Analiza tus conversaciones: Plantilla Semanal

¿Eres consciente de cómo conversas? ¿Qué tipo de preguntas utilizas? Te has planteado el objetivo de analizar tus conversaciones? Prueba con esta plantilla

Analiza tus conversaciones: Plantilla Semanal

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Antes de usar esta plantilla te recomiendo una lectura en el enlace siguiente:

¿Por qué tus conversaciones no generan confianza?

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5 formas de evitar emociones para ser un «procrastinador emocional»

Hoy voy a dedicar este post a las personas que evitan emociones, a las que usan algunas, o a veces, todas las formas en las que se pueden evitar emociones. Y además, con mucho cariño, voy a dedicar este post a algunos de mis clientes que tuvieron, primero, la confianza de empezar conmigo un proceso de descubrimiento y mejora personal, y segundo, la valentía de aceptar que estaban evitando emociones y esa era una de las claves para empezar a resolver el alto nivel de malestar con el que vivían.

Evitar emociones parece que se está convirtiendo en un hábito. Si, empieza a crearse lo que denominamos entre un cliente y yo la «procrastinación emocional».

Parece que ya no solo procrastinamos en nuestra tareas u objetivos personales y profesionales, sino que también tendemos a posponer la gestión de nuestras emociones. Hay demasiados «compromisos» diarios, demasiadas urgencias en el trabajo, en la familia, en el día a día. Y así van pasando las semanas, los meses y a veces, hasta los años, en los que hemos apartado de nuestras responsabilidades y compromisos diarios, la gestión emocional.

Comenté en un artículo anterior que sin darnos cuenta estábamos utilizando, y puedes consultar si no lo has hecho,  «7 estrategias para no sentirnos bien» y que era esencial identificarlas para empezar a gestionar nuestras emociones. Ahora bien, una de estas estrategias es la EVITACIÓN.

5 formas de evitar emociones para ser un «procrastinador emocional»

El problema de la evitación y su sostenibilidad en el tiempo, es que inicial y aparentemente, cuando ponemos en marcha esta estrategia, sentimos una «falsa tranquilidad» porque no le prestamos atención y parece que no pasa nada, que no tenemos ningún problema ni situación emocional que resolver. A medio o largo plazo, o cuando aparecen situaciones que nos obligan a tomar decisiones, es cuando nos damos cuenta que tenemos una gran dificultad en resolver tal situación, y no acabamos de saber por qué nos cuesta tanto. Profundizando e invirtiendo tiempo en un análisis guiado, la persona se suele dar cuenta de que el problema, no es la decisión que tiene que tomar, sino que hay algo más que tiene prioridad. Y este es el verdadero reto. Ejemplos:

  • Profesionales que no se acaban de ver válidos para el puesto al que le proponen promocionar. Parece que la decisión es si aceptan o no, pero, el objetivo real es cómo se ven a si mismos primero, como se valoran en general como profesionales, y cuál es su verdadero objetivo profesional. No se lo han planteado nunca, se han dejado llevar por la inercia de los años, y han llegado a un punto en el que algo no les cuadra.
  • Personas que se preguntan por qué tienen tantos problemas en sus relaciones personales y se plantean seguir o no en la relación. La verdadera cuestión, es que han desarrollado pautas de desconfianza generalizada, porque algo grave les ocurrió y no lo supieron gestionar en ese momento. Así que la estrategia fue evitar afrontar esa emoción de un episodio traumático.
  • Profesionales que se han quedado en situación de desempleo, quedándoles muchas horas libres en las que prestarse atención, se han dado cuenta de que algo no les permite buscar nuevos proyectos y no están comprometidos del todo con su búsqueda de empleo. Cuando se permiten realizar un foco guiado sobre sí mismos, se dan cuenta de que tienen otros problemas emocionales que resolver, y hace tiempo que los van arrastrando y no les prestaron atención. Claro, en situación de desempleo, hay menos urgencias que atender y que puedan tapar las verdaderas necesidades emocionales.

Llegados a este punto, es importante analizar exactamente qué estoy evitando y aquí encontramos esas 5 formas de evitar emociones:

evitar emociones

Evitación Situacional: » Yo ahí o con esa persona no voy»
  • Una de las más utilizadas. Se suele evitar encontrarse o hablar con determinadas personas, se evitan lugares, cosas o actividades que tienden a activar y potenciar el malestar, causando altos niveles de estrés. Son ejemplos de este tipo de evitación, los lugares con demasiada gente, con gente desconocida, o en los que uno se expone socialmente, como hablar en público.
  • Problemas de inseguridad, habilidades sociales o baja autoestima suelen estar a la base de este tipo de comportamiento.
Evitación Cognitiva: «No, voy a pensar en cómo sería si fuera bonito»
  • Este tipo de de evitación ocurre a nivel mental. Se utiliza esta estrategia cuando se evita conscientemente tener determinados pensamientos o recuerdos, diciéndose a uno mismo «no pienses eso». También ocurre esta estrategia cuando se reemplazan los pensamientos que nos hacen sentir mal por otros que distraen, por otros que permiten fantasear, o que repetimos como ritual para no pensar en lo que impacta negativamente en las emociones.
  • De hecho hay personas que se esfuerzan tanto en fantasear que no son capaces de reconocer la realidad de determinados hechos y llegan a crear sus propios recuerdos positivos de la situación que ocurrió para poder vivir con ello.
Evitación Protectora: «Tengo que prepararme esto una y otra vez, que aún  no está bien»
  • El perfeccionismo o la hiperpreparación son ejemplos de de este tipo de evitación. Ocurren cuando tratamos compulsivamente de evitar riesgos o peligros mediante la repetición continuada de una acción. Hábitos como la limpieza compulsiva y la excesiva corrección de un informe, la excesiva preparación o repaso de un evento, suelen estar compensando la no gestión de una emoción negativa no resuelta.
Evitación Somática: «No hago ejercicio porque me estresa»
  • Con este tipo de evitación, la persona trata de mantenerse siempre en un estado de no alteración física, ni para bien ni para mal. Es decir, no se hace ejercicio físico porque la taquicardia es lo que siente cuando tiene estrés, con lo que mejor no alterarse físicamente. A veces, incluso, las personas evitan emocionarse por un evento próximo, porque la expectación y emoción que causa, les hace sentir como cuando tienen ansiedad. Así que mejor no sentir nada.
  • Personas que sufren ansiedad, fobias o ataques de pánico suelen mostrar este tipo de comportamiento.
Evitación de sustitución: «Necesito emociones fuertes»
  • En este caso se sustituyen unas emociones negativas por otra más fuertes, así no se les presta atención. Por ejemplo, estar triste puede convertirse en enfado, porque se acepta y se tolera mejor; comer en exceso, beber o consumir cualquier droga para sustituir otras emociones negativas que no se saben resolver, llenar completamente y de forma prioritaria el tiempo con actividades físicas de riesgo, puede hacer que se «nublen» las emociones negativas que no queremos o sabemos resolver.

