12 formas de no ser productivo y perder el tiempo

12 formas de no ser productivo y perder el tiempo. ¿Lo has pensado?. Es posible que tengas al menos, 12 fuentes de riesgo en las que puedes no estar siendo productivo. Con el consiguiente estrés que supongo que te genera.

Se acerca final de año. ¿Cómo vas a llegar, agotado o bien?. Quizá sería un buen momento para analizar tus hábitos de trabajo. Posiblemente también vendría bien, ver cómo estás trabajando con tus compañeros o colaboradores. ¿Y si tomarás algunas decisiones?. Si revisaras los últimos 3 meses ¿Cómo dirías que ha sido vuestra organización?.

Te propongo hoy que revises conmigo, al menos 12 riesgos. 12 formas de no ser productivo y perder el tiempo. Insisto con el consiguiente desgaste emocional que conlleva. Y quizá puedas reducir. ¿Te tomas unos minutos para revisarlo por si acaso puedes mejorar en algo?.

12 formas de no se ser productivo y perder el tiempo

Cómo estresarse con la gestión del correo

Notificaciones de correo

Responder los correos conforme llegan a tu bandeja de entrada te estresa. ¡Claro!. Estás interrumpiendo tu flujo de concentración con notificaciones constantes. Así, no te concentrarás, no avanzarás en las tareas de más valor.

Programa y planifica

Elige 2-3 momentos programados en la mañana. Otros 2 por la tarde para consultar y responder al correo. Cierra el correo o bloquea las notificaciones. Evita estar constantemente atendiendo al email. Si es algo urgente, no te preocupes que la gente llama por teléfono.

El email: lista de tareas

Usas el correo como lista de tareas, y claro se van acumulando. La bandeja de entrada o la carpeta de pendientes siempre está llena. Agobia bastante ya sólo la visualización de esta información. No tienes claro el plazo de entrega, pero ahí están diciéndote que todavía no lo has atendido.

El email es un medio

El email, es un medio para comunicarnos cuando no existe urgencia y se da un plazo de trabajo. Úsalo bien y enseña a otros a usarlo. Un email necesita incorporar claramente la demanda y el plazo de respuesta. Conforme llegue esa demanda vincúlalo a tu gestor de tareas. O crea una tarea con la información clara y la fecha de entrega.

Revisas y acumulas

Sueles ir revisando cada email para ver qué tienes que hacer. Sino es urgente o lo tienes que estudiar con más calma, lo sigues dejando en pendientes. Respondes los correos fáciles o los urgentes. La bandeja de entrada sigue acumulando. Y cada vez que entra un correo haces lo mismo. Pierdes el tiempo cada vez haces trabajo doble. El de descarte y el de decisión sobre que hacer.

Haz en el momento

En esos momentos programados de consulta de la bandeja de entrada, haz siempre algo. Con todo. Es necesario responder, responde. No es urgente, planifica tu respuesta o la tarea demandada. Sólo estás en copia, crea reglas para que esos correos vayan a una carpeta especial, ya los revisarás.

Revisas un documento

Utilizas el email para revisar y dar feedback sobre un documento. Al final, te encuentras con 5 correos de ida y vuelta. Has estado abriendo el correo, abriendo el documento y escribiendo otro correo cada vez. Demasiadas minitareas que te quitan tiempo y pierdes eficacia.

Trabaja on line

Hoy todos disponemos de una manera u otra de algún medio para trabajar online. Aprovéchalo. Trabaja sobre el documento, y apunta todos los comentarios que necesites. Se actualiza en el momento y te permite consultar su evolución al instante. Aprovecha las plantillas, los esquemas, etc., para que de antemano sepamos conjuntamente que sé necesita hacer en ese documento.

Cómo perder el tiempo en las reuniones

Clones de otra reunión

Son reuniones periódicas en las que siempre hacemos lo mismo y conseguimos lo mismo. Es decir, no mucho. Se informa, se pregunta, responden siempre los mismos. Un aburrimiento, una pérdida de tiempo más con todo el trabajo que tienes por hacer. Además se suelen alargar porque la persona que dirige la reunión de repente es creativa y los asistentes no están preparados.

Toma decisiones

Haz algo distinto. Lo primero valorar si la frecuencia de esa reunión es adecuada. Analiza si todos los asistentes son necesarios durante toda la reunión. Proporciona una tarea clara para cada asistente en la reunión. Si no es necesaria, no la hagas. Cambia la metodología de la reunión. Invierte en pensar cómo hacerla más dinámica y que participen todos con un motivo, un sentido y un orden.

Todo el tiempo

Se os va de las manos el tiempo dedicado a cada reunión. No se respeta la hora de inicio, tampoco la de salida. Sobre todo esas reuniones que son imprevistas. Estáis más pendientes de todo lo que hay por hacer en el día que en el motivo de la reunión. No controlas nada, porque sabes más o menos cuando entras a la reunión pero no cuando sales.

Una fecha y un plazo

Programa hora de inicio y hora de salida. Planifica los hitos a tratar en la reunión y la tarea exacta que tienen que hacer los asistentes en esa reunión. Envía convocatoria de reunión con tu calendario a todos los asistentes y añade el motivo de la reunión, las tareas y la información que necesitan prepararse. Permite la asistencia parcial de algunos asistentes. Si la reunión es urgente, tómate unos minutos para organizar lo que vas a hacer en la reunión y cuáles son las tareas. Antes de entrar prepárate.

Todos tomamos nota

En las reuniones cada uno toma nota de lo suyo. Utiliza la libreta de papel "para todo" que tiene en la mesa de trabajo. ¡Ah, luego cuando puedas, lo pasarás a limpio o a algún momento on line. Realmente está llena de tachones, de listas repetidas. No sabe cuándo las escribió, pero si están apuntadas sería importante. La verdad es que luego cuesta mucho encontrar y acordarse de la información importante. Y así todos...

Online y compartido

Deja el papel, quieras o no estamos en la era on line. Y para algo está, para ahorrarnos tiempo y diversas interpretaciones sobre una misma información. A ser posible, en la reunión que una sola persona se dedique a tomar nota on line. A ser posible un gestor de notas (Evernote, Google Keep, o similar). Lo mejor que cada acuerdo, responsable y fecha quede registrado, bien en una nota compartida o fenomenal si es ya en nuestro gestor de tareas on line y compartido. Desde el momento que se escribe está disponible para todos. No pierdas el tiempo en pasarlo a limpio, escribir un mail, enviarlo, etc...

Cómo perder el tiempo con interrupciones

El teléfono no para

El teléfono de la mesa no para de sonar. Por si fuera poco, también tienes el móvil, quizá de empresa y además el personal. ¿Mola eh :-)? ¡Ah! y estás intentado responder correos conforme llegan y además concentrarte en un trabajo importante que necesitas entregar en 1 día o 2. Es genial, ¿a qué si?. Tu concentración disminuye, además te estás estresando. Respondes a las llamadas pero rápido, así duran poco tiempo. Pero te das cuenta que quedaban cosas por concretar. Lo mismo pasa con los correos. Y además has retomado 7 veces ese documento que tienes que preparar.

Organiza y acuerda

Sobre todo respira. Yo me he estresado sólo de escribir el apartado anterior y de imaginarlo :-). El objetivo es reducir las interrupciones al máximo posible. Las urgencias no las podrás organizar, pero lo demás sí. Cuando quedes con alguien para que te llame dile fecha y hora más conveniente para ti. Si tienes que hacer llamadas tú, organízalas para hacerlas todas juntas, prográmatelas en un día y una hora concretas. Acuerda con un compañero, horas en las que cada uno se ocupe del teléfono para que el otro pueda trabajar tranquilamente. A no ser que se "queme algo" puede otra persona tratar de atender la llamada.

Demasiadas preguntas

Compañeros, colaboradores... tienden a interrumpir tu ritmo de trabajo con sucesivas preguntas. Añadido al ítem anterior, llamadas y mails, se hace muy difícil que puedas trabajar bien. A veces, son preguntas urgentes, pero la mayoría no lo son. Además, podían haber buscado esa información que te piden por ellos mismos. Pero es más fácil que les respondas tú , además eres tan amable... 🙂

Agrupa consultas

He observado, que en las empresas, la mayor parte de las interrupciones se pueden evitar o agrupar. Mucha gente tiende a preguntar al compañero o a su responsable porque es más cómodo. Pero no eficiente para el ritmo de los proyectos. Consigue que todo el mundo sepa de dónde puede sacar un dato o una información. Comparte documentos y planes con los demás, de manera que puedan tener acceso y ser más autónomos. A veces se interrumpe, por que no se sabe cuándo vas a atenderles, por si luego no estás. Acuerda, minireuniones para agrupar consultas al final de la mañana o del día. De manera que se reduzca la incertidumbre de los demás. Pon a tu disposición tu calendario y agenda para que las personas agrupen todas sus dudas y reserven un tiempo contigo.

No sabes cómo seguir

A estas alturas has perdido tanto el "norte" qué no sabes cuáles son las prioridades. A veces, te es difícil averiguar por dónde sigues después de tanta interrupción, llamada o email. Estás posiblemente cansado y distraído, porque has "apagado demasiados fuegos". Es posible que acabes llevándote trabajo a casa, porque estás más tranquilo. O que mañana te vengas muy pronto a trabajar así no te interrumpen tanto. También es posible que hoy acabes más tarde de lo normal.

Gestión de prioridades

¿Cuáles son las prioridades para este año?. ¿Y para cada mes? ¿Cuáles son las prioridades para cada semana?. Ese es tu "norte". No lo pierdas de vista. Un buen gestor de proyectos te ayudará a mantener la imagen temporal de los proyectos y trabajos que tengáis que hacer. Si tenemos el macro claro, el micro es más fácil. Crea el hábito de ser proactivo con los trabajos y proyectos.

Cómo no llegar al plazo de tus tareas

Se te olvidan tareas

A estas alturas has perdido tanto el "norte" qué no sabes cuáles son las prioridades. A veces, te es difícil averiguar por dónde sigues después de tanta interrupción, llamada o email. Estás posiblemente cansado y distraído, porque has "apagado demasiados fuegos". Es posible que acabes llevándote trabajo a casa, porque estás más tranquilo. O que mañana te vengas muy pronto a trabajar así no te interrumpen tanto. También es posible que hoy acabes más tarde de lo normal.

Programa todo

¿Cuáles son las prioridades para este año?. ¿Y para cada mes? ¿Cuáles son las prioridades para cada semana?. Ese es tu "norte". No lo pierdas de vista. Un buen gestor de proyectos te ayudará a mantener la imagen temporal de los proyectos y trabajos que tengáis que hacer. Si tenemos el macro claro, el micro es más fácil. Crea el hábito de ser proactivo con los trabajos y proyectos.

No eres proactivo

Consideras que no tienes tiempo para ser proactivo. Crees que eso no es posible en tu trabajo. Las urgencias, los imprevistos y demás características de tu trabajo y de tu sector te impiden pensar por adelantado. Piensas que en tu puesto de trabajo no es posible. Además no tienes tiempo de pararte a pensar.

Gestiona por adelantado

En todos los trabajos hay un margen de maniobra para la proactividad. Sencillamente necesitas querer buscar un momento para considerar en qué margen de posibilidades quieres invertir para ser proactivo. Da igual si sólo es un 20%. Ya es más de lo que tienes. Y siempre que puedas mejorar este margen, podrás asumir mejor las urgencias y los imprevistos. Busca un momento tranquilo. A veces media hora o una hora es suficiente para organizar y planificar por adelantado esas tareas que puedes prever. El objetivo es controlar lo controlable.

Conclusión. 12 formas de no ser productivo y perder el tiempo.

Repasemos. Revisa cuáles son los puntos dónde puedes perder tiempo y eficiencia en tu trabajo. 

  • Constantes notificaciones de entrada de correos.
  • Convertir el correo en una lista de tareas.
  • Revisar emails varias veces.
  • Crear conjuntamente trabajos por correo.
  • Reuniones repetitivas y aburridas.
  • Demasiado tiempo por reunión.
  • Pérdida de tiempo, por escribir los acuerdos de la reunión varias veces.
  • Gestión ineficaz de llamadas telefónicas.
  • Consultas constantes que interrumpen tu trabajo.
  • No saber cuáles son las prioridades. Te has descentrado.
  • Olvido de tareas a realizar.
  • Trabajar de forma reactiva, según surge la necesidad.
Y tú, ¿dónde pierdes el tiempo?
¿Qué pequeños cambios podrías hacer para ser más productivo?
¿Cuánto de verdad quieres trabajar con más tranquilidad?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Toma las riendas de tu vida, practica el auto aprendizaje

Septiembre es buena época para dirigir tu vida de nuevo. Final de año también lo es. Son momentos clave del año en el que nos planteamos después de un descanso, ¿cómo seguimos?.

La verdad, es que cualquier momento es bueno. Aquel momento que tú decidas para tomar las riendas de nuevo y dirigir tu vida, ese es el bueno. Tampoco te dejes llevar excesivamente por cuándo lo hacen los demás. Sigue tu ritmo y la llamada de tu inquietud personal.

Considero que una de las capacidades que más presente está en las personas que tienen sensación de dominio de su vida, es el auto aprendizaje. Analízalo conmigo. Piensa en esas personas a las que admiras. Esas personas que se sienten bien consigo mismas, que se sienten en equilibrio consigo mismas y con el mundo. Suelen ser personas con una gran capacidad de ser conscientes de:

  • Cómo son
  • Cuáles son sus emociones
  • Qué quieren llegar a ser
  • Cuáles son sus mejores fortalezas 
  • Cómo pueden aprovecharlas para conseguir tus objetivos
  • Qué plan llevarán a cabo para conseguir ser mejores y alcanzar sus resultados

De estos 6 puntos, ¿cuál es aquel que tienes más claro?. ¿Cuál es el punto sobre el que necesitarías profundizar?. Toma las riendas de tu vida. Practica el auto aprendizaje.

Toma las riendas de tu vida, practica el auto aprendizaje

El aprendizaje auto-dirigido describe el proceso en el que las personas toman la iniciativa, con o sin la ayuda de otros, de diagnosticar sus necesidades de aprendizaje, definir sus metas de aprendizaje, identificar los recursos materiales y humanos necesarios, elegir e implementar las mejores estrategias de aprendizaje y de evaluar los resultados de su aprendizaje.

Knowles, M., Self-directed learning: A guide for learners and teachers (Prentice-Hall, 1975) Tweet

Para mi, esta definición no tiene desperdicio. Fíjate:

  • Valorar qué es lo que necesitas aprender
  • Definir tus metas
  • Identificar recursos necesarios
  • Elegir estrategias
  • Evaluar resultados
  • Con o sin ayuda externa

Podría ser 6 pasos geniales para empezar a dirigir tu vida, sea que necesites tomar las riendas de tu vida a nivel personal o profesional. ¿Podrías empezar a pensar en ello?. Cuando tú decidas tomas las riendas de tu vida.

