¿Eres fuente de tus propias emociones y resultados?

Me complace en esta ocasión proponeros una reflexión sobre la que estoy viendo resultados en los clientes con los que trabajo y gente que conozco en mi entorno profesional y personal.

Esta reflexión es la de si provocamos nuestras emociones y resultados, o actuamos como personajes pasivos esperando a que las cosas ocurran.

Tanto en procesos de coaching como en mis sesiones de formación, es importante trabajar en primer lugar sobre ese locus de control interno o externo sobre el que ya hablamos con anterioridad.

Una vez establecemos cuánto creemos en nosotros mismos, llega el momento, entre otros temas, de valorar la capacidad que tiene nuestra mente tanto para generar emociones y resultados positivos como negativos. De hecho enfoques como estos son muy importantes a la hora de desarrollar nuestras emociones y resultados:

– Ayudate y te ayudarán

– No hagas por los demás aquello que pueden hacer por sí mismos

– Lo que haces a los demás te lo haces a tí mismo

– Recuerda el efecto boomerang; movimiento genera movimiento y alegría genera alegría

De este modo, en estos últimos meses he tenido el honor de formar parte de procesos de mejora personal y profesional en el que los participantes han comprobado por sí mismos que cuando:

– te ves a tí mismo como alguien valioso, los demás empiezan a valorarte

– empiezas a realizar acciones que te lleven a tu meta, solo ese movimiento inicial ya te orienta a especificar mejor los siguientes pasos

– pides ayuda desde la sinceridad, los demás responden

– te implicas en tí mismo, mejoran tus emociones

–  consigues regular tus emociones, vibras, y generas vibración a tu alrededor que vuelve en forma de más emoción o resultados

– analizas donde estás y que quieres conseguir, los cambios son más fáciles; si además los compartes, casi se consiguen solos

–  trabajas sobre tus propias objeciones, se impulsa el hábito de la resiliencia y orientación al logro

– prestas atención a los pasos que das y los disfrutas, la meta está más cerca. En este momento generas mayores conexiones en tu cerebro y en tus emociones y esto redunda en tu creatividad y resolutividad

Resultados obtenidos:

– Como mínimo han salido de su rutina pasiva y se han embarcado en procesos de mejora y obtención de metas personales y profesionales, mejorando su estado de ánimo

– Han mejorado las relaciones profesionales y familiares

– Han encontrado trabajo o un proyecto en el que implicarse a corto/medio plazo

– Han desarrollado un hábito saludable de relación consigo mismo o con los demás

– Han mejorado las relaciones y los resultados obtenidos con sus equipos de trabajo

– Han descubierto una nueva versión potencial de sí mismos muy positiva que les impulsa en el día a día

¿y tú eres fuente de tus propias emociones y resultados o estás esperando a ver que ocurre?

Adelante, siempre adelante…

¡¡Bienvenidos de nuevo!! 🙂

El que más y el que menos está volviendo de sus vacaciones o ha vuelto ya…incluso algunos empiezan ahora.

Para los que empiezan ahora les deseo que tengan unos días muy felices y a los que ya volvemos…les deseo que vuelvan con la misma energía, alegría e ilusión con la que seguro han disfrutado estos días, para mantener este estado de bienestar. Adelante, tienes un camino a tu disposición para encontrar y provocar multitud de oportunidades.

Es momento de volver poco a poco pero sin pausa a las actividades profesionales y diarias que también nos proporcionan satisfacción y retos. Ahora bien, en caso de que nos esté costando, os recomiendo:

– si tu vuelta al trabajo requiere que cumplas unos horarios y fechas determinadas, procura unos días antes volver con tiempo a tu hogar e ir acostumbrando nuestra mente y corazón a visualizar con perspectiva positiva lo que en breves días vas a empezar

– Si es posible, empieza gradualmente a asumir tareas profesionales y demás responsabilidades poco a poco

– En cualquier caso, provoca, siempre, pero sobre todo al principio, mantener un espacio y tiempo en el que continúen esas actividades que has realizado en tus vacaciones: un tiempo para ti, para los amigos, para disfrutar…

– Si te llevaste la maleta de vacaciones con todo lo que vimos, es momento de repasar tus reflexiones e ideas y visualizar como te gustaría llevarlas a cabo y qué necesitas

– La vuelta de vacaciones puede provocar cambios en tu estado de ánimo y en las relaciones con los más cercanos; tenlo en cuenta y se comprensivo con todos y contigo mismo. Nuestro cerebro necesita adecuarse poco a poco a unos estímulos distintos

– ¿has tomado alguna decisión o ha habido un cambio este verano? prepárate, prepárate y canaliza las nuevas perspectivas positivas hacia el logro

– Recuerda que tu inteligencia emocional es muy importante para evitar nuevamente la indefensión aprendida que se puede generar por las dificultades de cada uno en su entorno laboral.

– No dudes en seguir compartiendo, solicitando ayuda y generar nuevos contactos profesionales y personales que te hagan crecer en todos los sentidos

– En cuanto estés preparado, ve poco a poco, reflexionando como quieres que sea este nuevo comienzo: qué quieres que ocurra y qué no quieres que ocurra y recuerda ¡ponte manos a la obra!

Evita el estrés organizando prioridades: empieza por lo que menos te cueste y te genere satisfacción, seguidamente organiza aquellas tareas o proyectos que requieren una mayor concentración o esfuerzo y termina con temas que requieran poca atención. (recuerda que nuestra curva de atención en un tiempo determinado empieza progresivamente en forma de U invertida, date tiempo y espacio)

– Es tiempo también de agradecer y reconocer cualquier aspecto positivo que te haya ocurrido o que echas de menos. En mi caso agradezco que por estas fechas, hace un año que comencé este blog, y me siento orgullosa de todas las visitas en interacciones que genera. Seguiré trabajando para que nuestras interacciones puedan ser provechosas

RECUERDA TU CAMINO SÓLO LO PUEDES REALIZAR TÚ

PUEDES PROVOCAR TODO AQUELLO QUE TE QUIERAS PLANTEARTE

RECUERDA TAMBIÉN QUE HABRÁ SORPRESAS, ESTATE PREPARADO

DE LAS SORPRESAS APRENDEMOS

¿ESTÁS DISPUESTO A SEGUIR CRECIENDO Y DISFRUTAR DE TU CAMINO CON LA MEJOR VERSIÓN DE TI MISMO?

La eterna promesa de la felicidad: «cuando…acabe, termine o pase esto o lo otro…»

Como sabéis, suelo reflexionar sobre las expresiones, experiencias y vivencias que en mi quehacer diario tanto a nivel personal como laboral, me voy encontrando. Hoy me llama particularmente la atención algo en lo que se cae habitualmente: «la eterna promesa de la felicidad» que viene expresada por comentarios y pensamientos de este tipo:

– cuando encuentre otro trabajo me relajaré…

– cuando solucione esta situación problemática seré feliz…

– cuando esta o aquella persona cambie, estaré bien y me podré dedicar a ser yo mismo/a

– cuando pase la crisis, me activaré…

– cuando ….
Agujeros negros y perspectivas de hombres grises como en «Momo», me recuerdan estos pensamientos.
Mientras tanto se nos pasan los días, las semanas y los meses (quizá los años) buscando un punto al que queremos llegar para ser felices. Un punto en el que en nuestra imaginación todo está arreglado, todo es correcto y todo se organiza como nosotros queremos, tanto personas como situaciones.

Perdonadme, pero esto es una falacia a la que nos agarramos tratando de valorar que nuestra felicidad y bienestar depende de condiciones y personas externas a nosotros, y que corresponde a un estado concreto.

Durante este proceso, cuanto más largo peor, nuestra mente y forma de afrontar dichas situaciones y personas complejas, ha generado una serie de consecuencias negativas al haber alterado nuestros niveles de:

– dopamina: movimiento y satisfacción

– Fenilalamina: aprendizaje y satisfacción

– Noradrenalina: equilibrio de las emociones

– Serotonina; ciclos del sueño

– Epinefrina: estimulación frente a objetivos

– Oxitocina: responsable del placer

La alteración de estas sustacias en nuestro cerebro nos crea estrés, sensación de desmotivación, y de que todo es difícil y complicado.

