Reiniciando emociones: importante

Estrés, enfado, tristeza…¡eh!

¿reinicionamos emociones?

Recuerdo una vez, que fui a visitar a un nene, que de normal estaba siempre muy sonriente. Nos veíamos poco, pero era siempre muy sociable y sonriente. No sé por qué, ese día cuando entré, toda sonriente para saludarle… ¡hola guapo! 🙂 , estaba llorando 🙁 a todo pulmón, y se me quedó mirando mi cara… y siguió llorando, porque… noooo, buaaahhh, él estaba llorando. Punto.

En ese momento, se me ocurrió hacer una tontería que funcionó. Cambié mi cara inmediatamente a menos alegre, pero tranquila, y le dije suavemente: Vale, no te preocupes, sé que lloras, pero si quieres…vuelvo a entrar y empezamos de nuevo. Te digo hola y entonces nos saludamos, y nos damos un beso grande vale?

El nene, se me quedó mirando, paró un poco su llanto, pero me seguía mirando como ¿y ésta, qué dice ahora?

Inmediatamente, salí por la puerta y desaparecí. Volví a entrar de nuevo con la cara alegre, y le saludé con un gran ¡HOLA!, acercándome a él para darle un beso y un abrazo. ¡¡Y, maravilla, el nene sonrió! 🙂

Fue genial :-). A partir de ahí ya empezamos a hablar y jugar, como si nada, supercontento.

Lo más genial, es que es uno de esos hechos que te ocurren, que siempre recordaré porque… ¡narices! (perdón) ¿¡es tán fácil!?

Cuantas veces, en el día a día, se nos tuercen las emociones, por motivos más o menos justificados (no lo dudo), pero continuamos todo el día, semana, mes… con el mismo «llanto» con el que hubiera seguido este nene. ¿y si hiciéramos como en esta anécdota? ¡¡seguro que puedes!!

A veces, «reiniciar» es una buena idea, porque:

– nadie dice que tus motivos de tristeza o enfado no sean legítimos y dejarlos aparcados un rato, tampoco le quita relevancia

– esperar eternamente a que llegue el momento ideal para ser feliz o sonreir… es… (creo que ya lo sabes)

– en ese momento, si seguimos así, nadie más que nosotros, se pierde la siguiente sonrisa, la siguiente interacción, la siguiente buena idea…

– tenemos más poder del que creemos para hacernos sonreír a nosotros mismos y a los demás (¡sino mira que mi idea fue tonta…!, pero resultó)

– la cantidad de energía y desgaste que generamos para mantenernos en un estado emocional negativo es enorme

– la cantidad de beneficios que genera una simple sonrisa es increíble

– llevarnos la contraria nos produce ese «click» para el cambio

Así que, hoy,  como las imágenes valen más que mil palabras, solo alguna cuestión más y un video para añadir a mi anécdota. Espero que puedas extraer enseguida tus propias conclusiones:

¿tú, a qué esperas?

¿cuantas veces podrías haber hecho así?

¿Positividad? sí, y ¿aprendes también a manejar tus emociones negativas?

 

¿Qué haces con tus emociones negativas?

La actitud positiva es clave para superarnos, afrontar cambios y para aprender a priorizar nuestra felicidad y equilibrio personal. De hecho hablamos también, en un post anterior de la relación que tiene con la productividad personal y empresarial.

productividad positividad 2

Ahora bien, el manejo de las emociones negativas, también es una tarea pendiente, que en ocasiones puede dejarse de lado consciente e inconscientemente. Este hecho multiplica a medio o largo plazo las crisis personales o profesionales, las interacciones negativas en ámbitos personales, sociales o profesionales y como siempre que se nos olvida «trabajar» nuestro interior, la factura emocional es alta.

Tanto en casos de crecimiento personal como profesional, detecto casos en los que se ponen en marcha una serie de  «técnicas poco productivas» a largo plazo para aparentemente sobrellevar, que no manejar y afrontar, nuestras emociones negativas. Son casos como:

Reaccionar con comportamientos y verbalizaciones agresivas cuando alguien me «molesta» en un equipo o en una reunión. Comportamiento que poco a poco se generaliza a cualquier tipo de contexto e interacción. De esta forma, muy probablemente la persona tenga que aumentar cada vez más estas acciones para superar la situación creando una sensación de que «todo el mundo está contra mi». Este comportamiento también convierte a la persona en el punto de mira de todos, y con un protagonismo mayor que la situación inicialmente que causaba desagrado.

Hacer como que la situación o la persona no me importa, desvalorizarla, entrar en estado de «anestesia emocional»,  son algunas de las reacciones que vemos en las interacciones personales y de equipos. Este comportamiento genera una «falsa realidad» en la que la persona deja de tener uno de sus pilares personales sin las estructuras adecuadas. Genera a medio o largo plazo, insatisfacción, desánimo,  indefensión aprendida y un compromiso cada vez menor con sus prioridades y responsabilidades vitales o profesionales, que hace tambalear su equilibrio personal.

