Talento, se busca.

¡queremos talento con energía!

Reflexionando sobre los distintos perfiles profesionales con los que me encuentro continuamente, he decidido separar el grano de la paja, y hacer como un listado de hechos/acciones, que ponen en marcha las personas que realmente van a aportar valor en las empresas y en los proyectos, y con los que vale la pena comprometerse. Fíjate, que hablo de hechos/acciones y no de cualidades. ¿querrás poner en marcha esas acciones o tenerlas a tu lado a través de otros profesionales? Verás que estos talentos:

PIENSAN. Dedican tiempo a pensar qué quieren, dónde van, cuales son los problemas/obstáculos a los que se enfrentar, valoran soluciones, las comparten, buscan información, extraen conclusiones…

– Se rigen por el SUFICIENTE. Cuando algo no sale, no están bien, algo no les gusta de sí mismos o de los demás, etc, dedican el tiempo «suficiente» a reflexionarlo, sentirlo y abordarlo, no más tiempo del necesario para resolver el sentimiento que les preocupa.

COMPARTEN. Como hábito verás que comparten sus ideas, preocupaciones, valores,cuestiones, reflexiones, etc como fuente segura para no quedarse estancados y abordar o pensar siempre de la misma manera. Aseguran que su enfoque será cada vez más amplio.

DECIDEN SOBRE SÍ MISMOS. Toman decisiones que les garantizan su bienestar personal. Conocen sus fortalezas y dónde reside su fuente de energía, lo que les hace vibrar y se alejan de personas que les consumen o les hacen dependientes y les alejan de ser quienes son.

DICEN SÍ O PREGUNTAN. Tienen una respuesta al menos de pregunta y en su máxima expresión, una respuesta afirmativa, a los cambios, las mejoras, los enfoques diferentes, la complementariedad y al «hazlo diferente», adaptando por qué no, el valor añadido que ellos saben que pueden aportar.

PROTAGONIZAN SU VIDA. Son protagonistas ante cualquier situación adversa o incierta. Actúan bajo el enfoque de lo que yo puedo hacer en esta situación, en vez de gastar tiempo y energía, en lo que no puedo controlar. Actúan, hacen algo.

SE ACEPTAN/TE ACEPTAN. El talento que se conoce y se muestra tal cual es, según sus valores, no se esconde ante otros que le llevarán la contraria o le harán de menos. Sabe que tiene algo que aportar y desde el respeto te lo mostrará, igual que espera que los demás se lo muestren.

SALTAN. Realiza saltos y acrobacias tanto en su vida personal y profesional, apoyándose en sus mejores fortalezas, porque sabe que es una de las mejores formas de crecer, y asegurarse satisfacción y orgullo de sí mismo. Si está satisfecho de sí mismo, estará en equilibrio, y podrá inspirar y ayudar y relacionarse con otros desde «Entre tú y yo no hay, quién es mejor. Aprovechemos nuestras diferencias y caminemos hacia un escenario nuevo»

VIVEN AHORA Y HACIA DELANTE. Cualquier tiempo/empresa/relación/jefe pasado no fue ni mejor ni peor, eran diferentes, en circunstancias diferentes con un «yo» diferente. Aprovechar lo mejor de lo que fuimos/lo que vivimos, es el soporte para lo nuevo. La clave es que vives ahora, creces ahora, compartes ahora, aportas ahora, te implicas ahora y decides ahora, dirigiéndote hacia adelante.

SONRÍEN POR ELLOS Y POR OTROS. Se alegran de sus logros y de los que consiguen otros. La felicidad, el equilibrio y el aprendizaje es mejor y más duradero si a lo que yo gano, sumo lo que tu ganas, y disfruto y aprendo contigo, y de ti.

APRENDEN DEL ERROR. El error es algo que tiene que estar ¿para qué voy a evitarlo? No somos máquinas afortunadamente, y evitar el error es  casi como empeñarse en no vivir. El talento en activo es aquél que crece, se adapta y vuelve a intentarlo, mejor y diferente.

DAN VALOR. Son profesionales, padres, hermanos, amigos etc., que no se limitan a cumplir con el rol justo que se espera de ellos. En cada rol, definen su persona y van más alla, proporcionando a los demás algo diferente y de valor.

– DISFRUTAN DE SÍ MISMOS Y CON OTROS. Últimamente veo demasiados casos de personas que son poco conscientes de como piensan, eligen, sienten, y en muchos casos es por no invertir un tiempo y espacio en estar acompañados de sí mismos. Saber disfrutar de los demás y de nosotros mismos, es clave para nuestro equilibrio y protagonismo vital.

