Cómo encontrarse a uno mismo en días de descanso

¿Tienes unos días de descanso?. Aunque sea ¿unos poquitos?. Espero que sí :-). Y si no, busca incluso ratos en los que te permitas descansar, desconectar, encontrarte contigo mismo. Es fundamental para seguir adelante, con fuerzas, con energía y con ilusión. 

Nuestro cerebro necesita de vez en cuando hacer un STOP para compensar el desgaste del día a día. El cuerpo necesita compensar el agotamiento del estrés diario. De hecho se recomienda vivir tres experiencias positivas por cada una negativa para reequilibrar nuestro bienestar. 

Los momentos de vacaciones son geniales para restablecer el equilibrio personal. Y además sería interesante buscar «mini momentos» de «recarga emocional» en nuestra vida diaria. No obstante, ahora posiblemente tengas a la vista unos días de descanso. Así que no dejes pasar esta oportunidad. 

Además de lo que estoy segura que ya sabes: desconecta el móvil e internet, descansa, haz cosas nuevas, viaja… etc, te propongo algunas ideas. Sé que tu imaginación te permitirá disfrutar de conversaciones y actividades extra que te harán sonreír. Ahora bien, ¿te guardas también algunos momentos de soledad?. ¿Cómo los llevas?. ¿Tienes algo pendiente de resolver?. ¿Alguna emoción difícil de asimilar?. 

Las actividades nuevas en momentos de vacaciones o descanso te renovarán. Sin embargo, procura que no «oculten» algo y te ayuden a «evitar» tus tareas emocionales y de equilibrio personal. Descansar para renovarse y recargar pilas, es fántástico. Quizá también sea un buen momento para retomar reflexiones que estás evitando y que el día a día ahoga con las responsabilidades y obligaciones. 

Quisiera hoy proporcionarte algunas ideas para hacer de reflexiones en soledad, un momento más positivo y constructivo. En la medida que pueda ayudar a que tú diálogo mental se reoriente a caminos más positivos, pienso que puede ser beneficioso para ti. Si quieres las vemos. 😉

Cómo encontrarse a uno mismo en días de descanso

Si quieres aprovechar estas reflexiones, te recomiendo hacerlo en momentos de relax y que preferiblemente estés solo. Dedícate una ratito, al aire libre, si puedes, con una bebida agradable, y con algo para apuntar.

Reflexiones personales para sentirte feliz contigo mismo

  • ¿Cuáles son los mejores logros que has conseguido estos primeros meses del año?.
  • ¿De qué te sientes más orgulloso ahora mismo?.
  • ¿Qué has conseguido o estás consiguiendo que te ha sorprendido a ti mismo?.
  • ¿Cómo lo has conseguido?. Recuerda, ¿Qué decisiones has tomado?. ¿Qué cambios has realizado?.
  • ¿Qué es lo mejor de ti que estás aprovechando al máximo en estos primeros meses del año?.
  • Reconócete ¿Qué puedes celebrar ya estos días?

Reflexiones para mirarte con buenos ojos

  • ¿Qué es lo que más valora de ti tu familia y amigos?.
  • Y tú, ¿Qué es lo que más valoras de ti mismo?. Y ¿Qué te gusta de ti?.
  • Piensa en ti. ¿Qué te da vida?. 
  • Recuerda experiencias propias, ¿Qué hace brillar tus ojos?.
  • En momentos difíciles ¿Qué te gusta de ti?.
  • Y en los buenos momentos, ¿Qué te gusta de ti?.

Reflexiones para soñar y sonreír

  • Imagina que han pasado 3 años y te encuentras muy bien. Eres muy feliz, caminas tu día a día con una increíble sensación de bienestar y de paz contigo mismo. Tienes una genial expresión en la cara de felicidad y de satisfacción contigo mismo. Te gusta tu vida y te gustas a ti mismo. 
  • ¿Qué has conseguido?.
  • ¿Cómo eres y qué haces en ese día a día?.
  • ¿Qué más sientes?.
  • ¿De qué estás agradecido?.
  • ¿Qué has cambiado de ti mismo?.
  • ¿Cuáles son las decisiones qué has elegido para vivir con esa sensación de bienestar?.
  • ¿De qué te sientes orgulloso?.
  • ¿Qué has hecho para encontrarte a ti mismo?.

Reflexiones para invertir en ti mismo

  • De esa imagen a 3 años vista, ¿Qué es lo que más te gustaría conseguir?. Piensa, ¿Qué sería lo que marcaría un impacto verdadero en tu felicidad?.
  • ¿En qué te gustaría invertir de verdad para encontrarte a ti mismo?. 
  • ¿Qué camino te haría ilusión empezar para sentirte mejor?.
  • Si pudieras empezar mañana, ¿Qué «proyecto» personal o profesional te daría vida?.
  • ¿Por dónde empezarías y cómo te haría sentir?.
  • ¿Cuáles serían los siguientes pasos?.

Reflexiones para reorientar tus dudas

  • ¿Qué duda te viene a la mente una y otra vez.
  • Destápala ¿Qué hay detrás de esa duda?.
  • ¿En qué te frena esa duda?.
  • ¿Cómo puedes aprovechar la duda para que te impulse hacia delante?.
  • ¿Cuál es el beneficio de esa duda?.

Reflexiones para encontrar lo que te importa de verdad

  • Vuelve a la imagen que has elaborado a 3 años vista.
  • ¿Cuánto te importa de 1 a 10 esa imagen?.
  • ¿Cómo te sentirías si estuvieras ya allí?.
  • De esa imagen qué querrías tener mañana más en tu vida?.
  • ¿Por qué has elegido esa imagen?.
  • ¿Para qué has elegido esa imagen de ti mismo?.
  • ¿Cuánto vas a permitir que esa imagen te impulse para sentirte bien y encontrarte contigo mismo?.

Conclusión

En momentos de bienestar y tranquilidad,  dónde la las hormonas de la felicidad fluyen, puedes aprovechar mejor la posibilidad de encontrarte a ti mismo. Recuerda que todo cambio, viene acompañado de una pregunta que nos impulsa a tomar decisiones. 

Date permiso para encontrar tus preguntas y por supuesto, tus respuestas. Las de nadie más. Sólo las tuyas. Son las válidas y las que te harán ser tú. Las personas que son felices consigo mismas son las protagonistas de la vida.

Espero que puedan ayudarte estas cuestiones a empezar un camino positivo y constructivo que te permita encontrarte. 

¿Cuánto deseas encontrarte a ti mismo?
¿Qué reflexión te impulsará a ser protagonista de vida y de tus emociones?
¿Cuál es la pregunta que te ronda la cabeza y está pidiéndote un cambio?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Tienes más estrés cuando no eres proactivo

Tienes más estrés cuando no eres proactivo. ¿Has podido darte cuenta de esta idea?. Es increíble la cantidad de temas pendientes, preocupaciones y urgencias que creemos ser capaces de llevar en la cabeza. Y luego, seguro que has comprobado, que no es posible. O, prestas atención a unas cosas, o a otras, pero todo a la vez, no se puede. Al final, siempre se queda algo sin hacer o sin abordar. Normalmente, algo no importante (o a veces no urgente), ya que en el fondo nuestra mente es inteligente y nos presiona para distribuir sus energías.

Ahora bien, aún confiando en la capacidad de nuestra mente para filtrar información, lo que me preocupa es la expresión de agotamiento que llevan muchas personas al intentar cargar con todo en su cabeza. Es muy fácil, perder de vista los objetivos que son importantes en tu trabajo, si estás todo el día, abordando imprevistos y urgencias.  Además, esto tiene como consecuencia que pasen las semanas, y hayas podido dejar de lado hacia dónde necesitas dirigir tus esfuerzos, tu profesionalidad y tus retos laborales.

Me preocupa cuando mis clientes que se plantean como mejorar su desempeño profesional, no tienen esta parte bien gestionada. El cansancio, el agotamiento, y el desgaste emocional provoca que sus niveles de atención y motivación estén bajo mínimos.

¿Cómo estás organizándote que te estás agotando tanto?

Un factor común que detecto en las personas que sienten demasiado estrés por las actividades diarias de su trabajo, es que no son proactivos. El día a día les lleva a ellos, pero ellos no dirigen su día a día.

Tienes más estrés cuando no eres proactivo.

Vamos a revisar algunos hábitos comunes que no te ayudarán a sentirte demasiado satisfecho al final del día y que están agotando tu nivel de energía.

Los objetivos y retos de tu puesto de trabajo están en tu cabeza, pero no tienen un plan escrito que puedas seguir

¿Tienes claro cuáles son las responsabilidades que tienes en tu puesto de trabajo?. Es decir, de qué eres responsable. ¿Qué es necesario que funcione correctamente y tú eres el responsable final?. Es independientemente de si las tareas para esa responsabilidad tengas que hacerlas tú o tengas a cargo un equipo que se va a ocupar de ellas. ¿Cómo haces el seguimiento?. ¿Le prestas atención conforme surgen problemas?. Entonces estás siendo reactivo, no proactivo. Y más urgencias e imprevistos de los necesarios surgirán devorando el tiempo que necesitas para atender a lo importante.

¿Y los objetivos?. ¿Cuáles son los retos que tienes este año?. Elaborar un plan por anticipado, por escrito y previniendo todo lo necesario te ayudará a ser más organizado en el día a día. Verás más claro, cuáles son tus prioridades cada día.

Y por supuesto aumentarás el nivel de satisfacción personal, ya que puedes ir comprobando progresivamente cómo estás avanzando

Sé proactivo con las responsabilidades de tu puesto de trabajo

Haz un mapa mental (https://www.xmind.net/xmind8/) con lo que conllevan estas responsabilidades. Identifica los hábitos que asegurarían que a esa responsabilidad le estás prestando la atención adecuada.

Ahora mismo no sabes si llegarás a tu objetivo, pero “¡oye! Yo hago un montón de cosas cada día”.

Fantástico, me alegro por ti. Bueno no, en realidad no. Si esas actividades que haces y llenan tu día de trabajo no están alineadas con tus objetivos, no me puedo alegrar. ¿Estás dedicando tiempo, energía y esfuerzo a tareas que realmente aportan valor?. Sino es así, es muy posible que te agotes y que te sientas insatisfecho. ¿Son esas tareas en las que realmente tú estás aplicando tu mejor talento?. ¿Lo que haces es aquello en lo qué tú puedes aportar tu mejor versión?.

Sé que, en el trabajo de todos, va a haber un porcentaje de tiempo que dediquemos a imprevistos y urgencias, y otro porcentaje a tareas que no son de mucho valor, pero hay que hacerlas. Ahora bien, este tipo de trabajo no puede llenar la mayor parte de nuestro tiempo.

Haz el análisis, registra a qué tareas estás prestando atención en tu día a día y apunta el tiempo que le dedicas. Después revisa si esas tareas te están llevando a tus objetivos. Si no es así, necesitas cambiar algo. Reflexiona cómo lo puedes hacer.

Sé proactivo con lo que quieres hacer cada día

  • Libera un tiempo para pensar en tus objetivos.
  • Anticipa qué proyectos o áreas de trabajo necesitarás para cumplir esos objetivos.
  • Identifica las tareas correspondientes a esos proyectos o áreas de trabajo y planifícalas con antelación, asignado fechas e implicados.

Los “problemas” y los “pendientes” se convierten en rumiaciones mentales que te agotan

¿Estás caminando al trabajo o de vuelta a casa pensando en ese tema pendiente o en ese problema?. ¿Estás haciendo un trabajo pero pensando a la vez en eso que te preocupa?. ¿Y si pudieras disfrutar de ese ratito que tienes hasta llegar al trabajo o de vuelta a casa para disfrutar del paseo o de una buena canción en tu coche?. ¿Cómo te sentirías si al hacer un trabajo tu concentración pudiera ser máxima e hicieras un gran trabajo?

Yo creo que sería genial, ¿no?. Bueno, la verdad es que yo lo hago así. 🙂

Cuando surge un problema o tienes un tema pendiente, es importante que no le des más vueltas de las necesarias. Cómo seguro que habrás escuchado, “preocupate menos y ocúpate más”. Las rumiaciones mentales generan que tu cerebro dispare cortisol, lo que afecta a tus emociones. Con lo que, tu emoción y actitud ante ese problema o tema pendiente serán casi seguro negativas. Bajo ese estado emocional el cerebro está en modo “búsqueda de errores y culpables” ya que estás percibiendo el tema como una amenaza a tu tranquilidad o a un trabajo bien hecho.

Sé proactivo con los temas pendientes y con problemas

Es mucho más rentable en tiempo y energía que busques un momento adecuado emocionalmente para abordarlo. En ese estado emocional más tranquilo activarás en tu cerebro el “modo solución de problemas”. Aumentará tu creatividad, tu dinamismo y tu buen hacer.

Y por supuesto, que conforme te llegue un imprevisto o problema, diseñes un plan de acción. ¿Para qué?. Con la finalidad de que diseñes pasos para su solución, identifiques plazos, asignes implicados y puedas en los momentos que has planificado hacer su seguimiento. Pero deja de darle vueltas inútilmente, con el ansia de que no se te olvide que este tema se ha de resolver.

Tienes la sensación de que nunca acabas lo importante

Claro, si sumamos todo lo anterior, atender a otros, llamadas, imprevistos, urgencias y problemas … ¡todo esto puede llegar a consumir un día de trabajo!

El problema con esta inercia de trabajo es la sensación de “estar para todo el mundo” menos para ti, y el trabajo que es importante dentro de tu puesto de trabajo.

Esa idea que tienes que poner en marcha, ese proyecto sobre el que tienes que pensar, o ese cambio que tienes que implantar en tu equipo o en procedimientos de trabajo, también acaba por convertirse en una urgencia. Y… ¡ya estamos otra vez!. Las urgencias devoran tu tiempo. Acabas por considerar que tienes una sobrecarga de trabajo y que no puedes con todo. Activamos de nuevo el estrés y el modo “búsqueda de errores y culpables”. Incluso valorando que tú estás cometiendo errores o que tú tienes la culpa.

Procura dejar la culpa a un lado. Lo que sí es cierto es que tienes responsabilidad y capacidad. Ahora bien, ambas cualidades sólo podrás ponerlas en marcha si trabajas de forma proactiva.

Con frecuencia en las jornadas laborales de todos, es muy difícil encontrar un espacio de tiempo largo para empezar y acabar un trabajo todo de una vez. Bien, yo lo asumí hace tiempo. ¿Y tú?. Lo que no puedes hacer es estar nuevamente teniendo constantemente en mente en forma de rumiación eso importante que tienes que hacer. Porque la sensación de que no lo acabarás nunca es demoledora y tu cerebro no está tranquilo sobre este tema. Y tú, mientras tanto, te desgastas emocionalmente.

Sé proactivo con cada parte del total de tu trabajo

Busca un momento, cuando quieras, pero lo más pronto posible para pensar. Desmenuza, fragmenta ese tema importante que tienes que hacer y que, además, estoy segura de que quieres hacer bien. Planifica cada fase, cada tarea, cada contenido de las tareas, tiempo para imprevistos, y asígnales fecha, y espacios de tiempo en los que le prestarás atención (30 min, 1 hora, 2 horas…).

Sí, sé que algunos imprevistos o urgencias seguirán surgiendo, pero con un plan por anticipado es más fácil organizarse, ya que tus fechas contarán con un margen de maniobra y podrás adaptarte.

Conseguirás hacer ese trabajo o proyecto importante, pero asume que tu atención necesita centrarse en cómo vas consiguiendo cada fase que has planificado. Evita hacer como siempre, prestar atención a que “no lo has acabado todavía y no sabes cuándo podrás hacerlo”.

No liberas un tiempo para pensar

Sí, soy consciente, muchas de las recomendaciones anteriores que he comentado conllevan un espacio de tiempo para ser proactivo y pensar. Bueno, ¿y si lo incluyes en tu planificación diaria?. También es uno de mis hábitos :-). Puede que estés tan inmerso en la inercia del día a día y en la adrenalina que genera estar en un sitio y en otro, que no lo estás teniendo en cuenta.

Para ganar tiempo, es importante tener una estrategia para ganar ese tiempo. Gestionar bien tus emociones y evitar que te desgastes emocionalmente conlleva tener una estrategia mental para abordarlas.

No contar en tu planificación con tiempos de reflexión impedirá que abordes las siguientes tareas con la emoción adecuada. Descuidar en tu planificación tener tiempo para planificar, provocará que aquello en lo que tenías tiempo, se convierta en urgente. Al final, no disfrutas, no das lo mejor de ti, y es muy probable, que tengas la sensación de que no eres dueño de tu tiempo.

Sé proactivo con tu tiempo para pensar y desconectar

  • Incluye en tu día a día o en la semana espacios para pensar, reflexionar y tomar decisiones sobre lo importante, o lo que te preocupa. Por supuesto, un tiempo tranquilo, desde el que tu cerebro pueda abordar la reflexión desde un estado emocional adecuado.
  • Planifica también en tu día a día o en la semana, momentos en los que desconectes.

No asignas un tiempo para coordinación o seguimiento de un tema

Hace un tiempo comentaba con un directivo a cerca de proyectos y otros temas que estaba abordando en su empresa. Para algunos, además, tenía desde hace tiempo, una fecha tope de finalización impuesta por agentes externos. Le pregunté ¿y cómo váis, llegaréis a tiempo? La respuesta fue, no lo sé, se está ocupando otra persona.

Me entró un poco de susto. ¿Cómo es posible?. ¿Ha faltado un plan, con hitos a conseguir, fechas y momentos de coordinación y seguimiento?. Claro, estaba bastante preocupado por si llegarían o no al plazo. Esto le estaba provocando que constantemente tuviera este tema en la cabeza y frecuentemente llamara a la persona en cuestión para preguntar como va.

Posiblemente, estas llamadas para preguntar le estaban ocasionando una interrupción en su trabajo, con el consiguiente desgaste para todos, disminución de concentración y posibles retrasos. Ahora sólo me faltaría que la persona encargada, respondiera “voy bien” sin que directivo y colaborador supieran exactamente que significa “voy bien”.

¿Se ha conseguido lo que necesitaríamos a estas alturas?. ¿En qué fase estamos?. ¿Qué falta?. ¿Cuándo y cómo podemos comprobarlo?.

Sé proactivo en tener tiempo para la coordinación y seguimiento

  • Cuando tengas que implementar un cambio o realizar un proyecto planifica con antelación qué fases necesitas, qué tareas se tienen que hacer, quién las tiene que hacer y en qué momentos os sentaréis para revisar lo conseguido hasta ese momento.
  • Genera que tu equipo te proporcione periódicamente y conociéndolo por anticipado en qué momentos hará seguimiento contigo y qué tiene que estar hecho para esos momentos de seguimiento.
  • Pon en tu calendario y el calendario del equipo fecha y hora de reunión de seguimiento. No esperes a que se acerque mitad del proyecto para que entonces encontremos una fecha. Estaréis todos ocupados y será difícil encontrar “huecos” en la agenda.
  • Haz lo mismo si el proyecto o trabajo te implica sólo a ti. Es importante que puedas comprobar en ciertas fechas si has llegado hasta dónde querías llegar.
  • Facilita a todos comprobar constantemente si “vamos bien”. Y por supuesto, que sepamos qué significa eso: qué hitos podemos comprobar todos que se han conseguido hasta la fecha.

