Por qué escribir te ayudará en situaciones difíciles

Compartir, y comunicar situaciones difíciles que hemos vivido es algo sobre lo que sentimos necesidad. Nos reconforta, nos relaja y nos permite elaborar mejor nuestras ideas. De hecho, es una buena manera de afrontar las situaciones difíciles. Situaciones que nos causan ansiedad, estrés, tristeza o preocupación.

Aún mejor estrategia de afrontamiento es la escritura. Y la escritura de nuestras experiencias negativas, sobre todo. Hay investigaciones que demuestran que que se obtienen mejores resultados de afrontamiento emocional, cuando escribimos sobre nuestras experiencias negativas. No se obtiene tanto beneficio emocional cuando escribimos tanto sobre sucesos positivos como negativos. (Pennebaker y Chung 2007). 

Por qué escribir te ayudará en situaciones difíciles

Escribir de manera expresiva y narrativa sobre lo que vives. En este tipo de escritura que os propongo hoy, es importante reconstruir una narración sobre lo que te ha ocurrido.

Escribe sobre cómo estabas antes de esa situación difícil, cómo ocurrió esa situación y cómo te ha hecho sentir.

Te permitirá darle un significado, sobre todo si la dejas fluir. No te limites, no te preocupes por la corrección o conveniencia de las frases o palabras. Sólo escribe tus reflexiones, los pensamientos que tuviste, la causa de esa situación, tu papel, el papel de otros, tu interpretación de los hechos…Escribe también tus dudas, tus contradicciones…Identifica las emociones, descríbelas, exprésalas con tus propias palabras. Olvídate, repito, de diccionarios y de normativas. Sólo exprésate como sientas, recuerdes, pienses..

¿A quién beneficia escribir sobre situaciones emocionalmente difíciles?

  • A todos en general cuando hayamos vivido o estemos experimentando en el momento actual una situación traumática. o emocionalmente difícil.
  • El beneficio emocional es más positivo cuando se escribe en periodos espaciados con tiempos de 15-20 minutos.
  • Las consecuencias positivas para salud emocional son mayores cuando escribes en ambientes de privacidad. Puede ser tu casa o un sitio que te permita encontrarte a gusto y seguro.
  • Poner en palabras los sentimientos y pensamientos produce un bienestar psicológico mayor que simplemente pensar.
  • Se obtienen beneficios físicos y psicológicos sobre todo al escribir sobre temas de los que no has hablado nunca previamente
  • Se obtienen grandes beneficios afrontamiento emocional cuando se han vivido situaciones traumáticas graves. Por ejemplo: muertes repentinas de un ser querido, situaciones de violencia traumática o maltrato, desastres naturales, y situaciones de terror. Tanto las personas que han vivido directamente un atentado, como las que lo han vivido indirectamente, pueden beneficiarse de las escritura expresiva.

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¿En qué te beneficia escribir sobre situaciones emocionalmente difíciles, estresantes o traumáticas?

  • Regula la actividad cognitiva y emocional.
  • Te proporciona un sentido de dignidad y control.
  • Se reducen los pensamientos y recuerdos intrusivos sobre la vivencia estresante.
  • Mejora el estado de ánimo y genera menos visitas a los médicos. Posiblemente menos dependencia de fármacos.
  • Mejora la capacidad de adaptación a largo plazo.

 Me gustaría añadir una nota importante. El impacto de esta técnica en cada persona variará según la gravedad de la situación. Incluso dependerá de la vivencia, y de las estrategias de afrontamiento previas de la persona. No me gustaría que entendiéramos esta técnica como la “receta perfecta” para todos los casos. En muchos casos, una ayuda psicológica y/o médica debe acompañar a las personas en sus vivencias traumáticas.

De hecho, es una técnica que utilizo habitualmente, con mis clientes cuando están superando vivencias traumáticas o estresantes. 

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 ¿Por qué hablar de esta estrategia entonces?. Porque pienso que puede ayudar. Puede ser el comienzo para afrontar situaciones difíciles en nuestro día a día. Si desarrollas como hábito esta habilidad, podrás aumentar tus estrategias de afrontamiento.

Un efecto de esta técnica con el que te puedes encontrar, es el malestar posterior. No suele durar mucho. La mayoría de las personas comentan al poco tiempo una gran sensación de alivio.

¿Cómo empezar? ¿Sobre qué escribir si has vivido una situación estresante o emocionalmente difícil?

  • Sobre lo que quieras. Que sea algo que te haya afectado de manera importante.
  • Cómo ocurrió y cómo te sentiste al respecto. También como te sientes ahora.
  • Por qué crees que te sientes de esa forma.
  • Puedes hacerlo en forma de diario, biografía, o carta que enviarías (aunque no la envíes).
  • Profundiza sobre la experiencia más impactante en tu vida.
  • Cuáles fueron tus pensamientos en ese momento y qué piensas ahora.
  • Cómo puedes explicar lo que ha ocurrido.
  • Qué significa para ti esta vivencia.
  • Cuál ha sido tu mayor aprendizaje.
  • Qué no has conseguido solucionar o aprender.
  • Qué te ha quitado y qué te ha dado esta vivencia.

Conclusiones. La escritura expresiva puede: 

  • Ayudarte a regular tus emociones.
  • Reducir la necesidad de hablar y estar en situación de “bucle” con respecto a la vivencia.
  • Reducir tu nivel de tristeza, estrés o miedo.
  • Ser una estrategia de afrontamiento a desarrollar para cuidar tu equilibrio personal.

Si reflexionaras sobre este año… ¿hay alguna vivencia difícil sobre la que podrías escribir?. ¡Aprovecha! . Una sencilla libreta y un bolígrafo pueden aclararte las ideas y hacer que te sientas mejor. :-). Recuerda busca un momento y un lugar privado y seguro, que te proporcione tanquilidad. 

Como siempre, estoy a tu disposición por si consideras que puedo ayudarte.

Referencias bibliográficas:

 Pennebaker, J. W. y Chung, C. K. (2007). Expressive writing, emotional upheavals, and health. En H. Friedman y R. Silver (Eds.), Handbook of health psychology (pp.263-284). Nueva York: Oxford University Press

Cómo organizar tu trabajo para no sentir tanto estrés

Sí por favor. ¿Hacemos un ejercicio de análisis de cómo estamos trabajando?. ¿Nos sentimos bien con nuestra gestión del tiempo?.

Esta fue la propuesta que trabajamos con un gran profesional. Miguel Gironés, Decano del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas e Ingenieros Civiles. CITOPIC, Zona Aragón. 

Miguel y su equipo, han tenido la amabilidad de invitarme a colaborar con este artículo. En su revista CIMBRA, publicada semestralmente. 

Me alegra muchísimo haber colaborado con ellos, tratando de aportar ideas sobre nuestra gestión del tiempo diaria. Así que os invito a revisar estas reflexiones por si os pueden servir.

Podéis consultar la revista completa en el aquí en su enlace original. 

Cómo organizar el trabajo para no sentir tanto estrés

¿Se puede estar satisfecho de la organización de nuestro trabajo? ¿Y de nuestro tiempo? Sí, efectivamente se puede. Se hace. Y es una de las ventajas de las que más pronto disfrutas cuando te organizas.

 Cuando te organizas y eres el protagonista de tu tiempo y tu gestión, tomas decisiones, negocias tiempos y plazos. Aprovechas los tiempos según el nivel de concentración que necesitas. Siente uno la satisfacción de que cada día te has aproximado a lo que querías. Sino en un 100%, en un porcentaje muy alto.

 

Preocupaciones frecuentes en la gestión del tiempo

Desde profesionales freelance hasta directivos, veo a menudo como el tiempo se come su bienestar y su tranquilidad. Constantemente tienen presente en su cabeza:

  • tareas pendientes
  • llamadas que no hicieron
  • la preocupación de resultados
  • la ansiedad de que no se olviden las cosas
  • la intranquilidad por si no llegan a tiempo a todo

Así, el estado de agotamiento continuo del día a día, dificultará tus mejores niveles de concentración y atención. Es decir, la intranquilidad de las tareas futuras, no te dejará hacer un trabajo de calidad en el presente. Y lo que es peor, no disfrutarás tampoco de tu trabajo. Ya que dedicamos muchas horas al día a trabajar, ¡qué menos que las puedas disfrutar!

Una buena gestión del tiempo y organización del trabajo, te permite concentrarte en lo que quieres hacer. Además, te deja tranquilo. Lo que queda pendiente, tiene un tiempo y un lugar para realizarlo. ¿Por qué?, porque lo has planificado y le has asignado un día y una hora.

¿Pero por dónde empiezo? Haz un "stop" y decide organizar el trabajo.

Una de las primeras recomendaciones que sugiero en los cursos de gestión del tiempo es que te dediques una rato a tener una visión global de tus proyectos y tareas. Elige un tiempo en el que puedas registrar todos tus proyectos, trabajos, etc. Agrupa tareas por similaridad o temáticas. Para ellos son excelentes las ventajas que te pueden proporcionar las aplicaciones de gestión de proyectos y tareas. Buenos ejemplos pueden ser Todoist y Asana, por ejemplo. Si además gestionas equipos, te permitirán hacer un seguimiento al instante, del estado de las tareas asignadas, sin molestar con interrupciones

Registra cada proyecto, o cada cliente, o cada temática de trabajo y registra todas las tareas que serán necesarias para llevarlas a cabo. Mantén esta información actualizada. Y con cada imprevisto o tarea no esperada que te surja en el día, registra en el momento, cuál es el plazo máximo y cuándo la vas a hacer. Consigue que tu cabeza no piense más en ello. Sólo el tiempo que hayas planificado para ello.

