Supera la ansiedad empezando por tus síntomas

Superar la ansiedad empezando por tus síntomas. Cada vez hay más personas que tienen dificultad en manejar sus síntomas de ansiedad. Lo que inicialmente puede ser una sencilla preocupación, es fácil que se convierta en síntomas de ansiedad, debido a que no se maneja adecuadamente. El manual DSM-V desde el cual trabajamos los psicólogos nos indica que:

  • Los trastornos de ansiedad son los que comparten características de miedo y ansiedad excesivos, así como cambios de comportamiento asociados. 
  • El miedo es una respuesta emocional a una amenaza inminente real o imaginaria. Mientras que la ansiedad es una respuesta anticipatoria a una amenaza futura. Ambas respuestas pueden solaparse.
  • Los trastornos de ansiedad se diferencian por ser persistentes en el tiempo (con una duración de 6 meses o más)
  • La ansiedad se clasifica según las situaciones que lo motivan. Ahora bien, a nivel general, la ansiedad puede causar: inquietud o sensación de estar atrapado, facilidad para fatigarse, dificultad para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular, y problemas de sueño. 

Realmente el problema no es que puntualmente sintamos miedo, nervios o ansiedad, sino que se mantenga en el tiempo. Se crea así, una serie de estrategias mentales ineficientes que alimentan constantemente el malestar de la persona. Se aumenta así la intensidad de los síntomas que comentamos anteriormente.

Supera la ansiedad empezando por tus síntomas

Qué es la ansiedad

La ansiedad en algunas situaciones es natural y saludable. De hecho en cualquier situación que percibas como peligrosa y amenazante, es normal y saludable que sientas ansiedad. Sentirás seguramente un aumento de adrenalina y cortisol que te ayudará a “ponerte a salvo” de esa situación peligrosa. De forma rápida y casi automática. Es un proceso que se ocupa de tu seguridad.

Ahora bien, en el largo plazo la ansiedad no es saludable. De hecho, debilita nuestro sistema inmunológico. Permanecer constantemente ansioso, conllevará dificultad para relajarte y la alteración de tus patrones de alimentación y sueño. Así como dolores de cabeza y tensión muscular.

Habitualmente puede que ocupes tiempo y pensamientos en imaginar el peor escenario en una situación y trates de pensar cómo actuarás en caso de que llegue a ocurrir lo que imaginas.

Puntualmente, esto no es ningún problema. Es un ejercicio de anticipación y casi aprendizaje para la nueva situación. Ahora bien, estar constantemente centrados en eventos que puede que ocurran y para los que no tienes ninguna evidencia, te causará ansiedad sostenida en el tiempo. Y ahí, es donde la ansiedad no es saludable. Causando los síntomas y problemas antes mencionados. 

Síntomas de que la ansiedad te está afectando negativamente (Stephanie Fitzgerald, The Beating Anxiety)

  • Habitualmente te preocupas excesivamente por cosas que otros no se preocupan
  • Es difícil para ti controlar las preocupaciones
  • Te sientes incapaz de distraerte de tus pensamientos
  • Sientes cansancio y dificultad para desconectar 
  • Te sientes irritable
  • Sientes altos niveles de tensión muscular
  • Te sientes mareado 
  • Tienes problemas para dormir
  • Tus preocupaciones interfieren en algún aspecto de tu vida: trabajo, familia, amigos, etc.

¿Cuántos de estos síntomas sientes?

La ansiedad provoca una “falsa promesa de control”

Una de las sensaciones más engañosas que provoca la ansiedad es la sensación de control sobre las situaciones. Así como de los acontecimientos que pueden ocurrir. En ambos casos, de hecho, situaciones como acontecimientos estarán fuera de tu control.

La ansiedad alimenta los pensamientos negativos, y los pensamientos negativos y catastróficos que creamos, aumentan la ansiedad. Puntualmente, hemos comentado que prepararte sobre cómo actuarás en una situación puede ayudarte. Pero cuanto, esto es constante en cada situación y a lo largo del tiempo, esa sensación de control, se vuelve falsa.

La verdad es que no puedes controlar todo lo que te ocurre. Sólo puedes intervenir en cómo afrontarás determinadas situaciones. Pero anticiparlas constantemente, ya no te prepara, te bloquea incluso. Te hará sentir con menos valía para cada vez más situaciones.

