5 habilidades necesarias para trabajar y vivir mejor

5 habilidades necesarias para trabajar y vivir mejor. Hoy te propongo prestar atención a 5 habilidades clave. Es importante que reflexiones en qué grado las pones en práctica. En el trabajo a nivel personal, te permitirán resolver mejor las situaciones de incertidumbre que puedes vivir en el día a día. Veamos cuáles son:

  • La flexibilidad cognitiva es la habilidad para pensar de forma flexible cuando la vida no transcurre como esperas. Desarróllala, ya que vivimos en un mundo cambiante y rápido. Sé capaz de adaptar tu forma de afrontar las dificultades.
  • Resuelve problemas: serás capaz de realizar mejores planes, de alcanzar tus objetivos más rápido, de ayudar a otros con sus problemas y de reducir el conflicto y el estrés.
  • Resiliencia no es “aguantar”. Es la capacidad de ser adaptable y recuperarte bien, y lo más rápido posible, de las situaciones de incertidumbre y de estrés.
  • Auto-control: es la capacidad de resolver los conflictos que surgen entre tus deseos a corto plazo y tus metas a largo plazo. Es decir, ¿cuánto eres capaz de posponer en ocasiones la gratificación inmediata en tus decisiones?.
  • Poner foco y concentración significa: decir SÍ a una sola opción y NO a las demás opciones.

5 habilidades necesarias para trabajar y vivir mejor

Flexibilidad Cognitiva

Una de las funciones ejecutivas importantes en nuestros días y en la vida que vivimos. Las funciones ejecutivas de nuestro cerebro son necesarias para controlar nuestro comportamiento y facilitar el razonamiento abstracto. Cuando una persona desarrolla su flexibilidad cognitiva puede cambiar su forma de pensar para alinearse con las demandas de su entorno. Concretamente, la flexibilidad cognitiva es la habilidad para pensar de forma flexible cuando la vida no transcurre como esperas.

La flexibilidad cognitiva te ayudará a adaptarte a los obstáculos de tu entorno. Es una capacidad que mejora con la edad. Esta habilidad depende sobre todo de los procesos de atención que pones en marcha. Es decir, tu capacidad para detectar que una situación ha cambiado y las necesidades de la misma. De esta forma, puedes adecuar nuevos planes para desenvolverte en esa situación. Cuando las situaciones cambian es importante también revisar tu nivel de experiencia y conocimientos para ver la mejor manera de aplicar lo que sabes a la nueva situación.

Referencia: CogniFit´s Blog. Cognitive Flexibility: An important cognitive skill.

Solución de Problemas

La capacidad para solucionar problemas es necesaria en todas las áreas de tu vida. Cuando esta capacidad se desarrolla eres capaz de realizar mejores planes, de alcanzar tus objetivos más rápido, de ayudar a otros con sus problemas y de reducir el conflicto y el estrés.

¿Qué aspectos son clave para desarrollar una buena capacidad para resolver problemas?

  • Responsabilidad: Aunque parezca evidente, muchas son las personas que eligen la evitación, consciente o inconscientemente, ante una situación problemática. Así que, el ser capaz de asumir la responsabilidad de resolver un problema que te encuentras en tu camino, es uno de los primeros pasos. Cuando asumes esta responsabilidad, estás deseoso de identificar el siguiente paso necesario para resolver la situación problemática.
  • Inteligencia Emocional: Cuando las cosas no van como esperas, o no habías contado con ese problema, es fácil que las emociones te puedan traicionar. Con lo que, ser capaz de resolver problemas incluye también, tu capacidad de asumir la responsabilidad de reconocer tus emociones, regularlas y buscar la emoción más adecuada para resolver la situación.
  • Identificar las metas: Muchas personas se lanzan a confrontar los obstáculos o problemas con los que se encuentran sin definir claramente la meta que quieren conseguir en las nuevas condiciones de esa situación. Con lo que es posible que se agoten en esta lucha, ya que al no identificar bien la meta, no están acertando con el modo de resolverla.

También para resolver mejor los problemas...

  • Ser descriptivo y objetivo: A veces, las interpretaciones subjetivas sobre un problema te pueden impedir definir de forma eficaz las estrategias para resolver un problema. Sé preciso y descriptivo sobre lo que ocurre.
  • Escucha activa: Para escuchar eficientemente necesitas desarrollar el hábito de generar reflexión mediante preguntas adecuadas. Así, tanto tú como la otra parte estaréis mucho más receptivos a solucionar el problema.
  • Buscar la mejor solución posible. Uno de los sesgos que genera a veces un problema que te estresa es que tratas de solucionarlo con la primera solución rápida que te viene a la cabeza. Y raramente, es la mejor solución. Invierte en evaluar diversas estrategias y decide con calma la mejor solución.

Referencia: Coaching Positive Performance. Developing a problem solving mindset.

Resiliencia

Acuérdate resiliencia no es resistir, no es ser un muro que “aguanta” fuertemente las dificultades. Resiliencia es la capacidad de ser adaptable y recuperarte bien, y lo más rápido posible, de las situaciones de incertidumbre y de estrés.

La diferencia es que una persona resiliente será capaz de asumir las emociones negativas que las dificultades le generan y de gestionarlas de manera adecuada. Así, una persona resiliente es capaz de afrontar las situaciones de forma adaptativa. Además, la persona resiliente será capaz de recuperarse de retos complicados, frustraciones, desengaños y fracasos.

Es una habilidad muy personal. Cada uno afrontará las dificultades de una forma o de otra. Algunos tardarán más y otros menos en recuperarse. Pero sin duda, lo que le ha servido a una persona, puede que no te sirva a ti. Es un camino de decisiones emocionales y de resolución de problemas del que necesitas responsabilizarte tú.

Entre los hábitos que te permitirán ser más resiliente se encuentran:

  • Ver los cambios como oportunidades
  • Compromiso
  • Reconocer los límites de lo que puedes controlar
  • Aceptar la ayuda de otros
  • Apego sano hacia los demás
  • Establecimiento de metas
  • Identificación de tus mejores fortalezas para afrontar los cambios y situaciones retadoras
  • Reconocer éxitos pasados
  • Sentido del humor
  • Paciencia
  • Tolerancia
  • Adaptación al cambio
  • Capacidad de cambio y crecimiento
  • Optimismo
  • Fe
  • Capacidad de resolución de problemas
  • Buena capacidad de comunicación
  • Inteligencia Emocional
  • Responsabilidad sobre planes y metas

Un modelo

Deborah Serani, Psy. D., nos ayuda con un modelo de 4 fases para aprender a ser más resiliente:

  • Sé objetivo y descriptivo con los hechos que están ocurriendo
  • Asume la responsabilidad, no es necesario culparte
  • Re-evalúa la situación mentalmente y re-estructura con otra perspectiva más ajustada y saludable de lo que ocurre
  • Proporciónate el tiempo que necesites para resolver y superarlo

Referencia: Positive Psychology. Resilience Skills, Factors and Strategies of the resilient Person.

Auto-Regulación y Auto-Control

Primero identifiquemos ambos términos:

  • Auto-regulación: es la capacidad de tomar el control sobre tus pensamientos, sentimientos y actos de forma que te ayuden a conseguir tus metas. Habilidades como la inteligencia emocional, en la que perseguimos regular nuestras emociones, sería un ejemplo.
  • Auto-control: es la capacidad de resolver los conflictos que surgen entre tus deseos a corto plazo y tus metas a largo plazo. Es decir, ¿cuánto eres capaz de posponer en ocasiones la gratificación inmediata en tus decisiones?. ¿Serás capaz de irte al gimnasio o decides salir con tus amigos?. ¿Decidirás estar un rato en redes sociales o serás capaz de sentarte a pensar sobre ese reto que tienes pendiente?.

Las personas con gran auto-control realmente no hacen un esfuerzo mayor por asumir los retos que tienen delante. No es que sean más resistentes o sacrificadas. El enfoque que utilizan las personas con mayor auto-control, es sencillamente que buscan estrategias más fáciles que les permitan posponer la gratificación inmediata y centrarse en lo que tienen que hacer. Re-evalúan la situación y toman nuevas decisiones.

De hecho, estrategias como no pensar en lo que me apetece (digamos algo que sea más tentador), o resistirse no suele funcionar.

Las personas con mayor auto-control

Las personas con mayor autocontrol:

  • Creen en sus fortalezas y en las grandes posibilidades que tienen de conseguir sus retos.
  • Ponen el foco en lo que “quieren y desean conseguir” más que en lo que “tienen que hacer”.
  • Buscan metas en las que disfrutan.
  • Se recompensan de forma eficiente. No porque “el día ha sido duro, me merezco…” sino “he conseguido hacer… y me lo había propuesto entonces me merezco…”

Referencia: Scott H Young. The Complete Guide to Self-Control.

Foco y Concentración

Empecemos por identificar que es “FOCO”:

Poner el foco en algo sólo ocurre cuando decido decir SÍ a una sola opción y NO a las demás opciones. Es decir, la eliminación de otra opciones y distractores es un requisito previo para poder poner el foco y concentrarte. Es una de las bases de la productividad porque de circunstancias “no” a otras demandas abre la posibilidad de conseguir lo que quieres.

Recuerda entonces, que la multitarea ano existe. Lo único que haces es dirigir tu atención a muchas cosas progresivamente, teniendo este hábito un coste cada vez que tratas de centrarte en la siguiente tarea. Si estás haciendo un informe y tratas de responder mientras a e-mails que vas recibiendo, pierdes tiempo y el hilo de tu concentración cada vez que vuelves a la tarea principal. Mejor decide durante un tiempo determinado (medianamente largo) responder a los correos o centrarte en tu informe.

Recomendaciones para concentrarte

¿Qué recomendaciones puedes poner en marcha para aumentar tu capacidad de foco y concentración?

  • Presta atención al proceso no al evento final que tienes que conseguir.
  • Diseña el proceso de trabajo en fases, partes y cómo lo quieres hacer para disfrutar del trabajo en sí.
  • Deja a un lado la duda de si conseguirás esa meta o no. Céntrate primero en si quieres realmente conseguirla, y en los pasos que necesitarás convertir en hábitos durante el tiempo que sea necesario.
  • Identifica cuál es la tara central de tu día a día. O incluso, cual es el paso que pondrás en marcha hoy para acercarte a desarrollar esa habilidad que quieres mejorar.
  • Gestiona tu energía, no tanto, tu tiempo.
  • Elige varios momentos al día en el que compruebes tus correos, redes sociales, etc. Evita estar todo el tiempo hiperconectado.
  • Deja en silencio tu móvil durante periodos de tiempo, o déjalo en otro sitio.
  • Coordina con otras personas los momentos en los que intercambiaréis información, resolveréis dudas, etc. Consigue así, reducir las interrupciones de los demás.
  • Usa la planificación inversa para organizar tu trabajo y cada tarea que tienes que realizar desde la fecha tope hasta hoy. ¿Qué tarea necesitas hacer cada día para llegar al plazo que has acordado?

Referencia: James Clear. Focus: The ultimate guide on how to improve Focus and Concentration

Conclusión

¿Te has dado cuenta que todas estas habilidades tienen en común la RESPONSABILIDAD como factor de éxito?
¿Qué habilidades has detectado que necesitan mayor práctica o responsabilidad por tu parte?
¿Cuáles han sido hasta ahora los motivos de no responsabilizarte de estas habilidades?
¿Cuál es el paso más pequeño e inmediato que puedes poner en marcha para desarrollar estas habilidades?

Y si te apetece y puede ayudarte...

10 preguntas sobre habilidades de comunicación

¿Y si hoy realizáramos un pequeño test de 10 preguntas sobre habilidades de comunicación?. ¿Te atreves?.

Puedes comprobar tus aciertos después de realizar el test.

Pensar como comunicas y valorar cuánto sabes también a nivel técnico sobre comunicación es importante. Seguro que habrás podido comprobar que los valores, creencias e ideas sobre la comunicación impactan en la forma en como comunicamos. Así que, te invito a reflexionar sobre algunas ideas y conceptos.

Tus habilidades de comunicación pueden servir para inspirar o para desmotivar. También pueden ayudarte a liderar para el éxito o para el fracaso. Puedes hacer que las personas aprendan de ti y les guste trabajar contigo, o por el contrario les distancies. 

¿Cuánto inviertes en crear mejores conversaciones?. ¿Eres consciente de las reacciones que provoca tu conversación?. ¿Tratas de hacer cambios en tu estilo de comunicación?.

La actitud de mejora constante en esta habilidad puede realmente convertirte en mejor profesional. 

10 preguntas sobre habilidades de comunicación

Test sobre habilidades de comunicación

Espero que hayas tenido buenos resultados o al menos te haya hecho reflexionar 😉

Conclusión

¿Qué impacto tiene tu forma de comunicar en los demás?
¿Cómo inviertes en ser un mejor comunicador?
¿Qué necesitarías aprender para comunicar mejor?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Growth Mindset y Learnability para aprender de ti

Sí, ¿por qué no?. Y, ¿qué ocurriría si no fuera así?. Ocúpate de ser un profesional del que se pueda aprender. En mi trabajo diario con distintos tipos de profesionales, destacaría dos enfoques muy importantes. Aquellos que se ocupan de trabajar y alimentar su mentalidad de crecimiento, y como consecuencia su capacidad de aprendizaje. Y aquellos que se centran en dar lo que saben hacer actualmente, pero que no están poniendo su foco de atención en aprender más.

Me encuentro entonces con:

  • Estudiantes que consideran que con terminar sus estudios es suficiente para que les contraten en un primer trabajo.
  • Profesionales que están en situación de desempleo que son conscientes de que el mundo profesional evoluciona muy rápido. Ahora bien, no acaban de atreverse a enriquecer su perfil con uso de nuevas tecnologías o cualquier otro contenido necesario en su sector.
  • Líderes que han tenido una trayectoria muy exitosa de resultados en su empresa. Ahora bien, han llegado a una confortable cima en la que cambiar, aprender algo más, se les hace muy cuesta arriba. Como consecuencia no responden bien a las nuevas necesidades de sus equipos de trabajo.
  • Personas que, hablando a nivel personal, se preguntan de manera insistente y con frustración, porque ahora no son capaces de vivir con tanta satisfacción personal como antes. Sus vidas han cambiado, pero sus recursos personales no han evolucionado paralelamente. 

El enfoque de learnability. Tu capacidad de aprendizaje.

El Maestro Juan Carlos Cubeiro, en uno de sus artículos, Meritocracia, Autocrítica y Learnability, nos daba unas buenas claves sobre este concepto, hecho diría yo, cada vez más importante a nivel personal y profesional. Learnability, Aprendibilidad o Capacidad de Aprendizaje, es la capacidad de personas y equipos de situarse en constante aprendizaje. Es un concepto muy ligado a la empresa y su capacidad para crear constantemente Equipos de Alto Rendimiento. Me permito extenderlo también al nivel personal. ¿Eres una persona que aprende constantemente de sus experiencias vitales?

Si algo permite el desarrollo psicológico y el trabajo desde un enfoque de Coaching, es aprender sobre ti mismo. De hecho, las personas que puntualmente han contado con la ayuda de la psicología y el Coaching, podría decir, que aumentan su nivel de aprendibilidad personal. Ya que, puede que acudan inicialmente por un desequilibrio en sus recursos o con algún problema. Ahora bien, una vez superado, su nivel de aprendizaje para las siguientes experiencias vitales se multiplica exponencialmente y de forma autónoma. 

Tenemos entonces claro, que el enfoque de Learnability permite a las personas crecer cada vez más. Esto les mantiene actualizados a nivel profesional y a nivel personal.

Cómo se activa tu capacidad de aprendizaje y en qué nivel estás.

Voy a contar ahora con Apostolos Belokas, Maritime Safety, Quality & Environmental Expert, Consultant, Trainer and Project Manager with more than a 20-year background in shipping as Technical, Marine, Safety & Training Superintendent and Consultant. En su artículo, Learnability: A three stage process, nos ayuda también con información relevante para clarificarnos este hábito de aprendizaje constante. 

Me ha llamado la atención su definición de Aprendibilidad, ya que utiliza un enfoque que en alguna ocasión y en otro post os he transmitido. Él habla de “hambre de aprender”. Es decir el deseo y la habilidad de aprender y crecer en competencias. Señala tres niveles de aprendibilidad:

  • Nivel alto (high learners): personas dispuestas a aprender. Mantienen un enfoque positivo sobre sus oportunidades y son responsables de su propio aprendizaje y desarrollo.
  • Nivel Potencial (potential learners): personas que creen que la educación y el desarrollo personal les llevará a tener mayor éxito personal y profesional. Pero no son High Learners. 
  • Nivel bajo (low learners): personas que tuvieron en algún momento el deseo de aprender pero han perdido en algún momento vital la pasión por aprender.

