Cómo organizar tu mente y sentirte mejor

Cómo organizar tu mente y sentirte mejor ¿te lo has planteado en alguna ocasión?. Es muy probable que al volver después de vacaciones o ya cuando llevas un tiempo reincorporado a tus quehaceres diarios, vuelvan a surgir un montón de pensamientos como por ejemplo:

  • preocupaciones recurrentes
  • situaciones difíciles que resolver
  • cambios que afrontar
  • emociones que estás evitando
  • retos que estaría bien conseguir pero que no te acabas de animar y poner en marcha
  • decisiones pendientes que pospones una y otra vez

¿Te suena alguno de estos pensamientos? ¿Tu mente se está volviendo hiperactiva?

Seguramente entonces tengas también alguno de estos síntomas:

  •  Tu mente está siempre activa pensado
  • A veces, te cansas de tanto pensar
  • Tienes la sensación de que si dejas de pensar en ello, es que no estás siendo responsable
  • compartes tus pensamientos con otras personas para seguir con el flujo de razonamiento y sigues sin salir de ese punto
  • cada vez que piensas en ello te sientes mal, con lo que aumentan las preocupaciones y aumenta tu malestar
  • te sientes bloqueado y estresado
  • vives el día a día a medias, porque sigues pensando mientras trabajas, hablas con alguien, haces la compra…

Bien, nuevamente tu mente y tus emociones funcionan muy bien, como hemos dicho en otras ocasiones. Tus emociones te están avisando de que las estrategias que estás poniendo en marcha no te están sirviendo. Necesitas enfocarlo de manera diferente, tomarte las cosas de otra forma o aprender nuevas formas de lidiar con tu mente hiperactiva pero poco productiva y tranquilizadora.

La pregunta es ¿estás preparado y dispuesto ya a hacer algo diferente o al menos a organizar tu mente un poco?

Lectura recomendada: 7 estrategias que utilizas para no sentirte bien

Cómo organizar tu mente y sentirte mejor

Vamos a ver algunas ideas que te pueden servir. Ya sabes que de ti depende. Puedes leerlas sólo o empezar a practicar alguna 😉

Aumenta tu consciencia en el momento presente

organizar tu mente 2

Haz un trato contigo mismo, accede a darte permiso (si no es muy urgente tu decisión) para poner tu mente en orden en un proceso de varios días. Organizar tu mente y sentirte mejor, saliendo de la hiperactividad emocional y mental en la que te has sumergido, requiere de un poco de paciencia y procedimiento.

Dedícate al menos un día (si puedes una semana sería genial) a practicar lo que conocemos como mindfulness, y sobre lo que seguro que has leído algo. Ninguna buena solución ni aprendizaje se da bajo agotamiento mental y estrés. Así que primero vamos a redirigir tu capacidad de prestar atención a las cosas. No te preocupes, que dejar de pensar, por un día o varios, ese tema que te preocupa, no te va a hacer menos responsable (normalmente hay pocas cosas urgentes, además llevas ya mucho tiempo invertido pensando).

Estar de cuerpo y mente presente en el día a día, regula tu estado emocional, por ello antes de abordar los temas pendientes, nos centraremos en tu nivel emocional y bienestar.

Revisa este pequeño plan de activación de consciencia:
  • Disfruta de las comidas del día. Cuando desayunes, desayuna. Cuando comas o cenes, haz lo propio. Saborea los alimentos o disfruta de una conversación compartida y tranquila. Evita distracciones como el móvil, la TV, etc…
  • Disfruta de tus pequeños momentos del día, la ducha, el paseo en coche o andando a la oficina…No son tiempos muertos que hay que pasar para llegar al punto siguiente, son tus momentos, concéntrate solo en lo que haces en ese momento. A veces vivimos en el momento siguiente de forma continua, perdiéndonos el momento presente y el siguiente, porque en el siguiente, estaremos pensando en el que viene luego. Esto no es bueno.
  • Evitar asumir la multitarea sea en casa o en el trabajo. Hay tiempo para todo. Y el tiempo será de mayor calidad y emoción si te centras en el momento presente. Lo que te hará sentirte mejor.
  • Presta atención durante el día a tu respiración. Si  no es de tu agrado, para unos segundos, regúlala y sigue de nuevo desde ese punto. Si vuelves a descubrir que te aceleras, repite el proceso.
  • Disfruta de todos los sentidos: vista, oído, gusto, olfato y tacto. Son vías de comunicación y de bienestar.
  • Si tu mente se distrae y se vuelve hiperactiva de nuevo, apunta en un papel en dos minutos lo que tienes pendiente, déjalo para retomarlo más tarde, vuelve a respirar y concéntrate de nuevo.
Tus valores y prioridades son tus criterios de decisión

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Desde la tranquilidad y la consciencia que hayas podido reactivar con el paso anterior, tómate unos minutos para reflexionar por escrito sobre tus valores y prioridades en la vida. Los valores son las guías de lo que más nos importa en la vida. Tenlos presente y apúntalos. Escribe:

  • cuáles son tus valores personales
  • qué valores tienes a nivel profesional
  • qué valores normalmente guían tus relaciones sociales
  • qué valores personales están presentes a nivel familiar

Recuerda para hacer este ejercicio, que son los valores que actualmente tienes, no los que te gustaría tener, o los que «deberías tener».

Lectura recomendada: ¿Dónde vas sin unos valores claros?

Clasifica tus problemas / retos

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Una vez realizados los dos pasos anteriores, vamos desde la tranquilidad y la consciencia una vez más a reorganizar lo que te preocupa. Comprométete a clasificar tus problemas / retos.

Algo prioritario en esta técnica, es empezar a quitar el concepto de problema y cambiarlo por el de reto. De esta forma es más fácil asumir la responsabilidad y la solución de aquello que queremos superar y nos va a suponer satisfacción personal.

Tendemos a ver como problema (es más difícil y menos susceptible de ser abordado): «esta persona es insoportable», «no puedo llegar al plazo que me han marcado», «mi equipo no consigue resultados», etc.

Consideraremos mejor como reto (es más asumible y puedo actuar sobre ello): «necesitaría saber responder a esta persona», «quiero organizarme y priorizar», «cómo puedo ayudar para que mi equipo tenga éxito en las conversaciones de venta»

La técnica que convendría utilizar en este punto es la «técnica de los cubos» (Kris V Plachy). Esta técnica nos ayuda a clasificar y agrupar los retos pendientes o preocupantes según el criterio que elijamos.

  • Dibuja o incluso hazte con unos cubos (de colores si es posible)
  • Escribe, cada uno de los retos que quieres abordar en un post´it
  • Teniendo en cuenta los retos que has escrito, ponle un nombre a cada cubo de manera que refleje el criterio que consideres más adecuado
  • Clasifica cada reto en un cubo distinto
  • Ahora ordena los cubos por prioridad de acción

Te añado algunas reflexiones, una vez los hayas clasificado:

  • Revisa nuevamente los retos de cada cubo y comprueba en qué medida son coherentes con los valores y prioridades vitales
  • Si responden los retos a tus valores, perfecto, adelante
  • Si crees que no tienen mucho sentido, valora si es un reto que quieres mantener y analiza por qué te preocupaba…
Plan de Acción

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¡Ahora sí! manos a la obra. Felicítate por el trabajo que has hecho hasta ahora y haz tu plan de acción.

Organiza tu plan:

  • Fases
  • Acciones
  • Fortalezas tuyas que puedes aprovechar
  • Aprendizajes necesarios
  • Apoyos con los que puedes contar
  • Ayuda que puedes solicitar
  • Plazo final
  • Plazos de seguimiento

¡Y disfruta!

Espero que este pequeño proceso para organizar tu mente y sentirte mejor, cumpla su propósito.

¿Qué has aprendido en el proceso?

¿De qué te has dado cuenta haciendo los ejercicios?

¿En qué necesitas seguir invirtiendo para sentirte mejor?

Si valoras que te puede venir bien una conversación que pueda ayudarte, ¡estoy a tu disposición!

Gracias por tu implicación 🙂

Cita previa

Cómo prevenir tu desgaste emocional

El desgaste emocional, es uno de los síntomas silenciosos, y peligrosos psicológicamente, con los que convivimos sin darnos cuenta durante todo el año. Todas nuestras actividades y decisiones diarias consumen mucha energía emocional, además de tiempo. Energía emocional que es clave para nuestro desempeño profesional y para nuestro bienestar emocional.

Necesitamos para vivir, el nivel y calidad de energía adecuada a las situaciones que elegimos vivir.

Es muy esclarecedor, cuando ayudas a alguien a ser consciente de a qué dedica el tiempo y las energías al cabo del día, en una semana, o en un periodo de un mes o de un año. Sorprendentemente, las personas suelen darse cuenta de que invierten demasiada energía, además de tiempo en alguno de estos ejemplos:

  • pensar algo, dándole continuas vueltas
  • sentirse mal en situaciones de crítica
  • analizar cómo es posible que determinadas personas se comporten de una forma u otra
  • pensar en lo que otros les recomiendan que tienen que hacer
  • en sentimientos de culpa
  • quejarse de situaciones difíciles
  • pensar en todas las cosas que «tienes que hacer»
  • en como evitar emociones, personas o situaciones
  • remordimientos
  • inseguridades sobre uno mismo

¿Dónde se van tus energías en tus pensamientos, en tus emociones o en tus comportamientos? Invertir energía en aquello que no te enriquece, que no te aporta, que no responde a tus prioridades vitales o profesionales, que no resuelve, que no nos hace sentir mejor y que no es elegido, suele generar agotamiento y desgaste emocional.

registro energía emocional

¿Por qué llegamos al punto de desgaste emocional?

Sería importante, como seguro que has hecho en periodos de fines de semana, vacaciones, etc, aprovechar para reponer energías y descansar. Ahora bien el problema es que, cuando volvemos a las obligaciones y compromisos diarios, seguimos afrontando nuestras vivencias de la misma forma, con lo que, es fácil caer de nuevo en el desgaste emocional.

Analicemos, ¿por qué nos desgastamos, por qué acabamos agotados al final de la semana, o incluso parece que llevamos una larga temporada «cansados»?. Es importante hacer tu propio análisis, pero es posible que descubras alguno de estos motivos:

  • no eres consciente de tus niveles de energía en cada momento del día, no los eliges y no los distribuyes
  • no sueles poner límites a los compromisos diarios
  • priorizas las decisiones y necesidades de los demás sobre las tuyas
  • viviste una situación traumática y has entrado en una espiral de preocupación o de emociones negativas de las que no sales
  • ha habido un cambio en tu vida y, no lo reconoces en público, pero te resistes  y te está agotando
  • te dejas llevar por la inercia de los acontecimientos de tu vida
  • llevas mucho tiempo con agotamiento emocional y has desistido
¡Atención! ¿sabes qué consecuencias está teniendo para ti y tu entorno?
  • Dependencia emocional de personas y situaciones
  • Has dado permiso para que otros definan tu valor personal y/o profesional
  • Evitas afrontar el problema real
  • Te sitúas en posición de «víctima» de personas y circunstancias
  • Aumenta tu sensibilidad emocional y pasas de comportamientos «pasivos» (no haces ni dices nada) a comportamientos «agresivos» (reaccionas de manera desproporcionada)
  • Pierdes la visión global de tu propósito profesional y personal en la vida
  • Te rindes continuamente en cada meta que te propones
  • Se apoderado de ti la «Indefensión Aprendida» (has aprendido inconscientemente que no puedes hacer nada para sentirte mejor, la vida es así)
  • Has hiperactivado tu Locus de Control Externo: consideras que cómo te sientes y en qué inviertes tu energía y tu tiempo no depende de ti
  • No acabas las cosas que empiezas por que «te cansas» por el camino, sobre todo sino consigues resultados rápidos
  • En las cosas que realmente te importan o te gustan llegas agotado
  • Tus relaciones personales y profesionales se resienten

Lectura recomendada: No esperes a tu propia crisis personal o profesional

Lectura recomendada: Cómo afrontarás tus objetivos personales y profesionales

Cómo prevenir tu desgaste emocional

Bien, lo que te planteo es que seas protagonista, porque se puede. Las personas «mentalmente fuertes» tienden a tener unos hábitos mentales y emocionales que les permiten vivir mejor y disfrutar más. Prevenir el desgaste emocional, no «regalar» tu energía en aquello que no te aporta, elegir conscientemente en qué vas a invertir tu tiempo y la intensidad de tus vivencias, es uno de esos hábitos. Como tal puede aprenderse.