– CUIDAN SUS EXPECTATIVAS. Las expectativas les animan y les ilusionan, y también lidian con ellas. Las reorientan, las calman, y las adaptan cuando los resultados no son inmediatos.

¿como lo ves?

¿cómo estás actuando?

¿decides algo?

😉

¿Estás atrapado en tu rutina de no talento?

Estamos atrapados en «nuestra rutina de no talento» cuando sin darnos cuenta pensamos que ¡oye, estoy haciendo muchas cosas!.

Luego, te paras un minuto y alguien te hace ver que todo lo que estás haciendo te aleja de verdad de tus objetivos verdaderos, de lo que te hace feliz, de lo que te hace sentir vivo.

Me encuentro con algunas personas en proceso de coaching, que tienen en común, algo así como un cansancio y sensación de agotamiento acompañado de «algo no funciona», pero con la sención contradictoria de «estoy implicándome en muchas cosas, estoy activo/a, yo hago cosas, no me quedo esperando a ver que pasa». Suelen ser casos como:

Líderes que se pasan el día apagando los incendios que sus colaboradores sufren, y aprenden que su valía es grande porque ¡fíjate a cúantas situaciones doy respuesta! ¡qué harían sin mí!.

Profesionales que se implican, ayudan, están para todo el mundo, son hiperactivos, pero esa energía se olvidan de invertirla también en sí mismos para hacer crecer su talento.

Gerentes, que tiene «todo controlado» con tanto esmero y concentración en su control, que no se dan cuenta que no llegan a todo y que se asfixian por el camino y asfixian a los que están a su alrededor.

Personas que no saben o temen decir «NO» porque tradicionalmente aprendimos que somos mejores personas, amigos, hermanos, hijos, jefes que tenemos que estar ahí siempre y en todas las ocasiones

Jóvenes en busca de sus primeras oportunidades laborales, que se han acostumbrado a llevar su «día a día» de manera que al menos no se depriman con «la que está cayendo» y llenan su tiempo con actividades que no van a tener la repercusión que realmente quieren. Y se quedan esperando…

Profesionales que saben/sienten que pueden hacer algo mejor, y justifican que no tienen tiempo para invertir en formación, superación o en proyectos con más sinergia.

En realidad todos estos casos, te indican en sus conversaciones que «ODIAN LA RUTINA» y quieren conseguir más. ¡Muy bien!, es genial pero

¿y si te estuvieras creando tu propia rutina?

¿estás creando tu propio muro?

muro

Realmente, estás creando tu propia «rutina de no talento» y manteniéndote en un estado constante que se mueve desde una  «incompetencia inconsciente» a una «incompetencia consciente»:

incomptcia

Muchas de las actividades en las que estamos inmersos, son compromisos que aceptamos por inercia y casi sin darnos cuenta, con lo que es fácil entrar consecuentemente en el «CIRCULO 99», ese en el que buscamos hacer más, controlar más, ayudar más, ser más…

A lo mejor sólo se trata, de ver si me he creado una rutina propia, y un círculo del que no salgo y no me satisface. A lo mejor se trata de tomar decisiones sobre lo que soy, lo que puedo aportar y lo que de verdad me hace sentir bien. A lo mejor se trata de demostrarme que de verdad no me gusta la rutina, esa que no me lleva donde quiero y tampoco disfruto, porque estoy atrapado en mi propia inercia.

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¿estás dispuesto a seguir en tu círculo 99?

¿has creado tu propia rutina de no talento?

P.D. dedicado a … ellos/as lo saben 😉

Una de mis actitudes preferidas de talento: aprendizaje y superación

Me declaro en «estado de hambre de aprender» ¿y tú?

Uno de mis primeros objetivos cuando empecé este blog, era facilitar un espacio donde yo misma, y todos los que quisieran pudieran aprender.

Pequeñas o grandes cosas, profundas o concretas reflexiones, que invitaran al cambio y a la superación de uno mismo, o si pudiera ser, provocar la curiosidad y la inquietud por aprender más.

Es por este motivo, que hoy en día, si tuviera que señalar una de las actitudes que favorecen que un profesional sea buen profesional es la actitud de aprendizaje y superación.

Sabéis lo que me conocéis un poco más, la importancia que tiene para mi crear un buen entorno, condiciones y liderazgo de cualquier aprendizaje .