NOTA IMPORTANTE: Estas formas de evitación nada tienen que ver con el comportamiento o decisión, puntual y consciente, de querer hacer algún deporte de riesgo de vez en cuando, de no gustarnos determinado ejercicio físico, de ocuparnos (no preocuparnos) de hacer las cosas bien y estar preparados, de visualizar como nos gustaría que fueran las cosas, o de decidir que con determinadas personas, que no nos aportan, no que queremos compartir nuestro tiempo. El comportamiento no significa la estrategia de evitación.

La distinción clave en cuándo estos comportamientos los usamos para tapar, evitar y sustituir emociones negativas y no asumimos la decisión de resolverlas. En ese momento cuando se convierte en estrategia habitual para un fin (no gestionar la emoción negativa), es cuando no estamos ayudando a nuestro equilibrio personal.

Conclusión

Es importante recordar, que podemos vivir mucho tiempo aplicando estas estrategias, de hecho, se usan porque funcionan en el corto plazo, y se repetirán con más insistencia, porque cada vez necesitaremos evitar más. Sólo en situaciones de crisis, a las que recomiendo no esperar que ocurran, o tomando decisiones, conscientes y voluntarias, de afrontar saludablemente las emociones negativas, o pidiendo ayuda, es como podremos vivir un proceso de resolución con menos desgaste emocional y mental.

¿Has identificado alguna estrategia que es habitual en ti?
¿Qué emoción estás intentando evitar?
¿Eres un «procrastinador» emocional?
¿Eres consciente de que consecuencias está teniendo para ti a medio o largo plazo?

 

Cómo descubrir si evito emociones

Cómo descubrir si evito emociones. Analiza qué y cómo estás evitando emociones negativas esta semana. Toma decisiones emocionales.

Evitar emociones no te ayudará a solucionar tu malestar. Es importante que tomes las riendas. Para ello el primer paso es realizar un análisis para comprobar si estás evitando emociones.

Prueba con estas dos plantillas para trabajar en tu inteligencia emocional.

Cómo descubrir si evito emociones

Plan Evitación Emocional

 

 

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2 valiosas preguntas para acabar con el «no puedo»

«No puedo». Es una idea repetitiva, constante y fija en nuestras mentes que parece guiar las decisiones de nuestra vida personal, profesional, social y familiar.

El otro día estaba trabajando en una clase de hábitos de estudio para opositores, y analizábamos cómo podíamos facilitar nuestro entorno de estudio y minimizar las interrupciones. Fue muy rápido, enseguida obtuve muchos «es que no puedo porque….». Como ejemplo, una persona ponía como excusa, para no poder minimizar las interrupciones, que vivía con su familia y eran muchos, con lo que era «imposible» que alguien no la interrumpiera de vez en cuando. Ella era consciente de que esto afectaba a su concentración.

Comunicar y pedir a tu entorno que te ayude en tu objetivo, nos ayuda a estar completamente centrados y orientarnos al éxito. Ahora bien, si como en este caso, buscamos una justificación que nos proteja del éxito y un muro «más o menos real» que nos impida el cambio, será difícil que consigamos nuestros logros con mayores garantías de éxito. Como nuestra estudiante, son muchas las personas que se hacen expertas en localizar impedimentos. Su mente funciona con una rapidez impresionante, a la hora de identificar obstáculos para generar un cambio y luchar por lo que se desea.

Así nos encontramos con expresiones como:

  • Quiero cambiar de trabajo, pero estoy trabajando y no puedo hacer dos cosas a la vez…
  • Quisiera formarme más, pero no dispongo de posibilidades económicas y además estoy trabajando también…
  • Me gustaría trabajar en esa empresa o en ese sector, pero no puedo porque…
  • Me gustaría ser mejor profesional pero en este empresa uno no puede ser mejor, el entorno y los jefes no te dejan..
  • Quisiera sentirme mejor pero con las circunstancias que tengo en mi vida, no puedo…
  • Quisiera obtener una de las mejores calificaciones en esta prueba.. pero no podré…
  • Quisiera en unos años haber conseguido … pero no podré por estos motivos…

¡Y ya la tenemos! esa estructura mental, rebelde, constante y veloz que se crea en nuestras mentes: la estructura del «NO PUEDO». 3 compañeros de viaje que siempre velarán por nuestra protección, ayudándonos a crear excusas.

no-puedo

Es importante, en esta estructura, saber que la mayoría de los muros no son tan insalvables como los vemos, no suelen estar ahí para siempre, y no suelen ser tan rígidos como nos los planteamos. Con lo que no necesitamos protegernos tanto, y podemos dar un poco más de margen y posibilidad a nuestros deseos, nuestros «me gustaría…»

Yo creo que en el fondo, estas ideas las conocemos, incluso las reconocemos, cuando nadie nos mira, y quizá el problema no sean tanto, nuestros «no puedo» o nuestras excusas, sino, cómo podemos empezar a salir de este hábito tan fielmente instalado en nuestras mentes, en nuestras actitudes y en nuestras decisiones diarias.

2 valiosas preguntas para acabar con el «no puedo»

En vez de invertir energía en analizar tus dilemas circulares de «quiero… «, «pero no puedo…», » entonces me siento mal… «, «y entonces encuentro más motivos por los cuales no puedo…» y ¡uf! desgastarte emocionalmente de manera exagerada, te planteo dos cuestiones que son valiosas, no son mágicas, porque recuerda que la magia la hace cada uno, y son útiles si les das la oportunidad. Sí te ayudarán, si se lo permites, para hacer de palanca y desinstalar el «no puedo» cómo hábito.

¿Cuál sería el verdadero reto para ti en este momento y situación?

  • Buscar el reto: la curiosidad y el hecho de ampliar tu campo de visión te llevarán en la mejor dirección hacia tus logros y cambios.
  • En esta situación y en este momento: no importa que antes tuviéramos otros retos, no los juzgues si fueron mejores o más importantes, o que pudiéramos tener otros retos (claro, en otra situación). A ti te interesa desinstalar el hábito ahora y en esta situación. Así que céntrate, en ese momento y situación que te está paralizando, y define el reto con esas circunstancias (mi empresa es así…, el mercado es así…, en mi familia ocurre que…, etc)
  • Para ti: no el reto que sería para otras personas, sólo importa el reto que es para ti, evita comparaciones, ya que sabes que no te ayudan, sólo céntrate en tu reto, en el de nadie más.

Hablar de tu reto particular, consigue además cambiar el foco de atención. Cuando hablamos de excusas damos protagonismo a la situación, a las cirscunstancias, etc.. que siempre son externas a nosotros. Pensar en términos de «tu reto en este momento y situación» te focaliza en lo que a ti te motivaría en esa situación. Te da protagonismo para redefinirte y para tomar decisiones.

¿Y qué más podrías hacer en este momento y situación?

  • Actúa: buscar más opciones de las que actualmente estás poniendo en marcha te llevará a tomar mejores decisiones.
  • En este momento y situación: evita bloquearte con «en esta situación no puedo hacer nada más», céntrate en qué más puedes hacer. Cómprate más tiempo y posibilidades de actuación.

«¿Qué más?» te ayuda a permanecer activo y a desterrar la creencia de que ya no podemos hacer nada más. Permítete durante un momento abrir tu foco de soluciones, amplía en número de posibilidades de acción que te ayuden a conseguir tu reto particular.

