Formación en empresa: 10 indicadores de éxito

La formación en empresa es un buen medio para favorecer la mejora de competencias técnicas y personales de los profesionales que forman los equipos de trabajo. La formación debe dar respuesta tangible a las demandas que el profesional tiene para mejorar su desempeño en el puesto de trabajo.

Ahora bien, en ocasiones, es posible que nos encontremos con que parece que la formación no tiene el impacto deseado para que los profesionales puedan, realmente y de forma medible, impulsar sus competencias, y demostrar resultados diferentes en su desempeño.

Para optimizar al máximo los resultados de la formación necesitamos, entre otras características:

  • Identificación clara por parte de RRHH y líderes de las competencias clave a conseguir mejorar como resultado de la formación
  • Coordinación y comunicación clara entre los formadores y RRHH
  • Diseñar las sesiones de formación con los objetivos a conseguir en cada competencia
  • Preparar el ritmo y actividades de formación que permitan al alumno aprender de verdad la implementación de las competencias
  • Tener presente los indicadores en los que el alumno podrá demostrar, durante el proceso de formación y a su finalización, su nivel de aprendizaje.
  • Realizar una evaluación continua de los progresos que los alumnos están realizando en las sesiones de formación, no sólo al finalizar la formación
  • Seguimiento por parte de los superiores y de RRHH de los indicadores que a continucación detallamos para que los participantes puedan aportar lo máximo de su aprendizaje

La buena formación requiere de profesionalidad, metodología y responsabilidad para facilitar que los participantes puedan realmente poner en marcha actitudes y comportamientos nuevos que impulsen su desempeño, y les permita conseguir mejores resultados en sus objetivos, aportar mayor valor añadido e inspirar a sus clientes internos o externos.

¿Cuáles son estos indicadores de éxito?

Formación en empresa: 10 indicadores de éxito

indicadores de éxito 1

 

indicadores de éxito 2

¿Cuántos indicadores cubren tus colaboradores cuando van a formación?
¿Qué plan has pensado poner en marcha para mejorar la eficiencia de la formación que reciben?

Si quieres, te invito a ver posibilidades de formación y la metodología que utilizo en mis sesiones de formación:

formación

Obtener resultados focalizando tu atención

¡Cómete las ranas primero! 🙂 ¿Qué dices Maite?

Me gusta esta expresión inglesa 🙂  (Eat the frogs first) para expresar que empecemos priorizando nuestras tareas en el día a día.

Expliquémonos. Habitualmente te puedes encontrar con:

  1. Tareas que no quieres hacer y no necesitas hacerlas.
  2. Tareas que no quieres hacer y te cuestan, pero tienes que hacerlas.
  3. Tareas que quieres hacer y necesitas hacerlas.
  4. Tareas que quieres hacer pero no necesitas hacerlas.

Difícil empeño, a veces, no dejarnos guiar sólo por aquello que nos gusta o nos es fácil abordar, dejándonos llevar en tiempo y recursos por aquello que nos gusta, y que repercute negativamente en lo que no nos gusta, pero tenemos que hacer.

Las tareas que no quieres hacer y te cuestan pero tienes que hacerlas, son tus “ranas” y necesitamos usar nuestros mejores recursos personales para abordarlas. Y realmente, el orden para priorizar en esta clasificación de tareas sería 2,3,4,1.

¿Por qué?

– Es a primera hora de nuestra jornada cuando estamos más frescos.

– Una vez abordada la tarea que más te cuesta, puedes dedicarle tiempo y recursos a aquello con lo que más disfrutas y también tienes que hacer.

– Crear ese hábito de empezar por lo más costoso genera una recompensa interior (a parte de la que puedas proporcionarte intencionadamente) muy potente de satisfacción personal.

Vale, pero me sigue costando ¿cómo empiezo?

Te propongo la Técnica del Pomodoro (Técnica del Tomate):

Obtén resultados focalizando tu atención

La técnica del Pomodoro es una técnica desarrollada por Francesco Cirillo en los 80. Ayuda a focalizar la atención durante un breve periodo de tiempo usando un reloj de cocina en forma de tomate. Consiste en:

pomodoro

Durante los periodos de “pomodoro”, los 25 minutos de concentración, no se permite ninguna distracción, ni correos, ni llamadas, ni interrupciones. Es muy útil avisar a otros por ejemplo que durante esos periodos de tiempo no interrumpan. A menos que sea muy, muy urgente o ¡corramos peligro! 😉

25 minutos es un periodo breve pero suficientemente largo para permitirnos concentrarnos. Es posible que nos pueda surgir un poco de estrés porque estaremos pendientes del reloj. Ahora bien, aprender bajo situaciones con un poquito de presión hace que aprendamos a tener mayor capacidad de respuesta en otras situaciones mucho más estresantes.

