Las personas fuertes también sienten inseguridad

Las personas fuertes también sienten inseguridad. ¿lo sabías?.

En muchas ocasiones los clientes que acuden solicitando ayuda psicológica sienten que su autoestima es tremendamente baja. La inseguridad marca su vida, así como las emociones de tristeza, culpa, enfado, etc. En frecuentes ocasiones se plantean que su objetivo es desarrollar una fuerte autoestima que les ayude a no sufrir, y a no sentir inseguridad sobre sí mismos. 

Esta etiqueta de “baja autoestima” suele inundar sus vidas, sus relaciones, su diálogo interno y su capacidad para percibirse como una persona válida. Así, describen muchos problemas y conflictos emocionales que sienten tanto en sus relaciones familiares, sociales o profesionales. 

Este hecho de “tener baja autoestima” se convierte en el centro de sus preocupaciones. Les impide en ocasiones, resolver mejor sus intervenciones en reuniones difíciles, en conversaciones con clientes o en sus preocupaciones familiares.

Como consecuencia de esta “baja autoestima”, pierden oportunidades laborales, disfrutan menos de su vida y viven todo con una sensación de amenaza.

Una de las claves que suelo aclarar desde el principio, en las sesiones, es que no es cuestión de tener o no buena autoestima. No es que esta percepción sea algo inamovible para el resto de tu vida. Desarrollar una buena autoestima depende de tu hábito de cuidarte y reconocerte como alguien valioso. Además, serás capaz de identificar en qué aspectos puedes mejorar. Pero desde la calma y desde la visión de aprendizaje. No desde la culpa por no poder “ser de determinada forma”. 

Para mis clientes, yo quiero, que cuando finalmente sientan que ya no necesitan contar con un apoyo psicológico extra, puedan seguir por sí mismos. Es crucial para mí, que alcancen la autonomía emocional suficiente para que puedan seguir con sus vidas desde la calma, y la alegría. Esto implicará además que serán capaces de ver sus inseguridades como parte de su autoestima sana.

Las personas fuertes también sienten inseguridad

Tener una autoestima sana no significa que uno no tiene inseguridades. Se tienen, y son puntuales y normalmente útiles. Pues estas inseguridades, ayudan a la persona a saber que en qué le interesa mejorar o crecer.

Cuando decimos “tengo baja autoestima” pensamos que el objetivo a conseguir es sentirse seguros siempre. Y no es así. La persona que está sufriendo porque no se percibe como alguien valioso por sí mismo y en relación a los demás, no tiene una “losa” en sí mismo que lo define como persona. Sencillamente, lo que falta en estos casos son buenos hábitos de autoestima. Además de la aceptación de la inseguridad como algo normal y sano.

Trabajar sobre tus mejores hábitos de autoestima

Los clientes que acuden en búsqueda de apoyo psicológico y que tienen éxito en su trabajo personal, no es que hayan conseguido ser seguros para siempre. Esto no sería sano tampoco. Lo que dejan atrás es:

  • La sensación de inseguridad constante y en todas las facetas de su vida.
  • Un diálogo interno destructivo y constante.
  • Miedos.
  • La vivencia constante negativa de una experiencia difícil es sus vidas.
  • Hábitos no saludables de relación consigo mismos y con los demás.
  • La sensación de decepción constante.
  • La dificultad para contradecir a los demás o defender sus propios intereses. 
  • La dependencia en las relaciones familiares, personales, sociales o laborales. 
  • Una vida en la que todas sus decisiones dependen o están orientadas a otros en vez de a sí mismos.

En definitiva, cuando terminan el proceso de ayuda psicológica han aprendido una serie de hábitos y enfoques vitales que les permite estar más satisfechos de sí mismos. Repito entonces:

La autoestima sana proviene de los buenos hábitos que tienes al relacionarte contigo mismo.