Une ambas cuestiones, redefine el reto con la primera y amplía el número de acciones o soluciones que puedes llegar a poner en práctica para acabar con el «no puedo… porque…»

 

¿Identificarás rápido tu próximo «no puedo» y pondrás en marcha estas dos valiosas preguntas?

Sólo tú puedes ayudarte en esto.

buenas preguntas

 

35 actitudes de éxito en un proceso de coaching

¿Actitudes de éxito en un proceso de coaching? ¿No depende todo del coach? Rotundamente no. Como en cualquier relación profesional ambas partes necesitan poner sobre la mesa una serie de compromisos y actitudes que harán que la relación en el proceso de coaching tenga éxito y cubra las expectativas de los implicados.

Hoy nos centraremos en las actitudes de los participantes. ¿Por qué? Porque en esta ocasión me gustaría aprovechar para agradecer a las muchas personas que confían en un buen proceso de coaching, y en especial, a los que han depositado su confianza en mis sesiones de coaching. Sirva pues este post, para resaltar las mejores actitudes que sobresalen en estas personas que invierten en un proceso de coaching, y también, para los que aún no se lo han planteado, por si les puede servir para clarificar qué necesitarían para que un proceso de coaching les pudiera servir.

 Todo coach, o por lo menos en mi caso, dedica algunos momentos en valorar, pensar, sentir y revisar cómo están actuando las personas que viven las sesiones de coaching. En estas reflexiones, te das cuenta, que son imprescindibles una serie de actitudes que facilitan, que ayudan, que son la palanca que hace que los participantes se aprovechen al máximo del proceso. Por supuesto, creo importante resaltar, que estas actitudes necesitan encontrar en el coach, el contexto y clima adecuado para que se muestren. El coach debe proveer de un espacio personal en el que la persona muestre lo mejor de sí misma.

Pero como decía, ¿qué actitudes son las qué necesitamos para exprimir al máximo los beneficios de un proceso de coaching?

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Actitudes de éxito en un proceso de coaching

    1. Les preocupan cómo se sienten y toman decisiones al respecto
    2. Entienden que participar en un proceso de coaching no sifgnifica que no sean buenos, ni que sean menos que los demás. Todo lo contrario. Se necesita gran honestidad y coraje para pedir ayuda
    3. Son honestos con ellos mismos y con el coach
    4. Saben que para ser mejores profesionales, mejores padres, mejores amigos, mejores personas, necesitan primero estar bien ellos mismos
    5. Toman en algún momento la decisión de que así no pueden seguir
    6. Son humildes y valientes para reconocer que debe haber algo más que puedan aprender o hacer de forma diferente para conseguir resultados diferentes
    7. Están dispuestos a escuchar, pero sobre todo están dispuestos a escucharse a sí mismos de una manera guíada
    8. Están dispuestos a implicarse en retos cognitivos, emocionales y conductuales
    9. Se implican en las tareas y compromisos acordados después de cada sesión
    10. Son pacientes con su proceso de descubrimiento
    11. Saben que coaching es igual a creación de nuevos hábitos cognitivos, emocionales y conductuales
    12. Cuando algo no les encaja, preguntan
    13. Saben que las dudas sobre el proceso, sobre el coach o sobre ellos mismos, no son un problema, son un gran impulsor del crecimiento y de la confianza
    14. Asumen que han empezado un proceso de auto observación e introspección en el que puede que hagan descubrimientos que les sorprendan
    15. Aceptan que no hay una receta única y mágica
    16. Comprueban que cuanto más se implican más descubren, ganan y aprenden
    17. Tienen claro que un proceso de coaching no es para cambiar a la persona, siendo otra distinta, sino que es un proceso intensivo de crecimiento y aprendizaje
    18. Tienen claro que los protagonistas son ellos. Nadie puede reflexionar y sacar conclusiones por ellos
    19. Permiten el auto descubrimiento, aunque a veces no sea el esperado
    20. Están dispuestos a ser más conscientes de su vida
    21. Mantienen una comunicación fluída con el coach, no sólo en las sesiones, sino entre sesiones, lo que hace que acaben viviendo de una manera diferente y completa su proceso de auto descubrimiento
    22. Saben que si ellos no trabajan en los compromisos, el proceso no avanzará
    23. No tienen miedo a poner sus objeciones, reticencias y frenos encima de la mesa y hablar de ello con el coach
    24. Saben que el coach no es un profesor, no es un mentor, y que el coach procurará su autonomía personal y profesional
    25. Aceptan que, en ocasiones, para llegar al objetivo que se han marcado, primero necesitarán trabajar algunos pasos previos con los que a lo mejor, no habían contado
    26. Están dispuestos a que el coach, en ocasiones, se lo ponga difícil
    27. Aceptan feedback constructivo y toman la decisión de reflexionar sobre él
    28. Están dispuestos a abrir más su capacidad de ver, sentir y pensar
    29. Están dispuestos a valorar en sus vivencias interpretaciones distintas a las que son habituales en ellos
    30. Asumen trabajar de manera estructurada, metodológica y orientada al resultado
    31. Saben que los beneficios de un proceso de coaching no pasan por venir a las sesiones a descargar emocionalmente, sino a trabajar, decidir, aplicar, y poner en práctica
    32. Aprovechan cada vivencia para aplicar lo aprendido
    33. Deciden que las sesiones de coaching son su momento, de mirarse al espejo con cariño, respeto y confianza
    34. Se premian y reconocen los avances conseguidos
    35. Y por último, deciden que el aprendizaje no acaba en las sesiones de coching, ni siquiera cuando el proceso de coaching termina, porque han adquirido una visión y un aprendizaje que les marcará en sus futuras vivencias

En definitiva, os puedo decir que estas personas ¡son geniales! ya desde el momento que empiezan sus primeras sesiones, aún incluso sin haber llegado a desarrollar los objetivos por los cuales vienen a las sesiones de coaching. Con estas actitudes tienen grandes posibilidades de disfrutar del proceso de coaching y conseguir los objetivos que se han planteado. Tienen además, posibilidades de que terminen el proceso de coaching llevándose más de lo que se habían planteado en un primer momento.

Para mí, tienen todo mi respeto y admiración, y por supuesto, mi mas emocionado agradecimiento por la confianza que me muestran al compartir vivencias, pensamientos y emociones, que de otra manera, no habrían compartido con nadie. A veces, ni siquiera con ellos mismos.

Y estas son algunas de las conclusiones que extraigo al analizar qué están haciendo las personas que participan en un proceso de coaching. Son actitudes ganadoras, que tienen la semilla del éxito para el aprendizaje y la evolución personal.

Te recomiendo si te apetece revisar las 8 claves que encontrarás en un proceso de coaching

¿Y tú cuantas de estas actitudes estarías en disposición de poner en marcha si empezaras un proceso de coaching?

¿Qué dudas tendrías para empezar un proceso de coaching?

