Cómo potenciar y mejorar tu capacidad de reflexión

Todo es más difícil sino reflexionas. ¿Te has parado a pensarlo? 😉

Sí, es necesario parar para pensar. Uno de los mayores objetivos que busco tanto en formación como en sesiones de coaching, es ayudar a que las personas aumenten la frecuencia y calidad de sus reflexiones. Necesitas incorporar como hábito la reflexión para potenciar:

  • El nivel de consciencia sobre tus pensamientos emociones y acciones
  • La valoración de lo que es realmente importante para ti
  • Comprender por qué te sientes como te estás sintiendo
  • Qué motivos tienes para pensar, sentir, hacer lo que haces o no hacerlo
  • Reducir el nivel de reactividad mental, emocional y conductual
  • Tomar decisiones con mayor seguridad y satisfacción personal
  • Aumentar la responsabilidad proactiva para sentirte mejor
  • Darte perspectiva
  • Elegir como responder a situaciones en vez de solo reaccionar
  • Aprender de ti mismo personal y profesionalmente
  • Potenciar tu nivel de profesionalidad
  • Aumentar la sensación de dominio de tu vida
  • Incrementar tu felicidad y descubrirte
  • Retarte
  • Vivir más plenamente y de forma más satisfactoria tus vivencias

Es mi pequeño propósito que cada vez que te pares a leer alguno de mis artículos, puedas reflexionar contigo mismo. Y si lo conviertes d

En general se dedica poco tiempo a la capacidad de reflexión

Las prisas, la inmediatez de las redes sociales, las demandas urgentes de los clientes, los imprevistos, las prisas en las gestiones y horarios familiares… Parece que todo está genialmente preparado para que ¡corras!. Y ¡uf!, ¿cuál es el resultado?. Sé sincero, ¿por qué te cuesta tanto volver después del fin de semana o de las vacaciones?.  O por qué te estresas solo de pensar lo que tienes en los próximos días o semanas?. Porque de repente pasa por tu cabeza a toda velocidad una película en la que te ves corriendo y haciendo multitarea. No has empezado y ya te has estresado. ¿Y si prepararas una película en la que te vieras a ti mismo disfrutando frecuentemente de ratos de descanso y de reflexión?. Incorpóralos. Pruébalo. Si no lo haces tú, no lo hará nadie por ti. 

Evita llenar tus días de mil actividades que cubren todas las horas desde que te levantas hasta que te acuestas. Y así, un día, otra semana, otro mes…

Dime ¿tienes la sensación de haber vivido y disfrutado?, o por el contrario, ¿tienes la sensación de sólo estar cumpliendo con lo que tienes que hacer?. Sé que esto último es importante. Ahora bien, ¿qué coste ha tenido vivir de esa forma los últimos meses, años?. 

Sé sincero contigo mismo para potenciar y mejorar tu capacidad de reflexión

En serio,  y con sinceridad, ahora que no nos oye nadie, Dime, ¿Cómo estás?. ¿Cómo te encuentras?. Y ¿Cómo te sientes?. ¿Cómo te sientes al imaginar tu vida en los próximos meses?

Es importante, mucho, que te dediques tiempo. Reflexiona, conversa contigo mismo. Incluso, sino te gusta mucho lo que tienes en mente o sientes. Eso es una gran señal, de que necesitas hacerlo aún más. Atrévete, eres, como dicen la persona con la que más tiempo vas a pasar en tu vida. 

Incluso si lo necesitas, háblate en voz alta. Habrás visto personas que lo hacen. Y para nada tienen un problema, todo lo contrario. Es un hábito sanísimo. Lo que te dices a ti mismo tienen un gran impacto en tu autoestima, creencias y sentido de auto-eficacia. Las investigaciones demuestran que hablarse a uno mismo o preguntarse/cuestionarse a uno mismo potencia el aprendizaje. ¡Eso sí, no  olvides también escucharte!. 

Las prisas del día a día, y la multitud de tareas que llenan tus espacios y tiempos, te impedirán hablar contigo mismo de forma que te ayude. Seguramente lo que consigas es acumular emociones y pensamientos reactivos, de los que no se toma conciencia y sobre los que es difícil resolver y conseguir aprender. 

Por qué la capacidad de reflexión te ayudará a sentirte más satisfecho y más feliz

La auto-reflexión se define como la acción de meditar o pensar sobre uno mismo, sobre como es uno mismo, cómo actúa y cuáles son sus motivos. Se trata de de dar un paso atrás, parar, y reflexionar sobre tu vida, comportamiento y creencias. 

Reflexionar tiene impacto en tu nivel de confianza y en tu nivel de desempeño, ya sea a nivel personal o profesional.  Pararse a reflexionar te va a facilitar darte cuenta de lo que necesitas cambiar, de lo que es importante en tu vida y de aquello que ya no lo es. Piensa por un momento. Cuando en tu trabajo, en un proyecto o en una gestión con el cliente, algo no va bien. ¿Qué haces?. Te sueles parar a analizar qué ha ocurrido, analizas, valoras opciones y tomas decisiones. 

¿Qué te impide realizar este mismo proceso contigo mismo, con tu vida y con tus emociones?. Cuidado no le des más importancia y recursos a tu trabajo, que a ti mismo. Para ser mejor profesional, necesitas de la reflexión. Incorpora ese mismo hábito para ser mejor persona y sentirte mejor contigo mismo. 

E incluso, no esperes tanto a que detectes el problema. Haz de la reflexión un hábito proactivo. 

Cómo aumentar la frecuencia y calidad de tu capacidad de reflexión

3 primeros pasos para potenciar y mejorar tu capacidad de reflexión

Es sencillo de verdad. Al menos el proceso. Y lo vas a ver muy lógico. Te lo sabes seguramente. Recuerda, requiere tiempo. Inclúyelo en tu agenda con antelación. Haz de estos pasos un hábito. Sino, no lo conseguirás. Te propongo 7 pasos:

  • PARA. Paso imprescindible. Ya hemos dicho que el devenir rápido del día a día no te dejará reflexionar mientras estás haciendo mil cosas. Solo para. No hagas nada. Siéntate. Busca un sitio tranquilo. Tómate 5-10-15… minutos. Los que necesites. Te recomiendo reservarlos en tu agenda con antelación.
  • RESPIRA Y CONECTA. Respira profundamente. Necesitas ralentizar tu pensamiento y tu cuerpo. Hay estados emocionales en los que el cerebro impide biológicamente este hábito de la reflexión. Con lo que respira. Baja las revoluciones. Conecta con la emoción que sientes a un volumen más relajado.
  • MIRA Y ANALIZA. Observa y obsérvate. Date cuenta. Mira. Toma datos internos y externos a ti. ¿Qué es lo que realmente está ocurriendo en ese momento, en esa situación que te preocupa?. O incluso al final del día, ¿qué ves de ti y de tu entorno ahora que ha pasado el día?.

4 pasos más para potenciar y mejorar tu capacidad de reflexión

  • ESCÚCHATE. ¿Qué piensas?. ¿Qué ideas tienes en la cabeza?. ¿Qué pensamientos vienen a tu mente?. ¿Cómo son?. ¿Qué reflejan, qué te dicen?
  • AYÚDATE DE TUS PATRONES MÁS SALUDABLES Y DE MÁS ÉXITO. El arte de aprovechar bien las reflexiones es sin duda que las reflexiones sean saludables. Frecuentemente esto puede no darse. Y aunque profundicemos en ello en otro momento. Empieza por algo sencillo. Usa estrategias mentales y patrones de pensamiento que en otros momentos te ayudaron. 
  • HAZ TU CONCLUSIÓN. Teniendo en cuenta lo que has identificado qué sientes y piensas. y el motivo por el que lo haces, ¿Qué conclusión sacas?. ¿Qué aprendizaje te puedes llevar?. ¿Qué necesitas?
  • TOMA DECISIONES. Aborda un plan de acción. ¿Qué cambios necesitas hacer a nivel emocional, mental y conductual?. ¿Qué conseguirás mejorar con esas acciones?.

Dónde poner el foco para potenciar y mejorar tu capacidad de reflexión

Objetivos de Reflexión:

  • Sobre ti mismo: valores, creencias, habilidades, impacto, pasiones, prioridades, fortalezas, áreas de mejora, emociones, pensamientos…
  • Las áreas de tu vida que son importantes para ti
  • Cuestionarte  y retarte
  • Trabajo/ profesión
  • Familia
  • Amigos
  • Metas
  • Decisiones pasadas y actuales…
  • Experiencias difíciles
  • Miedos 
  • Lo que necesites…

Qué preguntas hacerte para potenciar y mejorar tu capacidad de reflexión

METAS
  • ¿Cuál es tu propósito? 
  • ¿Qué quieres mejorar, conseguir, reducir en los próximos meses?
  • ¿Cómo sería ese resultado satisfactorio para ti?
  • ¿Qué es lo mejor de ti que te ayudaría en mejorar, conseguir, reducir en los próximos meses?
  • ¿Por qué son importantes estos objetivos y para qué los quiero?
  • ¿Cuáles son los valores que me ayudarán a conseguir tus objetivos?
APRENDIZAJE
  • ¿Cuándo fue la última vez que aprendiste algo nuevo?
  • ¿Qué es lo que más te motiva?
  • Piensa, ¿Qué has aprendido de las últimas experiencias que fueron difíciles para ti?
  • ¿Qué puedes hacer hoy que te permita ser mejor dentro de unos meses, o un año?
  • Si tuvieras que enseñar algo ¿Qué sería?
  • Y ¿Qué aprendizaje has realizado últimamente sobre tus errores o equivocaciones?
  • ¿Qué te imaginas haciendo dentro de 10 años?
SUPERACIÓN
  • ¿Qué te hace sonreír?
  • Sé sincero, ¿Qué te molesta?
  • Y ¿Qué te gustaría vivir más, menos o igual?
  • Reflexiona, ¿Qué te hace sentir orgulloso?
  • ¿Qué retos difíciles has superado últimamente?
  • ¿Cómo te hicieron sentir?
  • Dime, ¿Cómo aprovechaste las emociones positivas y las que fueron desadaptativas?
  • ¿Qué es lo que mejor supiste hacer superando esas dificultades?
  • Y por último, ¿Qué necesitarías mejorar para los próximos retos?
PAZ INTERIOR
  • ¿Cuáles fueron las últimas situaciones donde sentiste paz interior?
  • Piensa, ¿Qué te ayuda a sentir paz interior?
  • ¿Qué altera esa paz?
  • Reflexiona, ¿Qué hábitos has desarrollado para mantener esa paz interior contigo?
  • ¿Qué límites quieres poner para proteger esa paz interior?
  • Se consciente, ¿Qué prioridades en tu vida te proporcionan paz interior?
EMOCIONES
  • ¿Qué palabra usarías para describir las emociones que has sentido en los últimos meses?
  • Y ¿Qué motivó esas emociones?
  • ¿Hay otras emociones mejores que te hubiera gustado sentir en los últimos meses?
  • ¿Qué te faltó hacer o cambiar para conseguirlo?
  • Valora, ¿Qué puedes hacer la próxima vez para potenciar las mejores emociones y reducir las más desadaptativas?
  • ¿Cómo harás para proteger tus vivencias positivas?
  • ¿Qué impacto tuvo en ti y en otros todas esas emociones?
PROFESIONALIDAD
  • ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
  • Y ¿Qué te hace sentir incómodo?
  • ¿Qué querrías cambiar de esas situaciones que te hacen sentir incómodo?
  • Analiza, ¿Qué te gustaría transmitir a los demás cuando haces tu trabajo?
  • ¿Cómo te gustaría sentirte en tu trabajo?
  • ¿Qué cambios o metas te propones para sentirte más satisfecho?

Resumen

  • Piensa cuánto tiempo dedicas a la reflexión en tu vida y de qué calidad es ese tiempo
  • Sé sincero contigo mismo
  • Recuerda los pasos para una buena reflexión
  • Explora distintas áreas de tu vida sobre las que te gustaría reflexionar y generar cambios
Referencias
  • Go ahead, talk to yourself. It’s normal —and good for you. NBC News by Wendy Rose Gould
  • How Self-Reflection Gives You a Happier and More Successful Life.  Tracy Kennedy. Lifehack. 
  • 13 Questions to ask yourself to identify the right goal. Forbes Coaching Council
  • 365 thought provoking questions to ask yourself in 2019
¿Qué conclusiones sacas sobre tu capacidad de reflexión?
Plantéate, ¿Qué cambios quieres realizar?
¿En qué mejorará tu vida si reflexionas más y mejor?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo conseguir una mente en calma

Cómo conseguir una mente en calma. Sí, hoy te planteo 12 recomendaciones para que revises cuál te puede faltar para conseguir una mente en calma. 

Recuerda, que cada uno tiene unas circunstancias y una historia detrás, pero para empezar, podría servirnos. ¿Qué te parece? ¿Pruebas a ver en qué puedes mejorar?

Estar en calma. Vivir con más calma. Sentir con más calma. Pensar con más calma. Todo ello es la clave de tu bienestar. Recuerda prestarle atención y practicar aquello que detectes que no haces.

Cómo conseguir una mente en calma

¿Cuáles de las 12 recomendaciones te falta poner en práctica?
¿Qué ganarías si lo pusieras en marcha?
¿Por cuál te es más fácil empezar?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Sin madurez emocional no hay confianza

Uno de los hábitos mentales que más ansiedad genera en las personas es la tendencia a realizarse preguntas para las que no existe respuesta. Suele ser un hábito de diálogo interno basado en cuestiones que te sitúan en la búsqueda de seguridad  sobre lo que va a ocurrir, lo que otras personas van a hacer, y cómo los demás piensan de uno mismo. 

