¿Por qué únicamente leer sobre habilidades no te servirá?

Se escribe mucho y se lee (supongo) sobre el aprendizaje de habilidades personales y recursos psicológicos que potencien el desempeño de una persona. Leemos sobre liderazgo, comunicación, resiliencia, empatía, trabajo en equipo, autoestima, gestión del estrés, inteligencia emocional, etc. Un sinfín de habilidades que, como poco, sabemos que son clave a la hora de vivir nuestras experiencias de manera saludable, permitiéndonos crecer, y estar más satisfechos con los logros que conseguimos en los distintos contextos: personal, familiar, social y laboral.

Ahora bien, igual que en mis clases o en las sesiones de coaching en las que trabajo, dos constantes guían el aprendizaje real sobre este tipo de cuestiones (hablo del aprendizaje que genera hábitos nuevos, no la acumulación de información sobre autores que todos podemos leer): la comprensión y la práctica.

Y para ello es fundamental que activemos nuestro cerebro si queremos realmente aprender algo sobre cualquier cuestión en general, y en concreto sobre el tema que a mí me ocupa, que es el desarrollo de habilidades.

¿Por qué únicamente leer sobre habilidades no te servirá?

Activar significa poner en marcha, trabajar mental y emocionalmente sobre aquello que estoy aprendiendo. Una simple lectura día tras día no mejorará nuestra capacidad de:

– liderar

– comunicar

-relacionarnos con otros

– influenciar a los demás

– resolver situaciones conflictivas

– resolver miedos personales

– ser inteligente emocionalmente

– tener una autoestima sana

– gestionar nuestro estrés

– etc.

Activar nuestro cerebro de manera consciente en aquello que queremos aprender significa poner en marcha dos tipos de pensamiento (B. Oakley): el modo enfocado y el modo difuso.

Modo enfocado: se relaciona con una concentración intensa en la comprensión de un concepto o problema específico. Cuando nuestro cerebro activa este modo de pensamiento, nuestro cerebro se ocupa de generar las bases o cimientos de aquello en lo que estamos concentrados. Trata de crear fragmentos elaborados  y conectados de información en un zona concreta de nuestro cerebro, mientras enlaza con aprendizajes anteriores  similares para darles sentido. La consolidación de estos fragmentos, improntas en nuestro cerebro, es lo que nos permite después desarrollar una nueva habilidad sin pensar en ella cada vez, produciéndose una respuesta de manera automática.

Modo difuso: Se asocia a la creación de nuevas perspectivas sobre lo que estamos aprendiendo. Nos proporciona una imagen global. Genera de forma repentina “insights” de lo que queremos abordar. Esta interiorización de lo que queremos aprender se activa cuando relajamos nuestra mente y dejamos que fluya. Es muy útil cuando estamos aprendiendo cosas nuevas. Seguramente, habremos experimentado el funcionamiento de este modo de pensamiento, cuando estamos en la ducha o dando un paseo, o nos vamos a dormir, y de repente lo vemos todo claro.

Aprender algo nuevo implica que nuestro cerebro necesita alternar la activación de ambos tipos de pensamiento para consolidar nuestro aprendizaje. Sino activamos las conexiones neuronales sobre aquello en lo que queremos ser mejores, simplemente nuestro cerebro almacenará los datos por un tiempo muy limitado, y luego los eliminará, porque considera que no tienen utilidad.

Es posible que ésta sea, la razón de por qué nos cuesta tanto aprender nuevos hábitos personales, realmente no le damos la oportunidad al cerebro de generar conexiones, y de identificar en qué momentos tal recurso personal nos puede ser útil. Con lo que, al haber otra información, otros hábitos que creemos que funcionan para todo, y otras prioridades, lo dejamos en desuso y finalmente perdemos esa habilidad o no la desarrollamos nunca.

 La deliberada concentración, práctica, y fluidez de nuestro pensamiento  activa los dos modos de pensamiento y es fundamental para el desarrollo de nuevos aprendizajes, ya sea que estemos aprendiendo  nuevas técnicas o fórmulas matemáticas o que estemos aprendiendo habilidades. Al final, lo que queremos conseguir es resolver problemas, o poner en práctica determinada acción o comportamiento de manera casi automática (que no nos cueste) para estar satisfechos con nuestro desempeño en una situación concreta.

Consulta entonces cómo estás aprendiendo:

puzle

Grabamos la información sin sentido, sin conexiones y sin entender.

cara

Memorizamos sin entender.

puzle completo

Entendemos, consolidamos, practicamos y relacionamos con aprendizajes anteriores.

Conductas que no te ayudarán a ser mejor líder, mejor comunicador o desarrollar con éxito tus recursos personales:

habilidades

¿Qué hacemos entonces? De momento evalúa tus hábitos mentales de aprendizaje, es el primer paso. Decide qué puedes cambiar. Sigue atento a las próximas publicaciones y a los recursos de esta web. Podrás practicar e interiorizar para realmente tener éxito en el aprendizaje de tus habilidades.

 Imagen asignada de este artículo es de www.freepik.com

7 hábitos para aprender nuevas habilidades

Tus capacidades de concentración, de compresión, de contextualizar, de practicar deliberadamente, de enlazar aprendizajes y de ser constante en el tiempo, son fundamentales para tener éxito en el desempeño de nuevas habilidades.

7 hábitos para aprender nuevas habilidades

Aprender habilidades

Recomendación: ¿Por qué únicamente leer sobre habilidades no te servirá?

 ¿Y tú, cuántos de estos pasos necesitas incorporar en tu repertorio de hábitos de aprendizaje

para obtener un mejor desempeño de tus habilidades?

Cómo tener éxito en tus hábitos productivos

¡Cuánta información a nuestro alrededor! ¡Cuántas tareas pendientes! y ¡Cuántas cosas en las que queremos pensar a la vez!

Y al final, acabamos prestando atención y recursos seguramente a lo menos importante, o quizá a aquello que no nos gusta tanto, pero ¡vaya! sigue siendo importante y de nuestra responsabilidad.

¿Cómo hacemos para que nos cunda el día y además nos sintamos satisfechos? Buen objetivo éste, y muy satisfactorio siempre y cuando conozcas cómo funciona tu cerebro, cómo funciona tu atención y la creación de buenos hábitos.

Este proceso, básicamente, es lo que ocurre cuando dejas, continuamente y por sistema, aquello que te cuesta hacer. Puede ser una tarea de tu trabajo que no te gusta, o cualquier otra acción a la que todavía no te has acostumbrado, como por ejemplo, esos buenos propósitos que hacemos hacia final o principio de año, o incluso después de una vivencia traumática en la que decides cambiar de hábitos. Es decir, se apodera de ti la procrastinación.

procastinación (3) - copia

Y así, repitiendo este pequeño, pero potente proceso, en el que se recompensan (temporalmente) justo las tareas que hacemos fácilmente, nos convertimos en personas a las que les cuesta crear hábitos nuevos o simplemente no conseguimos:

– Crear una rutina / hábito eficiente para optimizar nuestra búsqueda de empleo.

– Ser más eficientes en nuestro trabajo diario.

– Incorporar nuevas habilidades personales o profesionales en nuestro repertorio cognitivo-conductual.

– Etc.

 Cómo tener éxito en tus hábitos productivos

La creación de hábitos sólidos, conlleva 4 elementos importantes (B.Oakley):

La señal. Una llamada de teléfono, un mensaje de whastapp, notificaciones de redes sociales, un mail en tu bandeja de entrada, una pregunta o comentario incómodo en una reunión con tu equipo o con tu cliente, pueden hacer que dejes para otro momento el poner en práctica determinados comportamientos o tareas que tenías previstos.

En el fondo, son tareas o comportamientos que quieres aprender pero siempre hay algo, que lo pospone: ya pondré en marcha “eso de la inteligencia emocional” en otro momento, ya comunicaré de forma más constructiva la próxima vez, ya haré ese análisis e informe en otro momento, ya haré…. porqué ha habido una señal que ha desviado tu atención y “has decidido”, sí lo has hecho, prestarle tu atención, tu tiempo y tus recursos a algo que podría esperar, ya lo tienes aprendido, o simplemente no es importante ahora o no es lo que quieres realmente.

Las señales no tienen nada de malo, ocurren, seguirán ocurriendo y requieren de nuestra acción en algún momento. La cuestión es si es ese momento el que le quieres prestar atención, o si es de esa forma cómo quieres atender esa tarea. Comunicar puedes comunicar siempre, pero si quieres aprender a comunicar mejor a tu equipo, cualquier indicio/señal al que le prestes atención y “te justifiquen” seguir con tus viejos, pero nada eficientes, hábitos, no te ayudará a incorporar las nuevos.

La rutina. Es realmente la cadena de reacciones que tienes a las señales diarias en cualquier situación, lo que mantiene la procastinación. Lo que haces cuando aparece un mail en tu bandeja (atenderlo enseguida), cuando recibes una llamada telefónica (filtrarla o posponerla), el comportamiento que te sale de manera automática cuando recibes una crítica negativa, o cuando se desvía el tema de la reunión, etc., es la rutina que tienes automatizada.

