Qué diferencia a las personas con mayor resiliencia. ¿Te lo has planteado?. 

Si tuviste ocasión con el post anterior de encontrarte a ti mismo con las cuestiones que te planteé, seguro que activaste emociones positivas. ¿Lo conseguiste?. Algunos de mis lectores me dieron feedback y disfrutaron mucho de la experiencia. Eligieron un rato tranquilo y se permitieron:

  • Sentirse feliz con uno mismo.
  • Reflexionar sobre lo que les hacía sonreír.
  • Pensar sobre cómo invertir en uno mismo.
  • Reorientar las dudas.
  • Encontrar lo que de verdad importa.

En algunas ocasiones, este tipo de cuestiones puede generar algunos bloqueos. Si fue tu caso, tómalo como una señal de que necesitas resolver algo que no te está haciendo nada bien. Ocurre en pocas ocasiones, pero ocurre.

No obstante, si puedes dejar a un lado tus preocupaciones y como quiero marcar en este post, aprovechar tus momentos de descanso y bienestar, podrás hacerlo. En otro momento, si quieres puedes volver a ver cómo resuelves los temas emocionales pendientes. 

Hoy vamos a aprovechar y reflexionar qué diferencia a las personas con mayor resiliencia. 

Si me permites te guío en algunas reflexiones.

Qué diferencia a las personas con mayor resiliencia

He aquí la clave principal. Las personas con mayor resiliencia, disfrutan más. Sí, cultivan más las emociones positivas, lo que les permite desarrollar mejores recursos cognitivos y emocionales. 

Los modelos de la Psicología Positiva y de Indagación Apreciativa nos proponen que las emociones positivas tienen una misión importante: 

  • Las emociones positivas son buenos indicadores de bienestar y felicidad.
  • Cultivar emociones positivas produce bienestar a largo plazo, aumentando el crecimiento de recursos psicológicos. 
  • Las emociones positivas ayudan a restaurar el impacto psicológico de las emociones negativas.

Las emociones positivas impulsan tus capacidades cognitivas

Cuando experimentas emociones negativas se reducen tus capacidades cognitivas de afrontamiento del estrés, resolución de conflictos y la capacidad de superación. 

Con lo que, vamos a analizar qué ventajas obtendremos si cultivamos más las emociones positivas. Cultivar las emociones positivas, buscar momentos para disfrutar, realizar reflexiones para mirarse desde un punto de vista más compasivo, incorporar en tu vida hábitos para disfrutar, potenciará tus recursos cognitivos para afrontar las dificultades.

Las personas que cultivan las emociones positivas:

  • Son más flexibles a la hora de categorizar y clasificar eventos en sus vidas.
  • Generan más conexiones y relaciones entre sus pensamientos e ideas, con lo que procesan sus vivencias de manera más flexible.
  • Desarrollan una mayor capacidad de memorizar, de elaborar nuevas ideas y enfoques, y de ser más creativos.
  • Elaboran mejores planes de acción a la hora de resolver situaciones y tienen mayor capacidad de convertir el pensamiento en acción.
  • Tienen mayor capacidad de realizar variaciones, alternativas, adaptaciones de las ideas o soluciones previamente elegidas.
  • Muestran mayor capacidad para comprender situaciones complejas y mayor capacidad de aprendizaje.

Resuelves mejor los problemas cuando te sientes bien

Cuando sientes emociones como enfado, tristeza, desengaño, etc. tu cerebro está preparado para seguir buscando información que justifique la emoción que sientes. Así, te será siempre mucho más fácil buscar errores, diferencias con lo que te gustaría que fuera, realizar críticas a ti mismo o a los demás. 

Entonces, permítete un momento para reflexionar. Si te paras a pensar unos minutos, comprobarás algo mucho mejor. ¿Recuerdas la última vez que te sentiste feliz, alegre o satisfecho?. ¿Cómo veías los problemas?. Seguramente tu foco de atención estaba más en buscar alternativas, relativizar los aspectos negativos y en contar con tus propias fortalezas para sentir más confianza en esa situación. 

