Cómo ser fuerte para conseguir tus objetivos

Bienvenidos de nuevo. Espero y deseo que hayáis empezado el año con muchísima ilusión y energía. Es un momento estupendo, como ya sabemos, para reiniciar, y hacer borrón y cuenta nueva, de lo que no nos gustó. Y también es momento de dibujar nuevos escenarios, retos e ilusiones. 

Seguro que has tenido ocasión de pensar en ello. ¿Eres de los que ya lo tiene todo preparado?. ¿Ya tienes un plan establecido de lo que harás este año?. O por el contrario, ¿prefieres ir con calma, ir viendo y buscar otro momento más adelante para pensar?. En cualquier caso, hoy me gustaría reflexionar sobre algunas ideas que, en ambos casos, creo que pueden servirte.

Además de los objetivos que estoy segura que tendrás en mente, me gustaría ampliar tu enfoque. Analizando siempre qué es lo que lleva a las personas a conseguir sus retos, la conclusión siempre es una. A parte de objetivos, las personas con éxito, demuestran buenos hábitos. Y estos hábitos les facilitan ser fuertes en el logro de sus objetivos. Superimportante. Piénsalo conmigo y verás. Son hábitos relacionados con:

  • Su propio aprendizaje.
  • El estilo de comunicación y de conversar con los demás.
  • Los hábitos y diálogo interno emocionalmente saludables
  • Tomar decisiones, de forma que sus respuestas y comportamientos son más conscientes y elegidos.
  • Trabajar constantemente sus creencias.

Así que elige el objetivo que quieras, pero desarrolla buenos hábitos.

De este listado, ¿cuántos hábitos cumples?. ¿Cuáles ya tienes instaurados?. ¿Te gustaría asumir algunos más?

Vamos a ello, a ver por dónde podemos empezar.

Cómo ser fuerte para conseguir tus objetivos

Convirtiendo el aprendizaje en un hábito

Más allá de que leas muchos libros, artículos y asistas a cursos, masters, etc., la pregunta que me surge siempre aquí es, ¿estudias?. De verdad, ¿lo conviertes en aprendizaje útil para tu vida personal o profesional?. Sino es así, simplemente te quedas en buenos hábitos de lectura y escucha de posibles buenos ponentes. Un buen hábito de aprendizaje podría incorporar:

  • Por supuesto, leer un libro, un artículo, asistir a formación on line o presencial, etc.
  • Comprenderlo bien. Haz tu propia guía de trabajo para recordarlo. Haz uso de mapas mentales, esquemas y resúmenes de lo aprendido. Cuando realmente lo dominamos somos capaces de explicárselo a otros. Recuerda, “enseñar es aprender dos veces” (Joseph Joubert).
  • Conviértelo en un cambio. ¿Dónde puedes aplicarlo y con quién?. ¿Qué beneficios te reportará?
  • Prepara tu propio guión de trabajo para ponerlo en práctica.
  • Pruébalo y evalúa los resultados. ¿Hay algo que se te ha escapado?. ¿Qué te falta por pulir?. ¿Has pedido feedback?
  • Vuelve a ponerlo en práctica hasta conseguir los resultados que tú quieres.
  • Incorpóralo dentro de tu repertorio de hábitos personales o profesionales.
  • Felicítate por el logro y la evolución de tu aprendizaje.

Los buenos hábitos de aprendizaje te ayudaran a ser más fuerte en el desempeño de tu trabajo y en tus objetivos personales.

Buenos hábitos de conversación

¿Qué se llevan las personas de tu alrededor cuando conversan contigo?. ¿Les recomiendas lo que tienen que hacer?. ¿Sueles solucionarles el problema que te plantean?. ¿Escuchas y les cambias el planteamiento?. A veces, pueden ser éstos buenos objetivos. Ahora bien, ¿qué te parece si incorporaras otras formas de conversar?. ¿Cómo podrías hacer que tus conversaciones generaran emociones positivas, autonomía y aprendizaje?. Quizá, analizando tus conversaciones, podrías ampliar el número de ocasiones en las que:

  • Ayudas a pensar en vez de recomendar lo que tienen que hacer
  • Formulas preguntas que les activen su motivación
  • Facilitas que busquen la solución a partir de sus mejores cualidades
  • Impulsas a pensar nuevas alternativas que puedan analizar por ellos mismos
  • Proporcionas feedback positivo señalando concretamente el comportamiento de éxito
  • Facilitas el análisis de posibles mejoras reflexionando con la otra persona y permitiéndole elegir las acciones de cambio
  • Ante peticiones de ayuda, buscas concretar exactamente cuál es la demanda concreta

Crear conversaciones que impacten en los demás, te proporcionará una gran fuente de autoestima al mejorar tus relaciones personales.

Diálogo interno emocionalmente saludable

Cuidarse emocionalmente, cómo hábito, no solo cuando estamos en situaciones difíciles. Es uno de los grandes hábitos de las personas que mejor abordan el día a día y los momentos de mayor exigencia. La reflexión sobre sus vivencias y el permitirse sentir sin reprimirse, habitualmente les acompaña. Dedicar un tiempo a las emociones más incómodas para ver cómo se pueden regular, solucionar y redirigir. Son hábitos que previenen el desgaste emocional del día a día. En general, cuanto más tranquilo estés contigo mismo y más consciente de tus emociones seas, más salud emocional disfrutarás. ¿Qué te parecería si este año crearas nuevos hábitos con respecto a tu salud emocional?. Recuerda que puede ayudarte hábitos como:

  • Pensar desde la tranquilidad sobre lo que te pasa por la cabeza
  • Buscar el sentimiento que te producen tus pensamientos
  • Pensar sobre lo que sientes
  • Preguntarte qué pista te están aportando tus emociones sobre lo que necesitas
  • Perdonarte
  • Animarte y felicitarte
  • Comprenderte
  • Identificar claramente tus miedos sin juzgarte por ello, usándolos como palanca para el aprendizaje y el cambio
  • Hacerte cargo de aquello que llevas mucho tiempo evitando: personas, emociones, recuerdos, situaciones…
  • Tomar decisiones desde la tranquilidad de que tienes derecho a elegir, sin importar si es la opción más o menos válida para otros
  • Ponerte límites hacia a ti o hacia los demás para protegerte para cuidarte. No condiciones, las condiciones suelen ir acompañadas de evitación. La evitación multiplicará siempre una emoción negativa en el tiempo. Hablamos de límites. Por ejemplo, el tiempo y la cantidad de preocupación que dedicaremos a un tema. O límites hacia determinadas persona o actitudes.

Sólo cuando estos hábitos seas capaz de proporcionártelos a ti mismo, conseguirás aportarlos de verdad a los demás.

Tomar decisiones

No tomar decisiones es limitar nuestras fuentes de aprendizaje. ¿Podemos equivocarnos?. Depende como lo mires, la equivocación supone que hay un criterio correcto e inamovible. En pocas cosas lo hay. Lo que ocurre es que cuando tomamos una decisión, los resultados pueden cumplir o no las expectativas que teníamos. ¿Tomaste una decisión y no dio los resultados que esperabas?. Bueno, aprende para la próxima vez. Amplia tus miras cuando tomes decisiones para valorar mejor las posibles consecuencias y resultados. Para ti y para los demás. Pero no dejes de tomar decisiones. Cuando tomes decisiones:

  • Analiza desde tu experiencia.
  • Pide opinión sobre posibles resultados y significados de tus decisiones. Para ampliar tu perspectiva. Evita pedir la opinión de si tomarían esa decisión o no. Las demás personas no son tú. No tienen tus necesidades, ni están en el momento vital que estás tú.
  • Busca siempre que esa decisión sea el resultado de tus prioridades y preferencias. Evita tomar las decisiones desde la ansiedad o la culpa.
  • Asume que las decisiones son solo elecciones y que tienes derecho mañana a cambiar de opinión.
  • Absorbe la idea de que tomar decisiones te proporciona una sensación de autonomía que nadie puede darte.
  • Las decisiones son preferencias que necesitan dar respuesta a tus prioridades vitales, personales y profesionales.
  • Tomar decisiones es alimentar nuestras fuentes de autoestima y de aprendizaje.

La práctica intencionada en tomar decisiones te ayudará a ser más fuerte. Toma decisiones, hasta de lo más sencillo. Practica. Aumentarás tu capacidad para situaciones posteriores más difíciles.

Trabajar tus propias creencias

Las creencias son la esencia de cómo te ves a ti mismo, a los demás, al mundo y al futuro. Se crean como consecuencia de nuestras experiencias y vivencias. Desde nuestra infancia y están en constante cambio y aprendizaje. En muchas ocasiones, se mantienen y se vuelven rígidas ya que ponen el foco en la información que corrobora tu propia creencia. Con lo que se alimentan constantemente. Y así te evitan poner atención a posible información que contradice tu creencia. Si una creencia se vuelve inflexible y rígida, seguramente esté cumpliendo la función de protegerte de algo. ¿De qué necesitas protegerte y estás evitando?.

Cuestionarse nuestras propias creencias habitualmente es una de las mejores formas de crecer. Por ello es bueno que:

  • Analices creencias que tienes desde hace mucho tiempo.
  • Revises creencias aprendidas de personas significativas y de etapas anteriores de tu vida.
  • Reflexiones si realmente son tan incuestionables y ciertas y qué te están aportando. ¿Te aportan crecimiento o protección?.
  • Analices si las creencias que tuviste anteriormente te sirven en tu momento vital actual.
  • Ponlas a prueba para ver si realmente son como tú crees.

Conclusión

  • Aprende para que puedas crecer creando nuevas experiencias que puedas contrastar.
  • Conversa de forma que se lleven de ti mayor autonomía, motivación y aprendizaje.
  • Haz que tu diálogo interno sea constructivo, te va a acompañar siempre.
  • Toma decisiones no como prueba de tu inteligencia sino como fuente de autoestima y crecimiento.
  • Cuestiona regularmente las creencias que te han hecho llegar al día de hoy.
Ahora piensa, ¿qué hábito consideras que necesitas desarrollar?
¿Por dónde empezarás a ser fuerte para conseguir tus objetivos?

Y si te apetece...

Lo mejor del 2017 para tu desarrollo personal

¡Ya finalizamos el año! Es un buen momento para pararse a reflexionar. Aprovechar y felicitarse por todos los retos conseguidos. Con lo que te quede pendiente, revisa, reevalúa, y replanifica. 