Asigna a cada tarea el plazo máximo. Y empieza cada día con las prioridades que te marca tu propia planificación.

El nivel y calidad de concentración en una tarea no está al máximo desde el momento mismo que la empiezas. La concentración sigue un curva de U invertida, que se reactiva cada 1.5h aproximadamente. Por ello antes de exigirte, tu máxima creatividad y esfuerzo, es importante que realices algunas tareas de organización y preparación, como por ejemplo:

  • Si vas a realizar llamadas importantes, haz un esquema de cada llamada y prepárate lo que quieres comunicar y qué quieres conseguir
  • Al realizar un informe importante, dedica unos minutos a preparar los hitos que para ti serán claves y qué puntos incluirás en cada uno de ellos
  • En caso de participar en una reunión prepárate bien lo que quieres comunicar y anticipa cómo manejarás posibles objeciones

Y como dice una expresión inglesa, ¡eat your frogs first!. “Cómete tus ranas primero. Es decir empieza por esas tareas que tienes que hacer pero no te gustan demasiado. Empieza fragmentando la tarea, y progresivamente ve terminando. Tendrás la satisfacción de haberla acabado y el resto del día, para invertir más tiempo en lo que te gusta.

¿Y el calendario, para qué lo uso? Para eventos.

Compruebo como muchos profesionales llenan su calendario con múltiples tareas que constantemente mueven de día. Consiguiendo además, que el aspecto visual del calendario nos genere ansiedad. El calendario es para crear eventos, reuniones, visitas o fechas topes de algo importante. Evita usarlo como recordatorio de tareas. Te saltarán múltiples recordatorios pero no te facilitará establecer prioridades.

¿Y el correo electrónico? Para algo que no sea inmediato.

Cuando es algo urgente, se llama, o se busca a la persona para una interacción presencial.

Muchos directivos me comentan que en su bandeja de entrada reciben diariamente de 200-500 correos. Eso es imposible de gestionar, a no ser que te pases toda la semana contestando. Y no creo que les paguen para eso. Cuando utilizas un gestor de proyectos o tareas, el correo puede reducirse en cerca de un 70-90%. Así que, plantéate:

  • ¿Tendrías que estar en copia en todos esos correos?. Empieza a decidir con los demás cuándo es necesario que estés en copia.
  • ¿Una reunión periódica con tu equipo o con otros departamentos solucionaría los temas? ¿Reduciría la incertidumbre de los demás, ya que no saben cuándo les prestarás atención?
  • ¿Estás discutiendo/debatiendo por correo? Cuando un mismo tema de correo va y viene más de tres veces, plantéate una llamada o reunión
  • ¿Los correos que recibes son para que otros dejen constancia de lo que  han hecho? Usa un gestor de proyectos y combínalo con reuniones de seguimiento estructurado
  • ¿Sabes de qué va ese correo que recibes?. Pide y envía un correo con un asunto concreto, especifica lo que quieres de la otra persona y acostúmbrate a indicar un plazo de tiempo para que todos se puedan organizar.

¿ Y qué hago con los imprevistos? Decidir, si lo son.

Deja en tu planificación un margen para imprevistos. Si es urgente este imprevisto, es urgente. Te corresponde atenderlo. Si es verdaderamente urgente, repito. Si no, se firme con la pregunta ¿urgente para cuando? ¿dentro de una hora?, ¿de un día?. Asígnale un plazo y un tiempo en el que le prestarás atención. Inmediatamente, inclúyelo en tu gestor de tareas. Y olvídate hasta entonces.

Aplica el mismo criterio para las llamadas y visitas inesperadas. Organiza, agrupa y agenda todo lo que puedas con antelación. Incluso asigna un día y hora específico. Muchos imprevistos podrían no haberlo sido con una organización previa, Reduce la incertidumbre de los demás, acerca de cuándo se pueden sentar contigo a ver ese tema.

¿Y las reuniones? Por favor, decide que sean eficaces para todos.

Otra de las quejas comunes en las empresas es las horas interminables que tienen las reuniones y la incertidumbre del tiempo de duración. Estos hábitos generan una tremenda ansiedad sobre cuándo podrán hacer el resto de trabajo que tienen pendiente. Además, provoca una gran pérdida de la sensación de ser “dueño de nuestro tiempo”. Así que puedes empezar a reflexionar sobre cuestiones como:

  • ¿Tiene todo el mundo claro para qué va a la reunión?
  • ¿Saben la hora de comienzo y de finalización?
  • ¿Conocen cuál será su aportación y rol en la reunión?
  • ¿Es necesaria para todos la asistencia completa a toda la reunión?
  • ¿Se sabe el orden y tiempo que dedicaremos a cada tema?
  • ¿Cómo recordarán las conclusiones y tareas que se han decidido en la reunión?

Apresúrate, evita hacer una reunión más sin que tengas toda esta información clara para todos los asistentes. Decide hacer que el tiempo invertido sea el justo y sea eficiente para el objetivo.

Sé feliz con tu tiempo. Una vez se vaya, tú pierdes la oportunidad de sentirte mejor.

Como última recomendación, decide en tu organización que la gestión del tiempo es un tema de todos. Si uno sólo aplica decisiones, sirve, pero sirve poco. Conciencia y decide con todos, cómo os organizaréis y como respetaréis vuestro tiempo y vuestras energías.

Pero sobre todo, decide ser feliz con tu tiempo y tu organización del trabajo. Recuerda el objetivo, trabajar con la máxima tranquilidad y satisfacción.

Cómo empezar a crear cambios en tu vida

¿Qué es lo que más te cuesta de conseguir el cambio que quieres?.

¿Tienes emociones contradictorias cuando decides cambiar algo en tu vida?

¿Notas que hay momentos que avanzas y otros que retrocedes?

Revisa tranquilamente estas reflexiones. Seguramente puedas estar más tranquilo y más seguro. Comprende qué facilita el cambio y qué lo dificulta.

Cómo empezar a crear cambios en tu vida

Comprendamos primero el cambio

Me basaré en esta ocasión en la Teoría del Cambio Intencional de Boyatzis (ICT) (2006). El  cambio en las personas no tendrá éxito a largo plazo sin tener en cuenta y trabajar tres elementos importantes:

  1. La intencionalidad, voluntariedad del cambio
  2. El equilibrio y alternancia entre fuerzas emocionales positivas (PEA) y negativas (NEA)
  3. La aceptación de que el cambio es un proceso discontinuo creciente de aprendizaje. El cambio es provocado por descubrimientos y las reflexiones de las personas

Esta teoría nos proporciona una visión del cambio que incluye no solo aspectos comportamentales. Si no también aspectos emocionales y neuroendocrinos del aprendizaje.

El cambio sostenible se llevará a cabo conforme facilitemos el desarrollo de  algunos componentes esenciales. Los comportamientos, los pensamientos, las emociones, y las percepciones. Este cambio representa una transformación en acciones, hábitos y competencias asociadas al desempeño. Esta transformación puede darse en los sueños o aspiraciones de una persona. También en la forma en la que actúa. En la sensibilidad que muestra hacia otras personas. O incluso, en el desarrollo de una visión personal que le inspire y motive.

Tengo la intención y quiero cambiar

En ocasiones aprendemos habilidades como respuesta a una necesidad puntual. O también a una necesidad de aprobación o complacencia. En estas ocasiones no incluimos el compromiso. Este tipo de aprendizaje no se sostiene en el tiempo (Specht & Sandlin, 1991). Sin embargo, el aprendizaje y cambio más sostenible en el tiempo es aquel que es intencional (Sinatra & Pintrich, 2003). Aquel en el que la persona decide poner en marcha esfuerzo y compromiso. La persona elige recursos cognitivos y emocionales, para que el cambio se produzca. Aquí es dónde empieza el cambio.

Es la motivación intrínseca a la persona la que produce mayores resultados de aprendizaje. Ya que proviene de una activación interna de la persona para crear su propio cambio.

Cómo profesional de psicología, que aplica las bases de coaching, este aspecto es crucial. Se ayuda a reactivar este tipo de motivación e impulso hacia el cambio. Se redirige hacia los objetivos que el participante de un proceso de coaching haya elegido.

Todas las emociones son necesarias para el cambio

Desde este mismo enfoque teórico se tiene en cuenta el rango emocional. Gestionar adecuadamente el equilibrio y alternancia de las fuerzas emocionales que acompañan al cambio, es fundamental. Hablamos, entonces, de las emociones positivas y de las emociones negativas. Ambas acompañarán siempre al cambio.

Es en este punto donde las teorías de la neurociencia y neuroendocrinología toman su importancia a la hora de provocar el cambio sostenible.

Las emociones positivas, vendrán impulsadas por los “Atractores Emocionales Positivos” (PEA). Aquí se incluyen las esperanzas, sueños, posibilidades, y fortalezas de la persona. Los PEA activarán el Sistema Nervioso Parasimpático de la persona favoreciendo la apertura al aprendizaje. Se activará la atención a las nuevas posibilidades, al desarrollo de las capacidades cognitivas y emocionales. Además se potenciará la recuperación del sistema inmunológico. En estados de PEA aprendemos.