La ventaja es que te ayudará a evitar el agotamiento y desgaste emocional. Como decíamos, si ya estás agotado, toca descasar y recargar pilas, pero no vuelvas al día a día, de la misma forma que llegaste al punto de cansancio.

Trata de poner en práctica las máximas acciones posibles para gestionar tu energía. 6 ideas:
  1. Observa tres veces al día (si lo haces durante una semana mejor) cómo estás de energía ¿te estás agotando? ¿es esa la energía que querías invertir en ese momento?
  2. Analiza los resultados de tu energía, ¿son los que querías? ¿te hacen sentir satisfecho contigo mismo?
  3. Identifica personas o situaciones que «te están robando la energía» y pregúntate por qué
  4. Identifica en qué te agotas diariamente, ¿en pensamientos negativos o poco productivos? ¿en emociones negativas? ¿en tus comportamientos?
  5. Identifica que es lo más importante para ti, ¿en qué realmente quieres invertir tu energía diaria? ¿Estás invirtiendo en ello? ¿Quieres hacer algún cambio para solucionarlo? ¿Qué decisiones puedes tomar?
  6. Crea tus propios límites que protejan las personas, situaciones, emociones, pensamientos y acciones en los que quieres invertir tu tiempo y energía.
4 ideas más:
  1. Haz un pequeño ejercicio de flexibilidad mental, y trata de dialogar internamente contigo de forma que asumas la responsabilidad, quiero, no quiero, esto me gusta o no, estoy juzgando por eso me enfado, la situación que viví fue difícil pero ahora voy a…, voy a tomarme un descanso para disponer de mi mejor energía para…. Evita un diálogo interno de «victimismo», esta persona me altera, esta situación me tiene que afectar, si me siento mal es que esta situación o persona es mala, no puedo superarlo, etc.
  2. Piensa antes de actuar o tomar decisiones precipitadamente, pide tiempo si es necesario, y comprueba qué respuesta o reacción está más acorde con tus prioridades y límites
  3. Invierte en decisiones y alternativas diferentes a las que solías elegir y qué realmente son mejor para ti, no para otros, para ti
  4. Planifica con antelación que energía quieres invertir en las situaciones que vivirás al día siguiente y cómo vas a salvaguardarla

plan desgaste emocional

Pequeños trucos para redistribuir y resetear tu energía en el día a día:
  • En momentos de estrés o de incomodidad emocional, ralentiza el tiempo. Unos minutos aprovechados adecuadamente hacen maravillas. Concéntrate en 3-5 minutos en bajar la velocidad de tus pensamientos, la intensidad de tus emociones o de tus acciones.
  • Cambia tu enfoque. Si no estuvieras agotado, ¿cómo verías esta situación o persona? ¿cómo podrías actuar a partir de esa idea ahora mismo?
  • Incluye «actividades vitales»: beber agua, tomarte unos minutos para una bebida refrescante o relajante, llamar a alguien que te haga sentir bien sin hablar del tema que te agota, lee a alguien al que admires o que te «cargue las pilas», da un paseo de 5 minutos, etc.
  • Céntrate por un momento en los hechos no en las «películas mentales de futuro» que estás creando en tu mente
  • Prueba a sonreir aunque no tengas demasiadas ganas. Hay personas que pensamos que de vez en cuando hay que ser egoístas con las sonrisas. A veces, dar una sonrisa, te permite recibir una carga emocional positiva impresionante.
  • Planifica en qué no quieres invertir energía inútil esta semana, o hasta dónde quieres invertir energía en determinado tema, situación o persona.

prevenir mejor que curar

Tú decides. Creo que es mejor prevenir que curar.
Esta vez puedes actuar con antelación. ¿te cuidarás?
¿Cuál es tu conclusión?
¿Tienes tu plan de prevención de desgaste emocional?

 

Cómo dejar de ser emocionalmente dependiente

Ser emocionalmente dependiente genera inestabilidad y sufrimiento a las partes implicadas.  La dependencia emocional genera un estado utópico de continua y ansiosa búsqueda de la aceptación de los demás. Racionalmente, reconocemos este hecho pero puede más el «enganche» a la aceptación de los demás.

Reconocerlo ya es un paso. Como siempre en problemas psicológicos necesitamos un paso más. Ser emocionalmente activos y  responsables de nuestras emociones.

Saber que es lo que hay detrás de la dependencia emocional es importante. Comprender qué no nos ayuda y qué genera un círculo de protección falso es determinante para su superación.

¿Qué síntomas podemos identificar para saber que uno mismo u otra persona es emocionalmente dependiente?

emocionalmente-dependiente

Cómo dejar de ser emocionalmente dependiente

Comprender los motivos de la dependencia emocional
  • Baja autoestima. Se atribuye a menudo tener una buena autoestima con la cantidad de reconocimiento y aceptación que se recibe de los demás. Nada más lejos de la realidad. Una autoestima sana implica el hábito consciente de reconocerse a uno mismo el valor que tiene independientemente de la opinión de los demás.
  • Miedo. Miedo al rechazo, al abandono o a la crítica. Cuando uno se envía a sí mismo mensajes del tipo «si puedo hacer feliz a todo el mundo, me sentiré bien» o «no quiero llevarle la contraria porque no quiero que se enfade» o «sino te hago feliz no me aceptarás» está escondiendo miedo. En este diálogo interno se intenta por todos los medios evitar afrontar situaciones de conflicto a las que se le ha dado el valor de: evito conflictos = los demás me aceptan = me siento bien = tengo buena autoestima = estoy tranquilo. Esta cadena de significados asociados nos sitúa en una posición de dependencia absoluta de los demás.
  • Comportamiento aprendido. Sí el comportamiento se aprende, es la base de la creación de hábitos. Lo que ocurre es que en ocasiones, hemos aprendido «malos hábitos» sin darnos cuenta. O incluso, son hábitos que nos han servido en determinadas etapas de nuestra vida, o con determinadas personas, que nos han puesto fácil mantener nuestra dependencia emocional.

Lectura recomendada: ¿te llevas bien contigo mismo?

¿En qué entornos se da la dependencia emocional?

En cualquier ámbito: personal, familiar, social y laboral. La persona que sufre de dependencia emocional lleva esta forma de actuar a cualquiera de sus ámbitos vitales. Puede ser que en algunas personas, la dependencia, sea más determinante o visible, en un área que en otra. Por lo general, al ser una forma habitual de resolver situaciones y de «mal alimentar» la autoestima, la persona pone en marcha estos hábitos aprendidos en cualquier área de su vida.

Estos hábitos se mantendrán siempre que la otra parte se «aproveche» de este comportamiento. Así, encontraremos estilos de liderazgo, en el trabajo, que fomentan esta dependencia emocional. o también, relaciones personales que se sostienen debido a este «juego emocional».

Entender qué te pierdes siendo emocionalmente dependiente
  • Protagonismo no saludable. Otra de las creencias que se asume en la dependencia emocional es la idea de que si uno está pendiente de que todo el mundo se sienta bien, estará siendo buena persona, incluso generoso. En este punto se corre el peligro de justo lo contrario de lo que queremos. Estando tan pendientes de los demás y de su aprobación, lo que se genera es un continuo «mírame que bueno soy y lo que estoy haciendo por ti». Con lo que la generosidad o bondad hacia los demás se pierde. Se sustituye por una posición de excesivo protagonismo. Finalmente, como los demás no pueden, ni deben, estar totalmente pendientes de uno mismo, se genera resentimiento, porque » con lo que yo hago por ti, y así me lo pagas». Te pierdes la oportunidad de compartir con los demás tu propio respeto.
  • Ser víctima emocional. Cuando te pones en posición de víctima, sencillamente luchas lo indecible para no herir los sentimientos de los demás. ¿ Y los tuyos?. No hay ninguna garantía, ni siquiera aplicando las mejores técnicas psicológicas, de no herir a nadie. Aplicar técnicas psicológicas, como la asertividad, por ejemplo, te ayudará a cuidar de ti como mínimo. Sentirte satisfecho con el hecho de que has cuidado a ambas partes. También te ayudará a aumentar las posibilidades de que la otra persona pueda entrar en una conversación de iguales, pero nada más. No hay garantías de que sin herir a nadie, los demás te van a aceptar incondicionalmente. Evita perderte tú en las relaciones con los demás.
Eres tan importante como lo son los demás
  • No contar contigo. Uno de las mejores sensaciones que puede tener alguien es poder actuar de acuerdo a sus valores. Este enfoque personal permite estar en equilibrio con uno mismo. Tus valores son tan válidos como los de los demás. Ahora bien, cuando actúas poniendo el foco en las prioridades y satisfacción de los demás, dejas de actuar de acuerdo a tus propios valores. Pierdes la oportunidad de saber que está bien para ti y qué no lo está. Tus criterios son cada vez unos distintos, dependiendo de la persona a la que tratas de complacer. Y esto genera estrés y un desgaste emocional considerado.

Lectura recomendada: 7 estrategias que utilizas para no sentirte bien

Lectura recomendada: Cómo prevenir tu desgaste emocional

Cómo empezar a ser responsable de tus emociones

Por dónde empezar a trabajar la dependencia emocional:

  • Elige a quién quieres realmente complacer. No a todo el mundo, sé selectivo.
  • Asume que complacer a todo el mundo es una pérdida de tiempo y energía.
  • Si sabes que debajo de tu dependencia emocional hay una autoestima muy baja que te está afectando, con intensidad o durante mucho tiempo, pide ayuda profesional.
  • Valora que cuando estás tratando de complacer a todo el mundo, es posible que tengas más oportunidades de que alguien te manipule o se aproveche.
  • Las emociones negativas de los demás, igual que las tuyas, son válidas, no son para siempre, y ayudan a madurar personalmente. Evita eliminar ese aprendizaje a ti o a otros.
  • Es imposible contentar a todo el mundo. Necesitas ser valiente y crear tus propios criterios, a la vez que admites sugerencias útiles para superarte. Aprende.
  • Invierte energías en ti y en descubrir tus valores.
  • Tómate tiempo para tus decisiones. Tanto si la respuesta es sí como si es no, mereces elegirla.
  • Crea un diálogo interno saludable que te permita encontrar respuestas a ¿es lo que quieres?
  • Aprende asertividad
  • Asume otras formas de fortalecerte emocionalmente.
  • Reconoce tu valía independientemente de la opinión de los demás. Algunos lo valorarán otros no.
  • Dedica tiempo a tus metas, no tanto a las de los demás.
  • Aprende técnicas de relajación.
  • Crea relaciones saludables en las que ambas partes tengan la misma importancia.
  • Sé responsable y toma decisiones sobre tus emociones positivas y negativas.

