¿Dónde vas sin unos valores claros?

Cada vez es más habitual en mis sesiones de formación y coaching el establecimiento de unos valores claros. Es indiferente que el motivo de estas sesiones de trabajo, sea que asisten por un motivo profesional, o personal.

Los valores bien definidos y su elección, consciente y diaria, hacen que las personas estén más satisfechas consigo mismas. Como consecuencia, son capaces de elegir cómo quieren ser en su ámbito laboral, personal, social y familiar.

¿Dónde vas sin unos valores claros?

valores

 

¿Dónde vas sin ilusión?

Os propongo esta vez el segundo de los elementos clave en mis sesiones de formación y coaching.  Tanto si el objetivo es personal como profesional, la ilusión es la estrategia más sólida de las personas felices y de los mejores profesionales.

¿Dónde vas sin ilusión?

ilusión

 

 

 

10 conductas para aprender de verdad

Aprender

Estas son las conductas que más éxito y resultados están teniendo en los alumnos de mis acciones formativas de estos meses. Aprovecho para darles las gracias por su implicación e interés y felicitarles por sus logros.

Considero que han «currado» un montón y lo siguen haciendo. Es genial haber formado parte de su proceso de superación y haber sido merecedora de su confianza.

¡Un abrazo enorme!

Destacando algunos proyectos que aún están en activo, resumo aquí en qué tipo de aprendizaje están invirtiendo las personas, como tú y como yo, que decidieron en algún momento que las cosas puede ser diferentes y se pueden hacer de otra forma:

PROYECTO DAME: Plan Personal de Acción 2.0

El taller para la elaboración del Plan Personal de Acción 2.0 (aún con fechas disponibles) está planteado como un proceso guiado de autodescrubrimiento y gestión de tu diferencia como profesional.
A lo largo de 5 sesiones (20 horas) se combina formación con prácticas y dinámicas de creatividad, innovación networking y trabajo en equipo para aplicar en tu itinerario personal todas las claves y técnicas necesarias para la creación de tu Marca personal. 11 ediciones. 100-110 personas
Las personas que participan en estos programas están consiguiendo:

Elaborar su Plan Personalizado para buscar un camino profesional y de formación propio.
Aprender cómo gestionar su Marca Personal en la red (Personal branding).
Utilizar las herramientas 2.0 para estar integrado en la sociedad digital.
Conocer oportunidades laborales y de negocio.
Desarrollar habilidades para crear su red de contactos (networking).
Conocer los valores y aptitudes del espíritu emprendedor.
Escuchar y compartir experiencias reales con otras mujeres.

IMF FORMACIÓN: Master Semipresencial en RRHH

– Gestión por competencias.
– Selección y assessment.
– Formación de RRHH.
– Plan de formación.
– Evaluación del desempeño.
– Inteligencia Emocional

ESIC: Programa Superior de Liderazgo Innovador y Coaching Estratégico

Coaching e Inteligencia Emocional : Aplicaciones de la Inteligencia emocional en el coaching
Supervisión Coaching
Coaching alumnos

EMPRESA ANÓNIMA: Programa de Liderazgo y Eficiencia Organizativa (se omiten datos por confidencialidad)

Formación a directivos para el desarrollo de nuevas habilidades de liderazgo orientadas al desarrollo de un desempeño eficiente.
– Liderazgo Inspirador
– Líderes Sobresalientes
– Desarrollo del Potencial del equipo
– Feedback y Compromiso Individual
– Feedback y Compromiso del Equipo
– Entrenamiento en técnicas de liderazgo inspirador y desarrollo del desempeño
– Coaching en Equipo: orientación al logro y resultados

 ¡Enhorabuena a los participantes por su curiosidad e implicación en sus resultados!

¡Gracias a las empresas organizadoras por esta oportunidad!

 

¿Atiendes tus propias llamadas?. Coaching Personal.

Te estás llamando.  A veces no te das cuenta pero te estás llamando.

Consulta tus avisos, verás que tienes varias llamadas sin atender.

Te has avisado en forma de estrés, de cansancio, de malestar, de carencia de sonrisas, y de falta de acciones coherentes con lo que realmente quieres.

Posiblemente pienses que puedes atenderlas más tarde, pero no es así. Ya llevas bastantes avisos y no les estás haciendo caso.

Puede ocurrir también, que pienses que las llamadas no son para ti, que las tiene que atender otro y que no dependen de ti, lo siento pero tampoco es así. Estas son unas llamadas personales e intransferibles. Sólo las puedes resolver tú.

Frecuentemente pensarás que puedes vivir con estas llamadas de atención pendientes, que realmente no influyen en tu vida diaria, ni en tu desempeño, ni en las relaciones que tienes en tu entorno personal, laboral, familiar o social. Pero amigo/a, todos tenemos un límite. Todos tenemos un límite de resistencia. Si te acercas a él, las llamadas se convertirán en necesidades urgentes.

¿Realmente quieres atender tus propias llamadas con tanto desgaste emocional?

¡¡Tengo una buena noticia!!. Las llamadas vienen del mejor apoyo que tienes. Vienen de ti.

Tu cuerpo y tu mente que son más sabios de lo que te imaginas, te quieren ayudar, te quieren cuidar. Y tan sólo tienes que escucharles de vez en cuando y actuar al respecto.

Son tan incansables y creen tanto en ti, que periódicamente te irán avisando de cómo estas. Tienen un «servicio al cliente» excepcional. Detectan cualquier insatisfacción, por pequeña que sea. Y además tienen el mejor de los recursos, a ti.

Esa persona que dispone de una vida, una experiencia y unas fortalezas diferentes al resto. Dispone de unos recursos inimaginables llenos de fuerza y de capacidad de solución.

¿Pero… sabes? La fuerza y eficiencia de este recurso depende de que haya una colaboración y relación estrecha entre tu «servicio al cliente» (tus llamadas de atención) y tú.

¿Quieres colaborar contigo?