Maite Finch

Compromiso constante con tu capacidad de compasión

En el caso de que sientas que tienes una “autoestima baja” recuerda que puedes empezar a absorber la idea de que “no tienes nada malo”. Son los hábitos que has desarrollado hasta hoy, que son poco saludables y útiles emocionalmente, los que te hacen sentir así. 

Con lo que puedes empezar a sufrir menos considerando que lo único que te hace falta son aprender hábitos diferentes, que te ayuden a vivir cada día, con mejor bienestar emocional. Y lo bueno es que estos hábitos van a depender únicamente de ti mismo. 

El término que utiliza Jorge Bucay en su libro El camino de la autodependencia, es genial en este sentido. Y es que en muchas ocasiones si sientes que tienes autoestima baja, es muy probable que estés “rendido” a los pies de las valoraciones de los demás. 

Veo con frecuencia como muchas personas “venden” su autoestima a la “apuesta externa”. Parece que sólo salen de su malestar emocional cuando alguien les valora. Y aún así, a veces les cuesta creérselo. Genial que alguien pueda valorarte. La información que te proporcionan los demás sobre ti mismo, es muy valiosa y necesaria. Pero no la conviertas en imprescindible para tu valía personal. La fuente de una autoestima sana está en uno mismo. Después, si alguien además, te valora cómo tú hacia ti mismo, fantástico.

Auto Compasión

La auto compasión (que no es tener pena de uno mismo, sino interesarse y ocuparse de uno mismo), es un buen hábito para empezar. Requiere un cambio de mentalidad como nos indica Reed Rawlings en su artículo Self-Compassion, the next step for self-care. Esta nueva mentalidad permite alejarte de las decisiones basadas en la ansiedad y el miedo. En cambio, te dirige a la capacidad de tomar decisiones basadas en la capacidad para hacer:

  • Un contraste mental: aprende a identificar los obstáculos en la consecución de tu meta.
  • Intenciones de ejecución: pregúntate cual es el plan de acción que te ayudará a superar el posible fracaso.

Tú tienes capacidad para ser compasivo. Estoy segura que regalas esa capacidad a las personas que más te importan. Les cuidas, les animas, les ayudas a ver otras perspectivas de sí mismos, y les apoyas en su toma de decisiones, sean cuales sean. ¿Y si esa capacidad de compasión la enfocaras hacia ti mismo?. Cambia el objetivo. Esta vez puede que seas tú quien necesite de tu propia compasión.

Las personas fuertes también sienten inseguridad.

Si tu compasión no te incluye a ti mismo, entonces tu capacidad de compasión no es completa.

Jack Kornfield

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, la siguiente reflexión.

  • ¿En qué momentos o situaciones crees que puedes actuar con más compasión contigo mismo?
  • Haz una lista.
  • Piensa que necesitas de ti mismo.
  • Ayúdate.

El hábito de confiar en ti

La confianza no proviene de acertar en todo momento y hacer lo correcto siempre. La confianza proviene de no tener miedo a equivocarse.

Marcus Arcanjo

Y como todo hábito, practica, una y otra vez. Y más veces. Todas las que necesites, durante toda tu vida. En cada momento vital de nuestra vida tendremos ocasión de retarnos. Cada momento de la vida, requiere de unas decisiones, de unos riesgos, de unas emociones determinadas. Sigue probando. Las personas a las que tú les pones la etiqueta de “autoestima alta” sólo se diferencian de ti, en que constantemente siguen adelante. Prueban, piensan, analizan, se apoyan en sus fortalezas para abordar sus retos. Y donde se sienten inseguros, trazan un plan, aprenden o piden ayuda. 

Y este es uno de los mejores hábitos. Tener la mentalidad siempre presente de afrontar en vez de evitar. De dar un paso y pensar el siguiente. El hábito de cuidar la autoestima a través de ser consistente con tu confianza requiere de ti para:

  • Recordar logros pasados y analizar cómo los superaste.
  • Analizar cómo puedes aprovechar lo que mejor sabes hacer para el próximo reto.
  • Tomar la decisión de aprender, antes, durante o después de tu reto. Pero aprender. Nadie sabe hacerlo todo. Muchas personas se bloquean cuando identifican un obstáculo o algo que no saben hacer. Pocos asumen el riesgo de aprovechar sus fortalezas y establecer un plan de aprendizaje.

