Qué y cómo comunicar mejor

Tu herramienta para buscar trabajo, para liderar o para tener relaciones saludables con los demás es la comunicación.

¿Cómo comunicas?

Comunica. Ahora. Mañana. Siempre.

Tu comunicación puede activar el aburrimiento o la curiosidad del receptor.

Puede activar las emociones positivas o negativas del receptor.

Puede provocar acción y compromiso o activar la desvinculación emocional

Puede comunicar para solucionar o para aumentar el problema.

Qué y cómo comunicar mejor

comunicar mejor

¿Cómo estás comunicando?

¿Qué necesitas mejorar?

¿Por qué cambios vas a empezar?

3 decisiones voluntarias de cambio para pensar

Parece que no, pero las emociones de los primeros 15 días del año, pueden darnos grandes pistas a cerca de las prioridades de reflexión en los próximos meses. ¿Cómo te ha ido a ti? ¿Estás prestando atención consciente a lo que pasa a tu alrededor y a cómo te afecta? ¿Estás haciendo tu análisis?

He tenido oportunidad de intercambiar reflexiones con una veintena de personas, ultimamente. Esto es lo que me he encontrado:

¡Me voy!

Expresión intensa de cambio que me sigue dejando admirada y preocupada a la vez. Admirada, porque sé lo que cuesta esa decisión. Preocupada porque el entorno de dónde una persona decide irse, posiblemente haya dejado escapar un activo valioso que no ha podido o sabido fidelizar. Sí, estamos hablando incluso en este momento, de profesionales que habiendo llegado a su punto máximo de agotamiento emocional, deciden irse. Posiblemente de la empresa que les ha visto crecer como profesionales. La edad media suele ser de unos 40-50 años, tanto hombres como mujeres. Ellos han tenido una conversación consigo mismos y con su entorno personal, y han decidido que el resto de vida que tienen por delante quieren vivirlo de forma diferente.

Es curioso además como aproximadamente la mitad de las personas con las que he tenido estas conversaciones, están pensado seriamente en cambiar totalmente de rumbo profesional. “No quiero seguir haciendo lo mismo, me lo imagino y me deprimo”. Los hay también, que están muy satisfechos con su perfil profesional y aman su profesión. Y lo único que buscan es un proyecto y entorno diferente. Un proyecto, que de nuevo les ilusione, y les permita desarrollar todavía más su potencial.

En ambos casos, ¡mi más sincera enhorabuena por decisión tan valiente!. En ambos casos, impulsados además por la energía emocional que provocan las decisiones, están aprovechando ayudas externas. Bien que les proporciona la empresa de la que salen, a través de procesos de outplacement,  o bien las buscan voluntariamente. En este caso, han detectado algo a lo que no están acostumbrados. Este nuevo hábito por desarrollar es común en las personas en este momento vital:  “no estoy acostumbrado a escucharme ni a pararme a pensar qué quiero, ni te sabría decir ahora mismo qué me haría feliz, sé que no quiero lo que tenía, pero no sé cómo llegar a lo que quiero”.

¡No quiero seguir así con mi equipo, ni conmigo mismo!

Decía así un responsable de equipo en su empresa. Y es que fuera de seguir luchando, y discutiendo, y enfadándose, se ha parado a pensar que en su equipo pasa algo. Piensa que su forma de liderar, no está encontrando la fórmula para sacar el máximo potencial de los miembros de su equipo. Concretamente este líder ha detectado que el equipo:

  • invierte muchas energías en la queja y en la crítica hacia los demás
  • no se sienten equipo
  • están más preocupados por ver quién hace de menos o de más, en vez de colaborar internamente
  • la coordinación con otros departamentos de la empresa es una lucha continua agotadora
  • hay un ambiente negativo
  • estas interacciones poco constructivas están impactando en los resultados
  • el propio líder ha sufrido agotamiento emocional en el último año

Pero, nuevamente, la decisión voluntaria de cambiar las nuevas experiencias de los próximos meses, y el paso de empezar por sí mismo a desarrollar nuevas formas de liderar, le va a permitir reflexionar sobre sus actuaciones hasta el momento, descubrirse como líder,  y establecer un plan de acción para el cambio suyo y de su equipo. ¡Fenomenal!

