Qué diferencia a las personas con mayor resiliencia

Qué diferencia a las personas con mayor resiliencia. ¿Te lo has planteado?. 

Si tuviste ocasión con el post anterior de encontrarte a ti mismo con las cuestiones que te planteé, seguro que activaste emociones positivas. ¿Lo conseguiste?. Algunos de mis lectores me dieron feedback y disfrutaron mucho de la experiencia. Eligieron un rato tranquilo y se permitieron:

  • Sentirse feliz con uno mismo.
  • Reflexionar sobre lo que les hacía sonreír.
  • Pensar sobre cómo invertir en uno mismo.
  • Reorientar las dudas.
  • Encontrar lo que de verdad importa.

En algunas ocasiones, este tipo de cuestiones puede generar algunos bloqueos. Si fue tu caso, tómalo como una señal de que necesitas resolver algo que no te está haciendo nada bien. Ocurre en pocas ocasiones, pero ocurre.

No obstante, si puedes dejar a un lado tus preocupaciones y como quiero marcar en este post, aprovechar tus momentos de descanso y bienestar, podrás hacerlo. En otro momento, si quieres puedes volver a ver cómo resuelves los temas emocionales pendientes. 

Hoy vamos a aprovechar y reflexionar qué diferencia a las personas con mayor resiliencia. 

Si me permites te guío en algunas reflexiones.

Qué diferencia a las personas con mayor resiliencia

He aquí la clave principal. Las personas con mayor resiliencia, disfrutan más. Sí, cultivan más las emociones positivas, lo que les permite desarrollar mejores recursos cognitivos y emocionales. 

Los modelos de la Psicología Positiva y de Indagación Apreciativa nos proponen que las emociones positivas tienen una misión importante: 

  • Las emociones positivas son buenos indicadores de bienestar y felicidad.
  • Cultivar emociones positivas produce bienestar a largo plazo, aumentando el crecimiento de recursos psicológicos. 
  • Las emociones positivas ayudan a restaurar el impacto psicológico de las emociones negativas.

Las emociones positivas impulsan tus capacidades cognitivas

Cuando experimentas emociones negativas se reducen tus capacidades cognitivas de afrontamiento del estrés, resolución de conflictos y la capacidad de superación. 

Con lo que, vamos a analizar qué ventajas obtendremos si cultivamos más las emociones positivas. Cultivar las emociones positivas, buscar momentos para disfrutar, realizar reflexiones para mirarse desde un punto de vista más compasivo, incorporar en tu vida hábitos para disfrutar, potenciará tus recursos cognitivos para afrontar las dificultades.

Las personas que cultivan las emociones positivas:

  • Son más flexibles a la hora de categorizar y clasificar eventos en sus vidas.
  • Generan más conexiones y relaciones entre sus pensamientos e ideas, con lo que procesan sus vivencias de manera más flexible.
  • Desarrollan una mayor capacidad de memorizar, de elaborar nuevas ideas y enfoques, y de ser más creativos.
  • Elaboran mejores planes de acción a la hora de resolver situaciones y tienen mayor capacidad de convertir el pensamiento en acción.
  • Tienen mayor capacidad de realizar variaciones, alternativas, adaptaciones de las ideas o soluciones previamente elegidas.
  • Muestran mayor capacidad para comprender situaciones complejas y mayor capacidad de aprendizaje.

Resuelves mejor los problemas cuando te sientes bien

Cuando sientes emociones como enfado, tristeza, desengaño, etc. tu cerebro está preparado para seguir buscando información que justifique la emoción que sientes. Así, te será siempre mucho más fácil buscar errores, diferencias con lo que te gustaría que fuera, realizar críticas a ti mismo o a los demás. 

Entonces, permítete un momento para reflexionar. Si te paras a pensar unos minutos, comprobarás algo mucho mejor. ¿Recuerdas la última vez que te sentiste feliz, alegre o satisfecho?. ¿Cómo veías los problemas?. Seguramente tu foco de atención estaba más en buscar alternativas, relativizar los aspectos negativos y en contar con tus propias fortalezas para sentir más confianza en esa situación. 

Cuando te sientes bien

  • Creas con mayor claridad una imagen futura de lo que quieres conseguir en cada área de tu vida o en esas situaciones pendientes de resolver.
  • Es más fácil que seas consciente de tus propias fortalezas y cómo te puedes servir de ellas en tu vida diaria.
  • Mejoras tu compromiso y voluntad de crear pequeños o grandes cambios aumenta.
  • Tu diálogo interno usa palabras más constructivas que te impulsan a la acción y al cambio.
  • Así, las palabras e ideas que están en tu mente empiezan a crear un mundo diferente sea en el ámbito personal, familiar, social o laboral. Tus palabras crean el mundo en el que vives.
  • Aparecen en tu mente las cuestiones y preguntas más adecuadas. Esas preguntas que te impulsan a moverte, a aprender y a resolver o tomar decisiones.
  • Te permites anticipar la imagen que deseas para las situaciones que vives diariamente. En vez de poner el foco en lo inamovible, cuando te sientes bien, focalizas tu atención en las posibilidades. Y además, en cómo puedes hacer para conseguir esa imagen futura que te gustaría.
  • Tu cerebro está más preparado para buscar logros y éxitos pasados. Con lo que eres más consciente de las verdaderas fortalezas que tienes para afrontar cualquier reto.

Cuándo te sientes bien te recuperas física, mental y emocionalmente. Amplías la visión de ti mismo y te permites reconsiderar positivamente tu valía ante la incertidumbre y las dificultades. 

Las emociones positivas compensan el impacto de las emociones negativas

Recuerda necesitas al menos 3 vivencias positivas por cada 1 negativa que experimentas. Las vivencias negativas y sus emociones correspondientes tienen un impacto sobre el agotamiento físico y mental. 

Las personas que sonríen más, practican el humor y cultivan sus emociones positivas:

  • Ante situaciones estresantes o negativas tardan menos tiempo en recuperarse emocionalmente y en volver a un estado emocional tranquilo.
  • Recuperan su nivel cardiovascular en menos tiempo.
  • Ante situaciones de evaluación son mejores en recuperarse y en focalizar su atención en la resolución de problemas.
  • Tienen más capacidad de distanciarse emocionalmente de actitudes tóxicas, situaciones negativas o estresantes.

Cómo cultivar las emociones positivas

Convierte en hábitos todas las acciones posibles que faciliten activar tus emociones positivas y las de los demás. Impactar positivamente en los demás, también te influirá a ti.

  • Sé agradecido, provoca una sonrisa en los demás.
  • Revisa periódicamente todas las cosas por las que te sientes afortunado y orgulloso.
  • Reflexiona sobre tus logros ya conseguidos y cómo los superaste.
  • Revisa también los malos momentos pasados desde una perspectiva positiva. ¿Qué lado positivo tuvieron?. ¿Qué ganaste en esa vivencia?.
  • Mantente conectado a las personas de tu entorno que te dan vida.
  • Acércate a las personas felices para contagiarte y para aprender.
  • Incluye diariamente rituales o momentos para disfrutar y reírte.
  • Recuerda momentos felices que has vivido y compártelos con otras personas.
  • Ralentiza tu tiempo de vez en cuando. Pasea despacio y huele el azahar, las flores…Estimula alguno de tus sentidos por encima de otros: tacto, vista, oído…

Y además...

 

  • “Engánchate” un rato en esa actividad que tanto disfrutas.
  • Incluye ejercicio físico o paseos regulares para disfrutar y relajarte.
  • Déjate llevar por la curiosidad de cualquier tema. Observa a dónde te lleva.
  • Aporta cosas nuevas a tu vida o a la vida de otros.
  • Visualiza la imagen futura de ti mismo que te haría feliz. “Remolonea” todo lo que quieras en esa imagen y constrúyela con todo detalle.
  • Reconoce las capacidades que tienes de las que te sientes más orgulloso.
  • Planifica eventos especiales periódicamente, para asegurar que tendrás momentos clave para disfrutar. 
  • Ten presente siempre tu propósito en la vida, en el trabajo, en la familia, y con los amigos.
  • Practica poder encontrar un significado a tus experiencias vitales.

Conclusión

Las personas con resiliencia disponen de mejores recursos psicológicos. Estos recursos les permiten afrontar mejor las situaciones difíciles y con incertidumbre. Son personas que se cuidan y mantienen una buena salud emocional. Disfrutar y cultivar las emociones positivas amplía sus capacidades cognitivas.

Así, practican y tienen más presentes nuevas formas de abordar las dificultades. Con lo que en situaciones estresantes o complejas se agotan menos, se recuperan antes, relativizan, y tienen mayor capacidad para redirigir su foco de atención.

 

¿Cómo te sientes en general ante situaciones difíciles o de incertidumbre?
¿De qué forma podrías cultivar más momentos felices?
Recuerda tu nivel de resiliencia, es decir tu capacidad para afrontar la incertidumbre depende en gran parte, de cuánto prepares tu cerebro para ampliar el nivel de tus recursos mentales y emocionales. Disfruta más y aumentarás tu resiliencia 😉

Y si te apetece y puede ayudarte...

Comprende y practica tu capacidad de resiliencia

Comprende y practica tu capacidad de resiliencia. ¿Te lo has planteado?. Si miras atrás hacia los últimos 12 meses, seguro que encuentras situaciones difíciles que has vivido. Ojalá que hayas podido manejarlas lo mejor posible a nivel emocional. Quizá puedas mejorar con las ideas de hoy. Sino es el caso, si te fue difícil manejar tus emociones en situaciones difíciles y te impactaron fuertemente, hoy es tu oportunidad. Te planteo, reflexionar sobre esta capacidad que tanto desgaste emocional nos puede ahorrar.

En ocasiones, se entiende que las personas residentes no sufren y permanecen impasibles y en calma ante situaciones adversas. La verdad es que esta explicación poco tiene que ver con la capacidad de resiliencia. La resiliencia no es la ausencia de estrés o de experiencias traumáticas, todo lo contrario.

Comprende y practica tu capacidad de resiliencia

The Positive Psychology Program, en su artículo How To build Resiliente with Resilience Training, nos confirma la idea de que la resiliencia es la capacidad que se puede aprender. La resiliencia es una gran capacidad de los seres humanos para adaptarnos a situaciones adversas.

Las personas resilientes no sólo son capaces de sobrevivir una situación adversa, y se recuperan después de un contratiempo, sino que se convierten en personas más fuertes y más sabias. Las personas que desarrollan esta capacidad de recuperación emocional suelen  tener gran práctica en encontrar el lado positivo en cualquier situación. Además, les es mucho más fácil que a otras personas, encontrar el aprendizaje de cada experiencia negativa que viven, y aplicarla en otras situaciones futuras.

Qué habilidades necesitas mejorar para ser más resistente

Siguiendo con el enfoque de Positive Psychology Program, podríamos decir, que la capacidad de resiliencia es una “supercapacidad”. ¿Por qué?. La verdad es que engloba otras capacidades que al actuar conjuntamente te permiten afrontar mejor las situaciones adversas o llenas de incertidumbre. Vemos aquí varias de las habilidades personales en las que puedes necesitar invertir.

Recuerda que poner el foco en estas capacidades aumentará tu capacidad de ser resiente. Identifica cuáles consideras que son tus fortalezas. Reflexiona sobre aquellas en las que tengas menos práctica.

Actividad Recomendada

Analiza las siguientes habilidades para desarrollar tu resiliencia

HABILIDADES PARA DESARROLLAR RESILIENCIA Valora cómo te ves en cada capacidad de 1 (min) – 5 (max)

Creer que tienes control sobre tu vida.

Considerarte alguien valioso y que vale la pena conocer.

Sentimiento de auto-eficacia. Creer que puedes hacer lo que te propongas.

Capacidad para comprender y regular tus emociones.

Compromiso con la vida y con los retos que te brinda.

Capacidad para cultivar tu positividad, bienestar y propósito en la vida.

Ser agradecido con tu vida y practicar el agradecimiento de manera habitual.

Capacidad para establecer metas específicas, medibles, realistas y acotadas en el tiempo.

Capacidad para ser flexible y prevenir la rigidez y la no flexibilidad de pensamiento.

Tener un patrón explicativo constructivo sobre por qué ocurren las cosas que ocurren.

Practica y ocúpate de tu resiliencia

Resumiendo y aprovechando el enfoque de Penn Resiliency Program señalado por Positive Psychology Program, se trata de practicar y ocuparte de desarrollar todo lo que puedas tu capacidad de:

  • Valorar distintas perspectivas sobre las vivencias que experimentas.
  • Tomar decisiones.
  • Afrontar y regular emociones.
  • Ser asertivo.
  • Relajación.
  • Ser cognitivamente flexible.

Factores que influyen en el desarrollo de la resiliencia y estrategias para mejorar

La APA (American Psychological Association) en su artículo The Road to Resilience, nos define también la resiliencia como un proceso de adaptación para afrontar la adversidad, el trauma, la tragedia y diversas amenazas o fuentes de estrés. Algunos ejemplos podrían ser relaciones personales y familiares problemáticas, problemas serios de salud, o estresores laborales o financieros.

Coincido con la APA en considerar a la capacidad de resiliencia no un rasgo sino una habilidad susceptible de ser aprendida por todo el mundo.

