10 tareas para conseguir resultados en tus objetivos. Estas fueron las cuestiones principales debatidas en el curso que impartí hace unos días. Entre los asistentes contábamos con perfiles tan variados como un operario de producción que buscaba empleo, o un propietario de negocio propio. En el curso teníamos un objetivo común. Entender por qué no estaban consiguiendo los resultados que querían. Los asistentes me contaron que algunos estaban en un momento de bloqueo y no sabían cómo seguir. Otros, por el contrario, estaban muy ilusionados pero las metas que tenían en su cabeza les estaban abrumando y tampoco sabían cómo avanzar.

Y es que es super importante tanto para la valía personal como la profesional, tener el camino claro y los recursos personales necesarios para llegar a la imagen final que se dibuja en la cabeza.

Trabajando con ellos durante tres días conseguimos que cada uno se situara en un punto de partida claro. Además, establecieron detalladamente cuáles eran los pasos a seguir. Y sobre todo, pudieron regular el impacto que les estaba causando, o bien el bloqueo emocional, o bien la saturación mental, que su ilusión les estaba generando.

Pero ¿qué elementos comunes podemos encontrar cuando no se están consiguiendo resultados en las metas profesionales o personales que quieres conseguir?. ¿A qué necesitamos prestar atención?. ¿Hay algunas “tareas para casa” que podamos aprovechar?. Veamos hoy algunas de estas ideas que, al no prestarles atención, puede que te estén impidiendo llegar a dónde quieres. Y por supuesto, llegar bien.

10 tareas para conseguir resultados en tus objetivos

Acompaña la esperanza de estrategia y de un plan de acción definido para conseguir tus sueños. El optimismo sin acción produce sueños intangibles.

Primero ten claro lo que es importante para ti en la vida

Haz un stop. Deja a un lado por un rato lo que has pensado que quieres conseguir. Concéntrate en reflexionar sobre lo que es importante en tu vida. ¿Cuáles serían las 8 prioridades más importantes a nivel personal para ti en este momento de tu vida?. ¿Podrías pensar lo mismo pero a nivel profesional?.

Las prioridades personales y profesionales marcan la guía en el camino a tus metas. Te ayudan a definir claramente “el qué y el cómo” de tu vida personal y profesional. Saber en este momento de tu vida, no antes, ni dentro de diez años. Ahora. ¿Qué es lo más importante para ti?. Define qué prioridades, valores, quieres que estén presentes en tu vida personal y profesional. Evita quedarte con los “debería” o con los objetivos que no tienes. Esto no son prioridades, son metas. Y antes de llegar ahí, es importante saber quiénes somos actualmente.

Sé sincero contigo mismo

Ahora que no nos oye nadie y que esta reflexión es sólo para ti, sé sincero. ¿Cuánto estás de satisfecho con las prioridades que has marcado anteriormente?. De 1-10 ¿cuánto estás invirtiendo en esas prioridades que definen tu momento actual?.

Permítete reflexionar sobre cuál es la foto actual de vida personal y profesional.

  • ¿Cómo empiezas y acabas tus días habitualmente?
  • ¿En qué estás invirtiendo tu tiempo?
  • ¿Qué te está sirviendo y qué no?
  • Piensa. ¿Qué te quita el sueño?
  • ¿Cuánto has intentado lo que quieres conseguir
  • ¿Qué estás evitando?
  • Y además revisa. ¿Qué te está impidiendo conseguir lo que quieres?
  • ¿A qué estás dispuesto a renunciar?
  • ¿Qué estás dispuesto a cambiar?

Haz acopio de tu “maleta de recursos personales”

En tercer lugar. Ahora que ya has sido sincero contigo mismo, revisa tus “herramientas mentales y emocionales”. Has llegado hasta este momento de tu vida con esfuerzo y tesón. Seguro que has tenido momentos difíciles y momentos en los que has sido tremendamente feliz. En ambos casos has desarrollado una serie de recursos mentales y emocionales que te han hecho crecer. ¿Cuáles son?. Reflexiona, busca en ti mismo. Para resolver posibles momentos de bloqueo, recupera tus estrategias emocionales de mayor éxito.

¿Qué es lo que mejor te ha funcionado anteriormente para…?