Así, hay muchas personas que entran en “bucle” planteándose cuestiones cómo:

  • ¿Me estará utilizando esta persona?
  • ¿Cómo puedo saber que los sentimientos de la otra persona son auténticos?
  • ¿Lo conseguiré?
  • ¿Y si no soy lo suficientemente buen@ en mi trabajo?
  • ¿Me sentiré alguna vez bien conmigo mismo?
  • ¿Y si no cumplo con lo que he prometido y esperan de mi?
  • ¿Me recuperaré de esto?

Con este tipo de preguntas la persona, trata de buscar una confirmación positiva o negativa de sus temores. Bien para calmarse, o bien para conseguir una certeza que le permita una “falsa seguridad” de que las cosas irán bien. ¿Te sientes identificado con este tipo de preguntas?

Este tipo de preguntas seguramente te harán sentir o comportarte con:

  • Perfeccionismo
  • Ansiedad
  • Inseguridad
  • Miedo

Sin madurez emocional no hay confianza

Si es así, si te sientes identificad@ con las preguntas anteriores, puede que lo que estés olvidando sea:

  • Primero, en esas preguntas no sabes, no te has planteado, cómo vas a responsabilizarte tú del resultado que quieres conseguir.
  • Segundo, parece que está implícito, el “yo voy a seguir así, ¿se solucionará por sí solo?. Hay cierto grado de que tú o el mundo está predeterminado. 
  • Tercero, las preguntas no te están ayudando, te mantienen en “bucle” y con miedo. Con lo que igual, es hora de cambiar las preguntas. 
  • Cuarto, si quieres de todas formas una primera respuesta, aquí la tienes: No lo sé. 
  • Quinto, aprende a plantearte otro tipo de preguntas que te van a situar, eso sí, en tu propia responsabilidad emocional sobre tus temores. ¿Tú que vas a hacer en esas situaciones?. ¿Qué quieres mejorar para influir en el resultado, o en la búsqueda de tu propia tranquilidad y confianza?. La respuesta la tienes tú.

En definitiva, tus miedos te están llamando a que te hagas responsable de tus emociones. Encontrar la paz y la tranquilidad, requiere de un trabajo interno relacionado con la madurez emocional y la confianza. 

Cómo potenciar la madurez emocional

Apoyándonos hoy en el artículo de www.liveyourtruestory.com en su artículo 12 signs of emotional maturity, repasaremos que es la madurez emocional y qué implica a nivel de hábitos personales. 

La madurez emocional se refiere a la habilidad de entender, y manejar tus propias emociones. Te proporciona la capacidad de crear la vida que tú quieres, con mayor sensación de felicidad y plenitud. Ante situaciones difíciles e inciertas, es tu madurez emocional la que determina tu habilidad para afrontar tales situaciones. 

Veamos que necesitas practicar para actuar de forma más madura emocionalmente y conseguir sentirte mejor.

Flexibilidad

Tu capacidad de adaptación es aquí muy importante. En esa situación que te preocupa. ¿Cómo puedes adaptar tus pensamientos, comportamientos y emociones?. Deja de actuar, pensar y sentir cómo lo has hecho en otras ocasiones. Las emociones difíciles que sientes ahora, te están indicando que te adaptes de otra forma distinta. ¿Qué vas a hacer para adaptarte y obtener un resultado diferente?

Si te quedas regodeándote con la duda de qué pasará en esa situación que temes, lo único que conseguirás es mayor malestar. 

Responsabilidad

Centrarte en por qué los otros no son de otra manera, o por qué las cosa no son de otra forma, etc… aparta de ti tu capacidad de aumentar la habilidad de la madurez emocional. Ser responsable en las circunstancias que vives, significa, dadas las características de la situación o de determinada relación, ¿qué puedes hacer tú que dependa de ti para sentirte mejor?.

No es cuestión de echarte la culpa. No es que deliberadamente hayas hecho algo con mala intención. La responsabilidad implica, que centres tus preguntas y tu diálogo interno en ti, no en tener respuesta a un “oráculo que sepa lo que va a ocurrir”. Seguramente ocurrirá, en gran medida, aquello en lo que tu te impliques. 

obtener un resultado diferente?

Si te quedas regodeándote con la duda de qué pasará en esa situación que temes, lo único que conseguirás es mayor malestar. 

Crecimiento y aprendizaje personal

Conseguir tus retos, asegurarte que vivas con mayor paz interna, superarte en el futuro, depende en definitiva del aprendizaje y desarrollo personal que estés dispuesto a asumir.  Si quieres que la situación cambie en algo, o que consigas sentirte mejor mañana, depende de cómo te relaciones contigo mismo y los cambios que empieces a hacer en ti. Sí, hay una pregunta mejor a las que habitualmente te planteas que es: ¿qué quieres aprender de ti en esta situación que está siendo tan difícil para ti?. No temas a esta pregunta, te va a dar una visión nueva, una mayor sensación de control y la opción de elegir cómo influir en los acontecimientos de vida personal, familiar, social y laboral. 

Busca, reflexiona y aplica otras perspectivas

Todo aquello que lees, todas esas conversaciones que tienes con otras personas hablando de tu problema, todos esos cursos a los que vas, no servirán de nada sino te auto-cuestionas. Selecciona lo que lees y estudias, y busca hablar con personas de confianza que quieran que crezcas (no que te trasladen sus propios miedos). Aprender significa plantearse las cosas desde otra perspectiva. De esta forma ampliarás tus herramientas para afrontar las situaciones más difíciles. Es frecuente buscar, personas con las que compartir tus miedos, que piensen igual que tú. Haz lo contrario, manteniendo la confianza que tienes con algunas personas, conversa con aquellas que suelen pensar y actuar de forma distinta a ti. 

Deja los juicios a un lado

Los juicios son calificaciones realizadas a uno mismo o a otros basados en la idea de que hay una sola forma de entender o hacer las cosas, que por supuesto, es la correcta. Nada más lejos de la realidad. Tú tienes el derecho de tomar tus propias decisiones y de tener ciertas opiniones. Los demás también. Y cada uno actúa, piensa y siente en base a sus creencias. Y son lícitas para cada uno. 

Entrar en que los demás “no deberían ser así…” te sitúa en una posición de juicio. El otro tiene sus prioridades e intereses. Siendo así, ¿tú como quieres actuar y adaptarte a esa situación o relación?

Aprende de tus emociones y actúa más desde la calma

Hemos comentado en otras ocasiones que recuerdes que las emociones no son tus enemigas, al contrario son tus aliadas. Te proporcionan información sobre lo que no va bien, y lo que te inquieta. Dedicarse a reflexionar por qué sientes lo que sientes, será la clave. Es decir, hay una gran diferencia entre dejarte llevar por tus emociones, y escuchar a tus emociones, para ser más sabio y ampliar tu madurez emocional.  La primera opción, te hará sobreactuar en las situaciones que vives, y la segunda te dará un mayor dominio de la situación, confianza y paz. Busca, pasa tiempo con tus emociones, escúchate para ver lo que necesitas y comprenderte mejor. De esta forma, podrás regular tus emociones ante las situaciones más difíciles e inciertas. Esto en definitiva es la resiliencia. 

Se un optimista activo

Sí, permítete creer en que las cosas buenas pueden pasarte también a ti. Y recuerda también la segunda parte. Sé activamente optimista. Céntrate en lo que puedes hacer en cada situación, con cada emoción que sientes, con cada pensamiento que pasa por tu cabeza. Te lo mereces, y seguro que te ocurren cosas muy buenas. Pero seguramente ocurrirán porque has buscado que ocurran. La inactividad y el bloqueo rara vez llevan a la paz interior, la confianza o la madurez emocional. 

Estrategias para desarrollar la confianza

Seguimos apoyándonos en la web de www.liveyourtruestory.com en su artículo 13 strategies for building trust, y repasaremos cómo desarrollar la confianza en uno mismo y en la relación con los demás. 

Cumple con tu palabra y las acciones acordadas

Seguramente te haya venido a la cabeza alguna vez, la pregunta ¿Y sino soy capaz de cumplir con lo que he acordado?. Bien, nuevamente es una pregunta sin respuesta. La cuestión es ¿en eso que has acordado en tu trabajo, con la familia o con los amigos, o incluso contigo mismo, has expresado con claridad lo que tú quieres?. Como ves necesitamos de la madurez emocional anterior, para decidir si quieres comprometerte o no y sentirte tranquilo en la relación con los demás. La confianza con los demás, requiere de gestionar tus emociones en esa petición y atreverte a expresar y acordar algo en lo que tú te encuentres a gusto. De esta forma será más fácil que cumplas con tus palabras y con las acciones acordadas. Y recuerda si acuerdas un reto difícil para ti, necesitarás invertir en tu propio aprendizaje. 

Aprende a comunicarte adecuadamente con los demás, haz peticiones, ofrece y acuerda de manera que ambas partes estén satisfechas y se genere confianza.

La confianza lleva tiempo

Tanto la confianza propia como la que provocamos con los demás, lleva su tiempo.  Es un trabajo diario en el que hay un doble foco. Con respecto a ti mismo, pon el foco en los avances, en el progreso de pequeños hitos que te lleven al resultado que quieres conseguir. En la relación con los demás, abre la posibilidad de conoceros, renegociar acuerdos, dar la oportunidad de que los acuerdos ocurran. Empieza por acuerdos que sean fáciles, factibles en el tiempo y con alta probabilidad de que ocurran. 

Reflexiona sobre tus decisiones y piensa antes de actuar demasiado rápido

No tienes porque responder rápido y con presión a compromisos que otras personas te demanden.  Tómate el tiempo que necesites para ver qué quieres tú de esa petición o compromiso que estáis a punto de acordar. La confianza en ti mismo vendrá de que tú elijas aquello que te hace bien y te supone un reto para crecer. La confianza en la relación con los demás vendrá de que ofrezcas aquello que estás dispuesto a acordar y lo cumplas. Para asegurarte de esto, tómate tu tiempo para reflexionar y no actuar o acordar, por presión del otro, para satisfacer al otro a costa de tu malestar, o por miedo a la opinión del otro. 

Valora y reconoce las relaciones que tienes, y no las des por supuestas

Sea un cliente, un amigo o un familiar, cuida tus relaciones. La confianza en las relaciones se crea en tanto en cuanto te ocupas de ellas. Ocúpate de mostrar tu presencia y tu implicación tanto en los buenos momentos como en los menos buenos. Da igual sino tienes la respuesta exacta para las preocupaciones de ese amigo o familiar. Lo primero es demostrarte a ti mismo y al otro, que estás ahí para aquello que puedes aportar. Aunque sólo sea la escucha. A lo mejor sólo necesitan eso. 

Tu colaboración a nivel social, familiar o laboral siempre será bien valorada. Sobre todo si tu aportación es honesta. Verbaliza claramente en lo que sí puedes ayudar, aportar o colaborar. Recuerda conócete a ti mismo y asegúrate de decir SÍ o NO, en función de lo que honestamente puedes comprometerte.

No escondas tus emociones, y ten en cuenta tus valores y prioridades

Difícilmente aumentarás tu auto-confianza o la confianza en la relación con los demás, si ocultas tus emociones. La inteligencia emocional te ayuda a no ignorar tus emociones, y la madurez emocional a ocuparte de ellas de forma responsable. Será difícil que los demás confíen en ti, si muestras una emoción que no sientes, la ocultas o la niegas. Esto afectará a los compromisos que generes con los demás. Seguramente te llevará a incumplirlos y hacerte sentir peor que antes. Aprende lo necesario de lo que te apuntan tus emociones y toma decisiones constructivas de forma coherente con lo que sientes. 

De igual forma, ten presentes tus valores y prioridades, vitales y profesionales, para acordar acciones en las relaciones con los demás. Acceder a compromisos, en los que no te atreves a decir NO, no te ayudará a sentir mayor confianza en ti mismo y a construirla re la relación con los demás. Tampoco lo hará, si accedes a compromisos que van en contra de tus valores y prioridades vitales. Aplica la madurez emocional y sé responsable de explicar lo que sientes, ajustar, negociar y adaptar aquello a lo que te comprometas que esté en consonancia contigo.

Resumen de habilidades

  • Flexibilidad
  • Responsabilidad
  • Crecimiento y aprendizaje personal
  • Aprender otras perspectivas
  • Evitar los juicios de valor
  • Aprovechar la sabiduría de tus emociones
  • Ser un optimista activo
  • Cumplir con lo que se acuerda
  • Aceptar que la confianza lleva su tiempo
  • Reflexión y tiempo antes de actuar
  • Expresa tus emociones
¿Cómo valoras tu nivel de madurez emocional?
¿Qué podrías hacer para mejorar tu capacidad emocional?
¿Cómo vas a activar tu confianza en ti mismo y en la relación con los demás?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Fomenta los espacios emocionalmente seguros

Espacios emocionalmente seguros. ¿Te has parado ha pensar sobre ello?. Si algo ha puesto de manifiesto este tiempo de COVID-19, es que en situaciones de incertidumbre, se valoran más los espacios emocionalmente seguros. Es decir, aquellos espacios, grupos de personas, contextos, donde te sientes con la aceptación incondicional de tu grupo, y que te permite sentirte seguro a nivel emocional. Un espacio sin riesgo a ser juzgado por lo que sientes o compartes. Un entorno en el que eres aceptado incondicionalmente, y en el que no serás castigado si te equivocas, si preguntas, o si propones una idea. 

