¿Por qué son tan importantes las fortalezas en tu vida?. ¿Te lo has planteado?. Realmente son el pilar más importante para empezar a superar bien muchos problemas habituales en las personas, estrés, depresión, superación de retos, etc. El reconocimiento de las propias fortalezas influye directamente en la propia autoestima y como consecuencia en la percepción que puedes tener de ti mismo para abordar las diferentes adversidades o dificultades que se te presenten. 

La autoestima es uno de los mejores predicadores de la felicidad y como consecuencia de la capacidad de resiliencia.

¿Con qué está relacionada la autoestima?

La autoestima está relacionada con:

  • Un aumento de la constancia y  con la capacidad de solucionar problemas activamente.
  • La motivación para perseguir las metas y con la percepción de uno mismo como competente en el progreso a esas metas.
  • La protección ante situaciones difíciles y estresantes.

La autoestima es la opinión apreciativa y realista de uno mismo. Realista, porque eres consciente sinceramente de tu fortalezas y debilidades. Y apreciativa, porque tienes una valoración positiva general de tu mismo, a pesar de tus imperfecciones. ¿Es así para ti?. ¿Eres realista y aprecias la persona que eres a pesar de tus retos pendientes?. Recuerda tener una buena autoestima no significa considerarse perfecto, todo lo contrario. 

Una sana autoestima conlleva, de hecho, la humildad. Una persona humilde reconoce tanto sus propias fortalezas como las de los demás. Asumiendo que, en algunas áreas será mejor que otros, y que otros serán mejor que uno mismo en otras áreas. Sin juicios, sin sentirse mal por ellos. Así, una persona con autoestima sana, se alegrará por las fortalezas y logros de los demás, en vez de sentir envidia.

¿Por qué son tan importantes las fortalezas en tu vida?

¿Cuáles son los pilares de la autoestima?

  1. La igualdad, el sentirse incondicionalmente valioso como persona. Igual que los demás.
  2. El amor incondicional a uno mismo.
  3. Crecimiento. El proceso de convertirse en alguien cada vez más valioso, implicándonos  en la actualización y renovación de nuestras fortalezas.

¿Cómo valorarías el estado de estos 3 pilares de tu autoestima?. ¿Cuánto inviertes en asumir pequeños retos para aprender consecuentemente que tienes fortalezas valiosas y que puedes seguir superándote en otras áreas más débiles?.

La confianza en uno mismo

La confianza en uno mismo y la actitud de afrontar retos y dificultades van de la mano. Implicarse lo necesario para perseguir tus retos conlleva un proceso importante para aumentar la autoestima de uno mismo. Esta implicación lleva detrás el reconocimiento de tus fortalezas y la voluntad de valorar cómo puedes aprovecharlas en las situaciones difíciles. 

La confianza vista como auto-eficacia impacta también directamente sobre tu capacidad de resiliencia. Con lo que:

  • Cuanto menos evites, más fácilmente encontrarás la forma de asumir y afrontar tus retos. Es un aprendizaje progresivo.
  • Cuanto más inviertas en alimentar tu autoestima con la práctica deliberada de tus fortalezas y el aprendizaje de nuevas habilidades, mejor será tu estado de ánimo. Así, tu estado de ánimo, permitirá que tus mejores capacidades cognitivas se pongan en funcionamiento para superar el próximo reto.

¿Qué necesitas para confiar en ti mismo?

  • Contar con tu experiencia. La confianza aumenta con el reconocimiento de tus logros pasados y con la implicación en los retos siguientes.
  • Ser realista. La confianza excesiva puede hacer que pierdas la percepción auténtica de aquello que no puedes hacer. Con lo que una persona con autoestima sana, reconoce desde la tranquilidad y el no juicio, sus posibilidades y límites.
  • Tu formación, entrenamiento y práctica de las habilidades que necesitas debe ser tan rigurosa e intensa, que afrontar la realidad de parezca fácil.
  • Regular tu nivel de activación (evitar que se convierta en estrés alto) y tu capacidad para resistir a las distracciones.
  • Realizar algo de ejercicio físico ya que estimula la atención dirigida y la constancia.
  • Practicar, practicar, practicar, una y otra vez aquella habilidad que quieras aprender. En cuantos más contextos diferentes mejor.
  • Mostrarte tal como eres, auténtico. 
  • Aprovechar los retos como nuevas oportunidades para aprender.
  • Cultivar las fortalezas y practicar aquello que quieras aprender de forma gradual, paciente y con cariño.