¿qué necesitamos hacer entonces?

Partir de la base de aprendizaje de que la felicidad no es una meta es una actitud y como tal se puede trabajar. Como en toda actitud y habilidad, necesitamos primero estar convencidos de que depende de nosotros. Nadie va a venir a ser felices por nosotros. Es muy importante recordar que:

– Da igual como nos vaya a nuestro alrededor, nuestra predisposición a realizar acciones de resolución, constructuvidad y positividad es lo que determinará cómo nos sentimos.

– Evita esperar a determinado momento para ser feliz, porque no lo serás nunca. Las personas realmente felices, no es que no tengan problemas o no les afecte las cosas, es que están satisfechas con lo que invierten de sí mismos en esa situación compleja y saben disfrutar de todo mientas tanto.

– Busca tu momento para ti y para los tuyos en los que «descanses emocionalmente» y te rías. No somos menos buenos ni menos profesionales, porque en situaciones difíciles nos permitamos reir.

Cultiva tu persona y tu actitud de forma que te satisfaga lo que eres, haces, piensas, sientes y dices en cualquier situación.

– Sólo puedes controlar (hacer algo) determinadas cosas ¿para que gastar energía mientras tanto esperando que pase la tormenta? ¿te has parado a disfrutar alguna vez de una buena tormenta? también tiene su parte positiva ¿sabes verla?

Vivir con pasión, alegría, paciencia, reflexión, ilusión y satisfacción es algo que puedes practicar cada minuto del día ¿para qué esperar más o desgastarnos con emociones negativas todo el tiempo quenos alejan de lo que queremos?

¿CUANTO MÁS VAS A TARDAR EN DECIDIR SER FELIZ?

¿QUÉ VAS A HACER PARA LOGRARLO?

¿QUÉ NECESITAS CAMBIAR?

¿QUÉ DEPENDE DE TI?

¡Yo quiero ser feliz ya!, a cada momento y tú?..

Thoreau dijo:

“Muchos hombres viven en una silenciosa desesperación”. No se resignen a eso. Escapen. No se limiten a saltar como conejos. Miren a su alrededor. Atrévanse a cambiar y buscar nuevos campos.

(también: Club de los poetas muertos)

Alta es la preocupación en estos tiempos sobre la combinación felicidad y trabajo. Incluso diría simplemente el concepto/sentimiento  de FELICIDAD.

Parece que haya mil razones para no ser felices, que no lo niego … pero creo que hay otras tantas para ser felices. Además considero que en muchas ocasiones lo consideramos como un tema de blanco o negro, o estoy siempre feliz o no lo estoy.

Pero fijaros, que tenemos una diferencia:  ¿ESTOY O SOY FELIZ?

Si nos planteamos como meta:

la felicidad de estado (quiero estar feliz) : estaremos constantemente evaluando cada situación, cada persona con la que nos encontramos, etc, como posibles merecedores del calificativo de feliz, y tamaño termómetro, nos lleva inconfundiblemente a realizar valoraciones negativas o neutras cuanto menos. En esta situación, encontraremos fácilmente elementos externos que «nos impiden» ser felices.

Por lo que además, tendemos a planificar que ya seré feliz, cuando llegue el fin de semana, el verano, …me jubile? (y el resto de tu vida ¿qué?)

Como ejemplo, señalaré una noticia que he recibido hoy de una persona conocida, que está sufriendo actualmente, pues un familiar está entrando en una etapa degenerativa del cerebro,  justo después de jubilarse. Lo primero que he pensado es… «espero que haya disfrutado mucho en su vida y acuérdate de no olvidar esto»

Quiero evitar cualquier tipo de alarma, pero a veces, mmm… nos cuesta reaccionar antes de verle las orejas al lobo!

Por otro lado, entonces, tenemos:

la felicidad como rasgo (quiero ser feliz): corresponde a una forma de ser, a unos valores, a unas creencias y actitudes, que guían nuestro comportamiento hacia una forma de vivir y actuar, que centra nuestra atención en la elección que tomamos a cada momento, en los pequeños detalles de los que sin duda sabemos disfrutar (cuando nos lo permitimos), y lo que hacemos con cada experiencia. Esta clase de felicidad es la que necesitamos desarrollar, buscar, practicar, trabajar, y a toda costa¡¡ sentir!!

En el ámbito laboral, me encuentro a menudo con casos cuyo eje central radica en desarrollar este SER en vez del ESTAR. Por ejemplo:


Os podéis imaginar el resto, el contexto de trabajo, lo que genera en los demás, lo que siente esta misma persona, etc…El día a día es un continuo estado de infelicidad que se convierte en un bucle del que es muy difícil salir.

Sin embargo, el mensaje clave que me gustaría marcar es:

– somos el resultado de nuestras experiencias

– las personas extraemos aprendizajes y conclusiones diferentes de las mismas experiencias, con lo que…posiblemente no tengamos la razón absoluta sobre lo que vemos …

– experiencia y aprendizaje van unidos como hemos comentado ya en otras ocasiones…

– ¿quieres aprender a reorientar tu experiencia y aprendizaje para SER FELIZ?

De hecho como ejemplo de CASO FELIZ, me dediqué en una ocasión a buscar perfiles a mi alrededor, de al parecer… «esta extraña raza de felices que somos algunos» 😉 y por supuesto me fue fácil. ¡¡Además es muy importante rodearse de personas felices!! y lo más curioso es que son como cualquiera de nosotros…

Así pues, os animo a que pidáis ayuda, feedback, reflexionéis, compartáis, pero sobre todos…luchéis por darle respuesta a estas cuestiones:

¿ESTÁS FELIZ?

¿ERES UNA PERSONA FELIZ ADEMÁS?

Si la respuesta a alguna de estas preguntas es NO:

¿QUIERES APRENDER A SER FELIZ?

No esperes a «tu propia crisis profesional o personal»

¿Para qué esperar a sentirte «fundido en negro»?

Si hay algo que caracteriza a algunos de los clientes que acuden a un proceso de coaching profesional o a un proceso de desarrollo personal, es que están en una situación de desesperación personal o profesional. Han aguantado mucho tiempo o muchas situaciones, o muchas interacciones negativas en su trayectoria vital y no pueden más.

Aún así, es un mérito digno de reconocimiento el pedir ayuda en ese momento, ya que aunque cueste un poco más la recuperación emocional, una vez decidido, la persona entra un «camino de baldosas amarillas» que le abre un mundo de posibilidades y de nuevas herramientas personales o profesionales, que le permiten vivir con mayor satisfacción y seguridad.

Ahora bien, no deja de preocuparme el estado emocional negativo en el que han entrado y que en la mayoría de los casos, ha superado sus recursos y energía personal.

Son indicadores muy claros, síntomas como:

– Dormir peor o menos.

– Sensación de cansancio continuado.

– Aumento de síntomas de ansiedad o cronicidad de los mismos, con lo que nos acostumbramos a vivir en un estado de «alteración continuada».

– Reacciones emocionales difícilmente controlables.

– Dudas sobre la propia valía.

– Dudas sobre pilares como la familia, entorno social o laboral.

– Pérdida de confianza en los demás.

– Desánimo o falta de ilusión.

– Sensación de «darse contra un muro» continuamente.

– Esquemas mentales aprendidos que no están obteniendo los resultados que anteriormente conseguían.

– Baja calidad o disfrute de cualquier tipo de relación.

– Incapacidad de valorar lo positivo de las personas o situaciones que se viven.

– Sensación de indefensión aprendida.

– Sensación de alerta continuada.

– Muestra de actitud defensiva continuada.

Y algunos síntomas más… que pueden estar presentes incluso durante años.

De esta manera, cuando varios de estos síntomas nos acompañan durante mucho tiempo, entramos en una espiral, que nos hace pensar, que bueno, ésta es una situación normal, cuando no lo es. Hemos entrado en nuestra «rutina de no talento personal». Esto afecta a nuestro rendimiento y satisfacción personal, con lo que es necesario, darse cuenta de que «algo no va bien».

