Ayuda a gestionar las emociones de tu equipo

La incertidumbre en cualquier aspecto de tu vida puede aumentar el estrés. Particularmente, en el entorno laboral, puede aumentar tu propia ansiedad como líder, y contagiarse o multiplicarse, con la ansiedad que ya tiene el equipo.

Hemos comentado en muchas ocasiones que lo mejor de uno mismo ocurre cuando la persona está en equilibrio personal. Esto quiere decir, que hay un equilibrio entre la energía y el tiempo que se invierte en experiencias y sentimientos negativos, y las experiencias y sentimientos positivos. Algunos autores establecen 3×1, necesitas 3 vivencias positivas por cada 1 negativa que experimentas. ¿Cómo va esa proporción en ti?

Es por ti, por quién tienes que empezar, si quieres ayudar a gestionar las emociones de tu equipo. Es difícil que inspires calma, tranquilidad y confianza si tú no la tienes.

Aspectos como facilitar una buena organización del trabajo, optimizar el tiempo, trabajar por procesos y orientarse a resultados, siempre van a ayudar a reducir la incertidumbre. Incluimos también el dar un feedback preciso sobre el trabajo, actitud y esfuerzo realizado.

Ahora bien, muchos líderes evitan hablar con su equipo de sus emociones. Me he encontrado con líderes que comentan “sé que están mal, pero si facilito hablar sobre ello, puede ser peligroso y desbordarse todo”, con lo que terminan obviando y reprimiendo las emociones del equipo. Nada más lejos de ayudar. Las emociones no gestionadas multiplicarán su intensidad y su impacto negativo.

Así que, anímate, en estos momentos de incertidumbre y de dificultad, es cuando más necesita tu equipo que escuches como se sienten.

Ayuda e gestionar las emociones de tu equipo

Wendy Murphy: associate professor of management at Babson College and author of Strategic Relationships at Work. En su artículo de HBR, _Good Mentors Help You Work Through Strong Emotions_, nos propone 3 hábitos muy concretos con los que comenzar.

  • Contención. En el sentido de proporcionar al colaborador un lugar seguro para reducir la intensidad de las emociones y procesar lo que ocurre o ha ocurrido. Facilita que tu colaborador hable todo lo que necesite sobre lo que siente. El objetivo es compartir emociones, mostrarle tu compasión y accesibilidad. Ninguna emoción puede ser gestionada y regulada si primero, no se facilita el poder “destapar la olla a presión”. De esta manera podrás ayudar a que tu colaborador no actúe de manera impulsiva.
  • Empatía. Recuerda, mostrar empatía no es solo decir “que le comprendes” es realmente poder verbalizar qué significa para esta persona lo que está viviendo. Digamos que tu colaborador necesita sentirse escuchado con tus palabras. Sé concreto en cómo indicas que comprendes lo que significa para el colaborador esta situación. No lo que significaría para ti, sólo desde su perspectiva, no la tuya.
  • Ayuda a la flexibilidad cognitiva y la reevaluación. Ayuda al colaborador a darle un sentido a lo que ha ocurrido. Facilita la reevaluación de la situación de forma que pueda plantear alguna acción de cambio que le acerque a la solución o a un nuevo resultado.

La capacidad para reevaluar la situación merece toda tu atención

2 autoras más enfatizan la importancia de la reevaluación. Emma Seppälä, Ph.D., is author of The Happiness Track, Co-Director of the Yale College Emotional Intelligence Project and Faculty Director of the Women’s Leadership Program at the Yale School of Management. Christina Bradley is a postgraduate associate at the Yale Center for Emotional Intelligence and the research and development operations manager at the Contentment Foundation. Ambas señalan nuevamente la importancia de desarrollar esa capacidad para reinterpretar las situaciones negativas como ayuda a la gestión de las emociones. En su artículo, Handling Negative Emotions in a Way that’s Good for Your Team en HBR, nos proporcionan alguna información complementaria.

Percibir los problemas o las dificultades como amenazas provoca un aumento del nivel de estrés y un menor desempeño en el puesto de trabajo. Sin embargo, reinterpretar la situación como un reto, ayuda a las personas a concentrarse en la tarea y en lo que está en su mano poder hacer. Así, es más fácil poder identificar cuáles son los pasos siguientes para poder conseguir buenos resultados en una situación difícil. De esta manera, estarás favoreciendo la capacidad de resiliencia de tus colaboradores.

Es decir, puedes concentrarte, o ayudar a que tu colaborador se concentre en los aspectos negativos únicamente o facilitar también lo contrario. Nadie niega, los aspectos más difíciles de esa situación. Ayudar a que las mentes de los colaboradores pongan el foco de atención también en el reto y en lo positivo, les ayudará a sentirse protagonistas de la regulación de sus propias emociones.

Cómo conversar con tus colaboradores cuando hay muchas dudas

Rebecca Night, freelance journalist in Boston and a lecturer at Wesleyan University, en su artículo How to Talk to Your Team When the Future Is Uncertain en HBR, recopila información interesante en torno a Amy Edmondson, the Novartis Professor of Leadership and Management at Harvard Business School y otras fuentes importantes.

Particularmente, me gustaría señalar el enfoque que Amy Boston hace a su equipo en tiempos del COVID-19. El rol de un manager es favorecer la confianza y la fortaleza, así como la transparencia. Amy hace especial hincapié en estos puntos:

– Esto es lo que sabemos
– También tenemos datos sobre lo que no sabemos,
– Y esto es lo que vamos a hacer para reducir este “Gap”

¿Cómo podrías trasladar estos tres puntos a tu empresa y a tu equipo de trabajo? Es decir, ¿puedes indicar con claridad qué es lo que sí sabéis, lo que no sabéis, y que actuaciones tomaréis para reducir la distancia entre esos dos puntos?. Apunta estas tres claves, en relación a la situación de la empresa, las peticiones de los clientes, el funcionamiento interno, las medidas de seguridad, los nuevos procesos o cambios en el trabajo, etc…

4 recomendaciones que pueden ayudarte a comunicar mejor:

  •  Mentalidad adecuada para el momento de crisis y reto que tienes delante. Tu mejor mentalidad desarrollará la mentalidad de tu equipo.
  • Crea un plan. Desarrolla una estrategia de qué, cómo y cuando comunicarás.
  • Maneja las conversaciones con cariño. Sé responsable, consistente y evita azucarar el mensaje.
  • Ofrece ayuda.

Cómo gestionar las emociones del equipo (presencial o a distancia) en momentos críticos

Contaré en este punto con Jody Michael, MCC, BCC. FOUNDER AND CEO, EXECUTIVE AND TRADER COACH y su artículo, How to Lead your Remote Team’s Emotions, para revisar acciones clave en las que puedes apoyarte.

  • Comprueba a menudo el estado emocional de los colaboradores/equipo. Depende del tamaño de tu equipo establece reuniones diarias o semanales para valorar como están y favorecer la visión constructiva de la situación. Te recomiendo que preguntes sobre qué ha sido lo mejor del día anterior, qué retos han afrontado y cómo. No pierdas la oportunidad de proporcionar un buen feedback. Proporciona claves para seguir afrontando positivamente la situación.
  • Escucha de forma reflexiva. Evita las prisas, sobre todo ahora en tus comunicaciones, sean virtuales o presenciales. Combina la conversación relacionada con las tareas a realizar con el poder compartir emociones y éxitos alcanzados, o ánimo para algunas correcciones. Cuida más que nunca que tu lenguaje no verbal sea coherente con mostrar una escucha reflexiva y con calma.
  • Invierte también en conversaciones personales. Ahora más que nunca es importante permitir hablar sobre familia, hobbies, etc. Generarás mayor confianza y cercanía personal.

Afrontar y agradecer

  •  Aborda, por su puesto, las conversaciones sobre lo más difícil. Es indiferente si os estáis comunicando de forma virtual o presencial. Crea una conversación clara, empatiza y orientadora sobre los temas más difíciles. No lo evites. Se tiende a evitar las conversaciones difíciles, tanto a nivel virtual como si es presencial, y estamos viviendo momentos de incertidumbre. El “azúcar” y la evitación no hará más fuerte a nadie.
  • Recuerda ser agradecido. Practica el enfoque apreciativo, de las personas y de las situaciones. Seguramente todos habrán dedicado mucho tiempo y energía en procesar lo que ya no está, lo que no se puede hacer, lo que falta. Tu rol como líder consiste en desarrollar en tu equipo la mirada apreciativa de personas y situaciones. Es decir, lo que sí funciona, lo bueno que tenemos al rededor, y las fortalezas y los logros en este nuevo contexto.