Pero a la base de esto, y se confirma en todas las personas y profesionales que admiro, está una actitud de aprendizaje y superación que veo en su:

– curiosidad

– consciencia de lo que manejo y de lo que me falta por mejorar

– humildad

– sorpresa y satisfacción cuando descubres que puedes aprender todavía más

– inquietud positiva

– visión sobre las mejoras que puedo conseguir

– interés por aportar cada vez algo mejor de mi

Insisto en que tengo la suerte de rodearme de profesionales así. No obstante, veo continuamente entornos de trabajo donde determinados profesionales (seguro que no tenéis a estos profesionales en vuestros equipos, pero haberlos … como las meigas 😉 ):

– prefieren mantenerse en un estado eterno de indefensión aprendida

– están cómodos porque hay un entorno que les protege consciente/inconscientemente de enfrentarse a su «incompetencia inconsciente»

– creen que aprender cuesta mucho trabajo y ellos «ya estudiaron…» y se mantienen en su inercia  particular

basta

Soy una firme creyente y practicante de estas ideas clave:

ciclo aprendizajeAsí pues, desde el enfoque que quieras, tu capacidad de aprendizaje existe, pero ¿realmente quieres tenerla dormida? Es un riesgo que hoy no nos podemos permitir, porque a corto medio plazo, los cambios a nuestro alrededor nos van a impactar de lleno. ¿qué te parece si pudiéramos hacer que ese impacto fuera positivo? … porque nos hemos preparado, porque nuestras capacidades han evolucionado y nos permiten resolver con mayor probabilidad de éxito los obstáculos con que nos encontramos diariamente.

El que quiere aprender, busca la manera y aprovecha cualquier impacto que recibe en su día a día para extraer conclusiones y nuevos conocimientos y/o habilidades. Son estos los profesionales con los que nos interesa trabajar, son ellos por los que debemos apostar, son los que debemos fomentar y alimentar su «hambre de aprender».

Hoy en día, a poco que realices un pequeño filtro, hay multitud de fuentes de aprendizaje, la pregunta es ¿es un hábito en ti esta capacidad de aprendizaje y superación? Porque solo si lo practicamos de vez en cuando, perdonadme, no es un hábito, no lo asimilamos, no es constante, no impacta en nuestra mejora, en nuestras actitudes de talento.

Así que, ACCIÓN YA!…luces, cámara y acción dentro de tu entorno!, porque es tu profesionalidad y tu satisfacción la que está en juego, y depende de ti darte la oportunidad de verte que puedes hacer realidad tu potencial.

Seas directivo, mando intermedio, técnico, emprendedor, profesional, persona (quiero decir que quieras aprender de tu persona), es clave DESARROLLAR EL HÁBITO DE APRENDIZAJE Y SUPERACIÓN. Para mi, hoy, es una de las actitudes que marcan la diferencia entre profesionales, que me aseguran que alguien me va a aportar valor, y trato de estar junto a ellos; y no son simples palabras, se puede comprobar en su conducta diaria:

– dedican tiempo y espacio a reflexionar

– seleccionan información y la guardan para planificar su momento de estudio

– se apuntan dudas y posibilidades que podrían desarrollar

– dedican tiempo y espacio para leer, escuchar, hacer sus propios esquemas, elaborar sus propias ideas y su propio plan de cambios

– prueban frecuentemente y de forma periódica nuevos comportamientos, nuevas técnicas, nuevos horizontes

– investigan

En definitiva se retan a sí mismos continuamente

Por mi parte, para finalizar esta entrada del blog hoy, quiero hacer mi pequeña aportación, por si mis reflexiones y conclusiones te permitieran mantener o iniciar tu hábito de aprendizaje. Ya sabes lee pero activamente, haz lo que sea pero activamente, toma notas, critica, pon a prueba, subraya, graba, reflexiona, comparte todo aquello que te llame la atención.

Además quiero aprovechar para AGRADECER A TODOS  los que  activamente están difundiendo mis aportaciones, y a ti de antemano, por si te apetece compartir con otros estas ideas.  Aprendo día a día cuales son sus intereses, gustos e inquietudes sobre estos temas. Compartir y debatir es otra de las mejores fuentes de aprendizaje.

¿cómo va tu hambre de aprender?

¿qué estás haciendo para alimentarla?

Y tus recursos personales… ¿han desayunado? ;-)

Sí, desayunar para empezar el día o en el momento que desees, pero hoy quiero dedicarle esta entrada a una de las claves personales que estoy observando a mi alrededor.

