Cómo organizar mejor tu trabajo

Cómo organizar mejor tu trabajo. ¿Serías más feliz si disfrutaras más y te centraras en lo importante? Para mí, es fundamental una buena organización y gestión de tareas. Con buenos hábitos para organizar mejor el trabajo, uno como que respira mejor. Uno de los sentimientos que más genera la falta de organización es la ansiedad. Y si encima, de todo el trabajo que tienes, le aumentas la ansiedad por no saber por dónde empezar o por dónde seguir, pues no tiene sentido ¿no te parece?

La verdad, es que en organización de tiempo y de trabajo se ha escrito mucho. A mi me gusta, cuando trabajo estos temas en formación, analizar bastante cuál es el tipo de trabajo y cuál sería la mejor manera. No todas las técnicas le sirven a todo el mundo.

Ahora bien, analizando y teniendo una visión general del asunto, creo que hay ciertos hábitos que nos pueden venir bien a todos. No pretendo hacer un programa completo de cómo organizarse mejor, porque como decía, necesitaría conocer tu trabajo. No obstante veamos algunas ideas que pueden ser comunes a todos ¿vale?

Serán ideas sencillas las que verás aquí. Aún así me merece la pena resaltarlas hoy porque veo a diario personas que no lo ponen en práctica y aumentan la pérdida de tiempo propia y de los demás.

 Identifica las que posiblemente no estás haciendo y te podrían ayudar a organizarte mejor tu trabajo.

Cómo organizar mejor tu trabajo

Objetivos
  • Escribe los objetivos de:
    • Tu próximo año
    • Tus próximos 6 meses
    • Tus próximos tres meses
    • Tu próximo mes
  • Clasifica cada objetivo con el nivel de satisfacción / felicidad que te va a proporcionar si lo consigues
  • Marca cada objetivo con el grado de importancia que tienen para ti (alta, media, baja)
  • Modifica los objetivos si alguno no tiene una importancia o satisfacción alta o media

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Planificación Proyectos / Temas de trabajo
  • De verdad deja las agendas dónde apuntas las cosas para el día o los próximos días. Al final se convierten en un libro lleno de tachones en los que vamos reescribiendo una y otra vez las tareas no realizadas.
  • Si quieres marcar eventos o reuniones, utiliza un calendario on line, te permitirá reorganizar fácilmente el evento sin tachones visuales y te dará una perspectiva de tu tiempo ocupado y libre para otras tareas.
  • Comparte los calendarios si te puede ser útil o envía una cita al calendario de otra persona, para asegurarnos confirmación.
  • Abre una cuenta en un gestor de proyectos/tareas como WRIKE, WUNDERLIST, TRELLO, TODOIST o EVERNOTE
  • Organiza tu trabajo por temas o proyectos
  • Escribe las tareas que se necesitan para cada tema o proyectos
  • Crea procesos que puedas reutilizar si hay tareas o fases que se repitan en varios procesos. Simplemente los copiarás cada vez en el proyecto o tema que corresponda, ahorrándote tiempo. De esta forma sabrás en cada momento en qué punto te has quedado del proceso.
  • Incluye en el proceso las tareas como en “espera de confirmación”, “recibir respuesta”, “realizar consulta”, “llamar para…”
  • Marca una fecha límite
  • Marca además (muy importante) un recordatorio para el día y hora que prevés que puedes abordar ese tema. Así aumentarás tu tranquilidad de qué tienes un espacio de tiempo para realizar la tarea.
  • Ve marcando las tareas realizadas
  • Comparte los proyectos o temas de trabajo que incluyan a varias personas, así los implicados saben en todo momento por dónde vamos
  • Asigna tareas a las personas que corresponda con fecha de vencimiento
  • Usa los chats internos de los gestores de tareas para consultas, peticiones, o comentarios rápidos. Así evitarás que tengas exceso de correos electrónicos que sólo llevan información cómo “¿está terminado?”, “envíame el informe de…”, “te adjunto información”, “revisa esto”…