Las personas necesitamos evolucionar paralelamente a las nuevas situaciones o interacciones que vamos viviendo. Es clave, pues, no esperar a que se produzcan verdaderas situaciones de crisis, ya que, sí, es cierto:

– “El exceso de compromisos es la ruina de las personas que tienen muchas opciones buenas”.

– “Nuestros compromisos más vinculantes son, por lo general, el resultado de las pequeñas decisiones que tomamos cada día, demasiado pequeñas para que nos fijemos en ellas”.

– “Las crisis suelen obligar a replantearse muchos aspectos vitales, porque obligan a elegir

Ahora bien, para mantener un «equilibrio personal» sano en nuestra trayectoria vital, sería fácil poner algunos remedios como:

Dedicarse habitualmente un tiempo y espacio para uno mismo, en el que «sentirse y pensarse».

Estar alerta sobre como me siento con mi vida o algún aspecto concreto de la misma.

Detectar si estoy poniendo «engaña-excusas» que me permiten soportar la situación: no tengo tiempo, no soy prioritario, cuando acabe esto o lo otro, cuando pase…, tengo que trabajar, cuidar de mi familia…, ahora en los tiempos que corren debo esforzarme más y dejarme de tonterías…

Compartir con alguien cómo me siento.

Realizar una consulta a un buen profesional, aunque no decidas en el momento.

– Replantearse cual es tu verdadera prioridad en la vida.

– Dedicarme tiempos de ocio, casi, casi poniéndolo en la agenda.

– Buscar momentos para «vivir, disfrutar y respirar» realmente.

En definitiva, tomar las riendas de lo que ocurre, lo que se siente y lo que quiero para mi y mi alrededor. Si los síntomas mencionados anteriormente se han «instalado» en nuestra persona ¡haz algo!  y si están con nosotros ya, durante mucho tiempo, ¡no esperes más! No necesitas, no mereces, entrar en un momento de «crisis personal o profesional». Todo tiene solución pero si podemos evitarnos un proceso de desgaste emocional intenso, mejor que mejor.

Entonces ¿qué haces?

¿»te atreves a buscar nuevos campos o sigues viviendo tu silenciosa desesperación»?

¿Positividad? sí, y ¿aprendes también a manejar tus emociones negativas?

 

¿Qué haces con tus emociones negativas?

La actitud positiva es clave para superarnos, afrontar cambios y para aprender a priorizar nuestra felicidad y equilibrio personal. De hecho hablamos también, en un post anterior de la relación que tiene con la productividad personal y empresarial.

productividad positividad 2

Ahora bien, el manejo de las emociones negativas, también es una tarea pendiente, que en ocasiones puede dejarse de lado consciente e inconscientemente. Este hecho multiplica a medio o largo plazo las crisis personales o profesionales, las interacciones negativas en ámbitos personales, sociales o profesionales y como siempre que se nos olvida «trabajar» nuestro interior, la factura emocional es alta.

Tanto en casos de crecimiento personal como profesional, detecto casos en los que se ponen en marcha una serie de  «técnicas poco productivas» a largo plazo para aparentemente sobrellevar, que no manejar y afrontar, nuestras emociones negativas. Son casos como:

Reaccionar con comportamientos y verbalizaciones agresivas cuando alguien me «molesta» en un equipo o en una reunión. Comportamiento que poco a poco se generaliza a cualquier tipo de contexto e interacción. De esta forma, muy probablemente la persona tenga que aumentar cada vez más estas acciones para superar la situación creando una sensación de que «todo el mundo está contra mi». Este comportamiento también convierte a la persona en el punto de mira de todos, y con un protagonismo mayor que la situación inicialmente que causaba desagrado.

Hacer como que la situación o la persona no me importa, desvalorizarla, entrar en estado de «anestesia emocional»,  son algunas de las reacciones que vemos en las interacciones personales y de equipos. Este comportamiento genera una «falsa realidad» en la que la persona deja de tener uno de sus pilares personales sin las estructuras adecuadas. Genera a medio o largo plazo, insatisfacción, desánimo,  indefensión aprendida y un compromiso cada vez menor con sus prioridades y responsabilidades vitales o profesionales, que hace tambalear su equilibrio personal.

Evitar al mínimo o totalmente hablar o reunirme con determinada persona o estar presente si quiera en determinada situación personal o profesional, es el ejemplo claro de otro caso en el que no se están manejando adecuadamente las emociones negativas. Este comportamiento elimina cualquier posibilidad de superación del conflicto o de la situación, que nos causa estrés emocional, y acaba por generalizarse y ampliarse, a cualquier situación o persona que identifiquemos con características similares a la original. Podemos dejar de participar en cada vez más actividades que nos limitan nuestra experiencia vital o profesional.

Estos casos responden a las siguientes técnicas:

Confrontamiento: intentos de solucionar directamente la situación mediante acciones directas, agresivas, o potencialmente arriesgadas.

Distanciamiento: intentos de apartarse del problema, no pensar en él, o evitar que le afecte a uno.

Huida-evitación: intentos de centrarse en cualquier otra actividad o situación que no se asocie o sea la que causa malestar.

Realmente, la inteligencia emocional nos proporciona un enfoque mucho más constructivo, que se basa en responsabilizarse de nuestras emociones negativas, tanto en la aceptación y reconocimiento de las mismas, cómo en las acciones que vamos a implementar para resolverlas, y conseguir nuestra meta emocional en la situación que nos estaba desagradando con intensidad.

Mantener en general una actitud positiva en la vida y en todos nuestros contextos vitales, es clave y necesario para saber aprovechar y potenciar lo mejora de cada uno y de cada situación. Esto nos impulsa a crear nuevas posibilidades y nuevas experiencias. Tan importante como esta última visión es alimentar nuestros recursos personales, de forma que da igual la situación que tengamos que afrontar, hemos desarrollado hábitos para manejar inteligentemente nuestras emociones. Para ello, necesitamos primero:

– Reconocer la emoción negativa.

– Plantearme cómo me gustaría sentirme en esa situación.

– Identificar cual es el motivo de mi sentimiento.

– Revisar o desarrollar nuevas acciones internas para resolver la emoción que quiero cambiar.

Parecen pasos lógicos, pero no por su claridad son menos complejos (para cada uno). Requieren de un esfuerzo personal por asimilar, «masticar» como digo en ocasiones, estos cuatro aspectos. Por mi experiencia profesional, compruebo que no se suele tener estos hábitos tan desarrollados como pensamos, porque suelen requerir de esfuerzo, decisión y voluntad. Suele ser mas fácil sobrellevar las inquietudes negativas, poniendo en marcha alguna de las tres técnicas indicadas al principio. Y cuanto más las mantenemos en el tiempo, más difíciles son luego de resolverlas de una forma más válida y constructiva. Se puede pero se sufre más.

Es tremendamente constructivo evitar pensar que lo tenemos todo claro, que nos conocemos mucho y que «somos así», para aprender cada día a lidiar con nuestras emociones y recursos personales. Aquí os dejo un breve cuento que puede hacernos pensar:

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¿Desbordas sabiduría o aprendes? 😉

¿Confrontas, te distancias o huyes de tus emociones negativas?

¿Manejas tus emociones negativas?

Decir «NO» en tus vacaciones

Algunos nuevamente ya han llegado a este periodo ansiado de vacaciones donde su talento necesita descansar.

Otros, lo harán en breve. En todo caso, ya conocemos los riesgos de no descansar. Hoy, para recordarlo, sólo quisiera hacer hincapié en un par de cosas:

– Prepárate para tus vacaciones. Sí, sí. Para esto también es recomendable prepararnos. De hecho a la mayoría de la gente, le cuesta unos días, después del primer día oficial de vacaciones, sentir que realmente están en su periodo de descanso. Así que, no te olvides: para que tu talento sea mejor, necesita descansar, regenerar emociones, y desconectar.

– Uno de las capacidades claves para disfrutar de tu periodo de descanso es decir «No» a unos cuantos hábitos. ¿Lo has pensado? ¿Te preparas para ello?

Aquí os dejo unas cuantas sugerencias:

Decir no en vacaciones

 

 

Un saludo 🙂 y que disfrutes con tu ¡NO!