Cómo se produce tu capacidad de aprendizaje

Apostolos, explica además de forma muy clara que el proceso de Learnability conlleva 3 fases: aprender, desaprender, y reaprender. Particularmente este gráfico por su parte, me parece muy importante. El concepto de desaprender, no tiene porque conllevar olvidar lo que hemos aprendido. Conlleva desarmar, desmenuzar los procesos y quizás, métodos que hemos aprendido, para armarlos de nuevo. Generando el reaprendizaje.

Las preguntas que sabes que voy a hacerte aquí 😉 son: ¿Eres consciente de cómo se armó tu aprendizaje actual?. ¿Eres capaz de desmontarlo?. Y finalmente, ¿eres capaz de armarlo de nuevo para crear un nuevo hábito?

Growth mindset. Tu mentalidad de crecimiento.

Carol Dweck en su investigación sobre la mentalidad de crecimiento, nos ofrece un enfoque totalmente complementario para mi al concepto de learnability. Concretamente encontraremos información relacionada en el artículo Dr. Dweck’s research into growth mindset changed education forever.  La mentalidad de crecimiento describe las creencias que las personas tienen sobre su aprendizaje e inteligencia. En sus investigaciones con estudiantes ha trabajado sobre una idea interesante. Cuando los estudiantes creen que pueden ser más inteligentes, comprenden que el esfuerzo les hace más fuertes. Con lo que poniendo de su parte un tiempo y esfuerzo extra, esto les conduce a mayores logros. 

El artículo apunta, que recientes investigaciones nos demuestran que el cerebro es mucho más maleable de lo que nos pensamos. La conexión entre neuronas cambia con la experiencia. Con lo que, como hemos apuntado en otras ocasiones, la práctica deliberada de una habilidad crea nuevas conexiones que fortalecen las que ya existían. Es decir, podemos aumentar nuestro crecimiento neuronal, nuestras capacidades cognitivas, a través de nuestras acciones. El uso de nuevas estrategias y de nuevas preguntas, junto con una vida saludable ayuda a aumentar nuestra mentalidad de crecimiento.

La mentalidad de crecimiento impulsa tus logros y resultados

Carol Dweck junto con otros autores nos muestran muy descriptivamente que creer que puedo ser mejor nos lleva a dos enfoques muy importantes. Aprender es mi meta y el esfuerzo me hace más fuerte. Esto conlleva a la inversión de  mayor tiempo y trabajo invertido en lo que quiero aprender. El resultado, mayores logros. 

Es inconfundible detectar en las personas que desarrollan su potencial un gran interés por saber más, por llevarlo a la práctica y por crear nuevas aplicaciones de lo que van aprendiendo. Cuando te preguntes en ocasiones, cómo es que esa persona está tan satisfecha consigo misma, y cómo le va tan bien, hazte otra pregunta. ¿Cuánto está invirtiendo esa persona en creer que puede?. ¿Cuánto de su tiempo, que a lo mejor no ves, está dedicando a aprender nuevas habilidades técnicas o personales sobre sí misma?

Estrategias para estimular la mentalidad de crecimiento

Trata, como nos dice la autora de desarrollar las siguientes estrategias para estimular la mentalidad de crecimiento:

  • Comprende que todo el mundo tiene ciertas habilidades a lo largo de su vida. Sin embargo, su nivel de mejor talento se produce cuando se convierte en HIGH LEARNER. Es decir, hay un gran nivel de práctica y de trabajo duro detrás.
  • Asume nuevos retos cada día. 
  • Practica la mentalidad positiva diariamente. Que no es ser iluso y esperar que todo vaya bien. Sino, creer que mereces lo mejor y hacer todo lo posible porque te ocurra.
  • Quédate con las críticas que recibas que te sean útiles. Deshazte del resto.
  • Aplica disciplina, constancia y la apertura de mente. El éxito no ocurre por casualidad. Cada reto, cambio o logro conseguido, viene precedido por trabajo duro, disciplina y confianza en ti mismo.

Recuerda que la mentalidad de crecimiento conlleva aceptarte como eres y ser capaz de cambiar y aprender. ¿Qué parte de estas dos, te cuesta más?. ¿Aceptarte o ser capaz de cambiar?

Growth Mindset y Learnability para aprender de ti. Ocúpate de ser una persona de la que se puede aprender.

Y ahora te propongo que unas todos estos conceptos. Necesitas empezar por trabajar tu mentalidad de crecimiento. Este desarrollo influirá en tu capacidad de aprendizaje. Es decir en tu learnability. Y así llegarás al objetivo de hoy. ¿Eres una persona de la que se puede aprender?

En cualquier ámbito sea personal, social, familiar, o laboral. ¿Te ocupas de ser una persona de la que se puede aprender?

Y ahora te propongo que unas todos estos conceptos. Necesitas empezar por trabajar tu mentalidad de crecimiento. Este desarrollo influirá en tu capacidad de aprendizaje. Es decir en tu learnability. Y así llegarás al objetivo de hoy. ¿Eres una persona de la que se puede aprender?

En cualquier ámbito sea personal, social, familiar, o laboral. ¿Te ocupas de ser una persona de la que se puede aprender?

Crece y ayuda a crecer en el ámbito familiar

  • Tu pareja, ¿ve en ti una persona de la que se puede aprender?. Nada enriquece más que el reconocimiento mutuo de las cualidades de cada uno. Y además la posibilidad de aprender de tu pareja desde la tranquilidad y desde la confianza en uno mismo.
  • Con tus hijos, ¿estás invirtiendo en ser una figura paterna de la que se puede aprender?. La familia es uno de los primeros entornos en los que los niños aprenden. ¿Estás siendo consciente de que puedes ser mejor como padre/madre?

En el ámbito personal

  • ¿Crees en ti y eres capaz de ver tus “debilidades” como retos no como carencias?
  • ¿Estás invirtiendo en recopilar lo que has aprendido de ti hasta ahora y tienes la disciplina de reflexionar sobre tus emociones, necesidades, creencias y valores?

En el ámbito social

  • Cuando alguien te conoce, ¿te percibe como alguien del que se puede aprender?
  • Tus amistades más cercanas, ¿por qué te valoran?. Además de contar contigo para los buenos y malos momentos, ¿te perciben como alguien del que se puede aprender?

En el ámbito laboral

  • Estás buscando trabajo, pero dime, ¿eres capaz de hacer ver a los reclutadores que eres un profesional del que se puede aprender?
  • Lideras un equipo, ¿te estás preparando para desarrollar tu mentalidad de crecimiento y tu capacidad de aprendizaje?.
  • Formas parte de un equipo, ¿da gusto trabajar contigo porque eres alguien del que se aprende constantemente?.
  • Como equipo, ¿sois un equipo con el que otros departamentos pueden aprender y superarse?.
  • Cómo empresa, ¿te perciben los cliente cómo un equipo de profesionales del que se puede aprender?.

Conclusión

Recuerda, cuando sea al revés. Cuando percibas que te relacionas con una persona de la que puedas aprender, esa persona está invirtiendo mucho. Invierte en su mentalidad de crecimiento (growth mindset) y en su capacidad de aprendizaje (learnability) todos los días.

¿Cómo puedes reactivar tu mentalidad de crecimiento?
¿Qué puedes empezar a hacer para potenciar tu learnability?
Si identificas algún obstáculo a estos objetivos, reflexiona y sigue adelante. O incluso, pide ayuda profesional.

Y si te apetece y puede ayudarte...

Tu diálogo y tu conversación pueden sumar o restar

Sí, efectivamente. Tu diálogo y tu conversación puede sumar o restar. A ti mismo, y también a los demás. Parece que últimamente somos especialistas en poner nuestro foco de atención en lo negativo, en lo que falta, en lo que no es “correcto” o en los desastres que ocurren a diario. Desde hace un tiempo de hecho, no sé si os pasa, limito el tiempo de atención a determinadas noticias, telediarios o formatos similares. Me canso de leer y escuchar todo lo negativo que ocurre. Las noticias sobre hechos negativos ¡tienen tanto detalle!. A veces, es abrumador. Por supuesto, es importante ser conocedor de este tipo de información, pero quizá no de forma tan reiterada.

Quizá nos hemos acostumbrado a...

  • Noticias negativas en las que se proporciona detalles escabrosos.
  • Conversaciones “de pasillo” en empresa en las que se reitera las cosas más negativas de la empresa, de un cliente o de un compañero o jefe de la empresa.
  • Compartir un té, café o cerveza, quejándonos reiteradamente de lo mal que va todo o del problema que se tiene.
  • Mensajes instantáneos interminables en los que se discute acaloradamente sobre lo que alguien no ha hecho o ha dejado de hacer.
  • Publicaciones en redes sociales en las que la queja, la negatividad o el insulto prevalecen en hilo de la conversación.
  • Títulos llamativos sobre noticias, artículos o llamadas a la acción en los que la urgencia, amenaza psicológica o negatividad pretenden activar nuestra atención.
  • Correos electrónicos en los que “se grita” todo lo que no se ha hecho, todo lo que está mal…

Modelo de Déficit

Ahora, una reflexión. ¿Sabes con qué emoción acabas el día cuando en todas estas situaciones hablas de todo este enfoque negativo?. ¿Te has dado cuenta si este enfoque te permite aprender habilidades nuevas?. ¿Has podido reflexionar sobre si este tipo de diálogo interno y conversaciones te lleva a superarte o ha bloquearte y dejar de implicarte?.

Efectivamente, este diálogo (incluso interno) y también las conversaciones que creas afectan a cómo te sientes y a cómo actúas. Incluso a cómo aprendes. Este es el MODELO DE DÉFICIT. Es el modelo que se usa en diálogos y conversaciones de CARENCIA. En este tipo de diálogo y conversación el lenguaje que se utiliza pone el foco en lo negativo y en aquello de lo que se carece.

Tu diálogo y conversación pueden sumar o restar

Desde la Psicología Positiva y el Modelo Apreciativo, se ha estudiado el impacto que genera las distintas conversaciones en grupos de trabajo. La investigación de Marcial Losada y Emily Heaphy nos muestra claramente datos interesantes. Son los equipos de trabajo de alto desempeño los que utilizan conversaciones positivas, indagativas (uso de preguntas inspiradoras), y combinan el uso del “yo y del “nosotros”.

Tipo de conversación

Alto Desempeño

Bajo desempeño

POSITIVA vs NEGATIVA

6 – 1

1 – 20

INDAGATIVA vs DEFENSIVA

1 – 1

1 – 3

CENTRADA EN EL YO vs CENTRADA EN EL NOSOTROS

1 – 1

30 – 1

Podemos fácilmente extrapolar estos resultados a las conversaciones más frecuentes en la sociedad, en el trabajo, en las relaciones personales… ¿Qué proporción guardan las conversaciones que tienes a diario en tus distintos ámbitos personales y profesionales?

Modelo de Resolución de Problemas vs Modelo Apreciativo

Diana Whitney, Annis Hammond sobre el Modelo Apreciativo de David Cooperrider diferencian entre los modelos que se orientan a problemas y los que se orientan a lo apreciativo (lo positivo).

  • Modelo de Resolución de Problemas: se centra en la necesidad o problema, en el análisis de las causas, en la identificación de posibles soluciones y en un plan de acción. En definitiva, esta forma de pensar y de conversar pone el foco de atención en LO QUE NO HACEMOS BIEN.
  • Modelo Apreciativo: se centra en aquello que podemos apreciar y valorar, en la imagen positiva de lo que queremos conseguir y en los pasos siguientes para conseguirlo. En definitiva, esta forma de pensar y conversar pone el foco en cómo hacer más lo que realmente funciona.

Y es que detrás del modelo apreciativo se encuentran una serie de reflexiones sobre las que sería útil pensar detenidamente. Ya que, si estamos de acuerdo con estas creencias, es mucho más fácil que nuestras conversaciones y diálogo interno fluyan hacia el enfoque apreciativo.

Bases del Enfoque Apreciativo

Entrénate en apreciar y sumar con tus conversaciones

Necesitas elegir, si quieres vivir tu vida desde el lenguaje de la abundancia (lo positivo, las fortalezas, lo que ya tienes) o de la carencia (lo que falta, lo que no sabes hacer, lo que no hacen los demás). Trata de aprender y poner con más frecuencia el foco de atención de tu diálogo interno y de tus conversaciones en:

  • La imagen que deseas para el futuro.
  • Los pasos siguientes que se pueden hacer.
  • Lo que conseguirás  o conseguirán otros.
  • Facilita la orientación a la acción.
  • Cambia el marco desde donde ves e interpretas el mundo. Usa un marco, un enfoque que te permita ver lo que hay, en vez de lo que falta, lo que suma en vez de lo que resta.
  • Activa tu enfoque de abundancia (lo que funciona, lo mejor, lo que existe) ya que es el punto de partida del aprendizaje y de la superación.
  • Visualiza el resultado positivo de aquello que quieres conseguir. Para ti mismo o con otros. Y piensa en qué te puedes ayudar que ya haces bien (tus fortalezas) y crea un siguiente paso sobre el que sientas confianza.

Diálogos y conversaciones de carencia (negativas)

  • Valoración Negativa: Ocurre cuando realizas cualquier mención a algo negativo. Aplicas el enfoque del fatalismo, la apatía o el disgusto. Da igual si es sobre ti, sobre otras personas o sobre una circunstancia o problema. “No tengo ganas, no puedo con esto…”.
  • Preocupación y Duda: incertidumbre o falta de confianza en los posibles resultados futuros. “No hay nada que pueda hacer… Da igual lo que haga, no lo voy a conseguir… No puedo con esta persona…”
  • Expectativas Vacías: Cuando conversas sobre un acontecimiento, problema o persona sin añadir tu intención, tu plan, tu deseo, tu meta…
  • Falta de Conexión y Empatía: Ocurre cuando conversas o dialogas contigo mismo sin estar receptivo a otros. No comunicas comprensión, o partes en las que puedes estar de acuerdo, puntos en común, o algún tipo de colaboración.
  • Deficiencia en ti o en otros: Conversas o dialogas contigo mismo de esta forma cuando verbalizas la falta de algo para ti o para otros. Focalizas tu atención en la falta de motivación, en esfuerzos insuficientes, ausencia de habilidades o recursos, etc.
Más ejemplos de conversaciones desde la carencia
  • Efecto Negativo: Conversas sobre tu insatisfacción, tristeza, o enfado sin mencionar  alguna idea de comprensión o alguna acción a realizar para solucionarlo.
  • Supresión: Tiendes a ignorar, evitar o quitar energía de ti mismo o de los demás.
  • Control: En tus conversaciones tratas de dominar, controlar o romper algo en ti o en los demás.
  • Esfuerzo malgastado: Conversas o dialogas contigo mismo enfatizando la pérdida de tiempo o cansancio que te ha supuesto poner tanta energía en algo para ti o hacia los demás. Te olvidas de conversar o dialogar sobre alguna posible recompensa o compensación para ti o para otros.
  • Enmarcas una situación desde el enfoque negativo: Muestras o expresas tu emoción positiva por algo, pero la acompañas de los posibles obstáculos y dificultades que te va a acarrear ese logro. Pones más atención y palabras en los problemas que en disfrutar de tu emoción positiva.

Diálogos y conversaciones desde la abundancia (positivas)

  • Valoración Positiva: Menciona en tus conversaciones y ten presente en tu diálogo interno los elementos, hechos, acciones o ideas positivas del pasado o del presente.
  • Esperanza en el futuro: Comúnicate y dialoga contigo mismo desde la esperanza de lo bueno que puede ocurrir. Desde el optimismo entendido como “me merezco que me ocurran cosas buenas y me apoyaré en mis fortalezas para conseguirlo”.
  • Fortalezas: Pon el foco de atención en cualquier acción o habilidad propia o ajena que sea una cualidad.
  • Apertura, Receptividad y Aprendizaje: Incluye en tus conversaciones internas o externas la recepción y el reconocimiento del otro y vincúlalo a resultados o aprendizajes positivos. Por ejemplo, alguien nos comenta: “He realizado esto hoy y me siento muy orgulloso”. En vez de contestar: Vaya, has tenido suerte, a mí no me pasa nunca…”. Crea una conversación en la que reconozcas el valor del aprendizaje: Vaya, eso que has puesto en marcha es muy útil, creo que te ayudará también en… Me gustaría saber más, a lo mejor a mi también me puede servir en otras situaciones.”
  • Conexión y Esfuerzo Inclusivo Activo: Usa en tus conversaciones cualquier verbalización que implique muestras y esfuerzos por incluir, cooperar, conectar y crear un resultado positivo.
Más ejemplos de conversaciones desde la abundancia
  • Sorpresa, Curiosidad y Motivación: Muestra en tus conversaciones interés, curiosidad, sorpresa y apertura a conocer más de ti mismo o de otros.
  • Facilitar acción o movimiento hacia un resultado positivo: Provoca que tus conversaciones y diálogo interno faciliten el siguiente paso para mantener o conseguir un resultado positivo. 
  • Esfuerzo por reformular la situación en términos positivos: Impulsa en tus conversaciones un diálogo que promueva el cambio desde una emoción negativa a una más positiva que oriente a la acción o a la superación del obstáculo.
  • Facilita los sueños: Tuyos o de los demás. Conversa creando la imagen visual de lo que puede ocurrir en términos positivos. «¿Cómo sería si lo consiguiéramos?”.