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Concentración y Ansiedad
  • Utiliza la Técnica del Pomodoro (revisa la técnica aquí)
  • Practica la “concentración única” durante el día: céntrate en una sola cosa cada vez
  • Empieza el día concentrándote en cada acción que vas haciendo no en las horas siguientes: desayuno, paseo o conducción al trabajo…
  • Practica la respiración profunda varias veces al día
  • Utiliza juegos de vez en cuando para acostumbrar al cerebro a realizar una actividad con alta concentración como por ejemplo: eye test game
  • Agrupa tus llamadas
  • Agrupa la respuesta a los posibles correos todo en una vez y en varios momentos al día. No hace falta en un 90% que contestes enseguida a los correos. Si es algo urgente las personas solemos llamar.
  • Ansiedad en el trabajo = falta de control. Vuelve al punto anterior y organiza todo lo que tienes pendiente sin dejarte nada por apuntar. Aumentará tu tranquilidad si sabes que no se te olvidará y cuándo vas a hacerlo.
Ejecución
  • Empieza por las tareas más difíciles o que requieran más esfuerzo de concentración o elaboración
  • Cierra las notificaciones durante periodos de 1 hora, consúltalas después de ese tiempo
  • Si recibes una llamada y no tienes más remedio que atenderla en ese momento, o alguien te interrumpe en tu mesa de trabajo, registra la petición de tu interlocutor o la acción correspondiente en tu gestor de tareas, ponle una fecha de vencimiento y fecha de realización. Después sigue trabajando.
  • Crea formatos de trabajo que reutilices. informes, propuestas, preparación de una reunión, presentaciones…
  • Antes de hacer la tarea visualiza y define criterios que te permitan comprobar cuando acabes el trabajo que está realizado como querías
  • Si tienes que estudiarte algo, “vuelve al cole”, porfa, y sigue los pasos: lectura rápida + lectura comprensiva + subrayado + esquema + fichas de conceptos importantes + ficha de dudas
  • Ten una libreta siempre cerca o un gestor de notas on line al que puedas acceder en cualquier momento y lugar, ya que es posible que en los momentos más inesperados te surja una idea sobre lo que estás trabajando estos días. Esas ideas que te vienen a la mente de camino al trabajo o antes de dormir, apúntalas y sigue disfrutando del momento. Aunque sea dormir 🙂
  • Lee, clasifica y guarda información que retomes más tarde.
  • Sé que siempre habrá imprevistos e interrupciones pero el objetivo no es eliminarlos, es reducirlos y aumentar la concentración.
  • Cuando trabajes, trabaja. cuando descanses, descansa.
Reuniones:
  • Elige bien el tema y tiempo de la reunión ¿Tienes una finalidad clara que no se puede solventar mediante el gestor de proyectos / tareas? Sí la respuesta es sí, entonces convócala. Sino evita la reunión.
  • Prepara el contenido y orden de la reunión, marca qué necesita traer cada uno a la reunión, cuál va a ser tu intervención (y si ésta requiere una asistencia parcial o completa a la reunión), y envíalo con antelación a los asistentes.
  • Se respetuoso con horas de inicio y de finalización, lo sabes, pero posiblemente no lo practiques. Aprende o aprende. Una mala reunión desmotiva.
  • Registra respuestas, ideas, acciones o soluciones habladas en la reunión
  • Envía esta información a los asistentes o mejor aún, conviértelo en tareas en el gestor de proyectos / tareas.

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Correo electrónico
  • Evita enviar un mail y a continuación un whasapp y luego una llamada telefónica. Los demás también merecen gestionar su tiempo
  • Si utilizas los gestores de proyectos tareas, realmente verás reducida tu bandeja de entrada en un 80-90%
  • Prepara plantillas de correo que puedas reutilizar en distintas situaciones
  • Identifica claramente el asunto del correo, por favor, permite clasificar y anticipar el motivo y acción de los correos cuando los recibes.
  • Explica en el texto del correo que quieres de tu receptor. Evita enviar un archivo que la otra persona no sabe de qué es o para qué es, esperando que te llame cuando lo reciba.
  • Si estás pidiendo algo, indica fecha en la que lo necesitarás. Ayuda a gestionar el tiempo de tu receptor
¿Qué dificultades tienes tú a la hora de organizar tu trabajo?
¿Quieres compartirlo?
Escribe en los comentarios tu duda. La comentamos y seguro que puede interesar a más personas.