¿Cómo identificar tus fortalezas?

¿Qué son las fortalezas?

Las fortalezas de una persona son las habilidades que pones en marcha, diríamos que sin pensar mucho. No tienes que realizar mucho esfuerzo para llevarlas a cabo. Podríamos decir que son las habilidades que tienes muy aprendidas y que forman parte ya de tu carácter. Realmente, te sientes cómodo con ellas y no requieren demasiada concentración y energía para ponerlas en práctica. Es como escribir tu nombre en un papel o conducir, o montar en bicicleta. Lo haces, sin pensar demasiado y sin demasiado esfuerzo.

M. Seligman & Col. Realizaron una rigurosa investigación de las 24 fortalezas más esenciales y comunes en todas las culturas. Por si te puede ayudar estas son las 24 fortalezas que identificaron en 6 categorías:

Criterios para identificar lo mejor de ti

Hay 3 criterios que ayudan muy bien a identificar las fortalezas de uno mismo. Piensa en tus fortalezas con los siguientes enfoques:

  • Autenticidad. Cuando las pones en práctica te sientes tú mismo. Te sientes auténtico y sincero poniéndolas en marcha.
  • Energía. Realmente, cuando llevas a cabo esas habilidades en cualquier contexto te sientes con energía.
  • Motivación. Te motiva. Llevar a la práctica esas habilidades te motiva interiormente y te hace sentir muy bien.

Por el contrario, aquellas habilidades que sientes que no son tu fuerte, requieren para ti, una gran concentración, esfuerzo y por el momento, no te sueles sentir muy cómodo. Hasta que con práctica deliberada y constancia, consigas superar tu nivel en esa habilidad 😉

Práctica de autoestima

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, los siguientes pasos para identificar tus fortalezas.

  • Aprovecha el gráfico anterior de las fortalezas de Seligman e identifica aquellas con las que te sientes tú mismo (auténtico), te proporcionan energía cuando las llevas a cabo y te motivan.
  • Haz una lista a continuación de qué impacto y beneficios te proporcionan a ti mismo y a los demás cuando las pones en práctica.
  • Identifica tus próximos retos. ¿Cómo puedes aprovechar tus fortalezas para superar y empezar a abordar esas situaciones difíciles o metas que quieres superar?. Haz una lista de acciones que puedes poner en práctica basándote en tus fortalezas.

Las fortalezas también tienen sus sombras

En ocasiones, lo mejor de uno mismo puede hacerte daño a ti mismo y a otros. ¿Te ha pasado alguna vez?. Normalmente ocurre, poner en práctica tus fortalezas en un momento o lugar no adecuados o con la persona que no correspondía poner en marcha esas fortalezas. 

Por ejemplo, uno puede tener una gran capacidad para las bromas y el humor y dañar a alguien que en ese momento no está en sintonía con la persona que aplica el humor a la situación.

También las fortalezas pueden dejar en evidencia las carencias de otras personas.  Ocurre en reuniones personas o profesionales en las que alguien destaca por determinada habilidad y deja en evidencia que algún otro participante no domina para nada esa habilidad. Por ejemplo, uno puede ser tan creativo en las reuniones de trabajo que deje en evidencia la falta de pensamiento creativo en otros compañeros.

Finalmente, la capacidad para reconocer las fortalezas en otras personas puede hacer que en vez de alegrarte por esa persona, acabes comparándote en esa misma habilidad y descubras que no la tienes tan desarrollada. Con lo que te valoras de menos con respecto a los demás.

Fortalezas, autoestima, resiliencia y relaciones personales

Shelly Gable, Ph.D. in Social Psychology at the University of Rochester, ha trabajado y realizado investigaciones relacionadas con cómo las parejas se responden mutuamente cuando las cosas van bien. Sí, parece mentira, pero puede que estemos más acostumbrados a ayudar a otros, con nuestras fortalezas, cuando las cosas van mal que cuando van bien.

La pregunta clave que nos plantea, para que nuestras fortalezas no muestren las sombras anteriormente comentadas, es ¿estarás ahí para mí cuando las cosas me vayan bien?.

