Cómo optimizar tu aprendizaje seas estudiante o no

Cómo aprender aunque no seas estudiante. Sí, este planteamiento a día de hoy, y cómo sabemos en este entorno VUCA en el que nos movemos, necesita estar presente en nuestras vidas. Aprender es un hábito crucial. Si quieres ser un buen profesional, da igual que hayas acabado tus estudios. Es indiferente que ya no estés en tu época de estudiante, y tu vida esté más o menos redirigida. Estudia, mejor aún, aprende.

Veo con frecuencia, profesionales en búsqueda de empleo, a los que cuando evalúas su capacidad de aprendizaje en los cursos o masters que han asistido, les falta demostrar su aprendizaje. También es habitual, encontrarse profesionales en sus puestos de trabajo que no se cuestionan lo que están haciendo. El “siempre lo he hecho así” es la tónica para seguir trabajando como hace años.

Si hay algo que valoran las empresas, es como hemos dicho en otros artículos la mentalidad de crecimiento (Growth Mindset) y la capacidad de aprendizaje (Learnability). También, diría que si hay algo que estaría bien que tú valoraras de ti mismo, es cuánto eres capaz de aprender y desarrollar constantemente una mentalidad de crecimiento.

Esta semana por ejemplo, trabajaré con estudiantes del área de la salud habilidades tan necesarias como inteligencia conversacional, resiliencia, learnability y growth mindset. Sí, los nuevos profesionales, si quieren van a estar muy preparados. Ahora, tanto los profesionales senior como los junior necesitarán de constancia para crear una vida de aprendizaje continuo o bien quedarse con un aprendizaje limitado en sus trayectorias profesionales.

A día de hoy, tienes multitud de fuentes de información para aprender. Cierto es que hay que saber despejar el trigo de la paja. Pero si quieres, puedes.

Cómo optimizar tu aprendizaje seas estudiante o no

¿Qué fuentes puedes utilizar para aprender?

Casi todas las que quieras. Empecemos por quizá lo más accesible. Un artículo de blog, hoy en día, está al alcance de cualquiera. Filtra bien, de quién es el artículo. Busca que sea un profesional con estudios, experiencia, y especializado o acreditado en la materia que trata. Puede que encuentres multitud de artículos sobre un tema. Y muchos pueden caer en generalidades y en “remix” de información que van encontrando por la red, y que no están trabajados profesionalmente. Una vez hayas encontrado ese profesional que pueda ser un buen referente, guárdate el artículo. Tómate un tiempo intencionado para estudiártelo. No basta, con que lo leas en tu tiempo del autobús, o en el descanso del trabajo. Lee con atención, subraya, toma pequeñas notas, y haz tuyo el contenido.

Vámonos ahora a un libro o a un E-book. Mantengo la recomendación. Casi igual que en todos los medios que iré hablando. Busca un autor que esté formado y preparado para enseñarte de lo que habla. Puedes leerte el libro entero, o seleccionar capítulos que sea claves y más prioritarios para ti. No te preocupes, sino lo abordas por completo ahora. Siempre puedes volver a retomarlo. Eso sí, lo que leas, apréndetelo. Usa el subrayado con lápiz o con los medios digitales que te permita tu formato de lectura. Añade notas y recordatorios. Plantéate preguntas y apúntalas, para cuando vuelvas a estudiártelo. No basta con leerlo una vez. Sigue el proceso adecuado de aprendizaje, comprende, subraya y vuelve al contenido para interiorizarlo y por qué no memorizarlo. Empieza a visualizar cómo podrías llevarlo a la práctica en tu día a día. Tanto si es un contenido a nivel profesional o a nivel personal.

Aprende de cualquier medio que esté a tu alcance

Pongamos que asistes ahora a un curso, conferencia o Master. Manténte de forma activa en la clase presencial (o virtual). Toma notas y apunta cuestiones. Aprovéchate del docente para realizar cualquier consulta o pregunta para que pueda vincularlo con tus necesidades. Es su trabajo, así que no te preocupes por si la pregunta es o no adecuada. Acabada la clase, vuelve sobre el material y ten el objetivo de convertirlo en algo que puedas poner en práctica lo más pronto posible en tu trabajo.