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7 preguntas que te harán ser mejor

7 preguntas que te harán ser mejor. 7  preguntas a las que puede que no estemos acostumbrados a responder, o incluso, que estemos evitando encontrarnos con las respuestas. El hábito de tener un buen diálogo interno que nos impulse a ser mejor persona y/o mejor profesional, es clave hoy en día. Puedes conseguir, si afilas tu lápiz, y desarrollas este hábito para tomarte un tiempo periódicamente, diversos beneficios:

  • Cuidar tu equilibrio personal
  • Ser coherente con tus prioridades y valores
  • Sentirte mejor
  • Redirigir tu diálogo interno a lo que verdaderamente importa
  • Liderar mejor
  • Potenciar tu marca personal
  • Desarrollar mejores relaciones con tus clientes
  • Desarrollar tu mejor talento

Eso sí, necesitas, de verdad, tomarte en serio estas preguntas, invertir tiempo en ellas y sacarle todo el partido posible. Evita, como siempre digo, leer estas preguntas sin más, y decir, «sí es interesante, ya lo pensaré». Si lo consideras de interés, y de verdad te importas, guárdate en favoritos este post y selecciona un día y hora en la que puedas prestarte toda tu atención.

Howard Garner, nos recuerda, «una mala persona no llega nunca a ser buen profesional». No se trata tanto de plantearnos ahora que podemos ser malas personas. Lo cierto es que, al menos desde mi punto de vista, lo que importa es ¿qué estamos haciendo para ser mejores personas y profesionales?.

Y para crear acción y mejores hábitos, nada mejor que escojas tu camino, que seas el protagonista de tu vida, de tus elecciones y de quién quieres ser. Para ello, siempre antes es fundamental la reflexión, las buenas preguntas, las cuestiones que pueden remover nuestro interior. Convertir tu diálogo interno en el uso habitual de preguntas constructivas que te hagan crecer, te hará sentir y ser mejor persona, y mejor profesional.

Sustituye ese diálogo interno que a veces, se convierte en una espiral sin salida en una serie de preguntas a las que habitualmente volverás para no perder el norte, tu norte.

Prueba y recuerda, anotar tus respuestas en un momento y tranquilo que te dediques a ti mismo.

7 preguntas que te harán ser mejor

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¿Has anotado tus respuestas?

¿Qué preguntas te cuesta más responder?

¿Cuáles han sido tus conclusiones?

Si quieres una ayuda para invertir en ti para ser mejor persona o profesional, te invito:

Sesión gratuita

*Bibliografía: Great Leaders ask great Questions. John C. Maxwell

¿Qué le preguntarías a un psicólogo o a un coach?

No sólo las preguntas que hace un psicólogo o un coach tienen su poder, las tuyas tienen un valor enorme, porque son el comienzo de un nuevo aprendizaje y de tu crecimiento. Así lo he comprobado con algunos de los seguidores de esta web, que han tenido la curiosidad y la amabilidad, de lanzarme preguntas sobre las inquietudes que consultarían a un psicólogo y coach, como es mi caso.

Aprovecho para agradecerles su implicación y la gran curiosidad que han demostrado. Ya estoy preparando las próximas entradas con mi opinión y recomendación a las consultas que han realizado. Como me gustaría que te llegara esta oportunidad a ti también, si te apetece, puedes formular tu pregunta en el cuestionario que tienes a continuación.

Recuerda que las preguntas:

  • abren nuevas posibilidades
  • te permiten ver las cosas desde otro punto de vista
  • te ayudan a ordenar tus ideas
  • te hacen cuestionarte para crecer
  • te ayudan a encontrar nuevos caminos
  • pueden ser el comienzo de nuevos hábitos cognitivos, emocionales y conductuales
  • te ayudan a la reflexión previa al aprendizaje y al cambio
  • te permiten ser protagonista de tu aprendizaje
  • te sitúan en un contexto determinado
  • provocan nuevas ideas
  • te permiten buscar la aplicación de lo aprendido
  • ayudan a debatir
  • te provocan un análisis más profundo
  • te motivan e impulsan
  • despiertan la curiosidad
  • guían a la acción
  • te ayudan a resolver dudas
  • generan confianza
  • provocan colaboración
  • activan nuestro cerebro generando nuevas conexiones
  • favorecen la comunicación
  • pueden ser un buen punto de partida

¡Aprovecha y formula tu pregunta! En todo lo que te pueda ayudar desde la psicología y el coaching estaré encantada de preparar un contenido que te ayude.

¿Qué le preguntarías a un psicólogo o a un coach?

¡Muchas gracias por aportar tu valor!

Si prefieres hablar conmigo directamente porque tienes más preguntas te invito a:

Sesión gratuita

Qué encontrarás en las sesiones de coaching

Qué esperar de las sesiones de coaching, es una duda importante que se suele tener a la hora de decidir si participar en este tipo de procesos. Cómo vamos a trabajar, cuál es la metodología, qué ocurre entre sesiones, cuál es el papel del coach, son preguntas habituales que trataré de responder. Empecemos, si quieres, revisando el concepto básico de lo que necesitamos entender sobre un proceso de coaching con esta definición que particularmente me gusta:

 “El coaching, técnica científica que permite llevar a cabo un proceso de ayuda, ya sea de una sola persona, a un equipo de trabajo o una organización, para liberar su talento y potencial, maximizando la efectividad de sus actividades ejecutando el plan de acción acordado” (Fernando Bayón Mariné, Coaching hoy)

Qué encontrarás en las sesiones de coaching

Como en toda disciplina científica, encontraremos varios modelos que nos identifican las fases de un proceso de coaching y su metodología. Tenemos a nuestra disposición los modelos enfocados a las soluciones (metodo GROW), modelos centrados en las personas (coaching ontológico), modelos centrados en la conducta (PNL), y  modelos centrados en el momento presente (Gestalt). Cada uno aporta un enfoque distinto sobre el que el coach puede elegir trabajar, aunque personalmente creo que es importante poder desarrollar varios de manera que puedas adaptarte mejor a las necesidades de tu cliente.

Centrándonos en uno de los más representativos y que consiguió convertirse en el método base para estructurar una sesión de coaching, tenemos, el modelo GROW (Sir John Whitmore), que establece 4 pasos fundamentales a tener en cuenta en un proceso de coaching:

  • G (GOAL) OBJETIVO
    • ¿Qué quieres conseguir?
  • R (REALITY) REALIDAD
    • ¿Dónde estás ahora?
  • O (OPTIONS) ALTERNATIVAS
    • ¿Qué puedes hacer?
  • W (WILL) VOLUNTAD
    • ¿Qué vas a decidir hacer?

En cada una de las fases el coach te guía a través de diversas conversaciones en las que las preguntas, las cuestiones propuestas, te ayudarán a ser más consciente y responsable, y a que obtengas un sentido de propósito en tu labor hacia el objetivo que quieres conseguir.