Cómo aprendemos los adultos

Sí, a veces parece que se olvida que en los procesos para conseguir las metas que uno mismo se ha propuesto, se necesita aprender. Se tiende a creer que, pensar en hacerlo, es conseguirlo. Y no es así. En cualquier proceso de cambio o de redirección se necesita invertir en auto aprendizaje. Pero ¿qué es lo que activa tu capacidad para aprender, sobre todo, de ti mismo y de tus vivencias?. Cómo adulto que eres, te en cuenta que, se aprende mejor cuando:

  • Eliges de manera intencionada aprender.
  • Aumentas la consciencia y la reflexión de tus vivencias diarias.
  • Decides adaptarte, sobrevivir o competir.
  • Experimentas y practicas en entornos “seguros”, psicológicamente hablando.
  • Aprovechas las relaciones personales de tu entorno como fuente de aprendizaje
  • Te acompañas de buenos modelos de aprendizaje (personas que admires).
  • Reflexionas sobre los resultados y tu forma de aprender.
  • Revisas experiencias exitosas de aprendizaje de tu pasado.
  • Pones tu foco de atención en tus fortalezas como apoyo a lo que te falta por aprender.

¿Cuántas de estas medidas estás poniendo en marcha?

 

Recuerda...

Conseguir tus metas puede provocar además, aumentar tu estado emocional. Ahora bien, el proceso requiere de ser bueno en algo requiere unos pasos previos en los que te encontrarás con alguna incomodidad emocional y frustración. ¿Lo tienes previsto?. Ten en cuenta que la mayoría de las personas abandonan sus metas cuando encuentran emociones incómodas que les paralizan. Atención, forma parte del proceso. No es ese el momento para abandonar. Es justo el momento en el que necesitas prestarte más atención y ver cómo te pueden ayudar esas emociones. ¿Qué te comunica ese miedo, o esa intranquilidad que sientes?. Quizá olvidaste en tu plan, aprender algo más, inclúyelo en tu plan y sigue adelante.

Cualquier proceso de aprendizaje y cambio nunca es ascendente directo. Más bien, responde a un patrón de altibajos con tendencia ascendente hasta que lo consigues. Crea un plan para los momentos bajos.

4 pasos previos para tus nuevos aprendizajes

A veces, incluso antes de realizar el plan para conseguir tus metas puede ser beneficioso realizar un pequeño análisis. ¿Qué hábitos que realizas en tu día a día pueden impulsar y apoyar lo que realmente quieres conseguir?. Cuando decides hacia dónde quieres dirigirte en tu vida personal o profesional, es muy posible que te des cuenta que algunos de tus comportamientos habituales en ese momento dificultarán tu aprendizaje y cambio. Otros comportamientos que realizas, sin embargo pueden ayudarte. ¿Qué te parece si los revisas?

Piensa en qué puedes:

  • EMPEZAR. Empezar a hacer, decir, qué hábitos nuevos te gustaría incorporar
  • AUMENTAR. Qué comportamientos que ya realizas puedes hacer con mayor frecuencia
  • PARAR. Qué necesitas dejar de hacer ya mismo.
  • REDUCIR. Qué comportamientos te van a ayudar mejor si reduces su frecuencia.

Toma notas, donde quieras. Empieza ya. Abre una nota de móvil o tu libreta preferida. Escribe estos 4 ítems. Comienza a responder y a hacer una lista por cada punto. Puedes completarla más tarde y mantenerla activa diariamente. Revisa y marca también lo que ya estés consiguiendo. 

Tu agenda de aprendizaje

Ahora ya, es importante que crees tu propio AGENDA DE APRENDIZAJE. Una agenda de aprendizaje incluye tener clara una foto final de lo que queremos conseguir, una foto de nuestra situación actual, identificar las diferencias entre ambas, definición de objetivos y plan de hitos a conseguir y acciones que realizaremos para conseguirlo. 

Estos elementos de tu agenda de aprendizaje ayudarán a tu cerebro a trabajar desde el funcionamiento del Sistema Nervioso Parasimpático. Cuando activamos este sistema nervioso, nuestras mejores capacidades cognitivas se ponen en marcha. Así, se permite que capacidades mentales como la búsqueda de soluciones, la creatividad, capacidad de adaptación y resiliencia.

Acordémonos también que en este proceso nos encontraremos también con emociones incómodas, que aprovecharemos para seguir adelante. Ya que en todo proceso de aprendizaje y cambio se necesitan alternar emociones positivas y otras emociones más incómodas. Es decir, necesitaremos aprender a manejar tanto la activación del Sistema Nervioso Parasimático (SNPS, responsable de la creatividad y la adaptación) como el Sistema Nervioso Simpático (que se activa cuando estamos ante situaciones que nos producen miedo o incomodidad)

¿Cómo puedes organizar tu agenda de aprendizaje?. ¿Qué necesitas reflexionar primero para dirigir tu vida hacia los nuevos objetivos?

  • Elige el área de tu vida sobre la que quieres volver a tomar las riendas o ser mejor.
  • Identifica en que se parece tu situación ideal con la situación real en la que te encuentras ahora.
  • Piensa también, en que se diferencia tu situación ideal con la situación real en la que te encuentras ahora.
  • Escribe a continuación, cuál será el impacto de desarrollarte en esa área de tu vida que quieres conseguir.
  • Define claramente cuáles son tus objetivos. Ya sabes, procura que tus objetivos, sean retadores, específicos, medibles, alcanzables, importantes para ti y con un plazo de tiempo. 
  • Para cada objetivo marca diferentes hitos, recursos y acciones que te van a ayudar a conseguirlo.

Visualiza la "foto" final

Aprovechando todo el potencial que te proporciona tu capacidad para soñar, permítete imaginar. Imaginar, permite que te veas a ti mismo pensando, comportándote y sintiéndote como quieres. Crea una huella en tu cerebro en la que se empieza a grabar el nuevo aprendizaje, dirigiendo tu atención a lo que quieres conseguir y aprender. Además, se activa nuevamente el SNPS que mantiene activa tu motivación gracias a la liberación de hormonas responsables del placer y del bienestar.

Para visualizar y permitirte soñar (por escrito o a nivel mental) de forma sostenible para alcanzar tus objetivos empieza a:

  • Dibujar una linea desde hoy hasta la fecha en la que quieres haber conseguido ese cambio en tu vida.
  • Imagina qué emociones sentirás en todo el proceso.
  • Trata de visualizar si hay alguien más contigo en el camino y al conseguir tu meta.
  • Piensa en que te dirán esas personas que te van a acompañar en el camino y cuando llegues a tu objetivo.
  • Viendo el resultado final de cómo habrás conseguido aprender o cambiar, trata de imaginar que consejo puedes darte a ti mismo hoy.
  • Identifica los obstáculos con los que te encontrarás.
  • Define cuál es el principal motivo que te mantendrá en el camino a tus objetivos.

Pide ayuda si lo consideras

Aunque seas el principal motor de esta nueva etapa de tu vida o de este proceso de cambio y aprendizaje, cuenta con ayuda si lo consideras. Sea alguien a quien admires, un mentor o un coach o un psicólogo. Según tus necesidades, prepara y define bien cuál es la ayuda que necesitas. Piensa en estas ideas para que esas personas puedan ayudarte mejor:

  • Cuáles son tus expectativas.
  • Cómo vas a definir el área de compromiso.
  • Nivel de flexibilidad.
  • Los retos que tu quieres afrontar.
  • Los resultados que quieres conseguir.
  • Feedback que necesitas recibir.

Ideas clave. Toma las riendas de tu vida, practica el auto aprendizaje.

  • Recuerda tener presente el poder tu capacidad de auto aprendizaje para tomar las riendas de tu vida.
  • Ten presente en qué momentos los adultos aprendemos mejor.
  • Empieza con los 4 pasos previos a tu nuevo objetivo.
  • Plantea bien tu agenda de aprendizaje.
  • Visualiza la “foto” final.
  • Pide ayuda si lo consideras.
¿Qué quieres conseguir en esta nueva etapa?
¿Cuál es el motivo principal de este cambio que quieres conseguir?
¿En qué te apoyarás para potenciar tu capacidad de auto-aprendizaje?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Revisa tus técnicas de estudio para ser más eficiente

Revisa tus técnicas de estudio para ser más eficiente. ¿Lo has pensado?. Si eres estudiante, vale la pena que hagas un pequeño stop para analizar cómo estás estudiando.

Los grupos de alumnos con los que suelo trabajar suelen comunicar bastantes dudas de cómo ser más eficiente en su estudio. Pequeños cambios en sus estrategias de estudio hacen que obtengan mejores resultados.

De hecho, darse cuenta de que no avanzas en tu estudio suele ser un motivo de ansiedad añadido a la intranquilidad del propio examen. ¿Qué te parece si revisas cómo estás estudiando?.

Las técnicas de estudio y sus estrategias están ampliamente investigadas. Hay claramente una serie de hábitos que funcionan mejor. Sin embargo, algunos hábitos muy frecuentes en estudiantes crean falsas expectativas. Es lo que se llama la “ilusión de aprendizaje”. Crees que te lo sabes, pero a la hora de hacer un test, o simulacro de examen te das cuenta que no es así.

Veamos hoy algunas ideas que te pueden ayudar.

Revisa tus técnicas de estudio para ser más eficiente

Aprovecha estas ideas para descubrir cuál puedes cambiar o reforzar. 

Planifica tu estudio y si es necesario vuelve a planificar

Este es un tema especialmente difícil para algunos estudiantes. Sobre todo para los estudiantes que combinan el estudio con otras obligaciones familiares o laborales. ¿De dónde saco tiempo?. 

Lo primero es ser consciente que has tomado una decisión. Estudiar y alcanzar la plaza o el título que quieres tener. Es importante ser coherente con esta decisión. Asume cual es tu nivel de compromiso con el estudio. Y entonces, con ese nivel de compromiso, crea tu propia planificación hasta el día del examen. Planifica tiempo de estudio y de descanso. Ambos son importantes.

En caso de que tengas horarios que cambian, imprevistos u otras dificultades que afecten a tu planificación, no te rindas. Vuelve a planificar cuanto sea necesario. Ahora bien, no pierdas de vista la fecha de examen y todos los temas que quieres abordar.

Ser eficiente en el repaso de lo que has estudiado

Muchos estudiantes repasan lo estudiado releyendo el tema o conceptos importantes. La verdad es que se ha comprobado en diversas investigaciones que este hábito no tiene demasiado impacto en el aprendizaje.

Realmente REPASAR es super importante. Casi podríamos decir que es el indicador de éxito de un estudiante. Ahora bien, REPASAR lo estudiado significa que has sido capaz de recuperar el contenido estudiado “desde cero”. Sin mirar. Es decir, tu cerebro ha podido recuperar la información sin ayuda de la lectura repetida. Es el número de veces que eres capaz de recuperar  el contenido estudiado (sin mirar nada) lo que asegurará tu nivel de aprendizaje el día del examen.

¿Cómo puedes REPASAR de forma eficiente?

  • Haz tests.
  • Realiza simulacros de examen.
  • Apúntate posibles preguntas importantes y trata de responderlas un tiempo después.
  • Incluye en tu planificación, un tiempo para repasos. Cuantos más mejor.

Practica lo estudiado de forma distribuida en el tiempo. No practiques todo de golpe.

Es muy frecuente entre estudiantes de todos los niveles, “pegarse un atracón” de estudio de la teoría. Y luego posteriormente, “pegarse otro atracón” para realizar la práctica, sean ejercicios, preguntas o tests.

Las investigaciones sobre el aprendizaje demuestran que una práctica combinada con el estudio y distribuida en el tiempo tiene mejores resultados. Así que, evita concentrar la teoría o la práctica en periodos largos de tiempo. Al contrario, trata de combinar en un mismo día o incluso semana, ambos tipos de aprendizaje.

Además de que te aburrirás menos estudiando, es mucho más  eficiente a la hora de asentar conocimientos. Recuerda se retiene mejor lo aprendido cuando distribuyes en el tiempo la práctica de lo que has estudiado. 

Explica por qué has acertado la pregunta o el problema que tienes que resolver

Es genial cuando resulta que has acertado con la pregunta del test que tenías que realizar o del problema que tenías que resolver ¿A que sí? 🙂 Estoy segura de ello. Para potenciar más ese aprendizaje asienta mejor ese acierto de tus conocimientos.

Añade una explicación bien mental o por escrito de  por qué has acertado esa pregunta o problema. ¿Por qué elegiste esa opción del test como la correcta?. ¿Qué te hizo resolver el problema de esa forma y no de otra?. ¿Cómo priorizaste el contenido que tenías que responder ante esa pregunta de reflexión breve de tu simulacro de examen?

El aprendizaje se consolida de manera más sostenible en el tiempo cuando razonas y te explicas a ti mismo por qué lo acertaste y cuál fue el proceso mental que utilizaste. 

Evita estos malos hábitos para estudiar

  • Relectura para repasar. No sirve demasiado. Es mejor usar técnicas o ejercicios que te permitan repasar y recordar lo aprendido desde cero.
  • “Subrayar y así memorizo al mismo tiempo”. En este paso del estudio lo único que haces es identificar en el texto lo más importante. No lo utilices como única técnica de memorización. Subraya después de haber comprendido lo que lees y luego memoriza y aprende.
  • Revisar un problema o pregunta de test y mentalmente pensar “Ah sí, esto era… vale ya me lo sé”. Necesitas efectivamente resolver el problema o elaborar bien la respuesta. Pensar que lo sabes, no es sabérselo.
  • Esperar hasta el último plazo o momento para estudiar. El cerebro y el aprendizaje son como un músculo. Entrénalo para resultados óptimos.
  • Practicar siempre el mismo tipo de preguntas o problemas. Tu cerebro necesita generar conexiones y unir todo el conocimiento que necesitas aprender. Combina distintas técnicas y tipos de contenido para repasar.
  • Hacer un test o resolver un problema antes de haber estudiado. Además de que puedes desmotivarte, le estás pidiendo al cerebro que realice una tarea para la que no está preparado. Prepárate, estudia primero y luego ¡pruébate!.
  • No consultar o resolver dudas, tratando de memorizar sin comprenderlo. Lo que no comprendes es mucho más difícil de memorizar. Y por consiguiente más difícil de recuperar esa información en el momento del examen. Resuelve tus dudas con tu profesor, o buscando la información en los textos de estudio. Recuerda que los exámenes evalúan también el razonamiento del aprendizaje.
  • Estudiar con la tele o el móvil. Tu capacidad de concentración debe ser máxima y totalmente enfocada al tema de estudio. Si te pones la tele porque te mantiene más despierto o te activa, cambia las técnicas de estudio pero no limites tu capacidad de concentración.
  • Dormir poco. El sueño repara física y psicológicamente. Además limpia la información del día a día, quedándose con lo importante. Respeta el sueño ya que te ayudará a asentar los conocimientos aprendidos. 