Las emociones negativas, vendrán impulsadas por los “Atractores Emocionales Negativos” (NEA). Aquí se incluyen los miedos, los problemas y las debilidades de una persona. Los NEA activarán el Sistema Nervioso Simpático de la persona. Así nos mantendremos alerta y en tensión. Aumentará entonces la capacidad de centrarse en los errores y en los miedos. En estados de NEA no aprendemos de forma sostenible, sólo se facilita la supervivencia.

Las emociones positivas y negativas se alternan a lo largo del tiempo en todas las personas. De hecho necesitamos ambas para un aprendizaje de cambio.

Como psicólogos especialistas en coaching, nuestro papel es provocar, mediante técnicas, que la persona pueda reactivar lo máximo posible los PEA. Ya que es en este proceso en el que el aprendizaje de cambios sostenibles se desarrolla.

También es importante, ayudar a que pueda gestionar los estados en los que los NEA se activan. Aunque están asociados a miedos y amenazas, también aportan el compensar el exceso de optimismo en la consecución de los logros.

Un proceso de coaching logrará un equilibrio adecuado entre estas fuerzas emocionales. Se necesita provocar la autonomía de la persona, en saber gestionar el equilibrio de ambos tipos de emoción. Es en esta adecuada alternancia, de los PEA y NEA, donde se producirá el aprendizaje y cambio sostenible.

El cambio es un proceso discontinuo creciente provocado por los descubrimientos de las personas

Es fácil comprobar que el cambio y el aprendizaje no es algo lineal y ascendente. Cualquier hábito que hayamos intentado cambiar y mejorar se habrá visto interrumpido por altibajos de éxito y retroceso. Estos altibajos se alternarán. Con voluntariedad, con una gestión adecuada de los impulsores emocionales, se logrará. Serán importantes también las propias reflexiones. Aquellas que permitan hacer nuevos descubrimientos personales en el aprendizaje del nuevo hábito. Así nos acercaremos a instaurar el cambio definitivo y sostenible en el tiempo.

Desde las sesiones de psicología y/o coaching, se tiene en cuenta y se respeta este hecho. Es importante para comprender la evolución de las personas en sus procesos de cambio. Y más importante, que cada cliente comprenda su velocidad de cambio. el objetivo es que sean conscientes de cómo será su proceso de cambio y aprendizaje, hasta la consecución de los logros acordados.

¿Qué cuestiones podrías aprovechar para impulsar tu cambio?

Espero que sea de utilidad 😉

Si tienes cualquier consulta sobre tus avances en los cambios que quieres conseguir, ya sabes. Estoy a tu disposición. 😉

4 claves para lidiar con las “urgencias” de tu día a día

Aprovecha ya mismo para tomar decisiones sobre las “urgencias” e imprevistos que te van a llegar hoy. Algunas, sabes que serán realmente urgentes. Otras, si lo analizas tres segundos, verás que no lo son. Evita dejarte llevar por las aparentes “urgencias e imprevistos”.

Consigue reducir al máximo los impactos innecesarios que captan tu atención en tareas que no son realmente relevantes y urgentes para ese mismo momento.

Recuerda, la mejor gestión del tiempo, implica DECISIÓN.

4 claves para lidiar con las "urgencias" de tu día a día

¿Qué decisiones puedes tomar ya mismo?

Recuerda, los imprevistos y las urgencias reales no podemos eliminarlas. Ahora bien, puedes reducir el número de impactos "urgentes" que recibes al día y que no tenías previsto.

6 riesgos que asumes cuando no aceptas el cambio

La psicología, el coaching, y la formación experiencial y aplicada, son promotores del cambio. Desde cualquiera de estos enfoques de trabajo provocaremos el cambio en tanto en cuanto los participantes implicados así lo decidan. Desde este tipo de intervenciones se facilita que la persona pueda crear algún tipo de cambio y aprendizaje. Recursos personales, creación de nuevos hábitos y desarrollo de nuevas competencias, serán los objetivos clave. 

Cuando hablamos de generar un cambio necesitamos tener en cuenta en nuestros procesos de trabajo los elementos que lo facilitan.

¿Qué condiciones se necesitan para favorecer el cambio?

Es importante conocer que el cambio, entendiendo éste como sostenible en el tiempo requiere de tres condiciones.

  • Que sea intencional y voluntario. Es decir, que realmente si quieres cambiar hayas elegido hacerlo. Los cambios impuestos o por compromiso, no se sostendrán en el tiempo y no permitirán incorporar nuevos hábitos. Cuando eliges poner en marcha esfuerzo, compromiso, y recursos cognitivos y emocionales, tendrás éxito. Si tu motivación es propia e interna podrás acceder a disfrutar del cambio. Si vas a complacer a alguien, no lo asumirás.

  •  Gestión de impulsos emocionales. Será difícil mantener el cambio en el tiempo sin una adecuada y equilibrada gestión emocional. La inteligencia emocional nos ayudará a desarrollar la capacidad de manejar tanto nuestras emociones negativas, como positivas. Los miedos, los problemas y las debilidades de una persona provocarán las emociones negativas correspondientes a este proceso de cambio. Las esperanzas, sueños, posibilidades y fortalezas de la persona provocarán nuestras emociones negativas. Necesitaremos de la gestión de ambas. La regulación de nuestros miedos nos permitirá estar en alerta en el nuevo proceso, y no pecar de excesivo optimismo. Los sueños y las posibilidades nos ayudarán a permanecer abiertos al aprendizaje.

  •  El cambio es un proceso discontinuo y creciente. Es fácil comprobar que el cambio y el aprendizaje, no es algo lineal y ascendente. Cualquier hábito que hayamos intentado cambiar y mejorar, se habrá visto interrumpido por altibajos de éxito y retroceso. Estos altibajos se alternarán hasta que con voluntariedad nos superamos. Con una gestión emocional adecuada y con reflexiones propias lo conseguiremos. Esto nos permitirá hacer nuevos descubrimientos personales en el aprendizaje del nuevo hábito, ayudándonos a instaurar el cambio definitivo y sostenible en el tiempo.

 ¿Y si no invertimos en todo esto?

6 riesgos que asumes cuando no aceptas el cambio

Te estancas. No aprendes. Tu vida no es mejor.

  1. Quedarte como estás significa quedarte estancado. En cualquier aspecto de tu vida que decidas no elegir cambiar, te quedarás estancado. Tanto en el área personal, laboral, social o familiar, te puedes quedar en un punto muerto. Es posible que lo hayas detectado. Puedes encontrarte con relaciones personales que ya no te satisfacen. Situaciones laborales que no te hacen sentir bien o no te enriquecen. ¿Te has dado cuenta?. ¿ Y si le prestas atención a esa sensación?. Tu emoción siempre comunica algo. La cuestión es ¿quieres arriesgarte a vivir en ese “punto muerto” que no te ayuda vivir una vida plena?. O por el  contrario. ¿Quieres experimentar que otra vida es posible?

  2. No aprenderás nuevas competencias o recursos personales. El mundo va a seguir cambiando contigo o sin ti. Que tú decidas no aliarte con los cambios no impedirá que los demás cambien. ¿Quieres perderte de verdad nuevos conocimientos, nuevos valores, nuevas habilidades, nuevas emociones?. Algunas personas parece que ya llegaron a la cima de su potencial. Consideran que ya no tienen nada que aprender. O incluso, que es más cómodo actuar como lo llevan haciendo durante muchos años. Desde luego cómodo puede ser, pero poco satisfactorio también. La baja tolerancia a la inquietud emocional que producen las situaciones de aprendizaje, te impedirá aprender nuevas competencias. Te impedirá ser mejor profesional. Te impedirá incluso, ser mejor persona y disfrutarte más. ¿ Y si invirtieras en disfrutar de esa inquietud?

  3. Tu vida seguramente no será mejor. Si no aceptas el cambio, tu vida no mejorará. En la vida de todos hay temas, situaciones y emociones por resolver. Todo está esperando que tú hagas algo diferente. Pensar que al menos, “no estaremos peor” no sirve a largo plazo. Sí estaremos peor, porque tu agotamiento emocional con las situaciones que no resuelves aumentará. Con lo que tu satisfacción personal se reducirá. Tu vida no será mejor. ¿ Qué te hace asumir este gran riesgo?. Seas quien seas te mereces que tu vida sea mejor. Eso sí, requiere de tu voluntad. Se necesita de tu responsabilidad para gestionar emociones en este proceso. Y necesitas ser paciente ya que no será un camino ascendente, sin obstáculos, y rápido.

Sin retos. Te superan. Te cuesta mucho cambiar.

  1. No crearás oportunidades de reto o superación. Un aspecto común en todas las personas que se resisten al cambio es la pérdida de oportunidades vitales que les permitan superarse. Han entrado en un “círculo vicioso” que les mantiene en una vida sin oportunidades para reír y disfrutar. Cuando no aceptas el cambio, alimentas una espiral que te impide protagonizar la creación de nuevas fuentes de autoestima. Elegir el cambio como hábito en tu vida, te permite estar en constante posibilidad de retarte. Aumenta las posibilidades de sentirte mejor contigo mismo. Cuando eliges el cambio y el aprendizaje en tu vida tienes más posibilidades de éxito. También de fracaso, pero es que esto también es un aprendizaje que te llevará a otros éxitos. Lo que necesitas tener claro es que quedarte como estás no te ayudará a sentir que evolucionas.