Conclusión

La proactividad facilita la gestión del estrés y la productividad personal tuya y de tu equipo. Recuerda que es importante ser proactivo en:

  • En la consecución de tus objetivos y responsabilidades
  • “Hacer muchas cosas” en tu día a día, no significa que estés dando lo mejor de ti y estés aportando valor.
  • Los problemas y en los temas pendientes. Dedícales tiempo planificado y con sentido.
  • Lo importante
  • Tener un tiempo para pensar y planificar
  • Coordinación y seguimiento de proyectos
¿Cómo vas de estrés en tu día a día?
¿Qué coste está teniendo para ti no ser proactivo?
¿Qué cambios puedes realizar para ser más proactivo?

Y si te apetece y puede ayudarte...

10 tareas para conseguir resultados en tus objetivos

10 tareas para conseguir resultados en tus objetivos. Estas fueron las cuestiones principales debatidas en el curso que impartí hace unos días. Entre los asistentes contábamos con perfiles tan variados como un operario de producción que buscaba empleo, o un propietario de negocio propio. En el curso teníamos un objetivo común. Entender por qué no estaban consiguiendo los resultados que querían. Los asistentes me contaron que algunos estaban en un momento de bloqueo y no sabían cómo seguir. Otros, por el contrario, estaban muy ilusionados pero las metas que tenían en su cabeza les estaban abrumando y tampoco sabían cómo avanzar.

Y es que es super importante tanto para la valía personal como la profesional, tener el camino claro y los recursos personales necesarios para llegar a la imagen final que se dibuja en la cabeza.

Trabajando con ellos durante tres días conseguimos que cada uno se situara en un punto de partida claro. Además, establecieron detalladamente cuáles eran los pasos a seguir. Y sobre todo, pudieron regular el impacto que les estaba causando, o bien el bloqueo emocional, o bien la saturación mental, que su ilusión les estaba generando.

Pero ¿qué elementos comunes podemos encontrar cuando no se están consiguiendo resultados en las metas profesionales o personales que quieres conseguir?. ¿A qué necesitamos prestar atención?. ¿Hay algunas «tareas para casa» que podamos aprovechar?. Veamos hoy algunas de estas ideas que, al no prestarles atención, puede que te estén impidiendo llegar a dónde quieres. Y por supuesto, llegar bien.

10 tareas para conseguir resultados en tus objetivos

Acompaña la esperanza de estrategia y de un plan de acción definido para conseguir tus sueños. El optimismo sin acción produce sueños intangibles.

Primero ten claro lo que es importante para ti en la vida

Haz un stop. Deja a un lado por un rato lo que has pensado que quieres conseguir. Concéntrate en reflexionar sobre lo que es importante en tu vida. ¿Cuáles serían las 8 prioridades más importantes a nivel personal para ti en este momento de tu vida?. ¿Podrías pensar lo mismo pero a nivel profesional?.

Las prioridades personales y profesionales marcan la guía en el camino a tus metas. Te ayudan a definir claramente “el qué y el cómo” de tu vida personal y profesional. Saber en este momento de tu vida, no antes, ni dentro de diez años. Ahora. ¿Qué es lo más importante para ti?. Define qué prioridades, valores, quieres que estén presentes en tu vida personal y profesional. Evita quedarte con los “debería” o con los objetivos que no tienes. Esto no son prioridades, son metas. Y antes de llegar ahí, es importante saber quiénes somos actualmente.

Sé sincero contigo mismo

Ahora que no nos oye nadie y que esta reflexión es sólo para ti, sé sincero. ¿Cuánto estás de satisfecho con las prioridades que has marcado anteriormente?. De 1-10 ¿cuánto estás invirtiendo en esas prioridades que definen tu momento actual?.

Permítete reflexionar sobre cuál es la foto actual de vida personal y profesional.

  • ¿Cómo empiezas y acabas tus días habitualmente?
  • ¿En qué estás invirtiendo tu tiempo?
  • ¿Qué te está sirviendo y qué no?
  • Piensa. ¿Qué te quita el sueño?
  • ¿Cuánto has intentado lo que quieres conseguir
  • ¿Qué estás evitando?
  • Y además revisa. ¿Qué te está impidiendo conseguir lo que quieres?
  • ¿A qué estás dispuesto a renunciar?
  • ¿Qué estás dispuesto a cambiar?

Haz acopio de tu “maleta de recursos personales”

En tercer lugar. Ahora que ya has sido sincero contigo mismo, revisa tus “herramientas mentales y emocionales”. Has llegado hasta este momento de tu vida con esfuerzo y tesón. Seguro que has tenido momentos difíciles y momentos en los que has sido tremendamente feliz. En ambos casos has desarrollado una serie de recursos mentales y emocionales que te han hecho crecer. ¿Cuáles son?. Reflexiona, busca en ti mismo. Para resolver posibles momentos de bloqueo, recupera tus estrategias emocionales de mayor éxito.

¿Qué es lo que mejor te ha funcionado anteriormente para…?

  • Sentirte mejor
  • Ponerte en marcha
  • Conseguir cambio
  • Sentirte bien contigo mismo
  • Dejar de procrastinar
  • Lanzarte
  • Aprender
  • Avanzar
  • Sentirte orgulloso
  • Organizarte
  • Coger impulso
  • No decaer

Tus prioridades, tu sinceridad y tus mejores fortalezas potenciarán los resultados de tus objetivos

Revisa si tus objetivos están alineados con tus prioridades personales y profesionales

Es muy frecuente pasar por alto, que en ocasiones tienes un objetivo en la cabeza pero que no parece estar muy alineado con tus prioridades personales y profesionales. Esto causará bloqueo y malestar emocional.

Por un lado, tienes ese objetivo en la cabeza, pero por otro, no te has dado cuenta que entra en conflicto con tus prioridades en este momento de tu vida. ¿Qué te parece si lo revisas?. Ten escrito a un lado tus prioridades personales y profesionales y al otro lado tus objetivos. ¿Persiguen o te permiten mantener esas prioridades?. En caso de que no, ¿podrías ajustar el objetivo?. ¿Valdría la pena posponerlo, abandonarlo o repensarlo para otro momento?.

Define claramente qué quieres conseguir, cómo y cuando

Esta es sin duda una de las recomendaciones más conocidas, pero que sigue en muchas ocasiones sin estar bien planteada. Conseguir empleo, liderar mejor, sentirte mejor, etc., pueden ser ideas que tienes en la cabeza. No obstante, le falta definición.

¿Qué empleo quieres conseguir, en qué tipo de empresa y en qué plazo?

¿En qué situaciones quieres liderar mejor?. ¿Qué significa liderar mejor para ti?. ¿En qué plazo quieres conseguir resolver mejor qué situaciones de liderazgo?.

¿Qué emoción exactamente quieres recuperar, para qué y cuando quieres poder reactivar esa emoción?.

Concreta bien tus objetivos. Facilitan enormemente el plan de acción y en consecuencia, es más fácil su consecución.

Dibuja además la visión final. ¿Qué estaría viendo de ti dentro de x tiempo cuando hayas llegado a dónde quieres?. Recuerda comprobar que tus objetivos no están definidos desde un planteamiento negativo: “no quiero ser así”, “no quiero ser dependiente económicamente” o “no quiero ser ignorado por mis colaboradores”.

Decirle al cerebro que consiga algo negativo es cuanto menos disonante. El cerebro y las emociones necesitan de una visión positiva que te inspire y te de ideas.

Presta atención activa a tus miedos

Otro aspecto muy frecuente en la dificultad para conseguir los objetivos, es prestar atención pasiva a los miedos que anticipas. Sabes que algo te preocupa, que temes su ocurrencia, pero lo único que consigues es entrar en un “bucle paralizante”. Acabas comparándote con otros y con un éxito que crees que no podrás conseguir. Consecuentemente, te valoras a ti mismo como inferior a otras personas, y terminas por creer que no eres suficientemente válido para ese objetivo que habías pensado.

Cuando pasas días, semanas, años dándole vueltas a tus miedos, les prestas atención pasiva. Y nada más lejos de la realidad que necesitan tus miedos. Ya que se multiplican las emociones negativas.

Recuerda que los miedos producen una señal de alarma emocional para avisarte de que necesitas más recursos de los habituales para resolver determinadas situaciones. Préstales una atención activa. Conviértelos en nuevos objetivos y realiza un plan de acción mental, emocional y conductual para resolverlos.

Revisa si tus hábitos de vida te permiten asumir los nuevos objetivos

Antes de asumir nuevos objetivos, revisa si tu “foto actual de vida” está siendo coherente con las prioridades que has identificado anteriormente. Nada causa mayor estrés y desmotivación que tratar de conseguir objetivos para los que no has hecho un hueco en tu vida. Si tu vida está centrada en la multitarea, en los compromisos con otros, en el “no tengo tiempo”, en el “no controlo nada”, tus objetivos no tienen lugar en tu camino. Te desmotivarás constantemente pensando cómo podría ser y no es.

Estar dispuesto a ser coherente con lo que quieres, reservando un espacio de tiempo, esfuerzo y energía es crucial. Posiblemente, necesites hacer algunos cambios o cambiar de orden algunas prioridades. ¿Estás dispuesto a renunciar a algo?. ¿Qué estás dispuesto a darte para conseguir estos nuevos objetivos?. ¿Tiempo, energía, dinero, esfuerzo, compromiso?.

Reflexiona sobre los hábitos que muestras en tu día a día. Puede que estén impidiendo que consigas tus objetivos

Haz un plan de acción por escrito

Tener en la cabeza constantemente un objetivo, además de los miedos y de los posibles obstáculos, junto con todas las preocupaciones y responsabilidades diarias puede ser agotador. Respira, no necesitas tenerlo presente como una niebla en tu cabeza. Sácalo. Escríbelo. Ordena todos los pasos necesarios para conseguir tu objetivo. Incluye los obstáculos y cómo los resolverás.

Una de las principales dificultades por las que veo que la gente dilata en el tiempo sus objetivos o simplemente no los consigue, es porque no tiene claro día a día cual es el siguiente paso que necesita poner en marcha.

Desmenuza tan detalladamente tu objetivo que tengas claro qué nuevo paso, qué nueva acción te corresponde hacer cada día para acercarte a tu objetivo. Anticipa todos los pasos necesarios. Ten en cuenta por adelantado, con qué obstáculos intuyes que te encontrarás. Planifica entonces qué harás y cómo lo resolverás.

Ten en mente la imagen final que quieres conseguir. Cómo te sentirás, que estarás haciendo cuando llegues, qué posibilidades se te abrirán, qué podrás aportar, etc. Y más aún, ten presente cada paso. Pon el foco de atención y de “ocupación mental” no “pre-ocupación”, en cómo harás cada paso. Sé consciente de lo que cambias, lo que consigues y lo que aprendes. Y disfruta de cada paso. Evita hacer de tu meta un camino estresado en el que no disfrutes.

Usa herramientas visuales

Parece que no importa, pero sí.  Aclararse la mente con herramientas visuales como gráficos, esquemas, y mapas mentales es tremendamente clarificador. “ A mano o a máquina”. Como quieras :-). Me refiero, dibuja, coge lápiz y papel y diseña tu plan. O bien, utiliza las innumerables herramientas visuales e informáticas que tienes a tu disposición hoy en día. Usa mapas mentales, recordatorios de tareas, calendarios, gestores de proyectos. Hay un sinfín de herramientas que facilitan la clarificación visual de nuestro objetivo e incrementan las posibilidades de tener mejores ideas.

Actualmente uso varias de estas herramientas e impiden que me agote mentalmente teniéndolo todo en la cabeza. Me facilitan un camino claro de actuación, y me permiten poner mi energía en lo verdaderamente importante “el qué, el cómo, el cuando y posibles alternativas”. ¿Quieres probarlas?.

Presta atención a tus necesidades mentales, emocionales y físicas durante el proceso

Para garantizar que vas a disfrutar de estos nuevos caminos que van a abrir tus nuevos objetivos, reserva un espacio de tiempo para escucharte. Escucha tu mente, tus emociones y tu cuerpo. ¿Qué necesitan?.

Tu cuerpo y tu mente son más sabios de lo que crees. Y más allá, de generarnos algunas trampas, tienen la clave para resolver el enigma de por qué no estas consiguiendo tus objetivos.

Sé flexible con tu plan. Tu eres el pilar que necesita estar más fuerte para conseguir tus objetivos. Adapta tu plan a tus necesidades y no te atormentes por flexibilizarlo. Recuerda que el criterio es disfrutar del proceso y de los pequeños avances tanto como de la meta final. Sin ti, el plan de acción no se realizará.

Conclusión

Para conseguir resultados en tus metas, necesitas darte permiso si quieres, para revisar algunas tareas importantes:

  • Primero ten claro lo que es importante para ti en la vida.
  • Sé sincero contigo mismo.
  • Haz acopio de tu “maleta de recursos personales”.
  • Revisa si tus objetivos están alineados con tus prioridades personales y profesionales.
  • Define claramente qué quieres conseguir, cómo y cuando.
  • Presta atención activa a tus miedos.
  • Revisa si tus hábitos de vida te permiten asumir los nuevos objetivos.
  • Haz un plan de acción por escrito.
  • Usa herramientas visuales.
  • Presta atención a tus necesidades mentales, emocionales y físicas durante el proceso.
¿Qué tarea tienes pendiente para impulsar los resultados de tus objetivos?
¿Por dónde empezarás?
¿Qué dudas tienes todavía?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Qué hacer con jefes tóxicos que matan tu motivación

Sí definitivamente en los últimos meses está habiendo un aumento de personas que optan por plantearse un servicio de psicología/coaching porque no pueden más. Viven constantemente, y durante más de un tercio de sus días, en constante malestar y ansiedad. Son personas que se encuentran en un entorno laboral tóxico, desmotivador y sin expectativas de que mejore.

Se encuentran con que sus jefes, que no líderes, les están haciendo la vida imposible. Bien sea porque su jefe tiene una visión muy particular de cómo dirigir. O también, porque, el entorno empresarial y los valores de la empresa está creando unos hábitos de dirección en toda la empresa que matan la motivación de los colaboradores.

Soy de la opinión que por lo general las personas tienen su propio punto de motivación, y salvo algunas excepciones, la gente viene “motivada de casa”. Al líder corresponde como mínimo no matar esa motivación, e incluso potenciarla, y dar cuerda a esa motivación para que la persona de lo mejor de sí mismo.

Ahora bien, es en ese punto mínimo donde encontramos verdaderos ejemplos de un mal liderazgo.

Qué hacer con jefes tóxicos que matan tu motivación

Sé que en algunos entornos empresariales existe una gran presión por los resultados de venta y demás indicadores. Pero bueno, como en todas las empresas. A nadie se le escapa que el desempeño necesita ser lo más eficiente posible para que la empresa sea sostenible. Pero, ¿cómo se está potenciando el desempeño de los colaboradores?.

¿Se potencia, o se presiona y amenaza?

Parece que fuera mentira, pero sigue habiendo entornos donde se cree que la amenaza, la humillación, el constante control y la comunicación destructiva van a conseguir que un trabajador de su máximo desempeño.

¿Cuál es el perfil de un jefe tóxico que mata tu motivación?

  • Controlan resultados y procesos hasta el más mínimo detalle.
  • No proporcionan nunca un feedback positivo. Parece que nada está bien nunca.
  • Utilizan una comunicación destructiva con intención de amenaza sobre el puesto de trabajo.
  • Ponen el foco únicamente en los resultados, no en las actitudes, en los esfuerzos, o en los pequeños cambios y avances.
  • Establecen objetivos cada vez mayores.
  • No proporcionan ayuda.
  • Tampoco establecen seguimiento para redirigir esfuerzos, energía o métodos de trabajo. Sólo exigen.
  • Sus intervenciones suelen ser más uno a uno que en equipo para controlar quizá mejor la manipulación y los mensajes contradictorios. Con lo que la consciencia de equipo se pierde. Cada colaborador se centra en cumplir lo máximo posible con su trabajo.
  • No proporcionan conversaciones inspiradoras o de ayuda para potenciar el desempeño de los colaboradores. Sólo señalan lo que no se está consiguiendo.
  • Evitan establecer nuevos planes de acción acordados con cada colaborador.
  • Son tóxicos en sus comportamientos y conversaciones diarias. El colaborador evita lo máximo posible encontrarse o hablar con su jefe.
  • Usan la amenaza de perder el empleo como motivo impulsor para que el colaborador reaccione.
  • Cuando ven que la amenaza no funciona, porque a veces no es tan fácil crear un despido, castigan con la ignorancia y el desprecio al colaborador. Cuando por casualidad quieren recuperar algún tipo de comunicación con el colaborador comprueban que han perdido toda confianza de su colaborador.
  • Los colaboradores perciben que a su jefe no les importa lo más mínimo las personas ni el equipo. Sólo interesa los resultados y las comisiones de venta.

¿Cómo impacta un jefe y una empresa tóxica en las personas?

Como os comentaba en el último año estoy recibiendo a clientes que necesitan armarse de seguridad psicológica y emocional para aguantar este tipo de entornos. O incluso, necesitan volver a recuperar su autoestima para poder tomar nuevas decisiones en cuanto a su futuro laboral.

El punto clave que en muchos momentos se plantean es ¿cómo voy a aguantar los 20-30 años de vida laboral que me quedan trabajando así?

Veamos que consecuencias psicológicas están viviendo desde estas relaciones tóxicas con sus jefes y empresas:

Desmotivación general

Sienten que no hay un horizonte claro a nivel profesional. No son capaces de visualizar una imagen futura nítida y motivadora en la que se vean creciendo personal y profesionalmente. Su sensación es que “les toca aguantar” lo máximo posible, hasta que definitivamente les despidan o tengan que cogerse una baja por depresión o ansiedad.

Relaciones negativas o nulas en el área personal, familiar y social

Vivir de 8-10 horas de trabajo activa la suficiente desmotivación y malestar para que se agoten emocionalmente. Con lo que sus relaciones familiares se resienten y tienden a reducir sus fuentes de felicidad, porque están demasiado cansados. Se reducen las salidas con amigos o el tiempo dedicado a deporte o hobbies. La sensación es que viven en un bucle sin salida.

Disminución de la autoestima

Sensación de que “haga lo que haga nunca está bien y nunca es suficiente”. La actividad profesional es una de las fuentes importantes que permite a la persona crecer personalmente. Es un tipo de entorno que uno ha elegido porque piensa que puede aportar algo valioso y aprender. Cuando el entorno laboral no permite crecer, ni aprender, ni percibirse como valioso, el impacto negativo en la autoestima es muy grande. De hecho, si definitivamente salen de ese entorno, les cuesta visualizarse como profesionales que tienen algo que aportar.

Aumento de la ansiedad

Viven en una constante presión y situación de amenaza. Tienen presente frases tipo como, “si no eres capaz de realizar el trabajo puedes dejarlo”. Presentan síntomas de taquicardia, presión en el pecho, malestar general, tensión muscular constante, miedo, y desesperación.