Otra idea importante, es que es posible que en esos 25 minutos, nos centremos en terminar la mayor cantidad de tareas pequeñas o parte de una tarea más grande. ¡Atención! NO ES EL OBJETIVO (es un error muy común).  El objetivo de esta técnica es facilitar nuestro hábito de concentración en tareas que sobre todo nos cuestan. El cerebro que se activa empezando a realizar una tarea, que normalmente nos cuesta, activa inicialmente conexiones neuronales del dolor. Pero una vez te permites, empezar esa tarea, el cerebro genera otras conexiones con aprendizajes y conocimientos anteriores. Les da significado y nos permite empezar a “disfrutar un poco” de esa nueva tarea difícil.

La clave más importante de esta técnica, es que genera la focalización de nuestra atención, en el proceso no en el producto o resultado final de ese periodo de tiempo. Es decir, estamos, mediante esta técnica, generando un hábito donde lo importante, no es acabar el mayor número de tareas posibles en 25 minutos, sino orientar a nuestro cerebro a un estado de concentración en el que dirigiremos nuestros esfuerzos en empezar a realizar la tarea y desarrollarla. Inicialmente no nos planteemos a dónde vamos a llegar, solo empieza a trabajar.

Sorprendentemente, veremos con la aplicación de varios “Pomodoros”, 3-4 hacen 75-100 minutos de concentración intensa. Comprobaremos que es lo que dura nuestra curva de atención sostenida. Ésta se reinicia con periodos de descanso de 15-30 minutos, no más.

Así, con este pequeño compromiso con nuestro reloj y nuestra capacidad de atención podremos conseguir los resultados que queremos en cualquiera de nuestras tareas pendientes.

Sugerencia…

Elige un momento en el día en que puedas empezar con esta técnica.

Si, de verdad, no puedes repetir el intervalo de 25 minutos hoy, sigue mañana, pero sigue.

Antes de que acabe el día, haz una lista con las tareas que tienes pendientes

y clasifícalas según los 4 tipos comentados al principio del artículo.

Empieza el día siguiente consultando tu lista antes que nada.

 

Cómo tener éxito en tus hábitos productivos

¡Cuánta información a nuestro alrededor! ¡Cuántas tareas pendientes! y ¡Cuántas cosas en las que queremos pensar a la vez!

Y al final, acabamos prestando atención y recursos seguramente a lo menos importante, o quizá a aquello que no nos gusta tanto, pero ¡vaya! sigue siendo importante y de nuestra responsabilidad.

¿Cómo hacemos para que nos cunda el día y además nos sintamos satisfechos? Buen objetivo éste, y muy satisfactorio siempre y cuando conozcas cómo funciona tu cerebro, cómo funciona tu atención y la creación de buenos hábitos.

Este proceso, básicamente, es lo que ocurre cuando dejas, continuamente y por sistema, aquello que te cuesta hacer. Puede ser una tarea de tu trabajo que no te gusta, o cualquier otra acción a la que todavía no te has acostumbrado, como por ejemplo, esos buenos propósitos que hacemos hacia final o principio de año, o incluso después de una vivencia traumática en la que decides cambiar de hábitos. Es decir, se apodera de ti la procrastinación.

procastinación (3) - copia

Y así, repitiendo este pequeño, pero potente proceso, en el que se recompensan (temporalmente) justo las tareas que hacemos fácilmente, nos convertimos en personas a las que les cuesta crear hábitos nuevos o simplemente no conseguimos:

– Crear una rutina / hábito eficiente para optimizar nuestra búsqueda de empleo.

– Ser más eficientes en nuestro trabajo diario.

– Incorporar nuevas habilidades personales o profesionales en nuestro repertorio cognitivo-conductual.

– Etc.

 Cómo tener éxito en tus hábitos productivos

La creación de hábitos sólidos, conlleva 4 elementos importantes (B.Oakley):

La señal. Una llamada de teléfono, un mensaje de whastapp, notificaciones de redes sociales, un mail en tu bandeja de entrada, una pregunta o comentario incómodo en una reunión con tu equipo o con tu cliente, pueden hacer que dejes para otro momento el poner en práctica determinados comportamientos o tareas que tenías previstos.

En el fondo, son tareas o comportamientos que quieres aprender pero siempre hay algo, que lo pospone: ya pondré en marcha “eso de la inteligencia emocional” en otro momento, ya comunicaré de forma más constructiva la próxima vez, ya haré ese análisis e informe en otro momento, ya haré…. porqué ha habido una señal que ha desviado tu atención y “has decidido”, sí lo has hecho, prestarle tu atención, tu tiempo y tus recursos a algo que podría esperar, ya lo tienes aprendido, o simplemente no es importante ahora o no es lo que quieres realmente.

