Las personas fuertes también sienten inseguridad

Las personas fuertes también sienten inseguridad. ¿lo sabías?.

En muchas ocasiones los clientes que acuden solicitando ayuda psicológica sienten que su autoestima es tremendamente baja. La inseguridad marca su vida, así como las emociones de tristeza, culpa, enfado, etc. En frecuentes ocasiones se plantean que su objetivo es desarrollar una fuerte autoestima que les ayude a no sufrir, y a no sentir inseguridad sobre sí mismos. 

Esta etiqueta de “baja autoestima” suele inundar sus vidas, sus relaciones, su diálogo interno y su capacidad para percibirse como una persona válida. Así, describen muchos problemas y conflictos emocionales que sienten tanto en sus relaciones familiares, sociales o profesionales. 

Este hecho de “tener baja autoestima” se convierte en el centro de sus preocupaciones. Les impide en ocasiones, resolver mejor sus intervenciones en reuniones difíciles, en conversaciones con clientes o en sus preocupaciones familiares.

Como consecuencia de esta “baja autoestima”, pierden oportunidades laborales, disfrutan menos de su vida y viven todo con una sensación de amenaza.

Una de las claves que suelo aclarar desde el principio, en las sesiones, es que no es cuestión de tener o no buena autoestima. No es que esta percepción sea algo inamovible para el resto de tu vida. Desarrollar una buena autoestima depende de tu hábito de cuidarte y reconocerte como alguien valioso. Además, serás capaz de identificar en qué aspectos puedes mejorar. Pero desde la calma y desde la visión de aprendizaje. No desde la culpa por no poder “ser de determinada forma”. 

Para mis clientes, yo quiero, que cuando finalmente sientan que ya no necesitan contar con un apoyo psicológico extra, puedan seguir por sí mismos. Es crucial para mí, que alcancen la autonomía emocional suficiente para que puedan seguir con sus vidas desde la calma, y la alegría. Esto implicará además que serán capaces de ver sus inseguridades como parte de su autoestima sana.

Las personas fuertes también sienten inseguridad

Tener una autoestima sana no significa que uno no tiene inseguridades. Se tienen, y son puntuales y normalmente útiles. Pues estas inseguridades, ayudan a la persona a saber que en qué le interesa mejorar o crecer.

Cuando decimos “tengo baja autoestima” pensamos que el objetivo a conseguir es sentirse seguros siempre. Y no es así. La persona que está sufriendo porque no se percibe como alguien valioso por sí mismo y en relación a los demás, no tiene una “losa” en sí mismo que lo define como persona. Sencillamente, lo que falta en estos casos son buenos hábitos de autoestima. Además de la aceptación de la inseguridad como algo normal y sano.

Trabajar sobre tus mejores hábitos de autoestima

Los clientes que acuden en búsqueda de apoyo psicológico y que tienen éxito en su trabajo personal, no es que hayan conseguido ser seguros para siempre. Esto no sería sano tampoco. Lo que dejan atrás es:

  • La sensación de inseguridad constante y en todas las facetas de su vida.
  • Un diálogo interno destructivo y constante.
  • Miedos.
  • La vivencia constante negativa de una experiencia difícil es sus vidas.
  • Hábitos no saludables de relación consigo mismos y con los demás.
  • La sensación de decepción constante.
  • La dificultad para contradecir a los demás o defender sus propios intereses. 
  • La dependencia en las relaciones familiares, personales, sociales o laborales. 
  • Una vida en la que todas sus decisiones dependen o están orientadas a otros en vez de a sí mismos.

En definitiva, cuando terminan el proceso de ayuda psicológica han aprendido una serie de hábitos y enfoques vitales que les permite estar más satisfechos de sí mismos. Repito entonces:

La autoestima sana proviene de los buenos hábitos que tienes al relacionarte contigo mismo.

Compromiso constante con tu capacidad de compasión

En el caso de que sientas que tienes una “autoestima baja” recuerda que puedes empezar a absorber la idea de que “no tienes nada malo”. Son los hábitos que has desarrollado hasta hoy, que son poco saludables y útiles emocionalmente, los que te hacen sentir así. 

Con lo que puedes empezar a sufrir menos considerando que lo único que te hace falta son aprender hábitos diferentes, que te ayuden a vivir cada día, con mejor bienestar emocional. Y lo bueno es que estos hábitos van a depender únicamente de ti mismo. 

El término que utiliza Jorge Bucay en su libro El camino de la autodependencia, es genial en este sentido. Y es que en muchas ocasiones si sientes que tienes autoestima baja, es muy probable que estés “rendido” a los pies de las valoraciones de los demás. 

Veo con frecuencia como muchas personas “venden” su autoestima a la “apuesta externa”. Parece que sólo salen de su malestar emocional cuando alguien les valora. Y aún así, a veces les cuesta creérselo. Genial que alguien pueda valorarte. La información que te proporcionan los demás sobre ti mismo, es muy valiosa y necesaria. Pero no la conviertas en imprescindible para tu valía personal. La fuente de una autoestima sana está en uno mismo. Después, si alguien además, te valora cómo tú hacia ti mismo, fantástico.

Auto Compasión

La auto compasión (que no es tener pena de uno mismo, sino interesarse y ocuparse de uno mismo), es un buen hábito para empezar. Requiere un cambio de mentalidad como nos indica Reed Rawlings en su artículo Self-Compassion, the next step for self-care. Esta nueva mentalidad permite alejarte de las decisiones basadas en la ansiedad y el miedo. En cambio, te dirige a la capacidad de tomar decisiones basadas en la capacidad para hacer:

  • Un contraste mental: aprende a identificar los obstáculos en la consecución de tu meta.
  • Intenciones de ejecución: pregúntate cual es el plan de acción que te ayudará a superar el posible fracaso.

Tú tienes capacidad para ser compasivo. Estoy segura que regalas esa capacidad a las personas que más te importan. Les cuidas, les animas, les ayudas a ver otras perspectivas de sí mismos, y les apoyas en su toma de decisiones, sean cuales sean. ¿Y si esa capacidad de compasión la enfocaras hacia ti mismo?. Cambia el objetivo. Esta vez puede que seas tú quien necesite de tu propia compasión.

Las personas fuertes también sienten inseguridad.

Si tu compasión no te incluye a ti mismo, entonces tu capacidad de compasión no es completa.

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, la siguiente reflexión.

  • ¿En qué momentos o situaciones crees que puedes actuar con más compasión contigo mismo?
  • Haz una lista.
  • Piensa que necesitas de ti mismo.
  • Ayúdate.

El hábito de confiar en ti

La confianza no proviene de acertar en todo momento y hacer lo correcto siempre. La confianza proviene de no tener miedo a equivocarse.

Y como todo hábito, practica, una y otra vez. Y más veces. Todas las que necesites, durante toda tu vida. En cada momento vital de nuestra vida tendremos ocasión de retarnos. Cada momento de la vida, requiere de unas decisiones, de unos riesgos, de unas emociones determinadas. Sigue probando. Las personas a las que tú les pones la etiqueta de “autoestima alta” sólo se diferencian de ti, en que constantemente siguen adelante. Prueban, piensan, analizan, se apoyan en sus fortalezas para abordar sus retos. Y donde se sienten inseguros, trazan un plan, aprenden o piden ayuda. 

Y este es uno de los mejores hábitos. Tener la mentalidad siempre presente de afrontar en vez de evitar. De dar un paso y pensar el siguiente. El hábito de cuidar la autoestima a través de ser consistente con tu confianza requiere de ti para:

  • Recordar logros pasados y analizar cómo los superaste.
  • Analizar cómo puedes aprovechar lo que mejor sabes hacer para el próximo reto.
  • Tomar la decisión de aprender, antes, durante o después de tu reto. Pero aprender. Nadie sabe hacerlo todo. Muchas personas se bloquean cuando identifican un obstáculo o algo que no saben hacer. Pocos asumen el riesgo de aprovechar sus fortalezas y establecer un plan de aprendizaje.

Y además...

  • Elegir un diálogo interno que sea más constructivo y más realista (no sólo pongas el foco en lo negativo). Cierto es que habrá cosas que ahora no puedas o no sepas hacer. Igual que hace unos años. Ahora, también es cierto que sabes y puedes hacer muchas cosas. Tienes habilidades y enfoques valiosos que aportar. Hazlo. Empieza contigo. 
  • Evita las “metas de evitación”. Cámbialas por retos asumibles y cercanos. Acércate progresivamente a dónde quieres llegar.
  • Recuerda sentirse inseguro no significa que tengas una “autoestima baja”, significa que te faltan mejores hábitos para abordar tus miedos.
  • Llévate contigo la idea de que tener dudas sobre tus capacidades te hace más responsable. Así que aprovéchalas, están ahí para ayudarte a ser mejor. Que es en definitiva, lo que quieres. Efectivamente, mantener unos hábitos de vida que te mantengan en una buena salud emocional.
  • Recuerda las personas fuertes también sienten inseguridad. 

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, la siguiente reflexión.

Haz 4 listas:

  • Los peores escenarios que pueden ocurrir en aquello que temes
  • Acciones o decisiones que puedes hacer para prevenir el fracaso
  • Acciones o decisiones que puedes poner en marcha en caso de que finalmente te equivoques o no llegues para reparar la situación
  • Identifica los beneficios que conseguirías en caso de intentarlo y los costes que tendrías de no intentarlo.

El hábito de aceptar todo de ti

Me gusta mucho el concepto de “aceptación radical de ti mismo” propuesto por Meg Selig autora de Changepower! 37 Secrets to Habit Change Success. Y es que te será mucho más fácil. Ya que seguro que pasas mucho tiempo pensando en ti mismo, aprovéchalo. Te conoces, te sabes. Quizá con el foco de atención más en lo negativo de ti mismo que en lo positivo. Vale, por algo se empieza. Haz un esfuerzo por conocer y saber de ti también lo que tienes de bueno. Tus fortalezas, tus ilusiones, tus valores, tus prioridades, tus logros, lo que te hace sonreir, lo que te inspira…

Prueba. Completa ese conocimiento de ti mismo. Y ahora acéptalo todo. Absolutamente todo. Lo que te parece genial y lo que te incomoda de ti. Ahora mismo esa persona eres tú. Hace un tiempo eras de otra manera, quizá con más miedos, quizá con más consciencia de tus virtudes. Mañana habrás evolucionado seguro a mejor. Pero ahora, es imprescindible que aceptes tal cual eres en este momento de tu vida. ¿Mañana?. Serás lo que hayas elegido ser. Y pasado mañana, serás también los retos que hayas elegido superar. Y te convertirás en alguien que se siente cada día más orgulloso de sí mismo.

Recuerda aceptarte

Pero recuerda, acéptate completamente. Acepta también que a veces quieres decir no, que a veces, quieres que tus prioridades sean otras. Sólo recuerdas que tienes derecho a todo ello. Reconócelo y acéptalo también. A los demás les das todas esas posibilidades. ¿Dónde está escrito que tú seas menos? 😉

Acéptate también en la relación con los demás. Cada uno es como es, o al menos, cómo elige crecer. Si puedes, rodéate de personas, no que te alaben únicamente, sino que te ayuden a crecer. Son aquellas personas que confían en tus posibilidades las que de verdad te aceptan. Estarán contigo, aunque seguramente el trabajo más importante sea el que tú hagas.

Ideas para tus nuevos hábitos de autoestima

Lolli Daskal, en su artículo 19 Simple Ways to Boost Your Self-Esteem Quickly, nos propone buenas ideas para desarrollar esos buenos hábitos vitales que ayudarán a que tu autoestima se desarrolle. Mi recomendación: convierte estas ideas en hábitos que siempre te acompañen.

  1. Aprende todo lo posible sobre una habilidad que te ilusione y esté en coherencia con tus valores e intereses.
  2. Acostúmbrate a hacer revisión de tus logros.
  3. Ten el hábito de aplicar tu creatividad en lo que quieras. Por pequeño que sea para los demás, si a ti te va a hacer sonreír, es suficiente.
  4. Aclara de forma periódica cuáles son los valores en los distintos momentos de tu vida.
  5. Reta con frecuencia tus pensamientos más catastrofistas.
  6. Programa con frecuencia salir de tu “zona cómoda”.
  7. Ayuda a alguien.
  8. Cura las heridas de tu pasado, y cualquier herida que puedas llegar a tener.
  9. Deja a un lado, lo que los demás piensen. 
  10. 10. Lee habitualmente algo inspirador.
  11. Defiende con constancia tu integridad personal.
  12. Deja que algunas personas negativas se vayan de tu lado.
  13. Estable límites que te protejan cuando alguien los cruce. Decide cuánta energía quieres invertir en según que “batallas”.
  14. Cuida habitualmente tu aspecto. Ponte guap@.
  15. Acepta el fracaso como medio de aprendizaje, no de nada más.
  16. Sé un estudiante perenne.
  17. Sé mentor de alguien.
  18. Afronta tus miedos.
  19. Define lo que es para ti, tu éxito, el que quieres conseguir.

Conclusión

Recuerda. Es muy importante, las personas fuertes también sienten inseguridad. No es tu objetivo dejar de sentir inseguridad, sino desarrollar hábitos para ser valiente. Ser valiente para tener oportunidades de crecer y de comprobar que lo has conseguido. Y sino habrás aprendido. 

