7 preguntas que te harán ser mejor

7 preguntas que te harán ser mejor. 7  preguntas a las que puede que no estemos acostumbrados a responder, o incluso, que estemos evitando encontrarnos con las respuestas. El hábito de tener un buen diálogo interno que nos impulse a ser mejor persona y/o mejor profesional, es clave hoy en día. Puedes conseguir, si afilas tu lápiz, y desarrollas este hábito para tomarte un tiempo periódicamente, diversos beneficios:

  • Cuidar tu equilibrio personal
  • Ser coherente con tus prioridades y valores
  • Sentirte mejor
  • Redirigir tu diálogo interno a lo que verdaderamente importa
  • Liderar mejor
  • Potenciar tu marca personal
  • Desarrollar mejores relaciones con tus clientes
  • Desarrollar tu mejor talento

Eso sí, necesitas, de verdad, tomarte en serio estas preguntas, invertir tiempo en ellas y sacarle todo el partido posible. Evita, como siempre digo, leer estas preguntas sin más, y decir, «sí es interesante, ya lo pensaré». Si lo consideras de interés, y de verdad te importas, guárdate en favoritos este post y selecciona un día y hora en la que puedas prestarte toda tu atención.

Howard Garner, nos recuerda, «una mala persona no llega nunca a ser buen profesional». No se trata tanto de plantearnos ahora que podemos ser malas personas. Lo cierto es que, al menos desde mi punto de vista, lo que importa es ¿qué estamos haciendo para ser mejores personas y profesionales?.

Y para crear acción y mejores hábitos, nada mejor que escojas tu camino, que seas el protagonista de tu vida, de tus elecciones y de quién quieres ser. Para ello, siempre antes es fundamental la reflexión, las buenas preguntas, las cuestiones que pueden remover nuestro interior. Convertir tu diálogo interno en el uso habitual de preguntas constructivas que te hagan crecer, te hará sentir y ser mejor persona, y mejor profesional.

Sustituye ese diálogo interno que a veces, se convierte en una espiral sin salida en una serie de preguntas a las que habitualmente volverás para no perder el norte, tu norte.

Prueba y recuerda, anotar tus respuestas en un momento y tranquilo que te dediques a ti mismo.

7 preguntas que te harán ser mejor

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¿Has anotado tus respuestas?

¿Qué preguntas te cuesta más responder?

¿Cuáles han sido tus conclusiones?

Si quieres una ayuda para invertir en ti para ser mejor persona o profesional, te invito:

Sesión gratuita

*Bibliografía: Great Leaders ask great Questions. John C. Maxwell

8 retos personales que no puedes olvidar

8 retos personales, para cuidar tu persona. ¿Qué te parece? ¿Podrás revisarlos a ver si puedes incorporarlos a tu vida?

Hoy me centraré en 8 retos personales que compruebo en mi trabajo que algunas personas están dejando de lado. Son muy sencillos, quizá por eso, se nos olvida tenerlos presentes, pero son muy importantes para el bienestar psicológico y el equilibrio emocional.

Espero que estés olvidando los menos posibles 😉

8 retos personales que no puedes olvidar

Ser consciente de lo que haces en cada momento

Me encuentro con muchas personas que viven en el minuto siguiente, en la tarea siguiente, en el día o semana siguiente (o incluso más), porque no paran de pensar en lo siguiente que tienen que hacer. De esta forma se les pasa el presente sin que puedan disfrutar conscientemente del instante que viven. El otro día entrevistando a una persona para su primera sesión de coaching, detectamos que estaba perdiendo la visión final de lo que quería para su futuro profesional. Estaba tan centrado en pensar a cada minuto el minuto siguiente, que esto le impedía, sentirse a gusto con lo que estaba haciendo, comprobar si lo que estaba haciendo le llevaba a dónde quería ir, y además vivía en un estado de ansiedad e inseguridad continua.

Permitirnos ser conscientes a cada momento significa, que si hago una tarea, hago sólo esa tarea, que si tengo un momento de descanso, aprovecho para mirar al cielo o a los pajaritos, no en pensar lo que voy a hacer después. Significa que puedo prestar atención a lo que estoy haciendo, a la emoción que estoy experimentando para ir valorando con calma, si las decisiones que estoy tomando me ayudan a ir donde quiero ir, tanto a nivel personal como profesional.

Hay un momento para todo, para centrarse en tareas, para desconectar, para pensar en la vida personal, para valorar el sueño profesional. Dedica cada momento a una cosa distinta.

Hábitos para provocar las emociones positivas

Para los momentos difíciles, para los más duros, para aquellas situaciones en las que más se necesita activar nuestras emociones positivas, busca y crea hábitos que te calmen. Hábitos, que te recuerden todo lo que consigues cuando tu SNPS está activado. Es decir, cuando tu cerebro genera oxitocina y vasopresina, y tu respiración calmada te permite ver nuevas opciones y estar receptivo a los demás. La clave está en desarrollar hábitos, rutinas efectivas personales y, a veces, intransferibles, que te funcionan y que, aunque no hacen desaparecer la situación difícil, sí te facilitan que tu equilibrio personal y emocional esté cuidado.

Estos hábitos permiten ser conscientes de lo que más nos gusta de nuestra vida, de lo que somos y de lo que vivimos.

¿Has escuchado alguna vez a personas que sabes que viven situaciones difíciles, pero aún así, son capaces de expresar con sinceridad que son felices? Estas personas cuidan sus hábitos para sentirse bien, en armonía consigo mismo y con el mundo. Están satisfechos de como abordan la vida y sus circunstancias.

Poner límites a las emociones negativas

Hablamos en una ocasión de al menos 7 estrategias que utilizas para no sentirte bien y tan importante es identificar qué estamos haciendo, como ponerle determinados límites. Todos hemos experimentado, que cuando nos sentimos mal, nos sentimos mal y punto, es respetable, y tenemos derecho a sentirnos así. Es más, para eso funcionan las emociones para avisarnos de que algo no nos cuadra, que algo nos hace daño, y que algo no es coherente con nosotros.

Ahora bien, necesitamos ponerle un límite de tiempo, de situaciones, de nivel, puedes estar enfadado o triste o decepcionado, experimenta esa emoción, pero ponle un límite antes de que se convierta en un malestar permanente y te influya en otros ámbitos de la vida.

Como decía, uno tiene derecho a sentirse mal, no tiene que forzar una emoción que no siente, pero sí, pasado el momento álgido de la emoción negativa, necesita responsabilizarse de gestionarla adecuadamente, para que le ayude, para que la emoción negativa no se instale en el día a día, para resolver la situación de la mejor manera posible.

Premiarte, saborear lo bueno. Disfrutar al máximo.

En numerosas ocasiones compruebo que a muchas personas se les olvida premiarse por los retos personales o profesionales conseguidos. Es como, si ahora que ya lo tengo, paso al objetivo siguiente. Esta actitud nos hace entrar en ocasiones en una espiral de objetivos a cumplir, en la que creo que no se disfruta de lo alcanzado. Así perdemos la consciencia de lo que ha costado, de lo que hemos superado, y de que nos merecemos sentir esa satisfacción el máximo tiempo posible. Este saborear de los éxitos conseguidos (éxitos que valora cada uno, no han de ser muy grandes, sólo que hayan sido importantes para ti) permite fortalecer nuestra autoestima y nuestra felicidad.