Es el cambio de esa cadena de reacciones comportamentales lo que te ayudará realmente a superar la procastinación en tu trabajo diario, en el aprendizaje real de nuevas habilidades y comportamientos, y en el desarrollo de nuevos hábitos saludables que te propones cada año.

Así pues, tener un plan de cómo voy a reaccionar a las señales, es la clave. Desarrollar nuevos rituales de reacción, prever qué haré con las señales, reducirlas o posponerlas, hará que finalmente crees rutinas exitosas de los nuevos hábitos que quieres conseguir.

La práctica continuada de los nuevos hábitos crea además improntas en nuestro cerebro que se vuelven cada vez más automáticas, de manera que perseverar en los nuevos hábitos, hace que luego sea cada vez más fácil reaccionar justo como queríamos conseguir o aprender.

La recompensa. La recompensa más poderosa en mantener un hábito sólido en el tiempo es la propia satisfacción, el orgullo, la superación y el estado de felicidad que nos produce estar inmersos en ese hábito. Ahora bien, si estamos hablando de que ahora hay cosas que nos cuestan, pues esta satisfacción, nos va a costar un poco al principio. Por eso, es importante, planificar de antemano, con qué me voy a premiar, conforme logre acercarme a detectar “mis señales”, “mis rutinas cómodas”, ponga en marcha “nuevas rutinas”, etc. Aumentemos la recomopensa conforme sea más difícil nuestro logro. ¡Disfruta con las recompensas, date un capricho!

La creencia. Fundamental. La creencia de que puedes hacerlo, de que puedes aprender, de que puedes superar la procastinación y que puedes desarrollar los hábitos nuevos que quieras. Relacionarte con personas que también están aprendiendo, que quieren superar su procastinación, o que quieren crear nuevos hábitos, nos dará apoyo en momentos de decaimiento.

Visualizar cuál es el comportamiento, tarea, hábito nuevo que queremos desarrollar y “vernos mentalmente” con detalle en la situación futura que queremos crear es un potente impulsor de nuevas acciones. Sentir, con anticipación, las emociones/satisfacción que tendríamos en la nueva situación, provocará ya que cambiemos la emoción que tenemos hacia la tarea o comportamiento, que nos cuesta y que queremos cambiar.

Sugerencia…

¿Qué elemento podrías trabajar y reforzar para fortalecer tus hábitos?

hábitos

¿Quieres que comentemos personalmente tus reflexiones?

Formación en empresa: 10 indicadores de éxito

La formación en empresa es un buen medio para favorecer la mejora de competencias técnicas y personales de los profesionales que forman los equipos de trabajo. La formación debe dar respuesta tangible a las demandas que el profesional tiene para mejorar su desempeño en el puesto de trabajo.

Ahora bien, en ocasiones, es posible que nos encontremos con que parece que la formación no tiene el impacto deseado para que los profesionales puedan, realmente y de forma medible, impulsar sus competencias, y demostrar resultados diferentes en su desempeño.

Para optimizar al máximo los resultados de la formación necesitamos, entre otras características:

  • Identificación clara por parte de RRHH y líderes de las competencias clave a conseguir mejorar como resultado de la formación
  • Coordinación y comunicación clara entre los formadores y RRHH
  • Diseñar las sesiones de formación con los objetivos a conseguir en cada competencia
  • Preparar el ritmo y actividades de formación que permitan al alumno aprender de verdad la implementación de las competencias
  • Tener presente los indicadores en los que el alumno podrá demostrar, durante el proceso de formación y a su finalización, su nivel de aprendizaje.
  • Realizar una evaluación continua de los progresos que los alumnos están realizando en las sesiones de formación, no sólo al finalizar la formación
  • Seguimiento por parte de los superiores y de RRHH de los indicadores que a continucación detallamos para que los participantes puedan aportar lo máximo de su aprendizaje

La buena formación requiere de profesionalidad, metodología y responsabilidad para facilitar que los participantes puedan realmente poner en marcha actitudes y comportamientos nuevos que impulsen su desempeño, y les permita conseguir mejores resultados en sus objetivos, aportar mayor valor añadido e inspirar a sus clientes internos o externos.

¿Cuáles son estos indicadores de éxito?

Formación en empresa: 10 indicadores de éxito

indicadores de éxito 1

 

indicadores de éxito 2

¿Cuántos indicadores cubren tus colaboradores cuando van a formación?
¿Qué plan has pensado poner en marcha para mejorar la eficiencia de la formación que reciben?

Si quieres, te invito a ver posibilidades de formación y la metodología que utilizo en mis sesiones de formación:

formación

Profesor ¿puedo aprender y emocionarme con tus conversaciones?

Dos habilidades clave están ocupando, últimamente, mi foco de trabajo cuando formo a formadores. ¡Es tan importante darse cuenta del impacto que tenemos cuando formamos a otras personas!. Merece el esfuerzo. Un formador puede hacer que los alumnos crean en su potencial o que lo abandonen.

Podemos ser capaces, como formadores, de crear entornos inspiradores o de bloqueo. Tendremos posibilidad, si invertimos en ello, de crear conversaciones que potencien la confianza y el aprendizaje. Ya que sin confianza el aprendizaje se deteriora. O por el contrario, crearemos una distancia con el alumno, que genere desconexión.

Un buen formador seguirá invirtiendo en sus habilidades y en cuestionarse los hábitos tradicionales que ya tiene dominados. ¿Por qué no?.

Si nos gusta formar, es más, si nos emociona provocar que las personas aprendan, aprendamos nosotros. Seas formador de niños, adolescentes o adultos. Seas formador de instituto o de universidad, o bien un formador de empresa (interno o externo). Estoy segura que te gustaría contar con buenas metodologías. Metodologías, que te aseguraran lo máximo posible, que vas a provocar buenas conversaciones de aprendizaje. Habilidades que te permitan facilitar la mejor emoción según el tipo de actividad de aprendizaje que vas a desarrollar.

Profesor ¿puedo aprender y emocionarme con tus conversaciones?

¿Cómo puedes conseguir este objetivo que están deseando los alumnos? Te propongo aprender sobre 2 habilidades clave:

  • La inteligencia Conversacional: Habilidad que nos permite convertir conversaciones centradas en el “yo”, en conversaciones centradas en el “nosotros”. Permite la conexión, la confianza y la colaboración.

  •  La Inteligencia Emocional: Habilidad que nos permite ayudar a gestionar nuestras emociones y las de nuestros alumnos. Además nos dota de técnicas que ayudan a crear conversaciones que generen inspiración y resonancia. Entendemos por “Resonancia”, la energía positiva que se contagia entre las personas impulsando la creatividad, la colaboración y la productividad.

 Un mensaje clave que es prioritario para mi en la formación de formadores es: prepárate. Prepárate no sólo los contenidos teóricos y prácticos que te corresponda enseñar. Organiza previamente cómo vas a favorecer el aprendizaje. Invierte un tiempo en pensar cómo vas a interactúar con tus alumnos, de forma que tus conversaciones sean fuente de aprendizaje. Gestiona qué emoción vas a tratar cada parte de la clase. Y diseña cómo vas a provocar la mejor emoción del alumno según el tipo de actividad que vayan a realizar.

Emociones y neuroquímica de conversaciones

Tus palabras, tus interacciones y tu lenguaje no verbal puede activar las conexiones cerebrales de los alumnos que consigan que se distancien o se acerquen a ti

 Es importante aprender que con tus conversaciones e interacciones puedes:

  •  Activar el Cerebro Reptiliano haciendo que el alumno te considere o no una amenaza.
  • Provocar que el Cerebro Límbico de tus alumnos te etiquete como “amigo o enemigo”.
  • Potenciar o no el Neocortex, de forma que promuevas o no la comprensión y el entendimiento por parte de tus alumnos.
  • Despertar en un sentido o en otro el Cerebro Emocional de tus alumnos para facilitar o dificultar la interpretación de sus emociones
  • Facilitar o dificultar que el Cerebro Ejecutivo realice buenos juicios y predicciones constructivas

 Es muy común que las interacciones profesor-alumno se desarrollen en un plano “yo  (profesor) vs yo (alumno). En su lugar, con estas habilidades estaríamos buscando activar adecuadamente las conexiones neuronales desde un enfoque del “nosotros”. De esta manera los 5 cerebros se activarían de una forma positiva permitiendo la confianza y el aprendizaje.

Instintos vitales

¿Sabes que tus alumnos no lo dirán, pero interiormente se plantean una serie de cuestiones que ponen en juego tu relación? A los alumnos les preocupa si:

  •  Esta relación va a ser justa: si existe un “yo vs tú” o un “nosotros”.
  • Existen unas reglas de compromiso: ¿se han verbalizado las reglas de colaboración?.
  • Va a existir reciprocidad: ¿nos vamos a cuidar mutuamente?.
  • Va a haber colaboración: ¿nuestra relación es “yo aprendo de ti” o ” aprendo contigo”?.
  • Tendremos espacios para expresarnos: ¿hay  tiempo sólo para escucharte o para intercambiar reflexiones?.
  • Se fomentará el respeto: ¿podremos sentirnos ambos orgullosos de quién somos?

Niveles de conversación

Parece obvio pero no lo es. Cuando analizas los estilos de comunicación de algunos docentes te encuentras que realmente podrían mejorar en su impacto. En el nivel mínimo, encontramos estilos docentes que más que conversar y provocar aprendizaje, informan. Esperando así que su conocimiento se transfiera por arte de magia a sus alumnos.