¿Cuál es el objetivo entonces?. Mantener, regular un estado de alerta saludable que te permita estar atento a la situación que vas a vivir. No se trata de no sentir ansiedad. Se trata de regular el nivel de aviso que te da tu cuerpo. Y además, de aplicar alguna acción o estrategia nueva a esa situación que estás viviendo.

Qué funciona para empezar a superar la ansiedad

Me gustaría comentar primero, que las recomendaciones que vamos a revisar a continuación no son “recetas” para todo el mundo. Es importante valorar el historial de ansiedad de cada uno y la trayectoria vital de cada persona. Ahora bien, al menos para entender qué puede ayudar y empezar con pequeñas estrategias, quizá alguna de las recomendaciones puedan serviros de utilidad.

Regula el nivel de energía de tu cuerpo

La ansiedad en niveles no saludables, genera una batería de síntomas físicos muy manifiestos y molestos para la persona. En este caso, empieza por regular los síntomas físicos. No es broma, primero lo físico luego lo mental. Pasea, haz algún tipo de actividad física, yoga, pilates, etc. Es la única forma de regular (no controlar) las manifestaciones físicas de la ansiedad. El ejercicio físico es una de las mejores maneras de provocar la activación del SNPS (sistema nervioso parasimpático) que se ocupa de nuestro bienestar y relax. Esta activación facilitará la creación de pensamientos y enfoques más positivos.

Combina el ejercicio físico con reflexiones en calma

La ansiedad tiene un motivo, trata de descubrirlo cuando estés más en calma. Es el aviso de la mente que valora que necesitas hacer posiblemente un cambio o superar algo. Si te sigue siendo difícil, pide la ayuda de un profesional psicólogo que sea de tu confianza. Muchas personas me comentan que el yoga, el Pilates, etc, les ayudan pero sólo en el momento que lo realizan. Efectivamente, regulas los síntomas físicos de la ansiedad, pero te falta aprender estrategias mentales para seguir adelante y regular tus pensamientos y preocupaciones. Lo mismo ocurre con la medicación, bloquea tus taquicardias y tensión, pero no te permite aprender nuevas estrategias psicológicas para manejar la ansiedad.

Céntrate en lo que te va bien. Y sobre todo en los momentos en los que te sientes bien

Los hay. Hay momentos aunque sean breves en los que te sientes bien. ¿Qué cambia?. Has pensado, ¿Qué estás haciendo mentalmente para sentirte bien?. Y por otro lado, refresca esa parte de tu vida que va bien. A menudo vienen a consulta, personas que viven desde hace tiempo con mucha ansiedad, que les afecta a diversas áreas de su vida. Ahora bien, suele haber siempre un apartado, que aunque lo viven también con mucha intensidad (y cansancio) está a salvo de los niveles altos de ansiedad. A veces, es el trabajo, a veces, la familia.

Sé sincero contigo mismo

Afronta qué detrás de la irritabilidad y los problemas de sueño, hay un motivo por el cual te sientes así. La ansiedad se supera afrontando el motivo central de la misma. Con o sin ayuda profesional, el objetivo es descubrir cuál es el verdadero problema para ti. ¿Cuál es el reto al que te estás resistiendo?. A veces, puede ser reconocer que necesitamos tomar la decisión de cambiar de trabajo. En ocasiones, la ansiedad tiene que ver con la decisión de terminar una relación. O incluso, puede ser el momento de reconocer que determinados acontecimientos traumáticos en tu vida, quedaron pendientes de resolverse emocionalmente. Tu ansiedad siempre te avisa de que hay algo pendiente.

Identifica tus patrones tóxicos de ¿Y si…?

Ya hemos visto que prepararse para situaciones difíciles es bueno pero estar constantemente preocupándote por escenarios futuros de los que no tienes evidencia, no lo es. Sé consciente, si tienes este patrón, y trabaja la aceptación de la incertidumbre. La resiliencia nuevamente, toma aquí un papel protagonista. Ser capaz de confiar en tus fortalezas y centrarte en lo que realmente está bajo tu control.

Deja de forzar tu productividad y eficiencia

Si te sientes con ansiedad, debes prestarle atención. Cualquier trabajo que abordes sea profesional o tareas personales, se verán afectadas. Se te olvidará algo o realizarás un trabajo de baja calidad. No puedes forzarte a ser productivo cuando sientes ansiedad. Literalmente, tu cerebro cambia cuando sientes ansiedad y sus capacidades cognitivas se reducen. Así que, tómate un respiro. Mira a ver si realmente es urgente, y sino, permítete posponerlo para otro momento. Tu autoestima aumentará cuando veas, que afrontando esa tarea desde un momento más tranquilo, ganas en calidad y eficiencia. 