Cada vez, me llegan más casos de personas que:

– están ante una nueva situación

– han llegado (sin saber ellos muy bien cómo) a una situación problemática o de conflicto

– se han dado cuenta de que están desmotivados en todas sus facetas de la vida

– son conscientes de repente que algo les falta a nivel personal, pues «sus historias vitales» se repiten y con resultados que no les gustan

reaccionan de manera desmedida a situaciones diarias o que de normal no solían generar estos sentimientos

dependen siempre de alguien para solucionar sus vidas

– han desarrollado un patrón de conducta guiado en extremo por sus miedos

y podría seguir…

stop go

Todos estos casos tienen en común que están viendo que durante mucho tiempo:

– Han desarrollado sólo una serie de recursos personales mínimos que no les permiten sentirse satisfechos en cómo resuelven situaciones nuevas o aquellas que están cargadas de incertidumbre

– Han sitúan el motivo de su insatisfacción en agentes externos

– «Viven como en una sucesión de hechos en los que se sienten ahogados o arrastrados por las circunstancias»

– El miedo les ha permitido evitar «consecuencias» que a priori les parecían peor que la propia situación y cada vez son menos capaces de resolver cualquier situación aunque sea sencilla

– Queriendo evitar «ser de determinada manera», están creándose interiormente la persona que no quieren ser

Se sienten en general:

– Petrificados

– Bloqueados

– Viven las situaciones «desde fuera»

– Tristes

– Agotados, con un desgaste emocional alto

Así  pues, PONGO EN MAYÚSCULAS LO ESENCIAL QUE ES ALIMENTAR NUESTROS RECURSOS PERSONALES Y EVOLUCIONARLOS para que podamos crecer y resolver nuestras necesidades de cada día. Por ello es clave para nuestra salud emocional y nuestro consecuente éxito y equilibrio personal, al menos, tener en cuenta estos hábitos:

Evita pasar por los acontecimientos de tu vida, como si no pudieras controlar nada: NO ES VERDAD

– Tienes derecho a tener miedo, pero también tienes derecho y compromiso personal contigo, de solucionarlo, pedir ayuda y darte la oportunidad de seguir adelante

– Tu experiencia es clave para la evolución de tus recursos personales, pero mira a ver si estás estancando tu experiencia hasta que te lleva a actuar como un robot que no te permite crecer. Con lo que replantéate todo lo necesario y prueba otros recursos: las ideas y valores de años anteriores pueden no servirte para seguir adelante en la situación actual. No es que no valgan, es que ahora en esta situación, no te sirven.

– Se reflexivo y activo, es una de las mejores maneras de ser conscientes de nosotros mismos, de aprender, de tomar decisiones y de darte la oportunidad de ver qué te funciona o no, qué te permite estar bien o qué no.

Comparte tus inquietudes con quien consderes de confianza, en la mayor parte de los casos encontraremos mayores dosis de comprensión, aceptación y visión nueva de lo que nos esperamos.

Habla con profesionales para alimentar tus recursos personales si has llegado al estado de «cartón piedra triste»

– Permítete añadir nuevos valores a tu vida

– Ten como prioridad «NO AGUANTAR LO QUE VENGA»  porque, sí, estoy segura de que puedes aguantarlo, pero el DESGASTE EMOCIONAL que vas a acumular, seguro que te pasará factura.

– DESGASTE EMOCIONAL no es igual a RECURSOS PERSONALES MEJORES que permiten estar satisfechos con mi actuación, mis sentimientos y mi vida.

¿y tú, alimentas tus recursos personales? ¿te cuidas?

¿dedicas momentos a ser consciente de en qué punto estás de tu vida personal, profesional o social?

¿aprendes o te estancas?

El instante que tienes delante… tu talento

Nada debería ser más importante que el instante que tenemos delante y el siguiente, y la manera de hacerlo diferente; como apunte musical esto viene a mi mente de forma voluntaria y recurrente.

¿Y si cada uno de nosotros tuviéramos esto como post-it mental y emocional?

¿Y si recordaramos que nuestro talento depende de nosotros más de lo que nos creemos?

¿Y si desechamos fuera esos planteamientos de que solo unos pocos tienen talento?

