Por qué te sentirás mejor cuando te sientas mal

¿Cuánto inviertes en aceptar tus emociones?. ¿Le has dedicado un momento a esta cuestión?. ¿Sueles reservar tiempo en tu día a día para valorar qué sientes y qué significa para ti?.

Habitualmente leemos en imágenes en las redes sociales o también escuchamos consejos rápidos, del tipo: “Tú céntrate en ser feliz y ya está”, “Deja a un lado los pensamientos negativos”, “la gente feliz es más productiva”, “No vuelvas al pasado, sé feliz ahora”.

¿Has recibido alguna vez mensajes de este tipo?. Quizá te hayan servido durante un tiempo. O a lo mejor, te han servido como palanca para tomar decisiones. Puede ser, en este último caso, seguro que has tenido que prestar atención a tus emociones para tomar esa decisión. Ahora bien, disfrutar de las ventajas de las emociones positivas no excluye aceptar las emociones negativas.

Si algo caracteriza a las emociones, sobre todo a las más incómodas, es que en el fondo, siguen estando ahí. ¿En qué inviertes tu energía cuando no te sientes bien?. ¿Tratas por todos los medios de no sentir esas emociones?. ¿Te dejas llevar por esas emociones incómodas llegando a un nivel importante de malestar?.

Parece que recibimos mensajes subliminales relacionados con dejar las emociones negativas a un lado. La verdad es que no funciona. Cuanto más bloquees una emoción negativa, con más fuerza seguramente la sentirás.

Es aceptar las emociones tal cual las sientes, el verdadero objetivo para que tú seas más fuerte. Este es el camino para que puedas vivir mejor. Así podrás sortear imprevistos, dificultades y acontecimientos difíciles. ¿Le damos una vuelta a este objetivo hoy?

Por qué te sentirás mejor cuando te sientas mal

Noam Shpancer, professor of psychology at Otterbein University in Westerville Ohio, en su artículo _Emotional Acceptance: Why feeling Bad is Good_, hace referencia a las investigaciones de David Barlow, Steven Hayes y col. En estas investigaciones se comprueba que una de las principales causas de los problemas psicológicos es la evitación emocional. Evitar las emociones puede que te de una tregua a corto plazo, pero el problema es mayor en el largo plazo.

¿Qué significa aceptar las emociones?. Aceptar las emociones implica un proceso combinado de consciencia plena, exploración, curiosidad y auto-compasión. Permitir sentir las emociones que sientes incluye ser consciente de cualquier resistencia que tienes sobre esa emoción, y gradualmente dejarla a un lado. Aceptar emociones implica dejar de intentar negarlas o abandonarlas, o incluso de cambiarlas. El objetivo es justo poner tu foco de atención en ellas, siendo capaces de describirlas y hablar sobre ellas.

En el artículo de Noam Shpancer, se identifican según investigadores de La Universidad de Oxford, algunas creencias que se tienen relacionadas con la evitación emocional. Así pues, es posible que creas que con respecto a las emociones:

– Son demasiado intensas y no se pueden controlar
– Crees que son malas o ridículas
– No tienen sentido
– Son poco productivas
– Pueden sabotearte a ti o a otras personas
– Pueden afectar a los demás y no te puedes permitir eso

Por qué evitar emociones es dañino para ti

Es uno de los enfoques más habituales cuando trabajo inteligencia emocional con los clientes. “No quiero sentirme más así”. “No puedo más con esta tristeza, o con este enfado, o decepción”. Es decir, habitualmente las personas tratan de no sentirse como se sienten. Y la verdad, es que cuando las personas se asustan de sus emociones suele predecir problemas como:

– Dificultades para manejar el enfado
– Sentirse más contrariado
– Intentos por centrarse en otros tiempos mejores para sentirse mejor (sin conseguirlo)
– Posible Estrés Postraumático
– Menos empatía consigo mismo

Así lo explica, Holly Parker, Ph.D en Psychology Today. Rumiar, esforzarse por evitar emociones incómodas, distraerse de la causa de las emociones incómodas aumenta el malestar de la persona.

Recuerda que las emociones tienen un papel funcional. Nuestro cerebro y el funcionamiento de nuestra persona por entero incluye saber disfrutar y regular tanto nuestra parte racional como emocional.  No podríamos vivir sin nuestras emociones. Tanto las que más nos hacen disfrutar como las que son más incómodas para nosotros.

Las emociones surgen debido a una reacción interpretativa que realizamos de las experiencias que vivimos. Muy rápidas, casi automáticas. Pero es el sistema del que disponemos para que nuestro cerebro nos avise de que algo no funciona bien, no nos gusta o nos incomoda porque no nos sentimos preparados.

Sentir miedo ante una exposición en público, nos avisa de que necesitamos prepararnos de forma diferente a como lo hacemos normalmente. Estar tristes, nos ayuda a comprender que echamos en falta algo que valoramos. Sentirse enfadados nos ayuda a comprender que hay algo que consideramos injusto. La pregunta clave es si estás invirtiendo un tiempo tranquilo para explorar exactamente qué significa para ti esa emoción difícil que sientes en esa situación.

Aceptar las emociones más incómodas o negativas

Como decíamos, la aceptación emocional es la predisposición y habilidad para aceptar la experiencia de una emoción negativa, reconocerla y absorberla. La mejor manera de ser consciente de una emoción incómoda es prestándole atención y tiempo para conocerla. Sin juicio, sin filtro. Observa, siente lo que piensas. Y también piensa sobre lo que sientes. Luego podemos ocuparnos de ver cómo la puedes regular o qué está afectando a que te sientas así realmente. Ahora bien, siguiendo con Noam Shpancer existen diversas ventajas por las que aceptar emociones difíciles es mejor que evitarlas. Cuando aceptas tus emociones: 

  • Aceptas también la verdad de la situación. De esta forma, no tienes que malgastar energía en no sentir. En su lugar, puedes centrarte en elegir los comportamientos y decisiones que están más alineados con tus metas y con tus valores.
  • Te das la oportunidad de aprender. Sí, puede que no te guste pero las emociones más incómodas suelen generar los mayores aprendizajes sobre uno mismo. Ojalá que puedas también aprender muchísimo con experiencias positivas. Ahora bien, no dejes de lado el aprendizaje proporcionado por tus emociones más incómodas. Ese aprendizaje es único e intransferible.
  • Relativizas la situación. Aceptar las emociones más difíciles, te hace perder el miedo a la situación, ya que lo más temido suele ser tu propia emoción negativa. Una vez aceptada tendrás más capacidad para valorar la situación de una manera más equilibrada.
  • Se elimina el poder destructivo de las emociones más negativas. Una vez aceptas tu enfado, puedes regularlo y volver a tener la capacidad de influir y solucionar la situación.