¿Atiendes tus propias llamadas? Coaching Personal

Para que este ejercicio te sea realmente útil, es importante que le dediques un tiempo y lugar en el que tengas tranquilidad. Un momento en que la sinceridad y el detalle de lo que escribas sean lo importante.

Si respondes de manera general sacarás conclusiones más pobres y te dificultará tu paso a la acción.

Se detallista y concreto sobre las descripciones en cada campo. No es necesario que me lo envíes, puedes hacer las reflexiones en tu libreta o dispositivo que utilices, pero si consideras que te apecete compartirlo y enviarme tus respuestas, escucharé contigo tus llamadas de atención.

¡Te deseo una buena reflexión!

Llamadas de atención

El objetivo de este ejercicio es ayudarte a reflexionar sobre las posibles llamadas de atención que tienes en tu vida y tratar de comprender que pueden significar. Para generar cambios primero es importante ser consciente de nuestras llamadas de atención.
  • Indica los signos o señales por los que tu trayectoria profesional dista mucho de ser la ideal o la que quieres
  • Indica los signos o señales por los que tu empleo dista mucho de ser el ideal o el que quieres
  • Indica los signos o señales por los que tu estado físico dista mucho de ser el ideal o el que quieres
  • Indica los signos o señales por los que tu familia dista mucho de ser la ideal o la que quieres
  • Indica los signos o señales por los que tus amistades/tu entorno social dista mucho de ser el ideal o el que quieres
  • Indica los signos o señales por los que tu desarrollo personal dista mucho de ser el ideal o el que quieres
  • Este campo es un campo de validación y debe quedar sin cambios.

 

Te duele, y menos mal que sientes ese dolor

Te duele y mucho. Parece que cada cosa que haces cuesta un mundo, y que parte de tu vida ha perdido el sentido. Lo siento mucho, de verdad, pero

¡»Te duele, y menos mal que sientes ese dolor»!

Los comienzos y los finales de las estaciones (verano, invierno…), del año, etapas vitales en general, parece que son una explosión de emociones para muchas personas. Es frecuente que los psicólogos recibamos más casos en algunas épocas del año, que tienen como denominador común, una intensa emoción difícil de sobrellevar por las personas que lo experimentan.

Las emociones con las que se encuentran estas personas, habitualmente son etiquetadas como dolor, pena, tristeza, pérdida de significado vital, falta de ilusión, ansiedad….

Ejemplo de casos:
  • Relaciones de matrimonio o pareja, en la que hay un pequeño detonante que hace saltar las alarmas de una forma tan potente que la relación se rompe.
  • Relaciones laborales que terminan generando una gran desánimo. Este sentimiento se ve multiplicado por algunas situaciones cotidianas, más o menos negativas, a las que damos un gran peso y que conforman un sentimiento de que todo va mal, y que la vida es muy difícil, o no tiene sentido.
  • Cambios laborales que generan un estrés por encima de lo normal y que desestabilizan el equilibrio personal y profesional de los protagonistas, dudando intensamente de si son buenos profesionales o no.
  • Descubrirse en un momento vital en el que sientes que no estás satisfecho, que no sabes si el esfuerzo vale la pena y que como consecuencia, se entra en un estado de bloqueo continuo y extrapolable a casi todas las áreas de la vida (familiar, social, personal…)

En todas estas experiencias inunda la tristeza y el dolor, y en ocasiones empieza un ciclo de rechazo y odio hacia otras situaciones o personas, o incluso uno mismo, que genera mayor tristeza y dolor, y así en un círculo vicioso que parece difícil de romper.

La tristeza y el dolor que lo acompaña, se une a la sensación subjetiva de haber experimentado algún tipo de pérdida: muerte, enfermedad, divorcio, separación, abandono, expectativas no cumplidas…

En todos estos casos, me he encontrado estrategias, que no funcionan, pero que las personas ponen a su disposición. Algunas de ellas son:
  • Pensamientos negativos obsesivos.
  • Búsqueda de culpables.
  • Represión del llanto.
  • Foco en datos subjetivos, que no objetivos, para explicar cómo «debería» ser la situación y no es.
  • Sentimientos de culpa y valoraciones propias de negatividad y «maldad». No he sido buena esposa/o, buen profesional, buen hijo/a…
  • Creencia de que no encajas en este mundo.
  • Expectativas de que los demás «deberían» darnos lo que nosotros damos…

Mucho me temo, que todo esto no funciona y alarga el malestar, la tristeza y el dolor. Con estas estrategias se entra en un estado en el que sólo estas emociones existen. Es importante, recordar que hemos de vivir, lo necesitamos, alternado periodos de alegría y tristeza, de vivencias positivas y negativas, de compartir y de aislarnos, porque las emociones negativas nos alertan, ¡no lo olvidemos!, de que algo no va bien. En cada uno está el poder prestarles atención en cantidad y calidad suficiente.

Y es en ese punto, en el que necesitamos empezar a trabajar. No sin antes permitirnos:

Reconocer la emoción y darle nombre.

Darnos el tiempo necesario para elaborar nuestra pérdida.

Respetar que ahora necesitamos un ritmo distinto.

Acompañarnos de personas que sepan estar ahí, «estando y sin estar» presentes físicamente.

Espacios de silencio y soledad.

Llorar si es necesario.

Verbalizar nuestros sentimientos.

Combinar el foco continuo hacia uno mismo con el foco en el exterior.

Cuando estas personas se permiten escuchar sus emociones y asumir la responsabilidad de resolverlas de manera que sean más adaptativas y útiles, descubren inicialmente, como en los casos que he tenido que:

  • Estaban aguantando una situación de maltrato.
  • Habían creado una relación de protector-protegido que nada tiene que ver con el amor de pareja.
  • Han pasado gran parte de su vida en un segundo plano, priorizando siempre a los demás en detrimento propio.
  • Pueden hacer muchas más cosas que antes ni se planteaban.
  • Su situación ha cambiado y ellos no.
  • Tienen tanto valor como cualquier otra persona.
  • Hay más vida y más emociones.
  • Tienen posibilidades.
  • No son menos por sentir lo que sienten.

