Cómo crear relaciones saludables

Crear relaciones saludables no es tan difícil si mantenemos una serie de criterios en nuestras actuaciones. Estos crierios nos servirán para cuidar de nosotros mismos y de los demás.

En cualquier entorno, en la empresa, con nuestras amistades, en nuestra familia, pueden servirnos estas recomendaciones. Facilitan crear relaciones que son saludables para todos los implicados.

relaciones saludables

Cómo crear relaciones saludables

 

¿Atiendes tus propias llamadas?. Coaching Personal.

Te estás llamando.  A veces no te das cuenta pero te estás llamando.

Consulta tus avisos, verás que tienes varias llamadas sin atender.

Te has avisado en forma de estrés, de cansancio, de malestar, de carencia de sonrisas, y de falta de acciones coherentes con lo que realmente quieres.

Posiblemente pienses que puedes atenderlas más tarde, pero no es así. Ya llevas bastantes avisos y no les estás haciendo caso.

Puede ocurrir también, que pienses que las llamadas no son para ti, que las tiene que atender otro y que no dependen de ti, lo siento pero tampoco es así. Estas son unas llamadas personales e intransferibles. Sólo las puedes resolver tú.

Frecuentemente pensarás que puedes vivir con estas llamadas de atención pendientes, que realmente no influyen en tu vida diaria, ni en tu desempeño, ni en las relaciones que tienes en tu entorno personal, laboral, familiar o social. Pero amigo/a, todos tenemos un límite. Todos tenemos un límite de resistencia. Si te acercas a él, las llamadas se convertirán en necesidades urgentes.

¿Realmente quieres atender tus propias llamadas con tanto desgaste emocional?

¡¡Tengo una buena noticia!!. Las llamadas vienen del mejor apoyo que tienes. Vienen de ti.

Tu cuerpo y tu mente que son más sabios de lo que te imaginas, te quieren ayudar, te quieren cuidar. Y tan sólo tienes que escucharles de vez en cuando y actuar al respecto.

Son tan incansables y creen tanto en ti, que periódicamente te irán avisando de cómo estas. Tienen un «servicio al cliente» excepcional. Detectan cualquier insatisfacción, por pequeña que sea. Y además tienen el mejor de los recursos, a ti.

Esa persona que dispone de una vida, una experiencia y unas fortalezas diferentes al resto. Dispone de unos recursos inimaginables llenos de fuerza y de capacidad de solución.

¿Pero… sabes? La fuerza y eficiencia de este recurso depende de que haya una colaboración y relación estrecha entre tu «servicio al cliente» (tus llamadas de atención) y tú.

¿Quieres colaborar contigo?

¿Atiendes tus propias llamadas? Coaching Personal

Para que este ejercicio te sea realmente útil, es importante que le dediques un tiempo y lugar en el que tengas tranquilidad. Un momento en que la sinceridad y el detalle de lo que escribas sean lo importante.

Si respondes de manera general sacarás conclusiones más pobres y te dificultará tu paso a la acción.

Se detallista y concreto sobre las descripciones en cada campo. No es necesario que me lo envíes, puedes hacer las reflexiones en tu libreta o dispositivo que utilices, pero si consideras que te apecete compartirlo y enviarme tus respuestas, escucharé contigo tus llamadas de atención.

¡Te deseo una buena reflexión!

Llamadas de atención

El objetivo de este ejercicio es ayudarte a reflexionar sobre las posibles llamadas de atención que tienes en tu vida y tratar de comprender que pueden significar. Para generar cambios primero es importante ser consciente de nuestras llamadas de atención.
  • Indica los signos o señales por los que tu trayectoria profesional dista mucho de ser la ideal o la que quieres
  • Indica los signos o señales por los que tu empleo dista mucho de ser el ideal o el que quieres
  • Indica los signos o señales por los que tu estado físico dista mucho de ser el ideal o el que quieres
  • Indica los signos o señales por los que tu familia dista mucho de ser la ideal o la que quieres
  • Indica los signos o señales por los que tus amistades/tu entorno social dista mucho de ser el ideal o el que quieres
  • Indica los signos o señales por los que tu desarrollo personal dista mucho de ser el ideal o el que quieres
  • Este campo es un campo de validación y debe quedar sin cambios.