Tengamos en cuenta que aprender significa que el alumno sea capaz de reproducir lo que tú dominas. Incluso mejorarlo. Con lo que, tu comunicación como docente puede no provocar que el alumno:

  • Razone por sí mismo.

  • Cuestione lo que está aprendiendo.

  • Busque soluciones a sus propias objeciones.

  • Comparta con otros sus reflexiones.

  • Descubra su aplicación

 Sin estos objetivos, el alumno no aprenderá. Sólo habrá escuchado a alguien que puede que sepa mucho. Pero no será capaz de reproducir la competencia correspondiente en su ámbito profesional o personal.

 Para ello necesitamos que el profesor use menos los hábitos más comunes. Por ejemplo, hablar y hacer preguntas retóricas, o hablar y preguntar para aceptar o rechazar lo que el alumno propone.

En su lugar, el formador puede aprovecharse de crear otro tipo de conversaciones. Conversaciones en las que el “compartir” y descubrir” sean los pilares clave en los que se apoyen sus interacciones.

Conversaciones para redirigir emociones

¿Y qué ocurre cuando detectas que la emoción de tu grupo de alumnos no es la adecuada? ¿Sigues dando clase poniendo más énfasis en pruebas, ejercicios, y exigencias?  ¿Les recriminas su falta de actitud? Pues en ese caso activarás todas las conexiones cerebrales que provoquen más emociones negativas por parte de tus alumnos. Con lo que en primer lugar saldrás perdiendo tú, porque tu impacto didáctico se reducirá aún más. Y en segundo lugar, será difícil que tus alumnos redirijan espontáneamente sus emociones.

 Es vuestra clase, vuestro entorno de aprendizaje y es tu responsabilidad crear el entorno adecuado. Para eso eres el docente.

Sin la emoción adecuada nada se aprende. Y el grupo por sí mismo, es muy fácil que alimente posibles emociones como apatía, desilusión, tristeza, ansiedad, etc. Tú tienes la responsabilidad y la posibilidad.

 Antes de seguir con la clase, vale la pena hacer un “stop” y reorientar las emociones. Prepáratelo, desarrolla tu inteligencia emocional y conversacional para provocar una conversación en grupo que les despierte una mejor emoción.

Estilos de comunicación

¿Sabes adaptar tu estilo de comunicación al del alumno? Nuestros estilos de comunicación tienen en su base ciertas estructuras mentales mediante las cuales, escuchamos y aprendemos. Nos corresponde como formadores identificar el estilo de comunicación de cada alumno y adaptarnos en la medida de lo posible.

Así puede que te encuentres alumnos con un estilo de comunicación:

  •  Dominante: Prefiere la evaluación por resultados no por procesos. Detesta el trabajo rutinario. Es muy activo y dinámico. Necesita ser protagonista en todo momento, controlando resultados.
  • Influyente: Necesita que la comunicación positiva sea la protagonista. Le gusta el reconocimiento social y conectar con las personas. Prioriza el trabajo en equipo y la diversidad.

  • Estable: Necesita del largo plazo en su aprendizaje y de la estabilidad en procedimientos y en compañeros. Necesita tomarse su tiempo para cambiar o tomar decisiones. Prioriza el trabajo bien hecho.

  • Orientado a las normas: Prioriza las tareas concretas, los estándares y los controles de calidad. Necesita pruebas y evidencias. Prefiere los entornos seguros y sin conflictos

 ¿Identificas a tus alumnos con alguno de estos estilos de comunicación? ¿Qué estás haciendo para cubrir sus necesidades en tus conversaciones? ¿Y si necesitaras reorientar el cambio de estilos para favorecer un aprendizaje más completo?

 Analiza a tus alumnos. Es más, analiza cuál es tu estilo de comunicación más habitual. Piensa qué cambios puedes hacer en tus conversaciones para llegar mejor a todo el grupo. 

Conclusión

Destacamos 2 habilidades en las que invertir si eres profesor: la inteligencia conversacional y la inteligencia emocional

 Estas habilidades te ayudarán a:

  •  Crear las emociones positivas adecuadas para que se produzca la confianza y el aprendizaje.
  • Dar respuesta a los instintos vitales que el alumno siente pero no verbaliza.
  • Mejorar el impacto de tus conversaciones desde un enfoque de “compartir y descubrir”.
  • Redirigir emociones de desilusión, tristeza o ansiedad a emociones más adecuadas para el aprendizaje.
  • Adaptarte y ser flexible con los estilos de comunicación
¿Por dónde necesitas empezar a invertir para conversar y emocionar?

¿Alimentas el valor de tu marca personal con aprendizaje?

¿Cuánto tiempo de aprendizaje dedicas a la semana? ¿Y al mes? ¿Y al año?.

Me refiero a verdadero aprendizaje, no sólo lecturas.

Estás invirtiendo verdadero tiempo de aprendizaje?.

¿Eres capaz de reproducir por ti mismo lo que estás aprendiendo?.

¿Eres capaz de ser autónomo en el aprendizaje que estás invirtiendo?.

Y ahora,

¿Estás haciendo un plan para ver cómo lo aplicas o lo adaptas a tu profesión?. ¿ A tu puesto de trabajo?. ¿Y a ti mismo?. ¿Cómo lo adaptarías a tus clientes?.

¿Qué impacto tendrá en ti?

¿Cómo influirá en tu público objetivo?

¿Eres capaz de identificar claramente las ventajas que aporta?

¿Que obtendrá tu equipo, tu cliente, o la empresa que te pueda contratar?

Si has podido responder afirmativamente y con ideas claras a estas preguntas, ¡enhorabuena!. Tu marca personal se alimenta de tu aprendizaje.

En caso de que haya poca claridad o alguna negativa en estas preguntas, necesitas invertir en el valor de tu marca personal.

¿Alimentas el valor de tu marca personal con aprendizaje?

¿Cuánto vale tu marca personal?

Tu marca personal vale tanto como los compromisos que quieres y eres capaz de asumir. No me vale que la marca de una persona tenga unos cuántos títulos y cursos en su currículum. Queremos que realmente tu marca personal sea capaz de comprometerse, y quieras, por supuesto.

Si mañana, tu empresa, tu jefe, o tu cliente, te piden conseguir un reto, ¿sabrás cómo hacerlo?. ¿Cómo sabríamos si puedes llevarlo acabo?. ¿Podrías hacer un plan de trabajo sobre tus compromisos en ese reto? ¿Harías un Diagrama de Gantt con acciones y tiempo estimado para tu proyecto?.

En muchas entrevistas de trabajo los candidatos son descartados cuando compruebas que la respuesta no es clara. Te das cuenta que el candidato dice que sabe, que tiene la formación, pero compruebas que no tienen el aprendizaje. No se puede comprometer a realizar lo que le pides para empezar a trabajar.

Numerosos clientes rechazarán tu propuesta de servicio, porque es poco clara. Tienes en tu currículum, que estás formado en ese tema, pero no puedes comprometerte de verdad. Porque el clientes no es capaz de entender e imaginar tu propuesta. Tu aprendizaje no es lo suficientemente autónomo para que te puedas comprometer.

En ocasiones, los equipos de trabajo, pierden la confianza en su líder. Porque igualmente les falta claridad y autonomía por parte de su responsable. El líder trata de comunicar un cambio o una intervención, pero el equipo no se lo cree. ¿Te falta ser autónomo en ese aprendizaje?. ¿Estás invirtiendo tiempo, cabeza y corazón en ver cómo lo puedes llevar a cabo?

El valor de tu marca crece en tanto en cuanto trabajes constantemente en cubrir las necesidades de tu público objetivo

Da igual cuál es tu público objetivo. ¿Es un equipo?. ¿Tu proyecto va dirigido al cliente final?. ¿Tu público objetivo son posibles empresas que te puedan contratar?. Ok, analiza qué necesitan de ti. ¿Qué aprendizajes necesitan de ti para cubrir sus necesidades? Analiza también tu perfil. ¿Con qué eres capaz de comprometerte ahora con ellos?. ¿En qué más necesitarías comprometerte en un futuro cercano? ¿Cuál es tu plan de aprendizaje para los próximos 6-12 meses?.

Y recuerda, el valor de tu marca personal, no es el currículum que seas capaz de enseñar este año. Necesitamos comprobar que sabes, puedes y quieres hacer aquello que has aprendido. Y que además coincide con lo que necesita tu público objetivo.

Sólo el hábito constante de un aprendizaje útil, alimentará tu marca personal. Ninguno de los profesionales que admiro dejan de trabajar diariamente para implementar valor. No sólo leen. Piensan. Critican. Analizan. Buscan nuevas formas de aplicar lo aprendido a su caso particular. A su público objetivo.

El valor de tu marca personal es directamente proporcional a la utilidad y emoción que cause tu propuesta. Desarrolla el hábito de analizar tu interacción con tu público objetivo y mejora. Levanta la cabeza, lo suficiente para mirar al futuro cercano. Analiza cómo podrías dar mejor respuesta. Trabaja para dar más valor a tu equipo, a tu cliente o a esa empresa que quieres que te contrate.