Y además...

  • Elegir un diálogo interno que sea más constructivo y más realista (no sólo pongas el foco en lo negativo). Cierto es que habrá cosas que ahora no puedas o no sepas hacer. Igual que hace unos años. Ahora, también es cierto que sabes y puedes hacer muchas cosas. Tienes habilidades y enfoques valiosos que aportar. Hazlo. Empieza contigo. 
  • Evita las “metas de evitación”. Cámbialas por retos asumibles y cercanos. Acércate progresivamente a dónde quieres llegar.
  • Recuerda sentirse inseguro no significa que tengas una “autoestima baja”, significa que te faltan mejores hábitos para abordar tus miedos.
  • Llévate contigo la idea de que tener dudas sobre tus capacidades te hace más responsable. Así que aprovéchalas, están ahí para ayudarte a ser mejor. Que es en definitiva, lo que quieres. Efectivamente, mantener unos hábitos de vida que te mantengan en una buena salud emocional.
  • Recuerda las personas fuertes también sienten inseguridad. 

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, la siguiente reflexión.

Haz 4 listas:

  • Los peores escenarios que pueden ocurrir en aquello que temes
  • Acciones o decisiones que puedes hacer para prevenir el fracaso
  • Acciones o decisiones que puedes poner en marcha en caso de que finalmente te equivoques o no llegues para reparar la situación
  • Identifica los beneficios que conseguirías en caso de intentarlo y los costes que tendrías de no intentarlo.

El hábito de aceptar todo de ti

Me gusta mucho el concepto de “aceptación radical de ti mismo” propuesto por Meg Selig autora de Changepower! 37 Secrets to Habit Change Success. Y es que te será mucho más fácil. Ya que seguro que pasas mucho tiempo pensando en ti mismo, aprovéchalo. Te conoces, te sabes. Quizá con el foco de atención más en lo negativo de ti mismo que en lo positivo. Vale, por algo se empieza. Haz un esfuerzo por conocer y saber de ti también lo que tienes de bueno. Tus fortalezas, tus ilusiones, tus valores, tus prioridades, tus logros, lo que te hace sonreir, lo que te inspira…

Prueba. Completa ese conocimiento de ti mismo. Y ahora acéptalo todo. Absolutamente todo. Lo que te parece genial y lo que te incomoda de ti. Ahora mismo esa persona eres tú. Hace un tiempo eras de otra manera, quizá con más miedos, quizá con más consciencia de tus virtudes. Mañana habrás evolucionado seguro a mejor. Pero ahora, es imprescindible que aceptes tal cual eres en este momento de tu vida. ¿Mañana?. Serás lo que hayas elegido ser. Y pasado mañana, serás también los retos que hayas elegido superar. Y te convertirás en alguien que se siente cada día más orgulloso de sí mismo.

Recuerda aceptarte

Pero recuerda, acéptate completamente. Acepta también que a veces quieres decir no, que a veces, quieres que tus prioridades sean otras. Sólo recuerdas que tienes derecho a todo ello. Reconócelo y acéptalo también. A los demás les das todas esas posibilidades. ¿Dónde está escrito que tú seas menos? 😉

Acéptate también en la relación con los demás. Cada uno es como es, o al menos, cómo elige crecer. Si puedes, rodéate de personas, no que te alaben únicamente, sino que te ayuden a crecer. Son aquellas personas que confían en tus posibilidades las que de verdad te aceptan. Estarán contigo, aunque seguramente el trabajo más importante sea el que tú hagas.

Ideas para tus nuevos hábitos de autoestima

Lolli Daskal, en su artículo 19 Simple Ways to Boost Your Self-Esteem Quickly, nos propone buenas ideas para desarrollar esos buenos hábitos vitales que ayudarán a que tu autoestima se desarrolle. Mi recomendación: convierte estas ideas en hábitos que siempre te acompañen.

