Superar la ansiedad empezando por tus síntomas. Cada vez hay más personas que tienen dificultad en manejar sus síntomas de ansiedad. Lo que inicialmente puede ser una sencilla preocupación, es fácil que se convierta en síntomas de ansiedad, debido a que no se maneja adecuadamente. El manual DSM-V desde el cual trabajamos los psicólogos nos indica que:

  • Los trastornos de ansiedad son los que comparten características de miedo y ansiedad excesivos, así como cambios de comportamiento asociados. 
  • El miedo es una respuesta emocional a una amenaza inminente real o imaginaria. Mientras que la ansiedad es una respuesta anticipatoria a una amenaza futura. Ambas respuestas pueden solaparse.
  • Los trastornos de ansiedad se diferencian por ser persistentes en el tiempo (con una duración de 6 meses o más)
  • La ansiedad se clasifica según las situaciones que lo motivan. Ahora bien, a nivel general, la ansiedad puede causar: inquietud o sensación de estar atrapado, facilidad para fatigarse, dificultad para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular, y problemas de sueño. 

Realmente el problema no es que puntualmente sintamos miedo, nervios o ansiedad, sino que se mantenga en el tiempo. Se crea así, una serie de estrategias mentales ineficientes que alimentan constantemente el malestar de la persona. Se aumenta así la intensidad de los síntomas que comentamos anteriormente.

Supera la ansiedad empezando por tus síntomas

Qué es la ansiedad

La ansiedad en algunas situaciones es natural y saludable. De hecho en cualquier situación que percibas como peligrosa y amenazante, es normal y saludable que sientas ansiedad. Sentirás seguramente un aumento de adrenalina y cortisol que te ayudará a “ponerte a salvo” de esa situación peligrosa. De forma rápida y casi automática. Es un proceso que se ocupa de tu seguridad.

Ahora bien, en el largo plazo la ansiedad no es saludable. De hecho, debilita nuestro sistema inmunológico. Permanecer constantemente ansioso, conllevará dificultad para relajarte y la alteración de tus patrones de alimentación y sueño. Así como dolores de cabeza y tensión muscular.

Habitualmente puede que ocupes tiempo y pensamientos en imaginar el peor escenario en una situación y trates de pensar cómo actuarás en caso de que llegue a ocurrir lo que imaginas.

Puntualmente, esto no es ningún problema. Es un ejercicio de anticipación y casi aprendizaje para la nueva situación. Ahora bien, estar constantemente centrados en eventos que puede que ocurran y para los que no tienes ninguna evidencia, te causará ansiedad sostenida en el tiempo. Y ahí, es donde la ansiedad no es saludable. Causando los síntomas y problemas antes mencionados. 

Síntomas de que la ansiedad te está afectando negativamente (Stephanie Fitzgerald, The Beating Anxiety)

  • Habitualmente te preocupas excesivamente por cosas que otros no se preocupan
  • Es difícil para ti controlar las preocupaciones
  • Te sientes incapaz de distraerte de tus pensamientos
  • Sientes cansancio y dificultad para desconectar 
  • Te sientes irritable
  • Sientes altos niveles de tensión muscular
  • Te sientes mareado 
  • Tienes problemas para dormir
  • Tus preocupaciones interfieren en algún aspecto de tu vida: trabajo, familia, amigos, etc.

¿Cuántos de estos síntomas sientes?

La ansiedad provoca una “falsa promesa de control”

Una de las sensaciones más engañosas que provoca la ansiedad es la sensación de control sobre las situaciones. Así como de los acontecimientos que pueden ocurrir. En ambos casos, de hecho, situaciones como acontecimientos estarán fuera de tu control.

La ansiedad alimenta los pensamientos negativos, y los pensamientos negativos y catastróficos que creamos, aumentan la ansiedad. Puntualmente, hemos comentado que prepararte sobre cómo actuarás en una situación puede ayudarte. Pero cuanto, esto es constante en cada situación y a lo largo del tiempo, esa sensación de control, se vuelve falsa.