Las señales no tienen nada de malo, ocurren, seguirán ocurriendo y requieren de nuestra acción en algún momento. La cuestión es si es ese momento el que le quieres prestar atención, o si es de esa forma cómo quieres atender esa tarea. Comunicar puedes comunicar siempre, pero si quieres aprender a comunicar mejor a tu equipo, cualquier indicio/señal al que le prestes atención y “te justifiquen” seguir con tus viejos, pero nada eficientes, hábitos, no te ayudará a incorporar las nuevos.

La rutina. Es realmente la cadena de reacciones que tienes a las señales diarias en cualquier situación, lo que mantiene la procastinación. Lo que haces cuando aparece un mail en tu bandeja (atenderlo enseguida), cuando recibes una llamada telefónica (filtrarla o posponerla), el comportamiento que te sale de manera automática cuando recibes una crítica negativa, o cuando se desvía el tema de la reunión, etc., es la rutina que tienes automatizada.

Es el cambio de esa cadena de reacciones comportamentales lo que te ayudará realmente a superar la procastinación en tu trabajo diario, en el aprendizaje real de nuevas habilidades y comportamientos, y en el desarrollo de nuevos hábitos saludables que te propones cada año.

Así pues, tener un plan de cómo voy a reaccionar a las señales, es la clave. Desarrollar nuevos rituales de reacción, prever qué haré con las señales, reducirlas o posponerlas, hará que finalmente crees rutinas exitosas de los nuevos hábitos que quieres conseguir.

La práctica continuada de los nuevos hábitos crea además improntas en nuestro cerebro que se vuelven cada vez más automáticas, de manera que perseverar en los nuevos hábitos, hace que luego sea cada vez más fácil reaccionar justo como queríamos conseguir o aprender.

La recompensa. La recompensa más poderosa en mantener un hábito sólido en el tiempo es la propia satisfacción, el orgullo, la superación y el estado de felicidad que nos produce estar inmersos en ese hábito. Ahora bien, si estamos hablando de que ahora hay cosas que nos cuestan, pues esta satisfacción, nos va a costar un poco al principio. Por eso, es importante, planificar de antemano, con qué me voy a premiar, conforme logre acercarme a detectar “mis señales”, “mis rutinas cómodas”, ponga en marcha “nuevas rutinas”, etc. Aumentemos la recomopensa conforme sea más difícil nuestro logro. ¡Disfruta con las recompensas, date un capricho!

La creencia. Fundamental. La creencia de que puedes hacerlo, de que puedes aprender, de que puedes superar la procastinación y que puedes desarrollar los hábitos nuevos que quieras. Relacionarte con personas que también están aprendiendo, que quieren superar su procastinación, o que quieren crear nuevos hábitos, nos dará apoyo en momentos de decaimiento.

Visualizar cuál es el comportamiento, tarea, hábito nuevo que queremos desarrollar y “vernos mentalmente” con detalle en la situación futura que queremos crear es un potente impulsor de nuevas acciones. Sentir, con anticipación, las emociones/satisfacción que tendríamos en la nueva situación, provocará ya que cambiemos la emoción que tenemos hacia la tarea o comportamiento, que nos cuesta y que queremos cambiar.

Sugerencia…

¿Qué elemento podrías trabajar y reforzar para fortalecer tus hábitos?

hábitos

¿Quieres que comentemos personalmente tus reflexiones?

7 hábitos para aprender nuevas habilidades

Tus capacidades de concentración, de compresión, de contextualizar, de practicar deliberadamente, de enlazar aprendizajes y de ser constante en el tiempo, son fundamentales para tener éxito en el desempeño de nuevas habilidades.

7 hábitos para aprender nuevas habilidades

Aprender habilidades

Recomendación: ¿Por qué únicamente leer sobre habilidades no te servirá?

 ¿Y tú, cuántos de estos pasos necesitas incorporar en tu repertorio de hábitos de aprendizaje

para obtener un mejor desempeño de tus habilidades?

¿Por qué únicamente leer sobre habilidades no te servirá?

Se escribe mucho y se lee (supongo) sobre el aprendizaje de habilidades personales y recursos psicológicos que potencien el desempeño de una persona. Leemos sobre liderazgo, comunicación, resiliencia, empatía, trabajo en equipo, autoestima, gestión del estrés, inteligencia emocional, etc. Un sinfín de habilidades que, como poco, sabemos que son clave a la hora de vivir nuestras experiencias de manera saludable, permitiéndonos crecer, y estar más satisfechos con los logros que conseguimos en los distintos contextos: personal, familiar, social y laboral.