Una única motivación: el salario (de momento asegurado)

Se han propuesto de momento “aguantar”. Ya que en ocasiones es el único salario que entra en sus casas. “Aguantar” es la única estrategia que de momento tienen en sus mentes ya que el mercado laboral no es fácil, y se plantean con miedo, ¿quien les va a contratar a esta edad y con esta experiencia profesional que es tan específica de esta empresa?. Cuando esta estrategia de “aguantar” se sostiene durante un largo periodo de tiempo, el cuerpo, la mente y la gestión emocional, se resienten gravemente. Así, a la persona le es más difícil todavía verse a sí mismo como valioso para otras opciones laborales.  

Urge la gestión emocional

Es el principal motivo por el que se pide ayuda en estos casos. La persona agotada mental y emocionalmente, necesita primero de todo recuperarse. Siente que ha perdido todos sus recursos psicológicos para afrontar situaciones difíciles y tóxicas. Incluso con la estrategia de “aguantar”, la persona pide urgentemente “cómo puedo aprender a que no me afecte tanto cómo me trata mi empresa y mi jefe”. Cuando pueden verse a sí mismos con más claridad y fortaleza posiblemente se planteen la posibilidad de cambiar de trabajo y realizar un plan, pero la urgencia es estar bien consigo mismos.

¿Cómo puedes lidiar con este jefe y empresa tóxicos?

  • Lo primero cuídate físicamente. Aunque te suponga un esfuerzo, incluye en tu día a día espacios para ti, para descansar, desconectar, disfrutar, hacer ejercicio, comer bien y dedicarle tiempo a tus hobbies o actividades favoritas.
  • Segundo, reserva un espacio cuando consigas bajar el agotamiento, para pensar en ti. Identifica qué necesitas en este momento de tu vida. ¿Es recuperarte emocionalmente, creer en ti, reorientar tu enfoque en el trabajo, tener un plan alternativo?.
  • Valora si puedes aceptar la posibilidad de reservar tiempos y espacios para recuperar o renovar tu autoestima, tus recursos psicológicos o la capacidad de crear un plan alternativo.
  • Pide ayuda profesional si lo consideras. No te agotes más gratuitamente.
  • Seguro que tendrás compañeros con tu mismo jefe y en tu misma empresa que están viviendo este momento de otra forma y sufren menos. ¿Qué otro enfoque podrías darle a tu etapa en esta empresa?. ¿Qué recursos personales no estás poniendo en marcha para afrontar mejor esta situación?.
  • Ante actitudes de desprecio o amenaza, o incluso manipulaciones emocionales pon límites y sé firme en verbalizarlos.
  • Distánciate emocionalmente de las actitudes tóxicas. No suelen ser nada personal contra ti. Los jefes que actúan de esta manera, en el fondo no saben, no creen, o no quieren asumir otro tipo de interacciones con sus colaboradores. Y suelen actuar así con todos. Con lo que no te ataques personalmente más de lo necesario. En la medida de lo posible céntrate en los problemas y no tanto en las emociones que se generan.
  • Toma medidas preventivas para tu desgaste emocional.

Toma decisiones para reducir el Impacto de un jefe tóxico

  • Seguramente tú tengas tus propios criterios de cómo se realiza un trabajo eficientemente, quizá aprendido de jefes anteriores, de otra etapa en la empresa. Pero desde luego tu jefe actual tiene otros criterios y te lo está haciendo ver. Quizá no de la mejor manera, pero lo está haciendo. ¿Cómo podrías aumentar su calma para reducir el impacto y el control que está ejerciendo sobre ti?
  • ¿Es un jefe estresado con mucha presión hacia resultados y números?. Seguro que las preguntas y obstáculos que le planteas le alteran más. ¿Puedes ir con soluciones más a menudo?
  • Sé asertivo y respetuoso aunque tu jefe no lo sea. Cuando este tipo de jefes se encuentra con un equipo o persona que desde el respeto y la firmeza le plantean las cosas claramente, suelen responder mejor. Lo que no beneficiará a tu salud emocional es que te des el permiso de caer en su mismo tipo de comunicación y actitudes.
  • Busca momentos para comprender los motivos por el que tu jefe actúa así. Mantiene su comportamiento porque no encuentra motivos para actuar de otra forma. ¿Qué motivos necesita para calmarse?. Si desconfía, ¿qué puedes hacer para que confíe en ti?. Si interrumpe constantemente ¿para qué lo hace?. Si controla en exceso, ¿cómo puedes anticiparte?. Procura responder a estas cuestiones desde su punto de vista, no desde tu dolor, rabia, enfado o tristeza. Gestiona tus emociones primero.

Tus emociones dependen de ti

  • Asume la responsabilidad de que sentirte mejor en esta etapa de tu vida es cosa tuya. Sé que muchas de estas recomendaciones pasan porque tú hagas un esfuerzo o cambio distinto. Piensa que eres tú el que está agotado y no te sientes bien. A no ser que puedas o quieras irte de la empresa de un día para otro, admite la posibilidad de que tienes margen de maniobra para sentirte mejor.
  • La no gestión de emociones propias y de los demás son el motivo de mayor agotamiento personal. Invierte en aprender a gestionar tus propias emociones, porque el origen de las mismas está en cómo enfocas y afrontas las situaciones difíciles o estresantes.

Admite otras decisiones cuando ya no quieras estar en ese entorno tóxico

  • Si a pesar de todo, no estás dispuesto a “adaptarte” tanto durante mucho tiempo, ve pensando en un plan B. Recupera tu energía, tu autoestima y tu gestión emocional, y admite la posibilidad de que hay más opciones laborales en las que tú puedes ser más feliz.
  • Date la posibilidad de que éste sea un momento de inflexión en tu carrera profesional. Aprovéchalo como una oportunidad si tu jefe o empresa ya no son capaces de darte nada más para aprender o crecer profesionalmente.
  • A tu ritmo, a tu velocidad, recupera tu propia motivación diseñando el resto de vida profesional.
  • Reencuéntrate con lo que quieres, con lo que es importante en tu vida y cómo podrías lograrlo.
  • Recuerda y revisa los mejores logros personales y profesionales que has tenido en tu vida. ¿Qué te gustaría recuperar, impulsar, fortalecer y/o seguir invirtiendo en ello?
  • ¿En qué otro entorno profesional serías valioso y además te haría sentirte feliz?

Conclusión

  • “Aguantar” puede ser una estrategia temporal que puede agotarte demasiado personalmente.
  • Recuperarte y ser fuerte en estos entornos profesionales es la clave.
  • Los jefes tóxicos tienen sus motivos, miedos o preocupaciones, seguramente, mal dirigidas, pero de momento, es lo que tienes. Aprovecha la mejor forma de distanciarte sino tienes opción cercana de irte de ese trabajo.
  • Decidir si quieres invertir tiempo, energía y a veces dinero en este entorno profesional es algo que te mereces. Si lo consideras, valora el tomar una decisión.
  • Sobre todo cuídate y no añadas más desgaste gratuito a tu persona.
¿Cómo estás viviendo ese entorno tóxico?
¿Qué impacto está teniendo en ti y en tu vida?
¿Qué te gustaría hacer al respecto?

Y si te apetece y puede ayudarte...

6 habilidades que te ayudarán a vivir mejor

Entender por qué las habilidades de ayudarán a vivir mejor, es crucial para tu bienestar emocional. Todos los días lo compruebo con las personas que vienen a consulta. Vienen con un mar de intranquilidad o inquietud porque existen situaciones o relaciones que no están llevando de la mejor forma. Lo sienten en su día a día, les agota y les impide llevar una vida en la que se sientan satisfechos consigo mismos.

Da igual si el reto es personal o profesional. La cuestión central es que necesitan desarrollar una serie de habilidades que les proporcionen los recursos necesarios para desenvolverse mejor. Sea que hablemos de relaciones personales, sociales o familiares. Incluso también fomentar mejores recursos psicológicos que les faciliten en cuidarse a ellos mismos. 

Cuando la persona que acude a consulta viene con un reto personal o profesional, consigue llevarse muchos recursos. Entre ellos: mayor satisfacción personal, herramientas para afrontar nuevas situaciones, recursos mentales y emocionales para vivir mejor, y una flexibilidad cognitiva mucho mayor.

6 habilidades que te ayudarán a vivir mejor

Autoestima

Desarrollar el hábito de cuidar nuestra autoestima es esencial, es una condición imprescindible para sobrevivir psicológicamente hablando. La autoestima es una de las características que nos diferencia como seres humanos. Las personas tenemos la habilidad de formar una identidad a la que asignemos un valor. Esta característica nos permite definir quiénes somos y tomar decisiones en base a ello. 

Cuando rechazas y juzgas parte o la totalidad de tu identidad, dañas las estructuras psicológicas que literalmente te permiten sobrevivir psicológicamente. 

Desarrollar y cuidar los cimientos de nuestra identidad personal significa aprender a:

  • Realizar una valoración precisa de tus fortalezas y oportunidades de mejora.
  • Identificar y mejorar ciertas estructuras cognitivas fomentadas por las emociones que se activan en el SNS que favorecen el daño a la autoestima.
  • Desarrolla la capacidad de compasión a uno mismo y a los demás.
  • Diferenciar las normas de los valores. Estos últimos fortalecen tu identidad personal y te proporcionan las directrices que facilitan sentir que actúas con coherencia en tu vida.
  • Afrontar de manera saludable los errores, mejorando la forma en que te relacionas con ellos.
  • Reaccionar de manera emocionalmente inteligente a las críticas sin perder el valor de tu identidad.
  • Crear el hábito de gestionar tus retos y conseguirlos para aumentar tu autoestima.
  • No evitar el dolor y saber afrontarlo de forma saludable.
  • Relacionarte con los demás al mismo nivel.

Compasión

Una habilidad estrechamente relacionada con la autoestima es la compasión. Cuando muestras compasión por ti mismo te comprendes y aceptas. Si cometes un error, te perdonas. Cuando eres compasivo contigo mismo estableces expectativas razonables sobre ti mismo y te propones metas conseguibles y retadoras. En general, la compasión te permite valorarte como una persona esencialmente buena ¿Cómo vas de compasión?.

Cuando la compasión te acompaña en tu vida diaria eres capaz de descubrir ante los demás el mejor valor que tienes en cada situación. Además, tu diálogo interno te cuida del daño excesivo o de la autocrítica más destructiva.

La compasión por uno mismo favorece la intención de conocerte sin juzgarte, de aceptar y comprender tus emociones, tus decisiones y tus actuaciones. Lo mismo ocurre cuando aplicamos la compasión a los demás. Es un hábito intencional de  comprender y cuidar en base a esa comprensión. La compasión requiere hacia uno mismo o hacia los demás de:

  • Aceptación sin juicios
  • Perdón
  • Conocimiento de necesidades
  • Identificación de creencias
  • Descubrimiento de emociones
  • Afirmación del valor de uno mismo
  • Empatía
  • Escucha activa
  • Cuidado
  • Tolerancia al estrés
  • Sensibilidad
  • Simpatía

Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional es la capacidad de gestionar (regular, no controlar) las emociones propias y de los demás de manera que se pueda encontrar una emoción más adecuada a la vivencia que estás experimentando.

Es fundamental el reconocimiento e identificación de la emoción que se está experimentando y comprender las razones de esa emoción. Sea que esta emoción la estemos experimentando en primera persona o la sientan las personas con las que vives esa situación. La aceptación y comprensión de las emociones te permitirá calmar la intensidad con la que estás viviendo. Desde ahí, el paso hacia su gestión o regulación es más fácil. 

Acompañando a la identificación está el saber expresar esa emoción a ti mismo o hacia los demás. En multitud de ocasiones me encuentro con clientes que llevan años acumulando de forma oculta para los demás ciertas emociones muy intensas y dolorosas. Este hábito dañino sólo hace que alimentar la emoción dolorosa y les impide comprenderla desde la calma o desde otros puntos de vista.

Emociones como el dolor, la rabia, el odio, la ira, la tristeza pueden acumularse en tu interior impidiéndote vivir con mayor satisfacción personal. 

Tanto en el ámbito personal como en el profesional necesitas de la inteligencia emocional para vivir y trabajar con la mejor emoción. Incluso, para liderar, enseñar o relacionarte con los demás provocando las mejores emociones.

Para crear relaciones resonantes (energía positiva que se contagia provocando colaboración y compromiso) necesitas primero aprender a regular tus emociones para afrontar lo mejor posible las situaciones de tensión o incertidumbre. Después cuando ya manejes tu capacidad para regular tus emociones puedes pasar a ayudar a otros. 

Las técnicas de inteligencia emocional te permitirán tener un enfoque mental mucho más saludable e inteligente, emocionalmente hablando, para afrontar lo que necesites. La práctica consciente, deliberada y planificada te facilitará desarrollar este hábito para que ya te acompañe siempre en tu vida personal, familiar, social o laboral. 

Flexibilidad Cognitiva

La flexibilidad cognitiva te ayudará a ampliar tu capacidad mental de forma que evites quedarte atrapado en enfoques rígidos, negativos o “tramposos”. En muchas ocasiones las personas acuden atrapadas en una espiral mental de la que es difícil salir sin los recursos necesarios. A menudo, esta espiral mental que afecta a las emociones viene formada por cierta tendencia a:

  • La realización de predicciones negativas sobre el futuro.
  • Subestimar las habilidades propias para afrontar situaciones difíciles.
  • Asumir culpas o atribuciones negativas.
  • Pensar en términos de “debo, tengo que, debería…”

Este tipo de enfoques mentales contribuyen a que sientas mayor ansiedad, tristeza, enfado, vergüenza, y culpa. De hecho determinados enfoques vitales alimentan constantemente este malestar convirtiendo posiblemente el mundo en que vives en un lugar muy difícil. Acostumbras posiblemente a definir el mundo en función de cómo te sientes. Así, pierdes la oportunidad de que tú, con otros capacidades como la flexibilidad cognitiva puedes verte a ti, y al mundo de una manera mucho más realista y calmada. 

La flexibilidad cognitiva, te ayuda a:

  • Tener una mejor consciencia de la imagen completa de la situación.
  • Valorar “las dos caras de la moneda”.
  • Entender el propósito de tus enfoques negativos.
  • Encontrar explicaciones alternativas que no habías valorado anteriormente.
  • Analizar la situación desde otras perspectivas.
  • Vivir desde la elección y no desde las normas.

Inteligencia Conversacional

Las conversaciones tienen un impacto mayor de lo que habitualmente eres consciente. Además, incluyen más dimensiones que las que aparentemente ves de “preguntar y responder”. Algo esencial que a veces das por supuesto, es que las conversaciones generan emociones. Así de sencillo, hay conversaciones que te hacen sentir bien, o por el contrario, te hacen sentir muy mal. 

Tienes una red neuronal en tu cerebro preparada para identificar si la conversación que estás manteniendo en ese momento es una amenaza para ti o bien, es una conversación “amiga”. Así, las conversaciones impulsan múltiples conexiones neuronales que influyen en cómo te sitúas frente a tu interlocutor y cómo respondes. Incluso, cómo quieres abordar esa conversación. 

Entrenar tu corteza prefrontal te permitirá disfrutar de mejores conversaciones. A todos los niveles, familiar, social o laboral. Ya son muchas las personas que bien a nivel particular o para un enfoque más profesional (líderes, profesores…) están aprendiendo esta habilidad. 

Una mala conversación genera desconfianza, crea actitudes de defensa y ataque, y aumenta las distancias y las diferencias entre las personas.

¿Cómo impactan tus conversaciones?

Cómo extracto, podemos resumir que existen tres tipos de conversaciones:

  • Protectoras: en las que los interlocutores simplemente dicen y preguntan, se dan consejos y se pone el foco en una sola estrategia. Este tipo de conversación genera desconfianza y actitudes defensivas. Se favorece la activación de la amígdala que dispara todas las hormonas encargadas de potenciar el estado de alerta.
  • Consenso: los interlocutores se centran en realizar un intercambio de poder. Se pregunta para ver si se acepta o rechaza al otro. Se investiga para ver de que forma se puede expandir el poder o la influencia. 
  • Descubrimiento: en este tipo de conversación se intercambia energía y se pregunta con la intención de descubrir conjuntamente. Se explora la perspectiva del otro para unir y transformar la realidad. Se escucha para conectar, siendo el tipo de conversación que más confianza genera ya que opera desde la corteza prefrontal. El éxito de la conversación es compartido. Se utilizan preguntas para descubrir no para obtener la respuesta que queremos desde nuestra posición. 

¿Y tú en que nivel conversacional te mueves?.

Toma de decisiones

¿Qué tal vas con esa decisión pendiente?. ¿Cuánto tiempo y energía estás invirtiendo?. La capacidad, el entrenamiento y el hábito de tomar decisiones puede ser una fuente de total bienestar o gran estrés. Sea que tu decisión sea cambiar de trabajo, mejorar tu actitud, reorientar tu vida, o elegir entre diversas actuaciones personales, es importante que te entrenes.

La habilidad para tomar decisiones no depende tanto de que tomes la decisión correcta. Sino más bien, de qué seas consciente de qué te hará sentir mejor y te permitirá ser más coherente con tus prioridades e identidad personal. A muchas personas le causa un estrés tremendo tener que tomar decisiones. A menudo entran en días, semanas o meses en las que andan en espiral valorando qué opciones tienen más o menos ventajas para ellos. O incluso tratando de averiguar qué decisión es la más correcta. He aquí, una de las primeras trampas. Las decisiones son correctas según desde dónde lo valoremos. Con lo que arriesgarnos a identificar y darle valor a los criterios propios es la clave.

Es más fácil tomar decisiones desde el autoconocimiento y la identidad personal. En vez de tratar de sobreanalizar las opciones a tomar. 

Algunas ayudas para tomar decisiones

Como ayuda nos puede servir en general:

  • Limitar la información con la que vas a contar. En ocasiones seguro que tratas de hacerte con el máximo número de datos posibles en relación a las opciones que tienes. La realidad es que si revisas decisiones pasadas con las que estás satisfecho, solo un número limitado de información es la que te hizo decantarte por una opción u otra.
  • Asigna un plazo máximo para tomar esa decisión.
  • Recuerda que tu satisfacción con la decisión que tomes es lo importante, no lo que piensen otros. Puedes tenerlo en cuenta y valorarlo, pero al final las ventajas e inconvenientes las vas a asumir tú.
  • Prepárate para asumir las consecuencias de tu decisión. Cada decisión tiene sus consecuencias. ¿Qué estás dispuesto a asumir?
  • Confía en lo que te dice tu intuición. No sólo la que sientes en el estómago sino la que está basada en tu experiencia.
  • Revisa qué tipo de energía y cuánta estás dispuesto a poner en esta toma de decisión y en la opción que finalmente elijas. No serías el primero, que realmente valora que al final, esa decisión que tenía pendiente, realmente es algo que no le interesa realmente. Con lo que ¿para qué preocuparse?. 