Tu Propuesta de Valor = Resultados = Competencias + Mentalidad

Salir de la ya conocida “zona de confort” donde el aprendizaje se produce no es suficiente. Hace un tiempo, que leo como propuesta de valor de algunos profesionales, justo esto. Que han salido de su zona de confort. Vale, enhorabuena. Y ¿cuál es la propuesta que ofreces en esa nueva zona?. ¿Cómo es la nueva “zona de confort” que dominas?. ¿Qué gana tu cliente o tu equipo o tu empresa con tu nuevo aprendizaje? Hazme una propuesta clara. Muéstrame las nuevas competencias que has adquirido. ¿Cómo y dónde puedo comprobarlo?. ¿Y cuál es tu nueva “zona prevista de aprendizaje”?

Todo profesional necesita convertir el nuevo aprendizaje en una nueva  “zona de confort”. Para que pueda ofrecer una propuesta de valor que domine y con la que pueda comprometerse. Y además, planificar la siguiente “zona de aprendizaje”. De esta forma puede asegurar que el valor de su marca personal se alimentará de nuevos aprendizajes.

Para convertir tus nuevas competencias en resultados, es importante que le acompañe una nueva mentalidad. ¿Cuáles son las creencias que sostienen el nuevo aprendizaje? ¿Qué impacto tendrán en tu público objetivo? ¿Se enamorarán de tu nueva mentalidad?

Tu marca personal tendrá un valor seguro con un plan de aprendizaje constante

Invierte en ser el mejor profesional que puedas llegar a ser. Las personas no queremos especialmente que alguien sea mejor que otro. Sólo que seas mejor que el que eras ayer. Y que esa mejora, esa propuesta de valor nos impacte. Sí que buscamos, diferencia. Esa diferencia con la que nos sentimos identificados.

Planifica cómo alimentar el valor de tu marca personal:

  • Haz un perfil del público al que quieres impactar.

  • Haz tu propio DAFO personal en la situación que quieras mejorar.

  • Piensa cómo acercar tu perfil al de tu público objetivo.

  • Haz una lista de necesidades que puede tener los receptores de tu marca personal

  • Analiza qué les puedes ofrecer que realmente hayas aprendido. Es decir, seas autónomo en lo que dominas y realmente aporte ventajas.

  • Empieza a potenciar y dar a conocer aquello por lo que realmente quieras que te “compren”.

  • Planifica las competencias y mentalidad nueva que necesitas para crear una “nueva zona de confort”.

  • Elige cómo y cuándo vas a aprender

  • Crea hábito de aprendizaje: cada cosa nueva que aprendas, escribe cómo adaptarla a ti y al receptor de tu marca. Además, haz un gráfico de cómo harías tuyo ese trabajo, ese aprendizaje nuevo.

  • Piensa qué ventajas le aportará al receptor de tu marca personal

  • Practica, diseña, busca feedback, mejora, aplica, equivócate, reenfoca y disfruta.

¿Cuándo empiezas a asegurar que tu aprendizaje le da valor a tu marca personal?

4 claves para lidiar con las “urgencias” de tu día a día

Aprovecha ya mismo para tomar decisiones sobre las “urgencias” e imprevistos que te van a llegar hoy. Algunas, sabes que serán realmente urgentes. Otras, si lo analizas tres segundos, verás que no lo son. Evita dejarte llevar por las aparentes “urgencias e imprevistos”.

Consigue reducir al máximo los impactos innecesarios que captan tu atención en tareas que no son realmente relevantes y urgentes para ese mismo momento.

Recuerda, la mejor gestión del tiempo, implica DECISIÓN.

4 claves para lidiar con las "urgencias" de tu día a día

¿Qué decisiones puedes tomar ya mismo?

Recuerda, los imprevistos y las urgencias reales no podemos eliminarlas. Ahora bien, puedes reducir el número de impactos "urgentes" que recibes al día y que no tenías previsto.

Cómo empezar a crear cambios en tu vida

¿Qué es lo que más te cuesta de conseguir el cambio que quieres?.

¿Tienes emociones contradictorias cuando decides cambiar algo en tu vida?

¿Notas que hay momentos que avanzas y otros que retrocedes?

Revisa tranquilamente estas reflexiones. Seguramente puedas estar más tranquilo y más seguro. Comprende qué facilita el cambio y qué lo dificulta.

Cómo empezar a crear cambios en tu vida

Comprendamos primero el cambio

Me basaré en esta ocasión en la Teoría del Cambio Intencional de Boyatzis (ICT) (2006). El  cambio en las personas no tendrá éxito a largo plazo sin tener en cuenta y trabajar tres elementos importantes:

  1. La intencionalidad, voluntariedad del cambio
  2. El equilibrio y alternancia entre fuerzas emocionales positivas (PEA) y negativas (NEA)
  3. La aceptación de que el cambio es un proceso discontinuo creciente de aprendizaje. El cambio es provocado por descubrimientos y las reflexiones de las personas

Esta teoría nos proporciona una visión del cambio que incluye no solo aspectos comportamentales. Si no también aspectos emocionales y neuroendocrinos del aprendizaje.

El cambio sostenible se llevará a cabo conforme facilitemos el desarrollo de  algunos componentes esenciales. Los comportamientos, los pensamientos, las emociones, y las percepciones. Este cambio representa una transformación en acciones, hábitos y competencias asociadas al desempeño. Esta transformación puede darse en los sueños o aspiraciones de una persona. También en la forma en la que actúa. En la sensibilidad que muestra hacia otras personas. O incluso, en el desarrollo de una visión personal que le inspire y motive.

Tengo la intención y quiero cambiar

En ocasiones aprendemos habilidades como respuesta a una necesidad puntual. O también a una necesidad de aprobación o complacencia. En estas ocasiones no incluimos el compromiso. Este tipo de aprendizaje no se sostiene en el tiempo (Specht & Sandlin, 1991). Sin embargo, el aprendizaje y cambio más sostenible en el tiempo es aquel que es intencional (Sinatra & Pintrich, 2003). Aquel en el que la persona decide poner en marcha esfuerzo y compromiso. La persona elige recursos cognitivos y emocionales, para que el cambio se produzca. Aquí es dónde empieza el cambio.

Es la motivación intrínseca a la persona la que produce mayores resultados de aprendizaje. Ya que proviene de una activación interna de la persona para crear su propio cambio.

Cómo profesional de psicología, que aplica las bases de coaching, este aspecto es crucial. Se ayuda a reactivar este tipo de motivación e impulso hacia el cambio. Se redirige hacia los objetivos que el participante de un proceso de coaching haya elegido.

Todas las emociones son necesarias para el cambio

Desde este mismo enfoque teórico se tiene en cuenta el rango emocional. Gestionar adecuadamente el equilibrio y alternancia de las fuerzas emocionales que acompañan al cambio, es fundamental. Hablamos, entonces, de las emociones positivas y de las emociones negativas. Ambas acompañarán siempre al cambio.

Es en este punto donde las teorías de la neurociencia y neuroendocrinología toman su importancia a la hora de provocar el cambio sostenible.

Las emociones positivas, vendrán impulsadas por los “Atractores Emocionales Positivos” (PEA). Aquí se incluyen las esperanzas, sueños, posibilidades, y fortalezas de la persona. Los PEA activarán el Sistema Nervioso Parasimpático de la persona favoreciendo la apertura al aprendizaje. Se activará la atención a las nuevas posibilidades, al desarrollo de las capacidades cognitivas y emocionales. Además se potenciará la recuperación del sistema inmunológico. En estados de PEA aprendemos.

Las emociones negativas, vendrán impulsadas por los “Atractores Emocionales Negativos” (NEA). Aquí se incluyen los miedos, los problemas y las debilidades de una persona. Los NEA activarán el Sistema Nervioso Simpático de la persona. Así nos mantendremos alerta y en tensión. Aumentará entonces la capacidad de centrarse en los errores y en los miedos. En estados de NEA no aprendemos de forma sostenible, sólo se facilita la supervivencia.

Las emociones positivas y negativas se alternan a lo largo del tiempo en todas las personas. De hecho necesitamos ambas para un aprendizaje de cambio.

Como psicólogos especialistas en coaching, nuestro papel es provocar, mediante técnicas, que la persona pueda reactivar lo máximo posible los PEA. Ya que es en este proceso en el que el aprendizaje de cambios sostenibles se desarrolla.

También es importante, ayudar a que pueda gestionar los estados en los que los NEA se activan. Aunque están asociados a miedos y amenazas, también aportan el compensar el exceso de optimismo en la consecución de los logros.

Un proceso de coaching logrará un equilibrio adecuado entre estas fuerzas emocionales. Se necesita provocar la autonomía de la persona, en saber gestionar el equilibrio de ambos tipos de emoción. Es en esta adecuada alternancia, de los PEA y NEA, donde se producirá el aprendizaje y cambio sostenible.

El cambio es un proceso discontinuo creciente provocado por los descubrimientos de las personas

Es fácil comprobar que el cambio y el aprendizaje no es algo lineal y ascendente. Cualquier hábito que hayamos intentado cambiar y mejorar se habrá visto interrumpido por altibajos de éxito y retroceso. Estos altibajos se alternarán. Con voluntariedad, con una gestión adecuada de los impulsores emocionales, se logrará. Serán importantes también las propias reflexiones. Aquellas que permitan hacer nuevos descubrimientos personales en el aprendizaje del nuevo hábito. Así nos acercaremos a instaurar el cambio definitivo y sostenible en el tiempo.

