Cómo organizar tu mente y sentirte mejor

Cómo organizar tu mente y sentirte mejor ¿te lo has planteado en alguna ocasión?. Es muy probable que al volver después de vacaciones o ya cuando llevas un tiempo reincorporado a tus quehaceres diarios, vuelvan a surgir un montón de pensamientos como por ejemplo:

  • preocupaciones recurrentes
  • situaciones difíciles que resolver
  • cambios que afrontar
  • emociones que estás evitando
  • retos que estaría bien conseguir pero que no te acabas de animar y poner en marcha
  • decisiones pendientes que pospones una y otra vez

¿Te suena alguno de estos pensamientos? ¿Tu mente se está volviendo hiperactiva?

Seguramente entonces tengas también alguno de estos síntomas:

  •  Tu mente está siempre activa pensado
  • A veces, te cansas de tanto pensar
  • Tienes la sensación de que si dejas de pensar en ello, es que no estás siendo responsable
  • compartes tus pensamientos con otras personas para seguir con el flujo de razonamiento y sigues sin salir de ese punto
  • cada vez que piensas en ello te sientes mal, con lo que aumentan las preocupaciones y aumenta tu malestar
  • te sientes bloqueado y estresado
  • vives el día a día a medias, porque sigues pensando mientras trabajas, hablas con alguien, haces la compra…

Bien, nuevamente tu mente y tus emociones funcionan muy bien, como hemos dicho en otras ocasiones. Tus emociones te están avisando de que las estrategias que estás poniendo en marcha no te están sirviendo. Necesitas enfocarlo de manera diferente, tomarte las cosas de otra forma o aprender nuevas formas de lidiar con tu mente hiperactiva pero poco productiva y tranquilizadora.

La pregunta es ¿estás preparado y dispuesto ya a hacer algo diferente o al menos a organizar tu mente un poco?

Lectura recomendada: 7 estrategias que utilizas para no sentirte bien

Cómo organizar tu mente y sentirte mejor

Vamos a ver algunas ideas que te pueden servir. Ya sabes que de ti depende. Puedes leerlas sólo o empezar a practicar alguna 😉

Aumenta tu consciencia en el momento presente

organizar tu mente 2

Haz un trato contigo mismo, accede a darte permiso (si no es muy urgente tu decisión) para poner tu mente en orden en un proceso de varios días. Organizar tu mente y sentirte mejor, saliendo de la hiperactividad emocional y mental en la que te has sumergido, requiere de un poco de paciencia y procedimiento.

Dedícate al menos un día (si puedes una semana sería genial) a practicar lo que conocemos como mindfulness, y sobre lo que seguro que has leído algo. Ninguna buena solución ni aprendizaje se da bajo agotamiento mental y estrés. Así que primero vamos a redirigir tu capacidad de prestar atención a las cosas. No te preocupes, que dejar de pensar, por un día o varios, ese tema que te preocupa, no te va a hacer menos responsable (normalmente hay pocas cosas urgentes, además llevas ya mucho tiempo invertido pensando).

Estar de cuerpo y mente presente en el día a día, regula tu estado emocional, por ello antes de abordar los temas pendientes, nos centraremos en tu nivel emocional y bienestar.

Revisa este pequeño plan de activación de consciencia:
  • Disfruta de las comidas del día. Cuando desayunes, desayuna. Cuando comas o cenes, haz lo propio. Saborea los alimentos o disfruta de una conversación compartida y tranquila. Evita distracciones como el móvil, la TV, etc…
  • Disfruta de tus pequeños momentos del día, la ducha, el paseo en coche o andando a la oficina…No son tiempos muertos que hay que pasar para llegar al punto siguiente, son tus momentos, concéntrate solo en lo que haces en ese momento. A veces vivimos en el momento siguiente de forma continua, perdiéndonos el momento presente y el siguiente, porque en el siguiente, estaremos pensando en el que viene luego. Esto no es bueno.
  • Evitar asumir la multitarea sea en casa o en el trabajo. Hay tiempo para todo. Y el tiempo será de mayor calidad y emoción si te centras en el momento presente. Lo que te hará sentirte mejor.
  • Presta atención durante el día a tu respiración. Si  no es de tu agrado, para unos segundos, regúlala y sigue de nuevo desde ese punto. Si vuelves a descubrir que te aceleras, repite el proceso.
  • Disfruta de todos los sentidos: vista, oído, gusto, olfato y tacto. Son vías de comunicación y de bienestar.
  • Si tu mente se distrae y se vuelve hiperactiva de nuevo, apunta en un papel en dos minutos lo que tienes pendiente, déjalo para retomarlo más tarde, vuelve a respirar y concéntrate de nuevo.
Tus valores y prioridades son tus criterios de decisión

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Desde la tranquilidad y la consciencia que hayas podido reactivar con el paso anterior, tómate unos minutos para reflexionar por escrito sobre tus valores y prioridades en la vida. Los valores son las guías de lo que más nos importa en la vida. Tenlos presente y apúntalos. Escribe:

  • cuáles son tus valores personales
  • qué valores tienes a nivel profesional
  • qué valores normalmente guían tus relaciones sociales
  • qué valores personales están presentes a nivel familiar

Recuerda para hacer este ejercicio, que son los valores que actualmente tienes, no los que te gustaría tener, o los que «deberías tener».

Lectura recomendada: ¿Dónde vas sin unos valores claros?

Clasifica tus problemas / retos

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Una vez realizados los dos pasos anteriores, vamos desde la tranquilidad y la consciencia una vez más a reorganizar lo que te preocupa. Comprométete a clasificar tus problemas / retos.

Algo prioritario en esta técnica, es empezar a quitar el concepto de problema y cambiarlo por el de reto. De esta forma es más fácil asumir la responsabilidad y la solución de aquello que queremos superar y nos va a suponer satisfacción personal.

Tendemos a ver como problema (es más difícil y menos susceptible de ser abordado): «esta persona es insoportable», «no puedo llegar al plazo que me han marcado», «mi equipo no consigue resultados», etc.

Consideraremos mejor como reto (es más asumible y puedo actuar sobre ello): «necesitaría saber responder a esta persona», «quiero organizarme y priorizar», «cómo puedo ayudar para que mi equipo tenga éxito en las conversaciones de venta»

La técnica que convendría utilizar en este punto es la «técnica de los cubos» (Kris V Plachy). Esta técnica nos ayuda a clasificar y agrupar los retos pendientes o preocupantes según el criterio que elijamos.

  • Dibuja o incluso hazte con unos cubos (de colores si es posible)
  • Escribe, cada uno de los retos que quieres abordar en un post´it
  • Teniendo en cuenta los retos que has escrito, ponle un nombre a cada cubo de manera que refleje el criterio que consideres más adecuado
  • Clasifica cada reto en un cubo distinto
  • Ahora ordena los cubos por prioridad de acción

Te añado algunas reflexiones, una vez los hayas clasificado:

  • Revisa nuevamente los retos de cada cubo y comprueba en qué medida son coherentes con los valores y prioridades vitales
  • Si responden los retos a tus valores, perfecto, adelante
  • Si crees que no tienen mucho sentido, valora si es un reto que quieres mantener y analiza por qué te preocupaba…
Plan de Acción

organizar tu mente 5

¡Ahora sí! manos a la obra. Felicítate por el trabajo que has hecho hasta ahora y haz tu plan de acción.

Organiza tu plan:

  • Fases
  • Acciones
  • Fortalezas tuyas que puedes aprovechar
  • Aprendizajes necesarios
  • Apoyos con los que puedes contar
  • Ayuda que puedes solicitar
  • Plazo final
  • Plazos de seguimiento

¡Y disfruta!

Espero que este pequeño proceso para organizar tu mente y sentirte mejor, cumpla su propósito.

¿Qué has aprendido en el proceso?

¿De qué te has dado cuenta haciendo los ejercicios?

¿En qué necesitas seguir invirtiendo para sentirte mejor?

Si valoras que te puede venir bien una conversación que pueda ayudarte, ¡estoy a tu disposición!

Gracias por tu implicación 🙂

Cita previa

Cómo prevenir tu desgaste emocional

El desgaste emocional, es uno de los síntomas silenciosos, y peligrosos psicológicamente, con los que convivimos sin darnos cuenta durante todo el año. Todas nuestras actividades y decisiones diarias consumen mucha energía emocional, además de tiempo. Energía emocional que es clave para nuestro desempeño profesional y para nuestro bienestar emocional.

Necesitamos para vivir, el nivel y calidad de energía adecuada a las situaciones que elegimos vivir.

Es muy esclarecedor, cuando ayudas a alguien a ser consciente de a qué dedica el tiempo y las energías al cabo del día, en una semana, o en un periodo de un mes o de un año. Sorprendentemente, las personas suelen darse cuenta de que invierten demasiada energía, además de tiempo en alguno de estos ejemplos:

  • pensar algo, dándole continuas vueltas
  • sentirse mal en situaciones de crítica
  • analizar cómo es posible que determinadas personas se comporten de una forma u otra
  • pensar en lo que otros les recomiendan que tienen que hacer
  • en sentimientos de culpa
  • quejarse de situaciones difíciles
  • pensar en todas las cosas que «tienes que hacer»
  • en como evitar emociones, personas o situaciones
  • remordimientos
  • inseguridades sobre uno mismo

¿Dónde se van tus energías en tus pensamientos, en tus emociones o en tus comportamientos? Invertir energía en aquello que no te enriquece, que no te aporta, que no responde a tus prioridades vitales o profesionales, que no resuelve, que no nos hace sentir mejor y que no es elegido, suele generar agotamiento y desgaste emocional.

registro energía emocional

¿Por qué llegamos al punto de desgaste emocional?

Sería importante, como seguro que has hecho en periodos de fines de semana, vacaciones, etc, aprovechar para reponer energías y descansar. Ahora bien el problema es que, cuando volvemos a las obligaciones y compromisos diarios, seguimos afrontando nuestras vivencias de la misma forma, con lo que, es fácil caer de nuevo en el desgaste emocional.

Analicemos, ¿por qué nos desgastamos, por qué acabamos agotados al final de la semana, o incluso parece que llevamos una larga temporada «cansados»?. Es importante hacer tu propio análisis, pero es posible que descubras alguno de estos motivos:

  • no eres consciente de tus niveles de energía en cada momento del día, no los eliges y no los distribuyes
  • no sueles poner límites a los compromisos diarios
  • priorizas las decisiones y necesidades de los demás sobre las tuyas
  • viviste una situación traumática y has entrado en una espiral de preocupación o de emociones negativas de las que no sales
  • ha habido un cambio en tu vida y, no lo reconoces en público, pero te resistes  y te está agotando
  • te dejas llevar por la inercia de los acontecimientos de tu vida
  • llevas mucho tiempo con agotamiento emocional y has desistido
¡Atención! ¿sabes qué consecuencias está teniendo para ti y tu entorno?
  • Dependencia emocional de personas y situaciones
  • Has dado permiso para que otros definan tu valor personal y/o profesional
  • Evitas afrontar el problema real
  • Te sitúas en posición de «víctima» de personas y circunstancias
  • Aumenta tu sensibilidad emocional y pasas de comportamientos «pasivos» (no haces ni dices nada) a comportamientos «agresivos» (reaccionas de manera desproporcionada)
  • Pierdes la visión global de tu propósito profesional y personal en la vida
  • Te rindes continuamente en cada meta que te propones
  • Se apoderado de ti la «Indefensión Aprendida» (has aprendido inconscientemente que no puedes hacer nada para sentirte mejor, la vida es así)
  • Has hiperactivado tu Locus de Control Externo: consideras que cómo te sientes y en qué inviertes tu energía y tu tiempo no depende de ti
  • No acabas las cosas que empiezas por que «te cansas» por el camino, sobre todo sino consigues resultados rápidos
  • En las cosas que realmente te importan o te gustan llegas agotado
  • Tus relaciones personales y profesionales se resienten

Lectura recomendada: No esperes a tu propia crisis personal o profesional

Lectura recomendada: Cómo afrontarás tus objetivos personales y profesionales

Cómo prevenir tu desgaste emocional

Bien, lo que te planteo es que seas protagonista, porque se puede. Las personas «mentalmente fuertes» tienden a tener unos hábitos mentales y emocionales que les permiten vivir mejor y disfrutar más. Prevenir el desgaste emocional, no «regalar» tu energía en aquello que no te aporta, elegir conscientemente en qué vas a invertir tu tiempo y la intensidad de tus vivencias, es uno de esos hábitos. Como tal puede aprenderse.

