22 recordatorios para cuidarse a uno mismo

Sí, parece que a veces necesitamos ponernos recordatorios para «cuidarse a uno mismo». ¿Te ocurre?.

Es posible que prestes más atención a las notificaciones de tu móvil que a tus «notificaciones internas» 😉.

Recientemente he terminado de impartir un curso de «Cómo desarrollar la Resiliencia». También estoy trabajando en varios relacionados con «Inteligencia Emocional en Momentos Críticos». La verdad es que hemos estado trabajando on line. Algunos con video conferencias, otros en plataforma de e-learning. ¿Por qué te cuento este dato?. Por que me he encontrado que una de las cosas que más agradecen es:

  • Bloquearse en la agenda un tiempo para, como me dijo una alumna, «regalarme este tiempo para mi«.
  • Reflexionar de forma guiada sobre lo que sienten
  • Reservar un tiempo para descubrir sus fortalezas
  • Elegir a su ritmo, realizar varios ejercicios para indagar sobre qué recursos personales tienen, y sobre otros que pueden aplicar en su día a día.
  • En definitiva, reservar un tiempo para pensar sobre sí mismos, prestarse atención, comprenderse, respetarse y elegir conscientemente.

¡¡Ahí es nada, se dice pronto!! 😉. Es decir, confirmamos una vez más, que en estos momentos es posible que te hayas metido, sin darte cuenta, nuevamente en la inercia del día a día. Y no te dejas tiempo para ti. Al no parar a ser consciente, te resulta difícil, comprenderte, ver cómo puedes solucionar o procesar determinadas emociones, y reconocerte como una persona valiosa. ¿Te das cuenta del peligro de la «inercia diaria»?

22 Recordatorios para cuidarse a uno mismo

No lo dejes para más tarde. En estos momentos tan adversos, seguro que has deseado a muchas personas que te importan: «por favor, cuídate«.  

Y tú, ¿cómo te cuidas?. ¿Sabemos  realmente qué significa «cuidarse» más allá de los cuidados físicos?. Sí, estamos hablando de cuidarse mental y emocionalmente. Muchas personas me comentan que… «es que estamos en un momento complicado, y ahora no tengo tiempo, es muy difícil, cuando todo pase, me cuidaré…»

¡TRAMPA MENTAL Y EMOCIONAL, donde las haya! 😉. Justo en los momentos y vivencias que son más difíciles, es cuando más necesitas hacer un esfuerzo voluntario e intencional para cuidarte. Ahora, no cuando la tormenta pase. 

La resiliencia, no es «aguantar», es afrontar con el menor desgaste emocional posible. Y para ello, necesitas cuidar de ti todos los días. Para afrontar progresivamente las situaciones, dificultades y retos a los que te enfrentas. 

Resumiendo algunas ideas que se han trabajado en los cursos que te mencionaba anteriormente, he hecho una selección. Son hábitos que pueden parecerte fáciles y sencillos, pero muchos de mis alumnos han descubierto que no les prestan atención ni tiempo. 

¿Y tú, a cuántos de estos recordatorios no prestas atención y tiempo, y sería importante que lo hicieras?

Qué significa cuidarte y qué puedes hacer para conseguirlo

¿Sobre cuántos de estos hábitos puedes felicitarte?
Reflexiona, ¿Qué recomendaciones necesitarías convertir en recordatorios a poner en práctica?
¿Qué más sientes que necesitarías para cuidarte?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Sin madurez emocional no hay confianza

Uno de los hábitos mentales que más ansiedad genera en las personas es la tendencia a realizarse preguntas para las que no existe respuesta. Suele ser un hábito de diálogo interno basado en cuestiones que te sitúan en la búsqueda de seguridad  sobre lo que va a ocurrir, lo que otras personas van a hacer, y cómo los demás piensan de uno mismo. 

Así, hay muchas personas que entran en “bucle” planteándose cuestiones cómo:

  • ¿Me estará utilizando esta persona?
  • ¿Cómo puedo saber que los sentimientos de la otra persona son auténticos?
  • ¿Lo conseguiré?
  • ¿Y si no soy lo suficientemente buen@ en mi trabajo?
  • ¿Me sentiré alguna vez bien conmigo mismo?
  • ¿Y si no cumplo con lo que he prometido y esperan de mi?
  • ¿Me recuperaré de esto?

