Coaching, un buen aliado para tus objetivos

Una buena definición de un proceso de coaching que me gusta tener en mente es la siguiente:

El coaching ha de entenderse como una técnica científica que permite llevar a cabo un proceso de ayuda individualizado en el ámbito personal o profesional, ya sea de una sola persona, a un equipo de trabajo o una organización, para liberar su talento y potencial, maximizando la efectividad de sus actividades ejecutando el plan de acción acordado” (Fernando Bayón Mariné, Coaching hoy)

Si tuviera que escoger 4 palabras a las que yo asocio el uso del coaching serían: objetivos, descubrimiento, recursos y hábitos.

Sigue leyendo el artículo publicado en WAS COACHING MAGAZINE en la página 27:

 

Coaching, un buen aliado para tus objetivos

Podemos comenzar un proceso de coaching en cualquier momento de nuestra vida. Nos permitirá ser más conscientes de nosotros mismos y potenciará nuestro equilibrio, personal y profesional. Nos permitirá tener actualizados los recursos que necesitamos para nuestras nuevas vivencias. Y sobre todo, un proceso de coaching nos permitirá realizar un «alto» en el camino que impulse nuestros objetivos, nos lleve a la reflexión protagonista para descubrirnos, potencie nuestros recursos personales, hasta llegar a crear nuevos hábitos, que nos hagan sentir más satisfechos con nosotros mismos, y con los demás.

¿Quieres impulsar tus objetivos y tu satisfacción personal?

¿Cómo afrontarás tus objetivos personales y profesionales?

¿Ya has mantenido esa conversación contigo mismo de la que hablamos en el artículo anterior? Te dejo el enlace por si acaso:

Antes de hacer listas para el próximo año, ¡mantén una conversación contigo mismo!

Y ahora sí, corresponde ir perfilando objetivos y deseos que te gustaría alcanzar en estos próximos meses. Ahora bien, te planteo un «stop» más, antes de lanzarte a ellos.

¿Cómo afrontarás tus objetivos personales y profesionales?

¿Cuál va a ser tu actitud? ¿Te vas a comer el mundo? ¿Sigues pensando que todo es muy complicado? ¿Estás haciendo un análisis de las cosas que puedes mejorar y de aquello en lo que te puedes adaptar?

En resumen podríamos decir, que nos podemos encontrar con estas tres actitudes a la hora de afrontar objetivos:

objetivos

Estas tres actitudes corresponden con las diversas posiciones en las que las personas nos podemos situar en relación a nuestro locus de control.

¿Y qué es el locus de control?

El locus de control es un rasgo de personalidad propuesto a partir de la teoría del aprendizaje social  de Julian B. Rotter y nos habla de la explicación causal que atribuimos a nuestras conductas y los resultados que obtenemos con ellas.

Tendremos un locus de control interno: cuando creamos que todo lo que nos ocurre, es debido a nuestros esfuerzos, comportamientos y compromisos. Estas personas creerán firmemente en sus habilidades, implicación y responsabilidad y generarán como consecuencia los logros que se plantean. Además, en consonancia, cuando experimenten un fracaso, considerarán que es su responsabilidad también, como consecuencia de comportamientos y compromisos que no han llegado a poner en marcha de manera adecuada.

Tendremos un locus de control externo: cuando creamos que lo que nos ocurre es consecuencia del azar, de la suerte o de estar en el momento y lugar adecuados. Estas personas creerán firmemente que lo que les ocurre no tiene relación con su dedicación y esfuerzo, ni los logros ni los fracasos. Nada de lo que les ocurra dependerá de ellos, atribuirán tanto el fracaso como el éxito, a otras personas o a factores externos y a veces «mágicos» como la suerte, el destino, etc.

¿Te identificas con alguna de estas dos posiciones?