Resuelve los problemas personales o decide cuándo lo harás

  • Si hay algo que te preocupa resuélvelo y luego ponte a estudiar. O puedes también planificar en qué momento lo harás. Hasta entonces, concéntrate en estudiar.
  • En caso de sentir ansiedad o intranquilidad. Para. Haz alguna actividad relajarte y luego vuelve a estudiar.
  • Practica el deporte o alguna actividad física como un paseo.
  • Analiza si tu estrés tiene que ver con el proceso de estudio o es por otro motivo. En cualquier caso toma decisiones para sentirte mejor.
  • Evita la culpabilidad por dejar desatendidos a tus seres queridos o algunas de tus actividades habituales. Lo van a entender. Planifica en esta etapa de tu vida, cómo quieres hacer para sentirte bien.
  • Practica la atención plena. Haz ejercicios para aprender a concentrarte en una sola cosa cada vez. Si estudias, estudia con la mayor concentración. En caso de disfrutar un rato con amigos y familiares, sólo disfruta. 
  • Confía en ti. Revisa otras ocasiones en que has conseguido logros similares a este. Tienes muchas habilidades, ponlas en marcha.
¿Qué significa para ti esta etapa de estudio?
¿En qué te has dado cuenta de que no estás consiguiendo los resultados de aprendizaje que esperabas?
¿Qué puedes cambiar para potenciar el éxito en tus hábitos de estudio?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Qué hacer con jefes tóxicos que matan tu motivación

Sí definitivamente en los últimos meses está habiendo un aumento de personas que optan por plantearse un servicio de psicología/coaching porque no pueden más. Viven constantemente, y durante más de un tercio de sus días, en constante malestar y ansiedad. Son personas que se encuentran en un entorno laboral tóxico, desmotivador y sin expectativas de que mejore.

Se encuentran con que sus jefes, que no líderes, les están haciendo la vida imposible. Bien sea porque su jefe tiene una visión muy particular de cómo dirigir. O también, porque, el entorno empresarial y los valores de la empresa está creando unos hábitos de dirección en toda la empresa que matan la motivación de los colaboradores.

Soy de la opinión que por lo general las personas tienen su propio punto de motivación, y salvo algunas excepciones, la gente viene “motivada de casa”. Al líder corresponde como mínimo no matar esa motivación, e incluso potenciarla, y dar cuerda a esa motivación para que la persona de lo mejor de sí mismo.

Ahora bien, es en ese punto mínimo donde encontramos verdaderos ejemplos de un mal liderazgo.

Qué hacer con jefes tóxicos que matan tu motivación

Sé que en algunos entornos empresariales existe una gran presión por los resultados de venta y demás indicadores. Pero bueno, como en todas las empresas. A nadie se le escapa que el desempeño necesita ser lo más eficiente posible para que la empresa sea sostenible. Pero, ¿cómo se está potenciando el desempeño de los colaboradores?.

¿Se potencia, o se presiona y amenaza?

Parece que fuera mentira, pero sigue habiendo entornos donde se cree que la amenaza, la humillación, el constante control y la comunicación destructiva van a conseguir que un trabajador de su máximo desempeño.

¿Cuál es el perfil de un jefe tóxico que mata tu motivación?

  • Controlan resultados y procesos hasta el más mínimo detalle.
  • No proporcionan nunca un feedback positivo. Parece que nada está bien nunca.
  • Utilizan una comunicación destructiva con intención de amenaza sobre el puesto de trabajo.
  • Ponen el foco únicamente en los resultados, no en las actitudes, en los esfuerzos, o en los pequeños cambios y avances.
  • Establecen objetivos cada vez mayores.
  • No proporcionan ayuda.
  • Tampoco establecen seguimiento para redirigir esfuerzos, energía o métodos de trabajo. Sólo exigen.
  • Sus intervenciones suelen ser más uno a uno que en equipo para controlar quizá mejor la manipulación y los mensajes contradictorios. Con lo que la consciencia de equipo se pierde. Cada colaborador se centra en cumplir lo máximo posible con su trabajo.
  • No proporcionan conversaciones inspiradoras o de ayuda para potenciar el desempeño de los colaboradores. Sólo señalan lo que no se está consiguiendo.
  • Evitan establecer nuevos planes de acción acordados con cada colaborador.
  • Son tóxicos en sus comportamientos y conversaciones diarias. El colaborador evita lo máximo posible encontrarse o hablar con su jefe.
  • Usan la amenaza de perder el empleo como motivo impulsor para que el colaborador reaccione.
  • Cuando ven que la amenaza no funciona, porque a veces no es tan fácil crear un despido, castigan con la ignorancia y el desprecio al colaborador. Cuando por casualidad quieren recuperar algún tipo de comunicación con el colaborador comprueban que han perdido toda confianza de su colaborador.
  • Los colaboradores perciben que a su jefe no les importa lo más mínimo las personas ni el equipo. Sólo interesa los resultados y las comisiones de venta.

¿Cómo impacta un jefe y una empresa tóxica en las personas?

Como os comentaba en el último año estoy recibiendo a clientes que necesitan armarse de seguridad psicológica y emocional para aguantar este tipo de entornos. O incluso, necesitan volver a recuperar su autoestima para poder tomar nuevas decisiones en cuanto a su futuro laboral.

El punto clave que en muchos momentos se plantean es ¿cómo voy a aguantar los 20-30 años de vida laboral que me quedan trabajando así?

Veamos que consecuencias psicológicas están viviendo desde estas relaciones tóxicas con sus jefes y empresas:

Desmotivación general

Sienten que no hay un horizonte claro a nivel profesional. No son capaces de visualizar una imagen futura nítida y motivadora en la que se vean creciendo personal y profesionalmente. Su sensación es que “les toca aguantar” lo máximo posible, hasta que definitivamente les despidan o tengan que cogerse una baja por depresión o ansiedad.

Relaciones negativas o nulas en el área personal, familiar y social

Vivir de 8-10 horas de trabajo activa la suficiente desmotivación y malestar para que se agoten emocionalmente. Con lo que sus relaciones familiares se resienten y tienden a reducir sus fuentes de felicidad, porque están demasiado cansados. Se reducen las salidas con amigos o el tiempo dedicado a deporte o hobbies. La sensación es que viven en un bucle sin salida.

Disminución de la autoestima

Sensación de que “haga lo que haga nunca está bien y nunca es suficiente”. La actividad profesional es una de las fuentes importantes que permite a la persona crecer personalmente. Es un tipo de entorno que uno ha elegido porque piensa que puede aportar algo valioso y aprender. Cuando el entorno laboral no permite crecer, ni aprender, ni percibirse como valioso, el impacto negativo en la autoestima es muy grande. De hecho, si definitivamente salen de ese entorno, les cuesta visualizarse como profesionales que tienen algo que aportar.

Aumento de la ansiedad

Viven en una constante presión y situación de amenaza. Tienen presente frases tipo como, “si no eres capaz de realizar el trabajo puedes dejarlo”. Presentan síntomas de taquicardia, presión en el pecho, malestar general, tensión muscular constante, miedo, y desesperación.

Una única motivación: el salario (de momento asegurado)

Se han propuesto de momento “aguantar”. Ya que en ocasiones es el único salario que entra en sus casas. “Aguantar” es la única estrategia que de momento tienen en sus mentes ya que el mercado laboral no es fácil, y se plantean con miedo, ¿quien les va a contratar a esta edad y con esta experiencia profesional que es tan específica de esta empresa?. Cuando esta estrategia de “aguantar” se sostiene durante un largo periodo de tiempo, el cuerpo, la mente y la gestión emocional, se resienten gravemente. Así, a la persona le es más difícil todavía verse a sí mismo como valioso para otras opciones laborales.  

Urge la gestión emocional

Es el principal motivo por el que se pide ayuda en estos casos. La persona agotada mental y emocionalmente, necesita primero de todo recuperarse. Siente que ha perdido todos sus recursos psicológicos para afrontar situaciones difíciles y tóxicas. Incluso con la estrategia de “aguantar”, la persona pide urgentemente “cómo puedo aprender a que no me afecte tanto cómo me trata mi empresa y mi jefe”. Cuando pueden verse a sí mismos con más claridad y fortaleza posiblemente se planteen la posibilidad de cambiar de trabajo y realizar un plan, pero la urgencia es estar bien consigo mismos.

¿Cómo puedes lidiar con este jefe y empresa tóxicos?

  • Lo primero cuídate físicamente. Aunque te suponga un esfuerzo, incluye en tu día a día espacios para ti, para descansar, desconectar, disfrutar, hacer ejercicio, comer bien y dedicarle tiempo a tus hobbies o actividades favoritas.
  • Segundo, reserva un espacio cuando consigas bajar el agotamiento, para pensar en ti. Identifica qué necesitas en este momento de tu vida. ¿Es recuperarte emocionalmente, creer en ti, reorientar tu enfoque en el trabajo, tener un plan alternativo?.
  • Valora si puedes aceptar la posibilidad de reservar tiempos y espacios para recuperar o renovar tu autoestima, tus recursos psicológicos o la capacidad de crear un plan alternativo.
  • Pide ayuda profesional si lo consideras. No te agotes más gratuitamente.
  • Seguro que tendrás compañeros con tu mismo jefe y en tu misma empresa que están viviendo este momento de otra forma y sufren menos. ¿Qué otro enfoque podrías darle a tu etapa en esta empresa?. ¿Qué recursos personales no estás poniendo en marcha para afrontar mejor esta situación?.
  • Ante actitudes de desprecio o amenaza, o incluso manipulaciones emocionales pon límites y sé firme en verbalizarlos.
  • Distánciate emocionalmente de las actitudes tóxicas. No suelen ser nada personal contra ti. Los jefes que actúan de esta manera, en el fondo no saben, no creen, o no quieren asumir otro tipo de interacciones con sus colaboradores. Y suelen actuar así con todos. Con lo que no te ataques personalmente más de lo necesario. En la medida de lo posible céntrate en los problemas y no tanto en las emociones que se generan.
  • Toma medidas preventivas para tu desgaste emocional.

Toma decisiones para reducir el Impacto de un jefe tóxico

  • Seguramente tú tengas tus propios criterios de cómo se realiza un trabajo eficientemente, quizá aprendido de jefes anteriores, de otra etapa en la empresa. Pero desde luego tu jefe actual tiene otros criterios y te lo está haciendo ver. Quizá no de la mejor manera, pero lo está haciendo. ¿Cómo podrías aumentar su calma para reducir el impacto y el control que está ejerciendo sobre ti?
  • ¿Es un jefe estresado con mucha presión hacia resultados y números?. Seguro que las preguntas y obstáculos que le planteas le alteran más. ¿Puedes ir con soluciones más a menudo?
  • Sé asertivo y respetuoso aunque tu jefe no lo sea. Cuando este tipo de jefes se encuentra con un equipo o persona que desde el respeto y la firmeza le plantean las cosas claramente, suelen responder mejor. Lo que no beneficiará a tu salud emocional es que te des el permiso de caer en su mismo tipo de comunicación y actitudes.
  • Busca momentos para comprender los motivos por el que tu jefe actúa así. Mantiene su comportamiento porque no encuentra motivos para actuar de otra forma. ¿Qué motivos necesita para calmarse?. Si desconfía, ¿qué puedes hacer para que confíe en ti?. Si interrumpe constantemente ¿para qué lo hace?. Si controla en exceso, ¿cómo puedes anticiparte?. Procura responder a estas cuestiones desde su punto de vista, no desde tu dolor, rabia, enfado o tristeza. Gestiona tus emociones primero.

Tus emociones dependen de ti

  • Asume la responsabilidad de que sentirte mejor en esta etapa de tu vida es cosa tuya. Sé que muchas de estas recomendaciones pasan porque tú hagas un esfuerzo o cambio distinto. Piensa que eres tú el que está agotado y no te sientes bien. A no ser que puedas o quieras irte de la empresa de un día para otro, admite la posibilidad de que tienes margen de maniobra para sentirte mejor.
  • La no gestión de emociones propias y de los demás son el motivo de mayor agotamiento personal. Invierte en aprender a gestionar tus propias emociones, porque el origen de las mismas está en cómo enfocas y afrontas las situaciones difíciles o estresantes.

Admite otras decisiones cuando ya no quieras estar en ese entorno tóxico

  • Si a pesar de todo, no estás dispuesto a “adaptarte” tanto durante mucho tiempo, ve pensando en un plan B. Recupera tu energía, tu autoestima y tu gestión emocional, y admite la posibilidad de que hay más opciones laborales en las que tú puedes ser más feliz.
  • Date la posibilidad de que éste sea un momento de inflexión en tu carrera profesional. Aprovéchalo como una oportunidad si tu jefe o empresa ya no son capaces de darte nada más para aprender o crecer profesionalmente.
  • A tu ritmo, a tu velocidad, recupera tu propia motivación diseñando el resto de vida profesional.
  • Reencuéntrate con lo que quieres, con lo que es importante en tu vida y cómo podrías lograrlo.
  • Recuerda y revisa los mejores logros personales y profesionales que has tenido en tu vida. ¿Qué te gustaría recuperar, impulsar, fortalecer y/o seguir invirtiendo en ello?
  • ¿En qué otro entorno profesional serías valioso y además te haría sentirte feliz?

Conclusión

  • “Aguantar” puede ser una estrategia temporal que puede agotarte demasiado personalmente.
  • Recuperarte y ser fuerte en estos entornos profesionales es la clave.
  • Los jefes tóxicos tienen sus motivos, miedos o preocupaciones, seguramente, mal dirigidas, pero de momento, es lo que tienes. Aprovecha la mejor forma de distanciarte sino tienes opción cercana de irte de ese trabajo.
  • Decidir si quieres invertir tiempo, energía y a veces dinero en este entorno profesional es algo que te mereces. Si lo consideras, valora el tomar una decisión.
  • Sobre todo cuídate y no añadas más desgaste gratuito a tu persona.
¿Cómo estás viviendo ese entorno tóxico?
¿Qué impacto está teniendo en ti y en tu vida?
¿Qué te gustaría hacer al respecto?

Y si te apetece y puede ayudarte...

10 tareas para conseguir resultados en tus objetivos

10 tareas para conseguir resultados en tus objetivos. Estas fueron las cuestiones principales debatidas en el curso que impartí hace unos días. Entre los asistentes contábamos con perfiles tan variados como un operario de producción que buscaba empleo, o un propietario de negocio propio. En el curso teníamos un objetivo común. Entender por qué no estaban consiguiendo los resultados que querían. Los asistentes me contaron que algunos estaban en un momento de bloqueo y no sabían cómo seguir. Otros, por el contrario, estaban muy ilusionados pero las metas que tenían en su cabeza les estaban abrumando y tampoco sabían cómo avanzar.

Y es que es super importante tanto para la valía personal como la profesional, tener el camino claro y los recursos personales necesarios para llegar a la imagen final que se dibuja en la cabeza.

Trabajando con ellos durante tres días conseguimos que cada uno se situara en un punto de partida claro. Además, establecieron detalladamente cuáles eran los pasos a seguir. Y sobre todo, pudieron regular el impacto que les estaba causando, o bien el bloqueo emocional, o bien la saturación mental, que su ilusión les estaba generando.