Conclusión

Recuerda invertir en el aprendizaje de las habilidades que más impacto están teniendo en el bienestar emocional de las personas y como consecuencia en sus relaciones:

  • Autoestima
  • Compasión
  • Inteligencia Emocional
  • Flexibilidad Cognitiva
  • Inteligencia Conversacional
  • Toma de decisiones

El aprendizaje de habilidades personales te ayudará a:

  • Conocerte a ti mismo
  • Relacionarte contigo mismo desde la calma
  • Interactuar con los demás de manera más saludable
  • Regular tus emociones
  • Disfrutar más de la toma de decisiones
¿Qué necesitas para vivir mejor contigo mismo?
¿Cuál de las 6 habilidades sería un buen reto para empezar?
¿Cómo te sentirías si consiguieras desarrollar mejor esa habilidad?

Y si te apetece y puede ayudarte...

100 preguntas para conseguir tus objetivos profesionales

100 preguntas para conseguir tus objetivos profesionales. ¿Tienes un ratito? 😉

Bueno, estoy segura de que podrás trabajarlo fenomenalmente bien. Sin embargo, te recomiendo que si realmente quieres sacarle partido a este post, te lo guardes en algún  lector de artículos como Pocket o Feedly. Y vuelvas a él de vez en cuando para responder a las preguntas con tranquilidad.

Es posible que encuentres preguntas muy fáciles. Otras preguntas, sin embargo, pueden requerir de tu máxima concentración y reflexión.

El objetivo que te planteo hoy es dar un repaso a una serie de cuestiones que considero importantes en relación a los objetivos profesionales. Son muy frecuentes en mi trabajo con profesionales que quieren nuevos retos o un cambio en su trayectoria profesional. 

Cómo te comenté en mi anterior post, son las preguntas adecuadas las que nos impulsan hacia delante. 

Ojo con las preguntas que puedas plantearte que te mantengan en un «loop mental». ¿Estoy haciéndolo bien?. ¿Conseguiré lo que quiero?

En otro de mis posts, te comenté que si tienes dudas sobre si alcanzarás o no tus objetivos profesionales, usaras las mejores preguntas. Plantearse un sí o un no te mantiene en un callejón sin salida. Las preguntas adecuadas para empezar serían ¿Quieres conseguirlo? y ¿Cómo empezarás a conseguirlo?.

Hoy te propongo 100 preguntas para conseguir tus objetivos profesionales. 100 preguntas para pensar con calma y aprovechar todo el «jugo» que les puedas extraer.

Verás que la respuesta es única y totalmente personal para cada lector que le apetezca trabajarlas. Deja a un lado, si te ronda la cabeza, plantearte si tus respuestas son correctas o no. Ese no es el objetivo. Las respuestas forman parte de ti, de tu trayectoria y de tu vida. Son valiosas porque son tuyas. Creételo. Yo, estoy segura de ello.

Vamos allá si te apetece 🙂

100 preguntas para conseguir tus objetivos profesionales

Un poco de retrospectiva profesional

  1. ¿Cuándo te sentiste más orgulloso profesionalmente en el pasado?. 
  2. ¿Cómo fue?. 
  3. ¿Qué personas te acompañaron en ese momento?. 
  4. ¿Cómo te comportabas en ese momento y cómo te influyó esa experiencia?
  5. Actualmente, ¿De qué te sientes orgulloso a nivel profesional?
  6. ¿Qué te haría sentir feliz y orgulloso de quien eres a nivel profesional en el futuro?
  7. ¿Quién te gustaría que te acompaña en ese futuro?
  8. ¿Cómo crees que estarás actuando y qué decisiones crees que tomarás en ese futuro?

¿Quién eres hoy?

  1. ¿Cuáles son tus mejores fortalezas hoy en día a nivel profesional?. 
  2. ¿Qué tipo de oportunidades de mejora pueden ser un gran reto para ti hoy?.
  3. Piensa ¿Qué hace que tú seas tú?.
  4. ¿Por qué has llegado hasta aquí?.
  5. ¿Cómo has llegado a ser la persona y profesional que eres hoy?.
  6. ¿Cuál ha sido tu propósito hasta ahora?. ¿Qué has conseguido?.
  7. Y ahora, ¿Cuál es tu propósito actualmente y dónde quieres que te lleve?.

Tu foco de crecimiento

  1. ¿Qué te inspira?. ¿Qué te hace sentir vivo a nivel profesional?
  2. ¿Cuál es tu motivación?. ¿Qué es lo que te impulsa a seguir hacia delante?
  3. ¿A qué aspiras a nivel profesional?
  4. ¿Cómo es la “foto final” que quieres conseguir en tu vida profesional en los próximos 3 años?
  5. ¿Qué habrás hecho para llegar a vivir esa “foto final”?

¿A quién le motivará trabajar contigo?

  1. ¿A quién te gustaría proporcionar tu mejor valor?.
  2. Exactamente ¿cuál es el valor que les proporcionarás?.
  3. ¿En qué habrás mejorado desde hoy para proporcionarles ese valor?.
  4. ¿Cómo se sentirán?.
  5. ¿A qué les ayudarás?.
  6. ¿Cuáles son sus necesidades y motivaciones?.
  7. ¿Cómo les harás saber lo que les puedes aportar?.
  8. ¿De qué forma te harás visible para ellos?.

El 80% del trabajo es mostrarlo.

¿Qué dicen de ti?

  1. Pregunta a compañeros, familiares y clientes ¿Qué piensan que es lo mejor de ti?. ¿Cuáles creen que son tus principales retos?
  2. ¿Cómo se sienten contigo?
  3. ¿Hay algún sentimiento que creas que se puede mejorar con respecto a ti?. ¿Afecta a tu valor profesional?
  4. ¿Qué puedes hacer para conseguir que se sientan contigo como a ti te gustaría?
  5. ¿Cuáles son las cualidades personales y profesionales por las que te gustaría ser reconocido?

Tu historia

  1. ¿De dónde vienes?.
  2. ¿Qué te ha traído hasta aquí?.
  3. ¿Cómo han sido los retos que has superado?.
  4. ¿Cuáles son las emociones más sobresalientes de tu historia hasta hoy?.
  5. ¿Qué decisiones has tomado que fueron significativas en tu vida profesional?.
  6. ¿En qué te has superado?.
  7. ¿Qué has dejado de hacer?.
  8. ¿Cuáles han sido los principales valores y hábitos que has potenciado en tu vida profesional?.
  9. ¿Qué preguntas te han traído hasta aquí a nivel profesional?.
  10. Y ahora, ¿Qué preguntas clave crees que te pueden llevar a dónde quieres?

Tu eres tu historia, así que trabaja en ella.

Tu nivel de iniciativa y proactividad

  1. En tu trayectoria profesional ¿Cuándo has tenido éxito siendo proactivo y llevando la iniciativa?.
  2. ¿Cómo lo llevaste a cabo?.
  3. ¿Qué conseguiste?.
  4. Piensa, ¿Qué hubieras perdido sino hubieras sido proactivo?.
  5. ¿Cómo te hizo sentir llevar la iniciativa y ser proactivo?.
  6. ¿Qué iniciativas y decisiones proactivas necesitarías ahora para llegar a la “foto final” que deseas?.
  7. ¿Cuál sería el plan?.
  8. ¿Cuáles son las próximas acciones para esta semana, y el próximo mes y los próximos 6 meses?.

Tus límites

  1. ¿Qué no estás dispuesto a sacrificar para conseguir tu objetivo profesional?.
  2. ¿Cuáles son los aspectos que a priori no puedes conseguir solo?.
  3. ¿Qué condiciones, escenarios y/o decisiones no aceptarás?.
  4. ¿Cuáles son los límites de energía, tiempo y dinero que tienes ahora mismo?.
  5. ¿Qué quieres y puedes hacer para optimizar esa energía, tiempo o dinero?.
  6. ¿Quién te puede ayudar?.

Tu capacidad real de aprender

  1. ¿En qué te has formado en los últimos 3 meses?.
  2. ¿Qué libro te has leído que te ha impactado más?.
  3. ¿Cuáles son tus referentes profesionales a los que lees u observas habitualmente?.
  4. ¿Qué revistas profesionales y autores importantes lees con asiduidad?.
  5. ¿En qué has mejorado con la lectura de estos libros, asistencia a formación y observación de tus referentes profesionales?.
  6. ¿Qué eres capaz de aportar que sea novedoso y valioso como resultado de estos aprendizajes?.
  7. ¿Lo has puesto en práctica ya?. ¿Cómo lo has hecho?. ¿Qué resultados has obtenido?.
  8. ¿Podrías realizar alguna mejora en tu capacidad de aprendizaje?.
  9. ¿Qué te haría feliz aprender?. ¿Para qué y para quién sería de valor ese aprendizaje?. ¿Cómo te ayudaría a conseguir tu “foto final”?.
  10. ¿Cómo será tu nuevo plan de aprendizaje?.

Relaciones profesionales inspiradoras

  1. En tu trayectoria profesional ¿quién te inspiró?. ¿Quién te ayudó a dar lo mejor de ti?.
  2. ¿Cómo te hizo sentir?.
  3. ¿En qué conseguiste superarte?.
  4. ¿Qué cambio de mentalidad pudiste hacer?.
  5. ¿Quién te inspira ahora?.
  6. ¿Qué conversación te gustaría tener con esa persona?.
  7. ¿A qué te gustaría que te ayudara esta persona?.
  8. ¿Ya has tenido esa conversación?.
  9. ¿A quién crees que le gustaría hablar contigo para que pudieras inspirarle y aportarle algo significativo?.
  10. ¿Cómo te gustaría que se sintiera después de hablar contigo?.
  11. ¿Cómo lo conseguirás?.

Tu primer trabajo, mantener tu motivación.

Tus objetivos más próximos

  1. Revisando todo lo analizado,  ¿Cuáles serían tus próximos objetivos más inmediatos?.
  2. ¿Cuáles son los que te hacen más feliz?.
  3. ¿Qué objetivos son además los que tendrán mayor impacto en tu valor profesional?.
  4. ¿Qué pasos necesitas hacer desde el principio hasta el final para conseguirlos?.
  5. ¿Cómo las vas a tener presentes en tu día a día?.
  6. ¿Qué recurso digital o en papel puedes utilizar para no “perder el norte” de tus objetivos profesionales?.
  7. Planifica, ¿Qué fechas asignarás a cada paso?.
  8. ¿Con qué personas contarás para que te puedan ayudar, inspirar o resolver dudas con tus objetivos?.
  9. ¿Qué obstáculos anticipas que te puedes encontrar?.
  10. ¿Cómo crees a priori que puedes abordarlos?.
  11. Dime, ¿Cómo sabrás que has llegado a conseguir tus objetivos?.

¿Qué hay en tu agenda? ¿Por qué no te decides?.

Plan para no desmotivarte

  1. ¿Cómo superaste en tu pasado profesional los momentos de desmotivación?.
  2. ¿Qué hiciste paso por paso para conseguir salir adelante?.
  3. Tráelo al presente, ¿Qué es importante que recuerdes hoy?.
  4. Anticípate, ¿Qué puede ocurrir en tu plan que active tu desmotivación?.
  5. ¿Qué ocurrirá si te dejas llevar por la desmotivación por las posibles emociones negativas correspondientes?.
  6. Permítete imaginar, ¿Qué ocurriría si las superas?.
  7. ¿Cómo crees a priori que puedes superarlas?.
  8. ¿Qué recordatorios te pondrás y dónde para saber cómo detectar posibles resultados desmotadores y para superadlos?.
  9. Y ahora, ¿Qué crees que necesitas hoy en día para que las fuentes de desmotivación, o posibles errores en tu plan no te alejen de tus objetivos?.
  10. ¿Qué posibles escenarios intermedios puedes visualizar antes de conseguir tus objetivos?.
  11. Sé previsor, ¿Qué plan puedes preparar para los posibles escenarios con los que te puedes encontrar?.
  12. ¿Qué es lo más importante para ti en todo este proceso?.

Conclusión

¿Qué tal con estas 100 preguntas para conseguir tus objetivos profesionales?. Sobre todo es importante que recuerdes que para conseguir tus objetivos cuentas con tu trayectoria y tu voluntad de un futuro mejor. Para ello, recuerda siempre revisar:

  • Tu trayectoria hasta el día de hoy.
  • Conocer claramente quién eres hoy.
  • Tener claro tu foco de crecimiento.
  • Identificar a quién le entusiasmará trabajar contigo.
  • Buscar la información real de lo que dicen de ti.
  • Definir y defender tu historia personal y profesional.
  • Activar tu máximo nivel de iniciativa y productividad.
  • Conocer tus límites.
  • Reactivar tu mejor nivel de aprendizaje.
  • Desarrollar relaciones profesionales inspiradoras.
  • Identificar y planificar tus objetivos más próximos.
  • Tener un plan anti-desmotivación.
Espero que hayas podido aprovechar algunas de las 100 preguntas para conseguir tus objetivos profesionales
Recuerda que tus respuestas son lo más valioso, y más aún lo que te impulsen a cambiar
Si tienes cualquier duda o pregunta para mi, estoy a tu disposición

Y si te apetece y puede ayudarte...

100 preguntas para impulsar tu potencial de liderazgo

100 preguntas para impulsar tu potencial de liderazgo. ¿Tienes algunos momentos de reflexión planificados para ti?. ¡Enhorabuena! Te invito hoy a enriquecerlos si es posible con algunas cuestiones.

Tanto en las sesiones de Coaching como en las de Formación, uno de los aspectos que más valoran los líderes es poder aumentar su consciencia. Ser conscientes de cómo están liderando y qué impacto tienen sus actitudes y hábitos. Ya sabes, antes de plantearse mejorar uno mismo, es importante invertir en reflexionar y ser consciente. Después, puedes ya redirigir tu reflexión a cómo podrías optimizar tus fortalezas y crear nuevos retos.

Aprovecha las cuestiones que consideres de estas 100 preguntas para impulsar tu liderazgo. Trata de identificar cuáles serían tus siguientes retos como líder y traza un plan para conseguirlo. Espero que puedan serte de utilidad.

100 preguntas para impulsar tu potencial de liderazgo

Recuerda como he recomendado en posts anteriores, reservarte un tiempo tranquilo para recrearte en tus respuestas. Guárdate el post en alguna de tus aplicaciones como Pocket o Feedly y vuelve a estas reflexiones cuantas veces quieras. Si te es posible tomar nota de tus respuestas, mejor todavía.

Tus motivaciones

  1. ¿Cuál fue el motivo esencial por el que elegiste ser líder a cargo de un equipo de trabajo?.
  2. ¿Qué valores son cruciales para ti a la hora de liderar?. ¿Cómo crees que se perciben por parte de tu equipo?.
  3. ¿Quién fue la persona que más te ha impactado y mejor ha ayudado a ser el profesional que eres hoy?. ¿Cómo lo consiguió?.
  4. ¿Qué has aprendido de las posible situaciones de fracaso?.
  5. Piensa por un momento, ¿Qué quieres que se lleven de ti las personas con las que trabajas?. ¿Cuál es tu legado?
  6. ¿Cómo te ocupas de liderarte a ti mismo?. ¿Invierte en ello antes de liderar a los demás?.
  7. Con respecto a tu labor como líder ¿de qué te sientes más orgulloso en los últimos 3 años?.

Cuando los líderes aprenden y viven con buenos valores, se convierten en profesionales más valiosos y, además, potencian el valor de los demás.

Mentalidad de crecimiento

  1. ¿Incluyes en tu agenda y planificación un tiempo para reflexionar sobre el impacto de tu liderazgo?.
  2. ¿Buscas periódicamente de forma expresa recibir feedback de tus colaboradores, de tus superiores y de tus colegas?.
  3. ¿Qué análisis podrías hacer de tu evolución como líder en los últimos 3 años?.
  4. Prepárate, ¿Qué tipo de habilidades te estás ocupando de desarrollar este último año?.
  5. ¿Cómo ha cambiado tu comportamiento como líder como resultado de tus nuevos aprendizajes?.
  6. ¿Qué impacto y resultados ha tenido?.
  7. Reflexiona, ¿Qué retos tienes pendientes para sentirte orgulloso como líder en los próximos 3 años?.
  8. ¿Cómo lo vas a conseguir y qué impacto quieres que tenga en tus colaboradores?.
  9. ¿Qué habilidades de liderazgo necesitas mejorar?.
  10. ¿Cómo vas a poner en práctica lo que lees, estudias, aprendes, etc.?

Humildad no es negar tus propias fortalezas. Humildad es ser honesto con tus debilidades.

Gestión de emociones

  1. ¿Cuál crees que es la emoción que más contagias habitualmente en tu forma de trabajar?.
  2. ¿Qué otra emoción te gustaría contagiar a tu equipo?.
  3. ¿Cómo gestionas el estrés de tu puesto de trabajo?.
  4. ¿Qué estrategias de afrontamiento tienes cuando se dan situaciones de incertidumbre y presión?. ¿Cómo valoras los resultados que consigues?.
  5. Piensa en situaciones difíciles, ¿Qué mecanismos personales utilizas cuando quieres superar una emoción negativa?.
  6. ¿Cómo te afectan las emociones negativas de tus colaboradores?.
  7. ¿Qué método puedes utilizar para ayudar a gestionar las emociones de tus colaboradores?.
  8. Piensa, ¿Qué significado tiene y qué lugar ocupa la compasión (comprensión e implicación en ayudar) en tu capacidad de liderazgo?.
  9. ¿Cómo podrías maximizar el impacto del hábito de la compasión hacia ti mismo y hacia tus colaboradores?.
  10. Reflexiona sobre tu día a día, ¿Cómo te ocupas de provocar las mejores emociones en ti y en tus colaboradores?.
  11. ¿En quién te puedes apoyar en momentos difíciles?.
  12. ¿Qué necesitarías adaptar / cambiar /ajustar para sentirte más en equilibrio personal?.

Miedos

  1. ¿Cuánta energía y tiempo le dedicas a la aceptación de los demás?.
  2. ¿Qué sueles hacer con la información a la que tienes acceso como líder?. ¿Sueles protegerla, por qué piensas que la información es poder?.
  3. ¿Cómo te sientes cuando tus colaboradores tienen un buen desempeño y aspiran a posiciones superiores o a mayor responsabilidad?.
  4. ¿Cuánto tienes a liderar a nivel “micro” tratando de tener el control de todo para que no se te escape nada?.
  5. ¿De quién consideras que es la responsabilidad cuando tu equipo no consigue los resultados esperados?.
  6. A qué sueles dar prioridad, ¿a realizar el trabajo de forma rápida y fácil o a realizar el mejor trabajo?.
  7. Sé sincero, ¿A quién delegas con mayor frecuencia?.
  8. ¿Cómo podrías conseguir poder delegar a cada uno de tus colaboradores?.
  9. ¿Qué plan puedes preparar para que esa delegación tenga tu total confianza?.

Nunca serás capaz de apostar por ti a menos que creas en ti.

Propósito

  1. ¿Cuál es tu propósito al liderar?. ¿Para qué quieres liderar un equipo de personas?.
  2. ¿Cómo te gustaría verte en 10 años?.
  3. ¿Qué valor añadido reciben las personas que trabajan contigo que no recibirían posiblemente de otro líder?.
  4. ¿Tienes un plan para desarrollarte como líder?.
  5. ¿Qué es lo que más te interesa de liderar a otras personas?.
  6. ¿Cuál es el riesgo que corres si permaneces en tu “zona de confort” como líder?.
  7. ¿Qué significado y valor tiene para ti el desarrollo de las personas, incluido tú mismo?.
  8. ¿Cuáles son los principios en los que basas tu liderazgo?.
  9. ¿Qué suele renovar tu energía para liderar?.