  • Son los hábitos que tienes en tu vida y en la relación contigo mismos, los que te convertirán en una persona fuerte emocionalmente. 
  • Aumenta tu compromiso con la capacidad de autocompasión.
  • Confía en ti como hábito.
  • Acepta todo de ti en cada momento de tu vida.
¿A qué te ayudaría ser más compasivo contigo mismo?
¿Qué ganarías si decidieras confiar más en ti?
¿Cuánto descansarías si te aceptaras completamente?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Por qué sientes inseguridad emocional en tu día a día

Por qué sientes inseguridad emocional en tu día a día. ¿Te lo has preguntado alguna vez?. Quizá hayas pensado algo así. “Tengo mucha ansiedad en estas situaciones”. “Me pongo muy nervioso en las entrevistas de trabajo”. “Vivo con mucha ansiedad en el trabajo”. “No soy capaz de relajarme cuando tengo que hablar con esta persona”.

¿Te suenan algunas de estas expresiones?. Una buena parte de la ansiedad que muchas personas sienten tienen que ver con la inseguridad emocional. Es decir, su autoestima no está lo suficientemente sólida como para poder abordar determinadas situaciones con mayor tranquilidad.

La inseguridad emocional, o inseguridad en uno mismo, conlleva una sensación de ansiedad o nerviosismo. Esta sensación se produce como consecuencia la valoración que, en ocasiones, puedes hacer sobre tu valía personal. Es posible que no te percibas suficientemente valioso, querido, bueno, etc., especialmente comparándote con otros. 

Por el contrario, cuando una persona se siente segura consigo misma a nivel emocional, todo cambia. La persona es capaz de regular sus propias emociones en cada una de las situaciones. Las personas con seguridad emocional son resilientes y buscan la mejor opción emocionalmente saludable para afrontar las distintas experiencias. 

El Dr. William E. Blitz fue uno de los primeros en utilizar este término “seguridad emocional”. Definiendo este concepto como el estado mental en el que la persona acepta las consecuencias de su comportamiento. La seguridad emocional, está pues, muy relacionada con los conceptos de autoestima, auto-eficacia, y auto-aceptación.

Por qué sientes inseguridad emocional en tu día a día

Diversos son los motivos por las cuales puedes sentirte inseguro. Cierto es que hay algunos motivos que son muy comunes. Al trabajar con mis clientes en las sesiones de desarrollo psicológico personal, te das cuenta que cada persona lo siente de una manera. Ahora bien, en el fondo más estructural hay unas bases comunes a todos.

Melanie Greenberg Ph.D, en su artículo The 3 Most Common Causes of Insecurity and How to Beat Them en Psychology today, clasifica los tres motivos más comunes. 

Sientes inseguridad debido a un reciente fracaso o rechazo

Las investigaciones sobre felicidad indican que aproximadamente el 40% del “coeficiente de felicidad” se basa en los eventos vitales. Es decir, en las experiencias que vives. Así, las experiencias negativas que más influyen en la felicidad son: terminar una relación, el fallecimiento de la pareja, la pérdida de un trabajo y los problemas de salud. Debido a que “no sentirse feliz” influye en la autoestima, las situaciones de fracaso o rechazo, aumentan esta falta de confianza en uno mismo.

En situaciones de fracaso rechazo, es la perseverancia y la tolerancia al estrés, lo que te permitirá volver a crear oportunidades de alimentar tu autoestima. 

Recomendación

  • Sé consciente de el motivo por el cual tomas decisiones y actúas.
  • Aprende a identificar todo lo que estás evitando.
  • Analiza por qué determinadas situaciones o personas te causan ansiedad.

No tienes confianza en situaciones sociales

Si es tu caso, cualquier situación social, reuniones familiares, eventos profesionales, fiestas, entrevistas, etc., te causará ansiedad e incluso, a algunas personas, miedo. En estas situaciones, es la ansiedad de evaluación la que prima. Tu posible miedo a ser evaluado por otros, será tu principal preocupación y foco de atención. Antes incluso, del evento, durante y posiblemente después, tus pensamientos estarán dirigidos a la evaluación que otras personas pueden hacer de ti. Y es muy posible que anticipes que esa evaluación tenga un resultado negativo hacia ti. 

Es posible también, que ya hayas tenido experiencias similares anteriormente, y que no lo hayas pasado nada bien. Con lo que si, has continuado con ese patrón de no afrontamiento emocional, cada vez, te sentirás con más ansiedad y más inseguro de ti mismo. Algunas personas, acaban por evitar cualquier evento social en el que estimen que no se sienten seguros. Esta decisión, aunque inicialmente, calme tu ansiedad, prolongará tu dificultad a afrontar situaciones de evaluación. Con lo que cada vez serán más las situaciones que evites. Recuerda, evitar la ansiedad, más allá de la “aparente tranquilidad” inicial aumentará tu ansiedad. 

Recomendación

  • Sé consciente de el motivo por el cual tomas decisiones y actúas.
  • Aprende a identificar todo lo que estás evitando.
  • Analiza por qué determinadas situaciones o personas te causan ansiedad.

Sientes inseguridad debido a tu alto nivel de perfeccionismo

Algo muy valioso es la mentalidad de crecimiento y mejora constante. Este tipo de mentalidad te mantendrá en constante aprendizaje y en situación de alimentar tu autoestima de manera saludable. Ahora bien, un alto grado de perfeccionismo y constante comparación con otras personas te creará altos niveles de ansiedad y de insatisfacción personal. 

Ten en cuenta además, que aunque tenemos una gran capacidad de impactar sobre los resultados que queremos obtener, siempre hay un espacio que no controlamos. Saber lidiar y diferenciar el margen que depende de nosotros y el margen que no, es importante para tu salud y seguridad emocional. 

En el caso de que el perfeccionismo se haya apoderado de tu foco de atención, seguramente estarás culpándote constantemente. Causándote así grandes niveles de insatisfacción y decepción contigo mismo. Permanece alerta a este aspecto. En caso contrario, estarás influyendo directamente en tu nivel de agotamiento mental y emocional. De esta forma, estarás menos preparado para aprender, mejorar y ser mejor. Es importante estar atento a esta paradoja. Tu objetivo es bueno, ser mejor. Ahora bien, tu forma de llevarlo irá en contra de tu objetivo.

Recomendación

  • Recuerda diferenciar las decisiones que tomas para aprender y ser mejor, y las que tomas porque te obsesiona el perfeccionismo.

¿Qué signos pueden ayudarte a identificar tu inseguridad emocional?

Seguramente hayas identificado en ti o en otras personas determinadas señales que esconden inseguridad emocional. Por si acaso, las repasaremos. Puede ser un buen ejercicio el apuntarte dónde te sientes identificado. Piensa después cómo puedes abordar estas señales de inseguridad emocional. 

Reflexionar sobre por qué sientes inseguridad emocional en tu día a día, es el primer paso para abordarlo.

Actitud Defensiva o Agresiva

Actuar o verbalizar de forma agresiva. Invertir gran energía en defenderte ante los demás, sintiéndote amenazado. Amenazar verbalmente ante otras posibilidades que te ofrezcan los demás. Atacar las debilidades de otra persona cuando te proporcionan un feedback que no estás dispuesto a asumir. Ofrecer pocas opciones y con condiciones a la hora de llegar a un acuerdo con otras personas. ¿Te identificas o identificas estas conductas en otras personas?. Sí, estas podrían ser muy bien ejemplos, señales, de que es la inseguridad emocional la que dirige el foco de atención y de actuación. Como consecuencia, todos los pensamientos relacionados con tu inseguridad serán el criterio que guíe tus decisiones.

Es algo así, como tratar de controlar o aparentar ser más fuerte que el otro, cuando realmente no te sientes así. Antes de que te ataquen, atacas. Por si acaso. 

Desafortunadamente este patrón de comportamiento, además de agotar emocionalmente, no suele obtener buenos resultados. Potencia el malestar y continua reforzando la inseguridad emocional. 

Redirigir la culpa

El miedo a reconocer el protagonismo de posibles equivocaciones, hace que en determinadas ocasiones culpes a otros. La ansiedad por equivocación o por evaluación negativa, hace que tengas que utilizar estrategias de evitación. Para reducir esta ansiedad, rediriges la culpa o el error hacia otras personas o lo atribuyes a factores externos a ti que crees que no son controlables. 

El problema con esta estrategia es que pierdes cada vez más, la posibilidad de tener una percepción más realista sobre ti. Además, se reduce la probabilidad de aprender y sentir mayor satisfacción personal contigo mismo. Con lo que tus posibilidades de aumentar la autoestima con el cambio y el aprendizaje quedan reducidas al mínimo. 

Compararte con otros

Compararte con los demás es una de las mayores trampas mentales para la autoestima. Realmente tu foco de atención está más centrado en lo que tienen los demás que no tienes tú. En las capacidades que el otro parece dominar y tú no. 

Lo que se olvida en estas comparaciones, es tener un mayor abanico de atención. Todas las personas tienen fortalezas y aspectos de mejora. En este caso, es posible que estés aplicando una atención selectiva a los aspectos que consideras que no dominas. Se te olvida que lo mismo puede pasar al revés. 

Hay otro aspecto fundamental, y es que cada persona es un mundo. Cada persona tiene una trayectoria personal diferente y es importante que la respetes. Que respetes tu trayectoria personal, tus avances y tus retos pendientes. Así, como los de los demás.

Céntrate mejor en tu evolución, en tus avances y en los retos que quieres asumir. A lo mejor, las fortalezas que tiene esa persona que admiras, le ha costado mucho adquirirlas y ha tenido que afrontar situaciones que tú no has vivido. No te fijes sólo en el gran dominio que parece que es “natural”. Toda habilidad viene de un gran número de ocasiones en los que la persona ha afrontado sus retos. ¿En qué habilidades quieres poner tu energía?. ¿Cuáles son los retos que quieres asumir?. ¿Cuánto estás dispuesto a practicar y no evitar.

Dependencia Emocional

Psicológicamente hablando, la dependencia emocional causa estragos en la seguridad de una persona. En muchas ocasiones, además, puede que no te des cuenta de esta dependencia. Es importante estar alerta. He trabajado con muchos clientes con dependencia emocional. Esta experiencia me indica que cuánto más tiempo funciones dependiendo de los demás, mayor el impacto negativo, y mayor, la dificultad de curar tus heridas. Se puede mejorar, por supuesto. Y conseguir ser autónomo emocionalmente. Ahora bien, cuanto más tiempo, posiblemente más dolor. Identifícalo lo antes posible y evita un sufrimiento adicional gratuito.

“Vender” tu valía personal y la opinión que tienes de ti mismo a la opinión de los demás, es muy doloroso. Además, genera un gran estrés, pues a cambio, de que seas como los demás quieren, tú tendrás valor. ¿Y si la opinión de los demás cambia?. ¿Y si cada persona a la que quieres agradar tiene unas prioridades distintas sobre ti?. Permanece alerta. Es imposible contentar a todos, constantemente. 

Es importante, que te des importancia. Tú decides cómo quieres ser, cómo quieres crecer y cómo vas a hacer para crear relaciones autenticas y saludables. No lo olvides, tu opinión, es al menos tan importante como la de los demás.

Asumir retos que en el fondo no te ilusionan

Por miedo al rechazo, en ocasiones puede que aceptes retos que, en el fondo, no van contigo. Veo a menudo, personas que se han embarcado en metas porque otros también lo hacen. O porque, “me lo han ofrecido, entonces es que confían en mi”. Fenomenal, y seguro que vales mucho como persona y como profesional. Ahora bien, ¿es lo que quieres realmente?. ¿Te hace ilusión?. Ese reto, ¿es coherente con tus expectativas, prioridades vitales y valores?. Reflexiona sobre ello. Embarcarse en retos que no van contigo puede llevarte a una espiral de insatisfacción y agotamiento permanente. 

Aceptar argumentos que no te representan

Nuevamente, el miedo al rechazo puede hacer que temas contradecir a alguien, por si se enfada. Parece tan lógico lo que dice la otra persona, que ¿cómo vas a contradecirle?.

Y así, es posible que acabes tomando decisiones o aceptando criterios que no te representan. Tus valores y prioridades pueden que sean otros. ¿Y si aprendes mejora llegar a acuerdos?. O incluso, a aceptar que podemos no estar de acuerdo, y que tú tienes derecho a pensar de otra forma.

¿Cómo puedes empezar a aumentar tu seguridad emocional?

  • Sé consciente de el motivo por el cual tomas decisiones y actúas.
  • Aprende a identificar todo lo que estás evitando.
  • Analiza por qué determinadas situaciones o personas te causan ansiedad.
  • Sé consciente de cuánto asumes la responsabilidad de tus emociones.
  • Decide qué papel quieres que tenga el error, y la equivocación en tu vida.
  • Pon el foco de atención en lo que quieres dar a los demás, que te hará sentir bien, en vez de lo que los demás evaluarán de ti.
  • Recuerda diferenciar las decisiones que tomas para aprender y ser mejor, y las que tomas porque te obsesiona el perfeccionismo.
  • Analiza tus posibles conductas defensivas o agresivas.
  • Decide qué hacer con la culpa.
  • Empieza a practicar la comparación sólo contigo mismo (en relación a cómo eras hace un año).
  • Analiza si estás dependiendo emocionalmente de otras personas para sentirte bien, y empieza a valorar tus criterios.
  • Elige por ti mismo los retos y argumentos vitales que van contigo. Mira a ver cómo te sentirás. 
¿Qué nivel de inseguridad emocional consideras que sientes de 1 a 10?
¿Cuáles son las causas que has identificado que pueden estar aumentando tu inseguridad emocional?
¿Qué pequeño cambio puedes empezar a hacer para aumentar tu seguridad emocional?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Por qué son tan importantes las fortalezas en tu vida

¿Por qué son tan importantes las fortalezas en tu vida?. ¿Te lo has planteado?. Realmente son el pilar más importante para empezar a superar bien muchos problemas habituales en las personas, estrés, depresión, superación de retos, etc. El reconocimiento de las propias fortalezas influye directamente en la propia autoestima y como consecuencia en la percepción que puedes tener de ti mismo para abordar las diferentes adversidades o dificultades que se te presenten. 