¿Cuándo fue la última vez que te premiaste por algo que conseguiste que para ti era importante?

 Soñar y planificar

Si viera una película de tu vida dentro de diez años ¿cómo sería esa película? ¿Qué estarías haciendo a nivel profesional? ¿Cómo sería tu vida personal? ¿Qué emoción sería la más frecuente en tu vida dentro de 10 años? ¿Te has permitido soñar «esta peli»? alguna vez?

Soñar es otro de los retos y hábitos que nos mantiene con ilusión y con nuestro SNPS activado, y provoca en nuestro cerebro, las conexiones necesarias para acercarnos a esa imagen visual futura. Si dejas fluir tu mente y emociones, descubrirás que prácticamente puedes planificar cómo llegar hasta allí.

Ahora bien, para disfrutar de estos dos retos, necesitas dedicarte un tiempo de vez en cuando a soñar y a dibujar tu futuro, y a permitir que el engranaje de tu cerebro te permita escribir sobre un papel los pasos que necesitarías dar, sin juicios, sin darle prioridad a las dificultades, sin compararte con nadie… La pregunta es ¿te das permiso y tienes como hábito de vez en cuando permitir la atención al fluir de mente y emociones enfocadas a tus sueños?

Disfrutar de la desorganización y el libre albedrío

Totalmente compatible con el punto anterior, es un reto que pocas personas admiten en su vida: la desorganización y el libre albedrío. ¿Cuánta incertidumbre y libre albedrío puedes aceptar en tu vida y cómo te hace sentir? Muchas personas necesitan del control, planificación y medida de cada actividad en su vida, y son poco conscientes, de la ansiedad e inseguridad que esto les provoca a medio o largo plazo.

Además es como la dependencia de las drogas, cada vez necesitamos planificar y controlar más para obtener el mismo nivel de satisfacción o bienestar.

¿Has salido alguna vez a cenar sin haber hecho reserva? ¿Has tenido una conversación con alguien si tener planificado qué vas a decir? ¿Has salido a la calle sin rumbo fijo?

Incluye también en tu vida espacios para no planificar, para disfrutar de la incertidumbre, para disfrutar de cómo te sientes y de cuáles son tus reacciones cuando controlas lo menos posible, de darle la importancia justa a las cosas y de centrarte nuevamente en lo que vives y en cómo quieres vivirlo.

La desorganización es algo subjetivo. Todo depende de qué niveles de incertidumbre aceptamos y de cómo nos afecte. No obstante, lo que es seguro es que el control no permitirá que la vida nos sorprenda, ¿Te dejas sorprender?

Gestionar dependencias

Este es uno de los retos personales que puede hacer mucho daño a las personas implicadas, sobre todo al dependiente. La dependencia emocional sitúa toda la decisión, toda la elección, toda la importancia, toda la valoración de uno mismo en otra persona.

Si te has dado cuenta de que hay alguien a nivel laboral o personal, que toma tus opiniones como propias, que te pone por encima de sí mismo y que busca tu aprobación a toda costa, empieza a tomar decisiones. Le estás haciendo un flaco favor a su autoestima y a su valía personal. Está bien que nos tengan en cuenta pero necesitamos provocar que las personas tengan sus propias creencias, aprendan, tomen decisiones y se valoren a sí mismos.

Si te has descubierto que, por el contrario, está presente siempre determinada persona en tus pensamientos, acciones y emociones, ten cuidado. Puedes aprender de todo el mundo y seguro que hay personas a las que tendremos más en cuenta que a otras, pero eso no debe impedir que tú te consideres alguien valioso y tengas derecho a opinar, a creer, a equivocarte, a sentir, y a tomar decisiones por ti mismo.

Ser fiel a tus valores

Por último, para hoy, uno de los grandes retos personales es invertir en saber cuáles son los valores que definen a una persona. Los valores guían nuestras actuaciones, nuestras emociones y nuestra forma de pensar. ¿Sabes cuáles son los tuyos?

Y lo más importante, ¿te has parado a pensar si tu día a día, responde a tus valores?. ¿Eres coherente con tus valores?

Los valores de una persona contribuyen en gran medida a la satisfacción personal con uno mismo. De hecho si piensas en personas que consideras que son felices y analizas un poco su vida, te darás cuenta, que actúan, piensan y sienten de acuerdo a sus valores. Esa es una gran satisfacción, vivir tu vida de acuerdo a unos valores elegidos y conscientes.

¿Qué retos personales tienes pendientes?

¿Cuándo empiezas?

2 valiosas preguntas para acabar con el «no puedo»

«No puedo». Es una idea repetitiva, constante y fija en nuestras mentes que parece guiar las decisiones de nuestra vida personal, profesional, social y familiar.

El otro día estaba trabajando en una clase de hábitos de estudio para opositores, y analizábamos cómo podíamos facilitar nuestro entorno de estudio y minimizar las interrupciones. Fue muy rápido, enseguida obtuve muchos «es que no puedo porque….». Como ejemplo, una persona ponía como excusa, para no poder minimizar las interrupciones, que vivía con su familia y eran muchos, con lo que era «imposible» que alguien no la interrumpiera de vez en cuando. Ella era consciente de que esto afectaba a su concentración.

Comunicar y pedir a tu entorno que te ayude en tu objetivo, nos ayuda a estar completamente centrados y orientarnos al éxito. Ahora bien, si como en este caso, buscamos una justificación que nos proteja del éxito y un muro «más o menos real» que nos impida el cambio, será difícil que consigamos nuestros logros con mayores garantías de éxito. Como nuestra estudiante, son muchas las personas que se hacen expertas en localizar impedimentos. Su mente funciona con una rapidez impresionante, a la hora de identificar obstáculos para generar un cambio y luchar por lo que se desea.

Así nos encontramos con expresiones como:

  • Quiero cambiar de trabajo, pero estoy trabajando y no puedo hacer dos cosas a la vez…
  • Quisiera formarme más, pero no dispongo de posibilidades económicas y además estoy trabajando también…
  • Me gustaría trabajar en esa empresa o en ese sector, pero no puedo porque…
  • Me gustaría ser mejor profesional pero en este empresa uno no puede ser mejor, el entorno y los jefes no te dejan..
  • Quisiera sentirme mejor pero con las circunstancias que tengo en mi vida, no puedo…
  • Quisiera obtener una de las mejores calificaciones en esta prueba.. pero no podré…
  • Quisiera en unos años haber conseguido … pero no podré por estos motivos…

¡Y ya la tenemos! esa estructura mental, rebelde, constante y veloz que se crea en nuestras mentes: la estructura del «NO PUEDO». 3 compañeros de viaje que siempre velarán por nuestra protección, ayudándonos a crear excusas.

no-puedo

Es importante, en esta estructura, saber que la mayoría de los muros no son tan insalvables como los vemos, no suelen estar ahí para siempre, y no suelen ser tan rígidos como nos los planteamos. Con lo que no necesitamos protegernos tanto, y podemos dar un poco más de margen y posibilidad a nuestros deseos, nuestros «me gustaría…»

Yo creo que en el fondo, estas ideas las conocemos, incluso las reconocemos, cuando nadie nos mira, y quizá el problema no sean tanto, nuestros «no puedo» o nuestras excusas, sino, cómo podemos empezar a salir de este hábito tan fielmente instalado en nuestras mentes, en nuestras actitudes y en nuestras decisiones diarias.