¿Qué factores están asociados al desarrollo de la resiliencia?:

  • La capacidad de crear planes realistas y establecer los pasos necesarios para conseguirlos.
  • Visión positiva de uno mismo y confianza en las propias fortalezas y habilidades.
  • Habilidades de comunicación y resolución de problemas.
  • Capacidad para manejar emociones fuertes e impulsos.

Estrategias que puedes aplicar para desarrollar tu resiliencia

  • Crear relaciones sanas emocionalmente. Aceptar ayuda y apoyo de aquellos a los que les importas y te van a escuchar sin juicios y con compasión.
  • Evitar ver las crisis personales como problemas insuperables. No puedes cambiar los acontecimientos que surgen en tu vida. No obstante, sabes qué puedes hacer, aunque te resulte difícil ver cómo lo harás. Puedes cambiar cómo interpretas los acontecimientos de tu vida y cómo respondes a ellos. 
  • Aceptar el que el cambio forma parte de tu vida. De la de todos. Algunos objetivos pueden no ser alcanzables como resultado de determinadas circunstancias y acontecimientos. Ahora bien, aceptar las circunstancias y dentro de este nuevo escenario ver qué puedes hacer, controlar o mejorar ayudará a tu capacidad de resiliencia. También a tu sentido de control sobre tu vida.
  • Poner en marcha acciones decisivas. En muchas ocasiones, las personas tienden a “encerrarse en la espiral de la no posibilidad”. Constantemente ponen su foco de atención en lo que no debería ser, no debería ocurrir, y en lo que no se merecen. La realidad es distinta. Tus circunstancias son las que son. Lo que te ha ocurrido, te ha ocurrido y negarlo te hará más débil emocionalmente. Con lo que “reinicia emocionalmente” y pon en marcha acciones que tengan un impacto importante para ti. 
Más estrategias para desarrollar resiliencia
  • Buscar oportunidades para el auto-descubrimiento. Desarrolla la capacidad de aprender y descubrirte en las situaciones adversas. Si eres capaz de contar con us mejores fortalezas en las situaciones difíciles, dejarás paso al auto-descubrimiento. 
  • Alimenta la visión positiva que sabes que existe de ti mismo. Permítete ver también quién eres y qué es lo mejor de ti en esas situaciones difíciles. Vivir una situación traumática no define quién eres, sólo lo que has vivido. Lo que realmente define quién eres es lo que has sido hasta ahora, y lo que te permitas ser de ahora en adelante. Por encima de lo que vivas. Además cuídate desde lo más básico hasta tus necesidades más altas. 
  • Mantén la perspectiva. Da igual lo difícil que sea la situación que estás viviendo ahora mismo. Date permiso para ver esta experiencia en un contexto más amplio. Recuerda cómo te sentirás y qué habrás conseguido cuando superes esa adversidad. Evita magnificar la experiencia traumática como algo que anula tu pasado, quién eres y el futuro que puedes llegar a vivir.
  • Salvaguarda la mirada esperanzadora sobre tu vida. Vuelve un poco atrás y recupera el recuerdo de las cosas buenas que te han ocurrido. Ponlas en el presente y trabaja la creencia de que eres digno de que te ocurran mejores experiencias todavía. Cuando esto pase, vendrán otras experiencias positivas. Trabaja para que ocurran.

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, las siguientes cuestiones de reflexión.

  • ¿Qué tipo de vivencias han sido más estresantes para ti?
  • ¿Cómo te han impactado?
  • ¿Consideras útil pensar en personas importantes para ti cuando sufres estrés o vives una situación difícil?
  • ¿A quién has pedido ayuda para superar una vivencia adversa o traumática?
  • ¿Qué has aprendido de ti en la relación con los demás durante esa vivencia difícil?
  • ¿Qué obstáculos has sido capaz de superar? ¿Cómo lo has conseguido?
  • ¿Qué te ayudó a tomar perspectiva, estar más en calma y esperar lo mejor del futuro?

3 habilidades clave para desarrollar la resiliencia

El equipo de MINDTOOLS, en su artículo Developing Resilience – Bounce Back from Setbacks, nos cita a Susan Kobasa. La autora, selecciona 3 elementos esenciales para desarrollar la resiliencia: 

  • Reto. Las personas con resiliencia clasifican las dificultades como retos. No como acontecimientos que les bloquean. Consideran también los fracasos y los errores como grandes fuentes de información con las que aprender. No contemplan valorar los errores como algo que les defina como personas menos valiosas o con menos capacidades que los demás.
  • Compromiso. Las personas con resiliencia se comprometen con su vida y sus objetivos. Además, buscan un motivo para levantarse cada mañana, no por obligación sino porque son capaces de encontrar una “palanca” sobre la que actuar, aprender y disfrutar. 
  • Control Personal. Las personas con resiliencia invierten su mejor tiempo y energía en aquellas actividades en las que pueden disfrutar. Y, en aquellas sobre las que pueden ejercer un mayor impacto. Crean para sí mismos, las oportunidades necesarias para sentirse capaces y confiados. 

Complementariamente, Dr. Cal Crow, co-founder and Program Director of the Center for Learning Connections, nos señala que las personas resilientes:

  • Se ocupan de visualizar positivamente su futuro.
  • Crean metas sólidas.
  • Practican la empatía y la compasión.
  • No se consideran víctimas sino protagonistas de su vida.

Activa tu capacidad de darte explicaciones constructivas sobre lo que vives

Conocerás también al Psicólogo Martin Seligman y su enfoque sobre la psicología positiva. En el desarrollo de la resiliencia, Seligman, da importancia al patrón explicativo que sueles aplicar a los contratiempos o situaciones adversas que vives. Seligman, de hecho habla más bien de optimismo y pesimismo en vez de resiliencia, pero viene a explicar el mismo concepto. Las personas resilientes utilizan bien estos 3 conceptos cuando experimentan vivencias adversas:

  • Permanencia vs Temporalidad. Las personas recipientes son capaces de ver que las situaciones adversas, traumáticas o difíciles tienen un fin. Son temporales. No es para siempre.
  • Generalizar vs Concretar. Las personas resilientes elaboran explicaciones más concretas. Identificando que pueden no ser buenas en algo concreto. Nunca interpretarán que no son valiosos como persona.
  • Personalizar vs Delimitar. Las personas resilientes son capaces de diferenciar lo que depende de ellos y lo que no. No asumen que son los culpables de todo lo que les ocurre.  

Conclusión

Recuerda, es importante, comprende y practica tu capacidad de resiliencia:

  • Aprende a ver las experiencias de distintas perspectivas.
  • Toma decisiones.
  • Gestiona bien las emociones y sé asertivo.
  • Practica la flexibilidad cognitiva.
  • Crea planes realistas.
  • Mantén una visión positiva sobre ti mismo.
  • Desarrolla tu capacidad para resolver problemas.
  • Crea relaciones saludables.
  • Permítete el autodescubrimiento.
  • Activa las 3 claves de la resiliencia: Reto, Compromiso y Control Personal.
Revisa lo leído ¿qué fortalezas tienes que te ayudarán a tener más resiliencia?
Comprueba también, ¿qué habilidades necesitarías mejorar?
¿Qué pequeña práctica pero de gran impacto puedes empezar a hacer para superar tus retos de resiliencia?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Para qué te sirven las emociones que sientes a diario

¿Para qué te sirven las emociones que sientes a diario?. ¿Te lo has preguntado alguna vez?. ¿De qué te sirve sentir miedo, ansiedad o tristeza en durante un tiempo o en tu día a día?. Puede que me des una respuesta rápida, como “¡de nada!” o “¡me agota sentir lo que siento!.

Bueno, si te parece reflexionaremos hoy sobre la utilidad de las emociones y porqué las sentimos.

Recuerdo en varias ocasiones en algunas sesiones de desarrollo psicológico personal, en las que los clientes contaban que estaban experimentando unas emociones muy negativas, “que no deberían sentir”. “No me gusta, no debería sentir esto”, era el sentimiento común en todos estos casos. 

Y es que con demasiada frecuencia, puede que se esté inundando a la sociedad con mensajes demasiado positivos sobre lo que deben sentir o no. Parece que debes sentirte optimista, alegre y feliz la mayor parte del tiempo. Cuando estoy segura que sabes, que cuando nadie te ve, en ese momento que te sinceras contigo mismo, no es así. Sientes muchas emociones y no todas son “tan positivas” como parece que se está transmitiendo. 

Entiendo entonces, que muchas personas entran en un bucle de contradicción. Algo “malo” me pasa cuando no estoy sintiendo lo que debería o siento emociones que “no son buenas”.

El primer mensaje que me gustaría dar hoy es, tranquilo. No pasa nada. Tienes derecho a sentir lo que quiera que sientas. No te preocupes si esas emociones son emociones llamadas “positivas” o “negativas”. Forman parte de ti. Te dan información de cómo vives, y como experimentas la vida. Son tuyas y tienes derecho a sentirlas. Aprender de ellas sólo es posible si les prestas atención, y permites desde niveles regulados, que te enseñen qué es lo que necesitas.

¿Qué es una emoción?

Una emoción es un fenómeno mental que tiene su propia base psicológica y neuroquímica. Hablar de emociones significa darnos cuenta que es el único lenguaje que tiene la mente para hablar a través del cuerpo. Así, la emoción es vital para la supervivencia y tienen un papel fundamental para determinadas necesidades de las personas. 

La emoción es el modo mental de entender que el cuerpo nos está diciendo algo. 

La anatomía de nuestra mente tiene 3 procesos emocionales importantes que resultan en tres tipos de habilidades:

  • Experimentar emociones
  • Dar un significado a las emociones
  • Regular las emociones

De esta forma, las emociones están diseñadas para facilitar la adaptación al entorno. Esta es la razón por las que las emociones se experimentan con mucha rapidez. De esta forma no consumen prácticamente tiempo de procesamiento cognitivo en una gran variedad de amenazas, y señales de seguridad, y confort. 

Para qué sirven las emociones que sientes a diario

¿”Para qué me sirve estar enfadado o triste”?. ¿Te lo has preguntado alguna vez?. Y aún así ¿te has dado cuenta de que te cuesta no sentirlo?. Las emociones como proceso mental y psicológico que experimentas, tiene su propio curso, funcionamiento y necesidades. Ni es necesario ni beneficioso que las evites, las “ocultes”, o las niegues. Ocurren por una razón y es importante que las conozcas.

Las emociones son cruciales para la supervivencia, la comunicación y la resolución de problemas. Son señales, que vale la pena escuchar. A veces, te proporcionarán información de que estás en peligro, que tus límites han sido sobrepasados, que sientes cercanía con una persona, o que echas de menos a una persona importante. 

Las emociones ocurren por un cambio en el entorno o un cambio interior y provocan cambios en las personas. Sobre todo, te proporcionarán información sobre la calidad y nivel de relación que tienes con otras personas.

¿A qué te ayudan las emociones?

Leslie S. Greenberg, Profesora Emérita de Psicología en York University of Toronto, nos propone que, las emociones tendrán para ti diversas utilidades. Así pues, la emoción puede ser: 

  • Una señal emocional de cómo te sientes en la relación con otras personas o con el entorno.
  • Una ayuda para organizarte hacia la acción.
  • Un monitor del estado en el que están tus relaciones personales.
  • Un indicador de si las cosas están yendo bien para ti, según lo que tu priorizas, te importa, tus valores, etc.
  • Una ayuda para el aprendizaje. 
  • Un factor impulsor de tu inteligencia.
  • Una guía rápida para tomar decisiones en la que se reducen las alternativas a considerar.
  • Una alarma recordatoria de lo negativo que necesitas evitar para sobrevivir. Por ello las emociones y experiencias “negativas” son tan difíciles de olvidar.

Cuando tu emoción no te está ayudando. Emociones no adaptativas.

Hemos comentado que las emociones nos permiten adaptarnos al entorno. Ahora bien, hay ocasiones en las que el sistema emocional puede crear hábitos emocionales desadaptativos. En este caso las emociones no te ayudarán. Seguro que has experimentado en ocasiones, una preocupación excesiva sobre algún tema, un enfado en el que “explotas”, gran ansiedad ante situaciones con público. O incluso miedo ante determinado trato o acción de algunas personas. Y cada vez que vuelves a estar en esas situaciones, tus emociones se alteran de nuevo. Parece que aún con tus mejores intenciones, “no puedes controlarlo”.

Las emociones no adaptativas se generan por muchas razones. En general, podríamos decir que se aprenden en situaciones en las que se evocan emociones básicas y muy automáticas. Enfado u odio ante un abuso, miedo ante una amenaza, tristeza ante una pérdida. El grado en que esas emociones se vuelven desadaptativas y residentes al cambio depende de varios factores. Es decir, cuán tempranas fueron esas experiencias emocionales, y con cuánta intensidad se experimentaron. Y además con que frecuencia se repitieron esas situaciones que activaron nuevamente esas emociones. 