Deja de escuchar a todo el mundo

En muchas ocasiones me encuentro con clientes en los que la mayor información sobre su ansiedad, viene de todo su entorno menos de la propia persona. “Porque mi compañero dice…, he leído que… porque mi familia cree que…”. No es sostenible tener en cuenta las opiniones de todo el mundo. Sobre todo, porque la ansiedad la sientes tú. No los demás. Superar la ansiedad requiere de un camino tranquilo para reconectar contigo, y aprender a vivir mejor contigo mismo. Los demás no están en tu mismo momento vital. Otras personas, aunque tengan buena intención, no tienen tu misma trayectoria psicológica. Es importante, respetar tu momento, tu velocidad de aprendizaje, tus momentos para tomar decisiones.

Busca el silencio

La OMS indica que hay importantes evidencias de que la exposición a ruido medioambiental tiene efectos adversos en la salud. La investigación llevada a cabo por Duke Medical School’s Imke Kirste nos confirma la asociación del silencio al desarrollo de nuevas células en el hipocampo. La región más importante ligada al aprendizaje y la memoria. El silencio es crucial para aclarar el pensamiento y aumenta la probabilidad de hacernos las preguntas adecuadas. Por otro lado, el silencio aumenta nuestra capacidad de escucha interior. Búscalo. Busca momentos de silencio. Silencio físico y silencio interior. Descansa. Sé proactivo en preservar momentos de tranquilidad y silencio. Evita llenar todas las horas del día, en actividades o encuentros con otras personas.

La clave no está en eliminar la ansiedad sino en trabajar para regularla

Habitualmente, si escuchas conversaciones de aquí y allá, te das cuenta, que las personas comparten su ansiedad. Y se lo contagian de hecho. En los pasillos o comedores del trabajo, se habla de lo estresado que está uno hoy. En los autobuses, escuchas como alguien cuenta por teléfono, lo mal que lo está pasando y sus síntomas de ansiedad. Hasta en el ascensor por la mañana al salir de casa puedes ver cómo las personas comparten lo mal que siguen durmiendo, mientras muestran evidentes síntomas de cansancio que dura mucho tiempo. Todo esto aumenta la ansiedad de todos. ¿Y si focalizaras tu atención y conversación en compartir qué has hecho hoy para sentirte mejor?. En ese momento tu cerebro aprende, recibe un mensaje positivo. Además otras personas, pueden aprender o alegrarse por tus avances. ¿Y si cambiamos el foco de atención de todos para contagiarnos tranquilidad mutuamente?

Conclusión

¿Escucharás los síntomas de tu ansiedad?. ¿Empezarás a regular tus síntomas físicos?. ¿Buscarás el silencio para abordar el verdadero motivo de tu ansiedad? 

Sólo desde la calma puedes averiguar qué necesitas para sentirte mejor
Tú eres la fuente más fiable de lo que necesitas para reducir tu ansiedad
Cuenta con ayuda profesional de confianza para apoyarte en el descubrimiento sobre cómo puedes abordar tu ansiedad.

Y si te apetece y puede ayudarte...

Por qué te sentirás mejor cuando te sientas mal

¿Cuánto inviertes en aceptar tus emociones?. ¿Le has dedicado un momento a esta cuestión?. ¿Sueles reservar tiempo en tu día a día para valorar qué sientes y qué significa para ti?.

Habitualmente leemos en imágenes en las redes sociales o también escuchamos consejos rápidos, del tipo: “Tú céntrate en ser feliz y ya está”, “Deja a un lado los pensamientos negativos”, “la gente feliz es más productiva”, “No vuelvas al pasado, sé feliz ahora”.

¿Has recibido alguna vez mensajes de este tipo?. Quizá te hayan servido durante un tiempo. O a lo mejor, te han servido como palanca para tomar decisiones. Puede ser, en este último caso, seguro que has tenido que prestar atención a tus emociones para tomar esa decisión. Ahora bien, disfrutar de las ventajas de las emociones positivas no excluye aceptar las emociones negativas.

Si algo caracteriza a las emociones, sobre todo a las más incómodas, es que en el fondo, siguen estando ahí. ¿En qué inviertes tu energía cuando no te sientes bien?. ¿Tratas por todos los medios de no sentir esas emociones?. ¿Te dejas llevar por esas emociones incómodas llegando a un nivel importante de malestar?.