Y si visualizas un video o infografía, aumenta tu curiosidad. Los videos o infografías suelen recoger extractos concentrados de un determinado conocimiento. Es el momento de dejarte llevar por tu curiosidad y seguir buscando información. Amplía el contenido con las posibles referencias que te proporcione el video o la infografía.

Vale, estudias, ¿pero cómo puedes potenciar tu aprendizaje?

Auto-Reflexión

El proceso de reflexión debe acompañarte durante todo el proceso de aprendizaje. Antes, durante y después de haber aprendido algo. Es importante que te plantees de forma habitual:

  • ¿Responde lo que vas a aprender a tus objetivos y prioridades?
  • ¿Estás dispuesto a comprometerte de forma activa con tu aprendizaje
  • ¿Vas a asumir una agenda de aprendizaje con fechas e hitos a conseguir?
  • ¿Serás capaz de asumir posibles equivocaciones en la puesta en práctica de tus conocimientos?
  • ¿Qué harás si cuando lo pones en práctica no te sale cómo habías imaginado?
  • ¿Has preparado tiempos con antelación para dedicarte al aprendizaje?
  • ¿Te comprometerás con tu capacidad de comprensión en vez de con el hábito de releer?

Fragmenta

Un fragmento conceptual (chunk) es un paquete de contenido a la que tu mente puede acceder fácilmente. Es como la pieza de un puzzle que tiene sentido y contiene un contenido nítido. Suele ser fácil de recordar y se elabora en la corteza prefrontal. Es importante la elaboración de estos fragmentos de aprendizaje, para que posteriormente nuestro cerebro, una las distintas piezas. Así podrá conformar una imagen más amplia en la que todos los fragmentos tengan su lugar y su significado.

Los mejores fragmentos de contenido son aquellos que están tan integrados que no tienes casi que pensar conscientemente para ponerlos en práctica. Sería como el aprendizaje que tenemos automatizado al cambiar las marchas al conducir.
Neuronalmente hablando un fragmento (chunk) es como un circuito cerrado de neuronas conectadas que cuando se practica el contenido se encienden para llevar a cabo tu aprendizaje. Estas neuronas solo se conectarán si hemos dotado al aprendizaje de la capacidad de comprender esos datos. No se crearán si sólo memorizamos.

Trata de focalizar tu atención en la información que vas a fragmentar. Compréndela, no trates de memorizarla únicamente. Este fragmento de contenido creará conexiones con otros fragmentos de aprendizaje anterior e irá ampliando “la imagen grande” final de tu aprendizaje. Practica esos “trocitos de aprendizaje” de forma constante. De esta manera podrás afianzarlos dándote cuenta de en qué situaciones o problemas funciona, y en cuáles no.

Cuántos más fragmentos de contenido aprendas y se conecten entre sí, mayor será tu aprendizaje, más sólido y más fácilmente accesible a tu memoria.

Mapa Mental

Una vez tenemos asentados estos fragmentos de aprendizaje las investigaciones demuestran que la construcción de un mapa mental o conceptual sobre lo aprendido asienta mejor el aprendizaje. Los mapas conceptuales enriquecen las relaciones y conexiones entre lo que has aprendido de forma fragmentada.

Habrás visto en mi blog varias imágenes que muestran mapas conceptuales sobre el contenido de alguno de los artículos. La verdad es que funcionan muy bien para:

  • Ordenar las ideas
  • Priorizarlas
  • Dar una secuencia al contenido
  • Relacionar distintos conceptos
  • Fomentar el aprendizaje y memoria visual sobre un contenido
  • A la hora de aprendérselo es más fácil, siempre y cuando comprendas cada fragmento de información del que consta el mapa
  • Crear otras conexiones con otros contenidos
  • Ver de un solo vistazo toda la información de forma estrucurada

En mi caso los utilizo tanto en las clases como en las sesiones de coaching o de desarrollo psicológico. Y aún más para cuando yo estudio nuevos conceptos e ideas. Aumenta muchísimo la memoria y el aprendizaje cuando convierto lo estudiado en un libro o en un curso, en un mapa conceptual que construyo yo misma. De hecho me facilita muchísimo llevarlo a la práctica cuando quiero mejorar como abordar una situación concreta.