Si tienes cualquier duda, conversamos  y te ayudo en lo que consideres.

Cita previa

7 preguntas que te harán ser mejor

7 preguntas que te harán ser mejor. 7  preguntas a las que puede que no estemos acostumbrados a responder, o incluso, que estemos evitando encontrarnos con las respuestas. El hábito de tener un buen diálogo interno que nos impulse a ser mejor persona y/o mejor profesional, es clave hoy en día. Puedes conseguir, si afilas tu lápiz, y desarrollas este hábito para tomarte un tiempo periódicamente, diversos beneficios:

  • Cuidar tu equilibrio personal
  • Ser coherente con tus prioridades y valores
  • Sentirte mejor
  • Redirigir tu diálogo interno a lo que verdaderamente importa
  • Liderar mejor
  • Potenciar tu marca personal
  • Desarrollar mejores relaciones con tus clientes
  • Desarrollar tu mejor talento

Eso sí, necesitas, de verdad, tomarte en serio estas preguntas, invertir tiempo en ellas y sacarle todo el partido posible. Evita, como siempre digo, leer estas preguntas sin más, y decir, “sí es interesante, ya lo pensaré”. Si lo consideras de interés, y de verdad te importas, guárdate en favoritos este post y selecciona un día y hora en la que puedas prestarte toda tu atención.

Howard Garner, nos recuerda, “una mala persona no llega nunca a ser buen profesional”. No se trata tanto de plantearnos ahora que podemos ser malas personas. Lo cierto es que, al menos desde mi punto de vista, lo que importa es ¿qué estamos haciendo para ser mejores personas y profesionales?.

Y para crear acción y mejores hábitos, nada mejor que escojas tu camino, que seas el protagonista de tu vida, de tus elecciones y de quién quieres ser. Para ello, siempre antes es fundamental la reflexión, las buenas preguntas, las cuestiones que pueden remover nuestro interior. Convertir tu diálogo interno en el uso habitual de preguntas constructivas que te hagan crecer, te hará sentir y ser mejor persona, y mejor profesional.

Sustituye ese diálogo interno que a veces, se convierte en una espiral sin salida en una serie de preguntas a las que habitualmente volverás para no perder el norte, tu norte.

Prueba y recuerda, anotar tus respuestas en un momento y tranquilo que te dediques a ti mismo.

7 preguntas que te harán ser mejor

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¿Has anotado tus respuestas?

¿Qué preguntas te cuesta más responder?

¿Cuáles han sido tus conclusiones?

Si quieres una ayuda para invertir en ti para ser mejor persona o profesional, te invito:

Sesión gratuita

*Bibliografía: Great Leaders ask great Questions. John C. Maxwell

8 retos personales que no puedes olvidar

8 retos personales, para cuidar tu persona. ¿Qué te parece? ¿Podrás revisarlos a ver si puedes incorporarlos a tu vida?

Hoy me centraré en 8 retos personales que compruebo en mi trabajo que algunas personas están dejando de lado. Son muy sencillos, quizá por eso, se nos olvida tenerlos presentes, pero son muy importantes para el bienestar psicológico y el equilibrio emocional.

Espero que estés olvidando los menos posibles 😉

8 retos personales que no puedes olvidar

Ser consciente de lo que haces en cada momento

Me encuentro con muchas personas que viven en el minuto siguiente, en la tarea siguiente, en el día o semana siguiente (o incluso más), porque no paran de pensar en lo siguiente que tienen que hacer. De esta forma se les pasa el presente sin que puedan disfrutar conscientemente del instante que viven. El otro día entrevistando a una persona para su primera sesión de coaching, detectamos que estaba perdiendo la visión final de lo que quería para su futuro profesional. Estaba tan centrado en pensar a cada minuto el minuto siguiente, que esto le impedía, sentirse a gusto con lo que estaba haciendo, comprobar si lo que estaba haciendo le llevaba a dónde quería ir, y además vivía en un estado de ansiedad e inseguridad continua.