En este mes, te iré dejando las lecturas más compartidas y leídas por los lectores de este blog. Por si se te pasó alguna, ahora es un buen momento para revisarlas.

Espero que puedan ser un buen recordatorio para cuidarte personal y emocionalmente.

Lo mejor del 2017 para tu desarrollo personal

Espero que pueda ser una buena revisión para recordar aspectos clave de tu desarrollo personal. 🙂

¿Qué reflexión y decisión de cambio tienes pendiente para empezar el próximo año?

Cuando tu autoestima necesita asistencia urgente

¿Qué piensas de ti mismo?. ¿Cómo te describirías?. ¿Eres una buena conciencia con la que conversar?. ¿Cuánto te quieres?.

Estas cuestiones son probablemente difíciles de responder por personas que sufren de autoestima baja. ¿Qué es exactamente la autoestima?. Las creencias que tiene sobre ti mismo y en relación a los demás. ¿Cómo te posicionas en tu relación con los demás?. ¿Piensas que los demás son mejor que tú?. Aquí la primera cuestión clave. Nadie es mejor que nadie ni peor que nadie. Las personas son diferentes. Cada uno tiene unas experiencias, unos valores y unas habilidades. Quizá más o menos desarrolladas en comparación con otros. Pero eso no implica que el resultado de tu valoración sea «menos que otros».

La autoestima es el pilar central, que nos permite seguir adelante con nuestras vidas. Nos permite implicarnos en retos y relacionarnos saludablemente con los demás. Las personas que sufren con las creencias que tienen de sí mismos, tienen muchas dificultades en estos aspectos. De hecho, es muy común.  Algunos clientes pueden asistir a mi consulta identificando diversos problemas en su vida diaria. Cuando reflexionas con ellos desde la calma, se descubre que el pilar de todo es la baja autoestima. 

¿A qué señales necesitamos prestar atención para ser conscientes de que nuestra autoestima necesita ayuda urgente?. Vamos a reflexionar sobre algunas cuestiones que son comunes cuando sufres con una autoestima baja.

Cuando tu autoestima necesita asistencia urgente

Gran dificultad para reconocer los logros personales de tu trayectoria vital

¿De qué te sientes más satisfecho en tu vida?. ¿Podrías señalar 15 logros que has conseguido y de los que te sientes orgulloso?. Ser consciente de cómo ha sido tu paso por la vida hasta ahora es importante. Reconocerse como protagonista de tu vida, es clave.

Sentir que tu vida es fruto de lo que te dejaron ser. O incluso, de las circunstancias, de las personas y situaciones que has vivido, te hará daño. Es importante ser realista con uno mismo y comprensivo. Tú también has tenido tu papel. ¿Cuál ha sido?. Evita tener una visión sesgada de la realidad. Habrá vivencias que han sido marcadas por las circunstancias. Y también habrá en esas vivencias un margen de maniobra que tú protagonizaste. ¿Cuál fue?. ¿Qué te dicen las decisiones que tomaste?. 

Búsqueda constante de aprobación, felicitación, y permiso de los demás

¿Puedo…?. Dime qué hago… Si a ti no te parece bien, pues es que no… ¿A qué esto que he conseguido es muy importante?. 

¿Cuántas veces piensas o dices estas frases en tu día a día?. En el trabajo, en tus relaciones personales o familiares ¿es éste un diálogo frecuente?. Páralo. Reflexiona. Tu opinión es tan importante como la de los demás. Gustar y complacer a todo el mundo es imposible. Cualquier reto que consigas es importante, si lo es para ti. Tu opinión es suficiente. La satisfacción que sientes es suficientemente importante. Si además los demás la reconocen, pues eso que te encuentras. 

Depender constantemente, y casi sin ser consciente, de la opinión de los demás, no te ayuda. Tu autoestima principalmente necesita alimentarse de tu valoración propia. Crea nuevos hábitos contigo mismo para hacer crecer tu autoestima. 

Hundimiento emocional cuando te critican

Es que tal persona piensa que soy… Si tomo esta decisión, no me hablarán… No puedo vivir con tantos comentarios crueles…Yo sé que no soy así ¿pero por qué no pueden dejar de criticarme?.

¿Te suenan estas reflexiones?. Las personas critican por muchos motivos. Puede ser que se defiendan de algo. Es posible que hayan aprendido a conseguir algo de ti, criticándote duramente. Y realmente les funciona. Incluso puede que no hayan aprendido otras formas de relacionarse con los demás. Y esta forma les da un sentido de control y poder. Falso, pero eficaz en el corto plazo. Luego estas críticas pueden ser más o menos agresivas. Puede incluso que haya algo de razón en ellas. No lo sé. Sería cuestión de analizarlo contigo.

Estoy de acuerdo, en que en cualquier caso las críticas deben ser amables. Y útiles para quien las recibe. Lo cierto es que no siempre las recibiremos de esta forma. 

En ambos casos, tanto si la crítica es amable o agresiva, es sólo una percepción. Es un punto de vista de la otra parte. Evita convertir en realidad absoluta la crítica. En tu realidad. Evita que las críticas te definan absolutamente. Ya que si conviertes en realidad absoluta la percepción de los demás, tú te dejas de lado. Veo muchas personas a diario que se hunden emocionalmente ante las críticas.

Ante cualquier crítica, sea amable o agresiva, reivindica tu papel. ¿Qué piensas tú?. ¿Puedes aprovechar algo de lo que te dicen?. ¿Te atreverás a rechazar la crítica sino es útil?.

Dificultad para tener un diálogo interno calmado y constructivo

Ansiedad, mucha ansiedad. Tristeza. Inquietud y malestar. Agotamiento emocional por la rapidez y automatismo del diálogo interno destructivo. Así son las consecuencias de un dialogo no saludable. 

Las personas con baja autoestima no dejan de hablarse continuamente de forma destructiva. Incorporan las críticas recibidas y  las hacen suyas y reales. Anticipan catastróficamente lo que ocurrirá …

Este hábito no saludable tiene consecuencias en sus emociones y en sus comportamientos. Así es posible que te puedas encontrar, que entre tus comportamientos habituales, estés:

  • Evitando. Situaciones, personas o por qué no, tus propias emociones. Evitar proporciona una «falsa calma» a corto plazo. Pero sobre todo, te impide resolver y aprender. Evitar te limitará en tu propia valoración. Tendrás menos oportunidades de descubrirte. Y lo peor, es que cada vez evitarás más situaciones, personas o emociones. 
  • Tomando precauciones excesivas con el consecuente estrés. La excesiva preocupación que dedicas a anticipar y a procurar controlarlo todo tomará forma en tu cerebro. Y buscarás todos los elementos que confirmen tus miedos. Así multiplicarás de nuevo tu ansiedad. 
  • Valorándote de incompetente. No puedo, no lo voy a conseguir…  te lleva irremediablemente a un bloqueo en el rendimiento emocional, cognitivo y conductual. Y así te preocupas y confirmas nuevamente tus predicciones. Sí que hay algo cierto. Si activas en tu cerebro el mecanismo que presta atención a las dificultades en vez de las soluciones, tu rendimiento baja. Permitirte verte como valioso en cada paso que des aumentará tu rendimiento.
  • Menospreciando el éxito conseguido. Cuando tu diálogo más frecuente es la autocrítica destructiva no hay sitio para la atribución de éxitos. Tenderás a atribuir los éxitos que consigas al azar, la suerte o a la participación de otros. 

 

Miedo a cuestionarse aprendizajes y creencias del pasado

Todas las experiencias vividas tienen su importancia. Cualquier aprendizaje que hayas obtenido es realmente valioso. Tu trayectoria personal te ha ayudado a ser quién eres hoy. Ahora bien, es posible que lo que antes te sirvió ahora no te aporte tanto. Los valores de hace 10 años puede que hayan cambiado para ti. Tienes derecho a que tus prioridades cambien. 

Acompaña esta evolución de nuevas o renovadas creencias en tu vida. Lo que aprendiste en tu familia puede que te sirviera en un momento determinado. Aquello que aprendiste con ese jefe, o con esa persona significativa te ha llevado a este momento actual. Valora lo aprendido y lo conseguido.

Pero sé también valiente. Ahora eres alguien diferente, con inquietudes posiblemente distintas. Con necesidades diversas. Puedes. Date permiso para crear tus propias creencias. Aparcar o minimizar lo aprendido en el pasado no implica desprecio a tu vida o a las personas importantes de tu vida.

¿Cuántas de estas reflexiones te son familiares? ¿Cuántas están presentes en tu vida diaria?
Recuerda, para cuidarse, detectar. Una vez detectes, cuestiónate. Una vez te cuestiones, reconstruye. Cuando uno es protagonista de su reconstrucción es más feliz.

Huyes de tus emociones o te dejas superar por ellas

Huyes de tus emociones o te dejas superar por ellas. Sí, estrategias extremas que se aplican habitualmente para «aparentemente» hacerse con las emociones. 

Hace poco un cliente me comentaba: «Siento una gran rabia y esto no debería sentirlo». «¿Por qué no?», fue el inicio de nuestra conversación. Estaba tratando por todos los medios de no sentir esa rabia que le producía una vivencia personal. 

Sí así lo sientes, es por algo, hay algún motivo que ha provocado esa emoción. La emoción te está dando una alerta.  Tratar de evitarla te hará más daño. 

Huyes de tus emociones o te dejas superar por ellas

Como le ocurría a mi cliente, evitar la emoción le generaba mayor intranquilidad y malestar. Y a su vez no podía dejar de sentir rabia. Las investigaciones demuestran que evitar emociones genera:

  • Menor consciencia de las señales que nos envía nuestro cuerpo
  • Dificultad para identificar las emociones que transmitimos a los demás. También para identificar las señales emocionales que nos envían los demás.
  • Dificultades de comunicación
  • Ansiedad
  • Bloqueo emocional
  • Depresión

Ser un «procrastinador emocional» te causará mayor insatisfacción personal y nuevas emociones negativas.