Desde las sesiones de psicología y/o coaching, se tiene en cuenta y se respeta este hecho. Es importante para comprender la evolución de las personas en sus procesos de cambio. Y más importante, que cada cliente comprenda su velocidad de cambio. el objetivo es que sean conscientes de cómo será su proceso de cambio y aprendizaje, hasta la consecución de los logros acordados.

¿Qué cuestiones podrías aprovechar para impulsar tu cambio?

Espero que sea de utilidad 😉

Si tienes cualquier consulta sobre tus avances en los cambios que quieres conseguir, ya sabes. Estoy a tu disposición. 😉

5 excusas geniales para no conseguir lo que quieres

Parece irónico ¿verdad?. Nos ponemos excusas geniales para no conseguir lo que queremos. ¿Cómo puede ser eso posible?. ¿Cómo no vamos a querer conseguir lo que queremos?. Pues pensemos un poco. Porque las conversaciones diarias en el trabajo, familiares, en una cafetería, en formación, están llenos del famoso:

PERO ES QUE….

En ese momento todo tu ser, y toda tu capacidad mental y emocional, se bloquean. Tu Sistema Nervioso Simpático (activo ante situaciones de amenaza)  se lo pasa genial poniéndote a la defensiva. Toda tu capacidad para valorar la situación se arma de un escudo de protección. Ya está, un sencillo “pero es que…” ha obrado la magia. “Estarás a salvo. Nadie va a conseguir que pierdas tu equilibrio”. (Aunque sea falso). Quedas inmunizado ante la posibilidad del cambio y del aprendizaje. No te preocupes. No pasará nada. Nada cambiará. Todo permanecerá igual. Tú mismo te salvas de cualquier avance. Y lo haces muy bien. ¡Fantástico!

Se te olvida algo. Ese malestar continuo que sientes, ese cansancio y agotamiento, y esa irritabilidad seguirá. Puede que te hayas acostumbrado pero también forma parte de ti. Y forma parte de otro sistema que funciona fenomenal. Forma parte de capacidad para gestionar las emociones. Empieza siempre avisándote que sientes un cambio emocional y que necesitas prestarle atención. 

Los mejores cambios y los mejores aprendizajes se producen por una motivación interna y personal. Es esa inquietud que nos dice que tienes más que ganar, que lo que puedes perder. Que seguramente implicará otras estrategias y cambios adyacentes pero que sin duda, te van a ayudar. 

Cuándo, en ocasiones, te planteas no sé lo que me motiva o no sé lo que quiero. La respuesta la encontrarás en tus emociones ¿Qué te dicen?. ¿Qué te remueve y despierta inquietud (de la buena)?. ¿Te escuchas?

Pregúntate cuando te pongas excusas:

  • ¿De que te protege tu excusa?
  • ¿Qué es lo que te hace sentir en situación de amenaza?
  • ¿Qué temes perder si abandonas la excusa?

Veamos algunas con las que me suelo encontrar a diario. Si te sientes identificado con alguna de las excusas, ¡bien!, por ahí se empieza. Tómate 5-15 minutos más después de esta lectura si lo consideras para pensar en las reflexiones que las acompañan.

5 excusas geniales para no conseguir lo que quieres

No tengo tiempo para...

  • Aplicar las técnicas de gestión del tiempo que me han recomendado. Implica que me tengo que sentar a pensar y organizar. tengo demasiadas cosas urgentes que hacer. Ok. ¿Entonces estarás bien como estás?. ¿Ya no sufrirás más estrés?. ¿Abandonarás tu diálogo interno de “no puedo más, estoy cansado”?
  • Hacer un análisis claro sobre lo que necesita mi equipo y desarrollar un plan de mejora para cada uno de ellos. Tengo demasiadas urgencias y problemas que me plantean para resolver diariamente. Ok. ¿Qué impacto tendrá en los resultados que tu equipo haya llegado ya el nivel máximo de talento?. ¿Trabajan bien ya como lo están haciendo?. ¿Sabrán resolver por sí mismos las demandas del cliente y de los procesos de trabajo algún día?
  • Hacer un plan para contactar con empresas que no sé si necesitan un perfil como el mío. Aunque no tengo trabajo, creo que no tengo tiempo ni ganas para eso. Esperaré mejor a que se publique alguna oferta y que contacten conmigo. Ok. ¿Cómo llevarás que tardes más tiempo en encontrar empleo?. ¿Cómo te sentirás si no te llegan las ofertas para las que tu crees que vales?. ¿Cómo llevarás la espera?
¿Tiempo para ti?
  • Pensar en mi. Qué quiero, qué me hace feliz y qué necesito, implica tomarme tiempo para mi. No lo tengo. Tengo muchas obligaciones familiares, laborales y sociales. Ok. ¿Cómo llevarás el malestar constante?. ¿Qué harás con esa insatisfacción personal que te persigue?. ¿Cómo harás para deshacerte de la sensación de que no eres dueño de tu vida?
  • Pensar a 6 meses, 1 ó 3 años vista sobre mi vida personal, familiar, social o laboral. Debo resolver todo lo que tengo ahora. No me puedo permitir parar. No sé lo que pasará en 3 años. Ok. ¿Cómo llevarás que pasen los años y te hayas dejado llevar sólo por urgencias y compromisos?. ¿Cómo te sentirás sin una meta que te ilusione y provoque cambios a medio o largo plazo?. ¿Te sentirás orgulloso de ti mismo dentro de 6 meses, 1 ó 3 años?

Si los demás cambiasen yo viviría mejor, sería más feliz

¡Qué malos son lo demás que nos impiden ser felices! 😉

En serio, plantéate algunas ideas:

  • Los demás, de momento, son como son.
  • Aunque parezca lo contrario es posible, que los demás sufran las consecuencias de cómo son y no se sientan tan bien como te parece
  • Los demás tienen derecho a decidir como quieren actuar, te puede gustar más o menos.
  • Puede que los demás no hayan aprendido a actuar de otra manera y también tengan sus excusas para no cambiar
  • Las personas eligen sus actuaciones por diversos motivos. Aunque no lo parezca los demás tienen también sus motivos. Son válidos, aunque no te gusten.
  • Los demás pueden opinar lo que quieran de ti, de tu vida, de tus decisiones y de tus relaciones. Insisto te puede gustar su opinión o no. Que tengan su opinión no convierte tu realidad en “esa verdad”.
  • ¿Cómo quieres tú elegir ser ante estas personas o ante determinadas situaciones?
  • ¿Ahora mismo de que sufrimiento hablamos?. ¿Del tuyo?. Bien. ¿Qué quieres hacer con tu infelicidad en estos momentos?. ¿Qué necesitarías hacer en esas situaciones o con esas personas para sentirte más feliz?
  • Tú también tienes derecho a decidir sobre tus actuaciones. ¿Qué elegirás?
  • ¿Cuál es tu excusa para seguir permitiendo a los demás que te impidan ser feliz?
  • ¿qué opinas de tu vida?. ¿Cuánto valor quieres darle a tu opinión?. ¿Cuál es la visión sobre la que tu quieres invertir?

Hay otros más preparados, mejores que yo...

Sin duda. Hay personas más preparadas que tú. Y también menos preparadas que tú para lo que tú quieres aportar. Estos hechos no te quitan el derecho a que tú puedas segur mejorando. Enriquecerte, ser mejor que como eras ayer, hace un año o varios, es lo importante. 

Tienes derecho a estudiar a tu velocidad, a aprender a tu ritmo y a crecer según lo consideres. ¿Por qué prescindes de ese derecho?. 

Si realmente, tienes las ganas, el deseo y la energía de ser mejor en aquello que haces. Ve a por ello. Deja de compararte con los demás. Los demás tienen su propio ritmo. Es posible que tengan unas capacidades que ahora mismo tú no tienes. Y también es posible, aunque no lo veas, que tú tengas otras virtudes que ellos no. 

Es la voluntad de combinar tus virtudes y tu talento, con lo que vayas a aprender lo que te hará ser diferente. Cómo aproveches tú, tu potencial y tus habilidades, lo que asegurará una marca distintiva de tu persona.

Los demás, si quieres, siempre serán una excusa para quedarte como estás. Tú, serás la mejor razón y el mejor motivo, para convertirte en la persona y profesional que quieres ser.

Mi caso es distinto. Yo soy distinto. Lo que me planteas no sirve para mi.

¡Fantástico!. Me alegro muchísimo de que seas capaz de apreciar tu diferencia.

Ahora bien, ¿cuánto vale esa diferencia si te impide acercarte a lo que quieres?. Yo creo que vale mucho más de lo que crees. Cuando pones tu diferencia como excusa, te estás protegiendo de algo. ¿Qué es?. Cuando usas tu diferencia como motivo para adaptar los nuevos aprendizajes, lo que consigas será especial y será tuyo.

Son las diferencias en las personas y su capacidad para convertirlas en oportunidad y palanca, lo que las convierten en geniales. ¿Qué quieres hacer tú?. 