Cómo aplicar el enfoque apreciativo en tu día a día (lenguaje de abundancia)

Apreciar en el trabajo

  • ¿Y si te centraras y aprovecharas las fortalezas de esa persona con la que no te llevas bien?
  • Piensa ¿Cómo podrías orientar al éxito a un colaborador que no lo está haciendo bien?
  • ¿Cómo acabarías sintiéndote si en las conversaciones de descanso con tus compañeros hablarais sobre lo que habéis conseguido en la jornada en vez de las dificultades?
  • ¿Y si al hablar de las dificultades incluyeras en tu conversación las posibles ideas que tienes para superarlo?
  • ¿Cómo seguiría la conversación con tu cliente más difícil si partieras de las ideas y criterios que os unen en vez de lo que os separa?
  • ¿Qué ocurriría si ante un reto difícil o situación de incertidumbre centraras tus conversaciones en lo que sí podéis hacer en vez de lo que no podéis hacer o saber?
  • ¿Y si en tu proceso de búsqueda de empleo te centraras en las personas que te pueden ayudar, en reflexionar sobre los pasos que han tenido buenos resultados comparado con ayer, y en tus mejores habilidades para conseguirlo?

Apreciar en tus relaciones personales

  • ¿Cómo sería el tono de la conversación con un familiar con el que tienes algún problema, si te centrarás en lo que sí estáis de acuerdo?
  • ¿Dónde podría llegar la relación si pones el foco en lo que os hace felices?
  • ¿Y si en vez de reiterar lo que te molesta de esa persona verbalizaras lo que te gusta de esa persona y cómo te hace sentir?
  • ¿Cómo podrías recuperar la ilusión poniendo el foco en lo que habéis conseguido y vivido juntos que fue tan bueno?
  • ¿Y si empiezas la conversación sobre aquello que te hace ilusión?
  • ¿Hasta dónde podríais encontrar soluciones juntos partiendo de lo que es importante para vosotros y cómo imagináis el resultado futuro?
  • ¿Y si ayudas a un amigo o hijo desde sus fortalezas aplicadas al reto que tiene delante?

Apreciarte en tu diálogo interno

  • ¿Cómo te irías a dormir al final del día si reflexionaras sobre lo que has hecho hoy que te hace sentir orgulloso?
  • ¿Y si aquello que te molesta o te duele de ti lo acompañas con una idea para mejorar mañana mismo?
  • ¿Cómo puedes aprovechar lo mejor de ti para ponerlo en práctica en ese reto que tienes delante?
  • ¿Qué ocurriría si refrescas tus mejores emociones pasadas sobre ti mismo y las traes al presente?
  • ¿Cómo podrías potenciar tus ilusiones para resolver los posibles obstáculos?
  • ¿Qué podrías hacer o preparar para compensarte del esfuerzo y energía que has puesto en esa situación tan difícil?
  • ¿Cómo podrías asegurar que mañana te va a salir bien ese reto tan importante?

Conclusión

Cambiamos y aprendemos mejor cuando somos más fuertes y más positivos, no cuando sentimos negatividad, debilidad y falta de ayuda.

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo ser más activo ante las dificultades y retos

En la consecución de metas, y en la superación de retos y dificultades, es fundamental hacer acopio de nuestras fortalezas mentales. Es la capacidad de afrontar tus fortalezas y tus mejores capacidades mentales lo que hace que puedas superarte. Es decir, necesitas poner el foco en cómo ser más activo ante las dificultades y retos. 

Como vimos en artículos anteriores la resiliencia es la habilidad para aprovechar tus fortalezas en los momentos difíciles y recuperarte lo antes posible de las emociones negativas que puedas sentir.

Ahora bien, si lo analizamos con más detalle hay una serie de características que identifica a las personas que ponen el foco afrontar activamente las dificultades y las personas que evitan.

Estas características se centran en acciones que ponen en marcha para superarse frente a las personas que actúan pasivamente frente a las dificultades.

Cómo ser más activo ante las dificultades y retos

Capacidad para afrontar dificultades y adaptarse

Glenn R. Schiraldi, PhD, identifica el concepto de Capacidad de Afrontar de forma Adaptativa. Dicha capacidad se describe como la habilidad de ajustarse a circunstancias cambiantes y de utilizar tus mejores fortalezas disponibles para solucionar problemas. También para superar retos y actuar en la dirección de tus metas. Da igual cuáles sean las metas, de trabajo, de relaciones, o emocionales. Este nivel alto de Afrontar Adaptativamente cobra su máximo nivel al seguir 3 principios fundamentales:

  • Establecer una meta que realmente quieras conseguir
  • Creer que puedes conseguir la meta, con una expectativa y sensación de que puedes conseguirlo.
  • Compromiso en la consecución de la meta. Es decir, estás dispuesto a trabajar duro, a ser constante, y a ser disciplinado. De hecho, a largo plazo el compromiso es más eficaz en el largo plazo que cualquier habilidad innata. Comprometerse implica poner tu foco de atención en prepararte mentalmente. 

Así, según el autor, muchas investigaciones sugieren que  asumir una postura activa ante la vida tiene muchas más ventajas. En comparación con las personas que asumen una postura pasiva, y de evitación, las personas activas tienen más éxito. Las personas con éxito en sus objetivos ponen el foco en cómo ser más activo ante las dificultades y retos.

Personas pasivas ante las dificultades (Stoppers)

Las personas pasivas tienden a evitar y huir ante acontecimientos difíciles de la vida. Ya sean estas dificultades, internas o externas. Es decir, ante emociones que bloquean, evitan afrontarlas y hacerse cargo de ellas. Ante dilemas mentales o problemas evitan, procuran centrar su foco te atención en otra cosa para no pensar en ello. Ante situaciones difíciles en el trabajo, o en las relaciones personales, tienden a postergar su responsabilidad de acción o decisión. En definitiva, no dedican tiempo de concentración y/o reflexión en pensamientos, emociones o situaciones difíciles. Es más hacen poco por modificar ninguna de ellas.

Las personas pasivas niegan el problema y "se congelan"

  • Niegan algo que no va bien o tratan de minimizar los problemas. Por ejemplo, les escucharás decir que “no hay ningún problema, que nada va mal o nada ha cambiado en la relación”. O incluso, “eso antes me molestaba, ahora no”. 
  • “Se congelan” frente a la situación. Asumen que no hay “nada que hacer”, y abandonan.
    • Culpa. Pueden culparse constantemente de algo, rumiando de manera intensiva sobre su equivocación o la dificultad que tienen. También pueden culpar de forma constante a otros de sus problemas o de las emociones difíciles que experimentan. Así son frecuentes, las expresiones de: “es que esa persona lo hace adrede para molestarme”, “su forma de actuar me ataca los nervios”, o “esta persona lo está haciendo mal y yo sufro las consecuencias”.
    • ¿Por qué me pasa esto a mi? / No me puedo creer que esto me esté ocurriendo a mi. Las personas pasivas centran toda su energía y esfuerzos mentales y emocionales en esta cuestión. Cuestión que por otra parte, no tiene salida ni solución. Puede ser más emocionalmente inteligente, cuestionarse: ¿Qué requiere esta situación de mi?. ¿Cómo puedo aprender y crecer en esta situación?. ¿Qué puedo mejorar en esta situación que depende de mi?
    • Ojalá fuera diferente. Para que algo sea diferente es imprescindible el afrontamiento activo. En caso contrario, al afrontar pasivamente, te puedes encontrar deseando constantemente cómo sería si fuera diferente. De esta forma, de forma frecuente “chocarás” con la realidad, sintiéndote mal.
    • Intentar olvidar. Con mucha frecuencia las personas pasivas tratan de olvidar algo que ocurrió. 

Las personas pasivas se distraen y abandonan

  • Usan el cinismo o la indiferencia para protegerse del dolor que le causan las dificultades.
  • Distracción. Las personas pasivas suelen buscar constantemente alguna actividad que les aleje de su preocupación o de las emociones difíciles que puedan sentir. Así, se puede ver la TV, jugar al ordenador, “engancharse” a las redes sociales, o no parar de ordenar cosas, etc…
  • Abandonar. Cuando se afronta pasivamente, las personas suelen acabar evitando lugares, personas, o situaciones que son estresantes o difíciles. Finalmente, consiguen que cada vez tengan que evitar más personas, más situaciones y más emociones incómodas que lleguen a sentir. Aprenden que “a corto plazo” esta es la solución más eficaz. Se nos olvida, que la ansiedad aumenta y te puede dejar sin técnicas de afrontamiento activo. 

En las empresas y en la vida en general, son considerados “stoppers”, ya que se repiten al cambio, y se focalizan en los obstáculos. Ponen siempre pegas a todo y frenan la evolución, el crecimiento y el aprendizaje del equipo. 

¿Qué consecuencias tiene evitar personas, situaciones, lugares o emociones?

Cuando las personas inciden en un estilo de afrontamiento de evitación, sobre todo, pierden oportunidades de alimentar su autoestima. Se cierran todas las puertas a que sean capaces de verse con éxito resolviendo hasta el más mínimo problema. Con lo que aumenta su malestar e inseguridad emocional. A largo plazo, EVITAR como estilo de afrontamiento genera las siguientes consecuencias:

  • El sistema inmunitario se debilita por la constante activación del Sistema Nervioso Simpático. Éste te mantiene en constante estado de alerta, estrés y desmotivación. La hormona del Cortisol está en niveles muy altos en tu organismo.
  • Las relaciones personales se resienten. Los problemas que no se reconocen y sobre los que no se actúa tienden a mantenerse en el tiempo. Así, cada vez los problemas entre las distintas partes de una relación profesional o personal aumentan.
  • Funcionamiento cognitivo y desempeño laboral bajo. Actúan muy poco en los momentos que se requiere prepararse mentalmente y resolver problemas.
  • Problemas Psicológicos. Las personas que están poniendo el foco de atención constantemente en pensamientos y emociones estresantes durante mucho tiempo, tienen más problemas psicológicos. Tienen más probabilidad de subir Trastorno de Estrés Postraumático, ansiedad, depresión y estrés en general.

Personas activas ante las dificultades (doers)

Las personas activas (doers) suelen afrontar cualquier dificultad, o al menos se centran en todo lo que pueden hacer. Ya sea por sus emociones, en sus relaciones personales o profesionales. Ante un obstáculo invierten energía en centrar su atención y actuación en cómo pueden actuar. No esperan a “ya veremos que pasa” sino que toman parte activa y responsable en sus retos personales, profesionales o emocionales. 

Las personas con estilo de afrontamiento activo, posicionan su mirada hacia los problemas, no “miran hacia otro lado” como los pasivos (stoppers). Así, las personas activas:

Proactividad. Aventura. Curiosidad.

  • Son proactivas y solucionan problemas. Se comprometen con cualquier aspecto y dificultad de su vida. Valoran la situación y asumen riesgos razonables, poniendo en práctica sus mejores habilidades.
  • Aventurados. Es decir, están dispuestos a afrontar cambios en los que no conocen todo. Es to es, que asumen un cierto grado de incertidumbre pero actúan en todo lo que pueden.
  • Curiosos. Asumen su responsabilidad de saber más. Bien sea, de sí mismos, de las situaciones o de sus relaciones con los demás. Así, crean la oportunidad de buscar más información para ajustar la puesta en práctica de sus habilidades.

Reconocer el problema. Ser concienzudo y disciplinado.

  • Reconocen que los problemas existen. Piensan en ellos, e imaginan posibles alternativas y soluciones. Por supuesto, exploran, arriesgan y experimentan sobre las distintas formas de afrontar una situación.
  • Son concienzudos. Se implican en tener y crear una mejor vida y crecer personalmente. Traban con esfuerzo y constancia, haciendo uso de sus mejores habilidades. Buscan relaciones de confianza y piden ayuda si es necesario.
  • Disciplinados. Se organizan, creando estructura, orden y rutinas que les favorezcan cuando lo necesitan. Aprende a posponer las recompensas inmediatas en pro de conseguir sus metas a largo plazo. Actúan y modifican sus planes para adaptarse a los miedos, dificultades y riesgos.

Valores. Decisiones. Gestión Emocional. Atención.

  • Valores. Sus metas y sueños están guiados por aquello en lo que creen, no por la imposición o expectativas de otros.
  • Toman decisiones a pesar de lo desconocido.
  • Reconocen las necesidades emocionales y la importancia de actuar sobre ellas. Pueden llegar a bloquear una emoción difícil en una situación prioritaria o de crisis. Ahora bien, asumen la responsabilidad de gestionar sus emociones en los momentos más propicios desde la calma y la reflexión.
  • Mantienen el foco. Se guían por la reflexión siguiente: ¿Qué es lo más importante que puedo hacer ahora mismo para acercarme a mi meta?

Cómo practicar y afrontar los problemas de manera activa

¿Qué conclusiones extraes de estas reflexiones sobre los “stoppers” y los “doers”?. ¿Quieres seguir invirtiendo en afrontar de manera pasiva o activa?. Sí lo sé, cuesta. Y ahora piensas, quizá en todas los problemas o dificultades de tu momento actual, y te resulta muy difícil. Pero empieza. Uno a uno. No trates de solucionar todo a la vez y de manera completa. La mayoría de dificultades requieren distintas fases. Distintas actuaciones a lo largo de tu semana o de varios meses. A lo mejor, alguna situación, requiere una sola actuación, y ya lo tienes solucionado. Pero es probable, que el resto no.

El resto de dificultades, requiere de constancia. Muchos problemas emocionales o de relaciones, o incluso profesionales, requieren de un paso cada vez. Quizá cada día. Puede ser una ventaja, no lo olvides. Tienes la oportunidad de mantener a salvo tu autoestima, si poco a poco te vas enfrentando de manera activa a aquello que te paraliza. 

¿Qué estrategias básicas puedes empezar a poner en práctica?

  • RECONOCE EL PROBLEMA. Sea un problema familiar, de relaciones personales o profesionales o contigo mismo, reconócelo. Escribe sobre ello, te permitirá ralentizar tu pensamiento y verlo “un poco desde fuera”. Escribe todo lo que se te ocurra, pero defínelo. Lo has pensado tanto que tienes mucha información, con lo que seguramente tendrás la solución más cerca de lo que piensas. 
  • ACEPTA TUS PENSAMIENTOS, EMOCIONES, RECUERDOS E IMÁGENES ESTRESANTES. En vez de evitarlas, afróntalas. Acepta que sientes, piensas y recuerdas todo esto que te causa malestar. Mira a ver cuál es el motivo y qué puedes hacer al respecto.
  • REDEFINE EL PROBLEMA. Conviértelo en un reto muy concreto para ti. El problema, ¿cuál es?, ¿que necesitas resolver exactamente?, ¿qué pasos inmediatos puedes poner en marcha?
  • ABORDA LAS PREOCUPACIONES DESDE LA CALMA.  Bajo estrés, tu sistema cognitivo no está preparado para resolver problemas. Así que, ve, haz algo para despejarte y relajarte. Y luego con más calma piensa cómo puedes afrontarlo.

Conclusión

LA ESPERANZA NO ES UNA ESTRATEGIA. EVITAR NO ES UNA ESTRATEGIA. EL OPTIMISMO SIN ACCIÓN NO TE SERVIRÁ. CREER EN LO MEJOR DE TI Y PONERLO A TU SERVICIO ABRIRÁ EL CAMINO DE AFRONTAR ACTIVAMENTE TUS DIFICULTADES. RECUERDA INVIERTE EN CÓMO SER MÁS ACTIVO ANTE LAS DIFICULTADES Y RETOS.

Y si te apetece y puede ayudarte...

Hacer fáciles tus objetivos y no perder la motivación

Hacer fáciles tus objetivos y no perder la motivación. Buen objetivo, ¿Qué te parece?. Más allá de la consecución de objetivos que te marques al principio del año o en el momento que consideres, mantenerte es la clave. Y es la parte esencial que hará sostenible esa consecución de tus objetivos.

Cómo habrás comprobado muchas veces, ¿de que te sirvió ponerte muchos objetivos sino fueron suficientemente motivadores y los dejaste a un lado?.