La ventaja es que te ayudará a evitar el agotamiento y desgaste emocional. Como decíamos, si ya estás agotado, toca descasar y recargar pilas, pero no vuelvas al día a día, de la misma forma que llegaste al punto de cansancio.

Trata de poner en práctica las máximas acciones posibles para gestionar tu energía. 6 ideas:
  1. Observa tres veces al día (si lo haces durante una semana mejor) cómo estás de energía ¿te estás agotando? ¿es esa la energía que querías invertir en ese momento?
  2. Analiza los resultados de tu energía, ¿son los que querías? ¿te hacen sentir satisfecho contigo mismo?
  3. Identifica personas o situaciones que «te están robando la energía» y pregúntate por qué
  4. Identifica en qué te agotas diariamente, ¿en pensamientos negativos o poco productivos? ¿en emociones negativas? ¿en tus comportamientos?
  5. Identifica que es lo más importante para ti, ¿en qué realmente quieres invertir tu energía diaria? ¿Estás invirtiendo en ello? ¿Quieres hacer algún cambio para solucionarlo? ¿Qué decisiones puedes tomar?
  6. Crea tus propios límites que protejan las personas, situaciones, emociones, pensamientos y acciones en los que quieres invertir tu tiempo y energía.
4 ideas más:
  1. Haz un pequeño ejercicio de flexibilidad mental, y trata de dialogar internamente contigo de forma que asumas la responsabilidad, quiero, no quiero, esto me gusta o no, estoy juzgando por eso me enfado, la situación que viví fue difícil pero ahora voy a…, voy a tomarme un descanso para disponer de mi mejor energía para…. Evita un diálogo interno de «victimismo», esta persona me altera, esta situación me tiene que afectar, si me siento mal es que esta situación o persona es mala, no puedo superarlo, etc.
  2. Piensa antes de actuar o tomar decisiones precipitadamente, pide tiempo si es necesario, y comprueba qué respuesta o reacción está más acorde con tus prioridades y límites
  3. Invierte en decisiones y alternativas diferentes a las que solías elegir y qué realmente son mejor para ti, no para otros, para ti
  4. Planifica con antelación que energía quieres invertir en las situaciones que vivirás al día siguiente y cómo vas a salvaguardarla

plan desgaste emocional

Pequeños trucos para redistribuir y resetear tu energía en el día a día:
  • En momentos de estrés o de incomodidad emocional, ralentiza el tiempo. Unos minutos aprovechados adecuadamente hacen maravillas. Concéntrate en 3-5 minutos en bajar la velocidad de tus pensamientos, la intensidad de tus emociones o de tus acciones.
  • Cambia tu enfoque. Si no estuvieras agotado, ¿cómo verías esta situación o persona? ¿cómo podrías actuar a partir de esa idea ahora mismo?
  • Incluye «actividades vitales»: beber agua, tomarte unos minutos para una bebida refrescante o relajante, llamar a alguien que te haga sentir bien sin hablar del tema que te agota, lee a alguien al que admires o que te «cargue las pilas», da un paseo de 5 minutos, etc.
  • Céntrate por un momento en los hechos no en las «películas mentales de futuro» que estás creando en tu mente
  • Prueba a sonreir aunque no tengas demasiadas ganas. Hay personas que pensamos que de vez en cuando hay que ser egoístas con las sonrisas. A veces, dar una sonrisa, te permite recibir una carga emocional positiva impresionante.
  • Planifica en qué no quieres invertir energía inútil esta semana, o hasta dónde quieres invertir energía en determinado tema, situación o persona.

prevenir mejor que curar

Tú decides. Creo que es mejor prevenir que curar.
Esta vez puedes actuar con antelación. ¿te cuidarás?
¿Cuál es tu conclusión?
¿Tienes tu plan de prevención de desgaste emocional?

 

Cómo dejar de ser emocionalmente dependiente

Ser emocionalmente dependiente genera inestabilidad y sufrimiento a las partes implicadas.  La dependencia emocional genera un estado utópico de continua y ansiosa búsqueda de la aceptación de los demás. Racionalmente, reconocemos este hecho pero puede más el «enganche» a la aceptación de los demás.

Reconocerlo ya es un paso. Como siempre en problemas psicológicos necesitamos un paso más. Ser emocionalmente activos y  responsables de nuestras emociones.

Saber que es lo que hay detrás de la dependencia emocional es importante. Comprender qué no nos ayuda y qué genera un círculo de protección falso es determinante para su superación.

¿Qué síntomas podemos identificar para saber que uno mismo u otra persona es emocionalmente dependiente?

emocionalmente-dependiente

Cómo dejar de ser emocionalmente dependiente

Comprender los motivos de la dependencia emocional
  • Baja autoestima. Se atribuye a menudo tener una buena autoestima con la cantidad de reconocimiento y aceptación que se recibe de los demás. Nada más lejos de la realidad. Una autoestima sana implica el hábito consciente de reconocerse a uno mismo el valor que tiene independientemente de la opinión de los demás.
  • Miedo. Miedo al rechazo, al abandono o a la crítica. Cuando uno se envía a sí mismo mensajes del tipo «si puedo hacer feliz a todo el mundo, me sentiré bien» o «no quiero llevarle la contraria porque no quiero que se enfade» o «sino te hago feliz no me aceptarás» está escondiendo miedo. En este diálogo interno se intenta por todos los medios evitar afrontar situaciones de conflicto a las que se le ha dado el valor de: evito conflictos = los demás me aceptan = me siento bien = tengo buena autoestima = estoy tranquilo. Esta cadena de significados asociados nos sitúa en una posición de dependencia absoluta de los demás.
  • Comportamiento aprendido. Sí el comportamiento se aprende, es la base de la creación de hábitos. Lo que ocurre es que en ocasiones, hemos aprendido «malos hábitos» sin darnos cuenta. O incluso, son hábitos que nos han servido en determinadas etapas de nuestra vida, o con determinadas personas, que nos han puesto fácil mantener nuestra dependencia emocional.

Lectura recomendada: ¿te llevas bien contigo mismo?

¿En qué entornos se da la dependencia emocional?

En cualquier ámbito: personal, familiar, social y laboral. La persona que sufre de dependencia emocional lleva esta forma de actuar a cualquiera de sus ámbitos vitales. Puede ser que en algunas personas, la dependencia, sea más determinante o visible, en un área que en otra. Por lo general, al ser una forma habitual de resolver situaciones y de «mal alimentar» la autoestima, la persona pone en marcha estos hábitos aprendidos en cualquier área de su vida.

Estos hábitos se mantendrán siempre que la otra parte se «aproveche» de este comportamiento. Así, encontraremos estilos de liderazgo, en el trabajo, que fomentan esta dependencia emocional. o también, relaciones personales que se sostienen debido a este «juego emocional».

Entender qué te pierdes siendo emocionalmente dependiente
  • Protagonismo no saludable. Otra de las creencias que se asume en la dependencia emocional es la idea de que si uno está pendiente de que todo el mundo se sienta bien, estará siendo buena persona, incluso generoso. En este punto se corre el peligro de justo lo contrario de lo que queremos. Estando tan pendientes de los demás y de su aprobación, lo que se genera es un continuo «mírame que bueno soy y lo que estoy haciendo por ti». Con lo que la generosidad o bondad hacia los demás se pierde. Se sustituye por una posición de excesivo protagonismo. Finalmente, como los demás no pueden, ni deben, estar totalmente pendientes de uno mismo, se genera resentimiento, porque » con lo que yo hago por ti, y así me lo pagas». Te pierdes la oportunidad de compartir con los demás tu propio respeto.
  • Ser víctima emocional. Cuando te pones en posición de víctima, sencillamente luchas lo indecible para no herir los sentimientos de los demás. ¿ Y los tuyos?. No hay ninguna garantía, ni siquiera aplicando las mejores técnicas psicológicas, de no herir a nadie. Aplicar técnicas psicológicas, como la asertividad, por ejemplo, te ayudará a cuidar de ti como mínimo. Sentirte satisfecho con el hecho de que has cuidado a ambas partes. También te ayudará a aumentar las posibilidades de que la otra persona pueda entrar en una conversación de iguales, pero nada más. No hay garantías de que sin herir a nadie, los demás te van a aceptar incondicionalmente. Evita perderte tú en las relaciones con los demás.
Eres tan importante como lo son los demás
  • No contar contigo. Uno de las mejores sensaciones que puede tener alguien es poder actuar de acuerdo a sus valores. Este enfoque personal permite estar en equilibrio con uno mismo. Tus valores son tan válidos como los de los demás. Ahora bien, cuando actúas poniendo el foco en las prioridades y satisfacción de los demás, dejas de actuar de acuerdo a tus propios valores. Pierdes la oportunidad de saber que está bien para ti y qué no lo está. Tus criterios son cada vez unos distintos, dependiendo de la persona a la que tratas de complacer. Y esto genera estrés y un desgaste emocional considerado.

Lectura recomendada: 7 estrategias que utilizas para no sentirte bien

Lectura recomendada: Cómo prevenir tu desgaste emocional

Cómo empezar a ser responsable de tus emociones

Por dónde empezar a trabajar la dependencia emocional:

  • Elige a quién quieres realmente complacer. No a todo el mundo, sé selectivo.
  • Asume que complacer a todo el mundo es una pérdida de tiempo y energía.
  • Si sabes que debajo de tu dependencia emocional hay una autoestima muy baja que te está afectando, con intensidad o durante mucho tiempo, pide ayuda profesional.
  • Valora que cuando estás tratando de complacer a todo el mundo, es posible que tengas más oportunidades de que alguien te manipule o se aproveche.
  • Las emociones negativas de los demás, igual que las tuyas, son válidas, no son para siempre, y ayudan a madurar personalmente. Evita eliminar ese aprendizaje a ti o a otros.
  • Es imposible contentar a todo el mundo. Necesitas ser valiente y crear tus propios criterios, a la vez que admites sugerencias útiles para superarte. Aprende.
  • Invierte energías en ti y en descubrir tus valores.
  • Tómate tiempo para tus decisiones. Tanto si la respuesta es sí como si es no, mereces elegirla.
  • Crea un diálogo interno saludable que te permita encontrar respuestas a ¿es lo que quieres?
  • Aprende asertividad
  • Asume otras formas de fortalecerte emocionalmente.
  • Reconoce tu valía independientemente de la opinión de los demás. Algunos lo valorarán otros no.
  • Dedica tiempo a tus metas, no tanto a las de los demás.
  • Aprende técnicas de relajación.
  • Crea relaciones saludables en las que ambas partes tengan la misma importancia.
  • Sé responsable y toma decisiones sobre tus emociones positivas y negativas.

