Hoy te planteo 11 riesgos emocionales en tiempos de COVID-19 que actualmente me están haciendo llegar personas como tú. Espero que puedan ser de utilidad y te permitan afrontar mejor los cambios.

11 riesgos emocionales en tiempos de COVID-19

1. Aunque teletrabajo, siento que me canso más y me cuesta concentrarme

Es posible que anteriormente a este tiempo de confinamiento ya usaras las videoconferencias, y probablemente ahora hayan aumentado para ti. O por el contrario, antes no las usabas para nada, y ahora parece que es el único medio de comunicaros. Me comentaban un manager y un técnico hace poco que se pasan el día realizando este tipo de comunicaciones. Y que en ocasiones, casi no les daba tiempo a realizar el trabajo que les corresponde.

A veces, las personas pasamos de “nada” a todo” en muy poco tiempo :-). Lo primero a tener en cuenta, es que la videollamada es un medio más de comunicación del que te puedes aprovechar. Pero no sustituye al trabajo que tienes que hacer. Me he encontrado dos situaciones:

  • Empresas que sufrían de “reunionitis” presenciales antes del periodo de teletrabajo y ahora se mantienen en ese número infinito de videollamadas, convirtiendo este medio casi en un “ladrón del tiempo”
  • Otras empresas que o bien sufrían de “reunionitis” o usaban en general bien las reuniones, y las videollamadas han aumentado su eficiencia. De esta forma, están siendo mucho más productivos. S se centran en lo importante, y están siendo más resolutivos en un menor tiempo de reunión de lo que lo hacían anteriormente.

Sé más eficiente en tus videollamadas

Este segundo caso, es el interesante. Es importante que tanto tú como el equipo de trabajo, sepáis diferenciar el uso de los distintos medios de comunicación. La videoconferencia es clave para comunicaciones en grupo (ahorras tiempo) o cuando necesitamos profundizar en distintos puntos de un tema, y es más práctico y rápido el que os llaméis.

El uso de correo electrónico, debiera casi ser sustituido por el uso de un gestor de tareas que te permitiera comentar dudas y realizar peticiones asociadas a cada tarea. De manera que queden registrados y asociados las distintas cuestiones a las tareas y sean de fácil localización. Y finalmente, el uso de chats, para realizar consultas que no suelen tener mucha urgencia pero que pueden permitir una breve conversación clave sobre un tema.

Por qué te cansas más con las videollamadas

Bien, aún siendo eficientes en el uso de las videollamadas, es importante que tengas en cuenta que:

  • La videollamada dirige toda tu atención a la visualización de una pantalla, con lo que los ojos se cansan más. En las reuniones presenciales, nuestra atención y visualización ocular es más amplia.
  • Es posible que aumente tu tensión por controlar silencios, cadencia de la conversación, etc. Recuerda que es una conversación como la presencial. Respeta y ten en cuenta la importancia del lenguaje no verbal, los silencios, los tiempos para pensar, los turnos de palabra, etc…
  • Si al trabajar en tu oficina, combinabas ratos de pantalla con levantarte del ordenador y reunirte en otro sitio o hablar con alguien en otra mesa o en el pasillo, ahora es más difícil. La videollamada hace que estés más tiempo delante de la pantalla y agota más.
  • La curva de atención habitual dibuja una U invertida. Es decir tu atención es variable, sube, se mantiene y desciende. Normalmente en periodos de tiempo de 1-1,5h. Con lo que es importante recordar tomarte unos minutos de descanso pasado ese tiempo. Antes lo hacías sin darte cuenta, ahora necesitas ser disciplinado, y levantarte del ordenador pasado ese periodo de tiempo.

2. He tenido tiempo para pensar y se me pasa por la cabeza que me arrepiento de algunas decisiones del pasado

Durante el tiempo de confinamiento, o incluso si tus condiciones laborales han cambiado, es posible que por el motivo que sea, te haya dado por pensar más de lo habitual. Así, es posible, que te encuentres repasando decisiones pasadas que ahora te parece que podías haberlas hecho de otra forma. Con esto, entonces, empiezas a pensar lo que te has perdido por no haber tomado otra decisión.

