9 lecturas para mejorar tu autoestima y resiliencia

¿Cómo vas estos días con tus reflexiones personales?. ¿Has hecho balance de los meses anteriores?. ¿Qué has detectado que te vendría bien mejorar a nivel personal?.

Si has podido hacer alguna de estas reflexiones, es posible que este recopilatorio de lecturas que te traigo en esta ocasión, puedan serte de utilidad.

Tu salud mental será clave para los próximos retos que tienes por delante. La capacidad de resiliencia que seas capaz de potenciar te hará más fuerte ante la incertidumbre y las dificultades. Tu capacidad de aprendizaje y organización de tu trabajo también será clave. Y sobre todo, saber con qué fortalezas cuentas para seguir adelante. ¿Te apetece darles un repaso a todas estas habilidades?

Si quieres puedes descargarte en Pdf los artículos clave de estos temas. 

9 lecturas para mejorar tu autoestima y resiliencia

Encontrarás los siguientes temas:

  • 16 Estrategias para potenciar tu salud mental
  • Cómo potenciar tu aprendizaje seas o no estudiante
  • 25 preguntas para comprobar tu nivel de resiliencia
  • Cómo conseguir apreciarse y aceptarse a uno mismo
  • Growth Mindset y Learnability para aprender de ti
  • Cómo organizarte cuando tienes la semana a tope
  • 5 habilidades necesarias para trabajar y vivir mejor
  • Por qué son tan importantes las fortalezas en tu vida
  • Las personas fuertes también sienten inseguridad

Seguridad Emocional y Resiliencia

¿Cuál es tu próximo reto a nivel personal?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Kit de higiene mental para valientes

Y entramos de nuevo en ese mes que supone un sprint final hasta terminar el año. O bien podemos verlo, como “el nuevo comienzo de curso”. Septiembre. Es un nuevo regalo. Una nueva oportunidad de seguir con tu vida. Como hemos hablado en otras ocasiones, cualquier momento es bueno. Pero quizá en época de COVID-19, este septiembre sea especial. Quizá sea más necesario que nunca, replantearnos cosas de nuestra vida, y armarnos con todas nuestras fortalezas. También de buenos retos que alimenten nuestra ilusión y nos permitan crecer.

Si algo acelera la incertidumbre y las situaciones difíciles, es el uso de nuestros mejores recursos personales de nuestras capacidades de resolución de problemas y de afrontamiento. Con lo que tómate, este nuevo escenario en el que estamos viviendo como un curso acelerado sobre ti mismo y tu actuación en el mundo. Seguro que vas a aprender muchísimo. Ojalá que suponga el esfuerzo justo que conllevan los aprendizajes, y el máximo disfrute, que también suponen las nuevas experiencias.

Este nuevo escenario requerirá también que te cuides y “recargues energías” con más frecuencia. Más allá de los conocimientos profesionales que tengas, serán tus habilidades personales las que en este nuevo escenario, te permitirán:

  • Sentirte mejor
  • Afrontar las dificultades
  • Crecer como persona y como profesional
  • Manejar tus emociones más complejas
  • Afrontar el cambio y las posibles pérdidas
  • Ser valiente ante tus miedos
  • Tomar decisiones

Kit de higiene mental para valientes

Te propongo hoy 12 recursos para llevar contigo en los nuevos escenarios que vas a vivir. Espero que pueda servirte este kit de higiene mental 🙂

Ante todo, asegúrate tu bienestar

Sí, empezamos septiembre. Con posibles nuevas obligaciones y responsabilidades. Las personas que se ocupan de no entrar en “agotamiento emocional” lo asumirán mejor. Así que piensa y planifica tu próxima actividad gratificante más cercana. El cerebro es más proclive a realizar esfuerzos extra, cuando sabe que hay un momento concreto de descanso y disfrute. Puedes pensar en las próximas vacaciones. Pero hazlo, también más cercano. ¿Qué harás el primer fin de semana después de retomar tus rutinas de principio de septiembre?. ¿Qué vas a hacer al final de cada día para tener un rato para ti y/o con los tuyos que te asegure un bienestar para ti?. Seguir con tu hobbie, seguir teniendo ratos de lectura, ratos de conexión con los tuyos, deporte, etc… Cualquier actividad que te haga sentir bien.

Prepara tu capacidad de regulación emocional

Ten en mente que va a haber situaciones que dispararán todas tus alarmas emocionales. Procura anticiparte. Visualiza que puede “sacarte de tu tranquilidad”. Recuerda respirar cuando llegue ese momento. Acostúmbrate a que no podrás evitar que ocurran acontecimientos inesperados. Desarrolla el hábito que está bajo tu poder de actuación. Y es regular el nivel de intensidad emocional con el que afrontas lo inesperado y las dificultades.

Ocúpate de las emociones más difíciles

Las emociones aunque a veces, las temas,  son un recurso super valioso para desarrollar tu capacidad de afrontamiento. Tómatelas como tus “señales de alarma” sobre lo que necesitas cambiar o reflexionar. Las emociones se producen porque el cerebro hace una evaluación muy rápida de la situación que tienes delante. Te avisan de que algo diferente a como sueles actuar, se requiere por tu parte. Investiga qué puedes necesitar.

Compréndete, sé compasivo contigo mismo. Te vas a necesitar.

Si te resistes a los cambios, no pasa nada.

Es normal, es la señal, de que la situación anterior era satisfactoria para ti. Es un reconocimiento a algo que te proporcionaba seguridad y/o bienestar. Reconoce e identifica que te gusta y trata de ver qué te puede ofrecer la nueva situación que también puede ser satisfactoria para ti. Ocúpate de trabajar en algunos momentos de reflexión, cómo puedes aceptar lo nuevo. ¿Cómo podrías hacer para que en ese nuevo escenario, tuvieras nuevamente tu propia sensación de control y bienestar?. ¿Cómo quieres aceptarlo para sentirte mejor?

Sigue con tus retos

Los cambios, no tienen por qué arruinar tus planes. Seguramente puedas realizar algunos ajustes para adaptarte a la nueva situación. Pero no los abandones. Busca la forma. Sé resolutivo y creativo. ¿Qué te hace ilusión conseguir?. Retoma el plan que tenías y mira a ver qué cambios necesitas hacer. Realiza los ajustes necesarios en cantidad y forma que te ayuden a conseguirlos.

Estudia. Aprende. Crece, pero de verdad.

Ya lo sabes. Es momento de renovarse. De actualizarse. Sino te habías dado cuenta antes, la necesidad de aprendizaje se ha acelerado. Puedes resistirte, no pasa nada. Como hemos dicho antes, es una señal para ti. Pero recuerda, el mundo avanza, quieras o no. Tanto si estás trabajando como si, ahora mismo, no lo haces. ¿Qué está demandando la sociedad, el mercado laboral, tus nuevas responsabilidades, los puestos a los que te gustaría acceder? Y a partir de ahí, ¿por dónde te hace ilusión empezar?.
Otra de las cosas que va a acelerar el nuevo entorno, es la necesidad de demostrar. Sí, da igual, si has hecho 10 cursos. Sino sabes ponerlos en práctica en tu entorno de trabajo o en el puesto al que quieras acceder, de nada valdrá.

Cuando decimos crece pero de verdad, significa que conviertas en realidad lo aprendido. Aplícalo. Genera algún cambio con lo que aprendiste. Haz una propuesta. ¿De que servirá lo que has aprendido y cómo lo pondrías en marcha?

Lidera tu equipo y/o tus responsabilidades

Tanto si eres responsable de un equipo como si lo eres de una parte de un proyecto. Lidera bien. Ocúpate de ello. Y eso significa dedicar tiempo y energía a inspirar y colaborar. Identifica bien a dónde quieres llegar con tu equipo o con la parte de trabajo que te corresponde. Definir claramente tu meta, facilitará la colaboración e implicación de los demás. No se trata, de que como estamos en momentos estresantes, añadas más estrés y exigencia gratuita a los demás. La energía negativa nunca generó compromiso ni desempeños excelentes.