La autoestima es uno de los mejores predicadores de la felicidad y como consecuencia de la capacidad de resiliencia.

¿Con qué está relacionada la autoestima?

La autoestima está relacionada con:

  • Un aumento de la constancia y  con la capacidad de solucionar problemas activamente.
  • La motivación para perseguir las metas y con la percepción de uno mismo como competente en el progreso a esas metas.
  • La protección ante situaciones difíciles y estresantes.

La autoestima es la opinión apreciativa y realista de uno mismo. Realista, porque eres consciente sinceramente de tu fortalezas y debilidades. Y apreciativa, porque tienes una valoración positiva general de tu mismo, a pesar de tus imperfecciones. ¿Es así para ti?. ¿Eres realista y aprecias la persona que eres a pesar de tus retos pendientes?. Recuerda tener una buena autoestima no significa considerarse perfecto, todo lo contrario. 

Una sana autoestima conlleva, de hecho, la humildad. Una persona humilde reconoce tanto sus propias fortalezas como las de los demás. Asumiendo que, en algunas áreas será mejor que otros, y que otros serán mejor que uno mismo en otras áreas. Sin juicios, sin sentirse mal por ellos. Así, una persona con autoestima sana, se alegrará por las fortalezas y logros de los demás, en vez de sentir envidia.

¿Por qué son tan importantes las fortalezas en tu vida?

¿Cuáles son los pilares de la autoestima?

  1. La igualdad, el sentirse incondicionalmente valioso como persona. Igual que los demás.
  2. El amor incondicional a uno mismo.
  3. Crecimiento. El proceso de convertirse en alguien cada vez más valioso, implicándonos  en la actualización y renovación de nuestras fortalezas.

¿Cómo valorarías el estado de estos 3 pilares de tu autoestima?. ¿Cuánto inviertes en asumir pequeños retos para aprender consecuentemente que tienes fortalezas valiosas y que puedes seguir superándote en otras áreas más débiles?.

La confianza en uno mismo

La confianza en uno mismo y la actitud de afrontar retos y dificultades van de la mano. Implicarse lo necesario para perseguir tus retos conlleva un proceso importante para aumentar la autoestima de uno mismo. Esta implicación lleva detrás el reconocimiento de tus fortalezas y la voluntad de valorar cómo puedes aprovecharlas en las situaciones difíciles. 

La confianza vista como auto-eficacia impacta también directamente sobre tu capacidad de resiliencia. Con lo que:

  • Cuanto menos evites, más fácilmente encontrarás la forma de asumir y afrontar tus retos. Es un aprendizaje progresivo.
  • Cuanto más inviertas en alimentar tu autoestima con la práctica deliberada de tus fortalezas y el aprendizaje de nuevas habilidades, mejor será tu estado de ánimo. Así, tu estado de ánimo, permitirá que tus mejores capacidades cognitivas se pongan en funcionamiento para superar el próximo reto.

¿Qué necesitas para confiar en ti mismo?

  • Contar con tu experiencia. La confianza aumenta con el reconocimiento de tus logros pasados y con la implicación en los retos siguientes.
  • Ser realista. La confianza excesiva puede hacer que pierdas la percepción auténtica de aquello que no puedes hacer. Con lo que una persona con autoestima sana, reconoce desde la tranquilidad y el no juicio, sus posibilidades y límites.
  • Tu formación, entrenamiento y práctica de las habilidades que necesitas debe ser tan rigurosa e intensa, que afrontar la realidad de parezca fácil.
  • Regular tu nivel de activación (evitar que se convierta en estrés alto) y tu capacidad para resistir a las distracciones.
  • Realizar algo de ejercicio físico ya que estimula la atención dirigida y la constancia.
  • Practicar, practicar, practicar, una y otra vez aquella habilidad que quieras aprender. En cuantos más contextos diferentes mejor.
  • Mostrarte tal como eres, auténtico. 
  • Aprovechar los retos como nuevas oportunidades para aprender.
  • Cultivar las fortalezas y practicar aquello que quieras aprender de forma gradual, paciente y con cariño.

¿Cómo identificar tus fortalezas?

¿Qué son las fortalezas?

Las fortalezas de una persona son las habilidades que pones en marcha, diríamos que sin pensar mucho. No tienes que realizar mucho esfuerzo para llevarlas a cabo. Podríamos decir que son las habilidades que tienes muy aprendidas y que forman parte ya de tu carácter. Realmente, te sientes cómodo con ellas y no requieren demasiada concentración y energía para ponerlas en práctica. Es como escribir tu nombre en un papel o conducir, o montar en bicicleta. Lo haces, sin pensar demasiado y sin demasiado esfuerzo.

M. Seligman & Col. Realizaron una rigurosa investigación de las 24 fortalezas más esenciales y comunes en todas las culturas. Por si te puede ayudar estas son las 24 fortalezas que identificaron en 6 categorías:

Criterios para identificar lo mejor de ti

Hay 3 criterios que ayudan muy bien a identificar las fortalezas de uno mismo. Piensa en tus fortalezas con los siguientes enfoques:

  • Autenticidad. Cuando las pones en práctica te sientes tú mismo. Te sientes auténtico y sincero poniéndolas en marcha.
  • Energía. Realmente, cuando llevas a cabo esas habilidades en cualquier contexto te sientes con energía.
  • Motivación. Te motiva. Llevar a la práctica esas habilidades te motiva interiormente y te hace sentir muy bien.

Por el contrario, aquellas habilidades que sientes que no son tu fuerte, requieren para ti, una gran concentración, esfuerzo y por el momento, no te sueles sentir muy cómodo. Hasta que con práctica deliberada y constancia, consigas superar tu nivel en esa habilidad 😉

Práctica de autoestima

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, los siguientes pasos para identificar tus fortalezas.

  • Aprovecha el gráfico anterior de las fortalezas de Seligman e identifica aquellas con las que te sientes tú mismo (auténtico), te proporcionan energía cuando las llevas a cabo y te motivan.
  • Haz una lista a continuación de qué impacto y beneficios te proporcionan a ti mismo y a los demás cuando las pones en práctica.
  • Identifica tus próximos retos. ¿Cómo puedes aprovechar tus fortalezas para superar y empezar a abordar esas situaciones difíciles o metas que quieres superar?. Haz una lista de acciones que puedes poner en práctica basándote en tus fortalezas.

Las fortalezas también tienen sus sombras

En ocasiones, lo mejor de uno mismo puede hacerte daño a ti mismo y a otros. ¿Te ha pasado alguna vez?. Normalmente ocurre, poner en práctica tus fortalezas en un momento o lugar no adecuados o con la persona que no correspondía poner en marcha esas fortalezas. 

Por ejemplo, uno puede tener una gran capacidad para las bromas y el humor y dañar a alguien que en ese momento no está en sintonía con la persona que aplica el humor a la situación.

También las fortalezas pueden dejar en evidencia las carencias de otras personas.  Ocurre en reuniones personas o profesionales en las que alguien destaca por determinada habilidad y deja en evidencia que algún otro participante no domina para nada esa habilidad. Por ejemplo, uno puede ser tan creativo en las reuniones de trabajo que deje en evidencia la falta de pensamiento creativo en otros compañeros.

Finalmente, la capacidad para reconocer las fortalezas en otras personas puede hacer que en vez de alegrarte por esa persona, acabes comparándote en esa misma habilidad y descubras que no la tienes tan desarrollada. Con lo que te valoras de menos con respecto a los demás.

Fortalezas, autoestima, resiliencia y relaciones personales

Shelly Gable, Ph.D. in Social Psychology at the University of Rochester, ha trabajado y realizado investigaciones relacionadas con cómo las parejas se responden mutuamente cuando las cosas van bien. Sí, parece mentira, pero puede que estemos más acostumbrados a ayudar a otros, con nuestras fortalezas, cuando las cosas van mal que cuando van bien.

La pregunta clave que nos plantea, para que nuestras fortalezas no muestren las sombras anteriormente comentadas, es ¿estarás ahí para mí cuando las cosas me vayan bien?.

Alimentar y cuidar las relaciones personales de confianza que todos tenemos, es fundamental para mantener fuertes nuestra capacidad de resiliencia. Como comentábamos en artículos anteriores, contar con personas de confianza, real y auténtica, facilita que podamos seguir siendo fuertes ante la adversidad y la incertidumbre.

Por ello, es igual de importante valorar cómo nuestras habilidades más automáticas se muestran en las relaciones personales. Especialmente, cuando a las personas con las que tienes confianza les va bien. ¿Cómo te sientes y actúas cuando a las personas importantes para ti les va bien?. ¿Te sientes en inferioridad?. ¿Te alegras sinceramente sin menospreciarte a ti mismo porque ese reto tú no las conseguido?.

4 estilos de respuesta en las relaciones personales cuando las cosas van bien

Estilos Pasivos

  1. Pasivo Contructivo: Es el caso en el que una persona que te importa te cuenta que ha tenido buenas noticias y sí, le prestas atención verbal, pero tu lenguaje no verbal no es coherente. Le dices cuánto te alegras, pero a la vez estás haciendo otras cosas. Como mirar el móvil por ejemplo. Esta persona que te cuenta sus buenas noticias y logros, siente que en ese momento no estás prestándole tu completa atención e implicación con su comunicación. Tu capacidad de “multitarea” o tu alto nivel de responsabilidad con otros temas impide una comunicación satisfactoria con esa persona. Con lo que puede, que decida que bueno, ya te lo contará en otro momento. Ahora bien, la ilusión que quería transmitirte y su decisión de compartirlo contigo puede que no sea la misma. Quizá hemos perdido la oportunidad de contagiarnos de su felicidad y energía.
  2. Pasivo Destructivo: Es el caso en el que una persona quiere compartir contigo nuevamente sus buenas noticias, porque eres importante en su vida. En ese momento, le respondes con tus propias buenas noticias. En vez de aprovecharte del brillo de su ilusión e implicarte con esa persona, apagas su energía con la tuya.

Estilos Activos

  1. Activo Destructivo: En este tipo de conversación, tu gran capacidad de análisis y de adelantarte a posibles problemas nubla cualquier ilusión. La otra persona quería compartir contigo y contagiarte de su energía por sus buenas noticias. Ahora bien, justo en ese momento, le haces ver (por su bien), todos los inconvenientes que se avecinan por ese logro que se avecina. Es el caso de estar contento por un reto que te han propuesto y te hace ilusión y alguien te inunda con la cantidad de problemas y obstáculos con los que te vas a encontrar.
  2. Activo Constructivo. Como podrás imaginar este será el mejor de los estilos de respuesta en estas situaciones. Este estilo permite poner el foco completamente en la otra persona en vez de en ti y en tus habilidades más sobresalientes. Es el estilo que mejor fortalece las relaciones personales. Conseguirás este estilo cuando toda tu atención (verbal y no verbal) esté dirigida a lo que te cuenta la otra persona. Más aún te implicas en preguntar y ser más curioso por esa buena noticia que te está contando. La conversación resulta mucho más energizarte para ambos y acaba aumentando la felicidad y satisfacción de ambas partes.

Práctica de Estilos de Respuesta

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, los siguientes pasos para trabajar tus estilos de respuesta cuando las cosas van bien.

Y ahora dime :-). ¿En qué estilo de respuesta te has sentido identificado de los 4 estilos que hemos comentado?. Si habitualmente utilizas el estilo 4 ¡enhorabuena!. Ahora bien, creo que con un poco de análisis y sinceridad contigo mismo, es posible que te sientas identificado con los otros estilos. No sé en qué grado. Pero invierte en que sea el menos frecuente por no decir, inexistente. Si te has sentido identificado con los estilos, 1,2 ó 3, te planteo lo siguiente:

  • ¿Qué te impide ser más auténtico?
  • ¿Recuerdas cómo expresas tus emociones al recibir buenas noticas de otros?
  • ¿Qué cambio puedes hacer para que se reduzcan casi al completo, los estilos, 1.2 y 3?

Conclusión

Recuerda, la práctica deliberada de la reflexión desde la calma, y el deseo de aprender de ti mismo, aumentarán tu autoestima y tu capacidad de resiliencia.

¿Cuáles son tus mejores fortalezas?
¿Cómo harás uso de ellas en tus próximos retos?
¿Qué cambio necesitas hacer cuando te relacionas con personas a las que les va bien?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Tu diálogo y tu conversación pueden sumar o restar

Sí, efectivamente. Tu diálogo y tu conversación puede sumar o restar. A ti mismo, y también a los demás. Parece que últimamente somos especialistas en poner nuestro foco de atención en lo negativo, en lo que falta, en lo que no es “correcto” o en los desastres que ocurren a diario. Desde hace un tiempo de hecho, no sé si os pasa, limito el tiempo de atención a determinadas noticias, telediarios o formatos similares. Me canso de leer y escuchar todo lo negativo que ocurre. Las noticias sobre hechos negativos ¡tienen tanto detalle!. A veces, es abrumador. Por supuesto, es importante ser conocedor de este tipo de información, pero quizá no de forma tan reiterada.

Quizá nos hemos acostumbrado a...