La verdad es que no puedes controlar todo lo que te ocurre. Sólo puedes intervenir en cómo afrontarás determinadas situaciones. Pero anticiparlas constantemente, ya no te prepara, te bloquea incluso. Te hará sentir con menos valía para cada vez más situaciones.

¿Cuál es el objetivo entonces?. Mantener, regular un estado de alerta saludable que te permita estar atento a la situación que vas a vivir. No se trata de no sentir ansiedad. Se trata de regular el nivel de aviso que te da tu cuerpo. Y además, de aplicar alguna acción o estrategia nueva a esa situación que estás viviendo.

Qué funciona para empezar a superar la ansiedad

Me gustaría comentar primero, que las recomendaciones que vamos a revisar a continuación no son “recetas” para todo el mundo. Es importante valorar el historial de ansiedad de cada uno y la trayectoria vital de cada persona. Ahora bien, al menos para entender qué puede ayudar y empezar con pequeñas estrategias, quizá alguna de las recomendaciones puedan serviros de utilidad.

Regula el nivel de energía de tu cuerpo

La ansiedad en niveles no saludables, genera una batería de síntomas físicos muy manifiestos y molestos para la persona. En este caso, empieza por regular los síntomas físicos. No es broma, primero lo físico luego lo mental. Pasea, haz algún tipo de actividad física, yoga, pilates, etc. Es la única forma de regular (no controlar) las manifestaciones físicas de la ansiedad. El ejercicio físico es una de las mejores maneras de provocar la activación del SNPS (sistema nervioso parasimpático) que se ocupa de nuestro bienestar y relax. Esta activación facilitará la creación de pensamientos y enfoques más positivos.

Combina el ejercicio físico con reflexiones en calma

La ansiedad tiene un motivo, trata de descubrirlo cuando estés más en calma. Es el aviso de la mente que valora que necesitas hacer posiblemente un cambio o superar algo. Si te sigue siendo difícil, pide la ayuda de un profesional psicólogo que sea de tu confianza. Muchas personas me comentan que el yoga, el Pilates, etc, les ayudan pero sólo en el momento que lo realizan. Efectivamente, regulas los síntomas físicos de la ansiedad, pero te falta aprender estrategias mentales para seguir adelante y regular tus pensamientos y preocupaciones. Lo mismo ocurre con la medicación, bloquea tus taquicardias y tensión, pero no te permite aprender nuevas estrategias psicológicas para manejar la ansiedad.

Céntrate en lo que te va bien. Y sobre todo en los momentos en los que te sientes bien

Los hay. Hay momentos aunque sean breves en los que te sientes bien. ¿Qué cambia?. Has pensado, ¿Qué estás haciendo mentalmente para sentirte bien?. Y por otro lado, refresca esa parte de tu vida que va bien. A menudo vienen a consulta, personas que viven desde hace tiempo con mucha ansiedad, que les afecta a diversas áreas de su vida. Ahora bien, suele haber siempre un apartado, que aunque lo viven también con mucha intensidad (y cansancio) está a salvo de los niveles altos de ansiedad. A veces, es el trabajo, a veces, la familia.

Sé sincero contigo mismo

Afronta qué detrás de la irritabilidad y los problemas de sueño, hay un motivo por el cual te sientes así. La ansiedad se supera afrontando el motivo central de la misma. Con o sin ayuda profesional, el objetivo es descubrir cuál es el verdadero problema para ti. ¿Cuál es el reto al que te estás resistiendo?. A veces, puede ser reconocer que necesitamos tomar la decisión de cambiar de trabajo. En ocasiones, la ansiedad tiene que ver con la decisión de terminar una relación. O incluso, puede ser el momento de reconocer que determinados acontecimientos traumáticos en tu vida, quedaron pendientes de resolverse emocionalmente. Tu ansiedad siempre te avisa de que hay algo pendiente.