Sí, realmente, estar motivado constantemente en la consecución de esa “foto final” que te hará feliz, es lo que te mantendrá en estado de curiosidad e implicación. Podrías pensar que bueno, si al final ese objetivo no me motivó, no sería un objetivo que realmente querías. Puede ser, a veces, sólo puedes descubrir lo que te gusta, implicándote en diferentes actividades, para después valorar tus prioridades y gustos.

Ahora bien, hay una parte de objetivos, que estoy segura que quieres, pero que al final te cuesta conseguir, y esto acaba por desmotivarte. Aprovechas fechas especiales, como cumpleaños, comienzo de año, etc, para volver a retomarlos, pero ¡vaya!, parece que se te resisten. 

¿Qué te parece si hoy repasamos algunas ideas relacionadas con la motivación y la consecución de objetivos?. Me encantaría que pudieras llegar a dónde quieres. Y por supuesto, que disfrutaras un montón del camino. Ya que al final, es lo más importante. 

Conseguir un objetivo disfrutando te permitirá entre otros aspectos:

  • Mantener la motivación.
  • Descubrir nuevos aprendizajes que no habías tenido en cuenta.
  • Conocerte a ti mismo: en tus fortalezas y en tu potencial.
  • Ganar en capacidad de resiliencia para resolver posibles obstáculos con los que te encuentres.
  • Asegurar que cuando llegues a tu “foto objetivo” puedas mirar atrás y te sientas orgulloso.
  • Fortalecer tu autoestima.
  • Fomentar tu creatividad.
  • Organizarte y priorizar.

Recuerda que has conseguido pocas cosas cuando tu estado emocional no era motivador, tranquilo y alegre. El aprendizaje y el cambio siempre se consiguen mejor disfrutando. En este estado todas tus capacidades cognitivas están en su máximo nivel. El forzar segur trabajando en un objetivo al que no le acompañan emociones positivas, es inútil. Asegúrate un buen estado emocional.

Hacer fáciles tus objetivos y no perder la motivación

Es muy frecuente, definir el objetivo de forma más o menos clara y mantener en la cabeza acciones que se nos van ocurriendo que tenemos que hacer. En estos casos, seguramente has comprobado que llenas tu cabeza de “cosas” que tienes que hacer y que más o menos vas haciendo. Pero si no las haces, “hierven” en tu cabeza, toda clase de pensamientos que te hacen activar el “modo bucle” de pensamiento. Y al final, la inercia del día a día, va relegando estas actividades. Con lo cual, ya lo tienes, puede empezar el proceso de desmotivación.

Ahora bien, 

  • ¿En qué necesitas focalizar tu atención y energías?. ¿En acordarte de lo que tienes/quieres hacer?. O ¿En hacerlo realmente?.
  • Y otra cosa, esas ideas sobre las acciones que tienes que hacer ¿te llevan realmente dónde quieres?. Y además, ¿son actividades en las que realmente estás dispuesto a implicarte y profundizar con gran curiosidad?.

Es mucho más “rentable emocionalmente”, preparar de forma proactiva qué pasos necesitas hacer y focalizar tu atención en ponerte manos a la obra. 

Centra tu atención en los pasos inmediatamente posteriores que provocan tu curiosidad

Michael Simmons en Medium, en su artículo If you want to be massively successful, do NOT set ambitious goals, according to studies, hace referencia al modelo de los investigadores Kenneth Stanley and Joel Lehman. Este modelo nos confirma el enfoque de que los retos más duros no se consiguen de la forma habitual que conocemos. Es decir, estableciendo metas, midiendo el progreso y comprobando cada hito a conseguir.

Estos autores confirman el hecho de que es el establecimiento de pasos motivadores y claros entre donde estás ahora y donde quieres estar, es mucho más efectivo. Incluso, este modelo abre la posibilidad de que el objetivo se redefina de tal forma que pueda diferir un poco del original en pro de mantenernos motivados en aquello que realmente provoca nuestra curiosidad y aprendizaje. 

Es decir, en vez de marcarte submetas a conseguir de un objetivo más amplio. Y “tener en la cabeza” aproximadamente lo que tienes que hacer intuitivamente. Cambia el modelo y céntrate en definir los pasos inmediatamente posteriores a cada momento en el que estás en relación al objetivo.

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, los siguientes pasos para centrar tu atención en aquello que provoca tu curiosidad.

  • Define dónde quieres estar y dónde estás ahora.
  • Identifica el paso siguiente más novedoso en el que quieras invertir.
  • En vez de preguntarte constantemente ¿esta actividad me lleva a mi objetivo?, aplica el filtro de la curiosidad en los pasos inmediatamente posteriores.
  • ¿Cuál es el paso más novedoso para ti y que provoca tu curiosidad?. ¿Estás tan fascinado por ese siguiente paso que invertirías tu esfuerzo en aprender más sobre ello? Entonces hazlo. 
  • Cuando hayas invertido el esfuerzo en aprender ese nuevo paso novedoso y motivador para ti, pregúntate cuál es el siguiente paso en el que nuevamente estás dispuesto a invertir el compromiso y el esfuerzo de un nuevo aprendizaje que ha activado tu curiosidad. 
  • Y así sucesivamente. Este progreso de “pasos curiosos” te llevará a dónde quieres estar manteniendo tu motivación.

Como indican los investigadores Kenneth Stanley and Joel Lehman, “para conseguir tus objetivos más ambiciosos, debes estar dispuesto a abandonarlos”. Eso sí en pro, de seguir tu curiosidad y fascinación por aquello en lo que estás dispuesto a invertir, que al final es lo que te hará sentirte satisfecho 😉

De hecho, a mí me ha pasado muchas veces, revisa si a ti también. Cuando te dejas llevar por la curiosidad de lo que vas descubriendo en el camino a tu meta, el objetivo se redefine un poco diferente pero mucho más motivador, y asegura tu implicación y compromiso. 

Para conseguir lo que quieres sobre todo desarrolla hábitos

Sí, definitivamente las personas a las que admiro, que más felices son con su vida y que tienen una clara trayectoria de avances y retos en su vida, tienen excelentes hábitos. Es el establecimiento de hábitos lo que asegura la consecución de los objetivos o retos que uno se plantea.

Si no tienes el hábito de estudiar, profundizar y reflexionar, difícilmente podrás superarte y aprovechar lo que lees o estudias. Cuando no tienes el hábito de pararte a pensar cómo estás impactando en tu equipo de trabajo o en tus compañeros o clientes, ocurre lo mismo. Pierdes la oportunidad de ser mejor líder, de ser mejor profesional, de ser la persona que quieres ser. Cuando te falta el hábito de mantenerte actualizado en tu trabajo, pierdes la oportunidad de hacer que tu trabajo sea más motivador. E incluso, de quizá, ofrecer algo diferente con respecto a otros candidatos en un proceso de selección para una nueva empresa.

Piensa, ¿tienes a ser “reactivo” en tu vida o por el contrario abrazas la proactividad y la puesta en marcha de hábitos que te aseguran el éxito?.

Casi para mí es una de las primeras reflexiones que necesitas hacer antes de abordar tus próximos objetivos.

Piensa en pequeño no en grande

Ryan Holiday, autor de ‘Conspiracy,’ ‘Ego is the Enemy’ & ‘The Obstacle Is The Way’, en su artículo How to Develop Better Habits in 2019, nos propone enfoques interesantes.

Ryan Holiday hace referencia a el modelo de “hábitos atómicos” de James Clear. 

Un “hábito atómico” es un hábito pequeño que provoca la mayor diferencia o impacto posible en nuestras vidas. Así que contrario, a lo que solemos escuchar nos propone:  

  • Piensa en pequeño en vez de a lo grande. Pensar en pequeño es más fácil. Si quieres aprender cualquier cosa, evita pensar en el tema general. Céntrate mejor en el siguiente paso pequeño que puedes poner en marcha. Pensar en pequeño facilita comenzar a llegar a tu objetivo. Una vez alcanzado ese paso pequeño, puedes seguir construyendo los siguientes pasos.
  • Crea un recordatorio físico de lo que que quieres conseguir. Recuerda del paso pequeño que quieres dar, no del objetivo general. Puede ser un recordatorio en tu agenda, un post´it en tu mesa, un mensaje en tu pantalla de ordenador o móvil. Como quieras, pero tenlo presente. 
  • Prepara con antelación lo que necesitas y que sea visible. Si quieres dedicar un tiempo de lectura todos los días y crear una reflexión práctica de cómo lo puedes poner en marcha. Déjate preparadas que lecturas o libros quieres leer al día siguiente. Busca un sitio físico y una hora determinada de cuándo lo quieres leer. E incluso prepara dónde apuntarás tus reflexiones, calendario, agenda, bloc de notas digital o en papel, etc. Déjatelo todo preparado para cuando llegues a casa o al sitio donde quieras realizar esta actividad.
Y además...
  • Aprovecha y enriquece los hábitos que ya tienes. ¿Qué hábitos ya forman parte de ti?. Y además sientes mucha satisfacción de que ya formen parte de vida. ¿Cómo podrías enriquecerlos?. Dentro de ese hábito que ya tienes instaurado, ¿podrías añadir algo que hiciera que abordaras 2 hábitos en uno?. Piénsalo, es más fácil apoyarse en nuestras fortalezas para instaurar nuevos aprendizajes que crear un hábito nuevo desde cero. 
  • Rodéate de buenas personas que te inspiren. A veces, no necesitas buscar personas que tengan un nivel mucho más alto que tú en algo que quieras dominar. Es casi, a veces, más importante, que te provoquen, que te inspiren con sus hábitos, que te emocionen.
  • Empieza por comprometerte en algo, lo que sea. Elige un periodo de tiempo y una actividad o compromiso que capte tu atención. Da igual, si es una actividad que te lleve a los objetivos que tienes en la cabeza o no. Simplemente practica el hecho de comprometerte en algo y permítete descubrirte en ese reto.
  • Establece los días en los que vas a invertir en los pasos hacia tu objetivo. No necesitas que por ser un hábito, realices esa actividad todos los días. Basta con que establezcas un periodo de implicación que no abandones. 
  • Céntrate en ti mismo. Deja a un lado por algunos momento a los demás. Reserva ratos de desconexión presencial y digital. Pon el foco en ti mismo, en tu curiosidad, en tu aprendizaje, en cómo te sientes, en qué quieres que sea tu próxima ilusión.

Actividad Recomendada

Responde tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, la respuesta a las siguientes cuestiones.

  • ¿Cuáles pueden ser tus pequeños “hábitos atómicos” con los que te quieres comprometer?
  • ¿Qué puedes preparar con antelación para asegurar que los realizarás?
  • Revisa, ¿Qué hábitos ya tienes consolidados a los que les puedes añadir un micro hábito compatible?
  • ¿Con qué personas que te inspiran quieres tener más interacción?
  • ¿Qué pequeño reto puedes asumir (da igual de que tipo)?
  • Reflexiona, ¿Qué días invertirás en tus “hábitos atómicos?
  • ¿Qué necesitas limitar para poder centrarte en ti mismo?

Sé un guerrero de tu mente para conseguir tus objetivos

Ser un “guerrero de tu mente”. Concepto que nos proporciona Patrick Ebdlab, autor de The Self-Discipline Blueprint. Coincido plenamente en el mensaje que nos envía y así lo he comentado muchas veces. 

La ventaja de hoy, es que tienes acceso a muchísima información útil. Seguramente lees muchísimos artículos a la semana. Ahora bien ¿en qué mejoran tu vida?. ¿Cuánta aplicación práctica has sido capaz de darle a tus lecturas?. 

De hecho, me sorprende y admira cuando una persona viene a mi consulta, con varios de mis artículos subrayados, con preguntas anotadas y con conclusiones sobre sus próximos pasos a realizar. Es fantástico :-). Estas personas podemos decir, según el autor que son “guerreros de su mente”. ¿Cómo vas tú?. ¿Aprovechas lo que encuentras cuando lees?.

Así, mira, un pequeño objetivo que quizá pueda gustarte es convertir tus aprendizajes en acciones tangibles. Hábitos, al fin y al cabo, que puedan crear oportunidades de mantener tu autoestima y motivación en permanente activación. “Quien no hace, se pierde oportunidades”.

7 estrategias importantes para conseguir tus objetivos

Volviendo al autor, Patrick Ebdlab, nos propone 7 +1 estrategias para mantener este “guerrero de la mente” en estado activo:

  1. Celebra, sino lo has hecho ya lo que has conseguido en el año anterior. Es un buen hábito para construir el sentido de auto-eficacia, revisar los logros pasados.
  2. Cuida los aspectos básicos de tu vida: nutrición, descanso y movimiento.
  3. Conoce y elige las “piedras angulares” de tu vida. Lo que es más importante para ti y quieres que permanezca presente en tu vida.
  4. Crea cambios duraderos y sostenibles en el tiempo. Para ello, necesitas tener en cuenta cómo equilibrar tu lado racional y emocional.
  5. Optimiza tu flujo de trabajo y de felicidad.
  6. Periódicamente reconoce tus progresos, felicítate y recompénsate. Revisa también qué has descubierto sobre ti mismo en tu evolución.
  7. Implícate en eliminar o reducir al máximo tus distractores más adictivos.
  8. Sé una buena conciencia con la que conversar. Convierte en tu mejor aliado.

Conclusión

Recuerda para hacer fáciles tus objetivos y no perder la motivación, ten en cuenta estas recomendaciones:

  • Centra tu atención en los pasos inmediatamente posteriores que provoquen tu curiosidad.
  • Desarrolla hábitos.
  • Piensa en pequeño.
  • Sé un «guerrero de tu mente» y ponte manos a la obra para que lo aprendido se convierta en algo tangible.
¿Cuál es el siguiente paso que quieres hacer para conseguir tu objetivo?
¿Con qué paso que sea nuevo y provoque tu curiosidad quieres comprometerte para aprender más y profundizar?
¿Qué paso pequeño puedes dar que genere un gran impacto?

Y si te apetece y puede ayudarte...

12 formas de no ser productivo y perder el tiempo

12 formas de no ser productivo y perder el tiempo. ¿Lo has pensado?. Es posible que tengas al menos, 12 fuentes de riesgo en las que puedes no estar siendo productivo. Con el consiguiente estrés que supongo que te genera.

Se acerca final de año. ¿Cómo vas a llegar, agotado o bien?. Quizá sería un buen momento para analizar tus hábitos de trabajo. Posiblemente también vendría bien, ver cómo estás trabajando con tus compañeros o colaboradores. ¿Y si tomarás algunas decisiones?. Si revisaras los últimos 3 meses ¿Cómo dirías que ha sido vuestra organización?.

Te propongo hoy que revises conmigo, al menos 12 riesgos. 12 formas de no ser productivo y perder el tiempo. Insisto con el consiguiente desgaste emocional que conlleva. Y quizá puedas reducir. ¿Te tomas unos minutos para revisarlo por si acaso puedes mejorar en algo?.

12 formas de no se ser productivo y perder el tiempo

Cómo estresarse con la gestión del correo

Notificaciones de correo

Responder los correos conforme llegan a tu bandeja de entrada te estresa. ¡Claro!. Estás interrumpiendo tu flujo de concentración con notificaciones constantes. Así, no te concentrarás, no avanzarás en las tareas de más valor.

Programa y planifica

Elige 2-3 momentos programados en la mañana. Otros 2 por la tarde para consultar y responder al correo. Cierra el correo o bloquea las notificaciones. Evita estar constantemente atendiendo al email. Si es algo urgente, no te preocupes que la gente llama por teléfono.

El email: lista de tareas

Usas el correo como lista de tareas, y claro se van acumulando. La bandeja de entrada o la carpeta de pendientes siempre está llena. Agobia bastante ya sólo la visualización de esta información. No tienes claro el plazo de entrega, pero ahí están diciéndote que todavía no lo has atendido.

El email es un medio

El email, es un medio para comunicarnos cuando no existe urgencia y se da un plazo de trabajo. Úsalo bien y enseña a otros a usarlo. Un email necesita incorporar claramente la demanda y el plazo de respuesta. Conforme llegue esa demanda vincúlalo a tu gestor de tareas. O crea una tarea con la información clara y la fecha de entrega.

Revisas y acumulas

Sueles ir revisando cada email para ver qué tienes que hacer. Sino es urgente o lo tienes que estudiar con más calma, lo sigues dejando en pendientes. Respondes los correos fáciles o los urgentes. La bandeja de entrada sigue acumulando. Y cada vez que entra un correo haces lo mismo. Pierdes el tiempo cada vez haces trabajo doble. El de descarte y el de decisión sobre que hacer.

Haz en el momento

En esos momentos programados de consulta de la bandeja de entrada, haz siempre algo. Con todo. Es necesario responder, responde. No es urgente, planifica tu respuesta o la tarea demandada. Sólo estás en copia, crea reglas para que esos correos vayan a una carpeta especial, ya los revisarás.