  • Noticias negativas en las que se proporciona detalles escabrosos.
  • Conversaciones “de pasillo” en empresa en las que se reitera las cosas más negativas de la empresa, de un cliente o de un compañero o jefe de la empresa.
  • Compartir un té, café o cerveza, quejándonos reiteradamente de lo mal que va todo o del problema que se tiene.
  • Mensajes instantáneos interminables en los que se discute acaloradamente sobre lo que alguien no ha hecho o ha dejado de hacer.
  • Publicaciones en redes sociales en las que la queja, la negatividad o el insulto prevalecen en hilo de la conversación.
  • Títulos llamativos sobre noticias, artículos o llamadas a la acción en los que la urgencia, amenaza psicológica o negatividad pretenden activar nuestra atención.
  • Correos electrónicos en los que “se grita” todo lo que no se ha hecho, todo lo que está mal…

Modelo de Déficit

Ahora, una reflexión. ¿Sabes con qué emoción acabas el día cuando en todas estas situaciones hablas de todo este enfoque negativo?. ¿Te has dado cuenta si este enfoque te permite aprender habilidades nuevas?. ¿Has podido reflexionar sobre si este tipo de diálogo interno y conversaciones te lleva a superarte o ha bloquearte y dejar de implicarte?.

Efectivamente, este diálogo (incluso interno) y también las conversaciones que creas afectan a cómo te sientes y a cómo actúas. Incluso a cómo aprendes. Este es el MODELO DE DÉFICIT. Es el modelo que se usa en diálogos y conversaciones de CARENCIA. En este tipo de diálogo y conversación el lenguaje que se utiliza pone el foco en lo negativo y en aquello de lo que se carece.

Tu diálogo y conversación pueden sumar o restar

Desde la Psicología Positiva y el Modelo Apreciativo, se ha estudiado el impacto que genera las distintas conversaciones en grupos de trabajo. La investigación de Marcial Losada y Emily Heaphy nos muestra claramente datos interesantes. Son los equipos de trabajo de alto desempeño los que utilizan conversaciones positivas, indagativas (uso de preguntas inspiradoras), y combinan el uso del “yo y del “nosotros”.

Tipo de conversación

Alto Desempeño

Bajo desempeño

POSITIVA vs NEGATIVA

6 – 1

1 – 20

INDAGATIVA vs DEFENSIVA

1 – 1

1 – 3

CENTRADA EN EL YO vs CENTRADA EN EL NOSOTROS

1 – 1

30 – 1

Podemos fácilmente extrapolar estos resultados a las conversaciones más frecuentes en la sociedad, en el trabajo, en las relaciones personales… ¿Qué proporción guardan las conversaciones que tienes a diario en tus distintos ámbitos personales y profesionales?

Modelo de Resolución de Problemas vs Modelo Apreciativo

Diana Whitney, Annis Hammond sobre el Modelo Apreciativo de David Cooperrider diferencian entre los modelos que se orientan a problemas y los que se orientan a lo apreciativo (lo positivo).

  • Modelo de Resolución de Problemas: se centra en la necesidad o problema, en el análisis de las causas, en la identificación de posibles soluciones y en un plan de acción. En definitiva, esta forma de pensar y de conversar pone el foco de atención en LO QUE NO HACEMOS BIEN.
  • Modelo Apreciativo: se centra en aquello que podemos apreciar y valorar, en la imagen positiva de lo que queremos conseguir y en los pasos siguientes para conseguirlo. En definitiva, esta forma de pensar y conversar pone el foco en cómo hacer más lo que realmente funciona.

Y es que detrás del modelo apreciativo se encuentran una serie de reflexiones sobre las que sería útil pensar detenidamente. Ya que, si estamos de acuerdo con estas creencias, es mucho más fácil que nuestras conversaciones y diálogo interno fluyan hacia el enfoque apreciativo.

Bases del Enfoque Apreciativo

Entrénate en apreciar y sumar con tus conversaciones

Necesitas elegir, si quieres vivir tu vida desde el lenguaje de la abundancia (lo positivo, las fortalezas, lo que ya tienes) o de la carencia (lo que falta, lo que no sabes hacer, lo que no hacen los demás). Trata de aprender y poner con más frecuencia el foco de atención de tu diálogo interno y de tus conversaciones en:

  • La imagen que deseas para el futuro.
  • Los pasos siguientes que se pueden hacer.
  • Lo que conseguirás  o conseguirán otros.
  • Facilita la orientación a la acción.
  • Cambia el marco desde donde ves e interpretas el mundo. Usa un marco, un enfoque que te permita ver lo que hay, en vez de lo que falta, lo que suma en vez de lo que resta.
  • Activa tu enfoque de abundancia (lo que funciona, lo mejor, lo que existe) ya que es el punto de partida del aprendizaje y de la superación.
  • Visualiza el resultado positivo de aquello que quieres conseguir. Para ti mismo o con otros. Y piensa en qué te puedes ayudar que ya haces bien (tus fortalezas) y crea un siguiente paso sobre el que sientas confianza.

Diálogos y conversaciones de carencia (negativas)

  • Valoración Negativa: Ocurre cuando realizas cualquier mención a algo negativo. Aplicas el enfoque del fatalismo, la apatía o el disgusto. Da igual si es sobre ti, sobre otras personas o sobre una circunstancia o problema. “No tengo ganas, no puedo con esto…”.
  • Preocupación y Duda: incertidumbre o falta de confianza en los posibles resultados futuros. “No hay nada que pueda hacer… Da igual lo que haga, no lo voy a conseguir… No puedo con esta persona…”
  • Expectativas Vacías: Cuando conversas sobre un acontecimiento, problema o persona sin añadir tu intención, tu plan, tu deseo, tu meta…
  • Falta de Conexión y Empatía: Ocurre cuando conversas o dialogas contigo mismo sin estar receptivo a otros. No comunicas comprensión, o partes en las que puedes estar de acuerdo, puntos en común, o algún tipo de colaboración.
  • Deficiencia en ti o en otros: Conversas o dialogas contigo mismo de esta forma cuando verbalizas la falta de algo para ti o para otros. Focalizas tu atención en la falta de motivación, en esfuerzos insuficientes, ausencia de habilidades o recursos, etc.
Más ejemplos de conversaciones desde la carencia
  • Efecto Negativo: Conversas sobre tu insatisfacción, tristeza, o enfado sin mencionar  alguna idea de comprensión o alguna acción a realizar para solucionarlo.
  • Supresión: Tiendes a ignorar, evitar o quitar energía de ti mismo o de los demás.
  • Control: En tus conversaciones tratas de dominar, controlar o romper algo en ti o en los demás.
  • Esfuerzo malgastado: Conversas o dialogas contigo mismo enfatizando la pérdida de tiempo o cansancio que te ha supuesto poner tanta energía en algo para ti o hacia los demás. Te olvidas de conversar o dialogar sobre alguna posible recompensa o compensación para ti o para otros.
  • Enmarcas una situación desde el enfoque negativo: Muestras o expresas tu emoción positiva por algo, pero la acompañas de los posibles obstáculos y dificultades que te va a acarrear ese logro. Pones más atención y palabras en los problemas que en disfrutar de tu emoción positiva.

Diálogos y conversaciones desde la abundancia (positivas)

  • Valoración Positiva: Menciona en tus conversaciones y ten presente en tu diálogo interno los elementos, hechos, acciones o ideas positivas del pasado o del presente.
  • Esperanza en el futuro: Comúnicate y dialoga contigo mismo desde la esperanza de lo bueno que puede ocurrir. Desde el optimismo entendido como “me merezco que me ocurran cosas buenas y me apoyaré en mis fortalezas para conseguirlo”.
  • Fortalezas: Pon el foco de atención en cualquier acción o habilidad propia o ajena que sea una cualidad.
  • Apertura, Receptividad y Aprendizaje: Incluye en tus conversaciones internas o externas la recepción y el reconocimiento del otro y vincúlalo a resultados o aprendizajes positivos. Por ejemplo, alguien nos comenta: “He realizado esto hoy y me siento muy orgulloso”. En vez de contestar: Vaya, has tenido suerte, a mí no me pasa nunca…”. Crea una conversación en la que reconozcas el valor del aprendizaje: Vaya, eso que has puesto en marcha es muy útil, creo que te ayudará también en… Me gustaría saber más, a lo mejor a mi también me puede servir en otras situaciones.”
  • Conexión y Esfuerzo Inclusivo Activo: Usa en tus conversaciones cualquier verbalización que implique muestras y esfuerzos por incluir, cooperar, conectar y crear un resultado positivo.
Más ejemplos de conversaciones desde la abundancia
  • Sorpresa, Curiosidad y Motivación: Muestra en tus conversaciones interés, curiosidad, sorpresa y apertura a conocer más de ti mismo o de otros.
  • Facilitar acción o movimiento hacia un resultado positivo: Provoca que tus conversaciones y diálogo interno faciliten el siguiente paso para mantener o conseguir un resultado positivo. 
  • Esfuerzo por reformular la situación en términos positivos: Impulsa en tus conversaciones un diálogo que promueva el cambio desde una emoción negativa a una más positiva que oriente a la acción o a la superación del obstáculo.
  • Facilita los sueños: Tuyos o de los demás. Conversa creando la imagen visual de lo que puede ocurrir en términos positivos. «¿Cómo sería si lo consiguiéramos?”.

Cómo aplicar el enfoque apreciativo en tu día a día (lenguaje de abundancia)

Apreciar en el trabajo

  • ¿Y si te centraras y aprovecharas las fortalezas de esa persona con la que no te llevas bien?
  • Piensa ¿Cómo podrías orientar al éxito a un colaborador que no lo está haciendo bien?
  • ¿Cómo acabarías sintiéndote si en las conversaciones de descanso con tus compañeros hablarais sobre lo que habéis conseguido en la jornada en vez de las dificultades?
  • ¿Y si al hablar de las dificultades incluyeras en tu conversación las posibles ideas que tienes para superarlo?
  • ¿Cómo seguiría la conversación con tu cliente más difícil si partieras de las ideas y criterios que os unen en vez de lo que os separa?
  • ¿Qué ocurriría si ante un reto difícil o situación de incertidumbre centraras tus conversaciones en lo que sí podéis hacer en vez de lo que no podéis hacer o saber?
  • ¿Y si en tu proceso de búsqueda de empleo te centraras en las personas que te pueden ayudar, en reflexionar sobre los pasos que han tenido buenos resultados comparado con ayer, y en tus mejores habilidades para conseguirlo?

Apreciar en tus relaciones personales

  • ¿Cómo sería el tono de la conversación con un familiar con el que tienes algún problema, si te centrarás en lo que sí estáis de acuerdo?
  • ¿Dónde podría llegar la relación si pones el foco en lo que os hace felices?
  • ¿Y si en vez de reiterar lo que te molesta de esa persona verbalizaras lo que te gusta de esa persona y cómo te hace sentir?
  • ¿Cómo podrías recuperar la ilusión poniendo el foco en lo que habéis conseguido y vivido juntos que fue tan bueno?
  • ¿Y si empiezas la conversación sobre aquello que te hace ilusión?
  • ¿Hasta dónde podríais encontrar soluciones juntos partiendo de lo que es importante para vosotros y cómo imagináis el resultado futuro?
  • ¿Y si ayudas a un amigo o hijo desde sus fortalezas aplicadas al reto que tiene delante?

Apreciarte en tu diálogo interno

  • ¿Cómo te irías a dormir al final del día si reflexionaras sobre lo que has hecho hoy que te hace sentir orgulloso?
  • ¿Y si aquello que te molesta o te duele de ti lo acompañas con una idea para mejorar mañana mismo?
  • ¿Cómo puedes aprovechar lo mejor de ti para ponerlo en práctica en ese reto que tienes delante?
  • ¿Qué ocurriría si refrescas tus mejores emociones pasadas sobre ti mismo y las traes al presente?
  • ¿Cómo podrías potenciar tus ilusiones para resolver los posibles obstáculos?
  • ¿Qué podrías hacer o preparar para compensarte del esfuerzo y energía que has puesto en esa situación tan difícil?
  • ¿Cómo podrías asegurar que mañana te va a salir bien ese reto tan importante?

Conclusión

Cambiamos y aprendemos mejor cuando somos más fuertes y más positivos, no cuando sentimos negatividad, debilidad y falta de ayuda.

Y si te apetece y puede ayudarte...

No te aceleres otra vez. Ve con calma.

Bienvenidos de nuevo :-). Empezamos con algo sencillo. No te aceleres, ve con calma. ¿Con qué emoción vas a afrontar la vuelta a tus hábitos diarios?

Espero que hayas disfrutado, descansado, reído, hayas tenido momentos para ti. Incluso que hayas tenido reflexiones inspiradoras o personas inspiradoras con las que compartir ilusiones, pensamientos y risas. 

Empiezas una nueva etapa, un nuevo «curso» y los últimos meses de este año que ya nos anuncia que cerramos una etapa. Sería fantástico que pudieras cerrarla y continuar como tu deseas y como te hace ilusión. ¿Qué te parece?. ¿Dispuesto a invertir en ello?.

No te aceleres otra vez. Ve con calma.

¿Por qué empezar con este mensaje?. No te aceleres otra vez. Ve con calma. Porque empiezo a verlo. Parece que algunas personas «pulsan el botón» de aceleración cuando acaban las vacaciones. Y claro, se vuelve enseguida a aquello que nos agotó tanto al finalizarlas.

Hay una pregunta, que me es muy importante. Además te todas las actividades divertidas y relevantes que habrás hecho en vacaciones, ¿qué has aprendido?. Por hacer, estas vacaciones, yo he hecho hasta bricolaje en casa :-P. Fuera anécdotas. Aprender a vivir con la mente despejada y en calma, empieza ahora. Es el momento ideal. Después de un tiempo en calma y relajación, toma pequeñas decisiones. Sobre todo, la de alargar en tu estilo de vida, la calma y el disfrute. ¿Podrás?. Estoy segura de ello. Me pregunto además… ¿querrás de verdad?. 😉

Como siempre tomemos perspectiva sobre algunas breves recomendaciones sobre las que si te apetece, te invito a pensar.

Tu tiempo sigue siendo tuyo a la vuelta de vacaciones.