Emociones desadaptativas

De hecho esas emociones intensas de negación, abuso, o dominio en el pasado pueden activarse en situaciones similares del presente evocando las mismas emociones. Con lo que de esta forma, la persona aprende a repetir un patrón emocional que se convierte en desadaptativo cuando las situaciones del presente sólo tienen alguna característica similar a la original. Este es el mecanismo por el que puedes experimentar miedo, tristeza o ansiedad ante situaciones del presente pero que tienen un origen en una situación difícil o traumática que te haya ocurrido en el pasado. En este caso las emociones se convierten en desadaptativas porque no te ayudan. Cada vez son más las situaciones que tratas de evitar ya que te generan malestar. En las emociones desadaptativas puedes darte cuenta de que:

  • Llevan mucho tiempo contigo.
  • Te superan.
  • Te sientes tan mal ahora como antes.
  • No cambian ni evolucionan en distintas situaciones.
  • Son difíciles, estresantes y profundas.
  • Les acompaña un diálogo interior destructivo.
  • Están afectando negativamente a tu identidad personal.

¿A qué te ayuda la inteligencia emocional?

La Inteligencia Emocional es la capacidad de comprender y actuar sobre tus emociones a partir de el hábito de conocer que te indican y qué información te están proporcionando. 

He aquí la importancia de conocer para qué sirven las emociones. En los casos que comentaba al principio en los que los clientes se sorprendían de emociones que “no debían sentir” fue crucial trabajar sobre la utilidad de las emociones. Todas las emociones te proporcionan información. Y es importante también descubrir si están siendo adaptativas o no. En cualquier caso, te proporcionan la clave para trabajar con ellas. 

Fundamentalmente, ser inteligente en la gestión de tus emociones significa dos cosas:

  • Regular el nivel de las emociones disruptivas.
  • Conseguir sentir la emoción más adecuada para la situación que necesito abordar.

Así la Inteligencia Emocional, te puede ayudar practicando:

Sentido, expresión y regulación de las emociones

  • Tu capacidad de dar un sentido a las emociones. Lo lograrás aprendiendo a vivir en equilibrio. Integrando la razón con la emoción. El objetivo es que puedas llegar a vivir apasionadamente y también de forma reflexiva, de manera que puedas integrar tu cabeza y tu corazón.
  • La expresión de las emociones. Significa que puedas expresar, comunicar tus emociones de forma adecuada al contexto y situación en la que estás viviendo. Aprender cuándo y cómo expresar tus emociones, y cuándo te ayudarán y cuándo no es el objetivo más importante de la inteligencia emocional.
  • Tu capacidad para regular/nivelar la intensidad de tus emociones. Regular, adaptar la intensidad de tu experiencia emocional, así como el grado y la forma en la que expresas tus emociones. De esta forma, las emociones pueden guiarte. De otra forma, te dejarás llevar por ellas. Una cosa es que las emociones se apoderen de ti, y otra muy distinta, que la emoción te guíe en la situación que quieres abordar. 

Comprensión. Pasado, presente y futuro. Diálogo interno.

  • El nivel de comprensión de las emociones de los demás. Parte de la Inteligencia Emocional es ser capaz de comprender cómo se sienten los demás. No sólo comprender que pueden estar tristes o enfadados, sino entender, el significado de esas emociones para la otra persona. Por ello, dar la oportunidad de crear conversaciones que permitan poner palabras a las emociones es una de las mejores acciones que puedes realizar. Evita negar o no dar importancia a las expresiones emocionales del otro. En ocasiones, se tiende a decir enseguida, “no te preocupes, pasará”, “no te agobies, pensemos en otra cosa”… Y realmente la persona está tratando de “aterrizar” y gestionar lo que siente en esa conversación. Permítete escuchar, a veces, no es necesario “solucionarle la emoción” al otro, sólo demostrar que comprendes lo que siente. 
  • La integración del pasado, presente y futuro. Las emociones por su naturaleza dirigen tu atención al presente. De hecho parece que lo “invaden” todo y de esta forma, guían tus acciones en las metas más inmediatas. El objetivo es reorganizar cómo las emociones gobiernan tu vida. Las emociones del pasado definen tu aprendizaje, que te guiará en el presente y generará nueva información para que puedas ayudarte en futuras vivencias. Negar las emociones del pasado no te ayudará a gestionar las emociones de tu presente. Centrarte solamente en las emociones del día a día, puede que te lleve a unas experiencias futuras que no son emocionalmente saludables para ti. 
  • Tu capacidad de reflexión sobre la narrativa y el diálogo interno que elaboras sobre tus emociones. ¿Qué historia te cuentas cuando experimentas las emociones?. ¿Cómo lo expresas cuando hablas con otra persona de confianza?. Usar el lenguaje para expresar tus emociones favorece la integración cuerpo y mente. Evitar hablar sobre lo que te preocupa, te asusta o te duele reducirá tu capacidad de gestionar bien las emociones. De hecho, en personas que han sufrido experiencias difíciles o traumáticas, poder hablar y elaborar un sentido a lo ocurrido, poniéndolo en palabras, es realmente útil en la superación de estas emociones.

¿Cómo puedo aprovechar las emociones más difíciles?

Sentir Tristeza

Tristeza Saludable

Es breve. Aparece como respuesta a un evento de pérdida, dolor o despedida. Se acompaña de la capacidad de aceptación de lo inevitable. Esta tristeza está libre de culpa.

Tristeza No Saludable

Lleva mucho tiempo contigo. Ha cambiado tus hábitos de vida. Se alimenta de pensamientos y reflexiones que ponen el foco de atención exclusivamente en el aspecto negativo. Te protegen de sufrimiento futuro con lo que la mantienes presente en tu vida.

Sentir Enfado

Enfado Saludable

Es breve. Proporciona información sobre algo que necesitas cambiar. La reflexión desde la calma permite identificar la fuente del enfado. Te permite identificar tus límites y protegerte.

Enfado No Saludable

Te afecta personalmente y a tus relaciones con los demás. Te lleva a expresarte y comportarte de manera agresiva. Invade casi todas tus interacciones.

Sentir Miedo y Ansiedad

Miedo y Ansiedad Saludable

Es puntual. Te permite identificar cómo evitar el peligro, la incertidumbre o buscar protección. Aprovechas la anticipación que te proporciona el miedo o la ansiedad para tomar decisiones y afrontar la situación.

Miedo y Ansiedad No Saludable

El miedo o ansiedad se produce como consecuencia de una situación traumática para la persona. Se aprende a evitar cualquier situación similar que recuerde el evento traumático. La intensidad de las emociones pasadas se mantiene en el presente. Se vive con la ansiedad a cuestas.

Sentir Vergüenza

Vergüenza Saludable

Se produce como consecuencia de identificar que uno está sobrepasando sus límites personales o está yendo en contra de sus valores y moral. Proporcionan información que se puede aprovechar para identificar cómo comportarse para sentirse bien con uno mismo.

Vergüenza No Saludable

Se acompaña de culpa y de evaluación negativa de uno mismo. Impide valorarse a uno mismo, comprenderse y perdonarse. Dificulta las relaciones con los demás.

Sentir Dolor

Dolor Saludable

Te informa de que has experimentado un daño personal. Te pone en situación de alerta para prevenirlo en el futuro. Se acompaña de la necesidad de sobrevivir y aceptar el dolor. Evoluciona con flexibilidad y permite vivir nuevas experiencias. Se asume la responsabilidad de realizar nuevos esfuerzos y de tener nuevas metas.

Dolor No Saludable

Estancamiento en la experiencia traumática y en las emociones de dolor. Se acompaña de sentimiento de angustia vital. Se evita sentir el dolor o por el contrario se incuba de forma constante. Foco de atención en la desesperanza y en el desamparo.

Conclusión

Recuerda es importante saber para qué sirven las emociones que sientes a diario. Para ello trata de tener presente:

  • Tienes derecho a sentir la emoción que necesites.
  • Toda emoción será una fuente de información muy útil para tu aprendizaje y tu evolución como persona.
  • Determinados procesos emocionales pueden no ser adaptativos.
  • La Inteligencia Emocional es la capacidad que te ayudará a regular tus emociones y aprovechar lo máximo de ellas.
  • Recuerda que las emociones pueden ser saludables o no. Aprende a identificarlas. 
¿Prestas atención a tus emociones?
¿Eres capaz de identificar si la gestión que realizas es saludable o no?
¿Qué puedes empezar a hacer para practicar la Inteligencia Emocional?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Las personas fuertes también sienten inseguridad

Las personas fuertes también sienten inseguridad. ¿lo sabías?.

En muchas ocasiones los clientes que acuden solicitando ayuda psicológica sienten que su autoestima es tremendamente baja. La inseguridad marca su vida, así como las emociones de tristeza, culpa, enfado, etc. En frecuentes ocasiones se plantean que su objetivo es desarrollar una fuerte autoestima que les ayude a no sufrir, y a no sentir inseguridad sobre sí mismos. 

Esta etiqueta de “baja autoestima” suele inundar sus vidas, sus relaciones, su diálogo interno y su capacidad para percibirse como una persona válida. Así, describen muchos problemas y conflictos emocionales que sienten tanto en sus relaciones familiares, sociales o profesionales. 

Este hecho de “tener baja autoestima” se convierte en el centro de sus preocupaciones. Les impide en ocasiones, resolver mejor sus intervenciones en reuniones difíciles, en conversaciones con clientes o en sus preocupaciones familiares.

Como consecuencia de esta “baja autoestima”, pierden oportunidades laborales, disfrutan menos de su vida y viven todo con una sensación de amenaza.

Una de las claves que suelo aclarar desde el principio, en las sesiones, es que no es cuestión de tener o no buena autoestima. No es que esta percepción sea algo inamovible para el resto de tu vida. Desarrollar una buena autoestima depende de tu hábito de cuidarte y reconocerte como alguien valioso. Además, serás capaz de identificar en qué aspectos puedes mejorar. Pero desde la calma y desde la visión de aprendizaje. No desde la culpa por no poder “ser de determinada forma”. 

Para mis clientes, yo quiero, que cuando finalmente sientan que ya no necesitan contar con un apoyo psicológico extra, puedan seguir por sí mismos. Es crucial para mí, que alcancen la autonomía emocional suficiente para que puedan seguir con sus vidas desde la calma, y la alegría. Esto implicará además que serán capaces de ver sus inseguridades como parte de su autoestima sana.

Las personas fuertes también sienten inseguridad

Tener una autoestima sana no significa que uno no tiene inseguridades. Se tienen, y son puntuales y normalmente útiles. Pues estas inseguridades, ayudan a la persona a saber que en qué le interesa mejorar o crecer.

Cuando decimos “tengo baja autoestima” pensamos que el objetivo a conseguir es sentirse seguros siempre. Y no es así. La persona que está sufriendo porque no se percibe como alguien valioso por sí mismo y en relación a los demás, no tiene una “losa” en sí mismo que lo define como persona. Sencillamente, lo que falta en estos casos son buenos hábitos de autoestima. Además de la aceptación de la inseguridad como algo normal y sano.

Trabajar sobre tus mejores hábitos de autoestima

Los clientes que acuden en búsqueda de apoyo psicológico y que tienen éxito en su trabajo personal, no es que hayan conseguido ser seguros para siempre. Esto no sería sano tampoco. Lo que dejan atrás es:

  • La sensación de inseguridad constante y en todas las facetas de su vida.
  • Un diálogo interno destructivo y constante.
  • Miedos.
  • La vivencia constante negativa de una experiencia difícil es sus vidas.
  • Hábitos no saludables de relación consigo mismos y con los demás.
  • La sensación de decepción constante.
  • La dificultad para contradecir a los demás o defender sus propios intereses. 
  • La dependencia en las relaciones familiares, personales, sociales o laborales. 
  • Una vida en la que todas sus decisiones dependen o están orientadas a otros en vez de a sí mismos.

En definitiva, cuando terminan el proceso de ayuda psicológica han aprendido una serie de hábitos y enfoques vitales que les permite estar más satisfechos de sí mismos. Repito entonces:

La autoestima sana proviene de los buenos hábitos que tienes al relacionarte contigo mismo.

Maite Finch

Compromiso constante con tu capacidad de compasión

En el caso de que sientas que tienes una “autoestima baja” recuerda que puedes empezar a absorber la idea de que “no tienes nada malo”. Son los hábitos que has desarrollado hasta hoy, que son poco saludables y útiles emocionalmente, los que te hacen sentir así. 

Con lo que puedes empezar a sufrir menos considerando que lo único que te hace falta son aprender hábitos diferentes, que te ayuden a vivir cada día, con mejor bienestar emocional. Y lo bueno es que estos hábitos van a depender únicamente de ti mismo. 

El término que utiliza Jorge Bucay en su libro El camino de la autodependencia, es genial en este sentido. Y es que en muchas ocasiones si sientes que tienes autoestima baja, es muy probable que estés “rendido” a los pies de las valoraciones de los demás. 

Veo con frecuencia como muchas personas “venden” su autoestima a la “apuesta externa”. Parece que sólo salen de su malestar emocional cuando alguien les valora. Y aún así, a veces les cuesta creérselo. Genial que alguien pueda valorarte. La información que te proporcionan los demás sobre ti mismo, es muy valiosa y necesaria. Pero no la conviertas en imprescindible para tu valía personal. La fuente de una autoestima sana está en uno mismo. Después, si alguien además, te valora cómo tú hacia ti mismo, fantástico.