Lectura recomendada: ¿Cómo crear relaciones saludables?

¿Ya has descubierto si eres emocionalmente dependiente?
¿Has identificado los motivos?
Elige un objetivo por dónde empezar
¡Disfruta de ti! te sentirás mejor.
Sorprendentemente las personas saludables y auténticas te valorarán más.

 

6 reflexiones personales para gestionar emociones

¡Sí! Es el momento de tomarte un respiro para hablar con tus emociones. Hoy te selecciono las 6 mejores recomendaciones de mi blog que más visitas han recibido.

No te lo dejes, para otro momento. Gestionar emociones es de lo más importante para alimentar tu equilibrio personal y felicidad. La inteligencia emocional te dará las herramientas para tener todo la energía necesaria para empezar el nuevo año. Encontrarás en estos artículos:

  • Qué hacer para prevenir tu desgaste emocional en tus próximos objetivos
  • Técnicas para organizar tu mente y sentirte mejor
  • Cómo resolver las situaciones en las que te relacionas con personas tóxicas
  • ¿Quieres quitarte el «no puedo» de la cabeza?
  • Identifica si estás evitando emociones
  • Reflexión sobre tu reacción a las críticas

Espero que pueda serte de ayuda. 

6 reflexiones personales para gestionar emociones

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    "No puedo". Es una idea repetitiva, constante y fija en nuestras mentes que parece guiar las decisiones de nuestra vida personal, profesional, social y familiar. El otro día estaba trabajando en una clase de hábitos de estudio para opositores, y analizábamos cómo podíamos facilitar nuestro entorno de estudio y minimizar las interrupciones. Fue muy rápido, enseguida obtuve muchos "es que no puedo porque....". Como ejemplo, una persona ponía como excusa, para no poder minimizar las interrupciones, que vivía con su familia y eran muchos, con lo que era "imposible" que alguien no la interrumpiera de vez en cuando. Ella era consciente de que esto afectaba a su concentración. Comunicar y pedir a tu entorno que te ayude en tu objetivo, nos ayuda a estar completamente centrados y orientarnos al éxito. Ahora bien, si como en este caso, buscamos una justificación que nos proteja del éxito y un muro "más o menos real"…
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    ¿Te has sorprendido alguna vez por la reacción de otra persona ante tus comentarios? Un compañero de trabajo, un miembro de tu equipo ¿ha reaccionado desproporcionadamente a tus opiniones? ¿Se ha subido el tono en una reunión a raíz de ciertos comentarios? O incluso, ¿te has dado cuenta que has reaccionado en exceso ante una conversación con otra persona? ¿Es una crítica lo que nos están comunicando? ¿Hemos lanzado nosotros una crítica sin darnos cuenta? ¿Pensamos que no tienen razón? En la mayoría de estos casos, las reacciones desproporcionadas tienen mucho que ver con cómo estamos interpretando la realidad que nos rodea, y en concreto, las conversaciones y comentarios que comunicamos o recibimos. Cada persona tiene una "pantalla" por la que filtra su realidad, y en base a los filtros que utiliza para ver los detalles y colores de esa realidad, conforme a eso, reacciona. Porque en definitiva, es la…
¡No te lo pienses y reserva tu cita para invertir en tus emociones!

La mejor habilidad en la que puedes invertir este año

¿Preparado? ¿Has elegido la mejor habilidad en la que puedes invertir este año? ¿Le has dedicado un momento para pensar en ello? Si tuvieras que elegir o priorizar una habilidad ¿cuál elegirías?. Yo te propongo una que considero que es esencial en todos los ámbitos de nuestra vida.

Es la HABILIDAD DE CONVERSAR.

¿La conoces? Seguro que sí. ¿Cómo dirías que te llevas con esta habilidad? ¿Qué nivel consideras que tienes? Piénsalo un momento, no me refiero a hablar, quiero decir exactamente CONVERSAR. Ese arte que parece fácil pero no lo es. Esta habilidad que requiere intercambio de información, que requiere de preguntas y de respuestas constructivas que inviten a seguir reflexionando y responder.

Es la pregunta la que nos impulsa, Neo. La que te ha traído hasta aquí. (Matrix)

¿Dime qué cuestión te trae hasta aquí, hasta mi blog? 🙂

¿Dónde quieres que te lleven tus preguntas? 🙂

Te planteo hoy aprender a conversar contigo mismo, con tu marca personal si quieres que el mundo te encuentre, con el equipo si quieres resultados diferentes,con tus clientes para generar una relación de confianza y con tus fantasmas si quieres coger impulso.

La mejor habilidad en la que puedes invertir este año

1. Aprende a conversar contigo mismo si quieres ser feliz

Dedicarte tiempo para conversar contigo mismo amablemente es un gran comienzo para este año. Antes de que abordes tus retos. Previamente a que analices en qué puedes mejorar. Incluso antes, de que traces tu plan personal de felicidad. Aprende a conversar contigo mismo. Elige cuidadosamente un espacio y un tiempo cómodo, amable y por qué no protegido, en el que conversar contigo mismo. Cuando lo hayas elegido, prueba a conversar contigo, buscando tus propias reflexiones, las de nadie más, guiándote por reflexiones como las siguientes:

  • ¿En qué personas, situaciones, pensamientos, conductas y emociones quieres invertir energía este año? ¿Cuál es el motivo de tu elección? ¿Cómo te hará sentir?

  • ¿Cuáles son los cambios te gustaría abordar este año que todavía te cuestan? ¿Qué estás ganando con ese freno que has activado para no cambiar? ¿Cuántas cosas estás perdiendo?

  • ¿Qué has aprendido sobre el control en tu vida?

  • ¿Cómo quieres «digerir» los posibles errores/fracasos pasados?

  • ¿Cuál ha sido tu aprendizaje con respecto a tus emociones negativas? ¿Y de tus emociones positivas?

  • ¿Y cuál es el significado que le quieres dar a tus momentos de soledad en el futuro?

  • ¿Qué conclusión extraes de tus éxitos pasados?

  • ¿Cómo podrías ser más consciente de tus comportamientos, de tus emociones y de tus pensamientos?

  • ¿Cuánto hace que no te das las gracias? ¿De qué te gustaría darte las gracias?

 Recomendación: estas u otras preguntas son importantes para reflexionar. Puedes tener tus propias preguntas, serán las mejores sin duda. Ahora bien lo importante es que crees el hábito de conversar contigo mismo. Evita hacer estas reflexiones sólo una vez porque es principio de año.

2. Invierte en conversar con tu marca personal para que el mundo te encuentre.

Una de las mayores dificultades que tienen las personas que participan en mis procesos de coaching para desarrollar la marca personal, es encontrar sus propias respuestas.

 Para captar la atención de posibles reclutadores necesitas haber tenido antes una conversación con tu propio valor añadido. Antes de plantearte cómo responder adecuadamente en una entrevista de trabajo, necesitas haber conversado contigo mismo sobre tu propuesta de valor. Explicar claramente y de forma atractiva tus mejores aportaciones a la empresa o a un proyecto pasa por desarrollar tus argumentos. 

No me verás recomendar qué has de responder en una pregunta de entrevista de trabajo. Creo como reclutadora, en que los profesionales se conozcan muy bien y sepan enlazar lo que aportan con lo que la empresa o el puesto demanda. Entonces, ¿has conversado contigo mismo sobre tu aportación diferencial?

Te propongo hoy algunas preguntas que te dirijan hacia tu mejor impacto laboral:

  • ¿Cuál es tu deseo?

  • Pensando en lo que mejor sabes hacer, ¿en qué quieres invertir porque tienes una alta probabilidad de hacerlo muy bien o de forma diferente?

  • ¿Cuál puede ser tu aportación al puesto y/o a la empresa que te contrate?

  • ¿Ganaría el equipo de trabajo que te incluyera como profesional? Indica las ventajas

  • ¿Qué estás dispuesto a aprender para actualizar tu perfil profesional?

  • ¿Tienes definido en qué proyecto, empresa o puesto de trabajo serías feliz y te sentirías realizado profesionalmente?

Sólo cuándo tengas claras las respuestas a estas preguntas e incluso a otras relacionadas, empieza a conversar con el mundo. Empieza entonces, conversaciones de valor con posibles reclutadores o profesionales de las empresas a las que te gustaría acceder. Por favor, no envíes un correo simplemente diciendo que «aquí tienes mi currículum para un posible proceso de selección». Conversa.

3. Desarrolla conversaciones con tu equipo si quieres resultados diferentes.

Hay conversaciones que desmotivan, y hay conversaciones que inspiran. Y como hemos visto determinadas conversaciones te llevarán a un lugar de difícil retorno. Los diálogos resonantes/positivos te llevarán a hacer realidad el potencial de las personas. ¿Cómo son tus conversaciones? ¿Te has parado a pensar que las conversaciones son tu principal herramienta para liderar?

Los buenos diálogos que inspiran tienen la capacidad de activar el cerebro y todas las conexiones emocionales necesarias para el compromiso. Activando las partes del cerebro que facilitan la creatividad, la empatía, la resolución de problemas y las emociones positivas, conseguirás resultados diferentes. De verdad, haz un análisis, ¿se centran tus conversaciones en pedir si se están cumpliendo los plazos de las tareas?. Y si, ¿aprendieras de verdad a tener conversaciones de desarrollo de tus colaboradores?

Estaría muy bien que este año, invirtieras en aprender a generar conversaciones con tus colaboradores en las que:

  • Provoques descubrimientos

  • Les ayudes a sentirse mejor y a superarse

  • Reconozcan sus fortalezas y cómo pueden aprovecharlas mejor

  • Facilites que aprendan a analizar y pensar de otra forma, mejorando su flexibilidad cognitiva

  • Aumentes su compromiso y crees una visión compartida con el equipo

  • Ayudes a crear confianza entre los distintos miembros del equipo

  • Reflexionen cómo están funcionando como equipo

  • Impulses la creación de objetivos de equipo, más allá de los objetivos de negocio

  • Generes ilusión y se te perciba implicado personalmente

 Estas conversaciones necesitan también convertirse en un hábito para que realmente tengan impacto en la obtención de resultados diferentes por parte del equipo. ¿Qué encuentros te cuestan más? ¿Cuáles te son más fáciles y podrías empezar con ellos? Haz una previsión de conversaciones de desarrollo para los próximos seis meses. Inclúyelas en tu agenda de trabajo.

4. Dialoga con tus clientes para generar relaciones de confianza

Demasiado centrados en «cerrar una venta» para invertir en que los clientes «decidan realizar una compra». No es lo mismo un enfoque que otro. En la primera opción, «provocar el cierre de una venta», los profesionales ponen el foco en ser protagonistas de la conversación. De esta forma, casi usarás un 80% de monólogo en la conversación, dejando pues, muy poco espacio para que el cliente converse contigo. Le desmostarás cuánto te sabes tus argumentos, pero no conversarás. Casi la proporción tendría que ser al revés, un 60-70% de participación para el cliente, un 30-40% para ti.

