Qué ocurre cuando vives una experiencia traumática

Una experiencia traumática incluye aquellas experiencias que representan una amenaza significativa (psicológica, emocional o física) para la seguridad de uno mismo o para la seguridad de seres queridos. Estos eventos se experimentan de forma repentina e inesperadaSegún el manual DSM-5 la exposición a sucesos traumáticos puede ocurrir de diversas formas:

  • Experiencia directa
  • Ser testigo de una experiencia que amenaza la seguridad
  • Aprender de una experiencia traumática cuando ocurre dentro de un entorno familiar o dentro de una relación cercana.
  • Experimentar una exposición repetida o extrema a detalles aversivos de eventos traumáticos (común en los socorristas y el personal de emergencia)

Síntomas de estrés postraumático

Algunos de los síntomas que experimentan ( periodo superior a un mes) las personas que sufren un Trastorno de Estrés Postraumático suelen incluir:

  • Recuerdos angustiosos recurrentes, involuntarios e intrusivos del suceso traumático.
  • Sueños angustiosos recurrentes en los que el contenido y/o afecto del sueño está relacionado con los sucesos traumáticos.
  • Reacciones disociativas en las que el sujeto siente o actúa como si se repitiera el suceso traumático.
  • Malestar psicológico intenso o prolongado y reacciones fisiológicas intensas al exponerse a factores internos o externos que simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso traumático
  • Evitación persistente de estímulos asociados al suceso traumático.
  • Dificultad para recordar un aspecto importante del suceso traumáticoCreencias o expectativas negativas persistentes sobre uno mismo, los demás o el mundo.
  • Percepción distorsionada de la causa o las consecuencias del suceso traumático.
  • Estado emocional negativo persistente.
  • Sentimiento de desapego de los demás.
  • Incapacidad persistente de experimentar emociones positivas.
  • Comportamiento irritable e hipervigilancia.
  • Respuestas de sobresalto exagerada.
  • Problemas de concentración y sueño.

Qué ocurre cuando vives una experiencia traumática

Es esencial tener presente que cualquier persona puede vivir un suceso como traumático. Lo que lo hace traumático no es la vivencia en sí, sino la habilidad de afrontamiento de esas situaciones difíciles. Por ello, hay personas que viviendo la misma experiencia pueden experimentar después síntomas de estrés postraumático o no. Eso sí, el evento o experiencia vivida suele ser terrorífica, inesperada y repentina. El trauma está relacionado con cómo la persona procesa la situación.

 

Qué eventos pueden ser traumáticos

En un artículo muy interesante de PsyCentral, _12 traumatic situations we tend to ignore_, Tamara Hill hace referencia a 12 eventos que solemos ignorar y que pueden ser experimentados como vivencias traumáticas. Veamos cuáles son algunos de ellos, para que puedas identificar mejor que si tienes síntomas anteriormente relacionados con estas situaciones. Así además, te des permiso para buscar ayuda profesional. Profundizaremos en cada uno de ellos para que puedas reflexionarlos.

Abuso Infantil

El abuso infantil incluye abuso y negligencia sexual, física, emocional y psicológica. La negligencia suele ocurrir cuando la figura de cuidador es incapaz de proporcionar necesidades básicas de alimento, ropa o protección. Estos niños suelen convertirse en adolescentes y adultos que sufren de recuerdos repentinos negativos, pesadillas, terrores nocturnos, depresión o ansiedad, dificultades para conciliar el sueño, desórdenes en la alimentación o pensamientos suicidas.

Desafortunadamente, hay más abuso infantil del que nos pensamos. A menudo, me encuentro con adultos que acuden a consulta psicológico con un malestar intenso y grandes problemas emocionales, que no saben muy bien de dónde vienen. Cuando profundizas y permites crear un entorno seguro para el cliente, en más ocasiones de las que creemos aparece un abuso infantil o adolescente que han tenido oculto durante mucho tiempo.

Facilitar la narrativa de este tipo de suceso, entre otras técnicas, desde un enfoque congnitivo sano, ayuda a las personas a superar estas vivencias traumáticas.

Violencia Doméstica

En mi trabajo de TFM y en algunos artículos anteriores en este blog vimos que:

La violencia doméstica se define como un patrón de conductas abusivas que incluyen un amplio rango de maltrato físico, sexual y psicológico,. Esta violencia es usada por una persona en una relación íntima contra otra, para poder ganar o mantener el abuso de poder, control y autoridad sobre esa persona. Podemos distinguir 3 tipos de maltrato: físico, psicológico y sexual.
Hay unos requisitos mínimos que necesita reunir un comportamiento caracterizado por violencia doméstica:

  • Ejercicio de violencia física, sexual y/o psicológica
  • Practicada por el/la cónyuge o ex cónyuge, pareja de hecho, expareja, novio o ex novio, o por cualquier otro miembro de la unidad familiar
  • El agresor está en situación de dominio permanente en los casos en los que la víctima es mujer
  • En el caso de violencia psicológica, está presente de forma reiterada o habitual

La violencia por parte de la pareja está asociada a una sensación de amenaza a la vida y al bienestar emocional por las graves implicaciones psicológicas que produce. Se incluyen además, las relaciones o conductas sexuales forzadas, y conductas de control, tales como aislamiento, control de las actividades y restricciones en el acceso a la información y asistencia.

Violencia Doméstica y Trastorno de Estrés Postraumático

Por otro lado, tenemos la exposición de los niños a este tipo de violencia doméstica. Como hemos dicho, el nivel de afrontamiento influirá en que se desarrolle un trauma o no. La edad de niños y adolescentes, hace que estén justo en un momento de crecimiento de sus recursos emocionales.  Con lo que la exposición a este tipo de eventos traumáticos les influirá negativamente. Los niños que crecen con padres que generan discusiones violentas y comportamientos abusivos entre ellos, suelen desarrollar síntomas que nos deben preocupar. Por ejemplo, pesadillas o terrores nocturnos, aceleración del pensamiento, dificultades para dormir, y altos niveles de estrés.

Nuevamente, este tipo de casos de violencia doméstica es muy común hoy en día. Ya sabemos la frecuencia con la que recibimos este tipo de noticias.

Las consecuencias negativas de la violencia doméstica son múltiples y afectan a la vida de la persona en su totalidad. A nivel de salud física destacan los trastornos funcionales (colon irritable, trastornos gastrointestinales, dolor crónico, etc.), lesiones y daños permanentes en articulaciones, pérdida parcial de audición y visión y/o disfunciones sexuales.

En cuanto a las consecuencias psicológicas, se estima que el 60% de las mujeres maltratadas sufre de este tipo de problemas. Predominan pues, síntomas depresivos, sentimientos de ineficacia, dudas sobre la propia capacidad, síntomas de autoinculpación y pensamientos distorsionados sobre sí misma y el mundo, junto con desconfianza hacia los demás.
Los cuadros clínicos asociados a la violencia doméstica son los trastornos de ansiedad, depresión, abuso y dependencia del alcohol y otras sustancias, y especialmente el trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Fallecimiento inesperado

El transcurso normal de la vida, nos hace asumir, no sin dolor, pero aceptable, la muerte. Sobre todo de los seres queridos más mayores o aquellos con una enfermedad larga en el tiempo. Ahora bien, ¿qué ocurre cuando ese fallecimiento de un ser querido es inesperado y repentino?. Es en estos momentos cuando, en función de las capacidades de afrontamiento de la persona, entre ellas la habilidad de aceptación y resiliencia, se puede desarrollar o no una vivencia traumática.

El duelo será patológico cuando las reacciones emocionales sean muy intensas e impidan el funcionamiento normal de la vida diaria de la persona. La duración suele ser más de 1 año y aparecen conductas desadaptativas.