Gracias por compartir tu tiempo conmigo, pero si estás de vacaciones, no estés mucho tiempo aquí ¿vale? 😉

8 retos personales que no puedes olvidar

8 retos personales, para cuidar tu persona. ¿Qué te parece? ¿Podrás revisarlos a ver si puedes incorporarlos a tu vida?

Hoy me centraré en 8 retos personales que compruebo en mi trabajo que algunas personas están dejando de lado. Son muy sencillos, quizá por eso, se nos olvida tenerlos presentes, pero son muy importantes para el bienestar psicológico y el equilibrio emocional.

Espero que estés olvidando los menos posibles 😉

8 retos personales que no puedes olvidar

Ser consciente de lo que haces en cada momento

Me encuentro con muchas personas que viven en el minuto siguiente, en la tarea siguiente, en el día o semana siguiente (o incluso más), porque no paran de pensar en lo siguiente que tienen que hacer. De esta forma se les pasa el presente sin que puedan disfrutar conscientemente del instante que viven. El otro día entrevistando a una persona para su primera sesión de coaching, detectamos que estaba perdiendo la visión final de lo que quería para su futuro profesional. Estaba tan centrado en pensar a cada minuto el minuto siguiente, que esto le impedía, sentirse a gusto con lo que estaba haciendo, comprobar si lo que estaba haciendo le llevaba a dónde quería ir, y además vivía en un estado de ansiedad e inseguridad continua.

Permitirnos ser conscientes a cada momento significa, que si hago una tarea, hago sólo esa tarea, que si tengo un momento de descanso, aprovecho para mirar al cielo o a los pajaritos, no en pensar lo que voy a hacer después. Significa que puedo prestar atención a lo que estoy haciendo, a la emoción que estoy experimentando para ir valorando con calma, si las decisiones que estoy tomando me ayudan a ir donde quiero ir, tanto a nivel personal como profesional.

Hay un momento para todo, para centrarse en tareas, para desconectar, para pensar en la vida personal, para valorar el sueño profesional. Dedica cada momento a una cosa distinta.

Hábitos para provocar las emociones positivas

Para los momentos difíciles, para los más duros, para aquellas situaciones en las que más se necesita activar nuestras emociones positivas, busca y crea hábitos que te calmen. Hábitos, que te recuerden todo lo que consigues cuando tu SNPS está activado. Es decir, cuando tu cerebro genera oxitocina y vasopresina, y tu respiración calmada te permite ver nuevas opciones y estar receptivo a los demás. La clave está en desarrollar hábitos, rutinas efectivas personales y, a veces, intransferibles, que te funcionan y que, aunque no hacen desaparecer la situación difícil, sí te facilitan que tu equilibrio personal y emocional esté cuidado.

Estos hábitos permiten ser conscientes de lo que más nos gusta de nuestra vida, de lo que somos y de lo que vivimos.

¿Has escuchado alguna vez a personas que sabes que viven situaciones difíciles, pero aún así, son capaces de expresar con sinceridad que son felices? Estas personas cuidan sus hábitos para sentirse bien, en armonía consigo mismo y con el mundo. Están satisfechos de como abordan la vida y sus circunstancias.

Poner límites a las emociones negativas

Hablamos en una ocasión de al menos 7 estrategias que utilizas para no sentirte bien y tan importante es identificar qué estamos haciendo, como ponerle determinados límites. Todos hemos experimentado, que cuando nos sentimos mal, nos sentimos mal y punto, es respetable, y tenemos derecho a sentirnos así. Es más, para eso funcionan las emociones para avisarnos de que algo no nos cuadra, que algo nos hace daño, y que algo no es coherente con nosotros.

Ahora bien, necesitamos ponerle un límite de tiempo, de situaciones, de nivel, puedes estar enfadado o triste o decepcionado, experimenta esa emoción, pero ponle un límite antes de que se convierta en un malestar permanente y te influya en otros ámbitos de la vida.

Como decía, uno tiene derecho a sentirse mal, no tiene que forzar una emoción que no siente, pero sí, pasado el momento álgido de la emoción negativa, necesita responsabilizarse de gestionarla adecuadamente, para que le ayude, para que la emoción negativa no se instale en el día a día, para resolver la situación de la mejor manera posible.

Premiarte, saborear lo bueno. Disfrutar al máximo.

En numerosas ocasiones compruebo que a muchas personas se les olvida premiarse por los retos personales o profesionales conseguidos. Es como, si ahora que ya lo tengo, paso al objetivo siguiente. Esta actitud nos hace entrar en ocasiones en una espiral de objetivos a cumplir, en la que creo que no se disfruta de lo alcanzado. Así perdemos la consciencia de lo que ha costado, de lo que hemos superado, y de que nos merecemos sentir esa satisfacción el máximo tiempo posible. Este saborear de los éxitos conseguidos (éxitos que valora cada uno, no han de ser muy grandes, sólo que hayan sido importantes para ti) permite fortalecer nuestra autoestima y nuestra felicidad.

¿Cuándo fue la última vez que te premiaste por algo que conseguiste que para ti era importante?

 Soñar y planificar

Si viera una película de tu vida dentro de diez años ¿cómo sería esa película? ¿Qué estarías haciendo a nivel profesional? ¿Cómo sería tu vida personal? ¿Qué emoción sería la más frecuente en tu vida dentro de 10 años? ¿Te has permitido soñar «esta peli»? alguna vez?

Soñar es otro de los retos y hábitos que nos mantiene con ilusión y con nuestro SNPS activado, y provoca en nuestro cerebro, las conexiones necesarias para acercarnos a esa imagen visual futura. Si dejas fluir tu mente y emociones, descubrirás que prácticamente puedes planificar cómo llegar hasta allí.

Ahora bien, para disfrutar de estos dos retos, necesitas dedicarte un tiempo de vez en cuando a soñar y a dibujar tu futuro, y a permitir que el engranaje de tu cerebro te permita escribir sobre un papel los pasos que necesitarías dar, sin juicios, sin darle prioridad a las dificultades, sin compararte con nadie… La pregunta es ¿te das permiso y tienes como hábito de vez en cuando permitir la atención al fluir de mente y emociones enfocadas a tus sueños?

Disfrutar de la desorganización y el libre albedrío

Totalmente compatible con el punto anterior, es un reto que pocas personas admiten en su vida: la desorganización y el libre albedrío. ¿Cuánta incertidumbre y libre albedrío puedes aceptar en tu vida y cómo te hace sentir? Muchas personas necesitan del control, planificación y medida de cada actividad en su vida, y son poco conscientes, de la ansiedad e inseguridad que esto les provoca a medio o largo plazo.

Además es como la dependencia de las drogas, cada vez necesitamos planificar y controlar más para obtener el mismo nivel de satisfacción o bienestar.

¿Has salido alguna vez a cenar sin haber hecho reserva? ¿Has tenido una conversación con alguien si tener planificado qué vas a decir? ¿Has salido a la calle sin rumbo fijo?

Incluye también en tu vida espacios para no planificar, para disfrutar de la incertidumbre, para disfrutar de cómo te sientes y de cuáles son tus reacciones cuando controlas lo menos posible, de darle la importancia justa a las cosas y de centrarte nuevamente en lo que vives y en cómo quieres vivirlo.

La desorganización es algo subjetivo. Todo depende de qué niveles de incertidumbre aceptamos y de cómo nos afecte. No obstante, lo que es seguro es que el control no permitirá que la vida nos sorprenda, ¿Te dejas sorprender?

Gestionar dependencias

Este es uno de los retos personales que puede hacer mucho daño a las personas implicadas, sobre todo al dependiente. La dependencia emocional sitúa toda la decisión, toda la elección, toda la importancia, toda la valoración de uno mismo en otra persona.

Si te has dado cuenta de que hay alguien a nivel laboral o personal, que toma tus opiniones como propias, que te pone por encima de sí mismo y que busca tu aprobación a toda costa, empieza a tomar decisiones. Le estás haciendo un flaco favor a su autoestima y a su valía personal. Está bien que nos tengan en cuenta pero necesitamos provocar que las personas tengan sus propias creencias, aprendan, tomen decisiones y se valoren a sí mismos.