Agenda y Planificación

  1. ¿Cómo sueles organizar tu tiempo para liderar?.
  2. ¿Planificas todo el trabajo necesario desde el momento que conoces los objetivos o los proyectos?. ¿O vas cerrando espacios en tu agenda conforme surge la necesidad?.
  3. ¿Utilizas algún gestor de proyectos o tareas?.
  4. ¿Tienes el hábito de preparar visualmente el desarrollo temporal de un objetivo, proyecto o cambio?.
  5. ¿Cómo consideras que sería tu forma de trabajar habitual productiva o reactiva?.
  6. ¿Cuánto tiempo al día inviertes en resolver problemas o apagar “incendios” (urgencias)?.
  7. ¿Trabajas con tu equipo con una agenda compartida o un gestor de proyectos compartido?.
  8. ¿Cómo valorarías las reuniones que sueles tener?. ¿Reactivas, sin tiempo planificado y con objetivos poco claros?. O ¿Proactivas, con límite de tiempo y con aportaciones y objetivos claros?.
  9. ¿Qué mejoras necesitarías incorporar a tus hábitos de productividad y gestión del tiempo con tu equipo?.

Mentalidad Generosa

  1. ¿Qué consideras que te han dado a ti otras personas que sea valioso para ser quién eres?.
  2. Reflexiona, ¿Qué impacto a tenido en los demás?.
  3. ¿Qué consideras que tienes que ofrecer a los demás?.
  4. ¿Cuánto reconocimiento proporcionas habitualmente a tus colaboradores?.
  5. ¿Cómo sueles practicar la “mentalidad generosa” hacia tus colaboradores para hacerlos crecer?.
  6. ¿En qué situaciones podrías aportar más valor a tus colaboradores?.
  7. ¿Qué te gustaría que ganaran los demás trabajando contigo?.
  8. Piensa a futuro, ¿Qué huella te gustaría dejar en las personas de tu equipo?.

Gestión de Conflictos

  1. ¿Cuál es tu actitud ante los conflictos?.
  2. ¿Sueles reservar un tiempo para reflexionar sobre posibles conflictos pendientes de resolver?.
  3. ¿Cuánto tiempo dejas pasar hasta ocuparte del conflicto?.
  4. ¿Qué importancia tiene para ti el buscar un espacio tranquilo y privado, escuchar y buscar puntos en común para llegar a un acuerdo?. ¿Cómo lo pones en práctica?. ¿Sueles prepararte este tipo de conversaciones?.
  5. Piensa, ¿Qué es lo más importante para ti a la hora de resolver un conflicto?. ¿Cómo se lo haces saber a la otra parte?.
  6. Si el conflicto existe entre algunos miembros de tu equipo, ¿sueles resolverlo tú o ayudas a resolverlo dándoles protagonismo?.

Visión, misión y valores como equipo

  1. ¿Cómo te ocupas de que esté presente la visión, misión y valores de tu empresa en tus colaboradores?.
  2. Trata de escribir, ¿Cómo puedes preparar un plan para que estos enfoques puedan estar presentes siempre en la manera de actuar y decidir en tus colaboradores?.
  3. ¿Cómo puedes detectar que grado de implicación y qué posibles rechazos u objeciones tiene tu equipo con respecto a estas premisas?.
  4. Reflexiona, ¿Cómo te prepararás las diversas intervenciones que necesitas hacer para que estos mensajes sean asimilados por tu equipo?.
  5. ¿Qué plan realizarás este año para implicar al equipo en la misión, visión y valores del equipo?.
  6. ¿Cómo les harás saber que su rol es importante en la “foto final” (visión de futuro)?. ¿Qué les hará sentirse orgullosos de pertenecer a este equipo?.
  7. ¿Cómo te asegurarás de que vas a contagiarles tu pasión sobre el proyecto y la empresa?. Y ¿cómo lo vas a comunicar?. ¿Cómo aprovecharás para crear equipo?

Gestión de Desempeño

  1. ¿Qué tiempo le dedicas a la gestión del desempeño y al desarrollo de potencial de cada uno de tus colaboradores?.
  2. ¿Cómo podrás conseguir retar y que acepten el reto tus colaboradores?.
  3. Recuerda, ¿Cómo sueles evaluar el desempeño de tus colaboradores?.
  4. Y ¿Cómo prepararías las reuniones para comentar de forma constructiva las reuniones sobre el nivel de desempeño de cada miembro de tu equipo?.
  5. ¿Cómo puedes organizarlo para que sea planificado y conocido por tus colaboradores?.
  6. ¿Qué esquema seguirás en este tipo de reuniones?.
  7. ¿Cómo podrías abordar mejor las personas que están teniendo problemas reiterados en su desempeño (incumplimiento de plazos, bajo rendimiento, desmotivación)?.
  8. Piensa, ¿Cómo crearás acuerdos de cambio?.

Un equipo es un grupo de personas que pueden ser diferentes en experiencia, talento o educación pero tienen el mismo compromiso.

Feedback

  1. ¿Qué es lo más importante para ti a la hora de proporcionar feedback a tus colaboradores?.
  2. ¿En qué les debe ayudar tu feedback?.
  3. ¿Cómo puedes prepararte con antelación las conversaciones de feedback?.
  4. Piensa, ¿Cómo puedes provocar que el feedback se de en todas direcciones, hacia cada colaborador, entre ellos y hacia ti?.
  5. ¿Cómo evitarás los juicios en este tipo de comunicaciones?.
  6. ¿Qué plan puedes preparar para resolver las reacciones negativas o rechazos de un colaborador hacia el feedback de su desempeño?.
  7. ¿Cómo puedes aumentar las veces que reconoces también actitudes en vez de sólo resultados?. 

Estilos de Liderazgo

  1. ¿Cómo definirías tu estilo de liderazgo?.
  2. Si pudieras ser más inspirador a la hora de liderar ¿qué cambiarías a la hora de interactuar con tus colaboradores?.
  3. ¿Cómo puedes potenciar el compromiso y la implicación en tus colaboradores para evitar tener que estar controlando todo?.
  4. Escribe algunas ideas,  ¿Cómo podrías mejorar tu estilo de comunicación para que inspirara más y diera menos indicaciones de cómo deben ser las cosas?.
  5. ¿Cómo puedes desarrollar la autonomía en cada uno de tus colaboradores y en el equipo en conjunto?.
  6. ¿En qué ocupas más tiempo y energía en gestionar tareas y resultados o en gestionar responsabilidades?. ¿Qué cambios necesitarías realizar?.
  7. ¿Cuánto demuestran tus actitudes y comportamientos tus valores y propósito para liderar?. ¿Qué necesitarías hacer menos?. ¿Y hacer más?.
  8. ¿Cómo podrías mejorar en tus conversaciones para escuchar más y hablar menos?. ¿Cómo conseguirás un mayor protagonismo y compromiso por parte de tus colaboradores?.

Conclusión

Recuerda estas 100 preguntas para impulsar tu potencial de liderazgo pretenden ayudarte a reflexionar sobre:

  • Tus motivaciones como líder.
  • La importancia de una mentalidad de crecimiento
  • Una buena gestión de emociones.
  • La importancia de gestionar tus propios miedos.
  • Tu propósito como líder.
  • Tener presente la agenda y una buena planificación.
  • Mostrar una mentalidad generosa.
  • Aprender a gestionar conflictos.
  • La importancia de la visión, misión y valores para crear equipo.
  • Cómo te ocuparás de la gestión del desempeño de tus colaboradores.
  • La importancia del feedback.
  • Tu estilo de liderazgo para provocar autonomía y compromiso.
Para liderar e inspirar, empieza primero por ti.
Visión, misión y valores ayudarán a que el equipo se sienta identificado y comprometido.
Ojalá que tus interacciones grupales e individuales provoquen compromiso y crecimiento en las personas.

Y si te apetece y puede ayudarte...

7 habilidades personales que no puedes dejar de aprender

7 habilidades personales que no puedes dejar de aprender. ¿Por qué hoy esta pregunta?. Porque me parece crucial. Personas como tú a nivel particular y en empresas como la tuya han estado invirtiendo ya. La diferencia que tienen los profesionales que sobresalen son sus habilidades personales. Las personas que están viviendo con un mayor equilibrio personal, son las que están potenciando sus habilidades personales. Los equipos de trabajo que están siendo más competentes son los que están aprendiendo a mejorar sus habilidades. 

Tu conocimiento y sabiduría a nivel técnico se quedarán a un menor nivel, sin las mejores habilidades personales. Bien sea habilidades que te permitan una mejor gestión personal. O bien, habilidades que te permitan relacionarte mejor con las personas en tu trabajo. 

¿Cómo dirías que son tus habilidades personales?. ¿Te ayudan a sentirte mejor?. ¿Tus habilidades personales potencian el impacto de tus conocimientos?.

7 habilidades personales que no puedes dejar de aprender

En uno de los artículos de la revista Forbes, Unlocking the soft skills within your workforce, Lital Marom, ya nos lo adelanta. Tanto  los informes aportados por la consultora McKinsey como el Co-director of Harvard’s Change Leadership Group, Dr. Tony Wagner nos hablan del gran impacto de las habilidades personales. 

Para el año 2030 serán cruciales las habilidades tecnológicas, las habilidades sociales y emocionales así como las habilidades cognitivas. 

El aprendizaje de estás últimas, las habilidades personales no requieren de memorizar una serie de conceptos para acordarse de ellos después. Requieren de un proceso de aprendizaje más interno y personal. Realmente el aprendizaje de habilidades personales pasa por un proceso de desbloqueo y descubrimiento personal. Este proceso, te permite mediante la aplicación en la vida diaria, hacer tuyas estas habilidades e incorporarlas a tu repertorio personal.

El desarrollo de habilidades personales te facilita además desarrollar tu mentalidad de crecimiento. Es my frecuente que las personas y equipos de trabajo que invierten en el aprendizaje de  habilidades, mejoren en su mentalidad de crecimiento. 

Aprender habilidades requiere de análisis, autoconocimiento, reflexión, curiosidad, imaginación y pensamiento crítico. Con lo que, suele ser muy visible, que cuando las personas desarrollan sus capacidades personales, logran cambiar su mentalidad hacia sí mismos, las personas y relaciones y las situaciones que viven. 

¿Y cuáles son las habilidades personales en las que están invirtiendo personas como tú y empresas como la tuya?

Vamos a hacer un repaso. Nos falta muy poco para acabar el año. Quizá pueda venirte bien esta reflexión de hoy para establecer tus próximos retos personales. Espero que puedan ser de tu interés, ya que este resumen parte de lo que muchos de mis clientes han decidido que son sus retos prioritarios.

A menudo las habilidades personales marcan la diferencia entre las personas felices de las que sufren más de lo que toca. Las habilidades personales marcan la diferencia entre los mejores profesionales y los que no consiguen buenos resultados.

Organización personal y productividad

Sí fundamental. Las personas que se organizan y que marcan sus prioridades tanto a largo plazo como en el corto plazo, se sienten mejor. Su capacidad de atención está mucho más centrada y es más eficiente. No sufren tanto por tener cien cosas en la cabeza pendientes de que no se les olvide.

No tienen tanto miedo y tanto estrés. Cuentan con el apoyo de nuevas tecnologías, y además, aplican sus esquemas mentales para ayudarse a decidir. 

Incluyen en su agenda, tiempo para pensar y reflexionar. Asumen que en su agenda tan importante es organizar tiempos para concentrarse en lo importante cómo tiempos para desconectar y disfrutar. 

Deciden. Son protagonistas de su vida laboral, personal, social y familiar. El tiempo no «les come». Estas personas deciden su tiempo. Han aprendido a decir NO, sin sentirse culpables. Y además, han aprendido a ofrecer soluciones y alternativas a las demandas del día a día. Tienen la mente mucho más despejada para tomar decisiones, crear soluciones y ser más creativos y eficientes.

Hábitos y Técnicas de Estudio

Desde adolescentes a adultos que están en procesos de estudio. Conocer cómo funciona su cerebro a la hora de estudiar, y aprender de sus necesidades personales. Las personas que aprenden sobre sí mismos y sobre nuevas técnicas de estudio, están obteniendo mejores resultados. 

Empeñarse en estudiar como siempre lo has hecho cuando tienes que abordar el reto de obtener el mejor resultado en unas oposiciones, no ayuda. 

Los nuevos métodos de evaluación para estudiantes en general, hacen imprescindible que el alumno aprenda a cambiar sus estrategias. 

No se requiere que el alumno aprenda de memoria, sino que comprenda de verdad y sea capaz de emitir juicios discriminativos. Además, se requiere que se aprenda a aplicar lo aprendido no solo a recordar de memoria una serie de datos. Aprender a razonar lo aprendido debe estar incluido en el proceso de estudio. Las técnicas tradiciones de memorización pueden dejarte con resultados medios en tu proceso de estudio. 

Por ello es importante, conocer cómo funciona el cerebro cuando aprende. Es esencial, saber cuáles son las condiciones que demanda tu cerebro para asentar el aprendizaje. Y así, aplicar los mejores métodos para optimizar tus resultados. 

Manejo de ansiedad

Adolescentes, adultos, líderes, profesionales técnicos, padres, profesores, equipos. Desde cualquier sector profesional, y desde cualquier perfil personal, el manejo de la ansiedad es un objetivo prioritario para poder disfrutar de la vida. 

Me suelo encontrar dos extremos cuando trabajo este objetivo. Personas que tratan de ignorar su ansiedad y se esfuerzan enormemente en seguir con su vida como si no pasara nada. Hábito que multiplica la ansiedad enormemente dejando un gran coste emocional y físico. O bien, personas que, sin saber bien cómo, se han dejado invadir por las sensaciones de ansiedad. En este caso, están viviendo estados de ansiedad generalizada, que les impide ser felices y disfrutar de su vida con normalidad.

En ambos casos, los hábitos aprendidos son muy poco saludables y con gran coste emocional y personal para ellos. 

Es muy frecuente, en las personas que sufren o evitan prestar atención a su ansiedad, plantearse un objetivo. No sentir. Se parte de la base que lo que «debería ser» es no sentir nada de ansiedad. Y aquí, a parte de otras consideraciones y objetivos de trabajo, parte una idea errónea.

Es importante sentir ansiedad. Esta emoción es una señal de nuestro cuerpo que nos avisa de que algo no encaja con lo habitual. Es una señal de que necesitamos abordar esa situación con nuevos y mejores recursos de los que utilizamos habitualmente. Si no haces caso de esta señal o te dejas invadir por ella, es cuando la ansiedad toma el control de tu vida.

El objetivo es regular la ansiedad hasta un nivel de alerta saludable que te permita desempeñar mejor el reto que tienes por delante. 

Inteligencia Emocional

Culpa, vergüenza, tristeza, apatía, miedo, dependencia emocional, desánimo, bloqueo emocional, decepción, conflictos personales… Emociones con las que determinadas personas han estado acostumbrándose a vivir, hasta que afortunadamente, han decidido abordarlas y superarlas. No les ha dado miedo pedir ayuda y han empezado un gran camino de aprendizaje, superación y cambio.

Aprender cuál es la función de estas emociones, de dónde provienen, por qué se han mantenido tanto en el tiempo, y cómo pueden resolverlas, son algunos de los objetivos cruciales en inteligencia emocional. 

Una de las consecuencias más sobresalientes de no gestionar las emociones y «cargar con ellas» mucho tiempo es que se generalizan. Conforme pasa el tiempo, cada vez son más las situaciones por las que uno se siente culpable. Cada vez son más las relaciones dependientes que algunas personas crean a su alrededor. Con mayor frecuencia y en un mayor número de situaciones se pierde la ilusión y la alegría.

Por eso es tan importante, que con urgencia, inviertas en aprender inteligencia emocional si «arrastras» a diario el peso de las emociones negativas.

La mejor noticia es que personas como tú ya han aprendido. Ya disponen de mejores habilidades personales que le ayudan en su día a día superar las emociones difíciles. Recuerda, el objetivo de la inteligencia emocional, no es que no sientas nunca más tristeza o decepción. El objetivo es que cuando lo sientas, sepas cómo abordarlo y te permita seguir adelante aprendiendo de ti mismo. Son bloqueos, sin sufrimientos gratuitos. 

Inteligencia Conversacional

Hay conversaciones que inspiran y hay conversaciones que bloquean a las personas. Bien sea que:

  • Necesites relacionarte mejor con tus clientes.
  • Te hayas planteado impactar mejor a tus alumnos.
  • Necesites mejorar el impacto de tu liderazgo con tu equipo.
  • Te hayas propuesto relacionarte mejor con tus compañeros de trabajo de otros departamentos.
  • Sencillamente, quieras que tus conversaciones inspiren a las personas de tu alrededor.

La inteligencia conversacional es la habilidad que te ayudará a que tus interlocutores estén más receptivos, os entendáis mejor y las conversaciones sean más satisfactorias.

Posiblemente, no te des cuenta pero a veces no se conversa. Se habla para imponer. En ocasiones, se comunica para demostrar la posición propia. Se hacen preguntas para las que ya se conoce la respuesta. A menudo, no se escucha. Se piensan las respuestas mientras el otro habla. Pero no se conversa.

Actuar de esta forma tanto en entornos profesionales como personales, dificulta las relaciones. Genera conflictos y malos entendidos. Distancia a las personas. Impide la comprensión y el descubrimiento mutuo. Centra las interacciones en los desacuerdos más que en los puntos en común. Impide conocer las fortalezas de la otra parte.

Comunicar es crear conversaciones para conectar con  otra persona y crear conjuntamente espacios nuevos. 

¿Y tú como comunicas?. ¿Cuál es tu propósito?. ¿Facilitas con tu conversación que ambas partes seáis protagonistas?. ¿Ayudas a crear escenarios nuevos compartidos?. ¿Escuchas para crear un espacio común o para buscar lo que os distancia?. 

La inteligencia conversacional está ayudando a muchos profesionales actualmente. Desde docentes, a líderes, a los miembros de equipos de trabajo distintos, a comerciales, y a todas las personas que creen que se pueden generar mejores relaciones personales. 

Desarrollar personas y potenciar equipos

¿Cuáles están siendo los retos principales de los líderes en las empresas hoy?. Desarrollar personas y potenciar los equipos de trabajo. 

Hoy un líder que se dedica únicamente a distribuir tareas, hacer un control de plazos de entrega y resolver las urgencias del día a día, es un líder que se queda a medias. Las empresas, y concretamente los espacios dirigidos por un líder necesitan ser escenarios en los que creer y crecer. 

Es importante que el equipo de trabajo esté «enamorado» de sí mismo y «enganchado» al proyecto de empresa. El líder tiene la responsabilidad de crear que ese conjunto de personas quiera trabajar conjuntamente y bajo su liderazgo. Porque juntos son mejores. Y también porque comprueban día a día que en ese entorno de trabajo se crece personal y profesionalmente hablando.