Las buenas conversaciones de venta generan confianza en el profesional de venta y en la empresa. Luego la decisión de compra es elegida y provocada por el cliente. En este modo, el cliente te preguntará, te retará, te propondrá escenarios personales de los que te pedirá tu opinion profesional. Y es justo ahí, en ese «momento de verdad» donde estarás invirtiendo en conversar. Esto sólo ocurrirá si planificas dejar espacio para conversar.

Estaría bien plantearse como objetivo este año que incluyeras en tu aprendizaje comercial los siguientes retos:

  • Analizar tu porcentaje de participación cuando hablas con los clientes

  • Revisar en qué momentos despiertas la atención del cliente y cuándo lo estás perdiendo

  • Invertir en preguntar para aprovechar sus respuestas más que en aprenderte tus propios argumentos de venta

  • Reducir la ansiedad por cerrar una venta y cambiarla por ilusión por conocer al cliente y ganarte su confianza

  • Provocar que el cliente te ponga «objeciones» a tu producto o servicio y conversar para averiguar su preocupación antes de rebatirle.

  • Invertir en inteligencia conversacional

  • Reflexionar sobre la inspiración o ansiedad que puedes estar provocando con tus conversaciones

  • Prepararte las conversaciones antes de visitar a tu cliente

5. Ten una conversación con tus fantasmas para aprovecharte de ellos y tomar impulso

Si en alguna de estas conversaciones te están apareciendo fantasmas que te paralizan, para y habla con ellos. En el caso de que algún reto de los que te estás planteando para los próximos meses, aparecen reiteradamente fantasmas de errores, miedos o traumas pasados, conversa. Nuevamente, date permiso, crea el hábito de resolverlos, busca ese espacio y tiempo amable del que hemos hablado y dales la mano. Evita evitarlos ;-).

Tus preocupaciones afectarán a tu forma de conversar y como consecuencia, al impacto que generes en los demás. Los miedos, aparecerán en tu diálogo interno diario, una entrevista de trabajo, y en las reuniones con tu equipo o con tus clientes.

Los «fantasmas» tienen la facultad de «asustar», pero a veces es que es la única forma de que te pares y les prestes atención. Así que, plantéate hacer caso y conversar con tus:

  • Miedos

  • Experiencias negativas pasadas

  • Frenos al cambio

  • Emociones negativas

  • Preocupaciones

  • Dependencias emocionales

  • Ansiedad

  • Bajo estado de ánimo

  • Auto críticas

  • Propias normas aprendidas o heredadas

  • Desmotivación

 ¡Ánimo! 🙂 , para resolver y seguir adelante con seguridad, una buena conversación te abrirá las puertas del logro al que quieres llegar.

“El talento de la conversación consiste en no hacer ostentación del propio, sino en hacer brillar el de los demás” Dale Carnegie

¿Qué pregunta te surge con estas reflexiones? ¿Cuál de estas conversaciones sería prioritaria para ti?

¿Te gustaría seguir profundizando en este tipo de conversaciones?

¡Cuenta conmigo si lo consideras!

Conversación constructiva: Asertividad

Fechas: 1-2-7 febrero de 9.30-13.30h

Programa:

  • ¿Qué hace que podamos resolver adecuadamente las situaciones de crítica? Autoestima y asertividad
  • Hábitos que poner en marcha para tener una autoestima saludable
  • Actitudes tóxicas y actitudes dependientes: un juego en el que puedes sufrir
  • Tus derechos asertivos
  • Decir que “no” y resolver situaciones de crítica agresiva
  • Dar reconocimiento al otro y dar un feedback constructivo
  • Cómo llegar a acuerdos cuando no estás de acuerdo

Técnicas para una conversación constructiva: Asertividad

Inscripción aquí

Por qué provocar y ganar en autonomía emocional

Hoy te propongo prestar atención a la autonomía emocional. Que una persona sea capaz de gestionar sus emociones, moldear sus comportamientos y sus capacidades cognitivas, es uno de los mayores retos para mi. Tanto en sesiones de coaching como de psicología, la autonomía de la persona, es uno de los objetivos prioritarios en mi trabajo. Considero fundamental que las personas:

– Sean capaces de volar solas en el aspecto de su vida en el que hayan decidido invertir

– Hayan ganado en recursos personales que les permitan poner en marcha nuevas estrategias para gestionar sus emociones

– Adquieran la práctica suficiente para conseguir crear nuevos hábitos personales y profesionales

– Abran un nuevo proceso de desarrollo personal en que sepan cómo continuar alimentando su autoestima y su valía en cualquier ámbito personal, social, familiar y laboral

– Se sientan dueños de sus emociones, pensamientos y comportamientos

– Reconozcan y a acepten que el objetivo no es no tener estrés, no sentirse tristes, no enfadarse, no sufrir.

– Sepan que el objetivo más importante es saber que experimentaremos muchas emociones y que podremos profundizar en ellas desde la tranquilidad, para saber cómo manejarlas adecuadamente.

– Experimenten satisfacción cuando se comparan, no con los demás, sino con cómo eran o se sentían hace un tiempo.

– Creen por sí mismos oportunidades para perdonarse, aumentar su autoestima, conseguir sus logros, aprender y creer en su equilibrio personal.

– Se comprendan cada vez mejor, y de manera más acertada, y compasiva

– Elijan cuánta energía y esfuerzo, y de qué tipo, quieren invertir en cada aspecto de su vida personal o profesional

La autonomía personal implica ser responsable de nuestras habilidades cognitivas, emocionales y conductuales. En definitiva, elegir qué y cómo quieres pensar, sentir y actuar en cada una de tus vivencias.

¿Por qué provocar y ganar en autonomía emocional?

¿Qué ganan las personas que invierten en su autonomía emocional?

Ser los dueños. Es una de las mejores ganancias que obtienen las personas que invierten en su autonomía personal. Consiguen desprenderse por fin de su dependencia emocional para pasar a vivir la sensación de «soy dueño de». Ser dueño de las emociones, significa que no tienes miedo a sentirlas y qué sabes cómo regularlas en el momento que así decides. Vivir tus actos como comportamientos propios, no impuestos, te ayudará a ser responsable de tus decisiones y de sus consecuencias. Tener un hábito de diálogo interno propio, no heredado, no impuesto, y consciente te permitirá superar tus bloqueos.

Pensamiento crítico y creativo. La práctica de invertir y tener presente tu autonomía te ayudará a pensar de forma constante, si tus pensamientos, acciones y emociones son buenos para ti o para los demás. Te ayudarán a focalizar tu atención en lo que te ayuda, no en lo que te paraliza. Será más fácil para ti, teniendo claros tus criterios, pensar en nuevas formas de hacer, pensar o sentir.

Elección. Pocas estrategias tan potentes como la de elegir. Requiere de valentía y del permiso para equivocarse y volver a elegir de nuevo. La persona con autonomía emocional elige sin tener en cuenta excesivamente las expectativas que los demás tienen sobre uno mismo.

Confianza. Desarrollar una buena autonomía emocional permite potenciar la confianza en sí mismo. Favorece pensar, sentir, y actuar a tu manera.  incluso si te equivocas tu autonomía emocional te permitirá apoyarte en otras estrategias que creaste en otras situaciones y definir de nuevo el siguiente paso. Cuantas más elecciones se hacen con libertad, mejores resultados y preparación tendrás para los siguientes retos.

Responsabilidad. Cuando eliges lo que quieres para ti es más fácil ser coherente con las consecuencias de tus decisiones. Apostar por la autonomía emocional te permite asumir el compromiso que tienes contigo mismo, de ser feliz, de sentirte satisfecho con la persona que eres, y de enorgullecerte de lo que quieres aportar al mundo.

Sana protección. Cuando inviertes en autonomía emocional, desarrollas también la capacidad de protegerte de manera sana de actitudes tóxicas. Reservas espacios y tiempos para cuidarte, para fortalecerte, para crecer y cuestionarte para impulsarte en el siguiente reto.

Impacto positivo. Las personas con autonomía emocional tienen más influencia, huella e impacto en las personas con las que interactúan. Sus entornos los valoran porque saben que a su lado, no necesitan luchar o estar a la defensiva. A su lado, otras personas también crecen y se sienten mejor.

¿Qué ámbitos necesitan de tu autonomía emocional?

– Marca personal

No es la primera vez, que trabajando con alguien su plan de acción para desarrollar su marca personal, necesitamos un «stop» para fortalecer primero esta autonomía personal.

Como hemos visto anteriormente, cuando somos autónomos emocionalmente generamos un impacto positivo a nuestro alrededor. ¿Y qué es lo más importante de nuestra marca personal? Tener claro quiénes somos, qué aportamos y qué huella queremos dejar en los demás cuando colaboran con nosotros.

Captar la atención de reclutadores o colaboradores requiere de que se nos perciba como personas seguras de nosotras mismas, capaces de tomar decisiones y de invertir en nuestro crecimiento profesional. Una persona con autonomía emocional tendrá definida claramente su propuesta de valor. Hará creíble su responsabilidad en el valor añadido y hará tangible el impacto que puede ofrecer a sus potenciales reclutadores.

– Equipo

Potente herramienta la de un líder que tiene autonomía emocional, y además la provoca en sus colaboradores. Un líder que no es dependiente emocional no buscará la aprobación de sus colaboradores a toda costa, ni huirá de conversaciones difíciles o de conflicto. Las afrontará desde la tranquilidad y la seguridad de que son oportunidades y retos de aprendizaje personal y profesional. Un líder con autonomía emocional, focalizará sus esfuerzos en conseguir que cada uno de sus colaboradores gane en seguridad, confianza, responsabilidad e impacto. Será de esos líderes con los que uno siente que su trabajo tiene un significado. Será de esos líderes que provocan que nos adueñemos de nuestras decisiones y seamos responsables de las consecuencias.

Un líder que provoca autonomía en los demás, es un líder que conseguirá implicación, compromiso y crecimiento cada vez mayor en el potencial que puede llegar a alcanzar su equipo.

– Clientes

¿Cómo confiarán tus clientes si no perciben variables como la responsabilidad, el impacto positivo, la confianza y el pensamiento crítico y creativo? Mal como te puedes imaginar. Cuando te plantees por qué algunos clientes confían más en unas personas que en otras, observa. Analiza que se están llevando al trabajar con determinados profesionales.

El cliente valora, además del producto o servicio y la empresa, el impacto que determinados profesionales generan en ellos. Recuerda, «trabajamos con profesionales pero confiamos en las personas».

Para mejorar tu relación con los clientes, ¿te has parado a pensar cómo te perciben?. ¿Has analizado qué aspectos de tu persona podrían facilitarles el tomar más a menudo la decisión de confíar en ti? ¿Das respuesta a las expectativas ocultas de tu cliente?

En general podríamos decir que si inviertes en tu autonomía emocional, inspirarás y convencerás 😉

¿Cuál es la señal de alarma que nos avisará de que necesitamos invertir o provocar autonomía personal?