2 valiosas preguntas para acabar con el «no puedo»

En vez de invertir energía en analizar tus dilemas circulares de «quiero… «, «pero no puedo…», » entonces me siento mal… «, «y entonces encuentro más motivos por los cuales no puedo…» y ¡uf! desgastarte emocionalmente de manera exagerada, te planteo dos cuestiones que son valiosas, no son mágicas, porque recuerda que la magia la hace cada uno, y son útiles si les das la oportunidad. Sí te ayudarán, si se lo permites, para hacer de palanca y desinstalar el «no puedo» cómo hábito.

¿Cuál sería el verdadero reto para ti en este momento y situación?

  • Buscar el reto: la curiosidad y el hecho de ampliar tu campo de visión te llevarán en la mejor dirección hacia tus logros y cambios.
  • En esta situación y en este momento: no importa que antes tuviéramos otros retos, no los juzgues si fueron mejores o más importantes, o que pudiéramos tener otros retos (claro, en otra situación). A ti te interesa desinstalar el hábito ahora y en esta situación. Así que céntrate, en ese momento y situación que te está paralizando, y define el reto con esas circunstancias (mi empresa es así…, el mercado es así…, en mi familia ocurre que…, etc)
  • Para ti: no el reto que sería para otras personas, sólo importa el reto que es para ti, evita comparaciones, ya que sabes que no te ayudan, sólo céntrate en tu reto, en el de nadie más.

Hablar de tu reto particular, consigue además cambiar el foco de atención. Cuando hablamos de excusas damos protagonismo a la situación, a las cirscunstancias, etc.. que siempre son externas a nosotros. Pensar en términos de «tu reto en este momento y situación» te focaliza en lo que a ti te motivaría en esa situación. Te da protagonismo para redefinirte y para tomar decisiones.

¿Y qué más podrías hacer en este momento y situación?

  • Actúa: buscar más opciones de las que actualmente estás poniendo en marcha te llevará a tomar mejores decisiones.
  • En este momento y situación: evita bloquearte con «en esta situación no puedo hacer nada más», céntrate en qué más puedes hacer. Cómprate más tiempo y posibilidades de actuación.

«¿Qué más?» te ayuda a permanecer activo y a desterrar la creencia de que ya no podemos hacer nada más. Permítete durante un momento abrir tu foco de soluciones, amplía en número de posibilidades de acción que te ayuden a conseguir tu reto particular.

Une ambas cuestiones, redefine el reto con la primera y amplía el número de acciones o soluciones que puedes llegar a poner en práctica para acabar con el «no puedo… porque…»

 

¿Identificarás rápido tu próximo «no puedo» y pondrás en marcha estas dos valiosas preguntas?

Sólo tú puedes ayudarte en esto.

buenas preguntas

 

Cómo descubrir si evito emociones

Cómo descubrir si evito emociones. Analiza qué y cómo estás evitando emociones negativas esta semana. Toma decisiones emocionales.

Evitar emociones no te ayudará a solucionar tu malestar. Es importante que tomes las riendas. Para ello el primer paso es realizar un análisis para comprobar si estás evitando emociones.

Prueba con estas dos plantillas para trabajar en tu inteligencia emocional.

Cómo descubrir si evito emociones

Plan Evitación Emocional

 

 

Antes de usar esta plantilla te recomiendo una lectura en el enlace siguiente:

5 formas de evitar emociones para ser un «procrastinador emocional»
Espero que te ayude 🙂
Cualquier consulta, ya sabes, escribe en los comentarios en la parte inferior,
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plantilla evitar emociones

5 formas de evitar emociones para ser un «procrastinador emocional»

Hoy voy a dedicar este post a las personas que evitan emociones, a las que usan algunas, o a veces, todas las formas en las que se pueden evitar emociones. Y además, con mucho cariño, voy a dedicar este post a algunos de mis clientes que tuvieron, primero, la confianza de empezar conmigo un proceso de descubrimiento y mejora personal, y segundo, la valentía de aceptar que estaban evitando emociones y esa era una de las claves para empezar a resolver el alto nivel de malestar con el que vivían.

Evitar emociones parece que se está convirtiendo en un hábito. Si, empieza a crearse lo que denominamos entre un cliente y yo la «procrastinación emocional».

Parece que ya no solo procrastinamos en nuestra tareas u objetivos personales y profesionales, sino que también tendemos a posponer la gestión de nuestras emociones. Hay demasiados «compromisos» diarios, demasiadas urgencias en el trabajo, en la familia, en el día a día. Y así van pasando las semanas, los meses y a veces, hasta los años, en los que hemos apartado de nuestras responsabilidades y compromisos diarios, la gestión emocional.

Comenté en un artículo anterior que sin darnos cuenta estábamos utilizando, y puedes consultar si no lo has hecho,  «7 estrategias para no sentirnos bien» y que era esencial identificarlas para empezar a gestionar nuestras emociones. Ahora bien, una de estas estrategias es la EVITACIÓN.

5 formas de evitar emociones para ser un «procrastinador emocional»

El problema de la evitación y su sostenibilidad en el tiempo, es que inicial y aparentemente, cuando ponemos en marcha esta estrategia, sentimos una «falsa tranquilidad» porque no le prestamos atención y parece que no pasa nada, que no tenemos ningún problema ni situación emocional que resolver. A medio o largo plazo, o cuando aparecen situaciones que nos obligan a tomar decisiones, es cuando nos damos cuenta que tenemos una gran dificultad en resolver tal situación, y no acabamos de saber por qué nos cuesta tanto. Profundizando e invirtiendo tiempo en un análisis guiado, la persona se suele dar cuenta de que el problema, no es la decisión que tiene que tomar, sino que hay algo más que tiene prioridad. Y este es el verdadero reto. Ejemplos:

  • Profesionales que no se acaban de ver válidos para el puesto al que le proponen promocionar. Parece que la decisión es si aceptan o no, pero, el objetivo real es cómo se ven a si mismos primero, como se valoran en general como profesionales, y cuál es su verdadero objetivo profesional. No se lo han planteado nunca, se han dejado llevar por la inercia de los años, y han llegado a un punto en el que algo no les cuadra.
  • Personas que se preguntan por qué tienen tantos problemas en sus relaciones personales y se plantean seguir o no en la relación. La verdadera cuestión, es que han desarrollado pautas de desconfianza generalizada, porque algo grave les ocurrió y no lo supieron gestionar en ese momento. Así que la estrategia fue evitar afrontar esa emoción de un episodio traumático.
  • Profesionales que se han quedado en situación de desempleo, quedándoles muchas horas libres en las que prestarse atención, se han dado cuenta de que algo no les permite buscar nuevos proyectos y no están comprometidos del todo con su búsqueda de empleo. Cuando se permiten realizar un foco guiado sobre sí mismos, se dan cuenta de que tienen otros problemas emocionales que resolver, y hace tiempo que los van arrastrando y no les prestaron atención. Claro, en situación de desempleo, hay menos urgencias que atender y que puedan tapar las verdaderas necesidades emocionales.