  1. Aprende todo lo posible sobre una habilidad que te ilusione y esté en coherencia con tus valores e intereses.
  2. Acostúmbrate a hacer revisión de tus logros.
  3. Ten el hábito de aplicar tu creatividad en lo que quieras. Por pequeño que sea para los demás, si a ti te va a hacer sonreír, es suficiente.
  4. Aclara de forma periódica cuáles son los valores en los distintos momentos de tu vida.
  5. Reta con frecuencia tus pensamientos más catastrofistas.
  6. Programa con frecuencia salir de tu “zona cómoda”.
  7. Ayuda a alguien.
  8. Cura las heridas de tu pasado, y cualquier herida que puedas llegar a tener.
  9. Deja a un lado, lo que los demás piensen. 
  10. 10. Lee habitualmente algo inspirador.
  11. Defiende con constancia tu integridad personal.
  12. Deja que algunas personas negativas se vayan de tu lado.
  13. Estable límites que te protejan cuando alguien los cruce. Decide cuánta energía quieres invertir en según que “batallas”.
  14. Cuida habitualmente tu aspecto. Ponte guap@.
  15. Acepta el fracaso como medio de aprendizaje, no de nada más.
  16. Sé un estudiante perenne.
  17. Sé mentor de alguien.
  18. Afronta tus miedos.
  19. Define lo que es para ti, tu éxito, el que quieres conseguir.

Conclusión

Recuerda. Es muy importante, las personas fuertes también sienten inseguridad. No es tu objetivo dejar de sentir inseguridad, sino desarrollar hábitos para ser valiente. Ser valiente para tener oportunidades de crecer y de comprobar que lo has conseguido. Y sino habrás aprendido. 

  • Son los hábitos que tienes en tu vida y en la relación contigo mismos, los que te convertirán en una persona fuerte emocionalmente. 
  • Aumenta tu compromiso con la capacidad de autocompasión.
  • Confía en ti como hábito.
  • Acepta todo de ti en cada momento de tu vida.
¿A qué te ayudaría ser más compasivo contigo mismo?
¿Qué ganarías si decidieras confiar más en ti?
¿Cuánto descansarías si te aceptaras completamente?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Por qué sientes inseguridad emocional en tu día a día

Por qué sientes inseguridad emocional en tu día a día. ¿Te lo has preguntado alguna vez?. Quizá hayas pensado algo así. “Tengo mucha ansiedad en estas situaciones”. “Me pongo muy nervioso en las entrevistas de trabajo”. “Vivo con mucha ansiedad en el trabajo”. “No soy capaz de relajarme cuando tengo que hablar con esta persona”.

¿Te suenan algunas de estas expresiones?. Una buena parte de la ansiedad que muchas personas sienten tienen que ver con la inseguridad emocional. Es decir, su autoestima no está lo suficientemente sólida como para poder abordar determinadas situaciones con mayor tranquilidad.

La inseguridad emocional, o inseguridad en uno mismo, conlleva una sensación de ansiedad o nerviosismo. Esta sensación se produce como consecuencia la valoración que, en ocasiones, puedes hacer sobre tu valía personal. Es posible que no te percibas suficientemente valioso, querido, bueno, etc., especialmente comparándote con otros. 

Por el contrario, cuando una persona se siente segura consigo misma a nivel emocional, todo cambia. La persona es capaz de regular sus propias emociones en cada una de las situaciones. Las personas con seguridad emocional son resilientes y buscan la mejor opción emocionalmente saludable para afrontar las distintas experiencias. 

El Dr. William E. Blitz fue uno de los primeros en utilizar este término “seguridad emocional”. Definiendo este concepto como el estado mental en el que la persona acepta las consecuencias de su comportamiento. La seguridad emocional, está pues, muy relacionada con los conceptos de autoestima, auto-eficacia, y auto-aceptación.