Aceptación y Compromiso para gestionar tus emociones más difíciles

Una de las mejores habilidades que surgen cuando las personas aceptan sus emociones es el compromiso y el protagonismo sobre la situación que están tratando de afrontar. Una vez aceptada la emoción: enfado, tristeza, ansiedad, etc., uno puede permitirse comprometerse con uno mismo.

Deja de juzgarte por lo que sientes

No hay nada malo en sentir lo que sientes. Da igual si es ansiedad, enfado, decepción o tristeza. Puede que te fijes excesivamente en lo “felices que parecen los demás”. No sabes que hay detrás. Quizá haya mucho dolor y evitación. O quizá haya mucho dolor y un gran trabajo personal para superarse. En cualquier caso, a quien le duele ahora mismo es a ti. Respeta lo que sientes. Tienes derecho. Luego veremos si hay algo que puedes hacer mejor para que esa situación no te afecte tanto. A lo mejor tus expectativas son muy altas. Puede que estés esperando que los demás actúen como tú. O puede que estés olvidándote de hacer un esfuerzo y compromiso extra para esa situación que te estresa.

Ahora bien, lo importante es que no te avergüences de lo que sientes. Ni si quiera que lo escondas. Tienes derecho a compartirlo con las personas con las que tienes más confianza. Y tienes derecho a no tener que sonreír todo el día, fingiendo que no sientes lo que sientes.

Acepta la emoción para decidir qué hacer que sea mejor para ti

Barbara Markway. Psycologist. Ph.D. y autora de varios libros, en su artículo _The ACT Approach to Self-Acceptance,_ nos invita a la acción. Cuando aceptas las emociones, comprendes por qué te sientes así y qué es importante para ti desde una reflexión más calmada. Al prestar atención a la emoción el termómetro de la emoción se reduce ya que le estamos enviando el mensaje de “me estoy ocupando de ti”.

Así ya no hay necesidad de que el cerebro siga avisándonos de algo va mal. Al comprender desde la calma uno puede comprender mejor también qué necesita para estar mejor. Podrás, si aceptas y comprendes tu emoción, saber qué es mejor para ti en esa situación. Insisto no para no sentir la emoción, sino para resolverla. 

Recuerda, hasta las emociones más incómodas son una fuente de información sobre lo que necesitas. Trata de averiguar qué ayuda quieren proporcionarte. Si te resulta difícil, no dudes en buscar ayuda profesional, pero resuévelo. Ocúpate de ello.

Acepta la situación y sé compasivo contigo

Leslie Becker-Phelps, Ph.D., is on the medical staff at the Robert Wood Johnson University Hospital Somerset in New Jersey. En su artículo Accept your pain; it will hurt less, nos proporciona algunos enfoques sobre los que trabajar cuando el dolor está siendo intenso. Contaré con algunas de sus recomendaciones para darte algunas ideas para ser más compasivo contigo. Encontrar mayor paz interior cuando la situación te duele puede conseguirse trabajando estas recomendaciones:

  • Acepta la situación tal como es. Deja los intentos de desear que fuera diferente. Es como es y no de otra forma diferente. Puedes negarlo cuanto quieras, pero las situaciones tienen sus propias características y condiciones. Normalmente lo que definirá esa situación estará fuera de tu alcance. No gastes en energía en tratarla como si fuera diferente. Acéptala.
  • Presta atención a tus pensamientos, emociones y deseos. Reflexiona sobre las ideas que te hacen daño, los sentimientos que experimentas y tus expectativas. De esa forma podrás encontrar formas para caparte y afrontarlas lo mejor posible.
  • Sé compasivo contigo mismo. Esto no significa que tengas pena de ti, sino que te ocupes en cuidarte y curarte. Tal como lo harías al sentir compasión por otra persona que está sufriendo.
  • Siempre hay una opción o una elección. No tanto sobre la situación, sino sobre ti en esa situación. Elige cómo quieres afrontar esa situación para sentirte mejor. No te juzgues por si eliges comportamientos de protección (no evitación). Si te hace sentir mejor ponlo en marcha. Y desde la protección ve tomando otras decisiones.
  • Cuenta con apoyo de las personas que son de tu mayor confianza.

Conclusión

  • Ser feliz y sentirte en paz y en equilibrio requiere necesariamente que vivas tus mejores emociones y aceptes las más incómodas.
  • Evitar las emociones difíciles sólo envía al cerebro la señal de que no lo has resuelto, con lo que seguirá afectándote, cada vez con mayor intensidad.
  • Tienes permiso para dejar de juzgarte por lo que sientes. Siéntelo no pasa nada.
  • Aceptar la emoción te permitirá saber qué hacer para sentirte mejor.
  • Sé compasivo contigo, aceptando las situaciones tal como son.
¿Cuál es la emoción más incómoda que intentas evitar o no compartir?
¿Qué podrías conseguir si le prestaras atención y te ocuparas de ella?
¿En qué quieres invertir tu energía en evitar o afrontar?

Y si te apetece y puede ayudarte...

10 preguntas sobre habilidades de comunicación

¿Y si hoy realizáramos un pequeño test de 10 preguntas sobre habilidades de comunicación?. ¿Te atreves?.

Puedes comprobar tus aciertos después de realizar el test.

Pensar como comunicas y valorar cuánto sabes también a nivel técnico sobre comunicación es importante. Seguro que habrás podido comprobar que los valores, creencias e ideas sobre la comunicación impactan en la forma en como comunicamos. Así que, te invito a reflexionar sobre algunas ideas y conceptos.

Tus habilidades de comunicación pueden servir para inspirar o para desmotivar. También pueden ayudarte a liderar para el éxito o para el fracaso. Puedes hacer que las personas aprendan de ti y les guste trabajar contigo, o por el contrario les distancies. 

¿Cuánto inviertes en crear mejores conversaciones?. ¿Eres consciente de las reacciones que provoca tu conversación?. ¿Tratas de hacer cambios en tu estilo de comunicación?.

La actitud de mejora constante en esta habilidad puede realmente convertirte en mejor profesional. 

10 preguntas sobre habilidades de comunicación

Test sobre habilidades de comunicación

Espero que hayas tenido buenos resultados o al menos te haya hecho reflexionar 😉

Conclusión

¿Qué impacto tiene tu forma de comunicar en los demás?
¿Cómo inviertes en ser un mejor comunicador?
¿Qué necesitarías aprender para comunicar mejor?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Reflexiones para terminar o empezar el año

Es inevitable, ¿verdad?. Cualquier momento es bueno. Pero éste, puede que sea especial. Haz que lo sea. Reflexiones para terminar o empezar el año. Ojalá, que tus propias reflexiones te lleven a un año maravilloso. 