Este concepto de SEGURIDAD PSICOLÓGICA, cobra cada vez más importancia en nuestras vidas, y especialmente en los entornos laborales. Necesitamos participar en este tipo de entornos para crecer, para interactuar de forma sana, para aprender, adaptarnos al cambio y superar las dificultades.

Hace unos días, terminaba con una video conferencia final un proceso de formación en una empresa. Estuvimos trabajando durante varias semanas Cómo Gestionar Emociones Difíciles en Momentos Críticos. Cada alumno avanzó en el programa a su ritmo, y compartía en los foros, sus reflexiones y respuestas a las cuestiones planteadas. 

En las empresas se necesita fomentar los espacios emocionalmente seguros

Si algo fue característico en el feedback sobre el uso de los foros, es que:

  • Había personas que le costaba mucho compartir sus emociones y reflexiones en los foros, donde todos podían ver sus respuestas.
  • También había personas que les hubiera encantado compartir más con sus compañeros.
  • Otras personas indicaban que el mayor miedo emocional era que en las reuniones se “juzgara de forma negativa” sus intervenciones.

Y aquí lo tenemos. Indicadores claros de que suele costar compartir emociones. Todavía tenemos inculcado que expresar emociones puede ser señal de debilidad. Pero a su vez, tenemos el indicador claro de que se necesita, ya que todos coincidían que se reduciría el estrés, ganarían en eficiencia y en calidad de la comunicación. 

Así pues, en nuestra video conferencia final, estuvimos reforzando la idea de que todos tenemos la responsabilidad de crear y fomentar ESPACIOS EMOCIONALMENTE SEGUROS. Todos coincidieron que cada uno podría hacer mucho para que al hablar con sus compañeros, se creara esa sensación de seguridad psicológica. Por supuesto, también comentamos que se facilitaba mucho si el responsable del equipo, creaba esos hábitos 

La clave de un ESPACIO EMOCIONALMENTE SEGURO es el dominio de habilidades de INTELIGENCIA EMOCIONAL

¿Cómo podemos asegurarnos de que nuestra empresa sea un espacio emocionalmente seguro? Es claro, aprendiendo todos mejores habilidades emocionales. Este aprendizaje nos permite aprender a desarrollar las habilidades propias, y tener un mejor enfoque emocional en la relación con los demás. A continuación podéis ver cual fue el feedback sobre el aprendizaje en el curso.

Fomenta los espacios emocionalmente seguros

Me alegra decir que esta y otras empresas, con las que he estado y continuo trabajando en la actualidad, están en el camino de convertir sus empresas en un ESPACIO EMOCIONALMENTE SEGURO.  ¿Es tu empresa un espacio emocionalmente seguro?

Cómo fomentar la seguridad emocional en las empresas

Jason Harney, Director of Product Development at Workstars, en su artículo 10 ways to improve emotional safety in the workplace, reflexiona sobre este concepto de seguridad emocional en las empresas.

Haciendo referencia a la investigación de Collins & Smith 2006 and Siemsen et al 2009 , nos recuerda algunas reflexiones. Sentirse emocionalmente seguro significa que los empleados se sienten capaces de hablar y comunicar abiertamente. Es decir, no están pendientes del miedo al juicio sobre sus opiniones, y se permiten ser vulnerables. Entonces, cuanta mayor seguridad emocional en los entornos de trabajo, mayor es la oportunidad de compartir información y conocimiento. 

Laura Delizonna, PhD, is an executive coach, instructor at Stanford University, international speaker, and founder of ChoosingHappiness.com, también en su artículo High-Performing Teams Need Psychological Safety. Here’s How to Create It

en HBR, hace referencia a la importancia de la seguridad emocional y su relación con los equipos de alto desempeño. Los equipos de alto desempeño tiene una cosa en común: la seguridad psicológica. Es decir, la creencia de que no serás “castigado” cuando cometes una equivocación. Los estudios demuestran que la seguridad psicológica permite asumir:

  • Riesgos moderados
  • Decir lo que piensas
  • Ser creativo

No en vano, en muchos procesos de coaching, me encuentro personas con un gran miedo emocional en sus entornos de trabajo. Este miedo se traduce, en ganas de abandonar, en ocultar lo que realmente piensan, en implicarse menos porque no se les reconoce, en estar constantemente en situación de competitividad, y en constante evaluación, y cuestionamiento de su desempeño. 

Cómo hacernos responsables de fomentar ESPACIOS EMOCIONALMENTE SEGUROS

Desde mi punto de vista, fomentar espacios emocionalmente seguros se consigue aplicando habilidades relacionadas con la gestión emocional, desde todas las direcciones. Es decir, da igual si eres líder, mando intermedio o técnico. Todos creamos oportunidades en cada conversación, encuentro o reunión. Así que todos podemos fomentarlo en influir. Ahora bien, qué duda cabe, que si en una empresa, los responsables de equipo se involucran en este objetivo, como motor de equipos, todo puede ser más fácil.

Veamos algunas recomendaciones para fomentar estos espacios emocionalmente seguros, tomando algunas ideas de los autores anteriormente mencionados. 

  • Aborda el conflicto como un colaborador, no como un adversario. A veces, es posible que te embarques en la tarea de ganar-perder, más que en el enfoque ganar-ganar. Prueba a llevarte esta creencia contigo y a conversar desde “cómo podemos conseguir ambos un resultado mutuamente satisfactorio”
  • Conversa de “persona a persona”. Reconoce que la otra persona también tiene sus necesidades, creencias, perspectivas, esperanzas, miedos y opiniones. La otra persona quiere igual que tú, sentirse respetada, apreciada y competente. Céntrate en si tu interacción genera confianza o desconfianza. Pues esta última, romperá el estado de “espacio emocionalmente seguro”.
  • Prepárate y anticípate con tus mensajes. ¿Cuáles son tus puntos de vista?. ¿De qué forma será más probable que tu interlocutor responda a tus ideas o cuestiones?. ¿Qué posibles escenarios se pueden dar y cómo actuarás en cada caso para crear un espacio emocionalmente seguro y que podáis llegar a un acuerdo?.
  • Fomenta la curiosidad en vez de la culpabilidad. Si tu compañero o colaborador percibe que la finalidad de tu conversación es “echarle la culpa” romperás de nuevo la seguridad emocional. En su lugar, trata de explorar los motivos de la otra persona, comparte otras ideas con explicaciones, busca puntos en común y orienta la conversación hacia las soluciones. 
  • Pide feedback sobre tu comunicación. ¿Qué te ha ayudado y qué no en nuestra conversación?. ¿Cómo te ha hecho sentir esta conversación?. ¿Cómo podría hacerlo mejor?

Fomenta la participación

  • Muestra que su aportación importa. Es indiferente si eres su compañero o su responsable de equipo, verbaliza que te importa su opinión, y muestra que la tienes en cuenta en el acuerdo final. 
  • Acepta el error como un medio de aprendizaje. Los equipos con bajo desempeño y donde la seguridad emocional es baja, tienen más probabilidades de descartar pequeños errores, guardárselos para sí mismos, o incluso “seguir la corriente”, con tal de evitar discusiones al respecto. 
  • Felicita también el individualismo. Cada persona es diferente y aporta un valor especial. Reconócelo, verbalmente, activamente, especialmente. Las perspectivas de cada persona pueden tener un valor inmenso. 
  • Muestra compasión. Recuerda no es mostrar “pena”. Es una combinación de comprensión de la situación que está viviendo la otra persona, unido al compromiso de ayudar. 
  • Reconoce también los esfuerzos. Sí, aunque no se haya conseguido el resultado esperado (todavía). Todas las personas necesitan también feedback sobre la cantidad y calidad de sus esfuerzos, de cómo lo están haciendo en su proceso a conseguir los resultados pactados. 
  • Crea momentos para, especialmente, proporcionar feedback positivo. Cambiamos y aprendemos con mayor impacto, cuando nos sentimos seguros y apreciados. No, cuando nos sentimos atacados. 

Foco en la seguridad emocional

  • Proporciona formación en gestión de emociones y resiliencia. En general hay carencia de este tipo de habilidades. Así que facilita en tu empresa, este tipo de formación, sobre todo ahora que la sociedad vive cambios muy rápidos y en el que la seguridad y habilidad emocional es clave.
  • Crea espacios seguros para hablar de emociones. Sí, creo que en la agenda de todas las empresas hay tiempos marcados para reuniones técnicas e innovadoras. Por el contrario, hay pocos espacios delimitados para compartir cómo se sienten ante los cambios, la pandemia, la evolución de un proyecto, etc.
  • Ofrece actividades o facilidades para que las personas puedan desconectar o reducir su estrés. Por ejemplo, facilita la redistribución de días libres o de descanso. Ahora mismo es más probable, que se necesiten descansos más breves, pero más frecuentes, que vacaciones más largas y puntuales durante el año. 
  • Activa tu radar sobre las emociones de los demás. Las personas no se vuelven irritables, porque sí, o reactivas, o poco involucradas de repente. Activa la habilidad de detectar “cambios repentinos” de actitud. Seguramente tenga detrás algo relacionado con el malestar emocional de esa persona. Proporciona una conversación “emocionalmente segura” para ayudar a recuperarse emocionalmente a esa persona. 

Conclusión

¿Qué puedes hacer mañana para fomentar espacios emocionalmente seguros cerca de ti?
¿A quién puedes agradecer mañana de que esté facilitando un espacio emocionalmente seguro?
¿A qué necesitas prestar especial atención de ti mismo para desarrollar más hábitos que faciliten un espacio emocionalmente seguro?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cambia de mentalidad ante la incertidumbre

Si en estos momentos las cosas han cambiado, tú necesitas adoptar también determinados cambios. Quedarte esperando a ver cuando las cosas vuelven a ser como antes, no te ayudará y te creará constante frustración. En estos últimos meses mi trabajo como formadora y coach me ha permitido tomar el pulso a cómo estamos reaccionando a esta nueva etapa. Una etapa, no lo vamos a negar marcada por el COVID-19. Que además de otras consecuencias, está generando que los niveles de incertidumbre se disparen en nuestras vidas. 

Posiblemente, o seguro, este nivel de incertidumbre está siendo mayor del que estábamos acostumbrados. Ya que está afectando a todos los ámbitos de la vida personal. Afecta al nivel laboral, social, familiar y personal. Así pues, cada persona se enfrenta a gran cantidad de dudas y posibles miedos en todos los ámbitos de su vida. Y la verdad, es que esto genera mayor agotamiento físico y mental, debido a la constante demanda de atención variable, que se tiene que practicar diariamente. 

Esta constante incertidumbre marcada por la ampliación y restricción de nuestros movimientos en la vida diaria está desconcertando a muchas personas. Y a nivel emocional, de desempeño, organizativo, etc., está causando bastante desánimo. Si antes de la Pandemia, ya se caía en dejarnos llevar por la inercia de las responsabilidades, obligaciones y un ritmo frenético de vida, ahora aparece una nueva inercia. La de “buff, no puedo hacer nada”. Ambas nada saludables para nuestro equilibrio emocional. 

Veamos entonces algunos cambios que necesitan acompañarte en esta nueva etapa de nuestra vida.

Cambia de mentalidad ante la incertidumbre

Sé consciente de la situación y de lo que te hace sentir

  • Deja de pensar y actuar como si la nueva situación no existiera o no fuera contigo.
  • Sientes nuevos síntomas físicos y psicológicos, préstales atención.
  • Deja de evitar tus emociones más difíciles.
  • Evita distraerte y no pensar o sentir lo que te ocurre.
  • Es un momento prioritario para hacerte responsable de las nuevas demandas del exterior y de tus nuevas necesidades internas.
  • Practica hoy más que nunca el “chequeo interno”. ¿Cómo te sientes hoy?. ¿Qué te ocurre en este momento?.

Desarrolla tu madurez emocional, la necesitas ya

  • Sé flexible. Las demandas de la nueva situación cambian constantemente. Sólo la adaptación te permitirá sufrir y agotarte menos en este momento.
  • Hazte responsable de lo que depende de ti. Puede que tengas más dificultades y limitaciones que antes. Pero, en este nuevo escenario ¿qué puedes hacer tú?. ¿Sobre qué sí puedes actuar para llevar mejor la situación?
  • Es hora de abandonar el perfeccionismo y las expectativas inamovibles. Muchas cosas no saldrán como tu esperas o no irán tan rápido como tú deseas. Céntrate en hacer lo que esté en tu mano de la mejor manera posible. Acepta el resto. 
  • No es cuestión de resignarse. Es cuestión de aceptar las nuevas demandas como parte de tu vida y dejar de desear que fuera diferente. Es lo que es.
  • Cuida tu agotamiento por no adaptarte constantemente a cómo la situación va evolucionando.
  • Aprende a ver nuevas alternativas. No solo has de vivir, trabajar, relacionarte como antes. Ahora tienes otras alternativas. Decide si quieres aprovecharlas o quedarte bloqueado esperando.
  • Pon el foco en los avances que haces cada día en cualquier área de tu vida. No es momento de centrarte demasiado en el largo plazo y en “cuando esto termine…”
  • La madurez emocional requiere que experimenten todas tus emociones pero sin dejar que marquen tus decisiones de manera reactiva.
  • Busca la calma cuanto sea posible para adaptarte y tomar decisiones.
  • Cree en ti. Ya has pasado por otras situaciones difíciles. Recuerda qué recursos te sirvieron y ponlos al servicio de tu nueva situación.
  • Busca opciones, situaciones y personas con las que sonreír y aprender a tomarte las cosas con humor.