Pues una reflexión más, como vemos en la infografía, las personas que piensan:

  • ¡Yo sólo con mi esfuerzo lo conseguiré!
    • Conseguirán muchos de los retos que se planteen, generarán muchas oportunidades de sentirse satisfechos, comprobarán todo lo que pueden conseguir y mostrarán un gran compromiso, en todas aquellas actividades en las que decidan implicarse. Contagiarán su entusiasmo.
    • Ahora bien, corren el riesgo, de empeñarse en que todo depende de ellos, y de culparse con la misma intensidad que se comprometieron, de los errores o fracasos que puedan experimentar. Esto les causará ansiedad y malestar emocional. Es probable que experimenten, altibajos emocionales pronunciados en los que unos días se sientan que pueden con todo, y otros días, se sientan que son los culpables absolutos de lo que les pasa.
    • En caso de dirigir equipos, es probable que tiendan a no delegar, pensando que sólo ellos pueden conseguir el reto en la forma y plazo que se requiere, no fiándose de su equipo.
    • Como compañeros de equipo, les resultará difícil compartir y confiar en los demás, pues no permiten la incertidumbre del azar o a de lo que puedan o no aportar otras personas. Tienden a trabar solos.
  • ¡El mundo es muy difícil, no puedo hacer nada!
    • No conseguirán, ni siquiera se plantearán retos, porque piensan que no depende de ellos. Perderán oportunidades de alimentar su autoestima y de valorarse de una forma más real. No suelen admitir consejos que impliquen protagonismo por su parte en la actividad planteada.
    • Ahora bien, ese sentirán «aparentemente» protegidos de experimentar malestar emocional por fracasos o errores, porque tampoco depende de ellos. La explicación de lo que les ocurre la atribuirán a otras personas o al azar.
    • Cómo perfil de líder, se mantendrá en una posición cómoda en la que pueda resolver medianamente el día a día, sin destacar ni aportar ni esforzarse en las situaciones críticas. Es posible que consideren que las dificultades que tienen con su equipo o con otros departamentos, sea debido a que sus superiores no le autorizan, o no le dejan… o no le valoran lo suficiente. (Difícil, si observamos que estas personas tampoco creen en ellos mismos.)
    • Como compañero de equipo, se dejará llevar, pero tampoco aportará ni dará lo mejor de sí mismo, pues «hay demasiadas personas», «los demás son mejores», «hay demasiados factores que influyen en los retos».

Si embargo, podemos entrenarnos y cambiar nuestro hábitos para movernos hacia la tercera posición (la central) , aunque siempre tengamos una cierta tendencia hacia un extremo u otro. Las personas que se plantean:

  • ¿Qué puedo mejorar y en qué me puedo adaptar?
    • Conseguirán la mayor parte de los retos que se propongan. Experimentarán situaciones de aprendizaje continuo y tendrán muchas oportunidades de alimentar su autoestima de forma saludable. Serán capaces de dialogar constructivamente con ellos mismos.
    • Ante los fracasos o errores, tenderán a analizar qué podrían haber cambiado y en qué aspectos necesitarán adaptarse. Su gestión emocional será más estable, desarrollando la inteligencia emocional necesaria para aprovecharse de sus emociones positivas y para regular las emociones negativas.
    • Cómo perfil de líder, es probable que sea más comprensivo consigo mismo y con los demás, reconociendo constructivamente los errores propios y ajenos. Gestionará adecuadamente el reconocimiento del trabajo bien hecho y valorará las actitudes de compromiso. Aprovechará su inteligencia emocional para contagiar a los demás y para regular las emociones que puedan ser negativas. Confiará en su equipo y podrá delegar, entendiendo este proceso como un proceso de aprendizaje para todos.
    • Como compañero de equipo, confiará en sus compañeros y se ilusionará por pertenecer a un equipo con el que puede compartir éxitos y fracasos. Su actitud de implicación y compromiso será percibida.

Entonces:

¿Que actitud has tenido hasta ahora en la consecución de logros? ¿Cuál quieres tener a partir de ahora?
¿Cómo vas a ser más consciente de tu locus de control? ¿Estás teniendo en cuenta el cómo quieres ser  y qué actitud vas a poner en marcha?

 

Antes de hacer listas para el próximo año, ¡mantén una conversación contigo mismo!

A todos nos pasa, que a final de año, empieza a desarrollarse una urgente necesidad de hacer buenos propósitos para el año próximo. Encontramos miles de noticias, artículos, consejos, sobre cómo conseguir el año próximo lo que no conseguimos este año. Y así, nos lanzamos a imaginarnos en el año siguiente cumpliendo una lista de tareas que consideramos importantes o nos han recomendado que hagamos para sentirnos más satisfechos.

Miremos atrás, ¿lo conseguimos el año anterior? Seguramente, conseguiríamos algunas metas, pero otras parece que se repiten, y no llegamos a alcanzarlas.

La pregunta es ¿quieres realmente conseguir todo eso que te planteas en tu «lista del año próximo»?