Lectura recomendada: ¿Cómo crear relaciones saludables?

¿Ya has descubierto si eres emocionalmente dependiente?
¿Has identificado los motivos?
Elige un objetivo por dónde empezar
¡Disfruta de ti! te sentirás mejor.
Sorprendentemente las personas saludables y auténticas te valorarán más.

 

6 reflexiones personales para gestionar emociones

¡Sí! Es el momento de tomarte un respiro para hablar con tus emociones. Hoy te selecciono las 6 mejores recomendaciones de mi blog que más visitas han recibido.

No te lo dejes, para otro momento. Gestionar emociones es de lo más importante para alimentar tu equilibrio personal y felicidad. La inteligencia emocional te dará las herramientas para tener todo la energía necesaria para empezar el nuevo año. Encontrarás en estos artículos:

  • Qué hacer para prevenir tu desgaste emocional en tus próximos objetivos
  • Técnicas para organizar tu mente y sentirte mejor
  • Cómo resolver las situaciones en las que te relacionas con personas tóxicas
  • ¿Quieres quitarte el «no puedo» de la cabeza?
  • Identifica si estás evitando emociones
  • Reflexión sobre tu reacción a las críticas

Espero que pueda serte de ayuda. 

6 reflexiones personales para gestionar emociones

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    Cómo blindarte contra las personas tóxicas, quizá se esté convirtiendo en un objetivo para ti últimamente. Es posible que estés inmerso/a en algunas relaciones familiares, laborales o personales que se pueden describir con alguno de estos indicadores: Determinada persona inunda continuamente tus pensamientos, comportamientos, emociones y acciones Sientes a la otra persona como una amenaza a tu bienestar emocional Estás perdiendo tu propia confianza como consecuencia de la interacción que tienes con esta persona tóxica No sientes respeto en la relación Te estás ignorando casi por completo Te sientes bajo el control de la otra persona Analizas con cuidado tus acciones para no "despertar a la bestia" Estás en una situación emocional tal, que piensas al final, que todo es culpa tuya Esta relación te está afectando, física y psicológicamente Si alguno o varios de estos indicadores describe tu actual relación con alguna persona, es importante que cuando tengas un…
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    "No puedo". Es una idea repetitiva, constante y fija en nuestras mentes que parece guiar las decisiones de nuestra vida personal, profesional, social y familiar. El otro día estaba trabajando en una clase de hábitos de estudio para opositores, y analizábamos cómo podíamos facilitar nuestro entorno de estudio y minimizar las interrupciones. Fue muy rápido, enseguida obtuve muchos "es que no puedo porque....". Como ejemplo, una persona ponía como excusa, para no poder minimizar las interrupciones, que vivía con su familia y eran muchos, con lo que era "imposible" que alguien no la interrumpiera de vez en cuando. Ella era consciente de que esto afectaba a su concentración. Comunicar y pedir a tu entorno que te ayude en tu objetivo, nos ayuda a estar completamente centrados y orientarnos al éxito. Ahora bien, si como en este caso, buscamos una justificación que nos proteja del éxito y un muro "más o menos real"…
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¡No te lo pienses y reserva tu cita para invertir en tus emociones!

Salud psicológica: Alerta para empresas saludables

La salud psicológica de todos nosotros es fundamental para nuestra vida personal, y como no, para nuestro desempeño en los puestos de trabajo. Nada nuevo que seguro no sepáis o en algún caso hayáis experimentado.

Nuestro grado de salud psicológica afecta a nuestro desempeño, y nuestro desempeño y condiciones de trabajo en las empresas, afecta a nuestra salud psicológica. Numerosas investigaciones en el ámbito de prevención y riesgos psicosociales se ocupan de este último punto.

Ahora bien, hoy me gustaría poner especial énfasis en que personas y empresas estemos alerta en el primer caso. En los últimos meses estoy trabajando con varios casos, en los que la salud psicológica de las personas es clave. La salud psicológica está realmente impidiendo, que algunos profesionales puedan aportar todo su potencial en el desempeño de su trabajo.

Salud psicológica: alerta para empresas saludables

¿Por qué lo señalo como importante? Habitualmente dificultades en alcanzar un buen desempeño en el trabajo pueden solucionarse con formación o entrenamiento en competencias transversales. Por ejemplo, adquirir técnicas de comunicación, trabajo en equipo o liderazgo favorecerá un mayor impacto de nuestro desempeño. Ahora bien, en algunos casos, estas mismas dificultades no únicamente se resolverán con procesos de formación o coaching. Hay antes otro elemento más importante, al que prestar atención.  Es la base para que la persona pueda aprender y desarrollar todo su potencial personal o profesional. Es la salud psicológica de estas personas.

Vamos a dar por sentado que nuestro entorno de trabajo tiene unas aceptables condiciones psicosociales. Nos centraremos en los casos en que las personas necesitan primero invertir en sí mismos.

¿Por qué aún teniendo un buen entorno psicosocial surgen estos casos?. Porque la persona puede arrastrar una historia personal en la que algo no quedó resuelto a nivel emocional o cognitivo. Es posible que hasta el momento haya podido combinar un desempeño más o menos aceptable con problemas personales no resueltos. Ahora bien, el problema surge, cuando las demandas del puesto cambian. Puede ser que nos promocionen a otro puesto de mayor responsabilidad. O incluso que el nivel de dificultad o el tipo de logros a conseguir se hagan más ambiciosos. Llega un momento en que la persona ya no puede seguir igual que antes, con los mismos recursos personales. Necesita primero potenciar su salud psicológica.

Señales de alerta en salud psicológica

Empieza a ser frecuente encontrarme casos en los que se empieza a trabajar en un proceso de coaching, de equipo o individual y detectas que llegas a un aparente tope. Detectas que hay un punto en el que no puedes potenciar los avances de una de las personas que pertenecen al equipo. O bien de esa persona que ha acordado con la empresa participar en un proceso de coaching individual. Es un tope al que las herramientas de coaching únicamente no pueden acceder. Es cuando te paras, analizas y planteas que es necesario abordar lo que ocurre desde la psicología y el desarrollo personal.

En todos estos casos, lo planteas al participante. Compruebas su visión. Por supuesto, previo permiso del mismo, planteas a la empresa que es necesario un cambio temporal de enfoque de trabajo.

¿Qué es lo que se ha detectado?
  • La persona confirma los acuerdos de cambio del equipo del que forma parte. En el proceso de seguimiento compruebas que no los está poniendo en marcha y no los asume.
  • En su forma de afrontar los cambios y las nuevas estrategias en competencias, detectas que le faltan recursos personales básicos. Otros compañeros están poniendo en marcha los cambios y esta persona no puede.
  • Identificas en esta persona muchas objeciones para la consecución de nuevos logros. Aparentemente tienen una causa externa, cuando realmente la causa es intrínseca a la persona.
  • Esta persona está más cansada de lo normal. Está estresada y preocupada más allá de lo razonable, cuando afrontas cambios dentro de un equipo.
  • Tiende a ponerse, y lo siente así, en posición de víctima para protegerse del fracaso.
  • Los recursos de aprendizaje y reflexiones del proceso de coaching de equipo no le son suficientes para poner en marcha los nuevos retos.
  • En conversaciones privadas e individuales con el coach te transmite su malestar psicológico. Te comenta las dificultades que tiene, reconociendo poco a poco que no puede asumir el nivel de desempeño esperado.
  • Se ha iniciado una espiral de feedback negativo hacia esa persona. Casi desde todos los niveles, vertical y horizontal. Es necesario parar para abrir un nuevo espacio de desarrollo. No es que la persona no quiera o no pueda aprender a mejorar su desempeño. Es que psicológicamente no puede.

¿Cuál es el nuevo enfoque en estos casos? Desarrollar la salud psicológica de la persona

Hay una buena noticia. En estos casos en los que he trabajado, las empresas han estado muy receptivas en cambiar el enfoque de trabajo con estas personas. Valoran muy positivamente y creen en el potencial profesional de su colaborador. Así pues, han apostado por hacer un alto en el camino. Estas personas reciben la ayuda psicológica necesaria para que se «pongan fuertes».

Desde aquí mi felicitación y reconocimiento a estas empresas que cuidan de sus colaboradores. Que son capaces de ver más allá del desempeño inmediato de un profesional.

El nuevo camino comienza desde un cambio de técnicas de las que puedan aprovecharse estas personas. Es el punto en el que en mi caso, dejas el rol de coach, y activas completamente el de psicóloga. Te centras en el desarrollo psicológico de la persona. La prioridad es su salud psicológica. Dejamos en stand-by el desempeño profesional.

En algunos casos se ha posibilitado incluso que la persona se tome unas «vacaciones». Un desacanso en el que el implicado se enfoque en trabajar su seguridad psicológica. La verdad es que en algunos casos, 15 días de trabajo psicológico intensivo están dando buenísimos resultados. En otros casos, se combina el trabajo diario (asumiendo durante un breve tiempo un desempeño en stand-by) con las sesiones de desarrollo psicológico.

¿Qué objetivos psicológicos están siendo los habituales en estos casos?

En los casos en los que trabajo, está siendo frecuente tener que enfocar el trabajo psicológico en:

  • Resolver traumas emocionales
  • Reestablecer el equilibrio personal vital
  • Encontrarse a uno mismo
  • Resolver problemas de muy baja autoestima o estados depresivos
  • Resolver problemas de gestión de estrés
  • Superar acontecimientos traumáticos en la vida de una persona

¿Qué logros se consiguen?

  • El logro primordial es que la persona implicada se siente más fuerte emocionalmente
  • Hay un mayor auto conocimiento y auto comprensión de las experiencias vitales vividas que estaban afectando a su equilibrio personal actual
  • La motivación por el cambio y por los nuevos retos se ha recuperado
  • Se dispone de estrategias psicológicas diferentes que comienzan a ser nuevos hábitos psicológicos más saludables para los implicados
  • Mayor tranquilidad emocional
  • Ganas de volver a superarse
  • Nuevas creencias sobre sí mismo, sobre otras personas y sobre su trabajo
  • Apertura y flexibilidad cognitiva y emocional
  • Mayor claridad y seguridad en el nuevo aprendizaje que tenía pendiente: las competencias transversales en su puesto de trabajo
  • Ya pueden seguir participando en el proceso de coaching.
  • Resultados en desempeño donde antes no los había 

Conclusión

Cuídate y cuida de los demás. Permanece alerta para ti mismo y para los demás. Se respetuoso y cuenta con la opinión de la persona implicada. Ofrece y recomienda ayuda profesional.

La salud psicológica es el pilar que te permitirá sentir que puedes con todo lo que decidas comprometerte.

Mensajes atroces que no necesitas en tu vida

Imagina que cada vez que entras en tu casa, o en tu trabajo, alguien te clavara un clavo en alguna parte de tu cuerpo. Día tras día, cuando hablas con esa persona, te clava un clavo. Sabes que cuando te acercas a esa persona, esperas irremediablemente un clavo en tu persona. Y ocurre de verdad. De hecho, parece que hagas lo que hagas, recibes siempre un clavo como respuesta.