Por si acaso, te ayudo con algunas más 😉

Reflexiones para terminar o empezar el año

Objetivos y Motivación

  • Recuerda que no hace falta que hayas conseguido un montón de objetivos este año. Tampoco que te propongas muchísimos para el año próximo.
  • Es suficiente con que aquellos que elijas te hayan hecho disfrutar o te permitan ser feliz el año próximo.
  • Disfrutar de objetivos te facilitará mantener tu motivación, conocerte, ganar en resiliencia y fomentar tu autoestima y creatividad.
  • Recuerda focalizar. Estrecha tu mirada. Olvida lo que no es importante y concéntrate en lo esencial para ti.
  • Empieza, aunque no tengas un gran plan elaborado. Déjate llevar por tu curiosidad. ¿Cuáles son los pasos inmediatos que provocan tu curiosidad?
  • No olvides crear hábitos. Deja a un lado ya el ser reactivo y se más proactivo para ganar eficiencia.
  • Piensa en pequeño, es más fácil.
  • Sé aplicado. Todo lo que aprendas, conviértelo en algo útil y tangible para ti o para otros. 

Que la Resiliencia te acompañe

  • Haz una revisión de este año. Recuerda las decisiones que has tomado, cuándo has conseguido regular tus emociones, ser asertivo, relajarte y cómo has conseguido ser cognnitivamente flexible.
  • Estoy segura que para abordar situaciones difíciles, has tenido que crear planes más realistas, confiar en ti, ser resolutivo y comunicativo. Además, has seguido adelante creando una imagen positiva de lo que querías conseguir. 
  • Recuerda para el próximo año: crear relaciones sanas, ver las crisis como oportunidades, tomar decisiones, descubrirte, y mantener la perspectiva. Además, procura crear una esperanza proactiva no pasiva. 
  • Reto, compromiso, y control personal, han sido tus aliados, no los olvides.
  • La resiliencia es saber cómo aprovechar las fortalezas en situaciones de incertidumbre y recuperarse pronto de vivencias difíciles.

Si tienes un equipo, no seas perfecto, ayuda.

  • Recuerda, seguramente has comprobado que las prácticas de micromanagement hacen desaparecer el compromiso, la ilusión y la evolución de tus colaboradores.
  • Sé sincero, contigo mismo, ¿cuál ha sido tu mejor hábito de liderazgo que ha provocado, superación, aprendizaje e ilusión en tus colaboradores?
  • El perfeccionismo te llevó a situaciones de crítica destructiva. La mentalidad de progreso te llevará a que tu equipo crezca con más eficiencia.
  • Cuando quieras plantear una situación de feedback, recuerda que te funcionó mejor crear una conversación, en vez de dar un «sermón».
  • ¿Qué preguntas usaste en algunas conversaciones que realmente supusieron un cambio en tu equipo o en algún colaborador?.
  • Amplía tu caja de herramientas de preguntas poderosas para provocar el desarrollo de tus colaboradores.

Las emociones son tus aliadas, no las bloquees

  • Tus emociones han sido las selles que tu mente ha usado para hablar a través de tu cuerpo. Si haces balance, cuando escuchaste esas señales y tomas decisiones coherentes con tus necesidades emocionales, te sentiste mejor.
  • Vendrán nuevas emociones este año. Alíate con ellas. Te ayudan a valorar las relaciones que tienes y son una ayuda para tus mejores aprendizajes.
  • Permanece alerta cuando tu sistema emocional cree hábitos desadaptativos. Las emociones se convertirán en tóxicas. ¿Recuerdas? ya has vivido algo así. Esto no te lo lleves.
  • La Inteligencia Emocional que has desarrollado este año, te ha permitido dar un sentido a tus emociones, a expresarlas y a regularlas. Gran aprendizaje para llevarte al nuevo año que empieza.
  • En relación a posibles emociones difíciles con otras personas, recuerda la comprensión. 
  • Tu pasado, necesita estar integrado en tu presente y futuro. Llévate lo mejor del pasado, y cuenta con preguntas motivadoras sobre tu futuro.
  • Cuida tu diálogo interno.

Sentir inseguridad es bueno, no te estreses por ello

  • Recuerda te sientes mejor cuando cuentas con la opinión de los demás, pero no a costa tuya.
  • Compruébalo. Ha habido momentos este año, en los que te comprendiste y pusiste en marcha alguna acción coherente con tu descubrimiento personal. No lo olvides ahí fuiste compasivo contigo.
  • Ese hábito de confiar en ti, este año, llévatelo contigo.
  • Decide aprender sobre ti mismo.
  • Cuando tu diálogo interno ha sido mas realista y constructivo, has sido más feliz.
  • Recuerda que tus dudas te hicieron más responsable.
  • Aceptarte fue todo un reto. No lo abandones. Este nuevo año, aun descubrirás ms cosas de ti.
  • Tus valores guiaron tus actuaciones y toma de decisiones. Tus prioridades marcaron la energía y tiempo que invertiste. Revísalos este año por si quisieras cambiar algo.

Tu ansiedad seguirá estando, pero procura regularla convirtiéndola en un nivel de alerta aceptable

  • El cortisol es responsable de tu ansiedad, pero tú decides como vivir.
  • Ya lo has comprobado, el es estrés limita tu potencial personal y profesional.
  • Ocúpate de vivir en equilibrio, no de no sentir ansiedad. La ansiedad es una seña al de que falta algo por hacer.
  • Recuerda, la ansiedad te dijo que algo era urgente, cuando realmente no fue así.
  • Cuando buscaste a toda costa seguridad, te encontraste con más ansiedad. Aprende para el próximo año, equilibrar la seguridad en ti mismo con las resiliencia.
  • Focaliza en lo importante. Fragmenta tus retos y recuerda que no todo es urgente.

Las acciones proactivas te llevaron al éxito

  • ¿Cuales han sido los momentos este año en los que has afrontado la situación de manera adaptativa?
  • Te marcaste una meta, creíste en ti, y te comprometiste con el éxito.
  • ¿Cuándo fuiste un «stopper» de ti mismo? Negaste el problema y te quedaste «congelado».
  • ¿En qué más te gustaría ser un «doer» este año próximo?
  • ¿Dónde vas a aplicar tu curiosidad?
  • ¿Qué problemas vas a reconocer que hasta ahora no has reconocido?
  • ¿A qué necesidades emocionales vas a prestar atención este  año?
  • ¿Cómo buscarás la calma  para hacer un plan proactivo?

Tus conversaciones y tus diálogos internos fueron la clave

  • Reconócelo. Las mejores conversaciones y diálogos internos que tuviste fueron: positivos, abiertos a explorar, tuvieron en cuenta un «nosotros».
  • Aquella conversación, fue mejor, cuando pusiste la atención en lo que funcionaba y en lo que teníais en común.
  • El lenguaje positivo  y las preguntas orientadas al cambio, fueron también tus mejores aliados.
  • Recuerda el lenguaje de la abundancia: lo positivo que ya existe, la esperanza en el futuro, tus fortalezas, tu capacidad de aprendizaje y tu ejemplo.
  • Aprende a apreciar mucho más, este próximo año. En ti y en los demás.