Ayuda a los demás a conseguir lo que entre todos necesitáis conseguir.

Conversa para inspirar a crecer

Da igual si eres responsable de un equipo o no. Las personas necesitan hoy más que nunca, sentir que las conversaciones que tienen en el día a día, son fructíferas, motivadoras y retadoras. Conversa, no sólo digas lo que tienen que hacer. No te limites a decirle a alguien que eso no es lo que querías o esperabas. Proporciona feedback útil que ayude a las personas. Recuerda la potencia que tuvo para ti hablar con alguien que confió en ti, y te proporcionó las “pistas” necesarias para ser mejor. Hazlo tú con los demás. Verás que es una satisfacción doble. Para la persona que lo recibe y para ti mismo, al ver lo que consigues de ti mismo y de los demás.

Conversar significa asegurarte de que vas a escuchar al otro. Asegúrate de intercalar preguntas potentes en tu diálogo. Escucha y dirige la conversación a metas compartidas.

Sé productivo

No estamos ahora mismo para “perder el tiempo” y agobiarnos más ¿no te parece?. Planifica, adecúa tus planificaciones, busca los mejores momentos para determinadas tareas. Sé útil en las reuniones. Organízate y respeta tus momentos de mejor concentración y también, de descanso. Aprende a usar la tecnología que puede ayudarte a recordar cosas y vaciar tu cabeza de pendientes. Pon fechas a las taras. Desmenuza en tareas más pequeñas aquello que tenga una envergadura considerable.

Felicítate por tus avances. Sé responsable con lo que no funciona y cámbialo. No te empeñes en lo que no funciona o no te hace sentir bien. Eres responsable de “no quemarte”. Sé asertivo con tus responsabilidades y combínalas con comprensión y colaboración con los demás.

Proactividad y adaptación, querido lector.

Ante los cambios, que ya sabes que va a requerir tu “nueva vida”, posiblemente tu trabajo o tu búsqueda de un nuevo empleo, anticípate. Ya puedes intuir lo que va a haber. O parte de ello. Ocupa tiempo y energía en ver cómo quieres abordar esos nuevos cambios. No insistas en hacer “lo mismo de antes” a ver si podemos seguir  la “normalidad”. Ahora mismo tienes una “nueva normalidad”. Adáptate cuanto antes. Planifica para sentirte más seguro. Y combínalo con capacidad de adaptación a esos nuevos planes.

Flexibilidad mental y capacidad de reflexión

Sí, la vas a necesitar. Los cambios se irá produciendo, quizá de un día para otro. O a lo largo de las siguientes semanas o meses. Lo que funcionaba ayer, hoy puede que ya no exactamente de la misma manera. Sé flexible. La mayoría de las ocasiones, las cosas no son blancas o negras. Acepta las distintas “tonalidades de la vida”. Recurre a lo mejor que sabes hacer para ponerlo en práctica en los nuevos escenarios.

También, y no menos importante, reserva momentos de reflexión en calma. Para asimilar los cambios, para revisar cómo lo estás haciendo. Es importante ser consciente de cómo avanzas, de lo que te funciona y de lo que no. Parte de la inteligencia emocional, requiere de ser responsable de ajustar lo que no te funciona a nivel personal y emocional. Y por supuesto, de fortalecer lo que te funciona y te permite adaptarte.

Cuídate y protégete

Ha sido muy gráfico en estos meses que el COVID-19 está presente en nuestras vidas, la necesidad de cuidarnos, protegernos, y ponernos determinados límites que aseguren nuestra salud. Aplícalo también a nivel emocional. Cuídate, mímate, reconócete, y felicítate por los logros. No les quites importancia. Protégete también de actitudes y conversaciones tóxicas que puedas tener en tu entorno. La asertividad puede ser una buena herramienta para ello. Gana en autonomía personal y emocional. Protégete de ser dependiente emocional de los demás y de su aceptación.
Delimita también. Los límites de lo que no quieres en una relación, conversación o situación te ayudarán a cuidarte y a asegurar tu salud emocional.
Has aprendido ya a proteger tu salud. No esperes a tener una crisis emocional o a estar realmente en “riesgo emocional” para aprenderlo.

Pide ayuda si la necesitas

Es de valientes reconocer la necesidad de ayuda, así que adelante. ¡No te cortes!

Resumen

Estoy segura que vas a ser muy valiente. Recuerda la valentía se trabaja así que asegurémonos ¿vale?. Recuerda los 13 recursos: 

  • Ante todo, asegúrate tu bienestar
  • Prepara tu capacidad de regulación emocional
  • Ocúpate de las emociones más difíciles
  • Si te resistes a los cambios, no pasa nada.
  • Sigue con tus retos
  • Estudia. Aprende. Crece, pero de verdad.
  • Lidera tu equipo y/o tus responsabilidades
  • Conversa para inspirar a crecer
  • Sé productivo
  • Proactividad y adaptación, querido lector.
  • Flexibilidad mental y capacidad de reflexión
  • Cuídate y protégete
  • Pide ayuda
¿Cuáles son tus fortalezas en este kit de higiene mental?
¿Qué retos serían para ti en este momento?
Elige uno el más fácil y ve a por ello. Luego, continua con el siguiente.

Y si te apetece y puede ayudarte...

Afrontar adversidad en vez de sufrir innecesariamente

¿Cómo estás?. ¿Qué tal estás llevando tu vida y tú relación contigo mismo?. ¿Cómo te sientes?. ¿Qué aprendizajes estás llevando a cabo para aumentar tu capacidad de afrontamiento?. Cuídate de no sufrir más de lo necesario.

Sí, en estas ideas nos vamos a centrar hoy. En momentos de cambio, crisis, y de incertidumbre, invertir en el desarrollo de personas es clave. Bien sea sobre ti mismo o sobre tu entorno o tu equipo, en caso de que lideres uno.

Afrontar adversidad en vez de sufrir innecesariamente

¿Qué te parece si hoy le damos un repaso a algunas recomendaciones sobre:

  • Cómo afrontar un futuro incierto
  • Qué puedes hacer para desarrollar la habilidad más demandada en estos momentos, la resiliencia
  • Cómo evitar niveles de ansiedad innecesarios?

Espero que pueda ser de ayuda.

Afrontar un futuro incierto

Sí, no tenemos más remedio. Y dentro de lo incierto, siempre hay algo que podemos hacer. En todas las situaciones nos podemos centrar en lo que depende de nosotros. Lisa Lai, adviser, consultant and coach, and Moderator of global leadership development programs for Harvard Business School Publishing, nos proporciona algunas claves. Managing when de future is unclear en HBR.
Según la autora nos podemos centrar en desarrollar una perspectiva pragmática, cultivar la estabilidad emocional y aprovecharte del expertise de otros.

Aplica una perspectiva más pragmática

Se trata de hacer algo, lo que sea, pero ponerte en acción, en definitiva. Para sobrellevar la ambigüedad. Esto es mejor que no hacer nada. Tanto empresas como personas a nivel particular, en ocasiones, tienden a quedarse parados “a ver cómo va”. No es el caso. No te servirá de mucho en situaciones inciertas. Además el hecho de “ponerte manos a la obra” te proporcionará una sensación de control mucho mejor que quedarte paralizado. Empieza por cosas pequeñas que dependan de ti. Trata de hacer mejoras. ¿Qué valor puedes aportar en este momento?. A tus clientes, a tu entorno familiar, social, incluso a ti mismo. En este momento, ¿qué es importante?. Céntrate en el valor más importante. Sé pragmático.

Apuesta por cambios de manera inteligente. Dada la información que tienes (y hoy tienes disponibilidad para ello), ¿hacia dónde van las cosas?. ¿Qué es lo que sí sabes de este nuevo escenario? ¿Qué puedes hacer para prepararte?