Si te has descubierto que, por el contrario, está presente siempre determinada persona en tus pensamientos, acciones y emociones, ten cuidado. Puedes aprender de todo el mundo y seguro que hay personas a las que tendremos más en cuenta que a otras, pero eso no debe impedir que tú te consideres alguien valioso y tengas derecho a opinar, a creer, a equivocarte, a sentir, y a tomar decisiones por ti mismo.

Ser fiel a tus valores

Por último, para hoy, uno de los grandes retos personales es invertir en saber cuáles son los valores que definen a una persona. Los valores guían nuestras actuaciones, nuestras emociones y nuestra forma de pensar. ¿Sabes cuáles son los tuyos?

Y lo más importante, ¿te has parado a pensar si tu día a día, responde a tus valores?. ¿Eres coherente con tus valores?

Los valores de una persona contribuyen en gran medida a la satisfacción personal con uno mismo. De hecho si piensas en personas que consideras que son felices y analizas un poco su vida, te darás cuenta, que actúan, piensan y sienten de acuerdo a sus valores. Esa es una gran satisfacción, vivir tu vida de acuerdo a unos valores elegidos y conscientes.

¿Qué retos personales tienes pendientes?

¿Cuándo empiezas?

Que hacer con las preocupaciones en tus vacaciones

Ojalá que estés disfrutando un montón o estés a punto de hacerlo. Tendrás seguro planes, ideas, actividades e ilusiones. Genial :-). Haz las maletas y disfruta.

En ocasiones, sin darte cuenta es posible que te lleves una maleta de más. TUS PREOCUPACIONES. Parece increíble, pero puede ocurrir, que te las lleves también. Parece que las preocupaciones no se toman unas vacaciones también. Igual que queremos hacer nosotros, ¿verdad?. Ahí están, en ocasiones, para recordarnos que del todo no puedes disfrutar.

Bueno, desde aquí te animo. Y en la medida de lo posible, y con todas tus fuerzas, procura desconectar, sobre todo si la preocupación no es urgente.

Ahora bien, sé como les pasa a muchos de mis clientes, que nos pueden atormentar. ¿Qué podemos hacer entonces?. ¿Cómo podemos relajar también la intensidad de nuestras preocupaciones?

Vamos a ver si algunas de estas ideas te pueden orientar.

Qué hacer con las preocupaciones en tus vacaciones

Un buen punto de partida es valorar si:

  • Es urgente
  • Si puede esperar
  • Tus preocupaciones son intrusivas
  • Tus preocupaciones están muy cerca, en casa, y vives con ellas
  • Realmente te duelen y estás sufriendo

Qué hacer con tus preocupaciones si son muy urgentes

  • Busca un entorno tranquilo, un lugar que pueda ser refugio y te de paz y tranquilidad.
  • Contacta con buenos apoyos de confianza con los que compartir lo que te preocupa.
  • No hace falta que te lo solucionen. Compartir aclarará tus prioridades.
  • Recuerda situaciones difíciles que solucionaste antes y piensa cómo lo hiciste.
  • Aplica lo máximo posible a la situación actual.
  • Soluciónalo o permítete una solución parcial hasta otro momento mejor.

Si tus preocupaciones pueden esperar un poco en vacaciones

  • Disfruta de tu «derecho a desconectar» durante un tiempo del problema.
  • Vive experiencias positivas y de tranquilidad.
  • Después de tus días de «desconexión» elige «momentos de reflexión» para desde la tranquilidad pensar sobre ello.
  • Apúntate las reflexiones, criterios y prioridades que vayas descubriendo en tus reflexiones.
  • Pon una fecha con un listado de acciones que pondrás en marcha para solucionarlo.

Qué hacer cuando las preocupaciones son intrusivas

  • Delimita la cantidad de tiempo que dedicarás a pensar sobre ello.
  • Escribe sobre lo que te preocupa y olvídate durante un rato.
  • Haz actividades que te proporcionen energía física y emocional.
  • Elige momentos en los que te sientas mejor para releer lo que has escrito
  • Desecha lo que te parece exagerado, o muy improbable que ocurra.
  • Procura pensar en soluciones aunque sean soluciones que requieran ayuda.
  • Elige una fecha en la que te harás cargo progresivamente de este tema.

Cómo puedes estar mejor si la preocupación está muy cerca. Si vives con ella.

  • Haz actividades que te permitan tomar un poco de distancia.
  • Limita en la medida de lo posible esa situación que te preocupa.
  • Comparte con alguien de confianza o con un profesional que medidas de urgencia puedes tomar ahora.
  • Toma medidas para protegerte emocionalmente de la situación.
  • Realiza actividades para compensar tu desgaste emocional.
  • Desde momentos de bienestar valora tranquilamente la situación, tus preocupaciones y un plan progresivo de actuación.
  • Elige una fecha en la que poner en práctica acciones que mejoren tu situación a largo plazo.

Cuándo te duele y estás sufriendo

  • Pide ayuda a alguien de confianza.
  • Recuerda que tu dolor te está avisando de algo. Pasará. Pero necesitas hacer algo con esta señal de alarma.
  • Valora contactar con un profesional.
  • Establece pequeños límites para protegerte ahora mismo del dolor.
  • Cuídate física, mental y emocionalmente. Empieza por lo básico, come, pasea y procura dormir bien.
  • Establece medidas a corto plazo y a medio plazo.
  • Aprovecha una llamada a un profesional al menos para dibujar el plan de trabajo, y realizar un plan de urgencia.

Conclusiones para estar mejor en vacaciones aún con preocupaciones

  • Recuerda a veces llega el punto de que ya estamos en sufrimiento gratuito. Es momento de tomar decisiones. 
  • Las preocupaciones y las emociones menos positivas están ahí para ser nuestras aliadas. Préstales atención. Aunque al principio no te lo parezca.
  • Atiende tus «llamadas internas» desde la tranquilidad. Evita hacerlo desde la inquietud emocional.
  • Tienes derecho también a delimitar tiempos de desconexión emocional. Hazlo. Busca la forma.
  • Necesitamos 3 impactos positivos por cada 1 que es negativo. Haz tus cálculos para conseguir tu equilibrio emocional. 
  • No dudes en compartir. Elige bien tus apoyos de confianza y tus «espacios de seguridad».
  • Pide ayuda a un profesional. Programa una conversación con un psicólogo que pueda darte un aire nuevo y te ayude a abrir puertas.

Y ahora ¡DISFRUTA!. Te lo mereces. Te deseo lo mejor en este periodo de vacaciones. Yo las tomaré en breve. Pienso disfrutar, hacer planes, y también hacer nada. Y sobre todo, seguir encontrándome con lo que me ilusiona. Un abrazo.

Qué necesitas saber para superar una crisis personal

El manual DSMV que manejamos los psicólogos para evaluar y diagnosticar, identifica el concepto de crisis de ansiedad (ataques de pánico). Este trastorno se muestra con la aparición súbita de miedo o malestar intenso. Alcanza su máxima expresión en minutos produciéndose entre otros síntomas: palpitaciones, dificultad para respirar, mareos, miedos, y sensación de irrealidad.

Ahora bien, cuando hablamos de crisis personal, hablamos de un decrecimiento de las habilidades de afrontamiento de situaciones cotidianas y vitales de la persona. Cuando se está ante una crisis personal, la persona siente que no puede avanzar. La persona se desmotiva, y su estado de ánimo disminuye. En ocasiones, este nuevo periodo en la vida de las personas se vive con gran ansiedad y con síntomas depresivos. Pudiendo también experimentar crisis de ansiedad (ataques de pánico) ante determinadas situaciones.

Las crisis personales pueden ser provocadas por multitud de vivencias como:

  • Cambios drásticos o inesperados en nuestra vida.
  • Llevar una vida de estrés y ansiedad continuada.
  • Decisiones personales pendientes.
  • Fallecimiento de un ser querido.
  • Separación o divorcio
  • Pérdida de un trabajo.
  • Vivencia de situaciones de desastres naturales, ataques terroristas.
  • Situaciones de maltrato y agresión, etc…

Qué necesitas saber para superar una crisis personal

En las crisis personales la persona siente que no sabe cómo actuar y cómo afrontar su vida. Sus capacidades no le resultan eficaces para superar los retos diarios. Lo que antes le podía servir ahora no le reporta los mismos beneficios, ni resultados que antes. El descenso de la autoestima, y la falta de energía e ilusión, acompañan en muchos casos a los estados de crisis personal.