Revisas un documento

Utilizas el email para revisar y dar feedback sobre un documento. Al final, te encuentras con 5 correos de ida y vuelta. Has estado abriendo el correo, abriendo el documento y escribiendo otro correo cada vez. Demasiadas minitareas que te quitan tiempo y pierdes eficacia.

Trabaja on line

Hoy todos disponemos de una manera u otra de algún medio para trabajar online. Aprovéchalo. Trabaja sobre el documento, y apunta todos los comentarios que necesites. Se actualiza en el momento y te permite consultar su evolución al instante. Aprovecha las plantillas, los esquemas, etc., para que de antemano sepamos conjuntamente que sé necesita hacer en ese documento.

Cómo perder el tiempo en las reuniones

Clones de otra reunión

Son reuniones periódicas en las que siempre hacemos lo mismo y conseguimos lo mismo. Es decir, no mucho. Se informa, se pregunta, responden siempre los mismos. Un aburrimiento, una pérdida de tiempo más con todo el trabajo que tienes por hacer. Además se suelen alargar porque la persona que dirige la reunión de repente es creativa y los asistentes no están preparados.

Toma decisiones

Haz algo distinto. Lo primero valorar si la frecuencia de esa reunión es adecuada. Analiza si todos los asistentes son necesarios durante toda la reunión. Proporciona una tarea clara para cada asistente en la reunión. Si no es necesaria, no la hagas. Cambia la metodología de la reunión. Invierte en pensar cómo hacerla más dinámica y que participen todos con un motivo, un sentido y un orden.

Todo el tiempo

Se os va de las manos el tiempo dedicado a cada reunión. No se respeta la hora de inicio, tampoco la de salida. Sobre todo esas reuniones que son imprevistas. Estáis más pendientes de todo lo que hay por hacer en el día que en el motivo de la reunión. No controlas nada, porque sabes más o menos cuando entras a la reunión pero no cuando sales.

Una fecha y un plazo

Programa hora de inicio y hora de salida. Planifica los hitos a tratar en la reunión y la tarea exacta que tienen que hacer los asistentes en esa reunión. Envía convocatoria de reunión con tu calendario a todos los asistentes y añade el motivo de la reunión, las tareas y la información que necesitan prepararse. Permite la asistencia parcial de algunos asistentes. Si la reunión es urgente, tómate unos minutos para organizar lo que vas a hacer en la reunión y cuáles son las tareas. Antes de entrar prepárate.

Todos tomamos nota

En las reuniones cada uno toma nota de lo suyo. Utiliza la libreta de papel "para todo" que tiene en la mesa de trabajo. ¡Ah, luego cuando puedas, lo pasarás a limpio o a algún momento on line. Realmente está llena de tachones, de listas repetidas. No sabe cuándo las escribió, pero si están apuntadas sería importante. La verdad es que luego cuesta mucho encontrar y acordarse de la información importante. Y así todos...

Online y compartido

Deja el papel, quieras o no estamos en la era on line. Y para algo está, para ahorrarnos tiempo y diversas interpretaciones sobre una misma información. A ser posible, en la reunión que una sola persona se dedique a tomar nota on line. A ser posible un gestor de notas (Evernote, Google Keep, o similar). Lo mejor que cada acuerdo, responsable y fecha quede registrado, bien en una nota compartida o fenomenal si es ya en nuestro gestor de tareas on line y compartido. Desde el momento que se escribe está disponible para todos. No pierdas el tiempo en pasarlo a limpio, escribir un mail, enviarlo, etc...

Cómo perder el tiempo con interrupciones

El teléfono no para

El teléfono de la mesa no para de sonar. Por si fuera poco, también tienes el móvil, quizá de empresa y además el personal. ¿Mola eh :-)? ¡Ah! y estás intentado responder correos conforme llegan y además concentrarte en un trabajo importante que necesitas entregar en 1 día o 2. Es genial, ¿a qué si?. Tu concentración disminuye, además te estás estresando. Respondes a las llamadas pero rápido, así duran poco tiempo. Pero te das cuenta que quedaban cosas por concretar. Lo mismo pasa con los correos. Y además has retomado 7 veces ese documento que tienes que preparar.

Organiza y acuerda

Sobre todo respira. Yo me he estresado sólo de escribir el apartado anterior y de imaginarlo :-). El objetivo es reducir las interrupciones al máximo posible. Las urgencias no las podrás organizar, pero lo demás sí. Cuando quedes con alguien para que te llame dile fecha y hora más conveniente para ti. Si tienes que hacer llamadas tú, organízalas para hacerlas todas juntas, prográmatelas en un día y una hora concretas. Acuerda con un compañero, horas en las que cada uno se ocupe del teléfono para que el otro pueda trabajar tranquilamente. A no ser que se "queme algo" puede otra persona tratar de atender la llamada.

Demasiadas preguntas

Compañeros, colaboradores... tienden a interrumpir tu ritmo de trabajo con sucesivas preguntas. Añadido al ítem anterior, llamadas y mails, se hace muy difícil que puedas trabajar bien. A veces, son preguntas urgentes, pero la mayoría no lo son. Además, podían haber buscado esa información que te piden por ellos mismos. Pero es más fácil que les respondas tú , además eres tan amable... 🙂

Agrupa consultas

He observado, que en las empresas, la mayor parte de las interrupciones se pueden evitar o agrupar. Mucha gente tiende a preguntar al compañero o a su responsable porque es más cómodo. Pero no eficiente para el ritmo de los proyectos. Consigue que todo el mundo sepa de dónde puede sacar un dato o una información. Comparte documentos y planes con los demás, de manera que puedan tener acceso y ser más autónomos. A veces se interrumpe, por que no se sabe cuándo vas a atenderles, por si luego no estás. Acuerda, minireuniones para agrupar consultas al final de la mañana o del día. De manera que se reduzca la incertidumbre de los demás. Pon a tu disposición tu calendario y agenda para que las personas agrupen todas sus dudas y reserven un tiempo contigo.

No sabes cómo seguir

A estas alturas has perdido tanto el "norte" qué no sabes cuáles son las prioridades. A veces, te es difícil averiguar por dónde sigues después de tanta interrupción, llamada o email. Estás posiblemente cansado y distraído, porque has "apagado demasiados fuegos". Es posible que acabes llevándote trabajo a casa, porque estás más tranquilo. O que mañana te vengas muy pronto a trabajar así no te interrumpen tanto. También es posible que hoy acabes más tarde de lo normal.

Gestión de prioridades

¿Cuáles son las prioridades para este año?. ¿Y para cada mes? ¿Cuáles son las prioridades para cada semana?. Ese es tu "norte". No lo pierdas de vista. Un buen gestor de proyectos te ayudará a mantener la imagen temporal de los proyectos y trabajos que tengáis que hacer. Si tenemos el macro claro, el micro es más fácil. Crea el hábito de ser proactivo con los trabajos y proyectos.

Cómo no llegar al plazo de tus tareas

Se te olvidan tareas

A estas alturas has perdido tanto el "norte" qué no sabes cuáles son las prioridades. A veces, te es difícil averiguar por dónde sigues después de tanta interrupción, llamada o email. Estás posiblemente cansado y distraído, porque has "apagado demasiados fuegos". Es posible que acabes llevándote trabajo a casa, porque estás más tranquilo. O que mañana te vengas muy pronto a trabajar así no te interrumpen tanto. También es posible que hoy acabes más tarde de lo normal.

Programa todo

¿Cuáles son las prioridades para este año?. ¿Y para cada mes? ¿Cuáles son las prioridades para cada semana?. Ese es tu "norte". No lo pierdas de vista. Un buen gestor de proyectos te ayudará a mantener la imagen temporal de los proyectos y trabajos que tengáis que hacer. Si tenemos el macro claro, el micro es más fácil. Crea el hábito de ser proactivo con los trabajos y proyectos.

No eres proactivo

Consideras que no tienes tiempo para ser proactivo. Crees que eso no es posible en tu trabajo. Las urgencias, los imprevistos y demás características de tu trabajo y de tu sector te impiden pensar por adelantado. Piensas que en tu puesto de trabajo no es posible. Además no tienes tiempo de pararte a pensar.

Gestiona por adelantado

En todos los trabajos hay un margen de maniobra para la proactividad. Sencillamente necesitas querer buscar un momento para considerar en qué margen de posibilidades quieres invertir para ser proactivo. Da igual si sólo es un 20%. Ya es más de lo que tienes. Y siempre que puedas mejorar este margen, podrás asumir mejor las urgencias y los imprevistos. Busca un momento tranquilo. A veces media hora o una hora es suficiente para organizar y planificar por adelantado esas tareas que puedes prever. El objetivo es controlar lo controlable.

Conclusión. 12 formas de no ser productivo y perder el tiempo.

Repasemos. Revisa cuáles son los puntos dónde puedes perder tiempo y eficiencia en tu trabajo. 

  • Constantes notificaciones de entrada de correos.
  • Convertir el correo en una lista de tareas.
  • Revisar emails varias veces.
  • Crear conjuntamente trabajos por correo.
  • Reuniones repetitivas y aburridas.
  • Demasiado tiempo por reunión.
  • Pérdida de tiempo, por escribir los acuerdos de la reunión varias veces.
  • Gestión ineficaz de llamadas telefónicas.
  • Consultas constantes que interrumpen tu trabajo.
  • No saber cuáles son las prioridades. Te has descentrado.
  • Olvido de tareas a realizar.
  • Trabajar de forma reactiva, según surge la necesidad.
Y tú, ¿dónde pierdes el tiempo?
¿Qué pequeños cambios podrías hacer para ser más productivo?
¿Cuánto de verdad quieres trabajar con más tranquilidad?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Toma las riendas de tu vida, practica el auto aprendizaje

Septiembre es buena época para dirigir tu vida de nuevo. Final de año también lo es. Son momentos clave del año en el que nos planteamos después de un descanso, ¿cómo seguimos?.

La verdad, es que cualquier momento es bueno. Aquel momento que tú decidas para tomar las riendas de nuevo y dirigir tu vida, ese es el bueno. Tampoco te dejes llevar excesivamente por cuándo lo hacen los demás. Sigue tu ritmo y la llamada de tu inquietud personal.

Considero que una de las capacidades que más presente está en las personas que tienen sensación de dominio de su vida, es el auto aprendizaje. Analízalo conmigo. Piensa en esas personas a las que admiras. Esas personas que se sienten bien consigo mismas, que se sienten en equilibrio consigo mismas y con el mundo. Suelen ser personas con una gran capacidad de ser conscientes de:

  • Cómo son
  • Cuáles son sus emociones
  • Qué quieren llegar a ser
  • Cuáles son sus mejores fortalezas 
  • Cómo pueden aprovecharlas para conseguir tus objetivos
  • Qué plan llevarán a cabo para conseguir ser mejores y alcanzar sus resultados

De estos 6 puntos, ¿cuál es aquel que tienes más claro?. ¿Cuál es el punto sobre el que necesitarías profundizar?. Toma las riendas de tu vida. Practica el auto aprendizaje.

Toma las riendas de tu vida, practica el auto aprendizaje

El aprendizaje auto-dirigido describe el proceso en el que las personas toman la iniciativa, con o sin la ayuda de otros, de diagnosticar sus necesidades de aprendizaje, definir sus metas de aprendizaje, identificar los recursos materiales y humanos necesarios, elegir e implementar las mejores estrategias de aprendizaje y de evaluar los resultados de su aprendizaje.

Knowles, M., Self-directed learning: A guide for learners and teachers (Prentice-Hall, 1975) Tweet

Para mi, esta definición no tiene desperdicio. Fíjate:

  • Valorar qué es lo que necesitas aprender
  • Definir tus metas
  • Identificar recursos necesarios
  • Elegir estrategias
  • Evaluar resultados
  • Con o sin ayuda externa

Podría ser 6 pasos geniales para empezar a dirigir tu vida, sea que necesites tomar las riendas de tu vida a nivel personal o profesional. ¿Podrías empezar a pensar en ello?. Cuando tú decidas tomas las riendas de tu vida.

Cómo aprendemos los adultos

Sí, a veces parece que se olvida que en los procesos para conseguir las metas que uno mismo se ha propuesto, se necesita aprender. Se tiende a creer que, pensar en hacerlo, es conseguirlo. Y no es así. En cualquier proceso de cambio o de redirección se necesita invertir en auto aprendizaje. Pero ¿qué es lo que activa tu capacidad para aprender, sobre todo, de ti mismo y de tus vivencias?. Cómo adulto que eres, te en cuenta que, se aprende mejor cuando:

  • Eliges de manera intencionada aprender.
  • Aumentas la consciencia y la reflexión de tus vivencias diarias.
  • Decides adaptarte, sobrevivir o competir.
  • Experimentas y practicas en entornos “seguros”, psicológicamente hablando.
  • Aprovechas las relaciones personales de tu entorno como fuente de aprendizaje
  • Te acompañas de buenos modelos de aprendizaje (personas que admires).
  • Reflexionas sobre los resultados y tu forma de aprender.
  • Revisas experiencias exitosas de aprendizaje de tu pasado.
  • Pones tu foco de atención en tus fortalezas como apoyo a lo que te falta por aprender.

¿Cuántas de estas medidas estás poniendo en marcha?

 

Recuerda...

Conseguir tus metas puede provocar además, aumentar tu estado emocional. Ahora bien, el proceso requiere de ser bueno en algo requiere unos pasos previos en los que te encontrarás con alguna incomodidad emocional y frustración. ¿Lo tienes previsto?. Ten en cuenta que la mayoría de las personas abandonan sus metas cuando encuentran emociones incómodas que les paralizan. Atención, forma parte del proceso. No es ese el momento para abandonar. Es justo el momento en el que necesitas prestarte más atención y ver cómo te pueden ayudar esas emociones. ¿Qué te comunica ese miedo, o esa intranquilidad que sientes?. Quizá olvidaste en tu plan, aprender algo más, inclúyelo en tu plan y sigue adelante.

Cualquier proceso de aprendizaje y cambio nunca es ascendente directo. Más bien, responde a un patrón de altibajos con tendencia ascendente hasta que lo consigues. Crea un plan para los momentos bajos.

4 pasos previos para tus nuevos aprendizajes

A veces, incluso antes de realizar el plan para conseguir tus metas puede ser beneficioso realizar un pequeño análisis. ¿Qué hábitos que realizas en tu día a día pueden impulsar y apoyar lo que realmente quieres conseguir?. Cuando decides hacia dónde quieres dirigirte en tu vida personal o profesional, es muy posible que te des cuenta que algunos de tus comportamientos habituales en ese momento dificultarán tu aprendizaje y cambio. Otros comportamientos que realizas, sin embargo pueden ayudarte. ¿Qué te parece si los revisas?

Piensa en qué puedes:

  • EMPEZAR. Empezar a hacer, decir, qué hábitos nuevos te gustaría incorporar
  • AUMENTAR. Qué comportamientos que ya realizas puedes hacer con mayor frecuencia
  • PARAR. Qué necesitas dejar de hacer ya mismo.
  • REDUCIR. Qué comportamientos te van a ayudar mejor si reduces su frecuencia.

Toma notas, donde quieras. Empieza ya. Abre una nota de móvil o tu libreta preferida. Escribe estos 4 ítems. Comienza a responder y a hacer una lista por cada punto. Puedes completarla más tarde y mantenerla activa diariamente. Revisa y marca también lo que ya estés consiguiendo. 

Tu agenda de aprendizaje

Ahora ya, es importante que crees tu propio AGENDA DE APRENDIZAJE. Una agenda de aprendizaje incluye tener clara una foto final de lo que queremos conseguir, una foto de nuestra situación actual, identificar las diferencias entre ambas, definición de objetivos y plan de hitos a conseguir y acciones que realizaremos para conseguirlo. 

Estos elementos de tu agenda de aprendizaje ayudarán a tu cerebro a trabajar desde el funcionamiento del Sistema Nervioso Parasimpático. Cuando activamos este sistema nervioso, nuestras mejores capacidades cognitivas se ponen en marcha. Así, se permite que capacidades mentales como la búsqueda de soluciones, la creatividad, capacidad de adaptación y resiliencia.

Acordémonos también que en este proceso nos encontraremos también con emociones incómodas, que aprovecharemos para seguir adelante. Ya que en todo proceso de aprendizaje y cambio se necesitan alternar emociones positivas y otras emociones más incómodas. Es decir, necesitaremos aprender a manejar tanto la activación del Sistema Nervioso Parasimático (SNPS, responsable de la creatividad y la adaptación) como el Sistema Nervioso Simpático (que se activa cuando estamos ante situaciones que nos producen miedo o incomodidad)

¿Cómo puedes organizar tu agenda de aprendizaje?. ¿Qué necesitas reflexionar primero para dirigir tu vida hacia los nuevos objetivos?