Y además, muévete en el corto plazo. Una vez te hayas centrado en proporcionar valor y ser pragmático, preparándote para los escenarios posibles, crea planes de acción en el corto plazo. Analiza después, el impacto. Mide resultados. Reorganiza y prioriza de nuevo. Aprende de esas acciones pragmáticas que has puesto en marcha. Te proporcionarán sin duda más información que la que tenías, sin hacer nada.

Desarrolla una buena estabilidad emocional

Ya no puedes dejar de lado tus recursos emocionales. Si en épocas más tranquilas, las emociones son importantes, en momentos de cambio e incertidumbre pueden ser la diferencia entre que te adaptes o no. Puede ser la diferencia entre que consigas tus nuevas metas o no.

Sé proactivo. Aumenta tu aprendizaje

Una de las razones por las que la autora propone ser más pragmático, es porque la acción te impulsa a superar e ir más allá de las emociones más difíciles. Aprende todo lo que puedas sobre el nuevo entorno, las habilidades necesarias, los conocimientos técnicos que necesitarás, las apuestas más probables. Investiga. Una vez haya sido proactivo en investigar, identifica posibles cambios, nuevas perspectivas que necesitas adoptar.

Reconoce también y profundiza sobre las emociones

La estabilidad emocional requiere de intencionalidad por tu parte para cuidarte, para conocer lo que sientes y ocuparte de hacer algo para sentirte mejor. En muchas ocasiones, las personas esperan a que “pase la tormenta” para creer que entonces les llegará la estabilidad emocional. Así, sueles esperar que … “cuando este problema se solucione…”, “estaré mejor, cuando los tiempos vuelvan a la normalidad…”, “ahora es imposible estar bien, lo hará cuando ya no tenga estas circunstancias…”. Falsa alarma. Es ahora. No después. Es ahora cuando necesitas ocuparte de compensar tu desgaste emocional con actividades que te hagan sonreír. Es el momento, ahora, cuando necesitas reconocer que tienes miedo, y que vas a elaborar un plan para superarlo. La estabilidad emocional requiere de responsabilidad, intención y acción para resolver y aprovechar tus emociones más difíciles.

Abre los canales de comunicación

Tanto si lideras un equipo como si formas parte de él, o incluso si ahora no tienes trabajo, abre los canales de comunicación. Mantén la puerta abierta a compartir como te sientes con las personas de tu entorno. No se trata de “hablar todo el día” de lo asustados que estamos y lo mal que va todo. Pero sí, compartir, para comprender y aprender entre todos cómo podemos centrarnos para actuar en las estrategias a corto plazo.

Cuenta con los que sabes y admiras

Aprovéchate también de los que saben, de aquellos que admiras. Cuenta con los que tienen un mayor expertise que tú. No te sientas pequeño. Estamos para ayudarnos. Céntrate en esas personas que admiras o incluso te ayudaron en otras situaciones difíciles. ¿Qué te dirían?. ¿En qué pondrían el foco de atención?. Permítete pedir ayuda. Preguntar, reflexionar con personas que tienen otras perspectivas. Aprende de otros en los que confíes. Aprovecha en tu trabajo, en tu búsqueda de empleo, en tu entorno familiar a tomar decisiones y acciones que nunca has tomado.

Desarrollar tu capacidad de resiliencia en momentos adversos

La web Pick the Brain, siempre nos aporta buenas reflexiones y en esta ocasión, reflexioné con el artículo How to Develop Resilience in the Face of Adversity: Five Tips According to Science. La revista nos proporciona los siguientes datos:

Según una investigación reciente publicada por la Asociación Estadounidense de Psicología (APA), la pandemia de coronavirus ha aumentado significativamente nuestros niveles de estrés.
El estudio, basado en una encuesta de 3,013 adultos en los Estados Unidos, encontró que las personas ahora informan el aumento más significativo en los niveles de estrés por primera vez desde que la APA comenzó a realizar su investigación sobre el estrés en 2007.

Según el estudio:
Si bien el nivel de estrés promedio informado en 2019 fue de 4.9, ha subido a 5.9 en una escala de 10 puntos debido a la pandemia de coronavirus.  
Los niveles de estrés son particularmente mayores para los padres con hijos: el nivel medio de estrés de los padres con hijos menores de 18 años es de 6,7.
El 46 por ciento de los padres informa tener un alto nivel de estrés (entre 8 y 10 en una escala de 10 puntos).

Coincido totalmente. Mi experiencia en el día a día trabajando con personas para desarrollar sus habilidades me constata, que las personas han aumentado sus niveles de estrés y malestar debido a sus circunstancias en este nuevo escenario.

¿Cuáles podrían ser unas primeras recomendaciones para aumentar tu capacidad de afrontamiento?

  • Desarrollar una rutina de ejercicio físico. Aunque sean pocos minutos. Es muy importante en este momento. El ejercicio físico regular reorganiza el cerebro de forma que te ayudará a ser más resiliente con las situaciones adversas o estresantes.
  • Desarrollar hábitos de meditación. Ser consciente de ti mismo, de tu entorno, de lo que sientes, aunque sea unos minutos. Evita acumular información que no procesas y que no haces consciente, sea del entorno o de tu propio mundo emocional interior.
  • Cuídate y duerme. Come bien. Las actividades básicas que necesita nuestro cuerpo son fundamentales.
  • Tu círculo de apoyo. Cuenta con él. Tus personas de confianza. Las personas que te ayudan, no las que mantienen “bucles tóxicos”. Sino aquellas que comprendiendo se orientan en conversaciones que impulsan a soluciones y hacia adelante.
  • Practica la positividad La mirada apreciativa. Ya hemos comentado en otras ocasiones. Ser positivo no tiene que ver con que estemos pidiendo que sonrías todo el tiempo. Si te sientes mal, profundiza, procesa y toma decisiones. Ahora bien, necesitas también un tiempo para practicar la capacidad de valorar lo positivo que tienes tú y tu entorno. Céntrate en lo que sí funciona, en lo que puedes hacer. No dejes que las situaciones adversas te hagan perder la capacidad de “detectar” lo bueno de cada persona o situación.

Ocúpate de no sufrir más ansiedad de la necesaria

Asúmelo. En este momento es muy posible que tengas que vivir situaciones más estresantes que en otros momentos de tu vida. Y puedes sentir algo de ansiedad e intranquilidad. El objetivo es aceparla. Acepta que la ansiedad no es un error del cerebro. No es algo “malo” que te ocurra. La clave está en que la incluyas en tu vida. “Vale, esta situación me pone nervios@“. De acuerdo, vamos a ver qué necesito hacer para llevarlo mejor”. Ese sería el enfoque. La ansiedad es el mecanismo que tiene el cerebro para avisarte de que necesitas estar alerta y centrarte en pequeños cambios que necesitas hacer para resolver la situación. Si rechazas ese estado de alerta, luchas contra él y/o te dejas llevar porque te asusta, aumentarás tus niveles de malestar hasta el bloqueo total.

Acéptalo. Sería menos saludable y más peligroso para ti no sentir esa inquietud. No contarías con la ayuda de tu cerebro para afrontar situaciones de riesgo.

Estructura saludable de pensamiento

Ahora bien, hay una serie de hábitos mentales que pueden hacer que sientas un nivel de ansiedad innecesario. Como seguro que has experimentado alguna vez, cuando sientes ansiedad tus pensamientos y emociones se disparan a un posible nivel caótico y de bucle. Ahí, estamos cayendo en algunas trampas mentales que no sólo, no te ayudarán sino que aumentarán tu ansiedad. Recuerdo, que en muchas ocasiones, escucho a personas que me indican: “es que yo pienso mucho, le doy muchas vueltas…”. De acuerdo, pensar y reflexionar es buenísimo. Ahora bien, la clave es tener una estructura saludable de pensamiento. No tóxica.

Veamos en qué trampas puedes caer que te llevarán a sufrir más ansiedad de la necesaria. Haremos un resumen contando con la ayuda de la doctora Caroline Leaf. Mental health expert. 30+ years researching ways to help people manage mental health issues in school, work, and life. Contaremos con su artículo en Medium sobre 5 Mental Health Mistakes That Could Be Causing You Unnecessary Anxiety

Trampas mentales que aumentan tu ansiedad

1- Invertir mucho tiempo en pensar en el problema y no tanto en reflexionar sobre un plan de acción que dependa de ti.