Esconderse detrás de una excusa como “soy diferente” realmente te quita ese valor diferencial. Aprovéchalo. Tienes claro que tu caso es distinto. Adáptalo. Haz que sirva para ti. Tú tienes la clave. Nadie más.

Aprovéchate de lo que lees, de lo que aprendes y de lo que escuchas. Sé valiente, adáptalo para ti. Convierte tu diferencia en motivo y en criterio de aprendizaje.

Mi pasado me impide ser feliz. Mi trayectoria vital me ha marcado mucho. Yo soy así.

Lo lamento. Lamento que hayas decidido que tu pasado te impida ser feliz. No debes sentirte bien con ello. Y no es agradable. 

Plantéate diferenciar que una cosa es el pasado, y que no puedes cambiarlo. Y otra cosa distinta, es lo que has hecho con tu pasado. Cómo lo hayas “digerido” mental y emocionalmente, es la clave. Ahí está tu poder de decisión. Decidir que tu pasado te impide ser feliz puede significar que todavía no has hecho la “digestión” de tus vivencias. Es posible que te falte decidir como quieres procesar lo vivido. ¿Con qué te quieres quedar?. 

Desde luego tu pasado ha influido en ti. Y quizá se te olvide que también ha hecho de ti quién eres. Tanto para lo mejor de ti, como aquello que es susceptible de mejora. No sólo para lo último.

Siempre estás a tiempo de decidir como quieres vivir lo vivido. Asumir lo que experimentaste, comprender tus decisiones y perdonarte en caso necesario. Cuanto antes lo hagas mejor. Te será más fácil. Te desgastarás emocionalmente menos.  Dejarás de arrastrar tristeza y resignación  en los años que te quedan por vivir.

Acuérdate vivir es urgente. Y “digerir” lo vivido si te está bloqueando aún más. Céntrate en lo que puedes elegir del pasado y del futuro.

Decide si quieres tener excusas o motivos para conseguir lo que quieres

  • Identifica tu excusa
  • Averigua a qué te ancla
  • Investiga qué te está haciendo perder y ganar
  • Haz caso a tus emociones
  • Decide cómo dejar las excusas y encontrar motivos
¿Cuál es la excusa que siempre vive contigo?. ¿Cómo te hace sentir?
¿Decidirás invertir en ti mismo para encontrar tus motivos?

4 objetivos de formación que son un reto para tu equipo

Empieza el año y hay empresas que ya tienen claros sus objetivos de formación. Han realizado un buen análisis de qué habilidades necesita el equipo y se han puesto manos a la obra. La formación experiencial proporciona las herramientas y técnicas que los colaboradores necesitan para sus puestos de trabajo. 

Así con los clientes, he estado trabajando en el diseño de la formación así como en los resultados. Es muy importante a la hora de proporcionar formación, seguir una serie de pasos:

  • Identificar el motivo de la formación
  • Seleccionar el grupo de colaboradores que recibirá la formación.
  • Visualizar el resultado que queremos conseguir.
  • Seleccionar las situaciones que queremos que el equipo pueda resolver después de la formación.
  • Diseñar el conjunto de habilidades que les permitirán un mejor manejo de las situaciones seleccionadas.
  • Preparar la metodología de formación que se utilizará la adquisición de habilidades.
  • Crear hitos de seguimiento para facilitar que el equipo ponga en marcha lo aprendido.
  • Mantener informada a dirección y a RRHH sobre el avance e implicación de los asistentes.

4 objetivos de formación que son un reto para tu equipo

¿Qué formación han detectado las empresas que necesitan sus colaboradores?. ¿En qué van a invertir para que su equipo sea más eficiente y actúen con mayor profesionalidad?. Hoy, me gustaría proporcionarte ideas sobre las que ya están trabajando empresas, quizá como la tuya. Espero que puedan servirte de orientación. 

  • Gestión del Tiempo. Productividad Personal.
  • Liderazgo Inspirador.
  • Conversaciones de Desarrollo de Potencial.
  • Inteligencia Conversacional para las ventas y la atención al cliente.

Gestión del tiempo. Productividad Personal.

Es demasiado frecuente y lo veo a diario. Una media de 6-10 correos de ida y vuelta sobre un mismo tema. Quizá en su lugar vale la pena reunirse o hacer una llamada telefónica. Ir dando la información a cuenta gotas en cada correo electrónico. En su lugar, quizá necesitemos usar plantillas donde se recoja toda la información y compartir documentos actualizados al momento. En definitiva se pierde tiempo y concentración en las tareas diarias. Veamos que se puede trabajar con el equipo en una formación sobre gestión del tiempo.

¿Qué se ha detectado?
Pérdida de tiempo y falta de eficacia.
  • Estrés en los colaboradores como consecuencia de la desorganización.
  • Incumplimiento de plazos de tareas o proyectos.
  • Insatisfacción personal.
  • Falta de rapidez y fluidez en las gestiones diarias.
  • Desmotivación por incomprensión o desconocimiento de las verdaderas prioridades.
¿Qué se ha detectado?
¿Cómo trabajarán en las sesiones?
Análisis y Toma de Decisiones
  • Análisis de la propia gestión del tiempo y organización del trabajo.
  • Técnicas de concentración.
  • Establecimiento de prioridades y objetivos.
  • Desarrollo de planificación adecuada a los plazos.
  • Uso de nuevas tecnologías para la gestión de proyectos individuales y compartidos.
  • Técnicas para la optimización de tareas repetitivas.
¿Cómo trabajarán en las sesiones?
¿Qué resultados obtendrán?
Tranquilidad y Eficiencia
  • Mayor tranquilidad y percepción de control del trabajo.
  • Hábitos eficientes de organización de tareas.
  • Mejor coordinación en el trabajo compartido.
  • Cumplimiento de plazos acordados.
  • Mayor motivación por el trabajo bien hecho.
¿Qué resultados obtendrán?

Liderazgo Inspirador

¿A dónde quieres llevar a tu equipo este año?. ¿Están tan ilusionados como tú en los nuevos objetivos?. ¿Qué ganará el equipo a nivel de profesionalidad con los nuevos retos?. ¿Hay un plan claro y compartido para llegar a donde queremos llegar?. Estas son algunas de las cuestiones que planteo a los responsables de equipo en formación. 

El objetivo es que desarrollen un hábito de visualización constante que inspire al equipo. Para ello es necesario que los líderes integren en sus agendas de trabajo este propósito. Es una forma de asegurar que en la mente de tus colaboradores existe una imagen viva y tangible que les activa su motivación. Veamos que se puede trabajar con un equipo de líderes para desarrollar este objetivo.

¿Qué se ha detectado?
Foco único en el control de tareas
  • Esfuerzo y energía centradas en el cumplimiento de tareas.
  • Pocas o ninguna intervención en equipo para implicar al equipo en la visión del proyecto.
  • Liderazgo 1×1 para revisión de incidencias.
  • Liderazgo reactivo: conforme surgen los problemas resuelvo. En lugar de, ser más productivo y tener un plan de implicación y “enamoramiento” con el proyecto. 
¿Qué se ha detectado?
¿Cómo trabajarán en las sesiones?
Plan de actuación para inspirar al equipo
  • Técnicas para recuperar la motivación como líder.
  • Hábitos de autoliderazgo y autoinspiración.
  • Preparación de comunicaciones inspiradoras al equipo.
  • Creación de un hábito de trabajo durante el año para provocar la implicación y el compromiso.
  • Técnicas de conversación resonantes (que activen la ilusión).
  • Guía para crear conciencia de equipo.
¿Cómo trabajarán en las sesiones?
¿Qué resultados obtendrán?
Plan para activar el compromiso del equipo
  • Incorporación en su agenda de trabajo de nuevos hábitos de liderazgo.
  • Mayor confianza e implicación del equipo.
  • Intervenciones más positivas con el equipo.
  • Creación de agenda de éxitos del equipo de trabajo.
  • Mejor gestión de apoyos internos del equipo.
¿Qué resultados obtendrán?

Conversaciones de Desarrollo de Potencial

¿Qué se llevan tus colaboradores cuando conversan contigo?. ¿Consigues activar su motivación interna?. ¿Son cada vez más autónomos en su trabajo?. ¿Acuerdas con ellos un plan para desarrollar su potencial?. Estas son algunas de las cuestiones que revisan conmigo los líderes en procesos de formación. 

El objetivo es que desarrollen su capacidad de conversación para el desarrollo de sus colaboradores. Para ello es necesario la práctica continua e intencionada de este tipo de conversaciones. Las conversaciones de los líderes son las mejor herramienta para potenciar los mejores niveles de profesionalidad. Veamos que se puede trabajar con un equipo de líderes para desarrollar este objetivo.