Para ello, el líder actual, asume las responsabilidades y el aprendizaje de habilidades relacionadas con su:

  • Capacidad de comunicación y conversación.
  • Habilidad para provocar conversaciones que ayuden a desarrollar la autonomía de las personas.
  • Capacidad para crear conversaciones sobre el desempeño que realmente sean útiles para que las personas crezcan.
  • Nivel de Inteligencia Emocional para potenciar su autoconocimiento, autogestión personal, desarrollo de equipos y creación de relaciones resonantes.

Y además...

  • Capacidad para ser asertivo y proporcionar tanto feedback positivo como de mejora. Siempre de manera constructiva y con la finalidad de que las personas crezcan con estos mensajes de forma clara y comprobable.
  • Habilidad para fomentar valores y criterios de actuación que permitan ser una guía para todos.
  • Capacidad para crear conversaciones mediante el uso de más preguntas provocadoras que «sermones» sobre lo que debe ser o no ser. 
  • Habilidad para conocer lo que motiva a cada persona y al equipo de trabajo. Conocer sus fortalezas y áreas de mejora y establecer agendas de aprendizaje para todos.
  • Nivel de análisis del funcionamiento interno de los equipos. De esta forma podrá trabajar con el propio equipo para potenciar los resultados.

¿Y tú como líder estás invirtiendo en aprender estas habilidades?

Manejo de entrevistas de trabajo y entrevistas comerciales

Bien sea que estés en proceso de búsqueda de empleo o bien que necesites optimizar tus entrevistas comerciales. Prepararse las entrevistas profesionales en general es importante por el resultado y por tu percepción de valía.

Una entrevista es un espacio de descubrimiento mutuo y una oportunidad de conectar e iniciar colaboraciones beneficiosas para ambas partes. 

Las personas que están aprendiendo esta habilidad consiguen:

  • Expresar mejor su mensaje.
  • Conversar para llegar a acuerdos.
  • Transmitir su mejor valor personal y profesional.
  • Aprender a escuchar cuáles son las necesidades del receptor para adaptar sus argumentos y preguntas.
  • Aprovechar sus fortalezas para enlazarlas con lo que necesita el interlocutor.
  • Aprender a resolver posibles objeciones de la otra parte, ya que son una señal de interés que es importante que no dejes pasar.
  • Asumir que el feedback recibido es una oportunidad para cuestionarse y mejorar.
  • Defender mejor porque consideran que su propuesta de valor puede servir al interlocutor.

Conclusión

Acuérdate, 7 habilidades que es importante que revises. Reflexiona si estás dando lo mejor de ti en cada una de ellas. Analiza cuáles son tus fortalezas y cuáles podrían ser tus próximos retos personales:

  • Organización personal y productividad.
  • Hábitos y técnicas de estudio.
  • Manejo de ansiedad.
  • Inteligencia Emocional.
  • Inteligencia Conversacional.
  • Desarrollar personas y potenciar equipos.
  • Manejo de entrevistas de trabajo y entrevistas comerciales.
¿Cuáles de estas habilidades ya forman parte de tus recursos personales?
¿Qué habilidades serían tus próximos retos?
¿Qué beneficios obtendrás de las habilidades que has decidido mejorar?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Hacer fáciles tus objetivos y no perder la motivación

Hacer fáciles tus objetivos y no perder la motivación. Buen objetivo, ¿Qué te parece?. Más allá de la consecución de objetivos que te marques al principio del año o en el momento que consideres, mantenerte es la clave. Y es la parte esencial que hará sostenible esa consecución de tus objetivos.

Cómo habrás comprobado muchas veces, ¿de que te sirvió ponerte muchos objetivos sino fueron suficientemente motivadores y los dejaste a un lado?.

Sí, realmente, estar motivado constantemente en la consecución de esa “foto final” que te hará feliz, es lo que te mantendrá en estado de curiosidad e implicación. Podrías pensar que bueno, si al final ese objetivo no me motivó, no sería un objetivo que realmente querías. Puede ser, a veces, sólo puedes descubrir lo que te gusta, implicándote en diferentes actividades, para después valorar tus prioridades y gustos.

Ahora bien, hay una parte de objetivos, que estoy segura que quieres, pero que al final te cuesta conseguir, y esto acaba por desmotivarte. Aprovechas fechas especiales, como cumpleaños, comienzo de año, etc, para volver a retomarlos, pero ¡vaya!, parece que se te resisten. 

¿Qué te parece si hoy repasamos algunas ideas relacionadas con la motivación y la consecución de objetivos?. Me encantaría que pudieras llegar a dónde quieres. Y por supuesto, que disfrutaras un montón del camino. Ya que al final, es lo más importante. 

Conseguir un objetivo disfrutando te permitirá entre otros aspectos:

  • Mantener la motivación.
  • Descubrir nuevos aprendizajes que no habías tenido en cuenta.
  • Conocerte a ti mismo: en tus fortalezas y en tu potencial.
  • Ganar en capacidad de resiliencia para resolver posibles obstáculos con los que te encuentres.
  • Asegurar que cuando llegues a tu “foto objetivo” puedas mirar atrás y te sientas orgulloso.
  • Fortalecer tu autoestima.
  • Fomentar tu creatividad.
  • Organizarte y priorizar.

Recuerda que has conseguido pocas cosas cuando tu estado emocional no era motivador, tranquilo y alegre. El aprendizaje y el cambio siempre se consiguen mejor disfrutando. En este estado todas tus capacidades cognitivas están en su máximo nivel. El forzar segur trabajando en un objetivo al que no le acompañan emociones positivas, es inútil. Asegúrate un buen estado emocional.

Hacer fáciles tus objetivos y no perder la motivación

Es muy frecuente, definir el objetivo de forma más o menos clara y mantener en la cabeza acciones que se nos van ocurriendo que tenemos que hacer. En estos casos, seguramente has comprobado que llenas tu cabeza de “cosas” que tienes que hacer y que más o menos vas haciendo. Pero si no las haces, “hierven” en tu cabeza, toda clase de pensamientos que te hacen activar el “modo bucle” de pensamiento. Y al final, la inercia del día a día, va relegando estas actividades. Con lo cual, ya lo tienes, puede empezar el proceso de desmotivación.

Ahora bien, 

  • ¿En qué necesitas focalizar tu atención y energías?. ¿En acordarte de lo que tienes/quieres hacer?. O ¿En hacerlo realmente?.
  • Y otra cosa, esas ideas sobre las acciones que tienes que hacer ¿te llevan realmente dónde quieres?. Y además, ¿son actividades en las que realmente estás dispuesto a implicarte y profundizar con gran curiosidad?.

Es mucho más “rentable emocionalmente”, preparar de forma proactiva qué pasos necesitas hacer y focalizar tu atención en ponerte manos a la obra. 

Centra tu atención en los pasos inmediatamente posteriores que provocan tu curiosidad

Michael Simmons en Medium, en su artículo If you want to be massively successful, do NOT set ambitious goals, according to studies, hace referencia al modelo de los investigadores Kenneth Stanley and Joel Lehman. Este modelo nos confirma el enfoque de que los retos más duros no se consiguen de la forma habitual que conocemos. Es decir, estableciendo metas, midiendo el progreso y comprobando cada hito a conseguir.

Estos autores confirman el hecho de que es el establecimiento de pasos motivadores y claros entre donde estás ahora y donde quieres estar, es mucho más efectivo. Incluso, este modelo abre la posibilidad de que el objetivo se redefina de tal forma que pueda diferir un poco del original en pro de mantenernos motivados en aquello que realmente provoca nuestra curiosidad y aprendizaje. 

Es decir, en vez de marcarte submetas a conseguir de un objetivo más amplio. Y “tener en la cabeza” aproximadamente lo que tienes que hacer intuitivamente. Cambia el modelo y céntrate en definir los pasos inmediatamente posteriores a cada momento en el que estás en relación al objetivo.

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, los siguientes pasos para centrar tu atención en aquello que provoca tu curiosidad.

  • Define dónde quieres estar y dónde estás ahora.
  • Identifica el paso siguiente más novedoso en el que quieras invertir.
  • En vez de preguntarte constantemente ¿esta actividad me lleva a mi objetivo?, aplica el filtro de la curiosidad en los pasos inmediatamente posteriores.
  • ¿Cuál es el paso más novedoso para ti y que provoca tu curiosidad?. ¿Estás tan fascinado por ese siguiente paso que invertirías tu esfuerzo en aprender más sobre ello? Entonces hazlo. 
  • Cuando hayas invertido el esfuerzo en aprender ese nuevo paso novedoso y motivador para ti, pregúntate cuál es el siguiente paso en el que nuevamente estás dispuesto a invertir el compromiso y el esfuerzo de un nuevo aprendizaje que ha activado tu curiosidad. 
  • Y así sucesivamente. Este progreso de “pasos curiosos” te llevará a dónde quieres estar manteniendo tu motivación.

Como indican los investigadores Kenneth Stanley and Joel Lehman, “para conseguir tus objetivos más ambiciosos, debes estar dispuesto a abandonarlos”. Eso sí en pro, de seguir tu curiosidad y fascinación por aquello en lo que estás dispuesto a invertir, que al final es lo que te hará sentirte satisfecho 😉

De hecho, a mí me ha pasado muchas veces, revisa si a ti también. Cuando te dejas llevar por la curiosidad de lo que vas descubriendo en el camino a tu meta, el objetivo se redefine un poco diferente pero mucho más motivador, y asegura tu implicación y compromiso. 

Para conseguir lo que quieres sobre todo desarrolla hábitos

Sí, definitivamente las personas a las que admiro, que más felices son con su vida y que tienen una clara trayectoria de avances y retos en su vida, tienen excelentes hábitos. Es el establecimiento de hábitos lo que asegura la consecución de los objetivos o retos que uno se plantea.

Si no tienes el hábito de estudiar, profundizar y reflexionar, difícilmente podrás superarte y aprovechar lo que lees o estudias. Cuando no tienes el hábito de pararte a pensar cómo estás impactando en tu equipo de trabajo o en tus compañeros o clientes, ocurre lo mismo. Pierdes la oportunidad de ser mejor líder, de ser mejor profesional, de ser la persona que quieres ser. Cuando te falta el hábito de mantenerte actualizado en tu trabajo, pierdes la oportunidad de hacer que tu trabajo sea más motivador. E incluso, de quizá, ofrecer algo diferente con respecto a otros candidatos en un proceso de selección para una nueva empresa.

Piensa, ¿tienes a ser “reactivo” en tu vida o por el contrario abrazas la proactividad y la puesta en marcha de hábitos que te aseguran el éxito?.

Casi para mí es una de las primeras reflexiones que necesitas hacer antes de abordar tus próximos objetivos.

Piensa en pequeño no en grande

Ryan Holiday, autor de ‘Conspiracy,’ ‘Ego is the Enemy’ & ‘The Obstacle Is The Way’, en su artículo How to Develop Better Habits in 2019, nos propone enfoques interesantes.

Ryan Holiday hace referencia a el modelo de “hábitos atómicos” de James Clear. 

Un “hábito atómico” es un hábito pequeño que provoca la mayor diferencia o impacto posible en nuestras vidas. Así que contrario, a lo que solemos escuchar nos propone:  

  • Piensa en pequeño en vez de a lo grande. Pensar en pequeño es más fácil. Si quieres aprender cualquier cosa, evita pensar en el tema general. Céntrate mejor en el siguiente paso pequeño que puedes poner en marcha. Pensar en pequeño facilita comenzar a llegar a tu objetivo. Una vez alcanzado ese paso pequeño, puedes seguir construyendo los siguientes pasos.
  • Crea un recordatorio físico de lo que que quieres conseguir. Recuerda del paso pequeño que quieres dar, no del objetivo general. Puede ser un recordatorio en tu agenda, un post´it en tu mesa, un mensaje en tu pantalla de ordenador o móvil. Como quieras, pero tenlo presente. 
  • Prepara con antelación lo que necesitas y que sea visible. Si quieres dedicar un tiempo de lectura todos los días y crear una reflexión práctica de cómo lo puedes poner en marcha. Déjate preparadas que lecturas o libros quieres leer al día siguiente. Busca un sitio físico y una hora determinada de cuándo lo quieres leer. E incluso prepara dónde apuntarás tus reflexiones, calendario, agenda, bloc de notas digital o en papel, etc. Déjatelo todo preparado para cuando llegues a casa o al sitio donde quieras realizar esta actividad.
Y además...
  • Aprovecha y enriquece los hábitos que ya tienes. ¿Qué hábitos ya forman parte de ti?. Y además sientes mucha satisfacción de que ya formen parte de vida. ¿Cómo podrías enriquecerlos?. Dentro de ese hábito que ya tienes instaurado, ¿podrías añadir algo que hiciera que abordaras 2 hábitos en uno?. Piénsalo, es más fácil apoyarse en nuestras fortalezas para instaurar nuevos aprendizajes que crear un hábito nuevo desde cero. 
  • Rodéate de buenas personas que te inspiren. A veces, no necesitas buscar personas que tengan un nivel mucho más alto que tú en algo que quieras dominar. Es casi, a veces, más importante, que te provoquen, que te inspiren con sus hábitos, que te emocionen.
  • Empieza por comprometerte en algo, lo que sea. Elige un periodo de tiempo y una actividad o compromiso que capte tu atención. Da igual, si es una actividad que te lleve a los objetivos que tienes en la cabeza o no. Simplemente practica el hecho de comprometerte en algo y permítete descubrirte en ese reto.
  • Establece los días en los que vas a invertir en los pasos hacia tu objetivo. No necesitas que por ser un hábito, realices esa actividad todos los días. Basta con que establezcas un periodo de implicación que no abandones. 
  • Céntrate en ti mismo. Deja a un lado por algunos momento a los demás. Reserva ratos de desconexión presencial y digital. Pon el foco en ti mismo, en tu curiosidad, en tu aprendizaje, en cómo te sientes, en qué quieres que sea tu próxima ilusión.

Actividad Recomendada

Responde tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, la respuesta a las siguientes cuestiones.

  • ¿Cuáles pueden ser tus pequeños “hábitos atómicos” con los que te quieres comprometer?
  • ¿Qué puedes preparar con antelación para asegurar que los realizarás?
  • Revisa, ¿Qué hábitos ya tienes consolidados a los que les puedes añadir un micro hábito compatible?
  • ¿Con qué personas que te inspiran quieres tener más interacción?
  • ¿Qué pequeño reto puedes asumir (da igual de que tipo)?
  • Reflexiona, ¿Qué días invertirás en tus “hábitos atómicos?
  • ¿Qué necesitas limitar para poder centrarte en ti mismo?

Sé un guerrero de tu mente para conseguir tus objetivos

Ser un “guerrero de tu mente”. Concepto que nos proporciona Patrick Ebdlab, autor de The Self-Discipline Blueprint. Coincido plenamente en el mensaje que nos envía y así lo he comentado muchas veces. 

La ventaja de hoy, es que tienes acceso a muchísima información útil. Seguramente lees muchísimos artículos a la semana. Ahora bien ¿en qué mejoran tu vida?. ¿Cuánta aplicación práctica has sido capaz de darle a tus lecturas?. 

De hecho, me sorprende y admira cuando una persona viene a mi consulta, con varios de mis artículos subrayados, con preguntas anotadas y con conclusiones sobre sus próximos pasos a realizar. Es fantástico :-). Estas personas podemos decir, según el autor que son “guerreros de su mente”. ¿Cómo vas tú?. ¿Aprovechas lo que encuentras cuando lees?.

Así, mira, un pequeño objetivo que quizá pueda gustarte es convertir tus aprendizajes en acciones tangibles. Hábitos, al fin y al cabo, que puedan crear oportunidades de mantener tu autoestima y motivación en permanente activación. “Quien no hace, se pierde oportunidades”.

7 estrategias importantes para conseguir tus objetivos

Volviendo al autor, Patrick Ebdlab, nos propone 7 +1 estrategias para mantener este “guerrero de la mente” en estado activo:

  1. Celebra, sino lo has hecho ya lo que has conseguido en el año anterior. Es un buen hábito para construir el sentido de auto-eficacia, revisar los logros pasados.
  2. Cuida los aspectos básicos de tu vida: nutrición, descanso y movimiento.
  3. Conoce y elige las “piedras angulares” de tu vida. Lo que es más importante para ti y quieres que permanezca presente en tu vida.
  4. Crea cambios duraderos y sostenibles en el tiempo. Para ello, necesitas tener en cuenta cómo equilibrar tu lado racional y emocional.
  5. Optimiza tu flujo de trabajo y de felicidad.
  6. Periódicamente reconoce tus progresos, felicítate y recompénsate. Revisa también qué has descubierto sobre ti mismo en tu evolución.
  7. Implícate en eliminar o reducir al máximo tus distractores más adictivos.
  8. Sé una buena conciencia con la que conversar. Convierte en tu mejor aliado.

Conclusión

Recuerda para hacer fáciles tus objetivos y no perder la motivación, ten en cuenta estas recomendaciones:

  • Centra tu atención en los pasos inmediatamente posteriores que provoquen tu curiosidad.
  • Desarrolla hábitos.
  • Piensa en pequeño.
  • Sé un «guerrero de tu mente» y ponte manos a la obra para que lo aprendido se convierta en algo tangible.
¿Cuál es el siguiente paso que quieres hacer para conseguir tu objetivo?
¿Con qué paso que sea nuevo y provoque tu curiosidad quieres comprometerte para aprender más y profundizar?
¿Qué paso pequeño puedes dar que genere un gran impacto?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo potenciar la inteligencia de profesores y líderes

Cómo potenciar la inteligencia de profesores y líderes. Nada, tranquilo, no voy a meterme con la inteligencia de cada uno :-). Hoy nos centraremos en cómo ser más inteligentes a nivel de habilidades personales. Hablaremos de dos retos en inteligencia personal  para profesores, directivos y mandos intermedios. ¿Que tienen en común?. Como yo lo veo, son tres de las profesiones que tienen a su cargo un conjunto de personas con las cuales adquieren un gran compromiso. El compromiso de conseguir que crezcan personal y profesionalmente, además de conseguir una serie de resultados. 

Los 3 perfiles asumen la responsabilidad de provocar cambio y aprendizaje. En un caso para que puedan convertirse en profesionales. Y en los otros dos casos, para afianzar y mantener su nivel de profesionalidad y potencial de crecimiento.

Cómo potenciar la inteligencia de profesores y líderes

Trabajando habitualmente con estos tres colectivos, me encuentro con que hay una serie de habilidades que están siendo muy potentes en su trabajo diario. Me gustaría señalar hoy 3 competencias en las que estos 3 perfiles pueden invertir para potenciar sus resultados. Bien sea en las clases de los profesores, o en el quehacer diario de perfiles de liderazgo.

Estas dos/tres habilidades sobre las que nos centraremos hoy, se relacionan con ciertos enfoques de inteligencia en habilidades personales. Hablamos de:

  • Inteligencia Emocional
  • Y la Inteligencia Conversacional e Indagación Apreciativa

Inteligencia Emocional para profesores y líderes

Como hemos comentado en otros artículos y seguro, habrás leído en muchos manuales, la inteligencia emocional es clave hoy en día. En todas las profesiones y especialmente en aquellas que gestionan personas para alcanzar unos objetivos.