En un duelo patológico suelen aparecer:

  • La sensación de estar anclado a recuerdos y preguntas sin respuesta
  • Sentimientos intensos de culpa
  • Emociones negativas de ira o de odio
  • Abandono del cuidado personal
  • Aislamiento social
  • Consumo excesivo de drogas o alcohol
  • Abuso de medicamentos
  • A nivel psicológico, nos podemos encontrar:
  • Frecuentes reproches a uno mismo
  • Pensamientos de muerte persistentes
  • Irritabilidad con terceras personas
  • Trastornos del sueño y del apetito
  • Fatiga, dolores musculares, cefaleas…
  • Conductas hipocondriacas
Vulnerabilidad a vivir un duelo patológico

Hay una serie de factores que aumentan la vulnerabilidad de las personas a sufrir un duelo patológico:

  • Inestabilidad emocional previa: antecedentes de depresión, estilos de afrontamiento inadecuados, salud delicada.
  • Experiencia negativa de pérdidas anteriores
  • Situación económica difícil
  • Dificultades de expresión y regulación emocional

Por el contrario, suele ayudar a afrontar mejor un duelo inesperado:

  • La Inteligencia Emocional
  • Valoración positiva de uno mismo
  • Apoyo social y participación en actividades sociales
  • Implicación activa en el proyecto de vida
  • Capacidad de afrontamiento de dificultades cotidianas
  • Participación en aficiones gratificantes
  • Sentido del humor
  • Actitud positiva ante la vida
  • Aceptación de limitaciones personales
  • Vida espiritual

Enfermedad Crónica

Las enfermedades crónicas pueden ser muy traumatizantes, especialmente si son terminales. La ansiedad, depresión y estrés que superan a las personas con este tipo de enfermedades pueden ser muy abrumadoras y generar un gran desgaste psicológico para la persona. Es la constante amenaza de una enfermedad que va a ser crónica lo que genera que la vivencia de la persona pueda ser traumática.

Me apoyaré aquí en el artículo Chronic Ilness and Trauma Disorders, de Katie Willard Virant en Psychology Today.

Las personas que experimenten esta acontecimiento como traumático, es decir, viéndose a sí mismos con dificultades para afrontar su enfermedad, a menudo tendrán estos síntomas:

  • Re-experimentación: vivencias repetidas del trauma. Se incluyen aquí, pensamientos intrusivos, flashbacks y pesadillas.
  • Síntomas de hiperactivación: intensa atención y consciencia de las sensaciones corporales, pudiendo desarrollar hipocondría. Dificultad para conciliar el sueño irritabilidad.
  • Evitación: Comportamientos de huida en situaciones relacionadas con la enfermedad crónica: hospital, médico, intervenciones, las propias sensaciones corporales, etc.

Tratamiento médico o psiquiátrico

Episodios como brotes psicóticos o ataques de pánico están ocurriendo a personas como tú, que se han visto desbordadas por situaciones cotidianas en su vida. La dificultad para afrontarlos, la autoexigencia y la falta extrema de valoración de uno mismo (entre otras características), son, en ocasiones, factores que precipitan estos síntomas. Son personas que estas personas no han podido afrontar alguna dificultad en su vida de forma saludable. Por este motivo, reciben puntualmente medicación o tratamiento psiquiátrico, incluso con ingresos en hospital.

Es fácil no darse cuenta, pero es importante tenerlo en cuenta. Nuestro cerebro a veces, nos da un gran aviso: “me he sobrecargado y no puedo asumirlo”. Es entonces, cuando hay un quiebre en los recursos psicológicos y son necesarios tratamientos médicos que estabilicen a la persona. Ahora bien, la causa, nos dará pistas sobre cómo afrontarlo para no depender, y hacer asumible, algún tipo de tratamiento médico.

Apoyo profesional antes de agotarte emocionalmente

Un buen apoyo profesional psicológico es crucial en este tipo de situaciones que suelen representar un trauma para algunas personas. El cerebro necesita desarrollar constantemente habilidades y recursos psicológicos para mantenernos sanos emocionalmente. No es broma, cuando decimos “cuídate”. Nos referimos a que te cuides emocionalmente. Que descanses y abordes las preocupaciones en otro momento. También que te alimentes correctamente y hagas algo de ejercicio. Por supuesto, que recuerdes que la mayoría de las preocupaciones no ocurren o son pasajeras. Aprende a ver las cosas con perspectiva. Asigna “un peso” adecuado a tus miedos.

El cerebro necesita desarrollo, descanso, desconexión, y bienestar para que la persona pueda afrontar las dificultades de su propia vida. La resiliencia juega un papel importante siempre en las vivencias traumáticas. Aprende a cómo desarrollarla. No lo dejes para después. Cualquier persona puedes verse desbordada en cualquier momento.

Pérdida de empleo

Sí, nuevamente las noticias en los telediarios nos hacen tener presentes este tipo de situaciones. Es momento de recordar, que a través del trabajo, se construye parte importante de la identidad de la persona. No sólo está el problema de cómo pagar las facturas a final de mes, cuando uno no tiene ingresos, sino que puede sentirse como que le han despojado de sí mismo.
El empleo, es fuente auto-estima y del desarrollo de nuestra identidad. Sabes hacer algo que tiene una utilidad para el mundo y la sociedad. Cuando alguien, sobre todo de manera repentina, pierde el trabajo, recibe, psicológicamente hablando, un ataque a su valía personal y/o profesional. Cuando trabajas formas parte de un equipo de trabajo, en el que tienes una identidad y un propósito. En el momento que lo pierdes puedes experimentar que ya no eres útil y que no sabes quién eres.

Siendo que esta experiencia traumática puede causar estos desajustes emocionales, es importante nuevamente cuidarse y ver esta vivencia con perspectiva y capacidad de afrontamiento.

Puede que hayas perdido el contexto profesional donde te desarrollabas. Ahora bien, eres la misma persona, con o sin empleo. Tu valía personal y profesional es la misma. La única dificultad es que has perdido el contexto donde llevarla a la práctica. Cuídate emocionalmente de asociar desempleo con pérdida de valor profesional o personal.

En tu trayectoria personal y profesional, seguro has conseguido muchos retos. Céntrate en ellos, y vuelve a buscar un nuevo contexto laboral. Los profesionales que dejan de ser valiosos para algunas empresas, son por lo general muy valorados por otro tipo de empresas.

Dificultades para concebir

En varias ocasiones he tenido la oportunidad de acompañar a mujeres que o bien, estaban teniendo dificultades para concebir, y/o habían sufrido la pérdida de un bebé. Sin duda, experiencias muy difíciles a las que le suelen acompañar toda serie de síntomas de ansiedad, depresión y falta de autoestima.

La pérdida de un bebé porque suele generar un duelo inesperado, y la dificultad de concebir, porque alarga una situación de extremada incertidumbre. En ambas la mujer sufre, y el padre también, mucha tristeza, desesperación y desasosiego. Hablaré de la mujer porque son las que han acudido a consulta con una vivencia de la situación como traumática.

Estas experiencias suelen generar entre otros síntomas:

  • Pensamientos negativos intrusivos
  • Constante auto-evaluación negativa sobre la valía de ser madre
  • Dificultades para conciliar el sueño
  • Pesadillas
  • Ansiedad constante
  • Dificultad para regular las emociones en muchas situaciones relacionadas con la vivencia traumática
  • Pérdida de sentido de la vida
  • Aislamiento social
  • Dificultad para reconocer y disfrutar de los pequeños avances o de las cosas cotidianas que antes permitían sentirse feliz
Apoyo profesional y personal que necesitan estas mujeres
  •  Apoyo familiar y social
  • Permitir hablar del dolor en un entorno seguro que no se menosprecie su sufrimiento
  • Desarrollo de la autoestima
  • Técnicas de Inteligencia Emocional
  • Desarrollo de la capacidad de resiliencia
  • Aceptación y compromiso con la situación
  • Capacidad para no culparse
  • Desarrollo de Auto-compasión
  • Retomar hábitos físicos, mentales y emocionales saludables

En qué consiste el apoyo y la recuperación de un trastorno postraumático

Establecimiento de seguridad

Este paso es fundamental ya que la recuperación no será posible sin este estado de seguridad de la persona. Así que empezaremos focalizando el control de los síntomas corporales y gradualmente nos moveremos hacia el control del entorno. El auto cuidado mental y emocional aumentará la sensación de competencia, autoestima y libertad. La identificación de apoyos sociales y familiares será clave también para su seguridad.

Recuerdo y Luto

Reconstrucción

Contar la historia en profundidad, transforma el recuerdo traumático para que pueda ser integrado en la historia vital de la persona. La elección de confrontar los horrores del pasado permite descansar. El psicólogo aquí es un testigo y un aliado.
Para ello es importante contar con una actividad narrativa que incluya las imágenes traumáticas y las sensaciones corporales, en caso contrario el tratamiento sería incompleto. La persona necesita construir no solo lo que ocurrió sino lo que sintió. El psicólogo necesita ayudar a que la persona se mueva del pasado al presente al mismo tiempo.