Conclusión

  •  Ayudar a través de las emociones: contención, empatía y flexibilidad cognitiva
  • Reevalúa y ayuda a reinterpretar las situaciones difíciles como retos en los que podéis aportar lo mejor de vosotros.
  • Mentalidad adecuada, establecer planes y manejar información precisa sobre lo que sabemos y no sabemos.
  • Chequea el estado emocional del equipo con mayor frecuencia.
  • Escucha de forma reflexiva.
  • Aborda los conflictos y temas difíciles aunque estés en momentos de incertidumbre.
  • Practica y fomenta el enfoque apreciativo.
¿Qué emociones necesitas gestionar tú primero como líder?
Piensa, ¿qué cambios puedes realizar en tus intervenciones con el equipo?
¿Cuándo te lo vas a preparar?

Y si te apetece y puede ayudarte...

11 riesgos emocionales en tiempos de COVID-19

Hoy te planteo 11 riesgos emocionales en tiempos de COVID-19 que actualmente me están haciendo llegar personas como tú. Espero que puedan ser de utilidad y te permitan afrontar mejor los cambios.

11 riesgos emocionales en tiempos de COVID-19

1. Aunque teletrabajo, siento que me canso más y me cuesta concentrarme

Es posible que anteriormente a este tiempo de confinamiento ya usaras las videoconferencias, y probablemente ahora hayan aumentado para ti. O por el contrario, antes no las usabas para nada, y ahora parece que es el único medio de comunicaros. Me comentaban un manager y un técnico hace poco que se pasan el día realizando este tipo de comunicaciones. Y que en ocasiones, casi no les daba tiempo a realizar el trabajo que les corresponde.

A veces, las personas pasamos de “nada” a todo” en muy poco tiempo :-). Lo primero a tener en cuenta, es que la videollamada es un medio más de comunicación del que te puedes aprovechar. Pero no sustituye al trabajo que tienes que hacer. Me he encontrado dos situaciones:

  • Empresas que sufrían de “reunionitis” presenciales antes del periodo de teletrabajo y ahora se mantienen en ese número infinito de videollamadas, convirtiendo este medio casi en un “ladrón del tiempo”
  • Otras empresas que o bien sufrían de “reunionitis” o usaban en general bien las reuniones, y las videollamadas han aumentado su eficiencia. De esta forma, están siendo mucho más productivos. S se centran en lo importante, y están siendo más resolutivos en un menor tiempo de reunión de lo que lo hacían anteriormente.

Sé más eficiente en tus videollamadas

Este segundo caso, es el interesante. Es importante que tanto tú como el equipo de trabajo, sepáis diferenciar el uso de los distintos medios de comunicación. La videoconferencia es clave para comunicaciones en grupo (ahorras tiempo) o cuando necesitamos profundizar en distintos puntos de un tema, y es más práctico y rápido el que os llaméis.

El uso de correo electrónico, debiera casi ser sustituido por el uso de un gestor de tareas que te permitiera comentar dudas y realizar peticiones asociadas a cada tarea. De manera que queden registrados y asociados las distintas cuestiones a las tareas y sean de fácil localización. Y finalmente, el uso de chats, para realizar consultas que no suelen tener mucha urgencia pero que pueden permitir una breve conversación clave sobre un tema.

Por qué te cansas más con las videollamadas

Bien, aún siendo eficientes en el uso de las videollamadas, es importante que tengas en cuenta que:

  • La videollamada dirige toda tu atención a la visualización de una pantalla, con lo que los ojos se cansan más. En las reuniones presenciales, nuestra atención y visualización ocular es más amplia.
  • Es posible que aumente tu tensión por controlar silencios, cadencia de la conversación, etc. Recuerda que es una conversación como la presencial. Respeta y ten en cuenta la importancia del lenguaje no verbal, los silencios, los tiempos para pensar, los turnos de palabra, etc…
  • Si al trabajar en tu oficina, combinabas ratos de pantalla con levantarte del ordenador y reunirte en otro sitio o hablar con alguien en otra mesa o en el pasillo, ahora es más difícil. La videollamada hace que estés más tiempo delante de la pantalla y agota más.
  • La curva de atención habitual dibuja una U invertida. Es decir tu atención es variable, sube, se mantiene y desciende. Normalmente en periodos de tiempo de 1-1,5h. Con lo que es importante recordar tomarte unos minutos de descanso pasado ese tiempo. Antes lo hacías sin darte cuenta, ahora necesitas ser disciplinado, y levantarte del ordenador pasado ese periodo de tiempo.

2. He tenido tiempo para pensar y se me pasa por la cabeza que me arrepiento de algunas decisiones del pasado

Durante el tiempo de confinamiento, o incluso si tus condiciones laborales han cambiado, es posible que por el motivo que sea, te haya dado por pensar más de lo habitual. Así, es posible, que te encuentres repasando decisiones pasadas que ahora te parece que podías haberlas hecho de otra forma. Con esto, entonces, empiezas a pensar lo que te has perdido por no haber tomado otra decisión.

Bien, recuerda que es bueno reflexionar. Muy bueno. Ahora, a la vez, necesitas reflexionar con un poco de cariño y comprensión hacia ti mismo. Las decisiones pasadas las tomaste en base a la información que tenías en ese momento. Incluso las tomaste, teniendo en cuenta lo que sentías en ese momento. Tus prioridades en el momento de la decisión eran unas muy concretas.

Ahora que ya pasaron esas decisiones, tú has crecido. Has cambiado. Has aprendido un montón de cosas, que seguramente antes no tenías. Con lo que tú cerebro dispone de mayor información de la que tenías en aquel momento. Es posible, incluso que ahora tengas a tu alcance otras emociones distintas a las de antes. Dicho esto, ahora te es más fácil evaluar de nuevo esas decisiones y verlas de forma distinta. Es lo que tiene crecer, que ya no vuelves a ser la misma persona de antes :-).

Así, que respétate. Trátate con cariño, porque en aquel momento de esa decisión, lo hiciste lo mejor que supiste con la información, habilidades y gestión de emociones que disponías en aquel momento.

3. Ante tanta incertidumbre, no sé que hacer. Todos mis planes se han desbaratado.

En momentos de incertidumbre esta sensación es normal. Puedes estar tranquilo que este desequilibrio, es el que corresponde. Necesitas ese momento de duda, para saber que tu cerebro sin saberlo te está enviando una señal de alerta. Tómala con calma. Como es una situación nueva, necesitas prestarle atención. Así que tómate uno o o varios momentos para reflexionar sobre ello. Si el tiempo de incertidumbre ha desbaratado tus planes, no dudes en reorganizarlos de acuerdo a la información de la que ahora dispones. Evita centrarte en lo que ya no puedes hacer. Y céntrate mejor, en cómo puedes hacerlo en este nuevo escenario. A lo mejor, se trata de posponer o de reorientar o redefinir tus metas y planes.

También es importante, que sin perder de vista ese “norte” que te hace ilusión, seas capaz de concretar cuáles son los pasos en el “muy corto” plazo que te acercarán allí. Con lo que empieza a acostumbrarte a caminar con pasos pequeños que dependan de ti y sobre los que puedas tener capacidad de acción.

Sé proactivo

Empieza a crear un plan muy concreto de pasos. Empieza a realizar los más fáciles para mantener tu actividad y sensación de control. Poco a poco ve progresando en dificultad y complejidad. Pero siempre céntrate en aquello sobre lo que tú puedas tener control.

Evita en lo posible, ser reactivo: “hoy voy a hacer esto que me apetece y que puede que me ayude y mañana ya veremos”… Mejor si has trazado un plan. Como si hicieras una receta. No te pones a hornear la harina, antes de de haber hecho la masa 🙂 (ahora que todos hemos alguna que otra receta)

La proactividad planificada será tu mejor aliada. No te importe, si vas despacio, o en otras circunstancias lo lograrías más rápido. Es ahora en este escenario, donde tú necesitas ser eficiente y mantenerte motivado en tus metas.

4. De repente, me entran muchas ganas de llorar y no sé por qué

Te pido entonces que te des permiso para llorar si así lo necesitas. No pasa nada. Seguramente tengas “embotelladas” muchas emociones contradictorias. Además, necesitas primero llorar para después poder abordarlas despacito. Llorar, libera, descongestiona, descarga estrés y te permite darte cuenta de los motivos. Seguramente descubrirás permitiéndote llorar, que es lo que te ocurre. Puede ser sencillamente estrés, agotamiento o tristeza acumulada. Averígualo. Cuando logres desahogarte, tómate un tiempo con la calma que da haber llorado, reflexiona con cariño. ¿Qué te ocurre?. ¿Qué has sentido?. ¿Qué se te ha pasado por la cabeza?

