en el enlace siguiente:

¿Tienes razón cuando reaccionas a las críticas?
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Cómo crear compromiso en las personas

compromiso

Cómo crear compromiso en las personas

Crear entornos donde se potencie la percepción propia de aportación y crecimiento profesional es una de las mejores formas de crear compromiso e implicación, porque provocará comportamientos que están directamente relacionados con la motivación intrínseca de las personas.

Las grandes técnicas de motivación en masa, corren el riesgo de no ser aceptadas por la mayoría de los implicados, por ello, si quieres crear compromiso en las personas:

  • No refuerces sólo resultados.
  • Ten cuidado de no estar reforzando conductas contrarias al compromiso o castigando conductas que te están demostrando que las personas están implicadas.
  • Conocer lo que motiva intrínsecamente a cada uno de los miembros del equipo es fundamental.

Si quieres, trabajar en el compromiso en las personas que forman tu equipo, te propongo ahora un ejercicio para que realices pensando en ellos:

tabla compromiso

 

¿Cuál es el valor de tu estilo de comunicación?

Es imposible no comunicarse (Paul Watzlawick)

Ahora bien, nuestros estilos de comunicación definen nuestros comportamientos más probables a la hora de interactuar con los demás. Marcan nuestras prioridades, y las ventajas e inconvenientes, que tiene nuestro aporte de valor a un equipo.

Conocer cómo comunicas y cómo lo hace tu interlocutor para ver si estamos alineados, es clave para nuestra eficacia en cualquier relación personal, social, familiar o laboral.

Te propongo que identifiques qué estás haciendo a la hora de comunicar, qué habilidades hay detrás y qué necesidades tienes a la hora de establecer conexiones con los demás.

¿Cuál es el valor de tu estilo de comunicación?

estilo dominante

Sugerencia…

 

1- ¿Qué ventajas tiene este estilo de comunicación en tu entorno?

2- ¿Qué inconvenientes tiene este estilo de comunicación en tu entorno?

3- ¿Qué otro estilo de comunicación podrías aprender a desarrollar?

 

estilo influyente

Sugerencia…

 

1- ¿Qué ventajas tiene este estilo de comunicación en tu entorno?

2- ¿Qué inconvenientes tiene este estilo de comunicación en tu entorno?

3- ¿Qué otro estilo de comunicación podrías aprender a desarrollar?

estilo estable

Sugerencia…

 

1- ¿Qué ventajas tiene este estilo de comunicación en tu entorno?

2- ¿Qué inconvenientes tiene este estilo de comunicación en tu entorno?

3- ¿Qué otro estilo de comunicación podrías aprender a desarrollar?

estilo normas

Sugerencia…

 

1- ¿Qué ventajas tiene este estilo de comunicación en tu entorno?

2- ¿Qué inconvenientes tiene este estilo de comunicación en tu entorno?

3- ¿Qué otro estilo de comunicación podrías aprender a desarrollar?

referencia estilo comunicación

Comunicar es tu medio y tu herramienta para tener éxito en una entrevista de trabajo, para provocar a uno o todos los miembros de tu equipo, para generar compromiso con tu cliente, para tus relaciones personales…

¿Eres consciente de lo que comunicas y cómo lo haces? Cómo comentamos en entradas anteriores, ¿vas a leer este artículo y ya lo meditas en algún momento, o vas a implicarte en un aprendizaje consciente y activo?

¿Has identificado qué dificultades te surgen cuando te comunicas? ¿Y si nos lo comunicas? 😉 Sería genial que pudieras compartirlo en los comentarios o si quieres en una consulta privada.

¡Ánimo!

 

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