Llegados a este punto, es importante analizar exactamente qué estoy evitando y aquí encontramos esas 5 formas de evitar emociones:

evitar emociones

Evitación Situacional: » Yo ahí o con esa persona no voy»
  • Una de las más utilizadas. Se suele evitar encontrarse o hablar con determinadas personas, se evitan lugares, cosas o actividades que tienden a activar y potenciar el malestar, causando altos niveles de estrés. Son ejemplos de este tipo de evitación, los lugares con demasiada gente, con gente desconocida, o en los que uno se expone socialmente, como hablar en público.
  • Problemas de inseguridad, habilidades sociales o baja autoestima suelen estar a la base de este tipo de comportamiento.
Evitación Cognitiva: «No, voy a pensar en cómo sería si fuera bonito»
  • Este tipo de de evitación ocurre a nivel mental. Se utiliza esta estrategia cuando se evita conscientemente tener determinados pensamientos o recuerdos, diciéndose a uno mismo «no pienses eso». También ocurre esta estrategia cuando se reemplazan los pensamientos que nos hacen sentir mal por otros que distraen, por otros que permiten fantasear, o que repetimos como ritual para no pensar en lo que impacta negativamente en las emociones.
  • De hecho hay personas que se esfuerzan tanto en fantasear que no son capaces de reconocer la realidad de determinados hechos y llegan a crear sus propios recuerdos positivos de la situación que ocurrió para poder vivir con ello.
Evitación Protectora: «Tengo que prepararme esto una y otra vez, que aún  no está bien»
  • El perfeccionismo o la hiperpreparación son ejemplos de de este tipo de evitación. Ocurren cuando tratamos compulsivamente de evitar riesgos o peligros mediante la repetición continuada de una acción. Hábitos como la limpieza compulsiva y la excesiva corrección de un informe, la excesiva preparación o repaso de un evento, suelen estar compensando la no gestión de una emoción negativa no resuelta.
Evitación Somática: «No hago ejercicio porque me estresa»
  • Con este tipo de evitación, la persona trata de mantenerse siempre en un estado de no alteración física, ni para bien ni para mal. Es decir, no se hace ejercicio físico porque la taquicardia es lo que siente cuando tiene estrés, con lo que mejor no alterarse físicamente. A veces, incluso, las personas evitan emocionarse por un evento próximo, porque la expectación y emoción que causa, les hace sentir como cuando tienen ansiedad. Así que mejor no sentir nada.
  • Personas que sufren ansiedad, fobias o ataques de pánico suelen mostrar este tipo de comportamiento.
Evitación de sustitución: «Necesito emociones fuertes»
  • En este caso se sustituyen unas emociones negativas por otra más fuertes, así no se les presta atención. Por ejemplo, estar triste puede convertirse en enfado, porque se acepta y se tolera mejor; comer en exceso, beber o consumir cualquier droga para sustituir otras emociones negativas que no se saben resolver, llenar completamente y de forma prioritaria el tiempo con actividades físicas de riesgo, puede hacer que se «nublen» las emociones negativas que no queremos o sabemos resolver.

NOTA IMPORTANTE: Estas formas de evitación nada tienen que ver con el comportamiento o decisión, puntual y consciente, de querer hacer algún deporte de riesgo de vez en cuando, de no gustarnos determinado ejercicio físico, de ocuparnos (no preocuparnos) de hacer las cosas bien y estar preparados, de visualizar como nos gustaría que fueran las cosas, o de decidir que con determinadas personas, que no nos aportan, no que queremos compartir nuestro tiempo. El comportamiento no significa la estrategia de evitación.

La distinción clave en cuándo estos comportamientos los usamos para tapar, evitar y sustituir emociones negativas y no asumimos la decisión de resolverlas. En ese momento cuando se convierte en estrategia habitual para un fin (no gestionar la emoción negativa), es cuando no estamos ayudando a nuestro equilibrio personal.

Conclusión

Es importante recordar, que podemos vivir mucho tiempo aplicando estas estrategias, de hecho, se usan porque funcionan en el corto plazo, y se repetirán con más insistencia, porque cada vez necesitaremos evitar más. Sólo en situaciones de crisis, a las que recomiendo no esperar que ocurran, o tomando decisiones, conscientes y voluntarias, de afrontar saludablemente las emociones negativas, o pidiendo ayuda, es como podremos vivir un proceso de resolución con menos desgaste emocional y mental.

¿Has identificado alguna estrategia que es habitual en ti?
¿Qué emoción estás intentando evitar?
¿Eres un «procrastinador» emocional?
¿Eres consciente de que consecuencias está teniendo para ti a medio o largo plazo?

 

Analiza tus conversaciones: Plantilla Semanal

¿Eres consciente de cómo conversas? ¿Qué tipo de preguntas utilizas? Te has planteado el objetivo de analizar tus conversaciones? Prueba con esta plantilla

Analiza tus conversaciones: Plantilla Semanal

conversaciones

 

Antes de usar esta plantilla te recomiendo una lectura en el enlace siguiente:

¿Por qué tus conversaciones no generan confianza?

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¡Pregunta lo que necesites!

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Por qué tus conversaciones no generan confianza

Parece que no tenemos tiempo para tener conversaciones eficientes y satisfactorias. Parece que nuestras conversaciones delatan la prisa que tenemos en obtener una respuesta que confirme o desmienta lo que tenemos en nuestra cabeza (Veo cada vez más personas que alteran su respiración cada vez que hablan). Parece que lo único importante es decir lo que tenemos que decir antes de que se nos olvide y que la otra parte, nuestro interlocutor, absorba de inmediato lo que hemos dicho sin cuestionar, ni reflexionar, ni plantearse cualquier alternativa.

Se espera continuamente que los colaboradores capten de inmediato lo que quiere su líder y le den respuestas a lo que quiere confirmar o descartar. Se espera que los compañeros de trabajo den respuestas claras a lo que les han pedido. Se espera que los candidatos en una entrevista de trabajo den respuestas claras que confirmen o desmientan lo que el entrevistador busca como ideal de candidato, perdiéndose en conocer realmente las habilidades técnicas y personales, que puede ofrecer ese candidato a la empresa que puede contratarlo. Se espera que el cliente confirme o niegue una serie de cuestiones que llevamos en la cabeza para encontrar la oportunidad de decirle las ventajas del producto o servicio que se ofrece sin realmente conocerle o dar pie a una buena conversación.

¿Dónde vamos con tanta prisa? ¿Nos estamos dando cuenta que ese tipo de conversaciones no dará los resultados que buscamos? ¿Nos damos cuenta que ese tipo de conversación ralentiza la creación de confianza y como consecuencia los éxitos que queremos conseguir?

Este tipo de conversaciones, no sólo retrasa (aunque no lo parezca) los resultados exitosos de compartir una conversación sino que generan desconfianza en nuestro interlocutor. Aquella persona con la que hablamos, que no conversamos, se sentirá presente en un interrogatorio constante que activará sin remedio sus alarmas de desconfianza potenciando su actitud defensiva. Llegados a este punto, se habrá conseguido dar un paso atrás en que nuestro intento de conversación prospere.