Son sólo algunos ejemplos, de descubrimientos iniciales que realizan estas personas, como tú y como yo, que gracias a que han decidido invertir en sus «emociones alarma» han podido empezar a sentirse mejor, a comprender, a elaborar nuevas estrategias y a seguir adelante.

Cualquier etapa o momento vital es bueno para crear consciencia de lo que nos ocurre, hablar con nosotros mismos, conocer nuestras emociones y aprender a vivir con ellas, no contra ellas. Instalarse como «ocupa» en tus emociones no te ayudará, darles la mano un tiempo sí te permitirá que el paseo sea más constructivo.

¿Serás un ocupa en tu malestar?

emociones

 

 

Antes de hacer listas para el próximo año, ¡mantén una conversación contigo mismo!

A todos nos pasa, que a final de año, empieza a desarrollarse una urgente necesidad de hacer buenos propósitos para el año próximo. Encontramos miles de noticias, artículos, consejos, sobre cómo conseguir el año próximo lo que no conseguimos este año. Y así, nos lanzamos a imaginarnos en el año siguiente cumpliendo una lista de tareas que consideramos importantes o nos han recomendado que hagamos para sentirnos más satisfechos.

Miremos atrás, ¿lo conseguimos el año anterior? Seguramente, conseguiríamos algunas metas, pero otras parece que se repiten, y no llegamos a alcanzarlas.

La pregunta es ¿quieres realmente conseguir todo eso que te planteas en tu «lista del año próximo»?

Cualquier momento es bueno, pero que duda cabe que el final de año, sea por las vacaciones o porque todo se reinicia, tenemos mayor receptividad para hacer un parón en nuestra rutina diaria.

Ahora bien,

¿Y si soñases primero? ¿Y si imaginaras? ¿Y si visualizaras la emoción que quieres conseguir este año?

¿Y si decidieras qué valores quieres vivir este año? ¿Y si definieras qué criterios son para ti importantes?

¿Y si eligieras que vivencias quieres para ti y tu alrededor este año? ¿Y si eligieras lo que no quieres este año?

¿Y si te pararas a pensar lo que has aprendido sobre ti este año? ¿Qué has aprendido de las personas con las que te relacionas?

¿Qué decisiones te gustaría tomar con respecto a tus aprendizajes?

¿Qué ha sido lo mejor de ti este año? ¿Qué quieres que sea lo mejor de ti el año próximo?

¿Qué quieres ser de mayor, cuando tengas un año más?

¿Qué te haría ser más feliz? ¿Qué te haría ser mejor profesional y más satisfecho?

Lanzarse a hacer listas de tareas o propósitos sin antes cultivar el arte necesario de seguir conociéndonos, y digerir lo que hemos vivido, puede hacer que no consigas realmente lo que quieres y empieces a llenar tu vida nuevamente, con innumerables «rutinas de tengo que» en vez de «motivos de quiero que».

He visto este año, demasiadas personas perdidas, demasiadas personas sin ilusión, demasiadas personas que no respiran bien cuando mantienen una conversación, demasiadas personas que piensan que «si el otro, no me da lo que quiero… yo no puedo hacer nada», demasiadas personas a las que les pasa desapercibida su motivación y la de los demás, demasiadas personas angustiadas porque piensan que «son así» o que creen que sus debilidades son como una «enfermedad»con la que deben convivir, demasiadas personas que se ajustan a un guión de «cómo deben ser las cosas», o que creen que ya lo han aprendido todo, demasiadas personas que están acomodadas y se limitan a hacer lo fácil, sin dar lo mejor de ellos mismos, y perdiéndose la oportunidad de ser más felices, y de vivir de manera diferente, personas que anticipan toda serie de consecuencias negativas que les mantienen en parálisis permanente…

También he visto personas que tienen verdaderas dificultades pero no pierden la sonrisa, personas que se permiten momentos de «bajón» porque saben que son necesarios para poder remontar, personas que mantienen conversaciones interiores durante todo el año para valorar cómo se sienten, aunque todo parezca ir bien, personas que crean nuevos hábitos para ser conscientes de sus logros, personas que luchan por desarrollar una buena autonomía personal, personas que admiten sus dudas, porque saben que de ellas se aprende, personas que no tienen miedo de compartir sus inquietudes porque eso les hace humanos y más fuertes, personas que han tomado decisiones, aunque sea la decisión de «esto no lo quiero más» y necesito ayuda, personas que se consideran una buena conciencia con la que necesitan conversar de vez en cuando, personas que continuamente hacen borrón y cuenta nueva, porque lo importante es seguir adelante, personas que no quieren aguantar determinadas situaciones o relaciones personales o laborales, y dan un paso adelante, personas en definitiva, que se han parado a hablar consigo mismas y que han definido los criterios, valores y emociones que quieren en su vida.

En definitiva, cuando realmente mantienes el hábito de conversar contigo mismo y cuestionarte, el habito de identificar los sueños profesionales y personales que quieres para cuando tengas un año más, cuando realmente te marcas un cómo, no tanto un qué, aparecen sin darte cuenta la energía y motivación necesarias para hacer aquello que no habías conseguido hasta ahora, no que consigas lo que «tienes que hacer» sino lo que «quieres hacer». En el «cómo» encontramos «qués» que ni siquiera habíamos imaginado. ¿Te lo vas a perder?

Casi, no hará falta que hagas este año tu lista de propósitos, pues tus «cómo» te dirigirán a un sinfín de logros que ni te habías planteado. Vivirás emociones que ni siquiera sabías que existían. Vivirás motivado con una energía interior, la más poderosa de todas, que te guiará en las decisiones, en tus acciones y en tus actitudes.

¿y tú qué vas a hacer?

¿Ya has conversado contigo mismo?

Te deseo un feliz año  de conversación interior 😉

¿Cómo afrontarás tus objetivos personales y profesionales?