Parece que recibimos mensajes subliminales relacionados con dejar las emociones negativas a un lado. La verdad es que no funciona. Cuanto más bloquees una emoción negativa, con más fuerza seguramente la sentirás.

Es aceptar las emociones tal cual las sientes, el verdadero objetivo para que tú seas más fuerte. Este es el camino para que puedas vivir mejor. Así podrás sortear imprevistos, dificultades y acontecimientos difíciles. ¿Le damos una vuelta a este objetivo hoy?

Por qué te sentirás mejor cuando te sientas mal

Noam Shpancer, professor of psychology at Otterbein University in Westerville Ohio, en su artículo _Emotional Acceptance: Why feeling Bad is Good_, hace referencia a las investigaciones de David Barlow, Steven Hayes y col. En estas investigaciones se comprueba que una de las principales causas de los problemas psicológicos es la evitación emocional. Evitar las emociones puede que te de una tregua a corto plazo, pero el problema es mayor en el largo plazo.

¿Qué significa aceptar las emociones?. Aceptar las emociones implica un proceso combinado de consciencia plena, exploración, curiosidad y auto-compasión. Permitir sentir las emociones que sientes incluye ser consciente de cualquier resistencia que tienes sobre esa emoción, y gradualmente dejarla a un lado. Aceptar emociones implica dejar de intentar negarlas o abandonarlas, o incluso de cambiarlas. El objetivo es justo poner tu foco de atención en ellas, siendo capaces de describirlas y hablar sobre ellas.

En el artículo de Noam Shpancer, se identifican según investigadores de La Universidad de Oxford, algunas creencias que se tienen relacionadas con la evitación emocional. Así pues, es posible que creas que con respecto a las emociones:

– Son demasiado intensas y no se pueden controlar
– Crees que son malas o ridículas
– No tienen sentido
– Son poco productivas
– Pueden sabotearte a ti o a otras personas
– Pueden afectar a los demás y no te puedes permitir eso

Por qué evitar emociones es dañino para ti

Es uno de los enfoques más habituales cuando trabajo inteligencia emocional con los clientes. “No quiero sentirme más así”. “No puedo más con esta tristeza, o con este enfado, o decepción”. Es decir, habitualmente las personas tratan de no sentirse como se sienten. Y la verdad, es que cuando las personas se asustan de sus emociones suele predecir problemas como:

– Dificultades para manejar el enfado
– Sentirse más contrariado
– Intentos por centrarse en otros tiempos mejores para sentirse mejor (sin conseguirlo)
– Posible Estrés Postraumático
– Menos empatía consigo mismo

Así lo explica, Holly Parker, Ph.D en Psychology Today. Rumiar, esforzarse por evitar emociones incómodas, distraerse de la causa de las emociones incómodas aumenta el malestar de la persona.

Recuerda que las emociones tienen un papel funcional. Nuestro cerebro y el funcionamiento de nuestra persona por entero incluye saber disfrutar y regular tanto nuestra parte racional como emocional.  No podríamos vivir sin nuestras emociones. Tanto las que más nos hacen disfrutar como las que son más incómodas para nosotros.

Las emociones surgen debido a una reacción interpretativa que realizamos de las experiencias que vivimos. Muy rápidas, casi automáticas. Pero es el sistema del que disponemos para que nuestro cerebro nos avise de que algo no funciona bien, no nos gusta o nos incomoda porque no nos sentimos preparados.

Sentir miedo ante una exposición en público, nos avisa de que necesitamos prepararnos de forma diferente a como lo hacemos normalmente. Estar tristes, nos ayuda a comprender que echamos en falta algo que valoramos. Sentirse enfadados nos ayuda a comprender que hay algo que consideramos injusto. La pregunta clave es si estás invirtiendo un tiempo tranquilo para explorar exactamente qué significa para ti esa emoción difícil que sientes en esa situación.