  2. Otras personas te superaránNo es que tengas que compararte con los demás. Ahora bien, en cualquier relación sea familiar, personal, social o laboral, te encontrarás con personas que aceptan el cambio. Ellos crecerán. Tendrán nuevas ilusiones, retos, valores y prioridades. Tus relaciones ya no serán las mismas si tú no cambias y aprendes. Ellos van a disfrutar ¿por qué tú no?. ¿Esperas que las personas sean como las conociste un día?. ¿Esperas que las relaciones sean siempre igual? Esto no funciona mucho, de verdad. Tanto las relaciones personales como las profesionales, necesitan avanzar, tener nuevos retos y capacidad para disfrutar de forma diferente. Este hábito enriquece las relaciones, garantiza que se mantengan en el tiempo y las enriquece. Se crean nuevos descubrimientos, sorpresas e ilusiones. ¿Tú que quieres?

  3. Cuanto más tardes en elegir el cambio más difícil será. Nuestro cerebro funciona perfectamente. Cuando le hemos enseñado un hábito y lo utilizamos, lo mantiene y lo perfecciona. Ahora bien, ¿todos tus hábitos te están proporcionando el resultado que quieres?. Analiza cuáles se están quedando caducos. Ya que cuanto más tiempo pases anclado en un hábito más difícil te será cambiarlo. Si piensas a menudo, “ya cambiaré cuando….”, nunca encontrarás el momento adecuado. Ya que los aprendizajes antiguos se resistirán al cambio, sobre todo porque los sigues utilizando. Pasará el tiempo y te costará más aprender. Lo que sea, aprendizajes técnicos o personales. Te costará más. No será imposible, pero ¿qué necesidad tienes de que te cueste más? 

Y ahora dime ¿Quieres seguir asumiendo estos riesgos? 

Recuerda
  •   El cambio requiere de intención, de gestión emocional y de aceptar que habrá altibajos en el proceso.
  • No te mereces quedarte estancado. Todo el mundo por muy difícil que sea su situación, tiene margen para las posibilidades.
  • Incorpora en tu vida la inquietud emocional que provocan los aprendizajes. Pueden ser un impulso para ti.
  • Tu vida será mejor en tanto en cuando decidas que así quieres que sea.
  • Crea nuevas “espirales positivas” que te aseguren un camino de descubrimientos y éxitos.
  • A las personas que te rodean les gustarás más si creces. Tu marca personal, tu liderazgo, tu persona atraerá mucho más si evolucionas.
  • Entrena a tu cerebro a un aprendizaje constante, ya que este hábito multiplicará los siguientes aprendizajes.

 Si te puedo ayudar, estoy a tu disposición. Disfruta de tus cambios. 🙂

Profesor ¿puedo aprender y emocionarme con tus conversaciones?

Dos habilidades clave están ocupando, últimamente, mi foco de trabajo cuando formo a formadores. ¡Es tan importante darse cuenta del impacto que tenemos cuando formamos a otras personas!. Merece el esfuerzo. Un formador puede hacer que los alumnos crean en su potencial o que lo abandonen.

Podemos ser capaces, como formadores, de crear entornos inspiradores o de bloqueo. Tendremos posibilidad, si invertimos en ello, de crear conversaciones que potencien la confianza y el aprendizaje. Ya que sin confianza el aprendizaje se deteriora. O por el contrario, crearemos una distancia con el alumno, que genere desconexión.

Un buen formador seguirá invirtiendo en sus habilidades y en cuestionarse los hábitos tradicionales que ya tiene dominados. ¿Por qué no?.

Si nos gusta formar, es más, si nos emociona provocar que las personas aprendan, aprendamos nosotros. Seas formador de niños, adolescentes o adultos. Seas formador de instituto o de universidad, o bien un formador de empresa (interno o externo). Estoy segura que te gustaría contar con buenas metodologías. Metodologías, que te aseguraran lo máximo posible, que vas a provocar buenas conversaciones de aprendizaje. Habilidades que te permitan facilitar la mejor emoción según el tipo de actividad de aprendizaje que vas a desarrollar.

Profesor ¿puedo aprender y emocionarme con tus conversaciones?

¿Cómo puedes conseguir este objetivo que están deseando los alumnos? Te propongo aprender sobre 2 habilidades clave:

  • La inteligencia Conversacional: Habilidad que nos permite convertir conversaciones centradas en el “yo”, en conversaciones centradas en el “nosotros”. Permite la conexión, la confianza y la colaboración.

  •  La Inteligencia Emocional: Habilidad que nos permite ayudar a gestionar nuestras emociones y las de nuestros alumnos. Además nos dota de técnicas que ayudan a crear conversaciones que generen inspiración y resonancia. Entendemos por “Resonancia”, la energía positiva que se contagia entre las personas impulsando la creatividad, la colaboración y la productividad.

 Un mensaje clave que es prioritario para mi en la formación de formadores es: prepárate. Prepárate no sólo los contenidos teóricos y prácticos que te corresponda enseñar. Organiza previamente cómo vas a favorecer el aprendizaje. Invierte un tiempo en pensar cómo vas a interactúar con tus alumnos, de forma que tus conversaciones sean fuente de aprendizaje. Gestiona qué emoción vas a tratar cada parte de la clase. Y diseña cómo vas a provocar la mejor emoción del alumno según el tipo de actividad que vayan a realizar.

Emociones y neuroquímica de conversaciones

Tus palabras, tus interacciones y tu lenguaje no verbal puede activar las conexiones cerebrales de los alumnos que consigan que se distancien o se acerquen a ti

 Es importante aprender que con tus conversaciones e interacciones puedes:

  •  Activar el Cerebro Reptiliano haciendo que el alumno te considere o no una amenaza.
  • Provocar que el Cerebro Límbico de tus alumnos te etiquete como “amigo o enemigo”.
  • Potenciar o no el Neocortex, de forma que promuevas o no la comprensión y el entendimiento por parte de tus alumnos.
  • Despertar en un sentido o en otro el Cerebro Emocional de tus alumnos para facilitar o dificultar la interpretación de sus emociones
  • Facilitar o dificultar que el Cerebro Ejecutivo realice buenos juicios y predicciones constructivas

 Es muy común que las interacciones profesor-alumno se desarrollen en un plano “yo  (profesor) vs yo (alumno). En su lugar, con estas habilidades estaríamos buscando activar adecuadamente las conexiones neuronales desde un enfoque del “nosotros”. De esta manera los 5 cerebros se activarían de una forma positiva permitiendo la confianza y el aprendizaje.

Instintos vitales

¿Sabes que tus alumnos no lo dirán, pero interiormente se plantean una serie de cuestiones que ponen en juego tu relación? A los alumnos les preocupa si:

  •  Esta relación va a ser justa: si existe un “yo vs tú” o un “nosotros”.
  • Existen unas reglas de compromiso: ¿se han verbalizado las reglas de colaboración?.
  • Va a existir reciprocidad: ¿nos vamos a cuidar mutuamente?.
  • Va a haber colaboración: ¿nuestra relación es “yo aprendo de ti” o ” aprendo contigo”?.
  • Tendremos espacios para expresarnos: ¿hay  tiempo sólo para escucharte o para intercambiar reflexiones?.
  • Se fomentará el respeto: ¿podremos sentirnos ambos orgullosos de quién somos?

Niveles de conversación

Parece obvio pero no lo es. Cuando analizas los estilos de comunicación de algunos docentes te encuentras que realmente podrían mejorar en su impacto. En el nivel mínimo, encontramos estilos docentes que más que conversar y provocar aprendizaje, informan. Esperando así que su conocimiento se transfiera por arte de magia a sus alumnos.

Tengamos en cuenta que aprender significa que el alumno sea capaz de reproducir lo que tú dominas. Incluso mejorarlo. Con lo que, tu comunicación como docente puede no provocar que el alumno:

  • Razone por sí mismo.

  • Cuestione lo que está aprendiendo.

  • Busque soluciones a sus propias objeciones.

  • Comparta con otros sus reflexiones.

  • Descubra su aplicación

 Sin estos objetivos, el alumno no aprenderá. Sólo habrá escuchado a alguien que puede que sepa mucho. Pero no será capaz de reproducir la competencia correspondiente en su ámbito profesional o personal.

 Para ello necesitamos que el profesor use menos los hábitos más comunes. Por ejemplo, hablar y hacer preguntas retóricas, o hablar y preguntar para aceptar o rechazar lo que el alumno propone.

En su lugar, el formador puede aprovecharse de crear otro tipo de conversaciones. Conversaciones en las que el “compartir” y descubrir” sean los pilares clave en los que se apoyen sus interacciones.

Conversaciones para redirigir emociones

¿Y qué ocurre cuando detectas que la emoción de tu grupo de alumnos no es la adecuada? ¿Sigues dando clase poniendo más énfasis en pruebas, ejercicios, y exigencias?  ¿Les recriminas su falta de actitud? Pues en ese caso activarás todas las conexiones cerebrales que provoquen más emociones negativas por parte de tus alumnos. Con lo que en primer lugar saldrás perdiendo tú, porque tu impacto didáctico se reducirá aún más. Y en segundo lugar, será difícil que tus alumnos redirijan espontáneamente sus emociones.

 Es vuestra clase, vuestro entorno de aprendizaje y es tu responsabilidad crear el entorno adecuado. Para eso eres el docente.

Sin la emoción adecuada nada se aprende. Y el grupo por sí mismo, es muy fácil que alimente posibles emociones como apatía, desilusión, tristeza, ansiedad, etc. Tú tienes la responsabilidad y la posibilidad.

 Antes de seguir con la clase, vale la pena hacer un “stop” y reorientar las emociones. Prepáratelo, desarrolla tu inteligencia emocional y conversacional para provocar una conversación en grupo que les despierte una mejor emoción.