 

4 videos para refrescar tus ideas, emociones y elecciones

De vez en cuando va bien refrescar ideas, emociones y elecciones.

Toma asiento. Dedícate unos minutos. Visualiza tranquilamente todos los videos o alguno de ellos.

Evita visualizarlo sin más. Profundiza, regálate unos minutos para ti.

¿Puedes sacar alguna conclusión que te ayude?

Refresca tus ideas con estos extractos de cine.

 

¿Cuando aprendes te planteas lo que indica Pai Mei o actúas como Beatrix?

¿Eres el elegido? ¿Y tú, crees en ti?

 

¿Te estás entrenado para pensar y aprender?

¿Eliges?

4 videos para refrescar tus ideas, emociones y elecciones

 

Clase de repaso: relaciones saludables

¿Preparado/a? En estos últimos meses hemos trabajado algunas reflexiones e ideas para optimizar tu desarrollo personal. Concretamente, hace poco, hablamos de varias recomendaciones para crear relaciones saludables.

¿Estuviste atento/a? Haz tu prueba.

Con este sencillo test, podrás comprobar si tienes las ideas claras y si realmente tienes presente lo que significan las relaciones saludables.

¡Ánimo! ¡Que lo disfrutes!

 

Clase de repaso: relaciones saludables

 ¿Qué tal ha ido?

¿Has aprobado 😉 ? ¡Felicidades!

¿Algunas cuestiones para mejorar?

Te recomiendo entonces que repases tu clase en el siguiente enlace:

relaciones saludables - copia

 

«Del Revés» te hace pensar y sentir…

¿Dejas actuar a todas tus emociones de forma inteligente?

¿Creas las suficientes «islas» que pueden integrar tu personalidad?

¿Cambias el «tablero de mandos» de las emociones conforme maduras?

¿»Limpias» tu cerebro de información inútil?

¿Creas «recuerdos esenciales» para recuperar momentos especiales en tu vida y sentirte en equilibrio y feliz?

«Del Revés» te hace pensar y sentir…

Parece que no, pero todas estas cuestiones son las que surgen cuando ves la nueva película de Disney. Inside Out (Del Revés), sencillamente me ha encantado. Es una de las pocas veces, que me encuentro con películas que incluyen explicaciones sencillas sobre cómo funcionan las emociones, su impacto, y la importancia de que absolutamente todas las emociones, son necesarias.

A parte de la calidad técnica, me llama la atención, la creación y curiosidad de su autor, Pete Docter, que invirtió en saber más a cerca de los cambios que estaba experimentando su hija pequeña. ¡El ser humano es genial!

Sin desvelaros la película, os puedo contar que todo transcurre desde la mente de una niña, y se tratan sus emociones como personajes.

Tenemos pues a:

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Alegría. Emoción y personaje principal y responsable de cuidar Riley, la niña. Es reconfortante recordar como «Alegría» es la principal responsable de cuidarnos y de conformar nuestra personalidad. Se encarga de hacernos ver el lado optimista de las cosas, nos inunda de nuevas ideas y recursos para afrontar situaciones nuevas y grandes retos en nuestra vida.

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Asco. Responsable máxima de evitar que nos «envenenemos» física y mentalmente. Es la emoción que nos dice que determinadas personas o situaciones son tóxicas. Generará toda clase de reacciones emocionales para avisarnos de que, esto o aquello que comemos o que vivimos, «nos puede envenenar». Es importante también prestarle nuestra atención.

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Miedo. Gran compañero, al que debemos hacer caso, porque también nos protegerá y avisará de posibles peligros o situaciones que requieren esfuerzo extra por nuestra parte.