Si puedes escríbelo. Incluso, puedes hablar de ello con alguien de tu confianza o con un profesional. Llorar, muchas veces, es el principio para poder abordar con mayor claridad los motivos y las emociones a las que no has prestado atención.

Y para la próxima vez, practica con mayor frecuencia en épocas de dificultad, reflexionar sobre lo que sientes. Recuerda siente lo que piensas y piensa sobre lo que sientes. La capacidad de gestionar las emociones, inteligencia emocional, implica ser consciente día a día de cómo estás. Ponerle nombre a las emociones, descubrir los motivos que te han llevado a esa emoción, y tratar de tomar pequeñas decisiones al respecto.

Trata de alimentar tu inteligencia emocional practicando con mayor frecuencia el conocimiento sobre ti mismo. Ante momentos de incertidumbre, conocerte, reconocer tus emociones y tener la oportunidad de abordarlas es lo que te va a mantener como dueño de la situación.

5. Tengo muchos altibajos emocionales y esto me agota

También es normal. Es posible que aquí, estés “incubando” emociones. Le das vueltas, rumias, tratas de distraerte… Pero recuerda se te olvida, afrontarlas. También suele ser frecuente que vayas de lado a lado de tus emociones focalizando tu atención en alguna noticia buena, luego ves otras que son muy desmotadoras… Así que tus emociones acaban dependiendo de elementos externos a ti y te dejas llevar por ellas y por la intensidad del momento.

Practica la gestión interna de tus emociones. Es genial poder alegarse por noticias buenas. También es muy lógico desmotivarse y entristecerse cuando recibimos noticias desmotivadoras. Además de lógico, es bueno. Ahora bien, necesitas encontrar un equilibrio entre que te afecten intensamente factores externos y que seas capaz de gestionar tú tus propias emociones.

Lo más importante es que tú seas la fuente de tus emociones. Tener la capacidad de procurarte calma, de alegrarte por lo que valoras de tu vida, de ocuparte de cosas que te preocupan. Esto es la inteligencia emocional.

Y requiere un poco de tiempo de reflexión y práctica. ¿Cuánto tiempo le dedicas a este hábito?

6. Me cuesta mucho dormir

Dormir es de lo más importante, ya lo sabes. Ahora bien, puede que cuando me estés leyendo te encuentres en alguno de estos casos:

  • Profesional que trabaja en actividades esenciales y que he estado sometido a mucho estrés últimamente y a muchos cambios en protocolos de seguridad y trabajo.
  • Trabajas en el ámbito sanitario y estás conviviendo diariamente con la enfermedad del Coronavirus y todas sus consecuencias. Corres riesgos a diario.
  • Tu empresa ha realizado un ERTE y estás muy preocupado por tu evolución laboral.
  • Ha enfermado o fallecido algún ser querido en estas últimas semanas.
  • Tienes algunas circunstancias difíciles a tu alrededor que se están agravando en este momento…

Pequeños cambios para dormir mejor

De acuerdo, en cualquiera de estos casos, estás sometido a mucha presión, más de lo habitual. Con lo que tu dificultad para dormir, seguramente tenga que ver con cómo llevas emocionalmente todos estos cambios, y nuevas situaciones. Recuerda algunas ideas:

  • Habla, consulta con un psicólogo o escribe sobre lo que te preocupa.
  • Párate a reflexionar sobre las dificultades que estás viviendo para que no se conviertan en vivencias traumáticas. Sé que tratarás al final del día de olvidar las dificultades que has pasado. Pero necesitas tanto desconectar, como procesar lo vivido.
  • Llora si lo necesitas.
  • Presta atención a lo que sí tienes a tu alrededor que te genera felicidad: amigos, familia, compañeros…
  • Revisa tus mejores habilidades, tus fortalezas. Planifica cómo puedes aprovecharlas en esas situaciones tan difíciles.
  • Reconoce tus miedos y ansiedad como una señal para hacer las cosas de forma diferente. Eso es lo que estos cambios te están proporcionando, un aviso de abordar la situación con nuevas estrategias.
  • Haz ejercicio físico.
  • Felicítate por lo que has conseguido cada día.
  • Visualiza como será el próximo día y cómo puedes abordarlo mejor.
  • Aunque llegues cansado de trabajar, evita irte a dormir enseguida aunque lo necesites. Date un baño relajante, ve una serie, o lee un libro que te guste. El cerebro necesita bajar de revoluciones.

7. Siento una gran tensión y opresión en el pecho

Te recomiendo consultar este video donde te proporciono algunas técnicas. 

8. Me invaden emociones y pensamientos incómodos que no sé como afrontar

Te recomiendo consultar este video donde te proporciono algunas técnicas. 

9. Lo veo todo negativo

Te recomiendo consultar este video donde te proporciono algunas técnicas. 

10. A veces, me invade una gran desmotivación. Es como si todo estuviera parado.

Muchas personas, y bastantes estudiantes, se sienten actualmente como en un parón de toda su vida. Incluso algunos estudiantes comentan que con la formación on line, el sentido de la urgencia ha desaparecido, es como si estuvieran de vacaciones. Saben que no es así, pero se sienten de esta forma. Otras personas apuntan que, hasta que toda esta incertidumbre no acabe, sienten que no pueden hacer nada.

Cuidado, esta falsa sensación de seguridad, puede jugarte malas pasadas. La verdad es que la vida sigue. Con incertidumbre pero sigue. Avanza, contigo o sin ti. ¿Cuánto quieres seguir siendo el protagonista de tu vida y de tus resultados en este nuevo escenario?.

Puede que sientas ese sentimiento de relajación de todo. Pero nada más lejos de la realidad. Los exámenes de los estudiantes siguen teniendo fecha. Tus obligaciones, tus sueños y tus responsabilidades siguen estando. Es posible que te estés olvidando de adaptarlas a esta nueva situación.

Seguramente en estos tiempos de cornavirus y en los próximos meses o año que tengamos que seguir con algunos hábitos cambiados, necesites de mayor auto-gestión y disciplina.

Tu compromiso, lo mejor

Si te vas a formar on line, necesitarás practicar el esfuerzo y el compromiso por tu parte. Antes tenías la obligación de asistir a una clase presencial. Ahora tienes la responsabilidad de gestionar tu tiempo para estudiar mejor. Y combinarlo con ocio también.

Si tu trabajo sigue siendo desde casa, necesitarás abordar las nuevas circunstancias. Traza un plan, implica a toda la familia y organízate en el nuevo escenario. Conforme cambie podrás introducir cambios, pero ahora es lo que tienes.

Si estabas buscando trabajo, puede que se ralentice este proceso, pero las empresas siguen y no tiene intención de parar. Así que, aprovecha para formarte, y seguir haciéndote visible para que puedan contactar contigo. La gestión on line de tu perfil profesional es ahora más importante que nunca.

Recuerda, cómo afrontes y salgas de esta situación, depende de cuánto te permitas adaptarte a las nuevas necesidades.

11. He pensado acudir a un psicólogo pero no sé ni por dónde empezar o si me puede ayudar

Como Psicóloga especialista en Coaching, quiero confirmarte que desde nuestro ámbito profesional, somos los profesionales que habitualmente trabajamos con estos hitos comentados anteriormente.

Tus emociones, tus hábitos, tu capacidad de adaptación y cualquier dificultad de ámbito psicológico requiere que aprendas mejores recursos personales para poder abordarlos. Sobre todo es importante, que en tiempo de gran dificultad, vivas estas experiencias de la forma más saludable posible. Así podrás evitar que estas experiencias se conviertan en traumáticas para ti.

Por mi parte estoy a tu disposición para ayudarte en lo que consideres. Tu bienestar es la clave para que puedas tener éxito y satisfacción en la perspectiva personal o profesional.

Cualquier duda, siéntete con libertad de preguntarme.

Conclusión

Recuerda que:

  • Teletrabajar te cansa más, cuídate.
  • Respeta tus decisiones del pasado y planifica cómo quieres que sea tu futuro.
  • Planifica, incluso en la incertidumbre.
  • No te resistas si tienes ganas de llorar
  • Practica la Inteligencia Emocional
  • Cuídate durante el día para que puedas dormir mejor.
  • Practica técnicas de relación, y regulación de pensamientos y emociones.
  • Recuerda que la vida sigue. Sigue viviendo aún en el nuevo escenario.
  • Consulta con un profesional de confianza si lo necesitas.
¿Cuántos riesgos emocionales estás viviendo actualmente?
¿Por cuales de las recomendaciones te es más fácil empezar?
¿Qué momento más tranquilo elegirás para abordar lo que más te cuesta?