La forma más fácil de aumentar la felicidad es controlar el uso del tiempo. ¿Puedes encontrar tiempo para hacer las actividades con las que disfrutas?

  • En vacaciones seguro que has elegido que hacer con tu tiempo. Sigue ahora, no te pares.
  • A la vuelta, seguramente tendrás otra serie de hábitos, rutinas, y por qué no obligaciones. Recuerda que también has elegido esas obligaciones. ¿Cómo quieres llevarlas?.
  • Aprovecha tu tiempo y el uso que haces de él. Sobre todo el tipo de diálogo que llevas contigo en cada tiempo. Sea tiempo de trabajar, de estar con los niños, o con clientes.
  • La eficiencia no está reñida con la calma. De hecho requiere de Inteligencia Emocional, y la tienes. Solo tienes que practicarla más o , si lo consideras aprenderla mejor.
  • Vivir con velocidad reduce tu capacidad de ser tolerante porque crea una sensación constante de estrés. 
  • La rapidez para terminarlo todo rápido, te impide disfrutar de las pequeñas cosas. Con lo que perderás tu motivación bastante rápido y la capacidad de ser paciente.
  • Y ahora dime, si vuelves a pensar y a vivir velozmente y de forma estresada, ¿cuál es el fin?. Quieres hacerlo todo rápido ¿para qué?.
  • Es disfrutar a cada momento y dar lo mejor de ti a cada instante. Caer en la trampa, de vivir todas las obligaciones de forma rápida, te da una sensación falsa de cuando termine esto… «seré feliz otra vez.
  • Sé feliz a cada momento. Siéntete satisfecho a cada momento. 

Aprende a ralentizar el tiempo.

  • Antes de vacaciones ¿tuviste días que se te pasaron sin darte cuenta?. ¿Te daba la sensación de que no tenías un minuto para pensar con calma y claridad?.
  • Redirige tu consciencia. Es importante aprender a aprovechar cada momento. hay personas que se levantan y ya están pensando en lo que tienen que hacer durante todo el día.
  • Sé proactivo para evitar que constantemente tengas que recordarte que no se te olviden determinadas cosas. Usa la tecnología si es necesario, sin problemas. Úsala a tu favor. 
  • Cuando te levantes tómate 1.3 minutos para saborear tu despertar, tu desayuno, tu camino hasta el trabajo, ese autobús que tienes que coger…
  • Aprovecha para ralentizar tus pensamientos y redirigirlos hacia ti.
  • Tienes dos opciones, no darte cuenta ni de cómo has llegado al trabajo. O aprovechar para escuchar música o concentrarte en tu respiración. 10-15 minutos de relajación mental en el autobús o en el coche, hacen maravillas. Entrarás de otra manera a trabajar.
  • Evita en lo posible la multitarea, te aleja de la consciencia y de ralentizar el tiempo. Evita, mientras «hago esto, hago lo otro». Una cosa cada vez y un tiempo para cada cosa.
  • Incluye en tu agenda, tiempo entre distintas actividades. Aunque sean 10 min. No van a ningún sitio, y te permitirán ser consciente, concentrarte mejor y regular tus emociones
  • Aprende a respirar con calma a cada momento que quieras.

Retoma y actualiza el uso del "no" y de los límites.

  • Seguro que en algún momento en vacaciones, has elegido no atender determinada llamada o no asumir algo en ese momento en que se te demandaba. Tu descanso era importante. Sigue con ello.
  • Ve pensando a qué actividades, solicitudes o personas o en qué momentos vas a usar más el  «no». Tu vida en general también es importante. Así que sigue usando el «no». Negocia, intercambia, acuerda nuevas fechas o momentos. Incluso grados de implicación. 
  • Usa los límites para protegerte emocionalmente. Para preservar tu descanso, igual que en vacaciones. Preserva tu bienestar desde ya. No te dejes acelerar otra vez. Vive con más calma. 
  • No te olvides de comunicar el por qué de tus límites para aumentar la comprensión de los demás.
  • Sé firme pero flexible. Ofrece alternativas.
  • Usa un tono calmado y amigable. No necesitas mostrar enfado o seriedad. Simplemente comunícalo como cualquier otra cosa.

Céntrate en lo realmente importante para tu felicidad

  • Evita que sólo tengas momentos de felicidad y de decisiones que te causan satisfacción en épocas de descanso o los fines de semana.
  • Da igual si decides comer mejor, ser más eficiente o alcanzar determinada meta. Hazlo con calma y disfruta.
  • Deja de mirar las prioridades de los demás y ten la valentía de hacer valiosas tus propias prioridades.
  • Tu vida es tuya y la vives tú, no los demás.
  • Lo que a ti te hace feliz es realmente tu prioridad. Las personas que te aprecian y desean lo mejor de ti, lo respetarán. Y sino, ya sabes dónde estás con respecto a esas personas.
  • Incluye para tu felicidad, metas y decisiones fáciles, y también aquellas, que requieran un poco más de compromiso. Y por qué no, alguna meta difícil, ¿no?. Una de esas que mmm, parece que piensas que te va a costar mucho conseguirlo, pero que te haría muy feliz.
  • Felicítate cada día. Sé consciente de en qué has invertido tu energía y tu tiempo. Redirige para el día siguiente, si hay algo que no te acaba de convencer.
  • Incluye en tus planes la práctica de la capacidad de adaptación para cuando sea necesario. Pero, sin perder tu norte.

Conclusión

Hazte un favor y llévate lo mejor de ti a todas las estaciones del año. 

¿Qué has aprendido de ti y de los demás en vacaciones?
¿De qué has sido consciente que es importante para ti y para tu felicidad?
¿Qué pequeñas decisiones pero con gran impacto quieres tomar en esta nueva etapa?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Reflexiones para terminar o empezar el año

Es inevitable, ¿verdad?. Cualquier momento es bueno. Pero éste, puede que sea especial. Haz que lo sea. Reflexiones para terminar o empezar el año. Ojalá, que tus propias reflexiones te lleven a un año maravilloso. 

Por si acaso, te ayudo con algunas más 😉

Reflexiones para terminar o empezar el año

Objetivos y Motivación

  • Recuerda que no hace falta que hayas conseguido un montón de objetivos este año. Tampoco que te propongas muchísimos para el año próximo.
  • Es suficiente con que aquellos que elijas te hayan hecho disfrutar o te permitan ser feliz el año próximo.
  • Disfrutar de objetivos te facilitará mantener tu motivación, conocerte, ganar en resiliencia y fomentar tu autoestima y creatividad.
  • Recuerda focalizar. Estrecha tu mirada. Olvida lo que no es importante y concéntrate en lo esencial para ti.
  • Empieza, aunque no tengas un gran plan elaborado. Déjate llevar por tu curiosidad. ¿Cuáles son los pasos inmediatos que provocan tu curiosidad?
  • No olvides crear hábitos. Deja a un lado ya el ser reactivo y se más proactivo para ganar eficiencia.
  • Piensa en pequeño, es más fácil.
  • Sé aplicado. Todo lo que aprendas, conviértelo en algo útil y tangible para ti o para otros. 

Que la Resiliencia te acompañe

  • Haz una revisión de este año. Recuerda las decisiones que has tomado, cuándo has conseguido regular tus emociones, ser asertivo, relajarte y cómo has conseguido ser cognnitivamente flexible.
  • Estoy segura que para abordar situaciones difíciles, has tenido que crear planes más realistas, confiar en ti, ser resolutivo y comunicativo. Además, has seguido adelante creando una imagen positiva de lo que querías conseguir. 
  • Recuerda para el próximo año: crear relaciones sanas, ver las crisis como oportunidades, tomar decisiones, descubrirte, y mantener la perspectiva. Además, procura crear una esperanza proactiva no pasiva. 
  • Reto, compromiso, y control personal, han sido tus aliados, no los olvides.
  • La resiliencia es saber cómo aprovechar las fortalezas en situaciones de incertidumbre y recuperarse pronto de vivencias difíciles.

Si tienes un equipo, no seas perfecto, ayuda.

  • Recuerda, seguramente has comprobado que las prácticas de micromanagement hacen desaparecer el compromiso, la ilusión y la evolución de tus colaboradores.
  • Sé sincero, contigo mismo, ¿cuál ha sido tu mejor hábito de liderazgo que ha provocado, superación, aprendizaje e ilusión en tus colaboradores?
  • El perfeccionismo te llevó a situaciones de crítica destructiva. La mentalidad de progreso te llevará a que tu equipo crezca con más eficiencia.
  • Cuando quieras plantear una situación de feedback, recuerda que te funcionó mejor crear una conversación, en vez de dar un «sermón».
  • ¿Qué preguntas usaste en algunas conversaciones que realmente supusieron un cambio en tu equipo o en algún colaborador?.
  • Amplía tu caja de herramientas de preguntas poderosas para provocar el desarrollo de tus colaboradores.

Las emociones son tus aliadas, no las bloquees

  • Tus emociones han sido las selles que tu mente ha usado para hablar a través de tu cuerpo. Si haces balance, cuando escuchaste esas señales y tomas decisiones coherentes con tus necesidades emocionales, te sentiste mejor.
  • Vendrán nuevas emociones este año. Alíate con ellas. Te ayudan a valorar las relaciones que tienes y son una ayuda para tus mejores aprendizajes.
  • Permanece alerta cuando tu sistema emocional cree hábitos desadaptativos. Las emociones se convertirán en tóxicas. ¿Recuerdas? ya has vivido algo así. Esto no te lo lleves.
  • La Inteligencia Emocional que has desarrollado este año, te ha permitido dar un sentido a tus emociones, a expresarlas y a regularlas. Gran aprendizaje para llevarte al nuevo año que empieza.
  • En relación a posibles emociones difíciles con otras personas, recuerda la comprensión. 
  • Tu pasado, necesita estar integrado en tu presente y futuro. Llévate lo mejor del pasado, y cuenta con preguntas motivadoras sobre tu futuro.
  • Cuida tu diálogo interno.

Sentir inseguridad es bueno, no te estreses por ello

  • Recuerda te sientes mejor cuando cuentas con la opinión de los demás, pero no a costa tuya.
  • Compruébalo. Ha habido momentos este año, en los que te comprendiste y pusiste en marcha alguna acción coherente con tu descubrimiento personal. No lo olvides ahí fuiste compasivo contigo.
  • Ese hábito de confiar en ti, este año, llévatelo contigo.
  • Decide aprender sobre ti mismo.
  • Cuando tu diálogo interno ha sido mas realista y constructivo, has sido más feliz.
  • Recuerda que tus dudas te hicieron más responsable.
  • Aceptarte fue todo un reto. No lo abandones. Este nuevo año, aun descubrirás ms cosas de ti.
  • Tus valores guiaron tus actuaciones y toma de decisiones. Tus prioridades marcaron la energía y tiempo que invertiste. Revísalos este año por si quisieras cambiar algo.

Tu ansiedad seguirá estando, pero procura regularla convirtiéndola en un nivel de alerta aceptable

  • El cortisol es responsable de tu ansiedad, pero tú decides como vivir.
  • Ya lo has comprobado, el es estrés limita tu potencial personal y profesional.
  • Ocúpate de vivir en equilibrio, no de no sentir ansiedad. La ansiedad es una seña al de que falta algo por hacer.
  • Recuerda, la ansiedad te dijo que algo era urgente, cuando realmente no fue así.
  • Cuando buscaste a toda costa seguridad, te encontraste con más ansiedad. Aprende para el próximo año, equilibrar la seguridad en ti mismo con las resiliencia.
  • Focaliza en lo importante. Fragmenta tus retos y recuerda que no todo es urgente.

Las acciones proactivas te llevaron al éxito

  • ¿Cuales han sido los momentos este año en los que has afrontado la situación de manera adaptativa?
  • Te marcaste una meta, creíste en ti, y te comprometiste con el éxito.
  • ¿Cuándo fuiste un «stopper» de ti mismo? Negaste el problema y te quedaste «congelado».
  • ¿En qué más te gustaría ser un «doer» este año próximo?
  • ¿Dónde vas a aplicar tu curiosidad?
  • ¿Qué problemas vas a reconocer que hasta ahora no has reconocido?
  • ¿A qué necesidades emocionales vas a prestar atención este  año?
  • ¿Cómo buscarás la calma  para hacer un plan proactivo?

Tus conversaciones y tus diálogos internos fueron la clave

  • Reconócelo. Las mejores conversaciones y diálogos internos que tuviste fueron: positivos, abiertos a explorar, tuvieron en cuenta un «nosotros».
  • Aquella conversación, fue mejor, cuando pusiste la atención en lo que funcionaba y en lo que teníais en común.
  • El lenguaje positivo  y las preguntas orientadas al cambio, fueron también tus mejores aliados.
  • Recuerda el lenguaje de la abundancia: lo positivo que ya existe, la esperanza en el futuro, tus fortalezas, tu capacidad de aprendizaje y tu ejemplo.
  • Aprende a apreciar mucho más, este próximo año. En ti y en los demás.

Mentalidad de Crecimiento y Aprendizaje

  • Puedo ser mejor= objetivo de aprender + esfuerzo + tiempo y trabajo duro = mayores logros. ¿Lo comprobaste?.
  • ¿En qué nivel estuviste este año? Alto (responsable de tu aprendizaje), potencial (estoy en ello pero no aprovecho todas las oportunidades), bajo (he perdido la motivación por aprender).
  • ¿En qué nivel quieres estar el año próximo?
  • Asume retos, practica la mentalidad positiva, quédate con las críticas que te sean útiles y aplica disciplina y constancia.
  • ¿Cuánto lees y cuánto aprovechas realmente?
  • ¿Qué nuevo hábito creaste a partir de tus lecturas y estudios?
  • ¿En qué quieres ser mejor el año próximo? 