¿Y si dejamos de escondernos detrás del «no se puede» o del «es muy complicado»

NO ESTÁS APROVECHANDO TU INSTANTE PARA HACERLO DIFERENTE CUANDO:

– bloqueas a la gente, un proyecto o una pregunta

– te impides crecer o que crezcan los demás

– recibes a tu cliente como «ya está el pesado de turno…»

– cuando solo pones objeciones

– te acomodas en tus antiguos hábitos

– te resistes al cambio y no participas

– cuando te quejas sistemáticamente

– cuando al leer esto dices…»si claro…es muy fácil decir o escribir esto…»

ESTÁS APROVECHANDO TU INSTANTE PARA HACERLO DIFERENTE CUANDO:

– explicas el porqué de tus frenos y tratas de buscar soluciones

– crees y actúas coherentemente con tu propio crecimiento y el de los demás, porque así sabes que todos estaremos mejor y seremos más felices ¿es de lo que se trata, no?

– cuando tus objeciones facilitan la calidad o eficiencia del cambio

– cuando participas

– cuando te tomas un momento para pensar que, no es que estés equivocado, es que hay más colores, más matices en este mundo

– cuando tomas las riendas de tus posibles

– cuando te unes a personas que crecen

– cuando tu ilusión me contagia

– cuando me involucras y cuentas conmigo

– cuando das oportunidades

– cuando crees en los demás y les das margen

– cuando te permites ser libre

– cuando piensas en el receptor de tu talento y le tienes en cuenta adelantándote al otro

– cuando pides ayuda

– cuando intercambias opiniones y preguntas

– cuando disfrutas de tus logros y de los de los demás

– cuando tus actitudes están alineadas y son claras

– cuando…¿sabes cuando más?

Creo que no es necesario decir que este enfoque, es indiferente que sea en tu entorno laboral, social, personal o familiar ¿verdad?

¿vas a hacer algo con el instante siguiente, ese que tienes ahí delante?

Tu talento depende del valor que le pones a tus capacidades

en los contextos adecuados y en el instante que tienes delante

La eterna promesa de la felicidad: «cuando…acabe, termine o pase esto o lo otro…»

Como sabéis, suelo reflexionar sobre las expresiones, experiencias y vivencias que en mi quehacer diario tanto a nivel personal como laboral, me voy encontrando. Hoy me llama particularmente la atención algo en lo que se cae habitualmente: «la eterna promesa de la felicidad» que viene expresada por comentarios y pensamientos de este tipo:

– cuando encuentre otro trabajo me relajaré…

– cuando solucione esta situación problemática seré feliz…

– cuando esta o aquella persona cambie, estaré bien y me podré dedicar a ser yo mismo/a

– cuando pase la crisis, me activaré…

– cuando ….
Agujeros negros y perspectivas de hombres grises como en «Momo», me recuerdan estos pensamientos.
Mientras tanto se nos pasan los días, las semanas y los meses (quizá los años) buscando un punto al que queremos llegar para ser felices. Un punto en el que en nuestra imaginación todo está arreglado, todo es correcto y todo se organiza como nosotros queremos, tanto personas como situaciones.

Perdonadme, pero esto es una falacia a la que nos agarramos tratando de valorar que nuestra felicidad y bienestar depende de condiciones y personas externas a nosotros, y que corresponde a un estado concreto.

Durante este proceso, cuanto más largo peor, nuestra mente y forma de afrontar dichas situaciones y personas complejas, ha generado una serie de consecuencias negativas al haber alterado nuestros niveles de:

– dopamina: movimiento y satisfacción

– Fenilalamina: aprendizaje y satisfacción

– Noradrenalina: equilibrio de las emociones

– Serotonina; ciclos del sueño

– Epinefrina: estimulación frente a objetivos

– Oxitocina: responsable del placer

La alteración de estas sustacias en nuestro cerebro nos crea estrés, sensación de desmotivación, y de que todo es difícil y complicado.

¿qué necesitamos hacer entonces?

Partir de la base de aprendizaje de que la felicidad no es una meta es una actitud y como tal se puede trabajar. Como en toda actitud y habilidad, necesitamos primero estar convencidos de que depende de nosotros. Nadie va a venir a ser felices por nosotros. Es muy importante recordar que:

– Da igual como nos vaya a nuestro alrededor, nuestra predisposición a realizar acciones de resolución, constructuvidad y positividad es lo que determinará cómo nos sentimos.

– Evita esperar a determinado momento para ser feliz, porque no lo serás nunca. Las personas realmente felices, no es que no tengan problemas o no les afecte las cosas, es que están satisfechas con lo que invierten de sí mismos en esa situación compleja y saben disfrutar de todo mientas tanto.

