Cómo empezar a crear cambios en tu vida

¿Qué es lo que más te cuesta de conseguir el cambio que quieres?.

¿Tienes emociones contradictorias cuando decides cambiar algo en tu vida?

¿Notas que hay momentos que avanzas y otros que retrocedes?

Revisa tranquilamente estas reflexiones. Seguramente puedas estar más tranquilo y más seguro. Comprende qué facilita el cambio y qué lo dificulta.

Cómo empezar a crear cambios en tu vida

Comprendamos primero el cambio

Me basaré en esta ocasión en la Teoría del Cambio Intencional de Boyatzis (ICT) (2006). El  cambio en las personas no tendrá éxito a largo plazo sin tener en cuenta y trabajar tres elementos importantes:

  1. La intencionalidad, voluntariedad del cambio
  2. El equilibrio y alternancia entre fuerzas emocionales positivas (PEA) y negativas (NEA)
  3. La aceptación de que el cambio es un proceso discontinuo creciente de aprendizaje. El cambio es provocado por descubrimientos y las reflexiones de las personas

Esta teoría nos proporciona una visión del cambio que incluye no solo aspectos comportamentales. Si no también aspectos emocionales y neuroendocrinos del aprendizaje.

El cambio sostenible se llevará a cabo conforme facilitemos el desarrollo de  algunos componentes esenciales. Los comportamientos, los pensamientos, las emociones, y las percepciones. Este cambio representa una transformación en acciones, hábitos y competencias asociadas al desempeño. Esta transformación puede darse en los sueños o aspiraciones de una persona. También en la forma en la que actúa. En la sensibilidad que muestra hacia otras personas. O incluso, en el desarrollo de una visión personal que le inspire y motive.

Tengo la intención y quiero cambiar

En ocasiones aprendemos habilidades como respuesta a una necesidad puntual. O también a una necesidad de aprobación o complacencia. En estas ocasiones no incluimos el compromiso. Este tipo de aprendizaje no se sostiene en el tiempo (Specht & Sandlin, 1991). Sin embargo, el aprendizaje y cambio más sostenible en el tiempo es aquel que es intencional (Sinatra & Pintrich, 2003). Aquel en el que la persona decide poner en marcha esfuerzo y compromiso. La persona elige recursos cognitivos y emocionales, para que el cambio se produzca. Aquí es dónde empieza el cambio.

Es la motivación intrínseca a la persona la que produce mayores resultados de aprendizaje. Ya que proviene de una activación interna de la persona para crear su propio cambio.

Cómo profesional de psicología, que aplica las bases de coaching, este aspecto es crucial. Se ayuda a reactivar este tipo de motivación e impulso hacia el cambio. Se redirige hacia los objetivos que el participante de un proceso de coaching haya elegido.

Todas las emociones son necesarias para el cambio

Desde este mismo enfoque teórico se tiene en cuenta el rango emocional. Gestionar adecuadamente el equilibrio y alternancia de las fuerzas emocionales que acompañan al cambio, es fundamental. Hablamos, entonces, de las emociones positivas y de las emociones negativas. Ambas acompañarán siempre al cambio.

Es en este punto donde las teorías de la neurociencia y neuroendocrinología toman su importancia a la hora de provocar el cambio sostenible.

Las emociones positivas, vendrán impulsadas por los «Atractores Emocionales Positivos» (PEA). Aquí se incluyen las esperanzas, sueños, posibilidades, y fortalezas de la persona. Los PEA activarán el Sistema Nervioso Parasimpático de la persona favoreciendo la apertura al aprendizaje. Se activará la atención a las nuevas posibilidades, al desarrollo de las capacidades cognitivas y emocionales. Además se potenciará la recuperación del sistema inmunológico. En estados de PEA aprendemos.

Las emociones negativas, vendrán impulsadas por los «Atractores Emocionales Negativos» (NEA). Aquí se incluyen los miedos, los problemas y las debilidades de una persona. Los NEA activarán el Sistema Nervioso Simpático de la persona. Así nos mantendremos alerta y en tensión. Aumentará entonces la capacidad de centrarse en los errores y en los miedos. En estados de NEA no aprendemos de forma sostenible, sólo se facilita la supervivencia.

Las emociones positivas y negativas se alternan a lo largo del tiempo en todas las personas. De hecho necesitamos ambas para un aprendizaje de cambio.

Como psicólogos especialistas en coaching, nuestro papel es provocar, mediante técnicas, que la persona pueda reactivar lo máximo posible los PEA. Ya que es en este proceso en el que el aprendizaje de cambios sostenibles se desarrolla.

También es importante, ayudar a que pueda gestionar los estados en los que los NEA se activan. Aunque están asociados a miedos y amenazas, también aportan el compensar el exceso de optimismo en la consecución de los logros.

Un proceso de coaching logrará un equilibrio adecuado entre estas fuerzas emocionales. Se necesita provocar la autonomía de la persona, en saber gestionar el equilibrio de ambos tipos de emoción. Es en esta adecuada alternancia, de los PEA y NEA, donde se producirá el aprendizaje y cambio sostenible.

El cambio es un proceso discontinuo creciente provocado por los descubrimientos de las personas

Es fácil comprobar que el cambio y el aprendizaje no es algo lineal y ascendente. Cualquier hábito que hayamos intentado cambiar y mejorar se habrá visto interrumpido por altibajos de éxito y retroceso. Estos altibajos se alternarán. Con voluntariedad, con una gestión adecuada de los impulsores emocionales, se logrará. Serán importantes también las propias reflexiones. Aquellas que permitan hacer nuevos descubrimientos personales en el aprendizaje del nuevo hábito. Así nos acercaremos a instaurar el cambio definitivo y sostenible en el tiempo.

Desde las sesiones de psicología y/o coaching, se tiene en cuenta y se respeta este hecho. Es importante para comprender la evolución de las personas en sus procesos de cambio. Y más importante, que cada cliente comprenda su velocidad de cambio. el objetivo es que sean conscientes de cómo será su proceso de cambio y aprendizaje, hasta la consecución de los logros acordados.

¿Qué cuestiones podrías aprovechar para impulsar tu cambio?

Espero que sea de utilidad 😉

Si tienes cualquier consulta sobre tus avances en los cambios que quieres conseguir, ya sabes. Estoy a tu disposición. 😉

5 recetas psicológicas que necesitas replantearte

Tu bienestar y tu equilibrio emocional es lo más importante en tu vida. Da igual en la situación difícil en la que te encuentres. Si te sientes en paz y bien contigo mismo, los retos de tu vida se superan mejor.

Recibimos muchos mensajes al día de qué hacer y qué no hacer para sentirnos mejor. En estos casos, siempre hay algo que me preocupa. Se recomiendan «recetas» aplicables para todos. Y todo el mundo no recorre su vida de la misma forma y desde el mismo punto de partida. Con lo que ¿nos servirán estas recetas?. ¿Pueden hacernos daño?.

Muchas recetas son el resultado de un trabajo interno personal. Y es precisamente, ese trabajo interno personal, lo más difícil. Podemos encontrar seguramente frases muy impactantes al respecto. «Las personas con inteligencia emocional no tienen miedo y están siempre motivadas».

Bien este es el resultado; esto es lo que veremos desde fuera. Pero, y ¿cómo han llegado ahí?. Ese proceso, es lo que considero más importante. Ya sea para disponer de un equilibrio personal, sentirse mejor con uno mismo, o ser emocionalmente inteligente.

En muchos clientes, he observado que vienen con las «recetas» aprendidas. Es que yo soy… como dicen ahora un «… (etiqueta)» y claro, entonces, yo soy así. O bien, es que ahora dicen que tengo que ser….

Estas ideas aprendidas pueden limitar nuestro potencial mental y emocional. Este tipo de aprendizajes están bien para comprender mejor un concepto. Pero ojo, nos falta invertir en cómo podemos aprovechar esa información para sentirnos mejor o superarnos.

Tengamos cuidado con los mensajes que recibimos. Una cosa es leer recomendaciones para recordar. Otra muy distinta es desarrollar estrategias y recursos psicológicos para garantizar nuestro equilibrio personal.

La psicología nos enseña qué recursos y técnicas mentales, y emocionales, tiene el ser humano a su disposición. Explica por qué pensamos, sentimos y actuamos de la forma en como lo hacemos.

Tratemos hoy pues de cambiar de enfoque sobre algunas ideas. Te planteo dudar. Quiero invitarte en esta ocasión, a replantearte tus ideas. Me gustaría sugerirte que te atrevas a desmontar aprendizajes que das por sentado. Sobre todo, me gustaría que te dedicaras un rato a reflexionar y a encontrar tus propias respuestas. Las tuyas, de nadie más. Reflexiones que te impulsen a sentirte mejor, aunque primero te hagan dudar. Ojalá sean reflexiones que te hagan tomar una decisión. Quizá puedan ayudarte a verte de otra manera esa situación difícil por la que estás pasando.

Ojalá que te impulsen lo suficiente hacia atrás para aprovecharte de lo vivido. Y además, te impulsen lo máximo posible para ti, hacia adelante.

5 recetas psicológicas que necesitas replantearte

1. "Tienes que eliminar los pensamientos negativos de tu mente"

Los pensamientos son el fruto de nuestro proceso mental. Nos dan pistas de cómo estamos procesando una vivencia. Están fuertemente arraigados a nuestros criterios de vida y valores. Tienen la característica de ser persistentes y rápidos. Ya que se asocian a situaciones y vivencias similares. Son el resultado de cómo nos hemos hablado/procesado en nuestra vida.

Eliminarlos es prácticamente imposible. Cuánto más te esfuerces, más insistentes serán, ya que tienen la función, en ocasiones de protegernos.

 Ahora bien,  ¿y si te planteas cuestionarlos?. ¿Y si te planteas responsabilizarte de ellos?. ¿Qué hay detrás de esos pensamientos invasivos que te están bloqueando en esa situación?.

 Eliminar los pensamientos negativos no es una estrategia ni un recurso psico-emocional. Prueba a escucharlos, reconstruirlos, resolverlos, darles otra base de experiencia.

2. "Piensa en positivo"

Es tremendamente difícil, centrarse en lo positivo cuando nuestro Sistema Nervioso Simpático está activado continuamente. Esta activación hace que esos pensamientos invasivos que comentábamos, sean los protagonistas. Con lo que «forzarnos» al pensamiento positivo, sin haber resuelto antes nuestro aprendizaje interno, no nos servirá.

 Centrarse en lo positivo, sirve cuando hemos podido regular el nivel emocional. Cuando el impacto de nuestras emociones se ha relajado un poco. De hecho suele causar incredulidad: «es que tú lo ves muy fácil todo», «es que tú puedes y yo no». A los demás les será más fácil porque están en otro nivel emocional. ¿En cuál estás tu?

 Pensar en positivo, únicamente, no te ayudará como estrategia. Es un buen hábito (que vemos) que acompaña a las personas cuando se sienten bien y en equilibrio. Ahora ¿qué vas a hacer hasta llegar ahí?. Esa es la clave.