Mentalidad de Crecimiento y Aprendizaje

  • Puedo ser mejor= objetivo de aprender + esfuerzo + tiempo y trabajo duro = mayores logros. ¿Lo comprobaste?.
  • ¿En qué nivel estuviste este año? Alto (responsable de tu aprendizaje), potencial (estoy en ello pero no aprovecho todas las oportunidades), bajo (he perdido la motivación por aprender).
  • ¿En qué nivel quieres estar el año próximo?
  • Asume retos, practica la mentalidad positiva, quédate con las críticas que te sean útiles y aplica disciplina y constancia.
  • ¿Cuánto lees y cuánto aprovechas realmente?
  • ¿Qué nuevo hábito creaste a partir de tus lecturas y estudios?
  • ¿En qué quieres ser mejor el año próximo? 

Conclusión

¿Cuáles han sido tus reflexiones más valiosas este año?
¿Hasta dónde te llevaron?
¿Qué preguntas clave te hiciste este año para conseguir ser más feliz y sentirte más satisfecho contigo mismo?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo marcar la diferencia al liderar a tu equipo

Cómo marcar la diferencia al liderar tu equipo en los próximos meses. ¿Te lo has planteado?. Si como empresa nos planteamos nuevos retos con objetivos distintos para los equipos de trabajo, parece importante otra tarea. La de hacer algunos cambios en la forma de liderar.

Realmente, sería interesante reflexionar sobre cómo te ha ido al liderar a tu equipo de trabajo este año. Cuestiones relacionadas con tu liderazgo como por ejemplo:

– ¿Qué tipo de acción como líder produjo el mayor impacto en tu equipo?
– Reflexiona, ¿qué tipo de acciones necesitarías realizar con mayor frecuencia porque ayudaron a tu equipo?
– ¿Qué tipo de acciones necesitas hacer con menor frecuencia porque dificultaron el desarrollo de tu equipo?
– Piensa también, ¿qué tipo de acciones necesitarías eliminar porque tuvieron un impacto negativo en tu equipo?
– ¿Qué reto como líder que desarrolla personas necesitarías plantearte?
– Y ¿qué necesitarías aprender?
– También, ¿qué tipo de frenos o resistencias tienes para mejorar en tu forma de liderar?
– ¿Cuáles serían los primeros pasos (aunque sean pequeños) para resolver esas resistencias?
– En general, ¿cuál es tu plan para liderar mejor este año?

Responde a estas cuestiones, lo antes posible. Busca información en tu mismo equipo si desconoces alguna respuesta. Si hay algo en común a muchos líderes, es la forma de dirigir a su equipo de forma reactiva. Es decir, en función de las necesidades que van surgiendo a lo largo del año. Sé proactivo esta vez. Pruébalo. Seguramente conseguirás mejores resultados.

¿Y si dedicamos un tiempo hoy a ver las mejores prácticas en liderazgo, a como centrar el foco de trabajo y a ocuparte mejor de las personas que están a tu cargo?. Vamos a ello. Espero que puedan servirte las reflexiones de hoy.

Cómo marcar la diferencia al liderar a tu equipo

Qué objetivos tienen las mejores empresas

Hay una serie de objetivos comunes en las mejores empresas para trabajar. En la investigación llevada a cabo por Michael O´Malley y Col., y explicada en su artículo What the “Best Companies to Work For” Do Differently, los autores destacan una serie de principios básicos y comunes en los que están trabajando estas empresas destacables.

Las personas en primer lugar

  • Beneficios sociales y de carrera para las familias de los empleados
  • Programas complementarios para mantener un equilibrio entre trabajo- vida familiar: gestión de estrés, programas nutricionales, planes financieros, etc…
  • En definitiva, acciones que tienen el propósito de ayudar a que las vidas de sus empleados sean mejores.

Ayudar a las personas a encontrar y perseguir aquello que les apasiona

  • Fomentar y ayudar a las personas a encontrar su pasión y aquello que les motiva, les hace sentir auténticos y en lo que quieren invertir energía y esfuerzo.
  • Este enfoque favorece la productividad, la satisfacción personal y los resultados. Ya que no hay nadie más productivo que aquel que trabaja en lo que le apasiona.
  • Foros donde debatir las mejores ideas y poner en marcha estudios sobre la viabilidad de las ideas hasta conseguir verlas en la realidad.

Reunir a las personas a nivel personal

  • Estas empresas consideran que el entorno de trabajo no es diferente del personal. Si bien a nivel personal estamos de acuerdo en que son buenas y ayudan a crear relaciones, las celebraciones, los agradecimientos, ayudarse, etc, también es importante en el entorno de trabajo.
  • Las grandes empresas se han dado cuenta de que invertir tiempo y energía en crear relaciones significativas y fomentar la socialización produce mejor satisfacción y resultados.
  • Al final pasamos, quizá el tiempo más importante en horas de trabajo ¿por qué no hacerlo personal?

Empoderar a las personas para que sean dueños de su trabajo

  • Facilitar que los colaboradores sean dueños de su trabajo.
  • Hacer que los colaboradores tengan la posibilidad de reorganizar, modificar y mejorar sus tareas, crea sensación de dominio y posesión de las tareas. De esta forma, la manera de pensar sobre el propio trabajo cambia.
  • Esto implica también que los líderes son capaces de aceptar el fracaso como medio de aprendizaje.

Cómo poner mejor foco en tu forma de liderar

Si piensas en alguien que te ayudó a ser mejor, ¿en quién pensarías?. En caso de identificar en tu trayectoria tu mejor jefe ¿Quién sería?. ¿Qué tienen en común estas personas?. Seguramente identificarás personas que han confiado en ti, conociendo muy bien quién eres y qué es lo que mejor aportas.

Este sería uno de los focos principales de un líder ser capaz de aprovechar las fortalezas de cada uno de sus colaboradores y hacerlos crecer más todavía en sus mejores aportaciones.

¿Está cada uno de tus empleados en el puesto de trabajo en el que mejor puede aportar?. Sino es así, en los próximos meses valdría la pena realizar un análisis del perfil de cada uno de tus colaboradores y ver si están en el mejor sitio para aportar lo mejor de sí mismos. Esto ayudaría además, a la idea que hemos comentado anteriormente, de facilitar que las personas se sientan dueños de su propio trabajo. Nada motiva más que implicarnos en aquello que nos apasiona y sobre lo que tenemos capacidad de actuación.

¿Qué hacen los mejores líderes en la gestión de sus colaboradores?. Tal como nos indica Marcus Buckingham, en su artículo What Great Managers Do, publicado en HBR, los grandes líderes “juegan al ajedrez”.