¿Ya has mantenido esa conversación contigo mismo de la que hablamos en el artículo anterior? Te dejo el enlace por si acaso:

Antes de hacer listas para el próximo año, ¡mantén una conversación contigo mismo!

Y ahora sí, corresponde ir perfilando objetivos y deseos que te gustaría alcanzar en estos próximos meses. Ahora bien, te planteo un «stop» más, antes de lanzarte a ellos.

¿Cómo afrontarás tus objetivos personales y profesionales?

¿Cuál va a ser tu actitud? ¿Te vas a comer el mundo? ¿Sigues pensando que todo es muy complicado? ¿Estás haciendo un análisis de las cosas que puedes mejorar y de aquello en lo que te puedes adaptar?

En resumen podríamos decir, que nos podemos encontrar con estas tres actitudes a la hora de afrontar objetivos:

objetivos

Estas tres actitudes corresponden con las diversas posiciones en las que las personas nos podemos situar en relación a nuestro locus de control.

¿Y qué es el locus de control?

El locus de control es un rasgo de personalidad propuesto a partir de la teoría del aprendizaje social  de Julian B. Rotter y nos habla de la explicación causal que atribuimos a nuestras conductas y los resultados que obtenemos con ellas.

Tendremos un locus de control interno: cuando creamos que todo lo que nos ocurre, es debido a nuestros esfuerzos, comportamientos y compromisos. Estas personas creerán firmemente en sus habilidades, implicación y responsabilidad y generarán como consecuencia los logros que se plantean. Además, en consonancia, cuando experimenten un fracaso, considerarán que es su responsabilidad también, como consecuencia de comportamientos y compromisos que no han llegado a poner en marcha de manera adecuada.

Tendremos un locus de control externo: cuando creamos que lo que nos ocurre es consecuencia del azar, de la suerte o de estar en el momento y lugar adecuados. Estas personas creerán firmemente que lo que les ocurre no tiene relación con su dedicación y esfuerzo, ni los logros ni los fracasos. Nada de lo que les ocurra dependerá de ellos, atribuirán tanto el fracaso como el éxito, a otras personas o a factores externos y a veces «mágicos» como la suerte, el destino, etc.

¿Te identificas con alguna de estas dos posiciones?

Pues una reflexión más, como vemos en la infografía, las personas que piensan:

  • ¡Yo sólo con mi esfuerzo lo conseguiré!
    • Conseguirán muchos de los retos que se planteen, generarán muchas oportunidades de sentirse satisfechos, comprobarán todo lo que pueden conseguir y mostrarán un gran compromiso, en todas aquellas actividades en las que decidan implicarse. Contagiarán su entusiasmo.
    • Ahora bien, corren el riesgo, de empeñarse en que todo depende de ellos, y de culparse con la misma intensidad que se comprometieron, de los errores o fracasos que puedan experimentar. Esto les causará ansiedad y malestar emocional. Es probable que experimenten, altibajos emocionales pronunciados en los que unos días se sientan que pueden con todo, y otros días, se sientan que son los culpables absolutos de lo que les pasa.
    • En caso de dirigir equipos, es probable que tiendan a no delegar, pensando que sólo ellos pueden conseguir el reto en la forma y plazo que se requiere, no fiándose de su equipo.
    • Como compañeros de equipo, les resultará difícil compartir y confiar en los demás, pues no permiten la incertidumbre del azar o a de lo que puedan o no aportar otras personas. Tienden a trabar solos.
  • ¡El mundo es muy difícil, no puedo hacer nada!
    • No conseguirán, ni siquiera se plantearán retos, porque piensan que no depende de ellos. Perderán oportunidades de alimentar su autoestima y de valorarse de una forma más real. No suelen admitir consejos que impliquen protagonismo por su parte en la actividad planteada.
    • Ahora bien, ese sentirán «aparentemente» protegidos de experimentar malestar emocional por fracasos o errores, porque tampoco depende de ellos. La explicación de lo que les ocurre la atribuirán a otras personas o al azar.
    • Cómo perfil de líder, se mantendrá en una posición cómoda en la que pueda resolver medianamente el día a día, sin destacar ni aportar ni esforzarse en las situaciones críticas. Es posible que consideren que las dificultades que tienen con su equipo o con otros departamentos, sea debido a que sus superiores no le autorizan, o no le dejan… o no le valoran lo suficiente. (Difícil, si observamos que estas personas tampoco creen en ellos mismos.)
    • Como compañero de equipo, se dejará llevar, pero tampoco aportará ni dará lo mejor de sí mismo, pues «hay demasiadas personas», «los demás son mejores», «hay demasiados factores que influyen en los retos».

Si embargo, podemos entrenarnos y cambiar nuestro hábitos para movernos hacia la tercera posición (la central) , aunque siempre tengamos una cierta tendencia hacia un extremo u otro. Las personas que se plantean:

  • ¿Qué puedo mejorar y en qué me puedo adaptar?
    • Conseguirán la mayor parte de los retos que se propongan. Experimentarán situaciones de aprendizaje continuo y tendrán muchas oportunidades de alimentar su autoestima de forma saludable. Serán capaces de dialogar constructivamente con ellos mismos.
    • Ante los fracasos o errores, tenderán a analizar qué podrían haber cambiado y en qué aspectos necesitarán adaptarse. Su gestión emocional será más estable, desarrollando la inteligencia emocional necesaria para aprovecharse de sus emociones positivas y para regular las emociones negativas.
    • Cómo perfil de líder, es probable que sea más comprensivo consigo mismo y con los demás, reconociendo constructivamente los errores propios y ajenos. Gestionará adecuadamente el reconocimiento del trabajo bien hecho y valorará las actitudes de compromiso. Aprovechará su inteligencia emocional para contagiar a los demás y para regular las emociones que puedan ser negativas. Confiará en su equipo y podrá delegar, entendiendo este proceso como un proceso de aprendizaje para todos.
    • Como compañero de equipo, confiará en sus compañeros y se ilusionará por pertenecer a un equipo con el que puede compartir éxitos y fracasos. Su actitud de implicación y compromiso será percibida.