«Los cambios se producen con nuevas conversaciones» como nos indica Pilar Jericó en su artículo Para cambiar tu mundo cambia tu conversación. Si quieres crear cambios en actitudes y acciones en los demás, conversa. Si quieres conseguir implicación, conversa. Si quieres persuadir, conversa. Si quieres conocer realmente lo mejor de alguien, conversa. Sí, tienes razón, se necesita aparentemente un poco más de tiempo, pero piensa, en la cantidad de tiempo que pierdes, cuando los colaboradores no te han entendido, no se han implicado, el cliente no te ha entendido o ha perdido tu confianza, o a tu candidato no le has facilitado que te demuestre sus verdaderas fortalezas…

Por qué tus conversaciones no generan confianza

¿Qué hace que estas conversaciones que estamos teniendo no generen confianza? ¿Por qué las personas con las que hablas se ponen a la defensiva? Veamos al menos, 4 elementos:

Falta de consciencia sobre los puntos ciegos que puede haber en las conversaciones potenciando la creencia de que no hay nada que invalide el mensaje propio
  • Crees que el otro piensa y siente igual que tú y actúa con el mismo motivo que tú
  • Crees que las emociones de ambos no afectan al resultado de tu comunicación
  • Crees que el otro recuerda lo que dijiste tal como tú lo entendías y que el análisis que hizo de lo que le comentaste no afecta al resultado de tu comunicación
  • Crees que lo que hablas es el verdadero significado, no existen más interpretaciones o análisis

¿A cuántos puntos ciegos no estás prestando atención? Revisa más información en este artículo: 4 puntos ciegos en tus conversaciones

Creencia de que una conversación es sólo un intercambio de información, actualizaciones y hechos que ayudan a alinear las realidades o confirmar que se está en la misma «onda».

Cuando el líder busca confirmar que se está de acuerdo con su proposición, cuando un compañero de trabajo demanda que confirmes su punto de vista, cuando buscamos confirmar que un cliente está de acuerdo en lo que le proponemos, o cuando un entrevistador busca confirmar que el candidato cumple una serie de requisitos, estamos demandando un «sí» o un «no», no estamos conversando ni preocupándonos por la opinión del otro. Esta acción, este tipo de preguntas, este tipo de enfoque en nuestro «intento de conversación» normalmente se repite en varias ocasiones generando una interacción que se parece más a un interrogatorio que a una conversación.

¿Cuántas preguntas realizas buscando que te respondan un «sí» o un «no»?

Prioridad de aquello que queremos validar para confirmar el punto de vista propio.

En muchas ocasiones, es prioritario el objetivo de «informar al otro». Las acciones más destacadas en la interacción con otros, son pedir y proporcionar información. Se trabaja con la fórmula HABLAR + PREGUNTAR. Se termina escuchando para protegerse del otro. Se observa una tendencia a hablar más que preguntar. La conversación está centrada en el «yo» no en el «nosotros». Se busca tener éxito propio en lo que sea habla, tener razón. No se muestra ninguna receptividad a los planteamientos, ideas o emociones del otro. Se muestra una gran habilidad para formular preguntas cerradas: se busca que la respuesta del otro sea «si», «no», o un «dato concreto». Se genera baja confianza en el interlocutor.

¿Cuánto tiendes a hablar en las conversaciones? ¿Utilizas la formula HABLAR + PREGUNTAR?

nivel 1 conversación

Olvido del elemento de confianza en la conversación.

La gestión de la confianza en las conversaciones vendrá dada por el interés que tengamos en ocuparnos de conversar con el interlocutor de manera que pueda comprobar que:

  • no necesita protegerse de nosotros y son sus expectativas de temor las que importan, no las que nosotros creemos que puede tener
  • somos un aliado no un enemigo
  • ambas partes tienen algo que aportar a lo que estamos hablando
  • ambas partes pueden aprender algo
  • ambas partes pueden aportar valor

¿Cuánto tiempo dedicas a conversar sobre estos cinco puntos? Revisa más información en este artículo: Hablemos a sus dudas para ser un buen líder

Conclusiones:

 

¿Eres consciente de los puntos ciegos que hay en tus conversaciones?

¿Puedes cambiar el objetivo en tus conversaciones? En vez de validar lo que tú quieres ¿Qué otro objetivo podrías plantearte?

¿Qué otro tipo de preguntas más abiertas podrías realizar que permitieran al otro exponer sus ideas, reflexiones, opiniones y emociones?

¿Tienes razón cuando reaccionas a las críticas?

¿Te has sorprendido alguna vez por la reacción de otra persona ante tus comentarios? Un compañero de trabajo, un miembro de tu equipo ¿ha reaccionado desproporcionadamente a tus opiniones? ¿Se ha subido el tono en una reunión a raíz de ciertos comentarios? O incluso, ¿te has dado cuenta que has reaccionado en exceso ante una conversación con otra persona? ¿Es una crítica lo que nos están comunicando? ¿Hemos lanzado nosotros una crítica sin darnos cuenta? ¿Pensamos que no tienen razón?

En la mayoría de estos casos, las reacciones desproporcionadas tienen mucho que ver con cómo estamos interpretando la realidad que nos rodea, y en concreto, las conversaciones y comentarios que comunicamos o recibimos. Cada persona tiene una «pantalla» por la que filtra su realidad, y en base a los filtros que utiliza para ver los detalles y colores de esa realidad, conforme a eso, reacciona. Porque en definitiva, es la realidad que está viendo, percibiendo y sintiendo.

¿Y entonces que hacemos? Si cada uno tiene su realidad, ¿tenemos razón cuando reaccionamos de manera desproporcionada o agresiva? En estos casos, de «desconexión de pantallas» necesitamos buscar conocernos a nosotros mismos, y saber qué filtros estamos aplicando a la interpretación de nuestra realidad, y conocer también los filtros de los demás, para acordar un punto de enfoque común que nos haga conversar, reaccionar de manera adecuada y entendernos mejor.

¿Tienes razón cuando reaccionas a las críticas?