Como comentábamos, es posible que estés invirtiendo demasiado tiempo y energía en definir, comprender y delimitar el problema. De hecho conozco, muchas personas expertas en su “diagnóstico” de lo que les ocurre. Ahora bien, tanto “diagnóstico” ¿a qué te ayuda, dónde te lleva?. Prueba a delimitar los tiempos para “darle vueltas” a una situación. La autora de hecho nos recomienda una “regla de tercios”. Un tercio para pensar sobre el problema, otro segundo tercio del tiempo para planificar la solución, y otro último tercio del tiempo para convertirlo en acciones positivas que dependan de ti.

2- Intentar cambiar muy rápido

Tú necesitas tu tiempo y los demás el suyo. Respétate. Tu nivel y velocidad de aprendizaje es importante. Empujarte a cambiar muy rápido provocará que no afrontes las emociones que conlleva el cambio y el aprendizaje. Te llevará seguramente a un bucle de frustración.

3- Compararte con otros

Esta trampa, la hemos comentado en diversas ocasiones en este blog. Como hemos indicado, cada uno necesita su tiempo y tiene sus circunstancias, aunque no las percibas. La comparación más saludable, es siempre, contigo mismo. ¿Qué has hecho hoy mejor que ayer?. ¿Qué cambios y recursos psicológicos has desarrollado estos días en comparación con hace unos meses?. Céntrate en ello, es mucho más saludables y te ahorrará ansiedad innecesaria.

4- No ejercitar tu cerebro diariamente

Muy pocas personas ponen su foco de atención en la importancia del aprendizaje y el desarrollo mental. Actividades como leer, aprender un idioma, etc., retos que estimulen en definitiva. Y sobre todo ¡llevar a la práctica lo que aprenden!. Cualquier actividad que te haga disfrutar es genial para el cerebro y compensar el desgaste emocional. Leer sobre lo que quieras aprender también. ¡Pero conviértelo en un cambio!. No te quedes en ser “acumulador de información”. Así no se estimula el cerebro ni se aumenta su plasticidad, ni su flexibilidad cognitiva. Aprende y haz, ponte un reto.

5- Caer en el “Y si….”

Anticipas. Sobre todo cosas negativas que pueden ocurrir. Bien, forma parte del funcionamiento del cerebro cuando está en estado de alerta. Ahora bien, te toca ocuparte de ello. De nada te servirá pederte en miles de “ y si….”. Delimita el tiempo. Hazlos concretos. Si esos escenarios de verdad tienen posibilidad de ocurrir, aprovéchalos, prepárate para esos escenarios. Hemos dicho, delimita el tiempo. Y después, céntrate en disfrutar de tus amigos, familia, de tus hobbies, de tu aprendizaje, etc. La resiliencia no significa, a ver cuando eres capaz de aguantar el miedo, la ansiedad y los miedos ancipatorios, sino cuánto eres capaz de recuperarte y seguir adelante.

Conclusión

  •  Practica el pragmatismo.
  • Invierte en estabilidad emocional
  • Cuenta con el expertise de los demás
  • Desarrolla tu capacidad de resiliencia
  • Ocúpate de no sufrir más ansiedad de la necesaria
¿En qué podrías empezar a ser más pragmático?
¿Qué harás para aumentar tu estabilidad emocional?
¿Cómo puedes dejar de caer en trampas que aumentan tu ansiedad?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Potencia ahora la fortaleza mental y emocional

Cada vez está siendo más frecuente la detección, por parte de gerentes y líderes, de la necesidad de tener una mentalidad fuerte y una buena capacidad para lidiar con las emociones más difíciles. Actualmente, un porcentaje alto de la formación y de los procesos de coaching que trabajo, están dirigidos a cubrir demandas como:

  • Tenemos que afrontar muchos cambios en la empresa,  y el equipo o está bloqueado emocionalmente, o están anclados en cómo se hacía todo antes.
  • Está siendo muy difícil afrontar esta nueva etapa y los cambios que estamos haciendo en la empresa, ya que el equipo está acomodado y se resiste a nuevos procedimientos.
  • Tenemos colaboradores que se están sintiendo afectados emocionalmente ante los cambios, llegando a producirse bajas por ansiedad.
  • El equipo está funcionando con mucho miedo, bloqueándose su creatividad e implicación.
  • La tristeza, el miedo o la ansiedad están siendo las emociones más predominantes en los equipos de trabajo.

Demandas como éstas, son las que los gerentes me están transmitiendo con bastante frecuencia últimamente. Y lo bueno, es que las propias empresas ya están invirtiendo en facilitar herramientas, y espacios “seguros emocionalmente”, para fortalecer la mentalidad, y la gestión de emociones en sus colaboradores.

Potencia ahora la fortaleza mental y emocional

Comentamos en varios artículos anteriores, que el talento es la suma de las COMPETENCIAS + MENTALIDAD. Y está combinación daba lugar a RESULTADOS de alto desempeño. Teniendo en cuenta que la mentalidad influye directamente en las emociones, nos encontramos con que durante mucho tiempo hemos estado invirtiendo en que los equipos de trabajo tuvieran los conocimientos adecuados, para ponerlos en práctica en su día a día. Es decir, hemos invertido en COMPETENCIAS. Sin eliminar, la necesidad de seguir invirtiendo en ellas, ya que los cambios laborales así lo requieren, cobran importancia también otros elementos de la ecuación. La MENTALIDAD y las EMOCIONES. 

¿Por qué necesitamos una mentalidad adecuada y una gran flexibilidad cognitiva?

Comentamos en varios artículos anteriores, que el talento es la suma de las COMPETENCIAS + MENTALIDAD. Y está combinación daba lugar a RESULTADOS de alto desempeño. Teniendo en cuenta que la mentalidad influye directamente en las emociones, nos encontramos con que durante mucho tiempo hemos estado invirtiendo en que los equipos de trabajo tuvieran los conocimientos adecuados, para ponerlos en práctica en su día a día. Es decir, hemos invertido en COMPETENCIAS. Sin eliminar, la necesidad de seguir invirtiendo en ellas, ya que los cambios laborales así lo requieren, cobran importancia también otros elementos de la ecuación. La MENTALIDAD y las EMOCIONES. 

Ante situaciones de incertidumbre, nuestro cerebro se activa tratando de focalizar toda nuestra atención en darnos seguridad. El sistema de alarma que se activa en el cerebro invierte todas sus energías en dirigir nuestra atención a todo aquello que nos desestabiliza. Así, lo que no controlas, aquello de lo que no tienes especial control… capta todo tu esfuerzo mental. Como es de esperar, las situaciones de incertidumbre tardan en ser certeras, con lo que el sistema de alarma, está en constante activación. Generando así, ansiedad, miedo, preocupación, y tristeza, entre otras emociones difíciles.

Estas emociones en sí mismas, no son dañinas. Son el “salvavidas” que tenemos para afrontar situaciones difíciles y adversas. El problema viene cuando arrastras contigo durante mucho tiempo estas emociones. Y se convierten en el estado casi permanente en el que te sientes habitualmente. Llamamos a estas emociones, EMOCIONES DESADAPTATIVAS. Dichas emociones, te bloquean, te provocan rumiaciones mentales, y pensamientos catastróficos que a su vez, te generan más ansiedad y miedo. Con este estado emocional, tus capacidades mentales se reducen, y es imposible, que puedas ser creativo, resolutivo y que generes un alto desempeño en tu trabajo. 

De esta forma, cuando las emociones son intensas afecta a tu FLEXIBILIDAD COGNITIVA, y a su vez, tus recursos mentales para afrontar las situaciones, afectan a tus EMOCIONES. 