Auto Compasión

La auto compasión (que no es tener pena de uno mismo, sino interesarse y ocuparse de uno mismo), es un buen hábito para empezar. Requiere un cambio de mentalidad como nos indica Reed Rawlings en su artículo Self-Compassion, the next step for self-care. Esta nueva mentalidad permite alejarte de las decisiones basadas en la ansiedad y el miedo. En cambio, te dirige a la capacidad de tomar decisiones basadas en la capacidad para hacer:

  • Un contraste mental: aprende a identificar los obstáculos en la consecución de tu meta.
  • Intenciones de ejecución: pregúntate cual es el plan de acción que te ayudará a superar el posible fracaso.

Tú tienes capacidad para ser compasivo. Estoy segura que regalas esa capacidad a las personas que más te importan. Les cuidas, les animas, les ayudas a ver otras perspectivas de sí mismos, y les apoyas en su toma de decisiones, sean cuales sean. ¿Y si esa capacidad de compasión la enfocaras hacia ti mismo?. Cambia el objetivo. Esta vez puede que seas tú quien necesite de tu propia compasión.

Las personas fuertes también sienten inseguridad.

Si tu compasión no te incluye a ti mismo, entonces tu capacidad de compasión no es completa.

Jack Kornfield

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, la siguiente reflexión.

  • ¿En qué momentos o situaciones crees que puedes actuar con más compasión contigo mismo?
  • Haz una lista.
  • Piensa que necesitas de ti mismo.
  • Ayúdate.

El hábito de confiar en ti

La confianza no proviene de acertar en todo momento y hacer lo correcto siempre. La confianza proviene de no tener miedo a equivocarse.

Marcus Arcanjo

Y como todo hábito, practica, una y otra vez. Y más veces. Todas las que necesites, durante toda tu vida. En cada momento vital de nuestra vida tendremos ocasión de retarnos. Cada momento de la vida, requiere de unas decisiones, de unos riesgos, de unas emociones determinadas. Sigue probando. Las personas a las que tú les pones la etiqueta de “autoestima alta” sólo se diferencian de ti, en que constantemente siguen adelante. Prueban, piensan, analizan, se apoyan en sus fortalezas para abordar sus retos. Y donde se sienten inseguros, trazan un plan, aprenden o piden ayuda. 

Y este es uno de los mejores hábitos. Tener la mentalidad siempre presente de afrontar en vez de evitar. De dar un paso y pensar el siguiente. El hábito de cuidar la autoestima a través de ser consistente con tu confianza requiere de ti para:

  • Recordar logros pasados y analizar cómo los superaste.
  • Analizar cómo puedes aprovechar lo que mejor sabes hacer para el próximo reto.
  • Tomar la decisión de aprender, antes, durante o después de tu reto. Pero aprender. Nadie sabe hacerlo todo. Muchas personas se bloquean cuando identifican un obstáculo o algo que no saben hacer. Pocos asumen el riesgo de aprovechar sus fortalezas y establecer un plan de aprendizaje.

Y además...

  • Elegir un diálogo interno que sea más constructivo y más realista (no sólo pongas el foco en lo negativo). Cierto es que habrá cosas que ahora no puedas o no sepas hacer. Igual que hace unos años. Ahora, también es cierto que sabes y puedes hacer muchas cosas. Tienes habilidades y enfoques valiosos que aportar. Hazlo. Empieza contigo. 
  • Evita las “metas de evitación”. Cámbialas por retos asumibles y cercanos. Acércate progresivamente a dónde quieres llegar.
  • Recuerda sentirse inseguro no significa que tengas una “autoestima baja”, significa que te faltan mejores hábitos para abordar tus miedos.
  • Llévate contigo la idea de que tener dudas sobre tus capacidades te hace más responsable. Así que aprovéchalas, están ahí para ayudarte a ser mejor. Que es en definitiva, lo que quieres. Efectivamente, mantener unos hábitos de vida que te mantengan en una buena salud emocional.
  • Recuerda las personas fuertes también sienten inseguridad. 

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, la siguiente reflexión.

Haz 4 listas:

  • Los peores escenarios que pueden ocurrir en aquello que temes
  • Acciones o decisiones que puedes hacer para prevenir el fracaso
  • Acciones o decisiones que puedes poner en marcha en caso de que finalmente te equivoques o no llegues para reparar la situación
  • Identifica los beneficios que conseguirías en caso de intentarlo y los costes que tendrías de no intentarlo.

El hábito de aceptar todo de ti

Me gusta mucho el concepto de “aceptación radical de ti mismo” propuesto por Meg Selig autora de Changepower! 37 Secrets to Habit Change Success. Y es que te será mucho más fácil. Ya que seguro que pasas mucho tiempo pensando en ti mismo, aprovéchalo. Te conoces, te sabes. Quizá con el foco de atención más en lo negativo de ti mismo que en lo positivo. Vale, por algo se empieza. Haz un esfuerzo por conocer y saber de ti también lo que tienes de bueno. Tus fortalezas, tus ilusiones, tus valores, tus prioridades, tus logros, lo que te hace sonreir, lo que te inspira…

Prueba. Completa ese conocimiento de ti mismo. Y ahora acéptalo todo. Absolutamente todo. Lo que te parece genial y lo que te incomoda de ti. Ahora mismo esa persona eres tú. Hace un tiempo eras de otra manera, quizá con más miedos, quizá con más consciencia de tus virtudes. Mañana habrás evolucionado seguro a mejor. Pero ahora, es imprescindible que aceptes tal cual eres en este momento de tu vida. ¿Mañana?. Serás lo que hayas elegido ser. Y pasado mañana, serás también los retos que hayas elegido superar. Y te convertirás en alguien que se siente cada día más orgulloso de sí mismo.

Recuerda aceptarte

Pero recuerda, acéptate completamente. Acepta también que a veces quieres decir no, que a veces, quieres que tus prioridades sean otras. Sólo recuerdas que tienes derecho a todo ello. Reconócelo y acéptalo también. A los demás les das todas esas posibilidades. ¿Dónde está escrito que tú seas menos? 😉

Acéptate también en la relación con los demás. Cada uno es como es, o al menos, cómo elige crecer. Si puedes, rodéate de personas, no que te alaben únicamente, sino que te ayuden a crecer. Son aquellas personas que confían en tus posibilidades las que de verdad te aceptan. Estarán contigo, aunque seguramente el trabajo más importante sea el que tú hagas.

Ideas para tus nuevos hábitos de autoestima

Lolli Daskal, en su artículo 19 Simple Ways to Boost Your Self-Esteem Quickly, nos propone buenas ideas para desarrollar esos buenos hábitos vitales que ayudarán a que tu autoestima se desarrolle. Mi recomendación: convierte estas ideas en hábitos que siempre te acompañen.

  1. Aprende todo lo posible sobre una habilidad que te ilusione y esté en coherencia con tus valores e intereses.
  2. Acostúmbrate a hacer revisión de tus logros.
  3. Ten el hábito de aplicar tu creatividad en lo que quieras. Por pequeño que sea para los demás, si a ti te va a hacer sonreír, es suficiente.
  4. Aclara de forma periódica cuáles son los valores en los distintos momentos de tu vida.
  5. Reta con frecuencia tus pensamientos más catastrofistas.
  6. Programa con frecuencia salir de tu “zona cómoda”.
  7. Ayuda a alguien.
  8. Cura las heridas de tu pasado, y cualquier herida que puedas llegar a tener.
  9. Deja a un lado, lo que los demás piensen. 
  10. 10. Lee habitualmente algo inspirador.
  11. Defiende con constancia tu integridad personal.
  12. Deja que algunas personas negativas se vayan de tu lado.
  13. Estable límites que te protejan cuando alguien los cruce. Decide cuánta energía quieres invertir en según que “batallas”.
  14. Cuida habitualmente tu aspecto. Ponte guap@.
  15. Acepta el fracaso como medio de aprendizaje, no de nada más.
  16. Sé un estudiante perenne.
  17. Sé mentor de alguien.
  18. Afronta tus miedos.
  19. Define lo que es para ti, tu éxito, el que quieres conseguir.

Conclusión

Recuerda. Es muy importante, las personas fuertes también sienten inseguridad. No es tu objetivo dejar de sentir inseguridad, sino desarrollar hábitos para ser valiente. Ser valiente para tener oportunidades de crecer y de comprobar que lo has conseguido. Y sino habrás aprendido. 

  • Son los hábitos que tienes en tu vida y en la relación contigo mismos, los que te convertirán en una persona fuerte emocionalmente. 
  • Aumenta tu compromiso con la capacidad de autocompasión.
  • Confía en ti como hábito.
  • Acepta todo de ti en cada momento de tu vida.
¿A qué te ayudaría ser más compasivo contigo mismo?
¿Qué ganarías si decidieras confiar más en ti?
¿Cuánto descansarías si te aceptaras completamente?

Y si te apetece y puede ayudarte...

10 tareas que pueden ser de ayuda para tu ansiedad

10 tareas que pueden ser de ayuda para tu ansiedad. Sí, porque abordar la ansiedad significa responsabilidad por tu parte. Es fundamental entender el protagonismo que conlleva la gestión de emociones. Y sobre todo que te impliques en no evitar y “controlar” tu ansiedad. 

Me preocupa mucho cuando se habla de Inteligencia Emocional, que se recomiende qué únicamente:

  • dejando a un lado las preocupaciones
  • pensando en positivo
  • alejando de nosotros las personas tóxicas
  • siendo “amables y buenos”
  • eliminando los pensamientos negativos

conseguiremos desarrollar nuestra Inteligencia Emocional. No es cierto. De hecho, habrá un alto nivel de probabilidad de que lo único que consigas es evitar. Y EVITAR es la CLAVE MÁS POTENTE PARA POTENCIAR LA ANSIEDAD. 

Evitarás las personas tóxicas, y no habrás aprendido a cómo convivir con ellas cuando no tengas más remedio. Aprenderás a evitar tus pensamientos y preocupaciones más profundas, sin aprender a resolverlas y a crecer personalmente. Evitarás decir lo que piensas con tranquilidad y lo sufrirás internamente, porque “necesitamos ser simpáticos. 

Aprende y responsabilízate de tu ansiedad

Desarrollar la Inteligencia Emocional, requiere de trabajo personal e implicación. Sobre todo en conocerse psicológicamente. Para ver con qué recursos mentales y de afrontamiento cuentas. También para identificar que nuevos recursos necesitas aprender. 

La ansiedad igual que otras emociones que podemos valorar como más “incómodas”, tienen su propósito. Conocerlo y saber cómo abordar estas señales, es la clave. 

10 tareas que pueden ser de ayuda para tu ansiedad

Una de las señales más significativas cuando ayudo a tratar la ansiedad, es que la persona se comprende. Este nivel de comprensión ya influye positivamente en reducir el nivel de preocupación. Detrás de la ansiedad puede haber un mundo no saludable, que has creado sin darte cuenta. Empecemos hoy con estas 5 pequeñas ideas para comprender qué ocurre cuando sientes ansiedad. 

5 tareas para comprender tu ansiedad

El cortisol es responsable de tu ansiedad, pero tú decides como vivir.

Ocúpate del equilibrio personal que puedes llegar a crear

Recuerda que el estrés limita tu potencial personal y profesional

Evita caer en la trampa de la falsa urgencia creada por la ansiedad

Presta atención, la ansiedad puede ser tu aliada en niveles menores

5 tareas para sentir menos ansiedad

Otro aspecto significativo en la gestión de la ansiedad, es identificar cuántas estrategias puedes poner en marcha para resolverla. Un plan, mental, emocional y conductual, suele ser la clave. Empecemos aquí también por unas breves ideas que seguro pueden ayudarte a tomar otro tipo de decisiones para gestionar tu ansiedad.

Acepta la incertidumbre y deja de buscar constantemente la seguridad

Distribuye tus niveles de energía

Clasifica, no todo es urgente

Presta atención a las notificaciones internas que te envían tu mente y tu cuerpo

Fragmenta cuanto necesites los retos que quieres conseguir

Conclusión

Abordar tus niveles de ansiedad es tarea tuya. Nadie podrá hacerlo por ti. Elige qué tareas necesitas asumir para que la ansiedad pueda ser tu aliada, en vez de tu enemiga. Estas 10 tareas que pueden ser de ayuda para tu ansiedad, no pretenden ser una receta mágica.

Hay ocasiones que la ansiedad esconde problemas más profundos que requieren un tipo de trabajo más interno y con ayuda de un profesional. Si te pueden servir estas ideas, perfecto. Recuérdalas. Si consideras que la ansiedad te acompaña ya mucho tiempo y te está pasando factura, busca ayuda profesional. 

Sobre todo cuídate. 