Con este tipo de preguntas la persona, trata de buscar una confirmación positiva o negativa de sus temores. Bien para calmarse, o bien para conseguir una certeza que le permita una “falsa seguridad” de que las cosas irán bien. ¿Te sientes identificado con este tipo de preguntas?

Este tipo de preguntas seguramente te harán sentir o comportarte con:

  • Perfeccionismo
  • Ansiedad
  • Inseguridad
  • Miedo

Sin madurez emocional no hay confianza

Si es así, si te sientes identificad@ con las preguntas anteriores, puede que lo que estés olvidando sea:

  • Primero, en esas preguntas no sabes, no te has planteado, cómo vas a responsabilizarte tú del resultado que quieres conseguir.
  • Segundo, parece que está implícito, el “yo voy a seguir así, ¿se solucionará por sí solo?. Hay cierto grado de que tú o el mundo está predeterminado. 
  • Tercero, las preguntas no te están ayudando, te mantienen en “bucle” y con miedo. Con lo que igual, es hora de cambiar las preguntas. 
  • Cuarto, si quieres de todas formas una primera respuesta, aquí la tienes: No lo sé. 
  • Quinto, aprende a plantearte otro tipo de preguntas que te van a situar, eso sí, en tu propia responsabilidad emocional sobre tus temores. ¿Tú que vas a hacer en esas situaciones?. ¿Qué quieres mejorar para influir en el resultado, o en la búsqueda de tu propia tranquilidad y confianza?. La respuesta la tienes tú.

En definitiva, tus miedos te están llamando a que te hagas responsable de tus emociones. Encontrar la paz y la tranquilidad, requiere de un trabajo interno relacionado con la madurez emocional y la confianza. 

Cómo potenciar la madurez emocional

Apoyándonos hoy en el artículo de www.liveyourtruestory.com en su artículo 12 signs of emotional maturity, repasaremos que es la madurez emocional y qué implica a nivel de hábitos personales. 

La madurez emocional se refiere a la habilidad de entender, y manejar tus propias emociones. Te proporciona la capacidad de crear la vida que tú quieres, con mayor sensación de felicidad y plenitud. Ante situaciones difíciles e inciertas, es tu madurez emocional la que determina tu habilidad para afrontar tales situaciones. 

Veamos que necesitas practicar para actuar de forma más madura emocionalmente y conseguir sentirte mejor.

Flexibilidad

Tu capacidad de adaptación es aquí muy importante. En esa situación que te preocupa. ¿Cómo puedes adaptar tus pensamientos, comportamientos y emociones?. Deja de actuar, pensar y sentir cómo lo has hecho en otras ocasiones. Las emociones difíciles que sientes ahora, te están indicando que te adaptes de otra forma distinta. ¿Qué vas a hacer para adaptarte y obtener un resultado diferente?

Si te quedas regodeándote con la duda de qué pasará en esa situación que temes, lo único que conseguirás es mayor malestar. 

Responsabilidad

Centrarte en por qué los otros no son de otra manera, o por qué las cosa no son de otra forma, etc… aparta de ti tu capacidad de aumentar la habilidad de la madurez emocional. Ser responsable en las circunstancias que vives, significa, dadas las características de la situación o de determinada relación, ¿qué puedes hacer tú que dependa de ti para sentirte mejor?.

No es cuestión de echarte la culpa. No es que deliberadamente hayas hecho algo con mala intención. La responsabilidad implica, que centres tus preguntas y tu diálogo interno en ti, no en tener respuesta a un “oráculo que sepa lo que va a ocurrir”. Seguramente ocurrirá, en gran medida, aquello en lo que tu te impliques. 

obtener un resultado diferente?

Si te quedas regodeándote con la duda de qué pasará en esa situación que temes, lo único que conseguirás es mayor malestar. 

Crecimiento y aprendizaje personal

Conseguir tus retos, asegurarte que vivas con mayor paz interna, superarte en el futuro, depende en definitiva del aprendizaje y desarrollo personal que estés dispuesto a asumir.  Si quieres que la situación cambie en algo, o que consigas sentirte mejor mañana, depende de cómo te relaciones contigo mismo y los cambios que empieces a hacer en ti. Sí, hay una pregunta mejor a las que habitualmente te planteas que es: ¿qué quieres aprender de ti en esta situación que está siendo tan difícil para ti?. No temas a esta pregunta, te va a dar una visión nueva, una mayor sensación de control y la opción de elegir cómo influir en los acontecimientos de vida personal, familiar, social y laboral. 