La flexibilidad cognitiva es una de las funciones ejecutivas necesarias para la regulación del comportamiento. Cuando una persona ha desarrollado flexibilidad cognitiva tiene la capacidad de modificar sus procesos mentales (forma de pensar y procesar) para adaptarse a las demandas del entorno. Es decir, la flexibilidad cognitiva es la capacidad de pensar de manera flexible para pasar de un hilo de pensamiento al siguiente, así como para realizar o pensar, en más de un concepto único simultáneamente. Digamos que nos permite una gran adaptación mental cuando los acontecimientos vitales no marchan como nosotros esperamos.

Tips para desarrollar a tu Flexibilidad Cognitiva

  • Implica un proceso de aprendizaje que puede adquirirse con la experiencia.
  • Conlleva la adaptación de estrategias de procesamiento cognitivo (aprender a ver las cosas desde diferentes perspectivas, y usar diferentes recursos mentales a los habituales).
  • Para aumentar la flexibilidad cognitiva necesitas reestructurar tus conocimientos (competencias técnicas) para interpretar más eficientemente las demandas de la nueva situación.
  • Es crucial tu capacidad de prestar atención a los nuevos estímulos de la situación nueva o adversa.
  • Necesitas invertir esfuerzo en romper la automaticidad del comportamiento y de las competencias técnicas habituales.
  • Necesitas estar dispuesto a crear un nuevo plan secuencias de acción que permita afrontar las demandas de la nueva situación.
  • Detecta el bloqueo mental o la inflexibilidad cognitiva. Es decir, cuando sigues tu tendencia a actuar, pensar o sentir como antes del cambio.
  • Si eres responsable de un equipo ocúpate de generar aprendizaje variable en tus colaboradores. La automatización de los aprendizajes es muy buena. Ahora bien, incluye que tus colaboradores aprendan a afrontar diversas variaciones de la misma situación.

Tips para desarrollar tu Inteligencia Emocional

  • No importa lo bueno que creas que eres en tu trabajo. Todas las personas tienen un curso de pensamientos y sentimientos relacionados con la crítica, la duda y el miedo. Así es como el cerebro hace su trabajo de dar sentido, anticiparse y resolver las nuevas demandas de las situaciones de incertidumbre. Así que cuida lo que  piensas y lo que sientes.
  • En el trabajo, especialmente cuando el entorno se vuelve intenso, es posible que vuelvas a “viejas historias y creencias” que tienes sobre tu mismo y tu valía. Sé consciente de estos momentos.
  • Recuerda que para avanzar en tu carrera necesitas actualizar “esas historias y creencias” sobre ti mismo. Igual que tu currículum. Invierte en que esa actualización mental y emocional sea saludable. No te hagas daño sin necesidad.
  • El cerebro limita tu potencial mental cuando las emociones son muy intensas, para protegerte y actuar con rapidez. Aunque sea evitando la situación. Aprende a regularlas desde el primer momento que detectas que algo te incomoda. 
  • Mantén una actitud proactiva con tus emociones. No esperes a “embotellarlas” y no prestarles atención. Demasiados profesionales, están intentando seguir adelante pensando que “no pasa nada, yo sigo…”. Consiguen de esta forma un desgaste emocional muy grande que les está pasando factura.
  • Ser emocionalmente inteligente implica regular las emociones a un nivel adecuado para la tarea que demanda la nueva situación. No significa seguir adelante aguantándome el miedo y la ansiedad, como si no pasara nada. 
  • Ten cuidado, seas manager o no, de no perderte en el micro-control de las tareas y el perfeccionismo. Practica el poder levantar la cabeza de la “lupa microscópica” para ser capaz de liderar y trabajar de forma más ágil y por objetivos.

Tips para desarrollar tu Fortaleza Mental

Cuando aúnas la flexibilidad cognitiva y la inteligencia emocional desarrollas tu FORTALEZA MENTAL

  • Aprende a identificar los patrones de pensamiento que te impiden avanzar y ser eficiente en la nueva situación o en aquella que te genera ansiedad o miedo.
  • Elige comportamientos que te permitan resolver las demandas de la nueva situación y te ayuden a sentir eficiente y satisfecho contigo mismo.
  • Invierte en aprender a regular las emociones más difíciles para que no se conviertan en desadaptativas 
  • Presta atención a tus emociones. No necesitas estar feliz y contento siempre. Respeta lo que sientes. Las emociones son de gran ayuda para afrontar situaciones de incertidumbre.
  • Tener fortaleza mental no implica ser siempre positivo. Pensar en exceso de forma positiva puede ser tan dañino como pensar siempre de forma catastrófica.
  • Las personas con fortaleza mental tienen la autoestima suficiente para reconocer sus fortalezas del mismo modo que reconocen sus retos pendientes. Son capaces de pedir ayuda cuando no llegan o no saben.
  • La fortaleza mental te permitirá aumentar tu resiliencia ante el estrés y el miedo.
  • Cuando inviertes en fortaleza mental mejoras tu satisfacción vital.
  • Las personas con mayor fortaleza mental son capaces de demostrar un mejor desempeño profesional. 
  • Revisa con frecuencia tus actuaciones, emociones y pensamientos. 
  • Sal de tu zona de recursos habituales planteándote cuestiones nuevas como: ¿De que otra forma puedo ver y valorar esta situación?. ¿Qué consejo le daría a otra persona que tuviera este problema?. 
  • Reconoce tus fortalezas y ponlas al servicio de la nueva situación.

¿Quién está invirtiendo en gestión de emociones y flexibilidad cognitiva?

Actualmente, al menos desde mi trabajo, estoy desarrollando estas habilidades con diversos sectores como la alimentación, sanidad, tecnología, logística, producción, etc. Y lo mejor, es que se detecta una mayor inversión de este trabajo a todos los niveles de la empresa. No sólo a gerentes, managers y mandos intermedios, sino también a personal de fábrica, almacén, etc. 

¿Cómo valoras ahora mismo tu fortaleza mental?
¿Qué necesitaría mejorar tu equipo mentalidad o gestión de emociones?
¿Y tú como líder en qué situaciones necesitas mayor fortaleza mental?

Y si te apetece y puede ayudarte...

75 reflexiones para momentos difíciles

Si algo caracteriza a las situaciones emocionalmente difíciles o traumáticas es el hecho de que cuando ocurren son procesadas emocionalmente. El modo supervivencia es el protagonista. Nuestro cerebro activa el modo rápido, de forma reactiva, y con los recursos y necesidades, que la persona tiene a su disposición. 

Así, los recuerdos traumáticos no son almacenados en nuestra memoria de una forma en la que se pueda acceder a través de interacciones verbales basadas en procesos lógicos o cognitivos. Su almacenamiento es más bien caótico y desorganizado. 

Las situaciones traumáticas sitúan a las personas que lo han vivido en un estado constante de alerta. Es decir, una respuesta de supervivencia para protegerse de más situaciones traumáticas. Ahora bien, este mismo estado de alerta bloquea el acceso al procesamiento más cognitivo y racional. 

Para superar un trauma o vivencias que superan a la persona emocionalmente, se necesita integrar lo vivido, con las experiencias, modelos y creencias que tenemos sobre el mundo y sobre nosotros mismos. Y como la situación traumática fue seguramente inesperada, y fuera de nuestro control, a veces, se hace difícil integrar la vivencia traumática en la narrativa de nuestra propia vida.

Así pues, como se acerca el final del año, te invito a que cuando puedas, reflexiones y proceses nuevamente cualquiera de las situaciones y emociones que han sido difíciles para ti. Como siempre busca momentos tranquilos para reflexionar estas cuestiones. 

Las vivencias difíciles y tus emociones más complejas de este año, necesitan una “digestión” más tranquila, que te permita poner orden y significado a lo vivido. Recuerda que evitar recordar esas emociones difíciles o “pasar página” sobre lo vivido, puede generarte mayor estrés y reactividad emocional. Estas respuestas emocionales de estrés seguirán estando presentes a no ser que les prestes un poco de atención.