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Ira. Nuestra emoción más «justiciera». Reacciona cuando valoramos que la situación es injusta y las cosas no van como nos gustaría.

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Tristeza. Le encantaría colaborar más en nuestra felicidad pero no lo puede evitar, ella ve el lado negativo de las cosas. Pero ¡ojo!, no la despreciemos tampoco.

Todas estas emociones conviven, o tratan de hacerlo, desde una sede central por el control «adecuado» del tablero de mandos.

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Y ayudan a crear nuestros recuerdos esenciales y las «islas» de nuestra personalidad, que es lo que nos define. Nuestra familia, amistades, intereses, hobbys, aprendizajes en general y que sustentan nuestro bienestar. Es decir, la creación de valores posibilita nuestro equilibrio personal.

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¿Qué sería importante extraer/recordar de esta historia?

(al menos para mí)

– La convivencia que puede haber entre cerebro y emociones actúa de forma más inteligente de lo que nos creemos.

– Todas y cada una de las emociones son importantes y necesarias para nuestro equilibrio y felicidad. A veces, encuentro a personas que tratan de anular, casi por completo, algunas emociones como la ira, el asco, el miedo o la tristeza y no se dan cuenta que eso no les ayuda en absoluto.

– Quizá nos ocurre porque prestamos atención a la emoción sobresaliente y no «llamamos» a las otras emociones para que nos «rescaten» y creen un juego equilibrado que nos permita resolver de manera «inteligente» la situación que estamos viviendo.

– Nuestro pensamiento se paraliza cuando dejamos que una sola emoción «domine el tablero» durante mucho tiempo.

– La alegría nos reconfortará en momentos difíciles, da igual, de que «recuerdos esenciales» se sirva. Nos ayuda.

– Llorar y permitirnos estar tristes, es decir, dejar actuar a la tristeza, restablece en muchas ocasiones » las islas de nuestra personalidad». Volviendo a permitir recuperar nuestros pilares y valores.

– El tablero de mandos y la cantidad y calidad de la participación de las emociones debe evolucionar con nuestras etapas vitales. «El tablero de regulación de emociones de la niña» no sirve para la etapa de pubertad.

– También el asco, la ira, y el miedo deben «jugar» un rato en el tablero de emociones. Nos salvan, nos avisan, y pueden jugar en equipo con la alegría y el optimismo.

Ocuparse de manera activa, en crear nuevas «islas», es decir nuevos valores, intereses y aprendizajes es esencial para definir quiénes somos.

– Ser conscientes de nuestras emociones y de su utilidad, y de cómo se pueden redistribuir su participación en según qué situaciones, nos hará aplicar la inteligencia emocional.

– Repito por si no queda claro, escuchar, prestar atención a nuestras emociones, a todas, y aprovecharnos de cada una de ellas para resolver lo mejor posible una sitación, es el único camino para mantener sano nuestro equilibrio personal y nuestra felicidad.

¿Has visto ya la película?

¿Qué opinas?

¿Qué emociones te han surgido?

¿Qué ideas se te han despertado?

¡Compartelas en el apartado de comentarios!

¿No la has visto todavía?

¡Te espero a que la veas y comentamos!

*Todas las imágenes han sido descargadas del apartado de «downloads» del blog de Disney: http://movies.disney.com/inside-out/

 

¿Qué motiva tus compromisos?

que te motiva

¿Qué motiva tus compromisos?

Sugerencia…

Responde a estas reflexiones:

1- ¿Por qué valores se te reconoce en tu entorno?

2- ¿Coinciden con los valores que te hacen sentir satisfecho/a?

3- ¿Qué es lo mejor que aportan tus valores?

4- ¿Qué es lo que no estás aportando a tu entorno y se está demandando?

 

 

¿Sabes que tu micro gestión crea relaciones no saludables?

La micro gestión en cualquier relación laboral o personal, crea un rol que sobre actúa de manera no constructiva, y otro rol que se acostumbra y desmotiva, porque no puede aportar nada a la relación, generando un bajo compromiso.

microgestión

¿Sabes que tu micro gestión crea relaciones no saludables?