– Reiterado bajo desempeño en tu trabajo

– Dificultad para definir o creer en la propia marca personal

– Bloqueo cognitivo, emocional y comportamental a la hora de mantener la adecuada motivación en tus retos

– Gran dificultad para tomar decisiones por uno mismo

– Altibajos emocionales frecuentes

– Ansiedad generalizada

– Desánimo prolongado y decepción con las personas o la vida en general

– Insatisfacción personal con tu vida

– Falta de impacto positivo en los demás

Conclusión:

– La autonomía emocional y personal es el pilar de tu bienestar

– No te prives de disfrutar de las ventajas a las que tienes derecho al crecer en autonomía emocional

– El nivel de impacto positivo que generas en tu entorno depende de tu autonomía emocional

– Presta atención a tus señales de alarma, te indicarán por dónde empezar.

– Desarrollar la autonomía emocional implica provocar y conseguir que las personas elijan entre un mayor abanico de recursos emocionales, cognitivos y conductuales que han hecho suyos.

¿Y tú te consideras una persona con suficiente autonomía emocional y personal?

¿Has detectado alguna señal de alarma?

Salud psicológica: Alerta para empresas saludables

La salud psicológica de todos nosotros es fundamental para nuestra vida personal, y como no, para nuestro desempeño en los puestos de trabajo. Nada nuevo que seguro no sepáis o en algún caso hayáis experimentado.

Nuestro grado de salud psicológica afecta a nuestro desempeño, y nuestro desempeño y condiciones de trabajo en las empresas, afecta a nuestra salud psicológica. Numerosas investigaciones en el ámbito de prevención y riesgos psicosociales se ocupan de este último punto.

Ahora bien, hoy me gustaría poner especial énfasis en que personas y empresas estemos alerta en el primer caso. En los últimos meses estoy trabajando con varios casos, en los que la salud psicológica de las personas es clave. La salud psicológica está realmente impidiendo, que algunos profesionales puedan aportar todo su potencial en el desempeño de su trabajo.

Salud psicológica: alerta para empresas saludables

¿Por qué lo señalo como importante? Habitualmente dificultades en alcanzar un buen desempeño en el trabajo pueden solucionarse con formación o entrenamiento en competencias transversales. Por ejemplo, adquirir técnicas de comunicación, trabajo en equipo o liderazgo favorecerá un mayor impacto de nuestro desempeño. Ahora bien, en algunos casos, estas mismas dificultades no únicamente se resolverán con procesos de formación o coaching. Hay antes otro elemento más importante, al que prestar atención.  Es la base para que la persona pueda aprender y desarrollar todo su potencial personal o profesional. Es la salud psicológica de estas personas.

Vamos a dar por sentado que nuestro entorno de trabajo tiene unas aceptables condiciones psicosociales. Nos centraremos en los casos en que las personas necesitan primero invertir en sí mismos.

¿Por qué aún teniendo un buen entorno psicosocial surgen estos casos?. Porque la persona puede arrastrar una historia personal en la que algo no quedó resuelto a nivel emocional o cognitivo. Es posible que hasta el momento haya podido combinar un desempeño más o menos aceptable con problemas personales no resueltos. Ahora bien, el problema surge, cuando las demandas del puesto cambian. Puede ser que nos promocionen a otro puesto de mayor responsabilidad. O incluso que el nivel de dificultad o el tipo de logros a conseguir se hagan más ambiciosos. Llega un momento en que la persona ya no puede seguir igual que antes, con los mismos recursos personales. Necesita primero potenciar su salud psicológica.

Señales de alerta en salud psicológica

Empieza a ser frecuente encontrarme casos en los que se empieza a trabajar en un proceso de coaching, de equipo o individual y detectas que llegas a un aparente tope. Detectas que hay un punto en el que no puedes potenciar los avances de una de las personas que pertenecen al equipo. O bien de esa persona que ha acordado con la empresa participar en un proceso de coaching individual. Es un tope al que las herramientas de coaching únicamente no pueden acceder. Es cuando te paras, analizas y planteas que es necesario abordar lo que ocurre desde la psicología y el desarrollo personal.

En todos estos casos, lo planteas al participante. Compruebas su visión. Por supuesto, previo permiso del mismo, planteas a la empresa que es necesario un cambio temporal de enfoque de trabajo.

¿Qué es lo que se ha detectado?
  • La persona confirma los acuerdos de cambio del equipo del que forma parte. En el proceso de seguimiento compruebas que no los está poniendo en marcha y no los asume.
  • En su forma de afrontar los cambios y las nuevas estrategias en competencias, detectas que le faltan recursos personales básicos. Otros compañeros están poniendo en marcha los cambios y esta persona no puede.
  • Identificas en esta persona muchas objeciones para la consecución de nuevos logros. Aparentemente tienen una causa externa, cuando realmente la causa es intrínseca a la persona.
  • Esta persona está más cansada de lo normal. Está estresada y preocupada más allá de lo razonable, cuando afrontas cambios dentro de un equipo.
  • Tiende a ponerse, y lo siente así, en posición de víctima para protegerse del fracaso.
  • Los recursos de aprendizaje y reflexiones del proceso de coaching de equipo no le son suficientes para poner en marcha los nuevos retos.
  • En conversaciones privadas e individuales con el coach te transmite su malestar psicológico. Te comenta las dificultades que tiene, reconociendo poco a poco que no puede asumir el nivel de desempeño esperado.
  • Se ha iniciado una espiral de feedback negativo hacia esa persona. Casi desde todos los niveles, vertical y horizontal. Es necesario parar para abrir un nuevo espacio de desarrollo. No es que la persona no quiera o no pueda aprender a mejorar su desempeño. Es que psicológicamente no puede.

¿Cuál es el nuevo enfoque en estos casos? Desarrollar la salud psicológica de la persona

Hay una buena noticia. En estos casos en los que he trabajado, las empresas han estado muy receptivas en cambiar el enfoque de trabajo con estas personas. Valoran muy positivamente y creen en el potencial profesional de su colaborador. Así pues, han apostado por hacer un alto en el camino. Estas personas reciben la ayuda psicológica necesaria para que se «pongan fuertes».

Desde aquí mi felicitación y reconocimiento a estas empresas que cuidan de sus colaboradores. Que son capaces de ver más allá del desempeño inmediato de un profesional.

El nuevo camino comienza desde un cambio de técnicas de las que puedan aprovecharse estas personas. Es el punto en el que en mi caso, dejas el rol de coach, y activas completamente el de psicóloga. Te centras en el desarrollo psicológico de la persona. La prioridad es su salud psicológica. Dejamos en stand-by el desempeño profesional.

En algunos casos se ha posibilitado incluso que la persona se tome unas «vacaciones». Un desacanso en el que el implicado se enfoque en trabajar su seguridad psicológica. La verdad es que en algunos casos, 15 días de trabajo psicológico intensivo están dando buenísimos resultados. En otros casos, se combina el trabajo diario (asumiendo durante un breve tiempo un desempeño en stand-by) con las sesiones de desarrollo psicológico.

¿Qué objetivos psicológicos están siendo los habituales en estos casos?

En los casos en los que trabajo, está siendo frecuente tener que enfocar el trabajo psicológico en:

  • Resolver traumas emocionales
  • Reestablecer el equilibrio personal vital
  • Encontrarse a uno mismo
  • Resolver problemas de muy baja autoestima o estados depresivos
  • Resolver problemas de gestión de estrés
  • Superar acontecimientos traumáticos en la vida de una persona

¿Qué logros se consiguen?

  • El logro primordial es que la persona implicada se siente más fuerte emocionalmente
  • Hay un mayor auto conocimiento y auto comprensión de las experiencias vitales vividas que estaban afectando a su equilibrio personal actual
  • La motivación por el cambio y por los nuevos retos se ha recuperado
  • Se dispone de estrategias psicológicas diferentes que comienzan a ser nuevos hábitos psicológicos más saludables para los implicados
  • Mayor tranquilidad emocional
  • Ganas de volver a superarse
  • Nuevas creencias sobre sí mismo, sobre otras personas y sobre su trabajo
  • Apertura y flexibilidad cognitiva y emocional
  • Mayor claridad y seguridad en el nuevo aprendizaje que tenía pendiente: las competencias transversales en su puesto de trabajo
  • Ya pueden seguir participando en el proceso de coaching.
  • Resultados en desempeño donde antes no los había 

Conclusión

Cuídate y cuida de los demás. Permanece alerta para ti mismo y para los demás. Se respetuoso y cuenta con la opinión de la persona implicada. Ofrece y recomienda ayuda profesional.

La salud psicológica es el pilar que te permitirá sentir que puedes con todo lo que decidas comprometerte.

6 riesgos que asumes cuando no aceptas el cambio

La psicología, el coaching, y la formación experiencial y aplicada, son promotores del cambio. Desde cualquiera de estos enfoques de trabajo provocaremos el cambio en tanto en cuanto los participantes implicados así lo decidan. Desde este tipo de intervenciones se facilita que la persona pueda crear algún tipo de cambio y aprendizaje. Recursos personales, creación de nuevos hábitos y desarrollo de nuevas competencias, serán los objetivos clave. 

Cuando hablamos de generar un cambio necesitamos tener en cuenta en nuestros procesos de trabajo los elementos que lo facilitan.

¿Qué condiciones se necesitan para favorecer el cambio?

Es importante conocer que el cambio, entendiendo éste como sostenible en el tiempo requiere de tres condiciones.

  • Que sea intencional y voluntario. Es decir, que realmente si quieres cambiar hayas elegido hacerlo. Los cambios impuestos o por compromiso, no se sostendrán en el tiempo y no permitirán incorporar nuevos hábitos. Cuando eliges poner en marcha esfuerzo, compromiso, y recursos cognitivos y emocionales, tendrás éxito. Si tu motivación es propia e interna podrás acceder a disfrutar del cambio. Si vas a complacer a alguien, no lo asumirás.

  •  Gestión de impulsos emocionales. Será difícil mantener el cambio en el tiempo sin una adecuada y equilibrada gestión emocional. La inteligencia emocional nos ayudará a desarrollar la capacidad de manejar tanto nuestras emociones negativas, como positivas. Los miedos, los problemas y las debilidades de una persona provocarán las emociones negativas correspondientes a este proceso de cambio. Las esperanzas, sueños, posibilidades y fortalezas de la persona provocarán nuestras emociones negativas. Necesitaremos de la gestión de ambas. La regulación de nuestros miedos nos permitirá estar en alerta en el nuevo proceso, y no pecar de excesivo optimismo. Los sueños y las posibilidades nos ayudarán a permanecer abiertos al aprendizaje.

  •  El cambio es un proceso discontinuo y creciente. Es fácil comprobar que el cambio y el aprendizaje, no es algo lineal y ascendente. Cualquier hábito que hayamos intentado cambiar y mejorar, se habrá visto interrumpido por altibajos de éxito y retroceso. Estos altibajos se alternarán hasta que con voluntariedad nos superamos. Con una gestión emocional adecuada y con reflexiones propias lo conseguiremos. Esto nos permitirá hacer nuevos descubrimientos personales en el aprendizaje del nuevo hábito, ayudándonos a instaurar el cambio definitivo y sostenible en el tiempo.

 ¿Y si no invertimos en todo esto?

6 riesgos que asumes cuando no aceptas el cambio

Te estancas. No aprendes. Tu vida no es mejor.