Y esa es otra clave, de los mapas conceptuales. Es importante que los construyas tú mismo. Son tus fragmentos de contenido y tu particular forma de hacer conexiones, y ordenar la información, lo que convertirá tu aprendizaje en una habilidad sólida que domines.

Fichas - Notas

Las fichas o notas también son un recurso habitual cuando fomento las técnicas de estudio entre los alumnos o clientes que están estudiando una oposición. O también cuando los profesionales quieren recordar bien un determinado contenido que puede ser particularmente importante o difícil.

Puedes construirlas en formato papel con fichas tamaño cuartilla o menor, o bien digitalmente. Por un lado pondremos el concepto y por el otro la explicación o ideas clave que serán la solución a la pregunta o concepto que queremos recordar.

Las fichas son una excelente herramienta para recordar.

Crea tu propia infografía

Siguiendo con la lógica de crear, bien un fragmento de contenido, o una imagen global de lo que quieras aprender, las infografías cumplen su papel. Fomentan el aprendizaje visual y la interiorización rápida de la información.

Construye tantas infografías como consideres. Compártelas con tus compañeros de trabajo o tu equipo. Que sea la imagen que todos tengan en la mente al trabajar determinado tema o al resolver determinados problemas.

Son más fáciles de recordar que una larga explicación.

Repaso - Recuerdo

Repasar una información aprendida significa poder realizar el esfuerzo acertado de recuperar la información “desde 0”, es decir sin mirar. Sea que hayas acudido a una charla, a una clase o hayas leído un libro o un artículo, ¿practicas el recuerdo?. Cuando acabes de leer este artículo minimiza la pantalla y trata de recordar la máxima información posible de lo que has leído. Haz lo mismo con ese capítulo del libro que quieres estudiar. O incluso, después de la clase a la que acabas de asistir.

Tu cerebro necesita traer de la memoria a corto plazo, todo lo que has ido procesando, e intentar almacenarla en la memoria a largo plazo.

Conforme vayas aprendiendo tus fragmentos de contenido y tus mapas conceptuales, trata de recordarlos en cualquier situación. Prueba a acordarte sin mirar. Luego siempre puedes revisar cuánto de has acordado y qué necesitas reforzar y volver a comprender mejor para memorizar.

Evaluación entre Pares

Excelente método si tu equipo de trabajo ha asistido conjuntamente a un curso, del tipo de que sea. Poneos a prueba. Empieza a crear pruebas, tests, planes, o usa los mapas mentales, o fichas que habéis ido creando. Haz que ese contenido de información ruede de forma anónima entre los distintos colaboradores. Pide a cada colaborador que valore, complete, comente y de feedback sobre ese contenido o plan de aprendizaje.

Devuelve el material creado a cada una de las personas que lo crearon. Pide que lo completen o enriquezcan con el feedback recibido. Pon en común los aprendizajes obtenidos.

Práctica Deliberada

Y ahora, sea en equipo o por tu cuenta, crea tu propio plan de actuación. Usa un gestor de tareas o un planificador para crear las acciones de cambio que vas a hacer como consecuencia de tu aprendizaje. Si se queda en una mera lectura y no lo pones en práctica, se te olvidará.

La práctica deliberada de lo que has aprendido en tu ámbito personal, o en tu contexto de trabajo, es casi la parte más importante de tu aprendizaje. Si eres estudiante, seguramente puedes implementar esta práctica, mediante la resolución de problemas o tests similares a los que tengas que presentarte para tu examen.
Si no eres estudiante, pero estás invirtiendo en tu learnability, haz ese plan. ¿Has aprendido a cómo se pueden llevar mejor las reuniones?. Bien, planifica los cambios que vas a hacer en tu próxima reunión. ¿Has aprendido como conversar mejor con tus colaboradores en situaciones difíciles?. Perfecto, prepárate cómo será tu conversación, qué técnicas utilizarás y en qué momento de la conversación las usarás. ¿Has asistido a un curso de inteligencia emocional o de autoestima?. Genial, planifica qué harás ante tu siguiente reto personal o profesional. Prepara un pequeño plan para abordar esa situación que te estresa o te hace sentir incómodo.