Organiza mejor tu eficiencia en el trabajo

  • Dedicarte a pensar cómo quieres organizarte también es trabajar. Evita lanzarte a ir más deprisa, sin mirar prioridades e impacto de lo que haces.
  • Analiza si pierdes tiempo con determinadas tareas.
  • Crea tus propios protocolos, procesos, plantillas, modelos, etc., para optimizar tu tiempo.
  • Seguramente las cosas cuesten más ahora y tengas más trabajo. Dedicarle más horas e intentar ser más veloz te causará mayor agotamiento y desmotivación.
  • Empeñarte en “esto siempre lo he hecho así” y en “no hay otra forma de hacerlo” no ayuda a tu flexibilidad mental que tanto necesitas en estos momentos.
  • Cuestiónate sin miedo. No es que lo has hecho mal hasta ahora. Es que en estos momentos necesitas otros enfoques y hábitos.
  • Pon fechas a todo lo que tienes que hacer. Aunque luego reorganices la planificación. No se trata tanto de cumplir firmemente las fechas (aunque sí en ocasiones), sino de que no pierdas el norte de las prioridades.
  • Planifícate con aquellos con los que trabajas diariamente. La eficiencia no e

Mayor demanda de atención requiere mejor, y mayor, descanso y desconexión

  • Si hay algo con lo que ser estricto ahora, es descansar, desconectar y disfrutar.
  • Deja de llevarte por la desgana, y por el “total no puedo hacer nada, no puedo salir, no puedo quedar con nadie…”
  • La fortaleza mental depende de cuánto seas creativo y busques mejores alternativas a los momentos más complicados.
  • Seguro que en otros momentos de tu vida pensaste “no tengo tiempo para mí…”. Si la Pandemia, te ha dado (aunque sea a la fuerza) mayor tiempo para ti, aprovéchalo. 
  • Las personas que mejor llevan los cambios son las que siguen buscando e implicándose en sentirse bien a pesar de las adversidades. 
  • Es posible, creo que seguro, que ahora todo cuesta más. Así que descansa y desconecta más. Así de sencillo.
  • Incluye en tu agenda bloques de tiempo para actividades de desconexión, disfrute y descanso. Lo que no incluyas en tu vida, no le prestarás atención ni tiempo.

Si estás buscando empleo, sé creativo y más eficiente

  • Busca nuevas formas de encontrar ofertas vacantes. Las formas tradicionales (esperar a que publiquen una oferta de trabajo) siguen estando vigentes, pero no son la única forma. 
  • Adelántate y busca conocer gerentes, responsables de RRHH, consultores de selección, etc.
  • Usa las RRSS como altavoz de tus necesidades. Pero hazlo bien. Proporciona información sobre lo que mejor sabes hacer y sobre lo que aportas.
  • Pedir a alguien, “si te enteras de algo, me dices…” no tiene demasiado sentido. Si quieres que te tengan en mente, especifica bien, qué necesidad puedes cubrir. Así la persona a la que le hayas pedido ayuda, sabrá mejor como hacer la conexión, profesional disponible & empresa que necesita un profesional.
  • Sigues siendo un profesional aunque ahora estés en situación de desempleo actúa como si estuvieras trabajando ya y tuvieras que conseguir la atención de un cliente y crear una reunión.

Establece límites

  • Delimita el tiempo de tus preocupaciones. Darle vueltas en modo bucle te generará mayor desgana y ansiedad posiblemente.
  • Céntrate en describir exactamente cuál es el problema y centra tu atención en lo que puedes hacer, que dependa de ti para sentirte mejor y tomar decisiones.
  • Limita el tiempo de contacto con actitudes tóxicas o desalineadas con tus prioridades y valores.
  • Pon límite a funcionar por inercia. Para, respira, sé consciente, cuestiónate, cambia, siente, aprende y sigue adelante.
  • Deja de limitar la expresión o el sentir tus emociones más difíciles. Las emociones son tus aliadas, préstales atención. 
  • Deja de decir SÍ a todo. Usa el NO, cuando lo necesites. Al igual que los demás también tienes derecho a usarlo.
  • Evita dejarte llevar por el miedo. Aprovéchate del miedo, te alerta de aquello de lo que necesitas protegerte y te da información sobre lo que necesitas actuar de manera diferente.

Resumiendo...

  • Sé consciente de la situación y de lo que te hace sentir
  • Desarrolla tu madurez emocional, la necesitas ya
  • Organiza mejor tu eficiencia en el trabajo
  • Mayor demanda de atención requiere mejor, y mayor, descanso y desconexión
  • Si estás buscando empleo, sé creativo y más eficiente
  • Establece límites
¿Cuando te paras a pensar qué te dice tu mente y tu cuerpo?
¿Cómo puedes mejorar tu madurez emocional?
¿Qué nuevos límites vas a establecer para protegerte?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Es el momento de alimentar tu equilibrio personal

Afortunadamente, comenzamos nuevo año. Como una libreta en blanco para llenarla de cosas bonitas. ¿Por qué no?. Seguramente habrá también retos complejos. No obstante, puede ser bonito también. ¿Qué te parece?. Yo creo que sí. Vamos a ello entonces. 

Reflexionando sobre qué hacen las personas que disfrutan más y resuelven mejor, con menos coste emocional, las dificultades, identifico, entre otras, algunas habilidades clave. Sí, hoy vamos a centrarnos en ellas. 

Es el momento. Y aunque cualquier ocasión es buena, es principio de año. Así que mejor vamos a aprovecharlo.

Es crucial, ocuparse de alimentar el equilibrio personal de cada uno. ¿Por qué?. En realidad, las personas con equilibrio personal tienen fondo psicológico muy potente. Suelen tener más desarrollado el enfoque apreciativo (prestar atención a lo positivo) hacia las cosas que viven. Además, ante las dificultades muestran más facilidad de afrontar retos con calma y con inteligencia emocional. Es decir, al final las personas con equilibrio personal viven con una estructura psicológica que les permite sufrir menos y aprender constantemente. 

Vamos a centrarnos hoy, en tres objetivos que pueden, muy bien, acompañarte en este nuevo año.

Es el momento de alimentar tu equilibrio personal

Tu bienestar depende de tu equilibrio personal

Nos apoyaremos en esta ocasión en algunas ideas de uno de los artículos de The Emotion Machine – 6 aspects of a balanced Person. 

Existen 6 áreas en las que necesitarías enfocarte para trabajar tu equilibrio personal y bienestar. Todas ellas son importantes y hacen que seas multidimensional en este sentido, influyéndose entre sí, estas 6 áreas. Tienes entonces: el ámbito físico, mental, emocional, social, laboral y espiritual. Si te centras mucho en alguna/s de las áreas mencionadas correrás el riesgo de vivir con cierto desequilibrio personal. Este desequilibrio puede ser causante de ansiedad, malestar e insatisfacción. Por ello es tan importante que tengas una visión completa de todas tus áreas y trabajes en cada una de ellas.

Bienestar físico

  • Encuentra la forma, por pequeña que sea de mantener alguna actividad física diariamente. 
  • Mantén un sueño regular. Y si no está siendo así, analiza qué ocurre para retomar ese equilibrio en el sueño. 
  • Presta atención a tu dieta. Son muchas las personas que me remiten problemas con la comida. Y en realidad, este problema es un reflejo de su vivencia constante con ansiedad. 

Bienestar mental

  • Puede parecer que no tiene mucho que ver, pero realmente sí. Leer libros y mantenerte en mentalidad de aprendizaje, resetea tu mente sobre muchos aspectos. Da igual si lees algo técnico o alguna lectura más destructora. Toda lectura tiene un impacto en tu mente y la reorganiza. La cantidad de conexiones mentales generadas por una buena lectura, harán que abras posibilidades mentales y emocionales. ¡Ojo!, hoy tenemos muchísimas opciones de leer, pero me preocupa, cuánto le sacas partido. Lee con calma, para aprender, no para consumir páginas. Reflexiona sobre lo leído, hazlo tuyo y conviértelo en algún pequeño cambio.
  • Reta a tu cerebro. Puzzles, juegos, hobbies. Mantén a tu mente con un respiro regular de las responsabilidades cotidianas. Permítete jugar. No te olvides de lo que te enseñan los niño, especialmente en fechas de Navidad y Reyes.
  • Presta atención a cómo razonas, a cómo piensas. Tu capacidad cognitiva es la clave de tu bienestar mental. Aprende, ve a cursos, pide ayuda profesional para detectar tus “trampas mentales” y reformular tus capacidades para afrontar dificultades.

Bienestar emocional

  • Sobre todo si ves que gastas demasiada energía en resolver tus inquietudes emocionales, aprende o busca ayuda. 
  • La inteligencia emocional es a capacidad de regular tus emociones a niveles más adecuados a las situaciones que necesitas vivir y afrontar.
  • Recuerda, que cada emoción reprimida, olvidada, evitada, generará avisos en tu cuerpo en forma de malestar o ansiedad. Esto te alejará de tu equilibrio personal. Y todo te costará más.
  • Las emociones te avisan de cómo estás viviendo las diferentes situaciones de tu vida. Y, aunque no lo creas, te ayudan a tomar decisiones sobre tu bienestar. Aprender a escucharte y respetar tus emociones potenciará tu equilibrio personal.
  • Perdónate los errores pasados. 
  • Cuestiónate a nivel emocional. Las emociones más difíciles tienden a “tintarlo” todo de una realidad “aparentemente real”, filtrando y sesgando muchos datos.
  • Crea hábitos para relajarte, desconectar, respirar antes de abordar situaciones difíciles, buscar el estado emocional adecuado, etc.

Bienestar social

  • Seguramente lo habrás aprendido mucho más en tiempos de pandemia, pero no lo olvides. Parece que pronto convertimos lo extraordinario en ordinario, al dejarnos llevar con inercia por el día a día. Manténte en contacto con amigos y familia.
  • Aprende a comunicarte bien. Procura mejorar esos hábitos, quizá pasivo-agresivos y entrénate en asertividad. Practica el ser constructivo con personas que piensen diferente a ti o se expresen de una manera que te disgusta.
  • Invertir en hábitos sociales, aunque sea 10 segundos, te proporcionará una activación de tus mejores emociones.
  • Busca oportunidades de conocer más gente.
  • Invita a alguien a una comida o cena, sea presencial o virtual.
  • Gestiona bien el uso de redes sociales. Pueden ser un valioso aliado, pero según tu enfoque pueden ser motivo de ansiedad.
  • Acostúmbrate a detectar “el drama” en tu día a día. En ocasiones puedes encontrarte desempeñando algunos de estos 3 roles: víctima, perseguidor o salvador. Cualquiera de los tres, puede limitar tus capacidades para resolver conflictos diariamente.

Bienestar profesional/laboral

  • Sí,… tómate un tiempo de forma periódica, para ver qué se te ha dado bien esta semana, mes… Ten presentes de forma constante tus fortalezas. Son las herramientas de más fácil alcance para ser resiliente, y afrontar  la posible incertidumbre y las dificultades que aparezcan. 
  • Fórmate. Sigue aprendiendo. Aprender mantiene tus neuronas en constante plasticidad y te proporcionará nuevos enfoques a nivel profesional y personal. Es una manera segura de abrir tu mente y desarrollar tu potencial.
  • Crea y asume oportunidades para ganar experiencia. Si hay algo que desconoces, date la oportunidad de aprender y practicarlo. No te quedes sólo con a experiencia que tienes a día de hoy.
  • Cuida y asume tus posibilidades económicas. Toma decisiones en base a ellas.

Bienestar espiritual

Invierte tiempo y espacio en cuidar los pilares de una vida con significado. Estos pilares son:

                  • Sentido de pertenencia (relaciones saludables)
                  • Propósito (sentir que contribuyes a algo más grande que tú)
                  • Narrativa Personal / Storytelling (las historias que te cuentas sobre ti mismo y el mundo
                  • Trascendencia (Inspiración)
                  • Crecimiento (sensación de que avanzas y sigues adelante)
    • Pasa más tiempo con la naturaleza. Aprende a ser capaz de prestar atención a la naturaleza que te rodea, incluso si es en un paseo hasta tu trabajo.
    • Forma parte de la comunidad de alguna forma que te cree satisfacción.
    • Pasa más tiempo en soledad, contigo mismo. La soledad buscada favorece el descubrimiento personal y el crecimiento. 
    • Busca indicios para creer que la vida es buena y bonita. No pierdas esta capacidad.

Sé mejor en aquello que haces cada día

  • No es tan importante las horas de estudio en aquello que haces en tu día a día, sino la promoción de práctica deliberada que pones en marcha. Es decir, aquello que aprendas, aquello que estudies, busca ocasiones de practicarlo. Da igual, si hablamos de una habilidad más técnica o de una competencia personal. Practica. Es mejor elegir una técnica, un paso, un hábito, e intencionadamente practicarlo, que conocer muchas técnicas y practicarlas con poca frecuencia.
  • Evita el estancamiento saltando deliberadamente a entornos retadores. No te quedes todo el tiempo en entornos y situaciones que ya dominas. Salta. Busca otro contexto que te demande algo más. Además de fortalecer tu autoestima, te mantendrá en mentalidad de crecimiento. 
  • Busca un coach. Alguien que te facilite ser proactivo y practicar deliberadamente. 
  • Participa en grupos o círculos de personas que practiquen lo que quieres aprender. Mantenerte en grupos que están acomodados, no te ayudará. 
  • Fragmenta los éxitos que quieres conseguir. Busca en cada intento, seleccionar una parte que quieres hacer mejor. No te crees ansiedad innecesaria, queriendo hacerlo todo bien a la primera.
  • Pide ayuda, a aquellos que ya tienen más práctica.
  • Cuenta con las fortalezas que ya tienes para aplicarlas en ese nuevo aprendizaje que quieres conseguir. 
  • Sé mejor incluso en aquello que ya se te da muy bien

Ejercita la flexibilidad cognitiva

En el artículo 5 brain exercises to foster flexible thinking en la web de GAIAM, se menciona a Wilma Koutstaal, Ph.D., psychologist at the University of Minnesota and the author of the forthcoming book The Agile Mind. 