3. "Las personas con inteligencia emocional no sufren"

Sí sufren, pero menos. Nuevamente es un resultado que parece que observamos en los demás. En aquellos que decimos que son más felices. Además, nos encanta pensar que ¡Oye, que maravilla, yo quiero ser así. Sin sufrir!.

 Parece que asumimos que el objetivo es no sufrir. Piénsalo, ¿no queremos de verdad sufrir?. Entonces, creo que no nos importaría nada. Tómate nota, a ver si lo que estás pretendiendo en esa situación que vives, es no sufrir.

 Cambia el objetivo. ¿Y si sufrieras menos?. ¿Y si te doliera menos?. ¿Y si pudieras sentirte mejor con esa tristeza?. ¿Desde que punto podrías conseguir esto?

Recuerda, una cosa es lo que ves en los demás. Otra muy distinta, el proceso interior psicológico y emocional en el que invierten constantemente. Es decir sus hábitos psico-emocionales.

4. "Olvídate de tus miedos"

Tus miedos están ahí para salvarte. Si no tuviéramos miedo de que nos atropellara un coche, correríamos el gran riesgo de cruzar las calles sin mirar. El miedo está ahí como garantía y aviso de que necesitas hacer algo distinto. Te está avisando de qué la situación requiere de recursos psico-emocionales extras. Diferentes a los que utilizas habitualmente.

 Tienen la característica de que son automáticos, aprendidos y muy rápidos. Sí, señal, de que nuestro cerebro funciona perfectamente. Así que no trates de hacer que tu cerebro no funcione. Una vez más, la idea que tienes de que otras personas no tienen miedo es cuestionable. Me preocuparía sino lo tuvieran.

 Ahora bien, si olvidarte de tus miedos no es una estrategia. ¿Cuál es el proceso interno que necesitamos trabajar?. Regularlo. Regularlo hasta el punto de alerta que te ayude. El miedo orientado a estado de alerta, te ayudará a centrarte en qué cambios necesitas hacer. ¿De qué te está avisando tu señal de alerta?. ¿Le estás prestando atención?. ¿Qué estrategias nuevas necesitarás en esa situación?. ¿Estás realizando esta reflexión interior cada vez que sientes miedo?

5. "El tiempo lo cura todo"

Imagínate que los puntos anteriores se mantienen meses en tu cabeza y en tus emociones. Visualiza que tus pensamientos negativos, y tus intentos fallidos de pensar en positivo siguen amargándote durante años. Imagina que te pasas la vida intentando no sufrir. Y por último. Te das cuenta de que por mucho que intentas evitar tus miedos, éstos te acompañan continuamente. Cada vez te asustan más situaciones.

 ¡Agotador, mental y emocionalmente! El tiempo «no cura» nada si no haces algo por «curarte».  La clave más importante de las ideas que te planteo hoy: eres tú. Eres tú y lo que haces contigo mismo. Tu diálogo interior es una acción. Aprender nuevas habilidades es una acción. El análisis y procesamiento de tus vivencias es una acción. Los permisos que te das a lo largo de tu vida, son una acción. Las decisiones sobre tus prioridades vitales son una acción. Lo que eres capaz de perdonarte es una acción. Cómo eres capaz de quererte es una acción.

 Además de muchas otras, esta colección de acciones son tus estrategias psico-emocionales que te ayudarán a sentirte mejor contigo mismo. El tiempo pasa y no tienes por qué arrastrar estrategias que no te sirven. Mensajes aprendidos de otros que no se corresponden contigo, a veces no serán la solución. Tener el hábito de descubrirte y elegirte cada día, en cada vivencia, eso te «curará» si es lo que necesitas.

¿Y a dónde te llevarán todas estas reflexiones?. ¿Qué me dirán, y qué descubriré?. ¿Qué decisiones podré tomar?
Eso pertenece únicamente a cada persona. Qué impacto tendrán en ti y cómo los asimiles dependerá de ti.

Si quieres un acompañamiento en tus procesos personales estoy a tu disposición 🙂

Mensajes atroces que no necesitas en tu vida

Imagina que cada vez que entras en tu casa, o en tu trabajo, alguien te clavara un clavo en alguna parte de tu cuerpo. Día tras día, cuando hablas con esa persona, te clava un clavo. Sabes que cuando te acercas a esa persona, esperas irremediablemente un clavo en tu persona. Y ocurre de verdad. De hecho, parece que hagas lo que hagas, recibes siempre un clavo como respuesta.

El dolor es insoportable, de cada clavo, de cada día, de cada vez. Y aún peor. Ya no duele tanto el clavo, como el saber que un nuevo golpe y un clavo aparecerá y permanecerá en tu persona mañana. Parece eterno. Y casi, es triste, pero es así, tratas de vivir con los clavos que ya acumulas. Además de vivir con los clavos que están por venir.

¿Conocéis un cuento que habla de un niño que se portaba mal con sus amigos, hiriéndoles e insultándoles?. No he podido localizar el autor. (Si lo conocéis será bienvenida vuestra aportación :-))

El cuento viene a decir algo así. Un padre le dijo a su hijo, que cada vez que hiciera daño a una persona, clavara un clavo en una puerta. El niño así lo hizo. Cada insulto correspondía a un clavo en la puerta. Al cabo del tiempo, el padre le dijo: ahora fíjate en la puerta, mira cuántos clavos has clavado. Quítalos. ¿Cómo se ha quedado la puerta?. El niño comprobó, que la puerta seguía siendo puerta. Pero no era la misma. Estaba llena de agujeros. Se veía más fea y vieja. Casi ya no servía como puerta. El padre, le comentó: cada vez que hieres e insultas a una persona, ya nunca vuelve a ser igual. Puedes cuidarla un poco y compensar, o arreglar lo que has hecho. Las cicatrices siempre estarán ahí.

Estoy segura de que estarás de acuerdo con la moraleja del cuento. Estoy segura de que tratas por todos los medios de no «clavar demasiados clavos» en las «puertas» de los demás. No, conscientemente. Esto es genial.

Pero ¿qué ocurre cuando los clavos te llegan a ti?. ¿Qué hacemos entonces cuando tu «puerta personal» se está llenando de «cicatrices»?. ¿Y si no se están «curando»?. La diferencia con el cuento, es que claramente, no somos puertas. Pero sí como árboles vivos. Y cuando nos «clavan clavos» las heridas tardan en curarse. Y sangran durante un tiempo, de forma intermitente, incluso.

Mensajes atroces que no necesitas en tu vida

Veamos qué tipo de mensajes podemos estar recibiendo y que «se clavan» constantemente en nuestra persona dañándonos gravemente. Recuerda que no los necesitas en tu vida.

No te montes castillos de arena. Estás bien como estás. Las cosas son así.

¿Para qué o quien «estamos bien»?. ¿Por qué han de decidir los demás qué significa estar bien para ti? Cada vez que recibes este tipo de mensaje te obligas a mirarte con los ojos de los demás. No con tus propios ojos. En cada ocasión, que das por cierto este mensaje y lo integras en tu persona,algo se remueve. Surge una gran disonancia entre tus valores y prioridades e ilusiones, y los que intentas adoptar. Deja de intentar adoptar algo que no eres tú. ¿Tienes una ilusión?. ¿Tienes un reto? Ve a por ello. Las personas que realmente te apreciarán en tu ámbito profesional o personal, lo valorarán. No tendrán miedo de que hagas lo que ellos no han considerado. Te apoyarán, tanto si tienes éxito como si por el camino descubres que tu reto necesita redefinirse. Esos son los retos y las personas que alimentarán y enriquecerán tu vida.

Tú no vales para eso.

¿Qué significa «valer»?. ¿Qué nivel es el que tienes que alcanzar para «valer» para los demás?. Cuál es tu nivel y hasta dónde necesitas y quieres aprender, es lo que importa. No necesitas saber de todo a nivel máximo. Tienes derecho a decidir, probar, aprender y equivocarte en aquello que elijas. Hay muchas personas que deciden no aprender algo, porque piensan que «siempre habrá alguien mejor que ellos» y como consecuencia asumen el mensaje «no valgo para esto». Así eliminan toda posibilidad de aprender, aunque sea un poco, de una determinada habilidad o aprendizaje técnico. A lo mejor, para tu trabajo, para tu persona, no necesitas ser un «maestro» en ese aprendizaje. Pero ¿cuánto potencial podrías sacarle a un poco aprendido en tu vida? Eso es lo importante.

Me fascinan las personas que con un mínimo de aprendizaje aportan un potencial o un valor extraordinario. Lo que han aprendido tiene un impacto en ellos mismos, en su trabajo o en su vida. Y en muchas ocasiones es mayor que muchas personas que «saben muchísimo».

Mira, te digo y hago esto, porque te estoy haciendo un favor.

 Tal como nos facilitan los derechos asertivos, date permiso para deshacerte de este mensaje. Tienes derecho a ser independiente de la buena voluntad de los demás. Es decir, cuando alguien «pretende» ayudarnos puedes rechazar la ayuda. Porque consideras que realmente no es una ayuda para ti. O bien porque quieres probar a ser más autónomo en ese momento. Incluso, porque ya lo eres. Por otro lado, sería interesante analizar, cuando recibes este mensaje, a quién se está haciendo «este favor» de verdad. ¿A la persona que dice este mensaje o a la receptora del mensaje?.

¿No te das cuenta que así no lo estás haciendo bien? Así no aprenderás nunca. Me canso de llamarte la atención para que hagas bien tu trabajo.

Este tipo de mensajes reverbera en algunos entornos de trabajo. Deja un eco pesado y un dolor considerable cuando asumes todo este peso. La respuesta a la pregunta es NO. No te has dado cuenta. En caso contrario, seguramente lo habrías hecho de otra forma. «No aprenderás nunca», terrible losa que seguramente te hará creer que es así. «Me canso». Nos cansamos. Seguramente tú de recibir este mensaje, y la persona que lo emite, de decirlo. ¿Y si aprendes a decir lo que necesitas para aprender?. Por supuesto, la persona que emite este mensaje también podría aprender a comunicar. Pero mientras tanto, no lleves ese peso. No te lo creas. Tienes derecho a que te cueste aprender tanto si es por motivación, atención, conocimiento o habilidad. Es importante identificar qué necesitas para resolverlo.  Haz tu camino mientras tanto, resuelve lo que necesitas.

Esos sentimientos y recuerdos negativos que tienes no te aportan nada. Olvídalo, no fue para tanto. Céntrate en lo que te aporte en tu vida.