Transformación del Recuerdotraumático

Inundación: Experiencia de alivio controlado en el que la persona aprende a cómo manejar la ansiedad.

Testimonio: La clave es crear una “grabación” detallada y extensa de la experiencia traumática. Contar la historia en un lugar, y dentro de una relación, segura y protegida, produce un cambio positivo en el procesamiento anormal de la experiencia traumática.

Luto de la pérdida traumática

En este momento de la recuperación es importante trabajar las resistencias al luto. Como por ejemplo la fantasía de venganza, la fantasía de perdón y la fantasía de compensación.
Es importante trabajar para que la persona reclame su propia historia y se sienta renovada y con energía suficiente para comprometerse con su vida.

Reconexión con la vida diaria

En esta fase la persona se enfrenta a la tarea de crear un futuro: desarrollar una nueva identidad, desarrollar nuevas relaciones, desarrollar una fe sostenible en el tiempo. Empoderamiento y reconexión son las experiencias clave de la recuperación.
En esta fase focalizaremos la atención y los esfuerzos por reconciliarse con uno mismo, con los demás, y de encontrar una misión propia como superviviente de su experiencia traumática.

Algunos criterios que nos ayudan a valorar positivamente la resolución de un trauma son:

  • La persona es capaz de soportar los sentimientos asociados a los recuerdos traumáticos
  • Aumenta el sentimiento de autoridad sobre los recuerdos
  • El recuerdo es una narración coherente
  • La autoestima ha sido restablecida
  • Se han restablecido relaciones importantes
  • Ha habido una reconstrucción coherente del sistema de significados y creencias que acompañan a la historia del trauma

Conclusión

  • Las experiencias traumáticas son personales. No todo el mundo desarrollará un trauma ante una situación difícil, pero basta con que te sientas desbordado ante una situación en las que te sientas amenazado, tú o tus seres queridos.
  • Los síntomas consecuencia de una vivencia traumática perduran en el tiempo (normalmente más de un mes) y generan recuerdos negativos intensos y re-experiencias del suceso traumático.
  • Una situación de abuso, pérdida inesperada, enfermedad o situaciones de incertidumbre prolongada pueden se susceptibles de desarrollar vivencias traumáticas en las personas.
  • La autoestima, la gestión de emociones, la aceptación y compromiso, la auto-compasión, y la resiliencia, ayudarán a prevenir y tratar los síntomas de estrés postraumático.
  • El apoyo familiar y social facilitarán la superación de las situaciones traumáticas.
  • Pide apoyo profesional, no lo dudes.
¿Qué situación fue traumática para ti?
¿Consideras que la has superado?
¿Qué recursos psicológicos podrías desarrollar para poder superar ese trauma?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo conseguir apreciarse y aceptarse a uno mismo

La preparación de objetivos a principio de año o a mitad suele ser inevitable. Son momentos que sí o sí, se te plantean propicios para hacer un balance. Quizá tomarte unos días de descanso, recargar pilas y retomar de nuevo los proyectos que están en curso. Y quizá por qué no, plantearse nuevos objetivos que te hagan sentir satisfecho en los próximos meses.

Atrás quedaron determinados momentos difíciles que seguro superaste. Quizá también te encuentres con algún hecho o experiencia incómoda que todavía te acompaña, pero que esperas poder sobrellevar o que pueda terminar pronto.

Recuerda todo lo que vives, te hace ser quién eres. En estos momentos clave, de principio de año, te planteo que te lleves todo. Te propongo que sigas los próximos meses con todo lo que te ha ayudado a crecer. Forma parte de ti, y te ha hecho mejor persona y profesional, seguro.

Como decía, hay momentos propicios como éste para plantearte nuevos objetivos. Ahora bien, hoy te invito a que primero, antes de lanzarte a los nuevos proyectos, inviertas en dos habilidades importantes para tu bienestar emocional. Y por supuesto, para que te ayuden en tus próximos objetivos. Es más te ayudarán en tus próximos planes. Ya que un objetivo sin un plan se quedará solo en un sueño. Y, quieres conseguir lo que te propones ¿no?. Pues primero crea tu propia “caja de recursos” para abordar las siguientes metas y sus planes correspondientes.

Cómo conseguir apreciarse y aceptarse a uno mismo

Para superarte en tu próxima etapa, estudia tus momentos de éxito. Apréciate.

Sé sincero, concreto y respetuoso contigo mismo

Lo sabes. Sabes que en los últimos 6-12 meses has conseguido varios éxitos. Quizá te costaron pero conseguiste superarlos o alcanzar un nivel que te trajo mucha satisfacción y alegría. La mayoría de las personas tienden a fijarse en cuanto esfuerzo les costó, quizá cuanto sufrieron o les preocupó esa experiencia que tenían que superar. De hecho, a la pregunta ”¿cómo lo has conseguido?”, suele seguirle la respuesta de “no lo sé, lo pasé mal, me costó mucho…”.

Sabemos que las emociones negativas de cualquier experiencia y acontecimiento, suelen tener bastante peso y memoria en nuestro cerebro. Normalmente nos sirven para mantenernos alerta para la próxima vez. Ahora bien, quiero recordarte también que en el equilibrio emocional de una persona, descansa la capacidad para prestar atención a ambas emociones. Prestar atención a las positivas y a las negativas. Recuerda también, que tu mayor aprendizaje se da cuando te sientes bien, o cuando habiéndote sentido mal, eres capaz de encontrarte bien contigo mismo y seguir adelante. Nuevamente, retomando las emociones positivas es cuando más aprendes. 

Por ello, en este momento, te propongo que hagas una reflexión más sincera, concreta y respetuosa contigo. Sé que supuso un esfuerzo lograr esos objetivos pasados, pero céntrate en qué hiciste que te sirvió. Evita quedarte sólo con la perspectiva del sacrificio, coste o esfuerzo. Finalmente, pusiste en marcha una serie de recursos y acciones que te llevó al éxito ¿Cuáles fueron?

Ejercicio
  • Identifica tus logros de los últimos 6-12 meses
  • Describe las acciones y decisiones te llevaron al éxito
  • Describe aquellas acciones o decisiones que se te dieron muy bien

Recibe feedback sobre tus mejores éxitos y sobre cómo los conseguiste

Laura Morgan Roberts, Emily D Heaphy & Brianna Barker Caza en su artículo _To Become Your Best Self, Study Your Successes._,en HBR, nos proponen una serie de ideas para buscar feedback de los demás y aprovecharlo para abordar los próximos éxitos.

Recibir confirmación de nuestras mejores habilidades es una de las formas más poderosas de crecer. Siempre y cuando la información que recibas venga en forma de momentos descriptivos de lo que hicimos que sirvió, o funcionó en una determinada situación. Recibir este tipo de feedback descriptivo, no calificativo, beneficiará a tu autoestima y potenciará tus mejores emociones. Además potenciará de forma positiva las relaciones con los demás.

Veamos pues, 5 formas de optimizar las oportunidades vividas, de apreciarte, y así, aumentar nuestra “caja de recursos” para abordar los próximos retos.