La autora define la Agilidad Mental como la capacidad que nos facilita perseguir de forma más fructífera y eficiente las metas individuales y grupales. Nos permite ser solucionadores más eficientes, ayudándonos a ser más creativos e innovadores.  Es decir, ejercitando la flexibilidad cognitiva tendrás mayor capacidad de adaptación y de reformulación de tus pensamientos. De esta forma podrás responder de manera más eficiente a las distintas situaciones que necesitas enfrentarte. También podrá ayudarte a alejarte del modo de pensamiento “blanco-negro”, que aparentemente calma tu ansiedad.  A la larga, no es real, porque te encontrarás que las situaciones y las personas, tienen matices y complejidades que este tipo de pensamiento no te ayuda a comprender. 

La flexibilidad cognitiva te ayudará a moverte en el mundo de las posibilidades y de la apertura mental. Convirtiendo tu resiliencia en una habilidad más potente.

Algunas ideas para mantener tu mente ágil y más flexible cognitivamente

  • Cambia el contexto. Las vacaciones son perfectas para esto. Irte a otro lugar cambia tu perspectiva de las cosas. Hazlo con más frecuencia. Cambia el lugar donde habitualmente realizas determinadas tareas o hábitos.
  • Cuestiona tus pensamientos y palabras. Analiza que quizá, pensamientos, ideas y palabras que habitualmente utilizas, ahora, en ese nuevo escenario no te sirven.
  • Haz un plan para ser espontáneo 🙂 . Planifica cambios para tu próximo día, recuerda hacer las mismas cosas, que haces diariamente de forma diferente.
  • Combina el pensamiento focalizado (concentración en un tema) con el pensamiento difuso (reflexión sobre tus retos mientras estás haciendo otra cosa diferente).
  • Permítete abandonar ideas, o actividades, cosas, personas. Déjalo ir. 
  • Practica el enfoque apreciativo. Sé capaz de prestar atención a lo qué sí funciona, a lo que sí haces bien, a esas relaciones que sí te hacen feliz…
  • Asume la responsabilidad de tus emociones. No son los demás los que te alteran o te generan enfado o tristeza. Eres tú. Es cómo abordas esa conversación, o esa relación, incluso esa situación compleja. 
  • Sé amable contigo. Eres la personas con la que más tiempo pasas. ¿Por qué no ser amable y cuidarte?.
  • Pon el foco en las posibilidades y sé proactivo para conseguir que se hagan realidad.

Resumiendo...

  • Tu bienestar depende de tu equilibrio personal. Recuerda los 6 pilares: físico, mental, emocional, laboral, social y espiritual. 
  • Practica deliberadamente aquello que haces cada día. Fragmenta los éxitos que quieres conseguir.
  • Ejercita la flexibilidad cognitiva para crearte mayores oportunidades. 
¿Qué áreas de tu equilibrio personal necesitas fortalecer?
¿En qué vas a decidir ser mejor en tu día a día?
¿Cómo mejorarás tu flexibilidad cognitiva?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Personas como tú se superaron en momentos difíciles

Parecía que en marzo, cuando ocurrió el inicio de la pandemia de COVID-19, acabábamos de empezar el año. Y sí, ya estamos en diciembre. Han sido posiblemente unos meses de vértigo. Algunos se nos han quedado atrás, han habido muchas dificultades para todos, y cada uno lo ha hecho lo mejor posible. Con sus recursos, y sus miedos, pero todos hemos tratado de seguir adelante. 

Como estamos en el mes ya de reflexión por excelencia, deseo que no te hayas agotado emocionalmente por encima de tus posibilidades. Y así, lo hayas llevado lo mejor posible. Me consta que habrás dado lo mejor de ti. 

Con las personas que he tenido a ocasión de seguir trabajando de forma más cercana, este año, he de decir, que ¡felicidades!. ¡Habéis hecho un trabajo enorme!

Más allá de las dificultades que ha traído el 2020 a todos, he conocido a personas y empresas que han logrado centrarse en lo importante. Centrarse, en no olvidar sus retos personales y profesionales.

Y de esto trata la habilidad más destacada este año. La resiliencia. Esa habilidad que nos permite abordar la incertidumbre y los momentos difíciles con el menor desgaste posible. Y además, esa habilidad que nos permite recuperarnos lo más rápido posible de las circunstancias traumáticas. A todos lo que he conocido, y a ti que me lees, ¡quiero felicitaros!

En este momento necesitamos más reflexión y desconexión que nunca

Si hay algo común a todas las personas con las que he trabajado este año, ha sido la reflexión y desconexión. Más allá de los retos que han elegido trabajar, han sido importantes y transversales estos dos retos. 

En la vivencia de situaciones traumáticas o emocionalmente difíciles, ir despacio, pensar despacio, reflexionar, descansar y desconectar es clave. Este año hemos puesto mucha energía en todo lo que hemos hecho y hemos vivido. No siempre ha sido fácil para todos, pero justo por eso, ha sido más importante. Cuanto más intensa la vivencia, mayor tiempo de reflexión se necesita. Aislar tiempos para procesar lo vivido, comprenderse, ser compasivo con uno mismo y quizá tomar pequeñas pero potentes decisiones. Descansar, permitirse desconectar para conectar… No sólo lo necesitas, ¡te lo mereces!, ¡más que en otras ocasiones!.

Así que si por circunstancias, no has podido hasta ahora, te lo recomiendo. Sé que si de normal, las responsabilidades y demandas de tu vida, te sumían en una vorágine de no poder parar… Este año ha debido ser más difícil todavía. 

Ahora bien, es final de año. Aprovecha y toma decisiones. Justo cuando más difícil es todo, más necesitamos parar. Y hay personas como tú que lo han hecho. ¡Tú puedes conseguirlo igualmente!

Hemos empezado un camino en el que la adaptación, el aprendizaje, la flexibilidad cognitiva, y el cuidado emocional ya no tiene marcha atrás

Como sabemos, todo pasará. Las cosas se calmarán. Pero la pregunta es ¿cuánto te habrás desgastado por el camino?. Espero que no mucho, pero si ha sido así, empieza a tomar decisiones. Este ha sido un año de prueba para todos, en el que sin duda emocionalmente les ha ido mejor a las personas que, entre otros hábitos, practican los siguientes:

    • Son conscientes de lo mejor de sí mismos y se felicitan por los siguientes retos conseguidos
    • Protegen espacios y tiempos para “pensar despacio y con calma”
    • Se aseguran conexiones personales y actividades que les hagan sonreír
    • Mantienen y adaptan sus retos a las circunstancias
    • Se centran en aquello que depende de sí mismos
    • Reducen el “ruido” exterior
    • Buscan el silencio
    • Se centran en lo importante 
    • Abrazan sus emociones, sean cuales sean, y aprenden de ellas
    • Comparten con personas de confianza aquello que les preocupa
    • Orientan sus conversaciones y actuaciones a la solución, y al siguiente paso necesario para conseguirlo
    • Reflexionan sobre como “moverse con eficiencia” ante los nuevos escenarios de cambio
    • Practican la mirada apreciativa, centrándose en lo que sí tienen y en lo que sí funciona en el nuevo escenario
    • Reformulan sus perspectivas y aprendizajes vitales 

Así, como te decía, la capacidad de adaptación, el aprendizaje, la flexibilidad cognitiva y el cuidado emocional, han de seguir estando presentes. No podemos volver atrás. Ya no vale no cuidarse y no superarse.

Personas como tú

Por ello, hoy te traigo un resumen de lo que personas como tú, han estado trabajando particularmente este año. Espero que pueda servirte de inspiración para decidir tus próximos pasos. Para sentirte mejor, afrontar mejor las dificultades, y en definitiva, para disfrutar mejor tu vida personal, familiar, social o laboral.

Personas como tú se superaron en momentos difíciles

Retos a nivel personal

  • Revisión y comprensión de sus fortalezas y cómo aplicarlas a los nuevos retos
  • Desarrollar la capacidad de aceptación de eventos y situaciones que están afectando emocionalmente en el día a día
  • Comprender estados emocionales como la desmotivación, el bajo compromiso y la procrastinación
  • Aprender a regular los niveles de ansiedad y malestar emocional
  • Resolver conflictos personales
  • Tomar decisiones para que se produzcan cambios en su vida
  • Cambiar la resignación por la aceptación
  • Analizar el impacto de sus actuaciones en las relaciones personales
  • Aprender a deshacerse de dependencias emocionales
  • Desarrollar mejores hábitos de gestión del tiempo y organización personal
  • Confirmar la coherencia de sus actuaciones y comprenderse mejor emocionalmente
  • Identificar de dónde provienen actuaciones conflictivas y agresivas, y aprender a mejorarlas
  • Desarrollar asertividad
  • Gestionar mejor el estrés
  • Mejorar las relaciones familiares
  • Desarrollar la resiliencia
  • Ser más compasivo con uno mismo
  • Cambiar hábitos vitales
  • Redefinir propósito vital
  • Reforzar valores personales
  • Procesar emocionalmente eventos traumáticos en trayectoria vital
  • Tomar decisiones para el cuidado emocional

Retos a nivel profesional

  • Crear un plan de acción para redefinir la carrera profesional
  • Entrenarse en habilidades de liderazgo en vistas a una promoción
  • Gestionar la desmotivación y regular las emociones más difíciles que afectan a las relaciones profesionales
  • Profesionalizar actuación en entornos de empresa familiar
  • Desarrollar asertividad en entorno laboral
  • Gestionar el tiempo y la organización del trabajo
  • Prepararse para mejores resultados en las entrevistas de trabajo
  • Aprender a adaptar la capacidad de liderazgo para conseguir mejores resultados con colaboradores difíciles
  • Mejorar habilidades de comunicación para crear mejores resultados e impacto en las relaciones profesionales
  • Aprender a gestionar la incertidumbre 
  • Desarrollar habilidades para evitar el agotamiento emocional en el área laboral
  • Desarrollar la flexibilidad cognitiva para mejorar la colaboración en el trabajo
  • Aprender a gestionar los miedos en los distintos retos profesionales
  • Desarrollar la capacidad de reflexión y toma de decisiones desde diferentes perspectivas
  • Tomar decisiones y crear un plan de actuación para mejorar en las habilidades clave que se demandan en su puesto de trabajo
  • Mejorar sus hábitos de estudio
  • Aprender a crear mejores conversaciones con los colaboradores
  • Desarrollar las habilidades de feedback con colaboradores
  • Aprender técnicas de entrevistas de selección
  • Desarrollar mejores conversaciones comerciales
  • Tomar decisiones y mejorar en sus actuaciones de liderazgo

Retos a nivel empresarial

  • Poner en marcha programas de coaching para potenciar el desarrollo de los colaboradores
  • Crear e implementar programas de cuidado de la salud emocional de los trabajadores
  • Promocionar la salud emocional premiando a los empleados con sesiones de coaching
  • Facilitar la gestión de emociones contando con un servicio externo de coaching individual y confidencial
  • Implementar programas de formación en soft skills para abordar los nuevos retos profesionales
  • Desarrollar programas de formación en habilidades de comunicación y trabajo en equipo
  • Facilitar el servicio de un coach externo a figuras clave en la empresa, como puestos directivos y gerencia.
  • Proporcionar el servicio de un coach externo a figuras base en la empresa, como técnicos, supervisores y personal de producción
  • Adaptar las necesidades de formación presencial a programas de formación on line o blended Learning
  • Crear los medios necesarios para el desarrollo de sesiones de coaching on line
¿Y tú, que retos has aceptado este año?
¿Qué ideas podrías asumir para el próximo año?
¿Cuál es tu prioridad?

Y si te apetece y puede ayudarte...

75 reflexiones para momentos difíciles

Si algo caracteriza a las situaciones emocionalmente difíciles o traumáticas es el hecho de que cuando ocurren son procesadas emocionalmente. El modo supervivencia es el protagonista. Nuestro cerebro activa el modo rápido, de forma reactiva, y con los recursos y necesidades, que la persona tiene a su disposición. 

Así, los recuerdos traumáticos no son almacenados en nuestra memoria de una forma en la que se pueda acceder a través de interacciones verbales basadas en procesos lógicos o cognitivos. Su almacenamiento es más bien caótico y desorganizado. 

Las situaciones traumáticas sitúan a las personas que lo han vivido en un estado constante de alerta. Es decir, una respuesta de supervivencia para protegerse de más situaciones traumáticas. Ahora bien, este mismo estado de alerta bloquea el acceso al procesamiento más cognitivo y racional. 

Para superar un trauma o vivencias que superan a la persona emocionalmente, se necesita integrar lo vivido, con las experiencias, modelos y creencias que tenemos sobre el mundo y sobre nosotros mismos. Y como la situación traumática fue seguramente inesperada, y fuera de nuestro control, a veces, se hace difícil integrar la vivencia traumática en la narrativa de nuestra propia vida.