Evitar al mínimo o totalmente hablar o reunirme con determinada persona o estar presente si quiera en determinada situación personal o profesional, es el ejemplo claro de otro caso en el que no se están manejando adecuadamente las emociones negativas. Este comportamiento elimina cualquier posibilidad de superación del conflicto o de la situación, que nos causa estrés emocional, y acaba por generalizarse y ampliarse, a cualquier situación o persona que identifiquemos con características similares a la original. Podemos dejar de participar en cada vez más actividades que nos limitan nuestra experiencia vital o profesional.

Estos casos responden a las siguientes técnicas:

Confrontamiento: intentos de solucionar directamente la situación mediante acciones directas, agresivas, o potencialmente arriesgadas.

Distanciamiento: intentos de apartarse del problema, no pensar en él, o evitar que le afecte a uno.

Huida-evitación: intentos de centrarse en cualquier otra actividad o situación que no se asocie o sea la que causa malestar.

Realmente, la inteligencia emocional nos proporciona un enfoque mucho más constructivo, que se basa en responsabilizarse de nuestras emociones negativas, tanto en la aceptación y reconocimiento de las mismas, cómo en las acciones que vamos a implementar para resolverlas, y conseguir nuestra meta emocional en la situación que nos estaba desagradando con intensidad.

Mantener en general una actitud positiva en la vida y en todos nuestros contextos vitales, es clave y necesario para saber aprovechar y potenciar lo mejora de cada uno y de cada situación. Esto nos impulsa a crear nuevas posibilidades y nuevas experiencias. Tan importante como esta última visión es alimentar nuestros recursos personales, de forma que da igual la situación que tengamos que afrontar, hemos desarrollado hábitos para manejar inteligentemente nuestras emociones. Para ello, necesitamos primero:

– Reconocer la emoción negativa.

– Plantearme cómo me gustaría sentirme en esa situación.

– Identificar cual es el motivo de mi sentimiento.

– Revisar o desarrollar nuevas acciones internas para resolver la emoción que quiero cambiar.

Parecen pasos lógicos, pero no por su claridad son menos complejos (para cada uno). Requieren de un esfuerzo personal por asimilar, «masticar» como digo en ocasiones, estos cuatro aspectos. Por mi experiencia profesional, compruebo que no se suele tener estos hábitos tan desarrollados como pensamos, porque suelen requerir de esfuerzo, decisión y voluntad. Suele ser mas fácil sobrellevar las inquietudes negativas, poniendo en marcha alguna de las tres técnicas indicadas al principio. Y cuanto más las mantenemos en el tiempo, más difíciles son luego de resolverlas de una forma más válida y constructiva. Se puede pero se sufre más.

Es tremendamente constructivo evitar pensar que lo tenemos todo claro, que nos conocemos mucho y que «somos así», para aprender cada día a lidiar con nuestras emociones y recursos personales. Aquí os dejo un breve cuento que puede hacernos pensar:

[av_video src=’http://www.youtube.com/watch?v=0xn6dK9XK_c’ format=’16-9′ width=’16’ height=’9′]

¿Desbordas sabiduría o aprendes? 😉

¿Confrontas, te distancias o huyes de tus emociones negativas?

¿Manejas tus emociones negativas?

¿Cómo te comportas ante los conflictos?

 

Aceptar y respetar la diferencia es una de esas virtudes, sin las cuales la escucha no se puede dar.

Paulo Freire

El valor del conflicto y de la discrepancia nos permite, tal y como comentamos en «yo te llevaré la contraria»:

– asegurarnos de nuestro valor

– reorientar nuestro valor

– ampliar nuestra visión

– el primer paso hacia el cambio

– contar con la mirada del otro

– aprender a hacerlo diferente

– a potenciar nuestro valor

– descubrir nuevos mundos

– comunicar una señal de alarma

-expresar la intención y necesidad de que queremos que algo cambie y que algo se mantenga

Desafortunadamente hemos aprendido durante mucho tiempo, por educación, cultura…, y lo seguimos haciendo, que el conflicto es «algo malo», porque además nos «pone de los nervios», nos altera, nos hace sufrir y no nos gusta sentirnos mal. De hecho, este «razonamiento emocional», es decir, «con esta relación, situación o persona me siento mal…entonces esto no es bueno y debo evitarlo», es una de las creencias racionales que más causan problemas, y que más impiden ser resolutivos en situaciones de discrepancia y conflicto.

Este razonamiento emocional del que hablamos nos refuerza nuestra creencia de que tenemos la razón o lo sabemos todo… y además nos evita, nos salva una vez más, de aprender a gestionar nuestras reacciones emocionales, sobre todo las negativas.

En la mayoría de los conflictos en los que participo dentro de una empresa, o entre dos personas que tienen algún tipo de relación hay, entre otros, dos elementos comunes:

Lo que más les molesta  a los implicados es la «otra persona» en sí misma.

Casi, casi podríamos decir que los implicados se «han olvidado» de la fuente del conflicto o del problema real, y han entrado en una espiral de juicios de valor personales en la que nada de lo que hace la otra persona les parece bien. Además, se permiten interpretar los comportamientos del otro, siempre en clave, claro, de «es mala persona», «no es normal», «es egoísta», «es prepotente»…y toda clase de «piropos personales».