Qué motivos pueden provocar una crisis personal

Las crisis personales vienen definidas por el motivo que las provoca. A lo largo de nuestra vida, nos encontraremos con decisiones y vivencias vitales que pueden desestabilizar el equilibrio personal alcanzado hasta ese momento. No siempre una decisión clave en nuestras vidas o una vivencia importante generará una crisis personal. Ahora bien, podemos experimentar una crisis personal, en caso de no estar atentos a los cambios que se producen en nuestras vidas, y al restablecimiento de valores y habilidades que le corresponden a cada nueva situación.

Las crisis de ansiedad están siendo muy frecuentes hoy en día. Hay personas que conviven con estados muy intensos de ansiedad que tratan de manejar con fármacos puntualmente. Además, han asumido que su vida incluirá siempre estos niveles de ansiedad. Es muy posible que el uso exclusivo de fármacos en estas situaciones genere un problema. La persona olvida que necesita restablecer y superar nuevas habilidades personales. Así, podrá resolver mejor las situaciones cotidianas a las que se tiene que enfrentar. Con mucha probabilidad, sino amplía sus recursos personales,  cada vez habrá más situaciones que provoquen nuevos estados de ansiedad. De esta manera,  se fortalece la sensación de incapacidad de la persona. Invertir en desarrollar nuestras habilidades personales ayudará a restablecer el equilibrio personal.

 

Experiencias traumáticas o perder el trabajo son algunos motivos de crisis personal

 

Las crisis relacionadas con acontecimientos o experiencias traumáticas no superadas también están muy presentes en la sociedad. Las personas tratan de vivir su día a día sin haber resuelto duelos, separaciones, rupturas o situaciones de maltrato. Este intento de hacer “como si no hubiera pasado nada” les produce más ansiedad. Aumenta así, la falta de motivación, y los síntomas depresivos, que tratan de paliar puntualmente sin decidir trabajar y superar el foco del problema.

Los cambios de rol, como los que se producen cuando se pierde un trabajo también aparecen como motivos de consulta psicológica y desarrollo personal. Acostumbrados durante mucho tiempo a tener un rol en la sociedad y un espacio donde nos sentimos útiles, perder el trabajo puede suponer un gran desequilibrio personal. La pérdida de autoestima y la falta de identidad personal en el nuevo mercado laboral provoca que la persona no se sienta capaz de responder a las nuevas demandas laborales.

Cómo ser consciente de que una crisis personal no debe asustarnos en exceso

Como somos personas adultas a las que nos gusta ser protagonistas de nuestra vida, lo mejor que nos puede pasar es experimentar algún momento de crisis y superarla. La experiencia personal es el mejor motivo que tenemos para seguir superándonos y creer en uno mismo.

De hecho, si revisamos nuestra trayectoria vital, seguro que encontramos momentos en que hemos tenido que hacer una profunda reflexión sobre lo que queremos en nuestras vidas. Esto nos ha permitido crecer y tomar decisiones. Este hábito es muy bueno para que esos momentos de desequilibrio vital no vayan a más.

En cualquier caso, una situación de crisis personal, es importante valorarla en su justa medida. Las emociones en una crisis personal son importantes y tienen un aspecto funcional al que es crucial prestar atención. Las sensaciones y sentimientos, que se experimentan en estos momentos de la vida, nos están avisando de algo. Prestemos atención. Esta intranquilidad y ansiedad quieren enviarnos un mensaje. Algo ocurre y por algún motivo, y necesitamos profundizar sobre ello.

A partir de ahí, se puede trabajar para superar la crisis y seguir adelante saliendo, seguro, más reforzado como persona.

Qué síntomas pueden alertarte de que puedes estar en un momento de crisis personal

Es importante tener cuidado con autodiagnosticarnos sin la ayuda de un profesional. No es lo mismo sufrir depresión o ansiedad, que estar viviendo una crisis personal con síntomas depresivos o ansiosos. Ahora bien, podemos prestar atención a una serie de síntomas que nos alertarán de que podemos estar experimentando una crisis personal que puede necesitar de ayuda profesional:

  • Cambios negativos en el estado de ánimo que nos acompañan más tiempo de lo habitual
  • Síntomas físicos y psicológicos de ansiedad ante determinadas situaciones o de forma generalizada (sentimos ansiedad constantemente)
  • Dudas sobre uno mismo y su capacidad de afrontar la vida
  • Cambios en nuestro desempeño laboral y personal
  • Pérdida de motivación. Desánimo. Falta de ilusión y creencia en el futuro.
  • Bloqueo emocional. Miedos.
  • Mayor irritabilidad, frustración o impaciencia.
  • Evitación de relaciones personales.
  • Insomnio.
  • Pérdida de autoestima. Sentimientos de vergüenza o culpa.

Muchos de estos síntomas junto con la exploración del momento vital de la persona, y sus experiencias recientes, podrán ayudar al profesional a confirmarnos o no si estamos ante una crisis personal. Recordemos que los motivos que provocan un estado de crisis personal son importantes, así como el significado que le hemos dado a lo que nos ha ocurrido.

Qué puede ayudar a cuidarte en caso de vivir una crisis personal

Los hábitos saludables, relacionados con la inteligencia emocional son de gran ayuda en caso de crisis personal. Cuidarse psicológicamente te ayudará a restablecer tu equilibrio personal. Algunos de estos buenos hábitos incluyen:

  • Reconocer que estamos ante un momento de cambio.
  • Escucharse a uno mismo. Practicar la escucha comprensiva de uno mismo, de lo que sientes, de aquello que temes. También de lo que te está frenando en este momento de tu vida.
  • Autocompasión. Cuidarte activamente hasta en las cosas más sencillas. Dedicarte tiempo libre, permitirte desconectar, comer saludablemente, verte con cariño en esta etapa vital, perdonarte a ti mismo si hace falta…
  • Valorar nuevas prioridades en la vida. Permitirte cambiar de criterios y prioridades en tu vida y empezar a tomar pequeñas decisiones.
  • Evitar en lo posible el juicio y la culpa. Las valoraciones negativas sobre ti mismo y el sentimiento de culpa, sesgarán todo nuestro aprendizaje y visión sobre nosotros mismos.
  • Identificar claramente qué has perdido. Las crisis personales tienen que ver con la pérdida. Revisa cómo sueles abordar las situaciones de pérdida.
  • Practica «decir no» a situaciones que sabes internamente que no te hacen sentir bien o con las que no estás de acuerdo. Aprovecha para reflexionar sobre ello.

 

Y además...

  • Valora qué necesitas hacer para sentirte con mejor equilibrio personal. Tus prioridades y necesidades pueden ser ahora distintas. Y tienes derecho a ello.
  • Permítete periodos de descanso y de no tomar decisiones clave en este momento.
  • Protege tus espacios y tiempos de intimidad y privacidad. No necesitas estar disponible para todo el mundo y a cualquier hora. Realmente, esto tampoco ayuda a los demás. 
  • Habla de ello con personas de confianza. Ahora bien, evita estar constantemente hablando de ello a todas horas y con todo el mundo.
  • Escribe sobre lo que sientes y piensas. Sin juzgarte, aunque lo que escribas no tenga mucho sentido o no lo comprendas de momento. Expresa todo lo que necesites.
  • Haz un poco de ejercicio físico aunque te cueste. Actividades como pasear sin pensar en nada más pueden ayudarte y no requiere mucho esfuerzo.
  • Reflexionar sobre otras etapas difíciles en tu vida, e identifica qué fortalezas tuyas te sirvieron entonces.
  • Pedir ayuda profesional si sientes que necesitas otros enfoques y nuevos aprendizajes personales.

Los momentos de cambio, son buenos, es más me preocuparía como psicóloga que alguien que ha experimentado un cambio importante en su vida, no se sintiera un poco “descolocado” y en estado de alerta. Estos momentos de desequilibrio son la señal para hacer algo diferente con nuestras vidas. Las crisis son normales y habituales en nuestras vidas, nos permiten aprender de nosotros mismos y avanzar. La clave está en regular el impacto que los cambios tienen en nuestras emociones y habilidades.