Sugerencia…

1- Elige una relación en la que no te sientas satisfecho.

2- Analiza qué te está transmitiendo la otra persona.

3- Analiza qué estás haciendo tú.

4- Reorganiza tu actuación.

5- Pide ayuda si te faltan ideas o tienes dificultades.

 

 

¿Cómo funcionan las emociones?

Las emociones se generan con un propósito específico. Nos dan la señal y el empuje hacia acciones que nos ayuden a sobrevivir.

Las emociones se muestran de manera ondular, crecen hasta un tope y luego decrecen. En ocasiones, da la sensación, de que no van a terminar nunca, debido a la intensidad de la emoción, y a los esfuerzos que realizamos para resistirnos o para reprimir la emoción.

Veamos lo que ocurre:
http://www.coachmaitefinch.com/app/uploads/2015/08/cómo-funcionan-las-emociones.png

emociones

El primer paso para aprovecharte de tus emociones, es identificarlas y comprenderte. Intentar reprimir o resistir las emociones, solo hará que multipliques su vivencia.

 

¿Cómo funcionan las emociones?

¿Empiezas identificando qué te ocurre?

Te duele, y menos mal que sientes ese dolor

Te duele y mucho. Parece que cada cosa que haces cuesta un mundo, y que parte de tu vida ha perdido el sentido. Lo siento mucho, de verdad, pero

¡»Te duele, y menos mal que sientes ese dolor»!

Los comienzos y los finales de las estaciones (verano, invierno…), del año, etapas vitales en general, parece que son una explosión de emociones para muchas personas. Es frecuente que los psicólogos recibamos más casos en algunas épocas del año, que tienen como denominador común, una intensa emoción difícil de sobrellevar por las personas que lo experimentan.

Las emociones con las que se encuentran estas personas, habitualmente son etiquetadas como dolor, pena, tristeza, pérdida de significado vital, falta de ilusión, ansiedad….

Ejemplo de casos:
  • Relaciones de matrimonio o pareja, en la que hay un pequeño detonante que hace saltar las alarmas de una forma tan potente que la relación se rompe.
  • Relaciones laborales que terminan generando una gran desánimo. Este sentimiento se ve multiplicado por algunas situaciones cotidianas, más o menos negativas, a las que damos un gran peso y que conforman un sentimiento de que todo va mal, y que la vida es muy difícil, o no tiene sentido.
  • Cambios laborales que generan un estrés por encima de lo normal y que desestabilizan el equilibrio personal y profesional de los protagonistas, dudando intensamente de si son buenos profesionales o no.
  • Descubrirse en un momento vital en el que sientes que no estás satisfecho, que no sabes si el esfuerzo vale la pena y que como consecuencia, se entra en un estado de bloqueo continuo y extrapolable a casi todas las áreas de la vida (familiar, social, personal…)

En todas estas experiencias inunda la tristeza y el dolor, y en ocasiones empieza un ciclo de rechazo y odio hacia otras situaciones o personas, o incluso uno mismo, que genera mayor tristeza y dolor, y así en un círculo vicioso que parece difícil de romper.

La tristeza y el dolor que lo acompaña, se une a la sensación subjetiva de haber experimentado algún tipo de pérdida: muerte, enfermedad, divorcio, separación, abandono, expectativas no cumplidas…

En todos estos casos, me he encontrado estrategias, que no funcionan, pero que las personas ponen a su disposición. Algunas de ellas son:
  • Pensamientos negativos obsesivos.
  • Búsqueda de culpables.
  • Represión del llanto.
  • Foco en datos subjetivos, que no objetivos, para explicar cómo «debería» ser la situación y no es.
  • Sentimientos de culpa y valoraciones propias de negatividad y «maldad». No he sido buena esposa/o, buen profesional, buen hijo/a…
  • Creencia de que no encajas en este mundo.
  • Expectativas de que los demás «deberían» darnos lo que nosotros damos…

Mucho me temo, que todo esto no funciona y alarga el malestar, la tristeza y el dolor. Con estas estrategias se entra en un estado en el que sólo estas emociones existen. Es importante, recordar que hemos de vivir, lo necesitamos, alternado periodos de alegría y tristeza, de vivencias positivas y negativas, de compartir y de aislarnos, porque las emociones negativas nos alertan, ¡no lo olvidemos!, de que algo no va bien. En cada uno está el poder prestarles atención en cantidad y calidad suficiente.