¿Tengo derecho a protegerme entonces?

Cuando alguien te habla así, después de algunas reflexiones que le haces sobre sí mismo, sabes que ha estado sufriendo mucho, y que ha puesto sus prioridades y necesidades emocionales por debajo, muy por debajo, de las de los demás.

Aproximadamente igual eran las expresiones de otras personas que han estado viviendo una situación emocional “poco sana, pero aparentemente feliz” y no se han dado cuenta del coste, hasta que han experimentado y han hecho balance, de que la relación personal o de amistad que mantenían con la otra persona no era “justa emocionalmente”, digámoslo así, para ellos.

Y es que a veces surge lo que yo he llamado últimamente, una “simbiosis emocional peligrosa”. Esta “simbiosis” se da cuando dos personas  se “utilizan emocionalmente” pero no les une nada más  o no han trabajado en compartir ilusiones, valores, o futuro. Ambas partes aprovechan lo que el otro les da emocionalmente porque no lo obtienen de sí mismos o de su entorno habitual. Durante un tiempo funciona.

El problema es que se acaba asumiendo un rol del que en esa etapa temporal es difícil escapar:
  • Son hijas que han asumido un papel protector con la madre (potenciado por ambas). También tienen, por supuesto el rol de hija pero no pueden activarlo. Sufren, porque siempre están ahí para la otra persona, y cuando necesitan cambiar el rol, no hay nadie que esté allí para ellas. Así que, la relación ya no es la misma. Realmente la madre “utiliza” de paño de lágrimas y preocupaciones a su hija, y ésta asumió este papel porque era una fuente positiva para su autoestima. La relación acaba no siendo recíproca y hay alguien que da más o a un coste emocional más alto y entonces surge el sufrimiento.
  • Son personas con problemas en su matrimonio que “parece” que encuentran otra persona con la que tienen mayor sintonía, pero que sólo han creado una relación en la que se dan lo que no tienen habitualmente, y a la hora de la verdad, únicamente se han “aprovechado emocionalmente el uno del otro”. Comienzan en algún punto a darse cuenta que “esto” que han creado no tiene el mismo significado para ambos, que uno ha dado más o con más valor al otro, pero sigue dando  y recibiendo porque al dar y recibir su autoestima mejora, y surge entonces la dependencia emocional de dar para que me valoren, pero como no siempre se puede estar dando a los demás… entonces surgen los reproches.
  • y así más casos similares…

Pero lo más importante y positivo, es que ¡se han dado cuenta y han decidido cambiar! ¡Genial!. Posiblemente les espera un camino de introspección personal intenso y muy satisfactorio.  Un camino, en el que descubrirán por qué han llegado a dónde han llegado. Se darán cuenta de qué no quieren que vuelva a ocurrir. Descubrirán quiénes son y el valor que tienen, sin estar esperando la aprobación de los demás.

Son buenos comienzos, ¡aunque no lo parezcan! Todos estos casos han dado el primer paso:
  • quién quiero ser, como persona o como profesional
  • van a invertir en quien, qué o cómo quieren ser
  • están investigando y pidiendo ayuda para saber cómo hacerlo bien, para desarrollar una buena agenda de aprendizaje
  • y están activamente poniendo en marcha nuevas experiencias, hábitos y prácticas.

pensar

 

¿Y tú has dado el primer paso ya?

Te deseo… lo mejor y una buena pregunta que…

felices fiestas (1)

 

Gracias por tu confianza, por tu tiempo, por tu amabilidad, por tu sonrisa, por tu sorpresa, tu ilusión, por compartir un rato de tu vida conmigo, por tu trabajo conmigo, por tu atención e interés, por tus mensajes, por tus confidencias, por tus dudas, por tus soluciones, por tus reflexiones, y sobre todo por ser tú.

¡¡Te deseo lo mejor en este nuevo año 2016!!

Siempre a tu disposición. Un abrazo.

 

Guía rápida: Comunicación y Valores

Bienvenido a la guía rápida para analizar estilos de comunicación y valores.