  • Elige el área de tu vida sobre la que quieres volver a tomar las riendas o ser mejor.
  • Identifica en que se parece tu situación ideal con la situación real en la que te encuentras ahora.
  • Piensa también, en que se diferencia tu situación ideal con la situación real en la que te encuentras ahora.
  • Escribe a continuación, cuál será el impacto de desarrollarte en esa área de tu vida que quieres conseguir.
  • Define claramente cuáles son tus objetivos. Ya sabes, procura que tus objetivos, sean retadores, específicos, medibles, alcanzables, importantes para ti y con un plazo de tiempo. 
  • Para cada objetivo marca diferentes hitos, recursos y acciones que te van a ayudar a conseguirlo.

Visualiza la "foto" final

Aprovechando todo el potencial que te proporciona tu capacidad para soñar, permítete imaginar. Imaginar, permite que te veas a ti mismo pensando, comportándote y sintiéndote como quieres. Crea una huella en tu cerebro en la que se empieza a grabar el nuevo aprendizaje, dirigiendo tu atención a lo que quieres conseguir y aprender. Además, se activa nuevamente el SNPS que mantiene activa tu motivación gracias a la liberación de hormonas responsables del placer y del bienestar.

Para visualizar y permitirte soñar (por escrito o a nivel mental) de forma sostenible para alcanzar tus objetivos empieza a:

  • Dibujar una linea desde hoy hasta la fecha en la que quieres haber conseguido ese cambio en tu vida.
  • Imagina qué emociones sentirás en todo el proceso.
  • Trata de visualizar si hay alguien más contigo en el camino y al conseguir tu meta.
  • Piensa en que te dirán esas personas que te van a acompañar en el camino y cuando llegues a tu objetivo.
  • Viendo el resultado final de cómo habrás conseguido aprender o cambiar, trata de imaginar que consejo puedes darte a ti mismo hoy.
  • Identifica los obstáculos con los que te encontrarás.
  • Define cuál es el principal motivo que te mantendrá en el camino a tus objetivos.

Pide ayuda si lo consideras

Aunque seas el principal motor de esta nueva etapa de tu vida o de este proceso de cambio y aprendizaje, cuenta con ayuda si lo consideras. Sea alguien a quien admires, un mentor o un coach o un psicólogo. Según tus necesidades, prepara y define bien cuál es la ayuda que necesitas. Piensa en estas ideas para que esas personas puedan ayudarte mejor:

  • Cuáles son tus expectativas.
  • Cómo vas a definir el área de compromiso.
  • Nivel de flexibilidad.
  • Los retos que tu quieres afrontar.
  • Los resultados que quieres conseguir.
  • Feedback que necesitas recibir.

Ideas clave. Toma las riendas de tu vida, practica el auto aprendizaje.

  • Recuerda tener presente el poder tu capacidad de auto aprendizaje para tomar las riendas de tu vida.
  • Ten presente en qué momentos los adultos aprendemos mejor.
  • Empieza con los 4 pasos previos a tu nuevo objetivo.
  • Plantea bien tu agenda de aprendizaje.
  • Visualiza la «foto» final.
  • Pide ayuda si lo consideras.
¿Qué quieres conseguir en esta nueva etapa?
¿Cuál es el motivo principal de este cambio que quieres conseguir?
¿En qué te apoyarás para potenciar tu capacidad de auto-aprendizaje?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Revisa tus técnicas de estudio para ser más eficiente

Revisa tus técnicas de estudio para ser más eficiente. ¿Lo has pensado?. Si eres estudiante, vale la pena que hagas un pequeño stop para analizar cómo estás estudiando.

Los grupos de alumnos con los que suelo trabajar suelen comunicar bastantes dudas de cómo ser más eficiente en su estudio. Pequeños cambios en sus estrategias de estudio hacen que obtengan mejores resultados.

De hecho, darse cuenta de que no avanzas en tu estudio suele ser un motivo de ansiedad añadido a la intranquilidad del propio examen. ¿Qué te parece si revisas cómo estás estudiando?.

Las técnicas de estudio y sus estrategias están ampliamente investigadas. Hay claramente una serie de hábitos que funcionan mejor. Sin embargo, algunos hábitos muy frecuentes en estudiantes crean falsas expectativas. Es lo que se llama la «ilusión de aprendizaje». Crees que te lo sabes, pero a la hora de hacer un test, o simulacro de examen te das cuenta que no es así.

Veamos hoy algunas ideas que te pueden ayudar.

Revisa tus técnicas de estudio para ser más eficiente

Aprovecha estas ideas para descubrir cuál puedes cambiar o reforzar. 

Planifica tu estudio y si es necesario vuelve a planificar

Este es un tema especialmente difícil para algunos estudiantes. Sobre todo para los estudiantes que combinan el estudio con otras obligaciones familiares o laborales. ¿De dónde saco tiempo?. 

Lo primero es ser consciente que has tomado una decisión. Estudiar y alcanzar la plaza o el título que quieres tener. Es importante ser coherente con esta decisión. Asume cual es tu nivel de compromiso con el estudio. Y entonces, con ese nivel de compromiso, crea tu propia planificación hasta el día del examen. Planifica tiempo de estudio y de descanso. Ambos son importantes.

En caso de que tengas horarios que cambian, imprevistos u otras dificultades que afecten a tu planificación, no te rindas. Vuelve a planificar cuanto sea necesario. Ahora bien, no pierdas de vista la fecha de examen y todos los temas que quieres abordar.

Ser eficiente en el repaso de lo que has estudiado

Muchos estudiantes repasan lo estudiado releyendo el tema o conceptos importantes. La verdad es que se ha comprobado en diversas investigaciones que este hábito no tiene demasiado impacto en el aprendizaje.

Realmente REPASAR es super importante. Casi podríamos decir que es el indicador de éxito de un estudiante. Ahora bien, REPASAR lo estudiado significa que has sido capaz de recuperar el contenido estudiado «desde cero». Sin mirar. Es decir, tu cerebro ha podido recuperar la información sin ayuda de la lectura repetida. Es el número de veces que eres capaz de recuperar  el contenido estudiado (sin mirar nada) lo que asegurará tu nivel de aprendizaje el día del examen.

¿Cómo puedes REPASAR de forma eficiente?

  • Haz tests.
  • Realiza simulacros de examen.
  • Apúntate posibles preguntas importantes y trata de responderlas un tiempo después.
  • Incluye en tu planificación, un tiempo para repasos. Cuantos más mejor.

Practica lo estudiado de forma distribuida en el tiempo. No practiques todo de golpe.

Es muy frecuente entre estudiantes de todos los niveles, «pegarse un atracón» de estudio de la teoría. Y luego posteriormente, «pegarse otro atracón» para realizar la práctica, sean ejercicios, preguntas o tests.

Las investigaciones sobre el aprendizaje demuestran que una práctica combinada con el estudio y distribuida en el tiempo tiene mejores resultados. Así que, evita concentrar la teoría o la práctica en periodos largos de tiempo. Al contrario, trata de combinar en un mismo día o incluso semana, ambos tipos de aprendizaje.

Además de que te aburrirás menos estudiando, es mucho más  eficiente a la hora de asentar conocimientos. Recuerda se retiene mejor lo aprendido cuando distribuyes en el tiempo la práctica de lo que has estudiado. 

Explica por qué has acertado la pregunta o el problema que tienes que resolver

Es genial cuando resulta que has acertado con la pregunta del test que tenías que realizar o del problema que tenías que resolver ¿A que sí? 🙂 Estoy segura de ello. Para potenciar más ese aprendizaje asienta mejor ese acierto de tus conocimientos.

Añade una explicación bien mental o por escrito de  por qué has acertado esa pregunta o problema. ¿Por qué elegiste esa opción del test como la correcta?. ¿Qué te hizo resolver el problema de esa forma y no de otra?. ¿Cómo priorizaste el contenido que tenías que responder ante esa pregunta de reflexión breve de tu simulacro de examen?

El aprendizaje se consolida de manera más sostenible en el tiempo cuando razonas y te explicas a ti mismo por qué lo acertaste y cuál fue el proceso mental que utilizaste. 

Evita estos malos hábitos para estudiar

  • Relectura para repasar. No sirve demasiado. Es mejor usar técnicas o ejercicios que te permitan repasar y recordar lo aprendido desde cero.
  • «Subrayar y así memorizo al mismo tiempo». En este paso del estudio lo único que haces es identificar en el texto lo más importante. No lo utilices como única técnica de memorización. Subraya después de haber comprendido lo que lees y luego memoriza y aprende.
  • Revisar un problema o pregunta de test y mentalmente pensar «Ah sí, esto era… vale ya me lo sé». Necesitas efectivamente resolver el problema o elaborar bien la respuesta. Pensar que lo sabes, no es sabérselo.
  • Esperar hasta el último plazo o momento para estudiar. El cerebro y el aprendizaje son como un músculo. Entrénalo para resultados óptimos.
  • Practicar siempre el mismo tipo de preguntas o problemas. Tu cerebro necesita generar conexiones y unir todo el conocimiento que necesitas aprender. Combina distintas técnicas y tipos de contenido para repasar.
  • Hacer un test o resolver un problema antes de haber estudiado. Además de que puedes desmotivarte, le estás pidiendo al cerebro que realice una tarea para la que no está preparado. Prepárate, estudia primero y luego ¡pruébate!.
  • No consultar o resolver dudas, tratando de memorizar sin comprenderlo. Lo que no comprendes es mucho más difícil de memorizar. Y por consiguiente más difícil de recuperar esa información en el momento del examen. Resuelve tus dudas con tu profesor, o buscando la información en los textos de estudio. Recuerda que los exámenes evalúan también el razonamiento del aprendizaje.
  • Estudiar con la tele o el móvil. Tu capacidad de concentración debe ser máxima y totalmente enfocada al tema de estudio. Si te pones la tele porque te mantiene más despierto o te activa, cambia las técnicas de estudio pero no limites tu capacidad de concentración.
  • Dormir poco. El sueño repara física y psicológicamente. Además limpia la información del día a día, quedándose con lo importante. Respeta el sueño ya que te ayudará a asentar los conocimientos aprendidos. 

Resuelve los problemas personales o decide cuándo lo harás

  • Si hay algo que te preocupa resuélvelo y luego ponte a estudiar. O puedes también planificar en qué momento lo harás. Hasta entonces, concéntrate en estudiar.
  • En caso de sentir ansiedad o intranquilidad. Para. Haz alguna actividad relajarte y luego vuelve a estudiar.
  • Practica el deporte o alguna actividad física como un paseo.
  • Analiza si tu estrés tiene que ver con el proceso de estudio o es por otro motivo. En cualquier caso toma decisiones para sentirte mejor.
  • Evita la culpabilidad por dejar desatendidos a tus seres queridos o algunas de tus actividades habituales. Lo van a entender. Planifica en esta etapa de tu vida, cómo quieres hacer para sentirte bien.
  • Practica la atención plena. Haz ejercicios para aprender a concentrarte en una sola cosa cada vez. Si estudias, estudia con la mayor concentración. En caso de disfrutar un rato con amigos y familiares, sólo disfruta. 
  • Confía en ti. Revisa otras ocasiones en que has conseguido logros similares a este. Tienes muchas habilidades, ponlas en marcha.
¿Qué significa para ti esta etapa de estudio?
¿En qué te has dado cuenta de que no estás consiguiendo los resultados de aprendizaje que esperabas?
¿Qué puedes cambiar para potenciar el éxito en tus hábitos de estudio?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Qué hacer con jefes tóxicos que matan tu motivación

Sí definitivamente en los últimos meses está habiendo un aumento de personas que optan por plantearse un servicio de psicología/coaching porque no pueden más. Viven constantemente, y durante más de un tercio de sus días, en constante malestar y ansiedad. Son personas que se encuentran en un entorno laboral tóxico, desmotivador y sin expectativas de que mejore.

Se encuentran con que sus jefes, que no líderes, les están haciendo la vida imposible. Bien sea porque su jefe tiene una visión muy particular de cómo dirigir. O también, porque, el entorno empresarial y los valores de la empresa está creando unos hábitos de dirección en toda la empresa que matan la motivación de los colaboradores.

Soy de la opinión que por lo general las personas tienen su propio punto de motivación, y salvo algunas excepciones, la gente viene “motivada de casa”. Al líder corresponde como mínimo no matar esa motivación, e incluso potenciarla, y dar cuerda a esa motivación para que la persona de lo mejor de sí mismo.

Ahora bien, es en ese punto mínimo donde encontramos verdaderos ejemplos de un mal liderazgo.

Qué hacer con jefes tóxicos que matan tu motivación

Sé que en algunos entornos empresariales existe una gran presión por los resultados de venta y demás indicadores. Pero bueno, como en todas las empresas. A nadie se le escapa que el desempeño necesita ser lo más eficiente posible para que la empresa sea sostenible. Pero, ¿cómo se está potenciando el desempeño de los colaboradores?.

¿Se potencia, o se presiona y amenaza?

Parece que fuera mentira, pero sigue habiendo entornos donde se cree que la amenaza, la humillación, el constante control y la comunicación destructiva van a conseguir que un trabajador de su máximo desempeño.

¿Cuál es el perfil de un jefe tóxico que mata tu motivación?

  • Controlan resultados y procesos hasta el más mínimo detalle.
  • No proporcionan nunca un feedback positivo. Parece que nada está bien nunca.
  • Utilizan una comunicación destructiva con intención de amenaza sobre el puesto de trabajo.
  • Ponen el foco únicamente en los resultados, no en las actitudes, en los esfuerzos, o en los pequeños cambios y avances.
  • Establecen objetivos cada vez mayores.
  • No proporcionan ayuda.
  • Tampoco establecen seguimiento para redirigir esfuerzos, energía o métodos de trabajo. Sólo exigen.
  • Sus intervenciones suelen ser más uno a uno que en equipo para controlar quizá mejor la manipulación y los mensajes contradictorios. Con lo que la consciencia de equipo se pierde. Cada colaborador se centra en cumplir lo máximo posible con su trabajo.
  • No proporcionan conversaciones inspiradoras o de ayuda para potenciar el desempeño de los colaboradores. Sólo señalan lo que no se está consiguiendo.
  • Evitan establecer nuevos planes de acción acordados con cada colaborador.
  • Son tóxicos en sus comportamientos y conversaciones diarias. El colaborador evita lo máximo posible encontrarse o hablar con su jefe.
  • Usan la amenaza de perder el empleo como motivo impulsor para que el colaborador reaccione.
  • Cuando ven que la amenaza no funciona, porque a veces no es tan fácil crear un despido, castigan con la ignorancia y el desprecio al colaborador. Cuando por casualidad quieren recuperar algún tipo de comunicación con el colaborador comprueban que han perdido toda confianza de su colaborador.
  • Los colaboradores perciben que a su jefe no les importa lo más mínimo las personas ni el equipo. Sólo interesa los resultados y las comisiones de venta.

¿Cómo impacta un jefe y una empresa tóxica en las personas?

Como os comentaba en el último año estoy recibiendo a clientes que necesitan armarse de seguridad psicológica y emocional para aguantar este tipo de entornos. O incluso, necesitan volver a recuperar su autoestima para poder tomar nuevas decisiones en cuanto a su futuro laboral.

El punto clave que en muchos momentos se plantean es ¿cómo voy a aguantar los 20-30 años de vida laboral que me quedan trabajando así?

Veamos que consecuencias psicológicas están viviendo desde estas relaciones tóxicas con sus jefes y empresas:

Desmotivación general

Sienten que no hay un horizonte claro a nivel profesional. No son capaces de visualizar una imagen futura nítida y motivadora en la que se vean creciendo personal y profesionalmente. Su sensación es que “les toca aguantar” lo máximo posible, hasta que definitivamente les despidan o tengan que cogerse una baja por depresión o ansiedad.

Relaciones negativas o nulas en el área personal, familiar y social

Vivir de 8-10 horas de trabajo activa la suficiente desmotivación y malestar para que se agoten emocionalmente. Con lo que sus relaciones familiares se resienten y tienden a reducir sus fuentes de felicidad, porque están demasiado cansados. Se reducen las salidas con amigos o el tiempo dedicado a deporte o hobbies. La sensación es que viven en un bucle sin salida.

Disminución de la autoestima

Sensación de que “haga lo que haga nunca está bien y nunca es suficiente”. La actividad profesional es una de las fuentes importantes que permite a la persona crecer personalmente. Es un tipo de entorno que uno ha elegido porque piensa que puede aportar algo valioso y aprender. Cuando el entorno laboral no permite crecer, ni aprender, ni percibirse como valioso, el impacto negativo en la autoestima es muy grande. De hecho, si definitivamente salen de ese entorno, les cuesta visualizarse como profesionales que tienen algo que aportar.