Y es en ese punto, en el que necesitamos empezar a trabajar. No sin antes permitirnos:

Reconocer la emoción y darle nombre.

Darnos el tiempo necesario para elaborar nuestra pérdida.

Respetar que ahora necesitamos un ritmo distinto.

Acompañarnos de personas que sepan estar ahí, «estando y sin estar» presentes físicamente.

Espacios de silencio y soledad.

Llorar si es necesario.

Verbalizar nuestros sentimientos.

Combinar el foco continuo hacia uno mismo con el foco en el exterior.

Cuando estas personas se permiten escuchar sus emociones y asumir la responsabilidad de resolverlas de manera que sean más adaptativas y útiles, descubren inicialmente, como en los casos que he tenido que:

  • Estaban aguantando una situación de maltrato.
  • Habían creado una relación de protector-protegido que nada tiene que ver con el amor de pareja.
  • Han pasado gran parte de su vida en un segundo plano, priorizando siempre a los demás en detrimento propio.
  • Pueden hacer muchas más cosas que antes ni se planteaban.
  • Su situación ha cambiado y ellos no.
  • Tienen tanto valor como cualquier otra persona.
  • Hay más vida y más emociones.
  • Tienen posibilidades.
  • No son menos por sentir lo que sienten.

Son sólo algunos ejemplos, de descubrimientos iniciales que realizan estas personas, como tú y como yo, que gracias a que han decidido invertir en sus «emociones alarma» han podido empezar a sentirse mejor, a comprender, a elaborar nuevas estrategias y a seguir adelante.

Cualquier etapa o momento vital es bueno para crear consciencia de lo que nos ocurre, hablar con nosotros mismos, conocer nuestras emociones y aprender a vivir con ellas, no contra ellas. Instalarse como «ocupa» en tus emociones no te ayudará, darles la mano un tiempo sí te permitirá que el paseo sea más constructivo.

¿Serás un ocupa en tu malestar?

emociones

 

 

Esa soledad que no encuentras o que te asusta

La soledad es la nada. Es tristeza. Es cómo si no existieras, como si no vivieras.

Estas eran las palabras de una cliente en una de las sesiones de desarrollo personal en las que estaba participando para superar determinados retos personales, el principal, la ansiedad.

¿Soledad? no sé lo que es. No tengo tiempo. Soy el gerente de una importante área de negocio, tengo familia y obligaciones y esa es mi vida.

Estas eran las palabras de un gerente en una de las sesiones de coaching. Palabras que adelantaban que se había pasado la vida cumpliendo retos y obligaciones. Actualmente estaba en un momento de crisis personal en la que no se encontraba a sí mismo y sentía una gran insatisfacción.

Esa soledad que no encuentras o que te asusta

Es curioso como la palabra «soledad» cuanto menos nos inquieta y son pocas las personas que la viven como algo que forma parte de la vida, que es un «derecho emocional»  y que nos puede reportar muchos beneficios.

La soledad es más una experiencia subjetiva que un estado que dependa de elementos externos.

En los casos de mis clientes que expresan con sus propias palabras lo que sienten con el concepto de soledad, nos encontramos:

  • El miedo a estar solo. Es el miedo a no saber que te vas a encontrar sobre ti mismo. A menudo, se esconde detrás la creencia absoluta de que sólo somos alguien si recibimos atención e interacción de los demás. De esta forma pensamos que sólo con los demás se define nuestro valor, y somos esa persona, que define su identidad mediante la relación con los demás. Estas creencias nos llevan a necesitar, no querer, sino necesitar, estar siempre con alguien. En la interacción con los demás construimos nuestra identidad, pero no es la única forma.