Recuerda, a veces se puede "vivir enganchado" a la ansiedad
Necesitas valorar cuánto desgaste está generando un nivel no saludable de ansiedad
¿Cuál es el paso más pequeño con el que puedes comprometerte para gestionar tu ansiedad?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo afrontar mejor situaciones difíciles en tu vida

Cómo afrontar mejor situaciones difíciles en tu vida. Cada vez es más necesario el uso de la resiliencia como habilidad para mantener el equilibrio personal en la vida de uno. En el día a día de mi trabajo observo:

  • Personas en situación de desempleo. El proceso de búsqueda de empleo, nunca es fácil y acarrea la gestión de algunos rechazos. Tal vez, porque apareces como “no admitido” en el proceso de selección. Tale vez porque hiciste una entrevista de trabajo y los resultados no han sido positivos. ¿Cómo te sientes y qué haces después?.
  • Vivencias difíciles. En ocasiones, las personas viven un momento actual difícil. A veces, porque han recibido una noticia negativa relativa a sus relaciones personales más cercanas. O tal vez, porque su salud o la de los suyos ha empeorado, con lo que se necesita aprender una nueva forma de vivir con una enfermedad.
  • Incertidumbre en el trabajo. El ambiente laboral es rico en diversidad de emociones. En un momento puede que vaya todo bien, y al momento siguiente cambia. Una relación tóxica en el trabajo, un reto que es difícil de afrontar, un cambio de enfoque y estrategias en el empresa, diferencia de opiniones, dificultad de colaboración y trabajo en equipo, etc. 
  • Relaciones personales inciertas y/o tóxicas. Tener una buena red de apoyo personal es crucial para mantener la capacidad de resiliencia. Por este motivo, cuando las relaciones personales fallan o se convierten en inciertas y negativas, el desgaste personal es muy alto. 

Cómo afrontar mejor situaciones difíciles en tu vida

Recordemos, ¿Qué es exactamente la capacidad de resiliencia?

Hoy nos apoyaremos en el trabajo sobre resiliencia de dos grandes autores. La Dra. Karen Reivich is the Director of Training Programs for the Penn Positive Psychology Center, Lead instructor and curriculum developer for the Penn Resilience Programs. Y por otro lado, Glenn R. Schiraldi, PhD, has served on the stress management faculties at the Pentagon, the International Critical Incident Stress Foundation, and the University of Maryland, where he received the Outstanding Teaching Award and other teaching and service awards.

Definiciones de Resiliencia

Así pues, podemos identificar varias ideas para comprender mejor de qué se trata la capacidad de resiliencia:

  • Afrontar situaciones de incertidumbre.
  • Recuperarse de experiencias emocionales negativas y ser capaz de adaptarse a las demandas cambiantes de las experiencias estresantes.
  • Ser capaz de poner en práctica distintas estrategias para superar las dificultades que demandan los cambios en la vida de uno mismo.
  • Habilidad para crecer en la superación de nuestros retos.
  • Facilidad para aprovechar las fortalezas personales para superar la adversidad, y prevenir las respuestas ante situaciones estresantes.
  • Capacidad de adaptación de forma calmada a circunstancias cambiantes.
  • Ser capaz de regular los síntomas físicos y las emociones que ocurren como respuesta a situaciones difíciles o traumáticas.
  • La resiliencia es una habilidad que incluye diversas fortalezas personales que se pueden aprender. 
  • La aplicación de la resiliencia te puede ayudar a gestionar mejor: enfermedades serias o daños personales que has sufrido o que están sufriendo las personas más importantes para ti.
  • La resiliencia ayuda ante situaciones de rechazo, de humillación o crítica. Además te permite afrontar mejor la pérdida de un ser querido, de un amigo o de una relación que termina.
  • Ayuda a superar situaciones de fracaso, infidelidad, separación o experiencias traumáticas.

Ser capaz de aplicar la resiliencia las dificultades con las que te vas encontrando en tu vida, significa implicarse de manera constante y consciente en cómo vives y cómo afrontas cada paso que requiere esa dificultad

¿Qué variables ayudan a desarrollar la capacidad de resiliencia?

Ser resiliente y afrontar las demandas cambiantes de las situaciones que vives implica que descubras e inviertas en otras capacidades que en conjunto te ayudarán a vivir mejor. Actualmente, creo que el enfoque de recuperarse de emociones y vivencias negativas es uno de los puntos de vista más importantes de la resiliencia. No podemos evitar lo que puede ocurrirnos, lo que los demás pueden darnos. A veces, nos gustará y otras seguramente nos haga daño. Y tenemos derecho a sentirnos mal, decepcionados, tristes o enfadados por determinadas reacciones o circunstancias de la vida. 

El objetivo no es no sentirse triste, decepcionado, desmotivado o enfadado. Recuerda, las emociones tienen un papel funcional. Te avisan de algo que necesitas abordar de manera distinta. Son tu aviso personal de que necesitas superar algo. 

Así pues, sin tratar de evitar las emociones más difíciles, ser capaz de aplicar la resiliencia, te permitirá recuperarte antes de los rechazos, o fracasos, o dificultades…

Veamos las variables que aumentarán tu capacidad para aplicar mayor resiliencia en tu vida:

Ser consciente de uno mismo y tener la capacidad para regularte

  • Autoconciencia: Ser consciente de ti mismo, de lo que piensas, sientes y de cómo actúas. También es importante ser consciente de tus fortalezas y de tus habilidades menos fuertes. Preguntas importantes para valorar tu capacidad de ser consciente de ti mismo serían: ¿Con qué frecuencia te das cuenta de cómo son tus pensamientos?. ¿Eres consciente de si te ayudan o te bloquean?. ¿Tienes la capacidad de hacer seguimiento y ser consciente de tus emociones?. ¿Puedes con frecuencia ponerle un nombre a esas emociones?. ¿Eres capaz de identificar las señales físicas que acompañan a tus emociones?. ¿Has desarrollado la capacidad de ser consciente de tus reacciones más inmediatas a situaciones difíciles o adversas?
  • Auto-regulación: Seguro que has regulado tus emociones en diversas ocasiones en las que no has tenido más remedio. Una reunión difícil, una exposición en público, una crítica agresiva, cuando tenías que atender a urgencias mayores sin tener en cuenta tanto lo que sentías… Esto es la capacidad de regular, de cambiar tus pensamientos, emociones, conductas y fisiología en las situaciones en las que lo que estás experimentando no te ayuda a abordar adecuadamente la situación. 

Personalmente, creo que esta capacidad, como muchas de las que a continuación leerás, las tienes. Las has puesto en marcha en alguna ocasión. La cuestión que te permitirá desarrollar más tu resiliencia es si eres capaz de ponerlas en marcha cuando tú quieres. Si realmente, es un hábito en ti, o sólo las pones en marcha cuando no tienes más remedio y la tensión o adversidad es demasiado alta.

Ser ágil mentalmente, optimista y sentir que eres eficaz

  • Agilidad mental: Es la capacidad de mirar al mundo, las personas y las situaciones que vives desde diferentes puntos de vista. Incluye también tu capacidad para resolver problemas y orientarte a unas metas definidas. La agilidad mental te permitirá tener una visión de tu mismo orientada hacia el futuro con diferentes perspectivas. 
  • Optimismo: Es la creencia en un futuro mejor para ti. Es la capacidad para dibujar las posibilidades de que mañana puedes hacerlo mejor, de que tienes más opciones y que puedes cambiar cómo vives, sientes y actúas. Para ello es muy importante ser constante. También, ser capaz de diferenciar lo que puedes controlar y lo que no. Es decir, aquello sobre lo que puedes actuar y aquello sobre lo que no tienes influencia. Además será crucial poder asumir el estrés como un reto a superar. 

A menudo, trato con muchas personas que se bloquean enormemente por las circunstancias de su vida. Un problema económico, una enfermedad (propia o de familiares), ambiente tóxico laboral o personal, etc. Y toda su energía está dirigida a poner el foco en las dificultades que estas situaciones conlleva. Las circunstancias, con mucha probabilidad, no las podrás cambiar. Ahora bien, desarrollar el hábito de aceptar y comprometerte con lo que sí puedes cambiar en ese escenario nuevo, es posible. Quizá falte un poco de entrenamiento y consciencia, pero es posible. 

  • Auto-eficacia. Es la capacidad para ser consciente de lo mejor que sabes hacer. Conocerse a uno mismo en su mejor versión. ¿Qué es aquello que se te da bien?. No sólo a nivel profesional, también, a nivel personal. ¿Cuáles son las cualidades más características de tu persona?. ¿Cuáles son aquellas cualidades en las que disfrutas, te motivas y definen de forma auténtica quien eres?. Y ahora, cuando seas consciente de ellas, ¿cómo puedes aprovecharlas para superar y afrontar esas experiencias difíciles que estás viviendo?.

Relaciones y entornos resilientes

  • Conexión y Relaciones. Muy importante también y con gran influencia en tu capacidad de ser resiliente. Es el hecho de tener personas a tu alrededor en las que puedas confiar. Aunque sean muy pocas, no te preocupes por eso. Basta con una o dos personas en las que confíes plenamente porque saben estar contigo en los momentos más difíciles y también en los buenos. Ya que se alegrarán por ti sinceramente, sin envidias. 
  • Entornos resilientes. Por último, pero no por ello menos importante saber escoger en la medida de lo posible ambientes sociales y laborales en los que la resiliencia se valore. La familia no la puedes escoger, pero siempre puedes elegir cómo actuar si el ambiente no es resiliente. En cualquier caso, rodearte lo máximo posible de entornos en los que se reconozcan las fortalezas, se valoren las dificultades como aprendizaje de nuevos retos y que se reconozcan los sentimientos te ayudará a mantener tu resiliencia activa. 

Una pequeña tarea, en este momento. ¿Cómo te valoras en estas 7 variables?. ¿Cuántos comportamientos has puesto en marcha en los últimos 15 días que se relacionan con estas 7 variables?. ¿Hay alguna variable que destaque más?. ¿Qué variable sería para ti el próximo reto, porque podrías mostrar muchos más comportamientos acordes con esa variable?

Presta atención especial a tu capacidad para ser optimista

Sí, el a veces, tan controvertido optimismo, es crucial en tu capacidad para afrontar las adversidades y para recuperarte mejor y más rápidamente de las vivencias negativas. Ahora bien, hagamos una puntualización. Desde las investigaciones de psicología y de los autores anteriormente mencionados, no se contempla el optimismo como “ver el mundo de color de rosa”. O bien de estar constantemente feliz porque sí.

Recuerda que parte de las habilidades anteriormente comentadas incluyen la consciencia de todas tus emociones y la capacidad de regularlas no de negarlas o esconderlas.

Cómo se mide el optimismo y qué es realmente

El optimismo se mide mediante:

  • La disposición a creer que hay cosas buenas que pueden ocurrirte.
  • Estilo explicativo: es la forma habitual que todos tenemos de explicarnos las causas de lo que nos ocurre tanto bueno como malo. 

Por ejemplo, cuando algo malo te ocurre y te preguntas por qué, las personas ponemos en marcha diversos patrones de pensamiento:

  • Interno (depende de ti, es tu responsabilidad) vs Externo (se debe a factores externos a ti, no todo es culpa tuya)
  • Estable (se mantiene en el tiempo) vs Inestable (es temporal)
  • Global (afecta a muchas área de tu vida) vs Específico (afecta a un área concreta de tu vida)

Cómo focalizar tus esfuerzos para ser optimista

Así, como los autores mencionados antes nos recuerdan, Martin Seligman, nos propone una nueva perspectiva del optimismo. Es decir, ser optimista es la tendencia a, cuando las cosas van mal, explicar lo negativo como EXTERNO (no todo es tu culpa), INESTABLE (lo que ocurre es susceptible de cambiarse, puedes actuar sobre ello) y ESPECÍFICO (lo que causó ese evento negativo afecta sólo a un área o situación concreta de tu vida). 

Así pues, ¿cómo es tu disposición a creer que hay cosas buenas que pueden ocurrirte?. ¿Cómo sueles explicar las cosas malas que te ocurren?. ¿Tiendes a pensar que todo es por tu culpa?. ¿Crees que es algo que te acompañará toda tu vida e influirá en todas las áreas de tu vida?. Recuerda mejor, poner el foco en aquello te permite darte cuenta que no todo pasa por ti. Presta atención a esa parte del evento negativo que es temporal, así que calma, lo solucionarás. Y aprende también a poner el foco en dónde realmente te afecta ese acontecimiento negativo. 

¿Qué beneficios tiene para las personas practicar el optimismo?

Sobre todo, y atendiendo a las investigaciones, se ha comprobado que las personas optimistas:

  • Se recuperan mejor y en menos tiempo de vivencias traumáticas.
  • Disfrutan de mejores relaciones personales.
  • Son más agradecidos, ya que ponen el foco en aquello que tienen.
  • Afrontan el estrés con mayor eficacia.
  • Tienen una mejor calidad de vida. 
  • Disfrutan de mejor salud física ya que mantienen más activo su sistema inmunológico.
  • Tienen un desempeño más alto en el trabajo
  • Funcionan mejor en tareas que se realizan bajo presión.
  • Han desarrollado una mayor capacidad para identificar los problemas claramente y orientarse en la solución.
  • Valoran las dificultades como un reto, no como una amenaza.
  • Han desarrollado una mayor capacidad de vocalizarse en aquello que pueden controlar, es decir, sobre lo que pueden actuar.
  • Buscan información, apoyo y ayuda con más facilidad que las personas que no practican el optimismo.
  • Tienen el hábito de actuar proactivamente, en vez de reaccionar conforme la vida ocurre.
  • Comen de manera más saludable
  • Toman decisiones orientadas a un propósito claro.