Aumento de la ansiedad

Viven en una constante presión y situación de amenaza. Tienen presente frases tipo como, “si no eres capaz de realizar el trabajo puedes dejarlo”. Presentan síntomas de taquicardia, presión en el pecho, malestar general, tensión muscular constante, miedo, y desesperación.

Una única motivación: el salario (de momento asegurado)

Se han propuesto de momento “aguantar”. Ya que en ocasiones es el único salario que entra en sus casas. “Aguantar” es la única estrategia que de momento tienen en sus mentes ya que el mercado laboral no es fácil, y se plantean con miedo, ¿quien les va a contratar a esta edad y con esta experiencia profesional que es tan específica de esta empresa?. Cuando esta estrategia de “aguantar” se sostiene durante un largo periodo de tiempo, el cuerpo, la mente y la gestión emocional, se resienten gravemente. Así, a la persona le es más difícil todavía verse a sí mismo como valioso para otras opciones laborales.  

Urge la gestión emocional

Es el principal motivo por el que se pide ayuda en estos casos. La persona agotada mental y emocionalmente, necesita primero de todo recuperarse. Siente que ha perdido todos sus recursos psicológicos para afrontar situaciones difíciles y tóxicas. Incluso con la estrategia de “aguantar”, la persona pide urgentemente “cómo puedo aprender a que no me afecte tanto cómo me trata mi empresa y mi jefe”. Cuando pueden verse a sí mismos con más claridad y fortaleza posiblemente se planteen la posibilidad de cambiar de trabajo y realizar un plan, pero la urgencia es estar bien consigo mismos.

¿Cómo puedes lidiar con este jefe y empresa tóxicos?

  • Lo primero cuídate físicamente. Aunque te suponga un esfuerzo, incluye en tu día a día espacios para ti, para descansar, desconectar, disfrutar, hacer ejercicio, comer bien y dedicarle tiempo a tus hobbies o actividades favoritas.
  • Segundo, reserva un espacio cuando consigas bajar el agotamiento, para pensar en ti. Identifica qué necesitas en este momento de tu vida. ¿Es recuperarte emocionalmente, creer en ti, reorientar tu enfoque en el trabajo, tener un plan alternativo?.
  • Valora si puedes aceptar la posibilidad de reservar tiempos y espacios para recuperar o renovar tu autoestima, tus recursos psicológicos o la capacidad de crear un plan alternativo.
  • Pide ayuda profesional si lo consideras. No te agotes más gratuitamente.
  • Seguro que tendrás compañeros con tu mismo jefe y en tu misma empresa que están viviendo este momento de otra forma y sufren menos. ¿Qué otro enfoque podrías darle a tu etapa en esta empresa?. ¿Qué recursos personales no estás poniendo en marcha para afrontar mejor esta situación?.
  • Ante actitudes de desprecio o amenaza, o incluso manipulaciones emocionales pon límites y sé firme en verbalizarlos.
  • Distánciate emocionalmente de las actitudes tóxicas. No suelen ser nada personal contra ti. Los jefes que actúan de esta manera, en el fondo no saben, no creen, o no quieren asumir otro tipo de interacciones con sus colaboradores. Y suelen actuar así con todos. Con lo que no te ataques personalmente más de lo necesario. En la medida de lo posible céntrate en los problemas y no tanto en las emociones que se generan.
  • Toma medidas preventivas para tu desgaste emocional.

Toma decisiones para reducir el Impacto de un jefe tóxico

  • Seguramente tú tengas tus propios criterios de cómo se realiza un trabajo eficientemente, quizá aprendido de jefes anteriores, de otra etapa en la empresa. Pero desde luego tu jefe actual tiene otros criterios y te lo está haciendo ver. Quizá no de la mejor manera, pero lo está haciendo. ¿Cómo podrías aumentar su calma para reducir el impacto y el control que está ejerciendo sobre ti?
  • ¿Es un jefe estresado con mucha presión hacia resultados y números?. Seguro que las preguntas y obstáculos que le planteas le alteran más. ¿Puedes ir con soluciones más a menudo?
  • Sé asertivo y respetuoso aunque tu jefe no lo sea. Cuando este tipo de jefes se encuentra con un equipo o persona que desde el respeto y la firmeza le plantean las cosas claramente, suelen responder mejor. Lo que no beneficiará a tu salud emocional es que te des el permiso de caer en su mismo tipo de comunicación y actitudes.
  • Busca momentos para comprender los motivos por el que tu jefe actúa así. Mantiene su comportamiento porque no encuentra motivos para actuar de otra forma. ¿Qué motivos necesita para calmarse?. Si desconfía, ¿qué puedes hacer para que confíe en ti?. Si interrumpe constantemente ¿para qué lo hace?. Si controla en exceso, ¿cómo puedes anticiparte?. Procura responder a estas cuestiones desde su punto de vista, no desde tu dolor, rabia, enfado o tristeza. Gestiona tus emociones primero.

Tus emociones dependen de ti

  • Asume la responsabilidad de que sentirte mejor en esta etapa de tu vida es cosa tuya. Sé que muchas de estas recomendaciones pasan porque tú hagas un esfuerzo o cambio distinto. Piensa que eres tú el que está agotado y no te sientes bien. A no ser que puedas o quieras irte de la empresa de un día para otro, admite la posibilidad de que tienes margen de maniobra para sentirte mejor.
  • La no gestión de emociones propias y de los demás son el motivo de mayor agotamiento personal. Invierte en aprender a gestionar tus propias emociones, porque el origen de las mismas está en cómo enfocas y afrontas las situaciones difíciles o estresantes.

Admite otras decisiones cuando ya no quieras estar en ese entorno tóxico

  • Si a pesar de todo, no estás dispuesto a “adaptarte” tanto durante mucho tiempo, ve pensando en un plan B. Recupera tu energía, tu autoestima y tu gestión emocional, y admite la posibilidad de que hay más opciones laborales en las que tú puedes ser más feliz.
  • Date la posibilidad de que éste sea un momento de inflexión en tu carrera profesional. Aprovéchalo como una oportunidad si tu jefe o empresa ya no son capaces de darte nada más para aprender o crecer profesionalmente.
  • A tu ritmo, a tu velocidad, recupera tu propia motivación diseñando el resto de vida profesional.
  • Reencuéntrate con lo que quieres, con lo que es importante en tu vida y cómo podrías lograrlo.
  • Recuerda y revisa los mejores logros personales y profesionales que has tenido en tu vida. ¿Qué te gustaría recuperar, impulsar, fortalecer y/o seguir invirtiendo en ello?
  • ¿En qué otro entorno profesional serías valioso y además te haría sentirte feliz?

Conclusión

  • “Aguantar” puede ser una estrategia temporal que puede agotarte demasiado personalmente.
  • Recuperarte y ser fuerte en estos entornos profesionales es la clave.
  • Los jefes tóxicos tienen sus motivos, miedos o preocupaciones, seguramente, mal dirigidas, pero de momento, es lo que tienes. Aprovecha la mejor forma de distanciarte sino tienes opción cercana de irte de ese trabajo.
  • Decidir si quieres invertir tiempo, energía y a veces dinero en este entorno profesional es algo que te mereces. Si lo consideras, valora el tomar una decisión.
  • Sobre todo cuídate y no añadas más desgaste gratuito a tu persona.
¿Cómo estás viviendo ese entorno tóxico?
¿Qué impacto está teniendo en ti y en tu vida?
¿Qué te gustaría hacer al respecto?

Y si te apetece y puede ayudarte...

10 tareas para conseguir resultados en tus objetivos

10 tareas para conseguir resultados en tus objetivos. Estas fueron las cuestiones principales debatidas en el curso que impartí hace unos días. Entre los asistentes contábamos con perfiles tan variados como un operario de producción que buscaba empleo, o un propietario de negocio propio. En el curso teníamos un objetivo común. Entender por qué no estaban consiguiendo los resultados que querían. Los asistentes me contaron que algunos estaban en un momento de bloqueo y no sabían cómo seguir. Otros, por el contrario, estaban muy ilusionados pero las metas que tenían en su cabeza les estaban abrumando y tampoco sabían cómo avanzar.

Y es que es super importante tanto para la valía personal como la profesional, tener el camino claro y los recursos personales necesarios para llegar a la imagen final que se dibuja en la cabeza.

Trabajando con ellos durante tres días conseguimos que cada uno se situara en un punto de partida claro. Además, establecieron detalladamente cuáles eran los pasos a seguir. Y sobre todo, pudieron regular el impacto que les estaba causando, o bien el bloqueo emocional, o bien la saturación mental, que su ilusión les estaba generando.

Pero ¿qué elementos comunes podemos encontrar cuando no se están consiguiendo resultados en las metas profesionales o personales que quieres conseguir?. ¿A qué necesitamos prestar atención?. ¿Hay algunas «tareas para casa» que podamos aprovechar?. Veamos hoy algunas de estas ideas que, al no prestarles atención, puede que te estén impidiendo llegar a dónde quieres. Y por supuesto, llegar bien.

10 tareas para conseguir resultados en tus objetivos

Acompaña la esperanza de estrategia y de un plan de acción definido para conseguir tus sueños. El optimismo sin acción produce sueños intangibles.

Primero ten claro lo que es importante para ti en la vida

Haz un stop. Deja a un lado por un rato lo que has pensado que quieres conseguir. Concéntrate en reflexionar sobre lo que es importante en tu vida. ¿Cuáles serían las 8 prioridades más importantes a nivel personal para ti en este momento de tu vida?. ¿Podrías pensar lo mismo pero a nivel profesional?.

Las prioridades personales y profesionales marcan la guía en el camino a tus metas. Te ayudan a definir claramente “el qué y el cómo” de tu vida personal y profesional. Saber en este momento de tu vida, no antes, ni dentro de diez años. Ahora. ¿Qué es lo más importante para ti?. Define qué prioridades, valores, quieres que estén presentes en tu vida personal y profesional. Evita quedarte con los “debería” o con los objetivos que no tienes. Esto no son prioridades, son metas. Y antes de llegar ahí, es importante saber quiénes somos actualmente.

Sé sincero contigo mismo

Ahora que no nos oye nadie y que esta reflexión es sólo para ti, sé sincero. ¿Cuánto estás de satisfecho con las prioridades que has marcado anteriormente?. De 1-10 ¿cuánto estás invirtiendo en esas prioridades que definen tu momento actual?.

Permítete reflexionar sobre cuál es la foto actual de vida personal y profesional.

  • ¿Cómo empiezas y acabas tus días habitualmente?
  • ¿En qué estás invirtiendo tu tiempo?
  • ¿Qué te está sirviendo y qué no?
  • Piensa. ¿Qué te quita el sueño?
  • ¿Cuánto has intentado lo que quieres conseguir
  • ¿Qué estás evitando?
  • Y además revisa. ¿Qué te está impidiendo conseguir lo que quieres?
  • ¿A qué estás dispuesto a renunciar?
  • ¿Qué estás dispuesto a cambiar?

Haz acopio de tu “maleta de recursos personales”

En tercer lugar. Ahora que ya has sido sincero contigo mismo, revisa tus “herramientas mentales y emocionales”. Has llegado hasta este momento de tu vida con esfuerzo y tesón. Seguro que has tenido momentos difíciles y momentos en los que has sido tremendamente feliz. En ambos casos has desarrollado una serie de recursos mentales y emocionales que te han hecho crecer. ¿Cuáles son?. Reflexiona, busca en ti mismo. Para resolver posibles momentos de bloqueo, recupera tus estrategias emocionales de mayor éxito.

¿Qué es lo que mejor te ha funcionado anteriormente para…?

  • Sentirte mejor
  • Ponerte en marcha
  • Conseguir cambio
  • Sentirte bien contigo mismo
  • Dejar de procrastinar
  • Lanzarte
  • Aprender
  • Avanzar
  • Sentirte orgulloso
  • Organizarte
  • Coger impulso
  • No decaer

Tus prioridades, tu sinceridad y tus mejores fortalezas potenciarán los resultados de tus objetivos

Revisa si tus objetivos están alineados con tus prioridades personales y profesionales

Es muy frecuente pasar por alto, que en ocasiones tienes un objetivo en la cabeza pero que no parece estar muy alineado con tus prioridades personales y profesionales. Esto causará bloqueo y malestar emocional.

Por un lado, tienes ese objetivo en la cabeza, pero por otro, no te has dado cuenta que entra en conflicto con tus prioridades en este momento de tu vida. ¿Qué te parece si lo revisas?. Ten escrito a un lado tus prioridades personales y profesionales y al otro lado tus objetivos. ¿Persiguen o te permiten mantener esas prioridades?. En caso de que no, ¿podrías ajustar el objetivo?. ¿Valdría la pena posponerlo, abandonarlo o repensarlo para otro momento?.

Define claramente qué quieres conseguir, cómo y cuando

Esta es sin duda una de las recomendaciones más conocidas, pero que sigue en muchas ocasiones sin estar bien planteada. Conseguir empleo, liderar mejor, sentirte mejor, etc., pueden ser ideas que tienes en la cabeza. No obstante, le falta definición.

¿Qué empleo quieres conseguir, en qué tipo de empresa y en qué plazo?

¿En qué situaciones quieres liderar mejor?. ¿Qué significa liderar mejor para ti?. ¿En qué plazo quieres conseguir resolver mejor qué situaciones de liderazgo?.

¿Qué emoción exactamente quieres recuperar, para qué y cuando quieres poder reactivar esa emoción?.

Concreta bien tus objetivos. Facilitan enormemente el plan de acción y en consecuencia, es más fácil su consecución.

Dibuja además la visión final. ¿Qué estaría viendo de ti dentro de x tiempo cuando hayas llegado a dónde quieres?. Recuerda comprobar que tus objetivos no están definidos desde un planteamiento negativo: “no quiero ser así”, “no quiero ser dependiente económicamente” o “no quiero ser ignorado por mis colaboradores”.

Decirle al cerebro que consiga algo negativo es cuanto menos disonante. El cerebro y las emociones necesitan de una visión positiva que te inspire y te de ideas.

Presta atención activa a tus miedos

Otro aspecto muy frecuente en la dificultad para conseguir los objetivos, es prestar atención pasiva a los miedos que anticipas. Sabes que algo te preocupa, que temes su ocurrencia, pero lo único que consigues es entrar en un “bucle paralizante”. Acabas comparándote con otros y con un éxito que crees que no podrás conseguir. Consecuentemente, te valoras a ti mismo como inferior a otras personas, y terminas por creer que no eres suficientemente válido para ese objetivo que habías pensado.

Cuando pasas días, semanas, años dándole vueltas a tus miedos, les prestas atención pasiva. Y nada más lejos de la realidad que necesitan tus miedos. Ya que se multiplican las emociones negativas.

Recuerda que los miedos producen una señal de alarma emocional para avisarte de que necesitas más recursos de los habituales para resolver determinadas situaciones. Préstales una atención activa. Conviértelos en nuevos objetivos y realiza un plan de acción mental, emocional y conductual para resolverlos.

Revisa si tus hábitos de vida te permiten asumir los nuevos objetivos

Antes de asumir nuevos objetivos, revisa si tu “foto actual de vida” está siendo coherente con las prioridades que has identificado anteriormente. Nada causa mayor estrés y desmotivación que tratar de conseguir objetivos para los que no has hecho un hueco en tu vida. Si tu vida está centrada en la multitarea, en los compromisos con otros, en el “no tengo tiempo”, en el “no controlo nada”, tus objetivos no tienen lugar en tu camino. Te desmotivarás constantemente pensando cómo podría ser y no es.

Estar dispuesto a ser coherente con lo que quieres, reservando un espacio de tiempo, esfuerzo y energía es crucial. Posiblemente, necesites hacer algunos cambios o cambiar de orden algunas prioridades. ¿Estás dispuesto a renunciar a algo?. ¿Qué estás dispuesto a darte para conseguir estos nuevos objetivos?. ¿Tiempo, energía, dinero, esfuerzo, compromiso?.

Reflexiona sobre los hábitos que muestras en tu día a día. Puede que estén impidiendo que consigas tus objetivos

Haz un plan de acción por escrito

Tener en la cabeza constantemente un objetivo, además de los miedos y de los posibles obstáculos, junto con todas las preocupaciones y responsabilidades diarias puede ser agotador. Respira, no necesitas tenerlo presente como una niebla en tu cabeza. Sácalo. Escríbelo. Ordena todos los pasos necesarios para conseguir tu objetivo. Incluye los obstáculos y cómo los resolverás.

Una de las principales dificultades por las que veo que la gente dilata en el tiempo sus objetivos o simplemente no los consigue, es porque no tiene claro día a día cual es el siguiente paso que necesita poner en marcha.

Desmenuza tan detalladamente tu objetivo que tengas claro qué nuevo paso, qué nueva acción te corresponde hacer cada día para acercarte a tu objetivo. Anticipa todos los pasos necesarios. Ten en cuenta por adelantado, con qué obstáculos intuyes que te encontrarás. Planifica entonces qué harás y cómo lo resolverás.