Identifica tus patrones tóxicos de ¿Y si…?

Ya hemos visto que prepararse para situaciones difíciles es bueno pero estar constantemente preocupándote por escenarios futuros de los que no tienes evidencia, no lo es. Sé consciente, si tienes este patrón, y trabaja la aceptación de la incertidumbre. La resiliencia nuevamente, toma aquí un papel protagonista. Ser capaz de confiar en tus fortalezas y centrarte en lo que realmente está bajo tu control.

Deja de forzar tu productividad y eficiencia

Si te sientes con ansiedad, debes prestarle atención. Cualquier trabajo que abordes sea profesional o tareas personales, se verán afectadas. Se te olvidará algo o realizarás un trabajo de baja calidad. No puedes forzarte a ser productivo cuando sientes ansiedad. Literalmente, tu cerebro cambia cuando sientes ansiedad y sus capacidades cognitivas se reducen. Así que, tómate un respiro. Mira a ver si realmente es urgente, y sino, permítete posponerlo para otro momento. Tu autoestima aumentará cuando veas, que afrontando esa tarea desde un momento más tranquilo, ganas en calidad y eficiencia. 

Deja de escuchar a todo el mundo

En muchas ocasiones me encuentro con clientes en los que la mayor información sobre su ansiedad, viene de todo su entorno menos de la propia persona. “Porque mi compañero dice…, he leído que… porque mi familia cree que…”. No es sostenible tener en cuenta las opiniones de todo el mundo. Sobre todo, porque la ansiedad la sientes tú. No los demás. Superar la ansiedad requiere de un camino tranquilo para reconectar contigo, y aprender a vivir mejor contigo mismo. Los demás no están en tu mismo momento vital. Otras personas, aunque tengan buena intención, no tienen tu misma trayectoria psicológica. Es importante, respetar tu momento, tu velocidad de aprendizaje, tus momentos para tomar decisiones.

Busca el silencio

La OMS indica que hay importantes evidencias de que la exposición a ruido medioambiental tiene efectos adversos en la salud. La investigación llevada a cabo por Duke Medical School’s Imke Kirste nos confirma la asociación del silencio al desarrollo de nuevas células en el hipocampo. La región más importante ligada al aprendizaje y la memoria. El silencio es crucial para aclarar el pensamiento y aumenta la probabilidad de hacernos las preguntas adecuadas. Por otro lado, el silencio aumenta nuestra capacidad de escucha interior. Búscalo. Busca momentos de silencio. Silencio físico y silencio interior. Descansa. Sé proactivo en preservar momentos de tranquilidad y silencio. Evita llenar todas las horas del día, en actividades o encuentros con otras personas.

La clave no está en eliminar la ansiedad sino en trabajar para regularla

Habitualmente, si escuchas conversaciones de aquí y allá, te das cuenta, que las personas comparten su ansiedad. Y se lo contagian de hecho. En los pasillos o comedores del trabajo, se habla de lo estresado que está uno hoy. En los autobuses, escuchas como alguien cuenta por teléfono, lo mal que lo está pasando y sus síntomas de ansiedad. Hasta en el ascensor por la mañana al salir de casa puedes ver cómo las personas comparten lo mal que siguen durmiendo, mientras muestran evidentes síntomas de cansancio que dura mucho tiempo. Todo esto aumenta la ansiedad de todos. ¿Y si focalizaras tu atención y conversación en compartir qué has hecho hoy para sentirte mejor?. En ese momento tu cerebro aprende, recibe un mensaje positivo. Además otras personas, pueden aprender o alegrarse por tus avances. ¿Y si cambiamos el foco de atención de todos para contagiarnos tranquilidad mutuamente?

Conclusión

¿Escucharás los síntomas de tu ansiedad?. ¿Empezarás a regular tus síntomas físicos?. ¿Buscarás el silencio para abordar el verdadero motivo de tu ansiedad? 

Sólo desde la calma puedes averiguar qué necesitas para sentirte mejor
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