Cualquier momento es bueno, pero que duda cabe que el final de año, sea por las vacaciones o porque todo se reinicia, tenemos mayor receptividad para hacer un parón en nuestra rutina diaria.

Ahora bien,

¿Y si soñases primero? ¿Y si imaginaras? ¿Y si visualizaras la emoción que quieres conseguir este año?

¿Y si decidieras qué valores quieres vivir este año? ¿Y si definieras qué criterios son para ti importantes?

¿Y si eligieras que vivencias quieres para ti y tu alrededor este año? ¿Y si eligieras lo que no quieres este año?

¿Y si te pararas a pensar lo que has aprendido sobre ti este año? ¿Qué has aprendido de las personas con las que te relacionas?

¿Qué decisiones te gustaría tomar con respecto a tus aprendizajes?

¿Qué ha sido lo mejor de ti este año? ¿Qué quieres que sea lo mejor de ti el año próximo?

¿Qué quieres ser de mayor, cuando tengas un año más?

¿Qué te haría ser más feliz? ¿Qué te haría ser mejor profesional y más satisfecho?

Lanzarse a hacer listas de tareas o propósitos sin antes cultivar el arte necesario de seguir conociéndonos, y digerir lo que hemos vivido, puede hacer que no consigas realmente lo que quieres y empieces a llenar tu vida nuevamente, con innumerables «rutinas de tengo que» en vez de «motivos de quiero que».

He visto este año, demasiadas personas perdidas, demasiadas personas sin ilusión, demasiadas personas que no respiran bien cuando mantienen una conversación, demasiadas personas que piensan que «si el otro, no me da lo que quiero… yo no puedo hacer nada», demasiadas personas a las que les pasa desapercibida su motivación y la de los demás, demasiadas personas angustiadas porque piensan que «son así» o que creen que sus debilidades son como una «enfermedad»con la que deben convivir, demasiadas personas que se ajustan a un guión de «cómo deben ser las cosas», o que creen que ya lo han aprendido todo, demasiadas personas que están acomodadas y se limitan a hacer lo fácil, sin dar lo mejor de ellos mismos, y perdiéndose la oportunidad de ser más felices, y de vivir de manera diferente, personas que anticipan toda serie de consecuencias negativas que les mantienen en parálisis permanente…

También he visto personas que tienen verdaderas dificultades pero no pierden la sonrisa, personas que se permiten momentos de «bajón» porque saben que son necesarios para poder remontar, personas que mantienen conversaciones interiores durante todo el año para valorar cómo se sienten, aunque todo parezca ir bien, personas que crean nuevos hábitos para ser conscientes de sus logros, personas que luchan por desarrollar una buena autonomía personal, personas que admiten sus dudas, porque saben que de ellas se aprende, personas que no tienen miedo de compartir sus inquietudes porque eso les hace humanos y más fuertes, personas que han tomado decisiones, aunque sea la decisión de «esto no lo quiero más» y necesito ayuda, personas que se consideran una buena conciencia con la que necesitan conversar de vez en cuando, personas que continuamente hacen borrón y cuenta nueva, porque lo importante es seguir adelante, personas que no quieren aguantar determinadas situaciones o relaciones personales o laborales, y dan un paso adelante, personas en definitiva, que se han parado a hablar consigo mismas y que han definido los criterios, valores y emociones que quieren en su vida.

En definitiva, cuando realmente mantienes el hábito de conversar contigo mismo y cuestionarte, el habito de identificar los sueños profesionales y personales que quieres para cuando tengas un año más, cuando realmente te marcas un cómo, no tanto un qué, aparecen sin darte cuenta la energía y motivación necesarias para hacer aquello que no habías conseguido hasta ahora, no que consigas lo que «tienes que hacer» sino lo que «quieres hacer». En el «cómo» encontramos «qués» que ni siquiera habíamos imaginado. ¿Te lo vas a perder?

Casi, no hará falta que hagas este año tu lista de propósitos, pues tus «cómo» te dirigirán a un sinfín de logros que ni te habías planteado. Vivirás emociones que ni siquiera sabías que existían. Vivirás motivado con una energía interior, la más poderosa de todas, que te guiará en las decisiones, en tus acciones y en tus actitudes.

¿y tú qué vas a hacer?

¿Ya has conversado contigo mismo?