Para provocar ese camino hacia el objetivo deseado, el coach debe proveerte de una serie de sesiones de trabajo en las que haya, según el modelo de J.C. Cubeiro:

sesiones de coaching

Objetivos en la sesión de coaching
  • Reflexión: a través de la escucha y conocimiento del participante, te guiará de manera constructiva a través de una serie de preguntas, para que realices un proceso introspección que te oriente tanto al proceso como al resultado que quieres conseguir
    • En esta fase serán importantes la trayectoria profesional/personal, el análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) su relación 360º (jefes, pares, colaboradores en el caso de coaching ejecutivo), y los intereses y preocupaciones del participante.
  • Descubrimiento: sólo se obtiene respuestas de aquello sobre lo que se pregunta. Con lo que en este paso el coach ayudará al participante a encontrar una serie de hallazgos personales e intransferibles que pueden provocarte, sorprenderte o “sacudirte”. En cualquiera de los casos produce un impulso para avanzar.
    • En esta fase es importante definir objetivos, retos, obstáculos, fuentes de ayuda, prioridades, oportunidades de mejora, etc.
  • Plan de Acción: Nuevamente en su conversación contigo, el coach provocará que establezcas qué posibles acciones quieres poner en marcha y qué necesitas mejorar para ponerlas en marcha
    • Hacer seguimiento conjunto de estas acciones progresivas hasta llegar al objetivo es fundamental para el apoyo y el éxito del participante en su proceso de coaching. Respetar que el cambio y aprendizaje nunca se da de golpe y de forma rápida, sino más bien de forma discontinua y creciente, ayudará a que la persona pueda identificar y resolver los obstáculos que pueda encontrarse en el camino.
  • Hábito: Elemento fundamental en un proceso de coaching que se precie. Generar nuevos hábitos en el participante para que pueda mantener el éxito de su objetivo es crucial. Como suelo decirle a mis clientes: “llegará un momento en que yo debo desaparecer de la ecuación para que tú seas autónomo en tu aprendizaje, y puedas extrapolar lo interiorizado y adquirido, incluso, para otros objetivos».
    • Conforme avanza el proceso de coaching, las sesiones se distanciarán lo necesario para que el participante, empiece a “volar por sí mismo”, fortaleciendo la conversión de las nuevas acciones puestas en marcha, a nuevos hábitos, en los que el participante gane en autonomía.

Como vemos,  un proceso de coaching, se dirige a unos resultados concretos, a través del impulso y fortalecimiento de nuevos comportamientos y acciones con el objetivo de crear nuevos hábitos. El impulso se provoca fundamentalmente, mediante varias conversaciones constructivas y provocadoras, en las que el uso de preguntas y reflexiones profundas, orientan al crecimiento personal o profesional (según sean los objetivos).

sesiones de coaching

Sin preguntas profundas obtendremos:

  • Respuestas superficiales
  • Falta de confianza
  • Pobre toma de decisiones
  • Foco en lo que no es importante

Con preguntas profundas obtendremos:

  • Proceso maduro de crecimiento
  • Mayor satisfacción y seguridad en la toma de decisiones
  • Confianza en uno mismo
  • Foco en lo que realmente importa
  • Respuestas profundas

En cada una de las sesiones (desde la primera o segunda sesión) coach y participante acordarán una serie de tareas a poner en marcha para ir acercándonos progresivamente a los hitos marcados, de las que haremos seguimiento en la siguiente sesión.

Respetando este proceso y el compromiso por ambas partes, podrás obtener diversos resultados a lo largo de las sesiones de coaching:  
  • Desbloquearte y abrir nuevas posibilidades
  • Consciencia personal
  • Ser sincero contigo mismo
  • Diálogo interno más eficiente y constructivo
  • Aprendizaje sobre tu potencial
  • Comportamientos proactivos
  • Inversión de energía emocional, cognitiva y conductual en lo que de verdad importa
  • Un camino estructurado para llegar a tus objetivos
  • Mejor percepción externa sobre tu desempeño personal y profesional
  • Planificación guiada hacia la acción
  • Potenciar la habilidad para identificar nuevas soluciones a situaciones difíciles
  • Protagonismo y responsabilidad en tu vida personal y profesional
  • Alimentar la motivación propia
  • Creación de nuevos hábitos
  • Capacidad de afrontar cambios
  • Impulsar tu compromiso hacia lo que realmente te satisface
  • Ser coherente con tus valores
  • Optimizar al máximo tus fortalezas
  • Por supuesto, los resultados que tú te hayas planteado conseguir con tus objetivos
 Algunos resultados que no debes obtener en las sesiones de coaching:
  • Consejos sobre como solucionar las situaciones difíciles
  • Manual de cómo debes actuar en tus objetivos
  • Tareas impuestas por parte del coach
  • Interminables sesiones e un interminable periodo de tiempo
  • Tiempo reducido y estricto para trabajar las sesiones de coaching
  • Que el coach convierta las sesiones en terapia
  • Amistad del coach
  • Falta de confidencialidad
  • Críticas sin fundamento o agresivas
  • Falta de aceptación y creencia en tu persona y/o tu potencial
  • Falta de respeto

Conclusión. Para mi,

El coaching es una técnica/modelo que permite trabajar con personas en pro de sus habilidades y de su potencial, mediante la creación de una relación profesional de compromiso, enriquecedora y satisfactoria para ambas partes. En esta relación profesional se fomenta el protagonismo del participante, su consciencia, y su responsabilidad sobre sus objetivos. El coach necesita adaptarse en actitud, desempeño, y en técnicas, para  facilitar el trabajo a su cliente, y comprometerse con sus mejores actitudes de éxito para un proceso de coaching.

Puedes revisar si quieres, las actitudes de los participantes qué más favorecen los resultados en un proceso de coaching en este artículo: 35 actitudes de éxito en un proceso de coaching

¿Te has planteado qué encontrarás tú personalmente en las sesiones de coaching?

Te invito si lo consideras a:

Sesión gratuita

Cómo seguir motivado y defender tu marca

Cómo seguir motivado y defender tu marca personal es una cuestión que me llega habitualmente, tanto en los casos en que las personas están en situación de desempleo como si están en activo. Y es que esta cuestión impacta directamente en nuestro equilibrio personal. Pasamos demasiadas horas en entornos laborales o en la búsqueda de los mismos, como para que no haya un mínimo de satisfacción personal que sustente nuestra motivación personal.

Así nos encontramos con expresiones como:

  • Me siento atrapado
  • Estoy aburrido
  • Es todo demasiado complicado
  • Estoy decepcionado
  • Con mi edad, mi perfil profesional, siendo mujer, etc… no hay tantas opciones laborales
  • Llevo un tiempo con mi proyecto y no tengo resultados, aunque me dicen que es bueno
  • No me siento feliz dónde trabajo

Y así pasa el tiempo en el que te ves inmerso en un malestar silencioso pero sentido, al que te vas acostumbrando: dejas de ser tan activo en la búsqueda de empleo porque te da la sensación de que hagas lo que hagas no tienes mejores resultados, esperas que la situación cambie, confías en la buena voluntad de alguien que te saque de tu situación (que tu empresas se de cuenta de lo bueno que eres, que alguien descubra tu potencial y te llame para trabajar…etc.), asumes que tu perfil «no es bueno»…

Te acomodas al malestar. Sí es una acomodación que se crea muy despacio y sin pausa, con lo que seguir motivado ya no es para ti una prioridad, porque crees que tu motivación depende de los demás. Afrontas tus objetivos personales o profesionales desde tu locus de control externo, que es casi como no afrontarlos.

Cómo seguir motivado y defender tu marca

Lo que se te escapa, es escucharte. Igual que yo escucho las expresiones anteriormente comentadas, tú necesitas escucharte también. ¿Por qué cuando nos duele algo lo tomamos como una señal para ir al médico o para cambiar nuestros hábitos, y en cambio, cuando nuestra dificultad para seguir motivado nos avisa, no hacemos algo?