Por el contrario, en ocasiones tengo clientes, que vienen totalmente embargados por una emoción. Sea tristeza, enfado o miedo, la emoción inunda sus vidas. Su nivel de 0-10, siempre es 10. Dejarse superar por una emoción provoca:

  • Multiplicar la emoción
  • Dificultades para afrontar normalmente los retos personales
  • Incapacidad para visualizar un futuro viable
  • Que las decisiones vitales estén condicionadas a la emoción por la que te sientes superado
  • La emoción que te supera etiqueta todas las vivencias personales

Y la más sobresaliente característica en estos casos. Dejarse superar por las emociones genera RAZONAMIENTO EMOCIONAL.  Es decir:

  • Si me siento mal, esto no es bueno
  • Me siento culpable, así es que lo soy
  • Siento que no soy suficientemente bueno, entonces no tengo nada que hacer

Sentir una emoción intensamente, no convierte la situación en verdadera. Sentirte culpable, no te convierte en culpable. Sin embargo, sí te da un aviso, de que has procesado una vivencia con cierto enfoque que requiere de tu atención y revisión. 

La tristeza y tus estrategias

No reconocer que te sientes triste

Evitar la tristeza puede hacer que actúes con alguno de estos comportamientos:

  • Buscas emociones fuertes en forma de retos enormes, actividades físicas extremas o implicarte en situaciones emocionalmente intensas
  • Te ríes explosivamente con cualquier cosa (pero detrás si observas hay tristeza)
  • Te sientes invencible y asumes riesgos enormes
  • Cualquier conflicto se convierte en una «batalla campal»
  • Llenas todo tu tiempo con muchísimas actividades sociales (que evitan tener que pensar en ti)
  • Trabajas muchísimo, no de forma eficiente, pero llena todo tu tiempo
  • Abusas del alcohol u otro tipo de droga

Me siento muy triste

Dejarte llevar por la tristeza en su máximo nivel puede hacer que asumas alguno de estos comportamientos:

  • Tiendes a aislarte de personas y situaciones con la justificación de «que no te apetece o es siempre lo mismo»
  • Necesitas alcohol u otro tipo de drogas para llevarlo mejor
  • Te rodeas de vivencias tristes, una canción, una película, recuerdos tristes del pasado…
  • Prestas excesiva atención a todas las cosas que van mal, del mundo, de otras personas y de tu vida
  • Vives en el pasado
  • Sientes pena de ti mismo
  • Piensas que sentirte triste te convierte en una persona muy débil

El enfado y tus estrategias

No reconocer tu enfado o rabia

Cuando no reconoces tu enfado, es posible que actúes con alguno de estos comportamientos:

  • Sólo hay una forma de hacer las cosas (la que tu opinas)
  • Escuchas en función de cuánto se parece a ti o no lo que tu interlocutor comenta
  • No prestas atención a las emociones de los demás, sólo en los resultados
  • Tú crees que no pero los demás te comentan que estás irritable
  • La tensión hace personas fuertes, así que la creas
  • Sientes que estás en conflicto pero «lo causan los demás, si los demás no hicieran, no fueran…»

Me siento terriblemente enfadado y siento una gran rabia

Cuando te dejas llevar por el enfado o la rabia puede que asumas alguno de estos comportamientos:

  • Tus comentarios son agresivos 
  • Desprecias con tus acciones y con tu falta de ellas
  • Esperas que los demás reaccionen y solucionen algo mostrando tu enfado
  • Envías indirectas a determinadas personas «a ver si se dan cuenta»
  • No escuchas
  • Sólo ves problemas, defectos, errores e inconvenientes
  • Realizas juicios de valor a los demás

El miedo, la ansiedad y tus estrategias

Puedo vivir sin esa situación.

Una de las formas más frecuentes de evitar sentir miedo, es no afrontar determinadas situaciones. Ha personas que aprenden a vivir sin usar el avión, sin hablar en público, sin subir en ascensores, sin hablar con determinadas personas… O incluso han generado dependencia hacia determinada medicación, que les evita sentir miedo o ansiedad. Así, puede que:

  • Estés dependiendo cada vez más de fármacos por no ser capaz de sentir ansiedad
  • Hayas aprendido a evitar en tu vida determinadas situaciones con las que te has acostumbrado a vivir
  • Cada vez ves que puedes afrontar menos situaciones, pero vives con ello
  • Pones el foco y tu energía en otras cosas o en otras personas en vez de en tus miedos
  • Actúas de determinada forma con algunas personas para que así no se enfaden, no te griten, no te critiquen…
  • No reconoces el miedo que te generan determinadas vivencias pero vives en estado permanente de hipervigilancia

Vivir con miedo y ansiedad

Vivir constantemente con miedo y ansiedad te hace sentir que no depende de ti. Parece que es «algo con lo que te ha tocado vivir». Necesariamente «parece» que no puedes hacer otra cosa más que dejarte superar por esos miedos. Crees que escapa de tu control y hace que actúes con alguno de estos comportamientos:

  • Constante preocupación
  • No hay muchas más emociones en tu vida, es ansiedad o a veces, muy pocas, tranquilidad
  • Dudas muchísimo de ti mismo
  • Has desarrollado hábitos compulsivos que sólo inicialmente calman tu ansiedad
  • Crees que el perfeccionismo calmará algún día tus miedos o ansiedad
  • Experimentas constantes recuerdos de tus errores
  • Vives con tensión muscular constante
  • Tienes fuertes dolores de cabeza, dolor de estómago. Somatizas.

¿Entonces tengo que evitar las emociones o sentirlas en toda su intensidad?

Quizá es el punto más difícil. Encontrar el equilibrio. Evitar emociones has visto que las multiplica y no te hace sentir bien. Dejarse llevar constantemente por una emoción intensa, te impedirá ver las cosas con claridad. Te dificultará tomar buenas decisiones. Es importante recordar que:

  • La gestión de emociones se aprende
  • Es importante identificar claramente la emoción
  • Bajo estados muy intensos de emoción es tremendamente difícil gestionar una emoción, ya que nuestro Sistema Nervioso Simpático lo impide
  • Es fundamental, sentir la emoción en un nivel aceptable y regulado para identificar la señal de alarma
  • Invertir en averiguar por qué sientes esa emoción es un paso importantísimo para su gestión
  • Despreciar las emociones o creer que no debes sentirlas es negarte a ti mismo 
  • Cuando aprendes a gestionar las emociones, todas las emociones son válidas
  • Aprovecharse de lo que te comunican las emociones te hará crecer personal y profesionalmente
  • Gestionar las emociones te ayudará a mejorar tus relaciones personales
  • Tu autoestima se mantendrá sana y fuerte cuando prestes atención a tus emociones
  • Bajo niveles más regulados de enfado, tristeza o miedo puedes aprender recursos personales muy valiosos
¿Y tú? ¿Cuál es tu estrategia más frecuente? ¿Evitas emociones o te dejas llevar por ellas?.
¿Qué emoción está muy presente en tu vida ahora mismo? ¿Tristeza, enfado o miedo?
¿Qué comportamientos has identificado que no te están ayudando? ¿Por dónde puedes empezar a responsabilizarte de tu emoción?

Qué te estresa exactamente que te hace tanto daño

Estrés, ansiedad generalizada, malestar, inquietud, desasosiego e insatisfacción personal. Tristeza, preocupación constante, desánimo y dolor. Agobio, agotamiento mental y emocional, y ahogo. Estas son algunas de las emociones con las que vienen algunos clientes a consulta psicológica.

Relajación, mindfulness, meditación, deporte, pilates, yoga… y multitud de técnicas y ejercicios al alcance de todos para tratar de superarlo. Si bien, estas técnicas pueden ser muy útiles, en la mayoría de los casos, necesitamos algún paso más.

Las emociones, sobre todo las que causan intranquilidad, son una señal de alarma. Un aviso, al que a veces no le prestas la atención suficiente. 

El cerebro está preparado, entre otras cosas, para generar ideas y pensamientos, y para detectar el peligro y la amenaza. Es cuando detecta algún tipo de amenaza, cuando se disparan todos los procesos neuronales para generar ansiedad. O malestar, o tristeza, etc.

Necesitas de este sistema para adaptarte a las situaciones. Cuando tienes ansiedad o malestar crees que algo no funciona bien en ti. Pero es todo lo contrario. Tu cerebro funciona perfectamente. Todos los sistemas cognitivos y emocionales están organizándose para decirte algo. Te indican que en esa situación necesitas más recursos personales o diferentes de los que sueles utilizar habitualmente. 

Es muy común tratar de aplacar la ansiedad, o la tristeza o el agobio, evitándola. Haciendo algo para no sentirla. Normalmente esto provoca que tus «emociones incómodas» se multipliquen. Así que no resuelves mucho.

Un nivel adecuado de ansiedad (mejor de activación e inquietud) puede ayudarte a prestar más atención. Así, en una reunión importante, tu inquietud previa puede ayudarte a prepararte mejor. Ante una situación personal importante, ese estado de activación, te guiará para que seas más cuidadoso en las comunicaciones.

Antes o después de esta situación podrás aplicar técnicas de relajación, meditación, yoga para compensar y para sentirte mejor.

Cuando ese estrés, ansiedad, malestar, tristeza etc, se mantienen en el tiempo con niveles altos, ese punto tan alto ya no te ayudará. Te impedirá resolver bien la situación y te bloqueará. Ahí es cuando necesitas otros recursos, otras técnicas. 

Es la gestión emocional entre otras técnicas la que nos ayudará a resolver mayores niveles de malestar y ansiedad. De hecho Matthew Lippincott y Daniel Goleman así lo apuntan en alguno de sus artículos. Técnicas como el mindfulness por ejemplo, no funcionará sin un buen nivel de habilidades de gestión emocional.

Las técnicas y recursos psicológicos te serán de gran ayuda. Después puedes potenciar tu mejoría con otras técnicas. Primero resuelve psicológicamente lo que te ocurre. 

¿Qué es lo primero que puedes hacer para gestionar las emociones difíciles como la ansiedad, el agobio, la tristeza, etc.?

Lo primero es preguntarse identificar el tipo de situación que estoy viviendo. No todos los estímulos estresantes son iguales. No todos requieren las mismas técnicas. Y sobre todo en este punto de clarificación es importante trabajar el por qué. 

Tómate tu tiempo. Resolver emociones significa invertir tiempo en ti. Sentirse mal por no tener tiempo para sentir, no te ayudará. Piensa lo que sientes y siente lo que piensas.