Te deseo un feliz año  de conversación interior 😉

¿Sabes que tu micro gestión crea relaciones no saludables?

La micro gestión en cualquier relación laboral o personal, crea un rol que sobre actúa de manera no constructiva, y otro rol que se acostumbra y desmotiva, porque no puede aportar nada a la relación, generando un bajo compromiso.

microgestión

¿Sabes que tu micro gestión crea relaciones no saludables?

Sugerencia…

1- Elige una relación en la que no te sientas satisfecho.

2- Analiza qué te está transmitiendo la otra persona.

3- Analiza qué estás haciendo tú.

4- Reorganiza tu actuación.

5- Pide ayuda si te faltan ideas o tienes dificultades.

 

 

Sesión 4. Nuevos hábitos. Coaching Personal.

Recuerda las indicaciones para aprovechar al máximo las sesiones de coaching:

  1. Este proceso consta de 4 sesiones para optimizar tu desarrollo personal y potenciar tus recursos personales.
  2. En cada sesión tendrás varias lecturas y además varios ejercicios de reflexión.
  3. Ejercicios de reflexión personal. Al final de cada lectura tendrás cuestiones para reflexionar como si estuvieras en una sesión presencial.
  4. Consultas personalizadas.  Al final de cada sesión tendrás un cuestionario de conclusiones. Puedes trabajarlo para ti o enviármelo. Te responderé con mucho gusto para que puedas seguir con tus avances,  siempre y cuando, indiques sobre tus conclusiones, concretamente tu consulta con respecto a esa sesión. Para que sea útil este proceso de 4 sesiones, tú debes haber trabajado previamente. Si tu te implicas yo me implico. Los envíos de las reflexiones en las que no conste una consulta concreta no se responderán.
  5. Además, durante todo el proceso, dispondrás gratuitamente de una sesión de coaching on line o presencial (Sólo Valencia), que puedes utilizar durante o al final del proceso.

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¿Qué motiva tus compromisos?

que te motiva

¿Qué motiva tus compromisos?

Sugerencia…

Responde a estas reflexiones:

1- ¿Por qué valores se te reconoce en tu entorno?

2- ¿Coinciden con los valores que te hacen sentir satisfecho/a?

3- ¿Qué es lo mejor que aportan tus valores?

4- ¿Qué es lo que no estás aportando a tu entorno y se está demandando?

 

 

Sesión 3. Actúa. Coaching Personal.

En esta sesión encontrarás reflexiones y aplicación práctica sobre:

  • Ejercicios para quererte mejor
  • Plan de nuevos hábitos para tener una autoestima sana
  • Ejercicios para recuperar tus valores y tu ilusión

Recuerda las indicaciones para aprovechar al máximo las sesiones de coaching:

  1. Este proceso consta de 4 sesiones para optimizar tu desarrollo personal y potenciar tus recursos personales.
  2. En cada sesión tendrás varias lecturas y además varios ejercicios de reflexión.
  3. Ejercicios de reflexión personal. Al final de cada lectura tendrás cuestiones para reflexionar como si estuvieras en una sesión presencial.
  4. Consultas personalizadas.  Al final de cada sesión tendrás un cuestionario de conclusiones. Puedes trabajarlo para ti o enviármelo. Te responderé con mucho gusto para que puedas seguir con tus avances,  siempre y cuando, indiques sobre tus conclusiones, concretamente tu consulta con respecto a esa sesión. Para que sea útil este proceso de 4 sesiones, tú debes haber trabajado previamente. Si tu te implicas yo me implico. Los envíos de las reflexiones en las que no conste una consulta concreta no se responderán.
  5. Además, durante todo el proceso, dispondrás gratuitamente de una sesión de coaching on line o presencial (Sólo Valencia), que puedes utilizar durante o al final del proceso.

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Obtener resultados focalizando tu atención

¡Cómete las ranas primero! 🙂 ¿Qué dices Maite?

Me gusta esta expresión inglesa 🙂  (Eat the frogs first) para expresar que empecemos priorizando nuestras tareas en el día a día.

Expliquémonos. Habitualmente te puedes encontrar con:

  1. Tareas que no quieres hacer y no necesitas hacerlas.
  2. Tareas que no quieres hacer y te cuestan, pero tienes que hacerlas.
  3. Tareas que quieres hacer y necesitas hacerlas.
  4. Tareas que quieres hacer pero no necesitas hacerlas.