75 reflexiones para momentos difíciles

25 reflexiones sobre emociones y reacciones

  1. ¿Cómo has vivido este año? Descríbelo
  2. ¿Cuál es la emoción que más recuerdas de este año?
  3. ¿En qué situaciones has podido sentirte bien, reír y disfrutar?
  4. ¿Qué emoción positiva es la que mejor recuerdas?
  5. ¿Qué emoción ha sido más difícil vivir para ti?
  6. ¿En qué situaciones te has sentido sobrepasado?
  7. ¿Cómo te has sentido con ese sentimiento de “me supera esto”?
  8. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  9. ¿Qué te ha causado enfado y por qué?
  10. ¿Cómo te has sentido al sentir ese enfado?
  11. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  12. ¿Qué te ha causado dolor y por qué?
  13. ¿Cómo te has sentido sintiendo ese dolor?
  14. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  15. ¿Cuándo has sentido miedo?
  16. ¿Cómo te has sentido cuando has sentido ese miedo?
  17. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  18. ¿Qué tipo de conflictos has vivido?
  19. ¿Qué emociones te han provocado esos conflictos?
  20. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  21. ¿En qué momento tus emociones más difíciles te han bloqueado y se han convertido en desadaptativas para ti?
  22. ¿Qué emociones crees que no “deberías haber sentido”?
  23. ¿Cuál es el motivo?
  24. ¿Qué te hace huir de sentir determinadas emociones?
  25. ¿Qué emociones sí aceptas mejor?

10 reflexiones sobre compartir emociones con tu círculo de confianza

    1. ¿Qué has aprendido de ti cuando te has sentido feliz, contento, satisfecho, etc?
    2. ¿Con quién has compartido tus mejores emociones?
    3. ¿Cómo te ha hecho sentir compartir tu felicidad y alegría?
    4. ¿Qué te ha llevado a pensar, cambiar o decidir esas emociones positivas que has llegado a sentir?
    5. ¿Cómo te has sentido cuándo estabas solo contigo mismo y volvías a sentir esa alegría?
    6. ¿Con quién has compartido tus emociones más difíciles?
    7. ¿Cómo te ha hecho sentir compartir, tu tristeza, enfado o dolor?
    8. ¿Qué te ha llevado a pensar, cambiar o decidir esas emociones más difíciles que has llegado a sentir?
    9. ¿Cómo te has sentido cuándo estabas solo contigo mismo y volvías a sentir tristeza, enfado o dolor?
    10. ¿Qué has aprendido de tu círculo de confianza, es decir de las personas con las que más cuentas?

20 reflexiones sobre aceptación de emociones y afrontamiento

    1. ¿Que piensas sobre las emociones que has sentido en los últimos meses?
    2. ¿A qué crees que te han ayudado?
    3. ¿Qué has hecho para aceptar tus emociones más difíciles?
    4. ¿Qué haces/ has hecho para lidiar con esas situaciones que se mantienen/ han mantenido durante un tiempo y que te han hecho sentirte “sobrepasado?
    5. ¿Cómo te llevas con esa tristeza que reaparece de vez en cuando?
    6. Si sigues enfadado por algo, ¿cuál es el motivo?
    7. ¿Sobre qué has cambiado de opinión este año?
    8. ¿En qué has pedido ayuda y a quién? ¿Cómo te ha hecho sentir pedir ayuda?
    9. ¿Qué has afrontado este año que en otras ocasiones habrías evitado?
    10. ¿Qué tienes pendiente por afrontar en vez de evitar?
    11. ¿Qué has sido capaz de apreciar más que en otros momentos de tu vida?
    12. ¿Qué habilidades has descubierto en ti que pensabas que no tenías?
    13. ¿En qué habilidad has ganado confianza este año?
    14. ¿Qué actividades de disfrute te “has regalado” este año para compensar los malos momentos?
    15. ¿De qué te has dado cuenta que necesitas hacer menos, parar o hacer más?
    16. ¿Qué nuevos hábitos has sido capaz de crear?
    17. ¿Qué hábitos has sido capaz de dejar?
    18. ¿En qué consideras que eres mejor que hace unos meses?
    19. ¿Cómo has celebrado tus éxitos?
    20. ¿Qué significado le das a los momentos difíciles que has vivido?

20 reflexiones sobre decisiones y soluciones

    1. ¿A qué has decidido decir “basta” este año?
    2. ¿Qué has decidido aceptar de ti porque forma parte de ti, y aunque procurarás mejorarlo, no pasa nada, eres tú?
    3. ¿De qué te sientes más orgulloso?
    4. ¿Qué vas a hacer para garantizar que sientas buenas emociones para el próximo año?
    5. ¿Qué ha sido lo mejor de haber vivido esas situaciones difíciles?
    6. ¿Qué quieres recordarte a ti mismo para cuando aparezcan nuevas y posibles emociones difíciles?
    7. ¿A quién quieres cuidar especialmente?
    8. ¿Cómo te cuidarás especialmente a ti cuando lo necesites?
    9. ¿Qué vas a hacer para salvaguardar momentos de calma y reflexión para ti mismo?
    10. ¿En qué te vas ocupar el próximo año para vivir emocionalmente lo mejor posible?
    11. ¿Qué vas a decidir aprender en los próximos meses?
    12. ¿Qué harás para mostrar más agradecimiento a ti mismo o a los demás?
    13. ¿Cómo te acordarás de apreciar con mayor frecuencia tus fortalezas, las de los demás, y lo mejor de cada situación?
    14. ¿Qué te haría ilusión conseguir en los próximos meses?
    15. ¿Cuáles son los valores que te hacen sentir coherencia y equilibrio contigo mismo y que no quieres olvidar en los próximos meses?
    16. ¿Qué cosas quieres solucionar en los próximos meses?
    17. ¿Qué pasos te has planteado?
    18. ¿Cuál sería el primero?
    19. ¿Cómo has previsto solucionar los posibles obstáculos?
    20. ¿Cómo te sentirás cuando lo consigas?

Recuerda recordar tus momentos más difíciles y las mejores vivencias que hayas tenido este año para aumentar tu inteligencia emocional.

Elige momentos de calma
Procesa lo vivido
Sé compasivo, reconoce tus logros y sigue adelante

Y si te apetece y puede ayudarte...

Personas como tú se superaron en momentos difíciles

Parecía que en marzo, cuando ocurrió el inicio de la pandemia de COVID-19, acabábamos de empezar el año. Y sí, ya estamos en diciembre. Han sido posiblemente unos meses de vértigo. Algunos se nos han quedado atrás, han habido muchas dificultades para todos, y cada uno lo ha hecho lo mejor posible. Con sus recursos, y sus miedos, pero todos hemos tratado de seguir adelante. 

Como estamos en el mes ya de reflexión por excelencia, deseo que no te hayas agotado emocionalmente por encima de tus posibilidades. Y así, lo hayas llevado lo mejor posible. Me consta que habrás dado lo mejor de ti. 

Con las personas que he tenido a ocasión de seguir trabajando de forma más cercana, este año, he de decir, que ¡felicidades!. ¡Habéis hecho un trabajo enorme!

Más allá de las dificultades que ha traído el 2020 a todos, he conocido a personas y empresas que han logrado centrarse en lo importante. Centrarse, en no olvidar sus retos personales y profesionales.

Y de esto trata la habilidad más destacada este año. La resiliencia. Esa habilidad que nos permite abordar la incertidumbre y los momentos difíciles con el menor desgaste posible. Y además, esa habilidad que nos permite recuperarnos lo más rápido posible de las circunstancias traumáticas. A todos lo que he conocido, y a ti que me lees, ¡quiero felicitaros!

En este momento necesitamos más reflexión y desconexión que nunca

Si hay algo común a todas las personas con las que he trabajado este año, ha sido la reflexión y desconexión. Más allá de los retos que han elegido trabajar, han sido importantes y transversales estos dos retos. 