  1. Quedarte como estás significa quedarte estancado. En cualquier aspecto de tu vida que decidas no elegir cambiar, te quedarás estancado. Tanto en el área personal, laboral, social o familiar, te puedes quedar en un punto muerto. Es posible que lo hayas detectado. Puedes encontrarte con relaciones personales que ya no te satisfacen. Situaciones laborales que no te hacen sentir bien o no te enriquecen. ¿Te has dado cuenta?. ¿ Y si le prestas atención a esa sensación?. Tu emoción siempre comunica algo. La cuestión es ¿quieres arriesgarte a vivir en ese «punto muerto» que no te ayuda vivir una vida plena?. O por el  contrario. ¿Quieres experimentar que otra vida es posible?

  2. No aprenderás nuevas competencias o recursos personales. El mundo va a seguir cambiando contigo o sin ti. Que tú decidas no aliarte con los cambios no impedirá que los demás cambien. ¿Quieres perderte de verdad nuevos conocimientos, nuevos valores, nuevas habilidades, nuevas emociones?. Algunas personas parece que ya llegaron a la cima de su potencial. Consideran que ya no tienen nada que aprender. O incluso, que es más cómodo actuar como lo llevan haciendo durante muchos años. Desde luego cómodo puede ser, pero poco satisfactorio también. La baja tolerancia a la inquietud emocional que producen las situaciones de aprendizaje, te impedirá aprender nuevas competencias. Te impedirá ser mejor profesional. Te impedirá incluso, ser mejor persona y disfrutarte más. ¿ Y si invirtieras en disfrutar de esa inquietud?

  3. Tu vida seguramente no será mejor. Si no aceptas el cambio, tu vida no mejorará. En la vida de todos hay temas, situaciones y emociones por resolver. Todo está esperando que tú hagas algo diferente. Pensar que al menos, «no estaremos peor» no sirve a largo plazo. Sí estaremos peor, porque tu agotamiento emocional con las situaciones que no resuelves aumentará. Con lo que tu satisfacción personal se reducirá. Tu vida no será mejor. ¿ Qué te hace asumir este gran riesgo?. Seas quien seas te mereces que tu vida sea mejor. Eso sí, requiere de tu voluntad. Se necesita de tu responsabilidad para gestionar emociones en este proceso. Y necesitas ser paciente ya que no será un camino ascendente, sin obstáculos, y rápido.

Sin retos. Te superan. Te cuesta mucho cambiar.

  1. No crearás oportunidades de reto o superación. Un aspecto común en todas las personas que se resisten al cambio es la pérdida de oportunidades vitales que les permitan superarse. Han entrado en un «círculo vicioso» que les mantiene en una vida sin oportunidades para reír y disfrutar. Cuando no aceptas el cambio, alimentas una espiral que te impide protagonizar la creación de nuevas fuentes de autoestima. Elegir el cambio como hábito en tu vida, te permite estar en constante posibilidad de retarte. Aumenta las posibilidades de sentirte mejor contigo mismo. Cuando eliges el cambio y el aprendizaje en tu vida tienes más posibilidades de éxito. También de fracaso, pero es que esto también es un aprendizaje que te llevará a otros éxitos. Lo que necesitas tener claro es que quedarte como estás no te ayudará a sentir que evolucionas.

  2. Otras personas te superaránNo es que tengas que compararte con los demás. Ahora bien, en cualquier relación sea familiar, personal, social o laboral, te encontrarás con personas que aceptan el cambio. Ellos crecerán. Tendrán nuevas ilusiones, retos, valores y prioridades. Tus relaciones ya no serán las mismas si tú no cambias y aprendes. Ellos van a disfrutar ¿por qué tú no?. ¿Esperas que las personas sean como las conociste un día?. ¿Esperas que las relaciones sean siempre igual? Esto no funciona mucho, de verdad. Tanto las relaciones personales como las profesionales, necesitan avanzar, tener nuevos retos y capacidad para disfrutar de forma diferente. Este hábito enriquece las relaciones, garantiza que se mantengan en el tiempo y las enriquece. Se crean nuevos descubrimientos, sorpresas e ilusiones. ¿Tú que quieres?

  3. Cuanto más tardes en elegir el cambio más difícil será. Nuestro cerebro funciona perfectamente. Cuando le hemos enseñado un hábito y lo utilizamos, lo mantiene y lo perfecciona. Ahora bien, ¿todos tus hábitos te están proporcionando el resultado que quieres?. Analiza cuáles se están quedando caducos. Ya que cuanto más tiempo pases anclado en un hábito más difícil te será cambiarlo. Si piensas a menudo, «ya cambiaré cuando….», nunca encontrarás el momento adecuado. Ya que los aprendizajes antiguos se resistirán al cambio, sobre todo porque los sigues utilizando. Pasará el tiempo y te costará más aprender. Lo que sea, aprendizajes técnicos o personales. Te costará más. No será imposible, pero ¿qué necesidad tienes de que te cueste más? 

Y ahora dime ¿Quieres seguir asumiendo estos riesgos? 

Recuerda
  •   El cambio requiere de intención, de gestión emocional y de aceptar que habrá altibajos en el proceso.
  • No te mereces quedarte estancado. Todo el mundo por muy difícil que sea su situación, tiene margen para las posibilidades.
  • Incorpora en tu vida la inquietud emocional que provocan los aprendizajes. Pueden ser un impulso para ti.
  • Tu vida será mejor en tanto en cuando decidas que así quieres que sea.
  • Crea nuevas «espirales positivas» que te aseguren un camino de descubrimientos y éxitos.
  • A las personas que te rodean les gustarás más si creces. Tu marca personal, tu liderazgo, tu persona atraerá mucho más si evolucionas.
  • Entrena a tu cerebro a un aprendizaje constante, ya que este hábito multiplicará los siguientes aprendizajes.

 Si te puedo ayudar, estoy a tu disposición. Disfruta de tus cambios. 🙂

Mensajes atroces que no necesitas en tu vida

Imagina que cada vez que entras en tu casa, o en tu trabajo, alguien te clavara un clavo en alguna parte de tu cuerpo. Día tras día, cuando hablas con esa persona, te clava un clavo. Sabes que cuando te acercas a esa persona, esperas irremediablemente un clavo en tu persona. Y ocurre de verdad. De hecho, parece que hagas lo que hagas, recibes siempre un clavo como respuesta.

El dolor es insoportable, de cada clavo, de cada día, de cada vez. Y aún peor. Ya no duele tanto el clavo, como el saber que un nuevo golpe y un clavo aparecerá y permanecerá en tu persona mañana. Parece eterno. Y casi, es triste, pero es así, tratas de vivir con los clavos que ya acumulas. Además de vivir con los clavos que están por venir.

¿Conocéis un cuento que habla de un niño que se portaba mal con sus amigos, hiriéndoles e insultándoles?. No he podido localizar el autor. (Si lo conocéis será bienvenida vuestra aportación :-))

El cuento viene a decir algo así. Un padre le dijo a su hijo, que cada vez que hiciera daño a una persona, clavara un clavo en una puerta. El niño así lo hizo. Cada insulto correspondía a un clavo en la puerta. Al cabo del tiempo, el padre le dijo: ahora fíjate en la puerta, mira cuántos clavos has clavado. Quítalos. ¿Cómo se ha quedado la puerta?. El niño comprobó, que la puerta seguía siendo puerta. Pero no era la misma. Estaba llena de agujeros. Se veía más fea y vieja. Casi ya no servía como puerta. El padre, le comentó: cada vez que hieres e insultas a una persona, ya nunca vuelve a ser igual. Puedes cuidarla un poco y compensar, o arreglar lo que has hecho. Las cicatrices siempre estarán ahí.

Estoy segura de que estarás de acuerdo con la moraleja del cuento. Estoy segura de que tratas por todos los medios de no «clavar demasiados clavos» en las «puertas» de los demás. No, conscientemente. Esto es genial.

Pero ¿qué ocurre cuando los clavos te llegan a ti?. ¿Qué hacemos entonces cuando tu «puerta personal» se está llenando de «cicatrices»?. ¿Y si no se están «curando»?. La diferencia con el cuento, es que claramente, no somos puertas. Pero sí como árboles vivos. Y cuando nos «clavan clavos» las heridas tardan en curarse. Y sangran durante un tiempo, de forma intermitente, incluso.

Mensajes atroces que no necesitas en tu vida

Veamos qué tipo de mensajes podemos estar recibiendo y que «se clavan» constantemente en nuestra persona dañándonos gravemente. Recuerda que no los necesitas en tu vida.

No te montes castillos de arena. Estás bien como estás. Las cosas son así.

¿Para qué o quien «estamos bien»?. ¿Por qué han de decidir los demás qué significa estar bien para ti? Cada vez que recibes este tipo de mensaje te obligas a mirarte con los ojos de los demás. No con tus propios ojos. En cada ocasión, que das por cierto este mensaje y lo integras en tu persona,algo se remueve. Surge una gran disonancia entre tus valores y prioridades e ilusiones, y los que intentas adoptar. Deja de intentar adoptar algo que no eres tú. ¿Tienes una ilusión?. ¿Tienes un reto? Ve a por ello. Las personas que realmente te apreciarán en tu ámbito profesional o personal, lo valorarán. No tendrán miedo de que hagas lo que ellos no han considerado. Te apoyarán, tanto si tienes éxito como si por el camino descubres que tu reto necesita redefinirse. Esos son los retos y las personas que alimentarán y enriquecerán tu vida.

Tú no vales para eso.

¿Qué significa «valer»?. ¿Qué nivel es el que tienes que alcanzar para «valer» para los demás?. Cuál es tu nivel y hasta dónde necesitas y quieres aprender, es lo que importa. No necesitas saber de todo a nivel máximo. Tienes derecho a decidir, probar, aprender y equivocarte en aquello que elijas. Hay muchas personas que deciden no aprender algo, porque piensan que «siempre habrá alguien mejor que ellos» y como consecuencia asumen el mensaje «no valgo para esto». Así eliminan toda posibilidad de aprender, aunque sea un poco, de una determinada habilidad o aprendizaje técnico. A lo mejor, para tu trabajo, para tu persona, no necesitas ser un «maestro» en ese aprendizaje. Pero ¿cuánto potencial podrías sacarle a un poco aprendido en tu vida? Eso es lo importante.

Me fascinan las personas que con un mínimo de aprendizaje aportan un potencial o un valor extraordinario. Lo que han aprendido tiene un impacto en ellos mismos, en su trabajo o en su vida. Y en muchas ocasiones es mayor que muchas personas que «saben muchísimo».

Mira, te digo y hago esto, porque te estoy haciendo un favor.

 Tal como nos facilitan los derechos asertivos, date permiso para deshacerte de este mensaje. Tienes derecho a ser independiente de la buena voluntad de los demás. Es decir, cuando alguien «pretende» ayudarnos puedes rechazar la ayuda. Porque consideras que realmente no es una ayuda para ti. O bien porque quieres probar a ser más autónomo en ese momento. Incluso, porque ya lo eres. Por otro lado, sería interesante analizar, cuando recibes este mensaje, a quién se está haciendo «este favor» de verdad. ¿A la persona que dice este mensaje o a la receptora del mensaje?.

¿No te das cuenta que así no lo estás haciendo bien? Así no aprenderás nunca. Me canso de llamarte la atención para que hagas bien tu trabajo.