Difícil empeño, a veces, no dejarnos guiar sólo por aquello que nos gusta o nos es fácil abordar, dejándonos llevar en tiempo y recursos por aquello que nos gusta, y que repercute negativamente en lo que no nos gusta, pero tenemos que hacer.

Las tareas que no quieres hacer y te cuestan pero tienes que hacerlas, son tus «ranas» y necesitamos usar nuestros mejores recursos personales para abordarlas. Y realmente, el orden para priorizar en esta clasificación de tareas sería 2,3,4,1.

¿Por qué?

– Es a primera hora de nuestra jornada cuando estamos más frescos.

– Una vez abordada la tarea que más te cuesta, puedes dedicarle tiempo y recursos a aquello con lo que más disfrutas y también tienes que hacer.

– Crear ese hábito de empezar por lo más costoso genera una recompensa interior (a parte de la que puedas proporcionarte intencionadamente) muy potente de satisfacción personal.

Vale, pero me sigue costando ¿cómo empiezo?

Te propongo la Técnica del Pomodoro (Técnica del Tomate):

Obtén resultados focalizando tu atención

La técnica del Pomodoro es una técnica desarrollada por Francesco Cirillo en los 80. Ayuda a focalizar la atención durante un breve periodo de tiempo usando un reloj de cocina en forma de tomate. Consiste en:

pomodoro

Durante los periodos de «pomodoro», los 25 minutos de concentración, no se permite ninguna distracción, ni correos, ni llamadas, ni interrupciones. Es muy útil avisar a otros por ejemplo que durante esos periodos de tiempo no interrumpan. A menos que sea muy, muy urgente o ¡corramos peligro! 😉

25 minutos es un periodo breve pero suficientemente largo para permitirnos concentrarnos. Es posible que nos pueda surgir un poco de estrés porque estaremos pendientes del reloj. Ahora bien, aprender bajo situaciones con un poquito de presión hace que aprendamos a tener mayor capacidad de respuesta en otras situaciones mucho más estresantes.

Otra idea importante, es que es posible que en esos 25 minutos, nos centremos en terminar la mayor cantidad de tareas pequeñas o parte de una tarea más grande. ¡Atención! NO ES EL OBJETIVO (es un error muy común).  El objetivo de esta técnica es facilitar nuestro hábito de concentración en tareas que sobre todo nos cuestan. El cerebro que se activa empezando a realizar una tarea, que normalmente nos cuesta, activa inicialmente conexiones neuronales del dolor. Pero una vez te permites, empezar esa tarea, el cerebro genera otras conexiones con aprendizajes y conocimientos anteriores. Les da significado y nos permite empezar a «disfrutar un poco» de esa nueva tarea difícil.

La clave más importante de esta técnica, es que genera la focalización de nuestra atención, en el proceso no en el producto o resultado final de ese periodo de tiempo. Es decir, estamos, mediante esta técnica, generando un hábito donde lo importante, no es acabar el mayor número de tareas posibles en 25 minutos, sino orientar a nuestro cerebro a un estado de concentración en el que dirigiremos nuestros esfuerzos en empezar a realizar la tarea y desarrollarla. Inicialmente no nos planteemos a dónde vamos a llegar, solo empieza a trabajar.

Sorprendentemente, veremos con la aplicación de varios «Pomodoros», 3-4 hacen 75-100 minutos de concentración intensa. Comprobaremos que es lo que dura nuestra curva de atención sostenida. Ésta se reinicia con periodos de descanso de 15-30 minutos, no más.

Así, con este pequeño compromiso con nuestro reloj y nuestra capacidad de atención podremos conseguir los resultados que queremos en cualquiera de nuestras tareas pendientes.

Sugerencia…

Elige un momento en el día en que puedas empezar con esta técnica.

Si, de verdad, no puedes repetir el intervalo de 25 minutos hoy, sigue mañana, pero sigue.

Antes de que acabe el día, haz una lista con las tareas que tienes pendientes

y clasifícalas según los 4 tipos comentados al principio del artículo.

Empieza el día siguiente consultando tu lista antes que nada.

 

Sesión 2. Descubre. Coaching Personal.