Y si te apetece y puede ayudarte...

16 estrategias para potenciar tu salud mental

Qué importante es que las personas cuenten con estrategias psicológicas. Disponer de estrategias psicológicas para potenciar tu salud mental, influirá en la manera en que afrontas las distintas dificultades de tu vida y en garantizar tu bienestar personal.

Así es, cómo seguro que has leído muchas veces:

  • Las personas que se sienten bien consigo mismas afrontan mejor los retos.
  • Cuando se dispone de estrategias psicológicas sólidas afrontas mejor la incertidumbre.
  • Las personas con equilibrio personal obtienen mejores resultados.
  • Cuando dispones de estrategias psicológicas potentes disfrutas mejor de tu vida.
  • Las personas que invierten en desarrollar su resiliencia, afrontan mejor las situaciones más duras y sufren menos desgaste emocional.
  • Cuando se desarrolla un mejor autocontrol, llegas más lejos y facilitas tu compromiso, constancia y disciplina.
  • Las personas que son conscientes de sus valores y actúan de forma coherente con los mismos son más felices.
  • La toma de decisiones es más fácil cuando tienes tus prioridades y valores claros.

Así que, ¿qué te parece si hoy damos un repaso a algunas de las estrategias que puedes poner en marcha para cuidarte y ser más fuerte.

  • Agilidad Emocional
  • Responsabilidad Personal
  • Superar la adversidad
  • Abordar la resistencia al cambio

16 estrategias para potenciar tu salud mental

Susan David y Christina Congleton en su artículo_ Emotional Agility _en HBR, nos recuerdan este término de Agilidad Emocional. En su trabajo con líderes, nos explican que los líderes eficiente no intentan suprimir sus vivencias internas. En su lugar, tratan de abordarlas desde una perspectiva consciente, orientada a valores y de forma productiva. Apliquémoslo a cualquiera de nosotros.

El mundo puede ser cada vez más complejo y cambiante. Así, la habilidad para gestionar y regular las emociones y los pensamientos es la clave para un desempeño con éxito tanto en la vida personal como en la profesional. Señalando las investigaciones de Frank Bond & others, nos recuerdan que la agilidad emocional ayuda a las personas a aliviar el estrés, reducir el número de errores, ser más innovador y mejorar el desempeño.

4 estrategias para desarrollar tu Agilidad Emocional

En torno pues a la agilidad emocional podríamos destacar 4 prácticas de éxito:

  • Reconoce tus patrones: El primer paso para desarrollar la agilidad emocional es ser consciente de cuándo te estás “enganchando” a tus pensamientos y emociones. Ser consciente de cómo te estás hablando, de cómo estás usando ese diálogo interno es la clave. Las personas que prestan demasiada atención a la “charla en bucle” que se genera en su cerebro agotan muchos de los recursos cognitivos internos que tienen que podrían usarse de mejor forma.
  • Nombra tus pensamientos y emociones:  Cuando te enganchas al “parloteo interno en bucle” toda tu atención se dirige a un espacio mental y emocional “sin salida”. Una de las mejores formas de salir de ese laberinto es “nombrar las emociones y los pensamientos”. Así puedes diferenciar también la emoción del pensamiento.
  • Acéptalos: Haz la prueba, céntrate en aceptar los pensamientos y las emociones que experimentas. Lo opuesto al control es la aceptación. Y cuidado, no es resignarse. Aceptar es ocuparse de tus emociones y pensamientos tal cual son con una mirada amplia. Es importante que la aceptación te lleve sin sentimientos negativos a explorar lo que piensas y lo que sientes.
  • Actúa según tus valores: Cuando uno se “desengancha” de las emociones y pensamientos difíciles, se abren nuevas posibilidades y opciones para tomar decisiones. Puede ser clave la idea de utilidad, o funcionalidad (workability es el término usada por las autoras) . ¿Es de utilidad tu enfoque a tu propósito, al del equipo, … en el corto y en el largo plazo?

Cómo aprovecharte de la responsabilidad personal para manejar el estrés

H.V. MacArthur en su artículo _How To Use Personal Accountability As A Gateway To Stress Management_, en Forbes nos ayuda con este objetivo. Coincido muchísimo con este enfoque. En muchos de los procesos que trabajo con mis clientes, me encuentro con que después de explorar con el cliente, él mismo se da cuenta que falta un poco de responsabilidad personal y compromiso. Al final, nadie más que tú, puede resolver tu sensación de estrés. El estrés y la ansiedad no lo causan las situaciones u otras personas. Realmente la clave, es cómo afrontas tú esa situación difícil para ti, o esas conversaciones específicas.

5 estrategias para ser más responsable

  • Sé protagonista. Empieza a verte, en vez de como una víctima como protagonista. Sí, protagonista ante situaciones adversas o inciertas o incluso ante esas conversaciones que te están haciendo sentir tan mal. Activa la estrategia de centrarte en lo que sí p puedes controlar, aquello sobre lo que sí puedes actuar.
  • Acepta la realidad. Muchas vivencias de ansiedad vienen de la resistencia que las personas ponen ante situaciones en las que han cambiado las circunstancias. ¿Y si las aceptas?. Cuando las circunstancias cambian, el escenario en el que te mueves cambia. Esa es tu nueva realidad, puedes luchar contra ella o puedes aceptarla. Aceptarla te permitirá desarrollar estrategias de adaptación para ser más fuerte y centrarte en cómo quieres abordarla. Serás más protagonista que víctima. Te será más fácil centrarte también en cuál es el siguiente paso que necesitas hacer.
  • Recuerda qué recursos tienes ya. Una vez te has permitido descubrir cuál es el siguiente paso sobre el que puedes actuar, reflexiona sobre tus mejores recursos. Las fortalezas y estrategias que ya usaste otras veces, te pueden ser de mucha ayuda en el nuevo escenario.
  • Asume posibles errores y decisiones. Nuevamente, enfatizamos la importancia de la responsabilidad. Asume posibles errores, y decisiones anteriores y muévete a la siguiente decisión con este nuevo aprendizaje. La confianza de uno mismo no se destruye o construye por haber cometido o no algunos errores. Se construye o se destruye debido a la responsabilidad o no que asumas en avanzar.
  • Crea espacios para el aprendizaje: Ocúpate de aprender de ti. Tus errores, tus aciertos, tus decisiones, tus intentos de evitar, todo te habla de ti. La reflexión personal es la antesala de la responsabilidad personal. Aprende para encontrar nuevas soluciones y decisiones.

3 estrategias para aprender a superar la adversidad

Adversidad e incertidumbre, tan presentes en estos días ¿Verdad?. Centrémonos en 3 estrategias muy concretas apoyándonos en Heather R. Younger, J.D. en su artículo _Three Powerful Ways To Overcome Adversity_ en Forbes.

  • Crea una obsesión sana. Sí, me refiero a ese foco intenso de atención que pones en marcha cuando sabes lo que quieres, te gusta y te ilusiona. En momentos adversos, con más motivo, es tiempo de obsesionarse sanamente con tu nuevo propósito. ¿Dónde te enfocarás ante momentos adversos?
  • No hace falta que lo afrontes tú solo. Las personas que ves más fuertes a tu alrededor, a las que admiras, también pidieron ayuda. También se apoyaron en personas cuyas fortalezas complementaban sus debilidades. ¿Y tú, te permitirás contar con ayuda?
  • Desarrolla tu resiliencia. Recuerda la resiliencia es la capacidad de afrontar las dificultades y de recuperarse lo más rápido posible del desgaste que pueden producir las situaciones ambiguas e inciertas. Así pues, ante situaciones adversas y difíciles, como ya comentamos, acepta la nueva realidad por dura que sea. Y a continuación, para un poco para reflexionar, ¿cómo puedes reformular tu visión de la situación de forma que te ayude a centrarte en lo que sí puedes hacer? ¿Cuál es el paso siguiente en esa nueva perspectiva de la situación?