Este tipo de mensajes reverbera en algunos entornos de trabajo. Deja un eco pesado y un dolor considerable cuando asumes todo este peso. La respuesta a la pregunta es NO. No te has dado cuenta. En caso contrario, seguramente lo habrías hecho de otra forma. «No aprenderás nunca», terrible losa que seguramente te hará creer que es así. «Me canso». Nos cansamos. Seguramente tú de recibir este mensaje, y la persona que lo emite, de decirlo. ¿Y si aprendes a decir lo que necesitas para aprender?. Por supuesto, la persona que emite este mensaje también podría aprender a comunicar. Pero mientras tanto, no lleves ese peso. No te lo creas. Tienes derecho a que te cueste aprender tanto si es por motivación, atención, conocimiento o habilidad. Es importante identificar qué necesitas para resolverlo.  Haz tu camino mientras tanto, resuelve lo que necesitas.

Esos sentimientos y recuerdos negativos que tienes no te aportan nada. Olvídalo, no fue para tanto. Céntrate en lo que te aporte en tu vida.

Mensajes de este tipo, los han recibido muchas personas que han sufrido una situación traumática en su vida. Y de repente se encuentran con que determinadas personas les recomiendan que lo olviden. Por supuesto que es importante que te centres en lo que te aporte en tu vida. Pero para ello, en muchas ocasiones necesitarás superar el impacto emocional de esa situación. Puede ser que no has podido o no has sabido resolverlo. En cualquier caso, primero lo primero. No pasa nada, que no te remuerda la conciencia de no haberlo hecho antes. Cada uno necesita un momento y una velocidad determinada. Te mereces superar tu vivencia. Por mucho que otros le resten importancia. Las vivencias de una persona son únicas e intransferibles. Únicamente cada persona puede ocuparse de superarlo. Otros puede que no lo entiendan, o que les resulte «cansino» este sufrimiento que se arrastra en tu vida. Ahora bien, dale la importancia que tiene. ¿Te impide seguir avanzando? Decide aprender cómo llevarlo mejor, cómo superarlo. Consigue que esa vivencia en tu vida sea una cicatriz cerrada. Después podrás centrarte en lo que más aporta en tu vida.

Qué pesadez. Otra vez lo mismo. No merece la pena hablar contigo.

Por qué alguien le dice algo así a su pareja, tiene muchas explicaciones. Realmente hay muchos retos para la persona que emite este mensaje. Necesitará también ver qué le pasa y si quiere resolverlo. Ahora bien, me preocupan mucho las personas que reciben constantemente estos mensajes que no necesitan en su vida. Y que asumen como ciertos. Estos mensajes te crean cicatrices profundas que tambalean quién eres y cómo te relacionas con los demás. Es posible que acabes creyendo que no mereces la pena. Nada más lejos de la realidad. De verdad. Todas las personas tienen su valor. No dejes que esos mensajes estén mucho tiempo en tu vida ni que te impacten profundamente. Cree en ti. Toma decisiones. Las personas que te quieren de verdad te ayudarán a conversar. O incluso perdonarán tus emociones para buscar un mejor momento para hablar. Pero no te dirán que no mereces la pena.

¡Joder, todo el día llorando!

(Perdón por la expresión, pero fue exactamente así).

Le decía esto una madre a su hijo en el mismo momento que escribía este post. 🙁 Pensé aquí empieza todo. ¿Tu hijo llora?. ¿Alguien llora?. No van a dejar de hacerlo porque le lances una queja. Posiblemente el niño, aprenda que llorar es malísimo. Y seguramente tampoco aprenda otra forma de llamar la atención o resolver sus problemas. A esa edad, aunque el niño llore frecuentemente, se  necesitaría encontrar el tiempo y la calma, para enseñarle al niño otras formas o ver los motivos. En una edad más adulta, necesitas recordar que si sigues recibiendo este mensaje, hagas un stop. Aléjate de la queja. No la asumas. No pasa nada por llorar. Ahora bien, consigue aprender. Invierte tiempo y cariño en ti, incluso en pedir ayuda clara para resolverlo. Aférrate a tus virtudes. Cuídate, analiza si has asumido alguno de los mensajes anteriores y lucha por deshacerte de ellos. Cura tus cicatrices.

Te mereces ocuparte de tus cicatrices.

Y ahora respiremos. Profundamente.

Otra diferencia con el cuento, que inicialmente comentábamos, es que estamos vivos física y mentalmente. Tenemos más capacidades de regeneración incluso que un árbol. Nuestra autoestima, nuestros recursos personales y nuestras estrategias de afrontamiento, son la clave. Ahora bien, con cada «clavo» del cuento, estas estrategias pueden resultar dañadas también. Si los «golpes» se sostienen en el tiempo o son muy frecuentes nuestras estructuras personales se tambalean. Se tambalean y nos seguirá doliendo si no ponemos en marcha recursos personales propios. Pero no se destruyen del todo. Siempre hay un pilar personal desde el que empezar el proceso de regeneración. Un proceso de evolución, para ser la persona que queremos ser. Para ser un «árbol de corteza sólida y que da unos frutos buenísimos».

Hoy quiero dedicar este post a todas las personas que depositan la confianza en mi trabajo. Para aquellas personas que vienen y comparten conmigo todas sus heridas abiertas. Son esas personas que se atreven a examinar sus heridas. Toman la decisión de buscar la mejor forma de curarlas.

Son aquellas personas que han decidido que ya hay suficientes mensajes atroces en su vida. Han decidido no dejarse impactar por los «clavos» diarios que reciben en su trabajo, o en sus familias, o en sus relaciones personales y/o sociales. O que recibieron alguna vez.

Quizá no saben como hacerlo. Pero saben que no quieren más de «esta medicina de golpes» que han recibido. Quizá pudieron parar el proceso de golpes hace tiempo, y ahora necesitan invertir en sus cicatrices. Porque les duele mucho, y no pueden vivir más con ese dolor. Han decidido buscar ayuda e invertir en sí mismos.

 

Te mereces curarte si así lo necesitas.

Tú te mereces lo mismo. Quiero animarte si sientes que tus cicatrices profundas no se curan. Cuídate. Apóyate en tus fortalezas. Compártelo. Con un buen amigo. Con un buen profesional. Aprende nuevas estrategias personales. Recuerda, que estar inmerso en la situación de recibir «mensajes atroces» te impide ver, a veces, que hay salida. Recordar incluso con angustia que una vez vivimos esta situación, te llevará a seguir viviendo ese dolor aunque ya no esté.

Tus estrategias de afrontamiento de mensajes atroces y situaciones difíciles serán la clave.

Para salir, necesitas «poner un pie delante del otro». ¡Adelante! Puedes y aprenderás seguro a cómo hacerlo. Hay personas que ya lo están haciendo. ¿Y si lo superaras tú también?.

¿Quieres recibir feedback útil y con significado? Pídelo

¿Cuánto nos podría ayudar un feedback útil y con significado?. Si has tenido ocasión, cuando alguien proporciona este tipo de información es tremendamente valioso.

Sé que en ocasiones no lo habrás recibido de la manera más adecuada. Pero qué le vamos a hacer. Somos responsables de cómo gestionamos nuestras reacciones. No, de cómo comunican los demás.

No obstante, es una pena. Que una herramienta tan valiosa se deje de utilizar, sólo por desconocimiento. No me parece bueno.

Ahora bien, yo te propongo otro enfoque, pídelo. Pide tu feedback y guía a la otra persona. Guía al otro, para que la información que te proporcione tenga el mayor significado posible para ti.

Crítica es igual a feedback y viceversa. Pero parece que la palabra crítica la hemos mal utilizado. La asociamos a una expresión molesta y sin sentido que se proporciona cuando alguien está enfadado. Y claro, si esperamos a encontrarnos en una situación tensa para dar y/o recibir feedback… Pues a veces, es más complicado. No imposible, pero hay más factores que influyen. Las emociones, el elemento crucial en las comunicaciones.

¿Quieres recibir feedback útil y con significado? Pídelo

La crítica en realidad, es un método de aprendizaje muy valioso.

La verdad, como psicólogos, siempre comentamos que el feedback es importante que sea:

  • Solicitado: sorprender a alguien con una reflexión de mejora cuando no está preparada, puede causar estragos. Es importante, pedir permiso y preparar la situación.
  • Auténtico y sincero: para malas intenciones no necesitamos a la psicología, ni un momento adecuado. Ya que, suponemos que quieres que la otra persona pueda mejorar. Ayúdale con sinceridad, no con segundas intenciones.
  • Útil: para la persona que lo recibe (no sólo para el que lo emite). Es decir, después de tu comunicación, la persona sabrá qué cambiar, para qué, cómo y cuándo. Si no es así, no sirve.
  • Orientado al futuro y al cambio: de nada vale pasar una hora profundizando en lo mal que lo hizo alguien. El objetivo es aprender. Y aprender significa, que puedo preparármelo claramente para la próxima vez.
  • Sin «sandwich» por favor: si vas a proporcionar una recomendación de cambio, comunícala claramente. Sin rodeos. No «hagas la pelota». Evita decir algo bueno y luego «machacar» con lo que pides que cambie. Si quieres comentar oportunidades de mejora, dilo. Avisa a la persona y comentarlo tranquilamente. Si utilizamos con frecuencia la técnica «sandwich» la persona deja de creer en la información positiva que recibe. Aprende que es la antesala o la excusa para hablar de lo negativo.
  • Específico: tanto si es positivo como si es de mejora. Parece que aumentamos el número de detalles sólo cuando pedimos a alguien un cambio.
  • Da tiempo para pensar en ello: la otra persona tiene derecho a pensar y reflexionar sobre lo que dices. Tú lo tienes claro en tu cabeza. El otro necesita procesarlo, entenderlo, aceptarlo y «comprarlo emocionalmente».
  • Recordemos que hablamos de percepciones: por último, recordemos que cualquier feedback, no es más que una percepción del que lo emite. O tan importante como una percepción de nosotros que tienen los demás. Pero, no es la verdad absoluta.

¿Cómo podemos guiar al otro a darnos un feedback útil y con significado?

Te propongo un ejercicio si quieres. Objetivo: aprender de forma voluntaria.

Elige a unas cuantas personas. Mínimo tres, máximo 6-8, estaría bien. Y hazles llegar las siguientes preguntas. Si puedes facilitarles que la recepción sea anónima mejor. Sino no pasa nada. Mientras tú confíes en esas personas y te lo tomes como un aprendizaje.

Veamos algunas preguntas que te pueden servir.

Dime 2-3 palabras que elegirías para describir cómo es trabajar conmigo

Es una buena pregunta para extraer tu «esencia». ¿Cón que se quedan las personas de ti?. ¿Cuál es la huella que dejas?

En qué me has visto contribuir al equipo, a la empresa o las personas en general

Que no sea una intuición. Es importante que la persona que te propocione el feedback, te haya visto. Es muy útil, saber que ha comprobado su información.

Cuáles son mis mejores fortalezas y qué aportan

¿Qué impacto tienen tus fortalezas?. ¿Cuáles se perciben de ti?. A lo mejor coinciden o a lo mejor no, con tu opinión. En cualquier caso, te servirá.

Cuáles crees que son mis "puntos ciegos". De qué crees que no soy consciente

Todos tenemos al menos, un «punto ciego». ¿Qué se nos escapa?. Nadie mejor que las personas en las que confiamos para ello. Te proporcionarán información que se te puede haber pasado.

Qué actitudes y comportamientos te gustaría ver más en mi

¿Qué podemos potenciar para ser mejores?. Nada es blanco o negro. No somos «malos» o «buenos». Ahora, seguro que hay comportamientos que si los potenciáramos, nos iría mejor.