Aceptar las emociones más incómodas o negativas

Como decíamos, la aceptación emocional es la predisposición y habilidad para aceptar la experiencia de una emoción negativa, reconocerla y absorberla. La mejor manera de ser consciente de una emoción incómoda es prestándole atención y tiempo para conocerla. Sin juicio, sin filtro. Observa, siente lo que piensas. Y también piensa sobre lo que sientes. Luego podemos ocuparnos de ver cómo la puedes regular o qué está afectando a que te sientas así realmente. Ahora bien, siguiendo con Noam Shpancer existen diversas ventajas por las que aceptar emociones difíciles es mejor que evitarlas. Cuando aceptas tus emociones: 

  • Aceptas también la verdad de la situación. De esta forma, no tienes que malgastar energía en no sentir. En su lugar, puedes centrarte en elegir los comportamientos y decisiones que están más alineados con tus metas y con tus valores.
  • Te das la oportunidad de aprender. Sí, puede que no te guste pero las emociones más incómodas suelen generar los mayores aprendizajes sobre uno mismo. Ojalá que puedas también aprender muchísimo con experiencias positivas. Ahora bien, no dejes de lado el aprendizaje proporcionado por tus emociones más incómodas. Ese aprendizaje es único e intransferible.
  • Relativizas la situación. Aceptar las emociones más difíciles, te hace perder el miedo a la situación, ya que lo más temido suele ser tu propia emoción negativa. Una vez aceptada tendrás más capacidad para valorar la situación de una manera más equilibrada.
  • Se elimina el poder destructivo de las emociones más negativas. Una vez aceptas tu enfado, puedes regularlo y volver a tener la capacidad de influir y solucionar la situación.

Aceptación y Compromiso para gestionar tus emociones más difíciles

Una de las mejores habilidades que surgen cuando las personas aceptan sus emociones es el compromiso y el protagonismo sobre la situación que están tratando de afrontar. Una vez aceptada la emoción: enfado, tristeza, ansiedad, etc., uno puede permitirse comprometerse con uno mismo.

Deja de juzgarte por lo que sientes

No hay nada malo en sentir lo que sientes. Da igual si es ansiedad, enfado, decepción o tristeza. Puede que te fijes excesivamente en lo “felices que parecen los demás”. No sabes que hay detrás. Quizá haya mucho dolor y evitación. O quizá haya mucho dolor y un gran trabajo personal para superarse. En cualquier caso, a quien le duele ahora mismo es a ti. Respeta lo que sientes. Tienes derecho. Luego veremos si hay algo que puedes hacer mejor para que esa situación no te afecte tanto. A lo mejor tus expectativas son muy altas. Puede que estés esperando que los demás actúen como tú. O puede que estés olvidándote de hacer un esfuerzo y compromiso extra para esa situación que te estresa.

Ahora bien, lo importante es que no te avergüences de lo que sientes. Ni si quiera que lo escondas. Tienes derecho a compartirlo con las personas con las que tienes más confianza. Y tienes derecho a no tener que sonreír todo el día, fingiendo que no sientes lo que sientes.

Acepta la emoción para decidir qué hacer que sea mejor para ti

Barbara Markway. Psycologist. Ph.D. y autora de varios libros, en su artículo _The ACT Approach to Self-Acceptance,_ nos invita a la acción. Cuando aceptas las emociones, comprendes por qué te sientes así y qué es importante para ti desde una reflexión más calmada. Al prestar atención a la emoción el termómetro de la emoción se reduce ya que le estamos enviando el mensaje de “me estoy ocupando de ti”.

Así ya no hay necesidad de que el cerebro siga avisándonos de algo va mal. Al comprender desde la calma uno puede comprender mejor también qué necesita para estar mejor. Podrás, si aceptas y comprendes tu emoción, saber qué es mejor para ti en esa situación. Insisto no para no sentir la emoción, sino para resolverla. 

Recuerda, hasta las emociones más incómodas son una fuente de información sobre lo que necesitas. Trata de averiguar qué ayuda quieren proporcionarte. Si te resulta difícil, no dudes en buscar ayuda profesional, pero resuévelo. Ocúpate de ello.

Acepta la situación y sé compasivo contigo

Leslie Becker-Phelps, Ph.D., is on the medical staff at the Robert Wood Johnson University Hospital Somerset in New Jersey. En su artículo Accept your pain; it will hurt less, nos proporciona algunos enfoques sobre los que trabajar cuando el dolor está siendo intenso. Contaré con algunas de sus recomendaciones para darte algunas ideas para ser más compasivo contigo. Encontrar mayor paz interior cuando la situación te duele puede conseguirse trabajando estas recomendaciones:

  • Acepta la situación tal como es. Deja los intentos de desear que fuera diferente. Es como es y no de otra forma diferente. Puedes negarlo cuanto quieras, pero las situaciones tienen sus propias características y condiciones. Normalmente lo que definirá esa situación estará fuera de tu alcance. No gastes en energía en tratarla como si fuera diferente. Acéptala.
  • Presta atención a tus pensamientos, emociones y deseos. Reflexiona sobre las ideas que te hacen daño, los sentimientos que experimentas y tus expectativas. De esa forma podrás encontrar formas para caparte y afrontarlas lo mejor posible.
  • Sé compasivo contigo mismo. Esto no significa que tengas pena de ti, sino que te ocupes en cuidarte y curarte. Tal como lo harías al sentir compasión por otra persona que está sufriendo.
  • Siempre hay una opción o una elección. No tanto sobre la situación, sino sobre ti en esa situación. Elige cómo quieres afrontar esa situación para sentirte mejor. No te juzgues por si eliges comportamientos de protección (no evitación). Si te hace sentir mejor ponlo en marcha. Y desde la protección ve tomando otras decisiones.
  • Cuenta con apoyo de las personas que son de tu mayor confianza.

Conclusión

  • Ser feliz y sentirte en paz y en equilibrio requiere necesariamente que vivas tus mejores emociones y aceptes las más incómodas.
  • Evitar las emociones difíciles sólo envía al cerebro la señal de que no lo has resuelto, con lo que seguirá afectándote, cada vez con mayor intensidad.
  • Tienes permiso para dejar de juzgarte por lo que sientes. Siéntelo no pasa nada.
  • Aceptar la emoción te permitirá saber qué hacer para sentirte mejor.
  • Sé compasivo contigo, aceptando las situaciones tal como son.
¿Cuál es la emoción más incómoda que intentas evitar o no compartir?
¿Qué podrías conseguir si le prestaras atención y te ocuparas de ella?
¿En qué quieres invertir tu energía en evitar o afrontar?

Y si te apetece y puede ayudarte...

5 habilidades necesarias para trabajar y vivir mejor

5 habilidades necesarias para trabajar y vivir mejor. Hoy te propongo prestar atención a 5 habilidades clave. Es importante que reflexiones en qué grado las pones en práctica. En el trabajo a nivel personal, te permitirán resolver mejor las situaciones de incertidumbre que puedes vivir en el día a día. Veamos cuáles son:

  • La flexibilidad cognitiva es la habilidad para pensar de forma flexible cuando la vida no transcurre como esperas. Desarróllala, ya que vivimos en un mundo cambiante y rápido. Sé capaz de adaptar tu forma de afrontar las dificultades.
  • Resuelve problemas: serás capaz de realizar mejores planes, de alcanzar tus objetivos más rápido, de ayudar a otros con sus problemas y de reducir el conflicto y el estrés.
  • Resiliencia no es “aguantar”. Es la capacidad de ser adaptable y recuperarte bien, y lo más rápido posible, de las situaciones de incertidumbre y de estrés.
  • Auto-control: es la capacidad de resolver los conflictos que surgen entre tus deseos a corto plazo y tus metas a largo plazo. Es decir, ¿cuánto eres capaz de posponer en ocasiones la gratificación inmediata en tus decisiones?.
  • Poner foco y concentración significa: decir SÍ a una sola opción y NO a las demás opciones.

5 habilidades necesarias para trabajar y vivir mejor

Flexibilidad Cognitiva

Una de las funciones ejecutivas importantes en nuestros días y en la vida que vivimos. Las funciones ejecutivas de nuestro cerebro son necesarias para controlar nuestro comportamiento y facilitar el razonamiento abstracto. Cuando una persona desarrolla su flexibilidad cognitiva puede cambiar su forma de pensar para alinearse con las demandas de su entorno. Concretamente, la flexibilidad cognitiva es la habilidad para pensar de forma flexible cuando la vida no transcurre como esperas.

La flexibilidad cognitiva te ayudará a adaptarte a los obstáculos de tu entorno. Es una capacidad que mejora con la edad. Esta habilidad depende sobre todo de los procesos de atención que pones en marcha. Es decir, tu capacidad para detectar que una situación ha cambiado y las necesidades de la misma. De esta forma, puedes adecuar nuevos planes para desenvolverte en esa situación. Cuando las situaciones cambian es importante también revisar tu nivel de experiencia y conocimientos para ver la mejor manera de aplicar lo que sabes a la nueva situación.

Referencia: CogniFit´s Blog. Cognitive Flexibility: An important cognitive skill.

Solución de Problemas

La capacidad para solucionar problemas es necesaria en todas las áreas de tu vida. Cuando esta capacidad se desarrolla eres capaz de realizar mejores planes, de alcanzar tus objetivos más rápido, de ayudar a otros con sus problemas y de reducir el conflicto y el estrés.