Conclusión

  • Las crisis personales son normales en determinados momentos de cambio en tu vida.
  • Vienen acompañadas de emociones que te avisan de qué necesitas cambiar o reorientar algo de manera diferente a la habitual. 
  • Las crisis personales suponen una pérdida. Es importante valorar qué consideras que has perdido y reflexionar sobre cómo lo vas a superar.
  • Permitirte espacios y tiempos para cuidarte y comprenderte es crucial.
  • Rodearte de personas de confianza te proporcionará quizá parte del apoyo que necesitas.
  • Pide ayuda profesional. Habla con un psicólogo. Valora en primera persona cómo un proceso psicológico puede ayudarte.
¿Has identificado alguno de los síntomas correspondientes a una crisis personal?
Pide lo que necesites
Date permiso para hacer un alto en el camino y comprenderte mejor

Y si te apetece y puede ayudarte...

6 habilidades que te ayudarán a vivir mejor

Entender por qué las habilidades de ayudarán a vivir mejor, es crucial para tu bienestar emocional. Todos los días lo compruebo con las personas que vienen a consulta. Vienen con un mar de intranquilidad o inquietud porque existen situaciones o relaciones que no están llevando de la mejor forma. Lo sienten en su día a día, les agota y les impide llevar una vida en la que se sientan satisfechos consigo mismos.

Da igual si el reto es personal o profesional. La cuestión central es que necesitan desarrollar una serie de habilidades que les proporcionen los recursos necesarios para desenvolverse mejor. Sea que hablemos de relaciones personales, sociales o familiares. Incluso también fomentar mejores recursos psicológicos que les faciliten en cuidarse a ellos mismos. 

Cuando la persona que acude a consulta viene con un reto personal o profesional, consigue llevarse muchos recursos. Entre ellos: mayor satisfacción personal, herramientas para afrontar nuevas situaciones, recursos mentales y emocionales para vivir mejor, y una flexibilidad cognitiva mucho mayor.

6 habilidades que te ayudarán a vivir mejor

Autoestima

Desarrollar el hábito de cuidar nuestra autoestima es esencial, es una condición imprescindible para sobrevivir psicológicamente hablando. La autoestima es una de las características que nos diferencia como seres humanos. Las personas tenemos la habilidad de formar una identidad a la que asignemos un valor. Esta característica nos permite definir quiénes somos y tomar decisiones en base a ello. 

Cuando rechazas y juzgas parte o la totalidad de tu identidad, dañas las estructuras psicológicas que literalmente te permiten sobrevivir psicológicamente. 

Desarrollar y cuidar los cimientos de nuestra identidad personal significa aprender a:

  • Realizar una valoración precisa de tus fortalezas y oportunidades de mejora.
  • Identificar y mejorar ciertas estructuras cognitivas fomentadas por las emociones que se activan en el SNS que favorecen el daño a la autoestima.
  • Desarrolla la capacidad de compasión a uno mismo y a los demás.
  • Diferenciar las normas de los valores. Estos últimos fortalecen tu identidad personal y te proporcionan las directrices que facilitan sentir que actúas con coherencia en tu vida.
  • Afrontar de manera saludable los errores, mejorando la forma en que te relacionas con ellos.
  • Reaccionar de manera emocionalmente inteligente a las críticas sin perder el valor de tu identidad.
  • Crear el hábito de gestionar tus retos y conseguirlos para aumentar tu autoestima.
  • No evitar el dolor y saber afrontarlo de forma saludable.
  • Relacionarte con los demás al mismo nivel.

Compasión

Una habilidad estrechamente relacionada con la autoestima es la compasión. Cuando muestras compasión por ti mismo te comprendes y aceptas. Si cometes un error, te perdonas. Cuando eres compasivo contigo mismo estableces expectativas razonables sobre ti mismo y te propones metas conseguibles y retadoras. En general, la compasión te permite valorarte como una persona esencialmente buena ¿Cómo vas de compasión?.

Cuando la compasión te acompaña en tu vida diaria eres capaz de descubrir ante los demás el mejor valor que tienes en cada situación. Además, tu diálogo interno te cuida del daño excesivo o de la autocrítica más destructiva.

La compasión por uno mismo favorece la intención de conocerte sin juzgarte, de aceptar y comprender tus emociones, tus decisiones y tus actuaciones. Lo mismo ocurre cuando aplicamos la compasión a los demás. Es un hábito intencional de  comprender y cuidar en base a esa comprensión. La compasión requiere hacia uno mismo o hacia los demás de:

  • Aceptación sin juicios
  • Perdón
  • Conocimiento de necesidades
  • Identificación de creencias
  • Descubrimiento de emociones
  • Afirmación del valor de uno mismo
  • Empatía
  • Escucha activa
  • Cuidado
  • Tolerancia al estrés
  • Sensibilidad
  • Simpatía

Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional es la capacidad de gestionar (regular, no controlar) las emociones propias y de los demás de manera que se pueda encontrar una emoción más adecuada a la vivencia que estás experimentando.

Es fundamental el reconocimiento e identificación de la emoción que se está experimentando y comprender las razones de esa emoción. Sea que esta emoción la estemos experimentando en primera persona o la sientan las personas con las que vives esa situación. La aceptación y comprensión de las emociones te permitirá calmar la intensidad con la que estás viviendo. Desde ahí, el paso hacia su gestión o regulación es más fácil. 

Acompañando a la identificación está el saber expresar esa emoción a ti mismo o hacia los demás. En multitud de ocasiones me encuentro con clientes que llevan años acumulando de forma oculta para los demás ciertas emociones muy intensas y dolorosas. Este hábito dañino sólo hace que alimentar la emoción dolorosa y les impide comprenderla desde la calma o desde otros puntos de vista.

Emociones como el dolor, la rabia, el odio, la ira, la tristeza pueden acumularse en tu interior impidiéndote vivir con mayor satisfacción personal. 

Tanto en el ámbito personal como en el profesional necesitas de la inteligencia emocional para vivir y trabajar con la mejor emoción. Incluso, para liderar, enseñar o relacionarte con los demás provocando las mejores emociones.

Para crear relaciones resonantes (energía positiva que se contagia provocando colaboración y compromiso) necesitas primero aprender a regular tus emociones para afrontar lo mejor posible las situaciones de tensión o incertidumbre. Después cuando ya manejes tu capacidad para regular tus emociones puedes pasar a ayudar a otros. 

Las técnicas de inteligencia emocional te permitirán tener un enfoque mental mucho más saludable e inteligente, emocionalmente hablando, para afrontar lo que necesites. La práctica consciente, deliberada y planificada te facilitará desarrollar este hábito para que ya te acompañe siempre en tu vida personal, familiar, social o laboral. 

Flexibilidad Cognitiva

La flexibilidad cognitiva te ayudará a ampliar tu capacidad mental de forma que evites quedarte atrapado en enfoques rígidos, negativos o “tramposos”. En muchas ocasiones las personas acuden atrapadas en una espiral mental de la que es difícil salir sin los recursos necesarios. A menudo, esta espiral mental que afecta a las emociones viene formada por cierta tendencia a:

  • La realización de predicciones negativas sobre el futuro.
  • Subestimar las habilidades propias para afrontar situaciones difíciles.
  • Asumir culpas o atribuciones negativas.
  • Pensar en términos de “debo, tengo que, debería…”

Este tipo de enfoques mentales contribuyen a que sientas mayor ansiedad, tristeza, enfado, vergüenza, y culpa. De hecho determinados enfoques vitales alimentan constantemente este malestar convirtiendo posiblemente el mundo en que vives en un lugar muy difícil. Acostumbras posiblemente a definir el mundo en función de cómo te sientes. Así, pierdes la oportunidad de que tú, con otros capacidades como la flexibilidad cognitiva puedes verte a ti, y al mundo de una manera mucho más realista y calmada. 