– La solución por la que optan es evitar cualquier interacción con esa persona a toda costa y defender, a capa y espada, su posición. Además la culpa es del otro.

La creencia menos productiva más firme llegados a este punto, es considerar que mientras el otro no cambie, nada va a cambiar. La responsabilidad de la situación es siempre del otro. Esto ocurre porque el estado emocional en que se encuentra este participante del conflicto, le impide considerar que pueda tener ningún impacto sobre el otro. Y esto no es así. La comunicación e interacción es bidireccional, ambas partes se influyen para bien o para mal. Lo que se nos olvida y no vemos es que si cambiamos algo de nuestro comportamiento tendrá un impacto posiblemente más constructivo en el otro.

Y lo que lo que necesitamos entonces es:

Evitar juicios, sobre todo personales, y gestionar mi propia reacción emocional

– Solucionar basándonos en un resultado final acordado cuyo criterio de validez, no pase ni por mi ni por ti, sino por la necesidad del cliente externo o interno, o del beneficio y satisfacción de las partes implicadas.

¿y tú que haces ante los conflictos?

¿la responsabilidad la sitúas en el otro?

¿sabes manejar primero tus recursos personales?

Autoestima sana, marca personal sólida.

Uno de los principales factores que diferencian al ser humano de los demás animales es la consciencia de sí mismo: la capacidad de establecer una identidad y darle valor. En otras palabras, tiene usted la capacidad de definir quién es y luego decidir si le gusta su identidad o no.  (Matthew McKay y Patrick Fanning, Autoestima)

Y es la consciencia de sí mismo y la capacidad de establecer una identidad y darle valor, justo lo que nos interesa trabajar y que a veces se nos olvida, tanto si somos emprendedores, profesionales, líderes…etc.

Actualmente vivimos en un mundo donde el verdadero desafío hoy, es el mundo de las interconexiones sean virtuales o presenciales y para que sean constructivas, enriquecedoras, provocadoras y motivadoras, necesitamos la base de una sana autoestima. Esta sana autoestima nos permitirá impactar de forma sólida con nuestra marca personal, allí donde interactuemos, presencial o virtualmente.

Ahora bien, ¿qué es exactamente una autoestima sana?:

– Es una relación constructiva de estima con nosotros mismos.

– Es la fuente origen que nos facilita nuestra propia aceptación.

– Es una voz siempre presente que nos habla en términos realistas sobre quiénes somos y qué podemos llegar a ser.

– Es un enfoque personal en el que nos permitimos percibir y experimentar, haciendo valiosa nuestra experiencia. Ni mejor ni peor que la de los demás, es diferente y por tanto valiosa.

– Es una relación de agradecimiento propio que nos hace estar satisfechos con nosotros mismos.

– Es una relación continuada con nosotros mismos en la que nos evaluamos, nos aceptamos,  nos cuidamos, nos queremos y nos perdonamos.

En todos estos ítems, hay algo que es evidente que sobresale y es «nosotros mismos» y esta es otra de las claves que a me parece particularmente importante. En los distintos procesos de coaching y de desarrollo personal relacionados con marca personal, liderazgo y equilibrio personal, me encuentro a menudo con que la autoestima de los participantes es «externa». Es decir, depende de si mi alrededor me valora o no. Y ¡cuidado! aquí tenemos un riesgo enorme de caer en la «autoestima dependiente». De esta forma, llegamos a un camino directo de dependencia emocional y espiral de insatisfacciones y de emociones negativas.

Es en este punto cuando nuestra marca personal, allí donde queramos mostrarla, en una entrevista de trabajo, en nuestras relaciones personales o laborales corre un gran riesgo, porque iniciaremos una serie de relaciones con los demás, marcadas entre otras por una serie de características:

La inseguridad.

La prioridad de los juicios de los demás sobre nosotros.

– La continua búsqueda de aceptación externa.

– La inconsistencia personal, basada en que «si soy de esta manera, esta persona me acepta y si soy de otra forma, me acepta esta otra».

– Finalmente, la destrucción e insatisfacción propia de quiénes somos, qué podemos aportar, y que podemos llegar a ser.

Como es lógico, estas características van a afectar muy negativamente sobre la percepción de nuestra marca personal. Y es que, no es que no tengamos que tener en cuenta la opinión de otros, ni que no tengamos que alegrarnos y sentirnos satisfechos con las valoraciones externas. Sin embargo, es cuando «necesitamos» y «dependemos» de fuentes externas a nosotros mismos, para valorarnos y definirnos como persona o profesional, cuando estamos perdiendo el norte y debilitando nuestra marca personal y por supuesto, nuestra valía.

Así que las cuestiones clave son:

¿Estás alimentando tu autoestima para que impacte en tu marca personal?

¿Estás escuchando las percepciones de tu alrededor pero desde una óptica de aprendizaje y no de dependencia?