Mensajes de este tipo, los han recibido muchas personas que han sufrido una situación traumática en su vida. Y de repente se encuentran con que determinadas personas les recomiendan que lo olviden. Por supuesto que es importante que te centres en lo que te aporte en tu vida. Pero para ello, en muchas ocasiones necesitarás superar el impacto emocional de esa situación. Puede ser que no has podido o no has sabido resolverlo. En cualquier caso, primero lo primero. No pasa nada, que no te remuerda la conciencia de no haberlo hecho antes. Cada uno necesita un momento y una velocidad determinada. Te mereces superar tu vivencia. Por mucho que otros le resten importancia. Las vivencias de una persona son únicas e intransferibles. Únicamente cada persona puede ocuparse de superarlo. Otros puede que no lo entiendan, o que les resulte «cansino» este sufrimiento que se arrastra en tu vida. Ahora bien, dale la importancia que tiene. ¿Te impide seguir avanzando? Decide aprender cómo llevarlo mejor, cómo superarlo. Consigue que esa vivencia en tu vida sea una cicatriz cerrada. Después podrás centrarte en lo que más aporta en tu vida.

Qué pesadez. Otra vez lo mismo. No merece la pena hablar contigo.

Por qué alguien le dice algo así a su pareja, tiene muchas explicaciones. Realmente hay muchos retos para la persona que emite este mensaje. Necesitará también ver qué le pasa y si quiere resolverlo. Ahora bien, me preocupan mucho las personas que reciben constantemente estos mensajes que no necesitan en su vida. Y que asumen como ciertos. Estos mensajes te crean cicatrices profundas que tambalean quién eres y cómo te relacionas con los demás. Es posible que acabes creyendo que no mereces la pena. Nada más lejos de la realidad. De verdad. Todas las personas tienen su valor. No dejes que esos mensajes estén mucho tiempo en tu vida ni que te impacten profundamente. Cree en ti. Toma decisiones. Las personas que te quieren de verdad te ayudarán a conversar. O incluso perdonarán tus emociones para buscar un mejor momento para hablar. Pero no te dirán que no mereces la pena.

¡Joder, todo el día llorando!

(Perdón por la expresión, pero fue exactamente así).

Le decía esto una madre a su hijo en el mismo momento que escribía este post. 🙁 Pensé aquí empieza todo. ¿Tu hijo llora?. ¿Alguien llora?. No van a dejar de hacerlo porque le lances una queja. Posiblemente el niño, aprenda que llorar es malísimo. Y seguramente tampoco aprenda otra forma de llamar la atención o resolver sus problemas. A esa edad, aunque el niño llore frecuentemente, se  necesitaría encontrar el tiempo y la calma, para enseñarle al niño otras formas o ver los motivos. En una edad más adulta, necesitas recordar que si sigues recibiendo este mensaje, hagas un stop. Aléjate de la queja. No la asumas. No pasa nada por llorar. Ahora bien, consigue aprender. Invierte tiempo y cariño en ti, incluso en pedir ayuda clara para resolverlo. Aférrate a tus virtudes. Cuídate, analiza si has asumido alguno de los mensajes anteriores y lucha por deshacerte de ellos. Cura tus cicatrices.

Te mereces ocuparte de tus cicatrices.

Y ahora respiremos. Profundamente.

Otra diferencia con el cuento, que inicialmente comentábamos, es que estamos vivos física y mentalmente. Tenemos más capacidades de regeneración incluso que un árbol. Nuestra autoestima, nuestros recursos personales y nuestras estrategias de afrontamiento, son la clave. Ahora bien, con cada «clavo» del cuento, estas estrategias pueden resultar dañadas también. Si los «golpes» se sostienen en el tiempo o son muy frecuentes nuestras estructuras personales se tambalean. Se tambalean y nos seguirá doliendo si no ponemos en marcha recursos personales propios. Pero no se destruyen del todo. Siempre hay un pilar personal desde el que empezar el proceso de regeneración. Un proceso de evolución, para ser la persona que queremos ser. Para ser un «árbol de corteza sólida y que da unos frutos buenísimos».

Hoy quiero dedicar este post a todas las personas que depositan la confianza en mi trabajo. Para aquellas personas que vienen y comparten conmigo todas sus heridas abiertas. Son esas personas que se atreven a examinar sus heridas. Toman la decisión de buscar la mejor forma de curarlas.

Son aquellas personas que han decidido que ya hay suficientes mensajes atroces en su vida. Han decidido no dejarse impactar por los «clavos» diarios que reciben en su trabajo, o en sus familias, o en sus relaciones personales y/o sociales. O que recibieron alguna vez.

Quizá no saben como hacerlo. Pero saben que no quieren más de «esta medicina de golpes» que han recibido. Quizá pudieron parar el proceso de golpes hace tiempo, y ahora necesitan invertir en sus cicatrices. Porque les duele mucho, y no pueden vivir más con ese dolor. Han decidido buscar ayuda e invertir en sí mismos.

 

Te mereces curarte si así lo necesitas.

Tú te mereces lo mismo. Quiero animarte si sientes que tus cicatrices profundas no se curan. Cuídate. Apóyate en tus fortalezas. Compártelo. Con un buen amigo. Con un buen profesional. Aprende nuevas estrategias personales. Recuerda, que estar inmerso en la situación de recibir «mensajes atroces» te impide ver, a veces, que hay salida. Recordar incluso con angustia que una vez vivimos esta situación, te llevará a seguir viviendo ese dolor aunque ya no esté.

Tus estrategias de afrontamiento de mensajes atroces y situaciones difíciles serán la clave.

Para salir, necesitas «poner un pie delante del otro». ¡Adelante! Puedes y aprenderás seguro a cómo hacerlo. Hay personas que ya lo están haciendo. ¿Y si lo superaras tú también?.

Por qué provocar y ganar en autonomía emocional

Hoy te propongo prestar atención a la autonomía emocional. Que una persona sea capaz de gestionar sus emociones, moldear sus comportamientos y sus capacidades cognitivas, es uno de los mayores retos para mi. Tanto en sesiones de coaching como de psicología, la autonomía de la persona, es uno de los objetivos prioritarios en mi trabajo. Considero fundamental que las personas:

– Sean capaces de volar solas en el aspecto de su vida en el que hayan decidido invertir

– Hayan ganado en recursos personales que les permitan poner en marcha nuevas estrategias para gestionar sus emociones

– Adquieran la práctica suficiente para conseguir crear nuevos hábitos personales y profesionales

– Abran un nuevo proceso de desarrollo personal en que sepan cómo continuar alimentando su autoestima y su valía en cualquier ámbito personal, social, familiar y laboral

– Se sientan dueños de sus emociones, pensamientos y comportamientos

– Reconozcan y a acepten que el objetivo no es no tener estrés, no sentirse tristes, no enfadarse, no sufrir.

– Sepan que el objetivo más importante es saber que experimentaremos muchas emociones y que podremos profundizar en ellas desde la tranquilidad, para saber cómo manejarlas adecuadamente.

– Experimenten satisfacción cuando se comparan, no con los demás, sino con cómo eran o se sentían hace un tiempo.

– Creen por sí mismos oportunidades para perdonarse, aumentar su autoestima, conseguir sus logros, aprender y creer en su equilibrio personal.

– Se comprendan cada vez mejor, y de manera más acertada, y compasiva

– Elijan cuánta energía y esfuerzo, y de qué tipo, quieren invertir en cada aspecto de su vida personal o profesional

La autonomía personal implica ser responsable de nuestras habilidades cognitivas, emocionales y conductuales. En definitiva, elegir qué y cómo quieres pensar, sentir y actuar en cada una de tus vivencias.

¿Por qué provocar y ganar en autonomía emocional?

¿Qué ganan las personas que invierten en su autonomía emocional?

Ser los dueños. Es una de las mejores ganancias que obtienen las personas que invierten en su autonomía personal. Consiguen desprenderse por fin de su dependencia emocional para pasar a vivir la sensación de «soy dueño de». Ser dueño de las emociones, significa que no tienes miedo a sentirlas y qué sabes cómo regularlas en el momento que así decides. Vivir tus actos como comportamientos propios, no impuestos, te ayudará a ser responsable de tus decisiones y de sus consecuencias. Tener un hábito de diálogo interno propio, no heredado, no impuesto, y consciente te permitirá superar tus bloqueos.

Pensamiento crítico y creativo. La práctica de invertir y tener presente tu autonomía te ayudará a pensar de forma constante, si tus pensamientos, acciones y emociones son buenos para ti o para los demás. Te ayudarán a focalizar tu atención en lo que te ayuda, no en lo que te paraliza. Será más fácil para ti, teniendo claros tus criterios, pensar en nuevas formas de hacer, pensar o sentir.

Elección. Pocas estrategias tan potentes como la de elegir. Requiere de valentía y del permiso para equivocarse y volver a elegir de nuevo. La persona con autonomía emocional elige sin tener en cuenta excesivamente las expectativas que los demás tienen sobre uno mismo.

Confianza. Desarrollar una buena autonomía emocional permite potenciar la confianza en sí mismo. Favorece pensar, sentir, y actuar a tu manera.  incluso si te equivocas tu autonomía emocional te permitirá apoyarte en otras estrategias que creaste en otras situaciones y definir de nuevo el siguiente paso. Cuantas más elecciones se hacen con libertad, mejores resultados y preparación tendrás para los siguientes retos.

Responsabilidad. Cuando eliges lo que quieres para ti es más fácil ser coherente con las consecuencias de tus decisiones. Apostar por la autonomía emocional te permite asumir el compromiso que tienes contigo mismo, de ser feliz, de sentirte satisfecho con la persona que eres, y de enorgullecerte de lo que quieres aportar al mundo.

Sana protección. Cuando inviertes en autonomía emocional, desarrollas también la capacidad de protegerte de manera sana de actitudes tóxicas. Reservas espacios y tiempos para cuidarte, para fortalecerte, para crecer y cuestionarte para impulsarte en el siguiente reto.

Impacto positivo. Las personas con autonomía emocional tienen más influencia, huella e impacto en las personas con las que interactúan. Sus entornos los valoran porque saben que a su lado, no necesitan luchar o estar a la defensiva. A su lado, otras personas también crecen y se sienten mejor.

¿Qué ámbitos necesitan de tu autonomía emocional?

– Marca personal

No es la primera vez, que trabajando con alguien su plan de acción para desarrollar su marca personal, necesitamos un «stop» para fortalecer primero esta autonomía personal.

Como hemos visto anteriormente, cuando somos autónomos emocionalmente generamos un impacto positivo a nuestro alrededor. ¿Y qué es lo más importante de nuestra marca personal? Tener claro quiénes somos, qué aportamos y qué huella queremos dejar en los demás cuando colaboran con nosotros.

Captar la atención de reclutadores o colaboradores requiere de que se nos perciba como personas seguras de nosotras mismas, capaces de tomar decisiones y de invertir en nuestro crecimiento profesional. Una persona con autonomía emocional tendrá definida claramente su propuesta de valor. Hará creíble su responsabilidad en el valor añadido y hará tangible el impacto que puede ofrecer a sus potenciales reclutadores.

– Equipo

Potente herramienta la de un líder que tiene autonomía emocional, y además la provoca en sus colaboradores. Un líder que no es dependiente emocional no buscará la aprobación de sus colaboradores a toda costa, ni huirá de conversaciones difíciles o de conflicto. Las afrontará desde la tranquilidad y la seguridad de que son oportunidades y retos de aprendizaje personal y profesional. Un líder con autonomía emocional, focalizará sus esfuerzos en conseguir que cada uno de sus colaboradores gane en seguridad, confianza, responsabilidad e impacto. Será de esos líderes con los que uno siente que su trabajo tiene un significado. Será de esos líderes que provocan que nos adueñemos de nuestras decisiones y seamos responsables de las consecuencias.