Estilos de comunicación

¿Sabes adaptar tu estilo de comunicación al del alumno? Nuestros estilos de comunicación tienen en su base ciertas estructuras mentales mediante las cuales, escuchamos y aprendemos. Nos corresponde como formadores identificar el estilo de comunicación de cada alumno y adaptarnos en la medida de lo posible.

Así puede que te encuentres alumnos con un estilo de comunicación:

  •  Dominante: Prefiere la evaluación por resultados no por procesos. Detesta el trabajo rutinario. Es muy activo y dinámico. Necesita ser protagonista en todo momento, controlando resultados.
  • Influyente: Necesita que la comunicación positiva sea la protagonista. Le gusta el reconocimiento social y conectar con las personas. Prioriza el trabajo en equipo y la diversidad.

  • Estable: Necesita del largo plazo en su aprendizaje y de la estabilidad en procedimientos y en compañeros. Necesita tomarse su tiempo para cambiar o tomar decisiones. Prioriza el trabajo bien hecho.

  • Orientado a las normas: Prioriza las tareas concretas, los estándares y los controles de calidad. Necesita pruebas y evidencias. Prefiere los entornos seguros y sin conflictos

 ¿Identificas a tus alumnos con alguno de estos estilos de comunicación? ¿Qué estás haciendo para cubrir sus necesidades en tus conversaciones? ¿Y si necesitaras reorientar el cambio de estilos para favorecer un aprendizaje más completo?

 Analiza a tus alumnos. Es más, analiza cuál es tu estilo de comunicación más habitual. Piensa qué cambios puedes hacer en tus conversaciones para llegar mejor a todo el grupo. 

Conclusión

Destacamos 2 habilidades en las que invertir si eres profesor: la inteligencia conversacional y la inteligencia emocional

 Estas habilidades te ayudarán a:

  •  Crear las emociones positivas adecuadas para que se produzca la confianza y el aprendizaje.
  • Dar respuesta a los instintos vitales que el alumno siente pero no verbaliza.
  • Mejorar el impacto de tus conversaciones desde un enfoque de “compartir y descubrir”.
  • Redirigir emociones de desilusión, tristeza o ansiedad a emociones más adecuadas para el aprendizaje.
  • Adaptarte y ser flexible con los estilos de comunicación
¿Por dónde necesitas empezar a invertir para conversar y emocionar?

Cómo organizar mejor tu trabajo

Cómo organizar mejor tu trabajo. ¿Serías más feliz si disfrutaras más y te centraras en lo importante? Para mí, es fundamental una buena organización y gestión de tareas. Con buenos hábitos para organizar mejor el trabajo, uno como que respira mejor. Uno de los sentimientos que más genera la falta de organización es la ansiedad. Y si encima, de todo el trabajo que tienes, le aumentas la ansiedad por no saber por dónde empezar o por dónde seguir, pues no tiene sentido ¿no te parece?

La verdad, es que en organización de tiempo y de trabajo se ha escrito mucho. A mi me gusta, cuando trabajo estos temas en formación, analizar bastante cuál es el tipo de trabajo y cuál sería la mejor manera. No todas las técnicas le sirven a todo el mundo.

Ahora bien, analizando y teniendo una visión general del asunto, creo que hay ciertos hábitos que nos pueden venir bien a todos. No pretendo hacer un programa completo de cómo organizarse mejor, porque como decía, necesitaría conocer tu trabajo. No obstante veamos algunas ideas que pueden ser comunes a todos ¿vale?

Serán ideas sencillas las que verás aquí. Aún así me merece la pena resaltarlas hoy porque veo a diario personas que no lo ponen en práctica y aumentan la pérdida de tiempo propia y de los demás.

 Identifica las que posiblemente no estás haciendo y te podrían ayudar a organizarte mejor tu trabajo.

Cómo organizar mejor tu trabajo

Objetivos
  • Escribe los objetivos de:
    • Tu próximo año
    • Tus próximos 6 meses
    • Tus próximos tres meses
    • Tu próximo mes
  • Clasifica cada objetivo con el nivel de satisfacción / felicidad que te va a proporcionar si lo consigues
  • Marca cada objetivo con el grado de importancia que tienen para ti (alta, media, baja)
  • Modifica los objetivos si alguno no tiene una importancia o satisfacción alta o media

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Planificación Proyectos / Temas de trabajo
  • De verdad deja las agendas dónde apuntas las cosas para el día o los próximos días. Al final se convierten en un libro lleno de tachones en los que vamos reescribiendo una y otra vez las tareas no realizadas.
  • Si quieres marcar eventos o reuniones, utiliza un calendario on line, te permitirá reorganizar fácilmente el evento sin tachones visuales y te dará una perspectiva de tu tiempo ocupado y libre para otras tareas.
  • Comparte los calendarios si te puede ser útil o envía una cita al calendario de otra persona, para asegurarnos confirmación.
  • Abre una cuenta en un gestor de proyectos/tareas como WRIKE, WUNDERLIST, TRELLO, TODOIST o EVERNOTE
  • Organiza tu trabajo por temas o proyectos
  • Escribe las tareas que se necesitan para cada tema o proyectos
  • Crea procesos que puedas reutilizar si hay tareas o fases que se repitan en varios procesos. Simplemente los copiarás cada vez en el proyecto o tema que corresponda, ahorrándote tiempo. De esta forma sabrás en cada momento en qué punto te has quedado del proceso.
  • Incluye en el proceso las tareas como en “espera de confirmación”, “recibir respuesta”, “realizar consulta”, “llamar para…”
  • Marca una fecha límite
  • Marca además (muy importante) un recordatorio para el día y hora que prevés que puedes abordar ese tema. Así aumentarás tu tranquilidad de qué tienes un espacio de tiempo para realizar la tarea.
  • Ve marcando las tareas realizadas
  • Comparte los proyectos o temas de trabajo que incluyan a varias personas, así los implicados saben en todo momento por dónde vamos
  • Asigna tareas a las personas que corresponda con fecha de vencimiento
  • Usa los chats internos de los gestores de tareas para consultas, peticiones, o comentarios rápidos. Así evitarás que tengas exceso de correos electrónicos que sólo llevan información cómo “¿está terminado?”, “envíame el informe de…”, “te adjunto información”, “revisa esto”…

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Concentración y Ansiedad
  • Utiliza la Técnica del Pomodoro (revisa la técnica aquí)
  • Practica la “concentración única” durante el día: céntrate en una sola cosa cada vez
  • Empieza el día concentrándote en cada acción que vas haciendo no en las horas siguientes: desayuno, paseo o conducción al trabajo…
  • Practica la respiración profunda varias veces al día
  • Utiliza juegos de vez en cuando para acostumbrar al cerebro a realizar una actividad con alta concentración como por ejemplo: eye test game
  • Agrupa tus llamadas
  • Agrupa la respuesta a los posibles correos todo en una vez y en varios momentos al día. No hace falta en un 90% que contestes enseguida a los correos. Si es algo urgente las personas solemos llamar.
  • Ansiedad en el trabajo = falta de control. Vuelve al punto anterior y organiza todo lo que tienes pendiente sin dejarte nada por apuntar. Aumentará tu tranquilidad si sabes que no se te olvidará y cuándo vas a hacerlo.
Ejecución
  • Empieza por las tareas más difíciles o que requieran más esfuerzo de concentración o elaboración
  • Cierra las notificaciones durante periodos de 1 hora, consúltalas después de ese tiempo
  • Si recibes una llamada y no tienes más remedio que atenderla en ese momento, o alguien te interrumpe en tu mesa de trabajo, registra la petición de tu interlocutor o la acción correspondiente en tu gestor de tareas, ponle una fecha de vencimiento y fecha de realización. Después sigue trabajando.
  • Crea formatos de trabajo que reutilices. informes, propuestas, preparación de una reunión, presentaciones…
  • Antes de hacer la tarea visualiza y define criterios que te permitan comprobar cuando acabes el trabajo que está realizado como querías
  • Si tienes que estudiarte algo, “vuelve al cole”, porfa, y sigue los pasos: lectura rápida + lectura comprensiva + subrayado + esquema + fichas de conceptos importantes + ficha de dudas
  • Ten una libreta siempre cerca o un gestor de notas on line al que puedas acceder en cualquier momento y lugar, ya que es posible que en los momentos más inesperados te surja una idea sobre lo que estás trabajando estos días. Esas ideas que te vienen a la mente de camino al trabajo o antes de dormir, apúntalas y sigue disfrutando del momento. Aunque sea dormir 🙂
  • Lee, clasifica y guarda información que retomes más tarde.
  • Sé que siempre habrá imprevistos e interrupciones pero el objetivo no es eliminarlos, es reducirlos y aumentar la concentración.
  • Cuando trabajes, trabaja. cuando descanses, descansa.
Reuniones:
  • Elige bien el tema y tiempo de la reunión ¿Tienes una finalidad clara que no se puede solventar mediante el gestor de proyectos / tareas? Sí la respuesta es sí, entonces convócala. Sino evita la reunión.
  • Prepara el contenido y orden de la reunión, marca qué necesita traer cada uno a la reunión, cuál va a ser tu intervención (y si ésta requiere una asistencia parcial o completa a la reunión), y envíalo con antelación a los asistentes.
  • Se respetuoso con horas de inicio y de finalización, lo sabes, pero posiblemente no lo practiques. Aprende o aprende. Una mala reunión desmotiva.
  • Registra respuestas, ideas, acciones o soluciones habladas en la reunión
  • Envía esta información a los asistentes o mejor aún, conviértelo en tareas en el gestor de proyectos / tareas.