El dolor es insoportable, de cada clavo, de cada día, de cada vez. Y aún peor. Ya no duele tanto el clavo, como el saber que un nuevo golpe y un clavo aparecerá y permanecerá en tu persona mañana. Parece eterno. Y casi, es triste, pero es así, tratas de vivir con los clavos que ya acumulas. Además de vivir con los clavos que están por venir.

¿Conocéis un cuento que habla de un niño que se portaba mal con sus amigos, hiriéndoles e insultándoles?. No he podido localizar el autor. (Si lo conocéis será bienvenida vuestra aportación :-))

El cuento viene a decir algo así. Un padre le dijo a su hijo, que cada vez que hiciera daño a una persona, clavara un clavo en una puerta. El niño así lo hizo. Cada insulto correspondía a un clavo en la puerta. Al cabo del tiempo, el padre le dijo: ahora fíjate en la puerta, mira cuántos clavos has clavado. Quítalos. ¿Cómo se ha quedado la puerta?. El niño comprobó, que la puerta seguía siendo puerta. Pero no era la misma. Estaba llena de agujeros. Se veía más fea y vieja. Casi ya no servía como puerta. El padre, le comentó: cada vez que hieres e insultas a una persona, ya nunca vuelve a ser igual. Puedes cuidarla un poco y compensar, o arreglar lo que has hecho. Las cicatrices siempre estarán ahí.

Estoy segura de que estarás de acuerdo con la moraleja del cuento. Estoy segura de que tratas por todos los medios de no «clavar demasiados clavos» en las «puertas» de los demás. No, conscientemente. Esto es genial.

Pero ¿qué ocurre cuando los clavos te llegan a ti?. ¿Qué hacemos entonces cuando tu «puerta personal» se está llenando de «cicatrices»?. ¿Y si no se están «curando»?. La diferencia con el cuento, es que claramente, no somos puertas. Pero sí como árboles vivos. Y cuando nos «clavan clavos» las heridas tardan en curarse. Y sangran durante un tiempo, de forma intermitente, incluso.

Mensajes atroces que no necesitas en tu vida

Veamos qué tipo de mensajes podemos estar recibiendo y que «se clavan» constantemente en nuestra persona dañándonos gravemente. Recuerda que no los necesitas en tu vida.

No te montes castillos de arena. Estás bien como estás. Las cosas son así.

¿Para qué o quien «estamos bien»?. ¿Por qué han de decidir los demás qué significa estar bien para ti? Cada vez que recibes este tipo de mensaje te obligas a mirarte con los ojos de los demás. No con tus propios ojos. En cada ocasión, que das por cierto este mensaje y lo integras en tu persona,algo se remueve. Surge una gran disonancia entre tus valores y prioridades e ilusiones, y los que intentas adoptar. Deja de intentar adoptar algo que no eres tú. ¿Tienes una ilusión?. ¿Tienes un reto? Ve a por ello. Las personas que realmente te apreciarán en tu ámbito profesional o personal, lo valorarán. No tendrán miedo de que hagas lo que ellos no han considerado. Te apoyarán, tanto si tienes éxito como si por el camino descubres que tu reto necesita redefinirse. Esos son los retos y las personas que alimentarán y enriquecerán tu vida.

Tú no vales para eso.

¿Qué significa «valer»?. ¿Qué nivel es el que tienes que alcanzar para «valer» para los demás?. Cuál es tu nivel y hasta dónde necesitas y quieres aprender, es lo que importa. No necesitas saber de todo a nivel máximo. Tienes derecho a decidir, probar, aprender y equivocarte en aquello que elijas. Hay muchas personas que deciden no aprender algo, porque piensan que «siempre habrá alguien mejor que ellos» y como consecuencia asumen el mensaje «no valgo para esto». Así eliminan toda posibilidad de aprender, aunque sea un poco, de una determinada habilidad o aprendizaje técnico. A lo mejor, para tu trabajo, para tu persona, no necesitas ser un «maestro» en ese aprendizaje. Pero ¿cuánto potencial podrías sacarle a un poco aprendido en tu vida? Eso es lo importante.

Me fascinan las personas que con un mínimo de aprendizaje aportan un potencial o un valor extraordinario. Lo que han aprendido tiene un impacto en ellos mismos, en su trabajo o en su vida. Y en muchas ocasiones es mayor que muchas personas que «saben muchísimo».

Mira, te digo y hago esto, porque te estoy haciendo un favor.

 Tal como nos facilitan los derechos asertivos, date permiso para deshacerte de este mensaje. Tienes derecho a ser independiente de la buena voluntad de los demás. Es decir, cuando alguien «pretende» ayudarnos puedes rechazar la ayuda. Porque consideras que realmente no es una ayuda para ti. O bien porque quieres probar a ser más autónomo en ese momento. Incluso, porque ya lo eres. Por otro lado, sería interesante analizar, cuando recibes este mensaje, a quién se está haciendo «este favor» de verdad. ¿A la persona que dice este mensaje o a la receptora del mensaje?.

¿No te das cuenta que así no lo estás haciendo bien? Así no aprenderás nunca. Me canso de llamarte la atención para que hagas bien tu trabajo.

Este tipo de mensajes reverbera en algunos entornos de trabajo. Deja un eco pesado y un dolor considerable cuando asumes todo este peso. La respuesta a la pregunta es NO. No te has dado cuenta. En caso contrario, seguramente lo habrías hecho de otra forma. «No aprenderás nunca», terrible losa que seguramente te hará creer que es así. «Me canso». Nos cansamos. Seguramente tú de recibir este mensaje, y la persona que lo emite, de decirlo. ¿Y si aprendes a decir lo que necesitas para aprender?. Por supuesto, la persona que emite este mensaje también podría aprender a comunicar. Pero mientras tanto, no lleves ese peso. No te lo creas. Tienes derecho a que te cueste aprender tanto si es por motivación, atención, conocimiento o habilidad. Es importante identificar qué necesitas para resolverlo.  Haz tu camino mientras tanto, resuelve lo que necesitas.

Esos sentimientos y recuerdos negativos que tienes no te aportan nada. Olvídalo, no fue para tanto. Céntrate en lo que te aporte en tu vida.

Mensajes de este tipo, los han recibido muchas personas que han sufrido una situación traumática en su vida. Y de repente se encuentran con que determinadas personas les recomiendan que lo olviden. Por supuesto que es importante que te centres en lo que te aporte en tu vida. Pero para ello, en muchas ocasiones necesitarás superar el impacto emocional de esa situación. Puede ser que no has podido o no has sabido resolverlo. En cualquier caso, primero lo primero. No pasa nada, que no te remuerda la conciencia de no haberlo hecho antes. Cada uno necesita un momento y una velocidad determinada. Te mereces superar tu vivencia. Por mucho que otros le resten importancia. Las vivencias de una persona son únicas e intransferibles. Únicamente cada persona puede ocuparse de superarlo. Otros puede que no lo entiendan, o que les resulte «cansino» este sufrimiento que se arrastra en tu vida. Ahora bien, dale la importancia que tiene. ¿Te impide seguir avanzando? Decide aprender cómo llevarlo mejor, cómo superarlo. Consigue que esa vivencia en tu vida sea una cicatriz cerrada. Después podrás centrarte en lo que más aporta en tu vida.

Qué pesadez. Otra vez lo mismo. No merece la pena hablar contigo.

Por qué alguien le dice algo así a su pareja, tiene muchas explicaciones. Realmente hay muchos retos para la persona que emite este mensaje. Necesitará también ver qué le pasa y si quiere resolverlo. Ahora bien, me preocupan mucho las personas que reciben constantemente estos mensajes que no necesitan en su vida. Y que asumen como ciertos. Estos mensajes te crean cicatrices profundas que tambalean quién eres y cómo te relacionas con los demás. Es posible que acabes creyendo que no mereces la pena. Nada más lejos de la realidad. De verdad. Todas las personas tienen su valor. No dejes que esos mensajes estén mucho tiempo en tu vida ni que te impacten profundamente. Cree en ti. Toma decisiones. Las personas que te quieren de verdad te ayudarán a conversar. O incluso perdonarán tus emociones para buscar un mejor momento para hablar. Pero no te dirán que no mereces la pena.

¡Joder, todo el día llorando!

(Perdón por la expresión, pero fue exactamente así).

Le decía esto una madre a su hijo en el mismo momento que escribía este post. 🙁 Pensé aquí empieza todo. ¿Tu hijo llora?. ¿Alguien llora?. No van a dejar de hacerlo porque le lances una queja. Posiblemente el niño, aprenda que llorar es malísimo. Y seguramente tampoco aprenda otra forma de llamar la atención o resolver sus problemas. A esa edad, aunque el niño llore frecuentemente, se  necesitaría encontrar el tiempo y la calma, para enseñarle al niño otras formas o ver los motivos. En una edad más adulta, necesitas recordar que si sigues recibiendo este mensaje, hagas un stop. Aléjate de la queja. No la asumas. No pasa nada por llorar. Ahora bien, consigue aprender. Invierte tiempo y cariño en ti, incluso en pedir ayuda clara para resolverlo. Aférrate a tus virtudes. Cuídate, analiza si has asumido alguno de los mensajes anteriores y lucha por deshacerte de ellos. Cura tus cicatrices.

Te mereces ocuparte de tus cicatrices.

Y ahora respiremos. Profundamente.

Otra diferencia con el cuento, que inicialmente comentábamos, es que estamos vivos física y mentalmente. Tenemos más capacidades de regeneración incluso que un árbol. Nuestra autoestima, nuestros recursos personales y nuestras estrategias de afrontamiento, son la clave. Ahora bien, con cada «clavo» del cuento, estas estrategias pueden resultar dañadas también. Si los «golpes» se sostienen en el tiempo o son muy frecuentes nuestras estructuras personales se tambalean. Se tambalean y nos seguirá doliendo si no ponemos en marcha recursos personales propios. Pero no se destruyen del todo. Siempre hay un pilar personal desde el que empezar el proceso de regeneración. Un proceso de evolución, para ser la persona que queremos ser. Para ser un «árbol de corteza sólida y que da unos frutos buenísimos».

Hoy quiero dedicar este post a todas las personas que depositan la confianza en mi trabajo. Para aquellas personas que vienen y comparten conmigo todas sus heridas abiertas. Son esas personas que se atreven a examinar sus heridas. Toman la decisión de buscar la mejor forma de curarlas.

Son aquellas personas que han decidido que ya hay suficientes mensajes atroces en su vida. Han decidido no dejarse impactar por los «clavos» diarios que reciben en su trabajo, o en sus familias, o en sus relaciones personales y/o sociales. O que recibieron alguna vez.

Quizá no saben como hacerlo. Pero saben que no quieren más de «esta medicina de golpes» que han recibido. Quizá pudieron parar el proceso de golpes hace tiempo, y ahora necesitan invertir en sus cicatrices. Porque les duele mucho, y no pueden vivir más con ese dolor. Han decidido buscar ayuda e invertir en sí mismos.

 

Te mereces curarte si así lo necesitas.

Tú te mereces lo mismo. Quiero animarte si sientes que tus cicatrices profundas no se curan. Cuídate. Apóyate en tus fortalezas. Compártelo. Con un buen amigo. Con un buen profesional. Aprende nuevas estrategias personales. Recuerda, que estar inmerso en la situación de recibir «mensajes atroces» te impide ver, a veces, que hay salida. Recordar incluso con angustia que una vez vivimos esta situación, te llevará a seguir viviendo ese dolor aunque ya no esté.