Recuerda, lo que no practicas, el cerebro lo abandona. Así que si quieres realmente ser un profesional que aprende y del que se puede aprender, practica deliberadamente lo aprendido. La práctica deliberada y espaciada mueve lo que aprendes de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo

Duerme lo aprendido

Sí, duerme. Después de cada fase de aprendizaje, permítete dormir. El sueño es particularmente importante para:

  • Crear las conexiones neuronales que se necesitan en los procesos de pensamiento.
  • Imaginar nuevos problemas o retos y encontrar soluciones y significado a lo que has aprendido
  • Fortalecer y reactivar las partes importantes del contenido aprendido, y limpiar el cerebro de cosas triviales.

Conclusión

  • Aprender de forma continuada es crucial para ser un buen profesional.
  • El aprendizaje es una fuente genial para tu autoestima personal y profesional.
  • Practica la reflexión, antes, durante y después de cada paso de aprendizaje.
  • Usa fragmentos de contenido que aprendas muy bien hasta completar la imagen final.
  • Crea mapas conceptuales.
  • Haz uso de fichas o notas para asentar la información
  • Practica el recuerdo.
  • Enriquece tu aprendizaje con la evaluación entre pares.
  • Programa el uso deliberado de lo aprendido.
  • Invierte en dormir y descansar bien.
¿Cuánto hace que no estudias de manera potente para poder mejorar tus habilidades técnicas y personales?
¿Qué cambios quieres hacer para comprometerte con tu learnability?
¿En qué situaciones te gustaría ser mejor?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Formación en empresa: 10 indicadores de éxito

La formación en empresa es un buen medio para favorecer la mejora de competencias técnicas y personales de los profesionales que forman los equipos de trabajo. La formación debe dar respuesta tangible a las demandas que el profesional tiene para mejorar su desempeño en el puesto de trabajo.

Ahora bien, en ocasiones, es posible que nos encontremos con que parece que la formación no tiene el impacto deseado para que los profesionales puedan, realmente y de forma medible, impulsar sus competencias, y demostrar resultados diferentes en su desempeño.

Para optimizar al máximo los resultados de la formación necesitamos, entre otras características:

  • Identificación clara por parte de RRHH y líderes de las competencias clave a conseguir mejorar como resultado de la formación
  • Coordinación y comunicación clara entre los formadores y RRHH
  • Diseñar las sesiones de formación con los objetivos a conseguir en cada competencia
  • Preparar el ritmo y actividades de formación que permitan al alumno aprender de verdad la implementación de las competencias
  • Tener presente los indicadores en los que el alumno podrá demostrar, durante el proceso de formación y a su finalización, su nivel de aprendizaje.
  • Realizar una evaluación continua de los progresos que los alumnos están realizando en las sesiones de formación, no sólo al finalizar la formación
  • Seguimiento por parte de los superiores y de RRHH de los indicadores que a continucación detallamos para que los participantes puedan aportar lo máximo de su aprendizaje

La buena formación requiere de profesionalidad, metodología y responsabilidad para facilitar que los participantes puedan realmente poner en marcha actitudes y comportamientos nuevos que impulsen su desempeño, y les permita conseguir mejores resultados en sus objetivos, aportar mayor valor añadido e inspirar a sus clientes internos o externos.

¿Cuáles son estos indicadores de éxito?

Formación en empresa: 10 indicadores de éxito

indicadores de éxito 1

 

indicadores de éxito 2

¿Cuántos indicadores cubren tus colaboradores cuando van a formación?
¿Qué plan has pensado poner en marcha para mejorar la eficiencia de la formación que reciben?

Si quieres, te invito a ver posibilidades de formación y la metodología que utilizo en mis sesiones de formación:

formación

Obtener resultados focalizando tu atención

¡Cómete las ranas primero! 🙂 ¿Qué dices Maite?