Ahora bien, igual que en mis clases o en las sesiones de coaching en las que trabajo, dos constantes guían el aprendizaje real sobre este tipo de cuestiones (hablo del aprendizaje que genera hábitos nuevos, no la acumulación de información sobre autores que todos podemos leer): la comprensión y la práctica.

Y para ello es fundamental que activemos nuestro cerebro si queremos realmente aprender algo sobre cualquier cuestión en general, y en concreto sobre el tema que a mí me ocupa, que es el desarrollo de habilidades.

¿Por qué únicamente leer sobre habilidades no te servirá?

Activar significa poner en marcha, trabajar mental y emocionalmente sobre aquello que estoy aprendiendo. Una simple lectura día tras día no mejorará nuestra capacidad de:

– liderar

– comunicar

-relacionarnos con otros

– influenciar a los demás

– resolver situaciones conflictivas

– resolver miedos personales

– ser inteligente emocionalmente

– tener una autoestima sana

– gestionar nuestro estrés

– etc.

Activar nuestro cerebro de manera consciente en aquello que queremos aprender significa poner en marcha dos tipos de pensamiento (B. Oakley): el modo enfocado y el modo difuso.

Modo enfocado: se relaciona con una concentración intensa en la comprensión de un concepto o problema específico. Cuando nuestro cerebro activa este modo de pensamiento, nuestro cerebro se ocupa de generar las bases o cimientos de aquello en lo que estamos concentrados. Trata de crear fragmentos elaborados  y conectados de información en un zona concreta de nuestro cerebro, mientras enlaza con aprendizajes anteriores  similares para darles sentido. La consolidación de estos fragmentos, improntas en nuestro cerebro, es lo que nos permite después desarrollar una nueva habilidad sin pensar en ella cada vez, produciéndose una respuesta de manera automática.

Modo difuso: Se asocia a la creación de nuevas perspectivas sobre lo que estamos aprendiendo. Nos proporciona una imagen global. Genera de forma repentina “insights” de lo que queremos abordar. Esta interiorización de lo que queremos aprender se activa cuando relajamos nuestra mente y dejamos que fluya. Es muy útil cuando estamos aprendiendo cosas nuevas. Seguramente, habremos experimentado el funcionamiento de este modo de pensamiento, cuando estamos en la ducha o dando un paseo, o nos vamos a dormir, y de repente lo vemos todo claro.

Aprender algo nuevo implica que nuestro cerebro necesita alternar la activación de ambos tipos de pensamiento para consolidar nuestro aprendizaje. Sino activamos las conexiones neuronales sobre aquello en lo que queremos ser mejores, simplemente nuestro cerebro almacenará los datos por un tiempo muy limitado, y luego los eliminará, porque considera que no tienen utilidad.

Es posible que ésta sea, la razón de por qué nos cuesta tanto aprender nuevos hábitos personales, realmente no le damos la oportunidad al cerebro de generar conexiones, y de identificar en qué momentos tal recurso personal nos puede ser útil. Con lo que, al haber otra información, otros hábitos que creemos que funcionan para todo, y otras prioridades, lo dejamos en desuso y finalmente perdemos esa habilidad o no la desarrollamos nunca.

 La deliberada concentración, práctica, y fluidez de nuestro pensamiento  activa los dos modos de pensamiento y es fundamental para el desarrollo de nuevos aprendizajes, ya sea que estemos aprendiendo  nuevas técnicas o fórmulas matemáticas o que estemos aprendiendo habilidades. Al final, lo que queremos conseguir es resolver problemas, o poner en práctica determinada acción o comportamiento de manera casi automática (que no nos cueste) para estar satisfechos con nuestro desempeño en una situación concreta.

Consulta entonces cómo estás aprendiendo:

puzle

Grabamos la información sin sentido, sin conexiones y sin entender.

cara

Memorizamos sin entender.

puzle completo

Entendemos, consolidamos, practicamos y relacionamos con aprendizajes anteriores.

Conductas que no te ayudarán a ser mejor líder, mejor comunicador o desarrollar con éxito tus recursos personales:

habilidades

¿Qué hacemos entonces? De momento evalúa tus hábitos mentales de aprendizaje, es el primer paso. Decide qué puedes cambiar. Sigue atento a las próximas publicaciones y a los recursos de esta web. Podrás practicar e interiorizar para realmente tener éxito en el aprendizaje de tus habilidades.

 Imagen asignada de este artículo es de www.freepik.com

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