1. Haz un registro coleccionando el feedback positivo que has recibido (y quizá que sigas recibiendo)
  • Elige un espacio digital o físico donde apuntes cada feedback positivo que has recibido, incluye agradecimientos, comentarios escritos o hablados, referencias a tu trabajo o actuación en determinadas situaciones. Evita limitarte al trabajo, puede ser a nivel familiar, personal o social.
  • Pon el foco de atención sólo en lo positivo. Ya habrá tiempo de poner atención en lo que pudiste haber hecho de otra forma. Ahora queremos recoger tus mejores éxitos y tus mejores actuaciones. También te mereces este momento.
  • Elige recordatorios mentales o digitales para revisar esta colección de feedback positivo en otros momentos del año.
  • Trata de reflexionar sobre el feedback recibido con las siguientes cuestiones: ¿qué patrones puedes identificar?, ¿qué oportunidades tengo de aumentar la puesta en marcha de estas habilidades?, ¿qué mas puedes aprender de estas habilidades que se te dan tan bien?
2. Haz preguntas
  • Evita quedarte con comentarios positivos que fueron quizá, generalistas.
  • Retoma la conversación, o aprovecha tu próximo feedback positivo para preguntar exactamente qué hiciste que supuso un impacto positivo en la situación o en los demás.
  • Pregunta por detalles e incluso pregunta si consideran que si existen otras oportunidades, momentos o situaciones donde tus habilidades puedan también venir bien que las pongas en marcha.
  • Busca comentar con un coach, persona de confianza o tu responsable en el trabajo, este feedback descriptivo y estas ideas. El objetivo sería ver cómo puedes desarrollar más estas habilidades que se te dan bien. ¿De qué forma tus habilidades podrían tener un mayor impacto?
3. Estudia tus éxitos. Por qué no, haz un diario…
  • Cuando recibas un feedback positivo y descriptivo, trata de recordar cómo ha ido esa experiencia para ti. Narra (por escrito, si es posible) cómo lo has conseguido, cómo te ha hecho sentir, qué has conseguido, en quién ha tenido impacto, qué beneficios has conseguido…
  • Incluye otras reflexiones como: ¿de qué forma te pueden ayudar tus fortalezas a compensar o complementar tus oportunidades de mejora?, ¿cuál puede ser el lado oscuro de tus fortalezas, en qué situaciones tus fortalezas pueden no serlo?
4. Sigue practicando lo que mejor sabes hacer
  • Identifica el contexto donde tus mejores fortalezas tuvieron lugar.
  • ¿En qué otro contexto, situación o ámbito puedes también practicarlas y tener un impacto positivo?.
  • ¿Cuáles de tus fortalezas te pueden servir ante actitudes tóxicas o agresivas?.
  • Cuando recibas un feedback de mejora ¿te acordarás de tus mejores habilidades para compensar, modificar o reprender? De esta forma posiblemente tu reacción defensiva pueda ser menor.
5. Devuelve también feedback positivo a los demás
  • Practica la apreciación en ambos sentidos. Devuelve también a los demás, en cualquier ámbito, un feedback descriptivo útil que pueda servir a otras personas.
  • Da información detallada de las acciones que hicieron los demás que sirvieron, tuvieron éxito y que pueden repetir porque tuvieron un gran impacto.
  • Aprovecha un e-mail, una conversación telefónica o presencial, una nota de felicitación o lo que tú consideres. Y, ¡estimula la práctica de la apreciación!.

No te olvides de aceptar radicalmente todo lo que tú eres

Bien, hemos hecho un resumen de cómo puedes retomar tus fortalezas, ser consciente de ellas y así abordar con mayor seguridad tus próximos objetivos y retos. Ahora bien. Tan importante como esta capacidad de apreciarte, es la capacidad de aceptarte. Y aceptarte requiere de que seas consciente desde la calma (no tanto el juicio) tanto de tus atributos positivos como de los que lo son menos. Aceptarte en todos tus aspectos, corporal, social, personal, profesional, emocional, cognitivo… creyendo en tu potencial.

¿Por qué es tan importante también saber aceptarte? Entre otros motivos, la no aceptación de uno mismo provoca malestar emocional, estrés ansiedad y baja autoestima. Dificulta y altera las partes del cerebro que ayudan a regular las emociones, y activa las señales de alerta y defensa. 

Con toda la intención he empezado este artículo con la habilidad de apreciarte. Apreciar lo mejor de ti es fundamental, activa seguro tus emociones positivas. Haz los ejercicios y reflexiones que comentamos anteriormente y si es preciso vuelve a este artículo en otro momento para dedicarle un espacio separado a la aceptación de lo que no te gusta tanto de ti. Ser consciente de tus fortalezas genera la emoción adecuada para afrontar lo que no te gusta desde un enfoque más apreciativo y compasivo.

Aprende a aceptar de ti también lo que no te gusta tanto o lo que te causa emociones más incómodas o difíciles

De hecho, los hábitos que tienes que te causan malestar y emociones negativas no tienes por qué rechazarlas. La forma en cómo las sientes sólo son un aviso de que sería bueno para ti ocuparte de ellas. Otra cosa es que no quieras prestarles atención y entonces esas emociones inicialmente incómodas se volverán desadaptativas para ti. Una cosa es sentirte mal (responsable) porque te equivocaste y sabes que podías haberlo hecho mejor. Y de hecho ya sabes cómo resolverlo la próxima vez. Y otra cosa muy diferente es atormentarte y sentirte culpable y … (cualquier adjetivo que te regales que sea destructivo), y quedarte en esa emoción inamovible.

Las emociones negativas originadas por lo que no te gusta de ti mismo, requieren de mayor reflexión todavía que la que has realizado con tus fortalezas. Requieren de un espacio y tiempo tranquilo donde te sientas seguro y con confianza. Por eso, siempre puedes realizar estar reflexión tu sólo, con compañía de un profesional, o de una persona de confianza, que sea realista y compasiva con tus debilidades.

Cuando no eres capaz de aceptar tus debilidades, evitas asumir nuevos retos y rechazas, seguramente el dolor, sacrificio e infelicidad que pueden a veces causar las experiencias vitales. Sin embargo, cuando te aceptas por completo, asumes nuevos retos junto con los posibles fracasos, errores y éxitos como todo un conjunto que forma parte de la vida. 

Qué te puede ayudar para que practiques la aceptación de ti mismo

Rose Caiola, en su artículo 8 ways to practice Self-Acceptance en HuffPost, así cómo Margarita Tartakovsky en su artículo 12 ways to accept yourself en PsyCentral, nos ayudan hoy con algunas recomendaciones:

  • La aceptación de uno mismo empieza con una intención clara. Necesitas practicar la intención de reflexionar sobre ti desde la calma y con compasión. Atreviéndote a quizá reestructurar tus pilares y creencias sobre el mundo y sobre ti.
  • Acostúmbrate a celebrar tus logros de forma que puedas recibir de forma más segura y confiada el feedback o resultados negativos.
  • Valora a quién permites estar a tu lado de forma constante y cuánta atención y energía quieres invertir en ellos. Sé que sabes que no eres perfecto, pero eso es una cosa. Otra distinta, aceptar mensajes hirientes como verdades absolutas de otras personas.
  • Aprende a perdonarte. Practica el aprendizaje de aquello que no te hizo sentir bien, o de cualquier acción que no te llevó al resultado que esperabas. Sé responsable de lo que haces y de lo que no. Sin juicios, sólo asume las consecuencias y cambia las estrategias si lo consideras.
  • Aceptar implica centrarte en lo que puedes controlar, no en aquello que sobre que no puedes actuar. Es diferente de la resignación.
  • Sé amable contigo. Sé que lo eres con los demás.
  • Afronta tus miedos. Empieza por los primeros pasos. No importa para nada cuan pequeños sean esos pasos. Sólo empieza. Evita compararte con otros. 
  • Recuerda que vivir es aprender. Aprender te permite crecer tanto en los éxitos como en los fracasos. Las emociones positivas que seas capaz de sentir en ambas situaciones serán tu palanca para crecer.
  • Haz las paces con lo que sea que necesites hacerlo, antes de abordar nuevos objetivos.

Mensajes Importantes

  •  Tu capacidad para saber apreciarte te proporcionará seguridad y una fuente muy valiosa para desarrollar tu potencial.
  • Recuerda, tu capacidad de aceptación te permitirá abordar las nuevas experiencias con mayor inteligencia emocional, evitando arrastrar duelos o sufrimientos no resueltos antes de seguir adelante.
¿Sabes que es lo mejor de ti y cómo ampliar su impacto en otros contextos o situaciones?
¿Qué tienes pendiente por hacer para aceptarte mejor?
¿Con qué conclusión sobre ti mismo te gustaría abordar tus próximos objetivos?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Qué te estresa exactamente que te hace tanto daño

Estrés, ansiedad generalizada, malestar, inquietud, desasosiego e insatisfacción personal. Tristeza, preocupación constante, desánimo y dolor. Agobio, agotamiento mental y emocional, y ahogo. Estas son algunas de las emociones con las que vienen algunos clientes a consulta psicológica.

Relajación, mindfulness, meditación, deporte, pilates, yoga… y multitud de técnicas y ejercicios al alcance de todos para tratar de superarlo. Si bien, estas técnicas pueden ser muy útiles, en la mayoría de los casos, necesitamos algún paso más.