¿Qué se ha detectado?
Se dice pero no se conversa
  • Los líderes repiten una y otra vez lo que los colaboradores tienen que hacer sin resultados.
  • Poca autonomía y desarrollo de los colaboradores.
  • Las conversaciones que impactan se hacen cuando hay problemas.
  • El colaborador no percibe que su responsable le ayude a ser mejor.
  • Evitación por parte de los líderes de conversaciones difíciles: por actitudes negativas o por bajo desempeño.
¿Qué se ha detectado?
¿Cómo trabajarán en las sesiones?
Preparación y práctica sobre conversaciones de desarrollo
  • Comprensión del impacto de nuestras conversaciones en el desempeño de los colaboradores.
  • Técnicas para conversar y generar compromiso e implicación.
  • Esquemas claros a practicar en conversaciones difíciles en los que existe una actitud negativa o bajo desempeño en el colaborador.
  • Cómo desarrollar la autonomía en el equipo y reducir  la “dependencia” del líder.
  • Técnicas para facilitar la mejor emoción de los colaboradores acorde al desempeño que se demanda en el puesto de trabajo.
¿Cómo trabajarán en las sesiones?
¿Qué resultados obtendrán?
Hábitos para el desarrollo del potencial del equipo
  • Mejor percepción del equipo sobre las actuaciones del líder.
  • Plan de actuaciones que optimiza el crecimiento del nivel de profesionalidad del equipo.
  • Hábitos para potenciar el talento de todos los colaboradores, no sólo de los más receptivos.
  • Mayor seguridad en conversaciones difíciles con el equipo.
  • Dominio de las técnicas de conversación para el desarrollo del potencial de desempeño.
¿Qué resultados obtendrán?

Inteligencia Conversacional para las ventas y la atención al cliente

¿Qué emoción les queda a tus clientes cuando hablan con tus colaboradores?. ¿Conoce tu equipo el impacto que tienen sobre los clientes?. ¿Son capaces de gestionar sus emociones de cara al cliente?. ¿Disponen de buenas técnicas de conversación comercial?. Estas son algunas de las cuestiones que revisan conmigo los profesionales cuya labor tiene que ver con el cierre de ventas y/o con la atención al cliente.

El objetivo es que desarrollen su hábitos para gestionar su mejor actitud de cara al cliente. Además es crucial, que dispongan de herramientas para crear con sus conversaciones el mejor impacto en el cliente. Para ello es necesario la práctica continua e intencionada de este tipo de conversaciones. Veamos que se puede trabajar con los profesionales comerciales o de atención al cliente.

¿Qué se ha detectado?
Bajo compromiso y dificultad para ganarse la confianza del cliente
  • Dificultad para manejar las propias emociones de cara al cliente.
  • Poca consciencia del impacto de sus comentarios y respuestas en la conversación con el cliente.
  • Poca implicación y desconocimiento de cómo resolver una queja del cliente o cómo superar una objeción.
  • Baja identificación con la marca de la empresa, así como sus valores diferenciales.
¿Qué se ha detectado?
¿Cómo trabajarán en las sesiones?
Concienciación y Desarrollo de Habilidades Comerciales
  • Reflexión sobre la marca de la empresa y los beneficios que aporta al cliente.
  • Cómo realizar una buena presentación de la empresa.
  • Comprensión de las decisiones del cliente.
  • Técnicas de conversación que impacten en una buena experiencia del cliente.
  • Desarrollo de habilidades de inteligencia conversacional para superar objeciones y quejas del cliente.
¿Cómo trabajarán en las sesiones?
¿Qué resultados obtendrán?
Mayor nivel de habilidad comercial y de atención al cliente
  • Capacidad para transmitir y “enamorar” al cliente con la marca que nos diferencia como empresa.
  • Recursos personales para impactar emocionalmente al cliente.
  • Dominio de conversaciones difíciles con el cliente.
  • Mejorar la percepción del desempeño orientado al cliente.
¿Qué resultados obtendrán?

Conclusión

Desarrolla las habilidades de tu equipo, con un plan claro de formación . Asegura que tus colaboradores dispongan de las técnicas más adecuadas para ser más competitivos como empresa.

  • Invierte en una mejor gestión del tiempo y de la productividad personal.
  • Desarrolla líderes inspiradores dentro de tu empresa.
  • Consigue que tus conversaciones sean la palanca para mejorar los niveles de desempeño de tu equipo.
  • Facilita técnicas de conversación con el cliente que optimice su satisfacción con tu equipo y el servicio que ofrece tu empresa.
¿Qué objetivo de formación sería prioritario para tu equipo de trabajo?
¿Qué situaciones querrías que tu equipo manejara mejor?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Trabaja, aprende y lidera gestionando las emociones

Trabaja, aprende y lidera gestionando las emociones. Inclúyelas en tu vida, por que a veces parece que nos asusta o nos causa cierto respeto.  Tener presente nuestras propias emociones y las de los demás en situaciones diarias como el liderazgo, la enseñanza o el aprendizaje, es importante

A menudo me encuentro con:

  • Estudiantes que pese a detectar su desmotivación, cansancio o estrés, se fuerzan a seguir concentrándose “porque tienen que estudiar y echarle horas”.
  • Profesores que detectan baja motivación pero insisten en dar feedback sobre los errores que ha cometido el alumno en sus exámenes.
  • Líderes que están detectando que su equipo o alguno de los colaboradores no están dando lo mejor de sí mismos pero “empujan” para que el trabajo se realice.
  • Profesionales que invierten horas y horas en realizar un trabajo que “les cuesta” a sabiendas que no tienen la mentalidad y emoción adecuada para hacer lo mejor posible este trabajo.

Por reflexiones que escucho a diario parece que las emociones pertenecen al plano de lo personal. Parece que nos protegemos de entrar en ese “espacio personal” porque en el trabajo o en el estudio, en esto no se “debe entrar”.

Bueno, desde luego, es una opción muy personal relativa a qué tipo de profesional quieres ser. Puedes optar por ser un profesional única y exclusivamente orientado a la tarea, o puedes aumentar tu impacto siendo un profesional que no separa la orientación a la tarea y a las personas.

No somos robots, ni cuando somos alumnos ni cuando formamos parte de un equipo, ni cuando nos relacionamos con los demás. Las emociones están ahí, quieras o no. Y además, tienen un impacto enorme en la capacidad de aprendizaje, y de rendimiento o productividad. Bien sea para ti mismo o para ayudar a los demás a conseguir retos laborales. Es importante que tengas en cuenta cómo funcionan las emociones y te “ocupes” de favorecer su gestión. 

Trabaja, aprende y lidera gestionando las emociones

Qué ocurre en tu cerebro cuando se activan las emociones

Cuando evalúas una tarea, una persona o una vivencia como amenazante , aburrida o poco motivadora, la neuroquímica de tu cerebro cambia:

  • Aumentan los niveles de cortisol y la presencia de catecolamina, que cierra la actividad de tu corteza prefrontal, donde tienen lugar las nuevas ideas, el pensamiento creativo, la empatía y el buen juicio.
  • Se activa un cambio en el córtex cingulado anterior dorsal, que es la parte del cerebro más sensitivo al conflicto, y envía señales a tu amígdala para hiperactivarte y protegerte.
  • Aumentan los niveles de testosterona, que aumentan la agresividad y la intencionalidad de protegerte.
  • Se crean altos niveles de norepinefrina que provocan que quieras centrarte en mayor número de pensamientos negativos. 

Por el contrario, cuando valoras que una tarea, persona o vivencia es agradable cambia también tu neuroquímica. Ahora bien, lo hace de la siguiente manera:

  • Aumentan los niveles de dopamina (hormona de la felicidad) que te proporciona la capacidad de tener una visión más positiva y asigna sentimientos positivos a tus decisiones e interacciones. Tiendes a acordarte de mayor número de situaciones positivas y tus pensamientos sobre el futuro son más agradables y motivadores.
  • Se crean mayores niveles de oxitocina que te ayudan a sentirte más cerca de los demás y a estar abierto a otras percepciones.
  • Aumentan los niveles de dopamina, que te ayudan a sentirte mejor, más comunicativo y más inspirado.
  • Se potencian los niveles de serotonina, que también te ayudan a sentirte mejor y más motivado.

3 claves para mantener tu aprendizaje y productividad

El cambio y el aprendizaje en las personas no puede tener éxito en el largo plazo sin que asumas que:

  • Tienes la intención y la voluntad de cambio y superación
  • Vas a hacer todo lo posible por equilibrar y alternar tus fuerzas emocionales positivas (PEA) y negativas (NEA)

Las emociones positivas, vendrán impulsadas por los “Atractores Emocionales Positivos” (PEA) que incluyen las esperanzas, sueños, posibilidades, y fortalezas de la persona. Los PEA activarán el Sistema Nervioso Parasimpático de la persona favoreciendo la apertura al aprendizaje y a nuevas posibilidades, al desarrollo de capacidades cognitivas y emocionales, y a la recuperación del sistema inmunológico. En estados de PEA aprendemos.

Las emociones negativas, vendrán impulsadas por los “Atractores Emocionales Negativos” (NEA) que incluyen los miedos, los problemas y las debilidades de una persona. Los NEA activarán el Sistema Nervioso Simpático de la persona, manteniéndole alerta y en tensión, aumentando la capacidad de centrarse en los errores y en los miedos. En estados de NEA no aprendemos de forma sostenible, sólo se facilita la supervivencia.

  • Aceptas que el cambio, el aprendizaje y tu rendimiento es un proceso discontinuo creciente provocado por descubrimientos y reflexiones.