Esa es la clave, escúchate. Tu mente y tus emociones te están dando un aviso. Te dan una señal, a la que puede que te hayas acostumbrado y no la veas como tal, pero es una señal de que estás dejando de lado la importancia de ser coherente con tus valores, con tu esencia personal, con tu propósito en esta vida, y con tus sueños y prioridades. Estamos acostumbrados también a escucharnos psicológicamente sólo cuando estamos muy mal, y entonces entramos en situaciones de profunda crisis personal. No esperes a llegar ahí, y si lo has hecho, ya, pide ayuda por favor.

Ahora bien, veámoslo así, ¡felicidades! te estás dando cuenta de que algo no funciona, ¡eso es fantástico! (me preocuparía que no te dieras cuenta). Ahora necesitas ser responsable de ese descubrimiento. No te mentiré, sacarle partido a esta señal requiere de un hábito de esfuerzo consciente y disciplinado por tu parte, para seguir motivado y defender tu marca personal, sea que busques trabajo o que no te encuentres a gusto en tu entorno laboral.

¿Qué podemos hacer para profundizar en esta señal y reactivar nuestra motivación?
  •  Tómate un tiempo.  A veces basta con un día, a veces, es necesario varios días o semanas, pero tómate un tiempo en el que aparques los impedimentos, los obstáculos y el desánimo. Descansa de tu cansancio mental y emocional.
  • Lee algo interesante y de visión general o participa en algún curso o programa genérico que te de amplitud de miras.
  • Conversa con personas inspiradoras, no con personas que confirmen tu malestar. Habla de otros, escucha a otros que te inspiren. Sal de tu «conversación egocéntrica».
  • Rodéate de personas humildes.
  • Fíjate en los hábitos de personas que admires, da igual su profesión.
  • Haz algo de ejercicio, aunque sea un paseo, sin objetivo, sin rumbo, solo activa tu cuerpo.
  • Disfruta de un rato de la música que mejor «rollo» te haga sentir.
  • Reflexiona sobre tu pasado: lo que te hizo feliz y lo que te hizo sentir pena, los momentos clave o de transición en tu vida ¿qué se mantuvo? ¿qué valores han estado siempre presentes en ti independientemente de la situación? ¿Cómo están de presentes ahora tus valores?
  • Amplía tu horizonte: haz una lista de 27 cosas que te gustaría hacer con el resto de tu vida (apura las 27 o incluso más, personalmente te puedo decir que es un muy buen ejercicio)
  • Usa los prismáticos durante un rato. ¿dónde te gustaría verte en unos años? ¿Cómo serías en esa vida (personal y profesional) que te hace feliz?
  • Crea «rutinas reflexivas». Ten cómo hábito reflexionar todos los días.
  • Trabaja con un coach. Aprovéchate de lo que puedes encontrar en las sesiones de coaching.
  • Encuentra un nuevo sentido. Reenfoca en lo verdaderamente importante de la situación en la que vives actualmente.
  • Toma decisiones. Sin decisiones tu situación y tu desánimo no cambiará.
¿Qué podemos hacer para analizar, refrescar, activar y defender nuestra marca personal?

¡Ponerte manos a la obra! Recupera tu estado de ánimo y empieza con estas 9 claves:

seguir motivado 1

seguir motivado 2

seguir motivado 3

Guía tus reflexiones hacia la acción:
  • ¿Qué resultado quieres conseguir?
  • ¿Te ayudaría ese resultado a ser coherente contigo mismo?
  • ¿Te acercaría ese resultado a la visión de tu «prismático particular?
  • ¿Qué te lo impide, hasta ahora, que depende de ti?
  • ¿Qué necesitas para superar los obstáculos?
  • ¿Qué recursos propios y ajenos puedes aprovechar?
  • ¿Cuándo empiezas?
Recuerda,
Eres responsable de tu estado de ánimo y de tu motivación.
Nadie va a venir a ser feliz por ti.
Tómate tus emociones como una señal.
Responsabilízate de tu malestar y ponte en marcha.
Reflexiona y cambia de estrategias.
Haz un plan.
¿Tienes todavía dudas?
Pide ayuda a quien sea de tu confianza y pueda aportarte valor.

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Cómo blindarte contra las personas tóxicas

Cómo blindarte contra las personas tóxicas, quizá se esté convirtiendo en un objetivo para ti últimamente. Es posible que estés inmerso/a en algunas relaciones familiares, laborales o personales que se pueden describir con alguno de estos indicadores:

  • Determinada persona inunda continuamente tus pensamientos, comportamientos, emociones y acciones
  • Sientes a la otra persona como una amenaza a tu bienestar emocional
  • Estás perdiendo tu propia confianza como consecuencia de la interacción que tienes con esta persona tóxica
  • No sientes respeto en la relación
  • Te estás ignorando casi por completo
  • Te sientes bajo el control de la otra persona
  • Analizas con cuidado tus acciones para no «despertar a la bestia»
  • Estás en una situación emocional tal, que piensas al final, que todo es culpa tuya
  • Esta relación te está afectando, física y psicológicamente

Si alguno o varios de estos indicadores describe tu actual relación con alguna persona, es importante que cuando tengas un momento tranquilo, comprendas primero por qué las personas tóxicas actúan de la forma en que lo hacen:

personas tóxicas 1

Teniendo en cuenta estas ideas centrales para comprender que, cómo te sientes, es el resultado de cómo actúas como respuesta a las comportamientos tóxicos de la otra persona, vamos a centrarnos en al menos 4 claves para que mejores en cómo blindarte contra las personas tóxicas.

Cómo blindarte contra las personas tóxicas

personas tóxicas 2

Sobre todo, y después de identificar tus límites, abandonar tu juicio personal sobre tu persona con las palabras del otro, haberte recuperado con lo mejor de ti, y haber decidido firmemente, no ocupar más tiempo y energía, en hablar continuamente de este tema, traza un plan:

  • Aprende o recupera las técnicas de asertividad básica para aplicar en la próxima situación que tengas que vivir con esta persona, si no tienes más remedio.
  • Si es posible abandona o limita al máximo las conversaciones con la persona que actúa de manera tóxica.
  • Comparte la mínima información personal con esta persona, ya que podrá aprovecharlo en tu contra.
  • Si es posible, deja evidencias o testigos de lo hablado con esta persona.
  • Recuerda que cada vez que te sumerges en su juego le estás dando el apoyo y atención que busca. Delimita.
  • Evita también entrar en el juego de juzgar a la otra persona, amplificarás tu malestar y te impedirá centrarte en los comportamientos de uno en uno.
  • Resuelve cada conversación de una en una, con seguridad emocional, con tus criterios claros y con las máximas técnicas de asertividad que seas capaz de aprender.
  • Dedica tiempo y energía a disfrutar y sentirte bien con otras personas que te aporten valor, seguramente ya les has hablado de esta relación tóxica, ¿para qué seguir?. Disfruta.
  • Recuerda que el objetivo no es ganarles y demostrarles «lo malos que son». El objetivo es que tú estés bien.
  • Prémiate por los pequeños cambios que incorpores en esta relación.
 ¿Tienes relación con alguna persona tóxica?
Por favor, cuídate. No esperes que el otro descubra tus bondades y cambie.
La persona  que muestra una espiral de comportamientos tóxicos no está en condiciones de cambiar.
Tomar las riendas, protección, decisión y acción es lo que necesitas.
¡Ponte en marcha porque te lo mereces!