Permitirnos ser conscientes a cada momento significa, que si hago una tarea, hago sólo esa tarea, que si tengo un momento de descanso, aprovecho para mirar al cielo o a los pajaritos, no en pensar lo que voy a hacer después. Significa que puedo prestar atención a lo que estoy haciendo, a la emoción que estoy experimentando para ir valorando con calma, si las decisiones que estoy tomando me ayudan a ir donde quiero ir, tanto a nivel personal como profesional.

Hay un momento para todo, para centrarse en tareas, para desconectar, para pensar en la vida personal, para valorar el sueño profesional. Dedica cada momento a una cosa distinta.

Hábitos para provocar las emociones positivas

Para los momentos difíciles, para los más duros, para aquellas situaciones en las que más se necesita activar nuestras emociones positivas, busca y crea hábitos que te calmen. Hábitos, que te recuerden todo lo que consigues cuando tu SNPS está activado. Es decir, cuando tu cerebro genera oxitocina y vasopresina, y tu respiración calmada te permite ver nuevas opciones y estar receptivo a los demás. La clave está en desarrollar hábitos, rutinas efectivas personales y, a veces, intransferibles, que te funcionan y que, aunque no hacen desaparecer la situación difícil, sí te facilitan que tu equilibrio personal y emocional esté cuidado.

Estos hábitos permiten ser conscientes de lo que más nos gusta de nuestra vida, de lo que somos y de lo que vivimos.

¿Has escuchado alguna vez a personas que sabes que viven situaciones difíciles, pero aún así, son capaces de expresar con sinceridad que son felices? Estas personas cuidan sus hábitos para sentirse bien, en armonía consigo mismo y con el mundo. Están satisfechos de como abordan la vida y sus circunstancias.

Poner límites a las emociones negativas

Hablamos en una ocasión de al menos 7 estrategias que utilizas para no sentirte bien y tan importante es identificar qué estamos haciendo, como ponerle determinados límites. Todos hemos experimentado, que cuando nos sentimos mal, nos sentimos mal y punto, es respetable, y tenemos derecho a sentirnos así. Es más, para eso funcionan las emociones para avisarnos de que algo no nos cuadra, que algo nos hace daño, y que algo no es coherente con nosotros.

Ahora bien, necesitamos ponerle un límite de tiempo, de situaciones, de nivel, puedes estar enfadado o triste o decepcionado, experimenta esa emoción, pero ponle un límite antes de que se convierta en un malestar permanente y te influya en otros ámbitos de la vida.

Como decía, uno tiene derecho a sentirse mal, no tiene que forzar una emoción que no siente, pero sí, pasado el momento álgido de la emoción negativa, necesita responsabilizarse de gestionarla adecuadamente, para que le ayude, para que la emoción negativa no se instale en el día a día, para resolver la situación de la mejor manera posible.

Premiarte, saborear lo bueno. Disfrutar al máximo.

En numerosas ocasiones compruebo que a muchas personas se les olvida premiarse por los retos personales o profesionales conseguidos. Es como, si ahora que ya lo tengo, paso al objetivo siguiente. Esta actitud nos hace entrar en ocasiones en una espiral de objetivos a cumplir, en la que creo que no se disfruta de lo alcanzado. Así perdemos la consciencia de lo que ha costado, de lo que hemos superado, y de que nos merecemos sentir esa satisfacción el máximo tiempo posible. Este saborear de los éxitos conseguidos (éxitos que valora cada uno, no han de ser muy grandes, sólo que hayan sido importantes para ti) permite fortalecer nuestra autoestima y nuestra felicidad.

¿Cuándo fue la última vez que te premiaste por algo que conseguiste que para ti era importante?

 Soñar y planificar

Si viera una película de tu vida dentro de diez años ¿cómo sería esa película? ¿Qué estarías haciendo a nivel profesional? ¿Cómo sería tu vida personal? ¿Qué emoción sería la más frecuente en tu vida dentro de 10 años? ¿Te has permitido soñar “esta peli”? alguna vez?

Soñar es otro de los retos y hábitos que nos mantiene con ilusión y con nuestro SNPS activado, y provoca en nuestro cerebro, las conexiones necesarias para acercarnos a esa imagen visual futura. Si dejas fluir tu mente y emociones, descubrirás que prácticamente puedes planificar cómo llegar hasta allí.