Señalaríamos tres aspectos fundamentales, a los que necesitamos prestar atención para resolver de mejor manera este tipo de conversaciones, que al final pueden acabar por activar nuestro Sistema Nervioso Simpático, dirigiéndonos a un estado total de posible agresividad, desconfianza y malestar, debido al aumento de nuestros niveles de cortisol, testosterona y norepinefrina:

  • Filtros personales que impiden acordar realidades con los demás.
  • Tipos de respuestas a situaciones de crítica
  • Autoestima y derechos asertivos
¿Qué filtros personales hacen que la realidad que ves y a la que reaccionas no sea tan objetiva como consideras?
  • Tus rasgos de personalidad: Son características estables que permiten determinar, explicar y a veces, no siempre predecir el comportamiento de una persona. Los rasgos de la personalidad marcan la posible tendencia a ser  más o menos activos en estas variables: sociabilidad, extroversión, ansiedad, impulsividad, atrevimiento, impulsividad, dominancia, autosuficiencia, autocontrol…etc.
  • Estado fisiológico: Seguro que has comprobado que determinado problema o situación la valoras de una forma al final del día, y al día siguiente cuando estamos más descansados y despejados, casi siempre ves las cosas de otra manera. El estado físico, afecta incluso aunque no seamos conscientes de que físicamente nos ocurre algo. Un dolor de cabeza, de estómago, un inicio de resfriado, una bajada de defensas, el cansancio… filtra la información que recibimos dándole un significado personal u otro, y claro, en base a ello, reaccionamos.
  • Estado emocional:  Recordemos como afecta a nuestras capacidades cognitivas la activación, según nuestro estado emocional, del Sistema Nervioso Simpático (izquierda del gráfico), encargado de preparar al cuerpo para defendernos en caso de que consideremos la situación como amenazante, y el Sistema Nervioso Parasimpático (derecha del gráfico), que permite renovarnos física y emocionalmente:

SnS y SNPS - copia (2)

 

  •  Patrones de comportamiento habitual: Cada persona tiene una historia aprendida de patrones de conducta de afrontamiento ante las situaciones que ha vivido en el pasado, que a menos que voluntaria y conscientemente decida mejorarlas o aprender otras nuevas, seguirá utilizándolas en el futuro. Estas estrategias se utilizan de forma automática y rápida porque son las estrategias que nuestro cerebro ya tiene aprendidas y validadas en situaciones anteriores. Con lo que nos es más fácil aplicarlas en situaciones complicadas, buscando similitudes de cómo lo resolvimos en el pasado. Así que, ante situaciones que consideramos amenazantes, trataremos de reaccionar y contestar como lo hicimos en el pasado. Ahora bien, no siempre estrategias automatizadas sirven de la mejor manera a nuevas personas y situaciones. Es por ello, que necesitamos concentrarnos cada vez en lo que estamos viviendo y tener un amplio rango de conductas de afrontamiento, además de una actitud continua de aprendizaje en habilidades. ¿Qué patrones de afrontamiento ya no te sirven?
  • Creencias: Los valores, prejuicios, interpretaciones y teorías que cada persona construye en cada interacción social que vive influyen en lo que uno ve en su propia «pantalla». Es difícil desprenderse de las creencias, porque al igual que los patrones de conducta de afrontamiento, están instauradas automáticamente en nuestro cerebro y nos «cuidan» y «alertan» sobre lo que nos gusta o disgusta, sobre lo que nos alegra o nos hace daño, y sobre lo que nos funciona o no, en nuestras relaciones personales. Una vez más la consciencia de qué creencias has elaborado y el deseo voluntario de aprender nuevas creencias nos salvará de este filtro que en ocasiones no nos ayuda. ¿Qué creencias te están dificultando tus relaciones personales y de trabajo?
  • Necesidades: En muchas ocasiones, en cada relación personal, social o laboral en la que se participa, cada persona trata de cubrir alguna necesidad emocional. Este comportamiento que tratará de buscar en las interacciones personales resolver su necesidad emocional, distorsiona la realidad que cada uno vive. Un ejemplo puede ser esa persona que está constantemente pidiendo ayuda, porque necesita confirmación y control sobre todo lo que hace. Otro ejemplo, puede ser cuando un jefe acostumbra a pedir a su equipo que se le informe detalladamente de todo, y se implica en las partes técnicas más concretas de su departamento, no porque esté mostrando cercanía a su equipo, sino porque necesita tener el control de todo lo que se está haciendo y asegurarse de que todo va según su criterio. Un último ejemplo, puede ser cuando una persona está constantemente ayudando y siendo lo más agradable posible a todo el mundo, no porque sea buena persona (que lo será) sino porque necesita estar bien con todo el mundo, en cualquier situación, y evitar conflictos para apreciarse a sí misma. Reconocer esas necesidades puede ayudar a no reaccionar a las críticas o a conversaciones que consideramos, en principio, amenazantes. ¿Qué necesidades emocionales estás tratando de cubrir en tu relación con los demás?

Os cuento un caso que me ocurrió en las primeras clases que tuve en mi vida laboral:

Primer día de clase, un curso de técnicas de venta para comerciales. En la primera ronda de presentaciones y comunicación de expectativas, un alumno de repente comentó: «Me llamo X y yo vengo aquí a que tú me demuestres que tienes algo que enseñarme, porque llevo toda mi vida trabajando en la calle y no creo que una psicóloga tenga nada que enseñarme»

Evaluemos posibilidades:

  1. Si mi rasgo de personalidad hubiera sido tímido, estuviera nerviosa y cansada, si hubiera considerado amenazante su comentario se hubiera activado mi sistema nervioso simpático, si mi patrón de afrontamiento hubiera sido atacar a quien aparentemente me ataca, si tuviera una idea preconcebida sobre los comerciales, y necesitara ser continuamente aceptada por todo el mundo ¿cuál habría sido mi reacción? Posiblemente, atacar, callarle, demostrarle que mis estudios son muy válidos, sentirme mal porque no me da una oportunidad y no me conoce… o sea, la clase hubiera continuado fatal… 🙂
  2. Parece que uno de mis rasgos de personalidad es la sociabilidad y el respeto por todos y por sus estados emocionales, estaba tranquila, alerta, pero no a la defensiva, y me había preparado. Uno de mis patrones de afrontamiento antes de reaccionar, siempre es conocer o preguntar más a cerca de la persona o la situación. Siempre se habla de las ideas preconcebidas, pero aprendí muy pronto a relacionarme con un gran variedad de personas, con lo que mis prejuicios no estaban activos y por supuesto, asumía que como profesional que habitualmente trabaja con muchas personas, no podía caer bien a todo el mundo, y que cada uno tiene derecho a expresar sus miedos de la mejor manera que puede. Resultado: la clase funcionó muy bien, al igual que mi relación con ese alumno (que luego hablando con él, ya con más confianza, me reconoció, que no lo había hecho con mala intención, que le preocupaba algo y lo expresó así). Descubrí su necesidad, quería comprobar si el curso y la profesora eran lo suficientemente válidos como para traer a su equipo a aprender y no perder el tiempo.

Como vemos, nuestros rasgos de personalidad, estado físico o emocional, creencias, necesidades… tienen un gran impacto en cómo reaccionamos a las críticas y a las situaciones que nuestra «pantalla» mental elabora.

Ahora bien, todos estos factores ¿qué tipo de respuestas nos pueden hacer dar en estas situaciones difíciles?

¿Cómo respondemos a las críticas?

crítica

 

¿Cuál sería tu estilo más habitual? ¿Qué impacto tiene en ti? ¿Y en los demás?
¿Afecta nuestra autoestima y los derechos legítimos y asertivos que permitimos tener?

Sí indudablemente.  Los filtros que habitualmente utilizamos para elaborar nuestra realidad pueden ser «ajustados» con una buena autoestima y respetando una serie de derechos legítimos que tenemos todos:

  • Una persona con autoestima sana mostrará comportamientos asertivos
  • Una persona con autoestima baja mostrará comportamientos agresivos o pasivos
  • Una persona que reconozca sus derechos legítimos, tendrá una buena autoestima y su comportamiento mostrará colaboración y respeto
  • Una persona que ponga la valía de los demás por encima de la suya y reconozca los derechos legítimos de los demás, pero no los suyos, mostrará un comportamiento de sumisión y de baja autoestima
  • Una persona que ponga la valía de los demás por debajo de la suya y no reconozca los derechos legítimos de los demás, pero sí los suyos, mostrará un comportamiento agresivo

¿Cuáles son estos derechos?