Pero ¿qué elementos comunes podemos encontrar cuando no se están consiguiendo resultados en las metas profesionales o personales que quieres conseguir?. ¿A qué necesitamos prestar atención?. ¿Hay algunas “tareas para casa” que podamos aprovechar?. Veamos hoy algunas de estas ideas que, al no prestarles atención, puede que te estén impidiendo llegar a dónde quieres. Y por supuesto, llegar bien.

10 tareas para conseguir resultados en tus objetivos

Acompaña la esperanza de estrategia y de un plan de acción definido para conseguir tus sueños. El optimismo sin acción produce sueños intangibles.

Primero ten claro lo que es importante para ti en la vida

Haz un stop. Deja a un lado por un rato lo que has pensado que quieres conseguir. Concéntrate en reflexionar sobre lo que es importante en tu vida. ¿Cuáles serían las 8 prioridades más importantes a nivel personal para ti en este momento de tu vida?. ¿Podrías pensar lo mismo pero a nivel profesional?.

Las prioridades personales y profesionales marcan la guía en el camino a tus metas. Te ayudan a definir claramente “el qué y el cómo” de tu vida personal y profesional. Saber en este momento de tu vida, no antes, ni dentro de diez años. Ahora. ¿Qué es lo más importante para ti?. Define qué prioridades, valores, quieres que estén presentes en tu vida personal y profesional. Evita quedarte con los “debería” o con los objetivos que no tienes. Esto no son prioridades, son metas. Y antes de llegar ahí, es importante saber quiénes somos actualmente.

Sé sincero contigo mismo

Ahora que no nos oye nadie y que esta reflexión es sólo para ti, sé sincero. ¿Cuánto estás de satisfecho con las prioridades que has marcado anteriormente?. De 1-10 ¿cuánto estás invirtiendo en esas prioridades que definen tu momento actual?.

Permítete reflexionar sobre cuál es la foto actual de vida personal y profesional.

  • ¿Cómo empiezas y acabas tus días habitualmente?
  • ¿En qué estás invirtiendo tu tiempo?
  • ¿Qué te está sirviendo y qué no?
  • Piensa. ¿Qué te quita el sueño?
  • ¿Cuánto has intentado lo que quieres conseguir
  • ¿Qué estás evitando?
  • Y además revisa. ¿Qué te está impidiendo conseguir lo que quieres?
  • ¿A qué estás dispuesto a renunciar?
  • ¿Qué estás dispuesto a cambiar?

Haz acopio de tu “maleta de recursos personales”

En tercer lugar. Ahora que ya has sido sincero contigo mismo, revisa tus “herramientas mentales y emocionales”. Has llegado hasta este momento de tu vida con esfuerzo y tesón. Seguro que has tenido momentos difíciles y momentos en los que has sido tremendamente feliz. En ambos casos has desarrollado una serie de recursos mentales y emocionales que te han hecho crecer. ¿Cuáles son?. Reflexiona, busca en ti mismo. Para resolver posibles momentos de bloqueo, recupera tus estrategias emocionales de mayor éxito.

¿Qué es lo que mejor te ha funcionado anteriormente para…?

  • Sentirte mejor
  • Ponerte en marcha
  • Conseguir cambio
  • Sentirte bien contigo mismo
  • Dejar de procrastinar
  • Lanzarte
  • Aprender
  • Avanzar
  • Sentirte orgulloso
  • Organizarte
  • Coger impulso
  • No decaer

Tus prioridades, tu sinceridad y tus mejores fortalezas potenciarán los resultados de tus objetivos

Revisa si tus objetivos están alineados con tus prioridades personales y profesionales

Es muy frecuente pasar por alto, que en ocasiones tienes un objetivo en la cabeza pero que no parece estar muy alineado con tus prioridades personales y profesionales. Esto causará bloqueo y malestar emocional.

Por un lado, tienes ese objetivo en la cabeza, pero por otro, no te has dado cuenta que entra en conflicto con tus prioridades en este momento de tu vida. ¿Qué te parece si lo revisas?. Ten escrito a un lado tus prioridades personales y profesionales y al otro lado tus objetivos. ¿Persiguen o te permiten mantener esas prioridades?. En caso de que no, ¿podrías ajustar el objetivo?. ¿Valdría la pena posponerlo, abandonarlo o repensarlo para otro momento?.

Define claramente qué quieres conseguir, cómo y cuando

Esta es sin duda una de las recomendaciones más conocidas, pero que sigue en muchas ocasiones sin estar bien planteada. Conseguir empleo, liderar mejor, sentirte mejor, etc., pueden ser ideas que tienes en la cabeza. No obstante, le falta definición.

¿Qué empleo quieres conseguir, en qué tipo de empresa y en qué plazo?

¿En qué situaciones quieres liderar mejor?. ¿Qué significa liderar mejor para ti?. ¿En qué plazo quieres conseguir resolver mejor qué situaciones de liderazgo?.

¿Qué emoción exactamente quieres recuperar, para qué y cuando quieres poder reactivar esa emoción?.

Concreta bien tus objetivos. Facilitan enormemente el plan de acción y en consecuencia, es más fácil su consecución.

Dibuja además la visión final. ¿Qué estaría viendo de ti dentro de x tiempo cuando hayas llegado a dónde quieres?. Recuerda comprobar que tus objetivos no están definidos desde un planteamiento negativo: “no quiero ser así”, “no quiero ser dependiente económicamente” o “no quiero ser ignorado por mis colaboradores”.

Decirle al cerebro que consiga algo negativo es cuanto menos disonante. El cerebro y las emociones necesitan de una visión positiva que te inspire y te de ideas.

Presta atención activa a tus miedos

Otro aspecto muy frecuente en la dificultad para conseguir los objetivos, es prestar atención pasiva a los miedos que anticipas. Sabes que algo te preocupa, que temes su ocurrencia, pero lo único que consigues es entrar en un “bucle paralizante”. Acabas comparándote con otros y con un éxito que crees que no podrás conseguir. Consecuentemente, te valoras a ti mismo como inferior a otras personas, y terminas por creer que no eres suficientemente válido para ese objetivo que habías pensado.

Cuando pasas días, semanas, años dándole vueltas a tus miedos, les prestas atención pasiva. Y nada más lejos de la realidad que necesitan tus miedos. Ya que se multiplican las emociones negativas.

Recuerda que los miedos producen una señal de alarma emocional para avisarte de que necesitas más recursos de los habituales para resolver determinadas situaciones. Préstales una atención activa. Conviértelos en nuevos objetivos y realiza un plan de acción mental, emocional y conductual para resolverlos.

Revisa si tus hábitos de vida te permiten asumir los nuevos objetivos

Antes de asumir nuevos objetivos, revisa si tu “foto actual de vida” está siendo coherente con las prioridades que has identificado anteriormente. Nada causa mayor estrés y desmotivación que tratar de conseguir objetivos para los que no has hecho un hueco en tu vida. Si tu vida está centrada en la multitarea, en los compromisos con otros, en el “no tengo tiempo”, en el “no controlo nada”, tus objetivos no tienen lugar en tu camino. Te desmotivarás constantemente pensando cómo podría ser y no es.

Estar dispuesto a ser coherente con lo que quieres, reservando un espacio de tiempo, esfuerzo y energía es crucial. Posiblemente, necesites hacer algunos cambios o cambiar de orden algunas prioridades. ¿Estás dispuesto a renunciar a algo?. ¿Qué estás dispuesto a darte para conseguir estos nuevos objetivos?. ¿Tiempo, energía, dinero, esfuerzo, compromiso?.

Reflexiona sobre los hábitos que muestras en tu día a día. Puede que estén impidiendo que consigas tus objetivos

Haz un plan de acción por escrito

Tener en la cabeza constantemente un objetivo, además de los miedos y de los posibles obstáculos, junto con todas las preocupaciones y responsabilidades diarias puede ser agotador. Respira, no necesitas tenerlo presente como una niebla en tu cabeza. Sácalo. Escríbelo. Ordena todos los pasos necesarios para conseguir tu objetivo. Incluye los obstáculos y cómo los resolverás.

Una de las principales dificultades por las que veo que la gente dilata en el tiempo sus objetivos o simplemente no los consigue, es porque no tiene claro día a día cual es el siguiente paso que necesita poner en marcha.

Desmenuza tan detalladamente tu objetivo que tengas claro qué nuevo paso, qué nueva acción te corresponde hacer cada día para acercarte a tu objetivo. Anticipa todos los pasos necesarios. Ten en cuenta por adelantado, con qué obstáculos intuyes que te encontrarás. Planifica entonces qué harás y cómo lo resolverás.

Ten en mente la imagen final que quieres conseguir. Cómo te sentirás, que estarás haciendo cuando llegues, qué posibilidades se te abrirán, qué podrás aportar, etc. Y más aún, ten presente cada paso. Pon el foco de atención y de “ocupación mental” no “pre-ocupación”, en cómo harás cada paso. Sé consciente de lo que cambias, lo que consigues y lo que aprendes. Y disfruta de cada paso. Evita hacer de tu meta un camino estresado en el que no disfrutes.

Usa herramientas visuales

Parece que no importa, pero sí.  Aclararse la mente con herramientas visuales como gráficos, esquemas, y mapas mentales es tremendamente clarificador. “ A mano o a máquina”. Como quieras :-). Me refiero, dibuja, coge lápiz y papel y diseña tu plan. O bien, utiliza las innumerables herramientas visuales e informáticas que tienes a tu disposición hoy en día. Usa mapas mentales, recordatorios de tareas, calendarios, gestores de proyectos. Hay un sinfín de herramientas que facilitan la clarificación visual de nuestro objetivo e incrementan las posibilidades de tener mejores ideas.

Actualmente uso varias de estas herramientas e impiden que me agote mentalmente teniéndolo todo en la cabeza. Me facilitan un camino claro de actuación, y me permiten poner mi energía en lo verdaderamente importante “el qué, el cómo, el cuando y posibles alternativas”. ¿Quieres probarlas?.

Presta atención a tus necesidades mentales, emocionales y físicas durante el proceso

Para garantizar que vas a disfrutar de estos nuevos caminos que van a abrir tus nuevos objetivos, reserva un espacio de tiempo para escucharte. Escucha tu mente, tus emociones y tu cuerpo. ¿Qué necesitan?.

Tu cuerpo y tu mente son más sabios de lo que crees. Y más allá, de generarnos algunas trampas, tienen la clave para resolver el enigma de por qué no estas consiguiendo tus objetivos.

Sé flexible con tu plan. Tu eres el pilar que necesita estar más fuerte para conseguir tus objetivos. Adapta tu plan a tus necesidades y no te atormentes por flexibilizarlo. Recuerda que el criterio es disfrutar del proceso y de los pequeños avances tanto como de la meta final. Sin ti, el plan de acción no se realizará.

Conclusión

Para conseguir resultados en tus metas, necesitas darte permiso si quieres, para revisar algunas tareas importantes:

  • Primero ten claro lo que es importante para ti en la vida.
  • Sé sincero contigo mismo.
  • Haz acopio de tu “maleta de recursos personales”.
  • Revisa si tus objetivos están alineados con tus prioridades personales y profesionales.
  • Define claramente qué quieres conseguir, cómo y cuando.
  • Presta atención activa a tus miedos.
  • Revisa si tus hábitos de vida te permiten asumir los nuevos objetivos.
  • Haz un plan de acción por escrito.
  • Usa herramientas visuales.
  • Presta atención a tus necesidades mentales, emocionales y físicas durante el proceso.
¿Qué tarea tienes pendiente para impulsar los resultados de tus objetivos?
¿Por dónde empezarás?
¿Qué dudas tienes todavía?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Tienes más estrés cuando no eres proactivo

Tienes más estrés cuando no eres proactivo. ¿Has podido darte cuenta de esta idea?. Es increíble la cantidad de temas pendientes, preocupaciones y urgencias que creemos ser capaces de llevar en la cabeza. Y luego, seguro que has comprobado, que no es posible. O, prestas atención a unas cosas, o a otras, pero todo a la vez, no se puede. Al final, siempre se queda algo sin hacer o sin abordar. Normalmente, algo no importante (o a veces no urgente), ya que en el fondo nuestra mente es inteligente y nos presiona para distribuir sus energías.

Ahora bien, aún confiando en la capacidad de nuestra mente para filtrar información, lo que me preocupa es la expresión de agotamiento que llevan muchas personas al intentar cargar con todo en su cabeza. Es muy fácil, perder de vista los objetivos que son importantes en tu trabajo, si estás todo el día, abordando imprevistos y urgencias.  Además, esto tiene como consecuencia que pasen las semanas, y hayas podido dejar de lado hacia dónde necesitas dirigir tus esfuerzos, tu profesionalidad y tus retos laborales.

Me preocupa cuando mis clientes que se plantean como mejorar su desempeño profesional, no tienen esta parte bien gestionada. El cansancio, el agotamiento, y el desgaste emocional provoca que sus niveles de atención y motivación estén bajo mínimos.

¿Cómo estás organizándote que te estás agotando tanto?

Un factor común que detecto en las personas que sienten demasiado estrés por las actividades diarias de su trabajo, es que no son proactivos. El día a día les lleva a ellos, pero ellos no dirigen su día a día.

Tienes más estrés cuando no eres proactivo.

Vamos a revisar algunos hábitos comunes que no te ayudarán a sentirte demasiado satisfecho al final del día y que están agotando tu nivel de energía.

Los objetivos y retos de tu puesto de trabajo están en tu cabeza, pero no tienen un plan escrito que puedas seguir

¿Tienes claro cuáles son las responsabilidades que tienes en tu puesto de trabajo?. Es decir, de qué eres responsable. ¿Qué es necesario que funcione correctamente y tú eres el responsable final?. Es independientemente de si las tareas para esa responsabilidad tengas que hacerlas tú o tengas a cargo un equipo que se va a ocupar de ellas. ¿Cómo haces el seguimiento?. ¿Le prestas atención conforme surgen problemas?. Entonces estás siendo reactivo, no proactivo. Y más urgencias e imprevistos de los necesarios surgirán devorando el tiempo que necesitas para atender a lo importante.

¿Y los objetivos?. ¿Cuáles son los retos que tienes este año?. Elaborar un plan por anticipado, por escrito y previniendo todo lo necesario te ayudará a ser más organizado en el día a día. Verás más claro, cuáles son tus prioridades cada día.

Y por supuesto aumentarás el nivel de satisfacción personal, ya que puedes ir comprobando progresivamente cómo estás avanzando

Sé proactivo con las responsabilidades de tu puesto de trabajo

Haz un mapa mental (https://www.xmind.net/xmind8/) con lo que conllevan estas responsabilidades. Identifica los hábitos que asegurarían que a esa responsabilidad le estás prestando la atención adecuada.

Ahora mismo no sabes si llegarás a tu objetivo, pero “¡oye! Yo hago un montón de cosas cada día”.

