Entender por qué las habilidades de ayudarán a vivir mejor, es crucial para tu bienestar emocional. Todos los días lo compruebo con las personas que vienen a consulta. Vienen con un mar de intranquilidad o inquietud porque existen situaciones o relaciones que no están llevando de la mejor forma. Lo sienten en su día a día, les agota y les impide llevar una vida en la que se sientan satisfechos consigo mismos.

Da igual si el reto es personal o profesional. La cuestión central es que necesitan desarrollar una serie de habilidades que les proporcionen los recursos necesarios para desenvolverse mejor. Sea que hablemos de relaciones personales, sociales o familiares. Incluso también fomentar mejores recursos psicológicos que les faciliten en cuidarse a ellos mismos. 

Cuando la persona que acude a consulta viene con un reto personal o profesional, consigue llevarse muchos recursos. Entre ellos: mayor satisfacción personal, herramientas para afrontar nuevas situaciones, recursos mentales y emocionales para vivir mejor, y una flexibilidad cognitiva mucho mayor.

6 habilidades que te ayudarán a vivir mejor

Autoestima

Desarrollar el hábito de cuidar nuestra autoestima es esencial, es una condición imprescindible para sobrevivir psicológicamente hablando. La autoestima es una de las características que nos diferencia como seres humanos. Las personas tenemos la habilidad de formar una identidad a la que asignemos un valor. Esta característica nos permite definir quiénes somos y tomar decisiones en base a ello. 

Cuando rechazas y juzgas parte o la totalidad de tu identidad, dañas las estructuras psicológicas que literalmente te permiten sobrevivir psicológicamente. 

Desarrollar y cuidar los cimientos de nuestra identidad personal significa aprender a:

  • Realizar una valoración precisa de tus fortalezas y oportunidades de mejora.
  • Identificar y mejorar ciertas estructuras cognitivas fomentadas por las emociones que se activan en el SNS que favorecen el daño a la autoestima.
  • Desarrolla la capacidad de compasión a uno mismo y a los demás.
  • Diferenciar las normas de los valores. Estos últimos fortalecen tu identidad personal y te proporcionan las directrices que facilitan sentir que actúas con coherencia en tu vida.
  • Afrontar de manera saludable los errores, mejorando la forma en que te relacionas con ellos.
  • Reaccionar de manera emocionalmente inteligente a las críticas sin perder el valor de tu identidad.
  • Crear el hábito de gestionar tus retos y conseguirlos para aumentar tu autoestima.
  • No evitar el dolor y saber afrontarlo de forma saludable.
  • Relacionarte con los demás al mismo nivel.

Compasión

Una habilidad estrechamente relacionada con la autoestima es la compasión. Cuando muestras compasión por ti mismo te comprendes y aceptas. Si cometes un error, te perdonas. Cuando eres compasivo contigo mismo estableces expectativas razonables sobre ti mismo y te propones metas conseguibles y retadoras. En general, la compasión te permite valorarte como una persona esencialmente buena ¿Cómo vas de compasión?.

Cuando la compasión te acompaña en tu vida diaria eres capaz de descubrir ante los demás el mejor valor que tienes en cada situación. Además, tu diálogo interno te cuida del daño excesivo o de la autocrítica más destructiva.

La compasión por uno mismo favorece la intención de conocerte sin juzgarte, de aceptar y comprender tus emociones, tus decisiones y tus actuaciones. Lo mismo ocurre cuando aplicamos la compasión a los demás. Es un hábito intencional de  comprender y cuidar en base a esa comprensión. La compasión requiere hacia uno mismo o hacia los demás de:

  • Aceptación sin juicios
  • Perdón
  • Conocimiento de necesidades
  • Identificación de creencias
  • Descubrimiento de emociones
  • Afirmación del valor de uno mismo
  • Empatía
  • Escucha activa
  • Cuidado
  • Tolerancia al estrés
  • Sensibilidad
  • Simpatía

Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional es la capacidad de gestionar (regular, no controlar) las emociones propias y de los demás de manera que se pueda encontrar una emoción más adecuada a la vivencia que estás experimentando.

Es fundamental el reconocimiento e identificación de la emoción que se está experimentando y comprender las razones de esa emoción. Sea que esta emoción la estemos experimentando en primera persona o la sientan las personas con las que vives esa situación. La aceptación y comprensión de las emociones te permitirá calmar la intensidad con la que estás viviendo. Desde ahí, el paso hacia su gestión o regulación es más fácil. 