¿Haces crecer con tu experiencia, tu autovaloración, y así fortalecer lo que puedes aportar a tus clientes, tus colaboradores y tu entorno personal?

¿Estás satisfecho contigo mismo y con las relaciones que generas?

¿Sabes que las personas más felices y que más influyen con su marca personal, en cualquier ámbito, son las que tienen una autoestima sana?

Cómo tus trampas psicológicas bloquean tu felicidad y tus logros

Trabajando desde los casos de coaching personal que habitualmente me llegan, me llama la atención la frecuencia con que están presentes determinadas trampas psicológicas. Estas trampas personales y subjetivas, totalmente, impiden a las personas alcanzar o mantener su equilibrio personal o profesional, así como sus objetivos.

He aquí algunas de ellas:

  •  No me creo nada de las palabras bonitas que me dicen, no estoy consiguiendo resultados, con lo que no soy bueno o el mercado está imposible. No hay nada que hacer

Es frecuente en estado de ánimo bajos y prolongados que alguien se pueda sentir así. El entorno nos afecta y la forma en cómo evaluamos nuestro valor también. Pero cuidado, hay veces que ponemos un termómetro tan preciso para evaluarnos, que polarizamos totalmente nuestras interpretaciones. Parece que si no tenemos ese resultado concreto que tanto ansiamos no somos nada.  Esta polarización y estas «gafas» con las que nos miramos nos están haciendo perder «visión» de nosotros mismos y de nuestra realidad.

En este caso puedes o no creerte un feedback positivo sobre tu persona o perfil profesional (doy por supuesto que un buen feedback vendrá de personas que no nos dicen palabras fáciles y sin fondo). El problema es que ¡no lo aprovechas! Si no estamos consiguiendo los resultados que queremos, puede ser que:

–  Al no creer en nosotros hayamos dejado dormidas nuestras fortalezas y no las estemos poniendo en marcha realmente.

– Puede ser que nuestros resultados haya que redefinirlos porque en muchas ocasiones, sobre todo en lo que se refiere al mercado laboral, estamos esperando un resultado concreto que en el actual mercado es difícil que se de, por ejemplo del tipo: «quiero que una empresa me contrate con este sueldo y ya casi por tiempo ilimitado, no quiero cambiar más». Si, es posible que pueda ocurrir pero no sé si es probable en ya muchos sectores, con lo que ¿y si nos redefinimos?

Ir contracorriente es creativo y genial pero ir en contra de la realidad, ¿lo es?.

  • Lo que yo pienso deber ser así porque así, lo he creído durante toda mi vida, y es lo que me ha ayudado a llegar donde estoy.

Nadie dice que no hayan sido valiosos y exitosos los valores y comportamientos que hasta el momento actual hayamos puesto en marcha. Ahora bien, son numerosos los casos en los que esta creencia tiene un límite en nuestra trayectoria vital. Bien porque no funciona, bien porque no se valora ya en nuestro entorno, bien porque no nos hacen sentir bien las consecuencias que hemos asumido de tener esa máxima en nuestras vidas.

Has llegado hasta aquí hoy pero ¿te servirán los mismo recursos para llegar donde quieres mañana?

  • Manejar cómo me siento es muy difícil teniendo en cuenta lo que los otros me hacen a mí. Yo soy así y me siento así, no lo puedo evitar

Esta parece ser la eterna pugna personal que tenemos con nosotros mismos tanto en ámbitos personales, sociales o laborales. Los demás me hacen esto y esto otro pues ¿cómo me voy a sentir? Además suele ser fuente de conflictos de todo tipo generando un subidón de las emociones negativas que se retroalimentan así mismas, confirmándonos cosas como ¿ves lo que me están haciendo? ¿cómo no me voy a sentir así?

¿Realmente te sientes así porque eres así o porque esto te ayuda a evitar otras cosas? ¿Manejas tus emociones negativas o las alimentas?

  • Es tarde para mi, tengo 40/50 y tantos y no puedo competir con los jóvenes.

¿Qué es tarde? ¿Qué es pronto? ¿Realmente me lo puedes decir?

Será tarde cuando tú hayas tirado la toalla, cuando tú hayas renunciado a tus sueños, cuando tú hayas renunciado a ti mismo/a. El tiempo no lo indica una fecha en el calendario y nuestro carnet de identidad. Ahora bien, si te vas a comparar con los demás, y te vas a comparar con otras personas que no son comparables a ti, la respuesta será siempre la misma: «no puedo, no soy mejor».

¿Quieres seguir comparándote? No se trata de ser mejor o peor que otros, se trata de ser diferente.

  • Si me he implicado en varios proyectos/trabajos y después de unos años no estoy satisfecho, es que me he equivocado y me sigo equivocando.

Equivocarse, ¡que riesgo de palabra!. ¡Pero también que oportunidad para aprender! A lo mejor a lo largo del tiempo has cambiado, a lo mejor a lo largo del tiempo tu alrededor ha cambiado. A lo mejor ver el pasado como una equivocación no te ayuda, porque compararnos a nosotros mismos con lo que éramos hace quince años, genera disonancia y ¡menos mal que la genera! Esa disonancia es nuestro indicador para ver que hemos evolucionado.