Alimentar y cuidar las relaciones personales de confianza que todos tenemos, es fundamental para mantener fuertes nuestra capacidad de resiliencia. Como comentábamos en artículos anteriores, contar con personas de confianza, real y auténtica, facilita que podamos seguir siendo fuertes ante la adversidad y la incertidumbre.

Por ello, es igual de importante valorar cómo nuestras habilidades más automáticas se muestran en las relaciones personales. Especialmente, cuando a las personas con las que tienes confianza les va bien. ¿Cómo te sientes y actúas cuando a las personas importantes para ti les va bien?. ¿Te sientes en inferioridad?. ¿Te alegras sinceramente sin menospreciarte a ti mismo porque ese reto tú no las conseguido?.

4 estilos de respuesta en las relaciones personales cuando las cosas van bien

Estilos Pasivos

  1. Pasivo Contructivo: Es el caso en el que una persona que te importa te cuenta que ha tenido buenas noticias y sí, le prestas atención verbal, pero tu lenguaje no verbal no es coherente. Le dices cuánto te alegras, pero a la vez estás haciendo otras cosas. Como mirar el móvil por ejemplo. Esta persona que te cuenta sus buenas noticias y logros, siente que en ese momento no estás prestándole tu completa atención e implicación con su comunicación. Tu capacidad de “multitarea” o tu alto nivel de responsabilidad con otros temas impide una comunicación satisfactoria con esa persona. Con lo que puede, que decida que bueno, ya te lo contará en otro momento. Ahora bien, la ilusión que quería transmitirte y su decisión de compartirlo contigo puede que no sea la misma. Quizá hemos perdido la oportunidad de contagiarnos de su felicidad y energía.
  2. Pasivo Destructivo: Es el caso en el que una persona quiere compartir contigo nuevamente sus buenas noticias, porque eres importante en su vida. En ese momento, le respondes con tus propias buenas noticias. En vez de aprovecharte del brillo de su ilusión e implicarte con esa persona, apagas su energía con la tuya.

Estilos Activos

  1. Activo Destructivo: En este tipo de conversación, tu gran capacidad de análisis y de adelantarte a posibles problemas nubla cualquier ilusión. La otra persona quería compartir contigo y contagiarte de su energía por sus buenas noticias. Ahora bien, justo en ese momento, le haces ver (por su bien), todos los inconvenientes que se avecinan por ese logro que se avecina. Es el caso de estar contento por un reto que te han propuesto y te hace ilusión y alguien te inunda con la cantidad de problemas y obstáculos con los que te vas a encontrar.
  2. Activo Constructivo. Como podrás imaginar este será el mejor de los estilos de respuesta en estas situaciones. Este estilo permite poner el foco completamente en la otra persona en vez de en ti y en tus habilidades más sobresalientes. Es el estilo que mejor fortalece las relaciones personales. Conseguirás este estilo cuando toda tu atención (verbal y no verbal) esté dirigida a lo que te cuenta la otra persona. Más aún te implicas en preguntar y ser más curioso por esa buena noticia que te está contando. La conversación resulta mucho más energizarte para ambos y acaba aumentando la felicidad y satisfacción de ambas partes.

Práctica de Estilos de Respuesta

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, los siguientes pasos para trabajar tus estilos de respuesta cuando las cosas van bien.

Y ahora dime :-). ¿En qué estilo de respuesta te has sentido identificado de los 4 estilos que hemos comentado?. Si habitualmente utilizas el estilo 4 ¡enhorabuena!. Ahora bien, creo que con un poco de análisis y sinceridad contigo mismo, es posible que te sientas identificado con los otros estilos. No sé en qué grado. Pero invierte en que sea el menos frecuente por no decir, inexistente. Si te has sentido identificado con los estilos, 1,2 ó 3, te planteo lo siguiente:

  • ¿Qué te impide ser más auténtico?
  • ¿Recuerdas cómo expresas tus emociones al recibir buenas noticas de otros?
  • ¿Qué cambio puedes hacer para que se reduzcan casi al completo, los estilos, 1.2 y 3?

Conclusión

Recuerda, la práctica deliberada de la reflexión desde la calma, y el deseo de aprender de ti mismo, aumentarán tu autoestima y tu capacidad de resiliencia.

¿Cuáles son tus mejores fortalezas?
¿Cómo harás uso de ellas en tus próximos retos?
¿Qué cambio necesitas hacer cuando te relacionas con personas a las que les va bien?

Y si te apetece y puede ayudarte...