¿Qué aspectos son clave para desarrollar una buena capacidad para resolver problemas?

  • Responsabilidad: Aunque parezca evidente, muchas son las personas que eligen la evitación, consciente o inconscientemente, ante una situación problemática. Así que, el ser capaz de asumir la responsabilidad de resolver un problema que te encuentras en tu camino, es uno de los primeros pasos. Cuando asumes esta responsabilidad, estás deseoso de identificar el siguiente paso necesario para resolver la situación problemática.
  • Inteligencia Emocional: Cuando las cosas no van como esperas, o no habías contado con ese problema, es fácil que las emociones te puedan traicionar. Con lo que, ser capaz de resolver problemas incluye también, tu capacidad de asumir la responsabilidad de reconocer tus emociones, regularlas y buscar la emoción más adecuada para resolver la situación.
  • Identificar las metas: Muchas personas se lanzan a confrontar los obstáculos o problemas con los que se encuentran sin definir claramente la meta que quieren conseguir en las nuevas condiciones de esa situación. Con lo que es posible que se agoten en esta lucha, ya que al no identificar bien la meta, no están acertando con el modo de resolverla.

También para resolver mejor los problemas...

  • Ser descriptivo y objetivo: A veces, las interpretaciones subjetivas sobre un problema te pueden impedir definir de forma eficaz las estrategias para resolver un problema. Sé preciso y descriptivo sobre lo que ocurre.
  • Escucha activa: Para escuchar eficientemente necesitas desarrollar el hábito de generar reflexión mediante preguntas adecuadas. Así, tanto tú como la otra parte estaréis mucho más receptivos a solucionar el problema.
  • Buscar la mejor solución posible. Uno de los sesgos que genera a veces un problema que te estresa es que tratas de solucionarlo con la primera solución rápida que te viene a la cabeza. Y raramente, es la mejor solución. Invierte en evaluar diversas estrategias y decide con calma la mejor solución.

Referencia: Coaching Positive Performance. Developing a problem solving mindset.

Resiliencia

Acuérdate resiliencia no es resistir, no es ser un muro que “aguanta” fuertemente las dificultades. Resiliencia es la capacidad de ser adaptable y recuperarte bien, y lo más rápido posible, de las situaciones de incertidumbre y de estrés.

La diferencia es que una persona resiliente será capaz de asumir las emociones negativas que las dificultades le generan y de gestionarlas de manera adecuada. Así, una persona resiliente es capaz de afrontar las situaciones de forma adaptativa. Además, la persona resiliente será capaz de recuperarse de retos complicados, frustraciones, desengaños y fracasos.

Es una habilidad muy personal. Cada uno afrontará las dificultades de una forma o de otra. Algunos tardarán más y otros menos en recuperarse. Pero sin duda, lo que le ha servido a una persona, puede que no te sirva a ti. Es un camino de decisiones emocionales y de resolución de problemas del que necesitas responsabilizarte tú.

Entre los hábitos que te permitirán ser más resiliente se encuentran:

  • Ver los cambios como oportunidades
  • Compromiso
  • Reconocer los límites de lo que puedes controlar
  • Aceptar la ayuda de otros
  • Apego sano hacia los demás
  • Establecimiento de metas
  • Identificación de tus mejores fortalezas para afrontar los cambios y situaciones retadoras
  • Reconocer éxitos pasados
  • Sentido del humor
  • Paciencia
  • Tolerancia
  • Adaptación al cambio
  • Capacidad de cambio y crecimiento
  • Optimismo
  • Fe
  • Capacidad de resolución de problemas
  • Buena capacidad de comunicación
  • Inteligencia Emocional
  • Responsabilidad sobre planes y metas

Un modelo

Deborah Serani, Psy. D., nos ayuda con un modelo de 4 fases para aprender a ser más resiliente:

  • Sé objetivo y descriptivo con los hechos que están ocurriendo
  • Asume la responsabilidad, no es necesario culparte
  • Re-evalúa la situación mentalmente y re-estructura con otra perspectiva más ajustada y saludable de lo que ocurre
  • Proporciónate el tiempo que necesites para resolver y superarlo

Referencia: Positive Psychology. Resilience Skills, Factors and Strategies of the resilient Person.