Conclusión

Y quizás, te preguntes ¿por qué practicar el optimismo junto con las otras variables tiene todos estos beneficios?.

La respuesta es sencilla de explicar, aunque compleja posiblemente de conseguir de forma inmediata. Lo que diferencia a las personas resilientes de las que no lo son, y a las personas optimistas de las que actualmente no lo son, se debe a un punto claro. Viven de manera que han desarrollado un sistema de creencias, decisiones y aprendizajes que les permite influir en lo que piensan, sienten o hacen.

Quizá la pregunta es ¿te has parado a pensar en tus patrones de pensamiento, aprendizaje, afrontamiento y gestión de emociones?. ¿Esos hábitos que tienes para afrontar la vida y las vivencias difíciles te están ayudando o te están bloqueando?

¿Te consideras una persona resiliente?
¿Cuáles son las vivencias o adversidades que más te cuesta superar?
¿Qué pequeños cambios puedes hacer para aumentar tu capacidad de resiliencia?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Por qué son tan importantes las fortalezas en tu vida

¿Por qué son tan importantes las fortalezas en tu vida?. ¿Te lo has planteado?. Realmente son el pilar más importante para empezar a superar bien muchos problemas habituales en las personas, estrés, depresión, superación de retos, etc. El reconocimiento de las propias fortalezas influye directamente en la propia autoestima y como consecuencia en la percepción que puedes tener de ti mismo para abordar las diferentes adversidades o dificultades que se te presenten. 

La autoestima es uno de los mejores predicadores de la felicidad y como consecuencia de la capacidad de resiliencia.

¿Con qué está relacionada la autoestima?

La autoestima está relacionada con:

  • Un aumento de la constancia y  con la capacidad de solucionar problemas activamente.
  • La motivación para perseguir las metas y con la percepción de uno mismo como competente en el progreso a esas metas.
  • La protección ante situaciones difíciles y estresantes.

La autoestima es la opinión apreciativa y realista de uno mismo. Realista, porque eres consciente sinceramente de tu fortalezas y debilidades. Y apreciativa, porque tienes una valoración positiva general de tu mismo, a pesar de tus imperfecciones. ¿Es así para ti?. ¿Eres realista y aprecias la persona que eres a pesar de tus retos pendientes?. Recuerda tener una buena autoestima no significa considerarse perfecto, todo lo contrario. 

Una sana autoestima conlleva, de hecho, la humildad. Una persona humilde reconoce tanto sus propias fortalezas como las de los demás. Asumiendo que, en algunas áreas será mejor que otros, y que otros serán mejor que uno mismo en otras áreas. Sin juicios, sin sentirse mal por ellos. Así, una persona con autoestima sana, se alegrará por las fortalezas y logros de los demás, en vez de sentir envidia.

¿Por qué son tan importantes las fortalezas en tu vida?

¿Cuáles son los pilares de la autoestima?

  1. La igualdad, el sentirse incondicionalmente valioso como persona. Igual que los demás.
  2. El amor incondicional a uno mismo.
  3. Crecimiento. El proceso de convertirse en alguien cada vez más valioso, implicándonos  en la actualización y renovación de nuestras fortalezas.

¿Cómo valorarías el estado de estos 3 pilares de tu autoestima?. ¿Cuánto inviertes en asumir pequeños retos para aprender consecuentemente que tienes fortalezas valiosas y que puedes seguir superándote en otras áreas más débiles?.

La confianza en uno mismo

La confianza en uno mismo y la actitud de afrontar retos y dificultades van de la mano. Implicarse lo necesario para perseguir tus retos conlleva un proceso importante para aumentar la autoestima de uno mismo. Esta implicación lleva detrás el reconocimiento de tus fortalezas y la voluntad de valorar cómo puedes aprovecharlas en las situaciones difíciles. 

La confianza vista como auto-eficacia impacta también directamente sobre tu capacidad de resiliencia. Con lo que:

  • Cuanto menos evites, más fácilmente encontrarás la forma de asumir y afrontar tus retos. Es un aprendizaje progresivo.
  • Cuanto más inviertas en alimentar tu autoestima con la práctica deliberada de tus fortalezas y el aprendizaje de nuevas habilidades, mejor será tu estado de ánimo. Así, tu estado de ánimo, permitirá que tus mejores capacidades cognitivas se pongan en funcionamiento para superar el próximo reto.

¿Qué necesitas para confiar en ti mismo?

  • Contar con tu experiencia. La confianza aumenta con el reconocimiento de tus logros pasados y con la implicación en los retos siguientes.
  • Ser realista. La confianza excesiva puede hacer que pierdas la percepción auténtica de aquello que no puedes hacer. Con lo que una persona con autoestima sana, reconoce desde la tranquilidad y el no juicio, sus posibilidades y límites.
  • Tu formación, entrenamiento y práctica de las habilidades que necesitas debe ser tan rigurosa e intensa, que afrontar la realidad de parezca fácil.
  • Regular tu nivel de activación (evitar que se convierta en estrés alto) y tu capacidad para resistir a las distracciones.
  • Realizar algo de ejercicio físico ya que estimula la atención dirigida y la constancia.
  • Practicar, practicar, practicar, una y otra vez aquella habilidad que quieras aprender. En cuantos más contextos diferentes mejor.
  • Mostrarte tal como eres, auténtico. 
  • Aprovechar los retos como nuevas oportunidades para aprender.
  • Cultivar las fortalezas y practicar aquello que quieras aprender de forma gradual, paciente y con cariño.

¿Cómo identificar tus fortalezas?

¿Qué son las fortalezas?

Las fortalezas de una persona son las habilidades que pones en marcha, diríamos que sin pensar mucho. No tienes que realizar mucho esfuerzo para llevarlas a cabo. Podríamos decir que son las habilidades que tienes muy aprendidas y que forman parte ya de tu carácter. Realmente, te sientes cómodo con ellas y no requieren demasiada concentración y energía para ponerlas en práctica. Es como escribir tu nombre en un papel o conducir, o montar en bicicleta. Lo haces, sin pensar demasiado y sin demasiado esfuerzo.

M. Seligman & Col. Realizaron una rigurosa investigación de las 24 fortalezas más esenciales y comunes en todas las culturas. Por si te puede ayudar estas son las 24 fortalezas que identificaron en 6 categorías:

Criterios para identificar lo mejor de ti

Hay 3 criterios que ayudan muy bien a identificar las fortalezas de uno mismo. Piensa en tus fortalezas con los siguientes enfoques:

  • Autenticidad. Cuando las pones en práctica te sientes tú mismo. Te sientes auténtico y sincero poniéndolas en marcha.
  • Energía. Realmente, cuando llevas a cabo esas habilidades en cualquier contexto te sientes con energía.
  • Motivación. Te motiva. Llevar a la práctica esas habilidades te motiva interiormente y te hace sentir muy bien.

Por el contrario, aquellas habilidades que sientes que no son tu fuerte, requieren para ti, una gran concentración, esfuerzo y por el momento, no te sueles sentir muy cómodo. Hasta que con práctica deliberada y constancia, consigas superar tu nivel en esa habilidad 😉

Práctica de autoestima

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, los siguientes pasos para identificar tus fortalezas.

  • Aprovecha el gráfico anterior de las fortalezas de Seligman e identifica aquellas con las que te sientes tú mismo (auténtico), te proporcionan energía cuando las llevas a cabo y te motivan.
  • Haz una lista a continuación de qué impacto y beneficios te proporcionan a ti mismo y a los demás cuando las pones en práctica.
  • Identifica tus próximos retos. ¿Cómo puedes aprovechar tus fortalezas para superar y empezar a abordar esas situaciones difíciles o metas que quieres superar?. Haz una lista de acciones que puedes poner en práctica basándote en tus fortalezas.

Las fortalezas también tienen sus sombras

En ocasiones, lo mejor de uno mismo puede hacerte daño a ti mismo y a otros. ¿Te ha pasado alguna vez?. Normalmente ocurre, poner en práctica tus fortalezas en un momento o lugar no adecuados o con la persona que no correspondía poner en marcha esas fortalezas. 

Por ejemplo, uno puede tener una gran capacidad para las bromas y el humor y dañar a alguien que en ese momento no está en sintonía con la persona que aplica el humor a la situación.

También las fortalezas pueden dejar en evidencia las carencias de otras personas.  Ocurre en reuniones personas o profesionales en las que alguien destaca por determinada habilidad y deja en evidencia que algún otro participante no domina para nada esa habilidad. Por ejemplo, uno puede ser tan creativo en las reuniones de trabajo que deje en evidencia la falta de pensamiento creativo en otros compañeros.

Finalmente, la capacidad para reconocer las fortalezas en otras personas puede hacer que en vez de alegrarte por esa persona, acabes comparándote en esa misma habilidad y descubras que no la tienes tan desarrollada. Con lo que te valoras de menos con respecto a los demás.

Fortalezas, autoestima, resiliencia y relaciones personales

Shelly Gable, Ph.D. in Social Psychology at the University of Rochester, ha trabajado y realizado investigaciones relacionadas con cómo las parejas se responden mutuamente cuando las cosas van bien. Sí, parece mentira, pero puede que estemos más acostumbrados a ayudar a otros, con nuestras fortalezas, cuando las cosas van mal que cuando van bien.

La pregunta clave que nos plantea, para que nuestras fortalezas no muestren las sombras anteriormente comentadas, es ¿estarás ahí para mí cuando las cosas me vayan bien?.

Alimentar y cuidar las relaciones personales de confianza que todos tenemos, es fundamental para mantener fuertes nuestra capacidad de resiliencia. Como comentábamos en artículos anteriores, contar con personas de confianza, real y auténtica, facilita que podamos seguir siendo fuertes ante la adversidad y la incertidumbre.

Por ello, es igual de importante valorar cómo nuestras habilidades más automáticas se muestran en las relaciones personales. Especialmente, cuando a las personas con las que tienes confianza les va bien. ¿Cómo te sientes y actúas cuando a las personas importantes para ti les va bien?. ¿Te sientes en inferioridad?. ¿Te alegras sinceramente sin menospreciarte a ti mismo porque ese reto tú no las conseguido?.

4 estilos de respuesta en las relaciones personales cuando las cosas van bien

Estilos Pasivos

  1. Pasivo Contructivo: Es el caso en el que una persona que te importa te cuenta que ha tenido buenas noticias y sí, le prestas atención verbal, pero tu lenguaje no verbal no es coherente. Le dices cuánto te alegras, pero a la vez estás haciendo otras cosas. Como mirar el móvil por ejemplo. Esta persona que te cuenta sus buenas noticias y logros, siente que en ese momento no estás prestándole tu completa atención e implicación con su comunicación. Tu capacidad de “multitarea” o tu alto nivel de responsabilidad con otros temas impide una comunicación satisfactoria con esa persona. Con lo que puede, que decida que bueno, ya te lo contará en otro momento. Ahora bien, la ilusión que quería transmitirte y su decisión de compartirlo contigo puede que no sea la misma. Quizá hemos perdido la oportunidad de contagiarnos de su felicidad y energía.
  2. Pasivo Destructivo: Es el caso en el que una persona quiere compartir contigo nuevamente sus buenas noticias, porque eres importante en su vida. En ese momento, le respondes con tus propias buenas noticias. En vez de aprovecharte del brillo de su ilusión e implicarte con esa persona, apagas su energía con la tuya.

Estilos Activos

  1. Activo Destructivo: En este tipo de conversación, tu gran capacidad de análisis y de adelantarte a posibles problemas nubla cualquier ilusión. La otra persona quería compartir contigo y contagiarte de su energía por sus buenas noticias. Ahora bien, justo en ese momento, le haces ver (por su bien), todos los inconvenientes que se avecinan por ese logro que se avecina. Es el caso de estar contento por un reto que te han propuesto y te hace ilusión y alguien te inunda con la cantidad de problemas y obstáculos con los que te vas a encontrar.
  2. Activo Constructivo. Como podrás imaginar este será el mejor de los estilos de respuesta en estas situaciones. Este estilo permite poner el foco completamente en la otra persona en vez de en ti y en tus habilidades más sobresalientes. Es el estilo que mejor fortalece las relaciones personales. Conseguirás este estilo cuando toda tu atención (verbal y no verbal) esté dirigida a lo que te cuenta la otra persona. Más aún te implicas en preguntar y ser más curioso por esa buena noticia que te está contando. La conversación resulta mucho más energizarte para ambos y acaba aumentando la felicidad y satisfacción de ambas partes.

Práctica de Estilos de Respuesta

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, los siguientes pasos para trabajar tus estilos de respuesta cuando las cosas van bien.

Y ahora dime :-). ¿En qué estilo de respuesta te has sentido identificado de los 4 estilos que hemos comentado?. Si habitualmente utilizas el estilo 4 ¡enhorabuena!. Ahora bien, creo que con un poco de análisis y sinceridad contigo mismo, es posible que te sientas identificado con los otros estilos. No sé en qué grado. Pero invierte en que sea el menos frecuente por no decir, inexistente. Si te has sentido identificado con los estilos, 1,2 ó 3, te planteo lo siguiente:

  • ¿Qué te impide ser más auténtico?
  • ¿Recuerdas cómo expresas tus emociones al recibir buenas noticas de otros?
  • ¿Qué cambio puedes hacer para que se reduzcan casi al completo, los estilos, 1.2 y 3?