Indicaciones para aprovechar al máximo esta guía:

  1. Dispones de dos infografías sobre comunicación y valores que te ayudarán a identificar los estilos de comunicación y los valores que generan nuestros compromisos
  2. Ejercicios de reflexión personal. Al final de cada lectura tendrás cuestiones para reflexionar. Realiza estas prácticas y anota tus respuestas si realmente quieres sacarle partido a este aprendizaje.
  3. Consultas personalizadas.  Al final tendrás un cuestionario de conclusiones. Puedes trabajarlo para ti o enviármelo. Te responderé con mucho gusto para que puedas seguir con tus avances, siempre y cuando, indiques sobre tus conclusiones, concretamente tu consulta con respecto a esa guía. Para que sea útil este proceso, tú debes haber trabajado previamente. Si tu te implicas yo me implico. Los envíos de las reflexiones en las que no conste una consulta concreta no se responderán.

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Esa soledad que no encuentras o que te asusta

La soledad es la nada. Es tristeza. Es cómo si no existieras, como si no vivieras.

Estas eran las palabras de una cliente en una de las sesiones de desarrollo personal en las que estaba participando para superar determinados retos personales, el principal, la ansiedad.

¿Soledad? no sé lo que es. No tengo tiempo. Soy el gerente de una importante área de negocio, tengo familia y obligaciones y esa es mi vida.

Estas eran las palabras de un gerente en una de las sesiones de coaching. Palabras que adelantaban que se había pasado la vida cumpliendo retos y obligaciones. Actualmente estaba en un momento de crisis personal en la que no se encontraba a sí mismo y sentía una gran insatisfacción.

Esa soledad que no encuentras o que te asusta

Es curioso como la palabra “soledad” cuanto menos nos inquieta y son pocas las personas que la viven como algo que forma parte de la vida, que es un “derecho emocional”  y que nos puede reportar muchos beneficios.

La soledad es más una experiencia subjetiva que un estado que dependa de elementos externos.

En los casos de mis clientes que expresan con sus propias palabras lo que sienten con el concepto de soledad, nos encontramos:

  • El miedo a estar solo. Es el miedo a no saber que te vas a encontrar sobre ti mismo. A menudo, se esconde detrás la creencia absoluta de que sólo somos alguien si recibimos atención e interacción de los demás. De esta forma pensamos que sólo con los demás se define nuestro valor, y somos esa persona, que define su identidad mediante la relación con los demás. Estas creencias nos llevan a necesitar, no querer, sino necesitar, estar siempre con alguien. En la interacción con los demás construimos nuestra identidad, pero no es la única forma.

Cómo consecuencia la persona trata de llenar su vida con una pareja (qué más o menos nos llevemos bien y nos haga compañía), con actividades compartidas que llenan todas las horas de su día, con más horas de trabajo y reuniones…

Cuando este objetivo de “no estar solo” no se cumple, la persona siente una profunda ansiedad y desesperación, causada por la dependencia emocional de la atención de los demás. Estando en soledad, su fuente de autoestima e identidad se ha desvanecido.

En el segundo caso, encontramos:

  • Vida repleta de actividad. Han sido muchos los casos, sobre todo de directivos, en los que me he encontrado que sin ser muy conscientes de ello, determinados profesionales han guiado su vida por un sinfín de obligaciones y retos. Primero estuvo el reto de los estudios, después el primer trabajo, ya de gran responsabilidad, a continuación la creación de una familia, la promoción profesional interna o externa que conllevaba grandísimos retos y resultados que conseguir… Un largo camino de retos en los que se ha perdido la identidad de la persona, porque ha sido sustituida por una identidad “correcaminos”. Casi como, un “no sé dónde voy pero voy, porque sé que puedo”.

A diferencia del caso anterior, no se es consciente del miedo a estar solo, porque hay otras prioridades, pero tampoco se es consciente del derecho emocional a la soledad.

En otros casos podemos también observar:

  • Sentirse solo en compañía de otros. En este caso la persona no se atreve a ser ella misma por temor al rechazo, al juicio o la agresividad. Trata de comportarse de una forma socialmente aceptable, pasando desapercibida y no generando ningún impacto, ni positivo ni negativo. A largo plazo, la persona tenderá a aislarse, a sentirse insegura e incomprendida y a crear miedo en las relaciones con los demás.
  • Soledad forzosa o sentimiento de abandono. Normalmente es consecuencia de un cambio en la relación con los demás siendo impuesta por la otra persona. Se percibe como un castigo y no se asume. Se inician conductas obsesivas para llenar el vacío de la persona que ya no está, tratando de liberarse de esa emoción negativa y huyendo de cualquier situación que implique soledad.