Conclusión

¿Cuáles han sido tus reflexiones más valiosas este año?
¿Hasta dónde te llevaron?
¿Qué preguntas clave te hiciste este año para conseguir ser más feliz y sentirte más satisfecho contigo mismo?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo conseguir apreciarse y aceptarse a uno mismo

La preparación de objetivos a principio de año o a mitad suele ser inevitable. Son momentos que sí o sí, se te plantean propicios para hacer un balance. Quizá tomarte unos días de descanso, recargar pilas y retomar de nuevo los proyectos que están en curso. Y quizá por qué no, plantearse nuevos objetivos que te hagan sentir satisfecho en los próximos meses.

Atrás quedaron determinados momentos difíciles que seguro superaste. Quizá también te encuentres con algún hecho o experiencia incómoda que todavía te acompaña, pero que esperas poder sobrellevar o que pueda terminar pronto.

Recuerda todo lo que vives, te hace ser quién eres. En estos momentos clave, de principio de año, te planteo que te lleves todo. Te propongo que sigas los próximos meses con todo lo que te ha ayudado a crecer. Forma parte de ti, y te ha hecho mejor persona y profesional, seguro.

Como decía, hay momentos propicios como éste para plantearte nuevos objetivos. Ahora bien, hoy te invito a que primero, antes de lanzarte a los nuevos proyectos, inviertas en dos habilidades importantes para tu bienestar emocional. Y por supuesto, para que te ayuden en tus próximos objetivos. Es más te ayudarán en tus próximos planes. Ya que un objetivo sin un plan se quedará solo en un sueño. Y, quieres conseguir lo que te propones ¿no?. Pues primero crea tu propia “caja de recursos” para abordar las siguientes metas y sus planes correspondientes.

Cómo conseguir apreciarse y aceptarse a uno mismo

Para superarte en tu próxima etapa, estudia tus momentos de éxito. Apréciate.

Sé sincero, concreto y respetuoso contigo mismo

Lo sabes. Sabes que en los últimos 6-12 meses has conseguido varios éxitos. Quizá te costaron pero conseguiste superarlos o alcanzar un nivel que te trajo mucha satisfacción y alegría. La mayoría de las personas tienden a fijarse en cuanto esfuerzo les costó, quizá cuanto sufrieron o les preocupó esa experiencia que tenían que superar. De hecho, a la pregunta ”¿cómo lo has conseguido?”, suele seguirle la respuesta de “no lo sé, lo pasé mal, me costó mucho…”.

Sabemos que las emociones negativas de cualquier experiencia y acontecimiento, suelen tener bastante peso y memoria en nuestro cerebro. Normalmente nos sirven para mantenernos alerta para la próxima vez. Ahora bien, quiero recordarte también que en el equilibrio emocional de una persona, descansa la capacidad para prestar atención a ambas emociones. Prestar atención a las positivas y a las negativas. Recuerda también, que tu mayor aprendizaje se da cuando te sientes bien, o cuando habiéndote sentido mal, eres capaz de encontrarte bien contigo mismo y seguir adelante. Nuevamente, retomando las emociones positivas es cuando más aprendes. 

Por ello, en este momento, te propongo que hagas una reflexión más sincera, concreta y respetuosa contigo. Sé que supuso un esfuerzo lograr esos objetivos pasados, pero céntrate en qué hiciste que te sirvió. Evita quedarte sólo con la perspectiva del sacrificio, coste o esfuerzo. Finalmente, pusiste en marcha una serie de recursos y acciones que te llevó al éxito ¿Cuáles fueron?

Ejercicio
  • Identifica tus logros de los últimos 6-12 meses
  • Describe las acciones y decisiones te llevaron al éxito
  • Describe aquellas acciones o decisiones que se te dieron muy bien

Recibe feedback sobre tus mejores éxitos y sobre cómo los conseguiste

Laura Morgan Roberts, Emily D Heaphy & Brianna Barker Caza en su artículo _To Become Your Best Self, Study Your Successes._,en HBR, nos proponen una serie de ideas para buscar feedback de los demás y aprovecharlo para abordar los próximos éxitos.

Recibir confirmación de nuestras mejores habilidades es una de las formas más poderosas de crecer. Siempre y cuando la información que recibas venga en forma de momentos descriptivos de lo que hicimos que sirvió, o funcionó en una determinada situación. Recibir este tipo de feedback descriptivo, no calificativo, beneficiará a tu autoestima y potenciará tus mejores emociones. Además potenciará de forma positiva las relaciones con los demás.

Veamos pues, 5 formas de optimizar las oportunidades vividas, de apreciarte, y así, aumentar nuestra “caja de recursos” para abordar los próximos retos.

1. Haz un registro coleccionando el feedback positivo que has recibido (y quizá que sigas recibiendo)
  • Elige un espacio digital o físico donde apuntes cada feedback positivo que has recibido, incluye agradecimientos, comentarios escritos o hablados, referencias a tu trabajo o actuación en determinadas situaciones. Evita limitarte al trabajo, puede ser a nivel familiar, personal o social.
  • Pon el foco de atención sólo en lo positivo. Ya habrá tiempo de poner atención en lo que pudiste haber hecho de otra forma. Ahora queremos recoger tus mejores éxitos y tus mejores actuaciones. También te mereces este momento.
  • Elige recordatorios mentales o digitales para revisar esta colección de feedback positivo en otros momentos del año.
  • Trata de reflexionar sobre el feedback recibido con las siguientes cuestiones: ¿qué patrones puedes identificar?, ¿qué oportunidades tengo de aumentar la puesta en marcha de estas habilidades?, ¿qué mas puedes aprender de estas habilidades que se te dan tan bien?
2. Haz preguntas
  • Evita quedarte con comentarios positivos que fueron quizá, generalistas.
  • Retoma la conversación, o aprovecha tu próximo feedback positivo para preguntar exactamente qué hiciste que supuso un impacto positivo en la situación o en los demás.
  • Pregunta por detalles e incluso pregunta si consideran que si existen otras oportunidades, momentos o situaciones donde tus habilidades puedan también venir bien que las pongas en marcha.
  • Busca comentar con un coach, persona de confianza o tu responsable en el trabajo, este feedback descriptivo y estas ideas. El objetivo sería ver cómo puedes desarrollar más estas habilidades que se te dan bien. ¿De qué forma tus habilidades podrían tener un mayor impacto?
3. Estudia tus éxitos. Por qué no, haz un diario…
  • Cuando recibas un feedback positivo y descriptivo, trata de recordar cómo ha ido esa experiencia para ti. Narra (por escrito, si es posible) cómo lo has conseguido, cómo te ha hecho sentir, qué has conseguido, en quién ha tenido impacto, qué beneficios has conseguido…
  • Incluye otras reflexiones como: ¿de qué forma te pueden ayudar tus fortalezas a compensar o complementar tus oportunidades de mejora?, ¿cuál puede ser el lado oscuro de tus fortalezas, en qué situaciones tus fortalezas pueden no serlo?
4. Sigue practicando lo que mejor sabes hacer
  • Identifica el contexto donde tus mejores fortalezas tuvieron lugar.
  • ¿En qué otro contexto, situación o ámbito puedes también practicarlas y tener un impacto positivo?.
  • ¿Cuáles de tus fortalezas te pueden servir ante actitudes tóxicas o agresivas?.
  • Cuando recibas un feedback de mejora ¿te acordarás de tus mejores habilidades para compensar, modificar o reprender? De esta forma posiblemente tu reacción defensiva pueda ser menor.
5. Devuelve también feedback positivo a los demás
  • Practica la apreciación en ambos sentidos. Devuelve también a los demás, en cualquier ámbito, un feedback descriptivo útil que pueda servir a otras personas.
  • Da información detallada de las acciones que hicieron los demás que sirvieron, tuvieron éxito y que pueden repetir porque tuvieron un gran impacto.
  • Aprovecha un e-mail, una conversación telefónica o presencial, una nota de felicitación o lo que tú consideres. Y, ¡estimula la práctica de la apreciación!.

No te olvides de aceptar radicalmente todo lo que tú eres

Bien, hemos hecho un resumen de cómo puedes retomar tus fortalezas, ser consciente de ellas y así abordar con mayor seguridad tus próximos objetivos y retos. Ahora bien. Tan importante como esta capacidad de apreciarte, es la capacidad de aceptarte. Y aceptarte requiere de que seas consciente desde la calma (no tanto el juicio) tanto de tus atributos positivos como de los que lo son menos. Aceptarte en todos tus aspectos, corporal, social, personal, profesional, emocional, cognitivo… creyendo en tu potencial.

¿Por qué es tan importante también saber aceptarte? Entre otros motivos, la no aceptación de uno mismo provoca malestar emocional, estrés ansiedad y baja autoestima. Dificulta y altera las partes del cerebro que ayudan a regular las emociones, y activa las señales de alerta y defensa. 

Con toda la intención he empezado este artículo con la habilidad de apreciarte. Apreciar lo mejor de ti es fundamental, activa seguro tus emociones positivas. Haz los ejercicios y reflexiones que comentamos anteriormente y si es preciso vuelve a este artículo en otro momento para dedicarle un espacio separado a la aceptación de lo que no te gusta tanto de ti. Ser consciente de tus fortalezas genera la emoción adecuada para afrontar lo que no te gusta desde un enfoque más apreciativo y compasivo.

Aprende a aceptar de ti también lo que no te gusta tanto o lo que te causa emociones más incómodas o difíciles

De hecho, los hábitos que tienes que te causan malestar y emociones negativas no tienes por qué rechazarlas. La forma en cómo las sientes sólo son un aviso de que sería bueno para ti ocuparte de ellas. Otra cosa es que no quieras prestarles atención y entonces esas emociones inicialmente incómodas se volverán desadaptativas para ti. Una cosa es sentirte mal (responsable) porque te equivocaste y sabes que podías haberlo hecho mejor. Y de hecho ya sabes cómo resolverlo la próxima vez. Y otra cosa muy diferente es atormentarte y sentirte culpable y … (cualquier adjetivo que te regales que sea destructivo), y quedarte en esa emoción inamovible.

Las emociones negativas originadas por lo que no te gusta de ti mismo, requieren de mayor reflexión todavía que la que has realizado con tus fortalezas. Requieren de un espacio y tiempo tranquilo donde te sientas seguro y con confianza. Por eso, siempre puedes realizar estar reflexión tu sólo, con compañía de un profesional, o de una persona de confianza, que sea realista y compasiva con tus debilidades.

Cuando no eres capaz de aceptar tus debilidades, evitas asumir nuevos retos y rechazas, seguramente el dolor, sacrificio e infelicidad que pueden a veces causar las experiencias vitales. Sin embargo, cuando te aceptas por completo, asumes nuevos retos junto con los posibles fracasos, errores y éxitos como todo un conjunto que forma parte de la vida. 

Qué te puede ayudar para que practiques la aceptación de ti mismo

Rose Caiola, en su artículo 8 ways to practice Self-Acceptance en HuffPost, así cómo Margarita Tartakovsky en su artículo 12 ways to accept yourself en PsyCentral, nos ayudan hoy con algunas recomendaciones:

  • La aceptación de uno mismo empieza con una intención clara. Necesitas practicar la intención de reflexionar sobre ti desde la calma y con compasión. Atreviéndote a quizá reestructurar tus pilares y creencias sobre el mundo y sobre ti.
  • Acostúmbrate a celebrar tus logros de forma que puedas recibir de forma más segura y confiada el feedback o resultados negativos.
  • Valora a quién permites estar a tu lado de forma constante y cuánta atención y energía quieres invertir en ellos. Sé que sabes que no eres perfecto, pero eso es una cosa. Otra distinta, aceptar mensajes hirientes como verdades absolutas de otras personas.
  • Aprende a perdonarte. Practica el aprendizaje de aquello que no te hizo sentir bien, o de cualquier acción que no te llevó al resultado que esperabas. Sé responsable de lo que haces y de lo que no. Sin juicios, sólo asume las consecuencias y cambia las estrategias si lo consideras.
  • Aceptar implica centrarte en lo que puedes controlar, no en aquello que sobre que no puedes actuar. Es diferente de la resignación.
  • Sé amable contigo. Sé que lo eres con los demás.
  • Afronta tus miedos. Empieza por los primeros pasos. No importa para nada cuan pequeños sean esos pasos. Sólo empieza. Evita compararte con otros. 
  • Recuerda que vivir es aprender. Aprender te permite crecer tanto en los éxitos como en los fracasos. Las emociones positivas que seas capaz de sentir en ambas situaciones serán tu palanca para crecer.
  • Haz las paces con lo que sea que necesites hacerlo, antes de abordar nuevos objetivos.

Mensajes Importantes

  •  Tu capacidad para saber apreciarte te proporcionará seguridad y una fuente muy valiosa para desarrollar tu potencial.
  • Recuerda, tu capacidad de aceptación te permitirá abordar las nuevas experiencias con mayor inteligencia emocional, evitando arrastrar duelos o sufrimientos no resueltos antes de seguir adelante.
¿Sabes que es lo mejor de ti y cómo ampliar su impacto en otros contextos o situaciones?
¿Qué tienes pendiente por hacer para aceptarte mejor?
¿Con qué conclusión sobre ti mismo te gustaría abordar tus próximos objetivos?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Prepárate para afrontar el miedo ante la incertidumbre

Cuando afrontamos el miedo, la incertidumbre o la adversidad, todo nuestro sistema neuronal se pone en alerta. Disponemos de ese mecanismo tan bien diseñado en nuestro cerebro para permanecer a salvo del peligro, sea físico o emocional. Como hemos explicado en ocasiones anteriores, esta es la razón por la cual necesitamos prestar atención a nuestras emociones.