Por qué sientes inseguridad emocional en tu día a día

Diversos son los motivos por las cuales puedes sentirte inseguro. Cierto es que hay algunos motivos que son muy comunes. Al trabajar con mis clientes en las sesiones de desarrollo psicológico personal, te das cuenta que cada persona lo siente de una manera. Ahora bien, en el fondo más estructural hay unas bases comunes a todos.

Melanie Greenberg Ph.D, en su artículo The 3 Most Common Causes of Insecurity and How to Beat Them en Psychology today, clasifica los tres motivos más comunes. 

Sientes inseguridad debido a un reciente fracaso o rechazo

Las investigaciones sobre felicidad indican que aproximadamente el 40% del “coeficiente de felicidad” se basa en los eventos vitales. Es decir, en las experiencias que vives. Así, las experiencias negativas que más influyen en la felicidad son: terminar una relación, el fallecimiento de la pareja, la pérdida de un trabajo y los problemas de salud. Debido a que “no sentirse feliz” influye en la autoestima, las situaciones de fracaso o rechazo, aumentan esta falta de confianza en uno mismo.

En situaciones de fracaso rechazo, es la perseverancia y la tolerancia al estrés, lo que te permitirá volver a crear oportunidades de alimentar tu autoestima. 

Recomendación

  • Sé consciente de el motivo por el cual tomas decisiones y actúas.
  • Aprende a identificar todo lo que estás evitando.
  • Analiza por qué determinadas situaciones o personas te causan ansiedad.

No tienes confianza en situaciones sociales

Si es tu caso, cualquier situación social, reuniones familiares, eventos profesionales, fiestas, entrevistas, etc., te causará ansiedad e incluso, a algunas personas, miedo. En estas situaciones, es la ansiedad de evaluación la que prima. Tu posible miedo a ser evaluado por otros, será tu principal preocupación y foco de atención. Antes incluso, del evento, durante y posiblemente después, tus pensamientos estarán dirigidos a la evaluación que otras personas pueden hacer de ti. Y es muy posible que anticipes que esa evaluación tenga un resultado negativo hacia ti. 

Es posible también, que ya hayas tenido experiencias similares anteriormente, y que no lo hayas pasado nada bien. Con lo que si, has continuado con ese patrón de no afrontamiento emocional, cada vez, te sentirás con más ansiedad y más inseguro de ti mismo. Algunas personas, acaban por evitar cualquier evento social en el que estimen que no se sienten seguros. Esta decisión, aunque inicialmente, calme tu ansiedad, prolongará tu dificultad a afrontar situaciones de evaluación. Con lo que cada vez serán más las situaciones que evites. Recuerda, evitar la ansiedad, más allá de la “aparente tranquilidad” inicial aumentará tu ansiedad. 

Recomendación

  • Sé consciente de el motivo por el cual tomas decisiones y actúas.
  • Aprende a identificar todo lo que estás evitando.
  • Analiza por qué determinadas situaciones o personas te causan ansiedad.

Sientes inseguridad debido a tu alto nivel de perfeccionismo

Algo muy valioso es la mentalidad de crecimiento y mejora constante. Este tipo de mentalidad te mantendrá en constante aprendizaje y en situación de alimentar tu autoestima de manera saludable. Ahora bien, un alto grado de perfeccionismo y constante comparación con otras personas te creará altos niveles de ansiedad y de insatisfacción personal. 

Ten en cuenta además, que aunque tenemos una gran capacidad de impactar sobre los resultados que queremos obtener, siempre hay un espacio que no controlamos. Saber lidiar y diferenciar el margen que depende de nosotros y el margen que no, es importante para tu salud y seguridad emocional. 

En el caso de que el perfeccionismo se haya apoderado de tu foco de atención, seguramente estarás culpándote constantemente. Causándote así grandes niveles de insatisfacción y decepción contigo mismo. Permanece alerta a este aspecto. En caso contrario, estarás influyendo directamente en tu nivel de agotamiento mental y emocional. De esta forma, estarás menos preparado para aprender, mejorar y ser mejor. Es importante estar atento a esta paradoja. Tu objetivo es bueno, ser mejor. Ahora bien, tu forma de llevarlo irá en contra de tu objetivo.