Un líder que provoca autonomía en los demás, es un líder que conseguirá implicación, compromiso y crecimiento cada vez mayor en el potencial que puede llegar a alcanzar su equipo.

– Clientes

¿Cómo confiarán tus clientes si no perciben variables como la responsabilidad, el impacto positivo, la confianza y el pensamiento crítico y creativo? Mal como te puedes imaginar. Cuando te plantees por qué algunos clientes confían más en unas personas que en otras, observa. Analiza que se están llevando al trabajar con determinados profesionales.

El cliente valora, además del producto o servicio y la empresa, el impacto que determinados profesionales generan en ellos. Recuerda, «trabajamos con profesionales pero confiamos en las personas».

Para mejorar tu relación con los clientes, ¿te has parado a pensar cómo te perciben?. ¿Has analizado qué aspectos de tu persona podrían facilitarles el tomar más a menudo la decisión de confíar en ti? ¿Das respuesta a las expectativas ocultas de tu cliente?

En general podríamos decir que si inviertes en tu autonomía emocional, inspirarás y convencerás 😉

¿Cuál es la señal de alarma que nos avisará de que necesitamos invertir o provocar autonomía personal?

– Reiterado bajo desempeño en tu trabajo

– Dificultad para definir o creer en la propia marca personal

– Bloqueo cognitivo, emocional y comportamental a la hora de mantener la adecuada motivación en tus retos

– Gran dificultad para tomar decisiones por uno mismo

– Altibajos emocionales frecuentes

– Ansiedad generalizada

– Desánimo prolongado y decepción con las personas o la vida en general

– Insatisfacción personal con tu vida

– Falta de impacto positivo en los demás

Conclusión:

– La autonomía emocional y personal es el pilar de tu bienestar

– No te prives de disfrutar de las ventajas a las que tienes derecho al crecer en autonomía emocional

– El nivel de impacto positivo que generas en tu entorno depende de tu autonomía emocional

– Presta atención a tus señales de alarma, te indicarán por dónde empezar.

– Desarrollar la autonomía emocional implica provocar y conseguir que las personas elijan entre un mayor abanico de recursos emocionales, cognitivos y conductuales que han hecho suyos.

¿Y tú te consideras una persona con suficiente autonomía emocional y personal?

¿Has detectado alguna señal de alarma?

La mejor habilidad en la que puedes invertir este año

¿Preparado? ¿Has elegido la mejor habilidad en la que puedes invertir este año? ¿Le has dedicado un momento para pensar en ello? Si tuvieras que elegir o priorizar una habilidad ¿cuál elegirías?. Yo te propongo una que considero que es esencial en todos los ámbitos de nuestra vida.

Es la HABILIDAD DE CONVERSAR.

¿La conoces? Seguro que sí. ¿Cómo dirías que te llevas con esta habilidad? ¿Qué nivel consideras que tienes? Piénsalo un momento, no me refiero a hablar, quiero decir exactamente CONVERSAR. Ese arte que parece fácil pero no lo es. Esta habilidad que requiere intercambio de información, que requiere de preguntas y de respuestas constructivas que inviten a seguir reflexionando y responder.

Es la pregunta la que nos impulsa, Neo. La que te ha traído hasta aquí. (Matrix)

¿Dime qué cuestión te trae hasta aquí, hasta mi blog? 🙂

¿Dónde quieres que te lleven tus preguntas? 🙂

Te planteo hoy aprender a conversar contigo mismo, con tu marca personal si quieres que el mundo te encuentre, con el equipo si quieres resultados diferentes,con tus clientes para generar una relación de confianza y con tus fantasmas si quieres coger impulso.

La mejor habilidad en la que puedes invertir este año

1. Aprende a conversar contigo mismo si quieres ser feliz

Dedicarte tiempo para conversar contigo mismo amablemente es un gran comienzo para este año. Antes de que abordes tus retos. Previamente a que analices en qué puedes mejorar. Incluso antes, de que traces tu plan personal de felicidad. Aprende a conversar contigo mismo. Elige cuidadosamente un espacio y un tiempo cómodo, amable y por qué no protegido, en el que conversar contigo mismo. Cuando lo hayas elegido, prueba a conversar contigo, buscando tus propias reflexiones, las de nadie más, guiándote por reflexiones como las siguientes:

  • ¿En qué personas, situaciones, pensamientos, conductas y emociones quieres invertir energía este año? ¿Cuál es el motivo de tu elección? ¿Cómo te hará sentir?

  • ¿Cuáles son los cambios te gustaría abordar este año que todavía te cuestan? ¿Qué estás ganando con ese freno que has activado para no cambiar? ¿Cuántas cosas estás perdiendo?

  • ¿Qué has aprendido sobre el control en tu vida?

  • ¿Cómo quieres «digerir» los posibles errores/fracasos pasados?

  • ¿Cuál ha sido tu aprendizaje con respecto a tus emociones negativas? ¿Y de tus emociones positivas?

  • ¿Y cuál es el significado que le quieres dar a tus momentos de soledad en el futuro?

  • ¿Qué conclusión extraes de tus éxitos pasados?

  • ¿Cómo podrías ser más consciente de tus comportamientos, de tus emociones y de tus pensamientos?

  • ¿Cuánto hace que no te das las gracias? ¿De qué te gustaría darte las gracias?

 Recomendación: estas u otras preguntas son importantes para reflexionar. Puedes tener tus propias preguntas, serán las mejores sin duda. Ahora bien lo importante es que crees el hábito de conversar contigo mismo. Evita hacer estas reflexiones sólo una vez porque es principio de año.

2. Invierte en conversar con tu marca personal para que el mundo te encuentre.

Una de las mayores dificultades que tienen las personas que participan en mis procesos de coaching para desarrollar la marca personal, es encontrar sus propias respuestas.

 Para captar la atención de posibles reclutadores necesitas haber tenido antes una conversación con tu propio valor añadido. Antes de plantearte cómo responder adecuadamente en una entrevista de trabajo, necesitas haber conversado contigo mismo sobre tu propuesta de valor. Explicar claramente y de forma atractiva tus mejores aportaciones a la empresa o a un proyecto pasa por desarrollar tus argumentos. 

No me verás recomendar qué has de responder en una pregunta de entrevista de trabajo. Creo como reclutadora, en que los profesionales se conozcan muy bien y sepan enlazar lo que aportan con lo que la empresa o el puesto demanda. Entonces, ¿has conversado contigo mismo sobre tu aportación diferencial?

Te propongo hoy algunas preguntas que te dirijan hacia tu mejor impacto laboral:

  • ¿Cuál es tu deseo?

  • Pensando en lo que mejor sabes hacer, ¿en qué quieres invertir porque tienes una alta probabilidad de hacerlo muy bien o de forma diferente?

  • ¿Cuál puede ser tu aportación al puesto y/o a la empresa que te contrate?

  • ¿Ganaría el equipo de trabajo que te incluyera como profesional? Indica las ventajas

  • ¿Qué estás dispuesto a aprender para actualizar tu perfil profesional?

  • ¿Tienes definido en qué proyecto, empresa o puesto de trabajo serías feliz y te sentirías realizado profesionalmente?

Sólo cuándo tengas claras las respuestas a estas preguntas e incluso a otras relacionadas, empieza a conversar con el mundo. Empieza entonces, conversaciones de valor con posibles reclutadores o profesionales de las empresas a las que te gustaría acceder. Por favor, no envíes un correo simplemente diciendo que «aquí tienes mi currículum para un posible proceso de selección». Conversa.

3. Desarrolla conversaciones con tu equipo si quieres resultados diferentes.

Hay conversaciones que desmotivan, y hay conversaciones que inspiran. Y como hemos visto determinadas conversaciones te llevarán a un lugar de difícil retorno. Los diálogos resonantes/positivos te llevarán a hacer realidad el potencial de las personas. ¿Cómo son tus conversaciones? ¿Te has parado a pensar que las conversaciones son tu principal herramienta para liderar?

Los buenos diálogos que inspiran tienen la capacidad de activar el cerebro y todas las conexiones emocionales necesarias para el compromiso. Activando las partes del cerebro que facilitan la creatividad, la empatía, la resolución de problemas y las emociones positivas, conseguirás resultados diferentes. De verdad, haz un análisis, ¿se centran tus conversaciones en pedir si se están cumpliendo los plazos de las tareas?. Y si, ¿aprendieras de verdad a tener conversaciones de desarrollo de tus colaboradores?

Estaría muy bien que este año, invirtieras en aprender a generar conversaciones con tus colaboradores en las que:

  • Provoques descubrimientos

  • Les ayudes a sentirse mejor y a superarse

  • Reconozcan sus fortalezas y cómo pueden aprovecharlas mejor

  • Facilites que aprendan a analizar y pensar de otra forma, mejorando su flexibilidad cognitiva

  • Aumentes su compromiso y crees una visión compartida con el equipo

  • Ayudes a crear confianza entre los distintos miembros del equipo

  • Reflexionen cómo están funcionando como equipo

  • Impulses la creación de objetivos de equipo, más allá de los objetivos de negocio

  • Generes ilusión y se te perciba implicado personalmente

 Estas conversaciones necesitan también convertirse en un hábito para que realmente tengan impacto en la obtención de resultados diferentes por parte del equipo. ¿Qué encuentros te cuestan más? ¿Cuáles te son más fáciles y podrías empezar con ellos? Haz una previsión de conversaciones de desarrollo para los próximos seis meses. Inclúyelas en tu agenda de trabajo.

4. Dialoga con tus clientes para generar relaciones de confianza

Demasiado centrados en «cerrar una venta» para invertir en que los clientes «decidan realizar una compra». No es lo mismo un enfoque que otro. En la primera opción, «provocar el cierre de una venta», los profesionales ponen el foco en ser protagonistas de la conversación. De esta forma, casi usarás un 80% de monólogo en la conversación, dejando pues, muy poco espacio para que el cliente converse contigo. Le desmostarás cuánto te sabes tus argumentos, pero no conversarás. Casi la proporción tendría que ser al revés, un 60-70% de participación para el cliente, un 30-40% para ti.

Las buenas conversaciones de venta generan confianza en el profesional de venta y en la empresa. Luego la decisión de compra es elegida y provocada por el cliente. En este modo, el cliente te preguntará, te retará, te propondrá escenarios personales de los que te pedirá tu opinion profesional. Y es justo ahí, en ese «momento de verdad» donde estarás invirtiendo en conversar. Esto sólo ocurrirá si planificas dejar espacio para conversar.