Las emociones, intranquilidad, ansiedad, miedo… todas ellas cumplen una función. Te avisan de que se necesitan más recursos psicológicos de los habituales para afrontar la situación que tienes delante.

De ti depende, si logras escucharte para saber qué necesitas para estar bien. Puede ocurrir, como habrás comprobado en otras situaciones, que el miedo, la incertidumbre o la adversidad te bloquean. En este caso, no estás prestando atención a tus necesidades.  Estás alimentando los pensamientos obsesivos, negativos e intrusivos que permite el Sistema Nervioso Simpático (responsable de las amenazas) cuando se activa. Bajo este sistema nervioso, solo podemos crear pensamientos de este tipo. No significa que sean válidos, pero se generan para mantener tu estado de alarma. Si los alimentas dando por ciertos todos los miedos que te vienen a la cabeza, sin duda tus niveles de ansiedad se multiplicarán.

Así, que es normal tener miedo y ansiedad, ante situaciones de incertidumbre y adversidad. Ahora bien céntrate en lo que te indican que necesitas para afrontarlos desde la calma. Tu cerebro funciona genial, solo es importante que aprendas a regular su intensidad y tomes pequeñas decisiones.

Prepárate para afrontar el miedo a la incertidumbre

Recomendaciones para gestionar el miedo y la ansiedad ante situaciones de incertidumbre y adversidad

Ante todo piensa despacio

Tómate un momento a la hora que te sea más fácil para ralentizar tus pensamientos de miedo. Respira profundamente. Concéntrate en qué necesitarías para sentirte mejor en la situación que estás viviendo. Pueden ser decisiones pequeñas pero seguramente de gran impacto emocional. No las desestimes. Invirtiendo en ello, puedes ser aplicar mayor eficiencia en otro tipo de tareas de mayor envergadura.

Recopila información veraz y objetiva

En esa situación que estás viviendo adversa e incierta, ¿de qué información dispones?. Presta atención a datos objetivos, información proporcionada por expertos y autoridades en tu situación. Planifica cómo te afecta esa información y toma decisiones en consecuencia con esos datos objetivos.
No es momento de catastrofismos ni de imaginaciones creativas de corte negativo. Céntrate en los datos objetivos.

Reflexiona sobre tus mejores habilidades

Ya superaste seguro otras situaciones difíciles e inciertas. ¿Cómo lo hiciste?. ¿Qué recursos mentales y emocionales pusiste en marcha para superar aquella situación?. ¿Cuáles son los que mejor te funcionaron y te ayudaron a sentirte mejor?. ¿Cómo puedes aplicarlos en esta situación?. Sé flexible cognitivamente y creativo. Aquí, sí puedes serlo. Es hora de poner en marcha tu imaginación usando tus mejores herramientas emocionales y mentales. Puedes conseguirlo. Sólo recuerda, piensa despacio y cuenta con lo mejor de ti.

Recuerda el arte de apreciar

Sí, la mirada apreciativa en este momento es muy importante. El enfoque apreciativo en psicología parte de la capacidad de centrar tu foco de atención en lo que sí funciona, en lo mejor de esta situación, y en el plan que vas a poner en marcha para resolver este nuevo escenario. Puede ser un buen momento para entrenar tu capacidad de prestar atención a qué va bien, qué funciona bien.

Trabaja con los principios del Modelo Apreciativo

  • El uso de imágenes positivas (dentro del entorno que estás viviendo) crea acciones positivas y ello repercute en tu flexibilidad cognitiva, esperanza e implicación.
  • Construye desde la imaginación y el razonamiento, escenarios dentro de tu contexto de actuación para sentirte bien. Dentro de esa situación ¿cómo puedes ser creativo a la hora de sentirte mejor en esa situación?.
  • Anticipa, pero anticipa la imagen futura que quieres conseguir. En ocasiones especiales de gran incertidumbre, viene bien, crear imágenes futuras a corto plazo. ¿Cómo quieres acabar el día de hoy?. ¿Qué vas a hacer para sentirte bien y afrontar lo mejor posible esta semana?.
  • Hazte preguntas que te orienten al paso siguiente. El cambio se produce siempre con una buena pregunta que te permita actuar dentro de tu situación.
  • Recuerda, tu pasado, presente y futuro son fuentes de aprendizaje e inspiración. Evita desestimarlos.

Recuerda resistirte, no es lo que necesitas

Cuando hablamos de resiliencia, y es la habilidad clave en momentos de miedo, incertidumbre y adversidad, suele haber confusión. La Resiliencia no es:

  • Empeñarse en no sentir miedo o preocupación ante situaciones inciertas. Déjate sentir lo que sea que necesites. No reprimas ni controles las emociones, compártelas con alguien de confianza o piensa un rato sobre tus emociones.
  • Resistirse. Empeñarse en actuar como antes de la situación para demostrarte psicológicamente que nada ha cambiado y así llevarlo mejor. No es cierto, asúmelo. Algo ha cambiado, deja de resistirte.
  • Eliminar cualquier expectativa o creencia en que la situación mejorará. Las expectativas positivas y la definición de un propósito personal en esa situación son tus mejores aliadas para afrontar tus miedos.

Presta atención a las trampas mentales del miedo

Las trampas mentales se originan cuando alimentas el miedo y no tomas decisiones sobre aquello de lo que te alerta. Das vueltas y vueltas rumiando a pensamientos del tipo:

  • Catastrofista: “va a ocurrir lo peor”
  • Indefensión: “no controlo nada”
  • Lectura de mente: “seguro que el otro piensa de mi.. va a hacer…”
  • “YO”: “tengo toda la culpa de lo que ocurre”
  • “ELLOS”: “toda la culpa es del otro”

Para, déjalos. Son producto del cortisol en tu cuerpo. Tienes la responsabilidad y el derecho de ocuparte de lo que te preocupa, pero desde la calma. No desde la desesperación, ya que no te ayudará y no te cuidarás emocionalmente.

Haz ejercicio físico

No hay nada mejor que el ejercicio físico para combatir la ansiedad, aunque parezca mentira. Las endocrinas producidas y la oxitocina creada por el propio cerebro en momentos de ejercicio físico, te ayudará a compensar el desgaste emocional causado por miedo, y la incertidumbre. Haz alguna rutina de ejercicio, lo que sea en el tiempo y espacio del que dispongas.

Protagonistas con gran responsabilidad

Si en esta situación adversa, incierta y ambigua, tienes un papel relevante (profesional sanitario, psicólogos, profesores, responsables de equipos de trabajo, gerentes, padres, etc…), y dependen de ti otras personas, sé el primero en cuidarte. No es egoísta, es práctico e inteligente emocionalmente hablando.

Será difícil que ayudes a alguien más si tú no estás bien. Haz lo que necesites para estar centrado y sano emocionalmente. Tus recursos psicológicos serán de gran relevancia para aquellos que quieres cuidar o atender.

Planes truncados: reorganízate

Qué ocurre si tus planes o calendario ha quedado suspendido temporalmente por la situación de crisis o incertidumbre?. Cuanto antes lo aceptes mejor. Tómate unos días de descanso para digerirlo. Necesitas reiniciar y adaptarte a la información de la nueva situación. Céntrate en lo que puedes controlar dentro de esa situación, no la de antes. Ya no sirve tu planificación anterior.

Me encuentro con muchos profesionales y estudiantes de oposiciones, que se han visto afectados en estos momentos de emergencia y cambio, por cambios en sus planes. Más allá de darte cuenta de que estás intensamente contrariado, necesitas “digestión emocional” de la nueva situación y readaptar tus planes. Con calma, repito. Y si es necesario unos días para “reiniciar” mental y emocionalmente, tómatelos.

Foco en lo importante y en lo que puedes controlar

Recapitula. ¿Cuál es el nuevo escenario?. ¿Qué información tienes?. Reflexiona, ¿qué es lo más importante para ti en este nuevo escenario?. Es momento de hacer una nueva evaluación de tus prioridades. Ya las volverás a ajustar después, en otro momento más tranquilo. Ahora, no antes, ni después. ¿Qué es importante para ti ahora?.
En esta nueva situación de incertidumbre vas a necesitar toda tu energía. Así que, mejor si empiezas a tomar decisiones sobre los ámbitos de actuación donde quieres invertirla. Te permitirá no dejarte llevar por la intensidad de otras preocupaciones que no vienen al caso.
Pon el foco en lo que depende de ti y sobre lo que tienes posibilidad de actuar. Lo demás te agotará si no puedes realmente influir sobre ello.

Crea planes para ahora, no para luego

Una vez descubras tus prioridades, actúa en consecuencia. Haz planes acordes a la situación que vives ahora. Te facilitará sentirte eficiente ante la adversidad y combatirá el miedo que inicialmente sentías. Recuerda nuevamente, ser dinámico en tus planes y mantener la calma.

Esta situación también pasará, ¿como quieres salir de ella?

Sí, recuérdalo. Ya has pasado por otras situaciones difíciles. Y las superaste. Espero que no te agotaras demasiado emocionalmente. Ahora tienes otra oportunidad para que cuando pase la tormenta, te sientas orgulloso de ti mismo. Tienes una oportunidad para entrenar tu tolerancia a la incertidumbre. Aprovéchala. Puedes no hacerlo, recuerda. Y resistirte con todas tus fuerzas pero saldrás con más daño emocional. Tómate el tiempo que necesites para aceptarlo, pero sin perder el norte. Aceptar el cambio, es la clave. Se trata de crear tu propio futuro cercano con la nueva información de la que dispones. Aprovéchala.

Aprovecha para aprender

Quieras o no vas a aprender de ti mismo muchísimo en esta situación de incertidumbre. Así que mejor toma las riendas. Aprende de ti y de los tuyos. Y en la medida de lo posible mantente ocupado en actividades constructivas. Como hemos dicho, esto también pasará, y puedes aprovechar para poner en marcha actividades y aprendizajes que en otro momento no fue posible.

Cuenta con el apoyo que necesites, incluso de profesionales

Rodéate o comunícate habitualmente con las personas de tu mayor confianza. Consulta con profesionales titulados y certificados que te puedan ayudar a superar mejor la situación.

Resumiendo recomendaciones ante la incertidumbre y la adversidad

  •  Ante todo piensa despacio
  • Recopila información veraz y objetiva
  • Reflexiona sobre tus mejores habilidades
  • Recuerda el arte de apreciar
  • Resistirte no te ayuda
  • Presta atención a las trampas mentales del miedo
  • Haz ejercicio físico
  • Protagonistas con gran responsabilidad
  • Planes truncados: reorganízate
  • Foco en lo importante y en lo que puedes controlar
  • Crea planes para ahora, no para luego
  • Esta situación también pasará, ¿como quieres salir de ella?
  • Aprovecha para aprender
  • Cuenta con el apoyo que necesites, incluso de profesionales
Empieza por pensar, ¿Qué necesitas para sentirte mejor en esa situación de incertidumbre?
Sigue con la reflexión sobre: ¿Qué es lo mejor de ti para afrontar esa situación?
Escribe, ¿Qué planes vas a poner en marcha para resolver tus miedos?

Y si te apetece y puede ayudarte...

11 riesgos emocionales en tiempos de COVID-19

Hoy te planteo 11 riesgos emocionales en tiempos de COVID-19 que actualmente me están haciendo llegar personas como tú. Espero que puedan ser de utilidad y te permitan afrontar mejor los cambios.

11 riesgos emocionales en tiempos de COVID-19

1. Aunque teletrabajo, siento que me canso más y me cuesta concentrarme

Es posible que anteriormente a este tiempo de confinamiento ya usaras las videoconferencias, y probablemente ahora hayan aumentado para ti. O por el contrario, antes no las usabas para nada, y ahora parece que es el único medio de comunicaros. Me comentaban un manager y un técnico hace poco que se pasan el día realizando este tipo de comunicaciones. Y que en ocasiones, casi no les daba tiempo a realizar el trabajo que les corresponde.

A veces, las personas pasamos de “nada” a todo” en muy poco tiempo :-). Lo primero a tener en cuenta, es que la videollamada es un medio más de comunicación del que te puedes aprovechar. Pero no sustituye al trabajo que tienes que hacer. Me he encontrado dos situaciones:

  • Empresas que sufrían de “reunionitis” presenciales antes del periodo de teletrabajo y ahora se mantienen en ese número infinito de videollamadas, convirtiendo este medio casi en un “ladrón del tiempo”
  • Otras empresas que o bien sufrían de “reunionitis” o usaban en general bien las reuniones, y las videollamadas han aumentado su eficiencia. De esta forma, están siendo mucho más productivos. S se centran en lo importante, y están siendo más resolutivos en un menor tiempo de reunión de lo que lo hacían anteriormente.

Sé más eficiente en tus videollamadas

Este segundo caso, es el interesante. Es importante que tanto tú como el equipo de trabajo, sepáis diferenciar el uso de los distintos medios de comunicación. La videoconferencia es clave para comunicaciones en grupo (ahorras tiempo) o cuando necesitamos profundizar en distintos puntos de un tema, y es más práctico y rápido el que os llaméis.

El uso de correo electrónico, debiera casi ser sustituido por el uso de un gestor de tareas que te permitiera comentar dudas y realizar peticiones asociadas a cada tarea. De manera que queden registrados y asociados las distintas cuestiones a las tareas y sean de fácil localización. Y finalmente, el uso de chats, para realizar consultas que no suelen tener mucha urgencia pero que pueden permitir una breve conversación clave sobre un tema.