Me gusta esta expresión inglesa 🙂  (Eat the frogs first) para expresar que empecemos priorizando nuestras tareas en el día a día.

Expliquémonos. Habitualmente te puedes encontrar con:

  1. Tareas que no quieres hacer y no necesitas hacerlas.
  2. Tareas que no quieres hacer y te cuestan, pero tienes que hacerlas.
  3. Tareas que quieres hacer y necesitas hacerlas.
  4. Tareas que quieres hacer pero no necesitas hacerlas.

Difícil empeño, a veces, no dejarnos guiar sólo por aquello que nos gusta o nos es fácil abordar, dejándonos llevar en tiempo y recursos por aquello que nos gusta, y que repercute negativamente en lo que no nos gusta, pero tenemos que hacer.

Las tareas que no quieres hacer y te cuestan pero tienes que hacerlas, son tus «ranas» y necesitamos usar nuestros mejores recursos personales para abordarlas. Y realmente, el orden para priorizar en esta clasificación de tareas sería 2,3,4,1.

¿Por qué?

– Es a primera hora de nuestra jornada cuando estamos más frescos.

– Una vez abordada la tarea que más te cuesta, puedes dedicarle tiempo y recursos a aquello con lo que más disfrutas y también tienes que hacer.

– Crear ese hábito de empezar por lo más costoso genera una recompensa interior (a parte de la que puedas proporcionarte intencionadamente) muy potente de satisfacción personal.

Vale, pero me sigue costando ¿cómo empiezo?

Te propongo la Técnica del Pomodoro (Técnica del Tomate):

Obtén resultados focalizando tu atención

La técnica del Pomodoro es una técnica desarrollada por Francesco Cirillo en los 80. Ayuda a focalizar la atención durante un breve periodo de tiempo usando un reloj de cocina en forma de tomate. Consiste en:

pomodoro

Durante los periodos de «pomodoro», los 25 minutos de concentración, no se permite ninguna distracción, ni correos, ni llamadas, ni interrupciones. Es muy útil avisar a otros por ejemplo que durante esos periodos de tiempo no interrumpan. A menos que sea muy, muy urgente o ¡corramos peligro! 😉

25 minutos es un periodo breve pero suficientemente largo para permitirnos concentrarnos. Es posible que nos pueda surgir un poco de estrés porque estaremos pendientes del reloj. Ahora bien, aprender bajo situaciones con un poquito de presión hace que aprendamos a tener mayor capacidad de respuesta en otras situaciones mucho más estresantes.

Otra idea importante, es que es posible que en esos 25 minutos, nos centremos en terminar la mayor cantidad de tareas pequeñas o parte de una tarea más grande. ¡Atención! NO ES EL OBJETIVO (es un error muy común).  El objetivo de esta técnica es facilitar nuestro hábito de concentración en tareas que sobre todo nos cuestan. El cerebro que se activa empezando a realizar una tarea, que normalmente nos cuesta, activa inicialmente conexiones neuronales del dolor. Pero una vez te permites, empezar esa tarea, el cerebro genera otras conexiones con aprendizajes y conocimientos anteriores. Les da significado y nos permite empezar a «disfrutar un poco» de esa nueva tarea difícil.

La clave más importante de esta técnica, es que genera la focalización de nuestra atención, en el proceso no en el producto o resultado final de ese periodo de tiempo. Es decir, estamos, mediante esta técnica, generando un hábito donde lo importante, no es acabar el mayor número de tareas posibles en 25 minutos, sino orientar a nuestro cerebro a un estado de concentración en el que dirigiremos nuestros esfuerzos en empezar a realizar la tarea y desarrollarla. Inicialmente no nos planteemos a dónde vamos a llegar, solo empieza a trabajar.

Sorprendentemente, veremos con la aplicación de varios «Pomodoros», 3-4 hacen 75-100 minutos de concentración intensa. Comprobaremos que es lo que dura nuestra curva de atención sostenida. Ésta se reinicia con periodos de descanso de 15-30 minutos, no más.