Estaría bien plantearse como objetivo este año que incluyeras en tu aprendizaje comercial los siguientes retos:

  • Analizar tu porcentaje de participación cuando hablas con los clientes

  • Revisar en qué momentos despiertas la atención del cliente y cuándo lo estás perdiendo

  • Invertir en preguntar para aprovechar sus respuestas más que en aprenderte tus propios argumentos de venta

  • Reducir la ansiedad por cerrar una venta y cambiarla por ilusión por conocer al cliente y ganarte su confianza

  • Provocar que el cliente te ponga «objeciones» a tu producto o servicio y conversar para averiguar su preocupación antes de rebatirle.

  • Invertir en inteligencia conversacional

  • Reflexionar sobre la inspiración o ansiedad que puedes estar provocando con tus conversaciones

  • Prepararte las conversaciones antes de visitar a tu cliente

5. Ten una conversación con tus fantasmas para aprovecharte de ellos y tomar impulso

Si en alguna de estas conversaciones te están apareciendo fantasmas que te paralizan, para y habla con ellos. En el caso de que algún reto de los que te estás planteando para los próximos meses, aparecen reiteradamente fantasmas de errores, miedos o traumas pasados, conversa. Nuevamente, date permiso, crea el hábito de resolverlos, busca ese espacio y tiempo amable del que hemos hablado y dales la mano. Evita evitarlos ;-).

Tus preocupaciones afectarán a tu forma de conversar y como consecuencia, al impacto que generes en los demás. Los miedos, aparecerán en tu diálogo interno diario, una entrevista de trabajo, y en las reuniones con tu equipo o con tus clientes.

Los «fantasmas» tienen la facultad de «asustar», pero a veces es que es la única forma de que te pares y les prestes atención. Así que, plantéate hacer caso y conversar con tus:

  • Miedos

  • Experiencias negativas pasadas

  • Frenos al cambio

  • Emociones negativas

  • Preocupaciones

  • Dependencias emocionales

  • Ansiedad

  • Bajo estado de ánimo

  • Auto críticas

  • Propias normas aprendidas o heredadas

  • Desmotivación

 ¡Ánimo! 🙂 , para resolver y seguir adelante con seguridad, una buena conversación te abrirá las puertas del logro al que quieres llegar.

“El talento de la conversación consiste en no hacer ostentación del propio, sino en hacer brillar el de los demás” Dale Carnegie

¿Qué pregunta te surge con estas reflexiones? ¿Cuál de estas conversaciones sería prioritaria para ti?

¿Te gustaría seguir profundizando en este tipo de conversaciones?

¡Cuenta conmigo si lo consideras!

6 reflexiones personales para gestionar emociones

¡Sí! Es el momento de tomarte un respiro para hablar con tus emociones. Hoy te selecciono las 6 mejores recomendaciones de mi blog que más visitas han recibido.

No te lo dejes, para otro momento. Gestionar emociones es de lo más importante para alimentar tu equilibrio personal y felicidad. La inteligencia emocional te dará las herramientas para tener todo la energía necesaria para empezar el nuevo año. Encontrarás en estos artículos:

  • Qué hacer para prevenir tu desgaste emocional en tus próximos objetivos
  • Técnicas para organizar tu mente y sentirte mejor
  • Cómo resolver las situaciones en las que te relacionas con personas tóxicas
  • ¿Quieres quitarte el «no puedo» de la cabeza?
  • Identifica si estás evitando emociones
  • Reflexión sobre tu reacción a las críticas

Espero que pueda serte de ayuda. 

6 reflexiones personales para gestionar emociones

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    "No puedo". Es una idea repetitiva, constante y fija en nuestras mentes que parece guiar las decisiones de nuestra vida personal, profesional, social y familiar. El otro día estaba trabajando en una clase de hábitos de estudio para opositores, y analizábamos cómo podíamos facilitar nuestro entorno de estudio y minimizar las interrupciones. Fue muy rápido, enseguida obtuve muchos "es que no puedo porque....". Como ejemplo, una persona ponía como excusa, para no poder minimizar las interrupciones, que vivía con su familia y eran muchos, con lo que era "imposible" que alguien no la interrumpiera de vez en cuando. Ella era consciente de que esto afectaba a su concentración. Comunicar y pedir a tu entorno que te ayude en tu objetivo, nos ayuda a estar completamente centrados y orientarnos al éxito. Ahora bien, si como en este caso, buscamos una justificación que nos proteja del éxito y un muro "más o menos real"…
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    Hoy voy a dedicar este post a las personas que evitan emociones, a las que usan algunas, o a veces, todas las formas en las que se pueden evitar emociones. Y además, con mucho cariño, voy a dedicar este post a algunos de mis clientes que tuvieron, primero, la confianza de empezar conmigo un proceso de descubrimiento y mejora personal, y segundo, la valentía de aceptar que estaban evitando emociones y esa era una de las claves para empezar a resolver el alto nivel de malestar con el que vivían. Evitar emociones parece que se está convirtiendo en un hábito. Si, empieza a crearse lo que denominamos entre un cliente y yo la "procrastinación emocional". Parece que ya no solo procrastinamos en nuestra tareas u objetivos personales y profesionales, sino que también tendemos a posponer la gestión de nuestras emociones. Hay demasiados "compromisos" diarios, demasiadas urgencias en el trabajo, en…
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¡No te lo pienses y reserva tu cita para invertir en tus emociones!

Cómo dejar de ser emocionalmente dependiente

Ser emocionalmente dependiente genera inestabilidad y sufrimiento a las partes implicadas.  La dependencia emocional genera un estado utópico de continua y ansiosa búsqueda de la aceptación de los demás. Racionalmente, reconocemos este hecho pero puede más el «enganche» a la aceptación de los demás.

Reconocerlo ya es un paso. Como siempre en problemas psicológicos necesitamos un paso más. Ser emocionalmente activos y  responsables de nuestras emociones.

Saber que es lo que hay detrás de la dependencia emocional es importante. Comprender qué no nos ayuda y qué genera un círculo de protección falso es determinante para su superación.

¿Qué síntomas podemos identificar para saber que uno mismo u otra persona es emocionalmente dependiente?

emocionalmente-dependiente

Cómo dejar de ser emocionalmente dependiente

Comprender los motivos de la dependencia emocional
  • Baja autoestima. Se atribuye a menudo tener una buena autoestima con la cantidad de reconocimiento y aceptación que se recibe de los demás. Nada más lejos de la realidad. Una autoestima sana implica el hábito consciente de reconocerse a uno mismo el valor que tiene independientemente de la opinión de los demás.
  • Miedo. Miedo al rechazo, al abandono o a la crítica. Cuando uno se envía a sí mismo mensajes del tipo «si puedo hacer feliz a todo el mundo, me sentiré bien» o «no quiero llevarle la contraria porque no quiero que se enfade» o «sino te hago feliz no me aceptarás» está escondiendo miedo. En este diálogo interno se intenta por todos los medios evitar afrontar situaciones de conflicto a las que se le ha dado el valor de: evito conflictos = los demás me aceptan = me siento bien = tengo buena autoestima = estoy tranquilo. Esta cadena de significados asociados nos sitúa en una posición de dependencia absoluta de los demás.
  • Comportamiento aprendido. Sí el comportamiento se aprende, es la base de la creación de hábitos. Lo que ocurre es que en ocasiones, hemos aprendido «malos hábitos» sin darnos cuenta. O incluso, son hábitos que nos han servido en determinadas etapas de nuestra vida, o con determinadas personas, que nos han puesto fácil mantener nuestra dependencia emocional.

Lectura recomendada: ¿te llevas bien contigo mismo?

¿En qué entornos se da la dependencia emocional?

En cualquier ámbito: personal, familiar, social y laboral. La persona que sufre de dependencia emocional lleva esta forma de actuar a cualquiera de sus ámbitos vitales. Puede ser que en algunas personas, la dependencia, sea más determinante o visible, en un área que en otra. Por lo general, al ser una forma habitual de resolver situaciones y de «mal alimentar» la autoestima, la persona pone en marcha estos hábitos aprendidos en cualquier área de su vida.

Estos hábitos se mantendrán siempre que la otra parte se «aproveche» de este comportamiento. Así, encontraremos estilos de liderazgo, en el trabajo, que fomentan esta dependencia emocional. o también, relaciones personales que se sostienen debido a este «juego emocional».

Entender qué te pierdes siendo emocionalmente dependiente
  • Protagonismo no saludable. Otra de las creencias que se asume en la dependencia emocional es la idea de que si uno está pendiente de que todo el mundo se sienta bien, estará siendo buena persona, incluso generoso. En este punto se corre el peligro de justo lo contrario de lo que queremos. Estando tan pendientes de los demás y de su aprobación, lo que se genera es un continuo «mírame que bueno soy y lo que estoy haciendo por ti». Con lo que la generosidad o bondad hacia los demás se pierde. Se sustituye por una posición de excesivo protagonismo. Finalmente, como los demás no pueden, ni deben, estar totalmente pendientes de uno mismo, se genera resentimiento, porque » con lo que yo hago por ti, y así me lo pagas». Te pierdes la oportunidad de compartir con los demás tu propio respeto.
  • Ser víctima emocional. Cuando te pones en posición de víctima, sencillamente luchas lo indecible para no herir los sentimientos de los demás. ¿ Y los tuyos?. No hay ninguna garantía, ni siquiera aplicando las mejores técnicas psicológicas, de no herir a nadie. Aplicar técnicas psicológicas, como la asertividad, por ejemplo, te ayudará a cuidar de ti como mínimo. Sentirte satisfecho con el hecho de que has cuidado a ambas partes. También te ayudará a aumentar las posibilidades de que la otra persona pueda entrar en una conversación de iguales, pero nada más. No hay garantías de que sin herir a nadie, los demás te van a aceptar incondicionalmente. Evita perderte tú en las relaciones con los demás.
Eres tan importante como lo son los demás
  • No contar contigo. Uno de las mejores sensaciones que puede tener alguien es poder actuar de acuerdo a sus valores. Este enfoque personal permite estar en equilibrio con uno mismo. Tus valores son tan válidos como los de los demás. Ahora bien, cuando actúas poniendo el foco en las prioridades y satisfacción de los demás, dejas de actuar de acuerdo a tus propios valores. Pierdes la oportunidad de saber que está bien para ti y qué no lo está. Tus criterios son cada vez unos distintos, dependiendo de la persona a la que tratas de complacer. Y esto genera estrés y un desgaste emocional considerado.