Las emociones, sobre todo las que causan intranquilidad, son una señal de alarma. Un aviso, al que a veces no le prestas la atención suficiente. 

El cerebro está preparado, entre otras cosas, para generar ideas y pensamientos, y para detectar el peligro y la amenaza. Es cuando detecta algún tipo de amenaza, cuando se disparan todos los procesos neuronales para generar ansiedad. O malestar, o tristeza, etc.

Necesitas de este sistema para adaptarte a las situaciones. Cuando tienes ansiedad o malestar crees que algo no funciona bien en ti. Pero es todo lo contrario. Tu cerebro funciona perfectamente. Todos los sistemas cognitivos y emocionales están organizándose para decirte algo. Te indican que en esa situación necesitas más recursos personales o diferentes de los que sueles utilizar habitualmente. 

Es muy común tratar de aplacar la ansiedad, o la tristeza o el agobio, evitándola. Haciendo algo para no sentirla. Normalmente esto provoca que tus «emociones incómodas» se multipliquen. Así que no resuelves mucho.

Un nivel adecuado de ansiedad (mejor de activación e inquietud) puede ayudarte a prestar más atención. Así, en una reunión importante, tu inquietud previa puede ayudarte a prepararte mejor. Ante una situación personal importante, ese estado de activación, te guiará para que seas más cuidadoso en las comunicaciones.

Antes o después de esta situación podrás aplicar técnicas de relajación, meditación, yoga para compensar y para sentirte mejor.

Cuando ese estrés, ansiedad, malestar, tristeza etc, se mantienen en el tiempo con niveles altos, ese punto tan alto ya no te ayudará. Te impedirá resolver bien la situación y te bloqueará. Ahí es cuando necesitas otros recursos, otras técnicas. 

Es la gestión emocional entre otras técnicas la que nos ayudará a resolver mayores niveles de malestar y ansiedad. De hecho Matthew Lippincott y Daniel Goleman así lo apuntan en alguno de sus artículos. Técnicas como el mindfulness por ejemplo, no funcionará sin un buen nivel de habilidades de gestión emocional.

Las técnicas y recursos psicológicos te serán de gran ayuda. Después puedes potenciar tu mejoría con otras técnicas. Primero resuelve psicológicamente lo que te ocurre. 

¿Qué es lo primero que puedes hacer para gestionar las emociones difíciles como la ansiedad, el agobio, la tristeza, etc.?

Lo primero es preguntarse identificar el tipo de situación que estoy viviendo. No todos los estímulos estresantes son iguales. No todos requieren las mismas técnicas. Y sobre todo en este punto de clarificación es importante trabajar el por qué. 

Tómate tu tiempo. Resolver emociones significa invertir tiempo en ti. Sentirse mal por no tener tiempo para sentir, no te ayudará. Piensa lo que sientes y siente lo que piensas.

  • ¿Por qué te sientes así?
  • ¿Cuál es el motivo de que en esta situación o con esa persona te sientas de esa manera?
  • ¿Por qué llevas tanto tiempo sintiéndote así?
  • ¿Qué ganas y qué pierdes con esta emoción?

Qué te estresa exactamente que te hace tanto daño

En esta ocasión vamos a ver los distintos tipos de situaciones estresantes en los que puedes estar inmerso y algunas indicaciones para abordarlos. Recuerda que nuestro desarrollo psicológico es delicado y precioso. No todas las recomendaciones servirán para todas las personas ni para todas las situaciones. 

1 Transiciones vitales

Son aquellos cambios en estadios determinados de tu vida que requieren de tu adaptación a las nuevas circunstancias. Son situaciones como:

  • Empezar nuevos estudios
  • Comprar una casa
  • Casarse
  • Tener un hijo
  • Jubilarse

Habitualmente este tipo de situaciones se abordan sin mayores problemas. En ocasiones, algunas personas sientes más ansiedad de lo normal y se sienten bloqueados. En este tipo de situaciones puede aumentar el nivel normal de ansiedad factores como:

  • El grado de elección 
  • Otras situaciones estresantes que estés afrontando
  • Tus estrategias de afrontamiento: «tu maleta de herramientas psicológicas»
  • Problemas u obstáculos imprevistos
  • El significado que tiene para ti este cambio
¿Qué nos ayuda en este tipo de transiciones vitales?
  • Que podamos elegir el cambio o algunos aspectos del mismo
  • Nuestra capacidad de adaptación
  • La creación de nuevos roles en nuestra vida
  • Coherencia entre los retos que nos esperan y el tipo de habilidades que pondremos en marcha
  • Apoyo social
  • Significado vital que tiene para nosotros
  • Recursos económicos

2 Acontecimientos vitales importantes

Este tipo de estresores incluyen fracaso, amenaza o pérdida. De estatus, posición, oportunidades, hábitos…Suelen generar incertidumbre, inseguridad y falta de confianza Pueden ser que estés viviendo situaciones como:

  • Pérdida de empleo o promoción en el puesto de trabajo
  • Fracaso académico
  • Divorcio o separación
  • Enfermedad grave
  • Infertilidad
  • Dependencia emocional de la pareja
  • Fallecimiento de un ser querido

Este tipo de vivencias suele generar shock, enfado, miedo, tristeza y requieren de tiempo y de procesos de desarrollo personal para afrontarlos.

¿Algunas ideas para empezar a gestionar las emociones en acontecimientos vitales importantes?
  • Tómate un tiempo en el que activamente aceptes la situación
  • Gestionar las emociones que acompañan esta nueva vivencia 
  • Crear nuevos hábitos y rutinas para estructurar el tiempo 
  • Confiar en nuestras fortalezas y ver cómo las podemos potenciar en estas nuevas situaciones vitales
  • Apoyarse en familia y amigos
  • Seguir considerándose la misma persona que eras antes de esta situación. Este tipo de situación no te convierte en «menos».

3 Estresores crónicos. Vivir con ansiedad constante

El estrés crónico se produce cuando la situación estresante es crónica y forma parte de áreas importantes en tu vida. Por ejemplo, identifica de todas estas posibilidades cuáles estás viviendo ahora mismo, y que son crónicas en tu vida:

  • Grandes discusiones y/o agresividad con la pareja, familia, trabajo…
  • Problemas económicos
  • Enfermedad de un familiar o alguien muy cercano
  • Problemas de abuso de drogas
  • Cuidado de personas enfermas 
  • Alto nivel de demanda en el trabajo
  • Dificultades en estudios
  • Soledad
  • Dificultad de cumplir con tus responsabilidades
  • Falta de apoyo
  • Dolor crónico 
  • Trabajo monótono
  • Constantes viajes por trabajo
  • Insatisfacción con tu peso o con tus hábitos de comida
  • Situación familiar complicada
¿Por dónde empezar a reducir la ansiedad constante?
  • Revisar tu rol y la cantidad, y calidad de energía, que inviertes en esa situación
  • Centrar la atención en fragmentos de esa vivencia: resuelve cada situación de una en una
  • Tomar decisiones personales
  • Reevaluar la situación: cuánto estrés nos produce la situación en sí misma y cuánta ansiedad estás produciendo tú mismo

4 Trauma. Vivencias traumáticas que no te dejan vivir plenamente. Estrés postraumático.

Un vivencia traumática es aquella que causa amenaza para la vida o daño psicológico. Dicha experiencia sobrepasa a la persona y a sus recursos personales. Genera lo que conocemos por estrés postraumático. Puede ocurrir como consecuencia de:

  • Exposición a la guerra, desastres naturales, accidentes de tráfico, abuso sexual, violencia doméstica…Es decir, pueden ser vivencias externas que no controlamos y son inesperadas como las catástrofes naturales o el terrorismo. Puede ser vivencias interpersonales como los abusos o el maltrato.
  • Ser protagonistas en primera persona o ser observadores muy cercanos de otras personas allegadas que sufren esta situación.