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Correo electrónico
  • Evita enviar un mail y a continuación un whasapp y luego una llamada telefónica. Los demás también merecen gestionar su tiempo
  • Si utilizas los gestores de proyectos tareas, realmente verás reducida tu bandeja de entrada en un 80-90%
  • Prepara plantillas de correo que puedas reutilizar en distintas situaciones
  • Identifica claramente el asunto del correo, por favor, permite clasificar y anticipar el motivo y acción de los correos cuando los recibes.
  • Explica en el texto del correo que quieres de tu receptor. Evita enviar un archivo que la otra persona no sabe de qué es o para qué es, esperando que te llame cuando lo reciba.
  • Si estás pidiendo algo, indica fecha en la que lo necesitarás. Ayuda a gestionar el tiempo de tu receptor
¿Qué dificultades tienes tú a la hora de organizar tu trabajo?
¿Quieres compartirlo?
Escribe en los comentarios tu duda. La comentamos y seguro que puede interesar a más personas.

Si tienes cualquier duda, conversamos  y te ayudo en lo que consideres.

Cita previa

Cómo organizar tu mente y sentirte mejor

Cómo organizar tu mente y sentirte mejor ¿te lo has planteado en alguna ocasión?. Es muy probable que al volver después de vacaciones o ya cuando llevas un tiempo reincorporado a tus quehaceres diarios, vuelvan a surgir un montón de pensamientos como por ejemplo:

  • preocupaciones recurrentes
  • situaciones difíciles que resolver
  • cambios que afrontar
  • emociones que estás evitando
  • retos que estaría bien conseguir pero que no te acabas de animar y poner en marcha
  • decisiones pendientes que pospones una y otra vez

¿Te suena alguno de estos pensamientos? ¿Tu mente se está volviendo hiperactiva?

Seguramente entonces tengas también alguno de estos síntomas:

  •  Tu mente está siempre activa pensado
  • A veces, te cansas de tanto pensar
  • Tienes la sensación de que si dejas de pensar en ello, es que no estás siendo responsable
  • compartes tus pensamientos con otras personas para seguir con el flujo de razonamiento y sigues sin salir de ese punto
  • cada vez que piensas en ello te sientes mal, con lo que aumentan las preocupaciones y aumenta tu malestar
  • te sientes bloqueado y estresado
  • vives el día a día a medias, porque sigues pensando mientras trabajas, hablas con alguien, haces la compra…

Bien, nuevamente tu mente y tus emociones funcionan muy bien, como hemos dicho en otras ocasiones. Tus emociones te están avisando de que las estrategias que estás poniendo en marcha no te están sirviendo. Necesitas enfocarlo de manera diferente, tomarte las cosas de otra forma o aprender nuevas formas de lidiar con tu mente hiperactiva pero poco productiva y tranquilizadora.

La pregunta es ¿estás preparado y dispuesto ya a hacer algo diferente o al menos a organizar tu mente un poco?

Lectura recomendada: 7 estrategias que utilizas para no sentirte bien

Cómo organizar tu mente y sentirte mejor

Vamos a ver algunas ideas que te pueden servir. Ya sabes que de ti depende. Puedes leerlas sólo o empezar a practicar alguna 😉

Aumenta tu consciencia en el momento presente

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Haz un trato contigo mismo, accede a darte permiso (si no es muy urgente tu decisión) para poner tu mente en orden en un proceso de varios días. Organizar tu mente y sentirte mejor, saliendo de la hiperactividad emocional y mental en la que te has sumergido, requiere de un poco de paciencia y procedimiento.

Dedícate al menos un día (si puedes una semana sería genial) a practicar lo que conocemos como mindfulness, y sobre lo que seguro que has leído algo. Ninguna buena solución ni aprendizaje se da bajo agotamiento mental y estrés. Así que primero vamos a redirigir tu capacidad de prestar atención a las cosas. No te preocupes, que dejar de pensar, por un día o varios, ese tema que te preocupa, no te va a hacer menos responsable (normalmente hay pocas cosas urgentes, además llevas ya mucho tiempo invertido pensando).

Estar de cuerpo y mente presente en el día a día, regula tu estado emocional, por ello antes de abordar los temas pendientes, nos centraremos en tu nivel emocional y bienestar.

Revisa este pequeño plan de activación de consciencia:
  • Disfruta de las comidas del día. Cuando desayunes, desayuna. Cuando comas o cenes, haz lo propio. Saborea los alimentos o disfruta de una conversación compartida y tranquila. Evita distracciones como el móvil, la TV, etc…
  • Disfruta de tus pequeños momentos del día, la ducha, el paseo en coche o andando a la oficina…No son tiempos muertos que hay que pasar para llegar al punto siguiente, son tus momentos, concéntrate solo en lo que haces en ese momento. A veces vivimos en el momento siguiente de forma continua, perdiéndonos el momento presente y el siguiente, porque en el siguiente, estaremos pensando en el que viene luego. Esto no es bueno.
  • Evitar asumir la multitarea sea en casa o en el trabajo. Hay tiempo para todo. Y el tiempo será de mayor calidad y emoción si te centras en el momento presente. Lo que te hará sentirte mejor.
  • Presta atención durante el día a tu respiración. Si  no es de tu agrado, para unos segundos, regúlala y sigue de nuevo desde ese punto. Si vuelves a descubrir que te aceleras, repite el proceso.
  • Disfruta de todos los sentidos: vista, oído, gusto, olfato y tacto. Son vías de comunicación y de bienestar.
  • Si tu mente se distrae y se vuelve hiperactiva de nuevo, apunta en un papel en dos minutos lo que tienes pendiente, déjalo para retomarlo más tarde, vuelve a respirar y concéntrate de nuevo.
Tus valores y prioridades son tus criterios de decisión

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Desde la tranquilidad y la consciencia que hayas podido reactivar con el paso anterior, tómate unos minutos para reflexionar por escrito sobre tus valores y prioridades en la vida. Los valores son las guías de lo que más nos importa en la vida. Tenlos presente y apúntalos. Escribe:

  • cuáles son tus valores personales
  • qué valores tienes a nivel profesional
  • qué valores normalmente guían tus relaciones sociales
  • qué valores personales están presentes a nivel familiar

Recuerda para hacer este ejercicio, que son los valores que actualmente tienes, no los que te gustaría tener, o los que “deberías tener”.

Lectura recomendada: ¿Dónde vas sin unos valores claros?

Clasifica tus problemas / retos

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Una vez realizados los dos pasos anteriores, vamos desde la tranquilidad y la consciencia una vez más a reorganizar lo que te preocupa. Comprométete a clasificar tus problemas / retos.

Algo prioritario en esta técnica, es empezar a quitar el concepto de problema y cambiarlo por el de reto. De esta forma es más fácil asumir la responsabilidad y la solución de aquello que queremos superar y nos va a suponer satisfacción personal.

Tendemos a ver como problema (es más difícil y menos susceptible de ser abordado): “esta persona es insoportable”, “no puedo llegar al plazo que me han marcado”, “mi equipo no consigue resultados”, etc.

Consideraremos mejor como reto (es más asumible y puedo actuar sobre ello): “necesitaría saber responder a esta persona”, “quiero organizarme y priorizar”, “cómo puedo ayudar para que mi equipo tenga éxito en las conversaciones de venta”

La técnica que convendría utilizar en este punto es la “técnica de los cubos” (Kris V Plachy). Esta técnica nos ayuda a clasificar y agrupar los retos pendientes o preocupantes según el criterio que elijamos.

  • Dibuja o incluso hazte con unos cubos (de colores si es posible)
  • Escribe, cada uno de los retos que quieres abordar en un post´it
  • Teniendo en cuenta los retos que has escrito, ponle un nombre a cada cubo de manera que refleje el criterio que consideres más adecuado
  • Clasifica cada reto en un cubo distinto
  • Ahora ordena los cubos por prioridad de acción

Te añado algunas reflexiones, una vez los hayas clasificado:

  • Revisa nuevamente los retos de cada cubo y comprueba en qué medida son coherentes con los valores y prioridades vitales
  • Si responden los retos a tus valores, perfecto, adelante
  • Si crees que no tienen mucho sentido, valora si es un reto que quieres mantener y analiza por qué te preocupaba…
Plan de Acción

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¡Ahora sí! manos a la obra. Felicítate por el trabajo que has hecho hasta ahora y haz tu plan de acción.

Organiza tu plan:

  • Fases
  • Acciones
  • Fortalezas tuyas que puedes aprovechar
  • Aprendizajes necesarios
  • Apoyos con los que puedes contar
  • Ayuda que puedes solicitar
  • Plazo final
  • Plazos de seguimiento

¡Y disfruta!

Espero que este pequeño proceso para organizar tu mente y sentirte mejor, cumpla su propósito.

¿Qué has aprendido en el proceso?

¿De qué te has dado cuenta haciendo los ejercicios?

¿En qué necesitas seguir invirtiendo para sentirte mejor?

Si valoras que te puede venir bien una conversación que pueda ayudarte, ¡estoy a tu disposición!