Lectura recomendada: 7 estrategias que utilizas para no sentirte bien

Lectura recomendada: Cómo prevenir tu desgaste emocional

Cómo empezar a ser responsable de tus emociones

Por dónde empezar a trabajar la dependencia emocional:

  • Elige a quién quieres realmente complacer. No a todo el mundo, sé selectivo.
  • Asume que complacer a todo el mundo es una pérdida de tiempo y energía.
  • Si sabes que debajo de tu dependencia emocional hay una autoestima muy baja que te está afectando, con intensidad o durante mucho tiempo, pide ayuda profesional.
  • Valora que cuando estás tratando de complacer a todo el mundo, es posible que tengas más oportunidades de que alguien te manipule o se aproveche.
  • Las emociones negativas de los demás, igual que las tuyas, son válidas, no son para siempre, y ayudan a madurar personalmente. Evita eliminar ese aprendizaje a ti o a otros.
  • Es imposible contentar a todo el mundo. Necesitas ser valiente y crear tus propios criterios, a la vez que admites sugerencias útiles para superarte. Aprende.
  • Invierte energías en ti y en descubrir tus valores.
  • Tómate tiempo para tus decisiones. Tanto si la respuesta es sí como si es no, mereces elegirla.
  • Crea un diálogo interno saludable que te permita encontrar respuestas a ¿es lo que quieres?
  • Aprende asertividad
  • Asume otras formas de fortalecerte emocionalmente.
  • Reconoce tu valía independientemente de la opinión de los demás. Algunos lo valorarán otros no.
  • Dedica tiempo a tus metas, no tanto a las de los demás.
  • Aprende técnicas de relajación.
  • Crea relaciones saludables en las que ambas partes tengan la misma importancia.
  • Sé responsable y toma decisiones sobre tus emociones positivas y negativas.

Lectura recomendada: ¿Cómo crear relaciones saludables?

¿Ya has descubierto si eres emocionalmente dependiente?
¿Has identificado los motivos?
Elige un objetivo por dónde empezar
¡Disfruta de ti! te sentirás mejor.
Sorprendentemente las personas saludables y auténticas te valorarán más.

 

Cómo prevenir tu desgaste emocional

El desgaste emocional, es uno de los síntomas silenciosos, y peligrosos psicológicamente, con los que convivimos sin darnos cuenta durante todo el año. Todas nuestras actividades y decisiones diarias consumen mucha energía emocional, además de tiempo. Energía emocional que es clave para nuestro desempeño profesional y para nuestro bienestar emocional.

Necesitamos para vivir, el nivel y calidad de energía adecuada a las situaciones que elegimos vivir.

Es muy esclarecedor, cuando ayudas a alguien a ser consciente de a qué dedica el tiempo y las energías al cabo del día, en una semana, o en un periodo de un mes o de un año. Sorprendentemente, las personas suelen darse cuenta de que invierten demasiada energía, además de tiempo en alguno de estos ejemplos:

  • pensar algo, dándole continuas vueltas
  • sentirse mal en situaciones de crítica
  • analizar cómo es posible que determinadas personas se comporten de una forma u otra
  • pensar en lo que otros les recomiendan que tienen que hacer
  • en sentimientos de culpa
  • quejarse de situaciones difíciles
  • pensar en todas las cosas que «tienes que hacer»
  • en como evitar emociones, personas o situaciones
  • remordimientos
  • inseguridades sobre uno mismo

¿Dónde se van tus energías en tus pensamientos, en tus emociones o en tus comportamientos? Invertir energía en aquello que no te enriquece, que no te aporta, que no responde a tus prioridades vitales o profesionales, que no resuelve, que no nos hace sentir mejor y que no es elegido, suele generar agotamiento y desgaste emocional.

registro energía emocional

¿Por qué llegamos al punto de desgaste emocional?

Sería importante, como seguro que has hecho en periodos de fines de semana, vacaciones, etc, aprovechar para reponer energías y descansar. Ahora bien el problema es que, cuando volvemos a las obligaciones y compromisos diarios, seguimos afrontando nuestras vivencias de la misma forma, con lo que, es fácil caer de nuevo en el desgaste emocional.

Analicemos, ¿por qué nos desgastamos, por qué acabamos agotados al final de la semana, o incluso parece que llevamos una larga temporada «cansados»?. Es importante hacer tu propio análisis, pero es posible que descubras alguno de estos motivos:

  • no eres consciente de tus niveles de energía en cada momento del día, no los eliges y no los distribuyes
  • no sueles poner límites a los compromisos diarios
  • priorizas las decisiones y necesidades de los demás sobre las tuyas
  • viviste una situación traumática y has entrado en una espiral de preocupación o de emociones negativas de las que no sales
  • ha habido un cambio en tu vida y, no lo reconoces en público, pero te resistes  y te está agotando
  • te dejas llevar por la inercia de los acontecimientos de tu vida
  • llevas mucho tiempo con agotamiento emocional y has desistido
¡Atención! ¿sabes qué consecuencias está teniendo para ti y tu entorno?
  • Dependencia emocional de personas y situaciones
  • Has dado permiso para que otros definan tu valor personal y/o profesional
  • Evitas afrontar el problema real
  • Te sitúas en posición de «víctima» de personas y circunstancias
  • Aumenta tu sensibilidad emocional y pasas de comportamientos «pasivos» (no haces ni dices nada) a comportamientos «agresivos» (reaccionas de manera desproporcionada)
  • Pierdes la visión global de tu propósito profesional y personal en la vida
  • Te rindes continuamente en cada meta que te propones
  • Se apoderado de ti la «Indefensión Aprendida» (has aprendido inconscientemente que no puedes hacer nada para sentirte mejor, la vida es así)
  • Has hiperactivado tu Locus de Control Externo: consideras que cómo te sientes y en qué inviertes tu energía y tu tiempo no depende de ti
  • No acabas las cosas que empiezas por que «te cansas» por el camino, sobre todo sino consigues resultados rápidos
  • En las cosas que realmente te importan o te gustan llegas agotado
  • Tus relaciones personales y profesionales se resienten

Lectura recomendada: No esperes a tu propia crisis personal o profesional

Lectura recomendada: Cómo afrontarás tus objetivos personales y profesionales

Cómo prevenir tu desgaste emocional

Bien, lo que te planteo es que seas protagonista, porque se puede. Las personas «mentalmente fuertes» tienden a tener unos hábitos mentales y emocionales que les permiten vivir mejor y disfrutar más. Prevenir el desgaste emocional, no «regalar» tu energía en aquello que no te aporta, elegir conscientemente en qué vas a invertir tu tiempo y la intensidad de tus vivencias, es uno de esos hábitos. Como tal puede aprenderse.

La ventaja es que te ayudará a evitar el agotamiento y desgaste emocional. Como decíamos, si ya estás agotado, toca descasar y recargar pilas, pero no vuelvas al día a día, de la misma forma que llegaste al punto de cansancio.

Trata de poner en práctica las máximas acciones posibles para gestionar tu energía. 6 ideas:
  1. Observa tres veces al día (si lo haces durante una semana mejor) cómo estás de energía ¿te estás agotando? ¿es esa la energía que querías invertir en ese momento?
  2. Analiza los resultados de tu energía, ¿son los que querías? ¿te hacen sentir satisfecho contigo mismo?
  3. Identifica personas o situaciones que «te están robando la energía» y pregúntate por qué
  4. Identifica en qué te agotas diariamente, ¿en pensamientos negativos o poco productivos? ¿en emociones negativas? ¿en tus comportamientos?
  5. Identifica que es lo más importante para ti, ¿en qué realmente quieres invertir tu energía diaria? ¿Estás invirtiendo en ello? ¿Quieres hacer algún cambio para solucionarlo? ¿Qué decisiones puedes tomar?
  6. Crea tus propios límites que protejan las personas, situaciones, emociones, pensamientos y acciones en los que quieres invertir tu tiempo y energía.
4 ideas más:
  1. Haz un pequeño ejercicio de flexibilidad mental, y trata de dialogar internamente contigo de forma que asumas la responsabilidad, quiero, no quiero, esto me gusta o no, estoy juzgando por eso me enfado, la situación que viví fue difícil pero ahora voy a…, voy a tomarme un descanso para disponer de mi mejor energía para…. Evita un diálogo interno de «victimismo», esta persona me altera, esta situación me tiene que afectar, si me siento mal es que esta situación o persona es mala, no puedo superarlo, etc.
  2. Piensa antes de actuar o tomar decisiones precipitadamente, pide tiempo si es necesario, y comprueba qué respuesta o reacción está más acorde con tus prioridades y límites
  3. Invierte en decisiones y alternativas diferentes a las que solías elegir y qué realmente son mejor para ti, no para otros, para ti
  4. Planifica con antelación que energía quieres invertir en las situaciones que vivirás al día siguiente y cómo vas a salvaguardarla

plan desgaste emocional

Pequeños trucos para redistribuir y resetear tu energía en el día a día:
  • En momentos de estrés o de incomodidad emocional, ralentiza el tiempo. Unos minutos aprovechados adecuadamente hacen maravillas. Concéntrate en 3-5 minutos en bajar la velocidad de tus pensamientos, la intensidad de tus emociones o de tus acciones.
  • Cambia tu enfoque. Si no estuvieras agotado, ¿cómo verías esta situación o persona? ¿cómo podrías actuar a partir de esa idea ahora mismo?
  • Incluye «actividades vitales»: beber agua, tomarte unos minutos para una bebida refrescante o relajante, llamar a alguien que te haga sentir bien sin hablar del tema que te agota, lee a alguien al que admires o que te «cargue las pilas», da un paseo de 5 minutos, etc.
  • Céntrate por un momento en los hechos no en las «películas mentales de futuro» que estás creando en tu mente
  • Prueba a sonreir aunque no tengas demasiadas ganas. Hay personas que pensamos que de vez en cuando hay que ser egoístas con las sonrisas. A veces, dar una sonrisa, te permite recibir una carga emocional positiva impresionante.
  • Planifica en qué no quieres invertir energía inútil esta semana, o hasta dónde quieres invertir energía en determinado tema, situación o persona.

prevenir mejor que curar

Tú decides. Creo que es mejor prevenir que curar.
Esta vez puedes actuar con antelación. ¿te cuidarás?
¿Cuál es tu conclusión?
¿Tienes tu plan de prevención de desgaste emocional?

 

Cómo volver a la rutina y disfrutar

Cómo volver a la rutina y disfrutar. ¿Te lo has planteado? Espero que sí. Es importante. Parece que la idea de «rutina» siempre nos agobia un poco, y es normal, es saludable, necesitamos que nuestro cuerpo y mente nos avise de que algo en nuestros hábitos diarios va a cambiar un poco. Es la señal de que hemos disfrutado y que nos gustaría seguir haciéndolo.

¿Y si aprovechas esa sensación como una señal?

Cómo volver a la rutina y disfrutar depende de cuánto le hagas caso a esta señal, que te estás enviando. ¿Una señal de qué? De nuevas demandas de energía, atención y recursos. Es así, y de ti depende como gestiones esa demanda. Volver a la rutina significa que nuestros horarios se ven más o menos marcados por hitos clave: trabajo, colegios, clases, etc. Ahora bien, ¿cómo quieres vivir esto, disfrutando o sufriendo? y además ¿sabes que también tienes otros espacios de tiempo para seguir invirtiendo en lo que más te gusta? Un equilibrio entre obligaciones y derechos (a descansar y disfrutar) es la clave para seguir manteniendo tu equilibrio emocional.

¿Y qué hacemos con todo lo que nos espera?

Ser protagonista, sin prisa pero sin pausa.