Los mejores managers son capaces de reconocer el mejor valor y las habilidades únicas de cada uno de sus colaboradores, y aprenden a cómo integrar mejor su aportación en el equipo de trabajo mediante un plan coordinado. El objetivo esencial de los mejores managers es capitalizar lo mejor que tienen cada uno de sus empleados y dirigirlos a un futuro mejor. El trabajo pues, de un manager es convertir el mejor talento diferencial de cada colaborador en desempeño tangible.

La diferencia entre líderes mediocres y los mejores

Un manager necesita ser capaz de hacer una buena selección de talentos, establecer expectativas claras, e interactuar productivamente con su equipo de trabajo. 

Así, puedo contaros casos, en los que compruebo que determinados profesionales fueron contratados quizá por necesidades personales y sin un objetivo estratégico. Sé de personas que llevan trabajando más de 2 meses en una empresa, y todavía no tienen claro en qué van a trabajar. Sirva como ejemplo, que se pide al colaborador que traiga un café al manager o que haga gestiones bancarias cuando no está indicado previamente en su puesto. Que un profesional, lleve dos meses trabajando en una empresa, en la que todavía nadie se ha tomado la molestia de saber cuál es el mejor talento de la persona contratada y cuáles son las tareas que mejor puede desempeñar, es sencillamente intolerable. Tanto para la empresa, como para el nuevo trabajador.

De esta forma el autor, señala que los managers mediocres, asumen ( o esperan) que sus empleados estén motivados siempre por las mismas cosas y por las mismas metas. Este tipo de managers tiene predefinido los comportamientos que esperan de sus colaboradores, y por supuesto llaman la atención, cuando éstos no ocurren.

Los mejores managers no intentan cambiar los estilos propios de cada colaborador. Ellos reconocen las diferencias únicas de cada empleado a todos los niveles y elaboran un plan para incorporar ese talento diferencial en el conjunto del plan.

Un buen liderazgo de equipos trata de liberar el talento no de cambiar. Se trata de generar entornos y oportunidades en las que se pueda dar rienda suelta a cada una de las contribuciones, necesidades y estilos únicos de cada empleado.

Liderar es entrenar equipos para conseguir resultados

Atendiendo al ejemplo anterior de ese manager que todavía pide cafés a su colaborador, y que no ha establecido un plan para conocer su mejor talento, y crear oportunidades de crecimiento y aportación al puesto, me surge una pregunta. ¿Quién lidera a este manager y cómo lo hace?. A la vista de los resultados, no se está haciendo, o no se está haciendo bien.

En los procesos de coaching a gerentes y managers realizo mucho hincapié en ese objetivo de conocer bien a cada empleado y establecer un plan para optimizar el talento de cada uno de ellos. El gerente debe saber entrenar (crear conversaciones y acciones de desarrollo) a su equipo directivo. Y así mismo, el equipo directivo tiene que hacer lo propio con cada colaborador en su equipo de trabajo.

No puedes ser un gran manager si no eres un buen Coach, es decir si no inviertes en el desarrollo de tus colaboradores. Así, nos lo transmite Monique Valcour, en su artículo _You Can’t Be a Great Manager If You’re Not a Good Coach_, en la revista HBR.

La condición más motivadora para una persona es aquella en la que se facilita progresar y crecer en algo que es significativo para una persona. Con lo que como líder, tu tarea más importante es ayudar a las personas a que experimenten progresos esa tarea significativa para ellos. ¿Cuánto inviertes en esta manera de liderar?. Para poder hacerlo necesitas conocer qué impulsa a esa persona, ayudarle a crear conexiones entre su trabajo y las misión y objetivos estratégicos de la empresa.

Tu mejor herramienta para ser mejor líder y hacerlo de forma diferente es la conversación

La comunicación regular sobre el desarrollo de cada colaborador es esencial. Según recientes investigaciones, la competencia diferencial que separa a los managers altamente efectivos, es la capacidad de crear conversaciones de desarrollo. Es decir, ser un buen Coach con tus colaboradores.

A menudo como líder, podrás pensar que no tienes tiempo para tener este tipo de conversaciones. Ahora bien, la experiencia me dices, que pierdes más tiempo “echando sermones” una y otra vez, cuando las cosas no salen cómo tenías previsto con el trabajo de tu equipo. Así que plantéatelo. ¿Quieres seguir siendo poco eficiente, y además provocar desmotivación y como consecuencia poco compromiso con la empresa? O, ¿qué te parece si pruebas a hacerlo diferente esta vez?

5 hitos por donde empezar a liderar mejor y asegurar que provocas el desarrollo de tus colaboradores
  • Escucha en profundidad. La elección de tus palabras es casi menos importante que tu intención clara de escuchar con total atención y crear la posibilidad de que tu equipo se abra y pueda ser creativo.
  • Pregunta más, habla menos. Con tu experiencia seguro que hay oportunidades en las que una comunicación más directiva puede ser muy útil, si lo que quieres es clarificar determinadas acciones o dar un consejo claro. Ahora bien, las conversaciones de desarrollo requieren de ti que aprendas a realizar preguntas resonantes, poderosas y orientadas hacia el compromiso y hacia planes de acción. No lo conseguirás si tus preguntas son un interrogatorio para conseguir respuestas que ya sabes o que quieres confirmar.
  • Crea una alianza sostenible en el tiempo para el desarrollo. Cuanto más inviertas en apoyar a tus empleados con planes de desarrollo, tanto más productivas serán esas conversaciones. Se generará mayor confianza, resultados y compromiso.
  • Pon el foco en dirigir hacia adelante de forma positiva. Plantea conversaciones orientadas a cómo podemos conseguirlo, a cómo podemos ocuparnos mutuamente de tu desarrollo, etc.
  • Construye responsabilidad. Como hemos visto las personas son más responsables cuando tienen posibilidad de actuar sobre lo que les importa y pueden crecer. Los planes de formación y las conversaciones de desarrollo necesitan estar dirigidas a facilitar la consecución de metas tangibles para todos.

Tus empleados quieren crecer y aprender, ¿vas a facilitar su aprendizaje?

Los managers más demandados son aquellos con los que la gente puede crecer y superarse, haciendo que uno se sienta más valioso. De esta forma, profundiza en este tema Daniel Dobrygowsky en su artículo Great Employees Want to Learn. Great Managers Know How to Teach, en la revista HBR. Así hemos visto que es esencial para un manager:

  • Definir metas y comunicarlas claramente.
  • Identificar y desarrollar las mejores habilidades del equipo en su conjunto y cada colaborador.
  • Crear oportunidades reales de aprendizaje.

Hacer que el aprendizaje sea una responsabilidad y tarea diaria

Estamos más acostumbrados a que la formación y el desarrollo sea algo excepcional, y puntual e incluso un premio a los mejores. ¿Pero como puede alguien realmente aprender y ser excelente en lo que hace si se forma puntualmente?. Y otra pregunta. ¿La formación que das en tu empresa está relacionada con el desempeño a conseguir por tus colaboradores en sus puestos de trabajo?. O favoreces, no sé, un curso de chino (cuando no lo usaréis jamás) o de cualquier otro tema que no impacte directamente en el desempeño?.