  • ¿Por qué te sientes así?
  • ¿Cuál es el motivo de que en esta situación o con esa persona te sientas de esa manera?
  • ¿Por qué llevas tanto tiempo sintiéndote así?
  • ¿Qué ganas y qué pierdes con esta emoción?

Qué te estresa exactamente que te hace tanto daño

En esta ocasión vamos a ver los distintos tipos de situaciones estresantes en los que puedes estar inmerso y algunas indicaciones para abordarlos. Recuerda que nuestro desarrollo psicológico es delicado y precioso. No todas las recomendaciones servirán para todas las personas ni para todas las situaciones. 

1 Transiciones vitales

Son aquellos cambios en estadios determinados de tu vida que requieren de tu adaptación a las nuevas circunstancias. Son situaciones como:

  • Empezar nuevos estudios
  • Comprar una casa
  • Casarse
  • Tener un hijo
  • Jubilarse

Habitualmente este tipo de situaciones se abordan sin mayores problemas. En ocasiones, algunas personas sientes más ansiedad de lo normal y se sienten bloqueados. En este tipo de situaciones puede aumentar el nivel normal de ansiedad factores como:

  • El grado de elección 
  • Otras situaciones estresantes que estés afrontando
  • Tus estrategias de afrontamiento: «tu maleta de herramientas psicológicas»
  • Problemas u obstáculos imprevistos
  • El significado que tiene para ti este cambio
¿Qué nos ayuda en este tipo de transiciones vitales?
  • Que podamos elegir el cambio o algunos aspectos del mismo
  • Nuestra capacidad de adaptación
  • La creación de nuevos roles en nuestra vida
  • Coherencia entre los retos que nos esperan y el tipo de habilidades que pondremos en marcha
  • Apoyo social
  • Significado vital que tiene para nosotros
  • Recursos económicos

2 Acontecimientos vitales importantes

Este tipo de estresores incluyen fracaso, amenaza o pérdida. De estatus, posición, oportunidades, hábitos…Suelen generar incertidumbre, inseguridad y falta de confianza Pueden ser que estés viviendo situaciones como:

  • Pérdida de empleo o promoción en el puesto de trabajo
  • Fracaso académico
  • Divorcio o separación
  • Enfermedad grave
  • Infertilidad
  • Dependencia emocional de la pareja
  • Fallecimiento de un ser querido

Este tipo de vivencias suele generar shock, enfado, miedo, tristeza y requieren de tiempo y de procesos de desarrollo personal para afrontarlos.

¿Algunas ideas para empezar a gestionar las emociones en acontecimientos vitales importantes?
  • Tómate un tiempo en el que activamente aceptes la situación
  • Gestionar las emociones que acompañan esta nueva vivencia 
  • Crear nuevos hábitos y rutinas para estructurar el tiempo 
  • Confiar en nuestras fortalezas y ver cómo las podemos potenciar en estas nuevas situaciones vitales
  • Apoyarse en familia y amigos
  • Seguir considerándose la misma persona que eras antes de esta situación. Este tipo de situación no te convierte en «menos».

3 Estresores crónicos. Vivir con ansiedad constante

El estrés crónico se produce cuando la situación estresante es crónica y forma parte de áreas importantes en tu vida. Por ejemplo, identifica de todas estas posibilidades cuáles estás viviendo ahora mismo, y que son crónicas en tu vida:

  • Grandes discusiones y/o agresividad con la pareja, familia, trabajo…
  • Problemas económicos
  • Enfermedad de un familiar o alguien muy cercano
  • Problemas de abuso de drogas
  • Cuidado de personas enfermas 
  • Alto nivel de demanda en el trabajo
  • Dificultades en estudios
  • Soledad
  • Dificultad de cumplir con tus responsabilidades
  • Falta de apoyo
  • Dolor crónico 
  • Trabajo monótono
  • Constantes viajes por trabajo
  • Insatisfacción con tu peso o con tus hábitos de comida
  • Situación familiar complicada
¿Por dónde empezar a reducir la ansiedad constante?
  • Revisar tu rol y la cantidad, y calidad de energía, que inviertes en esa situación
  • Centrar la atención en fragmentos de esa vivencia: resuelve cada situación de una en una
  • Tomar decisiones personales
  • Reevaluar la situación: cuánto estrés nos produce la situación en sí misma y cuánta ansiedad estás produciendo tú mismo

4 Trauma. Vivencias traumáticas que no te dejan vivir plenamente. Estrés postraumático.

Un vivencia traumática es aquella que causa amenaza para la vida o daño psicológico. Dicha experiencia sobrepasa a la persona y a sus recursos personales. Genera lo que conocemos por estrés postraumático. Puede ocurrir como consecuencia de:

  • Exposición a la guerra, desastres naturales, accidentes de tráfico, abuso sexual, violencia doméstica…Es decir, pueden ser vivencias externas que no controlamos y son inesperadas como las catástrofes naturales o el terrorismo. Puede ser vivencias interpersonales como los abusos o el maltrato.
  • Ser protagonistas en primera persona o ser observadores muy cercanos de otras personas allegadas que sufren esta situación.

Genera síntomas muy específicos que impiden que la persona continúe con su vida normalmente:

  • Recuerdos angustiosos y recurrentes que se reviven constantemente
  • Sueños o pesadillas
  • Vivencia en presente del suceso traumático aunque haya terminado
  • Malestar psicológico intenso o prolongado ante la exposición a situaciones relacionadas con el trauma
  • Reacciones fisiológicas propias de la vivencia traumática
  • Hipervigilancia, activación y reactividad excesiva
  • Incapacidad para recordar un aspecto importante del suceso vivido
  • Perdida de interés
  • Sentimiento de desapego
  • Incapacidad de experimentar emociones positivas
  • Pensamientos intrusivos y evitación 
¿Qué tipo de ayuda se necesita para superar el estrés postraumático?

Sin duda, esta es una de las vivencias estresantes que más requieren de apoyo psicológico. El tratamiento irá dirigido a la recuperación de la seguridad emocional de la persona. Se trabajará la exposición a las situaciones temidas. Se proporcionarán nuevos recursos cognitivos y emocionales, además de técnicas de mentalización. 

Conclusiones: Necesitas identificar la fuente de tu estrés y malestar psicológico

  • Identifica la situación que te genera estrés y describe las emociones que experimentas
  • Piensa en qué tipo de pérdida supone esa situación para ti
  • Invierte en aceptar esa situación. Céntrate en lo que puedes elegir de esa situación
  • Reflexiona en cómo resolverás las demandas que te genera esa nueva situación
  • Identifica si hay más vivencias estresantes en tu vida
  • Revisa con qué apoyo cuentas
  • Qué significado tiene para ti esa vivencia estresante
  • Valora si puedes encontrar un buen reto para ti en esa misma situación
  • Sé consciente que las situaciones estresantes pueden hacer tambalear la estructura de creencias y prioridades vitales de una persona. Cuídalas y reconstruye.

Como siempre espero que esta información de hoy pueda ayudarte a reflexionar sobre los motivos de lo que te puede estar ocurriendo. Sobre todo la responsabilidad emocional en la gestión de emociones es crucial.

 Como has visto muchos de estos elementos estresantes pueden sobrepasar los recursos que usas habitualmente. Es frecuente, y nunca significa que eres una persona «menos válida». No dudes en pedir ayuda si lo consideras, ya que lo peor del estrés y de los estados emocionales difíciles, es el tiempo que lo llevas sufriendo. El agotamiento emocional dificulta un poco la superación de estas situaciones. Cuídate.

Fuentes:

Sin inteligencia emocional, el ‘mindfulness’ no funciona. Matthew Lippincott, Daniel Goleman. Harvard Business Review.

The Stress-Proof Brain. Melanie Greenberg. 

Piensa lo que sientes y siente lo que piensas

Tómate unos minutos para pensar sobre esto: 

  • ¿Cuándo te enfadas tienes que «hacer algo» sino no eres capaz de que se te pase?
  • ¿Cuándo los demás no hacen algo que para ti es importante te afecta emocionalmente?
  • ¿Tiendes a juzgar lo valioso que eres para alguien según las acciones o hechos que hacen por ti?
  • ¿Sueles asumir una posición de «experto» aconsejando a los demás lo que tienen que hacer?
  • Cuando quieres que los demás sepan qué te ocurre ¿muestras comportamientos y acciones dirigidas a que el otro se entere de tu enfado o malestar?
  • ¿Tiendes a esperar que los demás se comporten de manera racional y lógica?

Valorar más las acciones que los demás hacen por nosotros puede mostrar cierta dificultad para la reflexión. Valorar las relaciones en tanto en cuanto los demás hacen algo por ti, te impide comprender los estados emocionales.

Creer más en las acciones visibles que en la comunicación reflexiva, te puede impedir desarrollar tu inteligencia emocional.

Piensa lo que sientes y siente lo que piensas

Nuestra madurez emocional depende de nuestra actividad mental, muchas veces intuitiva y emocional. Esta capacidad nos permite comprender el comportamiento propio y ajeno en términos de estados y procesos mentales.

Nuestra capacidad de reflexión, actúa como mecanismo que nos facilita la regulación de nuestras emociones y poder establecer relaciones interpersonales satisfactorias. Esta capacidad de reflexión la llamamos mentalización.

Desde niños y hasta los cuatro años nos relacionamos de manera causal y racional. Una acción produce una consecuencia. De niños aprendemos a esperar acciones visibles y lógicas de nuestros mayores. 

 Este tipo de pensamiento se denomina «Modelo teleológico». Bajo este este esquema nos expresamos y comprendemos a los demás. Siempre desde la perspectiva de la acción racional. Darse cuenta de los motivos por los cuales alguien actúa de determinada manera, se nos escapa todavía. 

 Es a partir de los cuatro años, y bajo contextos de apego seguro con nuestros familiares, cuando evolucionamos. El apego seguro con nuestros padres, nos proporciona un vínculo emocional de seguridad cuando nos sentimos vulnerables. A partir de esta edad, entonces, desarrollamos otra nueva capacidad. Somos capaces de atribuir intenciones psicológicas a las acciones de los demás. Es decir comprendemos por qué actúan de determinada manera. 

Comprender el por qué de pensamientos, emociones y conductas

Creceremos entonces con una capacidad importantísima en nuestra vida. Ser capaces de explicar y predecir nuestro propio comportamiento y el de los demás. ¿Cómo?. Aprendemos a ser capaces de de atribuir estados mentales que expliquen las conductas.