Aborda la resistencia al cambio como una señal

Coincido también con Gustavo Razzeti en su artículo Stop Blaming Resistance for your inacción en su web LIberationist. Parece que cuando alguien se resiste al cambio, es el “malo de la película”. Te etiquetas o etiquetas a otros cuando compruebas actitudes o comportamientos de resistencia a los nuevos escenarios de cambio.
En general podemos hacer la reflexión, de que las personas no se resisten al cambio por molestar, lo hacen con motivos. ¿Has descubierto el motivo por el que te resistes al cambio?.
Las personas se suelen resistir al trabajo extra, a la falta de propósito, a la estupidez, pero no tanto al cambio.

Lo que evalúas en ti y en otros como resistencia al cambio, no es más que una señal, de hecho es una reacción natural de tu cerebro, pero no es la única. Dispones de más recursos de los que crees. Recuerda además que en entornos estables no se produce ningún aprendizaje. Necesitas de algo de incomodidad para que se produzcan nuevos aprendizajes. Entonces ¿como aprovechar esa señal que nos indica que hay algo a lo que debemos prestar atención?

4 estrategias para abordar la resistencia al cambio como una señal

  •  Identifica cuál es tu pérdida. Todo cambio implica pérdidas. ¿Qué temes perder?. ¿Cómo afecta esta pérdida a tu desempeño personal o profesional? ¿Cómo te sentirías si probaras a actuar de forma diferente?.
  • Esfuérzate cada día. Tener talento para algo no es suficiente. Tus mejores fortalezas acompañadas de esfuerzo te llevarán a desarrollar una habilidad. Ahora bien, la práctica de esa habilidad y el esfuerzo te llevarán a conseguir resultados. Así que ¿cuánto te estás esforzando en abordar tus retos y los cambios que ocurren a tu alrededor?.
  • Aprovecha tus miedos; imagina el peor escenario. Sí, sé que puede parecer contradictorio. Una vez más, no se trata de reprimir, controlar o esconder tus miedos. Se trata de que los abordes. Si temes lo peor, deja de “parlotear en tu mente en plan bucle”, y prepárate. Sí, prepara un plan para el peor escenario. Define bien, si hay algo que puedas prever con antelación, reducir el impacto de este peor escenario y qué harás si ocurre de verdad.
  • Centra tu foco de atención en lo que puedes controlar. Como hemos comentado anteriormente. Activa tu sensación de eficacia abordando aquello sobre lo que puedes actuar. Y sobre todo no menosprecies el coste que puede tener no hacer nada.

Conclusión

Recuerda, lo importante es cuánto practicas las diversas estrategias psicológicas que tienes a tu disposición para desarrollar:

  • Agilidad Emocional
  • Responsabilidad Personal
  • Superar la adversidad
  • Abordar la resistencia al cambio
¿Qué necesitas mejorar para ser más emocionalmente ágil?
Reflexionar, ¿Cómo puedes aumentar tu responsabilidad personal?
¿Por dónde empezarás a abordar la adversidad y resolver la resistencia al cambio?

Y si te apetece y puede ayudarte...

75 reflexiones para momentos difíciles

Si algo caracteriza a las situaciones emocionalmente difíciles o traumáticas es el hecho de que cuando ocurren son procesadas emocionalmente. El modo supervivencia es el protagonista. Nuestro cerebro activa el modo rápido, de forma reactiva, y con los recursos y necesidades, que la persona tiene a su disposición. 

Así, los recuerdos traumáticos no son almacenados en nuestra memoria de una forma en la que se pueda acceder a través de interacciones verbales basadas en procesos lógicos o cognitivos. Su almacenamiento es más bien caótico y desorganizado. 

Las situaciones traumáticas sitúan a las personas que lo han vivido en un estado constante de alerta. Es decir, una respuesta de supervivencia para protegerse de más situaciones traumáticas. Ahora bien, este mismo estado de alerta bloquea el acceso al procesamiento más cognitivo y racional. 

Para superar un trauma o vivencias que superan a la persona emocionalmente, se necesita integrar lo vivido, con las experiencias, modelos y creencias que tenemos sobre el mundo y sobre nosotros mismos. Y como la situación traumática fue seguramente inesperada, y fuera de nuestro control, a veces, se hace difícil integrar la vivencia traumática en la narrativa de nuestra propia vida.

Así pues, como se acerca el final del año, te invito a que cuando puedas, reflexiones y proceses nuevamente cualquiera de las situaciones y emociones que han sido difíciles para ti. Como siempre busca momentos tranquilos para reflexionar estas cuestiones. 

Las vivencias difíciles y tus emociones más complejas de este año, necesitan una “digestión” más tranquila, que te permita poner orden y significado a lo vivido. Recuerda que evitar recordar esas emociones difíciles o “pasar página” sobre lo vivido, puede generarte mayor estrés y reactividad emocional. Estas respuestas emocionales de estrés seguirán estando presentes a no ser que les prestes un poco de atención.

75 reflexiones para momentos difíciles

25 reflexiones sobre emociones y reacciones

  1. ¿Cómo has vivido este año? Descríbelo
  2. ¿Cuál es la emoción que más recuerdas de este año?
  3. ¿En qué situaciones has podido sentirte bien, reír y disfrutar?
  4. ¿Qué emoción positiva es la que mejor recuerdas?
  5. ¿Qué emoción ha sido más difícil vivir para ti?
  6. ¿En qué situaciones te has sentido sobrepasado?
  7. ¿Cómo te has sentido con ese sentimiento de “me supera esto”?
  8. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  9. ¿Qué te ha causado enfado y por qué?
  10. ¿Cómo te has sentido al sentir ese enfado?
  11. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  12. ¿Qué te ha causado dolor y por qué?
  13. ¿Cómo te has sentido sintiendo ese dolor?
  14. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  15. ¿Cuándo has sentido miedo?
  16. ¿Cómo te has sentido cuando has sentido ese miedo?
  17. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  18. ¿Qué tipo de conflictos has vivido?
  19. ¿Qué emociones te han provocado esos conflictos?
  20. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  21. ¿En qué momento tus emociones más difíciles te han bloqueado y se han convertido en desadaptativas para ti?
  22. ¿Qué emociones crees que no “deberías haber sentido”?
  23. ¿Cuál es el motivo?
  24. ¿Qué te hace huir de sentir determinadas emociones?
  25. ¿Qué emociones sí aceptas mejor?

10 reflexiones sobre compartir emociones con tu círculo de confianza

    1. ¿Qué has aprendido de ti cuando te has sentido feliz, contento, satisfecho, etc?
    2. ¿Con quién has compartido tus mejores emociones?
    3. ¿Cómo te ha hecho sentir compartir tu felicidad y alegría?
    4. ¿Qué te ha llevado a pensar, cambiar o decidir esas emociones positivas que has llegado a sentir?
    5. ¿Cómo te has sentido cuándo estabas solo contigo mismo y volvías a sentir esa alegría?
    6. ¿Con quién has compartido tus emociones más difíciles?
    7. ¿Cómo te ha hecho sentir compartir, tu tristeza, enfado o dolor?
    8. ¿Qué te ha llevado a pensar, cambiar o decidir esas emociones más difíciles que has llegado a sentir?
    9. ¿Cómo te has sentido cuándo estabas solo contigo mismo y volvías a sentir tristeza, enfado o dolor?
    10. ¿Qué has aprendido de tu círculo de confianza, es decir de las personas con las que más cuentas?

20 reflexiones sobre aceptación de emociones y afrontamiento

    1. ¿Que piensas sobre las emociones que has sentido en los últimos meses?
    2. ¿A qué crees que te han ayudado?
    3. ¿Qué has hecho para aceptar tus emociones más difíciles?
    4. ¿Qué haces/ has hecho para lidiar con esas situaciones que se mantienen/ han mantenido durante un tiempo y que te han hecho sentirte “sobrepasado?
    5. ¿Cómo te llevas con esa tristeza que reaparece de vez en cuando?
    6. Si sigues enfadado por algo, ¿cuál es el motivo?
    7. ¿Sobre qué has cambiado de opinión este año?
    8. ¿En qué has pedido ayuda y a quién? ¿Cómo te ha hecho sentir pedir ayuda?
    9. ¿Qué has afrontado este año que en otras ocasiones habrías evitado?
    10. ¿Qué tienes pendiente por afrontar en vez de evitar?
    11. ¿Qué has sido capaz de apreciar más que en otros momentos de tu vida?
    12. ¿Qué habilidades has descubierto en ti que pensabas que no tenías?
    13. ¿En qué habilidad has ganado confianza este año?
    14. ¿Qué actividades de disfrute te “has regalado” este año para compensar los malos momentos?
    15. ¿De qué te has dado cuenta que necesitas hacer menos, parar o hacer más?
    16. ¿Qué nuevos hábitos has sido capaz de crear?
    17. ¿Qué hábitos has sido capaz de dejar?
    18. ¿En qué consideras que eres mejor que hace unos meses?
    19. ¿Cómo has celebrado tus éxitos?
    20. ¿Qué significado le das a los momentos difíciles que has vivido?