Bien sea por las reacciones de las personas o bien, por tratar de potenciar las mejores emociones relativas a una tarea. La Inteligencia Emocional es la habilidad de gestionar tus propias emociones y ayudar a gestionar las de los demás. Un paso más allá en la Inteligencia Emocional nos lleva a ser capaces de provocar e inspirar las mejores emociones en los demás. 

¿Por qué es tan importante la Inteligencia Emocional?. A parte de la respuesta obvia que seguro te estás dando, y es que sentimos emociones en todo momento. Es crucial aprender a regular el nivel de estas emociones para que puedan siempre ser saludables para nosotros. En un artículo anterior, hablamos de que todas, absolutamente todas las emociones son útiles. Tienen una función importante en nuestra vida personal y profesional. No es que haya que evitar la tristeza, el enfado o la vergüenza, por ejemplo. Es que estas emociones te ayudan, en caso de saber mantenerlas en un enfoque saludable, a tomar decisiones y a vivir mejor. 

El equilibrio personal es la clave

Las emociones te permiten:

  • Tomar decisiones en momentos de urgencia.
  • Impulsan tu capacidad de aprendizaje e inteligencia.
  • Son una alarma rápida que te da información de cómo puedes protegerte emocionalmente.
  • Te proporcionan información de cuál es el siguiente paso que necesitas hacer en situaciones extraordinarias. O también, en situaciones que requieren recursos extra con respecto a las situaciones que afrontas habitualmente.

¿Qué están aprendiendo y qué están consiguiendo profesionales directivos y profesores como tú de la Inteligencia Emocional?. Veamos algunas claves que trabajo habitualmente con líderes y profesores universitarios, con los que he tenido oportunidad de colaborar.

¿Con qué situaciones se encuentran los líderes y la Inteligencia Emocional sería de ayuda?

Habitualmente los líderes se pueden encontrar con varias situaciones en las que tanto ellos mismos, como sus colaboradores, pueden beneficiarse de la Inteligencia Emocional:

  • Desmotivación en el puesto de trabajo, tanto del líder como de los colaboradores
  • Bloqueos emocionales ante nuevos retos profesionales. Tanto del líder como en sus colaboradores.
  • Inseguridad sobre las propias capacidades.Tanto del líder como en sus colaboradores.
  • Dificultades o descenso en el desempeño profesional. También, en ambos casos.
  • Estrés ante la demanda de ser productivo en el puesto de trabajo. Hablamos tanto de la productividad del líder como de sus colaboradores.
  • Conflictos personales. En cualquier dirección, entre colaboradores. O bien del líder con sus colaboradores.
  • Falta de ilusión e inspiración para dar lo mejor de uno mismo.
  • Miedos. En ambos casos también.

Podríamos nombrar más, sin duda…

¿Qué pueden resolver mejor los directivos y mandos intermedios aprendiendo inteligencia emocional?

  • Gestionar mejor sus propias emociones para conseguir ser feliz como líder.
  • Ayudar a que sus colaboradores den lo mejor de sí mismos en sus retos profesionales.
  • Impulsar el aprendizaje de los colaboradores.
  • Mantener un buen clima de trabajo.
  • Superación ante inseguridades, bloqueos y miedos.
  • Desarrollar la motivación propia y de sus colaboradores.
  • Regular el nivel de las emociones más difíciles para afrontar tareas y retos importantes.
  • Lidiar con el enfado, el estrés o el agotamiento emocional que provocan las situaciones de incertidumbre. 
  • Inspirar al equipo ante las visión final de proyecto que se quiere conseguir.
  • Desarrollar la motivación intrínseca de sus colaboradores.

¿Con qué situaciones se encuentran los profesores y la Inteligencia Emocional sería de ayuda?

Habitualmente los profesores se pueden encontrar con varias situaciones en las que tanto ellos mismos, como sus alumnos, pueden beneficiarse de la Inteligencia Emocional:

  • Desmotivación debido a la exigencia de la profesión docente. 
  • Falta de motivación de los alumnos ante percepciones poco claras sobre la utilidad de lo que estudian.
  • Bloqueos emocionales ante nuevos retos profesionales y las nuevas demandas que los alumnos de ahora requieren.
  • Inseguridad sobre las propias capacidades. Bien sea del profesor o de los propios alumnos ante sus tareas de trabajo o ante las pruebas de examen.
  • Dificultades ante el manejo de los grupos en el aula.
  • Estrés ante la demandas requeridas por el centro de enseñanza.
  • Conflictos personales. Igualmente en todas direcciones. Entre alumnos o del profesor con sus alumnos.
  • Falta de ilusión e inspiración para dar lo mejor de uno mismo.
  • Miedos.
  • Autoexigencias debidas a expectativas de “tener que saberlo todo”.

Podríamos nombrar más, sin duda…

¿Qué pueden resolver mejor los profesores aprendiendo inteligencia emocional?

  • Gestionar sus propias emociones ante los retos de su profesión.
  • Crear emociones positivas ante el contenido de aprendizaje, ya que el cambio y el aprendizaje se da con emociones positivas.
  • Ayudar a gestionar las emociones del grupo o de un alumno ante sus inseguridades en los exámenes y en el trabajo de clase.
  • Inspirar a sus alumnos.
  • Manejar el estrés de todos los implicados en el proceso de enseñanza – aprendizaje.
  • Resolver bloqueos emocionales de sí mismos y de sus alumnos.
  • Desarrollo de la motivación instrínseca propia y de sus alumnos. Este tipo de motivación es  la más sólida y sostenible en el tiempo.
  • Favorecer la creatividad en sus clases y de sus alumnos. Ya que aprender a redirigir las emociones del grupo. 
  • Resolver de forma satisfactoria conflictos en clase, entre alumnos, o con el propio funcionamiento de la clase. 

Inteligencia Conversacional e Indagación Apreciativa para profesores y líderes

Muy potentes estas dos técnicas. Son dos habilidades que permiten establecer diálogos y conversaciones inspiradoras. Tanto los líderes como profesores con los que trabajo, están aprendiendo a tener mayor impacto en sus interacciones con sus colaboradores, en el caso de líderes. Y con sus alumnos, en el caso de los profesores. 

Ambas técnicas permiten centrarse y orientarse al futuro, al siguiente paso, provocando el cambio en cada conversación. Y por supuesto, con un enfoque positivo y apreciativo de las fortalezas y posibilidades de alumnos y colaboradores, según el caso.

¿Dónde se encuadran la Inteligencia Conversacional y la Indagación Apreciativa?

La Inteligencia Conversacional y la Indagación Apreciativa, se encuadran y se complementan fenomenalmente bien con:

  • Los enfoques de Líder – Coach y el enfoque de liderazgo orientado a las personas y a su desarrollo.
  • Las metodologías activas de enseñanza – aprendizaje.
  • Ponen el foco en el protagonismo del receptor como agente de cambio y aprendizaje. Bien sean los colaboradores o los alumnos.
  • Facilitan que el líder o profesor sea un facilitador y creador de entornos de aprendizaje y cambio.
  • Tienen en cuenta que el aprendizaje y cambio es dependiente de las emociones positivas y ayudan a crearlas. 
  • Parten del impacto que las conversaciones tienen en la neuroquímica del cerebro.
  • Ayudan a crear conversaciones inspiradoras que generen entornos de confianza.
  • Aprovechan el enfoque de que para que haya aprendizaje y cambio en las personas, se necesita el descubrimiento y la reflexión. Cuentan con que el aprendizaje es un proceso discontinuo creciente.
  • Dirigen el foco de atención a las fortalezas, al potencial y a las posibilidades.

¿Qué es la Inteligencia Conversacional?

Judith E. Glasser desarrolla la técnica de Inteligencia Conversacional. Es la técnica que nos permite convertir conversaciones centradas en el “yo”, en conversaciones centradas en el “nosotros”. Este último tipo de conversaciones permite la conexión, la confianza y la colaboración. Se apoya también en el impacto que las conversaciones tienen en las emociones de las personas. Con lo que nos ayuda a generar conversaciones que activen la parte del cerebro que permite la apertura, la implicación y el compromiso. 

Tengamos en cuenta que no nos comprometemos con aquello que no nos hace sentir bien. Así, pues profesores y líderes encuentran en esta técnica, un aprendizaje potente sobre el potencial de sus conversaciones. 

Las conversaciones centradas en el “yo” activan el Sistema Nervioso Simpático. Sistema que está diseñado para mantenernos en actitudes defensivas y dónde nuestras capacidades congnitivas se reducen a la protección y a la supervivencia.

Sin embargo, las conversaciones centradas en el “nosotros” activan el Sistema Nervioso Parasimpático y la corteza prefrontal. Sistemas que permiten la creatividad, el compromiso, la implicación, la solución de problemas y la comprensión de las emociones de los demás.

¿Qué es la indagación Apreciativa?

Ronald Fry, David L. Coperrider, Diana Whitney y Jaqueline M. Stavros, nos proponen el enfoque de la Indagación Apreciativa, muy relacionado con la Inteligencia Conversacional. Basado en las mismas bases que la anterior técnica, nos ayudan a desarrollar un enfoque contrario al tradicional “enfoque de déficit”, tan habitual en todos los entornos organizativos y de aprendizaje.

En multitud de ocasiones, estamos acostumbrados a trabajar desde el enfoque: identificación del problema o deficiencias, análisis de las causas y diseño de soluciones. Desde la Indagación Apreciativa, otro punto de vista es posible. 

La Indagación Apreciativa, favorece el uso de conversaciones intencionales que provocan la curiosidad del receptor. Provocan un diferente modo de pensar y de dialogar. Impulsan el proceso de cambio y aprendizaje en el mismo momento de la conversación. Ademas, se caracteriza por su potente capacidad de apreciar y contar con las fortalezas, con lo que ya sabemos y nos funciona bien. Por otra parte, crean conversaciones que orientan a la visión y a la creatividad. Y por último, construyen y generan aprendizaje. 

La Indagación Apreciativa propone un modelo de trabajo que mediante fases permite la creatividad y la elección protagonista de aquello en lo que las personas se quieren involucrar.

¿Qué están aprendiendo y qué están consiguiendo profesionales directivos y profesores como tú de la Inteligencia Conversacional y de la Indagación Apreciativa?. Veamos algunas claves que trabajo habitualmente con líderes y profesores universitarios, con los que he tenido oportunidad de colaborar.

¿Qué pueden resolver mejor profesores y líderes aprendiendo Inteligencia Conversacional e Indagación Apreciativa?

  • Conversaciones de desempeño de sus colaboradores, o alumnos en el caso de los profesores.
  • Situaciones de bloqueo o desmotivación en grupo de clase, o en equipo de colaboradores.
  • Practicar el hábito de poner el foco en las fortalezas y oportunidades.
  • Orientar a la visión futura del proyecto que se quiere trabajar. O bien del resultado final que se alcanzará con el dominio de una asignatura.
  • Conversaciones difíciles que normalmente acaban en conflicto o imposición. Cambiando entonces, a una metodología de diálogo que provoque acuerdos y confianza.
  • El funcionamiento interno de los equipos de trabajo y del propio proceso de enseñanza – aprendizaje.
  • Conversaciones 1×1 que provoquen la motivación intrínseca de los receptores.
  • Cambiar el enfoque de análisis de problema por un enfoque basado en casos de éxito y logros obtenidos. Orientando a su vez a contar con la que mejor sabemos hacer y aprovecharlo en los siguientes retos.
  • Conversaciones orientadas al siguiente paso que provoque el mejor impacto posible.
  • Crear procesos de trabajo orientados a un plan de acción y a la consecución de los retos que más motivan.

Recuerda, el cambio se produce cuando hay una buena pregunta.

Cambiamos y aprendemos mejor cuando somos más fuertes y más positivos, no cuando sentimos debilidad y falta de ayuda.

Conclusión

Recuerda, hablamos hoy de cómo podemos potenciar la Inteligencia de Profesores y Líderes. Es una inteligencia más personal, relacionada con sus habilidades de interacción con otras personas. Resumiendo, es importante que recuerdes:

  • La Inteligencia Emocional puede ayudarte en dos direcciones, hacia ti mismo y hacia tu equipo de trabajo.
  • Si quieres potenciar los mejores resultados, necesitas tener en cuenta cómo potenciar las mejores emociones.
  • Hay conversaciones que generan aprendizaje y conversaciones que causan rechazo.
  • La Inteligencia Conversacional y la Indagación Apreciativa te permitirán aprender a crear diálogos potentes.
  • Ambas habilidades conversacionales te ayudarán a impulsar la mejor motivación e implicación en los demás. 
¿Qué resultados tendrías si desarrollaras tu Inteligencia Emocional?
¿En qué momentos podrías aprovechar mejor el impacto de tus conversaciones?
¿Qué ganarías tu y ti equipo de trabajo o grupo de alumnos si tus conversaciones fueran más positivas y apreciativas?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo ser más activo ante las dificultades y retos

En la consecución de metas, y en la superación de retos y dificultades, es fundamental hacer acopio de nuestras fortalezas mentales. Es la capacidad de afrontar tus fortalezas y tus mejores capacidades mentales lo que hace que puedas superarte. Es decir, necesitas poner el foco en cómo ser más activo ante las dificultades y retos. 

Como vimos en artículos anteriores la resiliencia es la habilidad para aprovechar tus fortalezas en los momentos difíciles y recuperarte lo antes posible de las emociones negativas que puedas sentir.

Ahora bien, si lo analizamos con más detalle hay una serie de características que identifica a las personas que ponen el foco afrontar activamente las dificultades y las personas que evitan.

Estas características se centran en acciones que ponen en marcha para superarse frente a las personas que actúan pasivamente frente a las dificultades.

Cómo ser más activo ante las dificultades y retos

Capacidad para afrontar dificultades y adaptarse

Glenn R. Schiraldi, PhD, identifica el concepto de Capacidad de Afrontar de forma Adaptativa. Dicha capacidad se describe como la habilidad de ajustarse a circunstancias cambiantes y de utilizar tus mejores fortalezas disponibles para solucionar problemas. También para superar retos y actuar en la dirección de tus metas. Da igual cuáles sean las metas, de trabajo, de relaciones, o emocionales. Este nivel alto de Afrontar Adaptativamente cobra su máximo nivel al seguir 3 principios fundamentales:

  • Establecer una meta que realmente quieras conseguir
  • Creer que puedes conseguir la meta, con una expectativa y sensación de que puedes conseguirlo.
  • Compromiso en la consecución de la meta. Es decir, estás dispuesto a trabajar duro, a ser constante, y a ser disciplinado. De hecho, a largo plazo el compromiso es más eficaz en el largo plazo que cualquier habilidad innata. Comprometerse implica poner tu foco de atención en prepararte mentalmente. 

Así, según el autor, muchas investigaciones sugieren que  asumir una postura activa ante la vida tiene muchas más ventajas. En comparación con las personas que asumen una postura pasiva, y de evitación, las personas activas tienen más éxito. Las personas con éxito en sus objetivos ponen el foco en cómo ser más activo ante las dificultades y retos.

Personas pasivas ante las dificultades (Stoppers)

Las personas pasivas tienden a evitar y huir ante acontecimientos difíciles de la vida. Ya sean estas dificultades, internas o externas. Es decir, ante emociones que bloquean, evitan afrontarlas y hacerse cargo de ellas. Ante dilemas mentales o problemas evitan, procuran centrar su foco te atención en otra cosa para no pensar en ello. Ante situaciones difíciles en el trabajo, o en las relaciones personales, tienden a postergar su responsabilidad de acción o decisión. En definitiva, no dedican tiempo de concentración y/o reflexión en pensamientos, emociones o situaciones difíciles. Es más hacen poco por modificar ninguna de ellas.

Las personas pasivas niegan el problema y "se congelan"

  • Niegan algo que no va bien o tratan de minimizar los problemas. Por ejemplo, les escucharás decir que “no hay ningún problema, que nada va mal o nada ha cambiado en la relación”. O incluso, “eso antes me molestaba, ahora no”. 
  • “Se congelan” frente a la situación. Asumen que no hay “nada que hacer”, y abandonan.
    • Culpa. Pueden culparse constantemente de algo, rumiando de manera intensiva sobre su equivocación o la dificultad que tienen. También pueden culpar de forma constante a otros de sus problemas o de las emociones difíciles que experimentan. Así son frecuentes, las expresiones de: “es que esa persona lo hace adrede para molestarme”, “su forma de actuar me ataca los nervios”, o “esta persona lo está haciendo mal y yo sufro las consecuencias”.
    • ¿Por qué me pasa esto a mi? / No me puedo creer que esto me esté ocurriendo a mi. Las personas pasivas centran toda su energía y esfuerzos mentales y emocionales en esta cuestión. Cuestión que por otra parte, no tiene salida ni solución. Puede ser más emocionalmente inteligente, cuestionarse: ¿Qué requiere esta situación de mi?. ¿Cómo puedo aprender y crecer en esta situación?. ¿Qué puedo mejorar en esta situación que depende de mi?
    • Ojalá fuera diferente. Para que algo sea diferente es imprescindible el afrontamiento activo. En caso contrario, al afrontar pasivamente, te puedes encontrar deseando constantemente cómo sería si fuera diferente. De esta forma, de forma frecuente “chocarás” con la realidad, sintiéndote mal.
    • Intentar olvidar. Con mucha frecuencia las personas pasivas tratan de olvidar algo que ocurrió. 

Las personas pasivas se distraen y abandonan

  • Usan el cinismo o la indiferencia para protegerse del dolor que le causan las dificultades.
  • Distracción. Las personas pasivas suelen buscar constantemente alguna actividad que les aleje de su preocupación o de las emociones difíciles que puedan sentir. Así, se puede ver la TV, jugar al ordenador, “engancharse” a las redes sociales, o no parar de ordenar cosas, etc…
  • Abandonar. Cuando se afronta pasivamente, las personas suelen acabar evitando lugares, personas, o situaciones que son estresantes o difíciles. Finalmente, consiguen que cada vez tengan que evitar más personas, más situaciones y más emociones incómodas que lleguen a sentir. Aprenden que “a corto plazo” esta es la solución más eficaz. Se nos olvida, que la ansiedad aumenta y te puede dejar sin técnicas de afrontamiento activo. 

En las empresas y en la vida en general, son considerados “stoppers”, ya que se repiten al cambio, y se focalizan en los obstáculos. Ponen siempre pegas a todo y frenan la evolución, el crecimiento y el aprendizaje del equipo. 

¿Qué consecuencias tiene evitar personas, situaciones, lugares o emociones?

Cuando las personas inciden en un estilo de afrontamiento de evitación, sobre todo, pierden oportunidades de alimentar su autoestima. Se cierran todas las puertas a que sean capaces de verse con éxito resolviendo hasta el más mínimo problema. Con lo que aumenta su malestar e inseguridad emocional. A largo plazo, EVITAR como estilo de afrontamiento genera las siguientes consecuencias:

  • El sistema inmunitario se debilita por la constante activación del Sistema Nervioso Simpático. Éste te mantiene en constante estado de alerta, estrés y desmotivación. La hormona del Cortisol está en niveles muy altos en tu organismo.
  • Las relaciones personales se resienten. Los problemas que no se reconocen y sobre los que no se actúa tienden a mantenerse en el tiempo. Así, cada vez los problemas entre las distintas partes de una relación profesional o personal aumentan.
  • Funcionamiento cognitivo y desempeño laboral bajo. Actúan muy poco en los momentos que se requiere prepararse mentalmente y resolver problemas.
  • Problemas Psicológicos. Las personas que están poniendo el foco de atención constantemente en pensamientos y emociones estresantes durante mucho tiempo, tienen más problemas psicológicos. Tienen más probabilidad de subir Trastorno de Estrés Postraumático, ansiedad, depresión y estrés en general.