Bien, recuerda que es bueno reflexionar. Muy bueno. Ahora, a la vez, necesitas reflexionar con un poco de cariño y comprensión hacia ti mismo. Las decisiones pasadas las tomaste en base a la información que tenías en ese momento. Incluso las tomaste, teniendo en cuenta lo que sentías en ese momento. Tus prioridades en el momento de la decisión eran unas muy concretas.

Ahora que ya pasaron esas decisiones, tú has crecido. Has cambiado. Has aprendido un montón de cosas, que seguramente antes no tenías. Con lo que tú cerebro dispone de mayor información de la que tenías en aquel momento. Es posible, incluso que ahora tengas a tu alcance otras emociones distintas a las de antes. Dicho esto, ahora te es más fácil evaluar de nuevo esas decisiones y verlas de forma distinta. Es lo que tiene crecer, que ya no vuelves a ser la misma persona de antes :-).

Así, que respétate. Trátate con cariño, porque en aquel momento de esa decisión, lo hiciste lo mejor que supiste con la información, habilidades y gestión de emociones que disponías en aquel momento.

3. Ante tanta incertidumbre, no sé que hacer. Todos mis planes se han desbaratado.

En momentos de incertidumbre esta sensación es normal. Puedes estar tranquilo que este desequilibrio, es el que corresponde. Necesitas ese momento de duda, para saber que tu cerebro sin saberlo te está enviando una señal de alerta. Tómala con calma. Como es una situación nueva, necesitas prestarle atención. Así que tómate uno o o varios momentos para reflexionar sobre ello. Si el tiempo de incertidumbre ha desbaratado tus planes, no dudes en reorganizarlos de acuerdo a la información de la que ahora dispones. Evita centrarte en lo que ya no puedes hacer. Y céntrate mejor, en cómo puedes hacerlo en este nuevo escenario. A lo mejor, se trata de posponer o de reorientar o redefinir tus metas y planes.

También es importante, que sin perder de vista ese “norte” que te hace ilusión, seas capaz de concretar cuáles son los pasos en el “muy corto” plazo que te acercarán allí. Con lo que empieza a acostumbrarte a caminar con pasos pequeños que dependan de ti y sobre los que puedas tener capacidad de acción.

Sé proactivo

Empieza a crear un plan muy concreto de pasos. Empieza a realizar los más fáciles para mantener tu actividad y sensación de control. Poco a poco ve progresando en dificultad y complejidad. Pero siempre céntrate en aquello sobre lo que tú puedas tener control.

Evita en lo posible, ser reactivo: “hoy voy a hacer esto que me apetece y que puede que me ayude y mañana ya veremos”… Mejor si has trazado un plan. Como si hicieras una receta. No te pones a hornear la harina, antes de de haber hecho la masa 🙂 (ahora que todos hemos alguna que otra receta)

La proactividad planificada será tu mejor aliada. No te importe, si vas despacio, o en otras circunstancias lo lograrías más rápido. Es ahora en este escenario, donde tú necesitas ser eficiente y mantenerte motivado en tus metas.

4. De repente, me entran muchas ganas de llorar y no sé por qué

Te pido entonces que te des permiso para llorar si así lo necesitas. No pasa nada. Seguramente tengas “embotelladas” muchas emociones contradictorias. Además, necesitas primero llorar para después poder abordarlas despacito. Llorar, libera, descongestiona, descarga estrés y te permite darte cuenta de los motivos. Seguramente descubrirás permitiéndote llorar, que es lo que te ocurre. Puede ser sencillamente estrés, agotamiento o tristeza acumulada. Averígualo. Cuando logres desahogarte, tómate un tiempo con la calma que da haber llorado, reflexiona con cariño. ¿Qué te ocurre?. ¿Qué has sentido?. ¿Qué se te ha pasado por la cabeza?

Si puedes escríbelo. Incluso, puedes hablar de ello con alguien de tu confianza o con un profesional. Llorar, muchas veces, es el principio para poder abordar con mayor claridad los motivos y las emociones a las que no has prestado atención.