Ahora bien, para disfrutar de estos dos retos, necesitas dedicarte un tiempo de vez en cuando a soñar y a dibujar tu futuro, y a permitir que el engranaje de tu cerebro te permita escribir sobre un papel los pasos que necesitarías dar, sin juicios, sin darle prioridad a las dificultades, sin compararte con nadie… La pregunta es ¿te das permiso y tienes como hábito de vez en cuando permitir la atención al fluir de mente y emociones enfocadas a tus sueños?

Disfrutar de la desorganización y el libre albedrío

Totalmente compatible con el punto anterior, es un reto que pocas personas admiten en su vida: la desorganización y el libre albedrío. ¿Cuánta incertidumbre y libre albedrío puedes aceptar en tu vida y cómo te hace sentir? Muchas personas necesitan del control, planificación y medida de cada actividad en su vida, y son poco conscientes, de la ansiedad e inseguridad que esto les provoca a medio o largo plazo.

Además es como la dependencia de las drogas, cada vez necesitamos planificar y controlar más para obtener el mismo nivel de satisfacción o bienestar.

¿Has salido alguna vez a cenar sin haber hecho reserva? ¿Has tenido una conversación con alguien si tener planificado qué vas a decir? ¿Has salido a la calle sin rumbo fijo?

Incluye también en tu vida espacios para no planificar, para disfrutar de la incertidumbre, para disfrutar de cómo te sientes y de cuáles son tus reacciones cuando controlas lo menos posible, de darle la importancia justa a las cosas y de centrarte nuevamente en lo que vives y en cómo quieres vivirlo.

La desorganización es algo subjetivo. Todo depende de qué niveles de incertidumbre aceptamos y de cómo nos afecte. No obstante, lo que es seguro es que el control no permitirá que la vida nos sorprenda, ¿Te dejas sorprender?

Gestionar dependencias

Este es uno de los retos personales que puede hacer mucho daño a las personas implicadas, sobre todo al dependiente. La dependencia emocional sitúa toda la decisión, toda la elección, toda la importancia, toda la valoración de uno mismo en otra persona.

Si te has dado cuenta de que hay alguien a nivel laboral o personal, que toma tus opiniones como propias, que te pone por encima de sí mismo y que busca tu aprobación a toda costa, empieza a tomar decisiones. Le estás haciendo un flaco favor a su autoestima y a su valía personal. Está bien que nos tengan en cuenta pero necesitamos provocar que las personas tengan sus propias creencias, aprendan, tomen decisiones y se valoren a sí mismos.

Si te has descubierto que, por el contrario, está presente siempre determinada persona en tus pensamientos, acciones y emociones, ten cuidado. Puedes aprender de todo el mundo y seguro que hay personas a las que tendremos más en cuenta que a otras, pero eso no debe impedir que tú te consideres alguien valioso y tengas derecho a opinar, a creer, a equivocarte, a sentir, y a tomar decisiones por ti mismo.

Ser fiel a tus valores

Por último, para hoy, uno de los grandes retos personales es invertir en saber cuáles son los valores que definen a una persona. Los valores guían nuestras actuaciones, nuestras emociones y nuestra forma de pensar. ¿Sabes cuáles son los tuyos?

Y lo más importante, ¿te has parado a pensar si tu día a día, responde a tus valores?. ¿Eres coherente con tus valores?

Los valores de una persona contribuyen en gran medida a la satisfacción personal con uno mismo. De hecho si piensas en personas que consideras que son felices y analizas un poco su vida, te darás cuenta, que actúan, piensan y sienten de acuerdo a sus valores. Esa es una gran satisfacción, vivir tu vida de acuerdo a unos valores elegidos y conscientes.

¿Qué retos personales tienes pendientes?

¿Cuándo empiezas?

35 actitudes de éxito en un proceso de coaching

¿Actitudes de éxito en un proceso de coaching? ¿No depende todo del coach? Rotundamente no. Como en cualquier relación profesional ambas partes necesitan poner sobre la mesa una serie de compromisos y actitudes que harán que la relación en el proceso de coaching tenga éxito y cubra las expectativas de los implicados.