Tus estrategias de afrontamiento de mensajes atroces y situaciones difíciles serán la clave.

Para salir, necesitas «poner un pie delante del otro». ¡Adelante! Puedes y aprenderás seguro a cómo hacerlo. Hay personas que ya lo están haciendo. ¿Y si lo superaras tú también?.

5 recetas psicológicas que necesitas replantearte

Tu bienestar y tu equilibrio emocional es lo más importante en tu vida. Da igual en la situación difícil en la que te encuentres. Si te sientes en paz y bien contigo mismo, los retos de tu vida se superan mejor.

Recibimos muchos mensajes al día de qué hacer y qué no hacer para sentirnos mejor. En estos casos, siempre hay algo que me preocupa. Se recomiendan «recetas» aplicables para todos. Y todo el mundo no recorre su vida de la misma forma y desde el mismo punto de partida. Con lo que ¿nos servirán estas recetas?. ¿Pueden hacernos daño?.

Muchas recetas son el resultado de un trabajo interno personal. Y es precisamente, ese trabajo interno personal, lo más difícil. Podemos encontrar seguramente frases muy impactantes al respecto. «Las personas con inteligencia emocional no tienen miedo y están siempre motivadas».

Bien este es el resultado; esto es lo que veremos desde fuera. Pero, y ¿cómo han llegado ahí?. Ese proceso, es lo que considero más importante. Ya sea para disponer de un equilibrio personal, sentirse mejor con uno mismo, o ser emocionalmente inteligente.

En muchos clientes, he observado que vienen con las «recetas» aprendidas. Es que yo soy… como dicen ahora un «… (etiqueta)» y claro, entonces, yo soy así. O bien, es que ahora dicen que tengo que ser….

Estas ideas aprendidas pueden limitar nuestro potencial mental y emocional. Este tipo de aprendizajes están bien para comprender mejor un concepto. Pero ojo, nos falta invertir en cómo podemos aprovechar esa información para sentirnos mejor o superarnos.

Tengamos cuidado con los mensajes que recibimos. Una cosa es leer recomendaciones para recordar. Otra muy distinta es desarrollar estrategias y recursos psicológicos para garantizar nuestro equilibrio personal.

La psicología nos enseña qué recursos y técnicas mentales, y emocionales, tiene el ser humano a su disposición. Explica por qué pensamos, sentimos y actuamos de la forma en como lo hacemos.

Tratemos hoy pues de cambiar de enfoque sobre algunas ideas. Te planteo dudar. Quiero invitarte en esta ocasión, a replantearte tus ideas. Me gustaría sugerirte que te atrevas a desmontar aprendizajes que das por sentado. Sobre todo, me gustaría que te dedicaras un rato a reflexionar y a encontrar tus propias respuestas. Las tuyas, de nadie más. Reflexiones que te impulsen a sentirte mejor, aunque primero te hagan dudar. Ojalá sean reflexiones que te hagan tomar una decisión. Quizá puedan ayudarte a verte de otra manera esa situación difícil por la que estás pasando.

Ojalá que te impulsen lo suficiente hacia atrás para aprovecharte de lo vivido. Y además, te impulsen lo máximo posible para ti, hacia adelante.

5 recetas psicológicas que necesitas replantearte

1. "Tienes que eliminar los pensamientos negativos de tu mente"

Los pensamientos son el fruto de nuestro proceso mental. Nos dan pistas de cómo estamos procesando una vivencia. Están fuertemente arraigados a nuestros criterios de vida y valores. Tienen la característica de ser persistentes y rápidos. Ya que se asocian a situaciones y vivencias similares. Son el resultado de cómo nos hemos hablado/procesado en nuestra vida.

Eliminarlos es prácticamente imposible. Cuánto más te esfuerces, más insistentes serán, ya que tienen la función, en ocasiones de protegernos.

 Ahora bien,  ¿y si te planteas cuestionarlos?. ¿Y si te planteas responsabilizarte de ellos?. ¿Qué hay detrás de esos pensamientos invasivos que te están bloqueando en esa situación?.

 Eliminar los pensamientos negativos no es una estrategia ni un recurso psico-emocional. Prueba a escucharlos, reconstruirlos, resolverlos, darles otra base de experiencia.

2. "Piensa en positivo"

Es tremendamente difícil, centrarse en lo positivo cuando nuestro Sistema Nervioso Simpático está activado continuamente. Esta activación hace que esos pensamientos invasivos que comentábamos, sean los protagonistas. Con lo que «forzarnos» al pensamiento positivo, sin haber resuelto antes nuestro aprendizaje interno, no nos servirá.

 Centrarse en lo positivo, sirve cuando hemos podido regular el nivel emocional. Cuando el impacto de nuestras emociones se ha relajado un poco. De hecho suele causar incredulidad: «es que tú lo ves muy fácil todo», «es que tú puedes y yo no». A los demás les será más fácil porque están en otro nivel emocional. ¿En cuál estás tu?

 Pensar en positivo, únicamente, no te ayudará como estrategia. Es un buen hábito (que vemos) que acompaña a las personas cuando se sienten bien y en equilibrio. Ahora ¿qué vas a hacer hasta llegar ahí?. Esa es la clave.

3. "Las personas con inteligencia emocional no sufren"

Sí sufren, pero menos. Nuevamente es un resultado que parece que observamos en los demás. En aquellos que decimos que son más felices. Además, nos encanta pensar que ¡Oye, que maravilla, yo quiero ser así. Sin sufrir!.

 Parece que asumimos que el objetivo es no sufrir. Piénsalo, ¿no queremos de verdad sufrir?. Entonces, creo que no nos importaría nada. Tómate nota, a ver si lo que estás pretendiendo en esa situación que vives, es no sufrir.

 Cambia el objetivo. ¿Y si sufrieras menos?. ¿Y si te doliera menos?. ¿Y si pudieras sentirte mejor con esa tristeza?. ¿Desde que punto podrías conseguir esto?

Recuerda, una cosa es lo que ves en los demás. Otra muy distinta, el proceso interior psicológico y emocional en el que invierten constantemente. Es decir sus hábitos psico-emocionales.

4. "Olvídate de tus miedos"

Tus miedos están ahí para salvarte. Si no tuviéramos miedo de que nos atropellara un coche, correríamos el gran riesgo de cruzar las calles sin mirar. El miedo está ahí como garantía y aviso de que necesitas hacer algo distinto. Te está avisando de qué la situación requiere de recursos psico-emocionales extras. Diferentes a los que utilizas habitualmente.

 Tienen la característica de que son automáticos, aprendidos y muy rápidos. Sí, señal, de que nuestro cerebro funciona perfectamente. Así que no trates de hacer que tu cerebro no funcione. Una vez más, la idea que tienes de que otras personas no tienen miedo es cuestionable. Me preocuparía sino lo tuvieran.

 Ahora bien, si olvidarte de tus miedos no es una estrategia. ¿Cuál es el proceso interno que necesitamos trabajar?. Regularlo. Regularlo hasta el punto de alerta que te ayude. El miedo orientado a estado de alerta, te ayudará a centrarte en qué cambios necesitas hacer. ¿De qué te está avisando tu señal de alerta?. ¿Le estás prestando atención?. ¿Qué estrategias nuevas necesitarás en esa situación?. ¿Estás realizando esta reflexión interior cada vez que sientes miedo?

5. "El tiempo lo cura todo"

Imagínate que los puntos anteriores se mantienen meses en tu cabeza y en tus emociones. Visualiza que tus pensamientos negativos, y tus intentos fallidos de pensar en positivo siguen amargándote durante años. Imagina que te pasas la vida intentando no sufrir. Y por último. Te das cuenta de que por mucho que intentas evitar tus miedos, éstos te acompañan continuamente. Cada vez te asustan más situaciones.

 ¡Agotador, mental y emocionalmente! El tiempo «no cura» nada si no haces algo por «curarte».  La clave más importante de las ideas que te planteo hoy: eres tú. Eres tú y lo que haces contigo mismo. Tu diálogo interior es una acción. Aprender nuevas habilidades es una acción. El análisis y procesamiento de tus vivencias es una acción. Los permisos que te das a lo largo de tu vida, son una acción. Las decisiones sobre tus prioridades vitales son una acción. Lo que eres capaz de perdonarte es una acción. Cómo eres capaz de quererte es una acción.

 Además de muchas otras, esta colección de acciones son tus estrategias psico-emocionales que te ayudarán a sentirte mejor contigo mismo. El tiempo pasa y no tienes por qué arrastrar estrategias que no te sirven. Mensajes aprendidos de otros que no se corresponden contigo, a veces no serán la solución. Tener el hábito de descubrirte y elegirte cada día, en cada vivencia, eso te «curará» si es lo que necesitas.

¿Y a dónde te llevarán todas estas reflexiones?. ¿Qué me dirán, y qué descubriré?. ¿Qué decisiones podré tomar?
Eso pertenece únicamente a cada persona. Qué impacto tendrán en ti y cómo los asimiles dependerá de ti.

Si quieres un acompañamiento en tus procesos personales estoy a tu disposición 🙂

6 motivos por los que se acude a consulta psicológica

Maite, sé que no estoy bien y así no puedo seguir. Me cuesta mucho compartir lo que me pasa y no sé por dónde empezar.
Alguien como tú
Persona
Empezaremos por dónde tu quieras. Por lo que te sea más fàcil. Es mi trabajo poner orden en lo que te ocurre. Y además, podemos explorar temas y vivencias según tu velocidad. Puedes compartir lo que tú consideres, conforme te sientas a gusto. Desde ya te agradezco la oportunidad de que hayas contado conmigo para compartir lo que te ocurre.
Maite Finch
Psicóloga Especialista en Coaching.
Maite, ¿qué es lo que me puede ayudar?. No sé si necesito coaching o apoyo psicológico.
Alguien como tú
Persona
Vamos a explorar tranquilamente y tengamos primero una visión global. A mi me gusta hacer un esquema de trabajo que nos ordene los pasos. El coaching es una metodología que nos puede ayudar a orientarnos a resultados. Cuando existen problemas emocionales se necesita primero el apoyo psicológico. Conocerse, comprenderse y aprender nuevos recursos psicológicos corresponde también al trabajo desde la psicología. Si te parece, iremos avanzando e iré escogiendo y adaptando diversas técnicas que te puedan ayudar.
Maite Finch
Psicóloga Especialista en Coaching

A partir de aquí, como psicóloga vas explorando y analizando las situaciones difíciles que atraviesa la persona. Identificas también qué recursos y procesos personales la persona no ha podido realizar adecuadamente. Posteriormente, diseñas un camino progresivo para que el cliente vaya avanzando con un mayor bagaje psicológico. Con reflexiones y prácticas concretas, se percibe a sí mismo con más herramientas con las que puede resolver sus inquietudes emocionales.

Y en ocasiones, el llanto quiebra a la persona, permitiéndole descargar el peso emocional que tiene. Este hecho me inspira un profundo agradecimiento y respeto. Ya que la persona se siente con la suficiente libertad y confianza para compartir contigo su desahogo.

6 motivos por los que acudimos a consulta psicológica

Al estar a mitad de año, me surgió la reflexión del trabajo realizado desde que comenzó el año. Me planteé analizar cuáles estaban siendo los problemas emocionales que más inquietan a los clientes.