Cómo consecuencia la persona trata de llenar su vida con una pareja (qué más o menos nos llevemos bien y nos haga compañía), con actividades compartidas que llenan todas las horas de su día, con más horas de trabajo y reuniones…

Cuando este objetivo de «no estar solo» no se cumple, la persona siente una profunda ansiedad y desesperación, causada por la dependencia emocional de la atención de los demás. Estando en soledad, su fuente de autoestima e identidad se ha desvanecido.

En el segundo caso, encontramos:

  • Vida repleta de actividad. Han sido muchos los casos, sobre todo de directivos, en los que me he encontrado que sin ser muy conscientes de ello, determinados profesionales han guiado su vida por un sinfín de obligaciones y retos. Primero estuvo el reto de los estudios, después el primer trabajo, ya de gran responsabilidad, a continuación la creación de una familia, la promoción profesional interna o externa que conllevaba grandísimos retos y resultados que conseguir… Un largo camino de retos en los que se ha perdido la identidad de la persona, porque ha sido sustituida por una identidad «correcaminos». Casi como, un «no sé dónde voy pero voy, porque sé que puedo».

A diferencia del caso anterior, no se es consciente del miedo a estar solo, porque hay otras prioridades, pero tampoco se es consciente del derecho emocional a la soledad.

En otros casos podemos también observar:

  • Sentirse solo en compañía de otros. En este caso la persona no se atreve a ser ella misma por temor al rechazo, al juicio o la agresividad. Trata de comportarse de una forma socialmente aceptable, pasando desapercibida y no generando ningún impacto, ni positivo ni negativo. A largo plazo, la persona tenderá a aislarse, a sentirse insegura e incomprendida y a crear miedo en las relaciones con los demás.
  • Soledad forzosa o sentimiento de abandono. Normalmente es consecuencia de un cambio en la relación con los demás siendo impuesta por la otra persona. Se percibe como un castigo y no se asume. Se inician conductas obsesivas para llenar el vacío de la persona que ya no está, tratando de liberarse de esa emoción negativa y huyendo de cualquier situación que implique soledad.

Entonces, ¿hemos de afrontar, evitar o vivir la soledad?

Sin duda saber vivir la soledad. Es curioso como se tiende a recomendar que las personas tienen que afrontar la soledad y hacer multitud de actividades, buscar personas nuevas, etc…

El objetivo de estas recomendaciones es lícito si además sabemos estar solos con nosotros mismos.

Saber vivir la soledad implica:

  • La única persona que va a estar contigo 24h al día eres tú, así que es muy sano emocionalmente aprender a conocerse, quererse y soñar.
  • Para dar lo mejor de nosotros mismos, para ser los mejores profesionales se necesita ser consciente de lo vivido y recolocar de forma voluntaria nuestras prioridades para ser feliz.
  • Escuchar continuamente a los demás, hace que no escuches al protagonista principal, tú.
  • Los espacios sanos de soledad permiten ser más creativos.
  • Darle valor a tus gustos, intereses, preferencias, reflexiones…
  • Recargar pilas. Nuestro cerebro y nuestro corazón necesita desconectar y cargarse nuevamente de energía que provenga de nosotros mismos.
  • Saber reconocer nuestros propios logros y aprendizajes.
  • Procesar y digerir las experiencias, las vivencias, los problemas, y la toma de decisiones con claridad.
  • Dirigir nuestra capacidad de concentración desde nuestras necesidades al resto del mundo.
  • Aumentar la confianza en uno mismo como fuente de autoestima, haciéndola más sólida y menos vulnerable a ataques externos.
  • Encontrar tus propias respuestas.
  • Ejercer tu derecho emocional a estar contigo mismo.

¿y tú sabes vivir tu soledad?

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