  • Sentirte mejor
  • Ponerte en marcha
  • Conseguir cambio
  • Sentirte bien contigo mismo
  • Dejar de procrastinar
  • Lanzarte
  • Aprender
  • Avanzar
  • Sentirte orgulloso
  • Organizarte
  • Coger impulso
  • No decaer

Tus prioridades, tu sinceridad y tus mejores fortalezas potenciarán los resultados de tus objetivos

Revisa si tus objetivos están alineados con tus prioridades personales y profesionales

Es muy frecuente pasar por alto, que en ocasiones tienes un objetivo en la cabeza pero que no parece estar muy alineado con tus prioridades personales y profesionales. Esto causará bloqueo y malestar emocional.

Por un lado, tienes ese objetivo en la cabeza, pero por otro, no te has dado cuenta que entra en conflicto con tus prioridades en este momento de tu vida. ¿Qué te parece si lo revisas?. Ten escrito a un lado tus prioridades personales y profesionales y al otro lado tus objetivos. ¿Persiguen o te permiten mantener esas prioridades?. En caso de que no, ¿podrías ajustar el objetivo?. ¿Valdría la pena posponerlo, abandonarlo o repensarlo para otro momento?.

Define claramente qué quieres conseguir, cómo y cuando

Esta es sin duda una de las recomendaciones más conocidas, pero que sigue en muchas ocasiones sin estar bien planteada. Conseguir empleo, liderar mejor, sentirte mejor, etc., pueden ser ideas que tienes en la cabeza. No obstante, le falta definición.

¿Qué empleo quieres conseguir, en qué tipo de empresa y en qué plazo?

¿En qué situaciones quieres liderar mejor?. ¿Qué significa liderar mejor para ti?. ¿En qué plazo quieres conseguir resolver mejor qué situaciones de liderazgo?.

¿Qué emoción exactamente quieres recuperar, para qué y cuando quieres poder reactivar esa emoción?.

Concreta bien tus objetivos. Facilitan enormemente el plan de acción y en consecuencia, es más fácil su consecución.

Dibuja además la visión final. ¿Qué estaría viendo de ti dentro de x tiempo cuando hayas llegado a dónde quieres?. Recuerda comprobar que tus objetivos no están definidos desde un planteamiento negativo: “no quiero ser así”, “no quiero ser dependiente económicamente” o “no quiero ser ignorado por mis colaboradores”.

Decirle al cerebro que consiga algo negativo es cuanto menos disonante. El cerebro y las emociones necesitan de una visión positiva que te inspire y te de ideas.

Presta atención activa a tus miedos

Otro aspecto muy frecuente en la dificultad para conseguir los objetivos, es prestar atención pasiva a los miedos que anticipas. Sabes que algo te preocupa, que temes su ocurrencia, pero lo único que consigues es entrar en un “bucle paralizante”. Acabas comparándote con otros y con un éxito que crees que no podrás conseguir. Consecuentemente, te valoras a ti mismo como inferior a otras personas, y terminas por creer que no eres suficientemente válido para ese objetivo que habías pensado.

Cuando pasas días, semanas, años dándole vueltas a tus miedos, les prestas atención pasiva. Y nada más lejos de la realidad que necesitan tus miedos. Ya que se multiplican las emociones negativas.

Recuerda que los miedos producen una señal de alarma emocional para avisarte de que necesitas más recursos de los habituales para resolver determinadas situaciones. Préstales una atención activa. Conviértelos en nuevos objetivos y realiza un plan de acción mental, emocional y conductual para resolverlos.

Revisa si tus hábitos de vida te permiten asumir los nuevos objetivos

Antes de asumir nuevos objetivos, revisa si tu “foto actual de vida” está siendo coherente con las prioridades que has identificado anteriormente. Nada causa mayor estrés y desmotivación que tratar de conseguir objetivos para los que no has hecho un hueco en tu vida. Si tu vida está centrada en la multitarea, en los compromisos con otros, en el “no tengo tiempo”, en el “no controlo nada”, tus objetivos no tienen lugar en tu camino. Te desmotivarás constantemente pensando cómo podría ser y no es.

Estar dispuesto a ser coherente con lo que quieres, reservando un espacio de tiempo, esfuerzo y energía es crucial. Posiblemente, necesites hacer algunos cambios o cambiar de orden algunas prioridades. ¿Estás dispuesto a renunciar a algo?. ¿Qué estás dispuesto a darte para conseguir estos nuevos objetivos?. ¿Tiempo, energía, dinero, esfuerzo, compromiso?.