Auto-Regulación y Auto-Control

Primero identifiquemos ambos términos:

  • Auto-regulación: es la capacidad de tomar el control sobre tus pensamientos, sentimientos y actos de forma que te ayuden a conseguir tus metas. Habilidades como la inteligencia emocional, en la que perseguimos regular nuestras emociones, sería un ejemplo.
  • Auto-control: es la capacidad de resolver los conflictos que surgen entre tus deseos a corto plazo y tus metas a largo plazo. Es decir, ¿cuánto eres capaz de posponer en ocasiones la gratificación inmediata en tus decisiones?. ¿Serás capaz de irte al gimnasio o decides salir con tus amigos?. ¿Decidirás estar un rato en redes sociales o serás capaz de sentarte a pensar sobre ese reto que tienes pendiente?.

Las personas con gran auto-control realmente no hacen un esfuerzo mayor por asumir los retos que tienen delante. No es que sean más resistentes o sacrificadas. El enfoque que utilizan las personas con mayor auto-control, es sencillamente que buscan estrategias más fáciles que les permitan posponer la gratificación inmediata y centrarse en lo que tienen que hacer. Re-evalúan la situación y toman nuevas decisiones.

De hecho, estrategias como no pensar en lo que me apetece (digamos algo que sea más tentador), o resistirse no suele funcionar.

Las personas con mayor auto-control

Las personas con mayor autocontrol:

  • Creen en sus fortalezas y en las grandes posibilidades que tienen de conseguir sus retos.
  • Ponen el foco en lo que “quieren y desean conseguir” más que en lo que “tienen que hacer”.
  • Buscan metas en las que disfrutan.
  • Se recompensan de forma eficiente. No porque “el día ha sido duro, me merezco…” sino “he conseguido hacer… y me lo había propuesto entonces me merezco…”

Referencia: Scott H Young. The Complete Guide to Self-Control.

Foco y Concentración

Empecemos por identificar que es “FOCO”:

Poner el foco en algo sólo ocurre cuando decido decir SÍ a una sola opción y NO a las demás opciones. Es decir, la eliminación de otra opciones y distractores es un requisito previo para poder poner el foco y concentrarte. Es una de las bases de la productividad porque de circunstancias “no” a otras demandas abre la posibilidad de conseguir lo que quieres.

Recuerda entonces, que la multitarea ano existe. Lo único que haces es dirigir tu atención a muchas cosas progresivamente, teniendo este hábito un coste cada vez que tratas de centrarte en la siguiente tarea. Si estás haciendo un informe y tratas de responder mientras a e-mails que vas recibiendo, pierdes tiempo y el hilo de tu concentración cada vez que vuelves a la tarea principal. Mejor decide durante un tiempo determinado (medianamente largo) responder a los correos o centrarte en tu informe.

Recomendaciones para concentrarte

¿Qué recomendaciones puedes poner en marcha para aumentar tu capacidad de foco y concentración?

  • Presta atención al proceso no al evento final que tienes que conseguir.
  • Diseña el proceso de trabajo en fases, partes y cómo lo quieres hacer para disfrutar del trabajo en sí.
  • Deja a un lado la duda de si conseguirás esa meta o no. Céntrate primero en si quieres realmente conseguirla, y en los pasos que necesitarás convertir en hábitos durante el tiempo que sea necesario.
  • Identifica cuál es la tara central de tu día a día. O incluso, cual es el paso que pondrás en marcha hoy para acercarte a desarrollar esa habilidad que quieres mejorar.
  • Gestiona tu energía, no tanto, tu tiempo.
  • Elige varios momentos al día en el que compruebes tus correos, redes sociales, etc. Evita estar todo el tiempo hiperconectado.
  • Deja en silencio tu móvil durante periodos de tiempo, o déjalo en otro sitio.
  • Coordina con otras personas los momentos en los que intercambiaréis información, resolveréis dudas, etc. Consigue así, reducir las interrupciones de los demás.
  • Usa la planificación inversa para organizar tu trabajo y cada tarea que tienes que realizar desde la fecha tope hasta hoy. ¿Qué tarea necesitas hacer cada día para llegar al plazo que has acordado?

Referencia: James Clear. Focus: The ultimate guide on how to improve Focus and Concentration

Conclusión

¿Te has dado cuenta que todas estas habilidades tienen en común la RESPONSABILIDAD como factor de éxito?
¿Qué habilidades has detectado que necesitan mayor práctica o responsabilidad por tu parte?
¿Cuáles han sido hasta ahora los motivos de no responsabilizarte de estas habilidades?
¿Cuál es el paso más pequeño e inmediato que puedes poner en marcha para desarrollar estas habilidades?

Y si te apetece y puede ayudarte...

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