20 reflexiones sobre decisiones y soluciones

    1. ¿A qué has decidido decir “basta” este año?
    2. ¿Qué has decidido aceptar de ti porque forma parte de ti, y aunque procurarás mejorarlo, no pasa nada, eres tú?
    3. ¿De qué te sientes más orgulloso?
    4. ¿Qué vas a hacer para garantizar que sientas buenas emociones para el próximo año?
    5. ¿Qué ha sido lo mejor de haber vivido esas situaciones difíciles?
    6. ¿Qué quieres recordarte a ti mismo para cuando aparezcan nuevas y posibles emociones difíciles?
    7. ¿A quién quieres cuidar especialmente?
    8. ¿Cómo te cuidarás especialmente a ti cuando lo necesites?
    9. ¿Qué vas a hacer para salvaguardar momentos de calma y reflexión para ti mismo?
    10. ¿En qué te vas ocupar el próximo año para vivir emocionalmente lo mejor posible?
    11. ¿Qué vas a decidir aprender en los próximos meses?
    12. ¿Qué harás para mostrar más agradecimiento a ti mismo o a los demás?
    13. ¿Cómo te acordarás de apreciar con mayor frecuencia tus fortalezas, las de los demás, y lo mejor de cada situación?
    14. ¿Qué te haría ilusión conseguir en los próximos meses?
    15. ¿Cuáles son los valores que te hacen sentir coherencia y equilibrio contigo mismo y que no quieres olvidar en los próximos meses?
    16. ¿Qué cosas quieres solucionar en los próximos meses?
    17. ¿Qué pasos te has planteado?
    18. ¿Cuál sería el primero?
    19. ¿Cómo has previsto solucionar los posibles obstáculos?
    20. ¿Cómo te sentirás cuando lo consigas?

Recuerda recordar tus momentos más difíciles y las mejores vivencias que hayas tenido este año para aumentar tu inteligencia emocional.

Elige momentos de calma
Procesa lo vivido
Sé compasivo, reconoce tus logros y sigue adelante

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo conseguir una mente en calma

Cómo conseguir una mente en calma. Sí, hoy te planteo 12 recomendaciones para que revises cuál te puede faltar para conseguir una mente en calma. 

Recuerda, que cada uno tiene unas circunstancias y una historia detrás, pero para empezar, podría servirnos. ¿Qué te parece? ¿Pruebas a ver en qué puedes mejorar?

Estar en calma. Vivir con más calma. Sentir con más calma. Pensar con más calma. Todo ello es la clave de tu bienestar. Recuerda prestarle atención y practicar aquello que detectes que no haces.

Cómo conseguir una mente en calma

¿Cuáles de las 12 recomendaciones te falta poner en práctica?
¿Qué ganarías si lo pusieras en marcha?
¿Por cuál te es más fácil empezar?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Es hora de hablar y abandonar el liderazgo tóxico

Todavía me duele. Aún me sorprende que siga existiendo el liderazgo tóxico en algunas empresas. Y por supuesto que sea la bandera con la que determinados responsables de equipo tratan de dirigir a sus equipos. No debería sorprenderme pero es así. Insisto, me sorprende y me duele cuanto escucho testimonios de clientes totalmente desesperados. Pasan un tercio de su día, o más,  en un entorno de trabajo donde se mata la seguridad emocional de las personas. En un entorno de trabajo donde se fomenta la competitividad no saludable, y se menoscaba su valía personal. Estas personas sufren muchísimo. No debería sorprenderme. Ahora, el día que deje de sorprenderme y dolerme, será una mala señal. Espero que a ti te pase lo mismo. 

Inundamos las redes sociales con palabras de tolerancia, con la idea de las personas como centro, y de liderazgo humilde y compasivo, todavía hay equipos que sufren. No basta con leer de todos estos temas. Todavía no es suficiente que todo el mundo comparta la importancia de habilidades saludables para relacionarnos, tanto en el trabajo como en la vida personal. Necesitamos dar un paso más. Se necesita aprender y cambiar, de verdad. 

Solo podremos convertir en realidad esas palabras saludables de las que nos encanta hablar, si nos responsabilizamos y somos conscientes de cómo nos comportamos con los demás. El liderazgo tóxico no es una palabra bonita pero existe y necesita responsabilidad y abandono. 

Qué le está pasando a las personas que son lideradas de forma tóxica

Líderes que fomentan la competitividad no saludable dentro del equipo porque se cree que así el equipo será más eficiente.

Recuerdo una persona que trabaja en el área de producción y en la que mayoritariamente el equipo de trabajo son mujeres. El supervisor genera “cotilleos” en conversaciones 1×1 hablando mal de otras compañeras. Muestra actitudes en las que ignora a unas, y refuerza a otras, con criterios subjetivos, no de eficiencia. Esto genera malestar en el equipo y la sensación de que hagas lo que hagas a ti no se te va a reconocer. Se favorecen facilidades a unas personas y a otras no (salir antes, estar en trabajos menos pesados…). Se reciben comentarios destructivos delante de otras compañeras, generando la sensación de que no perteneces a un equipo, y que no eres liderada por alguien que te cuida, y te hace crecer. El equipo reproduce un ambiente de crítica destructiva.

Consecuencias para la persona: Ansiedad generalizada y anticipada antes de ir a trabajar, desmotivación, pérdida de percepción de valía personal, ganas de abandonar, alta irritabilidad en las relaciones personales… Miedo a perder el trabajo. Y también, miedo al pensar qué futuro le espera si abandonara el trabajo, porque lleva muchos años en la empresa.

Además ya tiene una edad y considera que no sería contratada en otra empresa. 

Entornos de trabajo muy exigentes, muy centrados en adaptarse a todo lo que pida el cliente, y con una figura de liderazgo que nunca desconecta

Existen empresas en las que el proceso de comercialización con el cliente es altamente exigente por la grandísima capacidad de adaptación que ofrecen. Además suelen tener procesos complejos y muy dinámicos, en los que desde que se hace un pedido hasta que llega al cliente, existe un complejo entramado de tareas. Bien, si esa es la estrategia que ha encontrado la empresa para destacar en el mercado, perfecto. Ahora bien, seguro que existe una manera en la que se puede cuidar y facilitar la salud mental de las personas que trabajan en ella. 

Unimos a este entorno, un comportamiento por parte del líder que fomenta el control absoluto de cada email, que llega y si el trabajador no responde en seguida, se lo hace saber. Da igual si es fin de semana, la hora de comer, o están en vacaciones. Se controla al instante que el equipo responda cómo y cuándo considera este líder. Se lidera con hábitos de micromanagement absoluto.

Consecuencias para la persona: En este caso, existen personas que acaban cogiendo la baja porque literalmente se han agotado emocionalmente. La sensación de que no son capaces es altísima. El bloqueo mental y emocional que sufren es brutal. Se sienten paralizados durante meses e incapaces de llevar a cabo cualquier actividad, hasta la más sencilla, a nivel personal y familiar. Acaban generando problemas familiares y sociales porque literalmente no pueden implicarse en nada personal, familiar o social. Por supuesto, cualquier llamada o email entrante genera un altísimo grado de ansiedad porque si hay algo que va mal. 

Sentir que deberías abandonar tus años de carrera profesional y experiencia, y realizar trabajos sencillos sin tanta responsabilidad

Esta problemática la he escuchado en demasiadas ocasiones. Suelen ser mujeres, aunque también algún hombre. Las personas bajo esta situación han llegado a la conclusión de que: en el momento que decides tener hijos se les considerada menos productivas,  y que tienen que demostrar por encima de otros que trabajan más que nadie. Sienten que sufrirían menos si abandonaran todos sus esfuerzos y logros en su carrera profesional, y se dedicaran a trabajos que nada tienen que ver con sus ilusiones. Literalmente, “no sé si dejarlo todo e ir a trabajar de cajer@ o dependient@. Abandono mi trayectoria como ingenier@ y así podré vivir en paz”.