 De hecho nos será más fácil comprender qué nos pasa, cómo nos sentimos, por qué actuamos como lo hacemos. De igual manera, lo podremos hacer con los pensamientos y sentimientos de los demás.

 Esta habilidad nos permitirá no solo «creer en lo que vemos» de nosotros mismos y de los demás. También seremos capaces de:

  • Ser menos impulsivos
  • Comprender las acciones de los demás
  • Entender nuestras emociones y las de los demás
  • Valorar las actitudes
  • Entender nuestros propios pensamientos
  • Comprender las prioridades y decisiones de los demás
  • Resolver nuestras emociones más difíciles
  • Disolver conflictos emocionales con los demás
  • Estar satisfecho con tus decisiones
  • Comprender las prioridades de los demás

 ¿Cuál es el mecanismo que nos permite todo esto? La reflexión. Esta función reflexiva te ayudará a:

PENSAR LO QUE SIENTES Y SENTIR LO QUE PIENSAS

 Pensar acerca de los sentimientos propios y ajenos y sentir los pensamientos, tuyos y de los demás, es crucial para desarrollar tu propia identidad. Así mismo, es fundamental para crear relaciones saludables y satisfactorias.

Piensa un poco en ti

Piénsalo:

  •  ¿Cuántas veces no entiendes las decisiones y acciones de tus colaboradores? ¿ o de tus compañeros de trabajo?
  • ¿A menudo no sabes lo que te pasa? ¿Incluso por qué reaccionas como lo haces en determinadas situaciones?
  • Con amigos o familiares, ¿sientes un enfado considerable porque no actúan como esperas?
  • ¿Cuando no te sientes bien, esperas que los demás te comprendan debido a que has cambiado tu forma de comportarte con ellos?

Es posible que en estas situaciones estés aplicando sólo el modelo teleológico. Estás esperando que las acciones sean lógicas, racionales y consecuentes. Acostumbras desde este enfoque a expresar lo que sientes con acciones visibles a los demás. 

Se te olvida o has dejado de practicar tu capacidad de reflexión. La inercia de tu día a día te está impidiendo vivir tus experiencias desde la reflexión. Necesitamos vivir. Pensar lo vivido. Y además sentir lo vivido. 

 La función reflexiva es un conjunto de acciones mentales que te permite identificar tus propios estados mentales, y los ajenos. Permite diferenciar entre tu propia realidad y la de los demás. 

La capacidad y el hábito de reflexión te ayuda a vincular emociones, pensamientos y acciones. Recuerda, no sólo pongas el foco en tus acciones o reacciones y en las de los demás. Hay más elementos en las relaciones personales a tener en cuenta. Procura prestarles atención desde tus momentos de reflexión.

¿Cuál es el mejor modo de reflexionar para que poder crear relaciones personales satisfactorias?

Luyfen et al (en Bateman y Fonagy, 2012) identifica 4 polaridades en la reflexión (mentalización). Una adecuada reflexión requiere de un buen equilibrio entre ellas, con suficiente flexibilidad para para funcionar de manera óptima en cada situación.

Es decir, es importante, manejar las cuatro tipos de reflexión y sus polos. Ahora bien, lo esencial es poder elegir el mejor tipo de reflexión (mentalización) según la situación. Aplicar en nuestra capacidad de reflexión solo un modo nos dificultará el beneficiarnos de la reflexión.

 Pensamientos automáticos vs reflexión controlada

El modo automático es con el que funcionamos habitualmente. Sobre todo cuando las cosas van bien. Mentalmente nuestros pensamientos y reflexiones automáticos nos dicen que no hace falta un esfuerzo extra de reflexión. 

El modo controlado, es el provocado. El que atendiendo a señales emocionales, cognitivas y conductuales de los demás nos ayuda a dirigir nuestros pensamientos. Requiere mayor consciencia sobre lo que ocurre. Incluye que nos cuestionemos supuestos automáticos que a veces creamos sobre las situaciones y las personas. 

Autoreflexión vs juicios externos

La autoreflexión pone el foco en nuestro mundo interior o de los demás. Es el curso de reflexión que nos lleva a entendernos y a crear un diálogo mental sano sobre quiénes somos. También nos ayuda a entender cómo funcionamos en las distintas situaciones. 

Esta capacidad de autoreflexión, además, tiene que ver con el interés sobre lo que le ocurre a los demás, cómo se sienten, qué piensan, qué historia han vivido para ser cómo son. 

La realización de juicios rápidos es la reflexión dirigida al exterior. Es la que nos ayuda a entender los gestos y el aspecto externo de los demás, así como nuestras propias señales fisiológicas (sudor, taquicardia…)

Reflexión cognitiva vs reflexión emocional

La reflexión emocional suele asociarse al enfoque de la certeza. Sabes algo porque lo estás sintiendo. Es importante además diferenciar entre «me siento así» y «ser consciente de lo que siento».

La reflexión cognitiva es la que permite la duda y las posibilidades.

Piensas en ti vs piensas en los demás

Ambos focos son importantes en nuestra capacidad de reflexión. Nuestra capacidad de adaptación y las relaciones interpersonales requieren de ambas. A veces encontramos personas que tienen muy desarrollado en foco de atención en sí mismos. Y en otras ocasiones, encontramos personas que casi ponen a los demás como prioritarios en sus vidas.

Como hemos comentado los polos en la reflexión no nos ayudarán. El equilibrio adecuado, entre tenernos en cuenta a nosotros mismos y pensar en los demás, es el objetivo.

Entonces dime, ¿piensas lo que sientes y sientes lo que piensas?

En situaciones de estrés laboral, en conflictos personales o en estados emocionales difíciles nuestra capacidad de reflexión se polariza o incluso se anula.

Te en cuenta que es muy posible que en situaciones así, observes como te inclinas a:

  • Los pensamientos automáticos (rápidamente haces un juicio)
  • Focalizar en lo exterior (buscas responsabilidades fuera de ti o factores externos para la explicación)
  • Reflexión emocional (lo sabes porque así lo sientes)

Cierto es que en situaciones críticas esta combinación permite que podamos dar respuestas rápidas. Ahora bien, procura buscar momentos más tranquilos para compensar y tratar de equilibrar tu capacidad de reflexión:

  • Ten el hábito de reflexionar diariamente de manera voluntaria y tranquila
  • Acostúmbrate a cuestionarte de vez en cuando. Busca admitir la duda y las nuevas posibilidades cuando reflexiones
  • Pon el foco en tu propio mundo interior y en el de los demás

Así podrás:

  • Reflexionar mejor incluso en momentos de enfado o de gran tristeza o por lo menos trabajar reflexivamente tus emociones
  • Aprender a valorar actitudes, gestos, pensamientos y emociones que tienen los demás
  • Dar importancia a las palabras, reflexiones e ideas que te trasmiten los demás
  • Acompañar y ayudar a los demás desde la reflexión conjunta 
  • Expresar verbalmente tus emociones y comprender las de los demás
  • Aprender a qué los motivos de las decisiones y acciones de los demás importan
¿Y tú cuánto tiempo dedicas a la reflexión? ¿Cuánto piensas lo que sientes y sientes los que piensas?

Por qué escribir te ayudará en situaciones difíciles

Compartir, y comunicar situaciones difíciles que hemos vivido es algo sobre lo que sentimos necesidad. Nos reconforta, nos relaja y nos permite elaborar mejor nuestras ideas. De hecho, es una buena manera de afrontar las situaciones difíciles. Situaciones que nos causan ansiedad, estrés, tristeza o preocupación.

Aún mejor estrategia de afrontamiento es la escritura. Y la escritura de nuestras experiencias negativas, sobre todo. Hay investigaciones que demuestran que que se obtienen mejores resultados de afrontamiento emocional, cuando escribimos sobre nuestras experiencias negativas. No se obtiene tanto beneficio emocional cuando escribimos tanto sobre sucesos positivos como negativos. (Pennebaker y Chung 2007). 

Por qué escribir te ayudará en situaciones difíciles

Escribir de manera expresiva y narrativa sobre lo que vives. En este tipo de escritura que os propongo hoy, es importante reconstruir una narración sobre lo que te ha ocurrido.

Escribe sobre cómo estabas antes de esa situación difícil, cómo ocurrió esa situación y cómo te ha hecho sentir.

Te permitirá darle un significado, sobre todo si la dejas fluir. No te limites, no te preocupes por la corrección o conveniencia de las frases o palabras. Sólo escribe tus reflexiones, los pensamientos que tuviste, la causa de esa situación, tu papel, el papel de otros, tu interpretación de los hechos…Escribe también tus dudas, tus contradicciones…Identifica las emociones, descríbelas, exprésalas con tus propias palabras. Olvídate, repito, de diccionarios y de normativas. Sólo exprésate como sientas, recuerdes, pienses..

¿A quién beneficia escribir sobre situaciones emocionalmente difíciles?

  • A todos en general cuando hayamos vivido o estemos experimentando en el momento actual una situación traumática. o emocionalmente difícil.
  • El beneficio emocional es más positivo cuando se escribe en periodos espaciados con tiempos de 15-20 minutos.
  • Las consecuencias positivas para salud emocional son mayores cuando escribes en ambientes de privacidad. Puede ser tu casa o un sitio que te permita encontrarte a gusto y seguro.
  • Poner en palabras los sentimientos y pensamientos produce un bienestar psicológico mayor que simplemente pensar.
  • Se obtienen beneficios físicos y psicológicos sobre todo al escribir sobre temas de los que no has hablado nunca previamente
  • Se obtienen grandes beneficios afrontamiento emocional cuando se han vivido situaciones traumáticas graves. Por ejemplo: muertes repentinas de un ser querido, situaciones de violencia traumática o maltrato, desastres naturales, y situaciones de terror. Tanto las personas que han vivido directamente un atentado, como las que lo han vivido indirectamente, pueden beneficiarse de las escritura expresiva.

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¿En qué te beneficia escribir sobre situaciones emocionalmente difíciles, estresantes o traumáticas?

  • Regula la actividad cognitiva y emocional.
  • Te proporciona un sentido de dignidad y control.
  • Se reducen los pensamientos y recuerdos intrusivos sobre la vivencia estresante.
  • Mejora el estado de ánimo y genera menos visitas a los médicos. Posiblemente menos dependencia de fármacos.
  • Mejora la capacidad de adaptación a largo plazo.