Genera síntomas muy específicos que impiden que la persona continúe con su vida normalmente:

  • Recuerdos angustiosos y recurrentes que se reviven constantemente
  • Sueños o pesadillas
  • Vivencia en presente del suceso traumático aunque haya terminado
  • Malestar psicológico intenso o prolongado ante la exposición a situaciones relacionadas con el trauma
  • Reacciones fisiológicas propias de la vivencia traumática
  • Hipervigilancia, activación y reactividad excesiva
  • Incapacidad para recordar un aspecto importante del suceso vivido
  • Perdida de interés
  • Sentimiento de desapego
  • Incapacidad de experimentar emociones positivas
  • Pensamientos intrusivos y evitación 
¿Qué tipo de ayuda se necesita para superar el estrés postraumático?

Sin duda, esta es una de las vivencias estresantes que más requieren de apoyo psicológico. El tratamiento irá dirigido a la recuperación de la seguridad emocional de la persona. Se trabajará la exposición a las situaciones temidas. Se proporcionarán nuevos recursos cognitivos y emocionales, además de técnicas de mentalización. 

Conclusiones: Necesitas identificar la fuente de tu estrés y malestar psicológico

  • Identifica la situación que te genera estrés y describe las emociones que experimentas
  • Piensa en qué tipo de pérdida supone esa situación para ti
  • Invierte en aceptar esa situación. Céntrate en lo que puedes elegir de esa situación
  • Reflexiona en cómo resolverás las demandas que te genera esa nueva situación
  • Identifica si hay más vivencias estresantes en tu vida
  • Revisa con qué apoyo cuentas
  • Qué significado tiene para ti esa vivencia estresante
  • Valora si puedes encontrar un buen reto para ti en esa misma situación
  • Sé consciente que las situaciones estresantes pueden hacer tambalear la estructura de creencias y prioridades vitales de una persona. Cuídalas y reconstruye.

Como siempre espero que esta información de hoy pueda ayudarte a reflexionar sobre los motivos de lo que te puede estar ocurriendo. Sobre todo la responsabilidad emocional en la gestión de emociones es crucial.

 Como has visto muchos de estos elementos estresantes pueden sobrepasar los recursos que usas habitualmente. Es frecuente, y nunca significa que eres una persona «menos válida». No dudes en pedir ayuda si lo consideras, ya que lo peor del estrés y de los estados emocionales difíciles, es el tiempo que lo llevas sufriendo. El agotamiento emocional dificulta un poco la superación de estas situaciones. Cuídate.

Fuentes:

Sin inteligencia emocional, el ‘mindfulness’ no funciona. Matthew Lippincott, Daniel Goleman. Harvard Business Review.

The Stress-Proof Brain. Melanie Greenberg. 

Estudiante necesitas gestionar tus emociones

Estudiante, necesitas gestionar tus emociones si quieres resultados excelentes en tus exámenes. Gestionar emociones como la ansiedad y el desánimo es fundamental si quieres ser un estudiante de alto rendimiento.

Las emociones que tienes durante todo el proceso de estudio, antes del examen y en el momento de la prueba, afectan a tu rendimiento intelectual. Tus funciones cognitivas: atención, comprensión, asociaciones mentales, memorización y recuerdo, podrán potenciarse o no, depende de cómo sepas gestionar tus emociones.

Por eso, es crucial, no sólo entrenarse intelectualmente para la prueba de examen, sino también emocionalmente. Haremos especial mención hoy a los estudiantes de oposiciones, concretamente oposiciones del área de la salud, como son las que trabajo con CEISAL .

¿Qué elementos se trabajan para gestionar las emociones para un examen importante?
¿Cuáles serán los objetivos a desarrollar con las emociones negativas? ¿Y con las positivas?

Veamos la guía de trabajo sobre la que invertiremos en las sesiones de coaching:

 

Lecturas recomendadas para ir empezando a invertir en tu inteligencia emocional:

¿Cómo funcionan las emociones?

¿Cómo llevarte bien con tus emociones?

5 formas de evitar emociones para ser un «procrastinador emocional»

Cómo descubrir si evito emociones

¿Y tú estás estudiando?
¿Evitas sentirte nervioso o desanimado?
Recuerda que evitar emociones, las multiplicará.
Objetivo: gestionar tus emociones para provocar la emoción más adecuada a cada situación.

 

 

¿Tienes razón cuando reaccionas a las críticas?

¿Te has sorprendido alguna vez por la reacción de otra persona ante tus comentarios? Un compañero de trabajo, un miembro de tu equipo ¿ha reaccionado desproporcionadamente a tus opiniones? ¿Se ha subido el tono en una reunión a raíz de ciertos comentarios? O incluso, ¿te has dado cuenta que has reaccionado en exceso ante una conversación con otra persona? ¿Es una crítica lo que nos están comunicando? ¿Hemos lanzado nosotros una crítica sin darnos cuenta? ¿Pensamos que no tienen razón?

En la mayoría de estos casos, las reacciones desproporcionadas tienen mucho que ver con cómo estamos interpretando la realidad que nos rodea, y en concreto, las conversaciones y comentarios que comunicamos o recibimos. Cada persona tiene una «pantalla» por la que filtra su realidad, y en base a los filtros que utiliza para ver los detalles y colores de esa realidad, conforme a eso, reacciona. Porque en definitiva, es la realidad que está viendo, percibiendo y sintiendo.

¿Y entonces que hacemos? Si cada uno tiene su realidad, ¿tenemos razón cuando reaccionamos de manera desproporcionada o agresiva? En estos casos, de «desconexión de pantallas» necesitamos buscar conocernos a nosotros mismos, y saber qué filtros estamos aplicando a la interpretación de nuestra realidad, y conocer también los filtros de los demás, para acordar un punto de enfoque común que nos haga conversar, reaccionar de manera adecuada y entendernos mejor.

¿Tienes razón cuando reaccionas a las críticas?

Señalaríamos tres aspectos fundamentales, a los que necesitamos prestar atención para resolver de mejor manera este tipo de conversaciones, que al final pueden acabar por activar nuestro Sistema Nervioso Simpático, dirigiéndonos a un estado total de posible agresividad, desconfianza y malestar, debido al aumento de nuestros niveles de cortisol, testosterona y norepinefrina:

  • Filtros personales que impiden acordar realidades con los demás.
  • Tipos de respuestas a situaciones de crítica
  • Autoestima y derechos asertivos
¿Qué filtros personales hacen que la realidad que ves y a la que reaccionas no sea tan objetiva como consideras?
  • Tus rasgos de personalidad: Son características estables que permiten determinar, explicar y a veces, no siempre predecir el comportamiento de una persona. Los rasgos de la personalidad marcan la posible tendencia a ser  más o menos activos en estas variables: sociabilidad, extroversión, ansiedad, impulsividad, atrevimiento, impulsividad, dominancia, autosuficiencia, autocontrol…etc.
  • Estado fisiológico: Seguro que has comprobado que determinado problema o situación la valoras de una forma al final del día, y al día siguiente cuando estamos más descansados y despejados, casi siempre ves las cosas de otra manera. El estado físico, afecta incluso aunque no seamos conscientes de que físicamente nos ocurre algo. Un dolor de cabeza, de estómago, un inicio de resfriado, una bajada de defensas, el cansancio… filtra la información que recibimos dándole un significado personal u otro, y claro, en base a ello, reaccionamos.
  • Estado emocional:  Recordemos como afecta a nuestras capacidades cognitivas la activación, según nuestro estado emocional, del Sistema Nervioso Simpático (izquierda del gráfico), encargado de preparar al cuerpo para defendernos en caso de que consideremos la situación como amenazante, y el Sistema Nervioso Parasimpático (derecha del gráfico), que permite renovarnos física y emocionalmente:

SnS y SNPS - copia (2)

 