Fantástico, me alegro por ti. Bueno no, en realidad no. Si esas actividades que haces y llenan tu día de trabajo no están alineadas con tus objetivos, no me puedo alegrar. ¿Estás dedicando tiempo, energía y esfuerzo a tareas que realmente aportan valor?. Sino es así, es muy posible que te agotes y que te sientas insatisfecho. ¿Son esas tareas en las que realmente tú estás aplicando tu mejor talento?. ¿Lo que haces es aquello en lo qué tú puedes aportar tu mejor versión?.

Sé que, en el trabajo de todos, va a haber un porcentaje de tiempo que dediquemos a imprevistos y urgencias, y otro porcentaje a tareas que no son de mucho valor, pero hay que hacerlas. Ahora bien, este tipo de trabajo no puede llenar la mayor parte de nuestro tiempo.

Haz el análisis, registra a qué tareas estás prestando atención en tu día a día y apunta el tiempo que le dedicas. Después revisa si esas tareas te están llevando a tus objetivos. Si no es así, necesitas cambiar algo. Reflexiona cómo lo puedes hacer.

Sé proactivo con lo que quieres hacer cada día

  • Libera un tiempo para pensar en tus objetivos.
  • Anticipa qué proyectos o áreas de trabajo necesitarás para cumplir esos objetivos.
  • Identifica las tareas correspondientes a esos proyectos o áreas de trabajo y planifícalas con antelación, asignado fechas e implicados.

Los “problemas” y los “pendientes” se convierten en rumiaciones mentales que te agotan

¿Estás caminando al trabajo o de vuelta a casa pensando en ese tema pendiente o en ese problema?. ¿Estás haciendo un trabajo pero pensando a la vez en eso que te preocupa?. ¿Y si pudieras disfrutar de ese ratito que tienes hasta llegar al trabajo o de vuelta a casa para disfrutar del paseo o de una buena canción en tu coche?. ¿Cómo te sentirías si al hacer un trabajo tu concentración pudiera ser máxima e hicieras un gran trabajo?

Yo creo que sería genial, ¿no?. Bueno, la verdad es que yo lo hago así. 🙂

Cuando surge un problema o tienes un tema pendiente, es importante que no le des más vueltas de las necesarias. Cómo seguro que habrás escuchado, “preocupate menos y ocúpate más”. Las rumiaciones mentales generan que tu cerebro dispare cortisol, lo que afecta a tus emociones. Con lo que, tu emoción y actitud ante ese problema o tema pendiente serán casi seguro negativas. Bajo ese estado emocional el cerebro está en modo “búsqueda de errores y culpables” ya que estás percibiendo el tema como una amenaza a tu tranquilidad o a un trabajo bien hecho.

Sé proactivo con los temas pendientes y con problemas

Es mucho más rentable en tiempo y energía que busques un momento adecuado emocionalmente para abordarlo. En ese estado emocional más tranquilo activarás en tu cerebro el “modo solución de problemas”. Aumentará tu creatividad, tu dinamismo y tu buen hacer.

Y por supuesto, que conforme te llegue un imprevisto o problema, diseñes un plan de acción. ¿Para qué?. Con la finalidad de que diseñes pasos para su solución, identifiques plazos, asignes implicados y puedas en los momentos que has planificado hacer su seguimiento. Pero deja de darle vueltas inútilmente, con el ansia de que no se te olvide que este tema se ha de resolver.

Tienes la sensación de que nunca acabas lo importante

Claro, si sumamos todo lo anterior, atender a otros, llamadas, imprevistos, urgencias y problemas … ¡todo esto puede llegar a consumir un día de trabajo!

El problema con esta inercia de trabajo es la sensación de “estar para todo el mundo” menos para ti, y el trabajo que es importante dentro de tu puesto de trabajo.

Esa idea que tienes que poner en marcha, ese proyecto sobre el que tienes que pensar, o ese cambio que tienes que implantar en tu equipo o en procedimientos de trabajo, también acaba por convertirse en una urgencia. Y… ¡ya estamos otra vez!. Las urgencias devoran tu tiempo. Acabas por considerar que tienes una sobrecarga de trabajo y que no puedes con todo. Activamos de nuevo el estrés y el modo “búsqueda de errores y culpables”. Incluso valorando que tú estás cometiendo errores o que tú tienes la culpa.

Procura dejar la culpa a un lado. Lo que sí es cierto es que tienes responsabilidad y capacidad. Ahora bien, ambas cualidades sólo podrás ponerlas en marcha si trabajas de forma proactiva.

Con frecuencia en las jornadas laborales de todos, es muy difícil encontrar un espacio de tiempo largo para empezar y acabar un trabajo todo de una vez. Bien, yo lo asumí hace tiempo. ¿Y tú?. Lo que no puedes hacer es estar nuevamente teniendo constantemente en mente en forma de rumiación eso importante que tienes que hacer. Porque la sensación de que no lo acabarás nunca es demoledora y tu cerebro no está tranquilo sobre este tema. Y tú, mientras tanto, te desgastas emocionalmente.

Sé proactivo con cada parte del total de tu trabajo

Busca un momento, cuando quieras, pero lo más pronto posible para pensar. Desmenuza, fragmenta ese tema importante que tienes que hacer y que, además, estoy segura de que quieres hacer bien. Planifica cada fase, cada tarea, cada contenido de las tareas, tiempo para imprevistos, y asígnales fecha, y espacios de tiempo en los que le prestarás atención (30 min, 1 hora, 2 horas…).

Sí, sé que algunos imprevistos o urgencias seguirán surgiendo, pero con un plan por anticipado es más fácil organizarse, ya que tus fechas contarán con un margen de maniobra y podrás adaptarte.

Conseguirás hacer ese trabajo o proyecto importante, pero asume que tu atención necesita centrarse en cómo vas consiguiendo cada fase que has planificado. Evita hacer como siempre, prestar atención a que “no lo has acabado todavía y no sabes cuándo podrás hacerlo”.

No liberas un tiempo para pensar

Sí, soy consciente, muchas de las recomendaciones anteriores que he comentado conllevan un espacio de tiempo para ser proactivo y pensar. Bueno, ¿y si lo incluyes en tu planificación diaria?. También es uno de mis hábitos :-). Puede que estés tan inmerso en la inercia del día a día y en la adrenalina que genera estar en un sitio y en otro, que no lo estás teniendo en cuenta.

Para ganar tiempo, es importante tener una estrategia para ganar ese tiempo. Gestionar bien tus emociones y evitar que te desgastes emocionalmente conlleva tener una estrategia mental para abordarlas.

No contar en tu planificación con tiempos de reflexión impedirá que abordes las siguientes tareas con la emoción adecuada. Descuidar en tu planificación tener tiempo para planificar, provocará que aquello en lo que tenías tiempo, se convierta en urgente. Al final, no disfrutas, no das lo mejor de ti, y es muy probable, que tengas la sensación de que no eres dueño de tu tiempo.

Sé proactivo con tu tiempo para pensar y desconectar

  • Incluye en tu día a día o en la semana espacios para pensar, reflexionar y tomar decisiones sobre lo importante, o lo que te preocupa. Por supuesto, un tiempo tranquilo, desde el que tu cerebro pueda abordar la reflexión desde un estado emocional adecuado.
  • Planifica también en tu día a día o en la semana, momentos en los que desconectes.

No asignas un tiempo para coordinación o seguimiento de un tema

Hace un tiempo comentaba con un directivo a cerca de proyectos y otros temas que estaba abordando en su empresa. Para algunos, además, tenía desde hace tiempo, una fecha tope de finalización impuesta por agentes externos. Le pregunté ¿y cómo váis, llegaréis a tiempo? La respuesta fue, no lo sé, se está ocupando otra persona.

Me entró un poco de susto. ¿Cómo es posible?. ¿Ha faltado un plan, con hitos a conseguir, fechas y momentos de coordinación y seguimiento?. Claro, estaba bastante preocupado por si llegarían o no al plazo. Esto le estaba provocando que constantemente tuviera este tema en la cabeza y frecuentemente llamara a la persona en cuestión para preguntar como va.

Posiblemente, estas llamadas para preguntar le estaban ocasionando una interrupción en su trabajo, con el consiguiente desgaste para todos, disminución de concentración y posibles retrasos. Ahora sólo me faltaría que la persona encargada, respondiera “voy bien” sin que directivo y colaborador supieran exactamente que significa “voy bien”.

¿Se ha conseguido lo que necesitaríamos a estas alturas?. ¿En qué fase estamos?. ¿Qué falta?. ¿Cuándo y cómo podemos comprobarlo?.

Sé proactivo en tener tiempo para la coordinación y seguimiento

  • Cuando tengas que implementar un cambio o realizar un proyecto planifica con antelación qué fases necesitas, qué tareas se tienen que hacer, quién las tiene que hacer y en qué momentos os sentaréis para revisar lo conseguido hasta ese momento.
  • Genera que tu equipo te proporcione periódicamente y conociéndolo por anticipado en qué momentos hará seguimiento contigo y qué tiene que estar hecho para esos momentos de seguimiento.
  • Pon en tu calendario y el calendario del equipo fecha y hora de reunión de seguimiento. No esperes a que se acerque mitad del proyecto para que entonces encontremos una fecha. Estaréis todos ocupados y será difícil encontrar “huecos” en la agenda.
  • Haz lo mismo si el proyecto o trabajo te implica sólo a ti. Es importante que puedas comprobar en ciertas fechas si has llegado hasta dónde querías llegar.
  • Facilita a todos comprobar constantemente si “vamos bien”. Y por supuesto, que sepamos qué significa eso: qué hitos podemos comprobar todos que se han conseguido hasta la fecha.

Conclusión

La proactividad facilita la gestión del estrés y la productividad personal tuya y de tu equipo. Recuerda que es importante ser proactivo en:

  • En la consecución de tus objetivos y responsabilidades
  • “Hacer muchas cosas” en tu día a día, no significa que estés dando lo mejor de ti y estés aportando valor.
  • Los problemas y en los temas pendientes. Dedícales tiempo planificado y con sentido.
  • Lo importante
  • Tener un tiempo para pensar y planificar
  • Coordinación y seguimiento de proyectos
¿Cómo vas de estrés en tu día a día?
¿Qué coste está teniendo para ti no ser proactivo?
¿Qué cambios puedes realizar para ser más proactivo?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo encontrarse a uno mismo en días de descanso

¿Tienes unos días de descanso?. Aunque sea ¿unos poquitos?. Espero que sí :-). Y si no, busca incluso ratos en los que te permitas descansar, desconectar, encontrarte contigo mismo. Es fundamental para seguir adelante, con fuerzas, con energía y con ilusión. 

Nuestro cerebro necesita de vez en cuando hacer un STOP para compensar el desgaste del día a día. El cuerpo necesita compensar el agotamiento del estrés diario. De hecho se recomienda vivir tres experiencias positivas por cada una negativa para reequilibrar nuestro bienestar. 

Los momentos de vacaciones son geniales para restablecer el equilibrio personal. Y además sería interesante buscar “mini momentos” de “recarga emocional” en nuestra vida diaria. No obstante, ahora posiblemente tengas a la vista unos días de descanso. Así que no dejes pasar esta oportunidad. 

Además de lo que estoy segura que ya sabes: desconecta el móvil e internet, descansa, haz cosas nuevas, viaja… etc, te propongo algunas ideas. Sé que tu imaginación te permitirá disfrutar de conversaciones y actividades extra que te harán sonreír. Ahora bien, ¿te guardas también algunos momentos de soledad?. ¿Cómo los llevas?. ¿Tienes algo pendiente de resolver?. ¿Alguna emoción difícil de asimilar?. 

Las actividades nuevas en momentos de vacaciones o descanso te renovarán. Sin embargo, procura que no “oculten” algo y te ayuden a “evitar” tus tareas emocionales y de equilibrio personal. Descansar para renovarse y recargar pilas, es fántástico. Quizá también sea un buen momento para retomar reflexiones que estás evitando y que el día a día ahoga con las responsabilidades y obligaciones. 

Quisiera hoy proporcionarte algunas ideas para hacer de reflexiones en soledad, un momento más positivo y constructivo. En la medida que pueda ayudar a que tú diálogo mental se reoriente a caminos más positivos, pienso que puede ser beneficioso para ti. Si quieres las vemos. 😉

Cómo encontrarse a uno mismo en días de descanso

Si quieres aprovechar estas reflexiones, te recomiendo hacerlo en momentos de relax y que preferiblemente estés solo. Dedícate una ratito, al aire libre, si puedes, con una bebida agradable, y con algo para apuntar.

Reflexiones personales para sentirte feliz contigo mismo

  • ¿Cuáles son los mejores logros que has conseguido estos primeros meses del año?.
  • ¿De qué te sientes más orgulloso ahora mismo?.
  • ¿Qué has conseguido o estás consiguiendo que te ha sorprendido a ti mismo?.
  • ¿Cómo lo has conseguido?. Recuerda, ¿Qué decisiones has tomado?. ¿Qué cambios has realizado?.
  • ¿Qué es lo mejor de ti que estás aprovechando al máximo en estos primeros meses del año?.
  • Reconócete ¿Qué puedes celebrar ya estos días?

Reflexiones para mirarte con buenos ojos

  • ¿Qué es lo que más valora de ti tu familia y amigos?.
  • Y tú, ¿Qué es lo que más valoras de ti mismo?. Y ¿Qué te gusta de ti?.
  • Piensa en ti. ¿Qué te da vida?. 
  • Recuerda experiencias propias, ¿Qué hace brillar tus ojos?.
  • En momentos difíciles ¿Qué te gusta de ti?.
  • Y en los buenos momentos, ¿Qué te gusta de ti?.

Reflexiones para soñar y sonreír

  • Imagina que han pasado 3 años y te encuentras muy bien. Eres muy feliz, caminas tu día a día con una increíble sensación de bienestar y de paz contigo mismo. Tienes una genial expresión en la cara de felicidad y de satisfacción contigo mismo. Te gusta tu vida y te gustas a ti mismo. 
  • ¿Qué has conseguido?.
  • ¿Cómo eres y qué haces en ese día a día?.
  • ¿Qué más sientes?.
  • ¿De qué estás agradecido?.
  • ¿Qué has cambiado de ti mismo?.
  • ¿Cuáles son las decisiones qué has elegido para vivir con esa sensación de bienestar?.
  • ¿De qué te sientes orgulloso?.
  • ¿Qué has hecho para encontrarte a ti mismo?.

Reflexiones para invertir en ti mismo

  • De esa imagen a 3 años vista, ¿Qué es lo que más te gustaría conseguir?. Piensa, ¿Qué sería lo que marcaría un impacto verdadero en tu felicidad?.
  • ¿En qué te gustaría invertir de verdad para encontrarte a ti mismo?. 
  • ¿Qué camino te haría ilusión empezar para sentirte mejor?.
  • Si pudieras empezar mañana, ¿Qué “proyecto” personal o profesional te daría vida?.
  • ¿Por dónde empezarías y cómo te haría sentir?.
  • ¿Cuáles serían los siguientes pasos?.