Regula tus emociones según la tarea que vayas a realizar

Por otro lado, es importante saber que para cada tarea que vas a acometer, necesitas una emoción adecuada. Por ejemplo, no podemos estudiar cuando estamos eufóricos. Necesitamos una energía y una emoción más baja. Si quieres contagiar a tu equipo, necesitarás que tu energía y emoción estén más altas. En caso de que quieras acometer una tarea de consenso, regula también las emociones. Necesitarás que tu energía esté a un nivel medio y una emoción un poco más alta.

Esta es la base de la Inteligencia Emocional. Buscar la emoción más adecuada para la tarea que necesitas abordar. Si además quieres provocar los mejores resultados en otras personas. Sean  alumnos en una clase o colaboradores de tu equipo, necesitarás provocar las emociones más adecuadas a la tarea que les estás proponiendo. 

Recuerda por otro lado, que nuestro cuerpo está preparado para superar momentos puntuales de estrés y desmotivación. El Sistema Nervioso Simpático se ocupará de darnos la fuerza para reaccionar y sobrevivir a esos estados emocionales más difíciles. 

Ahora bien, para evitar que tu sistema inmunológico se resienta por un desgaste continuado, es importante que te acuerdes de compensar las vivencias positivas con las negativas.

Nuestro cuerpo necesita 3 vivencias positivas por cada vivencia negativa experimentada.

De esta forma, evitarás agotarte en con estados prologados de estrés, ansiedad y malestar. El Sistema Nervioso Parasimpático se ocupará de darnos todas las hormonas necesarias para activar nuestro sistema inmune. Y así podrás acumular reservas de energía para los momentos más difíciles y estresantes.

Recuerda que comentamos que las personas con mayor resiliencia son las que se ocupan  de ser feliz. Se ocupan de vivir mayor número de momentos de felicidad y bienestar. El motivo es que bajo ese estado es cuándo mejor aprenden de sí mismos, de sus recursos cognitivos y emocionales. Este hecho les proporciona una “maleta de recursos” que pueden utilizar en los momentos más difíciles y de mayor incertidumbre.

Qué puedes hacer para potenciar tu capacidad de aprendizaje

Cómo mejorar tu capacidad de estudio

  • Planifica tus horarios de estudio así como tus horarios de descanso, ejercicio físico, relaciones familiares y sociales.
  • Adapta tu planificación en caso de que te sientes a estudiar y tus emociones no te acompañen. Para, delimita con firmeza un rato para realizar alguna actividad que te active y te llene de energía positiva (aunque sea media hora). Luego vuelve a estudiar y replanifica tus horarios de trabajo.
  • Reserva un espacio de tiempo periódico (sobre todo si tu proceso de estudio va a llevarte meses) para visualizar la meta, las razones por las que has tomado esta decisión, y cómo te vas a sentir cuando la consigas.
  • Evita sumergirte en la inercia (sobre todo en estudiantes de oposiciones) de me levanto, paso horas delante de los libros, pasa el día, me levanto, estudio… Incluye diversas técnicas de aprendizaje, auto exámenes, repasos planificados, asistir a tutorías o a sesiones con tus preparadores, etc.
  • Reflexiona al final del día y de la semana qué has conseguido. Felicítate por los retos superados y replanifica las mejoras que quieres hacer.

Y además para estudiar mejor...

  • Practica técnicas de relajación y visualización para desarrollar el hábito de regulación de emociones de cara al examen.
  • Cambia de vez en cuando de lugar de estudio. Elige una biblioteca o un parque tranquilo para repasar, realizar mapas mentales, hacer simulacros de examen, etc. Practica tu concentración en cualquier sitio. El día del examen, estarás rodeado de gente y en un lugar que nada tiene que ver con tu habitación tranquila de estudio.
  • Comparte cómo te sientes con profesores, tutores o compañeros de estudio de confianza. Intercambia información. Quizá puedas aprender sobre ti y ampliar tu mente.
  • Cada vez que te sientes a estudiar, elige qué tipo de tarea vas a realizar y resitua tu mejor emoción para abordarla.
  • Si en alguna ocasión sientes que estás estresado y tienes ganas de llorar para descargar tensión, no te cortes. Llorar genera un gran alivio y despeja la mente para volver a tomar las riendas de tu estudio.
  • Por supuesto, si necesitas ayuda profesional, pídela.

Qué puedes hacer para potenciar tu productividad

Cómo mejorar el nivel de productividad en tu jornada laboral

  • Organízate de tal forma que tengas una visión clara de los objetivos y prioridades que tienes en tu trabajo.
  • Reflexiona de vez en cuando sobre qué tipo de profesional quieres ser, qué quieres vivir en tu trabajo, qué emociones quieres transmitir. Incluye en tu reflexión qué es lo que te da vida en tu trabajo y trata de potenciarlo lo máximo posible.
  • Favorece un diálogo interno contigo mismo amable e inspirador que te haga ser consciente de todas tus fortalezas y cómo puedes aprovecharlas en los nuevos retos que tengas previstos.
  • Reserva tus mejores momentos de concentración para las tareas más importantes y en las que más valor puedes aportar.
  • Organiza los posibles “ladrones de tiempo y energía” como llamadas, interrupciones, gestión de correos, etc.
  • Asigna tu mejor capacidad mental para las tareas que realmente tienen importancia. No dudes en usar las nuevas tecnologías para que te recuerden plazos y eventos y no tengas que estar gastando energía en pensar “que no se me olvide…”

Y además para que tú día sea más productivo...

  • Para las tareas de revisión y análisis nivela tu energía y emoción un punto medio para que puedas concentrarte realizar bien el trabajo.
  • En caso de una presentación, reunión para convencer de tus propuestas, etc., activa tus emociones más positivas para contagiar a los receptores.
  • Si tienes que hablar o preparar una tarea relacionada con una mala noticia, o revisar o reportar resultados negativos, regula tus emociones. Busca el punto medio que te permita asumir la seriedad de la situación pero sin ser tan negativo que  actives completamente el SNS y sólo busques errores y culpables. Busca una “ventana emocional” que te permite orientarte a soluciones y nuevos planes.  
  • Ten siempre a mano tu “maleta de recursos” para reflexionar sobre aprendizajes y logros anteriores para aprovecharlos en los momentos más difíciles.
  • Trabaja la incertidumbre desde aquello en lo que puedes confiar sobre ti mismo.

Qué puedes hacer para potenciar la capacidad de aprendizaje y productividad en los demás

Cómo provocar aprendizaje, cambio y productividad si eres un profesor o lideras un equipo

  • Mantén siempre presente y revisa periódicamente la visión final de equipo de trabajo o grupo de alumnos. ¿A dónde vamos?. ¿Qué vamos a conseguir?. ¿En qué medida seremos mejores?.
  • Tómate un tiempo para revisar y reflexionar logros y retos pasados. Activan el SNPS y abren la mente y la motivación para implicarnos en nuevos retos.
  • Provoca la motivación propia de las personas. ¿Qué les motiva?. ¿Cómo les gustaría abordar este reto?. 
  • Reserva espacios para conversar sobre las fortalezas de las personas, activan el SNPS, favorecen el aprendizaje y el cambio. No sólo les digas lo que haces bien, ten una conversación en la que ambas partes reflexionéis sobre las fortalezas de los implicados.
  • Reutiliza situaciones difíciles superadas anteriormente con tus alumnos o colaboradores. Ayúdales a ver cómo superaron situaciones difíciles similares.
  • Si necesitas revisar un trabajo en el que no se han obtenido los resultados esperados, evita “sermonear”. Crea una conversación que le inspire a superarse. Repito conversación, no monólogo. Conversar implica que cómo mínimo ambas partes tienen el mismo porcentaje de protagonismo. Lo deseable que ellos se expresen un 60% y tú un 40%.
  • Provoca una reflexión constructiva sobre actitudes, creencias, y objeciones sobre el reto a conseguir. Sin la mejor emoción, sin tener las objeciones resueltas y sin las reflexiones o creencias adecuadas es muy difícil aprender y generar cambios.
  • Desarrolla la imagen futura que quieres conseguir y las ventajas que conseguirá cada uno de los implicados. Activa constantemente el SNPS para ganar en implicación y compromiso.
  • No dudes en tener conversaciones para valorar cómo se sienten los implicados y ayudar a regular sus emociones para los retos pendientes

Conclusión

  • Negar las emociones no ayuda a ningún proceso de aprendizaje, o de mejora del desempeño.
  • Las emociones impactan en el desempeño, y en los resultados que obtienes en los retos que te programas.
  • La inteligencia emocional te facilita la mejor emoción para la tarea que vas a abordar.
  • La gestión de emociones implica primero tu propia gestión emocional para el desempeño de tu trabajo.
  • En segundo lugar, la inteligencia emocional te ayudará a ser mejor profesional al ocuparte de provocar las mejores emociones en el equipo que lideres o en el grupo de alumnos que gestiones.
  • Sé consciente de tus emociones y toma decisiones constantemente para preservar tu mejor emoción.
¿Te has dado cuenta cómo la no gestión de emociones impacta en tu desempeño y resultados?
¿Qué emoción necesitas activar hoy para abordar mejor tu objetivo?
¿Por qué cambios empezarás para que las emociones favorezcan y no entorpezcan en los resultados?

Y si te apetece y puede ayudarte...

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