¿Para qué esperar a sentirte «fundido en negro»?

Si hay algo que caracteriza a algunos de los clientes que acuden a un proceso de coaching profesional o a un proceso de desarrollo personal, es que están en una situación de desesperación personal o profesional. Han aguantado mucho tiempo o muchas situaciones, o muchas interacciones negativas en su trayectoria vital y no pueden más.

Aún así, es un mérito digno de reconocimiento el pedir ayuda en ese momento, ya que aunque cueste un poco más la recuperación emocional, una vez decidido, la persona entra un «camino de baldosas amarillas» que le abre un mundo de posibilidades y de nuevas herramientas personales o profesionales, que le permiten vivir con mayor satisfacción y seguridad.

Ahora bien, no deja de preocuparme el estado emocional negativo en el que han entrado y que en la mayoría de los casos, ha superado sus recursos y energía personal.

Son indicadores muy claros, síntomas como:

– Dormir peor o menos.

– Sensación de cansancio continuado.

– Aumento de síntomas de ansiedad o cronicidad de los mismos, con lo que nos acostumbramos a vivir en un estado de «alteración continuada».

– Reacciones emocionales difícilmente controlables.

– Dudas sobre la propia valía.

– Dudas sobre pilares como la familia, entorno social o laboral.

– Pérdida de confianza en los demás.

– Desánimo o falta de ilusión.

– Sensación de «darse contra un muro» continuamente.

– Esquemas mentales aprendidos que no están obteniendo los resultados que anteriormente conseguían.

– Baja calidad o disfrute de cualquier tipo de relación.

– Incapacidad de valorar lo positivo de las personas o situaciones que se viven.

– Sensación de indefensión aprendida.

– Sensación de alerta continuada.

– Muestra de actitud defensiva continuada.

Y algunos síntomas más… que pueden estar presentes incluso durante años.

De esta manera, cuando varios de estos síntomas nos acompañan durante mucho tiempo, entramos en una espiral, que nos hace pensar, que bueno, ésta es una situación normal, cuando no lo es. Hemos entrado en nuestra «rutina de no talento personal». Esto afecta a nuestro rendimiento y satisfacción personal, con lo que es necesario, darse cuenta de que «algo no va bien».

Las personas necesitamos evolucionar paralelamente a las nuevas situaciones o interacciones que vamos viviendo. Es clave, pues, no esperar a que se produzcan verdaderas situaciones de crisis, ya que, sí, es cierto:

– “El exceso de compromisos es la ruina de las personas que tienen muchas opciones buenas”.

– “Nuestros compromisos más vinculantes son, por lo general, el resultado de las pequeñas decisiones que tomamos cada día, demasiado pequeñas para que nos fijemos en ellas”.

– “Las crisis suelen obligar a replantearse muchos aspectos vitales, porque obligan a elegir

Ahora bien, para mantener un «equilibrio personal» sano en nuestra trayectoria vital, sería fácil poner algunos remedios como:

Dedicarse habitualmente un tiempo y espacio para uno mismo, en el que «sentirse y pensarse».

Estar alerta sobre como me siento con mi vida o algún aspecto concreto de la misma.

Detectar si estoy poniendo «engaña-excusas» que me permiten soportar la situación: no tengo tiempo, no soy prioritario, cuando acabe esto o lo otro, cuando pase…, tengo que trabajar, cuidar de mi familia…, ahora en los tiempos que corren debo esforzarme más y dejarme de tonterías…

Compartir con alguien cómo me siento.

Realizar una consulta a un buen profesional, aunque no decidas en el momento.

– Replantearse cual es tu verdadera prioridad en la vida.

– Dedicarme tiempos de ocio, casi, casi poniéndolo en la agenda.

– Buscar momentos para «vivir, disfrutar y respirar» realmente.

En definitiva, tomar las riendas de lo que ocurre, lo que se siente y lo que quiero para mi y mi alrededor. Si los síntomas mencionados anteriormente se han «instalado» en nuestra persona ¡haz algo!  y si están con nosotros ya, durante mucho tiempo, ¡no esperes más! No necesitas, no mereces, entrar en un momento de «crisis personal o profesional». Todo tiene solución pero si podemos evitarnos un proceso de desgaste emocional intenso, mejor que mejor.

Entonces ¿qué haces?

¿»te atreves a buscar nuevos campos o sigues viviendo tu silenciosa desesperación»?