En este caso, ha ocurrido que el responsable de equipo, ha cambiado la forma de dirigirse a estas personas a partir de un cambio en sus vidas (tener hijos u otras necesidades y circunstancias familiares). A raíz de estos cambios, se ha solicitado a RRHH una reducción de jornada o jornada intensiva. Desde ese momento el responsable muestra comportamientos de negación de la valía de estas personas, comentarios despectivos, feedback poco útil y enjuiciador, exigencia extra, callar la participación y aportación de estas personas, micromanagement, etc… Por si estás pensando en estereotipos, en algunos casos los responsables de equipo que ejercen este liderazgo también son mujeres.

En fin, como podréis imaginar el cuadro que se crea no fomenta para nada la seguridad emocional ni el desarrollo profesional de estas personas implicadas. 

Cómo se enfoca la ayuda profesional a las personas que sufren bajo un liderazgo tóxico, desde un proceso de coaching

Como ya sabemos un proceso de coaching se configura a través de un conjunto de sesiones en las que se favorecen conversaciones guiadas y reflexivas. Se fomentan conversaciones para comprender, ser reconocido, ser valorado. También se provoca el poder reflexionar saludablemente, extraer el potencial de la persona, restaurar sus emociones, y aumentar sus posibilidades de actuación, en situaciones que se quiere producir un cambio. Las personas que en estos casos acuden a un proceso de coaching se les facilita, entre otros objetivos, que:

  • Puedan restaurar su propia percepción de valía personal y profesional.
  • Calmen y regulen las emociones más desadaptativas que están sufriendo en ese momento.
  • Procesen de forma saludable la situación traumática que están viviendo.
  • Restauren, aprovechen y aprendan nuevas habilidades de éxito con las que puedan afrontar la situación tóxica en la que trabajan.
  • Puedan valorar desde la calma, no desde el dolor y la desesperación, si sería  posible valioso plantearse un cambio de escenario laboral. Una vez en calma, no desde las emociones de desesperación y desamparo.
  • Analicen que están haciendo otras personas dentro de su entorno laboral para no sufrir tanto y ver si se quiere gestionar esa adaptación y aprendizaje. 
  • Aprendan nuevas técnicas de comunicación y asertividad que les permitan afrontar comportamientos y conversaciones tóxicas. 
  • Sepan identificar qué límites quieren poner a determinadas personas. 

Qué hay detrás de un liderazgo tóxico y como un proceso de coaching también puede ayudar

Por qué hay líderes que ejercen un liderazgo tóxico

Lo primero que me gustaría reflexionar contigo, es que es importante tener cuidado en considerar a estas personas, “malas personas”. Todo el mundo tiene una motivación o una falta de motivos para actuar como lo hace. Aunque no nos lo parezca. Quizá no te apetezca interiorizar esta parte, pero puede ser importante entender qué les ocurre. Sobre todo porque no suele ser nada personal contra ti.  Suelen comportarse igual también con otras personas. Es más una forma que han aprendido, no saludable, de relacionarse en entornos laborales, y quizá también, sociales. 

Entre otros motivos, la causa, motivación, o falta de ella que hay detrás de un liderazgo tóxico suele ser:

  • Baja competencia profesional
  • Narcisismo
  • Necesidad de control
  • Pocas habilidades de relación personal
  • Inseguridad emocional
  • Modelos tóxicos entre sus referentes
  • Falta de habilidades para crear conversaciones constructivas
  • Comportamientos basados en normas, no en valores
  • Trayectoria de experiencias de éxito usando ese tipo de comportamientos tóxicos
  • Refuerzo obtenido en otras situaciones sobre ese comportamiento
  • Bajo nivel de auto-control
  • Dificultad para mostrarse vulnerables ante nadie
  • Consideración de las soft skills que tienen que ver con las relaciones como debilidad por su parte
  • Necesidad alta de protección

Cómo se puede ayudar a un líder que se comporta de forma tóxica

Como puedes ver, detrás de un liderazgo tóxico también hay una persona. Cierto,  con unos mecanismos de defensa muy altos, y con gran impacto negativo. Ahora bien, también pueden y tienen derecho si quieren, a aprender. Con experiencia en trabajar procesos de coaching con estas personas, te comentaré que es importante que quieran. Y sobre todo que hayan podido recibir un buen feedback por parte de sus superiores. Recuerda, que si consigues dejar tu malestar a un lado por un momento, descubrirás que estas personas también son buenas en algo. Hay algo seguro que hacen muy bien. Cierto es también que sus habilidades de relación pueden mejorar, pero ni son malas personas ni todo lo hacen mal.  Así, con quien quiere realmente mejorar cómo lidera se suele trabajar entre otros objetivos:

  • El análisis de la motivación o desmotivación de su comportamiento
  • La identificación de normas y creencias no saludables hay detrás
  • Los aprendizajes que han facilitado el mantenimiento de este comportamiento tóxico
  • Los modelos referentes que han intervenido en su vida
  • Las necesidades emocionales que tiene
  • Los miedos y resistencias que puede experimentar
  • Las habilidades alternativas que puede aprender en lugar de las que muestra habitualmente

El papel de RRHH ante liderazgos tóxicos

Es hora de hablar y abandonar el liderazgo tóxico, como os decía.  Me consta porque trabajo con algunas de ellas, que hay empresas en las que RRHH se responsabiliza de aunar un estilo de liderazgo saludable y acorde con los valores de la empresa. En los casos que os contaba al principio, el papel de RRHH ha sido más bien, relativizar y cargar quizá el peso de la solución en la persona que sufre. 

RRHH, o el departamento de Gestión de Personas, o de Desarrollo de Talento, como queramos, es el responsable de velar por la seguridad emocional de sus trabajadores. Junto con gerencia necesitaría alinearse para ver cómo puede alinear la visión y valores de la empresa con los estilos de liderazgo de su equipo directivo. Se necesita articular acciones, recursos e intervenciones a través de la formación, el feedback de desempeño y los procesos de coaching para asegurar que las personas se sienten seguras en el trabajo. Es decir, se sienten en un entorno que es retador y con posibilidades de crecer personal y profesionalmente. Y de hecho, que ese aprendizaje es el que asegura resultados en la empresa.

De hecho, es RRHH, el departamento de Gestión de Personas, o de Desarrollo de Talento el que suele hacer una demanda de este tipo de acciones formativas y de coaching. Señal magnífica de que realmente en la empresa importan las personas. ¿Ocurre esto en tu empresa?.

¿Te sientes liderado por comportamientos tóxicos?
¿Qué necesitarías aprender y recuperar emocionalmente?
Recuerda tienes derecho a sentir seguridad emocional en el trabajo

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cuando el manager se siente triste y nadie lo ve

Cuando el manager está triste, muchas veces nadie se da cuenta. No sé si os lo habíais planteado pero un manager es una persona cómo tú y como yo. Tiene una vida personal, inquietudes, preocupaciones, emociones, miedos, ilusiones, expectativas y retos, como todas las demás personas. Seguramente su rol de liderazgo, puede hacer que casi viva constantemente detrás de “ese traje de liderazgo”. Y con ese traje trata de vivir el resto de áreas de su vida. Lo que no generará los resultados esperados de satisfacción personal, pero ahí está, haciendo lo que mejor sabe hacer de la mejor manera posible. 

En sus espaldas recaen muchas responsabilidades, resultados de la empresa, satisfacción del cliente, mantenimiento de las personas que conforman su equipo, estrategias e indicadores de rentabilidad… Está claro que todos, en cada uno de nuestros puestos de trabajo, tenemos responsabilidades. Ahora bien, un manager es responsable de un equipo, de su desarrollo, crecimiento, resultados y desempeño. 

Últimamente, me encuentro, en las sesiones de coaching, con muchos managers y directivos, que vienen por un mensaje claro pero difuso a la vez. Normalmente suelen empezar con quiero mejorar mi capacidad de liderazgo. Al revisar sus hábitos ves que lo están haciendo bastante bien, aún habiendo posibles mejoras. 

Y en algún momento de la conversación, casi de pasada, surge, “pero es que no me siento bien… no sé que me pasa realmente”.  Cuando sigues explorando un poco más… descubres que llevan mucho tiempo embotellando sus emociones, sea en el ámbito personal o profesional. 

Señales de un manager triste

Por si te lo estabas preguntando, cuando hablo de manager hoy, hablo tanto de hombres como de mujeres. Tengo experiencias de coaching vividas en los dos casos. Con las personas que he trabajado, casi te podría decir que están igualados. Bien, tiene una cosa en común. No se sienten felices. 