En esta sesión encontrarás reflexiones prácticas sobre:

  • Cómo superar las trampas que te pones para no cambiar
  • Cómo empezar a renovar tu equilibrio personal
  • Reflexiones para desarrollar la consciencia, interiorización, aprendizaje, inspiración y visión.
  • Cómo desarrollar relaciones saludables

Recuerda las indicaciones para aprovechar al máximo las sesiones de coaching:

  1. Este proceso consta de 4 sesiones para optimizar tu desarrollo personal y potenciar tus recursos personales.
  2. En cada sesión tendrás varias lecturas y además varios ejercicios de reflexión.
  3. Ejercicios de reflexión personal. Al final de cada lectura tendrás cuestiones para reflexionar como si estuvieras en una sesión presencial.
  4. Consultas personalizadas.  Al final de cada sesión tendrás un cuestionario de conclusiones. Puedes trabajarlo para ti o enviármelo. Te responderé con mucho gusto para que puedas seguir con tus avances,  siempre y cuando, indiques sobre tus conclusiones, concretamente tu consulta con respecto a esa sesión. Para que sea útil este proceso de 4 sesiones, tú debes haber trabajado previamente. Si tu te implicas yo me implico. Los envíos de las reflexiones en las que no conste una consulta concreta no se responderán.
  5. Además, durante todo el proceso, dispondrás gratuitamente de una sesión de coaching on line o presencial (Sólo Valencia), que puedes utilizar durante o al final del proceso.

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Cómo tener éxito en tus hábitos productivos

¡Cuánta información a nuestro alrededor! ¡Cuántas tareas pendientes! y ¡Cuántas cosas en las que queremos pensar a la vez!

Y al final, acabamos prestando atención y recursos seguramente a lo menos importante, o quizá a aquello que no nos gusta tanto, pero ¡vaya! sigue siendo importante y de nuestra responsabilidad.

¿Cómo hacemos para que nos cunda el día y además nos sintamos satisfechos? Buen objetivo éste, y muy satisfactorio siempre y cuando conozcas cómo funciona tu cerebro, cómo funciona tu atención y la creación de buenos hábitos.

Este proceso, básicamente, es lo que ocurre cuando dejas, continuamente y por sistema, aquello que te cuesta hacer. Puede ser una tarea de tu trabajo que no te gusta, o cualquier otra acción a la que todavía no te has acostumbrado, como por ejemplo, esos buenos propósitos que hacemos hacia final o principio de año, o incluso después de una vivencia traumática en la que decides cambiar de hábitos. Es decir, se apodera de ti la procrastinación.

procastinación (3) - copia

Y así, repitiendo este pequeño, pero potente proceso, en el que se recompensan (temporalmente) justo las tareas que hacemos fácilmente, nos convertimos en personas a las que les cuesta crear hábitos nuevos o simplemente no conseguimos:

– Crear una rutina / hábito eficiente para optimizar nuestra búsqueda de empleo.

– Ser más eficientes en nuestro trabajo diario.

– Incorporar nuevas habilidades personales o profesionales en nuestro repertorio cognitivo-conductual.

– Etc.

 Cómo tener éxito en tus hábitos productivos

La creación de hábitos sólidos, conlleva 4 elementos importantes (B.Oakley):

La señal. Una llamada de teléfono, un mensaje de whastapp, notificaciones de redes sociales, un mail en tu bandeja de entrada, una pregunta o comentario incómodo en una reunión con tu equipo o con tu cliente, pueden hacer que dejes para otro momento el poner en práctica determinados comportamientos o tareas que tenías previstos.

En el fondo, son tareas o comportamientos que quieres aprender pero siempre hay algo, que lo pospone: ya pondré en marcha «eso de la inteligencia emocional» en otro momento, ya comunicaré de forma más constructiva la próxima vez, ya haré ese análisis e informe en otro momento, ya haré…. porqué ha habido una señal que ha desviado tu atención y «has decidido», sí lo has hecho, prestarle tu atención, tu tiempo y tus recursos a algo que podría esperar, ya lo tienes aprendido, o simplemente no es importante ahora o no es lo que quieres realmente.

Las señales no tienen nada de malo, ocurren, seguirán ocurriendo y requieren de nuestra acción en algún momento. La cuestión es si es ese momento el que le quieres prestar atención, o si es de esa forma cómo quieres atender esa tarea. Comunicar puedes comunicar siempre, pero si quieres aprender a comunicar mejor a tu equipo, cualquier indicio/señal al que le prestes atención y «te justifiquen» seguir con tus viejos, pero nada eficientes, hábitos, no te ayudará a incorporar las nuevos.