Todos y cada uno de los empleados de una empresa, desde el primer nivel hasta el último, necesitan recibir oportunidades de desarrollo, si es que quieres tener un empresa con los mejores equipos de trabajo. Y por supuesto, que sea diaria, casi, que se respire aprendizaje en cada momento.

Josh Bersin & Marc Zao Sanders, en su artículo Making Learning a Part of Everyday Work, en la revista HBR, así nos lo confirman. Nos proponen además una doble perspectiva. El aprendizaje bottom-up y top-down. Es decir, cómo podemos hacer que el aprendizaje forme parte del flujo de trabajo diario, tanto desde tu puesto de trabajo como empleado (bottom-up) como desde la organización (top-down).

Aprendizaje bottom-up
  • Practica y estudia el nivel meta-cognitivo y el mindfulness. No te quedes en saber hacer algo, analiza de forma consciente, cuáles son tus técnicas y qué otras estrategias puedes aprender.
  • Crea una lista de aprendizaje
  • Usa la tecnología en favor de tu aprendizaje, gestores de proyectos, canales de comunicación compartida como Slack o Microsoft Teams.
  • Crea en tu agenda horarios para aprender.
  • Suscríbete a un pequeño número de newsletters relevantes que te permitan reflexionar y aprender más sobre lo que te interesa para desarrollar mejor tu trabajo.
  • Contribuye activa y amablemente, y desde el expertise, en canales de conversación grupal dentro de la empresa.
Aprendizaje top-down
  • Asegúrate que hay en tu empresa un buen sistema corporativo de aprendizaje fácil de usar y de calidad.
  • Comparte contenido internamente
  • Aprovecha las API y la tecnología para llevar contenido al lugar de trabajo
  • Dedica un canal de comunicaciones en el software que utilices dedicado al aprendizaje.
  • Favorece la posibilidad de conversaciones y chats internos donde se promueva el aprendizaje entre pares.
  • Usa el email como medio para difundir aprendizaje.

Fomentar el aprendizaje entre pares

Y como mención última pero esencial, por experiencia propia, sería fomentar el aprendizaje entre pares. Cuando he recibido formación en la que se ha posibilitado este tipo de formación, la experiencia ha sido genial. Te permite aprender otras perspectivas y te da la oportunidad de ayudar a otras personas como tú. 

Este es un enfoque que pocas empresas ponen en marcha. Según los datos aportados por Kelly Palmer & David Blake en su artículo, How to Help Your Employees Learn from Each Other, en la revista HBR, las conclusiones son sorprendentes.
Una de cada 3 empresas no disponen de sistemas para compartir aprendizaje entre pares. Y según el libro de los autores The expertise Economy, los managers rechazan crear aprendizajes entre pares debido a que consideras que solo un experto externo puede fomentar aprendizaje.
Los autores sin embargo usan el concepto de “Learning loop” (espiral de aprendizaje) para explicar como aprendemos las personas realmente con estas 4 fases: adquirir conocimiento, práctica deliberada, recepción de feedback y reflexión sobre lo aprendido. El aprendizaje entre pares gestionar todas estas fases.

Beneficios del aprendizaje entre pares
  • Crea un espacio seguro de aprendizaje para asumir riesgos sin ser evaluado.
  • Este enfoque permite a todos practicar habilidades de liderazgo y de reflexión grupal.
  • Se fomenta la ayuda y el ser constructivo con los demás.
Cómo puedes organizar en tu empresa el aprendizaje entre pares
  • Asigna un facilitador
  • Crea un entorno seguro con algunas reglas de respeto, confidencialidad y gratitud.
  • Pon el foco en situaciones reales de trabajo.
  • Favorece el networking

Conclusión

  •  Valora cómo te ha ido al liderar a tu equipo de trabajo este año
  • Reflexiona sobre los objetivos que tienen las mejores empresas
  • Incluye cambios en tu forma de liderar de los mejores managers
  • Recuerda que la tarea esencial como líder es que tu equipo sea mejor de cómo vino a tu empresa
  • Tu herramienta clave es una buena conversación
  • La mejor motivación que puedes impulsar es el deseo de las personas de aprender
  • Convierte el aprendizaje en un sistema que esté incluido en el flujo diario de trabajo
  • Fomenta el aprendizaje entre pares
¿Qué vas a hacer diferente a la hora de liderar en los próximos meses?
¿Ya sabes qué es lo mejor de cada uno de tus colaboradores?
¿Qué planes tienes para hacer crecer a tu equipo?

Y si te apetece y puede ayudarte...

25 preguntas para comprobar tu nivel de resiliencia

Sí, hoy nos centraremos en 25 preguntas para comprobar tu nivel de resiliencia. Hace unos días estuve trabajando con profesionales para aprender a desarrollar la capacidad de resiliencia.

Unos 30 profesionales estuvieron ralentizando su pensamiento, para reflexionar sobre si mismos. La inercia del día a día, puede hacer que uno no sea consciente ni de lo que siente ni de cómo está pensando sobre una situación. Y es que como casi todas las habilidades necesitan de mucha consciencia sobre uno mismo para darse cuanta de cómo actúa, piensa y siente habitualmente. Este es el primer paso: ser consciente para identificar y luego mejorar esas habilidades.

Estuvimos reflexionando de hecho sobre la velocidad que habitualmente adquiere el pensamiento diario. Todas las evaluaciones, conclusiones y reflexiones que haces al día, seguramente ocurren muy rápido en tu cabeza y eso suele ir en contra de la capacidad de resiliencia. Es bueno que tu pensamiento sea ágil. Ahora bien, cuando no para en todo el día, vas muy rápido, y casi siempre estás pensando en el momento siguiente, aquí, se te escapa. Todas las habilidades de inteligencia emocional, resiliencia, flexibilidad cognitiva, etc, pueden tener tener dificultades para mostrarse.

Fue curioso, que casi todos reconocieron que no se paraban a pensar, sentir, o analizar que estaban haciendo ante situaciones difíciles. Con lo que esto implica una sensación de que no eligen. Que los pensamientos, emociones y conductas ocurren sin más. Vimos que estaban viviendo en “piloto automático”.
De esta forma, incluso poner nombre a lo que sentían se les hacía tremendamente difícil.

25 preguntas para comprobar tu nivel de resiliencia

Recordemos entonces que significa la resiliencia.

Resiliencia
  • Capacidad para afrontar la incertidumbre aplicando estrategias de adaptación al cambio, cognitivas, emocionales y conductuales.
  • Habilidad para regular síntomas físicos y emocionales ante las dificultades.
  • Capacidad para aprovechar tus propias fortalezas para superar la adversidad y prevenir estrés.
  • Habilidad para recuperarse de emociones negativas siento flexible a la situación vivida.