  • Vas a vivir nuevas emociones nuevamente, buenas y menos buenas.
  • Ser mejor persona y mejor profesional, invertir en ti, en tu diferencia será clave para ti.
  • Es un buen momento para diseñar y decidir si queremos cambiar algo

Lectura sugerida: 7 preguntas que te harán ser mejor

Vamos idea por idea por si estas claves te pueden ayudar.

Cómo volver a la rutina y disfrutar

volver a la rutina y disfrutar 2

Prepárate para las nuevas emociones

Haz el siguiente ejercicio:

  • Cierra las ojos y revive las emociones positivas y de bienestar que has tenido es tus vacaciones, o en esos días que te has podido dedicar a ti.
  • Deja que tu expresión facial vuelva a mostrar durante unos momentos lo que sentiste, respira y guarda con cariño esas emociones, son parte de ti.
  • Vuelve a respirar profundamente y, desde la distancia y la tranquilidad, mira los meses anteriores, mira como si fuera una película, las emociones que has tenido en el trabajo, en tu familia, en tu vida personal, algunas serán también buenas, y otras, no tanto. No hace falta que las sientas intensamente, sólo céntrate en cómo era tu expresión facial.
  • Respira nuevamente y quédate con todas las buenas emociones e ilusiones que cumpliste en vacaciones y en los meses anteriores.
  • Toma nota, de palabras clave, de ideas o emociones que quieres seguir manteniendo y que son importantes para ti.

Descubrirás que muchas de esas emociones no sólo provienen del periodo de vacaciones. ¡Alégrate! Esto es importante recordarlo. Hay sitio para las buenas emociones en todas las épocas del año y en todos los momentos.

Ahora vamos a prepararnos para las emociones futuras:
  • Esas emociones positivas que has experimentado, ¿dónde quieres seguir manteniéndolas? ¿En qué situaciones te vendrían muy bien? ¿Cómo cambiarían tus acciones y el resultado que consigues?
  • Esas emociones menos buenas, ¿cómo las superaste? ¿Qué hiciste? ¿Qué te ayudó?
  • Recuerda las estrategias para utilizarlas en el futuro próximo.

Seguro que piensas que con las emociones positivas es fácil hacer este ejercicio. Es posible, pero tan importante es tenerlas presentes como ser conscientes, de que vendrán momentos en las que tus emociones no serán tan positivas. ¡Prepárate! ¿Por qué? Porque:

  • puede que hayas dejado temas emocionales aparcados este verano y en breve tengas que volver a retomarlos
  • puede que vivas situaciones y relaciones que sabes que alteran tu equilibrio emocional, y seguramente las has dejado a un lado estos días porque no estaban presentes (relaciones tóxicas, plazos urgentes, temas importantes…)

Lectura recomendada: Cómo blindarte contra las personas tóxicas

Necesitamos hacer lo que en psicología llamamos una «prevención de recaídas». Después de buenos momentos en los que hemos disfrutado y hemos conseguido estar bien, o superar determinadas situaciones, es importante, prever que habrá situaciones similares, que puedan disparar emociones negativas como en el pasado. Para hacer ese plan de «prevención de recaídas» es fundamental, analizar qué estrategias personales utilizamos en el pasado para superar las dificultades, o incluso, qué habilidades de los momentos buenos podemos aplicar.

Así que, te animo a realizar con calma y consciencia el ejercicio anterior.

volver a la rutina y disfrutar 3

Alimenta tu diferencia. Invierte en lo que mejor sabes hacer.

Tendremos tiempo de mejorar y aprender nuevos retos, pero sobre todo ahora, invierte en lo que mejor sabes hacer. Alimenta y potencia tus fortalezas. Sé mejor todavía en aquello que se te da bien. Es una buena estrategia para «volver al cole» disfrutando. Estudia, investiga, analiza cómo puedes ser mejor todavía en aquello que te gusta hacer. Haz un «plan de disfrute de tu marca personal». Sólo así podrás diferenciarte.

Yo no entiendo mi vida sin estudiar, sin leer sobre lo que me gusta, y sin planificar cómo puedo aplicar lo aprendido. ¿Y tú? ¿Cuánto dedicas a disfrutar de tu marca personal? 😉

Si estás buscando trabajo, si quieres promocionarte, si quieres darle un enfoque diferente a tus competencias profesionales, como líder, como técnico…, y hacer mejor las cosas para disfrutarlas todavía más, invierte en ti. Escoge unos cuantos libros buenos, apúntate a buenos cursos, ve a conferencias y luego, dedícate un tiempo a disfrutar de lo aprendido. Busca tu propia aplicación. Sal de la rutina de hacer siempre lo mismo de la misma forma (obteniendo normalmente los mismos resultados), de leer un montón de información a la que luego no le sacas ningún partido.

Haz una selección de aprendizaje y encuentra tu forma única de darle la vuelta a tus hábitos y fortalezas profesionales. Encuentra una nueva aplicación de lo aprendido. Haz visible tu marca a reclutadores, a superiores, a tu equipo, dándoles un mayor valor. Seguro que los arrastrarás a seguirte, a querer trabajar contigo, a conocerte mejor, a que la pasión se contagie, y sobre todo a que tú y los de tu alrededor podáis experimentar cómo volver a la rutina, y disfrutar más, y mejor.

Lectura recomendada: Formación: 10 indicadores de éxito

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Camina otros caminos. Prepara esa foto de ti que te va a gustar más.

¿Quieres saber cómo volver a la rutina y disfrutar? ¡Cambia un poco tu rutina! Hay personas que ya saben lo que tienen que hacer en los próximos meses y al mirarlos con perspectiva y ver que nada va a cambiar, se desesperan o asumen lentamente la agonía de la rutina.

Oriéntate a nuevos logros. Diseña nuevos caminos por lo que no caminaste antes y prepara esa foto de ti que te gustaría conseguir.

Te dejo durante unos días :-), el «derecho a pataleo» porque se han acabado las vacaciones. Pasados esos días de «derecho», dibújate.

  • Elige retos que te ilusionaría conseguir
  • Haz un plan, de las fortalezas que pondrás al servicio de estos logros y de cómo lo pondrías en marcha
  • Ahora, junto a ese plan, haz otro con nuevas fortalezas, que parece que sólo pones en marcha en otros ámbitos de tu vida, e indica que otros caminos y acciones podrías poner en marcha, que normalmente no son tu estilo, ¡pero podrían serlo! Piensa en cómo lo haría la persona que más admiras.
  • Detalla las emociones con las que disfrutarías en el camino y cuando lo consigas
  • Detalla qué impacto positivo tendría en ti
  • Indica qué impacto positivo tendría en otros, en tu equipo, en tus compañeros, en tu familia, amigos… ¿cómo te haría sentir que ellos se sintieran así?
  • Organiza y clasifica las tareas, pon en orden los pasos de tu camino
  • Ponle fechas y disfruta, ¡tu «mejor foto» está apunto de revelarse!
¡Bienvenido 🙂 !

Bueno, espero que cuando leas esto, puedan surgirte algunas ideas que te hagan más llevadera tu «vuelta al cole». Recuerda, saber cómo volver a la rutina y disfrutar, puede depender de que la cambies, de que inviertas en lo que mejor sabes hacer para disfrutar más de tu día a día, y de que prepares tu plan emocional. ¡Que lo disfrutes!

Lectura recomendada: 5 hábitos de éxito de un buen profesional

Por último, me gustaría invitarte a ver un breve vídeo que me hicieron llegar en vacaciones y que me estremeció, no sólo por las imágenes de vértigo, sino por la inmersión que hice en cómo este deportista utiliza sus recursos personales, además de físicos, para conseguir sus retos, en aquello que más le gusta hacer. Impresionante. Te dejo que tú saques tus conclusiones 😉

¡Quédate con su expresión al final del vídeo!

¿Y tú quieres tener esa expresión en tu día a día?

Si alguna de esas decisiones que puedes tomar en este tiempo incluye tener otros puntos de vista o incluso pedir ayuda, estoy a tu disposición. Me encantará compartir contigo las reflexiones que este post pudiera haberte provocado. ¿Te animas? Una buena conversación, suele ser una buena provocación para el cambio. No dudes en concertar una sesión conmigo.

¡Bienvenido a tu capacidad para disfrutar! ¡Gracias por volver por aquí! 🙂

Cita previa

6 reflexiones para cuidar tu salud emocional

6 reflexiones para cuidar tu salud emocional. Sí, creo que sobre todo en esta etapa de vacaciones y descanso, te lo mereces. Sería bueno que este hábito de reflexionar sobre ti mismo, lo tuvieras siempre, no sólo en etapas de descanso. No obstante, si aprovechas estas fechas de desconexión para iniciar estos nuevos hábitos, bienvenido sea.

En esta ocasión seleccionaré 6 de las ideas que más han sido compartidas y leídas en los últimos meses. Creo que pueden aportarte una guía para la reflexión personal con la que puedes conseguir:

  • Impulsar tu fuerza de voluntad cuando caemos en el «no puedo»
  • Ser mejor con una serie de preguntas valiosas
  • Mejorar la confianza que proporcionan tus conversaciones
  • Abandonar las estrategias que utilizas para no sentirte bien
  • Replantearte tus creencias en situaciones de crítica
  • Blindarte contra las personas tóxicas

6 reflexiones para cuidar tu salud emocional

salud emocional 1

De verdad, el «no puedo» es «desmontable». No quiero ni siquiera desmontártelo yo, has de ser tú, pero hazlo bien. Te propongo:
TAREA 1
  • Procura regular la emoción que te genera esa situación difícil y siendo honesto contigo mismo procura analizar la situación objetivamente.
  • Revisa cómo trabajar las 2 valiosas preguntas para acabar con el no puedo: Accede al artículo aquí

salud emocional 2

Lo más importante de ser mejor persona y mejor profesional, es que cuando pasen unos años, tú te sientas satisfecho contigo mismo sobre las decisiones que tomaste. Te propongo:
TAREA 1
  • Dedicarte un tiempo tranquilo para pensar sobre ti con cariño e ilusión.
  • Revisa cómo trabajar sobre las 7 preguntas que te harán ser mejor: Accede al artículo aquí

salud emocional 3

Nuestras conversaciones son el medio que tenemos para interactuar, creando satisfacción propia y satisfacción en la relación con los demás. Te propongo:
TAREA 1
  • Atrévete a mirarte con otros ojos y a decicar una reflexión tranquila sobre el impacto que tienes en los demás mediante tus conversaciones.
  • Revisa cómo trabajar sobre Por qué tus conversaciones no generan confianza: Accede al artículo aquí

salud emocional 4

No son los demás o las situaciones que vives, lo que provoca tus emociones, sino cómo las vives. Te propongo:
TAREA 1
  • Asume durante un rato que realmente tienes diversas posibilidades de acción para sentirte bien e identifica lo que haces habitualmente para boicotearte.
  • Revisa cómo trabajar sobre las 7 estrategias que utilizas para no sentirte bien: Accede al artículo aquí

salud emocional 5

Las críticas son fuente primordial de aprendizaje. Estoy de acuerdo contigo en que se reciben distintos tipos de críticas y que algunas son muy difíciles de asumir, sobre todo por las formas. No osbtante, te propongo:
TAREA 1
  • Date permiso durante un rato para admitir que la verdadera cuestión no es si tenemos razón o no en situaciones de crítica. Reflexiona sobre el verdadero siginificado y motivos de una persona para realizar críticas.
  • Revisa cómo trabajar sobre si ¿tienes razón cuando reaccionas a las críticas?: Accede al artículo aquí

salud emocional 6

La principal solución para resolver de manera más saludable tu relación con las personas tóxicas, está en ti. Sé que puede parecer duro, pero es así.  Te propongo:
TAREA 1
  • Pensar durante un rato sobre la otra parte, «la parte tóxica» y luego sobre tus actuaciones. Sé comprensivo en amas.
  • Revisa cómo trabajar sobre Cómo blindarte contra las personas tóxicas: Accede al artículo aquí

 ¿Cuidarás tu salud emocional?