En la vivencia de situaciones traumáticas o emocionalmente difíciles, ir despacio, pensar despacio, reflexionar, descansar y desconectar es clave. Este año hemos puesto mucha energía en todo lo que hemos hecho y hemos vivido. No siempre ha sido fácil para todos, pero justo por eso, ha sido más importante. Cuanto más intensa la vivencia, mayor tiempo de reflexión se necesita. Aislar tiempos para procesar lo vivido, comprenderse, ser compasivo con uno mismo y quizá tomar pequeñas pero potentes decisiones. Descansar, permitirse desconectar para conectar… No sólo lo necesitas, ¡te lo mereces!, ¡más que en otras ocasiones!.

Así que si por circunstancias, no has podido hasta ahora, te lo recomiendo. Sé que si de normal, las responsabilidades y demandas de tu vida, te sumían en una vorágine de no poder parar… Este año ha debido ser más difícil todavía. 

Ahora bien, es final de año. Aprovecha y toma decisiones. Justo cuando más difícil es todo, más necesitamos parar. Y hay personas como tú que lo han hecho. ¡Tú puedes conseguirlo igualmente!

Hemos empezado un camino en el que la adaptación, el aprendizaje, la flexibilidad cognitiva, y el cuidado emocional ya no tiene marcha atrás

Como sabemos, todo pasará. Las cosas se calmarán. Pero la pregunta es ¿cuánto te habrás desgastado por el camino?. Espero que no mucho, pero si ha sido así, empieza a tomar decisiones. Este ha sido un año de prueba para todos, en el que sin duda emocionalmente les ha ido mejor a las personas que, entre otros hábitos, practican los siguientes:

    • Son conscientes de lo mejor de sí mismos y se felicitan por los siguientes retos conseguidos
    • Protegen espacios y tiempos para “pensar despacio y con calma”
    • Se aseguran conexiones personales y actividades que les hagan sonreír
    • Mantienen y adaptan sus retos a las circunstancias
    • Se centran en aquello que depende de sí mismos
    • Reducen el “ruido” exterior
    • Buscan el silencio
    • Se centran en lo importante 
    • Abrazan sus emociones, sean cuales sean, y aprenden de ellas
    • Comparten con personas de confianza aquello que les preocupa
    • Orientan sus conversaciones y actuaciones a la solución, y al siguiente paso necesario para conseguirlo
    • Reflexionan sobre como “moverse con eficiencia” ante los nuevos escenarios de cambio
    • Practican la mirada apreciativa, centrándose en lo que sí tienen y en lo que sí funciona en el nuevo escenario
    • Reformulan sus perspectivas y aprendizajes vitales 

Así, como te decía, la capacidad de adaptación, el aprendizaje, la flexibilidad cognitiva y el cuidado emocional, han de seguir estando presentes. No podemos volver atrás. Ya no vale no cuidarse y no superarse.

Personas como tú

Por ello, hoy te traigo un resumen de lo que personas como tú, han estado trabajando particularmente este año. Espero que pueda servirte de inspiración para decidir tus próximos pasos. Para sentirte mejor, afrontar mejor las dificultades, y en definitiva, para disfrutar mejor tu vida personal, familiar, social o laboral.

Personas como tú se superaron en momentos difíciles

Retos a nivel personal

  • Revisión y comprensión de sus fortalezas y cómo aplicarlas a los nuevos retos
  • Desarrollar la capacidad de aceptación de eventos y situaciones que están afectando emocionalmente en el día a día
  • Comprender estados emocionales como la desmotivación, el bajo compromiso y la procrastinación
  • Aprender a regular los niveles de ansiedad y malestar emocional
  • Resolver conflictos personales
  • Tomar decisiones para que se produzcan cambios en su vida
  • Cambiar la resignación por la aceptación
  • Analizar el impacto de sus actuaciones en las relaciones personales
  • Aprender a deshacerse de dependencias emocionales
  • Desarrollar mejores hábitos de gestión del tiempo y organización personal
  • Confirmar la coherencia de sus actuaciones y comprenderse mejor emocionalmente
  • Identificar de dónde provienen actuaciones conflictivas y agresivas, y aprender a mejorarlas
  • Desarrollar asertividad
  • Gestionar mejor el estrés
  • Mejorar las relaciones familiares
  • Desarrollar la resiliencia
  • Ser más compasivo con uno mismo
  • Cambiar hábitos vitales
  • Redefinir propósito vital
  • Reforzar valores personales
  • Procesar emocionalmente eventos traumáticos en trayectoria vital
  • Tomar decisiones para el cuidado emocional

Retos a nivel profesional

  • Crear un plan de acción para redefinir la carrera profesional
  • Entrenarse en habilidades de liderazgo en vistas a una promoción
  • Gestionar la desmotivación y regular las emociones más difíciles que afectan a las relaciones profesionales
  • Profesionalizar actuación en entornos de empresa familiar
  • Desarrollar asertividad en entorno laboral
  • Gestionar el tiempo y la organización del trabajo
  • Prepararse para mejores resultados en las entrevistas de trabajo
  • Aprender a adaptar la capacidad de liderazgo para conseguir mejores resultados con colaboradores difíciles
  • Mejorar habilidades de comunicación para crear mejores resultados e impacto en las relaciones profesionales
  • Aprender a gestionar la incertidumbre 
  • Desarrollar habilidades para evitar el agotamiento emocional en el área laboral
  • Desarrollar la flexibilidad cognitiva para mejorar la colaboración en el trabajo
  • Aprender a gestionar los miedos en los distintos retos profesionales
  • Desarrollar la capacidad de reflexión y toma de decisiones desde diferentes perspectivas
  • Tomar decisiones y crear un plan de actuación para mejorar en las habilidades clave que se demandan en su puesto de trabajo
  • Mejorar sus hábitos de estudio
  • Aprender a crear mejores conversaciones con los colaboradores
  • Desarrollar las habilidades de feedback con colaboradores
  • Aprender técnicas de entrevistas de selección
  • Desarrollar mejores conversaciones comerciales
  • Tomar decisiones y mejorar en sus actuaciones de liderazgo

Retos a nivel empresarial

  • Poner en marcha programas de coaching para potenciar el desarrollo de los colaboradores
  • Crear e implementar programas de cuidado de la salud emocional de los trabajadores
  • Promocionar la salud emocional premiando a los empleados con sesiones de coaching
  • Facilitar la gestión de emociones contando con un servicio externo de coaching individual y confidencial
  • Implementar programas de formación en soft skills para abordar los nuevos retos profesionales
  • Desarrollar programas de formación en habilidades de comunicación y trabajo en equipo
  • Facilitar el servicio de un coach externo a figuras clave en la empresa, como puestos directivos y gerencia.
  • Proporcionar el servicio de un coach externo a figuras base en la empresa, como técnicos, supervisores y personal de producción
  • Adaptar las necesidades de formación presencial a programas de formación on line o blended Learning
  • Crear los medios necesarios para el desarrollo de sesiones de coaching on line
¿Y tú, que retos has aceptado este año?
¿Qué ideas podrías asumir para el próximo año?
¿Cuál es tu prioridad?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cambia de mentalidad ante la incertidumbre

Si en estos momentos las cosas han cambiado, tú necesitas adoptar también determinados cambios. Quedarte esperando a ver cuando las cosas vuelven a ser como antes, no te ayudará y te creará constante frustración. En estos últimos meses mi trabajo como formadora y coach me ha permitido tomar el pulso a cómo estamos reaccionando a esta nueva etapa. Una etapa, no lo vamos a negar marcada por el COVID-19. Que además de otras consecuencias, está generando que los niveles de incertidumbre se disparen en nuestras vidas. 

Posiblemente, o seguro, este nivel de incertidumbre está siendo mayor del que estábamos acostumbrados. Ya que está afectando a todos los ámbitos de la vida personal. Afecta al nivel laboral, social, familiar y personal. Así pues, cada persona se enfrenta a gran cantidad de dudas y posibles miedos en todos los ámbitos de su vida. Y la verdad, es que esto genera mayor agotamiento físico y mental, debido a la constante demanda de atención variable, que se tiene que practicar diariamente. 