Gracias por tu implicación 🙂

Cita previa

Qué encontrarás en las sesiones de coaching

Qué esperar de las sesiones de coaching, es una duda importante que se suele tener a la hora de decidir si participar en este tipo de procesos. Cómo vamos a trabajar, cuál es la metodología, qué ocurre entre sesiones, cuál es el papel del coach, son preguntas habituales que trataré de responder. Empecemos, si quieres, revisando el concepto básico de lo que necesitamos entender sobre un proceso de coaching con esta definición que particularmente me gusta:

 “El coaching, técnica científica que permite llevar a cabo un proceso de ayuda, ya sea de una sola persona, a un equipo de trabajo o una organización, para liberar su talento y potencial, maximizando la efectividad de sus actividades ejecutando el plan de acción acordado” (Fernando Bayón Mariné, Coaching hoy)

Qué encontrarás en las sesiones de coaching

Como en toda disciplina científica, encontraremos varios modelos que nos identifican las fases de un proceso de coaching y su metodología. Tenemos a nuestra disposición los modelos enfocados a las soluciones (metodo GROW), modelos centrados en las personas (coaching ontológico), modelos centrados en la conducta (PNL), y  modelos centrados en el momento presente (Gestalt). Cada uno aporta un enfoque distinto sobre el que el coach puede elegir trabajar, aunque personalmente creo que es importante poder desarrollar varios de manera que puedas adaptarte mejor a las necesidades de tu cliente.

Centrándonos en uno de los más representativos y que consiguió convertirse en el método base para estructurar una sesión de coaching, tenemos, el modelo GROW (Sir John Whitmore), que establece 4 pasos fundamentales a tener en cuenta en un proceso de coaching:

  • G (GOAL) OBJETIVO
    • ¿Qué quieres conseguir?
  • R (REALITY) REALIDAD
    • ¿Dónde estás ahora?
  • O (OPTIONS) ALTERNATIVAS
    • ¿Qué puedes hacer?
  • W (WILL) VOLUNTAD
    • ¿Qué vas a decidir hacer?

En cada una de las fases el coach te guía a través de diversas conversaciones en las que las preguntas, las cuestiones propuestas, te ayudarán a ser más consciente y responsable, y a que obtengas un sentido de propósito en tu labor hacia el objetivo que quieres conseguir.

Para provocar ese camino hacia el objetivo deseado, el coach debe proveerte de una serie de sesiones de trabajo en las que haya, según el modelo de J.C. Cubeiro:

sesiones de coaching

Objetivos en la sesión de coaching
  • Reflexión: a través de la escucha y conocimiento del participante, te guiará de manera constructiva a través de una serie de preguntas, para que realices un proceso introspección que te oriente tanto al proceso como al resultado que quieres conseguir
    • En esta fase serán importantes la trayectoria profesional/personal, el análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) su relación 360º (jefes, pares, colaboradores en el caso de coaching ejecutivo), y los intereses y preocupaciones del participante.
  • Descubrimiento: sólo se obtiene respuestas de aquello sobre lo que se pregunta. Con lo que en este paso el coach ayudará al participante a encontrar una serie de hallazgos personales e intransferibles que pueden provocarte, sorprenderte o “sacudirte”. En cualquiera de los casos produce un impulso para avanzar.
    • En esta fase es importante definir objetivos, retos, obstáculos, fuentes de ayuda, prioridades, oportunidades de mejora, etc.
  • Plan de Acción: Nuevamente en su conversación contigo, el coach provocará que establezcas qué posibles acciones quieres poner en marcha y qué necesitas mejorar para ponerlas en marcha
    • Hacer seguimiento conjunto de estas acciones progresivas hasta llegar al objetivo es fundamental para el apoyo y el éxito del participante en su proceso de coaching. Respetar que el cambio y aprendizaje nunca se da de golpe y de forma rápida, sino más bien de forma discontinua y creciente, ayudará a que la persona pueda identificar y resolver los obstáculos que pueda encontrarse en el camino.
  • Hábito: Elemento fundamental en un proceso de coaching que se precie. Generar nuevos hábitos en el participante para que pueda mantener el éxito de su objetivo es crucial. Como suelo decirle a mis clientes: “llegará un momento en que yo debo desaparecer de la ecuación para que tú seas autónomo en tu aprendizaje, y puedas extrapolar lo interiorizado y adquirido, incluso, para otros objetivos”.
    • Conforme avanza el proceso de coaching, las sesiones se distanciarán lo necesario para que el participante, empiece a “volar por sí mismo”, fortaleciendo la conversión de las nuevas acciones puestas en marcha, a nuevos hábitos, en los que el participante gane en autonomía.

Como vemos,  un proceso de coaching, se dirige a unos resultados concretos, a través del impulso y fortalecimiento de nuevos comportamientos y acciones con el objetivo de crear nuevos hábitos. El impulso se provoca fundamentalmente, mediante varias conversaciones constructivas y provocadoras, en las que el uso de preguntas y reflexiones profundas, orientan al crecimiento personal o profesional (según sean los objetivos).

sesiones de coaching

Sin preguntas profundas obtendremos:

  • Respuestas superficiales
  • Falta de confianza
  • Pobre toma de decisiones
  • Foco en lo que no es importante

Con preguntas profundas obtendremos:

  • Proceso maduro de crecimiento
  • Mayor satisfacción y seguridad en la toma de decisiones
  • Confianza en uno mismo
  • Foco en lo que realmente importa
  • Respuestas profundas

En cada una de las sesiones (desde la primera o segunda sesión) coach y participante acordarán una serie de tareas a poner en marcha para ir acercándonos progresivamente a los hitos marcados, de las que haremos seguimiento en la siguiente sesión.

Respetando este proceso y el compromiso por ambas partes, podrás obtener diversos resultados a lo largo de las sesiones de coaching:  
  • Desbloquearte y abrir nuevas posibilidades
  • Consciencia personal
  • Ser sincero contigo mismo
  • Diálogo interno más eficiente y constructivo
  • Aprendizaje sobre tu potencial
  • Comportamientos proactivos
  • Inversión de energía emocional, cognitiva y conductual en lo que de verdad importa
  • Un camino estructurado para llegar a tus objetivos
  • Mejor percepción externa sobre tu desempeño personal y profesional
  • Planificación guiada hacia la acción
  • Potenciar la habilidad para identificar nuevas soluciones a situaciones difíciles
  • Protagonismo y responsabilidad en tu vida personal y profesional
  • Alimentar la motivación propia
  • Creación de nuevos hábitos
  • Capacidad de afrontar cambios
  • Impulsar tu compromiso hacia lo que realmente te satisface
  • Ser coherente con tus valores
  • Optimizar al máximo tus fortalezas
  • Por supuesto, los resultados que tú te hayas planteado conseguir con tus objetivos
 Algunos resultados que no debes obtener en las sesiones de coaching:
  • Consejos sobre como solucionar las situaciones difíciles
  • Manual de cómo debes actuar en tus objetivos
  • Tareas impuestas por parte del coach
  • Interminables sesiones e un interminable periodo de tiempo
  • Tiempo reducido y estricto para trabajar las sesiones de coaching
  • Que el coach convierta las sesiones en terapia
  • Amistad del coach
  • Falta de confidencialidad
  • Críticas sin fundamento o agresivas
  • Falta de aceptación y creencia en tu persona y/o tu potencial
  • Falta de respeto

Conclusión. Para mi,

El coaching es una técnica/modelo que permite trabajar con personas en pro de sus habilidades y de su potencial, mediante la creación de una relación profesional de compromiso, enriquecedora y satisfactoria para ambas partes. En esta relación profesional se fomenta el protagonismo del participante, su consciencia, y su responsabilidad sobre sus objetivos. El coach necesita adaptarse en actitud, desempeño, y en técnicas, para  facilitar el trabajo a su cliente, y comprometerse con sus mejores actitudes de éxito para un proceso de coaching.

Puedes revisar si quieres, las actitudes de los participantes qué más favorecen los resultados en un proceso de coaching en este artículo: 35 actitudes de éxito en un proceso de coaching

¿Te has planteado qué encontrarás tú personalmente en las sesiones de coaching?

Te invito si lo consideras a:

Sesión gratuita

¿Qué le preguntarías a un psicólogo o a un coach?

No sólo las preguntas que hace un psicólogo o un coach tienen su poder, las tuyas tienen un valor enorme, porque son el comienzo de un nuevo aprendizaje y de tu crecimiento. Así lo he comprobado con algunos de los seguidores de esta web, que han tenido la curiosidad y la amabilidad, de lanzarme preguntas sobre las inquietudes que consultarían a un psicólogo y coach, como es mi caso.

Aprovecho para agradecerles su implicación y la gran curiosidad que han demostrado. Ya estoy preparando las próximas entradas con mi opinión y recomendación a las consultas que han realizado. Como me gustaría que te llegara esta oportunidad a ti también, si te apetece, puedes formular tu pregunta en el cuestionario que tienes a continuación.

Recuerda que las preguntas:

  • abren nuevas posibilidades
  • te permiten ver las cosas desde otro punto de vista
  • te ayudan a ordenar tus ideas
  • te hacen cuestionarte para crecer
  • te ayudan a encontrar nuevos caminos
  • pueden ser el comienzo de nuevos hábitos cognitivos, emocionales y conductuales
  • te ayudan a la reflexión previa al aprendizaje y al cambio
  • te permiten ser protagonista de tu aprendizaje
  • te sitúan en un contexto determinado
  • provocan nuevas ideas
  • te permiten buscar la aplicación de lo aprendido
  • ayudan a debatir
  • te provocan un análisis más profundo
  • te motivan e impulsan
  • despiertan la curiosidad
  • guían a la acción
  • te ayudan a resolver dudas
  • generan confianza
  • provocan colaboración
  • activan nuestro cerebro generando nuevas conexiones
  • favorecen la comunicación
  • pueden ser un buen punto de partida

¡Aprovecha y formula tu pregunta! En todo lo que te pueda ayudar desde la psicología y el coaching estaré encantada de preparar un contenido que te ayude.