Ser tratado con respeto y dignidad
Tener y expresar los propios sentimientos y opiniones
A ser escuchado y tomado en serio
A juzgar mis necesidades, mis prioridades y mis propias decisiones
A decir no, no lo sé y no me importa, sin sentir culpa
A pedir lo que quiero, respetando que el otro puede decirme que no
A cambiar de opinión
A pedir ayuda
A cometer errores
A no ser asertivo cuando así se decide
A ser independiente
A tener éxito
A disfrutar
A sentir tristeza o enfado
A pedir tiempo
Al descanso y al aislamiento
A superarse
Conclusiones
  • ¿Conoces tus rasgos más habituales de tu personalidad?
  • ¿Eres normalmente consciente de tu estado físico?
  • ¿Eres consciente de el estado emocional con el que afrontas las situaciones y te relacionas con los demás?
  • ¿Conoces tu patrón de conductas de afrontamiento habitual?
  • ¿Conoces tus creencias?
  • ¿Eres consciente de tus necesidades emocionales?
  • ¿Sabes cual es tu estilo de comunicación más habitual (pasivo, agresivo o asertivo)?
  • ¿Te permites tus derechos legítimos?
  • Las mismas cuestiones las conoces de los demás?
  • ¿Qué necesitarías mejorar?

La próxima vez que reacciones o veas reaccionar a alguien de manera exagerada o incluso que no reacciona o no se implica en las conversaciones, reuniones, etc, ¿crees que podría ayudarte recordar todo esto? ¿Qué has descubierto de ti mismo?

Os deseo una buena reflexión orientada a decisiones de cambio 🙂

Necesitas protagonizar tu propio camino porque…

Necesitas protagonizar tu propio camino porque a veces no es suficiente…

  • Leer frases bonitas, porque no te las crees
  • Pensar que hoy va a ser tu mejor día o el primer día del resto de tu vida, porque no lo sientes así
  • Mirar o aprender de los mejores, porque no te sientes identificado
  • Las autoayudas rápidas, porque no están alineadas con tu momento vital
  • Los programas rápidos de solución de problemas, porque todavía no estás preparado para solucionar
  • El optimismo sin límite, porque también es real esa parte negativa que estás viendo
  • Mirar siempre hacia delante, porque todavía de duele, te engancha o no has soltado «el antes»
  • No pensar en algo, porque eso no te hace superarlo y en el fondo lo sabes
  • Modificar tus recuerdos alterando la realidad que fue, porque no has acabado de aprender, de resolverlo o de superarlo
  • Saber racionalmente que no tienes razón, porque el sentimiento te puede
  • Saber que es lo que tienes que hacer, porque todavía algo no te permite decidir
  • Pensar que no necesitas ayuda, que depende de ti salir de dónde estás, porque no lo estás consiguiendo
  • Conformarte, porque sabes que no estás siendo feliz y te lo mereces
  • Ponerte una coraza, porque está afectando a todo lo nuevo que intentas crear
  • Mirar cómo otros lo superaron, porque no son tú
  • Etiquetarse, para decir «ya sé lo que me pasa, ya lo tengo delimitado», porque saberlo no te hace resolverlo
  • Escuchar o hacer lo que otros te dicen que tienes que hacer, porque a ti no te sirve

Muchas personas me comentan frecuentemente que han probado todas estas estrategias anteriores que he listado, y que no les sirven, y tienen razón. No son suficientes. Y no son suficientes porque cada persona ha de vivir su cambio de una manera voluntaria y en primera persona. Cada persona ha de protagonizar su camino.

Hasta ese concepto de «mochila» que ya todos conocemos parece que se ha convertido en una carga con la que hay que vivir. A mi me gusta explicar a mis clientes, que la conocida «mochila» no debe ser una carga. «La mochila» está llena de nuestras vivencias, de nuestros aprendizajes, de nuestros «pendientes», de nuestros miedos, expectativas, límites e ilusiones, de nuestro autoconcepto, de nuestros valores, nuestras creencias… Y podemos hacer dos cosas, asumir el peso de nuestra vida o imaginar que llevamos una «mochila con alimentos», con nutrientes, y al igual, que hace nuestro cuerpo, necesitamos digerirlos, aprovechar lo que nos alimenta el corazón y la mente, y desechar aquello que no nos aporta (pero después de un proceso de digestión emocional y mental). De esta manera, al «digerir», entender, aceptar, reconocer y asumir nuestras vivencias, aprendizajes, etc. … podemos llenarla de nuevas experiencias que también digeriremos.

Eso sí, necesitamos hacer «altos» en el camino, de vez en cuando, para alimentarnos de esos nutrientes y digerirlos con calma, porque sienta mal comer haciendo dos cosas a la vez, ¿a qué sí?, pues aquí ocurre lo mismo.

Ahora bien, ¿qué es eso de «digerir»? Cada vez más en las sesiones personales que tengo con los clientes, hay un denominador común: la persona sabe lo que le pasa pero no sabe cómo «digerirlo». Y es justo en ese punto donde los profesionales que trabajamos en el desarrollo de personas, debemos poner al servicio de los clientes un proceso, único y protagonista, por donde el cliente pueda caminar con toda la autonomía posible. Diseñar ese proceso, esa vivencia desde la posición desde donde está la persona, no desde las frases bonitas y las «recetas mágicas».

La orientación a la persona, al cliente debe ser máxima y debe proporcionarle procesos internos que le permitan digerir lo que su corazón y su mente no ha podido hacer todavía. Me encuentro pues, casos en los que:

  • Se ha terminado una relación personal, y sabiendo que no ha sido una relación sana, emocionalmente hablando, la persona sigue » enganchada» y sufre sin poder seguir adelante. Sabe racionalmente que no se podía seguir, pero se siente muy mal y desconoce como superar ese sentimiento.
  • Directivos que no «sienten» su vida y empiezan a tener problemas en su desempeño profesional y en su vida personal. Son profesionales que han llegado a un punto de su vida en la que algo ha cambiado, no sabrían decir qué ni por qué, pero se sienten insatisfechos y desmotivados. Saben racionalmente que «aparentemente» no tienen de qué quejarse pero no pueden seguir con ese nivel de malestar emocional que les hace cuestionarse quién son y qué quieren, y no encuentran respuesta.
  • Personas que viven limitadas por su ansiedad. Poco a poco van aumentando las situaciones que evitan por la vivencia de estrés intenso que experimentan, afectándoles a su autoestima y a su potencial de desarrollo.
  • Profesionales que han promocionado a un puesto superior o de líder, manteniendo creencias, valores, actitudes y comportamientos que antes le daban resultados y están encontrando que no consiguen resultados. Un claro ejemplo de que nos hemos puesto «el sombrero» del nuevo rol sin haber digerido el cambio, las expectativas y los objetivos nuevos.
  • Personas que no pueden llegar a tomar decisiones porque hay algo que les frena y no son capaces des deshacerse del «ancla» a la que están sujetos. Saben racionalmente que necesitan tomar una decisión pero no pueden hacerlo.
  • Personas que han vivido durante mucho tiempo situaciones de maltrato, y aunque han tomado la decisión de terminar con esa situación, se encuentran que no pueden fácilmente seguir con su vida.