Si necesitas algún tipo de apoyo, como siempre te invito a:

Sesión gratuita

6 reflexiones para cuidar tu salud emocional

6 reflexiones para cuidar tu salud emocional. Sí, creo que sobre todo en esta etapa de vacaciones y descanso, te lo mereces. Sería bueno que este hábito de reflexionar sobre ti mismo, lo tuvieras siempre, no sólo en etapas de descanso. No obstante, si aprovechas estas fechas de desconexión para iniciar estos nuevos hábitos, bienvenido sea.

En esta ocasión seleccionaré 6 de las ideas que más han sido compartidas y leídas en los últimos meses. Creo que pueden aportarte una guía para la reflexión personal con la que puedes conseguir:

  • Impulsar tu fuerza de voluntad cuando caemos en el «no puedo»
  • Ser mejor con una serie de preguntas valiosas
  • Mejorar la confianza que proporcionan tus conversaciones
  • Abandonar las estrategias que utilizas para no sentirte bien
  • Replantearte tus creencias en situaciones de crítica
  • Blindarte contra las personas tóxicas

6 reflexiones para cuidar tu salud emocional

salud emocional 1

De verdad, el «no puedo» es «desmontable». No quiero ni siquiera desmontártelo yo, has de ser tú, pero hazlo bien. Te propongo:
TAREA 1
  • Procura regular la emoción que te genera esa situación difícil y siendo honesto contigo mismo procura analizar la situación objetivamente.
  • Revisa cómo trabajar las 2 valiosas preguntas para acabar con el no puedo: Accede al artículo aquí

salud emocional 2

Lo más importante de ser mejor persona y mejor profesional, es que cuando pasen unos años, tú te sientas satisfecho contigo mismo sobre las decisiones que tomaste. Te propongo:
TAREA 1
  • Dedicarte un tiempo tranquilo para pensar sobre ti con cariño e ilusión.
  • Revisa cómo trabajar sobre las 7 preguntas que te harán ser mejor: Accede al artículo aquí

salud emocional 3

Nuestras conversaciones son el medio que tenemos para interactuar, creando satisfacción propia y satisfacción en la relación con los demás. Te propongo:
TAREA 1
  • Atrévete a mirarte con otros ojos y a decicar una reflexión tranquila sobre el impacto que tienes en los demás mediante tus conversaciones.
  • Revisa cómo trabajar sobre Por qué tus conversaciones no generan confianza: Accede al artículo aquí

salud emocional 4

No son los demás o las situaciones que vives, lo que provoca tus emociones, sino cómo las vives. Te propongo:
TAREA 1
  • Asume durante un rato que realmente tienes diversas posibilidades de acción para sentirte bien e identifica lo que haces habitualmente para boicotearte.
  • Revisa cómo trabajar sobre las 7 estrategias que utilizas para no sentirte bien: Accede al artículo aquí

salud emocional 5

Las críticas son fuente primordial de aprendizaje. Estoy de acuerdo contigo en que se reciben distintos tipos de críticas y que algunas son muy difíciles de asumir, sobre todo por las formas. No osbtante, te propongo:
TAREA 1
  • Date permiso durante un rato para admitir que la verdadera cuestión no es si tenemos razón o no en situaciones de crítica. Reflexiona sobre el verdadero siginificado y motivos de una persona para realizar críticas.
  • Revisa cómo trabajar sobre si ¿tienes razón cuando reaccionas a las críticas?: Accede al artículo aquí

salud emocional 6

La principal solución para resolver de manera más saludable tu relación con las personas tóxicas, está en ti. Sé que puede parecer duro, pero es así.  Te propongo:
TAREA 1
  • Pensar durante un rato sobre la otra parte, «la parte tóxica» y luego sobre tus actuaciones. Sé comprensivo en amas.
  • Revisa cómo trabajar sobre Cómo blindarte contra las personas tóxicas: Accede al artículo aquí

 ¿Cuidarás tu salud emocional?

Hazlo, por favor, te lo agradecerás en los próximos meses.

¡Espero que tengas un estupendo verano!

Aprovecho, como siempre, con mi permiso y el vuestro 😉 para cuidarme yo también y dedicarme unas semanas a descansar, a desconectar, a renovar mis energías y a invertir en todo aquello que se me pase por la cabeza que me haga sentir bien 🙂

Te agradezco muchísimo tu paso por mi «casa» y tu acompañamiento durante estos meses pasados. En estas fechas, desconecta tú también. Te deseo un feliz y saludable verano.

Recuerda, cuídate mucho y nos vemos en septiembre. Un abrazo 🙂

Cómo volver a la rutina y disfrutar

Cómo volver a la rutina y disfrutar. ¿Te lo has planteado? Espero que sí. Es importante. Parece que la idea de «rutina» siempre nos agobia un poco, y es normal, es saludable, necesitamos que nuestro cuerpo y mente nos avise de que algo en nuestros hábitos diarios va a cambiar un poco. Es la señal de que hemos disfrutado y que nos gustaría seguir haciéndolo.

¿Y si aprovechas esa sensación como una señal?

Cómo volver a la rutina y disfrutar depende de cuánto le hagas caso a esta señal, que te estás enviando. ¿Una señal de qué? De nuevas demandas de energía, atención y recursos. Es así, y de ti depende como gestiones esa demanda. Volver a la rutina significa que nuestros horarios se ven más o menos marcados por hitos clave: trabajo, colegios, clases, etc. Ahora bien, ¿cómo quieres vivir esto, disfrutando o sufriendo? y además ¿sabes que también tienes otros espacios de tiempo para seguir invirtiendo en lo que más te gusta? Un equilibrio entre obligaciones y derechos (a descansar y disfrutar) es la clave para seguir manteniendo tu equilibrio emocional.

¿Y qué hacemos con todo lo que nos espera?

Ser protagonista, sin prisa pero sin pausa.

  • Vas a vivir nuevas emociones nuevamente, buenas y menos buenas.
  • Ser mejor persona y mejor profesional, invertir en ti, en tu diferencia será clave para ti.
  • Es un buen momento para diseñar y decidir si queremos cambiar algo

Lectura sugerida: 7 preguntas que te harán ser mejor

Vamos idea por idea por si estas claves te pueden ayudar.

Cómo volver a la rutina y disfrutar

volver a la rutina y disfrutar 2

Prepárate para las nuevas emociones

Haz el siguiente ejercicio:

  • Cierra las ojos y revive las emociones positivas y de bienestar que has tenido es tus vacaciones, o en esos días que te has podido dedicar a ti.
  • Deja que tu expresión facial vuelva a mostrar durante unos momentos lo que sentiste, respira y guarda con cariño esas emociones, son parte de ti.
  • Vuelve a respirar profundamente y, desde la distancia y la tranquilidad, mira los meses anteriores, mira como si fuera una película, las emociones que has tenido en el trabajo, en tu familia, en tu vida personal, algunas serán también buenas, y otras, no tanto. No hace falta que las sientas intensamente, sólo céntrate en cómo era tu expresión facial.
  • Respira nuevamente y quédate con todas las buenas emociones e ilusiones que cumpliste en vacaciones y en los meses anteriores.
  • Toma nota, de palabras clave, de ideas o emociones que quieres seguir manteniendo y que son importantes para ti.