Así que, realmente ¿te equivocaste o has cambiado y no te das cuenta?

  • Lo he hecho todo «bien» me he responsabilizado de mi familia, de mis hijos, de mi trabajo, de mi….. y nada me sale bien.

Responsabilidad, ese concepto que nos puede hacer sentir muy satisfechos o muy saturados. De la responsabilidad sana a la responsabilidad insana hay un paso muy pequeño. Y de ahí, al control para tranquilizar nuestro bienestar y nuestras inseguridades hay otro paso pequeño y resbaladizo.

Si el grado e implicación de nuestra responsabilidad nos muestra indicadores que no nos hacen sentir bien, a lo mejor estamos haciendo que todo pase por nosotros, que todas las soluciones dependan de nosotros, que todo el bienestar de las personas más cercanas pasen por nosotros y esto es insostenible en el tiempo. Y además genera dependencias en todas las direcciones, con lo que los resultados al final no se corresponden con lo que queríamos.

 ¿Tu responsabilidad es sana?

  • No puedo más. He hecho lo imposible por agradar a todos y siguen exigiéndome. Nunca es suficiente lo que hago.

Agradar constantemente a otros hace que nos perdamos en el camino, y además, acostumbramos a los demás a una incesante lista de requerimientos que hay que cumplir, y que cada vez, esta lista es más y más larga. Por otro lado, esta búsqueda infinita de cumplimiento con el agrado de los demás hace que lleguemos a un estado de agotamiento emocional que efectivamente nos hace expresar «no puedo mas».

Claro que estamos agotados, ¿y tú? ¿dónde estás tú?

  • Si lucho y lucho muy fuerte, cuando lo consiga todo estaré tranquilo/a.

Luchar es elogiable, admirable, todo lo que queramos, nos permite superarnos y afirmar nuestra valía. Ahora bien, cuando no podemos sentirnos, ni vivirnos, ni disfrutar en esa lucha, entramos en una espiral que nunca acaba. Esta espiral nos hace mirar el final, como la meta de nuestras satisfacciones, alegrías y equilibrios internos. La realidad es que no hay una situación ideal que llegue y todo esté controlado y bajo unas condiciones determinadas. Si esperamos a que cambiemos/encontremos trabajo, los hijos se hagan mayores, el mercado mejore, etc…. ¡se nos va a pasar la vida!

¿Quieres perdertela? Cuidado con la eterna promesa que te haces a ti mismo/a.

He aquí algunas de las trampas psicológicas con las que las personas conviven en el día a día. Detectadas en los proceso de coaching personal, y con un arduo trabajo interno, no lo vamos a negar, las personas salen de estos auto boicoteos que sin darnos cuenta se asumen. Detectarlos es la primera fase, y la segunda, darse cuenta de que están limitando nuestra realidad y nuestras posibilidades.

Todos estos casos tienen en común una sola cosa para poder superarlos y salir de esas auto trampas:

¿Quieres salir de tu trampa o estás cómodo en ella?

Decir «NO» en tus vacaciones

Algunos nuevamente ya han llegado a este periodo ansiado de vacaciones donde su talento necesita descansar.

Otros, lo harán en breve. En todo caso, ya conocemos los riesgos de no descansar. Hoy, para recordarlo, sólo quisiera hacer hincapié en un par de cosas:

– Prepárate para tus vacaciones. Sí, sí. Para esto también es recomendable prepararnos. De hecho a la mayoría de la gente, le cuesta unos días, después del primer día oficial de vacaciones, sentir que realmente están en su periodo de descanso. Así que, no te olvides: para que tu talento sea mejor, necesita descansar, regenerar emociones, y desconectar.

– Uno de las capacidades claves para disfrutar de tu periodo de descanso es decir «No» a unos cuantos hábitos. ¿Lo has pensado? ¿Te preparas para ello?

Aquí os dejo unas cuantas sugerencias:

Decir no en vacaciones

 

 

Un saludo 🙂 y que disfrutes con tu ¡NO!

Gracias por compartir tu tiempo conmigo, pero si estás de vacaciones, no estés mucho tiempo aquí ¿vale? 😉

Tu rutina de no talento. Infografía.

Recordamos la importancia de evitar la «rutina de no talento».

De forma gráfica y y más ligera (para estos días de calor 😉 ), pero no con menos claves, identifica si has entrado en tu rutina y qué puedes hacer para salir de ella. Las vacaciones son un buen momento para ser consciente de dónde ha estado nuestro talento en los último meses.

rutina de no talento

Artículo original: entra aquí

Coaching para vacaciones, si te apetece.

Las vacaciones son un buen momento para muchas cosas, pero sobre todo para cuidarnos, disfrutar y reponer fuerzas. Para dar lo mejor de nosotros mismos, de nuestro talento, necesitamos permitirnos periodos de «estar totalmente out».