 Me gustaría añadir una nota importante. El impacto de esta técnica en cada persona variará según la gravedad de la situación. Incluso dependerá de la vivencia, y de las estrategias de afrontamiento previas de la persona. No me gustaría que entendiéramos esta técnica como la «receta perfecta» para todos los casos. En muchos casos, una ayuda psicológica y/o médica debe acompañar a las personas en sus vivencias traumáticas.

De hecho, es una técnica que utilizo habitualmente, con mis clientes cuando están superando vivencias traumáticas o estresantes. 

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 ¿Por qué hablar de esta estrategia entonces?. Porque pienso que puede ayudar. Puede ser el comienzo para afrontar situaciones difíciles en nuestro día a día. Si desarrollas como hábito esta habilidad, podrás aumentar tus estrategias de afrontamiento.

Un efecto de esta técnica con el que te puedes encontrar, es el malestar posterior. No suele durar mucho. La mayoría de las personas comentan al poco tiempo una gran sensación de alivio.

¿Cómo empezar? ¿Sobre qué escribir si has vivido una situación estresante o emocionalmente difícil?

  • Sobre lo que quieras. Que sea algo que te haya afectado de manera importante.
  • Cómo ocurrió y cómo te sentiste al respecto. También como te sientes ahora.
  • Por qué crees que te sientes de esa forma.
  • Puedes hacerlo en forma de diario, biografía, o carta que enviarías (aunque no la envíes).
  • Profundiza sobre la experiencia más impactante en tu vida.
  • Cuáles fueron tus pensamientos en ese momento y qué piensas ahora.
  • Cómo puedes explicar lo que ha ocurrido.
  • Qué significa para ti esta vivencia.
  • Cuál ha sido tu mayor aprendizaje.
  • Qué no has conseguido solucionar o aprender.
  • Qué te ha quitado y qué te ha dado esta vivencia.

Conclusiones. La escritura expresiva puede: 

  • Ayudarte a regular tus emociones.
  • Reducir la necesidad de hablar y estar en situación de «bucle» con respecto a la vivencia.
  • Reducir tu nivel de tristeza, estrés o miedo.
  • Ser una estrategia de afrontamiento a desarrollar para cuidar tu equilibrio personal.

Si reflexionaras sobre este año… ¿hay alguna vivencia difícil sobre la que podrías escribir?. ¡Aprovecha! . Una sencilla libreta y un bolígrafo pueden aclararte las ideas y hacer que te sientas mejor. :-). Recuerda busca un momento y un lugar privado y seguro, que te proporcione tanquilidad. 

Como siempre, estoy a tu disposición por si consideras que puedo ayudarte.

Referencias bibliográficas:

 Pennebaker, J. W. y Chung, C. K. (2007). Expressive writing, emotional upheavals, and health. En H. Friedman y R. Silver (Eds.), Handbook of health psychology (pp.263-284). Nueva York: Oxford University Press

De vuelta de vacaciones o fortaleciendo tu vida

¡Bienvenid@! Me alegra encontrarte por aquí de nuevo. Espero que hayas disfrutado de un verano estupendo 🙂

Sin duda, nos acercamos a cambiar de estación y de rutinas en la actividad diaria. ¿Cómo estás?.

E inevitablemente, me gustaría preguntarte ¿cómo quieres estar?.

Este es mi planteamiento para este nuevo comienzo ¿estás de vuelta de vacaciones o estás fortaleciendo tu vida?

De vuelta de vacaciones o fortaleciendo tu vida

Lo haremos sencillo que nuestra mente posiblemente necesita readapatarse en este cambio de escenario. Si estás de vuelta de vacaciones, probablemente, sientas un poco de tristeza, confusión, melancolía, etc. ¿Y si te planteas seguir fortaleciendo tu vida?. No tenemos porqué terminar radicalmente con lo que hemos hecho hasta ahora. 

Ya sé que sólo la vuelta al trabajo puede generar desconcierto. Te has dado un permiso merecido para estar «desconectad@». Estoy segura que esta desconexión te ha fortalecido de alguna manera. Continúa, no permitas ahora un cambio radical en el que no están permitidas las desconexiones y los descansos. Sigue fortaleciendo tu vida. 

Posiblemente, cambies de escenario. Si, pero tú sigues contando contigo. Tú eres el único elemento que permanece. Así que aprovecha para seguir beneficiándote de cada nuevo escenario que vivas.

¿Cómo puedes seguir fortaleciendo tu vida y seguir disfrutando?

Elige como bandera para este nuevo escenario la clave: ¿Cómo quieres estar ahora?. Estoy segura que lo hiciste este verano. Te tomaste un tiempo para planificar tu felicidad y bienestar. ¡Sigue!. Sigue con ese buen hábito. Esa es la palanca a mantener siempre.

Y recuerda mantener activas las siguientes habilidades que estoy segura que has practicado estas vacaciones.

Siente y produce sonrisas en esta nueva etapa

Estoy segura de que has tenido oportunidad de reír y sonreír este verano. ¿Cómo te has sentido después?. ¿Te ha permitido ver las cosas de forma diferente?. Seguro que sí. Recuerda que las razones son que la risa te permite:

  • Aligerar los estados de ánimo. La risa activa el flujo de sangre al cerebro y el incremento de dopamina y endorfinas. Su presencia mejora nuestro bienestar emocional. Su ausencia es reponsable de estados de ánimo depresivos o ansiosos
  • Ayuda a reducir la hormona de cortisol presentes en estados de ansiedad y estrés.
  • Te ayuda a desarrollar mejores estrategias de afrontamiento. Provocar la versión humorística de las cosas, te relaja. Te permite encontrar ideas alternativas y aumenta la confianza en uno mismo.
  • Aumentan las endorfinas y reduce la presión arterial.
  • Aumenta la activación del sistema inmunológico.

 «No vuelvas» (dejes a un lado la mentalidad) de vacaciones. Sigue. Manténla. No la abandones. Hay sitio. Y debe ser una prioridad para ti, asegurar tu bienestar físico y mental. La risa te previene de sentirte «de vuelta» y con sensación de «pérdida».

Reconoce las emociones que tienes ahora

Investigando sobre emociones, la Universidad de Berkeley en California nos confirma datos muy interesantes. Las personas que no se abruman especialmente cuando no se sienten bien, muestran mejores niveles de bienestar. Quienes se ocupan de criticarse o rechazar las emociones que sienten, sufren más trastornos del estado de ánimo. Incluso grandes niveles de angustia, que aumentan por el mero hecho de no sentirse como les gustaría.

 Por ello cuando aceptas las emociones que sientes. Incluso siendo éstas, no tan buenas como te gustaría, tus estrategias de afrontamiento emocional aumentan. 

Recuerda, no pasa nada por sentirse «diferente» o no «tan alegre» como en vacaciones. Es el proceso normal de cambio de escenario y hábitos. Estas emociones te avisan de que disfrutaste enormemente ;-). Y ahora te avisan además de otra cosa. A parte de las estrategias utilizadas en verano, quizá necesites otras nuevas. Ya que otros escenarios como el laboral, puede necesitar recursos distintos.

 Si unes este hábito al anterior, pronto conseguirás disfrutar de esta nueva etapa también.

Recuerda en el fondo que, claro, hablamos de inteligencia emocional. Y no es que ahora tengamos que prestarle más atención. Parece que ahora se habla mucho de ella. En realidad siempre lo hemos hecho. Y siempre has tenido esa capacidad en mayor o menor grado. Pero ahora puede que conozcas más datos sobre ella. Y lo importante es, cuánto eres consciente de tus capacidades emocionales. Ya que sin introspección emocional, es difícil disfrutar y superar situaciones difíciles.

 Por ello, siempre me gusta sugerir a mis clientes, que realices la «digestión emocional» de lo que has vivido. Tanto de las emociones positivas, para resituarlas en un nivel realista y motivador. Así como de las emociones «negativas» para asimilarlas y tomar posibles decisiones.

En ambos casos concreta muy bien la emoción experimentada. Evita quedarte con » he estado bien/mal».

Sigue practicando la "auto escucha"

¿Has dado largos paseos por la playa o por la montaña?. ¿Te has encontrado contigo mismo en momentos de soledad buscada?. ¿Te has permitido escucharte dejándote llevar por los sonidos de la naturaleza?. Fantástico :-). Yo también. ¿A que ha sido genial?. Hace tiempo que incorporé este hábito a mi vida. Siempre está presente, da igual la época del año. ¿Y tú?. ¿Vas a abandonar esta posibilidad de escucharte con cariño?. No lo abandones. Es una oportunidad fenomenal en la que hacemos a un lado a todos los demás. Y de verdad, te escuchas a ti mismo.

 Sigue. Mantén este hábito. 

 Tu capacidad de instrospección posiblemente ha aumentado este verano. Es una pena, que la olvides el resto del año. Realmente es una de las habilidades que siempre están presentes en las personas más fuertes emocionalmente. Les permite conocerse, actuar y decidir desde la calma, y activar su satisfacción personal. 

 Selecciona con la frecuencia que necesites, diaria, semanal…, un tiempo para ti. Igual que has hecho en vacaciones. Escúchate, nadie sabe de ti mejor que tú. En la propia escucha seguramente reconocerás tus:

  • Fortalezas y tu propia satisfacción
  • Debilidades y cómo puedes aprovecharte de ellas, y superarlas si lo decides
  • Distintos tonos en el diálogo interno que tienes
  • Criterios y prioridades importantes en tu vida
  • Emociones
  • Alertas sobre lo que quieres más en tu vida. También aquello de lo que no quieres más y sobre lo que quieres decir ¡basta!

 Escucha todo esto y sé consecuente. Toma las decisiones necesarias que tu diálogo interior te está facilitando.

Aprovecha para ser consciente de tus valores

¿Qué ha sido valioso para ti este verano?. ¿Cuáles son las experiencias que más te han llenado?. ¿Qué vivencia concretamente ha hecho de este verano un verano importante para ti?. Ahora analiza el motivo. 

 Cómo bien reflexionarás habrán sido experiencias que están alineadas con tus principales necesidades y motivaciones. Responderán a aquellas prioridades que tienes en tu vida y que le dan un sentido. Tendrán un significado especial para ti. Enhorabuena.