Hoy nos centraremos en las actitudes de los participantes. ¿Por qué? Porque en esta ocasión me gustaría aprovechar para agradecer a las muchas personas que confían en un buen proceso de coaching, y en especial, a los que han depositado su confianza en mis sesiones de coaching. Sirva pues este post, para resaltar las mejores actitudes que sobresalen en estas personas que invierten en un proceso de coaching, y también, para los que aún no se lo han planteado, por si les puede servir para clarificar qué necesitarían para que un proceso de coaching les pudiera servir.

 Todo coach, o por lo menos en mi caso, dedica algunos momentos en valorar, pensar, sentir y revisar cómo están actuando las personas que viven las sesiones de coaching. En estas reflexiones, te das cuenta, que son imprescindibles una serie de actitudes que facilitan, que ayudan, que son la palanca que hace que los participantes se aprovechen al máximo del proceso. Por supuesto, creo importante resaltar, que estas actitudes necesitan encontrar en el coach, el contexto y clima adecuado para que se muestren. El coach debe proveer de un espacio personal en el que la persona muestre lo mejor de sí misma.

Pero como decía, ¿qué actitudes son las qué necesitamos para exprimir al máximo los beneficios de un proceso de coaching?

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Actitudes de éxito en un proceso de coaching

    1. Les preocupan cómo se sienten y toman decisiones al respecto
    2. Entienden que participar en un proceso de coaching no sifgnifica que no sean buenos, ni que sean menos que los demás. Todo lo contrario. Se necesita gran honestidad y coraje para pedir ayuda
    3. Son honestos con ellos mismos y con el coach
    4. Saben que para ser mejores profesionales, mejores padres, mejores amigos, mejores personas, necesitan primero estar bien ellos mismos
    5. Toman en algún momento la decisión de que así no pueden seguir
    6. Son humildes y valientes para reconocer que debe haber algo más que puedan aprender o hacer de forma diferente para conseguir resultados diferentes
    7. Están dispuestos a escuchar, pero sobre todo están dispuestos a escucharse a sí mismos de una manera guíada
    8. Están dispuestos a implicarse en retos cognitivos, emocionales y conductuales
    9. Se implican en las tareas y compromisos acordados después de cada sesión
    10. Son pacientes con su proceso de descubrimiento
    11. Saben que coaching es igual a creación de nuevos hábitos cognitivos, emocionales y conductuales
    12. Cuando algo no les encaja, preguntan
    13. Saben que las dudas sobre el proceso, sobre el coach o sobre ellos mismos, no son un problema, son un gran impulsor del crecimiento y de la confianza
    14. Asumen que han empezado un proceso de auto observación e introspección en el que puede que hagan descubrimientos que les sorprendan
    15. Aceptan que no hay una receta única y mágica
    16. Comprueban que cuanto más se implican más descubren, ganan y aprenden
    17. Tienen claro que un proceso de coaching no es para cambiar a la persona, siendo otra distinta, sino que es un proceso intensivo de crecimiento y aprendizaje
    18. Tienen claro que los protagonistas son ellos. Nadie puede reflexionar y sacar conclusiones por ellos
    19. Permiten el auto descubrimiento, aunque a veces no sea el esperado
    20. Están dispuestos a ser más conscientes de su vida
    21. Mantienen una comunicación fluída con el coach, no sólo en las sesiones, sino entre sesiones, lo que hace que acaben viviendo de una manera diferente y completa su proceso de auto descubrimiento
    22. Saben que si ellos no trabajan en los compromisos, el proceso no avanzará
    23. No tienen miedo a poner sus objeciones, reticencias y frenos encima de la mesa y hablar de ello con el coach
    24. Saben que el coach no es un profesor, no es un mentor, y que el coach procurará su autonomía personal y profesional
    25. Aceptan que, en ocasiones, para llegar al objetivo que se han marcado, primero necesitarán trabajar algunos pasos previos con los que a lo mejor, no habían contado
    26. Están dispuestos a que el coach, en ocasiones, se lo ponga difícil
    27. Aceptan feedback constructivo y toman la decisión de reflexionar sobre él
    28. Están dispuestos a abrir más su capacidad de ver, sentir y pensar
    29. Están dispuestos a valorar en sus vivencias interpretaciones distintas a las que son habituales en ellos
    30. Asumen trabajar de manera estructurada, metodológica y orientada al resultado
    31. Saben que los beneficios de un proceso de coaching no pasan por venir a las sesiones a descargar emocionalmente, sino a trabajar, decidir, aplicar, y poner en práctica
    32. Aprovechan cada vivencia para aplicar lo aprendido
    33. Deciden que las sesiones de coaching son su momento, de mirarse al espejo con cariño, respeto y confianza
    34. Se premian y reconocen los avances conseguidos
    35. Y por último, deciden que el aprendizaje no acaba en las sesiones de coching, ni siquiera cuando el proceso de coaching termina, porque han adquirido una visión y un aprendizaje que les marcará en sus futuras vivencias