  •  Patrones de comportamiento habitual: Cada persona tiene una historia aprendida de patrones de conducta de afrontamiento ante las situaciones que ha vivido en el pasado, que a menos que voluntaria y conscientemente decida mejorarlas o aprender otras nuevas, seguirá utilizándolas en el futuro. Estas estrategias se utilizan de forma automática y rápida porque son las estrategias que nuestro cerebro ya tiene aprendidas y validadas en situaciones anteriores. Con lo que nos es más fácil aplicarlas en situaciones complicadas, buscando similitudes de cómo lo resolvimos en el pasado. Así que, ante situaciones que consideramos amenazantes, trataremos de reaccionar y contestar como lo hicimos en el pasado. Ahora bien, no siempre estrategias automatizadas sirven de la mejor manera a nuevas personas y situaciones. Es por ello, que necesitamos concentrarnos cada vez en lo que estamos viviendo y tener un amplio rango de conductas de afrontamiento, además de una actitud continua de aprendizaje en habilidades. ¿Qué patrones de afrontamiento ya no te sirven?
  • Creencias: Los valores, prejuicios, interpretaciones y teorías que cada persona construye en cada interacción social que vive influyen en lo que uno ve en su propia «pantalla». Es difícil desprenderse de las creencias, porque al igual que los patrones de conducta de afrontamiento, están instauradas automáticamente en nuestro cerebro y nos «cuidan» y «alertan» sobre lo que nos gusta o disgusta, sobre lo que nos alegra o nos hace daño, y sobre lo que nos funciona o no, en nuestras relaciones personales. Una vez más la consciencia de qué creencias has elaborado y el deseo voluntario de aprender nuevas creencias nos salvará de este filtro que en ocasiones no nos ayuda. ¿Qué creencias te están dificultando tus relaciones personales y de trabajo?
  • Necesidades: En muchas ocasiones, en cada relación personal, social o laboral en la que se participa, cada persona trata de cubrir alguna necesidad emocional. Este comportamiento que tratará de buscar en las interacciones personales resolver su necesidad emocional, distorsiona la realidad que cada uno vive. Un ejemplo puede ser esa persona que está constantemente pidiendo ayuda, porque necesita confirmación y control sobre todo lo que hace. Otro ejemplo, puede ser cuando un jefe acostumbra a pedir a su equipo que se le informe detalladamente de todo, y se implica en las partes técnicas más concretas de su departamento, no porque esté mostrando cercanía a su equipo, sino porque necesita tener el control de todo lo que se está haciendo y asegurarse de que todo va según su criterio. Un último ejemplo, puede ser cuando una persona está constantemente ayudando y siendo lo más agradable posible a todo el mundo, no porque sea buena persona (que lo será) sino porque necesita estar bien con todo el mundo, en cualquier situación, y evitar conflictos para apreciarse a sí misma. Reconocer esas necesidades puede ayudar a no reaccionar a las críticas o a conversaciones que consideramos, en principio, amenazantes. ¿Qué necesidades emocionales estás tratando de cubrir en tu relación con los demás?

Os cuento un caso que me ocurrió en las primeras clases que tuve en mi vida laboral:

Primer día de clase, un curso de técnicas de venta para comerciales. En la primera ronda de presentaciones y comunicación de expectativas, un alumno de repente comentó: «Me llamo X y yo vengo aquí a que tú me demuestres que tienes algo que enseñarme, porque llevo toda mi vida trabajando en la calle y no creo que una psicóloga tenga nada que enseñarme»

Evaluemos posibilidades:

  1. Si mi rasgo de personalidad hubiera sido tímido, estuviera nerviosa y cansada, si hubiera considerado amenazante su comentario se hubiera activado mi sistema nervioso simpático, si mi patrón de afrontamiento hubiera sido atacar a quien aparentemente me ataca, si tuviera una idea preconcebida sobre los comerciales, y necesitara ser continuamente aceptada por todo el mundo ¿cuál habría sido mi reacción? Posiblemente, atacar, callarle, demostrarle que mis estudios son muy válidos, sentirme mal porque no me da una oportunidad y no me conoce… o sea, la clase hubiera continuado fatal… 🙂
  2. Parece que uno de mis rasgos de personalidad es la sociabilidad y el respeto por todos y por sus estados emocionales, estaba tranquila, alerta, pero no a la defensiva, y me había preparado. Uno de mis patrones de afrontamiento antes de reaccionar, siempre es conocer o preguntar más a cerca de la persona o la situación. Siempre se habla de las ideas preconcebidas, pero aprendí muy pronto a relacionarme con un gran variedad de personas, con lo que mis prejuicios no estaban activos y por supuesto, asumía que como profesional que habitualmente trabaja con muchas personas, no podía caer bien a todo el mundo, y que cada uno tiene derecho a expresar sus miedos de la mejor manera que puede. Resultado: la clase funcionó muy bien, al igual que mi relación con ese alumno (que luego hablando con él, ya con más confianza, me reconoció, que no lo había hecho con mala intención, que le preocupaba algo y lo expresó así). Descubrí su necesidad, quería comprobar si el curso y la profesora eran lo suficientemente válidos como para traer a su equipo a aprender y no perder el tiempo.

Como vemos, nuestros rasgos de personalidad, estado físico o emocional, creencias, necesidades… tienen un gran impacto en cómo reaccionamos a las críticas y a las situaciones que nuestra «pantalla» mental elabora.

Ahora bien, todos estos factores ¿qué tipo de respuestas nos pueden hacer dar en estas situaciones difíciles?

¿Cómo respondemos a las críticas?

crítica

 

¿Cuál sería tu estilo más habitual? ¿Qué impacto tiene en ti? ¿Y en los demás?
¿Afecta nuestra autoestima y los derechos legítimos y asertivos que permitimos tener?

Sí indudablemente.  Los filtros que habitualmente utilizamos para elaborar nuestra realidad pueden ser «ajustados» con una buena autoestima y respetando una serie de derechos legítimos que tenemos todos:

  • Una persona con autoestima sana mostrará comportamientos asertivos
  • Una persona con autoestima baja mostrará comportamientos agresivos o pasivos
  • Una persona que reconozca sus derechos legítimos, tendrá una buena autoestima y su comportamiento mostrará colaboración y respeto
  • Una persona que ponga la valía de los demás por encima de la suya y reconozca los derechos legítimos de los demás, pero no los suyos, mostrará un comportamiento de sumisión y de baja autoestima
  • Una persona que ponga la valía de los demás por debajo de la suya y no reconozca los derechos legítimos de los demás, pero sí los suyos, mostrará un comportamiento agresivo

¿Cuáles son estos derechos?

Ser tratado con respeto y dignidad
Tener y expresar los propios sentimientos y opiniones
A ser escuchado y tomado en serio
A juzgar mis necesidades, mis prioridades y mis propias decisiones
A decir no, no lo sé y no me importa, sin sentir culpa
A pedir lo que quiero, respetando que el otro puede decirme que no
A cambiar de opinión
A pedir ayuda
A cometer errores
A no ser asertivo cuando así se decide
A ser independiente
A tener éxito
A disfrutar
A sentir tristeza o enfado
A pedir tiempo
Al descanso y al aislamiento
A superarse
Conclusiones
  • ¿Conoces tus rasgos más habituales de tu personalidad?
  • ¿Eres normalmente consciente de tu estado físico?
  • ¿Eres consciente de el estado emocional con el que afrontas las situaciones y te relacionas con los demás?
  • ¿Conoces tu patrón de conductas de afrontamiento habitual?
  • ¿Conoces tus creencias?
  • ¿Eres consciente de tus necesidades emocionales?
  • ¿Sabes cual es tu estilo de comunicación más habitual (pasivo, agresivo o asertivo)?
  • ¿Te permites tus derechos legítimos?
  • Las mismas cuestiones las conoces de los demás?
  • ¿Qué necesitarías mejorar?

La próxima vez que reacciones o veas reaccionar a alguien de manera exagerada o incluso que no reacciona o no se implica en las conversaciones, reuniones, etc, ¿crees que podría ayudarte recordar todo esto? ¿Qué has descubierto de ti mismo?

Os deseo una buena reflexión orientada a decisiones de cambio 🙂

Líder, ¿qué necesitas para estar satisfecho en 15 años?

Si quieres liderar e inspirar, primero practica el autoliderazgo y la autoinspiración.