Así pues, como se acerca el final del año, te invito a que cuando puedas, reflexiones y proceses nuevamente cualquiera de las situaciones y emociones que han sido difíciles para ti. Como siempre busca momentos tranquilos para reflexionar estas cuestiones. 

Las vivencias difíciles y tus emociones más complejas de este año, necesitan una “digestión” más tranquila, que te permita poner orden y significado a lo vivido. Recuerda que evitar recordar esas emociones difíciles o “pasar página” sobre lo vivido, puede generarte mayor estrés y reactividad emocional. Estas respuestas emocionales de estrés seguirán estando presentes a no ser que les prestes un poco de atención.

75 reflexiones para momentos difíciles

25 reflexiones sobre emociones y reacciones

  1. ¿Cómo has vivido este año? Descríbelo
  2. ¿Cuál es la emoción que más recuerdas de este año?
  3. ¿En qué situaciones has podido sentirte bien, reír y disfrutar?
  4. ¿Qué emoción positiva es la que mejor recuerdas?
  5. ¿Qué emoción ha sido más difícil vivir para ti?
  6. ¿En qué situaciones te has sentido sobrepasado?
  7. ¿Cómo te has sentido con ese sentimiento de “me supera esto”?
  8. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  9. ¿Qué te ha causado enfado y por qué?
  10. ¿Cómo te has sentido al sentir ese enfado?
  11. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  12. ¿Qué te ha causado dolor y por qué?
  13. ¿Cómo te has sentido sintiendo ese dolor?
  14. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  15. ¿Cuándo has sentido miedo?
  16. ¿Cómo te has sentido cuando has sentido ese miedo?
  17. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  18. ¿Qué tipo de conflictos has vivido?
  19. ¿Qué emociones te han provocado esos conflictos?
  20. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  21. ¿En qué momento tus emociones más difíciles te han bloqueado y se han convertido en desadaptativas para ti?
  22. ¿Qué emociones crees que no “deberías haber sentido”?
  23. ¿Cuál es el motivo?
  24. ¿Qué te hace huir de sentir determinadas emociones?
  25. ¿Qué emociones sí aceptas mejor?

10 reflexiones sobre compartir emociones con tu círculo de confianza

    1. ¿Qué has aprendido de ti cuando te has sentido feliz, contento, satisfecho, etc?
    2. ¿Con quién has compartido tus mejores emociones?
    3. ¿Cómo te ha hecho sentir compartir tu felicidad y alegría?
    4. ¿Qué te ha llevado a pensar, cambiar o decidir esas emociones positivas que has llegado a sentir?
    5. ¿Cómo te has sentido cuándo estabas solo contigo mismo y volvías a sentir esa alegría?
    6. ¿Con quién has compartido tus emociones más difíciles?
    7. ¿Cómo te ha hecho sentir compartir, tu tristeza, enfado o dolor?
    8. ¿Qué te ha llevado a pensar, cambiar o decidir esas emociones más difíciles que has llegado a sentir?
    9. ¿Cómo te has sentido cuándo estabas solo contigo mismo y volvías a sentir tristeza, enfado o dolor?
    10. ¿Qué has aprendido de tu círculo de confianza, es decir de las personas con las que más cuentas?

20 reflexiones sobre aceptación de emociones y afrontamiento

    1. ¿Que piensas sobre las emociones que has sentido en los últimos meses?
    2. ¿A qué crees que te han ayudado?
    3. ¿Qué has hecho para aceptar tus emociones más difíciles?
    4. ¿Qué haces/ has hecho para lidiar con esas situaciones que se mantienen/ han mantenido durante un tiempo y que te han hecho sentirte “sobrepasado?
    5. ¿Cómo te llevas con esa tristeza que reaparece de vez en cuando?
    6. Si sigues enfadado por algo, ¿cuál es el motivo?
    7. ¿Sobre qué has cambiado de opinión este año?
    8. ¿En qué has pedido ayuda y a quién? ¿Cómo te ha hecho sentir pedir ayuda?
    9. ¿Qué has afrontado este año que en otras ocasiones habrías evitado?
    10. ¿Qué tienes pendiente por afrontar en vez de evitar?
    11. ¿Qué has sido capaz de apreciar más que en otros momentos de tu vida?
    12. ¿Qué habilidades has descubierto en ti que pensabas que no tenías?
    13. ¿En qué habilidad has ganado confianza este año?
    14. ¿Qué actividades de disfrute te “has regalado” este año para compensar los malos momentos?
    15. ¿De qué te has dado cuenta que necesitas hacer menos, parar o hacer más?
    16. ¿Qué nuevos hábitos has sido capaz de crear?
    17. ¿Qué hábitos has sido capaz de dejar?
    18. ¿En qué consideras que eres mejor que hace unos meses?
    19. ¿Cómo has celebrado tus éxitos?
    20. ¿Qué significado le das a los momentos difíciles que has vivido?

20 reflexiones sobre decisiones y soluciones

    1. ¿A qué has decidido decir “basta” este año?
    2. ¿Qué has decidido aceptar de ti porque forma parte de ti, y aunque procurarás mejorarlo, no pasa nada, eres tú?
    3. ¿De qué te sientes más orgulloso?
    4. ¿Qué vas a hacer para garantizar que sientas buenas emociones para el próximo año?
    5. ¿Qué ha sido lo mejor de haber vivido esas situaciones difíciles?
    6. ¿Qué quieres recordarte a ti mismo para cuando aparezcan nuevas y posibles emociones difíciles?
    7. ¿A quién quieres cuidar especialmente?
    8. ¿Cómo te cuidarás especialmente a ti cuando lo necesites?
    9. ¿Qué vas a hacer para salvaguardar momentos de calma y reflexión para ti mismo?
    10. ¿En qué te vas ocupar el próximo año para vivir emocionalmente lo mejor posible?
    11. ¿Qué vas a decidir aprender en los próximos meses?
    12. ¿Qué harás para mostrar más agradecimiento a ti mismo o a los demás?
    13. ¿Cómo te acordarás de apreciar con mayor frecuencia tus fortalezas, las de los demás, y lo mejor de cada situación?
    14. ¿Qué te haría ilusión conseguir en los próximos meses?
    15. ¿Cuáles son los valores que te hacen sentir coherencia y equilibrio contigo mismo y que no quieres olvidar en los próximos meses?
    16. ¿Qué cosas quieres solucionar en los próximos meses?
    17. ¿Qué pasos te has planteado?
    18. ¿Cuál sería el primero?
    19. ¿Cómo has previsto solucionar los posibles obstáculos?
    20. ¿Cómo te sentirás cuando lo consigas?

Recuerda recordar tus momentos más difíciles y las mejores vivencias que hayas tenido este año para aumentar tu inteligencia emocional.

Elige momentos de calma
Procesa lo vivido
Sé compasivo, reconoce tus logros y sigue adelante

Y si te apetece y puede ayudarte...

Invierte en confianza y práctica deliberada

En los últimos meses diversos líderes y profesionales como tú han estado invirtiendo en la mejora de sus competencias personales. Bien como líder o desde un puesto de mando intermedio o de técnico. Sí como tú. Son personas que bien por interés propio o por metas acordadas con su empresa han estado invirtiendo entre otros aspectos en participar en procesos de coaching.

Y es que cada vez más profesionales como tú, detectan la importancia de mejorar en la práctica de sus habilidades, y en la confianza que pueden generar desde sus puestos de trabajo.

Sectores como industria, transporte, servicios, farmacia, alimentación, nuevas tecnologías, etc. Son hombres y mujeres que quieren disfrutar más de su trabajo. Quieren conseguir un mayor impacto en su área de influencia y ser mejores en su puesto de trabajo. Son personas que han hecho un trabajo previo de reflexión en el que se han dado cuenta de que hay algo diferente que pueden hacer y en muchas ocasiones no saben cómo implementarlo. Un proceso de coaching les ha permitido desarrollar mejor determinadas competencias como:

  • Gestión Emocional
  • Liderazgo
  • Comunicación
  • Inteligencia Conversacional
  • Resiliencia
  • Resolución de Conflictos
  • Gestión del Tiempo y Organización del Trabajo

Invierte en Confianza y Práctica Deliberada

Ya sea la confianza en uno mismo y/o la confianza con los demás, esta competencia es clave. Con lo que suele ser uno de los factores “palanca” que hace que alguien se plantee invertir en sus competencias personales y profesionales.

Y es que la confianza es lo primero

Jack Zenger and Joseph Folkman, en su artículo The 3 elements of trust en HBR nos recuerdan los 3 elementos esenciales para trabajar la confianza:
 
  • Relaciones Positivas: La confianza se basa en parte en la calidad con la que un líder, o cualquier profesional, es capaz de crear relaciones positivas con otras personas. Para inspirar confianza, necesitas:
    •  Mantenerte en contacto con las personas y sus necesidades e intereses
    • Equilibrar la orientación a resultados con la implicación con los demás
    • Generar cooperación
    • Resolver conflictos
    • Proporcionar un feedback honesto de forma útil
  • Buen Juicio / Expertise: Para confiar en un profesional solemos fijarnos en que la persona conoce bien su trabajo. Así, vemos que es capaz de comprender los aspectos técnicos de su trabajo, y además, tiene una profunda experiencia. Esto significa que:
    • Tienen buen juicio a la hora de tomar decisiones
    • Los demás confían en sus ideas y opiniones
    • Su conocimiento y expertise proporcionan una contribución importante en la consecución de resultados
    • Pueden anticiparse y responder rápidamente a los problemas.
  • Consistencia: Es la medida en que un profesional hace lo que debe y hace lo que dice que hará. Puntuamos normalmente más alto en confianza a un profesional cuando:
    • Desempeña un modelo de rol y es un buen ejemplo
    • Ejecuta lo que le corresponde hacer en su puesto de trabajo
    • Hace honor a sus compromisos y mantiene las promesas
    • Crea seguimiento de sus compromisos
    • Tienen el interés de ir más allá de lo que “se debe hacer”
 
¿En cuál de estas claves necesitarías mejorar? ¿Sabes cómo te perciben los demás?

Practicar deliberadamente y ser mejor en lo que haces cada día

Get Better at the Things You Do Every Day_ es uno de los grandes artículos que encontrarás en la web de Scott H. Young y en esta ocasión nos ilustra claramente en qué poner el foco si queremos aprender y practicar de verdad. Recuerda que las habilidades personales se pueden aprender. No es que vengamos de nacimiento con un nivel alto y adaptado a contextos de nuestras habilidades.

El aprendizaje es un continuo en diversos aspectos de nuestra vida: relaciones, trabajo, salud y significado en la vida. Este autor cuestiona la frase que seguro que habrás escuchado de: se necesitan 10.000 horas de práctica para convertirnos en experto en algo.

Cómo crear una práctica deliberada

El concepto que subraya Scott, es la PRACTICA DELIBERADA. Concepto que por otra parte me habrás escuchado en las recomendaciones relacionadas con el estudio. Y así es, no basta con tener muchas de práctica de algo, necesitas que tu práctica sea deliberada, intencionada. La práctica deliberada implica superar la automaticidad y las nuevas innovaciones para aumentar el rendimiento. Para ello tenemos 5 recomendaciones:

  • Implícate en entornos retadores: Sí, aunque creas que algo lo controlas y dominas, busca siempre ponerlo en práctica en una situación diferente y retadora para ti.
  • Cuenta con un coach: Un proceso de coaching es una clave central en el seguimiento de la práctica deliberada de una habilidad.
  • Los nuevos avances vienen de la aplicación de nuevos métodos: las mejoras vienen del lado de dos factores: hacer lo mismo, pero mejor, y hacer algo diferente, para conseguir nuevos resultados. Sin probar nuevos métodos puede que te estanques y te vuelvas obsoleto
  • Permanece en contacto con un grupo de práctica: aprovechar de la observación y análisis del aprendizaje de otros siempre te ayudará a mejorar y ampliar tu mente.
  • Elige una cosa que puedas hacer mejor en cada intento: Evita mejorar todo a la vez en una situación concreta. Elige mejor un aspecto de esa habilidad en esa situación que puedas mejorar. Y así sucesivamente.

Y ahora, dime ¿qué habilidad vas a elegir para mejorar?. Y ¿en qué aspecto concreto vas a poner tu foco de atención para hacerlo mejor? Recuerda, no son las horas de práctica, es la práctica intencionada lo que hará que seas mejor en los aspectos que quieras desarrollar.

Qué están practicando otros profesionales como tú

A continuación te hago un breve resumen de algunos de los objetivos que se han planteado líderes y profesionales como tú, y que ya están trabajando en ello con resultados visibles:

  • Promocionar a otro puesto. En este caso, profesionales como tú están invirtiendo en desarrollar al máximo las habilidades del puesto actual. De esta forma pueden situarse en posición de ir atendiendo a nuevos retos y nuevas habilidades que van a necesitar en el puesto al cual quieren promocionar. Recordemos que sino no se te considera “una estrella” en tu puesto actual, será difícil que te tengan en cuenta para una promoción a un puesto superior.
  • Recuperar confianza y claridad en el puesto con sus superiores. En este caso es clave identificar y analizar el feedback que te proporciona tus superior directa o indirectamente. Además, es clave que la persona prepare posibles conversaciones con su superior para aclarar diferencias en expectativas y acordar nuevos retos.
  • Implementar un liderazgo con impacto en el equipo. Suele ser el caso de líderes jóvenes en empresas familiares o no. Pero que necesitan desligarse de la influencia de figuras anteriores de liderazgo y empezar a marcar su propio estilo. Es importante ayudar a la persona a definir qué líder quiere ser, qué necesita practicar para conseguirlo y cómo creará sus nuevos hábitos de liderazgo.
  • Recuperar confianza de otros colaboradores. Analizar cómo se perdió la confianza y qué estilo de conducta está teniendo la persona es fundamental. A veces, sin darte cuenta puedes estar generando el impacto contrario al que deseas conseguir. Además en este objetivo, tendremos en cuenta los tres elementos clave de la confianza que hemos comentado anteriormente.