Busca, reflexiona y aplica otras perspectivas

Todo aquello que lees, todas esas conversaciones que tienes con otras personas hablando de tu problema, todos esos cursos a los que vas, no servirán de nada sino te auto-cuestionas. Selecciona lo que lees y estudias, y busca hablar con personas de confianza que quieran que crezcas (no que te trasladen sus propios miedos). Aprender significa plantearse las cosas desde otra perspectiva. De esta forma ampliarás tus herramientas para afrontar las situaciones más difíciles. Es frecuente buscar, personas con las que compartir tus miedos, que piensen igual que tú. Haz lo contrario, manteniendo la confianza que tienes con algunas personas, conversa con aquellas que suelen pensar y actuar de forma distinta a ti. 

Deja los juicios a un lado

Los juicios son calificaciones realizadas a uno mismo o a otros basados en la idea de que hay una sola forma de entender o hacer las cosas, que por supuesto, es la correcta. Nada más lejos de la realidad. Tú tienes el derecho de tomar tus propias decisiones y de tener ciertas opiniones. Los demás también. Y cada uno actúa, piensa y siente en base a sus creencias. Y son lícitas para cada uno. 

Entrar en que los demás “no deberían ser así…” te sitúa en una posición de juicio. El otro tiene sus prioridades e intereses. Siendo así, ¿tú como quieres actuar y adaptarte a esa situación o relación?

Aprende de tus emociones y actúa más desde la calma

Hemos comentado en otras ocasiones que recuerdes que las emociones no son tus enemigas, al contrario son tus aliadas. Te proporcionan información sobre lo que no va bien, y lo que te inquieta. Dedicarse a reflexionar por qué sientes lo que sientes, será la clave. Es decir, hay una gran diferencia entre dejarte llevar por tus emociones, y escuchar a tus emociones, para ser más sabio y ampliar tu madurez emocional.  La primera opción, te hará sobreactuar en las situaciones que vives, y la segunda te dará un mayor dominio de la situación, confianza y paz. Busca, pasa tiempo con tus emociones, escúchate para ver lo que necesitas y comprenderte mejor. De esta forma, podrás regular tus emociones ante las situaciones más difíciles e inciertas. Esto en definitiva es la resiliencia. 

Se un optimista activo

Sí, permítete creer en que las cosas buenas pueden pasarte también a ti. Y recuerda también la segunda parte. Sé activamente optimista. Céntrate en lo que puedes hacer en cada situación, con cada emoción que sientes, con cada pensamiento que pasa por tu cabeza. Te lo mereces, y seguro que te ocurren cosas muy buenas. Pero seguramente ocurrirán porque has buscado que ocurran. La inactividad y el bloqueo rara vez llevan a la paz interior, la confianza o la madurez emocional. 

Estrategias para desarrollar la confianza

Seguimos apoyándonos en la web de www.liveyourtruestory.com en su artículo 13 strategies for building trust, y repasaremos cómo desarrollar la confianza en uno mismo y en la relación con los demás. 

Cumple con tu palabra y las acciones acordadas

Seguramente te haya venido a la cabeza alguna vez, la pregunta ¿Y sino soy capaz de cumplir con lo que he acordado?. Bien, nuevamente es una pregunta sin respuesta. La cuestión es ¿en eso que has acordado en tu trabajo, con la familia o con los amigos, o incluso contigo mismo, has expresado con claridad lo que tú quieres?. Como ves necesitamos de la madurez emocional anterior, para decidir si quieres comprometerte o no y sentirte tranquilo en la relación con los demás. La confianza con los demás, requiere de gestionar tus emociones en esa petición y atreverte a expresar y acordar algo en lo que tú te encuentres a gusto. De esta forma será más fácil que cumplas con tus palabras y con las acciones acordadas. Y recuerda si acuerdas un reto difícil para ti, necesitarás invertir en tu propio aprendizaje. 

