Cómo volver a la rutina y disfrutar. ¿Te lo has planteado? Espero que sí. Es importante. Parece que la idea de «rutina» siempre nos agobia un poco, y es normal, es saludable, necesitamos que nuestro cuerpo y mente nos avise de que algo en nuestros hábitos diarios va a cambiar un poco. Es la señal de que hemos disfrutado y que nos gustaría seguir haciéndolo.

¿Y si aprovechas esa sensación como una señal?

Cómo volver a la rutina y disfrutar depende de cuánto le hagas caso a esta señal, que te estás enviando. ¿Una señal de qué? De nuevas demandas de energía, atención y recursos. Es así, y de ti depende como gestiones esa demanda. Volver a la rutina significa que nuestros horarios se ven más o menos marcados por hitos clave: trabajo, colegios, clases, etc. Ahora bien, ¿cómo quieres vivir esto, disfrutando o sufriendo? y además ¿sabes que también tienes otros espacios de tiempo para seguir invirtiendo en lo que más te gusta? Un equilibrio entre obligaciones y derechos (a descansar y disfrutar) es la clave para seguir manteniendo tu equilibrio emocional.

¿Y qué hacemos con todo lo que nos espera?

Ser protagonista, sin prisa pero sin pausa.

  • Vas a vivir nuevas emociones nuevamente, buenas y menos buenas.
  • Ser mejor persona y mejor profesional, invertir en ti, en tu diferencia será clave para ti.
  • Es un buen momento para diseñar y decidir si queremos cambiar algo

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Vamos idea por idea por si estas claves te pueden ayudar.

Cómo volver a la rutina y disfrutar

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Prepárate para las nuevas emociones

Haz el siguiente ejercicio:

  • Cierra las ojos y revive las emociones positivas y de bienestar que has tenido es tus vacaciones, o en esos días que te has podido dedicar a ti.
  • Deja que tu expresión facial vuelva a mostrar durante unos momentos lo que sentiste, respira y guarda con cariño esas emociones, son parte de ti.
  • Vuelve a respirar profundamente y, desde la distancia y la tranquilidad, mira los meses anteriores, mira como si fuera una película, las emociones que has tenido en el trabajo, en tu familia, en tu vida personal, algunas serán también buenas, y otras, no tanto. No hace falta que las sientas intensamente, sólo céntrate en cómo era tu expresión facial.
  • Respira nuevamente y quédate con todas las buenas emociones e ilusiones que cumpliste en vacaciones y en los meses anteriores.
  • Toma nota, de palabras clave, de ideas o emociones que quieres seguir manteniendo y que son importantes para ti.

Descubrirás que muchas de esas emociones no sólo provienen del periodo de vacaciones. ¡Alégrate! Esto es importante recordarlo. Hay sitio para las buenas emociones en todas las épocas del año y en todos los momentos.

Ahora vamos a prepararnos para las emociones futuras:
  • Esas emociones positivas que has experimentado, ¿dónde quieres seguir manteniéndolas? ¿En qué situaciones te vendrían muy bien? ¿Cómo cambiarían tus acciones y el resultado que consigues?
  • Esas emociones menos buenas, ¿cómo las superaste? ¿Qué hiciste? ¿Qué te ayudó?
  • Recuerda las estrategias para utilizarlas en el futuro próximo.

Seguro que piensas que con las emociones positivas es fácil hacer este ejercicio. Es posible, pero tan importante es tenerlas presentes como ser conscientes, de que vendrán momentos en las que tus emociones no serán tan positivas. ¡Prepárate! ¿Por qué? Porque:

  • puede que hayas dejado temas emocionales aparcados este verano y en breve tengas que volver a retomarlos
  • puede que vivas situaciones y relaciones que sabes que alteran tu equilibrio emocional, y seguramente las has dejado a un lado estos días porque no estaban presentes (relaciones tóxicas, plazos urgentes, temas importantes…)

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Necesitamos hacer lo que en psicología llamamos una «prevención de recaídas». Después de buenos momentos en los que hemos disfrutado y hemos conseguido estar bien, o superar determinadas situaciones, es importante, prever que habrá situaciones similares, que puedan disparar emociones negativas como en el pasado. Para hacer ese plan de «prevención de recaídas» es fundamental, analizar qué estrategias personales utilizamos en el pasado para superar las dificultades, o incluso, qué habilidades de los momentos buenos podemos aplicar.

Así que, te animo a realizar con calma y consciencia el ejercicio anterior.

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Alimenta tu diferencia. Invierte en lo que mejor sabes hacer.