Por qué te cansas más con las videollamadas

Bien, aún siendo eficientes en el uso de las videollamadas, es importante que tengas en cuenta que:

  • La videollamada dirige toda tu atención a la visualización de una pantalla, con lo que los ojos se cansan más. En las reuniones presenciales, nuestra atención y visualización ocular es más amplia.
  • Es posible que aumente tu tensión por controlar silencios, cadencia de la conversación, etc. Recuerda que es una conversación como la presencial. Respeta y ten en cuenta la importancia del lenguaje no verbal, los silencios, los tiempos para pensar, los turnos de palabra, etc…
  • Si al trabajar en tu oficina, combinabas ratos de pantalla con levantarte del ordenador y reunirte en otro sitio o hablar con alguien en otra mesa o en el pasillo, ahora es más difícil. La videollamada hace que estés más tiempo delante de la pantalla y agota más.
  • La curva de atención habitual dibuja una U invertida. Es decir tu atención es variable, sube, se mantiene y desciende. Normalmente en periodos de tiempo de 1-1,5h. Con lo que es importante recordar tomarte unos minutos de descanso pasado ese tiempo. Antes lo hacías sin darte cuenta, ahora necesitas ser disciplinado, y levantarte del ordenador pasado ese periodo de tiempo.

2. He tenido tiempo para pensar y se me pasa por la cabeza que me arrepiento de algunas decisiones del pasado

Durante el tiempo de confinamiento, o incluso si tus condiciones laborales han cambiado, es posible que por el motivo que sea, te haya dado por pensar más de lo habitual. Así, es posible, que te encuentres repasando decisiones pasadas que ahora te parece que podías haberlas hecho de otra forma. Con esto, entonces, empiezas a pensar lo que te has perdido por no haber tomado otra decisión.

Bien, recuerda que es bueno reflexionar. Muy bueno. Ahora, a la vez, necesitas reflexionar con un poco de cariño y comprensión hacia ti mismo. Las decisiones pasadas las tomaste en base a la información que tenías en ese momento. Incluso las tomaste, teniendo en cuenta lo que sentías en ese momento. Tus prioridades en el momento de la decisión eran unas muy concretas.

Ahora que ya pasaron esas decisiones, tú has crecido. Has cambiado. Has aprendido un montón de cosas, que seguramente antes no tenías. Con lo que tú cerebro dispone de mayor información de la que tenías en aquel momento. Es posible, incluso que ahora tengas a tu alcance otras emociones distintas a las de antes. Dicho esto, ahora te es más fácil evaluar de nuevo esas decisiones y verlas de forma distinta. Es lo que tiene crecer, que ya no vuelves a ser la misma persona de antes :-).

Así, que respétate. Trátate con cariño, porque en aquel momento de esa decisión, lo hiciste lo mejor que supiste con la información, habilidades y gestión de emociones que disponías en aquel momento.

3. Ante tanta incertidumbre, no sé que hacer. Todos mis planes se han desbaratado.

En momentos de incertidumbre esta sensación es normal. Puedes estar tranquilo que este desequilibrio, es el que corresponde. Necesitas ese momento de duda, para saber que tu cerebro sin saberlo te está enviando una señal de alerta. Tómala con calma. Como es una situación nueva, necesitas prestarle atención. Así que tómate uno o o varios momentos para reflexionar sobre ello. Si el tiempo de incertidumbre ha desbaratado tus planes, no dudes en reorganizarlos de acuerdo a la información de la que ahora dispones. Evita centrarte en lo que ya no puedes hacer. Y céntrate mejor, en cómo puedes hacerlo en este nuevo escenario. A lo mejor, se trata de posponer o de reorientar o redefinir tus metas y planes.

También es importante, que sin perder de vista ese “norte” que te hace ilusión, seas capaz de concretar cuáles son los pasos en el “muy corto” plazo que te acercarán allí. Con lo que empieza a acostumbrarte a caminar con pasos pequeños que dependan de ti y sobre los que puedas tener capacidad de acción.

Sé proactivo

Empieza a crear un plan muy concreto de pasos. Empieza a realizar los más fáciles para mantener tu actividad y sensación de control. Poco a poco ve progresando en dificultad y complejidad. Pero siempre céntrate en aquello sobre lo que tú puedas tener control.

Evita en lo posible, ser reactivo: “hoy voy a hacer esto que me apetece y que puede que me ayude y mañana ya veremos”… Mejor si has trazado un plan. Como si hicieras una receta. No te pones a hornear la harina, antes de de haber hecho la masa 🙂 (ahora que todos hemos alguna que otra receta)

La proactividad planificada será tu mejor aliada. No te importe, si vas despacio, o en otras circunstancias lo lograrías más rápido. Es ahora en este escenario, donde tú necesitas ser eficiente y mantenerte motivado en tus metas.

4. De repente, me entran muchas ganas de llorar y no sé por qué

Te pido entonces que te des permiso para llorar si así lo necesitas. No pasa nada. Seguramente tengas “embotelladas” muchas emociones contradictorias. Además, necesitas primero llorar para después poder abordarlas despacito. Llorar, libera, descongestiona, descarga estrés y te permite darte cuenta de los motivos. Seguramente descubrirás permitiéndote llorar, que es lo que te ocurre. Puede ser sencillamente estrés, agotamiento o tristeza acumulada. Averígualo. Cuando logres desahogarte, tómate un tiempo con la calma que da haber llorado, reflexiona con cariño. ¿Qué te ocurre?. ¿Qué has sentido?. ¿Qué se te ha pasado por la cabeza?

Si puedes escríbelo. Incluso, puedes hablar de ello con alguien de tu confianza o con un profesional. Llorar, muchas veces, es el principio para poder abordar con mayor claridad los motivos y las emociones a las que no has prestado atención.

Y para la próxima vez, practica con mayor frecuencia en épocas de dificultad, reflexionar sobre lo que sientes. Recuerda siente lo que piensas y piensa sobre lo que sientes. La capacidad de gestionar las emociones, inteligencia emocional, implica ser consciente día a día de cómo estás. Ponerle nombre a las emociones, descubrir los motivos que te han llevado a esa emoción, y tratar de tomar pequeñas decisiones al respecto.

Trata de alimentar tu inteligencia emocional practicando con mayor frecuencia el conocimiento sobre ti mismo. Ante momentos de incertidumbre, conocerte, reconocer tus emociones y tener la oportunidad de abordarlas es lo que te va a mantener como dueño de la situación.

5. Tengo muchos altibajos emocionales y esto me agota

También es normal. Es posible que aquí, estés “incubando” emociones. Le das vueltas, rumias, tratas de distraerte… Pero recuerda se te olvida, afrontarlas. También suele ser frecuente que vayas de lado a lado de tus emociones focalizando tu atención en alguna noticia buena, luego ves otras que son muy desmotadoras… Así que tus emociones acaban dependiendo de elementos externos a ti y te dejas llevar por ellas y por la intensidad del momento.

Practica la gestión interna de tus emociones. Es genial poder alegarse por noticias buenas. También es muy lógico desmotivarse y entristecerse cuando recibimos noticias desmotivadoras. Además de lógico, es bueno. Ahora bien, necesitas encontrar un equilibrio entre que te afecten intensamente factores externos y que seas capaz de gestionar tú tus propias emociones.

Lo más importante es que tú seas la fuente de tus emociones. Tener la capacidad de procurarte calma, de alegrarte por lo que valoras de tu vida, de ocuparte de cosas que te preocupan. Esto es la inteligencia emocional.

Y requiere un poco de tiempo de reflexión y práctica. ¿Cuánto tiempo le dedicas a este hábito?

6. Me cuesta mucho dormir

Dormir es de lo más importante, ya lo sabes. Ahora bien, puede que cuando me estés leyendo te encuentres en alguno de estos casos:

  • Profesional que trabaja en actividades esenciales y que he estado sometido a mucho estrés últimamente y a muchos cambios en protocolos de seguridad y trabajo.
  • Trabajas en el ámbito sanitario y estás conviviendo diariamente con la enfermedad del Coronavirus y todas sus consecuencias. Corres riesgos a diario.
  • Tu empresa ha realizado un ERTE y estás muy preocupado por tu evolución laboral.
  • Ha enfermado o fallecido algún ser querido en estas últimas semanas.
  • Tienes algunas circunstancias difíciles a tu alrededor que se están agravando en este momento…

Pequeños cambios para dormir mejor

De acuerdo, en cualquiera de estos casos, estás sometido a mucha presión, más de lo habitual. Con lo que tu dificultad para dormir, seguramente tenga que ver con cómo llevas emocionalmente todos estos cambios, y nuevas situaciones. Recuerda algunas ideas:

  • Habla, consulta con un psicólogo o escribe sobre lo que te preocupa.
  • Párate a reflexionar sobre las dificultades que estás viviendo para que no se conviertan en vivencias traumáticas. Sé que tratarás al final del día de olvidar las dificultades que has pasado. Pero necesitas tanto desconectar, como procesar lo vivido.
  • Llora si lo necesitas.
  • Presta atención a lo que sí tienes a tu alrededor que te genera felicidad: amigos, familia, compañeros…
  • Revisa tus mejores habilidades, tus fortalezas. Planifica cómo puedes aprovecharlas en esas situaciones tan difíciles.
  • Reconoce tus miedos y ansiedad como una señal para hacer las cosas de forma diferente. Eso es lo que estos cambios te están proporcionando, un aviso de abordar la situación con nuevas estrategias.
  • Haz ejercicio físico.
  • Felicítate por lo que has conseguido cada día.
  • Visualiza como será el próximo día y cómo puedes abordarlo mejor.
  • Aunque llegues cansado de trabajar, evita irte a dormir enseguida aunque lo necesites. Date un baño relajante, ve una serie, o lee un libro que te guste. El cerebro necesita bajar de revoluciones.

7. Siento una gran tensión y opresión en el pecho

Te recomiendo consultar este video donde te proporciono algunas técnicas. 

8. Me invaden emociones y pensamientos incómodos que no sé como afrontar

Te recomiendo consultar este video donde te proporciono algunas técnicas. 

9. Lo veo todo negativo

Te recomiendo consultar este video donde te proporciono algunas técnicas. 

10. A veces, me invade una gran desmotivación. Es como si todo estuviera parado.

Muchas personas, y bastantes estudiantes, se sienten actualmente como en un parón de toda su vida. Incluso algunos estudiantes comentan que con la formación on line, el sentido de la urgencia ha desaparecido, es como si estuvieran de vacaciones. Saben que no es así, pero se sienten de esta forma. Otras personas apuntan que, hasta que toda esta incertidumbre no acabe, sienten que no pueden hacer nada.

Cuidado, esta falsa sensación de seguridad, puede jugarte malas pasadas. La verdad es que la vida sigue. Con incertidumbre pero sigue. Avanza, contigo o sin ti. ¿Cuánto quieres seguir siendo el protagonista de tu vida y de tus resultados en este nuevo escenario?.

Puede que sientas ese sentimiento de relajación de todo. Pero nada más lejos de la realidad. Los exámenes de los estudiantes siguen teniendo fecha. Tus obligaciones, tus sueños y tus responsabilidades siguen estando. Es posible que te estés olvidando de adaptarlas a esta nueva situación.

Seguramente en estos tiempos de cornavirus y en los próximos meses o año que tengamos que seguir con algunos hábitos cambiados, necesites de mayor auto-gestión y disciplina.

Tu compromiso, lo mejor

Si te vas a formar on line, necesitarás practicar el esfuerzo y el compromiso por tu parte. Antes tenías la obligación de asistir a una clase presencial. Ahora tienes la responsabilidad de gestionar tu tiempo para estudiar mejor. Y combinarlo con ocio también.

Si tu trabajo sigue siendo desde casa, necesitarás abordar las nuevas circunstancias. Traza un plan, implica a toda la familia y organízate en el nuevo escenario. Conforme cambie podrás introducir cambios, pero ahora es lo que tienes.

Si estabas buscando trabajo, puede que se ralentice este proceso, pero las empresas siguen y no tiene intención de parar. Así que, aprovecha para formarte, y seguir haciéndote visible para que puedan contactar contigo. La gestión on line de tu perfil profesional es ahora más importante que nunca.

Recuerda, cómo afrontes y salgas de esta situación, depende de cuánto te permitas adaptarte a las nuevas necesidades.

11. He pensado acudir a un psicólogo pero no sé ni por dónde empezar o si me puede ayudar

Como Psicóloga especialista en Coaching, quiero confirmarte que desde nuestro ámbito profesional, somos los profesionales que habitualmente trabajamos con estos hitos comentados anteriormente.

Tus emociones, tus hábitos, tu capacidad de adaptación y cualquier dificultad de ámbito psicológico requiere que aprendas mejores recursos personales para poder abordarlos. Sobre todo es importante, que en tiempo de gran dificultad, vivas estas experiencias de la forma más saludable posible. Así podrás evitar que estas experiencias se conviertan en traumáticas para ti.

Por mi parte estoy a tu disposición para ayudarte en lo que consideres. Tu bienestar es la clave para que puedas tener éxito y satisfacción en la perspectiva personal o profesional.

Cualquier duda, siéntete con libertad de preguntarme.

Conclusión

Recuerda que:

  • Teletrabajar te cansa más, cuídate.
  • Respeta tus decisiones del pasado y planifica cómo quieres que sea tu futuro.
  • Planifica, incluso en la incertidumbre.
  • No te resistas si tienes ganas de llorar
  • Practica la Inteligencia Emocional
  • Cuídate durante el día para que puedas dormir mejor.
  • Practica técnicas de relación, y regulación de pensamientos y emociones.
  • Recuerda que la vida sigue. Sigue viviendo aún en el nuevo escenario.
  • Consulta con un profesional de confianza si lo necesitas.
¿Cuántos riesgos emocionales estás viviendo actualmente?
¿Por cuales de las recomendaciones te es más fácil empezar?
¿Qué momento más tranquilo elegirás para abordar lo que más te cuesta?

Y si te apetece y puede ayudarte...

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