Entonces, ¿hemos de afrontar, evitar o vivir la soledad?

Sin duda saber vivir la soledad. Es curioso como se tiende a recomendar que las personas tienen que afrontar la soledad y hacer multitud de actividades, buscar personas nuevas, etc…

El objetivo de estas recomendaciones es lícito si además sabemos estar solos con nosotros mismos.

Saber vivir la soledad implica:

  • La única persona que va a estar contigo 24h al día eres tú, así que es muy sano emocionalmente aprender a conocerse, quererse y soñar.
  • Para dar lo mejor de nosotros mismos, para ser los mejores profesionales se necesita ser consciente de lo vivido y recolocar de forma voluntaria nuestras prioridades para ser feliz.
  • Escuchar continuamente a los demás, hace que no escuches al protagonista principal, tú.
  • Los espacios sanos de soledad permiten ser más creativos.
  • Darle valor a tus gustos, intereses, preferencias, reflexiones…
  • Recargar pilas. Nuestro cerebro y nuestro corazón necesita desconectar y cargarse nuevamente de energía que provenga de nosotros mismos.
  • Saber reconocer nuestros propios logros y aprendizajes.
  • Procesar y digerir las experiencias, las vivencias, los problemas, y la toma de decisiones con claridad.
  • Dirigir nuestra capacidad de concentración desde nuestras necesidades al resto del mundo.
  • Aumentar la confianza en uno mismo como fuente de autoestima, haciéndola más sólida y menos vulnerable a ataques externos.
  • Encontrar tus propias respuestas.
  • Ejercer tu derecho emocional a estar contigo mismo.

¿y tú sabes vivir tu soledad?

¿Sabes que tu micro gestión crea relaciones no saludables?

La micro gestión en cualquier relación laboral o personal, crea un rol que sobre actúa de manera no constructiva, y otro rol que se acostumbra y desmotiva, porque no puede aportar nada a la relación, generando un bajo compromiso.

microgestión

¿Sabes que tu micro gestión crea relaciones no saludables?

Sugerencia…

1- Elige una relación en la que no te sientas satisfecho.

2- Analiza qué te está transmitiendo la otra persona.

3- Analiza qué estás haciendo tú.

4- Reorganiza tu actuación.

5- Pide ayuda si te faltan ideas o tienes dificultades.

 

 

Sesión 4. Nuevos hábitos. Coaching Personal.

Recuerda las indicaciones para aprovechar al máximo las sesiones de coaching:

  1. Este proceso consta de 4 sesiones para optimizar tu desarrollo personal y potenciar tus recursos personales.
  2. En cada sesión tendrás varias lecturas y además varios ejercicios de reflexión.
  3. Ejercicios de reflexión personal. Al final de cada lectura tendrás cuestiones para reflexionar como si estuvieras en una sesión presencial.
  4. Consultas personalizadas.  Al final de cada sesión tendrás un cuestionario de conclusiones. Puedes trabajarlo para ti o enviármelo. Te responderé con mucho gusto para que puedas seguir con tus avances,  siempre y cuando, indiques sobre tus conclusiones, concretamente tu consulta con respecto a esa sesión. Para que sea útil este proceso de 4 sesiones, tú debes haber trabajado previamente. Si tu te implicas yo me implico. Los envíos de las reflexiones en las que no conste una consulta concreta no se responderán.
  5. Además, durante todo el proceso, dispondrás gratuitamente de una sesión de coaching on line o presencial (Sólo Valencia), que puedes utilizar durante o al final del proceso.

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¿Qué motiva tus compromisos?

que te motiva

¿Qué motiva tus compromisos?

Sugerencia…

Responde a estas reflexiones:

1- ¿Por qué valores se te reconoce en tu entorno?

2- ¿Coinciden con los valores que te hacen sentir satisfecho/a?

3- ¿Qué es lo mejor que aportan tus valores?

4- ¿Qué es lo que no estás aportando a tu entorno y se está demandando?

 

 

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