– Busca tu momento para ti y para los tuyos en los que «descanses emocionalmente» y te rías. No somos menos buenos ni menos profesionales, porque en situaciones difíciles nos permitamos reir.

Cultiva tu persona y tu actitud de forma que te satisfaga lo que eres, haces, piensas, sientes y dices en cualquier situación.

– Sólo puedes controlar (hacer algo) determinadas cosas ¿para que gastar energía mientras tanto esperando que pase la tormenta? ¿te has parado a disfrutar alguna vez de una buena tormenta? también tiene su parte positiva ¿sabes verla?

Vivir con pasión, alegría, paciencia, reflexión, ilusión y satisfacción es algo que puedes practicar cada minuto del día ¿para qué esperar más o desgastarnos con emociones negativas todo el tiempo quenos alejan de lo que queremos?

¿CUANTO MÁS VAS A TARDAR EN DECIDIR SER FELIZ?

¿QUÉ VAS A HACER PARA LOGRARLO?

¿QUÉ NECESITAS CAMBIAR?

¿QUÉ DEPENDE DE TI?

¿Generas dependencia o autonomía? ¿eres dependiente o autónomo?

¿Por qué hablar de autonomía y dependencia hoy?

Generar dependencia hoy está a la orden del día igual que su complemento que es «ser dependiente». Ambos lados de este tema generan consecuencias nada positivas a largo plazo para los que intervienen en esta relación compartida.

¿de qué tipo de dependencias estamos hablando?

Lo primero que nos puede venir a la cabeza son personas que dependen de sustancias químicas (alcohol, drogas, tabaco…) Pero no, esto lo dejaremos para los especialistas. Hoy me preocupa la dependencia psicológica/emocional que observo en  escenarios más cercanos como los laborales, familiares, sociales , de pareja, etc… En este tipo de relaciones podemos observar que determinadas personas no se consideran nada sin su pareja, sin su jefe, sin su amigo…, es decir la persona dependiente acaba por poner como elemento de identidad de sí mismo, la relación/la satisfacción del otro.

¿cuando hay dependencia en este tipo de relaciones?

Se dan cuatro signos característicos en las personas que mantienen sin darse cuenta relaciones dependientes:

obsesión: la conducta dependiente es apremiante por lo general y con frecuencia obliga a esta persona a estar pensando continuamente en el elemento de su obsesión. Por ejemplo, una persona puede estar continuamente pensando si sus actos o ideas van a ser validados y aprobados por otra persona (pareja, jefe…). De esta manera la persona actúa, siente y piensa como el que es fuente de su dependencia y se convierte en un «clon» sin ideas, sentimientos o acciones propias.

Consecuencias negativas: las conductas adictivas se caracterizan por generar efectos positivos a corto plazo (placer, satisfacción, aceptación, protección, seguridad …) pero a medio largo plazo producen consecuencias negativas, pues la persona dependiente empieza a reducir su participación en otras áreas de su vida por encontrar satisfacción en la fuente elegida. Por ejemplo, pueden dejar de escuchar otras opiniones y trabajar con otras personas, o tener relación con otros, por buscar la aceptación y refuerzo de su jefe, o de su pareja. Esta conducta generará además ansiedad, inseguridad e irritabilidad por tratar de cumplir al 100% las expectativas de fuente de dependencia, nivel de exigencia que por supuesto es imposible cumplir.

Falta de control: Pese a las consecuencias negativas que sufre la persona dependiente, ésta experimenta un total falta de control sobre su conducta. Por ejemplo, no pueden dejar de comprar cosas que no necesitan cuando nos sentimos mal, no pueden dejar de acudir o de satisfacer constantemente a la persona de la que dependen aunque eso les anule como persona, dejando además a un lado cualquier otra forma/estrategia para sentirse bien.

Negación: A medida que la dependencia se vuelve más grave, las personas implicadas muestran señales de no reconocimiento del problema, creen que lo pueden controlar y que no les causa ninguna consecuencia negativa para sí mismos. Por otro lado, tampoco reconocen que su malestar emocional sea causado por ser dependiente de la opinión o aceptación de alguien determinado (pareja, jefe, etc..)

Así reflexiones del tipo: «no tengo ningún problema», «no es tan grave», «no voy a hablar de esto», «cómo no voy a estar nerviosa si todos a mi alrededor sois…hacéis…», «yo no me siento tan mal como…», son frecuentes entre los que se encuentran inmersos en este tipo de relación.