Ten en mente la imagen final que quieres conseguir. Cómo te sentirás, que estarás haciendo cuando llegues, qué posibilidades se te abrirán, qué podrás aportar, etc. Y más aún, ten presente cada paso. Pon el foco de atención y de “ocupación mental” no “pre-ocupación”, en cómo harás cada paso. Sé consciente de lo que cambias, lo que consigues y lo que aprendes. Y disfruta de cada paso. Evita hacer de tu meta un camino estresado en el que no disfrutes.

Usa herramientas visuales

Parece que no importa, pero sí.  Aclararse la mente con herramientas visuales como gráficos, esquemas, y mapas mentales es tremendamente clarificador. “ A mano o a máquina”. Como quieras :-). Me refiero, dibuja, coge lápiz y papel y diseña tu plan. O bien, utiliza las innumerables herramientas visuales e informáticas que tienes a tu disposición hoy en día. Usa mapas mentales, recordatorios de tareas, calendarios, gestores de proyectos. Hay un sinfín de herramientas que facilitan la clarificación visual de nuestro objetivo e incrementan las posibilidades de tener mejores ideas.

Actualmente uso varias de estas herramientas e impiden que me agote mentalmente teniéndolo todo en la cabeza. Me facilitan un camino claro de actuación, y me permiten poner mi energía en lo verdaderamente importante “el qué, el cómo, el cuando y posibles alternativas”. ¿Quieres probarlas?.

Presta atención a tus necesidades mentales, emocionales y físicas durante el proceso

Para garantizar que vas a disfrutar de estos nuevos caminos que van a abrir tus nuevos objetivos, reserva un espacio de tiempo para escucharte. Escucha tu mente, tus emociones y tu cuerpo. ¿Qué necesitan?.

Tu cuerpo y tu mente son más sabios de lo que crees. Y más allá, de generarnos algunas trampas, tienen la clave para resolver el enigma de por qué no estas consiguiendo tus objetivos.

Sé flexible con tu plan. Tu eres el pilar que necesita estar más fuerte para conseguir tus objetivos. Adapta tu plan a tus necesidades y no te atormentes por flexibilizarlo. Recuerda que el criterio es disfrutar del proceso y de los pequeños avances tanto como de la meta final. Sin ti, el plan de acción no se realizará.

Conclusión

Para conseguir resultados en tus metas, necesitas darte permiso si quieres, para revisar algunas tareas importantes:

  • Primero ten claro lo que es importante para ti en la vida.
  • Sé sincero contigo mismo.
  • Haz acopio de tu “maleta de recursos personales”.
  • Revisa si tus objetivos están alineados con tus prioridades personales y profesionales.
  • Define claramente qué quieres conseguir, cómo y cuando.
  • Presta atención activa a tus miedos.
  • Revisa si tus hábitos de vida te permiten asumir los nuevos objetivos.
  • Haz un plan de acción por escrito.
  • Usa herramientas visuales.
  • Presta atención a tus necesidades mentales, emocionales y físicas durante el proceso.
¿Qué tarea tienes pendiente para impulsar los resultados de tus objetivos?
¿Por dónde empezarás?
¿Qué dudas tienes todavía?

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Tienes más estrés cuando no eres proactivo

Tienes más estrés cuando no eres proactivo. ¿Has podido darte cuenta de esta idea?. Es increíble la cantidad de temas pendientes, preocupaciones y urgencias que creemos ser capaces de llevar en la cabeza. Y luego, seguro que has comprobado, que no es posible. O, prestas atención a unas cosas, o a otras, pero todo a la vez, no se puede. Al final, siempre se queda algo sin hacer o sin abordar. Normalmente, algo no importante (o a veces no urgente), ya que en el fondo nuestra mente es inteligente y nos presiona para distribuir sus energías.

Ahora bien, aún confiando en la capacidad de nuestra mente para filtrar información, lo que me preocupa es la expresión de agotamiento que llevan muchas personas al intentar cargar con todo en su cabeza. Es muy fácil, perder de vista los objetivos que son importantes en tu trabajo, si estás todo el día, abordando imprevistos y urgencias.  Además, esto tiene como consecuencia que pasen las semanas, y hayas podido dejar de lado hacia dónde necesitas dirigir tus esfuerzos, tu profesionalidad y tus retos laborales.

Me preocupa cuando mis clientes que se plantean como mejorar su desempeño profesional, no tienen esta parte bien gestionada. El cansancio, el agotamiento, y el desgaste emocional provoca que sus niveles de atención y motivación estén bajo mínimos.

¿Cómo estás organizándote que te estás agotando tanto?

Un factor común que detecto en las personas que sienten demasiado estrés por las actividades diarias de su trabajo, es que no son proactivos. El día a día les lleva a ellos, pero ellos no dirigen su día a día.

Tienes más estrés cuando no eres proactivo.

Vamos a revisar algunos hábitos comunes que no te ayudarán a sentirte demasiado satisfecho al final del día y que están agotando tu nivel de energía.

Los objetivos y retos de tu puesto de trabajo están en tu cabeza, pero no tienen un plan escrito que puedas seguir

¿Tienes claro cuáles son las responsabilidades que tienes en tu puesto de trabajo?. Es decir, de qué eres responsable. ¿Qué es necesario que funcione correctamente y tú eres el responsable final?. Es independientemente de si las tareas para esa responsabilidad tengas que hacerlas tú o tengas a cargo un equipo que se va a ocupar de ellas. ¿Cómo haces el seguimiento?. ¿Le prestas atención conforme surgen problemas?. Entonces estás siendo reactivo, no proactivo. Y más urgencias e imprevistos de los necesarios surgirán devorando el tiempo que necesitas para atender a lo importante.

¿Y los objetivos?. ¿Cuáles son los retos que tienes este año?. Elaborar un plan por anticipado, por escrito y previniendo todo lo necesario te ayudará a ser más organizado en el día a día. Verás más claro, cuáles son tus prioridades cada día.

Y por supuesto aumentarás el nivel de satisfacción personal, ya que puedes ir comprobando progresivamente cómo estás avanzando

Sé proactivo con las responsabilidades de tu puesto de trabajo

Haz un mapa mental (https://www.xmind.net/xmind8/) con lo que conllevan estas responsabilidades. Identifica los hábitos que asegurarían que a esa responsabilidad le estás prestando la atención adecuada.

Ahora mismo no sabes si llegarás a tu objetivo, pero “¡oye! Yo hago un montón de cosas cada día”.

Fantástico, me alegro por ti. Bueno no, en realidad no. Si esas actividades que haces y llenan tu día de trabajo no están alineadas con tus objetivos, no me puedo alegrar. ¿Estás dedicando tiempo, energía y esfuerzo a tareas que realmente aportan valor?. Sino es así, es muy posible que te agotes y que te sientas insatisfecho. ¿Son esas tareas en las que realmente tú estás aplicando tu mejor talento?. ¿Lo que haces es aquello en lo qué tú puedes aportar tu mejor versión?.

Sé que, en el trabajo de todos, va a haber un porcentaje de tiempo que dediquemos a imprevistos y urgencias, y otro porcentaje a tareas que no son de mucho valor, pero hay que hacerlas. Ahora bien, este tipo de trabajo no puede llenar la mayor parte de nuestro tiempo.

Haz el análisis, registra a qué tareas estás prestando atención en tu día a día y apunta el tiempo que le dedicas. Después revisa si esas tareas te están llevando a tus objetivos. Si no es así, necesitas cambiar algo. Reflexiona cómo lo puedes hacer.

Sé proactivo con lo que quieres hacer cada día

  • Libera un tiempo para pensar en tus objetivos.
  • Anticipa qué proyectos o áreas de trabajo necesitarás para cumplir esos objetivos.
  • Identifica las tareas correspondientes a esos proyectos o áreas de trabajo y planifícalas con antelación, asignado fechas e implicados.

Los “problemas” y los “pendientes” se convierten en rumiaciones mentales que te agotan

¿Estás caminando al trabajo o de vuelta a casa pensando en ese tema pendiente o en ese problema?. ¿Estás haciendo un trabajo pero pensando a la vez en eso que te preocupa?. ¿Y si pudieras disfrutar de ese ratito que tienes hasta llegar al trabajo o de vuelta a casa para disfrutar del paseo o de una buena canción en tu coche?. ¿Cómo te sentirías si al hacer un trabajo tu concentración pudiera ser máxima e hicieras un gran trabajo?

Yo creo que sería genial, ¿no?. Bueno, la verdad es que yo lo hago así. 🙂

Cuando surge un problema o tienes un tema pendiente, es importante que no le des más vueltas de las necesarias. Cómo seguro que habrás escuchado, “preocupate menos y ocúpate más”. Las rumiaciones mentales generan que tu cerebro dispare cortisol, lo que afecta a tus emociones. Con lo que, tu emoción y actitud ante ese problema o tema pendiente serán casi seguro negativas. Bajo ese estado emocional el cerebro está en modo “búsqueda de errores y culpables” ya que estás percibiendo el tema como una amenaza a tu tranquilidad o a un trabajo bien hecho.

Sé proactivo con los temas pendientes y con problemas

Es mucho más rentable en tiempo y energía que busques un momento adecuado emocionalmente para abordarlo. En ese estado emocional más tranquilo activarás en tu cerebro el “modo solución de problemas”. Aumentará tu creatividad, tu dinamismo y tu buen hacer.

Y por supuesto, que conforme te llegue un imprevisto o problema, diseñes un plan de acción. ¿Para qué?. Con la finalidad de que diseñes pasos para su solución, identifiques plazos, asignes implicados y puedas en los momentos que has planificado hacer su seguimiento. Pero deja de darle vueltas inútilmente, con el ansia de que no se te olvide que este tema se ha de resolver.

Tienes la sensación de que nunca acabas lo importante

Claro, si sumamos todo lo anterior, atender a otros, llamadas, imprevistos, urgencias y problemas … ¡todo esto puede llegar a consumir un día de trabajo!

El problema con esta inercia de trabajo es la sensación de “estar para todo el mundo” menos para ti, y el trabajo que es importante dentro de tu puesto de trabajo.

Esa idea que tienes que poner en marcha, ese proyecto sobre el que tienes que pensar, o ese cambio que tienes que implantar en tu equipo o en procedimientos de trabajo, también acaba por convertirse en una urgencia. Y… ¡ya estamos otra vez!. Las urgencias devoran tu tiempo. Acabas por considerar que tienes una sobrecarga de trabajo y que no puedes con todo. Activamos de nuevo el estrés y el modo “búsqueda de errores y culpables”. Incluso valorando que tú estás cometiendo errores o que tú tienes la culpa.

Procura dejar la culpa a un lado. Lo que sí es cierto es que tienes responsabilidad y capacidad. Ahora bien, ambas cualidades sólo podrás ponerlas en marcha si trabajas de forma proactiva.

Con frecuencia en las jornadas laborales de todos, es muy difícil encontrar un espacio de tiempo largo para empezar y acabar un trabajo todo de una vez. Bien, yo lo asumí hace tiempo. ¿Y tú?. Lo que no puedes hacer es estar nuevamente teniendo constantemente en mente en forma de rumiación eso importante que tienes que hacer. Porque la sensación de que no lo acabarás nunca es demoledora y tu cerebro no está tranquilo sobre este tema. Y tú, mientras tanto, te desgastas emocionalmente.

Sé proactivo con cada parte del total de tu trabajo

Busca un momento, cuando quieras, pero lo más pronto posible para pensar. Desmenuza, fragmenta ese tema importante que tienes que hacer y que, además, estoy segura de que quieres hacer bien. Planifica cada fase, cada tarea, cada contenido de las tareas, tiempo para imprevistos, y asígnales fecha, y espacios de tiempo en los que le prestarás atención (30 min, 1 hora, 2 horas…).

Sí, sé que algunos imprevistos o urgencias seguirán surgiendo, pero con un plan por anticipado es más fácil organizarse, ya que tus fechas contarán con un margen de maniobra y podrás adaptarte.

Conseguirás hacer ese trabajo o proyecto importante, pero asume que tu atención necesita centrarse en cómo vas consiguiendo cada fase que has planificado. Evita hacer como siempre, prestar atención a que “no lo has acabado todavía y no sabes cuándo podrás hacerlo”.

No liberas un tiempo para pensar

Sí, soy consciente, muchas de las recomendaciones anteriores que he comentado conllevan un espacio de tiempo para ser proactivo y pensar. Bueno, ¿y si lo incluyes en tu planificación diaria?. También es uno de mis hábitos :-). Puede que estés tan inmerso en la inercia del día a día y en la adrenalina que genera estar en un sitio y en otro, que no lo estás teniendo en cuenta.

Para ganar tiempo, es importante tener una estrategia para ganar ese tiempo. Gestionar bien tus emociones y evitar que te desgastes emocionalmente conlleva tener una estrategia mental para abordarlas.

No contar en tu planificación con tiempos de reflexión impedirá que abordes las siguientes tareas con la emoción adecuada. Descuidar en tu planificación tener tiempo para planificar, provocará que aquello en lo que tenías tiempo, se convierta en urgente. Al final, no disfrutas, no das lo mejor de ti, y es muy probable, que tengas la sensación de que no eres dueño de tu tiempo.

Sé proactivo con tu tiempo para pensar y desconectar

  • Incluye en tu día a día o en la semana espacios para pensar, reflexionar y tomar decisiones sobre lo importante, o lo que te preocupa. Por supuesto, un tiempo tranquilo, desde el que tu cerebro pueda abordar la reflexión desde un estado emocional adecuado.
  • Planifica también en tu día a día o en la semana, momentos en los que desconectes.

No asignas un tiempo para coordinación o seguimiento de un tema

Hace un tiempo comentaba con un directivo a cerca de proyectos y otros temas que estaba abordando en su empresa. Para algunos, además, tenía desde hace tiempo, una fecha tope de finalización impuesta por agentes externos. Le pregunté ¿y cómo váis, llegaréis a tiempo? La respuesta fue, no lo sé, se está ocupando otra persona.

Me entró un poco de susto. ¿Cómo es posible?. ¿Ha faltado un plan, con hitos a conseguir, fechas y momentos de coordinación y seguimiento?. Claro, estaba bastante preocupado por si llegarían o no al plazo. Esto le estaba provocando que constantemente tuviera este tema en la cabeza y frecuentemente llamara a la persona en cuestión para preguntar como va.

Posiblemente, estas llamadas para preguntar le estaban ocasionando una interrupción en su trabajo, con el consiguiente desgaste para todos, disminución de concentración y posibles retrasos. Ahora sólo me faltaría que la persona encargada, respondiera “voy bien” sin que directivo y colaborador supieran exactamente que significa “voy bien”.

¿Se ha conseguido lo que necesitaríamos a estas alturas?. ¿En qué fase estamos?. ¿Qué falta?. ¿Cuándo y cómo podemos comprobarlo?.

Sé proactivo en tener tiempo para la coordinación y seguimiento

  • Cuando tengas que implementar un cambio o realizar un proyecto planifica con antelación qué fases necesitas, qué tareas se tienen que hacer, quién las tiene que hacer y en qué momentos os sentaréis para revisar lo conseguido hasta ese momento.
  • Genera que tu equipo te proporcione periódicamente y conociéndolo por anticipado en qué momentos hará seguimiento contigo y qué tiene que estar hecho para esos momentos de seguimiento.
  • Pon en tu calendario y el calendario del equipo fecha y hora de reunión de seguimiento. No esperes a que se acerque mitad del proyecto para que entonces encontremos una fecha. Estaréis todos ocupados y será difícil encontrar “huecos” en la agenda.
  • Haz lo mismo si el proyecto o trabajo te implica sólo a ti. Es importante que puedas comprobar en ciertas fechas si has llegado hasta dónde querías llegar.
  • Facilita a todos comprobar constantemente si “vamos bien”. Y por supuesto, que sepamos qué significa eso: qué hitos podemos comprobar todos que se han conseguido hasta la fecha.

Conclusión

La proactividad facilita la gestión del estrés y la productividad personal tuya y de tu equipo. Recuerda que es importante ser proactivo en:

  • En la consecución de tus objetivos y responsabilidades
  • “Hacer muchas cosas” en tu día a día, no significa que estés dando lo mejor de ti y estés aportando valor.
  • Los problemas y en los temas pendientes. Dedícales tiempo planificado y con sentido.
  • Lo importante
  • Tener un tiempo para pensar y planificar
  • Coordinación y seguimiento de proyectos
¿Cómo vas de estrés en tu día a día?
¿Qué coste está teniendo para ti no ser proactivo?
¿Qué cambios puedes realizar para ser más proactivo?

Y si te apetece y puede ayudarte...

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