La salud psicológica de todos nosotros es fundamental para nuestra vida personal, y como no, para nuestro desempeño en los puestos de trabajo. Nada nuevo que seguro no sepáis o en algún caso hayáis experimentado.

Nuestro grado de salud psicológica afecta a nuestro desempeño, y nuestro desempeño y condiciones de trabajo en las empresas, afecta a nuestra salud psicológica. Numerosas investigaciones en el ámbito de prevención y riesgos psicosociales se ocupan de este último punto.

Ahora bien, hoy me gustaría poner especial énfasis en que personas y empresas estemos alerta en el primer caso. En los últimos meses estoy trabajando con varios casos, en los que la salud psicológica de las personas es clave. La salud psicológica está realmente impidiendo, que algunos profesionales puedan aportar todo su potencial en el desempeño de su trabajo.

Salud psicológica: alerta para empresas saludables

¿Por qué lo señalo como importante? Habitualmente dificultades en alcanzar un buen desempeño en el trabajo pueden solucionarse con formación o entrenamiento en competencias transversales. Por ejemplo, adquirir técnicas de comunicación, trabajo en equipo o liderazgo favorecerá un mayor impacto de nuestro desempeño. Ahora bien, en algunos casos, estas mismas dificultades no únicamente se resolverán con procesos de formación o coaching. Hay antes otro elemento más importante, al que prestar atención.  Es la base para que la persona pueda aprender y desarrollar todo su potencial personal o profesional. Es la salud psicológica de estas personas.

Vamos a dar por sentado que nuestro entorno de trabajo tiene unas aceptables condiciones psicosociales. Nos centraremos en los casos en que las personas necesitan primero invertir en sí mismos.

¿Por qué aún teniendo un buen entorno psicosocial surgen estos casos?. Porque la persona puede arrastrar una historia personal en la que algo no quedó resuelto a nivel emocional o cognitivo. Es posible que hasta el momento haya podido combinar un desempeño más o menos aceptable con problemas personales no resueltos. Ahora bien, el problema surge, cuando las demandas del puesto cambian. Puede ser que nos promocionen a otro puesto de mayor responsabilidad. O incluso que el nivel de dificultad o el tipo de logros a conseguir se hagan más ambiciosos. Llega un momento en que la persona ya no puede seguir igual que antes, con los mismos recursos personales. Necesita primero potenciar su salud psicológica.

Señales de alerta en salud psicológica

Empieza a ser frecuente encontrarme casos en los que se empieza a trabajar en un proceso de coaching, de equipo o individual y detectas que llegas a un aparente tope. Detectas que hay un punto en el que no puedes potenciar los avances de una de las personas que pertenecen al equipo. O bien de esa persona que ha acordado con la empresa participar en un proceso de coaching individual. Es un tope al que las herramientas de coaching únicamente no pueden acceder. Es cuando te paras, analizas y planteas que es necesario abordar lo que ocurre desde la psicología y el desarrollo personal.

En todos estos casos, lo planteas al participante. Compruebas su visión. Por supuesto, previo permiso del mismo, planteas a la empresa que es necesario un cambio temporal de enfoque de trabajo.

¿Qué es lo que se ha detectado?
  • La persona confirma los acuerdos de cambio del equipo del que forma parte. En el proceso de seguimiento compruebas que no los está poniendo en marcha y no los asume.
  • En su forma de afrontar los cambios y las nuevas estrategias en competencias, detectas que le faltan recursos personales básicos. Otros compañeros están poniendo en marcha los cambios y esta persona no puede.
  • Identificas en esta persona muchas objeciones para la consecución de nuevos logros. Aparentemente tienen una causa externa, cuando realmente la causa es intrínseca a la persona.
  • Esta persona está más cansada de lo normal. Está estresada y preocupada más allá de lo razonable, cuando afrontas cambios dentro de un equipo.
  • Tiende a ponerse, y lo siente así, en posición de víctima para protegerse del fracaso.
  • Los recursos de aprendizaje y reflexiones del proceso de coaching de equipo no le son suficientes para poner en marcha los nuevos retos.
  • En conversaciones privadas e individuales con el coach te transmite su malestar psicológico. Te comenta las dificultades que tiene, reconociendo poco a poco que no puede asumir el nivel de desempeño esperado.
  • Se ha iniciado una espiral de feedback negativo hacia esa persona. Casi desde todos los niveles, vertical y horizontal. Es necesario parar para abrir un nuevo espacio de desarrollo. No es que la persona no quiera o no pueda aprender a mejorar su desempeño. Es que psicológicamente no puede.

¿Cuál es el nuevo enfoque en estos casos? Desarrollar la salud psicológica de la persona

Hay una buena noticia. En estos casos en los que he trabajado, las empresas han estado muy receptivas en cambiar el enfoque de trabajo con estas personas. Valoran muy positivamente y creen en el potencial profesional de su colaborador. Así pues, han apostado por hacer un alto en el camino. Estas personas reciben la ayuda psicológica necesaria para que se “pongan fuertes”.

Desde aquí mi felicitación y reconocimiento a estas empresas que cuidan de sus colaboradores. Que son capaces de ver más allá del desempeño inmediato de un profesional.

El nuevo camino comienza desde un cambio de técnicas de las que puedan aprovecharse estas personas. Es el punto en el que en mi caso, dejas el rol de coach, y activas completamente el de psicóloga. Te centras en el desarrollo psicológico de la persona. La prioridad es su salud psicológica. Dejamos en stand-by el desempeño profesional.

En algunos casos se ha posibilitado incluso que la persona se tome unas “vacaciones”. Un desacanso en el que el implicado se enfoque en trabajar su seguridad psicológica. La verdad es que en algunos casos, 15 días de trabajo psicológico intensivo están dando buenísimos resultados. En otros casos, se combina el trabajo diario (asumiendo durante un breve tiempo un desempeño en stand-by) con las sesiones de desarrollo psicológico.

¿Qué objetivos psicológicos están siendo los habituales en estos casos?

En los casos en los que trabajo, está siendo frecuente tener que enfocar el trabajo psicológico en:

  • Resolver traumas emocionales
  • Reestablecer el equilibrio personal vital
  • Encontrarse a uno mismo
  • Resolver problemas de muy baja autoestima o estados depresivos
  • Resolver problemas de gestión de estrés
  • Superar acontecimientos traumáticos en la vida de una persona

¿Qué logros se consiguen?

  • El logro primordial es que la persona implicada se siente más fuerte emocionalmente
  • Hay un mayor auto conocimiento y auto comprensión de las experiencias vitales vividas que estaban afectando a su equilibrio personal actual
  • La motivación por el cambio y por los nuevos retos se ha recuperado
  • Se dispone de estrategias psicológicas diferentes que comienzan a ser nuevos hábitos psicológicos más saludables para los implicados
  • Mayor tranquilidad emocional
  • Ganas de volver a superarse
  • Nuevas creencias sobre sí mismo, sobre otras personas y sobre su trabajo
  • Apertura y flexibilidad cognitiva y emocional
  • Mayor claridad y seguridad en el nuevo aprendizaje que tenía pendiente: las competencias transversales en su puesto de trabajo
  • Ya pueden seguir participando en el proceso de coaching.
  • Resultados en desempeño donde antes no los había 

Conclusión

Cuídate y cuida de los demás. Permanece alerta para ti mismo y para los demás. Se respetuoso y cuenta con la opinión de la persona implicada. Ofrece y recomienda ayuda profesional.

La salud psicológica es el pilar que te permitirá sentir que puedes con todo lo que decidas comprometerte.