Y así hoy, me gustaría compartir contigo este análisis. Sobre todo, porque siempre pienso que cuanto antes una persona decide pedir ayuda, es mejor. En ocasiones, los clientes acuden a consulta con una larga trayectoria de dolor, inquietud y desgaste emocional. Es importante que el propio cliente lo identifique, y se permita invertir en sí mismo. Para cuidarse y sobre todo, para no agotarse tanto mental, y emocionalmente hablando. Ser feliz, verse a uno mismo con más fortaleza, es posible.

Exploremos que motivos les llevan a personas como tú acudir a consulta psicológica:

  •  Miedos
  • Malestar e insatisfacción personal/laboral.
  • Falta de Autoestima. Desmotivación y tristeza.
  • Gestión de Emociones. Ansiedad. Ataques de Pánico y Fobias.
  • Relaciones tóxicas en familia / pareja
  • Traumas Emocionales no superados

Miedos

Los miedos suelen producirse de forma intensa, rápida, y automática. Sea que la persona tema a otras personas, a situaciones, cambios o eventos, paralizan. Provocan que toda la energía esté enfocada a prevenir fracasos o a evitar posibles daños.

Las personas con miedos intensos, evitan posibles rechazos o incluso sus propias emociones. Esta inversión de energía en la evitación, les desgasta y refuerza constantemente sus propios miedos. Nuestro sistema mental-emocional aprende que es mejor evitar que afrontar. Y por supuesto, es más cómodo quedarse en una situación de protección que en una situación de riesgo.

El problema es que a la larga, estos miedos se multiplican. Cada vez sentimos más miedo a más personas, a más situaciones, y a más emociones que no nos agradan. Y así, comienza nuestra historia de límites. Cada vez podemos hacer menos cosas, enfrentarnos a menos situaciones o personas.

Y por supuesto, el malestar emocional va en aumento. Entonces el cliente, que acude a consulta psicológica,está verdaderamente agotado.

¿Cuáles son algunos de los objetivos de trabajo con un psicólogo para superar los miedos?
  • Comprender el miedo
  • Analizar la trayectoria de aprendizaje
  • Fortalecer la percepción y estima de uno mismo ante el hito temido
  • Dotar de herramientas psicológicas de afrontamiento
  • Crear una nueva historia de aprendizaje mental en la que nuestro cerebro no provoque automáticamente la evitación

Malestar e insatisfacción personal/laboral

«No soy feliz y yo quiero algo más en mi vida». Suele ser aproximadamente una de las expresiones más comunes en estos casos. Y la persona se encuentra en una situación de bloqueo en la que no disfruta y no puede avanzar. No sólo no disfruta, sino que sufre. Y además suele haber perdido el dominio de sus emociones. Sabe que no está bien, pero no puede encontrar o el origen, o la forma de salir. Al final del día, llega a casa embargada con una gran desmotivación que a veces se convierte en enfado. Cíclicamente estas dos emociones varían y se alternan. Esto afecta a sus relaciones familiares, sociales, y por supuesto a su desempeño profesional. Creando de esta forma, nuevas situaciones que no afronta bien, lo que le hace sentir de nuevo desmotivación, tristeza y enfado.

Se tiende a pensar, que la vida es así. O bien, que las situaciones, el trabajo o la familia es lo que es…La persona desarrolla así cada vez un umbral de alerta más alto. Se suelen acostumbrar. Cuando pasan las semanas y los meses, normalmente suele ocurrir un evento que toca techo en su nivel de alerta. Es entonces cuando en muchas ocasiones, levantamos la mano para pedir ayuda. ¡Menos mal!. No es necesario esperar tanto. Tenlo en cuenta.

Decidir hacer algo diferente, analizarte y comprenderte son los primeros pasos. A veces, las personas por sí solas pueden salir de este malestar. En otras ocasiones, según nuestro potencial de recursos personales, se necesita pedir ayuda.

¿Cuáles son algunos de los objetivos de trabajo con un psicólogo para superar la insatisfacción personal / laboral?
  • Poner «encima de la mesa» la vida del cliente, ¿cómo es su vida?
  • Explorar patrones de hábitos que le han llevado a este malestar
  • Conectar con prioridades vitales
  • Identificar necesidades de su equilibrio personal
  • Dotar de herramientas psicológicas para el cambio
  • Crear un plan de satisfacción personal y laboral

Falta de Autoestima. Desmotivación y tristeza.

En muchas ocasiones en estos meses he tenido la oportunidad de provocar una visión en las personas. ¿Cómo estás viviendo?. ¿Cuáles son tus hábitos diarios?. ¿Qué están provocando esos hábitos?.

Y esa es la clave. Nuestros hábitos diarios provocan motivación o desmotivación y tristeza. Las personas suelen entrar en un «bucle» del que es difícil salir por la carga emocional que conlleva. Hay estudiantes que día día se preocupan y culpabilizan de que hacen cualquier cosa menos estudiar. Lo que les genera desmotivación y ansiedad. Con lo que intentan estudiar pero ya lo hacen desde esa emoción. Y así es difícil.

Hay personas cuyos hábitos de afrontamiento no les sirven, pero los repiten. Quizá porque no sepan como hacerlo, quizá porque tienen miedo. O posiblemente, porque están demasiado desmotivados como para plantearse nuevos enfoques. Y así, la «película» se repite.

Hábitos desmotivadores y falta de autoestima están siempre muy relacionados. La falta de autoestima, lleva consigo mensajes atroces que la persona tiene a creer como ciertos. La crítica excesiva hacia uno mismo es el elemento más potente para despreciarse. Y el no aprecio de uno mismo impide presentarnos ante nuevas situaciones y nuevas personas como alguien digno. El potencial y el aprendizaje se desvanecen.  

El punto de corte es el comienzo para la superación

Como siempre suele haber un punto de corte. Excesivo agotamiento o malestar. Un punto en el que la persona al menos se permite, preguntar ¿qué me pasa y cómo puedo salir de aquí?.

Es este punto en el que mis clientes han decidido iniciar una llamada o abrir su correo para consultar. Con mucho trabajo y con muchas estrategias las personas consiguen retomar su bienestar.

Creo que una de las mejores emociones, al trabajar como psicóloga es su alegría con sus avances. Formar parte de sus vidas durante un rato. Recibir mensajes en los que te comunican:

«¡hoy me he emocionado, con lágrimas de alegría, porque mira lo que estoy consiguiendo!»

Absolutamente no tengo palabras para describir este momento compartido :-). Sé que lo entenderás.

Gestión de Emociones. Ansiedad. Ataques de Pánico y Fobias.

Fobia a volar. Ataques de pánico. Ansiedad ante situaciones nuevas o de cambio. Emociones incontroladas ante decisiones difíciles. Ansiedad generalizada: vivir con ansiedad.

Todo un abánico de retos psicológicos en los que muchas personas viven a diario. Lo pasan realmente mal y se merecen vivir desde otras emociones. Mejores. Más reguladas. Con mayor protagonismo en sus vidas. Sin síntomas físicos que les han llevado a tomar fármacos que, si bien alivian situacionalmente, no les ayudan. No les ayudan lo suficiente para superar esas situaciones que les generan ansiedad.

Un fármaco prescrito por un profesional médico, en ocasiones es necesario. Ahora bien, es imprescindible que se complemente con ayuda psicológica. Ya que el fármaco asume el papel que nosotros no hacemos. Resolver y hacernos cargo de nuestras emociones.

En caso de no fortalecer nuestros recursos psicológicos, corremos el riesgo de estar siempre dependientes de la medicación.

¿Cuáles son algunos de los objetivos de trabajo con un psicólogo para superar la ansiedad?
  • Comprender por qué surgen los ataques de pánico
  • Detener el progresivo avance de la ansiedad en cada vez más situaciones
  • Comprender y aprender las técnicas de inteligencia emocional
  • Practicar la situación temida con nuevas técnicas
  • Desarrollar hábitos saludables para regular la ansiedad diariamente

Relaciones tóxicas en familia / pareja

Es una de los temas que más me asombra. ¡Cuántas relaciones tóxicas se dan dentro de la familia o pareja!. Leemos mucho sobre relaciones tóxicas en el trabajo. Ahora bien, son especialmente intensas y dolorosas las que se dan en el entorno familiar y de pareja. Al final en un trabajo, más tarde o más temprano decidimos cambiar de trabajo o de puesto. Pero con las relaciones familiares, el tema cambia. No podemos cambiar de familia. Y de pareja, a veces, nos cuesta mucho.

La dependencia emocional y el sentimiento de culpa suelen estar siempre presentes. Y es qué partimos de la base de que nuestra pareja o familia «debería» ser una relación de amor incondicional.

Bueno, lamentablemente esto no es siempre así. Y las personas necesitan o fortalecerse, o aprender a cómo llevarlo mejor. O incluso, a veces, tomar decisiones más duras. El vínculo emocional que liga este tipo de relaciones es alto, y el dolor que conlleva es muy intenso. Con lo que el trabajo con un psicólogo, puede ser muy beneficioso. Se necesita calmar, recomponer a la persona, y provocar nuevas perspectivas y herramientas psicológicas.

¿Cuáles son algunos de los objetivos de trabajo con un psicólogo para superar relaciones tóxicas en la familia o pareja?
  • Trabajar con el dolor y la culpa
  • Desarrollar el camino de la autodependecia
  • Fortalecer a la persona
  • Dotar de nuevas habilidades y técnicas para abordar relaciones tóxicas y situaciones difíciles
  • Valorar posibles decisiones vitales

Traumas no superados

Es posible que todos hayamos vivido experiencias traumáticas en nuestra vida. Ahora bien no todos desarrollamos estrés postraumático como consecuencia de esas vivencias. El criterio fundamental es que hayamos vivido una situación que haya desbordado y sobrepasado nuestra capacidad de respuesta.

Como resultado, las personas desarrollan:

– Reexperimentación intrusiva del trauma. Se vive mental y emocionalmente el trauma de forma repetida.

– Embotamiento emocional y evitación. 

– Alteraciones en el estado de ánimo.

– Estado de alerta permanente y de reactividad excesiva.

En ocasiones estos traumas están muy presentes. En otras ocasiones, la evitación ha llevado a algunas personas a «vivir más o menos bien». Han encapsulando en su interior esa vivencia que les sobrepasó.

Lo que ocurre es que llega un momento en el que vivimos nuevas situaciones. Nuevas vivencias que nos desestabilizan de nuevo y son estos traumas los que están a la base. Con lo que tarde o temprano la persona necesita resolver esa experiencia traumática que vivió.

¿Cuáles son algunos de los objetivos de trabajo con un psicólogo para superar los traumas?
  • Establecimiento de la seguridad personal
  • Reconstrucción de la vivencia traumática
  • Transformación del recuerdo traumático
  • Reconexión con la vida diaria
Conclusión

Pedir ayuda es de una valentía incalculable que todos pueden poner en marcha. Te mereces evitar desgastarte tanto sea cual sea el motivo que no te permite sentirte bien.

Cuidarse y «curarse» implica trabajar en uno mismo. Y a veces, es duro. No lo vamos a esconder. Las personas que invierten en superar todos estos motivos, ya no son lo que eran. Son las mismas, pero son mejores. Han desarrollado un aprendizaje que les cuidará de volver atrás. Y ahora mismo caminan con una sonrisa. Más tranquilos. Con mayor seguridad en sí mismos. Disponen de todo un repertorio de herramientas a su disposición. Todo esto les garantiza su bienestar y equilibrio personal.