Recomendación

  • Recuerda diferenciar las decisiones que tomas para aprender y ser mejor, y las que tomas porque te obsesiona el perfeccionismo.

¿Qué signos pueden ayudarte a identificar tu inseguridad emocional?

Seguramente hayas identificado en ti o en otras personas determinadas señales que esconden inseguridad emocional. Por si acaso, las repasaremos. Puede ser un buen ejercicio el apuntarte dónde te sientes identificado. Piensa después cómo puedes abordar estas señales de inseguridad emocional. 

Reflexionar sobre por qué sientes inseguridad emocional en tu día a día, es el primer paso para abordarlo.

Actitud Defensiva o Agresiva

Actuar o verbalizar de forma agresiva. Invertir gran energía en defenderte ante los demás, sintiéndote amenazado. Amenazar verbalmente ante otras posibilidades que te ofrezcan los demás. Atacar las debilidades de otra persona cuando te proporcionan un feedback que no estás dispuesto a asumir. Ofrecer pocas opciones y con condiciones a la hora de llegar a un acuerdo con otras personas. ¿Te identificas o identificas estas conductas en otras personas?. Sí, estas podrían ser muy bien ejemplos, señales, de que es la inseguridad emocional la que dirige el foco de atención y de actuación. Como consecuencia, todos los pensamientos relacionados con tu inseguridad serán el criterio que guíe tus decisiones.

Es algo así, como tratar de controlar o aparentar ser más fuerte que el otro, cuando realmente no te sientes así. Antes de que te ataquen, atacas. Por si acaso. 

Desafortunadamente este patrón de comportamiento, además de agotar emocionalmente, no suele obtener buenos resultados. Potencia el malestar y continua reforzando la inseguridad emocional. 

Redirigir la culpa

El miedo a reconocer el protagonismo de posibles equivocaciones, hace que en determinadas ocasiones culpes a otros. La ansiedad por equivocación o por evaluación negativa, hace que tengas que utilizar estrategias de evitación. Para reducir esta ansiedad, rediriges la culpa o el error hacia otras personas o lo atribuyes a factores externos a ti que crees que no son controlables. 

El problema con esta estrategia es que pierdes cada vez más, la posibilidad de tener una percepción más realista sobre ti. Además, se reduce la probabilidad de aprender y sentir mayor satisfacción personal contigo mismo. Con lo que tus posibilidades de aumentar la autoestima con el cambio y el aprendizaje quedan reducidas al mínimo. 

Compararte con otros

Compararte con los demás es una de las mayores trampas mentales para la autoestima. Realmente tu foco de atención está más centrado en lo que tienen los demás que no tienes tú. En las capacidades que el otro parece dominar y tú no. 

Lo que se olvida en estas comparaciones, es tener un mayor abanico de atención. Todas las personas tienen fortalezas y aspectos de mejora. En este caso, es posible que estés aplicando una atención selectiva a los aspectos que consideras que no dominas. Se te olvida que lo mismo puede pasar al revés. 

Hay otro aspecto fundamental, y es que cada persona es un mundo. Cada persona tiene una trayectoria personal diferente y es importante que la respetes. Que respetes tu trayectoria personal, tus avances y tus retos pendientes. Así, como los de los demás.

Céntrate mejor en tu evolución, en tus avances y en los retos que quieres asumir. A lo mejor, las fortalezas que tiene esa persona que admiras, le ha costado mucho adquirirlas y ha tenido que afrontar situaciones que tú no has vivido. No te fijes sólo en el gran dominio que parece que es “natural”. Toda habilidad viene de un gran número de ocasiones en los que la persona ha afrontado sus retos. ¿En qué habilidades quieres poner tu energía?. ¿Cuáles son los retos que quieres asumir?. ¿Cuánto estás dispuesto a practicar y no evitar.

