8 retos personales, para cuidar tu persona. ¿Qué te parece? ¿Podrás revisarlos a ver si puedes incorporarlos a tu vida?

Hoy me centraré en 8 retos personales que compruebo en mi trabajo que algunas personas están dejando de lado. Son muy sencillos, quizá por eso, se nos olvida tenerlos presentes, pero son muy importantes para el bienestar psicológico y el equilibrio emocional.

Espero que estés olvidando los menos posibles 😉

8 retos personales que no puedes olvidar

Ser consciente de lo que haces en cada momento

Me encuentro con muchas personas que viven en el minuto siguiente, en la tarea siguiente, en el día o semana siguiente (o incluso más), porque no paran de pensar en lo siguiente que tienen que hacer. De esta forma se les pasa el presente sin que puedan disfrutar conscientemente del instante que viven. El otro día entrevistando a una persona para su primera sesión de coaching, detectamos que estaba perdiendo la visión final de lo que quería para su futuro profesional. Estaba tan centrado en pensar a cada minuto el minuto siguiente, que esto le impedía, sentirse a gusto con lo que estaba haciendo, comprobar si lo que estaba haciendo le llevaba a dónde quería ir, y además vivía en un estado de ansiedad e inseguridad continua.

Permitirnos ser conscientes a cada momento significa, que si hago una tarea, hago sólo esa tarea, que si tengo un momento de descanso, aprovecho para mirar al cielo o a los pajaritos, no en pensar lo que voy a hacer después. Significa que puedo prestar atención a lo que estoy haciendo, a la emoción que estoy experimentando para ir valorando con calma, si las decisiones que estoy tomando me ayudan a ir donde quiero ir, tanto a nivel personal como profesional.

Hay un momento para todo, para centrarse en tareas, para desconectar, para pensar en la vida personal, para valorar el sueño profesional. Dedica cada momento a una cosa distinta.

Hábitos para provocar las emociones positivas

Para los momentos difíciles, para los más duros, para aquellas situaciones en las que más se necesita activar nuestras emociones positivas, busca y crea hábitos que te calmen. Hábitos, que te recuerden todo lo que consigues cuando tu SNPS está activado. Es decir, cuando tu cerebro genera oxitocina y vasopresina, y tu respiración calmada te permite ver nuevas opciones y estar receptivo a los demás. La clave está en desarrollar hábitos, rutinas efectivas personales y, a veces, intransferibles, que te funcionan y que, aunque no hacen desaparecer la situación difícil, sí te facilitan que tu equilibrio personal y emocional esté cuidado.

Estos hábitos permiten ser conscientes de lo que más nos gusta de nuestra vida, de lo que somos y de lo que vivimos.

¿Has escuchado alguna vez a personas que sabes que viven situaciones difíciles, pero aún así, son capaces de expresar con sinceridad que son felices? Estas personas cuidan sus hábitos para sentirse bien, en armonía consigo mismo y con el mundo. Están satisfechos de como abordan la vida y sus circunstancias.

Poner límites a las emociones negativas

Hablamos en una ocasión de al menos 7 estrategias que utilizas para no sentirte bien y tan importante es identificar qué estamos haciendo, como ponerle determinados límites. Todos hemos experimentado, que cuando nos sentimos mal, nos sentimos mal y punto, es respetable, y tenemos derecho a sentirnos así. Es más, para eso funcionan las emociones para avisarnos de que algo no nos cuadra, que algo nos hace daño, y que algo no es coherente con nosotros.

Ahora bien, necesitamos ponerle un límite de tiempo, de situaciones, de nivel, puedes estar enfadado o triste o decepcionado, experimenta esa emoción, pero ponle un límite antes de que se convierta en un malestar permanente y te influya en otros ámbitos de la vida.

Como decía, uno tiene derecho a sentirse mal, no tiene que forzar una emoción que no siente, pero sí, pasado el momento álgido de la emoción negativa, necesita responsabilizarse de gestionarla adecuadamente, para que le ayude, para que la emoción negativa no se instale en el día a día, para resolver la situación de la mejor manera posible.

Premiarte, saborear lo bueno. Disfrutar al máximo.

En numerosas ocasiones compruebo que a muchas personas se les olvida premiarse por los retos personales o profesionales conseguidos. Es como, si ahora que ya lo tengo, paso al objetivo siguiente. Esta actitud nos hace entrar en ocasiones en una espiral de objetivos a cumplir, en la que creo que no se disfruta de lo alcanzado. Así perdemos la consciencia de lo que ha costado, de lo que hemos superado, y de que nos merecemos sentir esa satisfacción el máximo tiempo posible. Este saborear de los éxitos conseguidos (éxitos que valora cada uno, no han de ser muy grandes, sólo que hayan sido importantes para ti) permite fortalecer nuestra autoestima y nuestra felicidad.