La rutina. Es realmente la cadena de reacciones que tienes a las señales diarias en cualquier situación, lo que mantiene la procastinación. Lo que haces cuando aparece un mail en tu bandeja (atenderlo enseguida), cuando recibes una llamada telefónica (filtrarla o posponerla), el comportamiento que te sale de manera automática cuando recibes una crítica negativa, o cuando se desvía el tema de la reunión, etc., es la rutina que tienes automatizada.

Es el cambio de esa cadena de reacciones comportamentales lo que te ayudará realmente a superar la procastinación en tu trabajo diario, en el aprendizaje real de nuevas habilidades y comportamientos, y en el desarrollo de nuevos hábitos saludables que te propones cada año.

Así pues, tener un plan de cómo voy a reaccionar a las señales, es la clave. Desarrollar nuevos rituales de reacción, prever qué haré con las señales, reducirlas o posponerlas, hará que finalmente crees rutinas exitosas de los nuevos hábitos que quieres conseguir.

La práctica continuada de los nuevos hábitos crea además improntas en nuestro cerebro que se vuelven cada vez más automáticas, de manera que perseverar en los nuevos hábitos, hace que luego sea cada vez más fácil reaccionar justo como queríamos conseguir o aprender.

La recompensa. La recompensa más poderosa en mantener un hábito sólido en el tiempo es la propia satisfacción, el orgullo, la superación y el estado de felicidad que nos produce estar inmersos en ese hábito. Ahora bien, si estamos hablando de que ahora hay cosas que nos cuestan, pues esta satisfacción, nos va a costar un poco al principio. Por eso, es importante, planificar de antemano, con qué me voy a premiar, conforme logre acercarme a detectar «mis señales», «mis rutinas cómodas», ponga en marcha «nuevas rutinas», etc. Aumentemos la recomopensa conforme sea más difícil nuestro logro. ¡Disfruta con las recompensas, date un capricho!

La creencia. Fundamental. La creencia de que puedes hacerlo, de que puedes aprender, de que puedes superar la procastinación y que puedes desarrollar los hábitos nuevos que quieras. Relacionarte con personas que también están aprendiendo, que quieren superar su procastinación, o que quieren crear nuevos hábitos, nos dará apoyo en momentos de decaimiento.

Visualizar cuál es el comportamiento, tarea, hábito nuevo que queremos desarrollar y «vernos mentalmente» con detalle en la situación futura que queremos crear es un potente impulsor de nuevas acciones. Sentir, con anticipación, las emociones/satisfacción que tendríamos en la nueva situación, provocará ya que cambiemos la emoción que tenemos hacia la tarea o comportamiento, que nos cuesta y que queremos cambiar.

Sugerencia…

¿Qué elemento podrías trabajar y reforzar para fortalecer tus hábitos?

hábitos

¿Quieres que comentemos personalmente tus reflexiones?

Sesión 1. Detecta y evalúa. Coaching Personal.

En esta sesión encontrarás reflexiones prácticas sobre:

  • Tus llamadas de atención
  • Síntomas de sufrimiento gratuito
  • Trampas psicológicas que bloquean tu felicidad
  • Positividad y manejo de emociones negativas
  • Personas que avanzan

Bienvenido a las 4 sesiones de coaching que tengo preparadas para ti.

Indicaciones para aprovechar al máximo las sesiones de coaching:

  1. Este proceso consta de 4 sesiones para optimizar tu desarrollo personal y potenciar tus recursos personales.
  2. En cada sesión tendrás varias lecturas y además varios ejercicios de reflexión.
  3. Ejercicios de reflexión personal. Al final de cada lectura tendrás cuestiones para reflexionar como si estuvieras en una sesión presencial.
  4. Consultas personalizadas.  Al final de cada sesión tendrás un cuestionario de conclusiones. Puedes trabajarlo para ti o enviármelo. Te responderé con mucho gusto para que puedas seguir con tus avances,  siempre y cuando, indiques sobre tus conclusiones, concretamente tu consulta con respecto a esa sesión. Para que sea útil este proceso de 4 sesiones, tú debes haber trabajado previamente. Si tu te implicas yo me implico. Los envíos de las reflexiones en las que no conste una consulta concreta no se responderán.
  5. Además, durante todo el proceso, dispondrás gratuitamente de una sesión de coaching on line o presencial (Sólo Valencia), que puedes utilizar durante o al final del proceso.

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