Os deseo lo mejor en estos días de verano, sea que estéis a punto de disfutar de las vacaciones o que las hayáis disfrutado ya, cualquier momento libre es bueno para retomar esos momentos de disfrute y descanso. ¡Aprovechadlos al máximo!

En esta ocasión, os dejo unas pequeñas reflexiones veraniegas, que ¿por qué no? pueden servirnos para ser conscientes de nosotros mismos y de lo que queremos de aquí en adelante.

 

Coaching vacaciones

¿Por qué es prioritario el liderazgo emocional y sus conexiones?

El liderazgo emocional es la responsabilidad más prioritaria que tienen los líderes actuales en las empresas y organizaciones donde trabajan. Tanto en épocas de bonanza como en épocas difíciles, el liderazgo emocional es el responsable de los resultados de tu empresa.

¡Sí, claro! ¡Lo prioritario son los resultados que obtenemos en los objetivos!, podríais decirme.

De acuerdo en que es elemento por el que habitualmente se nos mide, pero se te contrata también por la visión a la que te comprometes llegar con tu equipo, os contestaría.

Por ello, hay un punto de reflexión que a veces se nos escapa. Si me permites vamos a verlo.

En relación al liderazgo emocional, se ha demostrado en diversas investigaciones (Daniel Goleman, Richard Boyatzis, and Annie McKee) que competencias como la empatía, el conocimiento de uno mismo, y el manejo de nuestras emociones impactan directamente en el desempeño de todos nosotros. En este caso nos centraremos en el desempeño de los líderes.

Ahora bien, el estilo emocional del líder (que incluye adicionalmente además otro tipo de competencias) impacta directamente en el estado de ánimo y en el comportamiento de los demás. Este hecho ocurre debido a un proceso que todos hemos experimentado en ocasiones que es el contagio emocional. ¿Has devuelto la sonrisa cuando alguien te ha sonreído? Seguro que en muchas ocasiones.

¿Y cuando te muestran tristeza o enfado, te contagian o te separas de esa emoción?

En un sinfín de ocasiones habremos escuchado también que …»según se levante nuestro jefe…así nos va el día». Y es que los líderes (el equipo directivo) son por su posición, verdaderas fuentes de creación de organizaciones tóxicas, o verdaderas fuentes de organizaciones resonantes. En las primeras podremos observar toda clase de indicios de miedo,  ansiedad, evitación, agresividad, etc. En las segundas, se genera el mismo nivel de contagio, pero justamente al contrario. Nos encontramos con organizaciones donde se observa aprendizaje, creación de ideas, toma de decisiones, información compartida.

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¿Qué estado de ánimo captaría en tu empresa si fuera a visitarla mañana? ¿Qué estado emocional me llegaría?
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Teniendo en cuenta estos síntomas, el liderazgo emocional genera, debido a ese clima positivo, mayores y mejores resultados en el cumplimiento de objetivos y retos de las empresas. Todo es posible, se genera implicación en la consecución de metas, y como consecuencia final, nuestros clientes se sienten más satisfechos y comprometidos.

 De acuerdo, pero ¿por qué ocurre esto?

Recientes investigaciones de los autores mencionados más arriba nos comentan que existe un circuito natural «en bucle» en nuestro sistema límbico del cerebro que impacta en nuestro estado emocional. Este bucle puede funcionar en modo abierto o cerrado.

Un sistema de bucle cerrado: genera y posibilita la auto-regulación, pues permite prestar atención a recursos internos. Es decir, confiamos en nuestros recursos personales y experiencias, para regular nuestras emociones. Cuando lo activamos auto-regulamos nuestras emociones.

Un sistema de bucle abierto: depende de fuentes externas (interpersonal) para su regulación emocional. Confiamos en las conexiones con los demás para determinar nuestro estado de ánimo. Cuando lo activamos regulamos nuestras emociones a través de las emociones de los demás.

No todas las emociones se contagian igual pero la reciprocidad emocional se da y nos afecta a todos, con el mismo proceso aunque con distinto resultado según sean nuestro hábitos emocionales y experiencia.

Necesitamos ambos sistemas para vivir lo más positivamente posible cada una de las experiencias vitales que tenemos. A veces se requerirá y será bueno que nos dejemos contagiar por los demás, y otras, será más conveniente para nuestra salud emocional que sigamos nuestros propios recursos internos para regular nuestras emociones.

 Vale y entonces ¿qué hacemos? ¿por qué sigue siendo prioritario para un líder?

1) ¿Qué hacemos?

Ser conscientes de lo que vamos generando en cada interacción, y aprender a generar el estado emocional que nos lleve realmente a donde todos queremos, ¿Queremos compromiso, implicación y resultados, no? pues eso.

2) ¿Por qué sigue siendo prioritario? Porque:

Nuestros bucles emocionales del sistema límbico nos funcionan a todos. No podemos anular uno y que funcione el otro así apretando un botón, solo con consciencia, aprendizaje y hábitos.

No controlamos si nuestros colaboradores tienen activo el sistema de auto-regulación o el interpersonal. Cada cual tiene una tendencia aprendida hacia un sistema u otro.