Aprende a comunicarte adecuadamente con los demás, haz peticiones, ofrece y acuerda de manera que ambas partes estén satisfechas y se genere confianza.

La confianza lleva tiempo

Tanto la confianza propia como la que provocamos con los demás, lleva su tiempo.  Es un trabajo diario en el que hay un doble foco. Con respecto a ti mismo, pon el foco en los avances, en el progreso de pequeños hitos que te lleven al resultado que quieres conseguir. En la relación con los demás, abre la posibilidad de conoceros, renegociar acuerdos, dar la oportunidad de que los acuerdos ocurran. Empieza por acuerdos que sean fáciles, factibles en el tiempo y con alta probabilidad de que ocurran. 

Reflexiona sobre tus decisiones y piensa antes de actuar demasiado rápido

No tienes porque responder rápido y con presión a compromisos que otras personas te demanden.  Tómate el tiempo que necesites para ver qué quieres tú de esa petición o compromiso que estáis a punto de acordar. La confianza en ti mismo vendrá de que tú elijas aquello que te hace bien y te supone un reto para crecer. La confianza en la relación con los demás vendrá de que ofrezcas aquello que estás dispuesto a acordar y lo cumplas. Para asegurarte de esto, tómate tu tiempo para reflexionar y no actuar o acordar, por presión del otro, para satisfacer al otro a costa de tu malestar, o por miedo a la opinión del otro. 

Valora y reconoce las relaciones que tienes, y no las des por supuestas

Sea un cliente, un amigo o un familiar, cuida tus relaciones. La confianza en las relaciones se crea en tanto en cuanto te ocupas de ellas. Ocúpate de mostrar tu presencia y tu implicación tanto en los buenos momentos como en los menos buenos. Da igual sino tienes la respuesta exacta para las preocupaciones de ese amigo o familiar. Lo primero es demostrarte a ti mismo y al otro, que estás ahí para aquello que puedes aportar. Aunque sólo sea la escucha. A lo mejor sólo necesitan eso. 

Tu colaboración a nivel social, familiar o laboral siempre será bien valorada. Sobre todo si tu aportación es honesta. Verbaliza claramente en lo que sí puedes ayudar, aportar o colaborar. Recuerda conócete a ti mismo y asegúrate de decir SÍ o NO, en función de lo que honestamente puedes comprometerte.

No escondas tus emociones, y ten en cuenta tus valores y prioridades

Difícilmente aumentarás tu auto-confianza o la confianza en la relación con los demás, si ocultas tus emociones. La inteligencia emocional te ayuda a no ignorar tus emociones, y la madurez emocional a ocuparte de ellas de forma responsable. Será difícil que los demás confíen en ti, si muestras una emoción que no sientes, la ocultas o la niegas. Esto afectará a los compromisos que generes con los demás. Seguramente te llevará a incumplirlos y hacerte sentir peor que antes. Aprende lo necesario de lo que te apuntan tus emociones y toma decisiones constructivas de forma coherente con lo que sientes. 

De igual forma, ten presentes tus valores y prioridades, vitales y profesionales, para acordar acciones en las relaciones con los demás. Acceder a compromisos, en los que no te atreves a decir NO, no te ayudará a sentir mayor confianza en ti mismo y a construirla re la relación con los demás. Tampoco lo hará, si accedes a compromisos que van en contra de tus valores y prioridades vitales. Aplica la madurez emocional y sé responsable de explicar lo que sientes, ajustar, negociar y adaptar aquello a lo que te comprometas que esté en consonancia contigo.

Resumen de habilidades

  • Flexibilidad
  • Responsabilidad
  • Crecimiento y aprendizaje personal
  • Aprender otras perspectivas
  • Evitar los juicios de valor
  • Aprovechar la sabiduría de tus emociones
  • Ser un optimista activo
  • Cumplir con lo que se acuerda
  • Aceptar que la confianza lleva su tiempo
  • Reflexión y tiempo antes de actuar
  • Expresa tus emociones
¿Cómo valoras tu nivel de madurez emocional?
¿Qué podrías hacer para mejorar tu capacidad emocional?
¿Cómo vas a activar tu confianza en ti mismo y en la relación con los demás?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo potenciar y mejorar tu capacidad de reflexión