Esta constante incertidumbre marcada por la ampliación y restricción de nuestros movimientos en la vida diaria está desconcertando a muchas personas. Y a nivel emocional, de desempeño, organizativo, etc., está causando bastante desánimo. Si antes de la Pandemia, ya se caía en dejarnos llevar por la inercia de las responsabilidades, obligaciones y un ritmo frenético de vida, ahora aparece una nueva inercia. La de “buff, no puedo hacer nada”. Ambas nada saludables para nuestro equilibrio emocional. 

Veamos entonces algunos cambios que necesitan acompañarte en esta nueva etapa de nuestra vida.

Cambia de mentalidad ante la incertidumbre

Sé consciente de la situación y de lo que te hace sentir

  • Deja de pensar y actuar como si la nueva situación no existiera o no fuera contigo.
  • Sientes nuevos síntomas físicos y psicológicos, préstales atención.
  • Deja de evitar tus emociones más difíciles.
  • Evita distraerte y no pensar o sentir lo que te ocurre.
  • Es un momento prioritario para hacerte responsable de las nuevas demandas del exterior y de tus nuevas necesidades internas.
  • Practica hoy más que nunca el “chequeo interno”. ¿Cómo te sientes hoy?. ¿Qué te ocurre en este momento?.

Desarrolla tu madurez emocional, la necesitas ya

  • Sé flexible. Las demandas de la nueva situación cambian constantemente. Sólo la adaptación te permitirá sufrir y agotarte menos en este momento.
  • Hazte responsable de lo que depende de ti. Puede que tengas más dificultades y limitaciones que antes. Pero, en este nuevo escenario ¿qué puedes hacer tú?. ¿Sobre qué sí puedes actuar para llevar mejor la situación?
  • Es hora de abandonar el perfeccionismo y las expectativas inamovibles. Muchas cosas no saldrán como tu esperas o no irán tan rápido como tú deseas. Céntrate en hacer lo que esté en tu mano de la mejor manera posible. Acepta el resto. 
  • No es cuestión de resignarse. Es cuestión de aceptar las nuevas demandas como parte de tu vida y dejar de desear que fuera diferente. Es lo que es.
  • Cuida tu agotamiento por no adaptarte constantemente a cómo la situación va evolucionando.
  • Aprende a ver nuevas alternativas. No solo has de vivir, trabajar, relacionarte como antes. Ahora tienes otras alternativas. Decide si quieres aprovecharlas o quedarte bloqueado esperando.
  • Pon el foco en los avances que haces cada día en cualquier área de tu vida. No es momento de centrarte demasiado en el largo plazo y en “cuando esto termine…”
  • La madurez emocional requiere que experimenten todas tus emociones pero sin dejar que marquen tus decisiones de manera reactiva.
  • Busca la calma cuanto sea posible para adaptarte y tomar decisiones.
  • Cree en ti. Ya has pasado por otras situaciones difíciles. Recuerda qué recursos te sirvieron y ponlos al servicio de tu nueva situación.
  • Busca opciones, situaciones y personas con las que sonreír y aprender a tomarte las cosas con humor.

Organiza mejor tu eficiencia en el trabajo

  • Dedicarte a pensar cómo quieres organizarte también es trabajar. Evita lanzarte a ir más deprisa, sin mirar prioridades e impacto de lo que haces.
  • Analiza si pierdes tiempo con determinadas tareas.
  • Crea tus propios protocolos, procesos, plantillas, modelos, etc., para optimizar tu tiempo.
  • Seguramente las cosas cuesten más ahora y tengas más trabajo. Dedicarle más horas e intentar ser más veloz te causará mayor agotamiento y desmotivación.
  • Empeñarte en “esto siempre lo he hecho así” y en “no hay otra forma de hacerlo” no ayuda a tu flexibilidad mental que tanto necesitas en estos momentos.
  • Cuestiónate sin miedo. No es que lo has hecho mal hasta ahora. Es que en estos momentos necesitas otros enfoques y hábitos.
  • Pon fechas a todo lo que tienes que hacer. Aunque luego reorganices la planificación. No se trata tanto de cumplir firmemente las fechas (aunque sí en ocasiones), sino de que no pierdas el norte de las prioridades.
  • Planifícate con aquellos con los que trabajas diariamente. La eficiencia no e

Mayor demanda de atención requiere mejor, y mayor, descanso y desconexión

  • Si hay algo con lo que ser estricto ahora, es descansar, desconectar y disfrutar.
  • Deja de llevarte por la desgana, y por el “total no puedo hacer nada, no puedo salir, no puedo quedar con nadie…”
  • La fortaleza mental depende de cuánto seas creativo y busques mejores alternativas a los momentos más complicados.
  • Seguro que en otros momentos de tu vida pensaste “no tengo tiempo para mí…”. Si la Pandemia, te ha dado (aunque sea a la fuerza) mayor tiempo para ti, aprovéchalo. 
  • Las personas que mejor llevan los cambios son las que siguen buscando e implicándose en sentirse bien a pesar de las adversidades. 
  • Es posible, creo que seguro, que ahora todo cuesta más. Así que descansa y desconecta más. Así de sencillo.
  • Incluye en tu agenda bloques de tiempo para actividades de desconexión, disfrute y descanso. Lo que no incluyas en tu vida, no le prestarás atención ni tiempo.

Si estás buscando empleo, sé creativo y más eficiente

  • Busca nuevas formas de encontrar ofertas vacantes. Las formas tradicionales (esperar a que publiquen una oferta de trabajo) siguen estando vigentes, pero no son la única forma. 
  • Adelántate y busca conocer gerentes, responsables de RRHH, consultores de selección, etc.
  • Usa las RRSS como altavoz de tus necesidades. Pero hazlo bien. Proporciona información sobre lo que mejor sabes hacer y sobre lo que aportas.
  • Pedir a alguien, “si te enteras de algo, me dices…” no tiene demasiado sentido. Si quieres que te tengan en mente, especifica bien, qué necesidad puedes cubrir. Así la persona a la que le hayas pedido ayuda, sabrá mejor como hacer la conexión, profesional disponible & empresa que necesita un profesional.
  • Sigues siendo un profesional aunque ahora estés en situación de desempleo actúa como si estuvieras trabajando ya y tuvieras que conseguir la atención de un cliente y crear una reunión.

Establece límites

  • Delimita el tiempo de tus preocupaciones. Darle vueltas en modo bucle te generará mayor desgana y ansiedad posiblemente.
  • Céntrate en describir exactamente cuál es el problema y centra tu atención en lo que puedes hacer, que dependa de ti para sentirte mejor y tomar decisiones.
  • Limita el tiempo de contacto con actitudes tóxicas o desalineadas con tus prioridades y valores.
  • Pon límite a funcionar por inercia. Para, respira, sé consciente, cuestiónate, cambia, siente, aprende y sigue adelante.
  • Deja de limitar la expresión o el sentir tus emociones más difíciles. Las emociones son tus aliadas, préstales atención. 
  • Deja de decir SÍ a todo. Usa el NO, cuando lo necesites. Al igual que los demás también tienes derecho a usarlo.
  • Evita dejarte llevar por el miedo. Aprovéchate del miedo, te alerta de aquello de lo que necesitas protegerte y te da información sobre lo que necesitas actuar de manera diferente.

Resumiendo...

  • Sé consciente de la situación y de lo que te hace sentir
  • Desarrolla tu madurez emocional, la necesitas ya
  • Organiza mejor tu eficiencia en el trabajo
  • Mayor demanda de atención requiere mejor, y mayor, descanso y desconexión
  • Si estás buscando empleo, sé creativo y más eficiente
  • Establece límites
¿Cuando te paras a pensar qué te dice tu mente y tu cuerpo?
¿Cómo puedes mejorar tu madurez emocional?
¿Qué nuevos límites vas a establecer para protegerte?

Y si te apetece y puede ayudarte...

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