– Ya que vamos a sentirnos influenciados por el estado emocional de otros (sí o sí), casi es preferible que esa fuente externa (líder en este caso) que les va a generar un impacto emocional, sea positiva y le oriente hacia la solución, las ideas y la toma de decisiones.

– Para poder impactar positivamente a nuestros colaboradores es esencial que tú como líder, te responsabilices personalmente de ti, para luego poder responsabilizarte de los demás. Como comentamos el liderazgo emocional es una responsabilidad personal con tu equipo.

– Insisto en que liderar de forma resonante no es ir constantemente por ahí con una sonrisa puesta todo el día. El líder más efectivo es aquel que tiene como hábito, integrado en sus conexiones cerebrales, procesos que le permiten actuar de manera adecuada a la situación que se está viviendo (sea positiva o negativa) con una dosis saludable de optimismo. Es ser capaz de respetar los sentimientos de los demás (sean de euforia, enfado o tristeza) y modelarlos hacia delante con confianza, positividad y visión compartida.

– Puede que los resultados de las investigaciones nos parezcan lógicas y de sentido común, como se suele decir, «han descubierto que el agua moja». Correcto, pero lo que no es tan común, lo que no es tan habitual, es encontrar líderes que inviertan en la práctica habitual de la inteligencia emocional y su impacto en los demás.

Cuando nos hemos dejado influir por el estado emocional negativo de alguien, sobre todo el líder, ocurre que se activa nuestro recuerdo sensorial de emociones negativas anteriores y similares a la actual, reaccionamos defensivamente, nos centramos en los errores de los demás con más facilidad, no vemos soluciones, nos centramos en los detalles perdiendo visión de las personas, los problemas y su impacto, atacamos o evitamos la relación con nuestra fuente externa (¿cuántas veces vemos que nuestros colaboradores nos evitan?), y así una enorme cantidad de sentimientos y comportamientos negativos que se alejan totalmente de lo que necesitamos para que nuestro equipo esté satisfecho con la implicación en los resultados del equipo, departamento o empresa.

– Si multiplicas el ejemplo del punto anterior por «x» líderes que existan en tu empresa ¿qué estamos haciendo? ¿qué crees que van a recibir tus clientes?.  Nos hemos convertido en fuentes externas que no se auto-regulan emocionalmente y que serán incapaces de llevar a la empresa a un clima de colaboración, creatividad, apoyo, compromiso y resultados.

¿Qué estado emocional me llegaría si fuese a una de vuestras reuniones? Las reuniones son un claro ejemplo de como son las relaciones emocionales entre el líder y su equipo, y entre los distintos miembros del equipo. Sería algo así, la diferencia que podríamos encontrar en empresas donde se respira resonancia emocional y se ha creado un equipo, y empresas donde el jefe tiene un conjunto de personas que se reúnen y a las que solo podemos identificar como grupo no como equipo:

liderazgo emocional

 

¿Has detectado qué nivel y calidad emocional hay en tu equipo?

¿Qué impacto estás teniendo en ellos?

¿Estás intentando que ellos cambien su estado emocional sin cambiar tú el tuyo?

¿Están consiguiendo todo el potencial de que son capaces?

¿Quieres compartir alguna pregunta o reflexión con nosotros?

¿Compensas el desgaste por estrés? Haz el test.

 ¿Compensas el desgaste por estrés?

Todos, sin excepción alguna, vivimos situaciones que experimentamos como estresantes. El principal factor influyente en esta vivencia de tensión, es la valoración que realizamos de nuestras vivencias, como algo que requiere un esfuerzo extra por nuestra parte.

Es justo en ese punto donde se ponen en marcha, de manera rápida y automática, una serie de procesos biológicos que funcionan a la perfección para preparar a nuestro cuerpo y mente a reaccionar.

Ahora bien, cuando este nivel de activación es muy alto y sostenido en el tiempo, es cuando aparece el estrés y se cronifica. Vivimos en un estado permanente de ansiedad. En este estado, cada vez situaciones más mínimas, son las que activan nuestras respuestas fisiológicas de preparación para una vivencia estresante.

Veamos que ocurre, en comparación a cuando somos capaces de afrontar las situaciones con calma o invertimos en actividades y experiencias positivas o relajantes:

estrés y renovación

Como podemos rápidamente inducir, nuestro cuerpo está preparado para asumir y vivir tanto experiencias estresantes como situaciones positivas, causando distintos impactos fisiólogicos en nuestro organismo. Como consecuencia, nuestras emociones y comportamientos cambian también.

Ahora bien, nuestro cuerpo no está preparado para aguantar largas temporadas en situación de estrés o ansiedad generalizada porque desorganiza todos nuestros ciclos vitales y nos deja totalmente sin defensas.

Puedes analizar en este pequeño test, cuánto estás invirtiendo en no dejar que tu estrés se cronifique.

  A continuación haz la prueba de renovación positiva. Evalúa cuánto activas el SNPS para tu renovación emocional.