Todo es más difícil sino reflexionas. ¿Te has parado a pensarlo? 😉

Sí, es necesario parar para pensar. Uno de los mayores objetivos que busco tanto en formación como en sesiones de coaching, es ayudar a que las personas aumenten la frecuencia y calidad de sus reflexiones. Necesitas incorporar como hábito la reflexión para potenciar:

  • El nivel de consciencia sobre tus pensamientos emociones y acciones
  • La valoración de lo que es realmente importante para ti
  • Comprender por qué te sientes como te estás sintiendo
  • Qué motivos tienes para pensar, sentir, hacer lo que haces o no hacerlo
  • Reducir el nivel de reactividad mental, emocional y conductual
  • Tomar decisiones con mayor seguridad y satisfacción personal
  • Aumentar la responsabilidad proactiva para sentirte mejor
  • Darte perspectiva
  • Elegir como responder a situaciones en vez de solo reaccionar
  • Aprender de ti mismo personal y profesionalmente
  • Potenciar tu nivel de profesionalidad
  • Aumentar la sensación de dominio de tu vida
  • Incrementar tu felicidad y descubrirte
  • Retarte
  • Vivir más plenamente y de forma más satisfactoria tus vivencias

Es mi pequeño propósito que cada vez que te pares a leer alguno de mis artículos, puedas reflexionar contigo mismo. Y si lo conviertes d

En general se dedica poco tiempo a la capacidad de reflexión

Las prisas, la inmediatez de las redes sociales, las demandas urgentes de los clientes, los imprevistos, las prisas en las gestiones y horarios familiares… Parece que todo está genialmente preparado para que ¡corras!. Y ¡uf!, ¿cuál es el resultado?. Sé sincero, ¿por qué te cuesta tanto volver después del fin de semana o de las vacaciones?.  O por qué te estresas solo de pensar lo que tienes en los próximos días o semanas?. Porque de repente pasa por tu cabeza a toda velocidad una película en la que te ves corriendo y haciendo multitarea. No has empezado y ya te has estresado. ¿Y si prepararas una película en la que te vieras a ti mismo disfrutando frecuentemente de ratos de descanso y de reflexión?. Incorpóralos. Pruébalo. Si no lo haces tú, no lo hará nadie por ti. 

Evita llenar tus días de mil actividades que cubren todas las horas desde que te levantas hasta que te acuestas. Y así, un día, otra semana, otro mes…

Dime ¿tienes la sensación de haber vivido y disfrutado?, o por el contrario, ¿tienes la sensación de sólo estar cumpliendo con lo que tienes que hacer?. Sé que esto último es importante. Ahora bien, ¿qué coste ha tenido vivir de esa forma los últimos meses, años?. 

Sé sincero contigo mismo para potenciar y mejorar tu capacidad de reflexión

En serio,  y con sinceridad, ahora que no nos oye nadie, Dime, ¿Cómo estás?. ¿Cómo te encuentras?. Y ¿Cómo te sientes?. ¿Cómo te sientes al imaginar tu vida en los próximos meses?

Es importante, mucho, que te dediques tiempo. Reflexiona, conversa contigo mismo. Incluso, sino te gusta mucho lo que tienes en mente o sientes. Eso es una gran señal, de que necesitas hacerlo aún más. Atrévete, eres, como dicen la persona con la que más tiempo vas a pasar en tu vida. 

Incluso si lo necesitas, háblate en voz alta. Habrás visto personas que lo hacen. Y para nada tienen un problema, todo lo contrario. Es un hábito sanísimo. Lo que te dices a ti mismo tienen un gran impacto en tu autoestima, creencias y sentido de auto-eficacia. Las investigaciones demuestran que hablarse a uno mismo o preguntarse/cuestionarse a uno mismo potencia el aprendizaje. ¡Eso sí, no  olvides también escucharte!. 

Las prisas del día a día, y la multitud de tareas que llenan tus espacios y tiempos, te impedirán hablar contigo mismo de forma que te ayude. Seguramente lo que consigas es acumular emociones y pensamientos reactivos, de los que no se toma conciencia y sobre los que es difícil resolver y conseguir aprender. 

Por qué la capacidad de reflexión te ayudará a sentirte más satisfecho y más feliz

La auto-reflexión se define como la acción de meditar o pensar sobre uno mismo, sobre como es uno mismo, cómo actúa y cuáles son sus motivos. Se trata de de dar un paso atrás, parar, y reflexionar sobre tu vida, comportamiento y creencias. 