La flexibilidad cognitiva, te ayuda a:

  • Tener una mejor consciencia de la imagen completa de la situación.
  • Valorar “las dos caras de la moneda”.
  • Entender el propósito de tus enfoques negativos.
  • Encontrar explicaciones alternativas que no habías valorado anteriormente.
  • Analizar la situación desde otras perspectivas.
  • Vivir desde la elección y no desde las normas.

Inteligencia Conversacional

Las conversaciones tienen un impacto mayor de lo que habitualmente eres consciente. Además, incluyen más dimensiones que las que aparentemente ves de “preguntar y responder”. Algo esencial que a veces das por supuesto, es que las conversaciones generan emociones. Así de sencillo, hay conversaciones que te hacen sentir bien, o por el contrario, te hacen sentir muy mal. 

Tienes una red neuronal en tu cerebro preparada para identificar si la conversación que estás manteniendo en ese momento es una amenaza para ti o bien, es una conversación “amiga”. Así, las conversaciones impulsan múltiples conexiones neuronales que influyen en cómo te sitúas frente a tu interlocutor y cómo respondes. Incluso, cómo quieres abordar esa conversación. 

Entrenar tu corteza prefrontal te permitirá disfrutar de mejores conversaciones. A todos los niveles, familiar, social o laboral. Ya son muchas las personas que bien a nivel particular o para un enfoque más profesional (líderes, profesores…) están aprendiendo esta habilidad. 

Una mala conversación genera desconfianza, crea actitudes de defensa y ataque, y aumenta las distancias y las diferencias entre las personas.

¿Cómo impactan tus conversaciones?

Cómo extracto, podemos resumir que existen tres tipos de conversaciones:

  • Protectoras: en las que los interlocutores simplemente dicen y preguntan, se dan consejos y se pone el foco en una sola estrategia. Este tipo de conversación genera desconfianza y actitudes defensivas. Se favorece la activación de la amígdala que dispara todas las hormonas encargadas de potenciar el estado de alerta.
  • Consenso: los interlocutores se centran en realizar un intercambio de poder. Se pregunta para ver si se acepta o rechaza al otro. Se investiga para ver de que forma se puede expandir el poder o la influencia. 
  • Descubrimiento: en este tipo de conversación se intercambia energía y se pregunta con la intención de descubrir conjuntamente. Se explora la perspectiva del otro para unir y transformar la realidad. Se escucha para conectar, siendo el tipo de conversación que más confianza genera ya que opera desde la corteza prefrontal. El éxito de la conversación es compartido. Se utilizan preguntas para descubrir no para obtener la respuesta que queremos desde nuestra posición. 

¿Y tú en que nivel conversacional te mueves?.

Toma de decisiones

¿Qué tal vas con esa decisión pendiente?. ¿Cuánto tiempo y energía estás invirtiendo?. La capacidad, el entrenamiento y el hábito de tomar decisiones puede ser una fuente de total bienestar o gran estrés. Sea que tu decisión sea cambiar de trabajo, mejorar tu actitud, reorientar tu vida, o elegir entre diversas actuaciones personales, es importante que te entrenes.

La habilidad para tomar decisiones no depende tanto de que tomes la decisión correcta. Sino más bien, de qué seas consciente de qué te hará sentir mejor y te permitirá ser más coherente con tus prioridades e identidad personal. A muchas personas le causa un estrés tremendo tener que tomar decisiones. A menudo entran en días, semanas o meses en las que andan en espiral valorando qué opciones tienen más o menos ventajas para ellos. O incluso tratando de averiguar qué decisión es la más correcta. He aquí, una de las primeras trampas. Las decisiones son correctas según desde dónde lo valoremos. Con lo que arriesgarnos a identificar y darle valor a los criterios propios es la clave.

Es más fácil tomar decisiones desde el autoconocimiento y la identidad personal. En vez de tratar de sobreanalizar las opciones a tomar. 

Algunas ayudas para tomar decisiones

Como ayuda nos puede servir en general:

  • Limitar la información con la que vas a contar. En ocasiones seguro que tratas de hacerte con el máximo número de datos posibles en relación a las opciones que tienes. La realidad es que si revisas decisiones pasadas con las que estás satisfecho, solo un número limitado de información es la que te hizo decantarte por una opción u otra.
  • Asigna un plazo máximo para tomar esa decisión.
  • Recuerda que tu satisfacción con la decisión que tomes es lo importante, no lo que piensen otros. Puedes tenerlo en cuenta y valorarlo, pero al final las ventajas e inconvenientes las vas a asumir tú.
  • Prepárate para asumir las consecuencias de tu decisión. Cada decisión tiene sus consecuencias. ¿Qué estás dispuesto a asumir?
  • Confía en lo que te dice tu intuición. No sólo la que sientes en el estómago sino la que está basada en tu experiencia.
  • Revisa qué tipo de energía y cuánta estás dispuesto a poner en esta toma de decisión y en la opción que finalmente elijas. No serías el primero, que realmente valora que al final, esa decisión que tenía pendiente, realmente es algo que no le interesa realmente. Con lo que ¿para qué preocuparse?. 

Conclusión

Recuerda invertir en el aprendizaje de las habilidades que más impacto están teniendo en el bienestar emocional de las personas y como consecuencia en sus relaciones:

  • Autoestima
  • Compasión
  • Inteligencia Emocional
  • Flexibilidad Cognitiva
  • Inteligencia Conversacional
  • Toma de decisiones

El aprendizaje de habilidades personales te ayudará a:

  • Conocerte a ti mismo
  • Relacionarte contigo mismo desde la calma
  • Interactuar con los demás de manera más saludable
  • Regular tus emociones
  • Disfrutar más de la toma de decisiones
¿Qué necesitas para vivir mejor contigo mismo?
¿Cuál de las 6 habilidades sería un buen reto para empezar?
¿Cómo te sentirías si consiguieras desarrollar mejor esa habilidad?

Y si te apetece y puede ayudarte...

9 consejos para sentirse bien con uno mismo

9 consejos para sentirse bien con uno mismo. ¿Cuál recomendarías tú?. Seguro que si revisas en tu trayectoria personal, identificarás algo que te ha servido mucho en tu vida. Seguro que conseguiste sentirte bien contigo mismo. ¿Qué fue lo que te hizo sentirte mejor en los momentos más difíciles?.

Hoy te propongo repasar 9 consejos de manera breve y sencilla. Si quieres profundizar, fenomenal, puedes hacerlo en los artículos que acompañan a cada idea.

No hay recetas infalibles para todo el mundo. Pero quizá, vale la pena, tomarse unos minutos para reflexionar. Incluso para pensar en los consejos que tu darías. Si tu mejor amigo necesitara un consejo valioso ¿cuál le darías?. ¿Cuál sería ese mensaje esencial que le prestarías?.

Y ahora, dale la vuelta y mira hacia a ti. ¿Sigue ese consejo presente en tu vida?. ¿Cuánto tiempo hace que no pensabas en ese mensaje esencial para tu vida?.

Te animo si quieres a que en el apartado de comentarios nos dejes tu propio consejo. De lo que quieras. Cualquier idea para sentirse bien con uno mismo, siempre es de agradecer, ¿te animas?.

Ahora revisemos el extracto que te propongo para hoy. 🙂

9 consejos para sentirse bien con uno mismo

Qué hacer cuando sientes vergüenza

Cómo superar el perfeccionismo

Cómo descansar tu mente

Qué hacer ante una crisis personal

Cómo encontrarse a uno mismo

Cómo activar tu resiliencia

Supera el estrés, siendo proactivo

Cómo conseguir resultados

Cómo recuperar tu motivación

Conclusión

Tomas las riendas de tu bienestar emocional. Siéntete bien contigo mismo y reactívate. Lleva contigo siempre ideas sencillas para:

  • Superar la vergüenza.
  • Mejorar tu nivel de perfeccionismo.
  • Darte permiso para descansar tu mente.
  • Evitar que llegues a momentos de crisis personal.
  • Encontrarse a uno mismo.
  • Activar tu resiliencia.
  • Ser proactivo y superar el estrés.
  • Conseguir resultados.
  • Revolucionar tu motivación.
¿Qué consejo estaría bien que recordaras esta semana?
¿Cómo puedes ponerlo en marcha?
Visualiza qué ganarías y cómo te sentirías

Y si te apetece y puede ayudarte...

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