¿Y tú has probado esta sensación?.

Si consideras que te apetece lanzarte a compartir tu duda o inquietud, estoy a tu disposición.

Que hacer con las preocupaciones en tus vacaciones

Ojalá que estés disfrutando un montón o estés a punto de hacerlo. Tendrás seguro planes, ideas, actividades e ilusiones. Genial :-). Haz las maletas y disfruta.

En ocasiones, sin darte cuenta es posible que te lleves una maleta de más. TUS PREOCUPACIONES. Parece increíble, pero puede ocurrir, que te las lleves también. Parece que las preocupaciones no se toman unas vacaciones también. Igual que queremos hacer nosotros, ¿verdad?. Ahí están, en ocasiones, para recordarnos que del todo no puedes disfrutar.

Bueno, desde aquí te animo. Y en la medida de lo posible, y con todas tus fuerzas, procura desconectar, sobre todo si la preocupación no es urgente.

Ahora bien, sé como les pasa a muchos de mis clientes, que nos pueden atormentar. ¿Qué podemos hacer entonces?. ¿Cómo podemos relajar también la intensidad de nuestras preocupaciones?

Vamos a ver si algunas de estas ideas te pueden orientar.

Qué hacer con las preocupaciones en tus vacaciones

Un buen punto de partida es valorar si:

  • Es urgente
  • Si puede esperar
  • Tus preocupaciones son intrusivas
  • Tus preocupaciones están muy cerca, en casa, y vives con ellas
  • Realmente te duelen y estás sufriendo

Qué hacer con tus preocupaciones si son muy urgentes

  • Busca un entorno tranquilo, un lugar que pueda ser refugio y te de paz y tranquilidad.
  • Contacta con buenos apoyos de confianza con los que compartir lo que te preocupa.
  • No hace falta que te lo solucionen. Compartir aclarará tus prioridades.
  • Recuerda situaciones difíciles que solucionaste antes y piensa cómo lo hiciste.
  • Aplica lo máximo posible a la situación actual.
  • Soluciónalo o permítete una solución parcial hasta otro momento mejor.

Si tus preocupaciones pueden esperar un poco en vacaciones

  • Disfruta de tu «derecho a desconectar» durante un tiempo del problema.
  • Vive experiencias positivas y de tranquilidad.
  • Después de tus días de «desconexión» elige «momentos de reflexión» para desde la tranquilidad pensar sobre ello.
  • Apúntate las reflexiones, criterios y prioridades que vayas descubriendo en tus reflexiones.
  • Pon una fecha con un listado de acciones que pondrás en marcha para solucionarlo.

Qué hacer cuando las preocupaciones son intrusivas

  • Delimita la cantidad de tiempo que dedicarás a pensar sobre ello.
  • Escribe sobre lo que te preocupa y olvídate durante un rato.
  • Haz actividades que te proporcionen energía física y emocional.
  • Elige momentos en los que te sientas mejor para releer lo que has escrito
  • Desecha lo que te parece exagerado, o muy improbable que ocurra.
  • Procura pensar en soluciones aunque sean soluciones que requieran ayuda.
  • Elige una fecha en la que te harás cargo progresivamente de este tema.

Cómo puedes estar mejor si la preocupación está muy cerca. Si vives con ella.

  • Haz actividades que te permitan tomar un poco de distancia.
  • Limita en la medida de lo posible esa situación que te preocupa.
  • Comparte con alguien de confianza o con un profesional que medidas de urgencia puedes tomar ahora.
  • Toma medidas para protegerte emocionalmente de la situación.
  • Realiza actividades para compensar tu desgaste emocional.
  • Desde momentos de bienestar valora tranquilamente la situación, tus preocupaciones y un plan progresivo de actuación.
  • Elige una fecha en la que poner en práctica acciones que mejoren tu situación a largo plazo.

Cuándo te duele y estás sufriendo

  • Pide ayuda a alguien de confianza.
  • Recuerda que tu dolor te está avisando de algo. Pasará. Pero necesitas hacer algo con esta señal de alarma.
  • Valora contactar con un profesional.
  • Establece pequeños límites para protegerte ahora mismo del dolor.
  • Cuídate física, mental y emocionalmente. Empieza por lo básico, come, pasea y procura dormir bien.
  • Establece medidas a corto plazo y a medio plazo.
  • Aprovecha una llamada a un profesional al menos para dibujar el plan de trabajo, y realizar un plan de urgencia.

Conclusiones para estar mejor en vacaciones aún con preocupaciones

  • Recuerda a veces llega el punto de que ya estamos en sufrimiento gratuito. Es momento de tomar decisiones. 
  • Las preocupaciones y las emociones menos positivas están ahí para ser nuestras aliadas. Préstales atención. Aunque al principio no te lo parezca.
  • Atiende tus «llamadas internas» desde la tranquilidad. Evita hacerlo desde la inquietud emocional.
  • Tienes derecho también a delimitar tiempos de desconexión emocional. Hazlo. Busca la forma.
  • Necesitamos 3 impactos positivos por cada 1 que es negativo. Haz tus cálculos para conseguir tu equilibrio emocional. 
  • No dudes en compartir. Elige bien tus apoyos de confianza y tus «espacios de seguridad».
  • Pide ayuda a un profesional. Programa una conversación con un psicólogo que pueda darte un aire nuevo y te ayude a abrir puertas.

Y ahora ¡DISFRUTA!. Te lo mereces. Te deseo lo mejor en este periodo de vacaciones. Yo las tomaré en breve. Pienso disfrutar, hacer planes, y también hacer nada. Y sobre todo, seguir encontrándome con lo que me ilusiona. Un abrazo.

Te deseo elegir unas felices vacaciones

Sí, las vacaciones también se eligen. Sea cual sea tu situación, te mereces periodos de descanso, búscalos de la forma que sea. 

Un día o varios. Una semana o varias. A ratos, a momentos. Elige «estar de vacaciones». Elige resetear tu mente y tu corazón. Sabes que lo necesitas y que estarás mucho mejor después. 

Espero, también, que puedas:

Y que ahora puedas ELEGIR:

  • «hacer nada»
  • tus momentos
  • compartir
  • decir que «no»
  • «hacer locuras»
  • crear nuevos hábitos

Porque… para un momento, piensa e imagina si pudieras conseguir todo esto:

Te deseo elegir unas felices vacaciones

¡Feliz verano!

Quiero agradecerte el tiempo compartido en este momento del año. Tu tiempo conmigo en este blog. Tus consultas. Las reflexiones que tan amablemente me has permitido conocer. Tus llamadas. El feedback que me has proporcionado.

En definitiva, agradecerte, algo tan GRANDE, como tu CONFIANZA.

Ahora descansemos un rato 🙂 Seguro que volvemos cargados de energía, ilusión, ideas y decisiones. Me encantará compartirlas contigo a la vuelta. 

Un abrazo enorme. Ilusionada por saber de ti a la vuelta de vacaciones. ¡Quiero ver tu sonrisa!

 

De vuelta de vacaciones o fortaleciendo tu vida

¡Bienvenid@! Me alegra encontrarte por aquí de nuevo. Espero que hayas disfrutado de un verano estupendo 🙂

Sin duda, nos acercamos a cambiar de estación y de rutinas en la actividad diaria. ¿Cómo estás?.

E inevitablemente, me gustaría preguntarte ¿cómo quieres estar?.

Este es mi planteamiento para este nuevo comienzo ¿estás de vuelta de vacaciones o estás fortaleciendo tu vida?

De vuelta de vacaciones o fortaleciendo tu vida

Lo haremos sencillo que nuestra mente posiblemente necesita readapatarse en este cambio de escenario. Si estás de vuelta de vacaciones, probablemente, sientas un poco de tristeza, confusión, melancolía, etc. ¿Y si te planteas seguir fortaleciendo tu vida?. No tenemos porqué terminar radicalmente con lo que hemos hecho hasta ahora. 

Ya sé que sólo la vuelta al trabajo puede generar desconcierto. Te has dado un permiso merecido para estar «desconectad@». Estoy segura que esta desconexión te ha fortalecido de alguna manera. Continúa, no permitas ahora un cambio radical en el que no están permitidas las desconexiones y los descansos. Sigue fortaleciendo tu vida. 

Posiblemente, cambies de escenario. Si, pero tú sigues contando contigo. Tú eres el único elemento que permanece. Así que aprovecha para seguir beneficiándote de cada nuevo escenario que vivas.

¿Cómo puedes seguir fortaleciendo tu vida y seguir disfrutando?

Elige como bandera para este nuevo escenario la clave: ¿Cómo quieres estar ahora?. Estoy segura que lo hiciste este verano. Te tomaste un tiempo para planificar tu felicidad y bienestar. ¡Sigue!. Sigue con ese buen hábito. Esa es la palanca a mantener siempre.

Y recuerda mantener activas las siguientes habilidades que estoy segura que has practicado estas vacaciones.

Siente y produce sonrisas en esta nueva etapa

Estoy segura de que has tenido oportunidad de reír y sonreír este verano. ¿Cómo te has sentido después?. ¿Te ha permitido ver las cosas de forma diferente?. Seguro que sí. Recuerda que las razones son que la risa te permite:

  • Aligerar los estados de ánimo. La risa activa el flujo de sangre al cerebro y el incremento de dopamina y endorfinas. Su presencia mejora nuestro bienestar emocional. Su ausencia es reponsable de estados de ánimo depresivos o ansiosos
  • Ayuda a reducir la hormona de cortisol presentes en estados de ansiedad y estrés.
  • Te ayuda a desarrollar mejores estrategias de afrontamiento. Provocar la versión humorística de las cosas, te relaja. Te permite encontrar ideas alternativas y aumenta la confianza en uno mismo.
  • Aumentan las endorfinas y reduce la presión arterial.
  • Aumenta la activación del sistema inmunológico.

 «No vuelvas» (dejes a un lado la mentalidad) de vacaciones. Sigue. Manténla. No la abandones. Hay sitio. Y debe ser una prioridad para ti, asegurar tu bienestar físico y mental. La risa te previene de sentirte «de vuelta» y con sensación de «pérdida».

Reconoce las emociones que tienes ahora

Investigando sobre emociones, la Universidad de Berkeley en California nos confirma datos muy interesantes. Las personas que no se abruman especialmente cuando no se sienten bien, muestran mejores niveles de bienestar. Quienes se ocupan de criticarse o rechazar las emociones que sienten, sufren más trastornos del estado de ánimo. Incluso grandes niveles de angustia, que aumentan por el mero hecho de no sentirse como les gustaría.

 Por ello cuando aceptas las emociones que sientes. Incluso siendo éstas, no tan buenas como te gustaría, tus estrategias de afrontamiento emocional aumentan. 

Recuerda, no pasa nada por sentirse «diferente» o no «tan alegre» como en vacaciones. Es el proceso normal de cambio de escenario y hábitos. Estas emociones te avisan de que disfrutaste enormemente ;-). Y ahora te avisan además de otra cosa. A parte de las estrategias utilizadas en verano, quizá necesites otras nuevas. Ya que otros escenarios como el laboral, puede necesitar recursos distintos.

 Si unes este hábito al anterior, pronto conseguirás disfrutar de esta nueva etapa también.