Cuando te sientes bien

  • Creas con mayor claridad una imagen futura de lo que quieres conseguir en cada área de tu vida o en esas situaciones pendientes de resolver.
  • Es más fácil que seas consciente de tus propias fortalezas y cómo te puedes servir de ellas en tu vida diaria.
  • Mejoras tu compromiso y voluntad de crear pequeños o grandes cambios aumenta.
  • Tu diálogo interno usa palabras más constructivas que te impulsan a la acción y al cambio.
  • Así, las palabras e ideas que están en tu mente empiezan a crear un mundo diferente sea en el ámbito personal, familiar, social o laboral. Tus palabras crean el mundo en el que vives.
  • Aparecen en tu mente las cuestiones y preguntas más adecuadas. Esas preguntas que te impulsan a moverte, a aprender y a resolver o tomar decisiones.
  • Te permites anticipar la imagen que deseas para las situaciones que vives diariamente. En vez de poner el foco en lo inamovible, cuando te sientes bien, focalizas tu atención en las posibilidades. Y además, en cómo puedes hacer para conseguir esa imagen futura que te gustaría.
  • Tu cerebro está más preparado para buscar logros y éxitos pasados. Con lo que eres más consciente de las verdaderas fortalezas que tienes para afrontar cualquier reto.

Cuándo te sientes bien te recuperas física, mental y emocionalmente. Amplías la visión de ti mismo y te permites reconsiderar positivamente tu valía ante la incertidumbre y las dificultades. 

Las emociones positivas compensan el impacto de las emociones negativas

Recuerda necesitas al menos 3 vivencias positivas por cada 1 negativa que experimentas. Las vivencias negativas y sus emociones correspondientes tienen un impacto sobre el agotamiento físico y mental. 

Las personas que sonríen más, practican el humor y cultivan sus emociones positivas:

  • Ante situaciones estresantes o negativas tardan menos tiempo en recuperarse emocionalmente y en volver a un estado emocional tranquilo.
  • Recuperan su nivel cardiovascular en menos tiempo.
  • Ante situaciones de evaluación son mejores en recuperarse y en focalizar su atención en la resolución de problemas.
  • Tienen más capacidad de distanciarse emocionalmente de actitudes tóxicas, situaciones negativas o estresantes.

Cómo cultivar las emociones positivas

Convierte en hábitos todas las acciones posibles que faciliten activar tus emociones positivas y las de los demás. Impactar positivamente en los demás, también te influirá a ti.

  • Sé agradecido, provoca una sonrisa en los demás.
  • Revisa periódicamente todas las cosas por las que te sientes afortunado y orgulloso.
  • Reflexiona sobre tus logros ya conseguidos y cómo los superaste.
  • Revisa también los malos momentos pasados desde una perspectiva positiva. ¿Qué lado positivo tuvieron?. ¿Qué ganaste en esa vivencia?.
  • Mantente conectado a las personas de tu entorno que te dan vida.
  • Acércate a las personas felices para contagiarte y para aprender.
  • Incluye diariamente rituales o momentos para disfrutar y reírte.
  • Recuerda momentos felices que has vivido y compártelos con otras personas.
  • Ralentiza tu tiempo de vez en cuando. Pasea despacio y huele el azahar, las flores…Estimula alguno de tus sentidos por encima de otros: tacto, vista, oído…

Y además...

 

  • “Engánchate” un rato en esa actividad que tanto disfrutas.
  • Incluye ejercicio físico o paseos regulares para disfrutar y relajarte.
  • Déjate llevar por la curiosidad de cualquier tema. Observa a dónde te lleva.
  • Aporta cosas nuevas a tu vida o a la vida de otros.
  • Visualiza la imagen futura de ti mismo que te haría feliz. “Remolonea” todo lo que quieras en esa imagen y constrúyela con todo detalle.
  • Reconoce las capacidades que tienes de las que te sientes más orgulloso.
  • Planifica eventos especiales periódicamente, para asegurar que tendrás momentos clave para disfrutar. 
  • Ten presente siempre tu propósito en la vida, en el trabajo, en la familia, y con los amigos.
  • Practica poder encontrar un significado a tus experiencias vitales.

Conclusión

Las personas con resiliencia disponen de mejores recursos psicológicos. Estos recursos les permiten afrontar mejor las situaciones difíciles y con incertidumbre. Son personas que se cuidan y mantienen una buena salud emocional. Disfrutar y cultivar las emociones positivas amplía sus capacidades cognitivas.

Así, practican y tienen más presentes nuevas formas de abordar las dificultades. Con lo que en situaciones estresantes o complejas se agotan menos, se recuperan antes, relativizan, y tienen mayor capacidad para redirigir su foco de atención.

 

¿Cómo te sientes en general ante situaciones difíciles o de incertidumbre?
¿De qué forma podrías cultivar más momentos felices?
Recuerda tu nivel de resiliencia, es decir tu capacidad para afrontar la incertidumbre depende en gran parte, de cuánto prepares tu cerebro para ampliar el nivel de tus recursos mentales y emocionales. Disfruta más y aumentarás tu resiliencia 😉

Y si te apetece y puede ayudarte...