Acompañando a la identificación está el saber expresar esa emoción a ti mismo o hacia los demás. En multitud de ocasiones me encuentro con clientes que llevan años acumulando de forma oculta para los demás ciertas emociones muy intensas y dolorosas. Este hábito dañino sólo hace que alimentar la emoción dolorosa y les impide comprenderla desde la calma o desde otros puntos de vista.

Emociones como el dolor, la rabia, el odio, la ira, la tristeza pueden acumularse en tu interior impidiéndote vivir con mayor satisfacción personal. 

Tanto en el ámbito personal como en el profesional necesitas de la inteligencia emocional para vivir y trabajar con la mejor emoción. Incluso, para liderar, enseñar o relacionarte con los demás provocando las mejores emociones.

Para crear relaciones resonantes (energía positiva que se contagia provocando colaboración y compromiso) necesitas primero aprender a regular tus emociones para afrontar lo mejor posible las situaciones de tensión o incertidumbre. Después cuando ya manejes tu capacidad para regular tus emociones puedes pasar a ayudar a otros. 

Las técnicas de inteligencia emocional te permitirán tener un enfoque mental mucho más saludable e inteligente, emocionalmente hablando, para afrontar lo que necesites. La práctica consciente, deliberada y planificada te facilitará desarrollar este hábito para que ya te acompañe siempre en tu vida personal, familiar, social o laboral. 

Flexibilidad Cognitiva

La flexibilidad cognitiva te ayudará a ampliar tu capacidad mental de forma que evites quedarte atrapado en enfoques rígidos, negativos o “tramposos”. En muchas ocasiones las personas acuden atrapadas en una espiral mental de la que es difícil salir sin los recursos necesarios. A menudo, esta espiral mental que afecta a las emociones viene formada por cierta tendencia a:

  • La realización de predicciones negativas sobre el futuro.
  • Subestimar las habilidades propias para afrontar situaciones difíciles.
  • Asumir culpas o atribuciones negativas.
  • Pensar en términos de “debo, tengo que, debería…”

Este tipo de enfoques mentales contribuyen a que sientas mayor ansiedad, tristeza, enfado, vergüenza, y culpa. De hecho determinados enfoques vitales alimentan constantemente este malestar convirtiendo posiblemente el mundo en que vives en un lugar muy difícil. Acostumbras posiblemente a definir el mundo en función de cómo te sientes. Así, pierdes la oportunidad de que tú, con otros capacidades como la flexibilidad cognitiva puedes verte a ti, y al mundo de una manera mucho más realista y calmada. 

La flexibilidad cognitiva, te ayuda a:

  • Tener una mejor consciencia de la imagen completa de la situación.
  • Valorar “las dos caras de la moneda”.
  • Entender el propósito de tus enfoques negativos.
  • Encontrar explicaciones alternativas que no habías valorado anteriormente.
  • Analizar la situación desde otras perspectivas.
  • Vivir desde la elección y no desde las normas.

Inteligencia Conversacional

Las conversaciones tienen un impacto mayor de lo que habitualmente eres consciente. Además, incluyen más dimensiones que las que aparentemente ves de “preguntar y responder”. Algo esencial que a veces das por supuesto, es que las conversaciones generan emociones. Así de sencillo, hay conversaciones que te hacen sentir bien, o por el contrario, te hacen sentir muy mal. 

Tienes una red neuronal en tu cerebro preparada para identificar si la conversación que estás manteniendo en ese momento es una amenaza para ti o bien, es una conversación “amiga”. Así, las conversaciones impulsan múltiples conexiones neuronales que influyen en cómo te sitúas frente a tu interlocutor y cómo respondes. Incluso, cómo quieres abordar esa conversación. 

Entrenar tu corteza prefrontal te permitirá disfrutar de mejores conversaciones. A todos los niveles, familiar, social o laboral. Ya son muchas las personas que bien a nivel particular o para un enfoque más profesional (líderes, profesores…) están aprendiendo esta habilidad. 

Una mala conversación genera desconfianza, crea actitudes de defensa y ataque, y aumenta las distancias y las diferencias entre las personas.

¿Cómo impactan tus conversaciones?