Así, con este pequeño compromiso con nuestro reloj y nuestra capacidad de atención podremos conseguir los resultados que queremos en cualquiera de nuestras tareas pendientes.

Sugerencia…

Elige un momento en el día en que puedas empezar con esta técnica.

Si, de verdad, no puedes repetir el intervalo de 25 minutos hoy, sigue mañana, pero sigue.

Antes de que acabe el día, haz una lista con las tareas que tienes pendientes

y clasifícalas según los 4 tipos comentados al principio del artículo.

Empieza el día siguiente consultando tu lista antes que nada.

 

Cómo tener éxito en tus hábitos productivos

¡Cuánta información a nuestro alrededor! ¡Cuántas tareas pendientes! y ¡Cuántas cosas en las que queremos pensar a la vez!

Y al final, acabamos prestando atención y recursos seguramente a lo menos importante, o quizá a aquello que no nos gusta tanto, pero ¡vaya! sigue siendo importante y de nuestra responsabilidad.

¿Cómo hacemos para que nos cunda el día y además nos sintamos satisfechos? Buen objetivo éste, y muy satisfactorio siempre y cuando conozcas cómo funciona tu cerebro, cómo funciona tu atención y la creación de buenos hábitos.

Este proceso, básicamente, es lo que ocurre cuando dejas, continuamente y por sistema, aquello que te cuesta hacer. Puede ser una tarea de tu trabajo que no te gusta, o cualquier otra acción a la que todavía no te has acostumbrado, como por ejemplo, esos buenos propósitos que hacemos hacia final o principio de año, o incluso después de una vivencia traumática en la que decides cambiar de hábitos. Es decir, se apodera de ti la procrastinación.

procastinación (3) - copia

Y así, repitiendo este pequeño, pero potente proceso, en el que se recompensan (temporalmente) justo las tareas que hacemos fácilmente, nos convertimos en personas a las que les cuesta crear hábitos nuevos o simplemente no conseguimos:

– Crear una rutina / hábito eficiente para optimizar nuestra búsqueda de empleo.

– Ser más eficientes en nuestro trabajo diario.

– Incorporar nuevas habilidades personales o profesionales en nuestro repertorio cognitivo-conductual.

– Etc.

 Cómo tener éxito en tus hábitos productivos

La creación de hábitos sólidos, conlleva 4 elementos importantes (B.Oakley):

La señal. Una llamada de teléfono, un mensaje de whastapp, notificaciones de redes sociales, un mail en tu bandeja de entrada, una pregunta o comentario incómodo en una reunión con tu equipo o con tu cliente, pueden hacer que dejes para otro momento el poner en práctica determinados comportamientos o tareas que tenías previstos.

En el fondo, son tareas o comportamientos que quieres aprender pero siempre hay algo, que lo pospone: ya pondré en marcha «eso de la inteligencia emocional» en otro momento, ya comunicaré de forma más constructiva la próxima vez, ya haré ese análisis e informe en otro momento, ya haré…. porqué ha habido una señal que ha desviado tu atención y «has decidido», sí lo has hecho, prestarle tu atención, tu tiempo y tus recursos a algo que podría esperar, ya lo tienes aprendido, o simplemente no es importante ahora o no es lo que quieres realmente.

Las señales no tienen nada de malo, ocurren, seguirán ocurriendo y requieren de nuestra acción en algún momento. La cuestión es si es ese momento el que le quieres prestar atención, o si es de esa forma cómo quieres atender esa tarea. Comunicar puedes comunicar siempre, pero si quieres aprender a comunicar mejor a tu equipo, cualquier indicio/señal al que le prestes atención y «te justifiquen» seguir con tus viejos, pero nada eficientes, hábitos, no te ayudará a incorporar las nuevos.

La rutina. Es realmente la cadena de reacciones que tienes a las señales diarias en cualquier situación, lo que mantiene la procastinación. Lo que haces cuando aparece un mail en tu bandeja (atenderlo enseguida), cuando recibes una llamada telefónica (filtrarla o posponerla), el comportamiento que te sale de manera automática cuando recibes una crítica negativa, o cuando se desvía el tema de la reunión, etc., es la rutina que tienes automatizada.