Reflexionar tiene impacto en tu nivel de confianza y en tu nivel de desempeño, ya sea a nivel personal o profesional.  Pararse a reflexionar te va a facilitar darte cuenta de lo que necesitas cambiar, de lo que es importante en tu vida y de aquello que ya no lo es. Piensa por un momento. Cuando en tu trabajo, en un proyecto o en una gestión con el cliente, algo no va bien. ¿Qué haces?. Te sueles parar a analizar qué ha ocurrido, analizas, valoras opciones y tomas decisiones. 

¿Qué te impide realizar este mismo proceso contigo mismo, con tu vida y con tus emociones?. Cuidado no le des más importancia y recursos a tu trabajo, que a ti mismo. Para ser mejor profesional, necesitas de la reflexión. Incorpora ese mismo hábito para ser mejor persona y sentirte mejor contigo mismo. 

E incluso, no esperes tanto a que detectes el problema. Haz de la reflexión un hábito proactivo. 

Cómo aumentar la frecuencia y calidad de tu capacidad de reflexión

3 primeros pasos para potenciar y mejorar tu capacidad de reflexión

Es sencillo de verdad. Al menos el proceso. Y lo vas a ver muy lógico. Te lo sabes seguramente. Recuerda, requiere tiempo. Inclúyelo en tu agenda con antelación. Haz de estos pasos un hábito. Sino, no lo conseguirás. Te propongo 7 pasos:

  • PARA. Paso imprescindible. Ya hemos dicho que el devenir rápido del día a día no te dejará reflexionar mientras estás haciendo mil cosas. Solo para. No hagas nada. Siéntate. Busca un sitio tranquilo. Tómate 5-10-15… minutos. Los que necesites. Te recomiendo reservarlos en tu agenda con antelación.
  • RESPIRA Y CONECTA. Respira profundamente. Necesitas ralentizar tu pensamiento y tu cuerpo. Hay estados emocionales en los que el cerebro impide biológicamente este hábito de la reflexión. Con lo que respira. Baja las revoluciones. Conecta con la emoción que sientes a un volumen más relajado.
  • MIRA Y ANALIZA. Observa y obsérvate. Date cuenta. Mira. Toma datos internos y externos a ti. ¿Qué es lo que realmente está ocurriendo en ese momento, en esa situación que te preocupa?. O incluso al final del día, ¿qué ves de ti y de tu entorno ahora que ha pasado el día?.

4 pasos más para potenciar y mejorar tu capacidad de reflexión

  • ESCÚCHATE. ¿Qué piensas?. ¿Qué ideas tienes en la cabeza?. ¿Qué pensamientos vienen a tu mente?. ¿Cómo son?. ¿Qué reflejan, qué te dicen?
  • AYÚDATE DE TUS PATRONES MÁS SALUDABLES Y DE MÁS ÉXITO. El arte de aprovechar bien las reflexiones es sin duda que las reflexiones sean saludables. Frecuentemente esto puede no darse. Y aunque profundicemos en ello en otro momento. Empieza por algo sencillo. Usa estrategias mentales y patrones de pensamiento que en otros momentos te ayudaron. 
  • HAZ TU CONCLUSIÓN. Teniendo en cuenta lo que has identificado qué sientes y piensas. y el motivo por el que lo haces, ¿Qué conclusión sacas?. ¿Qué aprendizaje te puedes llevar?. ¿Qué necesitas?
  • TOMA DECISIONES. Aborda un plan de acción. ¿Qué cambios necesitas hacer a nivel emocional, mental y conductual?. ¿Qué conseguirás mejorar con esas acciones?.