Reflexiones para reorientar tus dudas

  • ¿Qué duda te viene a la mente una y otra vez.
  • Destápala ¿Qué hay detrás de esa duda?.
  • ¿En qué te frena esa duda?.
  • ¿Cómo puedes aprovechar la duda para que te impulse hacia delante?.
  • ¿Cuál es el beneficio de esa duda?.

Reflexiones para encontrar lo que te importa de verdad

  • Vuelve a la imagen que has elaborado a 3 años vista.
  • ¿Cuánto te importa de 1 a 10 esa imagen?.
  • ¿Cómo te sentirías si estuvieras ya allí?.
  • De esa imagen qué querrías tener mañana más en tu vida?.
  • ¿Por qué has elegido esa imagen?.
  • ¿Para qué has elegido esa imagen de ti mismo?.
  • ¿Cuánto vas a permitir que esa imagen te impulse para sentirte bien y encontrarte contigo mismo?.

Conclusión

En momentos de bienestar y tranquilidad,  dónde la las hormonas de la felicidad fluyen, puedes aprovechar mejor la posibilidad de encontrarte a ti mismo. Recuerda que todo cambio, viene acompañado de una pregunta que nos impulsa a tomar decisiones. 

Date permiso para encontrar tus preguntas y por supuesto, tus respuestas. Las de nadie más. Sólo las tuyas. Son las válidas y las que te harán ser tú. Las personas que son felices consigo mismas son las protagonistas de la vida.

Espero que puedan ayudarte estas cuestiones a empezar un camino positivo y constructivo que te permita encontrarte. 

¿Cuánto deseas encontrarte a ti mismo?
¿Qué reflexión te impulsará a ser protagonista de vida y de tus emociones?
¿Cuál es la pregunta que te ronda la cabeza y está pidiéndote un cambio?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Aprende a conversar y no pierdas oportunidades

Aprende a conversar y no pierdas oportunidades, ¿has pensado en ello?. Nuestra capacidad de crear conversaciones parece que está fuera de toda duda, porque evidentemente la usamos todos los días, y en cualquier ámbito de nuestra vida. Ahora bien, ¿qué impacto creas con tus conversaciones?. Quizá, has observado que:

  • Interactúas con tus colaboradores pero parece al tiempo que no te han entendido como tú querías.
  • Conversas con tu equipo de dirección pero parece que hay más diferencias que puntos en común. Así, resulta cada vez más complicado llegar a acuerdos.
  • Hablas con un compañero y resulta que la conversación toma un tono de ataque y defensa.
  • Mantienes una conversación personal con un ser querido y no encuentras entendimiento.
  • Participas en una entrevista de trabajo y crees que no has podido expresarte todo lo bien que querías.

Las conversaciones son capaces de generar las mejores emociones o las peores. ¿De qué depende?. De cómo converses. Hay determinadas expresiones, objetivos, preguntas, explicaciones, y tipos de feedback, que directamente activan tus mecanismos de defensa. O por el contrario, activan la mejor de las actitudes y predisposiciones a seguir hablando y a convertir lo acordado en realidad.

A la capacidad de crear conversaciones centradas en el “nosotros” se le llama Inteligencia Conversacional. Este enfoque permite facilitar la conexión, la confianza y la colaboración. 

Seguro que te has dado cuenta de que no te sientes igual, hablando con unas personas que con otras. Algunas activan tu estado de alerta y te ponen a la defensiva. Otras, en cambio, activan las mejores emociones y deseas seguir hablando con ellas.

¿Qué les diferencia?. Su forma de conversar. Las expresiones y preguntas que utilizan. Su lenguaje. Y las posibilidades que abren ante ti con su conversación.

Aprende a conversar y no pierdas oportunidades

 Las personas disponemos de unos sistemas y entramados cerebrales genialmente diseñados. Ellos nos permiten averiguar dónde nos situamos con respecto a nuestro interlocutor. Realizamos en unos pocos segundos una lectura rápida de la situación. Así, nuestro cerebro sabe cómo operar, si en modo protector-defensivo, o en modo apertura y descubrimiento. 

De esta forma, identificamos rápidamente si confiamos o no en la persona que tenemos delante. Y esa es la clave. ¿Tus conversaciones generan confianza o desconfianza?. 

Las “malas conversaciones” activan nuestra red neuronal de desconfianza. Se activa así nuestro Sistema Nervioso Simpático. Éste dará la orden a  nuestra amígdala para disparar hormonas como el cortisol, además de aumentar nuestra tasa cardiaca. Las “buenas conversaciones” activan nuestra red neuronal de confianza. Se activará entonces nuestro Sistema Nervioso Parasimpático que promoverá nuestra hormona de la felicidad y colaboración: la oxitocina entre otras.

Según que sistema se active, responderemos a nuestro interlocutor de una manera más amenazante y defensiva. O bien, de una forma más constructiva y colaboradora. Provocando así, el mismo proceso neuronal en nuestro interlocutor. Con lo que las “buenas conversaciones” seguirán creando un buen tono de escucha y colaboración. Y en el caso de las conversaciones defensivas, aumentará por ambas partes el tono de agresión y defensa.

¿Entonces, cómo hacemos?. Siendo consciente de cómo conversas y teniendo muy presente el objetivo e impacto de tu comunicación.

  • Si quieres conseguir implicación y compromiso en tus colaboradores…
  • En caso de querer abrir la mente de tu entrevistador…
  • Si deseas crear una conversación positiva en tus relaciones personales…

¡Se consciente de si tus palabras activan el Sistema Nervioso Simpático o el Parasimpático! 🙂

Qué pierdes si no creas buenas conversaciones con...

Analicemos posibles errores que frecuentemente me encuentro en las sesiones de formación y en diversas interacciones profesionales cuando trabajo la inteligencia conversacional.

Tus colaboradores y equipo

Si tus conversaciones son de tipo...
  • Interrogatorio. Buscas frecuentemente con tus preguntas una respuesta de SÍ o NO, para confirmar o no el grado de acuerdo que tienen contigo o si finalmente han hecho todo lo que tú consideras que deben haber hecho.
  • ¿Eres consciente de lo que has hecho?. Si buscas constantemente confirmación sobre si ha entendido que su comportamiento no es adecuado, que no cumple con sus responsabilidades o que está siendo irresponsable con los plazos acordados.
  • Las cosas deben ser así. En este caso tratas de explicar y ser protagonista en gran medida de la conversación que tienes con tu colaborador. En un 80% de tu conversación tratas de que te entienda repitiendo una y otra vez lo que consideras importante.
  • Amenazas. Usas frecuentemente el condicional, “si no … entonces…”, aunque intencionalmente no quieras amenazar, y lo que quieres es que sea consciente de las consecuencias.
Estás perdiendo...
  • La motivación propia de tus colaboradores, ya que sólo buscas confirmar tus ideas. Tus receptores han activado el modo defensivo, ya que temen no cumplir con lo que tú esperas.
  • La predisposición al cambio. Ya que si tu intención es sólo criticar, vuelves a activar el SNS y el modo defensivo para el que se tienen que preparar y defenderse ante ti.
  • La atención de tu colaborador o del propio equipo. Estar constantemente hablando tú, no es conversar. Así no creas colaboración y no creas interacción.
  • La creatividad e implicación en la búsqueda de soluciones. En modo defensivo, el cerebro fisiológicamente no le está permitido activar la corteza prefrontal en la que se elaboran las soluciones y las posibilidades de futuro.

El reclutador en tu entrevista de trabajo

Si tus conversaciones son de tipo...
  • Dubitativo y contradictorio. Cuando no acabas bien y no elaboras adecuadamente las frases que expresas. O bien, si saltas de un tema a otro, mostrando sin darte cuenta contradicción con respecto a las preguntas del reclutador.
  • Falta de evidencias. Si al expresarte no proporcionas hechos o hábitos que den cuenta de lo que quieres explicar y hacerle ver a tu interlocutor. 
  • Excesiva autopromoción. Cuando utilizas frases aprendidas, que no son tuyas, tratando de darte importancia. Cuando hablas de us anteriores trabajos sólo usando el “yo” y olvidas hablar de lo que aportaste y conseguiste al trabajar en equipo.
  • Con incertidumbre y secretismo. Ante determinadas preguntas respondes con generalidades y evasivas. Tratas de evitar dar una respuesta clara y defender adecuadamente tu opinión o tu experiencia.
  • Si piensas que estás en posición inferior. Conversas con el entrevistador desde una posición inferior. Esto te hace sentir triste o nervioso activando tu modo defensivo. En este caso a tu cerebro le es difícil, hablar de la mejor versión de ti, y centrar la conversación en tus fortalezas y posibilidades.
Estás perdiendo...
  • La confianza del entrevistador. Con dudas e incertidumbre, el entrevistador activa su modo defensivo y la desconfianza ante tu propuesta. 
  • Su comprensión. Si dejas a un lado el proporcionar evidencias sobre tu trabajo, al reclutador le es difícil activar su corteza prefrontal, donde reside su capacidad de comprensión de tu potencial.
  • Tu imagen de futuro. Al reclutador le será difícil imaginar lo que puedes aportar al puesto. Así, cómo imaginar lo bien que puedes encajar en su empresa.
  • Sus emociones positivas y que se lleve una buena imagen de tu marca personal. En el momento en que te “colocas” en posición inferior tus mejores emociones no te acompañan. Con lo que será difícil que provoques un impacto emocional positivo en el reclutador. La huella que se lleve de ti el entrevistador a nivel emocional, es clave para ti.

Tu amigo, familiar o compañero de trabajo

Si tus conversaciones son de tipo...
  • Acusador. Quieres señalar a toda costa que la culpa de algo es de la otra persona. Puede o no que la responsabilidad sea de la otra persona. Ahora bien,  acusándole en vez de centrar la conversación en la solución, provocarás que la otra persona no esté receptiva.
  • Crítico. Utilizas constantemente juicios de valor y adjetivos para explicarle a la otra persona cómo la ves y en lo que se ha convertido. 
  • Ganador. En las discusiones quieres demostrar que tienes razón. Toda tu energía está centrada en defender tu argumento, y menos en comprender, o ver los puntos en común que tienes con el otro. 
  • Sin escucha ni compasión. “Tú di lo que quieras, que yo estoy pensando en lo que te voy a decir”. Olvidas en tu conversación que la otra parte escuche de verdad que le prestas atención y que te importa su opinión.
Estás perdiendo...
  • Su confianza. Centrar las conversaciones en señalar “el autor del crimen” no te ayudará. Te estás dejando abrir la posibilidad de una conversación en la que preguntes para comprender,  y para que se pueda aprender o solucionar para la próxima vez.
  • La predisposición al cambio. ¿Cuál es el objetivo de proporcionar una crítica?. El cambio y el aprendizaje. No, que se sienta mal por tus palabras. Ningún cambio o aprendizaje se dará en condiciones de modo defensivo activado y con emociones negativas.
  • La conexión. Ese momento emocional positivo en el que dos personas conectan sólo se da cuando se activa la oxitocina. ¿Qué tipo de relación quieres crear con esta persona?. Deja a un lado la mentalidad de “ganar o perder” en una conversación y mueve tu energía a buscar puntos en común.
  • Le guste estar contigo. Nos gusta estar con personas que nos comprendan y nos escuchemos en sus palabras. Elegimos relacionarnos con personas que aunque piensen diferente a nosotros les importamos y nos muestran su compasión. Compasión es la capacidad de implicarse con el otro y esta capacidad activa la receptividad de la otra persona y sus emociones positivas.

Qué necesitas cambiar en tus conversaciones

  1. Abre tu mente a posibilidades de comprensión y de actuación. Comunicarás con mejores expresiones que activen las emociones positivas de ambos.
  2. Comparte tus miedos y preocupaciones para que ambos implicados os entendáis y os ocupéis desde la colaboración y el compromiso.
  3. Muestra verbalmente que cuidas a la otra persona.
  4. Evita los juicios de valor en tus conversaciones.
  5. Provoca más la imagen de futuro que los errores pasados.
  6. Fomenta propósitos compartidos en el tema del que estáis tratando.
  7. Aprende a buscar ventajas y verbalizarlas, de los argumentos de tu interlocutor. Sobre todo cuando discrepas.
  8. Comprueba que has comprendido a la otra persona antes de reaccionar y responder sin pensar.
  9. Usa el “nosotros” siempre que quieras fomentar soluciones en proyectos e ideas comunes.
  10. Empatía no es sólo “ponerte en el lugar del otro” comprendiendo como entiende un tema. También es ser capaz de identificar la emoción que tiene la otra persona, no la que entiendes que tendrías tú. Házselo saber.
  11. Sé consciente de qué emoción es la que llevas a las conversaciones. Ajústala si crees que va a generar otra emoción negativa en tu  interlocutor.
  12. Presta atención a las reacciones microemocionales de la otra persona para ajustar tu conversación con las expresiones y preguntas que utilizas.
  13. Valora las conversaciones como una oportunidad de descubriros ambos y crear algo juntos.
¿Cuál es el objetivo de mejora que has identificado para cambiar en tus conversaciones?
¿Qué emociones crees que generas y cuáles te gustaría conseguir?
Recuerda busca la emoción adecuada para conversar, prepára tu conversación y permanece atento a las emociones de tu interlocutor

Y si te apetece y puede ayudarte...

5 excusas geniales para no conseguir lo que quieres

Parece irónico ¿verdad?. Nos ponemos excusas geniales para no conseguir lo que queremos. ¿Cómo puede ser eso posible?. ¿Cómo no vamos a querer conseguir lo que queremos?. Pues pensemos un poco. Porque las conversaciones diarias en el trabajo, familiares, en una cafetería, en formación, están llenos del famoso:

PERO ES QUE….

En ese momento todo tu ser, y toda tu capacidad mental y emocional, se bloquean. Tu Sistema Nervioso Simpático (activo ante situaciones de amenaza)  se lo pasa genial poniéndote a la defensiva. Toda tu capacidad para valorar la situación se arma de un escudo de protección. Ya está, un sencillo “pero es que…” ha obrado la magia. “Estarás a salvo. Nadie va a conseguir que pierdas tu equilibrio”. (Aunque sea falso). Quedas inmunizado ante la posibilidad del cambio y del aprendizaje. No te preocupes. No pasará nada. Nada cambiará. Todo permanecerá igual. Tú mismo te salvas de cualquier avance. Y lo haces muy bien. ¡Fantástico!

Se te olvida algo. Ese malestar continuo que sientes, ese cansancio y agotamiento, y esa irritabilidad seguirá. Puede que te hayas acostumbrado pero también forma parte de ti. Y forma parte de otro sistema que funciona fenomenal. Forma parte de capacidad para gestionar las emociones. Empieza siempre avisándote que sientes un cambio emocional y que necesitas prestarle atención. 

Los mejores cambios y los mejores aprendizajes se producen por una motivación interna y personal. Es esa inquietud que nos dice que tienes más que ganar, que lo que puedes perder. Que seguramente implicará otras estrategias y cambios adyacentes pero que sin duda, te van a ayudar. 