Descubrirás que muchas de esas emociones no sólo provienen del periodo de vacaciones. ¡Alégrate! Esto es importante recordarlo. Hay sitio para las buenas emociones en todas las épocas del año y en todos los momentos.

Ahora vamos a prepararnos para las emociones futuras:
  • Esas emociones positivas que has experimentado, ¿dónde quieres seguir manteniéndolas? ¿En qué situaciones te vendrían muy bien? ¿Cómo cambiarían tus acciones y el resultado que consigues?
  • Esas emociones menos buenas, ¿cómo las superaste? ¿Qué hiciste? ¿Qué te ayudó?
  • Recuerda las estrategias para utilizarlas en el futuro próximo.

Seguro que piensas que con las emociones positivas es fácil hacer este ejercicio. Es posible, pero tan importante es tenerlas presentes como ser conscientes, de que vendrán momentos en las que tus emociones no serán tan positivas. ¡Prepárate! ¿Por qué? Porque:

  • puede que hayas dejado temas emocionales aparcados este verano y en breve tengas que volver a retomarlos
  • puede que vivas situaciones y relaciones que sabes que alteran tu equilibrio emocional, y seguramente las has dejado a un lado estos días porque no estaban presentes (relaciones tóxicas, plazos urgentes, temas importantes…)

Lectura recomendada: Cómo blindarte contra las personas tóxicas

Necesitamos hacer lo que en psicología llamamos una «prevención de recaídas». Después de buenos momentos en los que hemos disfrutado y hemos conseguido estar bien, o superar determinadas situaciones, es importante, prever que habrá situaciones similares, que puedan disparar emociones negativas como en el pasado. Para hacer ese plan de «prevención de recaídas» es fundamental, analizar qué estrategias personales utilizamos en el pasado para superar las dificultades, o incluso, qué habilidades de los momentos buenos podemos aplicar.

Así que, te animo a realizar con calma y consciencia el ejercicio anterior.

volver a la rutina y disfrutar 3

Alimenta tu diferencia. Invierte en lo que mejor sabes hacer.

Tendremos tiempo de mejorar y aprender nuevos retos, pero sobre todo ahora, invierte en lo que mejor sabes hacer. Alimenta y potencia tus fortalezas. Sé mejor todavía en aquello que se te da bien. Es una buena estrategia para «volver al cole» disfrutando. Estudia, investiga, analiza cómo puedes ser mejor todavía en aquello que te gusta hacer. Haz un «plan de disfrute de tu marca personal». Sólo así podrás diferenciarte.

Yo no entiendo mi vida sin estudiar, sin leer sobre lo que me gusta, y sin planificar cómo puedo aplicar lo aprendido. ¿Y tú? ¿Cuánto dedicas a disfrutar de tu marca personal? 😉

Si estás buscando trabajo, si quieres promocionarte, si quieres darle un enfoque diferente a tus competencias profesionales, como líder, como técnico…, y hacer mejor las cosas para disfrutarlas todavía más, invierte en ti. Escoge unos cuantos libros buenos, apúntate a buenos cursos, ve a conferencias y luego, dedícate un tiempo a disfrutar de lo aprendido. Busca tu propia aplicación. Sal de la rutina de hacer siempre lo mismo de la misma forma (obteniendo normalmente los mismos resultados), de leer un montón de información a la que luego no le sacas ningún partido.

Haz una selección de aprendizaje y encuentra tu forma única de darle la vuelta a tus hábitos y fortalezas profesionales. Encuentra una nueva aplicación de lo aprendido. Haz visible tu marca a reclutadores, a superiores, a tu equipo, dándoles un mayor valor. Seguro que los arrastrarás a seguirte, a querer trabajar contigo, a conocerte mejor, a que la pasión se contagie, y sobre todo a que tú y los de tu alrededor podáis experimentar cómo volver a la rutina, y disfrutar más, y mejor.

Lectura recomendada: Formación: 10 indicadores de éxito

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Camina otros caminos. Prepara esa foto de ti que te va a gustar más.

¿Quieres saber cómo volver a la rutina y disfrutar? ¡Cambia un poco tu rutina! Hay personas que ya saben lo que tienen que hacer en los próximos meses y al mirarlos con perspectiva y ver que nada va a cambiar, se desesperan o asumen lentamente la agonía de la rutina.

Oriéntate a nuevos logros. Diseña nuevos caminos por lo que no caminaste antes y prepara esa foto de ti que te gustaría conseguir.

Te dejo durante unos días :-), el «derecho a pataleo» porque se han acabado las vacaciones. Pasados esos días de «derecho», dibújate.

  • Elige retos que te ilusionaría conseguir
  • Haz un plan, de las fortalezas que pondrás al servicio de estos logros y de cómo lo pondrías en marcha
  • Ahora, junto a ese plan, haz otro con nuevas fortalezas, que parece que sólo pones en marcha en otros ámbitos de tu vida, e indica que otros caminos y acciones podrías poner en marcha, que normalmente no son tu estilo, ¡pero podrían serlo! Piensa en cómo lo haría la persona que más admiras.
  • Detalla las emociones con las que disfrutarías en el camino y cuando lo consigas
  • Detalla qué impacto positivo tendría en ti
  • Indica qué impacto positivo tendría en otros, en tu equipo, en tus compañeros, en tu familia, amigos… ¿cómo te haría sentir que ellos se sintieran así?
  • Organiza y clasifica las tareas, pon en orden los pasos de tu camino
  • Ponle fechas y disfruta, ¡tu «mejor foto» está apunto de revelarse!
¡Bienvenido 🙂 !

Bueno, espero que cuando leas esto, puedan surgirte algunas ideas que te hagan más llevadera tu «vuelta al cole». Recuerda, saber cómo volver a la rutina y disfrutar, puede depender de que la cambies, de que inviertas en lo que mejor sabes hacer para disfrutar más de tu día a día, y de que prepares tu plan emocional. ¡Que lo disfrutes!

Lectura recomendada: 5 hábitos de éxito de un buen profesional

Por último, me gustaría invitarte a ver un breve vídeo que me hicieron llegar en vacaciones y que me estremeció, no sólo por las imágenes de vértigo, sino por la inmersión que hice en cómo este deportista utiliza sus recursos personales, además de físicos, para conseguir sus retos, en aquello que más le gusta hacer. Impresionante. Te dejo que tú saques tus conclusiones 😉

¡Quédate con su expresión al final del vídeo!

¿Y tú quieres tener esa expresión en tu día a día?

Si alguna de esas decisiones que puedes tomar en este tiempo incluye tener otros puntos de vista o incluso pedir ayuda, estoy a tu disposición. Me encantará compartir contigo las reflexiones que este post pudiera haberte provocado. ¿Te animas? Una buena conversación, suele ser una buena provocación para el cambio. No dudes en concertar una sesión conmigo.

¡Bienvenido a tu capacidad para disfrutar! ¡Gracias por volver por aquí! 🙂

Cita previa

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