En definitiva, os puedo decir que estas personas ¡son geniales! ya desde el momento que empiezan sus primeras sesiones, aún incluso sin haber llegado a desarrollar los objetivos por los cuales vienen a las sesiones de coaching. Con estas actitudes tienen grandes posibilidades de disfrutar del proceso de coaching y conseguir los objetivos que se han planteado. Tienen además, posibilidades de que terminen el proceso de coaching llevándose más de lo que se habían planteado en un primer momento.

Para mí, tienen todo mi respeto y admiración, y por supuesto, mi mas emocionado agradecimiento por la confianza que me muestran al compartir vivencias, pensamientos y emociones, que de otra manera, no habrían compartido con nadie. A veces, ni siquiera con ellos mismos.

Y estas son algunas de las conclusiones que extraigo al analizar qué están haciendo las personas que participan en un proceso de coaching. Son actitudes ganadoras, que tienen la semilla del éxito para el aprendizaje y la evolución personal.

Te recomiendo si te apetece revisar las 8 claves que encontrarás en un proceso de coaching

¿Y tú cuantas de estas actitudes estarías en disposición de poner en marcha si empezaras un proceso de coaching?

¿Qué dudas tendrías para empezar un proceso de coaching?

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¿Cómo afrontarás tus objetivos personales y profesionales?

¿Ya has mantenido esa conversación contigo mismo de la que hablamos en el artículo anterior? Te dejo el enlace por si acaso:

Antes de hacer listas para el próximo año, ¡mantén una conversación contigo mismo!

Y ahora sí, corresponde ir perfilando objetivos y deseos que te gustaría alcanzar en estos próximos meses. Ahora bien, te planteo un “stop” más, antes de lanzarte a ellos.

¿Cómo afrontarás tus objetivos personales y profesionales?

¿Cuál va a ser tu actitud? ¿Te vas a comer el mundo? ¿Sigues pensando que todo es muy complicado? ¿Estás haciendo un análisis de las cosas que puedes mejorar y de aquello en lo que te puedes adaptar?

En resumen podríamos decir, que nos podemos encontrar con estas tres actitudes a la hora de afrontar objetivos:

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Estas tres actitudes corresponden con las diversas posiciones en las que las personas nos podemos situar en relación a nuestro locus de control.

¿Y qué es el locus de control?

El locus de control es un rasgo de personalidad propuesto a partir de la teoría del aprendizaje social  de Julian B. Rotter y nos habla de la explicación causal que atribuimos a nuestras conductas y los resultados que obtenemos con ellas.

Tendremos un locus de control interno: cuando creamos que todo lo que nos ocurre, es debido a nuestros esfuerzos, comportamientos y compromisos. Estas personas creerán firmemente en sus habilidades, implicación y responsabilidad y generarán como consecuencia los logros que se plantean. Además, en consonancia, cuando experimenten un fracaso, considerarán que es su responsabilidad también, como consecuencia de comportamientos y compromisos que no han llegado a poner en marcha de manera adecuada.

Tendremos un locus de control externo: cuando creamos que lo que nos ocurre es consecuencia del azar, de la suerte o de estar en el momento y lugar adecuados. Estas personas creerán firmemente que lo que les ocurre no tiene relación con su dedicación y esfuerzo, ni los logros ni los fracasos. Nada de lo que les ocurra dependerá de ellos, atribuirán tanto el fracaso como el éxito, a otras personas o a factores externos y a veces “mágicos” como la suerte, el destino, etc.

¿Te identificas con alguna de estas dos posiciones?