Conclusión

Recuerda, la práctica deliberada de la reflexión desde la calma, y el deseo de aprender de ti mismo, aumentarán tu autoestima y tu capacidad de resiliencia.

¿Cuáles son tus mejores fortalezas?
¿Cómo harás uso de ellas en tus próximos retos?
¿Qué cambio necesitas hacer cuando te relacionas con personas a las que les va bien?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo ser más activo ante las dificultades y retos

En la consecución de metas, y en la superación de retos y dificultades, es fundamental hacer acopio de nuestras fortalezas mentales. Es la capacidad de afrontar tus fortalezas y tus mejores capacidades mentales lo que hace que puedas superarte. Es decir, necesitas poner el foco en cómo ser más activo ante las dificultades y retos. 

Como vimos en artículos anteriores la resiliencia es la habilidad para aprovechar tus fortalezas en los momentos difíciles y recuperarte lo antes posible de las emociones negativas que puedas sentir.

Ahora bien, si lo analizamos con más detalle hay una serie de características que identifica a las personas que ponen el foco afrontar activamente las dificultades y las personas que evitan.

Estas características se centran en acciones que ponen en marcha para superarse frente a las personas que actúan pasivamente frente a las dificultades.

Cómo ser más activo ante las dificultades y retos

Capacidad para afrontar dificultades y adaptarse

Glenn R. Schiraldi, PhD, identifica el concepto de Capacidad de Afrontar de forma Adaptativa. Dicha capacidad se describe como la habilidad de ajustarse a circunstancias cambiantes y de utilizar tus mejores fortalezas disponibles para solucionar problemas. También para superar retos y actuar en la dirección de tus metas. Da igual cuáles sean las metas, de trabajo, de relaciones, o emocionales. Este nivel alto de Afrontar Adaptativamente cobra su máximo nivel al seguir 3 principios fundamentales:

  • Establecer una meta que realmente quieras conseguir
  • Creer que puedes conseguir la meta, con una expectativa y sensación de que puedes conseguirlo.
  • Compromiso en la consecución de la meta. Es decir, estás dispuesto a trabajar duro, a ser constante, y a ser disciplinado. De hecho, a largo plazo el compromiso es más eficaz en el largo plazo que cualquier habilidad innata. Comprometerse implica poner tu foco de atención en prepararte mentalmente. 

Así, según el autor, muchas investigaciones sugieren que  asumir una postura activa ante la vida tiene muchas más ventajas. En comparación con las personas que asumen una postura pasiva, y de evitación, las personas activas tienen más éxito. Las personas con éxito en sus objetivos ponen el foco en cómo ser más activo ante las dificultades y retos.

Personas pasivas ante las dificultades (Stoppers)

Las personas pasivas tienden a evitar y huir ante acontecimientos difíciles de la vida. Ya sean estas dificultades, internas o externas. Es decir, ante emociones que bloquean, evitan afrontarlas y hacerse cargo de ellas. Ante dilemas mentales o problemas evitan, procuran centrar su foco te atención en otra cosa para no pensar en ello. Ante situaciones difíciles en el trabajo, o en las relaciones personales, tienden a postergar su responsabilidad de acción o decisión. En definitiva, no dedican tiempo de concentración y/o reflexión en pensamientos, emociones o situaciones difíciles. Es más hacen poco por modificar ninguna de ellas.

Las personas pasivas niegan el problema y "se congelan"

  • Niegan algo que no va bien o tratan de minimizar los problemas. Por ejemplo, les escucharás decir que “no hay ningún problema, que nada va mal o nada ha cambiado en la relación”. O incluso, “eso antes me molestaba, ahora no”. 
  • “Se congelan” frente a la situación. Asumen que no hay “nada que hacer”, y abandonan.
    • Culpa. Pueden culparse constantemente de algo, rumiando de manera intensiva sobre su equivocación o la dificultad que tienen. También pueden culpar de forma constante a otros de sus problemas o de las emociones difíciles que experimentan. Así son frecuentes, las expresiones de: “es que esa persona lo hace adrede para molestarme”, “su forma de actuar me ataca los nervios”, o “esta persona lo está haciendo mal y yo sufro las consecuencias”.
    • ¿Por qué me pasa esto a mi? / No me puedo creer que esto me esté ocurriendo a mi. Las personas pasivas centran toda su energía y esfuerzos mentales y emocionales en esta cuestión. Cuestión que por otra parte, no tiene salida ni solución. Puede ser más emocionalmente inteligente, cuestionarse: ¿Qué requiere esta situación de mi?. ¿Cómo puedo aprender y crecer en esta situación?. ¿Qué puedo mejorar en esta situación que depende de mi?
    • Ojalá fuera diferente. Para que algo sea diferente es imprescindible el afrontamiento activo. En caso contrario, al afrontar pasivamente, te puedes encontrar deseando constantemente cómo sería si fuera diferente. De esta forma, de forma frecuente “chocarás” con la realidad, sintiéndote mal.
    • Intentar olvidar. Con mucha frecuencia las personas pasivas tratan de olvidar algo que ocurrió. 

Las personas pasivas se distraen y abandonan

  • Usan el cinismo o la indiferencia para protegerse del dolor que le causan las dificultades.
  • Distracción. Las personas pasivas suelen buscar constantemente alguna actividad que les aleje de su preocupación o de las emociones difíciles que puedan sentir. Así, se puede ver la TV, jugar al ordenador, “engancharse” a las redes sociales, o no parar de ordenar cosas, etc…
  • Abandonar. Cuando se afronta pasivamente, las personas suelen acabar evitando lugares, personas, o situaciones que son estresantes o difíciles. Finalmente, consiguen que cada vez tengan que evitar más personas, más situaciones y más emociones incómodas que lleguen a sentir. Aprenden que “a corto plazo” esta es la solución más eficaz. Se nos olvida, que la ansiedad aumenta y te puede dejar sin técnicas de afrontamiento activo. 

En las empresas y en la vida en general, son considerados “stoppers”, ya que se repiten al cambio, y se focalizan en los obstáculos. Ponen siempre pegas a todo y frenan la evolución, el crecimiento y el aprendizaje del equipo. 

¿Qué consecuencias tiene evitar personas, situaciones, lugares o emociones?

Cuando las personas inciden en un estilo de afrontamiento de evitación, sobre todo, pierden oportunidades de alimentar su autoestima. Se cierran todas las puertas a que sean capaces de verse con éxito resolviendo hasta el más mínimo problema. Con lo que aumenta su malestar e inseguridad emocional. A largo plazo, EVITAR como estilo de afrontamiento genera las siguientes consecuencias:

  • El sistema inmunitario se debilita por la constante activación del Sistema Nervioso Simpático. Éste te mantiene en constante estado de alerta, estrés y desmotivación. La hormona del Cortisol está en niveles muy altos en tu organismo.
  • Las relaciones personales se resienten. Los problemas que no se reconocen y sobre los que no se actúa tienden a mantenerse en el tiempo. Así, cada vez los problemas entre las distintas partes de una relación profesional o personal aumentan.
  • Funcionamiento cognitivo y desempeño laboral bajo. Actúan muy poco en los momentos que se requiere prepararse mentalmente y resolver problemas.
  • Problemas Psicológicos. Las personas que están poniendo el foco de atención constantemente en pensamientos y emociones estresantes durante mucho tiempo, tienen más problemas psicológicos. Tienen más probabilidad de subir Trastorno de Estrés Postraumático, ansiedad, depresión y estrés en general.

Personas activas ante las dificultades (doers)

Las personas activas (doers) suelen afrontar cualquier dificultad, o al menos se centran en todo lo que pueden hacer. Ya sea por sus emociones, en sus relaciones personales o profesionales. Ante un obstáculo invierten energía en centrar su atención y actuación en cómo pueden actuar. No esperan a “ya veremos que pasa” sino que toman parte activa y responsable en sus retos personales, profesionales o emocionales. 

Las personas con estilo de afrontamiento activo, posicionan su mirada hacia los problemas, no “miran hacia otro lado” como los pasivos (stoppers). Así, las personas activas:

Proactividad. Aventura. Curiosidad.

  • Son proactivas y solucionan problemas. Se comprometen con cualquier aspecto y dificultad de su vida. Valoran la situación y asumen riesgos razonables, poniendo en práctica sus mejores habilidades.
  • Aventurados. Es decir, están dispuestos a afrontar cambios en los que no conocen todo. Es to es, que asumen un cierto grado de incertidumbre pero actúan en todo lo que pueden.
  • Curiosos. Asumen su responsabilidad de saber más. Bien sea, de sí mismos, de las situaciones o de sus relaciones con los demás. Así, crean la oportunidad de buscar más información para ajustar la puesta en práctica de sus habilidades.

Reconocer el problema. Ser concienzudo y disciplinado.

  • Reconocen que los problemas existen. Piensan en ellos, e imaginan posibles alternativas y soluciones. Por supuesto, exploran, arriesgan y experimentan sobre las distintas formas de afrontar una situación.
  • Son concienzudos. Se implican en tener y crear una mejor vida y crecer personalmente. Traban con esfuerzo y constancia, haciendo uso de sus mejores habilidades. Buscan relaciones de confianza y piden ayuda si es necesario.
  • Disciplinados. Se organizan, creando estructura, orden y rutinas que les favorezcan cuando lo necesitan. Aprende a posponer las recompensas inmediatas en pro de conseguir sus metas a largo plazo. Actúan y modifican sus planes para adaptarse a los miedos, dificultades y riesgos.

Valores. Decisiones. Gestión Emocional. Atención.

  • Valores. Sus metas y sueños están guiados por aquello en lo que creen, no por la imposición o expectativas de otros.
  • Toman decisiones a pesar de lo desconocido.
  • Reconocen las necesidades emocionales y la importancia de actuar sobre ellas. Pueden llegar a bloquear una emoción difícil en una situación prioritaria o de crisis. Ahora bien, asumen la responsabilidad de gestionar sus emociones en los momentos más propicios desde la calma y la reflexión.
  • Mantienen el foco. Se guían por la reflexión siguiente: ¿Qué es lo más importante que puedo hacer ahora mismo para acercarme a mi meta?

Cómo practicar y afrontar los problemas de manera activa

¿Qué conclusiones extraes de estas reflexiones sobre los “stoppers” y los “doers”?. ¿Quieres seguir invirtiendo en afrontar de manera pasiva o activa?. Sí lo sé, cuesta. Y ahora piensas, quizá en todas los problemas o dificultades de tu momento actual, y te resulta muy difícil. Pero empieza. Uno a uno. No trates de solucionar todo a la vez y de manera completa. La mayoría de dificultades requieren distintas fases. Distintas actuaciones a lo largo de tu semana o de varios meses. A lo mejor, alguna situación, requiere una sola actuación, y ya lo tienes solucionado. Pero es probable, que el resto no.

El resto de dificultades, requiere de constancia. Muchos problemas emocionales o de relaciones, o incluso profesionales, requieren de un paso cada vez. Quizá cada día. Puede ser una ventaja, no lo olvides. Tienes la oportunidad de mantener a salvo tu autoestima, si poco a poco te vas enfrentando de manera activa a aquello que te paraliza. 

¿Qué estrategias básicas puedes empezar a poner en práctica?

  • RECONOCE EL PROBLEMA. Sea un problema familiar, de relaciones personales o profesionales o contigo mismo, reconócelo. Escribe sobre ello, te permitirá ralentizar tu pensamiento y verlo “un poco desde fuera”. Escribe todo lo que se te ocurra, pero defínelo. Lo has pensado tanto que tienes mucha información, con lo que seguramente tendrás la solución más cerca de lo que piensas. 
  • ACEPTA TUS PENSAMIENTOS, EMOCIONES, RECUERDOS E IMÁGENES ESTRESANTES. En vez de evitarlas, afróntalas. Acepta que sientes, piensas y recuerdas todo esto que te causa malestar. Mira a ver cuál es el motivo y qué puedes hacer al respecto.
  • REDEFINE EL PROBLEMA. Conviértelo en un reto muy concreto para ti. El problema, ¿cuál es?, ¿que necesitas resolver exactamente?, ¿qué pasos inmediatos puedes poner en marcha?
  • ABORDA LAS PREOCUPACIONES DESDE LA CALMA.  Bajo estrés, tu sistema cognitivo no está preparado para resolver problemas. Así que, ve, haz algo para despejarte y relajarte. Y luego con más calma piensa cómo puedes afrontarlo.

Conclusión

LA ESPERANZA NO ES UNA ESTRATEGIA. EVITAR NO ES UNA ESTRATEGIA. EL OPTIMISMO SIN ACCIÓN NO TE SERVIRÁ. CREER EN LO MEJOR DE TI Y PONERLO A TU SERVICIO ABRIRÁ EL CAMINO DE AFRONTAR ACTIVAMENTE TUS DIFICULTADES. RECUERDA INVIERTE EN CÓMO SER MÁS ACTIVO ANTE LAS DIFICULTADES Y RETOS.