Recuerda en el fondo que, claro, hablamos de inteligencia emocional. Y no es que ahora tengamos que prestarle más atención. Parece que ahora se habla mucho de ella. En realidad siempre lo hemos hecho. Y siempre has tenido esa capacidad en mayor o menor grado. Pero ahora puede que conozcas más datos sobre ella. Y lo importante es, cuánto eres consciente de tus capacidades emocionales. Ya que sin introspección emocional, es difícil disfrutar y superar situaciones difíciles.

 Por ello, siempre me gusta sugerir a mis clientes, que realices la «digestión emocional» de lo que has vivido. Tanto de las emociones positivas, para resituarlas en un nivel realista y motivador. Así como de las emociones «negativas» para asimilarlas y tomar posibles decisiones.

En ambos casos concreta muy bien la emoción experimentada. Evita quedarte con » he estado bien/mal».

Sigue practicando la "auto escucha"

¿Has dado largos paseos por la playa o por la montaña?. ¿Te has encontrado contigo mismo en momentos de soledad buscada?. ¿Te has permitido escucharte dejándote llevar por los sonidos de la naturaleza?. Fantástico :-). Yo también. ¿A que ha sido genial?. Hace tiempo que incorporé este hábito a mi vida. Siempre está presente, da igual la época del año. ¿Y tú?. ¿Vas a abandonar esta posibilidad de escucharte con cariño?. No lo abandones. Es una oportunidad fenomenal en la que hacemos a un lado a todos los demás. Y de verdad, te escuchas a ti mismo.

 Sigue. Mantén este hábito. 

 Tu capacidad de instrospección posiblemente ha aumentado este verano. Es una pena, que la olvides el resto del año. Realmente es una de las habilidades que siempre están presentes en las personas más fuertes emocionalmente. Les permite conocerse, actuar y decidir desde la calma, y activar su satisfacción personal. 

 Selecciona con la frecuencia que necesites, diaria, semanal…, un tiempo para ti. Igual que has hecho en vacaciones. Escúchate, nadie sabe de ti mejor que tú. En la propia escucha seguramente reconocerás tus:

  • Fortalezas y tu propia satisfacción
  • Debilidades y cómo puedes aprovecharte de ellas, y superarlas si lo decides
  • Distintos tonos en el diálogo interno que tienes
  • Criterios y prioridades importantes en tu vida
  • Emociones
  • Alertas sobre lo que quieres más en tu vida. También aquello de lo que no quieres más y sobre lo que quieres decir ¡basta!

 Escucha todo esto y sé consecuente. Toma las decisiones necesarias que tu diálogo interior te está facilitando.

Aprovecha para ser consciente de tus valores

¿Qué ha sido valioso para ti este verano?. ¿Cuáles son las experiencias que más te han llenado?. ¿Qué vivencia concretamente ha hecho de este verano un verano importante para ti?. Ahora analiza el motivo. 

 Cómo bien reflexionarás habrán sido experiencias que están alineadas con tus principales necesidades y motivaciones. Responderán a aquellas prioridades que tienes en tu vida y que le dan un sentido. Tendrán un significado especial para ti. Enhorabuena.

Y tan importante es experimentar estas vivencias como darte cuenta de por qué son valiosas para ti. Ese motivo, ese por qué, es el elemento que será importante que tengas presente. Ya que es lo que te permite sentir en equilibrio.

 En el momento que seas consciente de estos criterios y motivaciones, vivir de una forma satisfactoria será más fácil. Ya que buscarás y provocarás vivencias en torno a ellas. 

Como comentábamos. Sigue, no las abandones. Ten presente estos esquemas que son los que te facilitan sentirte bien. Te ayudan a sentir que tu vida vale muchísimo y que tienen un significado para ti. 

 Ahora da el siguiente paso. ¿Cómo harás para que, por ejemplo, los próximos 6 meses sean valiosos para ti?. Ya lo tienes más fácil. Sé consciente. Ponle nombre a esas necesidades y motivaciones que son prioritarias para ti en tu vida. Busca satisfacerlas. Toma decisiones en torno a ellas. Date permiso para que te guíen. Y sobre todo disfrútalas.

 Organizaste tu verano para vivir experiencias con significado. ¿Querrás organizar el resto de tu vida en torno a este significado?. ¿O te dejarás llevar por la inercia del día a día sin propósito?.

Conclusiones para fortalecer tu vida

  • Se provocador de sonrisas para ti mismo y para los demás. Llévate contigo esa habilidad quizá «veraniega» allá donde vayas y en cualquier época del año.
  • Reconoce las emociones que sentiste y las que sientes ahora. Haz siempre la «digestión emocional» de todo aquello que sientes
  • Tu diálogo interno va contigo allá donde vayas. En verano pudiste escucharlo desde la calma. Provoca espacios y tiempos, seguros y relajados, para que puedas seguir escuchándote.
  • Practica la consciencia sobre tus valores personales y profesionales. Haz que cuenten. Dales el lugar que se merecen en tu vida para aumentar las posibilidades de sentirte en equilibrio contigo mismo.

¡Mis mejores deseos de que sigas fortaleciendo tu vida!

Recuerda si consideras que puedo ayudarte a seguir invirtiendo en ti, estoy a tu disposición. Entra en el siguiente enlace para reservar tu primera sesión gratuita. Tendrás acceso a los horarios disponibles en mi agenda. Un saludo 🙂

Por qué escribir te ayudará en situaciones difíciles

Compartir, y comunicar situaciones difíciles que hemos vivido es algo sobre lo que sentimos necesidad. Nos reconforta, nos relaja y nos permite elaborar mejor nuestras ideas. De hecho, es una buena manera de afrontar las situaciones difíciles. Situaciones que nos causan ansiedad, estrés, tristeza o preocupación.

Aún mejor estrategia de afrontamiento es la escritura. Y la escritura de nuestras experiencias negativas, sobre todo. Hay investigaciones que demuestran que que se obtienen mejores resultados de afrontamiento emocional, cuando escribimos sobre nuestras experiencias negativas. No se obtiene tanto beneficio emocional cuando escribimos tanto sobre sucesos positivos como negativos. (Pennebaker y Chung 2007). 

Por qué escribir te ayudará en situaciones difíciles

Escribir de manera expresiva y narrativa sobre lo que vives. En este tipo de escritura que os propongo hoy, es importante reconstruir una narración sobre lo que te ha ocurrido.

Escribe sobre cómo estabas antes de esa situación difícil, cómo ocurrió esa situación y cómo te ha hecho sentir.

Te permitirá darle un significado, sobre todo si la dejas fluir. No te limites, no te preocupes por la corrección o conveniencia de las frases o palabras. Sólo escribe tus reflexiones, los pensamientos que tuviste, la causa de esa situación, tu papel, el papel de otros, tu interpretación de los hechos…Escribe también tus dudas, tus contradicciones…Identifica las emociones, descríbelas, exprésalas con tus propias palabras. Olvídate, repito, de diccionarios y de normativas. Sólo exprésate como sientas, recuerdes, pienses..

¿A quién beneficia escribir sobre situaciones emocionalmente difíciles?

  • A todos en general cuando hayamos vivido o estemos experimentando en el momento actual una situación traumática. o emocionalmente difícil.
  • El beneficio emocional es más positivo cuando se escribe en periodos espaciados con tiempos de 15-20 minutos.
  • Las consecuencias positivas para salud emocional son mayores cuando escribes en ambientes de privacidad. Puede ser tu casa o un sitio que te permita encontrarte a gusto y seguro.
  • Poner en palabras los sentimientos y pensamientos produce un bienestar psicológico mayor que simplemente pensar.
  • Se obtienen beneficios físicos y psicológicos sobre todo al escribir sobre temas de los que no has hablado nunca previamente
  • Se obtienen grandes beneficios afrontamiento emocional cuando se han vivido situaciones traumáticas graves. Por ejemplo: muertes repentinas de un ser querido, situaciones de violencia traumática o maltrato, desastres naturales, y situaciones de terror. Tanto las personas que han vivido directamente un atentado, como las que lo han vivido indirectamente, pueden beneficiarse de las escritura expresiva.

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¿En qué te beneficia escribir sobre situaciones emocionalmente difíciles, estresantes o traumáticas?

  • Regula la actividad cognitiva y emocional.
  • Te proporciona un sentido de dignidad y control.
  • Se reducen los pensamientos y recuerdos intrusivos sobre la vivencia estresante.
  • Mejora el estado de ánimo y genera menos visitas a los médicos. Posiblemente menos dependencia de fármacos.
  • Mejora la capacidad de adaptación a largo plazo.

 Me gustaría añadir una nota importante. El impacto de esta técnica en cada persona variará según la gravedad de la situación. Incluso dependerá de la vivencia, y de las estrategias de afrontamiento previas de la persona. No me gustaría que entendiéramos esta técnica como la «receta perfecta» para todos los casos. En muchos casos, una ayuda psicológica y/o médica debe acompañar a las personas en sus vivencias traumáticas.

De hecho, es una técnica que utilizo habitualmente, con mis clientes cuando están superando vivencias traumáticas o estresantes. 

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 ¿Por qué hablar de esta estrategia entonces?. Porque pienso que puede ayudar. Puede ser el comienzo para afrontar situaciones difíciles en nuestro día a día. Si desarrollas como hábito esta habilidad, podrás aumentar tus estrategias de afrontamiento.

Un efecto de esta técnica con el que te puedes encontrar, es el malestar posterior. No suele durar mucho. La mayoría de las personas comentan al poco tiempo una gran sensación de alivio.

¿Cómo empezar? ¿Sobre qué escribir si has vivido una situación estresante o emocionalmente difícil?

  • Sobre lo que quieras. Que sea algo que te haya afectado de manera importante.
  • Cómo ocurrió y cómo te sentiste al respecto. También como te sientes ahora.
  • Por qué crees que te sientes de esa forma.
  • Puedes hacerlo en forma de diario, biografía, o carta que enviarías (aunque no la envíes).
  • Profundiza sobre la experiencia más impactante en tu vida.
  • Cuáles fueron tus pensamientos en ese momento y qué piensas ahora.
  • Cómo puedes explicar lo que ha ocurrido.
  • Qué significa para ti esta vivencia.
  • Cuál ha sido tu mayor aprendizaje.
  • Qué no has conseguido solucionar o aprender.
  • Qué te ha quitado y qué te ha dado esta vivencia.

Conclusiones. La escritura expresiva puede: 

  • Ayudarte a regular tus emociones.
  • Reducir la necesidad de hablar y estar en situación de «bucle» con respecto a la vivencia.
  • Reducir tu nivel de tristeza, estrés o miedo.
  • Ser una estrategia de afrontamiento a desarrollar para cuidar tu equilibrio personal.

Si reflexionaras sobre este año… ¿hay alguna vivencia difícil sobre la que podrías escribir?. ¡Aprovecha! . Una sencilla libreta y un bolígrafo pueden aclararte las ideas y hacer que te sientas mejor. :-). Recuerda busca un momento y un lugar privado y seguro, que te proporcione tanquilidad. 

Como siempre, estoy a tu disposición por si consideras que puedo ayudarte.

Referencias bibliográficas:

 Pennebaker, J. W. y Chung, C. K. (2007). Expressive writing, emotional upheavals, and health. En H. Friedman y R. Silver (Eds.), Handbook of health psychology (pp.263-284). Nueva York: Oxford University Press

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