Dependencia Emocional

Psicológicamente hablando, la dependencia emocional causa estragos en la seguridad de una persona. En muchas ocasiones, además, puede que no te des cuenta de esta dependencia. Es importante estar alerta. He trabajado con muchos clientes con dependencia emocional. Esta experiencia me indica que cuánto más tiempo funciones dependiendo de los demás, mayor el impacto negativo, y mayor, la dificultad de curar tus heridas. Se puede mejorar, por supuesto. Y conseguir ser autónomo emocionalmente. Ahora bien, cuanto más tiempo, posiblemente más dolor. Identifícalo lo antes posible y evita un sufrimiento adicional gratuito.

“Vender” tu valía personal y la opinión que tienes de ti mismo a la opinión de los demás, es muy doloroso. Además, genera un gran estrés, pues a cambio, de que seas como los demás quieren, tú tendrás valor. ¿Y si la opinión de los demás cambia?. ¿Y si cada persona a la que quieres agradar tiene unas prioridades distintas sobre ti?. Permanece alerta. Es imposible contentar a todos, constantemente. 

Es importante, que te des importancia. Tú decides cómo quieres ser, cómo quieres crecer y cómo vas a hacer para crear relaciones autenticas y saludables. No lo olvides, tu opinión, es al menos tan importante como la de los demás.

Asumir retos que en el fondo no te ilusionan

Por miedo al rechazo, en ocasiones puede que aceptes retos que, en el fondo, no van contigo. Veo a menudo, personas que se han embarcado en metas porque otros también lo hacen. O porque, “me lo han ofrecido, entonces es que confían en mi”. Fenomenal, y seguro que vales mucho como persona y como profesional. Ahora bien, ¿es lo que quieres realmente?. ¿Te hace ilusión?. Ese reto, ¿es coherente con tus expectativas, prioridades vitales y valores?. Reflexiona sobre ello. Embarcarse en retos que no van contigo puede llevarte a una espiral de insatisfacción y agotamiento permanente. 

Aceptar argumentos que no te representan

Nuevamente, el miedo al rechazo puede hacer que temas contradecir a alguien, por si se enfada. Parece tan lógico lo que dice la otra persona, que ¿cómo vas a contradecirle?.

Y así, es posible que acabes tomando decisiones o aceptando criterios que no te representan. Tus valores y prioridades pueden que sean otros. ¿Y si aprendes mejora llegar a acuerdos?. O incluso, a aceptar que podemos no estar de acuerdo, y que tú tienes derecho a pensar de otra forma.

¿Cómo puedes empezar a aumentar tu seguridad emocional?

  • Sé consciente de el motivo por el cual tomas decisiones y actúas.
  • Aprende a identificar todo lo que estás evitando.
  • Analiza por qué determinadas situaciones o personas te causan ansiedad.
  • Sé consciente de cuánto asumes la responsabilidad de tus emociones.
  • Decide qué papel quieres que tenga el error, y la equivocación en tu vida.
  • Pon el foco de atención en lo que quieres dar a los demás, que te hará sentir bien, en vez de lo que los demás evaluarán de ti.
  • Recuerda diferenciar las decisiones que tomas para aprender y ser mejor, y las que tomas porque te obsesiona el perfeccionismo.
  • Analiza tus posibles conductas defensivas o agresivas.
  • Decide qué hacer con la culpa.
  • Empieza a practicar la comparación sólo contigo mismo (en relación a cómo eras hace un año).
  • Analiza si estás dependiendo emocionalmente de otras personas para sentirte bien, y empieza a valorar tus criterios.
  • Elige por ti mismo los retos y argumentos vitales que van contigo. Mira a ver cómo te sentirás. 
¿Qué nivel de inseguridad emocional consideras que sientes de 1 a 10?
¿Cuáles son las causas que has identificado que pueden estar aumentando tu inseguridad emocional?
¿Qué pequeño cambio puedes empezar a hacer para aumentar tu seguridad emocional?

Y si te apetece y puede ayudarte...

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