Hay más cosas en común como determinados hechos o señales, que al explorar con ellos, están presentes. Puede haber otras señales, pero te cuento hoy las que me están llegando a mi, y es que estas personas suelen ser:

Qué hay detrás de la tristeza de un manager

  • Profesionales de éxito.
  • Con capacidad emprendedora e innovadora dentro de su trabajo.
  • Enfocados en procesos y resultados.
  • Con una visión muy completa de los negocios en los que trabajan.
  • Muy exigentes consigo mismos y con su equipo.
  • Normalmente muy bien valorados por las personas con las que trabajan.
  • Introvertidos en sus emociones.
  • Detectan que en ocasiones tienen estallidos emocionales cuando las cosas no salen bien.
  • Muy responsables.
  • Trabajan muchas horas
  • Linea difusa entre el espacio personal, familiar y profesional.
  • Se esconden o aprovechan “su traje de manager” para seguir adelante con cualquier obstáculo.
  • Se describen como muy racionales.
  • Trasladan sus habilidades de manager al ámbito personal y familiar.
  • Posiblemente llevan arrastrando muchos años una situación familiar insatisfactoria.
  • En ocasiones, llevan también el peso de la economía familiar.
  • Muy buenos valores personales, generosidad y bondad, son algunos de ellos.
  • Aunque no suelen mostrar sus emociones, cuando lo hacen, no obtiene apoyo y “aguantan” la situación como pueden.
  • Arrastran un malestar personal que les suele generar ansiedad y tristeza.
  • Sufren aunque nadie lo suele notar y les es difícil explicarlo.
  • Consciente o inconscientemente han desarrollado un perfil de “personas fuertes” que hace que los demás sigan esperando esa fortaleza en cualquier situación y ámbito de la vida.
  • Sienten que tienen la responsabilidad de cuidar de los suyos.
  • No suelen tener o percibir personas de confianza para compartir lo que sienten.
  • Posiblemente el coach sea la única persona a la que le han contado determinados pensamientos o sentimientos.

Cuando el manager se siente triste, sufre porque está incubando o embotellando sus emociones

Después de los puntos anteriores, es posible que te sientas identificado con algunas o muchas de estas señales. ¿Qué hay detrás de estos hábitos o planteamientos?. Normalmente, un gran potencial de desarrollo en Inteligencia Emocional y de toma de decisiones personales para sentirte mejor.

¿Qué significa que el manager está “embotellando” sus emociones?

EMBOTELLLAR emociones significa que intentas dejar tus emociones, sobre todo las más difíciles a un lado, y te centras en seguir adelante con tus actividades, rutinas y responsabilidades. 

Seguramente tratarás de racionalizar tus emociones más difíciles argumentándote que “al menos tienes un buen trabajo, familia, amigos, …”. Además este planteamiento suele verse reforzado por que las personas a tu alrededor te indican que tienes una vida y un trabajo privilegiado con los que debe sentirte afortunado. 

Bien, seguramente sea así. Aunque realmente, esto no te hace sentir mejor. De hecho, embotellar emociones no suele solucionar la causa raíz del problema emocional. Por el contrario, se suele producir el efecto “olla a presión”. Vas embotellando esas emociones difíciles que no sueles compartir con nadie y en situaciones críticas estallas porque ya no puedes más. Y sigues sin solucionar lo que realmente te ocurre. Sintiéndote además, mucho peor, porque una persona como tú “no debería haber reaccionado así”.

Para superarlo, seguramente tratarás de centrarte en pensamientos o emociones positivas, sacando de tu cabeza lo que realmente sientes. Y la verdad, es que cuando tienes un rato a solas contigo mismo, al final del día, te das cuenta de que tampoco funciona. Ignorar los pensamientos y emociones más difíciles no te ayuda a “sacarte esta sensación de malestar e insatisfacción personal” que no sabes de dónde viene y cómo describirlo.

¿Qué significa que el manager está “incubando” sus emociones?

INCUBAR emociones significa que dedicas demasiado tiempo y energías a rumiar los pensamientos y emociones más difíciles. Nadas seguramente, en un malestar que da vueltas y vueltas en tu cabeza, creándote mucha ansiedad y sensación de ahogo. A diferencia de cuando se embotellan las emociones, cuando se incuban emociones, el manager es consciente de sus emociones. Ahora bien, al rumiar y preocuparte constantemente las emociones cada vez son más fuertes y te dejan agotado emocionalmente. 

Aparentemente percibirás que preocuparte excesivamente de lo que piensas y sientes, te da cierta tranquilidad, porque parece que te estás haciendo responsable de lo que te ocurre. Ahora bien, las estrategias que estás usando para resolver estas emociones no están dando resultados, y cada vez te sientes más culpable y preocupado por tus propias preocupaciones. 

No sirven las “aspirinas emocionales” para resolver la tristeza de un manager

Cómo habrás podido reflexionar ambas estrategias, embotellar e incubar emociones, no sirven para sentirte más feliz, y satisfecho con tu vida. Estas estrategias, aunque posiblemente las lleves usando mucho tiempo, están centradas en el corto plazo. Y son como aspirinas para tu dolor emocional, igual que cuando te tomas una aspirina para el dolor de cabeza. Durante unas horas detienen el dolor, pero no se resuelve el problema principal. 

Buenas noticias para tu tristeza, enfado, culpa, o miedo

Éstas suelen ser las emociones básicas más difíciles que descubres que hay bajo ese malestar del manager. Detrás de ellas suele haber un complejo entramado de situaciones, reacciones, estrategias no saludables y decisiones que no ayudan a resolver el problema emocional.

Acostumbrados a su perfil de “aparente fortaleza”, han dejado de practicar o no lo han hecho muy a menudo, estrategias emocionales más saludables que les permitan cuidarse personal y emocionalmente. 

Las emociones, incluso las más difíciles tiene un aspecto funcional en el ser humano. Aunque las temas, son una fuente de sabiduría personal que necesita afrontarse con valentía emocional. Las obligaciones del día a día, personales y profesionales, hacen que dediques poco tiempo eficiente a resolverlas y a aprovecharte de ellas. Las emociones siempre te informarán de algo que te ocurre, algo que echas de menos, o que consideras injusto o algo que necesitas afrontar de manera distinta o incluso restaurar. 

Embotellar o incubar las emociones te aleja de optimizar tu sabiduría personal. Me preocuparía que no sintieras. Así que, si sientes este malestar interno es una buena noticia. Muchos clientes verbalizan que no deberían sentirse así: tristes, enfadados, culpables o asustados. Con sorpresa, siempre reciben de mí, la enhorabuena. 

Tus emociones más difíciles te están avisando de algo, y son el primer escalón para alcanzar un mayor bienestar. Si ellas será más difícil aunque te cueste describir lo que sientes.  

Desde luego, la tarea, el escalón que sigue a la aceptación de estas emociones es descubrir a dónde te llevan para tomar decisiones sobre tu bienestar y satisfacción personal. 

Primeras recomendaciones para cuando el manager se siente triste

  • Para, es muy importante que lo hagas. La inercia del día a día hace que sitúes todo lo que sientes en un segundo plano. Y lo sientes todo de manera difusa y confusa.
  • Busca un momento tranquilo para conversar desde la calma contigo mismo. Te lo mereces.
  • Cuestiónate desde la compasión y la comprensión: ¿cómo describirías lo que sientes?, ¿cuándo empezó este malestar?, ¿cómo está afectándote este malestar a ti mismo y a tus relaciones familiares, sociales y laborales?.
  • Seguramente sentirás una gran necesidad de estar solo, incluso puede que hayas pensado que no te apetecen tantas actividades sociales como tenías antes. No pasa nada. Es una señal. Permítetelo y descubre qué ocurre.
  • Cuídate físicamente. Deporte y buena alimentación ayudarán a bajar un poco la intensidad de lo que sientes. Desde ahí podrás abordarlo mejor. 
  • Escribe lo que sientes. Aunque creas que no tiene sentido. Solo escribe aunque parezca todo inconexo.
  • Cuenta con alguna persona de tu confianza. Y con esto me refiero a alguna persona con la que no tengas miedo de sentirte vulnerable. De esas que saben que te van a escuchar activamente con una aceptación incondicional.
  • Si sientes que estás en un momento de crisis, evita juzgar este momento como algo negativo, que no debería pasarte. Son necesarias las crisis para avanzar. Lo importante es que esas crisis tengan el menor coste emocional posible.
  • Pide ayuda profesional. Cuenta conmigo si lo consideras.

Para pensar...

¿Cómo te sientes?
¿Incubas tus emociones?
¿Embotellas tus emociones?

Y si te apetece y puede ayudarte...

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