Entonces:

¿Que actitud has tenido hasta ahora en la consecución de logros? ¿Cuál quieres tener a partir de ahora?
¿Cómo vas a ser más consciente de tu locus de control? ¿Estás teniendo en cuenta el cómo quieres ser  y qué actitud vas a poner en marcha?

 

Coaching, un buen aliado para tus objetivos

Una buena definición de un proceso de coaching que me gusta tener en mente es la siguiente:

El coaching ha de entenderse como una técnica científica que permite llevar a cabo un proceso de ayuda individualizado en el ámbito personal o profesional, ya sea de una sola persona, a un equipo de trabajo o una organización, para liberar su talento y potencial, maximizando la efectividad de sus actividades ejecutando el plan de acción acordado” (Fernando Bayón Mariné, Coaching hoy)

Si tuviera que escoger 4 palabras a las que yo asocio el uso del coaching serían: objetivos, descubrimiento, recursos y hábitos.

Sigue leyendo el artículo publicado en WAS COACHING MAGAZINE en la página 27:

 

Coaching, un buen aliado para tus objetivos

Podemos comenzar un proceso de coaching en cualquier momento de nuestra vida. Nos permitirá ser más conscientes de nosotros mismos y potenciará nuestro equilibrio, personal y profesional. Nos permitirá tener actualizados los recursos que necesitamos para nuestras nuevas vivencias. Y sobre todo, un proceso de coaching nos permitirá realizar un «alto» en el camino que impulse nuestros objetivos, nos lleve a la reflexión protagonista para descubrirnos, potencie nuestros recursos personales, hasta llegar a crear nuevos hábitos, que nos hagan sentir más satisfechos con nosotros mismos, y con los demás.

¿Quieres impulsar tus objetivos y tu satisfacción personal?

No seréis diferentes sin vuestro plan de aprendizaje

Una de los mejores formas para potenciar la competitividad de los equipos de trabajo es la realización de formación interna en competencias técnicas profesionales.

Lograr que nuestro equipo domine el conocimiento de nuestros productos o servicios, o lograr que maneje de manera adecuada los procesos de valor de la empresa,  o que asimilen las verdaderas implicaciones de los valores de nuestra empresa, … es esencial para ser «organizaciones en continuo aprendizaje».

Me gusta particularmente esta visión de «organizaciones en continuo aprendizaje» acuñado por Peter M. Senge en «La quinta disciplina». El autor aporta una visión de la empresa en la que los empleados están entrenados en crear, adquirir, y transferir conocimiento. En esta visión, estas «organizaciones en continuo aprendizaje» serían más capaces de adaptarse a los cambios y a la incertidumbre del mercado que sus competidores.

No seréis diferentes sin vuestro plan de aprendizaje

Entonces la pregunta que os planteo es ¿tiene tu empresa un plan de formación o un plan de aprendizaje?

David A. Garvin, Amy C. Edmondson y Francesca Gino, en Is yours a learning organization? nos proponen 3 factores que influyen en gran medida en el éxito de este tipo de organizaciones:

  • Desarrollar un entorno de empresa que apoye el aprendizaje: para ello la cultura de la empresa debe proporcionar
    • seguridad psicológica, para poder cuestionar y  proponer mejoras
    • apoyo a las diferencias; el aprendizaje ocurre cuando se permite a las personas ser conscientes y dar una oportunidad a ideas contrarias a las propias
    • apertura a nuevas ideas; el aprendizaje no es sólo corregir errores sino fomentar que las personas asuman riesgos y exploren lo desconocido
    • tiempo para la reflexión; los buenos entornos de aprendizaje permiten hacer una pausa en medio de tareas de ejecución, para fomentar una revisión consciente y en profundidad sobre los procesos de trabajo, productos o servicios, etc…
  • Desarrollar prácticas y procesos de aprendizaje concretos. ¿tiene tu empresa un plan de hábitos de aprendizaje en momentos  y formas concretos? ¿Qué actividades se utilizan, sesiones internas, foros internos, revisiones después de los proyectos, sesiones de foco con los clientes?
  • Implementar un liderazgo que refuerce el aprendizaje. Cuando los líderes demuestran a sus equipos que invertir tiempo en la identificación de problemas, en la transferencia de conocimiento y en las reflexiones post-proyecto/cambio, es esencial en los hábitos de la empresa, impulsan un entorno seguro y estimulante para sus colaboradores, en el que no sólo importan los logros, sino el cómo conseguimos esos logros.

Con lo que el aprendizaje, bien diseñado, organizado, dirigido, creado y compartido reforzará el significado de nuestro trabajo, la visión que nos inspira y motiva, y la satisfacción personal, y profesional, de los equipos de trabajo.

¿Qué beneficios considero que reporta invertir en procesos de aprendizaje?
  • Sentido de pertenencia
  • Auto percepción de valía personal y profesional
  • Mayor conocimiento y consideración entre los miembros del equipo
  • Vínculos y compromisos sobre metas comunes
  • Alineación y coherencia de valores entre empresa y equipos
  • Retos motivadores
  • Automotivación
  • Feedback constructivo
  • Reconocimiento del valor de cada colaborador
  • Reconocimiento de logros en equipo
  • Cercanía del líder
  • Confianza mutua
  • Reconocimiento del potencial más allá de la aportación ejecutiva del desempeño de los colaboradores
  • Crecimiento profesional a nivel individual, de equipo y de empresa
  • Capacidad de anticiparnos a necesidades de nuestros clientes
  • Innovación
  • Ir por delante de nuestros competidores
  • Activa el Sistema Nervioso Parasimpático, encargado de desarrollar nuestra capacidad para estar receptivo a nuevas ideas, emociones y posibilidades, liberando las hormonas de la felicidad
  • Desarrolla un locus de control adecuado sobre nuestros éxitos y fracasos
  • Foco en la superación y en el aprendizaje, no tanto en la medición y consecución de resultados
  • Protagonismo en la carrera profesional
Un plan de aprendizaje, no de formación,  implica desarrollar agendas de aprendizaje individuales y de equipo

No basta con que el departamento de RRHH disponga un plan de formación anual para los empleados, dando por supuesto además que debe hacerse en coordinación con el equipo directivo, necesitamos además, que haya procesos y planes internos, impulsados por los líderes, que permitan esas agendas de aprendizaje, tanto individual como de equipo.