Y es que este tipo de relaciones significaron un placer, satisfacción o refuerzo en algún momento inicial en el que:

la fuente de la dependencia ganaba autoestima y satisfacción porque «mira todo lo que puedo aportar y fíjate como no pueden funcionar sin mi…» (reflexiones de una pareja, jefe, amigo, …)

el dependiente estaba feliz porque encontraba solución a sus problemas, atención, valoración, aprobación, protección, sentido de pertenencia, predecibilidad (se que si hago esto todo va a estar bien, seré aceptado…) en el hecho de convertir a la otra persona en alguien con mayor prioridad que ellos mismos.

¿qué podemos hacer entonces?

Lo primero que necesitamos es desarrollar un hábito de reflexión con nosotros mismos, en los que nos analicemos y preguntemos sinceramente si estamos satisfechos y felices con lo que hacemos, y con el tipo de relaciones que tenemos. Si esto nos es difícil de realizar o reconocer, demos al menos «el beneficio de la duda» a aquellos que realmente nos aprecian y buscan nuestra autonomía y felicidad, que nos aceptan como somos y no necesitan que siempre les demos lo que quieren. Seguramente tengamos a nuestro alrededor, amigos o compañeros que nos hagan ver lo que no vemos.

Después del primer paso de reconocimiento, necesitamos valorar en qué me beneficiaba esa relación dependiente, y ver de que otras formas podría sentirme bien, que no fuera a costa de nuestra propia valía o de otro.

Conforme vayamos practicando acciones como:

– ser capaces de elegir, pensar, sentir y actuar por nosotros mismos

–  aceptar que a veces nos equivocaremos y que somos igual de valiosos

– concedernos tanto valor como el que tienen los demás

podremos construir relaciones sanas que nos beneficiarán en que:

– seamos más autónomos

– nos consideremos más valiosos y con muchas cosas que aportar a mi jefe, compañero, pareja…etc

– nuestra felicidad depende de nosotros mismos

– nos conoceremos más y reforzaremos nuestro potencial

– creceremos con los demás

– experimentaremos máyor ilusión en aquello que decidamos implicarnos

Y ahora las preguntas que os lanzo son:

¿estás generando dependencia en tu equipo de trabajo o colaboradores?

¿y en tu familia, amigos, compañeros?

¿es prioritario y apremiante para tí satisfacer a los demás por encima de tu propia felicidad?

¿qué vas a hacer para empezar a romper las cadenas y construir lazos flexibles pero más constructivos?

¿Eres fuente de tus propias emociones y resultados?

Me complace en esta ocasión proponeros una reflexión sobre la que estoy viendo resultados en los clientes con los que trabajo y gente que conozco en mi entorno profesional y personal.

Esta reflexión es la de si provocamos nuestras emociones y resultados, o actuamos como personajes pasivos esperando a que las cosas ocurran.

Tanto en procesos de coaching como en mis sesiones de formación, es importante trabajar en primer lugar sobre ese locus de control interno o externo sobre el que ya hablamos con anterioridad.

Una vez establecemos cuánto creemos en nosotros mismos, llega el momento, entre otros temas, de valorar la capacidad que tiene nuestra mente tanto para generar emociones y resultados positivos como negativos. De hecho enfoques como estos son muy importantes a la hora de desarrollar nuestras emociones y resultados:

– Ayudate y te ayudarán

– No hagas por los demás aquello que pueden hacer por sí mismos

– Lo que haces a los demás te lo haces a tí mismo

– Recuerda el efecto boomerang; movimiento genera movimiento y alegría genera alegría

De este modo, en estos últimos meses he tenido el honor de formar parte de procesos de mejora personal y profesional en el que los participantes han comprobado por sí mismos que cuando:

– te ves a tí mismo como alguien valioso, los demás empiezan a valorarte

– empiezas a realizar acciones que te lleven a tu meta, solo ese movimiento inicial ya te orienta a especificar mejor los siguientes pasos

– pides ayuda desde la sinceridad, los demás responden

– te implicas en tí mismo, mejoran tus emociones

–  consigues regular tus emociones, vibras, y generas vibración a tu alrededor que vuelve en forma de más emoción o resultados

– analizas donde estás y que quieres conseguir, los cambios son más fáciles; si además los compartes, casi se consiguen solos

–  trabajas sobre tus propias objeciones, se impulsa el hábito de la resiliencia y orientación al logro