Es el cambio de esa cadena de reacciones comportamentales lo que te ayudará realmente a superar la procastinación en tu trabajo diario, en el aprendizaje real de nuevas habilidades y comportamientos, y en el desarrollo de nuevos hábitos saludables que te propones cada año.

Así pues, tener un plan de cómo voy a reaccionar a las señales, es la clave. Desarrollar nuevos rituales de reacción, prever qué haré con las señales, reducirlas o posponerlas, hará que finalmente crees rutinas exitosas de los nuevos hábitos que quieres conseguir.

La práctica continuada de los nuevos hábitos crea además improntas en nuestro cerebro que se vuelven cada vez más automáticas, de manera que perseverar en los nuevos hábitos, hace que luego sea cada vez más fácil reaccionar justo como queríamos conseguir o aprender.

La recompensa. La recompensa más poderosa en mantener un hábito sólido en el tiempo es la propia satisfacción, el orgullo, la superación y el estado de felicidad que nos produce estar inmersos en ese hábito. Ahora bien, si estamos hablando de que ahora hay cosas que nos cuestan, pues esta satisfacción, nos va a costar un poco al principio. Por eso, es importante, planificar de antemano, con qué me voy a premiar, conforme logre acercarme a detectar «mis señales», «mis rutinas cómodas», ponga en marcha «nuevas rutinas», etc. Aumentemos la recomopensa conforme sea más difícil nuestro logro. ¡Disfruta con las recompensas, date un capricho!

La creencia. Fundamental. La creencia de que puedes hacerlo, de que puedes aprender, de que puedes superar la procastinación y que puedes desarrollar los hábitos nuevos que quieras. Relacionarte con personas que también están aprendiendo, que quieren superar su procastinación, o que quieren crear nuevos hábitos, nos dará apoyo en momentos de decaimiento.

Visualizar cuál es el comportamiento, tarea, hábito nuevo que queremos desarrollar y «vernos mentalmente» con detalle en la situación futura que queremos crear es un potente impulsor de nuevas acciones. Sentir, con anticipación, las emociones/satisfacción que tendríamos en la nueva situación, provocará ya que cambiemos la emoción que tenemos hacia la tarea o comportamiento, que nos cuesta y que queremos cambiar.

Sugerencia…

¿Qué elemento podrías trabajar y reforzar para fortalecer tus hábitos?

hábitos

¿Quieres que comentemos personalmente tus reflexiones?

7 hábitos para aprender nuevas habilidades

Tus capacidades de concentración, de compresión, de contextualizar, de practicar deliberadamente, de enlazar aprendizajes y de ser constante en el tiempo, son fundamentales para tener éxito en el desempeño de nuevas habilidades.

7 hábitos para aprender nuevas habilidades

Aprender habilidades

Recomendación: ¿Por qué únicamente leer sobre habilidades no te servirá?

 ¿Y tú, cuántos de estos pasos necesitas incorporar en tu repertorio de hábitos de aprendizaje

para obtener un mejor desempeño de tus habilidades?

¿Por qué únicamente leer sobre habilidades no te servirá?

Se escribe mucho y se lee (supongo) sobre el aprendizaje de habilidades personales y recursos psicológicos que potencien el desempeño de una persona. Leemos sobre liderazgo, comunicación, resiliencia, empatía, trabajo en equipo, autoestima, gestión del estrés, inteligencia emocional, etc. Un sinfín de habilidades que, como poco, sabemos que son clave a la hora de vivir nuestras experiencias de manera saludable, permitiéndonos crecer, y estar más satisfechos con los logros que conseguimos en los distintos contextos: personal, familiar, social y laboral.

Ahora bien, igual que en mis clases o en las sesiones de coaching en las que trabajo, dos constantes guían el aprendizaje real sobre este tipo de cuestiones (hablo del aprendizaje que genera hábitos nuevos, no la acumulación de información sobre autores que todos podemos leer): la comprensión y la práctica.