Cuándo, en ocasiones, te planteas no sé lo que me motiva o no sé lo que quiero. La respuesta la encontrarás en tus emociones ¿Qué te dicen?. ¿Qué te remueve y despierta inquietud (de la buena)?. ¿Te escuchas?

Pregúntate cuando te pongas excusas:

  • ¿De que te protege tu excusa?
  • ¿Qué es lo que te hace sentir en situación de amenaza?
  • ¿Qué temes perder si abandonas la excusa?

Veamos algunas con las que me suelo encontrar a diario. Si te sientes identificado con alguna de las excusas, ¡bien!, por ahí se empieza. Tómate 5-15 minutos más después de esta lectura si lo consideras para pensar en las reflexiones que las acompañan.

5 excusas geniales para no conseguir lo que quieres

No tengo tiempo para...

  • Aplicar las técnicas de gestión del tiempo que me han recomendado. Implica que me tengo que sentar a pensar y organizar. tengo demasiadas cosas urgentes que hacer. Ok. ¿Entonces estarás bien como estás?. ¿Ya no sufrirás más estrés?. ¿Abandonarás tu diálogo interno de “no puedo más, estoy cansado”?
  • Hacer un análisis claro sobre lo que necesita mi equipo y desarrollar un plan de mejora para cada uno de ellos. Tengo demasiadas urgencias y problemas que me plantean para resolver diariamente. Ok. ¿Qué impacto tendrá en los resultados que tu equipo haya llegado ya el nivel máximo de talento?. ¿Trabajan bien ya como lo están haciendo?. ¿Sabrán resolver por sí mismos las demandas del cliente y de los procesos de trabajo algún día?
  • Hacer un plan para contactar con empresas que no sé si necesitan un perfil como el mío. Aunque no tengo trabajo, creo que no tengo tiempo ni ganas para eso. Esperaré mejor a que se publique alguna oferta y que contacten conmigo. Ok. ¿Cómo llevarás que tardes más tiempo en encontrar empleo?. ¿Cómo te sentirás si no te llegan las ofertas para las que tu crees que vales?. ¿Cómo llevarás la espera?
¿Tiempo para ti?
  • Pensar en mi. Qué quiero, qué me hace feliz y qué necesito, implica tomarme tiempo para mi. No lo tengo. Tengo muchas obligaciones familiares, laborales y sociales. Ok. ¿Cómo llevarás el malestar constante?. ¿Qué harás con esa insatisfacción personal que te persigue?. ¿Cómo harás para deshacerte de la sensación de que no eres dueño de tu vida?
  • Pensar a 6 meses, 1 ó 3 años vista sobre mi vida personal, familiar, social o laboral. Debo resolver todo lo que tengo ahora. No me puedo permitir parar. No sé lo que pasará en 3 años. Ok. ¿Cómo llevarás que pasen los años y te hayas dejado llevar sólo por urgencias y compromisos?. ¿Cómo te sentirás sin una meta que te ilusione y provoque cambios a medio o largo plazo?. ¿Te sentirás orgulloso de ti mismo dentro de 6 meses, 1 ó 3 años?

Si los demás cambiasen yo viviría mejor, sería más feliz

¡Qué malos son lo demás que nos impiden ser felices! 😉

En serio, plantéate algunas ideas:

  • Los demás, de momento, son como son.
  • Aunque parezca lo contrario es posible, que los demás sufran las consecuencias de cómo son y no se sientan tan bien como te parece
  • Los demás tienen derecho a decidir como quieren actuar, te puede gustar más o menos.
  • Puede que los demás no hayan aprendido a actuar de otra manera y también tengan sus excusas para no cambiar
  • Las personas eligen sus actuaciones por diversos motivos. Aunque no lo parezca los demás tienen también sus motivos. Son válidos, aunque no te gusten.
  • Los demás pueden opinar lo que quieran de ti, de tu vida, de tus decisiones y de tus relaciones. Insisto te puede gustar su opinión o no. Que tengan su opinión no convierte tu realidad en “esa verdad”.
  • ¿Cómo quieres tú elegir ser ante estas personas o ante determinadas situaciones?
  • ¿Ahora mismo de que sufrimiento hablamos?. ¿Del tuyo?. Bien. ¿Qué quieres hacer con tu infelicidad en estos momentos?. ¿Qué necesitarías hacer en esas situaciones o con esas personas para sentirte más feliz?
  • Tú también tienes derecho a decidir sobre tus actuaciones. ¿Qué elegirás?
  • ¿Cuál es tu excusa para seguir permitiendo a los demás que te impidan ser feliz?
  • ¿qué opinas de tu vida?. ¿Cuánto valor quieres darle a tu opinión?. ¿Cuál es la visión sobre la que tu quieres invertir?

Hay otros más preparados, mejores que yo...

Sin duda. Hay personas más preparadas que tú. Y también menos preparadas que tú para lo que tú quieres aportar. Estos hechos no te quitan el derecho a que tú puedas segur mejorando. Enriquecerte, ser mejor que como eras ayer, hace un año o varios, es lo importante. 

Tienes derecho a estudiar a tu velocidad, a aprender a tu ritmo y a crecer según lo consideres. ¿Por qué prescindes de ese derecho?. 

Si realmente, tienes las ganas, el deseo y la energía de ser mejor en aquello que haces. Ve a por ello. Deja de compararte con los demás. Los demás tienen su propio ritmo. Es posible que tengan unas capacidades que ahora mismo tú no tienes. Y también es posible, aunque no lo veas, que tú tengas otras virtudes que ellos no. 

Es la voluntad de combinar tus virtudes y tu talento, con lo que vayas a aprender lo que te hará ser diferente. Cómo aproveches tú, tu potencial y tus habilidades, lo que asegurará una marca distintiva de tu persona.

Los demás, si quieres, siempre serán una excusa para quedarte como estás. Tú, serás la mejor razón y el mejor motivo, para convertirte en la persona y profesional que quieres ser.

Mi caso es distinto. Yo soy distinto. Lo que me planteas no sirve para mi.

¡Fantástico!. Me alegro muchísimo de que seas capaz de apreciar tu diferencia.

Ahora bien, ¿cuánto vale esa diferencia si te impide acercarte a lo que quieres?. Yo creo que vale mucho más de lo que crees. Cuando pones tu diferencia como excusa, te estás protegiendo de algo. ¿Qué es?. Cuando usas tu diferencia como motivo para adaptar los nuevos aprendizajes, lo que consigas será especial y será tuyo.

Son las diferencias en las personas y su capacidad para convertirlas en oportunidad y palanca, lo que las convierten en geniales. ¿Qué quieres hacer tú?. 

Esconderse detrás de una excusa como “soy diferente” realmente te quita ese valor diferencial. Aprovéchalo. Tienes claro que tu caso es distinto. Adáptalo. Haz que sirva para ti. Tú tienes la clave. Nadie más.

Aprovéchate de lo que lees, de lo que aprendes y de lo que escuchas. Sé valiente, adáptalo para ti. Convierte tu diferencia en motivo y en criterio de aprendizaje.

Mi pasado me impide ser feliz. Mi trayectoria vital me ha marcado mucho. Yo soy así.

Lo lamento. Lamento que hayas decidido que tu pasado te impida ser feliz. No debes sentirte bien con ello. Y no es agradable. 

Plantéate diferenciar que una cosa es el pasado, y que no puedes cambiarlo. Y otra cosa distinta, es lo que has hecho con tu pasado. Cómo lo hayas “digerido” mental y emocionalmente, es la clave. Ahí está tu poder de decisión. Decidir que tu pasado te impide ser feliz puede significar que todavía no has hecho la “digestión” de tus vivencias. Es posible que te falte decidir como quieres procesar lo vivido. ¿Con qué te quieres quedar?. 

Desde luego tu pasado ha influido en ti. Y quizá se te olvide que también ha hecho de ti quién eres. Tanto para lo mejor de ti, como aquello que es susceptible de mejora. No sólo para lo último.

Siempre estás a tiempo de decidir como quieres vivir lo vivido. Asumir lo que experimentaste, comprender tus decisiones y perdonarte en caso necesario. Cuanto antes lo hagas mejor. Te será más fácil. Te desgastarás emocionalmente menos.  Dejarás de arrastrar tristeza y resignación  en los años que te quedan por vivir.

Acuérdate vivir es urgente. Y “digerir” lo vivido si te está bloqueando aún más. Céntrate en lo que puedes elegir del pasado y del futuro.

Decide si quieres tener excusas o motivos para conseguir lo que quieres

  • Identifica tu excusa
  • Averigua a qué te ancla
  • Investiga qué te está haciendo perder y ganar
  • Haz caso a tus emociones
  • Decide cómo dejar las excusas y encontrar motivos
¿Cuál es la excusa que siempre vive contigo?. ¿Cómo te hace sentir?
¿Decidirás invertir en ti mismo para encontrar tus motivos?

Por qué escribir te ayudará en situaciones difíciles

Compartir, y comunicar situaciones difíciles que hemos vivido es algo sobre lo que sentimos necesidad. Nos reconforta, nos relaja y nos permite elaborar mejor nuestras ideas. De hecho, es una buena manera de afrontar las situaciones difíciles. Situaciones que nos causan ansiedad, estrés, tristeza o preocupación.

Aún mejor estrategia de afrontamiento es la escritura. Y la escritura de nuestras experiencias negativas, sobre todo. Hay investigaciones que demuestran que que se obtienen mejores resultados de afrontamiento emocional, cuando escribimos sobre nuestras experiencias negativas. No se obtiene tanto beneficio emocional cuando escribimos tanto sobre sucesos positivos como negativos. (Pennebaker y Chung 2007). 

Por qué escribir te ayudará en situaciones difíciles

Escribir de manera expresiva y narrativa sobre lo que vives. En este tipo de escritura que os propongo hoy, es importante reconstruir una narración sobre lo que te ha ocurrido.

Escribe sobre cómo estabas antes de esa situación difícil, cómo ocurrió esa situación y cómo te ha hecho sentir.

Te permitirá darle un significado, sobre todo si la dejas fluir. No te limites, no te preocupes por la corrección o conveniencia de las frases o palabras. Sólo escribe tus reflexiones, los pensamientos que tuviste, la causa de esa situación, tu papel, el papel de otros, tu interpretación de los hechos…Escribe también tus dudas, tus contradicciones…Identifica las emociones, descríbelas, exprésalas con tus propias palabras. Olvídate, repito, de diccionarios y de normativas. Sólo exprésate como sientas, recuerdes, pienses..

¿A quién beneficia escribir sobre situaciones emocionalmente difíciles?

  • A todos en general cuando hayamos vivido o estemos experimentando en el momento actual una situación traumática. o emocionalmente difícil.
  • El beneficio emocional es más positivo cuando se escribe en periodos espaciados con tiempos de 15-20 minutos.
  • Las consecuencias positivas para salud emocional son mayores cuando escribes en ambientes de privacidad. Puede ser tu casa o un sitio que te permita encontrarte a gusto y seguro.
  • Poner en palabras los sentimientos y pensamientos produce un bienestar psicológico mayor que simplemente pensar.
  • Se obtienen beneficios físicos y psicológicos sobre todo al escribir sobre temas de los que no has hablado nunca previamente
  • Se obtienen grandes beneficios afrontamiento emocional cuando se han vivido situaciones traumáticas graves. Por ejemplo: muertes repentinas de un ser querido, situaciones de violencia traumática o maltrato, desastres naturales, y situaciones de terror. Tanto las personas que han vivido directamente un atentado, como las que lo han vivido indirectamente, pueden beneficiarse de las escritura expresiva.

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¿En qué te beneficia escribir sobre situaciones emocionalmente difíciles, estresantes o traumáticas?

  • Regula la actividad cognitiva y emocional.
  • Te proporciona un sentido de dignidad y control.
  • Se reducen los pensamientos y recuerdos intrusivos sobre la vivencia estresante.
  • Mejora el estado de ánimo y genera menos visitas a los médicos. Posiblemente menos dependencia de fármacos.
  • Mejora la capacidad de adaptación a largo plazo.

 Me gustaría añadir una nota importante. El impacto de esta técnica en cada persona variará según la gravedad de la situación. Incluso dependerá de la vivencia, y de las estrategias de afrontamiento previas de la persona. No me gustaría que entendiéramos esta técnica como la “receta perfecta” para todos los casos. En muchos casos, una ayuda psicológica y/o médica debe acompañar a las personas en sus vivencias traumáticas.

De hecho, es una técnica que utilizo habitualmente, con mis clientes cuando están superando vivencias traumáticas o estresantes. 

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 ¿Por qué hablar de esta estrategia entonces?. Porque pienso que puede ayudar. Puede ser el comienzo para afrontar situaciones difíciles en nuestro día a día. Si desarrollas como hábito esta habilidad, podrás aumentar tus estrategias de afrontamiento.

Un efecto de esta técnica con el que te puedes encontrar, es el malestar posterior. No suele durar mucho. La mayoría de las personas comentan al poco tiempo una gran sensación de alivio.

¿Cómo empezar? ¿Sobre qué escribir si has vivido una situación estresante o emocionalmente difícil?

  • Sobre lo que quieras. Que sea algo que te haya afectado de manera importante.
  • Cómo ocurrió y cómo te sentiste al respecto. También como te sientes ahora.
  • Por qué crees que te sientes de esa forma.
  • Puedes hacerlo en forma de diario, biografía, o carta que enviarías (aunque no la envíes).
  • Profundiza sobre la experiencia más impactante en tu vida.
  • Cuáles fueron tus pensamientos en ese momento y qué piensas ahora.
  • Cómo puedes explicar lo que ha ocurrido.
  • Qué significa para ti esta vivencia.
  • Cuál ha sido tu mayor aprendizaje.
  • Qué no has conseguido solucionar o aprender.
  • Qué te ha quitado y qué te ha dado esta vivencia.

Conclusiones. La escritura expresiva puede: 

  • Ayudarte a regular tus emociones.
  • Reducir la necesidad de hablar y estar en situación de “bucle” con respecto a la vivencia.
  • Reducir tu nivel de tristeza, estrés o miedo.
  • Ser una estrategia de afrontamiento a desarrollar para cuidar tu equilibrio personal.

Si reflexionaras sobre este año… ¿hay alguna vivencia difícil sobre la que podrías escribir?. ¡Aprovecha! . Una sencilla libreta y un bolígrafo pueden aclararte las ideas y hacer que te sientas mejor. :-). Recuerda busca un momento y un lugar privado y seguro, que te proporcione tanquilidad. 

Como siempre, estoy a tu disposición por si consideras que puedo ayudarte.

Referencias bibliográficas:

 Pennebaker, J. W. y Chung, C. K. (2007). Expressive writing, emotional upheavals, and health. En H. Friedman y R. Silver (Eds.), Handbook of health psychology (pp.263-284). Nueva York: Oxford University Press

Cómo organizar tu trabajo para no sentir tanto estrés

Sí por favor. ¿Hacemos un ejercicio de análisis de cómo estamos trabajando?. ¿Nos sentimos bien con nuestra gestión del tiempo?.