Qué actitudes y comportamientos te gustaría ver menos en mi

¿Qué podemos reducir?. No porque sea malo. Puede que en esa situación, con esas personas, determinados comportamientos, sea mejor reducirlos. ¿Cuáles serán?.

Cómo es la experiencia de conversar conmigo

¿Qué se llevan de ti cuando tienes una conversación?. ¡Es tan importante!. En cualquier trabajo. Para cualquier puesto. Da igual de qué relación estemos hablando. Conversar contigo y que sea una buena experiencia, es fundamental para ti.

Qué emociones transmito habitualmente

Y por último, ¿se emocionarán contigo?. ¿Qué emoción se llevan en general?. Si tuvieran que describirte con un par de emociones… ¿Cuáles serían?.

¿Cómo lo ves?. ¿Te animas? 😉

¿Y ahora qué hacer con todo el feedback que has recibido?

Aprovéchalo. Tómate un tiempo o varios, tranquilamente para estudiar todo. Y si te atreves 😉 o te es posible:

  • Saca conclusiones.
  • Haz una lista con lo que te funciona
  • Haz una lista con los posibles cambios que te plantean
  • Piensa cómo aprovechar en tu día a día tus fortalezas. Sea que estás en búsqueda de empleo o que estés trabajando. Seas líder o miembro de un equipo. ¿Cómo puedes apoyarte en tus fortalezas en tus próximos retos?
  • Decide que cambios quieres abordar. (Tienes derecho a decidir que quieres cambiar o no). Escribe un plan de cómo podrías hacerlos realidad. Ponles fecha y situación.
  • Analiza que ventajas te va a reportar.
  • Sobre todo localiza en el feedback que te proporcionan información específica de mejora.
  • Si tienes ocasión, comenta con las personas tu plan. Sin discutir. El objetivo es intercambiar percepciones y orientar la conversación hacia el futuro.
  • Si te apetece, coméntalas con alguien de confianza o con un profesional. Por supuesto, puedes contar conmigo para comentar tu investigación 😉

¿Qué tal?. ¿Quieres aprovechar esta oportunidad para recibir feedback más últil y con significado?

Espero que pueda serte útil este ejercicio para:

  • Ganar seguridad en tus entrevistas de trabajo
  • Afianzar tu autoestima y desarrollar tu potencial
  • Liderar mejor, en caso de que lleves un equipo
  • Aportar tu potencial a tu equipo
  • Sentirte mejor contigo mismo
  • Acercar la percepción que tienes de ti con la que tienen los demás de ti
Si quieres puedes descargarte el cuestionario listo para enviar y cumplimentar por las personas que desees. En este enlace podrás acceder al cuestionario.

5 recetas psicológicas que necesitas replantearte

Tu bienestar y tu equilibrio emocional es lo más importante en tu vida. Da igual en la situación difícil en la que te encuentres. Si te sientes en paz y bien contigo mismo, los retos de tu vida se superan mejor.

Recibimos muchos mensajes al día de qué hacer y qué no hacer para sentirnos mejor. En estos casos, siempre hay algo que me preocupa. Se recomiendan «recetas» aplicables para todos. Y todo el mundo no recorre su vida de la misma forma y desde el mismo punto de partida. Con lo que ¿nos servirán estas recetas?. ¿Pueden hacernos daño?.

Muchas recetas son el resultado de un trabajo interno personal. Y es precisamente, ese trabajo interno personal, lo más difícil. Podemos encontrar seguramente frases muy impactantes al respecto. «Las personas con inteligencia emocional no tienen miedo y están siempre motivadas».

Bien este es el resultado; esto es lo que veremos desde fuera. Pero, y ¿cómo han llegado ahí?. Ese proceso, es lo que considero más importante. Ya sea para disponer de un equilibrio personal, sentirse mejor con uno mismo, o ser emocionalmente inteligente.

En muchos clientes, he observado que vienen con las «recetas» aprendidas. Es que yo soy… como dicen ahora un «… (etiqueta)» y claro, entonces, yo soy así. O bien, es que ahora dicen que tengo que ser….

Estas ideas aprendidas pueden limitar nuestro potencial mental y emocional. Este tipo de aprendizajes están bien para comprender mejor un concepto. Pero ojo, nos falta invertir en cómo podemos aprovechar esa información para sentirnos mejor o superarnos.

Tengamos cuidado con los mensajes que recibimos. Una cosa es leer recomendaciones para recordar. Otra muy distinta es desarrollar estrategias y recursos psicológicos para garantizar nuestro equilibrio personal.

La psicología nos enseña qué recursos y técnicas mentales, y emocionales, tiene el ser humano a su disposición. Explica por qué pensamos, sentimos y actuamos de la forma en como lo hacemos.

Tratemos hoy pues de cambiar de enfoque sobre algunas ideas. Te planteo dudar. Quiero invitarte en esta ocasión, a replantearte tus ideas. Me gustaría sugerirte que te atrevas a desmontar aprendizajes que das por sentado. Sobre todo, me gustaría que te dedicaras un rato a reflexionar y a encontrar tus propias respuestas. Las tuyas, de nadie más. Reflexiones que te impulsen a sentirte mejor, aunque primero te hagan dudar. Ojalá sean reflexiones que te hagan tomar una decisión. Quizá puedan ayudarte a verte de otra manera esa situación difícil por la que estás pasando.

Ojalá que te impulsen lo suficiente hacia atrás para aprovecharte de lo vivido. Y además, te impulsen lo máximo posible para ti, hacia adelante.

5 recetas psicológicas que necesitas replantearte

1. "Tienes que eliminar los pensamientos negativos de tu mente"

Los pensamientos son el fruto de nuestro proceso mental. Nos dan pistas de cómo estamos procesando una vivencia. Están fuertemente arraigados a nuestros criterios de vida y valores. Tienen la característica de ser persistentes y rápidos. Ya que se asocian a situaciones y vivencias similares. Son el resultado de cómo nos hemos hablado/procesado en nuestra vida.

Eliminarlos es prácticamente imposible. Cuánto más te esfuerces, más insistentes serán, ya que tienen la función, en ocasiones de protegernos.

 Ahora bien,  ¿y si te planteas cuestionarlos?. ¿Y si te planteas responsabilizarte de ellos?. ¿Qué hay detrás de esos pensamientos invasivos que te están bloqueando en esa situación?.

 Eliminar los pensamientos negativos no es una estrategia ni un recurso psico-emocional. Prueba a escucharlos, reconstruirlos, resolverlos, darles otra base de experiencia.

2. "Piensa en positivo"

Es tremendamente difícil, centrarse en lo positivo cuando nuestro Sistema Nervioso Simpático está activado continuamente. Esta activación hace que esos pensamientos invasivos que comentábamos, sean los protagonistas. Con lo que «forzarnos» al pensamiento positivo, sin haber resuelto antes nuestro aprendizaje interno, no nos servirá.

 Centrarse en lo positivo, sirve cuando hemos podido regular el nivel emocional. Cuando el impacto de nuestras emociones se ha relajado un poco. De hecho suele causar incredulidad: «es que tú lo ves muy fácil todo», «es que tú puedes y yo no». A los demás les será más fácil porque están en otro nivel emocional. ¿En cuál estás tu?

 Pensar en positivo, únicamente, no te ayudará como estrategia. Es un buen hábito (que vemos) que acompaña a las personas cuando se sienten bien y en equilibrio. Ahora ¿qué vas a hacer hasta llegar ahí?. Esa es la clave.

3. "Las personas con inteligencia emocional no sufren"

Sí sufren, pero menos. Nuevamente es un resultado que parece que observamos en los demás. En aquellos que decimos que son más felices. Además, nos encanta pensar que ¡Oye, que maravilla, yo quiero ser así. Sin sufrir!.

 Parece que asumimos que el objetivo es no sufrir. Piénsalo, ¿no queremos de verdad sufrir?. Entonces, creo que no nos importaría nada. Tómate nota, a ver si lo que estás pretendiendo en esa situación que vives, es no sufrir.

 Cambia el objetivo. ¿Y si sufrieras menos?. ¿Y si te doliera menos?. ¿Y si pudieras sentirte mejor con esa tristeza?. ¿Desde que punto podrías conseguir esto?

Recuerda, una cosa es lo que ves en los demás. Otra muy distinta, el proceso interior psicológico y emocional en el que invierten constantemente. Es decir sus hábitos psico-emocionales.

4. "Olvídate de tus miedos"

Tus miedos están ahí para salvarte. Si no tuviéramos miedo de que nos atropellara un coche, correríamos el gran riesgo de cruzar las calles sin mirar. El miedo está ahí como garantía y aviso de que necesitas hacer algo distinto. Te está avisando de qué la situación requiere de recursos psico-emocionales extras. Diferentes a los que utilizas habitualmente.

 Tienen la característica de que son automáticos, aprendidos y muy rápidos. Sí, señal, de que nuestro cerebro funciona perfectamente. Así que no trates de hacer que tu cerebro no funcione. Una vez más, la idea que tienes de que otras personas no tienen miedo es cuestionable. Me preocuparía sino lo tuvieran.

 Ahora bien, si olvidarte de tus miedos no es una estrategia. ¿Cuál es el proceso interno que necesitamos trabajar?. Regularlo. Regularlo hasta el punto de alerta que te ayude. El miedo orientado a estado de alerta, te ayudará a centrarte en qué cambios necesitas hacer. ¿De qué te está avisando tu señal de alerta?. ¿Le estás prestando atención?. ¿Qué estrategias nuevas necesitarás en esa situación?. ¿Estás realizando esta reflexión interior cada vez que sientes miedo?

5. "El tiempo lo cura todo"

Imagínate que los puntos anteriores se mantienen meses en tu cabeza y en tus emociones. Visualiza que tus pensamientos negativos, y tus intentos fallidos de pensar en positivo siguen amargándote durante años. Imagina que te pasas la vida intentando no sufrir. Y por último. Te das cuenta de que por mucho que intentas evitar tus miedos, éstos te acompañan continuamente. Cada vez te asustan más situaciones.

 ¡Agotador, mental y emocionalmente! El tiempo «no cura» nada si no haces algo por «curarte».  La clave más importante de las ideas que te planteo hoy: eres tú. Eres tú y lo que haces contigo mismo. Tu diálogo interior es una acción. Aprender nuevas habilidades es una acción. El análisis y procesamiento de tus vivencias es una acción. Los permisos que te das a lo largo de tu vida, son una acción. Las decisiones sobre tus prioridades vitales son una acción. Lo que eres capaz de perdonarte es una acción. Cómo eres capaz de quererte es una acción.

 Además de muchas otras, esta colección de acciones son tus estrategias psico-emocionales que te ayudarán a sentirte mejor contigo mismo. El tiempo pasa y no tienes por qué arrastrar estrategias que no te sirven. Mensajes aprendidos de otros que no se corresponden contigo, a veces no serán la solución. Tener el hábito de descubrirte y elegirte cada día, en cada vivencia, eso te «curará» si es lo que necesitas.

¿Y a dónde te llevarán todas estas reflexiones?. ¿Qué me dirán, y qué descubriré?. ¿Qué decisiones podré tomar?
Eso pertenece únicamente a cada persona. Qué impacto tendrán en ti y cómo los asimiles dependerá de ti.

Si quieres un acompañamiento en tus procesos personales estoy a tu disposición 🙂

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