¿Qué es una agenda de aprendizaje? El término original proviene de la Teoría del Cambio Intencional de Boyatzis.  Una agenda de aprendizaje requiere de un plan de actividades internas con foco en el desarrollo profesional individual y de equipo, que provoca una actitud más adaptativa y orientada al desarrollo, provoca mayor creencia positiva en las capacidades propias, y da mayor confianza y más claridad en la visión futura de aquello en lo que nos queremos convertir como profesional, como equipo y como empresa.

En todas las empresas, detecto que se convocan reuniones más o menos repentinas para formar al equipo en nuevos productos, servicios, nuevos procesos, feedback sobre proyectos etc, pero que no ayudan a percibir la total utilidad de las mismas, y cuya eficacia en muchas ocasiones es menor de lo esperado por sus responsables de equipo.

¿Por qué ocurre?
  • ¿Perciben los colaboradores que esas actividades formar parte de algo  más grande que tiene una visión clara y definida?
  • ¿Perciben su utilidad?
  • ¿Perciben que les aporta algo a su carrera profesional?
  • ¿Perciben qué ganan si asimilan ese conocimiento?
  • ¿Los responsables de esas «reuniones de formación» están preparados para provocar aprendizaje o sólo transmiten lo que saben esperando que los demás lo memoricen?
  • ¿Se hace seguimiento?
  • ¿Se acuerdan acciones o comportamientos concretos que esperamos que se lleven a cabo después de esas reuniones?
  • ¿Se establecen apoyos para conseguir el desarrollo esperado a nivel individual y de equipo?
  • ¿Tienen un sentido y significado para los implicados estas reuniones?
  • ¿Se gestiona bien la interacción grupal en esas reuniones?
  • ¿Se cubre con metodologías adecuadas las necesidades del aprendizaje adulto?
  • ¿Tiene ese profesional encargado de formar a otros las habilidades necesarias para desarrollar el potencial de otros?

Estas y otras cuestiones son cruciales para los líderes que realmente quieran potenciar el aprendizaje interno de sus equipos con sentido, significado y resultados. Y aquí corresponde al líder:

  • detectar las fortalezas de cada miembro del equipo y su potencial de desarrollo
  • detectar las fortalezas del equipo y su potencial de desarrollo
  • reflexionar con los implicados y darles protagonismo en su plan de aprendizaje
  • crear agendas de aprendizaje anual que conlleven actividades útiles con sentido, con conocimiento anticipado y con una visión clara de lo que queremos llegar a ser
  • aprender las habilidades de facilitador de aprendizaje que se requiere para las sesiones de aprendizaje interno
  • dotar a sus colaboradores de esas mismas habilidades para fomentar el aprendizaje entre colaboradores y entre departamentos
  • fomentar la seguridad psicológica en cada interacción para que los colaboradores puedan cuestionar lo establecido y proponer mejoras
  • apoyar las diferencias
  • estar abierto y reforzar la apertura a nuevas ideas
  • permitir y convocar momentos de reflexión sobre los trabajos o las actividades realizadas
  • desarrollar hábitos de aprendizaje incluyéndolos en las responsabilidades de cada puesto de trabajo
  • reforzar continuamente el aprendizaje interno
Conclusión:

El modo en cómo ese aprendizaje interno se crea dentro de la empresa, es la clave del éxito de las empresas que quieren ser diferentes. Líderes, mandos intermedios, o técnicos que tienen un rol de formador interno en la empresa necesitan de las metodologías y recursos didácticos necesarios, para que el aprendizaje interno y el compromiso de los receptores, tenga éxito.

¿ Y qué necesitan los profesionales que asumen dentro de la empresa este rol de formador interno, mejor, de «provocador/facilitador de aprendizaje»?

Te adelanto 4 habilidades clave en el siguiente enlace:

habilidades aprendizaje

¿Te gustaría tratar estos aspectos con mayor profundidad? Te invito a la jornada del Jueves 28 de abril de 2016 de 16:30 a 20:00 h. en el Salón Actos CEEI Valencia.

Objetivos

  • Conocer los elementos claves de una sesión de formación interna de éxito
  • Realizar un plan de trabajo para las sesiones de formación interna
  • Conocer la metodología y recursos didácticos necesarios para potenciar las habilidades de los profesionales con un rol de formador intern

Programa

  1. ¿Qué es, cuándo y cómo se produce el verdadero aprendizaje en adultos?
  2. Habilidades de éxito en formadores internos
    1. Capacidad Didáctica:«Contar a otros lo que uno sabe no es provocar aprendizaje» ¿Cómo voy a potenciar el aprendizaje?
    2. Capacidad Inspiradora: «El mejor aprendizaje se da cuando se activa la motivación propia» ¿Cómo voy a provocar compromiso?
    3. Gestor Emocional: «Nadie aprende bajo un estado emocional negativo» ¿Cómo voy a generar las emociones adecuadas?
    4. Creador de Éxitos: “Facilitar el éxito” ¿Qué van a hacer para que comprueben que pueden conseguirlo?
  1. Recomendaciones prácticas y plan de acción para formadores internos

¡Sería genial saludarte personalmente!

aprendizaje

2 valiosas preguntas para acabar con el «no puedo»

«No puedo». Es una idea repetitiva, constante y fija en nuestras mentes que parece guiar las decisiones de nuestra vida personal, profesional, social y familiar.