Esta fue la propuesta que trabajamos con un gran profesional. Miguel Gironés, Decano del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas e Ingenieros Civiles. CITOPIC, Zona Aragón. 

Miguel y su equipo, han tenido la amabilidad de invitarme a colaborar con este artículo. En su revista CIMBRA, publicada semestralmente. 

Me alegra muchísimo haber colaborado con ellos, tratando de aportar ideas sobre nuestra gestión del tiempo diaria. Así que os invito a revisar estas reflexiones por si os pueden servir.

Podéis consultar la revista completa en el aquí en su enlace original. 

Cómo organizar el trabajo para no sentir tanto estrés

¿Se puede estar satisfecho de la organización de nuestro trabajo? ¿Y de nuestro tiempo? Sí, efectivamente se puede. Se hace. Y es una de las ventajas de las que más pronto disfrutas cuando te organizas.

 Cuando te organizas y eres el protagonista de tu tiempo y tu gestión, tomas decisiones, negocias tiempos y plazos. Aprovechas los tiempos según el nivel de concentración que necesitas. Siente uno la satisfacción de que cada día te has aproximado a lo que querías. Sino en un 100%, en un porcentaje muy alto.

 

Preocupaciones frecuentes en la gestión del tiempo

Desde profesionales freelance hasta directivos, veo a menudo como el tiempo se come su bienestar y su tranquilidad. Constantemente tienen presente en su cabeza:

  • tareas pendientes
  • llamadas que no hicieron
  • la preocupación de resultados
  • la ansiedad de que no se olviden las cosas
  • la intranquilidad por si no llegan a tiempo a todo

Así, el estado de agotamiento continuo del día a día, dificultará tus mejores niveles de concentración y atención. Es decir, la intranquilidad de las tareas futuras, no te dejará hacer un trabajo de calidad en el presente. Y lo que es peor, no disfrutarás tampoco de tu trabajo. Ya que dedicamos muchas horas al día a trabajar, ¡qué menos que las puedas disfrutar!

Una buena gestión del tiempo y organización del trabajo, te permite concentrarte en lo que quieres hacer. Además, te deja tranquilo. Lo que queda pendiente, tiene un tiempo y un lugar para realizarlo. ¿Por qué?, porque lo has planificado y le has asignado un día y una hora.

¿Pero por dónde empiezo? Haz un "stop" y decide organizar el trabajo.

Una de las primeras recomendaciones que sugiero en los cursos de gestión del tiempo es que te dediques una rato a tener una visión global de tus proyectos y tareas. Elige un tiempo en el que puedas registrar todos tus proyectos, trabajos, etc. Agrupa tareas por similaridad o temáticas. Para ellos son excelentes las ventajas que te pueden proporcionar las aplicaciones de gestión de proyectos y tareas. Buenos ejemplos pueden ser Todoist y Asana, por ejemplo. Si además gestionas equipos, te permitirán hacer un seguimiento al instante, del estado de las tareas asignadas, sin molestar con interrupciones

Registra cada proyecto, o cada cliente, o cada temática de trabajo y registra todas las tareas que serán necesarias para llevarlas a cabo. Mantén esta información actualizada. Y con cada imprevisto o tarea no esperada que te surja en el día, registra en el momento, cuál es el plazo máximo y cuándo la vas a hacer. Consigue que tu cabeza no piense más en ello. Sólo el tiempo que hayas planificado para ello.

Asigna a cada tarea el plazo máximo. Y empieza cada día con las prioridades que te marca tu propia planificación.

El nivel y calidad de concentración en una tarea no está al máximo desde el momento mismo que la empiezas. La concentración sigue un curva de U invertida, que se reactiva cada 1.5h aproximadamente. Por ello antes de exigirte, tu máxima creatividad y esfuerzo, es importante que realices algunas tareas de organización y preparación, como por ejemplo:

  • Si vas a realizar llamadas importantes, haz un esquema de cada llamada y prepárate lo que quieres comunicar y qué quieres conseguir
  • Al realizar un informe importante, dedica unos minutos a preparar los hitos que para ti serán claves y qué puntos incluirás en cada uno de ellos
  • En caso de participar en una reunión prepárate bien lo que quieres comunicar y anticipa cómo manejarás posibles objeciones

Y como dice una expresión inglesa, ¡eat your frogs first!. “Cómete tus ranas primero. Es decir empieza por esas tareas que tienes que hacer pero no te gustan demasiado. Empieza fragmentando la tarea, y progresivamente ve terminando. Tendrás la satisfacción de haberla acabado y el resto del día, para invertir más tiempo en lo que te gusta.

¿Y el calendario, para qué lo uso? Para eventos.

Compruebo como muchos profesionales llenan su calendario con múltiples tareas que constantemente mueven de día. Consiguiendo además, que el aspecto visual del calendario nos genere ansiedad. El calendario es para crear eventos, reuniones, visitas o fechas topes de algo importante. Evita usarlo como recordatorio de tareas. Te saltarán múltiples recordatorios pero no te facilitará establecer prioridades.

¿Y el correo electrónico? Para algo que no sea inmediato.

Cuando es algo urgente, se llama, o se busca a la persona para una interacción presencial.

Muchos directivos me comentan que en su bandeja de entrada reciben diariamente de 200-500 correos. Eso es imposible de gestionar, a no ser que te pases toda la semana contestando. Y no creo que les paguen para eso. Cuando utilizas un gestor de proyectos o tareas, el correo puede reducirse en cerca de un 70-90%. Así que, plantéate:

  • ¿Tendrías que estar en copia en todos esos correos?. Empieza a decidir con los demás cuándo es necesario que estés en copia.
  • ¿Una reunión periódica con tu equipo o con otros departamentos solucionaría los temas? ¿Reduciría la incertidumbre de los demás, ya que no saben cuándo les prestarás atención?
  • ¿Estás discutiendo/debatiendo por correo? Cuando un mismo tema de correo va y viene más de tres veces, plantéate una llamada o reunión
  • ¿Los correos que recibes son para que otros dejen constancia de lo que  han hecho? Usa un gestor de proyectos y combínalo con reuniones de seguimiento estructurado
  • ¿Sabes de qué va ese correo que recibes?. Pide y envía un correo con un asunto concreto, especifica lo que quieres de la otra persona y acostúmbrate a indicar un plazo de tiempo para que todos se puedan organizar.

¿ Y qué hago con los imprevistos? Decidir, si lo son.

Deja en tu planificación un margen para imprevistos. Si es urgente este imprevisto, es urgente. Te corresponde atenderlo. Si es verdaderamente urgente, repito. Si no, se firme con la pregunta ¿urgente para cuando? ¿dentro de una hora?, ¿de un día?. Asígnale un plazo y un tiempo en el que le prestarás atención. Inmediatamente, inclúyelo en tu gestor de tareas. Y olvídate hasta entonces.

Aplica el mismo criterio para las llamadas y visitas inesperadas. Organiza, agrupa y agenda todo lo que puedas con antelación. Incluso asigna un día y hora específico. Muchos imprevistos podrían no haberlo sido con una organización previa, Reduce la incertidumbre de los demás, acerca de cuándo se pueden sentar contigo a ver ese tema.

¿Y las reuniones? Por favor, decide que sean eficaces para todos.

Otra de las quejas comunes en las empresas es las horas interminables que tienen las reuniones y la incertidumbre del tiempo de duración. Estos hábitos generan una tremenda ansiedad sobre cuándo podrán hacer el resto de trabajo que tienen pendiente. Además, provoca una gran pérdida de la sensación de ser “dueño de nuestro tiempo”. Así que puedes empezar a reflexionar sobre cuestiones como:

  • ¿Tiene todo el mundo claro para qué va a la reunión?
  • ¿Saben la hora de comienzo y de finalización?
  • ¿Conocen cuál será su aportación y rol en la reunión?
  • ¿Es necesaria para todos la asistencia completa a toda la reunión?
  • ¿Se sabe el orden y tiempo que dedicaremos a cada tema?
  • ¿Cómo recordarán las conclusiones y tareas que se han decidido en la reunión?

Apresúrate, evita hacer una reunión más sin que tengas toda esta información clara para todos los asistentes. Decide hacer que el tiempo invertido sea el justo y sea eficiente para el objetivo.

Sé feliz con tu tiempo. Una vez se vaya, tú pierdes la oportunidad de sentirte mejor.

Como última recomendación, decide en tu organización que la gestión del tiempo es un tema de todos. Si uno sólo aplica decisiones, sirve, pero sirve poco. Conciencia y decide con todos, cómo os organizaréis y como respetaréis vuestro tiempo y vuestras energías.

Pero sobre todo, decide ser feliz con tu tiempo y tu organización del trabajo. Recuerda el objetivo, trabajar con la máxima tranquilidad y satisfacción.

Cómo empezar a crear cambios en tu vida

¿Qué es lo que más te cuesta de conseguir el cambio que quieres?.

¿Tienes emociones contradictorias cuando decides cambiar algo en tu vida?

¿Notas que hay momentos que avanzas y otros que retrocedes?

Revisa tranquilamente estas reflexiones. Seguramente puedas estar más tranquilo y más seguro. Comprende qué facilita el cambio y qué lo dificulta.

Cómo empezar a crear cambios en tu vida

Comprendamos primero el cambio

Me basaré en esta ocasión en la Teoría del Cambio Intencional de Boyatzis (ICT) (2006). El  cambio en las personas no tendrá éxito a largo plazo sin tener en cuenta y trabajar tres elementos importantes:

  1. La intencionalidad, voluntariedad del cambio
  2. El equilibrio y alternancia entre fuerzas emocionales positivas (PEA) y negativas (NEA)
  3. La aceptación de que el cambio es un proceso discontinuo creciente de aprendizaje. El cambio es provocado por descubrimientos y las reflexiones de las personas

Esta teoría nos proporciona una visión del cambio que incluye no solo aspectos comportamentales. Si no también aspectos emocionales y neuroendocrinos del aprendizaje.

El cambio sostenible se llevará a cabo conforme facilitemos el desarrollo de  algunos componentes esenciales. Los comportamientos, los pensamientos, las emociones, y las percepciones. Este cambio representa una transformación en acciones, hábitos y competencias asociadas al desempeño. Esta transformación puede darse en los sueños o aspiraciones de una persona. También en la forma en la que actúa. En la sensibilidad que muestra hacia otras personas. O incluso, en el desarrollo de una visión personal que le inspire y motive.

Tengo la intención y quiero cambiar

En ocasiones aprendemos habilidades como respuesta a una necesidad puntual. O también a una necesidad de aprobación o complacencia. En estas ocasiones no incluimos el compromiso. Este tipo de aprendizaje no se sostiene en el tiempo (Specht & Sandlin, 1991). Sin embargo, el aprendizaje y cambio más sostenible en el tiempo es aquel que es intencional (Sinatra & Pintrich, 2003). Aquel en el que la persona decide poner en marcha esfuerzo y compromiso. La persona elige recursos cognitivos y emocionales, para que el cambio se produzca. Aquí es dónde empieza el cambio.

Es la motivación intrínseca a la persona la que produce mayores resultados de aprendizaje. Ya que proviene de una activación interna de la persona para crear su propio cambio.

Cómo profesional de psicología, que aplica las bases de coaching, este aspecto es crucial. Se ayuda a reactivar este tipo de motivación e impulso hacia el cambio. Se redirige hacia los objetivos que el participante de un proceso de coaching haya elegido.

Todas las emociones son necesarias para el cambio

Desde este mismo enfoque teórico se tiene en cuenta el rango emocional. Gestionar adecuadamente el equilibrio y alternancia de las fuerzas emocionales que acompañan al cambio, es fundamental. Hablamos, entonces, de las emociones positivas y de las emociones negativas. Ambas acompañarán siempre al cambio.

Es en este punto donde las teorías de la neurociencia y neuroendocrinología toman su importancia a la hora de provocar el cambio sostenible.

Las emociones positivas, vendrán impulsadas por los “Atractores Emocionales Positivos” (PEA). Aquí se incluyen las esperanzas, sueños, posibilidades, y fortalezas de la persona. Los PEA activarán el Sistema Nervioso Parasimpático de la persona favoreciendo la apertura al aprendizaje. Se activará la atención a las nuevas posibilidades, al desarrollo de las capacidades cognitivas y emocionales. Además se potenciará la recuperación del sistema inmunológico. En estados de PEA aprendemos.

Las emociones negativas, vendrán impulsadas por los “Atractores Emocionales Negativos” (NEA). Aquí se incluyen los miedos, los problemas y las debilidades de una persona. Los NEA activarán el Sistema Nervioso Simpático de la persona. Así nos mantendremos alerta y en tensión. Aumentará entonces la capacidad de centrarse en los errores y en los miedos. En estados de NEA no aprendemos de forma sostenible, sólo se facilita la supervivencia.

Las emociones positivas y negativas se alternan a lo largo del tiempo en todas las personas. De hecho necesitamos ambas para un aprendizaje de cambio.

Como psicólogos especialistas en coaching, nuestro papel es provocar, mediante técnicas, que la persona pueda reactivar lo máximo posible los PEA. Ya que es en este proceso en el que el aprendizaje de cambios sostenibles se desarrolla.

También es importante, ayudar a que pueda gestionar los estados en los que los NEA se activan. Aunque están asociados a miedos y amenazas, también aportan el compensar el exceso de optimismo en la consecución de los logros.

Un proceso de coaching logrará un equilibrio adecuado entre estas fuerzas emocionales. Se necesita provocar la autonomía de la persona, en saber gestionar el equilibrio de ambos tipos de emoción. Es en esta adecuada alternancia, de los PEA y NEA, donde se producirá el aprendizaje y cambio sostenible.

El cambio es un proceso discontinuo creciente provocado por los descubrimientos de las personas

Es fácil comprobar que el cambio y el aprendizaje no es algo lineal y ascendente. Cualquier hábito que hayamos intentado cambiar y mejorar se habrá visto interrumpido por altibajos de éxito y retroceso. Estos altibajos se alternarán. Con voluntariedad, con una gestión adecuada de los impulsores emocionales, se logrará. Serán importantes también las propias reflexiones. Aquellas que permitan hacer nuevos descubrimientos personales en el aprendizaje del nuevo hábito. Así nos acercaremos a instaurar el cambio definitivo y sostenible en el tiempo.

Desde las sesiones de psicología y/o coaching, se tiene en cuenta y se respeta este hecho. Es importante para comprender la evolución de las personas en sus procesos de cambio. Y más importante, que cada cliente comprenda su velocidad de cambio. el objetivo es que sean conscientes de cómo será su proceso de cambio y aprendizaje, hasta la consecución de los logros acordados.

¿Qué cuestiones podrías aprovechar para impulsar tu cambio?

Espero que sea de utilidad 😉

Si tienes cualquier consulta sobre tus avances en los cambios que quieres conseguir, ya sabes. Estoy a tu disposición. 😉

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