Y si te apetece y puede ayudarte...

Tu diálogo y tu conversación pueden sumar o restar

Sí, efectivamente. Tu diálogo y tu conversación puede sumar o restar. A ti mismo, y también a los demás. Parece que últimamente somos especialistas en poner nuestro foco de atención en lo negativo, en lo que falta, en lo que no es “correcto” o en los desastres que ocurren a diario. Desde hace un tiempo de hecho, no sé si os pasa, limito el tiempo de atención a determinadas noticias, telediarios o formatos similares. Me canso de leer y escuchar todo lo negativo que ocurre. Las noticias sobre hechos negativos ¡tienen tanto detalle!. A veces, es abrumador. Por supuesto, es importante ser conocedor de este tipo de información, pero quizá no de forma tan reiterada.

Quizá nos hemos acostumbrado a...

  • Noticias negativas en las que se proporciona detalles escabrosos.
  • Conversaciones “de pasillo” en empresa en las que se reitera las cosas más negativas de la empresa, de un cliente o de un compañero o jefe de la empresa.
  • Compartir un té, café o cerveza, quejándonos reiteradamente de lo mal que va todo o del problema que se tiene.
  • Mensajes instantáneos interminables en los que se discute acaloradamente sobre lo que alguien no ha hecho o ha dejado de hacer.
  • Publicaciones en redes sociales en las que la queja, la negatividad o el insulto prevalecen en hilo de la conversación.
  • Títulos llamativos sobre noticias, artículos o llamadas a la acción en los que la urgencia, amenaza psicológica o negatividad pretenden activar nuestra atención.
  • Correos electrónicos en los que “se grita” todo lo que no se ha hecho, todo lo que está mal…

Modelo de Déficit

Ahora, una reflexión. ¿Sabes con qué emoción acabas el día cuando en todas estas situaciones hablas de todo este enfoque negativo?. ¿Te has dado cuenta si este enfoque te permite aprender habilidades nuevas?. ¿Has podido reflexionar sobre si este tipo de diálogo interno y conversaciones te lleva a superarte o ha bloquearte y dejar de implicarte?.

Efectivamente, este diálogo (incluso interno) y también las conversaciones que creas afectan a cómo te sientes y a cómo actúas. Incluso a cómo aprendes. Este es el MODELO DE DÉFICIT. Es el modelo que se usa en diálogos y conversaciones de CARENCIA. En este tipo de diálogo y conversación el lenguaje que se utiliza pone el foco en lo negativo y en aquello de lo que se carece.

Tu diálogo y conversación pueden sumar o restar

Desde la Psicología Positiva y el Modelo Apreciativo, se ha estudiado el impacto que genera las distintas conversaciones en grupos de trabajo. La investigación de Marcial Losada y Emily Heaphy nos muestra claramente datos interesantes. Son los equipos de trabajo de alto desempeño los que utilizan conversaciones positivas, indagativas (uso de preguntas inspiradoras), y combinan el uso del “yo y del “nosotros”.

Tipo de conversación

Alto Desempeño

Bajo desempeño

POSITIVA vs NEGATIVA

6 – 1

1 – 20

INDAGATIVA vs DEFENSIVA

1 – 1

1 – 3

CENTRADA EN EL YO vs CENTRADA EN EL NOSOTROS

1 – 1

30 – 1

Podemos fácilmente extrapolar estos resultados a las conversaciones más frecuentes en la sociedad, en el trabajo, en las relaciones personales… ¿Qué proporción guardan las conversaciones que tienes a diario en tus distintos ámbitos personales y profesionales?

Modelo de Resolución de Problemas vs Modelo Apreciativo

Diana Whitney, Annis Hammond sobre el Modelo Apreciativo de David Cooperrider diferencian entre los modelos que se orientan a problemas y los que se orientan a lo apreciativo (lo positivo).

  • Modelo de Resolución de Problemas: se centra en la necesidad o problema, en el análisis de las causas, en la identificación de posibles soluciones y en un plan de acción. En definitiva, esta forma de pensar y de conversar pone el foco de atención en LO QUE NO HACEMOS BIEN.
  • Modelo Apreciativo: se centra en aquello que podemos apreciar y valorar, en la imagen positiva de lo que queremos conseguir y en los pasos siguientes para conseguirlo. En definitiva, esta forma de pensar y conversar pone el foco en cómo hacer más lo que realmente funciona.

Y es que detrás del modelo apreciativo se encuentran una serie de reflexiones sobre las que sería útil pensar detenidamente. Ya que, si estamos de acuerdo con estas creencias, es mucho más fácil que nuestras conversaciones y diálogo interno fluyan hacia el enfoque apreciativo.

Bases del Enfoque Apreciativo

Entrénate en apreciar y sumar con tus conversaciones

Necesitas elegir, si quieres vivir tu vida desde el lenguaje de la abundancia (lo positivo, las fortalezas, lo que ya tienes) o de la carencia (lo que falta, lo que no sabes hacer, lo que no hacen los demás). Trata de aprender y poner con más frecuencia el foco de atención de tu diálogo interno y de tus conversaciones en:

  • La imagen que deseas para el futuro.
  • Los pasos siguientes que se pueden hacer.
  • Lo que conseguirás  o conseguirán otros.
  • Facilita la orientación a la acción.
  • Cambia el marco desde donde ves e interpretas el mundo. Usa un marco, un enfoque que te permita ver lo que hay, en vez de lo que falta, lo que suma en vez de lo que resta.
  • Activa tu enfoque de abundancia (lo que funciona, lo mejor, lo que existe) ya que es el punto de partida del aprendizaje y de la superación.
  • Visualiza el resultado positivo de aquello que quieres conseguir. Para ti mismo o con otros. Y piensa en qué te puedes ayudar que ya haces bien (tus fortalezas) y crea un siguiente paso sobre el que sientas confianza.

Diálogos y conversaciones de carencia (negativas)

  • Valoración Negativa: Ocurre cuando realizas cualquier mención a algo negativo. Aplicas el enfoque del fatalismo, la apatía o el disgusto. Da igual si es sobre ti, sobre otras personas o sobre una circunstancia o problema. “No tengo ganas, no puedo con esto…”.
  • Preocupación y Duda: incertidumbre o falta de confianza en los posibles resultados futuros. “No hay nada que pueda hacer… Da igual lo que haga, no lo voy a conseguir… No puedo con esta persona…”
  • Expectativas Vacías: Cuando conversas sobre un acontecimiento, problema o persona sin añadir tu intención, tu plan, tu deseo, tu meta…
  • Falta de Conexión y Empatía: Ocurre cuando conversas o dialogas contigo mismo sin estar receptivo a otros. No comunicas comprensión, o partes en las que puedes estar de acuerdo, puntos en común, o algún tipo de colaboración.
  • Deficiencia en ti o en otros: Conversas o dialogas contigo mismo de esta forma cuando verbalizas la falta de algo para ti o para otros. Focalizas tu atención en la falta de motivación, en esfuerzos insuficientes, ausencia de habilidades o recursos, etc.
Más ejemplos de conversaciones desde la carencia
  • Efecto Negativo: Conversas sobre tu insatisfacción, tristeza, o enfado sin mencionar  alguna idea de comprensión o alguna acción a realizar para solucionarlo.
  • Supresión: Tiendes a ignorar, evitar o quitar energía de ti mismo o de los demás.
  • Control: En tus conversaciones tratas de dominar, controlar o romper algo en ti o en los demás.
  • Esfuerzo malgastado: Conversas o dialogas contigo mismo enfatizando la pérdida de tiempo o cansancio que te ha supuesto poner tanta energía en algo para ti o hacia los demás. Te olvidas de conversar o dialogar sobre alguna posible recompensa o compensación para ti o para otros.
  • Enmarcas una situación desde el enfoque negativo: Muestras o expresas tu emoción positiva por algo, pero la acompañas de los posibles obstáculos y dificultades que te va a acarrear ese logro. Pones más atención y palabras en los problemas que en disfrutar de tu emoción positiva.

Diálogos y conversaciones desde la abundancia (positivas)

  • Valoración Positiva: Menciona en tus conversaciones y ten presente en tu diálogo interno los elementos, hechos, acciones o ideas positivas del pasado o del presente.
  • Esperanza en el futuro: Comúnicate y dialoga contigo mismo desde la esperanza de lo bueno que puede ocurrir. Desde el optimismo entendido como “me merezco que me ocurran cosas buenas y me apoyaré en mis fortalezas para conseguirlo”.
  • Fortalezas: Pon el foco de atención en cualquier acción o habilidad propia o ajena que sea una cualidad.
  • Apertura, Receptividad y Aprendizaje: Incluye en tus conversaciones internas o externas la recepción y el reconocimiento del otro y vincúlalo a resultados o aprendizajes positivos. Por ejemplo, alguien nos comenta: “He realizado esto hoy y me siento muy orgulloso”. En vez de contestar: Vaya, has tenido suerte, a mí no me pasa nunca…”. Crea una conversación en la que reconozcas el valor del aprendizaje: Vaya, eso que has puesto en marcha es muy útil, creo que te ayudará también en… Me gustaría saber más, a lo mejor a mi también me puede servir en otras situaciones.”
  • Conexión y Esfuerzo Inclusivo Activo: Usa en tus conversaciones cualquier verbalización que implique muestras y esfuerzos por incluir, cooperar, conectar y crear un resultado positivo.
Más ejemplos de conversaciones desde la abundancia
  • Sorpresa, Curiosidad y Motivación: Muestra en tus conversaciones interés, curiosidad, sorpresa y apertura a conocer más de ti mismo o de otros.
  • Facilitar acción o movimiento hacia un resultado positivo: Provoca que tus conversaciones y diálogo interno faciliten el siguiente paso para mantener o conseguir un resultado positivo. 
  • Esfuerzo por reformular la situación en términos positivos: Impulsa en tus conversaciones un diálogo que promueva el cambio desde una emoción negativa a una más positiva que oriente a la acción o a la superación del obstáculo.
  • Facilita los sueños: Tuyos o de los demás. Conversa creando la imagen visual de lo que puede ocurrir en términos positivos. “¿Cómo sería si lo consiguiéramos?”.

Cómo aplicar el enfoque apreciativo en tu día a día (lenguaje de abundancia)

Apreciar en el trabajo

  • ¿Y si te centraras y aprovecharas las fortalezas de esa persona con la que no te llevas bien?
  • Piensa ¿Cómo podrías orientar al éxito a un colaborador que no lo está haciendo bien?
  • ¿Cómo acabarías sintiéndote si en las conversaciones de descanso con tus compañeros hablarais sobre lo que habéis conseguido en la jornada en vez de las dificultades?
  • ¿Y si al hablar de las dificultades incluyeras en tu conversación las posibles ideas que tienes para superarlo?
  • ¿Cómo seguiría la conversación con tu cliente más difícil si partieras de las ideas y criterios que os unen en vez de lo que os separa?
  • ¿Qué ocurriría si ante un reto difícil o situación de incertidumbre centraras tus conversaciones en lo que sí podéis hacer en vez de lo que no podéis hacer o saber?
  • ¿Y si en tu proceso de búsqueda de empleo te centraras en las personas que te pueden ayudar, en reflexionar sobre los pasos que han tenido buenos resultados comparado con ayer, y en tus mejores habilidades para conseguirlo?

Apreciar en tus relaciones personales

  • ¿Cómo sería el tono de la conversación con un familiar con el que tienes algún problema, si te centrarás en lo que sí estáis de acuerdo?
  • ¿Dónde podría llegar la relación si pones el foco en lo que os hace felices?
  • ¿Y si en vez de reiterar lo que te molesta de esa persona verbalizaras lo que te gusta de esa persona y cómo te hace sentir?
  • ¿Cómo podrías recuperar la ilusión poniendo el foco en lo que habéis conseguido y vivido juntos que fue tan bueno?
  • ¿Y si empiezas la conversación sobre aquello que te hace ilusión?
  • ¿Hasta dónde podríais encontrar soluciones juntos partiendo de lo que es importante para vosotros y cómo imagináis el resultado futuro?
  • ¿Y si ayudas a un amigo o hijo desde sus fortalezas aplicadas al reto que tiene delante?

Apreciarte en tu diálogo interno

  • ¿Cómo te irías a dormir al final del día si reflexionaras sobre lo que has hecho hoy que te hace sentir orgulloso?
  • ¿Y si aquello que te molesta o te duele de ti lo acompañas con una idea para mejorar mañana mismo?
  • ¿Cómo puedes aprovechar lo mejor de ti para ponerlo en práctica en ese reto que tienes delante?
  • ¿Qué ocurriría si refrescas tus mejores emociones pasadas sobre ti mismo y las traes al presente?
  • ¿Cómo podrías potenciar tus ilusiones para resolver los posibles obstáculos?
  • ¿Qué podrías hacer o preparar para compensarte del esfuerzo y energía que has puesto en esa situación tan difícil?
  • ¿Cómo podrías asegurar que mañana te va a salir bien ese reto tan importante?

Conclusión

Cambiamos y aprendemos mejor cuando somos más fuertes y más positivos, no cuando sentimos negatividad, debilidad y falta de ayuda.

David Cooperrider

Y si te apetece y puede ayudarte...

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