El otro día estaba trabajando en una clase de hábitos de estudio para opositores, y analizábamos cómo podíamos facilitar nuestro entorno de estudio y minimizar las interrupciones. Fue muy rápido, enseguida obtuve muchos «es que no puedo porque….». Como ejemplo, una persona ponía como excusa, para no poder minimizar las interrupciones, que vivía con su familia y eran muchos, con lo que era «imposible» que alguien no la interrumpiera de vez en cuando. Ella era consciente de que esto afectaba a su concentración.

Comunicar y pedir a tu entorno que te ayude en tu objetivo, nos ayuda a estar completamente centrados y orientarnos al éxito. Ahora bien, si como en este caso, buscamos una justificación que nos proteja del éxito y un muro «más o menos real» que nos impida el cambio, será difícil que consigamos nuestros logros con mayores garantías de éxito. Como nuestra estudiante, son muchas las personas que se hacen expertas en localizar impedimentos. Su mente funciona con una rapidez impresionante, a la hora de identificar obstáculos para generar un cambio y luchar por lo que se desea.

Así nos encontramos con expresiones como:

  • Quiero cambiar de trabajo, pero estoy trabajando y no puedo hacer dos cosas a la vez…
  • Quisiera formarme más, pero no dispongo de posibilidades económicas y además estoy trabajando también…
  • Me gustaría trabajar en esa empresa o en ese sector, pero no puedo porque…
  • Me gustaría ser mejor profesional pero en este empresa uno no puede ser mejor, el entorno y los jefes no te dejan..
  • Quisiera sentirme mejor pero con las circunstancias que tengo en mi vida, no puedo…
  • Quisiera obtener una de las mejores calificaciones en esta prueba.. pero no podré…
  • Quisiera en unos años haber conseguido … pero no podré por estos motivos…

¡Y ya la tenemos! esa estructura mental, rebelde, constante y veloz que se crea en nuestras mentes: la estructura del «NO PUEDO». 3 compañeros de viaje que siempre velarán por nuestra protección, ayudándonos a crear excusas.

no-puedo

Es importante, en esta estructura, saber que la mayoría de los muros no son tan insalvables como los vemos, no suelen estar ahí para siempre, y no suelen ser tan rígidos como nos los planteamos. Con lo que no necesitamos protegernos tanto, y podemos dar un poco más de margen y posibilidad a nuestros deseos, nuestros «me gustaría…»

Yo creo que en el fondo, estas ideas las conocemos, incluso las reconocemos, cuando nadie nos mira, y quizá el problema no sean tanto, nuestros «no puedo» o nuestras excusas, sino, cómo podemos empezar a salir de este hábito tan fielmente instalado en nuestras mentes, en nuestras actitudes y en nuestras decisiones diarias.

2 valiosas preguntas para acabar con el «no puedo»

En vez de invertir energía en analizar tus dilemas circulares de «quiero… «, «pero no puedo…», » entonces me siento mal… «, «y entonces encuentro más motivos por los cuales no puedo…» y ¡uf! desgastarte emocionalmente de manera exagerada, te planteo dos cuestiones que son valiosas, no son mágicas, porque recuerda que la magia la hace cada uno, y son útiles si les das la oportunidad. Sí te ayudarán, si se lo permites, para hacer de palanca y desinstalar el «no puedo» cómo hábito.

¿Cuál sería el verdadero reto para ti en este momento y situación?

  • Buscar el reto: la curiosidad y el hecho de ampliar tu campo de visión te llevarán en la mejor dirección hacia tus logros y cambios.
  • En esta situación y en este momento: no importa que antes tuviéramos otros retos, no los juzgues si fueron mejores o más importantes, o que pudiéramos tener otros retos (claro, en otra situación). A ti te interesa desinstalar el hábito ahora y en esta situación. Así que céntrate, en ese momento y situación que te está paralizando, y define el reto con esas circunstancias (mi empresa es así…, el mercado es así…, en mi familia ocurre que…, etc)
  • Para ti: no el reto que sería para otras personas, sólo importa el reto que es para ti, evita comparaciones, ya que sabes que no te ayudan, sólo céntrate en tu reto, en el de nadie más.

Hablar de tu reto particular, consigue además cambiar el foco de atención. Cuando hablamos de excusas damos protagonismo a la situación, a las cirscunstancias, etc.. que siempre son externas a nosotros. Pensar en términos de «tu reto en este momento y situación» te focaliza en lo que a ti te motivaría en esa situación. Te da protagonismo para redefinirte y para tomar decisiones.

¿Y qué más podrías hacer en este momento y situación?

  • Actúa: buscar más opciones de las que actualmente estás poniendo en marcha te llevará a tomar mejores decisiones.
  • En este momento y situación: evita bloquearte con «en esta situación no puedo hacer nada más», céntrate en qué más puedes hacer. Cómprate más tiempo y posibilidades de actuación.

«¿Qué más?» te ayuda a permanecer activo y a desterrar la creencia de que ya no podemos hacer nada más. Permítete durante un momento abrir tu foco de soluciones, amplía en número de posibilidades de acción que te ayuden a conseguir tu reto particular.

Une ambas cuestiones, redefine el reto con la primera y amplía el número de acciones o soluciones que puedes llegar a poner en práctica para acabar con el «no puedo… porque…»

 

¿Identificarás rápido tu próximo «no puedo» y pondrás en marcha estas dos valiosas preguntas?

Sólo tú puedes ayudarte en esto.

buenas preguntas

 

35 actitudes de éxito en un proceso de coaching

¿Actitudes de éxito en un proceso de coaching? ¿No depende todo del coach? Rotundamente no. Como en cualquier relación profesional ambas partes necesitan poner sobre la mesa una serie de compromisos y actitudes que harán que la relación en el proceso de coaching tenga éxito y cubra las expectativas de los implicados.