Test de Renovación Positiva Boyatzis-Smith

Inventario de Estrés

El estrés en niveles medios pero sostenido en el tiempo puede generar el estado crónico de ansiedad. Suelen ser factores estresantes:

– Estar a la espera del resultado de algo importante para ti.

– Estar siendo observado o evaluado en alguna situación.

– La incertidumbre sobre un tema o situación.

– Anticipar alguna de estas condiciones anteriores.

– Alguien o algo te hace sentir contrariado.

Para identificar tu Inventario de Estrés, haz una lista con las actividades de la semana anterior que te causaron estrés, tensión o se relacionaban con los factores explicados anteriormente. Sino recuerdas ninguna, automáticamente apunta una puntuación de 100.

– actividad 1

– actividad 2

– actividad 3

– …

Cuando hayas terminado cuenta el número de actividades totales que te causaron estrés y anótalo. Ejemplo 10 actividades = 10 puntos.

Inventario de Renovación.

Los momentos que dedicamos a renovar energías son aquellos que nos permiten desconectar y que nuestro cuerpo y mente se curen del desgaste producido por el estrés.

Estos momentos que generamos para renovarnos incluso sólo durante 15 minutos nos proporcionan:

– Una sensación de calma y paz interior

– Un sentimiento de excitación e ilusión  al anticipar una actividad futura o que está a punto de ocurrir.

– Una sensación de estar centrado en el momento presente, sin pensar en el pasado o en el futuro.

– Una pausa para desconectar de las sensaciones habituales.

Para identificar tu Inventario de Renovación, haz una lista con las actividades de la semana anterior que te causaron sensaciones de renovación o se relacionaban con los factores explicados anteriormente. Sino recuerdas ninguna, automáticamente apunta una puntuación de O.

– actividad 1

– actividad 2

– actividad 3

– …

Cuando hayas terminado cuenta el número de actividades totales que te permitieron sentirte renovado y anótalo. Ejemplo 15 actividades = 15 puntos.
Ratio de renovación = puntuación total de renovación / puntuación total de estrés.

Si tu ratio es mayor de 1 seguramente estés experimentando momentos de renovación emocional para compensar el estrés habitual. Eso te ayudará a prevenir el estrés crónico (cuanto mayor sea la puntuación mejor). Sigue así e incluso aumenta tus actividades de renovación.

Si tu ratio es menor de 1 estás teniendo más momentos de estrés que de renovación y seguramente estés o vayas a experimentar en breve estrés crónico. ¡Ponle solución!
Como ves, necesitamos casi tantas o mas actividades en las que invertir que nos hagan sentir bien y activen nuestro sistema nervioso parasimpático (SNPS).

¿Cuánto eres consciente de la activación de tu SNS y SNPS?

Las emociones son rápidas y automáticas pero son regulables gracias a los efectos de activar en cada caso un sistema u otro

¿Cuál ha sido el resultado del test? ¿Necesitas hacer algún cambio?

¿Compensas el desgaste por estrés?

¿Vas a esperar a que tu sistema inmunológico

te de señales serias de que no puedes continuar así?

Háblalo con alguien, toma decisiones, pide ayuda… pero ¡hazte amigo de tu SNPS!

Cómo ser feliz después de vacaciones.

Cómo ser feliz después de vacaciones, puede ser, por qué no, uno de los retos que nos venga a nuestra mente los últimos días de nuestro descanso vacacional. Si es así, no te abrumes, es una reflexión necesaria y lógica.

Cuanto más diferentes hayan sido nuestros hábitos vacacionales más nos costará volver a los hábitos diarios que incluyen una gran parte de «obligaciones» laborales, escolares y familiares.

Ahora bien, cómo cualquier momento de desconexión en nuestra vida necesita de preparación antes, durante y después. Os comenté la importancia de «prepararse» cómo queríamos vivir las vacaciones con unas sencillas reflexiones de coaching.

Ahora es el mismo paso pero en otra dirección. Siempre el factor común será la preparación.

En vacaciones has sido dueño de tu tiempo y de tu felicidad ¿por qué vas a dejar a la rutina ser el dueño de tus sonrisas en los próximos meses?

Unas sencillas reflexiones sobre las vivencias que has tenido, sobre las sonrisas que te han hecho sentir feliz y el aprendizaje que has vivido serán un buen punto de partida.

Anticipar con calma qué me espera en los próximos meses y cómo quiero vivirlo te hará afrontar los retos con mayor protagonismo. Seguro que además, dejaste cosas en stand-by. Es el momento de, con las energías renovadas, ir tomando pequeñas decisiones que favorezcan esas vivencias con mayor positividad.

Es clave, que seas protagonista de lo qué quieres hacer y cómo lo quieres hacer, con lo que desde la calma y bienestar que te han dejado las vacaciones, valora, piensa y reflexiona hacia la acción.

Desde estados emocionales positivos y relajados las decisiones se toman mejor y con más motivación.

feliz después de vacaciones

¿Vas a decidir seguir siendo feliz después de tus vacaciones?

¿Quieres prepararte cómo ser feliz después de tus vacaciones?

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