Nuevos retos para tu puesto de trabajo

  • Mejorar capacidad de comunicación. Podríamos decir que la capacidad de comunicación es la herramienta clave de los líderes. Aunque lo cierto es, que es clave para todos independientemente del puesto. Así, este objetivo se convierte en clave para muchos profesionales. Desde un proceso de coaching puedes conseguir una reflexión guiada sobre tus capacidades y el aprendizaje de nuevas técnicas.
  • Liderazgo Proactivo. Muchos profesionales están realizando un liderazgo más reactivo que proactivo. ¿Qué quiero decir con reactivo?, que ejecutan sus responsabilidades de liderazgo según sus colaboradores van teniendo determinadas necesidades o conflictos que resolver. Es una forma de estar ahí para tu equipo. Ahora bien, no desarrollarás todo el potencial de tu equipo, sino te ocupas de saber dónde quieres llevar a tu equipo y qué plan vas a poner en marcha para conseguirlo.
  • Conversaciones de desempeño. En ocasiones a profesionales como tú les cuesta mantener determinadas conversaciones difíciles con sus colaboradores. Y más aún si se trata de realizar evaluaciones y reuniones sobre el desempeño. Desde un proceso de coaching estas personas adquieren las habilidades y metodologías clave para desempeñarse mejor. Y por supuesto, aplicando como en los casos comentados, una práctica deliberada en el día a día.
  • Gestión Emocional. Sea en el puesto que sea, profesionales como tú, se dieron cuenta de que necesitaban una pequeña ayuda para implementar mejor su capacidad de gestionar emociones. Tanto de sí mismos como de sus colaboradores. En un momento tan especial, cambiante y necesitado de capacidad de adaptación y flexibilidad cognitiva como este la gestión emocional es clave. Ahora cuentan con estrategias para resolver sus conflictos emocionales y crear el mayor impacto emocional posible. 

Conclusión

  •  Ocúpate de trabajar la confianza en ti mismo y en los demás: relaciones positivas, expertise y consistencia de tus actuaciones.
  • Recuerda que no son las horas de práctica lo que harán de ti un mejor profesional, sino la práctica deliberada de tus habilidades buscando nuevos retos en cada aspecto de la habilidad que quieras desarrollar.
  • Todos somos personas, independientemente del puesto de trabajo que tengamos y tienes derecho a ocuparte de tus objetivos. De tus objetivos y de las habilidades necesarias para alcanzarlos. Lo conseguirás mejor y con más calma y claridad si de vez en cuando consideras pedir ayuda.
¿Cómo puedes potenciar la confianza que los demás tienen en ti?
¿De qué forma puedes empezar a aplicar la práctica deliberada?
Dime ¿Qué retos te planteas en tu trabajo para los próximos meses?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Ayuda a gestionar las emociones de tu equipo

La incertidumbre en cualquier aspecto de tu vida puede aumentar el estrés. Particularmente, en el entorno laboral, puede aumentar tu propia ansiedad como líder, y contagiarse o multiplicarse, con la ansiedad que ya tiene el equipo.

Hemos comentado en muchas ocasiones que lo mejor de uno mismo ocurre cuando la persona está en equilibrio personal. Esto quiere decir, que hay un equilibrio entre la energía y el tiempo que se invierte en experiencias y sentimientos negativos, y las experiencias y sentimientos positivos. Algunos autores establecen 3×1, necesitas 3 vivencias positivas por cada 1 negativa que experimentas. ¿Cómo va esa proporción en ti?

Es por ti, por quién tienes que empezar, si quieres ayudar a gestionar las emociones de tu equipo. Es difícil que inspires calma, tranquilidad y confianza si tú no la tienes.

Aspectos como facilitar una buena organización del trabajo, optimizar el tiempo, trabajar por procesos y orientarse a resultados, siempre van a ayudar a reducir la incertidumbre. Incluimos también el dar un feedback preciso sobre el trabajo, actitud y esfuerzo realizado.

Ahora bien, muchos líderes evitan hablar con su equipo de sus emociones. Me he encontrado con líderes que comentan “sé que están mal, pero si facilito hablar sobre ello, puede ser peligroso y desbordarse todo”, con lo que terminan obviando y reprimiendo las emociones del equipo. Nada más lejos de ayudar. Las emociones no gestionadas multiplicarán su intensidad y su impacto negativo.

Así que, anímate, en estos momentos de incertidumbre y de dificultad, es cuando más necesita tu equipo que escuches como se sienten.

Ayuda e gestionar las emociones de tu equipo

Wendy Murphy: associate professor of management at Babson College and author of Strategic Relationships at Work. En su artículo de HBR, _Good Mentors Help You Work Through Strong Emotions_, nos propone 3 hábitos muy concretos con los que comenzar.

  • Contención. En el sentido de proporcionar al colaborador un lugar seguro para reducir la intensidad de las emociones y procesar lo que ocurre o ha ocurrido. Facilita que tu colaborador hable todo lo que necesite sobre lo que siente. El objetivo es compartir emociones, mostrarle tu compasión y accesibilidad. Ninguna emoción puede ser gestionada y regulada si primero, no se facilita el poder “destapar la olla a presión”. De esta manera podrás ayudar a que tu colaborador no actúe de manera impulsiva.
  • Empatía. Recuerda, mostrar empatía no es solo decir “que le comprendes” es realmente poder verbalizar qué significa para esta persona lo que está viviendo. Digamos que tu colaborador necesita sentirse escuchado con tus palabras. Sé concreto en cómo indicas que comprendes lo que significa para el colaborador esta situación. No lo que significaría para ti, sólo desde su perspectiva, no la tuya.
  • Ayuda a la flexibilidad cognitiva y la reevaluación. Ayuda al colaborador a darle un sentido a lo que ha ocurrido. Facilita la reevaluación de la situación de forma que pueda plantear alguna acción de cambio que le acerque a la solución o a un nuevo resultado.

La capacidad para reevaluar la situación merece toda tu atención

2 autoras más enfatizan la importancia de la reevaluación. Emma Seppälä, Ph.D., is author of The Happiness Track, Co-Director of the Yale College Emotional Intelligence Project and Faculty Director of the Women’s Leadership Program at the Yale School of Management. Christina Bradley is a postgraduate associate at the Yale Center for Emotional Intelligence and the research and development operations manager at the Contentment Foundation. Ambas señalan nuevamente la importancia de desarrollar esa capacidad para reinterpretar las situaciones negativas como ayuda a la gestión de las emociones. En su artículo, Handling Negative Emotions in a Way that’s Good for Your Team en HBR, nos proporcionan alguna información complementaria.

Percibir los problemas o las dificultades como amenazas provoca un aumento del nivel de estrés y un menor desempeño en el puesto de trabajo. Sin embargo, reinterpretar la situación como un reto, ayuda a las personas a concentrarse en la tarea y en lo que está en su mano poder hacer. Así, es más fácil poder identificar cuáles son los pasos siguientes para poder conseguir buenos resultados en una situación difícil. De esta manera, estarás favoreciendo la capacidad de resiliencia de tus colaboradores.

Es decir, puedes concentrarte, o ayudar a que tu colaborador se concentre en los aspectos negativos únicamente o facilitar también lo contrario. Nadie niega, los aspectos más difíciles de esa situación. Ayudar a que las mentes de los colaboradores pongan el foco de atención también en el reto y en lo positivo, les ayudará a sentirse protagonistas de la regulación de sus propias emociones.

Cómo conversar con tus colaboradores cuando hay muchas dudas

Rebecca Night, freelance journalist in Boston and a lecturer at Wesleyan University, en su artículo How to Talk to Your Team When the Future Is Uncertain en HBR, recopila información interesante en torno a Amy Edmondson, the Novartis Professor of Leadership and Management at Harvard Business School y otras fuentes importantes.

Particularmente, me gustaría señalar el enfoque que Amy Boston hace a su equipo en tiempos del COVID-19. El rol de un manager es favorecer la confianza y la fortaleza, así como la transparencia. Amy hace especial hincapié en estos puntos:

– Esto es lo que sabemos
– También tenemos datos sobre lo que no sabemos,
– Y esto es lo que vamos a hacer para reducir este “Gap”

¿Cómo podrías trasladar estos tres puntos a tu empresa y a tu equipo de trabajo? Es decir, ¿puedes indicar con claridad qué es lo que sí sabéis, lo que no sabéis, y que actuaciones tomaréis para reducir la distancia entre esos dos puntos?. Apunta estas tres claves, en relación a la situación de la empresa, las peticiones de los clientes, el funcionamiento interno, las medidas de seguridad, los nuevos procesos o cambios en el trabajo, etc…

4 recomendaciones que pueden ayudarte a comunicar mejor:

  •  Mentalidad adecuada para el momento de crisis y reto que tienes delante. Tu mejor mentalidad desarrollará la mentalidad de tu equipo.
  • Crea un plan. Desarrolla una estrategia de qué, cómo y cuando comunicarás.
  • Maneja las conversaciones con cariño. Sé responsable, consistente y evita azucarar el mensaje.
  • Ofrece ayuda.

Cómo gestionar las emociones del equipo (presencial o a distancia) en momentos críticos

Contaré en este punto con Jody Michael, MCC, BCC. FOUNDER AND CEO, EXECUTIVE AND TRADER COACH y su artículo, How to Lead your Remote Team’s Emotions, para revisar acciones clave en las que puedes apoyarte.

  • Comprueba a menudo el estado emocional de los colaboradores/equipo. Depende del tamaño de tu equipo establece reuniones diarias o semanales para valorar como están y favorecer la visión constructiva de la situación. Te recomiendo que preguntes sobre qué ha sido lo mejor del día anterior, qué retos han afrontado y cómo. No pierdas la oportunidad de proporcionar un buen feedback. Proporciona claves para seguir afrontando positivamente la situación.
  • Escucha de forma reflexiva. Evita las prisas, sobre todo ahora en tus comunicaciones, sean virtuales o presenciales. Combina la conversación relacionada con las tareas a realizar con el poder compartir emociones y éxitos alcanzados, o ánimo para algunas correcciones. Cuida más que nunca que tu lenguaje no verbal sea coherente con mostrar una escucha reflexiva y con calma.
  • Invierte también en conversaciones personales. Ahora más que nunca es importante permitir hablar sobre familia, hobbies, etc. Generarás mayor confianza y cercanía personal.

Afrontar y agradecer

  •  Aborda, por su puesto, las conversaciones sobre lo más difícil. Es indiferente si os estáis comunicando de forma virtual o presencial. Crea una conversación clara, empatiza y orientadora sobre los temas más difíciles. No lo evites. Se tiende a evitar las conversaciones difíciles, tanto a nivel virtual como si es presencial, y estamos viviendo momentos de incertidumbre. El “azúcar” y la evitación no hará más fuerte a nadie.
  • Recuerda ser agradecido. Practica el enfoque apreciativo, de las personas y de las situaciones. Seguramente todos habrán dedicado mucho tiempo y energía en procesar lo que ya no está, lo que no se puede hacer, lo que falta. Tu rol como líder consiste en desarrollar en tu equipo la mirada apreciativa de personas y situaciones. Es decir, lo que sí funciona, lo bueno que tenemos al rededor, y las fortalezas y los logros en este nuevo contexto.

Conclusión

  •  Ayudar a través de las emociones: contención, empatía y flexibilidad cognitiva
  • Reevalúa y ayuda a reinterpretar las situaciones difíciles como retos en los que podéis aportar lo mejor de vosotros.
  • Mentalidad adecuada, establecer planes y manejar información precisa sobre lo que sabemos y no sabemos.
  • Chequea el estado emocional del equipo con mayor frecuencia.
  • Escucha de forma reflexiva.
  • Aborda los conflictos y temas difíciles aunque estés en momentos de incertidumbre.
  • Practica y fomenta el enfoque apreciativo.
¿Qué emociones necesitas gestionar tú primero como líder?
Piensa, ¿qué cambios puedes realizar en tus intervenciones con el equipo?
¿Cuándo te lo vas a preparar?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo ser eficiente en momentos críticos

Aprovecha para ver cómo ser eficiente en momentos críticos. ¿Cómo va tu organización y energía al final del día?. ¿Con qué sensación acabas tu jornada de trabajo?. Seguramente puedas hacer algunos cambios para ser más eficiente, desgastarte menos y ser más productivo. 

También es importante revisar si estás siendo un buen compañero de gestión del tiempo. ¿Facilitas la organización del trabajo a los demás?

Revisemos hoy algunas recomendaciones por si te pueden inspirar a realizar algún cambio en tu día a día.

Cómo ser eficiente en momentos críticos

Elige Prioridades y usa tecnología

Organización, emociones y personas

¿Ya sabes cuáles son tus prioridades?
¿Qué cambios necesitas hacer para ser más eficiente en este momento?
¿Cuándo empiezas?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo optimizar tu aprendizaje seas estudiante o no

Cómo aprender aunque no seas estudiante. Sí, este planteamiento a día de hoy, y cómo sabemos en este entorno VUCA en el que nos movemos, necesita estar presente en nuestras vidas. Aprender es un hábito crucial. Si quieres ser un buen profesional, da igual que hayas acabado tus estudios. Es indiferente que ya no estés en tu época de estudiante, y tu vida esté más o menos redirigida. Estudia, mejor aún, aprende.