Personas activas ante las dificultades (doers)

Las personas activas (doers) suelen afrontar cualquier dificultad, o al menos se centran en todo lo que pueden hacer. Ya sea por sus emociones, en sus relaciones personales o profesionales. Ante un obstáculo invierten energía en centrar su atención y actuación en cómo pueden actuar. No esperan a “ya veremos que pasa” sino que toman parte activa y responsable en sus retos personales, profesionales o emocionales. 

Las personas con estilo de afrontamiento activo, posicionan su mirada hacia los problemas, no “miran hacia otro lado” como los pasivos (stoppers). Así, las personas activas:

Proactividad. Aventura. Curiosidad.

  • Son proactivas y solucionan problemas. Se comprometen con cualquier aspecto y dificultad de su vida. Valoran la situación y asumen riesgos razonables, poniendo en práctica sus mejores habilidades.
  • Aventurados. Es decir, están dispuestos a afrontar cambios en los que no conocen todo. Es to es, que asumen un cierto grado de incertidumbre pero actúan en todo lo que pueden.
  • Curiosos. Asumen su responsabilidad de saber más. Bien sea, de sí mismos, de las situaciones o de sus relaciones con los demás. Así, crean la oportunidad de buscar más información para ajustar la puesta en práctica de sus habilidades.

Reconocer el problema. Ser concienzudo y disciplinado.

  • Reconocen que los problemas existen. Piensan en ellos, e imaginan posibles alternativas y soluciones. Por supuesto, exploran, arriesgan y experimentan sobre las distintas formas de afrontar una situación.
  • Son concienzudos. Se implican en tener y crear una mejor vida y crecer personalmente. Traban con esfuerzo y constancia, haciendo uso de sus mejores habilidades. Buscan relaciones de confianza y piden ayuda si es necesario.
  • Disciplinados. Se organizan, creando estructura, orden y rutinas que les favorezcan cuando lo necesitan. Aprende a posponer las recompensas inmediatas en pro de conseguir sus metas a largo plazo. Actúan y modifican sus planes para adaptarse a los miedos, dificultades y riesgos.

Valores. Decisiones. Gestión Emocional. Atención.

  • Valores. Sus metas y sueños están guiados por aquello en lo que creen, no por la imposición o expectativas de otros.
  • Toman decisiones a pesar de lo desconocido.
  • Reconocen las necesidades emocionales y la importancia de actuar sobre ellas. Pueden llegar a bloquear una emoción difícil en una situación prioritaria o de crisis. Ahora bien, asumen la responsabilidad de gestionar sus emociones en los momentos más propicios desde la calma y la reflexión.
  • Mantienen el foco. Se guían por la reflexión siguiente: ¿Qué es lo más importante que puedo hacer ahora mismo para acercarme a mi meta?

Cómo practicar y afrontar los problemas de manera activa

¿Qué conclusiones extraes de estas reflexiones sobre los “stoppers” y los “doers”?. ¿Quieres seguir invirtiendo en afrontar de manera pasiva o activa?. Sí lo sé, cuesta. Y ahora piensas, quizá en todas los problemas o dificultades de tu momento actual, y te resulta muy difícil. Pero empieza. Uno a uno. No trates de solucionar todo a la vez y de manera completa. La mayoría de dificultades requieren distintas fases. Distintas actuaciones a lo largo de tu semana o de varios meses. A lo mejor, alguna situación, requiere una sola actuación, y ya lo tienes solucionado. Pero es probable, que el resto no.

El resto de dificultades, requiere de constancia. Muchos problemas emocionales o de relaciones, o incluso profesionales, requieren de un paso cada vez. Quizá cada día. Puede ser una ventaja, no lo olvides. Tienes la oportunidad de mantener a salvo tu autoestima, si poco a poco te vas enfrentando de manera activa a aquello que te paraliza. 

¿Qué estrategias básicas puedes empezar a poner en práctica?

  • RECONOCE EL PROBLEMA. Sea un problema familiar, de relaciones personales o profesionales o contigo mismo, reconócelo. Escribe sobre ello, te permitirá ralentizar tu pensamiento y verlo “un poco desde fuera”. Escribe todo lo que se te ocurra, pero defínelo. Lo has pensado tanto que tienes mucha información, con lo que seguramente tendrás la solución más cerca de lo que piensas. 
  • ACEPTA TUS PENSAMIENTOS, EMOCIONES, RECUERDOS E IMÁGENES ESTRESANTES. En vez de evitarlas, afróntalas. Acepta que sientes, piensas y recuerdas todo esto que te causa malestar. Mira a ver cuál es el motivo y qué puedes hacer al respecto.
  • REDEFINE EL PROBLEMA. Conviértelo en un reto muy concreto para ti. El problema, ¿cuál es?, ¿que necesitas resolver exactamente?, ¿qué pasos inmediatos puedes poner en marcha?
  • ABORDA LAS PREOCUPACIONES DESDE LA CALMA.  Bajo estrés, tu sistema cognitivo no está preparado para resolver problemas. Así que, ve, haz algo para despejarte y relajarte. Y luego con más calma piensa cómo puedes afrontarlo.

Conclusión

LA ESPERANZA NO ES UNA ESTRATEGIA. EVITAR NO ES UNA ESTRATEGIA. EL OPTIMISMO SIN ACCIÓN NO TE SERVIRÁ. CREER EN LO MEJOR DE TI Y PONERLO A TU SERVICIO ABRIRÁ EL CAMINO DE AFRONTAR ACTIVAMENTE TUS DIFICULTADES. RECUERDA INVIERTE EN CÓMO SER MÁS ACTIVO ANTE LAS DIFICULTADES Y RETOS.

Y si te apetece y puede ayudarte...

Tu diálogo y tu conversación pueden sumar o restar

Sí, efectivamente. Tu diálogo y tu conversación puede sumar o restar. A ti mismo, y también a los demás. Parece que últimamente somos especialistas en poner nuestro foco de atención en lo negativo, en lo que falta, en lo que no es “correcto” o en los desastres que ocurren a diario. Desde hace un tiempo de hecho, no sé si os pasa, limito el tiempo de atención a determinadas noticias, telediarios o formatos similares. Me canso de leer y escuchar todo lo negativo que ocurre. Las noticias sobre hechos negativos ¡tienen tanto detalle!. A veces, es abrumador. Por supuesto, es importante ser conocedor de este tipo de información, pero quizá no de forma tan reiterada.

Quizá nos hemos acostumbrado a...

  • Noticias negativas en las que se proporciona detalles escabrosos.
  • Conversaciones “de pasillo” en empresa en las que se reitera las cosas más negativas de la empresa, de un cliente o de un compañero o jefe de la empresa.
  • Compartir un té, café o cerveza, quejándonos reiteradamente de lo mal que va todo o del problema que se tiene.
  • Mensajes instantáneos interminables en los que se discute acaloradamente sobre lo que alguien no ha hecho o ha dejado de hacer.
  • Publicaciones en redes sociales en las que la queja, la negatividad o el insulto prevalecen en hilo de la conversación.
  • Títulos llamativos sobre noticias, artículos o llamadas a la acción en los que la urgencia, amenaza psicológica o negatividad pretenden activar nuestra atención.
  • Correos electrónicos en los que “se grita” todo lo que no se ha hecho, todo lo que está mal…

Modelo de Déficit

Ahora, una reflexión. ¿Sabes con qué emoción acabas el día cuando en todas estas situaciones hablas de todo este enfoque negativo?. ¿Te has dado cuenta si este enfoque te permite aprender habilidades nuevas?. ¿Has podido reflexionar sobre si este tipo de diálogo interno y conversaciones te lleva a superarte o ha bloquearte y dejar de implicarte?.

Efectivamente, este diálogo (incluso interno) y también las conversaciones que creas afectan a cómo te sientes y a cómo actúas. Incluso a cómo aprendes. Este es el MODELO DE DÉFICIT. Es el modelo que se usa en diálogos y conversaciones de CARENCIA. En este tipo de diálogo y conversación el lenguaje que se utiliza pone el foco en lo negativo y en aquello de lo que se carece.

Tu diálogo y conversación pueden sumar o restar

Desde la Psicología Positiva y el Modelo Apreciativo, se ha estudiado el impacto que genera las distintas conversaciones en grupos de trabajo. La investigación de Marcial Losada y Emily Heaphy nos muestra claramente datos interesantes. Son los equipos de trabajo de alto desempeño los que utilizan conversaciones positivas, indagativas (uso de preguntas inspiradoras), y combinan el uso del “yo y del “nosotros”.

Tipo de conversación

Alto Desempeño

Bajo desempeño

POSITIVA vs NEGATIVA

6 – 1

1 – 20

INDAGATIVA vs DEFENSIVA

1 – 1

1 – 3

CENTRADA EN EL YO vs CENTRADA EN EL NOSOTROS

1 – 1

30 – 1

Podemos fácilmente extrapolar estos resultados a las conversaciones más frecuentes en la sociedad, en el trabajo, en las relaciones personales… ¿Qué proporción guardan las conversaciones que tienes a diario en tus distintos ámbitos personales y profesionales?

Modelo de Resolución de Problemas vs Modelo Apreciativo

Diana Whitney, Annis Hammond sobre el Modelo Apreciativo de David Cooperrider diferencian entre los modelos que se orientan a problemas y los que se orientan a lo apreciativo (lo positivo).

  • Modelo de Resolución de Problemas: se centra en la necesidad o problema, en el análisis de las causas, en la identificación de posibles soluciones y en un plan de acción. En definitiva, esta forma de pensar y de conversar pone el foco de atención en LO QUE NO HACEMOS BIEN.
  • Modelo Apreciativo: se centra en aquello que podemos apreciar y valorar, en la imagen positiva de lo que queremos conseguir y en los pasos siguientes para conseguirlo. En definitiva, esta forma de pensar y conversar pone el foco en cómo hacer más lo que realmente funciona.

Y es que detrás del modelo apreciativo se encuentran una serie de reflexiones sobre las que sería útil pensar detenidamente. Ya que, si estamos de acuerdo con estas creencias, es mucho más fácil que nuestras conversaciones y diálogo interno fluyan hacia el enfoque apreciativo.

Bases del Enfoque Apreciativo

Entrénate en apreciar y sumar con tus conversaciones

Necesitas elegir, si quieres vivir tu vida desde el lenguaje de la abundancia (lo positivo, las fortalezas, lo que ya tienes) o de la carencia (lo que falta, lo que no sabes hacer, lo que no hacen los demás). Trata de aprender y poner con más frecuencia el foco de atención de tu diálogo interno y de tus conversaciones en:

  • La imagen que deseas para el futuro.
  • Los pasos siguientes que se pueden hacer.
  • Lo que conseguirás  o conseguirán otros.
  • Facilita la orientación a la acción.
  • Cambia el marco desde donde ves e interpretas el mundo. Usa un marco, un enfoque que te permita ver lo que hay, en vez de lo que falta, lo que suma en vez de lo que resta.
  • Activa tu enfoque de abundancia (lo que funciona, lo mejor, lo que existe) ya que es el punto de partida del aprendizaje y de la superación.
  • Visualiza el resultado positivo de aquello que quieres conseguir. Para ti mismo o con otros. Y piensa en qué te puedes ayudar que ya haces bien (tus fortalezas) y crea un siguiente paso sobre el que sientas confianza.

Diálogos y conversaciones de carencia (negativas)

  • Valoración Negativa: Ocurre cuando realizas cualquier mención a algo negativo. Aplicas el enfoque del fatalismo, la apatía o el disgusto. Da igual si es sobre ti, sobre otras personas o sobre una circunstancia o problema. “No tengo ganas, no puedo con esto…”.
  • Preocupación y Duda: incertidumbre o falta de confianza en los posibles resultados futuros. “No hay nada que pueda hacer… Da igual lo que haga, no lo voy a conseguir… No puedo con esta persona…”
  • Expectativas Vacías: Cuando conversas sobre un acontecimiento, problema o persona sin añadir tu intención, tu plan, tu deseo, tu meta…
  • Falta de Conexión y Empatía: Ocurre cuando conversas o dialogas contigo mismo sin estar receptivo a otros. No comunicas comprensión, o partes en las que puedes estar de acuerdo, puntos en común, o algún tipo de colaboración.
  • Deficiencia en ti o en otros: Conversas o dialogas contigo mismo de esta forma cuando verbalizas la falta de algo para ti o para otros. Focalizas tu atención en la falta de motivación, en esfuerzos insuficientes, ausencia de habilidades o recursos, etc.
Más ejemplos de conversaciones desde la carencia
  • Efecto Negativo: Conversas sobre tu insatisfacción, tristeza, o enfado sin mencionar  alguna idea de comprensión o alguna acción a realizar para solucionarlo.
  • Supresión: Tiendes a ignorar, evitar o quitar energía de ti mismo o de los demás.
  • Control: En tus conversaciones tratas de dominar, controlar o romper algo en ti o en los demás.
  • Esfuerzo malgastado: Conversas o dialogas contigo mismo enfatizando la pérdida de tiempo o cansancio que te ha supuesto poner tanta energía en algo para ti o hacia los demás. Te olvidas de conversar o dialogar sobre alguna posible recompensa o compensación para ti o para otros.
  • Enmarcas una situación desde el enfoque negativo: Muestras o expresas tu emoción positiva por algo, pero la acompañas de los posibles obstáculos y dificultades que te va a acarrear ese logro. Pones más atención y palabras en los problemas que en disfrutar de tu emoción positiva.

Diálogos y conversaciones desde la abundancia (positivas)

  • Valoración Positiva: Menciona en tus conversaciones y ten presente en tu diálogo interno los elementos, hechos, acciones o ideas positivas del pasado o del presente.
  • Esperanza en el futuro: Comúnicate y dialoga contigo mismo desde la esperanza de lo bueno que puede ocurrir. Desde el optimismo entendido como “me merezco que me ocurran cosas buenas y me apoyaré en mis fortalezas para conseguirlo”.
  • Fortalezas: Pon el foco de atención en cualquier acción o habilidad propia o ajena que sea una cualidad.
  • Apertura, Receptividad y Aprendizaje: Incluye en tus conversaciones internas o externas la recepción y el reconocimiento del otro y vincúlalo a resultados o aprendizajes positivos. Por ejemplo, alguien nos comenta: “He realizado esto hoy y me siento muy orgulloso”. En vez de contestar: Vaya, has tenido suerte, a mí no me pasa nunca…”. Crea una conversación en la que reconozcas el valor del aprendizaje: Vaya, eso que has puesto en marcha es muy útil, creo que te ayudará también en… Me gustaría saber más, a lo mejor a mi también me puede servir en otras situaciones.”
  • Conexión y Esfuerzo Inclusivo Activo: Usa en tus conversaciones cualquier verbalización que implique muestras y esfuerzos por incluir, cooperar, conectar y crear un resultado positivo.
Más ejemplos de conversaciones desde la abundancia
  • Sorpresa, Curiosidad y Motivación: Muestra en tus conversaciones interés, curiosidad, sorpresa y apertura a conocer más de ti mismo o de otros.
  • Facilitar acción o movimiento hacia un resultado positivo: Provoca que tus conversaciones y diálogo interno faciliten el siguiente paso para mantener o conseguir un resultado positivo. 
  • Esfuerzo por reformular la situación en términos positivos: Impulsa en tus conversaciones un diálogo que promueva el cambio desde una emoción negativa a una más positiva que oriente a la acción o a la superación del obstáculo.
  • Facilita los sueños: Tuyos o de los demás. Conversa creando la imagen visual de lo que puede ocurrir en términos positivos. «¿Cómo sería si lo consiguiéramos?”.

Cómo aplicar el enfoque apreciativo en tu día a día (lenguaje de abundancia)

Apreciar en el trabajo

  • ¿Y si te centraras y aprovecharas las fortalezas de esa persona con la que no te llevas bien?
  • Piensa ¿Cómo podrías orientar al éxito a un colaborador que no lo está haciendo bien?
  • ¿Cómo acabarías sintiéndote si en las conversaciones de descanso con tus compañeros hablarais sobre lo que habéis conseguido en la jornada en vez de las dificultades?
  • ¿Y si al hablar de las dificultades incluyeras en tu conversación las posibles ideas que tienes para superarlo?
  • ¿Cómo seguiría la conversación con tu cliente más difícil si partieras de las ideas y criterios que os unen en vez de lo que os separa?
  • ¿Qué ocurriría si ante un reto difícil o situación de incertidumbre centraras tus conversaciones en lo que sí podéis hacer en vez de lo que no podéis hacer o saber?
  • ¿Y si en tu proceso de búsqueda de empleo te centraras en las personas que te pueden ayudar, en reflexionar sobre los pasos que han tenido buenos resultados comparado con ayer, y en tus mejores habilidades para conseguirlo?

Apreciar en tus relaciones personales

  • ¿Cómo sería el tono de la conversación con un familiar con el que tienes algún problema, si te centrarás en lo que sí estáis de acuerdo?
  • ¿Dónde podría llegar la relación si pones el foco en lo que os hace felices?
  • ¿Y si en vez de reiterar lo que te molesta de esa persona verbalizaras lo que te gusta de esa persona y cómo te hace sentir?
  • ¿Cómo podrías recuperar la ilusión poniendo el foco en lo que habéis conseguido y vivido juntos que fue tan bueno?
  • ¿Y si empiezas la conversación sobre aquello que te hace ilusión?
  • ¿Hasta dónde podríais encontrar soluciones juntos partiendo de lo que es importante para vosotros y cómo imagináis el resultado futuro?
  • ¿Y si ayudas a un amigo o hijo desde sus fortalezas aplicadas al reto que tiene delante?

Apreciarte en tu diálogo interno

  • ¿Cómo te irías a dormir al final del día si reflexionaras sobre lo que has hecho hoy que te hace sentir orgulloso?
  • ¿Y si aquello que te molesta o te duele de ti lo acompañas con una idea para mejorar mañana mismo?
  • ¿Cómo puedes aprovechar lo mejor de ti para ponerlo en práctica en ese reto que tienes delante?
  • ¿Qué ocurriría si refrescas tus mejores emociones pasadas sobre ti mismo y las traes al presente?
  • ¿Cómo podrías potenciar tus ilusiones para resolver los posibles obstáculos?
  • ¿Qué podrías hacer o preparar para compensarte del esfuerzo y energía que has puesto en esa situación tan difícil?
  • ¿Cómo podrías asegurar que mañana te va a salir bien ese reto tan importante?

Conclusión

Cambiamos y aprendemos mejor cuando somos más fuertes y más positivos, no cuando sentimos negatividad, debilidad y falta de ayuda.

Y si te apetece y puede ayudarte...

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