Reflexiona sobre los hábitos que muestras en tu día a día. Puede que estén impidiendo que consigas tus objetivos

Haz un plan de acción por escrito

Tener en la cabeza constantemente un objetivo, además de los miedos y de los posibles obstáculos, junto con todas las preocupaciones y responsabilidades diarias puede ser agotador. Respira, no necesitas tenerlo presente como una niebla en tu cabeza. Sácalo. Escríbelo. Ordena todos los pasos necesarios para conseguir tu objetivo. Incluye los obstáculos y cómo los resolverás.

Una de las principales dificultades por las que veo que la gente dilata en el tiempo sus objetivos o simplemente no los consigue, es porque no tiene claro día a día cual es el siguiente paso que necesita poner en marcha.

Desmenuza tan detalladamente tu objetivo que tengas claro qué nuevo paso, qué nueva acción te corresponde hacer cada día para acercarte a tu objetivo. Anticipa todos los pasos necesarios. Ten en cuenta por adelantado, con qué obstáculos intuyes que te encontrarás. Planifica entonces qué harás y cómo lo resolverás.

Ten en mente la imagen final que quieres conseguir. Cómo te sentirás, que estarás haciendo cuando llegues, qué posibilidades se te abrirán, qué podrás aportar, etc. Y más aún, ten presente cada paso. Pon el foco de atención y de “ocupación mental” no “pre-ocupación”, en cómo harás cada paso. Sé consciente de lo que cambias, lo que consigues y lo que aprendes. Y disfruta de cada paso. Evita hacer de tu meta un camino estresado en el que no disfrutes.

Usa herramientas visuales

Parece que no importa, pero sí.  Aclararse la mente con herramientas visuales como gráficos, esquemas, y mapas mentales es tremendamente clarificador. “ A mano o a máquina”. Como quieras :-). Me refiero, dibuja, coge lápiz y papel y diseña tu plan. O bien, utiliza las innumerables herramientas visuales e informáticas que tienes a tu disposición hoy en día. Usa mapas mentales, recordatorios de tareas, calendarios, gestores de proyectos. Hay un sinfín de herramientas que facilitan la clarificación visual de nuestro objetivo e incrementan las posibilidades de tener mejores ideas.

Actualmente uso varias de estas herramientas e impiden que me agote mentalmente teniéndolo todo en la cabeza. Me facilitan un camino claro de actuación, y me permiten poner mi energía en lo verdaderamente importante “el qué, el cómo, el cuando y posibles alternativas”. ¿Quieres probarlas?.

Presta atención a tus necesidades mentales, emocionales y físicas durante el proceso

Para garantizar que vas a disfrutar de estos nuevos caminos que van a abrir tus nuevos objetivos, reserva un espacio de tiempo para escucharte. Escucha tu mente, tus emociones y tu cuerpo. ¿Qué necesitan?.

Tu cuerpo y tu mente son más sabios de lo que crees. Y más allá, de generarnos algunas trampas, tienen la clave para resolver el enigma de por qué no estas consiguiendo tus objetivos.

Sé flexible con tu plan. Tu eres el pilar que necesita estar más fuerte para conseguir tus objetivos. Adapta tu plan a tus necesidades y no te atormentes por flexibilizarlo. Recuerda que el criterio es disfrutar del proceso y de los pequeños avances tanto como de la meta final. Sin ti, el plan de acción no se realizará.

Conclusión

Para conseguir resultados en tus metas, necesitas darte permiso si quieres, para revisar algunas tareas importantes:

  • Primero ten claro lo que es importante para ti en la vida.
  • Sé sincero contigo mismo.
  • Haz acopio de tu “maleta de recursos personales”.
  • Revisa si tus objetivos están alineados con tus prioridades personales y profesionales.
  • Define claramente qué quieres conseguir, cómo y cuando.
  • Presta atención activa a tus miedos.
  • Revisa si tus hábitos de vida te permiten asumir los nuevos objetivos.
  • Haz un plan de acción por escrito.
  • Usa herramientas visuales.
  • Presta atención a tus necesidades mentales, emocionales y físicas durante el proceso.
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