Y para ello es fundamental que activemos nuestro cerebro si queremos realmente aprender algo sobre cualquier cuestión en general, y en concreto sobre el tema que a mí me ocupa, que es el desarrollo de habilidades.

¿Por qué únicamente leer sobre habilidades no te servirá?

Activar significa poner en marcha, trabajar mental y emocionalmente sobre aquello que estoy aprendiendo. Una simple lectura día tras día no mejorará nuestra capacidad de:

– liderar

– comunicar

-relacionarnos con otros

– influenciar a los demás

– resolver situaciones conflictivas

– resolver miedos personales

– ser inteligente emocionalmente

– tener una autoestima sana

– gestionar nuestro estrés

– etc.

Activar nuestro cerebro de manera consciente en aquello que queremos aprender significa poner en marcha dos tipos de pensamiento (B. Oakley): el modo enfocado y el modo difuso.

Modo enfocado: se relaciona con una concentración intensa en la comprensión de un concepto o problema específico. Cuando nuestro cerebro activa este modo de pensamiento, nuestro cerebro se ocupa de generar las bases o cimientos de aquello en lo que estamos concentrados. Trata de crear fragmentos elaborados  y conectados de información en un zona concreta de nuestro cerebro, mientras enlaza con aprendizajes anteriores  similares para darles sentido. La consolidación de estos fragmentos, improntas en nuestro cerebro, es lo que nos permite después desarrollar una nueva habilidad sin pensar en ella cada vez, produciéndose una respuesta de manera automática.

Modo difuso: Se asocia a la creación de nuevas perspectivas sobre lo que estamos aprendiendo. Nos proporciona una imagen global. Genera de forma repentina «insights» de lo que queremos abordar. Esta interiorización de lo que queremos aprender se activa cuando relajamos nuestra mente y dejamos que fluya. Es muy útil cuando estamos aprendiendo cosas nuevas. Seguramente, habremos experimentado el funcionamiento de este modo de pensamiento, cuando estamos en la ducha o dando un paseo, o nos vamos a dormir, y de repente lo vemos todo claro.

Aprender algo nuevo implica que nuestro cerebro necesita alternar la activación de ambos tipos de pensamiento para consolidar nuestro aprendizaje. Sino activamos las conexiones neuronales sobre aquello en lo que queremos ser mejores, simplemente nuestro cerebro almacenará los datos por un tiempo muy limitado, y luego los eliminará, porque considera que no tienen utilidad.

Es posible que ésta sea, la razón de por qué nos cuesta tanto aprender nuevos hábitos personales, realmente no le damos la oportunidad al cerebro de generar conexiones, y de identificar en qué momentos tal recurso personal nos puede ser útil. Con lo que, al haber otra información, otros hábitos que creemos que funcionan para todo, y otras prioridades, lo dejamos en desuso y finalmente perdemos esa habilidad o no la desarrollamos nunca.

 La deliberada concentración, práctica, y fluidez de nuestro pensamiento  activa los dos modos de pensamiento y es fundamental para el desarrollo de nuevos aprendizajes, ya sea que estemos aprendiendo  nuevas técnicas o fórmulas matemáticas o que estemos aprendiendo habilidades. Al final, lo que queremos conseguir es resolver problemas, o poner en práctica determinada acción o comportamiento de manera casi automática (que no nos cueste) para estar satisfechos con nuestro desempeño en una situación concreta.

Consulta entonces cómo estás aprendiendo:

puzle

Grabamos la información sin sentido, sin conexiones y sin entender.

cara

Memorizamos sin entender.

puzle completo

Entendemos, consolidamos, practicamos y relacionamos con aprendizajes anteriores.

Conductas que no te ayudarán a ser mejor líder, mejor comunicador o desarrollar con éxito tus recursos personales:

habilidades

¿Qué hacemos entonces? De momento evalúa tus hábitos mentales de aprendizaje, es el primer paso. Decide qué puedes cambiar. Sigue atento a las próximas publicaciones y a los recursos de esta web. Podrás practicar e interiorizar para realmente tener éxito en el aprendizaje de tus habilidades.

 Imagen asignada de este artículo es de www.freepik.com

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