Pues una reflexión más, como vemos en la infografía, las personas que piensan:

  • ¡Yo sólo con mi esfuerzo lo conseguiré!
    • Conseguirán muchos de los retos que se planteen, generarán muchas oportunidades de sentirse satisfechos, comprobarán todo lo que pueden conseguir y mostrarán un gran compromiso, en todas aquellas actividades en las que decidan implicarse. Contagiarán su entusiasmo.
    • Ahora bien, corren el riesgo, de empeñarse en que todo depende de ellos, y de culparse con la misma intensidad que se comprometieron, de los errores o fracasos que puedan experimentar. Esto les causará ansiedad y malestar emocional. Es probable que experimenten, altibajos emocionales pronunciados en los que unos días se sientan que pueden con todo, y otros días, se sientan que son los culpables absolutos de lo que les pasa.
    • En caso de dirigir equipos, es probable que tiendan a no delegar, pensando que sólo ellos pueden conseguir el reto en la forma y plazo que se requiere, no fiándose de su equipo.
    • Como compañeros de equipo, les resultará difícil compartir y confiar en los demás, pues no permiten la incertidumbre del azar o a de lo que puedan o no aportar otras personas. Tienden a trabar solos.
  • ¡El mundo es muy difícil, no puedo hacer nada!
    • No conseguirán, ni siquiera se plantearán retos, porque piensan que no depende de ellos. Perderán oportunidades de alimentar su autoestima y de valorarse de una forma más real. No suelen admitir consejos que impliquen protagonismo por su parte en la actividad planteada.
    • Ahora bien, ese sentirán “aparentemente” protegidos de experimentar malestar emocional por fracasos o errores, porque tampoco depende de ellos. La explicación de lo que les ocurre la atribuirán a otras personas o al azar.
    • Cómo perfil de líder, se mantendrá en una posición cómoda en la que pueda resolver medianamente el día a día, sin destacar ni aportar ni esforzarse en las situaciones críticas. Es posible que consideren que las dificultades que tienen con su equipo o con otros departamentos, sea debido a que sus superiores no le autorizan, o no le dejan… o no le valoran lo suficiente. (Difícil, si observamos que estas personas tampoco creen en ellos mismos.)
    • Como compañero de equipo, se dejará llevar, pero tampoco aportará ni dará lo mejor de sí mismo, pues “hay demasiadas personas”, “los demás son mejores”, “hay demasiados factores que influyen en los retos”.

Si embargo, podemos entrenarnos y cambiar nuestro hábitos para movernos hacia la tercera posición (la central) , aunque siempre tengamos una cierta tendencia hacia un extremo u otro. Las personas que se plantean:

  • ¿Qué puedo mejorar y en qué me puedo adaptar?
    • Conseguirán la mayor parte de los retos que se propongan. Experimentarán situaciones de aprendizaje continuo y tendrán muchas oportunidades de alimentar su autoestima de forma saludable. Serán capaces de dialogar constructivamente con ellos mismos.
    • Ante los fracasos o errores, tenderán a analizar qué podrían haber cambiado y en qué aspectos necesitarán adaptarse. Su gestión emocional será más estable, desarrollando la inteligencia emocional necesaria para aprovecharse de sus emociones positivas y para regular las emociones negativas.
    • Cómo perfil de líder, es probable que sea más comprensivo consigo mismo y con los demás, reconociendo constructivamente los errores propios y ajenos. Gestionará adecuadamente el reconocimiento del trabajo bien hecho y valorará las actitudes de compromiso. Aprovechará su inteligencia emocional para contagiar a los demás y para regular las emociones que puedan ser negativas. Confiará en su equipo y podrá delegar, entendiendo este proceso como un proceso de aprendizaje para todos.
    • Como compañero de equipo, confiará en sus compañeros y se ilusionará por pertenecer a un equipo con el que puede compartir éxitos y fracasos. Su actitud de implicación y compromiso será percibida.

Entonces:

¿Que actitud has tenido hasta ahora en la consecución de logros? ¿Cuál quieres tener a partir de ahora?
¿Cómo vas a ser más consciente de tu locus de control? ¿Estás teniendo en cuenta el cómo quieres ser  y qué actitud vas a poner en marcha?

 

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