Y para la próxima vez, practica con mayor frecuencia en épocas de dificultad, reflexionar sobre lo que sientes. Recuerda siente lo que piensas y piensa sobre lo que sientes. La capacidad de gestionar las emociones, inteligencia emocional, implica ser consciente día a día de cómo estás. Ponerle nombre a las emociones, descubrir los motivos que te han llevado a esa emoción, y tratar de tomar pequeñas decisiones al respecto.

Trata de alimentar tu inteligencia emocional practicando con mayor frecuencia el conocimiento sobre ti mismo. Ante momentos de incertidumbre, conocerte, reconocer tus emociones y tener la oportunidad de abordarlas es lo que te va a mantener como dueño de la situación.

5. Tengo muchos altibajos emocionales y esto me agota

También es normal. Es posible que aquí, estés “incubando” emociones. Le das vueltas, rumias, tratas de distraerte… Pero recuerda se te olvida, afrontarlas. También suele ser frecuente que vayas de lado a lado de tus emociones focalizando tu atención en alguna noticia buena, luego ves otras que son muy desmotadoras… Así que tus emociones acaban dependiendo de elementos externos a ti y te dejas llevar por ellas y por la intensidad del momento.

Practica la gestión interna de tus emociones. Es genial poder alegarse por noticias buenas. También es muy lógico desmotivarse y entristecerse cuando recibimos noticias desmotivadoras. Además de lógico, es bueno. Ahora bien, necesitas encontrar un equilibrio entre que te afecten intensamente factores externos y que seas capaz de gestionar tú tus propias emociones.

Lo más importante es que tú seas la fuente de tus emociones. Tener la capacidad de procurarte calma, de alegrarte por lo que valoras de tu vida, de ocuparte de cosas que te preocupan. Esto es la inteligencia emocional.

Y requiere un poco de tiempo de reflexión y práctica. ¿Cuánto tiempo le dedicas a este hábito?

6. Me cuesta mucho dormir

Dormir es de lo más importante, ya lo sabes. Ahora bien, puede que cuando me estés leyendo te encuentres en alguno de estos casos:

  • Profesional que trabaja en actividades esenciales y que he estado sometido a mucho estrés últimamente y a muchos cambios en protocolos de seguridad y trabajo.
  • Trabajas en el ámbito sanitario y estás conviviendo diariamente con la enfermedad del Coronavirus y todas sus consecuencias. Corres riesgos a diario.
  • Tu empresa ha realizado un ERTE y estás muy preocupado por tu evolución laboral.
  • Ha enfermado o fallecido algún ser querido en estas últimas semanas.
  • Tienes algunas circunstancias difíciles a tu alrededor que se están agravando en este momento…

Pequeños cambios para dormir mejor

De acuerdo, en cualquiera de estos casos, estás sometido a mucha presión, más de lo habitual. Con lo que tu dificultad para dormir, seguramente tenga que ver con cómo llevas emocionalmente todos estos cambios, y nuevas situaciones. Recuerda algunas ideas:

  • Habla, consulta con un psicólogo o escribe sobre lo que te preocupa.
  • Párate a reflexionar sobre las dificultades que estás viviendo para que no se conviertan en vivencias traumáticas. Sé que tratarás al final del día de olvidar las dificultades que has pasado. Pero necesitas tanto desconectar, como procesar lo vivido.
  • Llora si lo necesitas.
  • Presta atención a lo que sí tienes a tu alrededor que te genera felicidad: amigos, familia, compañeros…
  • Revisa tus mejores habilidades, tus fortalezas. Planifica cómo puedes aprovecharlas en esas situaciones tan difíciles.
  • Reconoce tus miedos y ansiedad como una señal para hacer las cosas de forma diferente. Eso es lo que estos cambios te están proporcionando, un aviso de abordar la situación con nuevas estrategias.
  • Haz ejercicio físico.
  • Felicítate por lo que has conseguido cada día.
  • Visualiza como será el próximo día y cómo puedes abordarlo mejor.
  • Aunque llegues cansado de trabajar, evita irte a dormir enseguida aunque lo necesites. Date un baño relajante, ve una serie, o lee un libro que te guste. El cerebro necesita bajar de revoluciones.

7. Siento una gran tensión y opresión en el pecho

Te recomiendo consultar este video donde te proporciono algunas técnicas. 