A continuación verás las 7 habilidades que componen la resiliencia. Te voy a formular una serie de preguntas para que valores si tienes el hábito de realizar determinadas prácticas emocionales, mentales y conductuales. Comprueba tú mismo respondiendo a estas preguntas cuántos hábitos sí que realizas en cada una de las habilidades. Encontrarás las 7 habilidades:

  • Auto-Consciencia
  • Auto-Regulación
  • Agilidad Mental
  • Optimismo
  • Auto-Eficacia
  • Conexión
  • Comunidad Positiva

Auto-Consciencia

Capacidad para ser consciente de ti mismo.
  • ¿Con cuánta frecuencia te das cuenta de lo que piensas?
  • ¿Tus pensamientos te bloquean o te ayudan?
  • ¿Cuánto eres consciente de tus emociones?
  • ¿Les pones nombre?
  • ¿Eres consciente de tus reacciones físicas?

Auto-Regulación

Capacidad para regular-nivelar tus pensamientos, emociones y conductas.
  • ¿Eres capaz de regular tus pensamientos?
  • ¿Y tus emociones?
  • ¿Eres capaz de ajustar tus comportamientos?
  • ¿Puedes regularte en tiempo real?
  • ¿Qué te impide regularte en el momento?

Agilidad Mental

Capacidad para ver las experiencias vividas y los pensamientos desde otra perspectiva.
  • ¿Eres capaz de darte cuenta desde que perspectiva piensas y actúas?
  • ¿Puedes cambiar de perspectiva en tiempo real?
  • ¿Tú mismo te acuerdas de cómo lo vería otra persona, o tú en otro momento o condiciones?

Optimismo

Capacidad para esperar lo mejor.
  • Disposición: ¿Crees que van a pasar cosas buenas?
  • ¿Te centras en lo que puedes controlar y aceptas lo que no depende de ti?
  • ¿Sabes preparar un plan para que ocurran cosas buenas?

Auto-Eficacia

Capacidad para verte como una persona que puede ser eficiente en las diversas situaciones
  • ¿Conoces tus fortalezas?
  • ¿Sabes cómo aprovechar lo mejor de ti?
  • ¿Eres capaz de compensar tus debilidades con tus fortalezas?
  • ¿Sabes cómo aprovechar tus fortalezas ante dificultades, incertidumbre y retos?

Conexión

Capacidad para desarrollar relaciones de confianza.
  • ¿Tienes identificadas personas de confianza?
  • ¿Sabes con quién puedes contar cuando las cosas van mal?
  • ¿Crees en algo más grande que tú?
    (creencia, propósito, idea, espiritualidad)?

Comunidad Positiva

Capacidad para crear y participar en grupos donde se valore la resiliencia.
  • ¿Cuentas con círculos o personas que valoran la resiliencia?
  • ¿Participas e interactúas con personas que ponen en práctica la resiliencia?
¿Cómo te encuentras ante situaciones de incertidumbre?
¿Qué es lo que mejor se te da ante situaciones adversas?
¿Qué habilidades necesitarías mejorar?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo aceptar los cambios sin renunciar a ser feliz

Esta frase de “en tiempos de COVID-19….”, parece que se nos va a hacer más larga de lo que parece. Y es que queramos o no, estamos asistiendo a posiblemente, el mayor ejercicio de aceptación, sin renunciar a ser feliz. Primera porque aceptar no significa renunciar a ser feliz. Segunda porque aceptar es también un proceso psicológico de crecimiento personal.

Día a día, tanto en el ámbito personal como profesional, identifico cómo las personas van aceptando la tarea de aceptar. También por supuesto, están los que se rebelan de esta capacidad de aceptar. Y por último, los que no están aceptando los cambios, que no es que vienen, ya están aquí.

Desde que no podemos darnos abrazos y besos con tranquilidad y seguridad, hasta que la forma de trabajar ha podido cambiar. También, nos encontramos que nuestros hábitos de compra han cambiado. La forma de salir a la calle, con mascarilla, nos sumerge en una nueva forma de relacionarnos, sobre todo a través de la mirada. En este punto, veo importante un ejercicio que a veces, recomiendo y es sonreír o comunicar solo a través de los ojos.

Las distintas medidas de seguridad, de distancia y lavado de manos, la nueva organización y cuidado de la familia, todo son medidas que necesitamos incorporar como lavarnos los dientes varias veces al día.

Cómo aceptar los cambios sin renunciar a ser feliz

Encontrar tu tranquilidad en esta “nueva normalidad”.

Y tanto si te estás rebelando como si no estás aceptando estos cambios, puedes sufrir y embarcarte en un periodo de infelicidad y desmotivación. Sí, este es el lado que más me preocupa. Aunque quiero decirte desde ya, que todas las emociones incómodas y desadaptativas que puedas sentir en este momento, son del todo normales. Tenemos un sistema nervioso fabuloso, que funciona a la perfección para avisarnos de aquello que nos preocupa o nos incomoda. A su vez, se encarga de avisarnos cuándo y cómo necesitamos abordar las experiencias cotidianas de una forma distinta.

El miedo, la ansiedad, la sensación de tensión, que puede que estés experimentando, no es nada malo, al contrario. Es tu mente haciendo el esfuerzo de adaptarse, y diciéndote lo que necesita.

En esta “nueva normalidad” es clave que, a parte de todas las medidas que nos recomienda, vuelvas a encontrar tu espacio de control. Cómo quieres ser el protagonista en este nuevo escenario, te ayudará a vivir las nuevas experiencias de forma más tranquila. Hasta que puedas recuperar tu felicidad o motivación en caso de que esté en riesgo.

Ojalá que pronto se encuentren las soluciones médicas y sanitarias para que todo se parezca a lo que vivimos antes. Ahora bien, es posible que no recuperemos el mundo tal cual la conocíamos. Porque si no es este virus, puede ser otro. Los protocolos de seguridad e higiene, el cuidado de las personas y del medio ambiente, ya no pueden no ser importantes en nuestras vidas.

Y entre tanto, puedes ocuparte igualmente de ser feliz, aceptando antes las nuevas condiciones

A pesar de estos cambios, la vida sigue igual que antes. Tienes oportunidad de crecer, formarte, relacionarte, vivir, aprender de ti, estar con tu familia, amigos, etc. Así que sólo, ten en cuenta que algunas medidas del escenario son diferentes.

Sigues teniendo la oportunidad de ser dueño de tu vida, insisto, aceptando las nuevas condiciones. Y esto es quizá, lo que más está costando. Puede que te cause estrés e impotencia la nueva organización con tu familia, los cambios a la hora de trabajar o incluso acceder a un nuevo trabajo, la forma de formarte para seguir con tu trayectoria profesional… Y aquí estamos, acéptalo. Trabaja, interior y personalmente, qué necesitas aceptar para no estar recordando viejos momentos que ahora no están. Te quedarás “enganchado” a emociones desadaptativas de miedo, ansiedad, enfado y/o tristeza.