Y tan importante es experimentar estas vivencias como darte cuenta de por qué son valiosas para ti. Ese motivo, ese por qué, es el elemento que será importante que tengas presente. Ya que es lo que te permite sentir en equilibrio.

 En el momento que seas consciente de estos criterios y motivaciones, vivir de una forma satisfactoria será más fácil. Ya que buscarás y provocarás vivencias en torno a ellas. 

Como comentábamos. Sigue, no las abandones. Ten presente estos esquemas que son los que te facilitan sentirte bien. Te ayudan a sentir que tu vida vale muchísimo y que tienen un significado para ti. 

 Ahora da el siguiente paso. ¿Cómo harás para que, por ejemplo, los próximos 6 meses sean valiosos para ti?. Ya lo tienes más fácil. Sé consciente. Ponle nombre a esas necesidades y motivaciones que son prioritarias para ti en tu vida. Busca satisfacerlas. Toma decisiones en torno a ellas. Date permiso para que te guíen. Y sobre todo disfrútalas.

 Organizaste tu verano para vivir experiencias con significado. ¿Querrás organizar el resto de tu vida en torno a este significado?. ¿O te dejarás llevar por la inercia del día a día sin propósito?.

Conclusiones para fortalecer tu vida

  • Se provocador de sonrisas para ti mismo y para los demás. Llévate contigo esa habilidad quizá «veraniega» allá donde vayas y en cualquier época del año.
  • Reconoce las emociones que sentiste y las que sientes ahora. Haz siempre la «digestión emocional» de todo aquello que sientes
  • Tu diálogo interno va contigo allá donde vayas. En verano pudiste escucharlo desde la calma. Provoca espacios y tiempos, seguros y relajados, para que puedas seguir escuchándote.
  • Practica la consciencia sobre tus valores personales y profesionales. Haz que cuenten. Dales el lugar que se merecen en tu vida para aumentar las posibilidades de sentirte en equilibrio contigo mismo.

¡Mis mejores deseos de que sigas fortaleciendo tu vida!

Recuerda si consideras que puedo ayudarte a seguir invirtiendo en ti, estoy a tu disposición. Entra en el siguiente enlace para reservar tu primera sesión gratuita. Tendrás acceso a los horarios disponibles en mi agenda. Un saludo 🙂

Te deseo elegir unas felices vacaciones

Sí, las vacaciones también se eligen. Sea cual sea tu situación, te mereces periodos de descanso, búscalos de la forma que sea. 

Un día o varios. Una semana o varias. A ratos, a momentos. Elige «estar de vacaciones». Elige resetear tu mente y tu corazón. Sabes que lo necesitas y que estarás mucho mejor después. 

Espero, también, que puedas:

Y que ahora puedas ELEGIR:

  • «hacer nada»
  • tus momentos
  • compartir
  • decir que «no»
  • «hacer locuras»
  • crear nuevos hábitos

Porque… para un momento, piensa e imagina si pudieras conseguir todo esto:

Te deseo elegir unas felices vacaciones

¡Feliz verano!

Quiero agradecerte el tiempo compartido en este momento del año. Tu tiempo conmigo en este blog. Tus consultas. Las reflexiones que tan amablemente me has permitido conocer. Tus llamadas. El feedback que me has proporcionado.

En definitiva, agradecerte, algo tan GRANDE, como tu CONFIANZA.

Ahora descansemos un rato 🙂 Seguro que volvemos cargados de energía, ilusión, ideas y decisiones. Me encantará compartirlas contigo a la vuelta. 

Un abrazo enorme. Ilusionada por saber de ti a la vuelta de vacaciones. ¡Quiero ver tu sonrisa!

 

Que hacer con las preocupaciones en tus vacaciones

Ojalá que estés disfrutando un montón o estés a punto de hacerlo. Tendrás seguro planes, ideas, actividades e ilusiones. Genial :-). Haz las maletas y disfruta.

En ocasiones, sin darte cuenta es posible que te lleves una maleta de más. TUS PREOCUPACIONES. Parece increíble, pero puede ocurrir, que te las lleves también. Parece que las preocupaciones no se toman unas vacaciones también. Igual que queremos hacer nosotros, ¿verdad?. Ahí están, en ocasiones, para recordarnos que del todo no puedes disfrutar.

Bueno, desde aquí te animo. Y en la medida de lo posible, y con todas tus fuerzas, procura desconectar, sobre todo si la preocupación no es urgente.

Ahora bien, sé como les pasa a muchos de mis clientes, que nos pueden atormentar. ¿Qué podemos hacer entonces?. ¿Cómo podemos relajar también la intensidad de nuestras preocupaciones?

Vamos a ver si algunas de estas ideas te pueden orientar.

Qué hacer con las preocupaciones en tus vacaciones

Un buen punto de partida es valorar si:

  • Es urgente
  • Si puede esperar
  • Tus preocupaciones son intrusivas
  • Tus preocupaciones están muy cerca, en casa, y vives con ellas
  • Realmente te duelen y estás sufriendo

Qué hacer con tus preocupaciones si son muy urgentes

  • Busca un entorno tranquilo, un lugar que pueda ser refugio y te de paz y tranquilidad.
  • Contacta con buenos apoyos de confianza con los que compartir lo que te preocupa.
  • No hace falta que te lo solucionen. Compartir aclarará tus prioridades.
  • Recuerda situaciones difíciles que solucionaste antes y piensa cómo lo hiciste.
  • Aplica lo máximo posible a la situación actual.
  • Soluciónalo o permítete una solución parcial hasta otro momento mejor.

Si tus preocupaciones pueden esperar un poco en vacaciones

  • Disfruta de tu «derecho a desconectar» durante un tiempo del problema.
  • Vive experiencias positivas y de tranquilidad.
  • Después de tus días de «desconexión» elige «momentos de reflexión» para desde la tranquilidad pensar sobre ello.
  • Apúntate las reflexiones, criterios y prioridades que vayas descubriendo en tus reflexiones.
  • Pon una fecha con un listado de acciones que pondrás en marcha para solucionarlo.

Qué hacer cuando las preocupaciones son intrusivas

  • Delimita la cantidad de tiempo que dedicarás a pensar sobre ello.
  • Escribe sobre lo que te preocupa y olvídate durante un rato.
  • Haz actividades que te proporcionen energía física y emocional.
  • Elige momentos en los que te sientas mejor para releer lo que has escrito
  • Desecha lo que te parece exagerado, o muy improbable que ocurra.
  • Procura pensar en soluciones aunque sean soluciones que requieran ayuda.
  • Elige una fecha en la que te harás cargo progresivamente de este tema.

Cómo puedes estar mejor si la preocupación está muy cerca. Si vives con ella.

  • Haz actividades que te permitan tomar un poco de distancia.
  • Limita en la medida de lo posible esa situación que te preocupa.
  • Comparte con alguien de confianza o con un profesional que medidas de urgencia puedes tomar ahora.
  • Toma medidas para protegerte emocionalmente de la situación.
  • Realiza actividades para compensar tu desgaste emocional.
  • Desde momentos de bienestar valora tranquilamente la situación, tus preocupaciones y un plan progresivo de actuación.
  • Elige una fecha en la que poner en práctica acciones que mejoren tu situación a largo plazo.

Cuándo te duele y estás sufriendo

  • Pide ayuda a alguien de confianza.
  • Recuerda que tu dolor te está avisando de algo. Pasará. Pero necesitas hacer algo con esta señal de alarma.
  • Valora contactar con un profesional.
  • Establece pequeños límites para protegerte ahora mismo del dolor.
  • Cuídate física, mental y emocionalmente. Empieza por lo básico, come, pasea y procura dormir bien.
  • Establece medidas a corto plazo y a medio plazo.
  • Aprovecha una llamada a un profesional al menos para dibujar el plan de trabajo, y realizar un plan de urgencia.

Conclusiones para estar mejor en vacaciones aún con preocupaciones

  • Recuerda a veces llega el punto de que ya estamos en sufrimiento gratuito. Es momento de tomar decisiones. 
  • Las preocupaciones y las emociones menos positivas están ahí para ser nuestras aliadas. Préstales atención. Aunque al principio no te lo parezca.
  • Atiende tus «llamadas internas» desde la tranquilidad. Evita hacerlo desde la inquietud emocional.
  • Tienes derecho también a delimitar tiempos de desconexión emocional. Hazlo. Busca la forma.
  • Necesitamos 3 impactos positivos por cada 1 que es negativo. Haz tus cálculos para conseguir tu equilibrio emocional. 
  • No dudes en compartir. Elige bien tus apoyos de confianza y tus «espacios de seguridad».
  • Pide ayuda a un profesional. Programa una conversación con un psicólogo que pueda darte un aire nuevo y te ayude a abrir puertas.

Y ahora ¡DISFRUTA!. Te lo mereces. Te deseo lo mejor en este periodo de vacaciones. Yo las tomaré en breve. Pienso disfrutar, hacer planes, y también hacer nada. Y sobre todo, seguir encontrándome con lo que me ilusiona. Un abrazo.

Cómo organizarse para irse tranquilo de vacaciones

A lo mejor ya estás de vacaciones :-). ¡Me alegro por ti!

En caso de que te queden poquitos días, es muy posible que tengas el estrés de última hora. Ojalá lo tengas todo controlado. Por si acaso, te puede ayudar, me gustaría recordarte el verdadero objetivo. Estas últimas semanas, tu prioridad es hacer aquello que te permita irte a disfrutar con tranquilidad. También es importante dejar tranquilos, a los que se quedan en tu ausencia de vacaciones. 

Así que haz un repaso. Tareas, llamadas, visitas, proyectos… ¿Cómo vas a priorizar en estos últimos días?

¿Y qué harás con esas conversaciones pendientes?. Piensa en los demás. Hay muchas personas que llevan tiempo esperando hablar contigo. Evita dejarles en la incertidumbre estos meses de vacaciones. Vayámonos todos tranquilos a disfrutar. 

Y disfrutar, significa, que en la medida de lo posible, evitarás conectarte o responder llamadas. ¿Has previsto que pueden necesitar los demás?

Deja todo calma, con información y con criterios. Si te ha de sorprender una llamada de trabajo en vacaciones, que sean las mínimas. O mejor aún si no tienes más remedio, planifícalas. Hagamos un repaso a ver.