Veo con frecuencia, profesionales en búsqueda de empleo, a los que cuando evalúas su capacidad de aprendizaje en los cursos o masters que han asistido, les falta demostrar su aprendizaje. También es habitual, encontrarse profesionales en sus puestos de trabajo que no se cuestionan lo que están haciendo. El “siempre lo he hecho así” es la tónica para seguir trabajando como hace años.

Si hay algo que valoran las empresas, es como hemos dicho en otros artículos la mentalidad de crecimiento (Growth Mindset) y la capacidad de aprendizaje (Learnability). También, diría que si hay algo que estaría bien que tú valoraras de ti mismo, es cuánto eres capaz de aprender y desarrollar constantemente una mentalidad de crecimiento.

Esta semana por ejemplo, trabajaré con estudiantes del área de la salud habilidades tan necesarias como inteligencia conversacional, resiliencia, learnability y growth mindset. Sí, los nuevos profesionales, si quieren van a estar muy preparados. Ahora, tanto los profesionales senior como los junior necesitarán de constancia para crear una vida de aprendizaje continuo o bien quedarse con un aprendizaje limitado en sus trayectorias profesionales.

A día de hoy, tienes multitud de fuentes de información para aprender. Cierto es que hay que saber despejar el trigo de la paja. Pero si quieres, puedes.

Cómo optimizar tu aprendizaje seas estudiante o no

¿Qué fuentes puedes utilizar para aprender?

Casi todas las que quieras. Empecemos por quizá lo más accesible. Un artículo de blog, hoy en día, está al alcance de cualquiera. Filtra bien, de quién es el artículo. Busca que sea un profesional con estudios, experiencia, y especializado o acreditado en la materia que trata. Puede que encuentres multitud de artículos sobre un tema. Y muchos pueden caer en generalidades y en “remix” de información que van encontrando por la red, y que no están trabajados profesionalmente. Una vez hayas encontrado ese profesional que pueda ser un buen referente, guárdate el artículo. Tómate un tiempo intencionado para estudiártelo. No basta, con que lo leas en tu tiempo del autobús, o en el descanso del trabajo. Lee con atención, subraya, toma pequeñas notas, y haz tuyo el contenido.

Vámonos ahora a un libro o a un E-book. Mantengo la recomendación. Casi igual que en todos los medios que iré hablando. Busca un autor que esté formado y preparado para enseñarte de lo que habla. Puedes leerte el libro entero, o seleccionar capítulos que sea claves y más prioritarios para ti. No te preocupes, sino lo abordas por completo ahora. Siempre puedes volver a retomarlo. Eso sí, lo que leas, apréndetelo. Usa el subrayado con lápiz o con los medios digitales que te permita tu formato de lectura. Añade notas y recordatorios. Plantéate preguntas y apúntalas, para cuando vuelvas a estudiártelo. No basta con leerlo una vez. Sigue el proceso adecuado de aprendizaje, comprende, subraya y vuelve al contenido para interiorizarlo y por qué no memorizarlo. Empieza a visualizar cómo podrías llevarlo a la práctica en tu día a día. Tanto si es un contenido a nivel profesional o a nivel personal.

Aprende de cualquier medio que esté a tu alcance

Pongamos que asistes ahora a un curso, conferencia o Master. Manténte de forma activa en la clase presencial (o virtual). Toma notas y apunta cuestiones. Aprovéchate del docente para realizar cualquier consulta o pregunta para que pueda vincularlo con tus necesidades. Es su trabajo, así que no te preocupes por si la pregunta es o no adecuada. Acabada la clase, vuelve sobre el material y ten el objetivo de convertirlo en algo que puedas poner en práctica lo más pronto posible en tu trabajo.

Y si visualizas un video o infografía, aumenta tu curiosidad. Los videos o infografías suelen recoger extractos concentrados de un determinado conocimiento. Es el momento de dejarte llevar por tu curiosidad y seguir buscando información. Amplía el contenido con las posibles referencias que te proporcione el video o la infografía.

Vale, estudias, ¿pero cómo puedes potenciar tu aprendizaje?

Auto-Reflexión

El proceso de reflexión debe acompañarte durante todo el proceso de aprendizaje. Antes, durante y después de haber aprendido algo. Es importante que te plantees de forma habitual:

  • ¿Responde lo que vas a aprender a tus objetivos y prioridades?
  • ¿Estás dispuesto a comprometerte de forma activa con tu aprendizaje
  • ¿Vas a asumir una agenda de aprendizaje con fechas e hitos a conseguir?
  • ¿Serás capaz de asumir posibles equivocaciones en la puesta en práctica de tus conocimientos?
  • ¿Qué harás si cuando lo pones en práctica no te sale cómo habías imaginado?
  • ¿Has preparado tiempos con antelación para dedicarte al aprendizaje?
  • ¿Te comprometerás con tu capacidad de comprensión en vez de con el hábito de releer?

Fragmenta

Un fragmento conceptual (chunk) es un paquete de contenido a la que tu mente puede acceder fácilmente. Es como la pieza de un puzzle que tiene sentido y contiene un contenido nítido. Suele ser fácil de recordar y se elabora en la corteza prefrontal. Es importante la elaboración de estos fragmentos de aprendizaje, para que posteriormente nuestro cerebro, una las distintas piezas. Así podrá conformar una imagen más amplia en la que todos los fragmentos tengan su lugar y su significado.

Los mejores fragmentos de contenido son aquellos que están tan integrados que no tienes casi que pensar conscientemente para ponerlos en práctica. Sería como el aprendizaje que tenemos automatizado al cambiar las marchas al conducir.
Neuronalmente hablando un fragmento (chunk) es como un circuito cerrado de neuronas conectadas que cuando se practica el contenido se encienden para llevar a cabo tu aprendizaje. Estas neuronas solo se conectarán si hemos dotado al aprendizaje de la capacidad de comprender esos datos. No se crearán si sólo memorizamos.

Trata de focalizar tu atención en la información que vas a fragmentar. Compréndela, no trates de memorizarla únicamente. Este fragmento de contenido creará conexiones con otros fragmentos de aprendizaje anterior e irá ampliando “la imagen grande” final de tu aprendizaje. Practica esos “trocitos de aprendizaje” de forma constante. De esta manera podrás afianzarlos dándote cuenta de en qué situaciones o problemas funciona, y en cuáles no.

Cuántos más fragmentos de contenido aprendas y se conecten entre sí, mayor será tu aprendizaje, más sólido y más fácilmente accesible a tu memoria.

Mapa Mental

Una vez tenemos asentados estos fragmentos de aprendizaje las investigaciones demuestran que la construcción de un mapa mental o conceptual sobre lo aprendido asienta mejor el aprendizaje. Los mapas conceptuales enriquecen las relaciones y conexiones entre lo que has aprendido de forma fragmentada.

Habrás visto en mi blog varias imágenes que muestran mapas conceptuales sobre el contenido de alguno de los artículos. La verdad es que funcionan muy bien para:

  • Ordenar las ideas
  • Priorizarlas
  • Dar una secuencia al contenido
  • Relacionar distintos conceptos
  • Fomentar el aprendizaje y memoria visual sobre un contenido
  • A la hora de aprendérselo es más fácil, siempre y cuando comprendas cada fragmento de información del que consta el mapa
  • Crear otras conexiones con otros contenidos
  • Ver de un solo vistazo toda la información de forma estrucurada

En mi caso los utilizo tanto en las clases como en las sesiones de coaching o de desarrollo psicológico. Y aún más para cuando yo estudio nuevos conceptos e ideas. Aumenta muchísimo la memoria y el aprendizaje cuando convierto lo estudiado en un libro o en un curso, en un mapa conceptual que construyo yo misma. De hecho me facilita muchísimo llevarlo a la práctica cuando quiero mejorar como abordar una situación concreta.

Y esa es otra clave, de los mapas conceptuales. Es importante que los construyas tú mismo. Son tus fragmentos de contenido y tu particular forma de hacer conexiones, y ordenar la información, lo que convertirá tu aprendizaje en una habilidad sólida que domines.

Fichas - Notas

Las fichas o notas también son un recurso habitual cuando fomento las técnicas de estudio entre los alumnos o clientes que están estudiando una oposición. O también cuando los profesionales quieren recordar bien un determinado contenido que puede ser particularmente importante o difícil.

Puedes construirlas en formato papel con fichas tamaño cuartilla o menor, o bien digitalmente. Por un lado pondremos el concepto y por el otro la explicación o ideas clave que serán la solución a la pregunta o concepto que queremos recordar.

Las fichas son una excelente herramienta para recordar.

Crea tu propia infografía

Siguiendo con la lógica de crear, bien un fragmento de contenido, o una imagen global de lo que quieras aprender, las infografías cumplen su papel. Fomentan el aprendizaje visual y la interiorización rápida de la información.

Construye tantas infografías como consideres. Compártelas con tus compañeros de trabajo o tu equipo. Que sea la imagen que todos tengan en la mente al trabajar determinado tema o al resolver determinados problemas.

Son más fáciles de recordar que una larga explicación.

Repaso - Recuerdo

Repasar una información aprendida significa poder realizar el esfuerzo acertado de recuperar la información “desde 0”, es decir sin mirar. Sea que hayas acudido a una charla, a una clase o hayas leído un libro o un artículo, ¿practicas el recuerdo?. Cuando acabes de leer este artículo minimiza la pantalla y trata de recordar la máxima información posible de lo que has leído. Haz lo mismo con ese capítulo del libro que quieres estudiar. O incluso, después de la clase a la que acabas de asistir.

Tu cerebro necesita traer de la memoria a corto plazo, todo lo que has ido procesando, e intentar almacenarla en la memoria a largo plazo.

Conforme vayas aprendiendo tus fragmentos de contenido y tus mapas conceptuales, trata de recordarlos en cualquier situación. Prueba a acordarte sin mirar. Luego siempre puedes revisar cuánto de has acordado y qué necesitas reforzar y volver a comprender mejor para memorizar.

Evaluación entre Pares

Excelente método si tu equipo de trabajo ha asistido conjuntamente a un curso, del tipo de que sea. Poneos a prueba. Empieza a crear pruebas, tests, planes, o usa los mapas mentales, o fichas que habéis ido creando. Haz que ese contenido de información ruede de forma anónima entre los distintos colaboradores. Pide a cada colaborador que valore, complete, comente y de feedback sobre ese contenido o plan de aprendizaje.

Devuelve el material creado a cada una de las personas que lo crearon. Pide que lo completen o enriquezcan con el feedback recibido. Pon en común los aprendizajes obtenidos.

Práctica Deliberada

Y ahora, sea en equipo o por tu cuenta, crea tu propio plan de actuación. Usa un gestor de tareas o un planificador para crear las acciones de cambio que vas a hacer como consecuencia de tu aprendizaje. Si se queda en una mera lectura y no lo pones en práctica, se te olvidará.

La práctica deliberada de lo que has aprendido en tu ámbito personal, o en tu contexto de trabajo, es casi la parte más importante de tu aprendizaje. Si eres estudiante, seguramente puedes implementar esta práctica, mediante la resolución de problemas o tests similares a los que tengas que presentarte para tu examen.
Si no eres estudiante, pero estás invirtiendo en tu learnability, haz ese plan. ¿Has aprendido a cómo se pueden llevar mejor las reuniones?. Bien, planifica los cambios que vas a hacer en tu próxima reunión. ¿Has aprendido como conversar mejor con tus colaboradores en situaciones difíciles?. Perfecto, prepárate cómo será tu conversación, qué técnicas utilizarás y en qué momento de la conversación las usarás. ¿Has asistido a un curso de inteligencia emocional o de autoestima?. Genial, planifica qué harás ante tu siguiente reto personal o profesional. Prepara un pequeño plan para abordar esa situación que te estresa o te hace sentir incómodo.

Recuerda, lo que no practicas, el cerebro lo abandona. Así que si quieres realmente ser un profesional que aprende y del que se puede aprender, practica deliberadamente lo aprendido. La práctica deliberada y espaciada mueve lo que aprendes de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo

Duerme lo aprendido

Sí, duerme. Después de cada fase de aprendizaje, permítete dormir. El sueño es particularmente importante para:

  • Crear las conexiones neuronales que se necesitan en los procesos de pensamiento.
  • Imaginar nuevos problemas o retos y encontrar soluciones y significado a lo que has aprendido
  • Fortalecer y reactivar las partes importantes del contenido aprendido, y limpiar el cerebro de cosas triviales.

Conclusión

  • Aprender de forma continuada es crucial para ser un buen profesional.
  • El aprendizaje es una fuente genial para tu autoestima personal y profesional.
  • Practica la reflexión, antes, durante y después de cada paso de aprendizaje.
  • Usa fragmentos de contenido que aprendas muy bien hasta completar la imagen final.
  • Crea mapas conceptuales.
  • Haz uso de fichas o notas para asentar la información
  • Practica el recuerdo.
  • Enriquece tu aprendizaje con la evaluación entre pares.
  • Programa el uso deliberado de lo aprendido.
  • Invierte en dormir y descansar bien.
¿Cuánto hace que no estudias de manera potente para poder mejorar tus habilidades técnicas y personales?
¿Qué cambios quieres hacer para comprometerte con tu learnability?
¿En qué situaciones te gustaría ser mejor?

Y si te apetece y puede ayudarte...

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