Recuerda, no es que no debas incorporar a tu proceso de adaptación estas emociones más difíciles, sólo no te quedes “enganchado” a ellas. La aceptación no es un proceso rápido ni automático. Suele ser más bien un proceso creciente con altibajos. Procura que esos altibajos no sean demasiado intensos.

Cómo aceptar  los cambios sin renunciar a ser feliz. Esa es la clave. No es resignación. La resignación te mantendrá con sentimientos de enfado y ansiedad constante. Es aceptar radicalmente las nuevas condiciones como parte de tu vida, y ocuparte de ser feliz. No necesitamos que sonrías constantemente, sólo que puedas seguir valorando tu vida con tranquilidad y con un sentimiento general de felicidad y satisfacción con la vida que eliges vivir.

Aceptar es un proceso de maduración personal

Aceptar implica, que asumes determinadas circunstancias de tu vida que no están bajo tu control. Y como no están bajo tu control, es inútil emocionalmente que te rebeles e insistas contra ellas. Estoy segura que en tu vida has aceptado determinadas circunstancias familiares, laborales o personales sobre las que no tienes control. Y aún así, has buscado la forma de vivir de manera protagonista. Recuerda estos éxitos pasados de aceptación. Piensa qué sentías y cómo calmaste esas emociones más difíciles. Reflexiona sobre lo que hiciste para aceptar un fallecimiento inesperado, de un ser querido. O unas circunstancias laborales que en ese momento no estaban bajo tu control. También es posible que aceptaras alguna despedida y cierre de una relación personal. ¿Cómo conseguiste superarlo y seguir viviendo sintiéndote bien contigo mismo?. ¿Qué hiciste para asumir las consecuencias de esos cambios?. Es hora de rebuscar en tu “cajón de fortalezas” para seguir afrontando los nuevos cambios.

Recuerda se trata de que te ocupes de ti, como seguramente lo has hecho en otras ocasiones. Y no renuncies a ser feliz en el nuevo escenario.

Cómo dejar de preocuparte sobre lo que no puedes cambiar

Amy Morin, autora de 13 Things Mentally Strong People Don’t Do en su artículo How to Stop Worrying About Things You Can’t Change en Psychology Today, nos recuerda y hace un buen resumen de ideas clave en estos momentos:

  • Sé que hay circunstancias que no puedes controlar, pero dentro de ese escenario ¿Qué sí puedes controlar?. No puedes controlar el avance o retroceso del COVID-19 y los riesgos que existen. Ahora, ¿qué puedes hacer para prepararte para correr menos riesgos?
  • ¿En qué puedes influir?. Para maximizar tu nivel de influencia en tus experiencias de vida, céntrate en reformular tus expectativas y aprender nuevos comportamientos y actitudes.
  • ¿A qué tienes miedo?. Define e identifica tu miedo y valora qué podrías hacer en esos escenarios que temes. Tu miedo puede ser totalmente normal. Ahora bien, se volverá desadaptativo, si no le haces caso, preparándote para lo que temes.
  • ¿Rumias o te ocupas de solucionar?. En este punto me encuentro con muchas personas que dicen “pero si mi cabeza no para… siempre estoy pensado…”. Sí, pero ¿cómo lo haces?. ¿Rumias una y otra vez en círculo, aumentando tu preocupación?. O realmente, ¿te ocupas de pensar cómo lo puedes solucionar?.
  • ¿Tienes un plan para abordar tu estrés?. A pesar de tus esfuerzos, puede que estés viviendo situaciones realmente demandantes de atención y compromiso. ¿Qué haces para compensar el desgaste por estrés?.

5 claves para aceptar lo que no puedes cambiar

Joseph Wilner, en su web You have a calling, y en su artículo 5 keys to accepting what you can’t change, nos resume algunas ideas que nos pueden ayudar.

Sobre todo recuerda, que tu capacidad de aceptar va a proporcionarte muchos beneficios: actitud más positiva, menos preocupación y estrés, menos energía en pensar en escenarios que todavía no han ocurrido, capacidad para afrontar los cambios, mayor apreciación y gratitud, y una perspectiva más compasiva hacia ti y hacia los demás.

  • Integra el pasado en tu presente, sin volver hacia atrás lamentándote o deseando que el presente sea de otra forma. Acepta lo que viviste. Ya sean errores, remordimientos, o la ilusión de que el tiempo pasado fue mejor. Todo te ha ayudado a llegar aquí. Lo que has vivido, te ha hecho ser quién eres ahora. ¿Cómo seguirás con lo que aprendiste y sentiste?
  • Aprende habilidades de afrontamiento. Ocúpate de aprender nuevas formas de abordar momentos críticos.
  • Haz que sea significativo para ti. Es más fácil abordar y aceptar los cambios cuando te ocupas de explorar posibilidades y oportunidades. Elige cómo quieres hacer que sea importante para ti.
  • Pon el foco en crear en vez de esperar que “ojalá que…”. No te quedes esperando, volver a tiempos mejores, o a que ocurra algo que te haga sentir mejor. Ve a por ello. Créalo en estas nuevas circunstancias.
  • Establece nuevas metas. Evita vivir mucho tiempo en la decepción de que algunos resultados no ocurren. ¿Cómo puedes adaptarte?

Afronta lo que no puedes cambiar desde la calma

Sí, busca la forma. Reduce la intensidad de tus emociones más difíciles. Haz ejercicio y cualquier actividad que te calme. Respira y desde ahí empieza a trabajar tu aceptación y las consecuencias de la nueva situación. ¿Qué harás para vivir mejor con esas consecuencias?. ¿Qué estás dispuesto a cambiar o adaptar para que sufras menos?. ¿Cómo puedes incluso plantearte algo nuevo que provoques tú y que te haga sentir mejor?.

Los mayores aprendizajes personales, se dan desde la calma y el bienestar. Ocúpate de ti primero. Búscate en tu mejor sensación y desde ahí permite que tu pensamiento y tus mejores habilidades te guíen para afrontar los nuevos cambios.

Conclusión

  •  Encuentra tu tranquilidad en esta “nueva normalidad”.
  • Ocúpate igualmente de ser feliz, aceptando antes las nuevas condiciones
  • Aceptar es un proceso de maduración personal
  • Ocúpate de abandonar el hábito de rumiar sobre lo que no puedes controlar
  • Haz que el afrontamiento de las nuevas circunstancias sea significativo para ti.
  • Busca la calma.
¿Qué te está resultando difícil aceptar?
¿Cómo lo conseguiste al afrontar otros cambios?
¿Qué harás para sentirte más protagonista en las áreas que sí puedes controlar?

Y si te apetece y puede ayudarte...

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