Primeras cuestiones sobre ser líder

  • Empecemos por recordar que liderar no es sólo dirigir y controlar tareas. No estamos hablando de que tu misión en la empresa sea conseguir que las tareas que requieren, los objetivos que nos hemos marcado, se realicen.
  • ¿Cuánto tiempo dedicas a controlar y comprobar que las personas han hecho sus tareas? ¿Y a resolver imprevistos?
  • Liderar tiene que ver con ser capaz de generar relaciones y vínculos de compromiso con las personas a las que lideras, desde una visión de equipo. Si la mayoría de las interacciones que tienes con tu equipo son «de uno a uno», no estás actuando con todo tu potencial de líder. El líder impacta,  alinea al equipo e impulsa el compromiso en la visión, misión y valores del proyecto o empresa.
  • Ahora bien, para impactar positivamente en el equipo, el líder necesita revisar sus creencias sobre el liderazgo, su propia conciencia como líder, su propósito para liderar y la visión ideal que desea conseguir como líder.
  • Cómo funciona un equipo es siempre reflejo de cómo estás liderando, te guste o no. Eres la fuente que inspira o desmotiva, que genera coherencia o desasosiego, que impulsa el compromiso voluntario o la obligación de cumplir, que potencia a las personas o las bloquea en su desarrollo, que genera confianza o desconfianza, que provoca aburrimiento y retraimiento en sus monólogos o que crea conversaciones que ayudan a crear éxitos compartidos.
¿Por qué y para qué invertir en conocerte mejor?
  • Las personas más felices y satisfechas consigo mismas son aquellas que son coherentes con sus valores. ¿Por qué no nos planteamos si somos felices como líderes?
  • Tener como hábito el autoconocimiento de quién eres y como evolucionas te permite tomar mejores decisiones sobre uno mismo y sobre los demás.
  • Tener presente quién nos ayudó, qué decisiones tomamos, cuáles fueron los motivos y cómo nos hizo sentir hasta llegar al momento actual, ayuda ser protagonista de tu futuro inmediato.
  • Ser consciente, de verdad, de quién eres y que «quieres ser de mayor» potencia la satisfacción futura de tu profesión. ¿Estarás satisfecho dentro de 15 años del líder que estás siendo?.
  • Conocerte permite identificar de manera eficiente qué necesitas aprender y mejorar, para ser un buen líder y para sentirte satisfecho contigo mismo. Tu satisfacción personal impacta de manera importante en tu capacidad de liderar equipos.

Líder, qué necesitas hacer para estar satisfecho en 15 años

4 objetivos importantes para conocerte mejor y estar satisfecho de ti mismo
Creencias
Conciencia sobre ti mismo
Propósito
Ideal de líder
Tus creencias

El mejor modelo de liderazgo, sin duda reside en ti, en tus experiencias y en tus aprendizajes. Necesitas poner «blanco sobre negro» e identificar en qué crees. (Recomendado escribir las respuestas no solo pensarlas)

  • Si eligieras líderes de cualquier tiempo, lugar y ámbito que admires ¿A quiénes elegirías? ¿Qué hicieron para que impactaran positivamente en ti? ¿Cual sería una buena pregunta que les harías hoy? ¿Cómo crees que te responderían?
  • ¿Quién/es te han influido a lo largo de tu vida?¿Quién/es han logrado sacar lo mejor de ti? ¿Qué cualidades tenían? ¿Qué comportamientos tenían para que los consideraras buenos líderes? ¿Cómo te hicieron sentir? ¿Qué lograste gracias a ellos?
  • Analizando tus respuestas vamos a identificar tu propio modelo/perfil de liderazgo. Distribuye cualidades y comportamientos de los ejercicios anteriores en los siguientes cuadros.

Tu modelo

¿Qué conclusiones extraes?

tu-modelo (1)

Consciente de ti mismo como líder

A menudo a muchos líderes les cuesta identificar quiénes son y qué les lleva al éxito o a resultados no esperados. Entran en una especie de inercia de comportamiento, en la que se tiende a reaccionar, sin más, a los acontecimientos que viven, o a los comportamientos de los demás.

Esto influye en que no estén aplicando un liderazgo consciente y con motivo. Actúan de «apagafuegos» día tras día. Pasado un tiempo, se encuentran poco satisfechos consigo mismos y bastante agotados de la energía que han descargado en creencias, actitudes y comportamientos que, seguramente, poco tienen que ver con su modelo interior de liderazgo. Ese modelo que a ellos les hizo ser lo que son, y sentir que tienen algo que aportar a su entorno.

Sin darse cuenta, acaban teniendo un perfil de especialista, orientado a la tarea y al control, con una gestión micro de personas y acontecimientos, con una elevada capacidad de resolver problemas, con hábitos de actuación que les garantizan un éxito siempre en lo mismo, y que les hace tener una visión pragmática, pero nada inspiradora y de crecimiento, para ellos mismos, y para el equipo que lideran.

  • Identifica tus fortalezas
  • Descubre tus áreas de mejora
  • Señala momentos clave en tu trayectoria profesional que supusieron un reto para ti
  • ¿Qué hiciste para superar ese reto?
  • ¿Qué más habrías hecho hoy?
  • ¿Cuáles son tus pensamientos habituales al acabar el día o la semana de trabajo?
  • ¿Cómo está tu energía física al acabar el día o la semana?
  • ¿Cuáles son las emociones que tienes al acabar el día o la semana?
  • ¿Cómo está tu motivación al acabar el día o la semana?
  • ¿Te inspira lo que haces a diario?
  • ¿Qué conclusiones identificarías?
Tu Propósito

Seguro que te has planteado que tu vida tenga un sentido ¿Y tu vida como líder? ¿Se merece menos? Tener un propósito como líder da significado a todo lo que haces diariamente. Liderar sin propósito o sin ser consciente de ello, hace que vivas menos tu reto de liderar al que seguro que le dedicas gran parte de tu día.

  • ¿A qué has contribuido siendo el líder que eres hoy?
  • ¿Cómo estás contribuyendo habitualmente?
  • ¿Qué más contribuciones podrías aportar en tu entorno de liderazgo?
  • Ampliemos posibilidades: Escribe 2-3 propósitos nobles que podrías tener a la hora de liderar
  • Si pudieras hacer una contribución realmente importante en tu trabajo y con tu equipo ¿cuál sería?
  • ¿De qué te sentirías orgulloso de haber ayudado a las personas de tu equipo?
  • ¿Qué pauta encuentras que se repite en las cuestiones anteriores? Resume esta pauta en dos o tres frases

mi propósito noble

Tu visión Ideal de Líder

Seguro que te has planteado que una vida ideal a la que tratas por todos los medios que se parezca tu vida real para ser feliz, y en ese camino, disfrutar porque inviertes en tu vida. ¿Y tu vida como líder? ¿Se merece menos?. Tener una visión ideal de líder impulsa tu motivación, implicación y compromiso en tu potencial, además de hacer que acabes el día con mayor satisfacción personal.

  • Escribe 27 cosas que te gustaría hacer, sentir o pensar como líder antes de jubilarte (esfuérzate en el nº, si no te sale de una vez, vuelve en otro momento al ejercicio)
  • Si tuvieras carta blanca para liderar como te gusta, si no dependieras de nadie ¿Qué harías que no haces ahora?
  • Si viéramos una película tuya como líder dentro de 15 años ¿qué te gustaría verte hacer?
  • ¿Cuáles serían tus cualidades, hábitos y contribuciones al equipo?
  • ¿Cuál es tu sueño profesional?
  • ¿Qué pauta encuentras que se repite en las cuestiones anteriores? ¿Cuál es el legado que gustaría dejar a todos los profesionales que se relacionen contigo? Resume esta pauta en dos o tres frases

legado líder

ADVERTENCIA: realizar hoy estos ejercicios te ayudará a conocerte mejor como líder. Lo realmente importante, es que mantengas este hábito de por vida. Reflexiona sobre cómo evolucionan tus creencias, la conciencia que tienes de ti mismo, tu propósito cómo líder, y cómo se va definiendo el legado que quieres dejar como líder.

Si sólo lees este artículo, te hará pensar en este momento.

Dedícale un momento en los próximos días a releértelo y pensar los ejercicios, encontrarás algunas reflexiones interesantes.

Reserva varios momentos tranquilos, en los próximos días, para escribir las respuestas a los ejercicios, extraerás todo tu potencial de autoconocimiento.

Lo dejo a tu elección.

¿Cuánto estás interesado en conocerte mejor para ser mejor líder? 😉

conocerse líder

¿Cuál es tu nivel de madurez profesional?

 

niveles de madurez

¿Cuál es tu nivel de madurez profesional?

 

Sugerencia…

1- Identifica tu nivel de madurez profesional

2- Identifica el nivel de madurez profesional de tu equipo o aquellos con los que interactúas.

3- Identifica si hay diferencias, qué problemas de comunicación o relación estás teniendo con ellos.

4- Valora qué puedes mejorar.

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