8. Me invaden emociones y pensamientos incómodos que no sé como afrontar

Te recomiendo consultar este video donde te proporciono algunas técnicas. 

9. Lo veo todo negativo

Te recomiendo consultar este video donde te proporciono algunas técnicas. 

10. A veces, me invade una gran desmotivación. Es como si todo estuviera parado.

Muchas personas, y bastantes estudiantes, se sienten actualmente como en un parón de toda su vida. Incluso algunos estudiantes comentan que con la formación on line, el sentido de la urgencia ha desaparecido, es como si estuvieran de vacaciones. Saben que no es así, pero se sienten de esta forma. Otras personas apuntan que, hasta que toda esta incertidumbre no acabe, sienten que no pueden hacer nada.

Cuidado, esta falsa sensación de seguridad, puede jugarte malas pasadas. La verdad es que la vida sigue. Con incertidumbre pero sigue. Avanza, contigo o sin ti. ¿Cuánto quieres seguir siendo el protagonista de tu vida y de tus resultados en este nuevo escenario?.

Puede que sientas ese sentimiento de relajación de todo. Pero nada más lejos de la realidad. Los exámenes de los estudiantes siguen teniendo fecha. Tus obligaciones, tus sueños y tus responsabilidades siguen estando. Es posible que te estés olvidando de adaptarlas a esta nueva situación.

Seguramente en estos tiempos de cornavirus y en los próximos meses o año que tengamos que seguir con algunos hábitos cambiados, necesites de mayor auto-gestión y disciplina.

Tu compromiso, lo mejor

Si te vas a formar on line, necesitarás practicar el esfuerzo y el compromiso por tu parte. Antes tenías la obligación de asistir a una clase presencial. Ahora tienes la responsabilidad de gestionar tu tiempo para estudiar mejor. Y combinarlo con ocio también.

Si tu trabajo sigue siendo desde casa, necesitarás abordar las nuevas circunstancias. Traza un plan, implica a toda la familia y organízate en el nuevo escenario. Conforme cambie podrás introducir cambios, pero ahora es lo que tienes.

Si estabas buscando trabajo, puede que se ralentice este proceso, pero las empresas siguen y no tiene intención de parar. Así que, aprovecha para formarte, y seguir haciéndote visible para que puedan contactar contigo. La gestión on line de tu perfil profesional es ahora más importante que nunca.

Recuerda, cómo afrontes y salgas de esta situación, depende de cuánto te permitas adaptarte a las nuevas necesidades.

11. He pensado acudir a un psicólogo pero no sé ni por dónde empezar o si me puede ayudar

Como Psicóloga especialista en Coaching, quiero confirmarte que desde nuestro ámbito profesional, somos los profesionales que habitualmente trabajamos con estos hitos comentados anteriormente.

Tus emociones, tus hábitos, tu capacidad de adaptación y cualquier dificultad de ámbito psicológico requiere que aprendas mejores recursos personales para poder abordarlos. Sobre todo es importante, que en tiempo de gran dificultad, vivas estas experiencias de la forma más saludable posible. Así podrás evitar que estas experiencias se conviertan en traumáticas para ti.

Por mi parte estoy a tu disposición para ayudarte en lo que consideres. Tu bienestar es la clave para que puedas tener éxito y satisfacción en la perspectiva personal o profesional.

Cualquier duda, siéntete con libertad de preguntarme.

Conclusión

Recuerda que:

  • Teletrabajar te cansa más, cuídate.
  • Respeta tus decisiones del pasado y planifica cómo quieres que sea tu futuro.
  • Planifica, incluso en la incertidumbre.
  • No te resistas si tienes ganas de llorar
  • Practica la Inteligencia Emocional
  • Cuídate durante el día para que puedas dormir mejor.
  • Practica técnicas de relación, y regulación de pensamientos y emociones.
  • Recuerda que la vida sigue. Sigue viviendo aún en el nuevo escenario.
  • Consulta con un profesional de confianza si lo necesitas.
¿Cuántos riesgos emocionales estás viviendo actualmente?
¿Por cuales de las recomendaciones te es más fácil empezar?
¿Qué momento más tranquilo elegirás para abordar lo que más te cuesta?

Y si te apetece y puede ayudarte...