Hoy nos centraremos en las actitudes de los participantes. ¿Por qué? Porque en esta ocasión me gustaría aprovechar para agradecer a las muchas personas que confían en un buen proceso de coaching, y en especial, a los que han depositado su confianza en mis sesiones de coaching. Sirva pues este post, para resaltar las mejores actitudes que sobresalen en estas personas que invierten en un proceso de coaching, y también, para los que aún no se lo han planteado, por si les puede servir para clarificar qué necesitarían para que un proceso de coaching les pudiera servir.

 Todo coach, o por lo menos en mi caso, dedica algunos momentos en valorar, pensar, sentir y revisar cómo están actuando las personas que viven las sesiones de coaching. En estas reflexiones, te das cuenta, que son imprescindibles una serie de actitudes que facilitan, que ayudan, que son la palanca que hace que los participantes se aprovechen al máximo del proceso. Por supuesto, creo importante resaltar, que estas actitudes necesitan encontrar en el coach, el contexto y clima adecuado para que se muestren. El coach debe proveer de un espacio personal en el que la persona muestre lo mejor de sí misma.

Pero como decía, ¿qué actitudes son las qué necesitamos para exprimir al máximo los beneficios de un proceso de coaching?

coaching

Actitudes de éxito en un proceso de coaching

    1. Les preocupan cómo se sienten y toman decisiones al respecto
    2. Entienden que participar en un proceso de coaching no sifgnifica que no sean buenos, ni que sean menos que los demás. Todo lo contrario. Se necesita gran honestidad y coraje para pedir ayuda
    3. Son honestos con ellos mismos y con el coach
    4. Saben que para ser mejores profesionales, mejores padres, mejores amigos, mejores personas, necesitan primero estar bien ellos mismos
    5. Toman en algún momento la decisión de que así no pueden seguir
    6. Son humildes y valientes para reconocer que debe haber algo más que puedan aprender o hacer de forma diferente para conseguir resultados diferentes
    7. Están dispuestos a escuchar, pero sobre todo están dispuestos a escucharse a sí mismos de una manera guíada
    8. Están dispuestos a implicarse en retos cognitivos, emocionales y conductuales
    9. Se implican en las tareas y compromisos acordados después de cada sesión
    10. Son pacientes con su proceso de descubrimiento
    11. Saben que coaching es igual a creación de nuevos hábitos cognitivos, emocionales y conductuales
    12. Cuando algo no les encaja, preguntan
    13. Saben que las dudas sobre el proceso, sobre el coach o sobre ellos mismos, no son un problema, son un gran impulsor del crecimiento y de la confianza
    14. Asumen que han empezado un proceso de auto observación e introspección en el que puede que hagan descubrimientos que les sorprendan
    15. Aceptan que no hay una receta única y mágica
    16. Comprueban que cuanto más se implican más descubren, ganan y aprenden
    17. Tienen claro que un proceso de coaching no es para cambiar a la persona, siendo otra distinta, sino que es un proceso intensivo de crecimiento y aprendizaje
    18. Tienen claro que los protagonistas son ellos. Nadie puede reflexionar y sacar conclusiones por ellos
    19. Permiten el auto descubrimiento, aunque a veces no sea el esperado
    20. Están dispuestos a ser más conscientes de su vida
    21. Mantienen una comunicación fluída con el coach, no sólo en las sesiones, sino entre sesiones, lo que hace que acaben viviendo de una manera diferente y completa su proceso de auto descubrimiento
    22. Saben que si ellos no trabajan en los compromisos, el proceso no avanzará
    23. No tienen miedo a poner sus objeciones, reticencias y frenos encima de la mesa y hablar de ello con el coach
    24. Saben que el coach no es un profesor, no es un mentor, y que el coach procurará su autonomía personal y profesional
    25. Aceptan que, en ocasiones, para llegar al objetivo que se han marcado, primero necesitarán trabajar algunos pasos previos con los que a lo mejor, no habían contado
    26. Están dispuestos a que el coach, en ocasiones, se lo ponga difícil
    27. Aceptan feedback constructivo y toman la decisión de reflexionar sobre él
    28. Están dispuestos a abrir más su capacidad de ver, sentir y pensar
    29. Están dispuestos a valorar en sus vivencias interpretaciones distintas a las que son habituales en ellos
    30. Asumen trabajar de manera estructurada, metodológica y orientada al resultado
    31. Saben que los beneficios de un proceso de coaching no pasan por venir a las sesiones a descargar emocionalmente, sino a trabajar, decidir, aplicar, y poner en práctica
    32. Aprovechan cada vivencia para aplicar lo aprendido
    33. Deciden que las sesiones de coaching son su momento, de mirarse al espejo con cariño, respeto y confianza
    34. Se premian y reconocen los avances conseguidos
    35. Y por último, deciden que el aprendizaje no acaba en las sesiones de coching, ni siquiera cuando el proceso de coaching termina, porque han adquirido una visión y un aprendizaje que les marcará en sus futuras vivencias

En definitiva, os puedo decir que estas personas ¡son geniales! ya desde el momento que empiezan sus primeras sesiones, aún incluso sin haber llegado a desarrollar los objetivos por los cuales vienen a las sesiones de coaching. Con estas actitudes tienen grandes posibilidades de disfrutar del proceso de coaching y conseguir los objetivos que se han planteado. Tienen además, posibilidades de que terminen el proceso de coaching llevándose más de lo que se habían planteado en un primer momento.

Para mí, tienen todo mi respeto y admiración, y por supuesto, mi mas emocionado agradecimiento por la confianza que me muestran al compartir vivencias, pensamientos y emociones, que de otra manera, no habrían compartido con nadie. A veces, ni siquiera con ellos mismos.

Y estas son algunas de las conclusiones que extraigo al analizar qué están haciendo las personas que participan en un proceso de coaching. Son actitudes ganadoras, que tienen la semilla del éxito para el aprendizaje y la evolución personal.

Te recomiendo si te apetece revisar las 8 claves que encontrarás en un proceso de coaching

¿Y tú cuantas de estas actitudes estarías en disposición de poner en marcha si empezaras un proceso de coaching?

¿Qué dudas tendrías para empezar un proceso de coaching?

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