– prestas atención a los pasos que das y los disfrutas, la meta está más cerca. En este momento generas mayores conexiones en tu cerebro y en tus emociones y esto redunda en tu creatividad y resolutividad

Resultados obtenidos:

– Como mínimo han salido de su rutina pasiva y se han embarcado en procesos de mejora y obtención de metas personales y profesionales, mejorando su estado de ánimo

– Han mejorado las relaciones profesionales y familiares

– Han encontrado trabajo o un proyecto en el que implicarse a corto/medio plazo

– Han desarrollado un hábito saludable de relación consigo mismo o con los demás

– Han mejorado las relaciones y los resultados obtenidos con sus equipos de trabajo

– Han descubierto una nueva versión potencial de sí mismos muy positiva que les impulsa en el día a día

¿y tú eres fuente de tus propias emociones y resultados o estás esperando a ver que ocurre?

¡Haz tu «click» para el cambio!

MOTIVO DE ESTA ENTRADA: Observo en los diversos procesos de coaching, en mis alumnos, y en la gente de mi entorno, un punto común:

» si tengo claro lo que necesito y lo que he de mejorar pero…¿cómo y cuándo empiezo…? me cuesta tanto… es muy difícil, el día a día no me deja conseguir el cambio»

OBJETIVO: me planteo una reflexión sobre el punto que hace que de verdad empecemos a cambiar…cortemos ese círculo en el que nos encontamos inmersos… y de verdad nos orientemos en actitud y acción hacia el cambio buscado.

REFLEXIONES:

-Las emociones de apatía, ansiedad, tristeza, desilusión y confusión están presentes en muchas personas actualmente…sea en trabajo, área personal, familiar, social…

– Por lo general estamos inmersos en compromisos cotidianos que consciente e inconscientemente hemos asumido…pero …¿nos llenan, nos llevan a donde queremos? ¿nos ayudan a crecer o nos llevan al bloqueo…?

– ¿tenemos claro a dónde queremos ir y lo que necesitamos nosotros para ser felices y sentirnos con equilibrio?

– Me encuentro en muchas ocasiones personas bloqueadas emocionalmente que están en un círculo de…:

tengo que llegar a todo

voy a ser un egoista sino… doy lo que me piden…

sino soy tan …como… que mira dónde ha llegado…

me preocupa mucho…el trabajo, el dinero, mi relación…tengo que ser más…hacer más…

me estoy estresando…no llego..

He invertido mucho esfuerzo y energía en … esto tiene que salir bien…

¡¡¡STOP!!! tómate un «kit kat» por favor… 🙂

– ¿sabes que si tú no estás bien, no puedes aportar, ni ayudar, ni estar bien con los demás?

– ¿sabes que tienes derecho a elegir en cada momento lo que más te hace feliz?

– ¿sabes que las personas, compañeros de trabajo, amigos, familiares que de verdad están ahi te comprenderán?

– ¿sabes que tú eres lo más importante y te mereces invertir en tus prioridades?

– ¿sabes que las personas  que más aportan son las que son felices?

– ¿sabes que lo que quieres se consigue con hábitos saludables emocionales?

– ¿sabes que cuando inviertes en lo que te hace feliz, entonces…es cuando eres mejor y nos encanta estar contigo?

Vale si sabes todo esto…prepárate para tu «CLICK»…porque el primer paso sólo lo puedes hacer tú….

– Te lo mereces igual que los demás así que … y si empezamos pensando cómo nos gustaría sentirnos…?

– ¿qué es lo que más valoras y te va a hacer sentir así?

– ¿cómo nos vemos siendo felices?

– ¿Cual es el paso más pequeño y más fácil que puedes dar para empezar a sentirte bien?

– ¿lo has compartido por alguien?

– ¿cual es el siguiente paso?

– ¿has creado nuevos valores y creencias que te van a ayudar en este cambio? Las experiencias anteriores generaron su aprendizaje, pero sólo aquellas conclusiones que me permiten crecer son las saludables.. ¿necesitas reformular algunas?

– ¿te felicitas al final del día?

– ¿planteas mejoras al final del día?

– ¿qué puedes hacer para recordar que el cambio implica STOP y reflexión?

– ¿puedes convertir este proceso en un hábito aprendido saludable que te ayudará continuamente?

Los cambios más urgentes suelen venir, como sabemos de las crisis, pero el coste emocional que genera y el proceso suele ser más difícil…

¿quieres empezar a generar nuevos hábitos para que el cambio sea un «click» cada vez más fácil?

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