Dónde poner el foco para potenciar y mejorar tu capacidad de reflexión

Objetivos de Reflexión:

  • Sobre ti mismo: valores, creencias, habilidades, impacto, pasiones, prioridades, fortalezas, áreas de mejora, emociones, pensamientos…
  • Las áreas de tu vida que son importantes para ti
  • Cuestionarte  y retarte
  • Trabajo/ profesión
  • Familia
  • Amigos
  • Metas
  • Decisiones pasadas y actuales…
  • Experiencias difíciles
  • Miedos 
  • Lo que necesites…

Qué preguntas hacerte para potenciar y mejorar tu capacidad de reflexión

METAS
  • ¿Cuál es tu propósito? 
  • ¿Qué quieres mejorar, conseguir, reducir en los próximos meses?
  • ¿Cómo sería ese resultado satisfactorio para ti?
  • ¿Qué es lo mejor de ti que te ayudaría en mejorar, conseguir, reducir en los próximos meses?
  • ¿Por qué son importantes estos objetivos y para qué los quiero?
  • ¿Cuáles son los valores que me ayudarán a conseguir tus objetivos?
APRENDIZAJE
  • ¿Cuándo fue la última vez que aprendiste algo nuevo?
  • ¿Qué es lo que más te motiva?
  • Piensa, ¿Qué has aprendido de las últimas experiencias que fueron difíciles para ti?
  • ¿Qué puedes hacer hoy que te permita ser mejor dentro de unos meses, o un año?
  • Si tuvieras que enseñar algo ¿Qué sería?
  • Y ¿Qué aprendizaje has realizado últimamente sobre tus errores o equivocaciones?
  • ¿Qué te imaginas haciendo dentro de 10 años?
SUPERACIÓN
  • ¿Qué te hace sonreír?
  • Sé sincero, ¿Qué te molesta?
  • Y ¿Qué te gustaría vivir más, menos o igual?
  • Reflexiona, ¿Qué te hace sentir orgulloso?
  • ¿Qué retos difíciles has superado últimamente?
  • ¿Cómo te hicieron sentir?
  • Dime, ¿Cómo aprovechaste las emociones positivas y las que fueron desadaptativas?
  • ¿Qué es lo que mejor supiste hacer superando esas dificultades?
  • Y por último, ¿Qué necesitarías mejorar para los próximos retos?
PAZ INTERIOR
  • ¿Cuáles fueron las últimas situaciones donde sentiste paz interior?
  • Piensa, ¿Qué te ayuda a sentir paz interior?
  • ¿Qué altera esa paz?
  • Reflexiona, ¿Qué hábitos has desarrollado para mantener esa paz interior contigo?
  • ¿Qué límites quieres poner para proteger esa paz interior?
  • Se consciente, ¿Qué prioridades en tu vida te proporcionan paz interior?
EMOCIONES
  • ¿Qué palabra usarías para describir las emociones que has sentido en los últimos meses?
  • Y ¿Qué motivó esas emociones?
  • ¿Hay otras emociones mejores que te hubiera gustado sentir en los últimos meses?
  • ¿Qué te faltó hacer o cambiar para conseguirlo?
  • Valora, ¿Qué puedes hacer la próxima vez para potenciar las mejores emociones y reducir las más desadaptativas?
  • ¿Cómo harás para proteger tus vivencias positivas?
  • ¿Qué impacto tuvo en ti y en otros todas esas emociones?
PROFESIONALIDAD
  • ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
  • Y ¿Qué te hace sentir incómodo?
  • ¿Qué querrías cambiar de esas situaciones que te hacen sentir incómodo?
  • Analiza, ¿Qué te gustaría transmitir a los demás cuando haces tu trabajo?
  • ¿Cómo te gustaría sentirte en tu trabajo?
  • ¿Qué cambios o metas te propones para sentirte más satisfecho?

Resumen

  • Piensa cuánto tiempo dedicas a la reflexión en tu vida y de qué calidad es ese tiempo
  • Sé sincero contigo mismo
  • Recuerda los pasos para una buena reflexión
  • Explora distintas áreas de tu vida sobre las que te gustaría reflexionar y generar cambios
Referencias
  • Go ahead, talk to yourself. It’s normal —and good for you. NBC News by Wendy Rose Gould
  • How Self-Reflection Gives You a Happier and More Successful Life.  Tracy Kennedy. Lifehack. 
  • 13 Questions to ask yourself to identify the right goal. Forbes Coaching Council
  • 365 thought provoking questions to ask yourself in 2019
¿Qué conclusiones sacas sobre tu capacidad de reflexión?
Plantéate, ¿Qué cambios quieres realizar?
¿En qué mejorará tu vida si reflexionas más y mejor?

Y si te apetece y puede ayudarte...

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