Cómo extracto, podemos resumir que existen tres tipos de conversaciones:

  • Protectoras: en las que los interlocutores simplemente dicen y preguntan, se dan consejos y se pone el foco en una sola estrategia. Este tipo de conversación genera desconfianza y actitudes defensivas. Se favorece la activación de la amígdala que dispara todas las hormonas encargadas de potenciar el estado de alerta.
  • Consenso: los interlocutores se centran en realizar un intercambio de poder. Se pregunta para ver si se acepta o rechaza al otro. Se investiga para ver de que forma se puede expandir el poder o la influencia. 
  • Descubrimiento: en este tipo de conversación se intercambia energía y se pregunta con la intención de descubrir conjuntamente. Se explora la perspectiva del otro para unir y transformar la realidad. Se escucha para conectar, siendo el tipo de conversación que más confianza genera ya que opera desde la corteza prefrontal. El éxito de la conversación es compartido. Se utilizan preguntas para descubrir no para obtener la respuesta que queremos desde nuestra posición. 

¿Y tú en que nivel conversacional te mueves?.

Toma de decisiones

¿Qué tal vas con esa decisión pendiente?. ¿Cuánto tiempo y energía estás invirtiendo?. La capacidad, el entrenamiento y el hábito de tomar decisiones puede ser una fuente de total bienestar o gran estrés. Sea que tu decisión sea cambiar de trabajo, mejorar tu actitud, reorientar tu vida, o elegir entre diversas actuaciones personales, es importante que te entrenes.

La habilidad para tomar decisiones no depende tanto de que tomes la decisión correcta. Sino más bien, de qué seas consciente de qué te hará sentir mejor y te permitirá ser más coherente con tus prioridades e identidad personal. A muchas personas le causa un estrés tremendo tener que tomar decisiones. A menudo entran en días, semanas o meses en las que andan en espiral valorando qué opciones tienen más o menos ventajas para ellos. O incluso tratando de averiguar qué decisión es la más correcta. He aquí, una de las primeras trampas. Las decisiones son correctas según desde dónde lo valoremos. Con lo que arriesgarnos a identificar y darle valor a los criterios propios es la clave.

Es más fácil tomar decisiones desde el autoconocimiento y la identidad personal. En vez de tratar de sobreanalizar las opciones a tomar. 

Algunas ayudas para tomar decisiones

Como ayuda nos puede servir en general:

  • Limitar la información con la que vas a contar. En ocasiones seguro que tratas de hacerte con el máximo número de datos posibles en relación a las opciones que tienes. La realidad es que si revisas decisiones pasadas con las que estás satisfecho, solo un número limitado de información es la que te hizo decantarte por una opción u otra.
  • Asigna un plazo máximo para tomar esa decisión.
  • Recuerda que tu satisfacción con la decisión que tomes es lo importante, no lo que piensen otros. Puedes tenerlo en cuenta y valorarlo, pero al final las ventajas e inconvenientes las vas a asumir tú.
  • Prepárate para asumir las consecuencias de tu decisión. Cada decisión tiene sus consecuencias. ¿Qué estás dispuesto a asumir?
  • Confía en lo que te dice tu intuición. No sólo la que sientes en el estómago sino la que está basada en tu experiencia.
  • Revisa qué tipo de energía y cuánta estás dispuesto a poner en esta toma de decisión y en la opción que finalmente elijas. No serías el primero, que realmente valora que al final, esa decisión que tenía pendiente, realmente es algo que no le interesa realmente. Con lo que ¿para qué preocuparse?. 

Conclusión

Recuerda invertir en el aprendizaje de las habilidades que más impacto están teniendo en el bienestar emocional de las personas y como consecuencia en sus relaciones:

  • Autoestima
  • Compasión
  • Inteligencia Emocional
  • Flexibilidad Cognitiva
  • Inteligencia Conversacional
  • Toma de decisiones

El aprendizaje de habilidades personales te ayudará a:

  • Conocerte a ti mismo
  • Relacionarte contigo mismo desde la calma
  • Interactuar con los demás de manera más saludable
  • Regular tus emociones
  • Disfrutar más de la toma de decisiones
¿Qué necesitas para vivir mejor contigo mismo?
¿Cuál de las 6 habilidades sería un buen reto para empezar?
¿Cómo te sentirías si consiguieras desarrollar mejor esa habilidad?

Y si te apetece y puede ayudarte...