¿Qué podemos hacer si nos sentimos identificados con que las «recetas mágicas» no nos sirven?

Como proceso clave, hablar con uno mismo. El diálogo interno es la forma que tenemos para «digerir» nuestras vivencias. Si ese diálogo no es constructivo, funciona en espiral (vuelves siempre al mismo sitio) o no te hace sentir mejor, pide ayuda profesional. En serio, a quién sea de tu confianza, pero pide ayuda, porque el desgaste emocional de no saber cómo resolver nuestro equilibrio emocional, añade una factura extra al desgaste causado por la situación o problema inicial.

Sin, obviamente, dar soluciones rápidas al malestar emocional, a la baja autoestima, a la dificultad de tomar decisiones, al «enganche» al pasado, al miedo al futuro y a la gestión de los cambios, sí te diré, que ese camino que necesitas recorrer de forma protagonista, necesita tener en cuenta elementos como: Visión personal, Valores, Creencias, Equilibrio Emocional, Habilidades, Actitudes, Estrategias emocionales, Estrategias mentales, Hábitos de afrontamiento…

Ese diálogo interno, necesita, entre otras cosas, permitirnos elaborar reflexiones sanas sobre nuestro pasado, reflexiones de confianza sobre el futuro, puntos de inflexión o «quiebres» en los que las emociones reprimidas sean reconocidas, aceptadas y gestionadas, una identidad propia definida y con capacidad de evolución, una visión futura de qué queremos llegar a ser, descubrimientos sobre nuestro potencial, una agenda de aprendizaje personal,  un sentimiento de paz con nosotros mismos y con los demás…

Entonces, dejando a un lado la lista de cosas que ya sabes que no te ayudan,

deja a un lado incluso mi reflexión de este artículo,

¿estás digiriendo tu «mochila» o cargas con ella?
¿cómo es tu diálogo interno en el día a día?
¿lo evitas llenando tu día a día de actividades y llevando a la espalda el peso de la «mochila»?
¿te dejas llevar por el diálogo en espiral negativa?
¿Qué necesitas para ser protagonista de tu diálogo, hacer «altos» en el camino y caminar con una «nueva forma de alimentarte»?

4 puntos ciegos en tus conversaciones

¿Con cuanta clarividencia cuentas en tus comunicaciones? ¿Cuán adecuada crees que es tu comunicación?

¿Cuánta validez le das a tus conversaciones? ¿Qué haces para que asegurar que la comunicación ha sido buena?

Recuerda que puedes estar dejando de lado los

4 puntos ciegos en tus conversaciones

punto ciego 1

Si quieres contratar al profesional más adecuado para tu empresa, 

  • tendrás que preguntar sobre sus reflexiones, emociones y motivaciones para comprometerse con su trabajo y con tu empresa

Si buscas trabajo, 

  • necesitarás preguntar sobre los valores de la empresa y las expectativas que tienen sobre el puesto que puede que vayas a desempeñar

Si vas a hablar con tu equipo o con tus clientes internos o externos necesitarás,  

  • Dejar a una lado la idea de que «están en la misma onda» que tú
  • Preguntar sobre sus reflexiones, emociones y motivos de actuación en ese proyecto o situación determinada

Si quieres una relación personal saludable,

  • Interésate cada día por lo que piensan y sienten y por los motivos de sus comportamientos. Que sean tus mejores amigos, tu pareja o tu familia no significa que sean una copia emocional y cognitiva tuya.

punto ciego 2

Si buscas trabajo o vas a contratar, 

  • A parte de poner en marcha tu plan de acción y búsqueda de contactos profesionales y ofertas de trabajo y colaboraciones, necesitarás cuidarte emocionalmente. Busca momentos, situaciones y personas que activen tus emociones positivas.

Si vas a hablar con tu equipo o con tus clientes internos o externos necesitarás,  

  • Identificar cuando tu cuerpo te envía señales de alarma emocional
  • Parar y analizar por qué te sientes como te sientes
  • Buscar la emoción más adecuada para comunicar lo que quieres transmitir

Si quieres una relación personal saludable,

  • Hazte responsable de tus emociones
  • Ten en cuenta las de los demás
  • Identifica el momento exacto en que tu emoción empieza a entrar en estado negativo
  • Baja la intensidad de la emoción y analízala
  • Busca la emoción más adecuada para conversar

punto ciego 3

Si buscas trabajo o vas a contratar, 

  • Cuidado con que tus expectativas, prejuicios o ilusiones no te lleven a escuchar «otra cosa»
  • Escucha exactamente lo que te dicen, sin hacer interpretación, anota si es necesario

Si vas a hablar con tu equipo o con tus clientes internos o externos necesitarás,  

  • Comprueba que lo que piensas de ellos es percibido también por otros
  • Anota las expresiones utilizadas por ellos y analiza qué quieren decir exactamente
  • Comunica en base a lo que quieren o necesitan, no en base a la interpretación o prejuicio que tú has realizado

Si quieres una relación personal saludable,

  • Comprueba que esas palabras o frases con las que te quedas del otro, y te atormentan, realmente significan lo que crees
  • Analiza las valoraciones que tienes asumidas sobre las personas cercanas en tu entorno personal y cómo te influyen
  • Evita las conclusiones anticipadas y los análisis rápidos sobre la otra persona

punto ciego 4

Si buscas trabajo o vas a contratar, 

  • Pregunta cómo entienden determinado concepto o valor importante para ti

Si vas a hablar con tu equipo o con tus clientes internos o externos necesitarás,  

  • Evita tener mayor protagonismo en las conversaciones
  • Pregunta qué piensan o sienten
  • Comprueba en varias ocasiones que lo que transmites ha llegado al otro con el mismo significado que el mensaje que has enviado

Si quieres una relación personal saludable,

  • Comunica tus interpretaciones
  • Comprueba qué ha entendido el otro
  • Pregunta por las opiniones y reflexiones de los demás
  • Busca puntos en común y acerca o negocia las diferencias

¿Cuántos puntos ciegos no estás teniendo en cuenta?

¿Cuándo vas a empezar a solucionarlo?

Qué y cómo comunicar mejor

Tu herramienta para buscar trabajo, para liderar o para tener relaciones saludables con los demás es la comunicación.

¿Cómo comunicas?

Comunica. Ahora. Mañana. Siempre.

Tu comunicación puede activar el aburrimiento o la curiosidad del receptor.

Puede activar las emociones positivas o negativas del receptor.

Puede provocar acción y compromiso o activar la desvinculación emocional

Puede comunicar para solucionar o para aumentar el problema.

Qué y cómo comunicar mejor

comunicar mejor

¿Cómo estás comunicando?

¿Qué necesitas mejorar?

¿Por qué cambios vas a empezar?

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