¿Qué le preguntarías a un psicólogo o a un coach?

¡Muchas gracias por aportar tu valor!

Si prefieres hablar conmigo directamente porque tienes más preguntas te invito a:

Sesión gratuita

7 preguntas que te harán ser mejor

7 preguntas que te harán ser mejor. 7  preguntas a las que puede que no estemos acostumbrados a responder, o incluso, que estemos evitando encontrarnos con las respuestas. El hábito de tener un buen diálogo interno que nos impulse a ser mejor persona y/o mejor profesional, es clave hoy en día. Puedes conseguir, si afilas tu lápiz, y desarrollas este hábito para tomarte un tiempo periódicamente, diversos beneficios:

  • Cuidar tu equilibrio personal
  • Ser coherente con tus prioridades y valores
  • Sentirte mejor
  • Redirigir tu diálogo interno a lo que verdaderamente importa
  • Liderar mejor
  • Potenciar tu marca personal
  • Desarrollar mejores relaciones con tus clientes
  • Desarrollar tu mejor talento

Eso sí, necesitas, de verdad, tomarte en serio estas preguntas, invertir tiempo en ellas y sacarle todo el partido posible. Evita, como siempre digo, leer estas preguntas sin más, y decir, “sí es interesante, ya lo pensaré”. Si lo consideras de interés, y de verdad te importas, guárdate en favoritos este post y selecciona un día y hora en la que puedas prestarte toda tu atención.

Howard Garner, nos recuerda, “una mala persona no llega nunca a ser buen profesional”. No se trata tanto de plantearnos ahora que podemos ser malas personas. Lo cierto es que, al menos desde mi punto de vista, lo que importa es ¿qué estamos haciendo para ser mejores personas y profesionales?.

Y para crear acción y mejores hábitos, nada mejor que escojas tu camino, que seas el protagonista de tu vida, de tus elecciones y de quién quieres ser. Para ello, siempre antes es fundamental la reflexión, las buenas preguntas, las cuestiones que pueden remover nuestro interior. Convertir tu diálogo interno en el uso habitual de preguntas constructivas que te hagan crecer, te hará sentir y ser mejor persona, y mejor profesional.

Sustituye ese diálogo interno que a veces, se convierte en una espiral sin salida en una serie de preguntas a las que habitualmente volverás para no perder el norte, tu norte.

Prueba y recuerda, anotar tus respuestas en un momento y tranquilo que te dediques a ti mismo.

7 preguntas que te harán ser mejor

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¿Has anotado tus respuestas?

¿Qué preguntas te cuesta más responder?

¿Cuáles han sido tus conclusiones?

Si quieres una ayuda para invertir en ti para ser mejor persona o profesional, te invito:

Sesión gratuita

*Bibliografía: Great Leaders ask great Questions. John C. Maxwell

35 actitudes de éxito en un proceso de coaching

¿Actitudes de éxito en un proceso de coaching? ¿No depende todo del coach? Rotundamente no. Como en cualquier relación profesional ambas partes necesitan poner sobre la mesa una serie de compromisos y actitudes que harán que la relación en el proceso de coaching tenga éxito y cubra las expectativas de los implicados.

Hoy nos centraremos en las actitudes de los participantes. ¿Por qué? Porque en esta ocasión me gustaría aprovechar para agradecer a las muchas personas que confían en un buen proceso de coaching, y en especial, a los que han depositado su confianza en mis sesiones de coaching. Sirva pues este post, para resaltar las mejores actitudes que sobresalen en estas personas que invierten en un proceso de coaching, y también, para los que aún no se lo han planteado, por si les puede servir para clarificar qué necesitarían para que un proceso de coaching les pudiera servir.

 Todo coach, o por lo menos en mi caso, dedica algunos momentos en valorar, pensar, sentir y revisar cómo están actuando las personas que viven las sesiones de coaching. En estas reflexiones, te das cuenta, que son imprescindibles una serie de actitudes que facilitan, que ayudan, que son la palanca que hace que los participantes se aprovechen al máximo del proceso. Por supuesto, creo importante resaltar, que estas actitudes necesitan encontrar en el coach, el contexto y clima adecuado para que se muestren. El coach debe proveer de un espacio personal en el que la persona muestre lo mejor de sí misma.

Pero como decía, ¿qué actitudes son las qué necesitamos para exprimir al máximo los beneficios de un proceso de coaching?

coaching

Actitudes de éxito en un proceso de coaching

    1. Les preocupan cómo se sienten y toman decisiones al respecto
    2. Entienden que participar en un proceso de coaching no sifgnifica que no sean buenos, ni que sean menos que los demás. Todo lo contrario. Se necesita gran honestidad y coraje para pedir ayuda
    3. Son honestos con ellos mismos y con el coach
    4. Saben que para ser mejores profesionales, mejores padres, mejores amigos, mejores personas, necesitan primero estar bien ellos mismos
    5. Toman en algún momento la decisión de que así no pueden seguir
    6. Son humildes y valientes para reconocer que debe haber algo más que puedan aprender o hacer de forma diferente para conseguir resultados diferentes
    7. Están dispuestos a escuchar, pero sobre todo están dispuestos a escucharse a sí mismos de una manera guíada
    8. Están dispuestos a implicarse en retos cognitivos, emocionales y conductuales
    9. Se implican en las tareas y compromisos acordados después de cada sesión
    10. Son pacientes con su proceso de descubrimiento
    11. Saben que coaching es igual a creación de nuevos hábitos cognitivos, emocionales y conductuales
    12. Cuando algo no les encaja, preguntan
    13. Saben que las dudas sobre el proceso, sobre el coach o sobre ellos mismos, no son un problema, son un gran impulsor del crecimiento y de la confianza
    14. Asumen que han empezado un proceso de auto observación e introspección en el que puede que hagan descubrimientos que les sorprendan
    15. Aceptan que no hay una receta única y mágica
    16. Comprueban que cuanto más se implican más descubren, ganan y aprenden
    17. Tienen claro que un proceso de coaching no es para cambiar a la persona, siendo otra distinta, sino que es un proceso intensivo de crecimiento y aprendizaje
    18. Tienen claro que los protagonistas son ellos. Nadie puede reflexionar y sacar conclusiones por ellos
    19. Permiten el auto descubrimiento, aunque a veces no sea el esperado
    20. Están dispuestos a ser más conscientes de su vida
    21. Mantienen una comunicación fluída con el coach, no sólo en las sesiones, sino entre sesiones, lo que hace que acaben viviendo de una manera diferente y completa su proceso de auto descubrimiento
    22. Saben que si ellos no trabajan en los compromisos, el proceso no avanzará
    23. No tienen miedo a poner sus objeciones, reticencias y frenos encima de la mesa y hablar de ello con el coach
    24. Saben que el coach no es un profesor, no es un mentor, y que el coach procurará su autonomía personal y profesional
    25. Aceptan que, en ocasiones, para llegar al objetivo que se han marcado, primero necesitarán trabajar algunos pasos previos con los que a lo mejor, no habían contado
    26. Están dispuestos a que el coach, en ocasiones, se lo ponga difícil
    27. Aceptan feedback constructivo y toman la decisión de reflexionar sobre él
    28. Están dispuestos a abrir más su capacidad de ver, sentir y pensar
    29. Están dispuestos a valorar en sus vivencias interpretaciones distintas a las que son habituales en ellos
    30. Asumen trabajar de manera estructurada, metodológica y orientada al resultado
    31. Saben que los beneficios de un proceso de coaching no pasan por venir a las sesiones a descargar emocionalmente, sino a trabajar, decidir, aplicar, y poner en práctica
    32. Aprovechan cada vivencia para aplicar lo aprendido
    33. Deciden que las sesiones de coaching son su momento, de mirarse al espejo con cariño, respeto y confianza
    34. Se premian y reconocen los avances conseguidos
    35. Y por último, deciden que el aprendizaje no acaba en las sesiones de coching, ni siquiera cuando el proceso de coaching termina, porque han adquirido una visión y un aprendizaje que les marcará en sus futuras vivencias

En definitiva, os puedo decir que estas personas ¡son geniales! ya desde el momento que empiezan sus primeras sesiones, aún incluso sin haber llegado a desarrollar los objetivos por los cuales vienen a las sesiones de coaching. Con estas actitudes tienen grandes posibilidades de disfrutar del proceso de coaching y conseguir los objetivos que se han planteado. Tienen además, posibilidades de que terminen el proceso de coaching llevándose más de lo que se habían planteado en un primer momento.

Para mí, tienen todo mi respeto y admiración, y por supuesto, mi mas emocionado agradecimiento por la confianza que me muestran al compartir vivencias, pensamientos y emociones, que de otra manera, no habrían compartido con nadie. A veces, ni siquiera con ellos mismos.

Y estas son algunas de las conclusiones que extraigo al analizar qué están haciendo las personas que participan en un proceso de coaching. Son actitudes ganadoras, que tienen la semilla del éxito para el aprendizaje y la evolución personal.

Te recomiendo si te apetece revisar las 8 claves que encontrarás en un proceso de coaching

¿Y tú cuantas de estas actitudes estarías en disposición de poner en marcha si empezaras un proceso de coaching?

¿Qué dudas tendrías para empezar un proceso de coaching?

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