Hazlo, por favor, te lo agradecerás en los próximos meses.

¡Espero que tengas un estupendo verano!

Aprovecho, como siempre, con mi permiso y el vuestro 😉 para cuidarme yo también y dedicarme unas semanas a descansar, a desconectar, a renovar mis energías y a invertir en todo aquello que se me pase por la cabeza que me haga sentir bien 🙂

Te agradezco muchísimo tu paso por mi «casa» y tu acompañamiento durante estos meses pasados. En estas fechas, desconecta tú también. Te deseo un feliz y saludable verano.

Recuerda, cuídate mucho y nos vemos en septiembre. Un abrazo 🙂

Cómo blindarte contra las personas tóxicas

Cómo blindarte contra las personas tóxicas, quizá se esté convirtiendo en un objetivo para ti últimamente. Es posible que estés inmerso/a en algunas relaciones familiares, laborales o personales que se pueden describir con alguno de estos indicadores:

  • Determinada persona inunda continuamente tus pensamientos, comportamientos, emociones y acciones
  • Sientes a la otra persona como una amenaza a tu bienestar emocional
  • Estás perdiendo tu propia confianza como consecuencia de la interacción que tienes con esta persona tóxica
  • No sientes respeto en la relación
  • Te estás ignorando casi por completo
  • Te sientes bajo el control de la otra persona
  • Analizas con cuidado tus acciones para no «despertar a la bestia»
  • Estás en una situación emocional tal, que piensas al final, que todo es culpa tuya
  • Esta relación te está afectando, física y psicológicamente

Si alguno o varios de estos indicadores describe tu actual relación con alguna persona, es importante que cuando tengas un momento tranquilo, comprendas primero por qué las personas tóxicas actúan de la forma en que lo hacen:

personas tóxicas 1

Teniendo en cuenta estas ideas centrales para comprender que, cómo te sientes, es el resultado de cómo actúas como respuesta a las comportamientos tóxicos de la otra persona, vamos a centrarnos en al menos 4 claves para que mejores en cómo blindarte contra las personas tóxicas.

Cómo blindarte contra las personas tóxicas

personas tóxicas 2

Sobre todo, y después de identificar tus límites, abandonar tu juicio personal sobre tu persona con las palabras del otro, haberte recuperado con lo mejor de ti, y haber decidido firmemente, no ocupar más tiempo y energía, en hablar continuamente de este tema, traza un plan:

  • Aprende o recupera las técnicas de asertividad básica para aplicar en la próxima situación que tengas que vivir con esta persona, si no tienes más remedio.
  • Si es posible abandona o limita al máximo las conversaciones con la persona que actúa de manera tóxica.
  • Comparte la mínima información personal con esta persona, ya que podrá aprovecharlo en tu contra.
  • Si es posible, deja evidencias o testigos de lo hablado con esta persona.
  • Recuerda que cada vez que te sumerges en su juego le estás dando el apoyo y atención que busca. Delimita.
  • Evita también entrar en el juego de juzgar a la otra persona, amplificarás tu malestar y te impedirá centrarte en los comportamientos de uno en uno.
  • Resuelve cada conversación de una en una, con seguridad emocional, con tus criterios claros y con las máximas técnicas de asertividad que seas capaz de aprender.
  • Dedica tiempo y energía a disfrutar y sentirte bien con otras personas que te aporten valor, seguramente ya les has hablado de esta relación tóxica, ¿para qué seguir?. Disfruta.
  • Recuerda que el objetivo no es ganarles y demostrarles «lo malos que son». El objetivo es que tú estés bien.
  • Prémiate por los pequeños cambios que incorpores en esta relación.
 ¿Tienes relación con alguna persona tóxica?
Por favor, cuídate. No esperes que el otro descubra tus bondades y cambie.
La persona  que muestra una espiral de comportamientos tóxicos no está en condiciones de cambiar.
Tomar las riendas, protección, decisión y acción es lo que necesitas.
¡Ponte en marcha porque te lo mereces!

Si necesitas algún tipo de apoyo, como siempre te invito a:

Sesión gratuita

Cómo seguir motivado y defender tu marca

Cómo seguir motivado y defender tu marca personal es una cuestión que me llega habitualmente, tanto en los casos en que las personas están en situación de desempleo como si están en activo. Y es que esta cuestión impacta directamente en nuestro equilibrio personal. Pasamos demasiadas horas en entornos laborales o en la búsqueda de los mismos, como para que no haya un mínimo de satisfacción personal que sustente nuestra motivación personal.

Así nos encontramos con expresiones como:

  • Me siento atrapado
  • Estoy aburrido
  • Es todo demasiado complicado
  • Estoy decepcionado
  • Con mi edad, mi perfil profesional, siendo mujer, etc… no hay tantas opciones laborales
  • Llevo un tiempo con mi proyecto y no tengo resultados, aunque me dicen que es bueno
  • No me siento feliz dónde trabajo

Y así pasa el tiempo en el que te ves inmerso en un malestar silencioso pero sentido, al que te vas acostumbrando: dejas de ser tan activo en la búsqueda de empleo porque te da la sensación de que hagas lo que hagas no tienes mejores resultados, esperas que la situación cambie, confías en la buena voluntad de alguien que te saque de tu situación (que tu empresas se de cuenta de lo bueno que eres, que alguien descubra tu potencial y te llame para trabajar…etc.), asumes que tu perfil «no es bueno»…

Te acomodas al malestar. Sí es una acomodación que se crea muy despacio y sin pausa, con lo que seguir motivado ya no es para ti una prioridad, porque crees que tu motivación depende de los demás. Afrontas tus objetivos personales o profesionales desde tu locus de control externo, que es casi como no afrontarlos.

Cómo seguir motivado y defender tu marca

Lo que se te escapa, es escucharte. Igual que yo escucho las expresiones anteriormente comentadas, tú necesitas escucharte también. ¿Por qué cuando nos duele algo lo tomamos como una señal para ir al médico o para cambiar nuestros hábitos, y en cambio, cuando nuestra dificultad para seguir motivado nos avisa, no hacemos algo?

Esa es la clave, escúchate. Tu mente y tus emociones te están dando un aviso. Te dan una señal, a la que puede que te hayas acostumbrado y no la veas como tal, pero es una señal de que estás dejando de lado la importancia de ser coherente con tus valores, con tu esencia personal, con tu propósito en esta vida, y con tus sueños y prioridades. Estamos acostumbrados también a escucharnos psicológicamente sólo cuando estamos muy mal, y entonces entramos en situaciones de profunda crisis personal. No esperes a llegar ahí, y si lo has hecho, ya, pide ayuda por favor.

Ahora bien, veámoslo así, ¡felicidades! te estás dando cuenta de que algo no funciona, ¡eso es fantástico! (me preocuparía que no te dieras cuenta). Ahora necesitas ser responsable de ese descubrimiento. No te mentiré, sacarle partido a esta señal requiere de un hábito de esfuerzo consciente y disciplinado por tu parte, para seguir motivado y defender tu marca personal, sea que busques trabajo o que no te encuentres a gusto en tu entorno laboral.

¿Qué podemos hacer para profundizar en esta señal y reactivar nuestra motivación?
  •  Tómate un tiempo.  A veces basta con un día, a veces, es necesario varios días o semanas, pero tómate un tiempo en el que aparques los impedimentos, los obstáculos y el desánimo. Descansa de tu cansancio mental y emocional.
  • Lee algo interesante y de visión general o participa en algún curso o programa genérico que te de amplitud de miras.
  • Conversa con personas inspiradoras, no con personas que confirmen tu malestar. Habla de otros, escucha a otros que te inspiren. Sal de tu «conversación egocéntrica».
  • Rodéate de personas humildes.
  • Fíjate en los hábitos de personas que admires, da igual su profesión.
  • Haz algo de ejercicio, aunque sea un paseo, sin objetivo, sin rumbo, solo activa tu cuerpo.
  • Disfruta de un rato de la música que mejor «rollo» te haga sentir.
  • Reflexiona sobre tu pasado: lo que te hizo feliz y lo que te hizo sentir pena, los momentos clave o de transición en tu vida ¿qué se mantuvo? ¿qué valores han estado siempre presentes en ti independientemente de la situación? ¿Cómo están de presentes ahora tus valores?
  • Amplía tu horizonte: haz una lista de 27 cosas que te gustaría hacer con el resto de tu vida (apura las 27 o incluso más, personalmente te puedo decir que es un muy buen ejercicio)
  • Usa los prismáticos durante un rato. ¿dónde te gustaría verte en unos años? ¿Cómo serías en esa vida (personal y profesional) que te hace feliz?
  • Crea «rutinas reflexivas». Ten cómo hábito reflexionar todos los días.
  • Trabaja con un coach. Aprovéchate de lo que puedes encontrar en las sesiones de coaching.
  • Encuentra un nuevo sentido. Reenfoca en lo verdaderamente importante de la situación en la que vives actualmente.
  • Toma decisiones. Sin decisiones tu situación y tu desánimo no cambiará.
¿Qué podemos hacer para analizar, refrescar, activar y defender nuestra marca personal?

¡Ponerte manos a la obra! Recupera tu estado de ánimo y empieza con estas 9 claves:

seguir motivado 1

seguir motivado 2

seguir motivado 3

Guía tus reflexiones hacia la acción:
  • ¿Qué resultado quieres conseguir?
  • ¿Te ayudaría ese resultado a ser coherente contigo mismo?
  • ¿Te acercaría ese resultado a la visión de tu «prismático particular?
  • ¿Qué te lo impide, hasta ahora, que depende de ti?
  • ¿Qué necesitas para superar los obstáculos?
  • ¿Qué recursos propios y ajenos puedes aprovechar?
  • ¿Cuándo empiezas?
Recuerda,
Eres responsable de tu estado de ánimo y de tu motivación.
Nadie va a venir a ser feliz por ti.
Tómate tus emociones como una señal.
Responsabilízate de tu malestar y ponte en marcha.
Reflexiona y cambia de estrategias.
Haz un plan.
¿Tienes todavía dudas?
Pide ayuda a quien sea de tu confianza y pueda aportarte valor.

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