¿Cuándo fue la última vez que te premiaste por algo que conseguiste que para ti era importante?

 Soñar y planificar

Si viera una película de tu vida dentro de diez años ¿cómo sería esa película? ¿Qué estarías haciendo a nivel profesional? ¿Cómo sería tu vida personal? ¿Qué emoción sería la más frecuente en tu vida dentro de 10 años? ¿Te has permitido soñar «esta peli»? alguna vez?

Soñar es otro de los retos y hábitos que nos mantiene con ilusión y con nuestro SNPS activado, y provoca en nuestro cerebro, las conexiones necesarias para acercarnos a esa imagen visual futura. Si dejas fluir tu mente y emociones, descubrirás que prácticamente puedes planificar cómo llegar hasta allí.

Ahora bien, para disfrutar de estos dos retos, necesitas dedicarte un tiempo de vez en cuando a soñar y a dibujar tu futuro, y a permitir que el engranaje de tu cerebro te permita escribir sobre un papel los pasos que necesitarías dar, sin juicios, sin darle prioridad a las dificultades, sin compararte con nadie… La pregunta es ¿te das permiso y tienes como hábito de vez en cuando permitir la atención al fluir de mente y emociones enfocadas a tus sueños?

Disfrutar de la desorganización y el libre albedrío

Totalmente compatible con el punto anterior, es un reto que pocas personas admiten en su vida: la desorganización y el libre albedrío. ¿Cuánta incertidumbre y libre albedrío puedes aceptar en tu vida y cómo te hace sentir? Muchas personas necesitan del control, planificación y medida de cada actividad en su vida, y son poco conscientes, de la ansiedad e inseguridad que esto les provoca a medio o largo plazo.

Además es como la dependencia de las drogas, cada vez necesitamos planificar y controlar más para obtener el mismo nivel de satisfacción o bienestar.

¿Has salido alguna vez a cenar sin haber hecho reserva? ¿Has tenido una conversación con alguien si tener planificado qué vas a decir? ¿Has salido a la calle sin rumbo fijo?

Incluye también en tu vida espacios para no planificar, para disfrutar de la incertidumbre, para disfrutar de cómo te sientes y de cuáles son tus reacciones cuando controlas lo menos posible, de darle la importancia justa a las cosas y de centrarte nuevamente en lo que vives y en cómo quieres vivirlo.

La desorganización es algo subjetivo. Todo depende de qué niveles de incertidumbre aceptamos y de cómo nos afecte. No obstante, lo que es seguro es que el control no permitirá que la vida nos sorprenda, ¿Te dejas sorprender?

Gestionar dependencias

Este es uno de los retos personales que puede hacer mucho daño a las personas implicadas, sobre todo al dependiente. La dependencia emocional sitúa toda la decisión, toda la elección, toda la importancia, toda la valoración de uno mismo en otra persona.

Si te has dado cuenta de que hay alguien a nivel laboral o personal, que toma tus opiniones como propias, que te pone por encima de sí mismo y que busca tu aprobación a toda costa, empieza a tomar decisiones. Le estás haciendo un flaco favor a su autoestima y a su valía personal. Está bien que nos tengan en cuenta pero necesitamos provocar que las personas tengan sus propias creencias, aprendan, tomen decisiones y se valoren a sí mismos.

Si te has descubierto que, por el contrario, está presente siempre determinada persona en tus pensamientos, acciones y emociones, ten cuidado. Puedes aprender de todo el mundo y seguro que hay personas a las que tendremos más en cuenta que a otras, pero eso no debe impedir que tú te consideres alguien valioso y tengas derecho a opinar, a creer, a equivocarte, a sentir, y a tomar decisiones por ti mismo.

Ser fiel a tus valores

Por último, para hoy, uno de los grandes retos personales es invertir en saber cuáles son los valores que definen a una persona. Los valores guían nuestras actuaciones, nuestras emociones y nuestra forma de pensar. ¿Sabes cuáles son los tuyos?

Y lo más importante, ¿te has parado a pensar si tu día a día, responde a tus valores?. ¿Eres coherente con tus valores?

Los valores de una persona contribuyen en gran medida a la satisfacción personal con uno mismo. De hecho si piensas en personas que consideras que son felices y analizas un poco su vida, te darás cuenta, que actúan, piensan y sienten de acuerdo a sus valores. Esa es una gran satisfacción, vivir tu vida de acuerdo a unos valores elegidos y conscientes.

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