Tendremos tiempo de mejorar y aprender nuevos retos, pero sobre todo ahora, invierte en lo que mejor sabes hacer. Alimenta y potencia tus fortalezas. Sé mejor todavía en aquello que se te da bien. Es una buena estrategia para «volver al cole» disfrutando. Estudia, investiga, analiza cómo puedes ser mejor todavía en aquello que te gusta hacer. Haz un «plan de disfrute de tu marca personal». Sólo así podrás diferenciarte.

Yo no entiendo mi vida sin estudiar, sin leer sobre lo que me gusta, y sin planificar cómo puedo aplicar lo aprendido. ¿Y tú? ¿Cuánto dedicas a disfrutar de tu marca personal? 😉

Si estás buscando trabajo, si quieres promocionarte, si quieres darle un enfoque diferente a tus competencias profesionales, como líder, como técnico…, y hacer mejor las cosas para disfrutarlas todavía más, invierte en ti. Escoge unos cuantos libros buenos, apúntate a buenos cursos, ve a conferencias y luego, dedícate un tiempo a disfrutar de lo aprendido. Busca tu propia aplicación. Sal de la rutina de hacer siempre lo mismo de la misma forma (obteniendo normalmente los mismos resultados), de leer un montón de información a la que luego no le sacas ningún partido.

Haz una selección de aprendizaje y encuentra tu forma única de darle la vuelta a tus hábitos y fortalezas profesionales. Encuentra una nueva aplicación de lo aprendido. Haz visible tu marca a reclutadores, a superiores, a tu equipo, dándoles un mayor valor. Seguro que los arrastrarás a seguirte, a querer trabajar contigo, a conocerte mejor, a que la pasión se contagie, y sobre todo a que tú y los de tu alrededor podáis experimentar cómo volver a la rutina, y disfrutar más, y mejor.

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Camina otros caminos. Prepara esa foto de ti que te va a gustar más.

¿Quieres saber cómo volver a la rutina y disfrutar? ¡Cambia un poco tu rutina! Hay personas que ya saben lo que tienen que hacer en los próximos meses y al mirarlos con perspectiva y ver que nada va a cambiar, se desesperan o asumen lentamente la agonía de la rutina.

Oriéntate a nuevos logros. Diseña nuevos caminos por lo que no caminaste antes y prepara esa foto de ti que te gustaría conseguir.

Te dejo durante unos días :-), el «derecho a pataleo» porque se han acabado las vacaciones. Pasados esos días de «derecho», dibújate.

  • Elige retos que te ilusionaría conseguir
  • Haz un plan, de las fortalezas que pondrás al servicio de estos logros y de cómo lo pondrías en marcha
  • Ahora, junto a ese plan, haz otro con nuevas fortalezas, que parece que sólo pones en marcha en otros ámbitos de tu vida, e indica que otros caminos y acciones podrías poner en marcha, que normalmente no son tu estilo, ¡pero podrían serlo! Piensa en cómo lo haría la persona que más admiras.
  • Detalla las emociones con las que disfrutarías en el camino y cuando lo consigas
  • Detalla qué impacto positivo tendría en ti
  • Indica qué impacto positivo tendría en otros, en tu equipo, en tus compañeros, en tu familia, amigos… ¿cómo te haría sentir que ellos se sintieran así?
  • Organiza y clasifica las tareas, pon en orden los pasos de tu camino
  • Ponle fechas y disfruta, ¡tu «mejor foto» está apunto de revelarse!
¡Bienvenido 🙂 !

Bueno, espero que cuando leas esto, puedan surgirte algunas ideas que te hagan más llevadera tu «vuelta al cole». Recuerda, saber cómo volver a la rutina y disfrutar, puede depender de que la cambies, de que inviertas en lo que mejor sabes hacer para disfrutar más de tu día a día, y de que prepares tu plan emocional. ¡Que lo disfrutes!

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Por último, me gustaría invitarte a ver un breve vídeo que me hicieron llegar en vacaciones y que me estremeció, no sólo por las imágenes de vértigo, sino por la inmersión que hice en cómo este deportista utiliza sus recursos personales, además de físicos, para conseguir sus retos, en aquello que más le gusta hacer. Impresionante. Te dejo que tú saques tus conclusiones 😉

¡Quédate con su expresión al final del vídeo!

¿Y tú quieres tener esa expresión en tu día a día?

Si alguna de esas decisiones que puedes tomar en este tiempo incluye tener otros puntos de vista o incluso pedir ayuda, estoy a tu disposición. Me encantará compartir contigo las reflexiones que este post pudiera haberte provocado. ¿Te animas? Una buena conversación, suele ser una buena provocación para el cambio. No dudes en concertar una sesión conmigo.

¡Bienvenido a tu capacidad para disfrutar! ¡Gracias por volver por aquí! 🙂

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