Cómo organizarse para irse tranquilo de vacaciones

Haz tu lista. Mira qué tienes pendiente antes de irte de vacaciones.
¿Quieres irte de vacaciones y asegurarte que vas a desconectar? Depende de ti.

Por si acaso, te puedo ayudar ahora o cuando vuelvas, estoy a tu disposición 🙂 Mientras tanto, ¡Disfruta!

6 motivos por los que se acude a consulta psicológica

Maite, sé que no estoy bien y así no puedo seguir. Me cuesta mucho compartir lo que me pasa y no sé por dónde empezar.
Alguien como tú
Persona
Empezaremos por dónde tu quieras. Por lo que te sea más fàcil. Es mi trabajo poner orden en lo que te ocurre. Y además, podemos explorar temas y vivencias según tu velocidad. Puedes compartir lo que tú consideres, conforme te sientas a gusto. Desde ya te agradezco la oportunidad de que hayas contado conmigo para compartir lo que te ocurre.
Maite Finch
Psicóloga Especialista en Coaching.
Maite, ¿qué es lo que me puede ayudar?. No sé si necesito coaching o apoyo psicológico.
Alguien como tú
Persona
Vamos a explorar tranquilamente y tengamos primero una visión global. A mi me gusta hacer un esquema de trabajo que nos ordene los pasos. El coaching es una metodología que nos puede ayudar a orientarnos a resultados. Cuando existen problemas emocionales se necesita primero el apoyo psicológico. Conocerse, comprenderse y aprender nuevos recursos psicológicos corresponde también al trabajo desde la psicología. Si te parece, iremos avanzando e iré escogiendo y adaptando diversas técnicas que te puedan ayudar.
Maite Finch
Psicóloga Especialista en Coaching

A partir de aquí, como psicóloga vas explorando y analizando las situaciones difíciles que atraviesa la persona. Identificas también qué recursos y procesos personales la persona no ha podido realizar adecuadamente. Posteriormente, diseñas un camino progresivo para que el cliente vaya avanzando con un mayor bagaje psicológico. Con reflexiones y prácticas concretas, se percibe a sí mismo con más herramientas con las que puede resolver sus inquietudes emocionales.

Y en ocasiones, el llanto quiebra a la persona, permitiéndole descargar el peso emocional que tiene. Este hecho me inspira un profundo agradecimiento y respeto. Ya que la persona se siente con la suficiente libertad y confianza para compartir contigo su desahogo.

6 motivos por los que acudimos a consulta psicológica

Al estar a mitad de año, me surgió la reflexión del trabajo realizado desde que comenzó el año. Me planteé analizar cuáles estaban siendo los problemas emocionales que más inquietan a los clientes.

Y así hoy, me gustaría compartir contigo este análisis. Sobre todo, porque siempre pienso que cuanto antes una persona decide pedir ayuda, es mejor. En ocasiones, los clientes acuden a consulta con una larga trayectoria de dolor, inquietud y desgaste emocional. Es importante que el propio cliente lo identifique, y se permita invertir en sí mismo. Para cuidarse y sobre todo, para no agotarse tanto mental, y emocionalmente hablando. Ser feliz, verse a uno mismo con más fortaleza, es posible.

Exploremos que motivos les llevan a personas como tú acudir a consulta psicológica:

  •  Miedos
  • Malestar e insatisfacción personal/laboral.
  • Falta de Autoestima. Desmotivación y tristeza.
  • Gestión de Emociones. Ansiedad. Ataques de Pánico y Fobias.
  • Relaciones tóxicas en familia / pareja
  • Traumas Emocionales no superados

Miedos

Los miedos suelen producirse de forma intensa, rápida, y automática. Sea que la persona tema a otras personas, a situaciones, cambios o eventos, paralizan. Provocan que toda la energía esté enfocada a prevenir fracasos o a evitar posibles daños.

Las personas con miedos intensos, evitan posibles rechazos o incluso sus propias emociones. Esta inversión de energía en la evitación, les desgasta y refuerza constantemente sus propios miedos. Nuestro sistema mental-emocional aprende que es mejor evitar que afrontar. Y por supuesto, es más cómodo quedarse en una situación de protección que en una situación de riesgo.

El problema es que a la larga, estos miedos se multiplican. Cada vez sentimos más miedo a más personas, a más situaciones, y a más emociones que no nos agradan. Y así, comienza nuestra historia de límites. Cada vez podemos hacer menos cosas, enfrentarnos a menos situaciones o personas.

Y por supuesto, el malestar emocional va en aumento. Entonces el cliente, que acude a consulta psicológica,está verdaderamente agotado.

¿Cuáles son algunos de los objetivos de trabajo con un psicólogo para superar los miedos?
  • Comprender el miedo
  • Analizar la trayectoria de aprendizaje
  • Fortalecer la percepción y estima de uno mismo ante el hito temido
  • Dotar de herramientas psicológicas de afrontamiento
  • Crear una nueva historia de aprendizaje mental en la que nuestro cerebro no provoque automáticamente la evitación

Malestar e insatisfacción personal/laboral

«No soy feliz y yo quiero algo más en mi vida». Suele ser aproximadamente una de las expresiones más comunes en estos casos. Y la persona se encuentra en una situación de bloqueo en la que no disfruta y no puede avanzar. No sólo no disfruta, sino que sufre. Y además suele haber perdido el dominio de sus emociones. Sabe que no está bien, pero no puede encontrar o el origen, o la forma de salir. Al final del día, llega a casa embargada con una gran desmotivación que a veces se convierte en enfado. Cíclicamente estas dos emociones varían y se alternan. Esto afecta a sus relaciones familiares, sociales, y por supuesto a su desempeño profesional. Creando de esta forma, nuevas situaciones que no afronta bien, lo que le hace sentir de nuevo desmotivación, tristeza y enfado.

Se tiende a pensar, que la vida es así. O bien, que las situaciones, el trabajo o la familia es lo que es…La persona desarrolla así cada vez un umbral de alerta más alto. Se suelen acostumbrar. Cuando pasan las semanas y los meses, normalmente suele ocurrir un evento que toca techo en su nivel de alerta. Es entonces cuando en muchas ocasiones, levantamos la mano para pedir ayuda. ¡Menos mal!. No es necesario esperar tanto. Tenlo en cuenta.

Decidir hacer algo diferente, analizarte y comprenderte son los primeros pasos. A veces, las personas por sí solas pueden salir de este malestar. En otras ocasiones, según nuestro potencial de recursos personales, se necesita pedir ayuda.

¿Cuáles son algunos de los objetivos de trabajo con un psicólogo para superar la insatisfacción personal / laboral?
  • Poner «encima de la mesa» la vida del cliente, ¿cómo es su vida?
  • Explorar patrones de hábitos que le han llevado a este malestar
  • Conectar con prioridades vitales
  • Identificar necesidades de su equilibrio personal
  • Dotar de herramientas psicológicas para el cambio
  • Crear un plan de satisfacción personal y laboral

Falta de Autoestima. Desmotivación y tristeza.

En muchas ocasiones en estos meses he tenido la oportunidad de provocar una visión en las personas. ¿Cómo estás viviendo?. ¿Cuáles son tus hábitos diarios?. ¿Qué están provocando esos hábitos?.

Y esa es la clave. Nuestros hábitos diarios provocan motivación o desmotivación y tristeza. Las personas suelen entrar en un «bucle» del que es difícil salir por la carga emocional que conlleva. Hay estudiantes que día día se preocupan y culpabilizan de que hacen cualquier cosa menos estudiar. Lo que les genera desmotivación y ansiedad. Con lo que intentan estudiar pero ya lo hacen desde esa emoción. Y así es difícil.

Hay personas cuyos hábitos de afrontamiento no les sirven, pero los repiten. Quizá porque no sepan como hacerlo, quizá porque tienen miedo. O posiblemente, porque están demasiado desmotivados como para plantearse nuevos enfoques. Y así, la «película» se repite.

Hábitos desmotivadores y falta de autoestima están siempre muy relacionados. La falta de autoestima, lleva consigo mensajes atroces que la persona tiene a creer como ciertos. La crítica excesiva hacia uno mismo es el elemento más potente para despreciarse. Y el no aprecio de uno mismo impide presentarnos ante nuevas situaciones y nuevas personas como alguien digno. El potencial y el aprendizaje se desvanecen.  

El punto de corte es el comienzo para la superación

Como siempre suele haber un punto de corte. Excesivo agotamiento o malestar. Un punto en el que la persona al menos se permite, preguntar ¿qué me pasa y cómo puedo salir de aquí?.

Es este punto en el que mis clientes han decidido iniciar una llamada o abrir su correo para consultar. Con mucho trabajo y con muchas estrategias las personas consiguen retomar su bienestar.

Creo que una de las mejores emociones, al trabajar como psicóloga es su alegría con sus avances. Formar parte de sus vidas durante un rato. Recibir mensajes en los que te comunican:

«¡hoy me he emocionado, con lágrimas de alegría, porque mira lo que estoy consiguiendo!»

Absolutamente no tengo palabras para describir este momento compartido :-). Sé que lo entenderás.

Gestión de Emociones. Ansiedad. Ataques de Pánico y Fobias.

Fobia a volar. Ataques de pánico. Ansiedad ante situaciones nuevas o de cambio. Emociones incontroladas ante decisiones difíciles. Ansiedad generalizada: vivir con ansiedad.

Todo un abánico de retos psicológicos en los que muchas personas viven a diario. Lo pasan realmente mal y se merecen vivir desde otras emociones. Mejores. Más reguladas. Con mayor protagonismo en sus vidas. Sin síntomas físicos que les han llevado a tomar fármacos que, si bien alivian situacionalmente, no les ayudan. No les ayudan lo suficiente para superar esas situaciones que les generan ansiedad.

Un fármaco prescrito por un profesional médico, en ocasiones es necesario. Ahora bien, es imprescindible que se complemente con ayuda psicológica. Ya que el fármaco asume el papel que nosotros no hacemos. Resolver y hacernos cargo de nuestras emociones.

En caso de no fortalecer nuestros recursos psicológicos, corremos el riesgo de estar siempre dependientes de la medicación.

¿Cuáles son algunos de los objetivos de trabajo con un psicólogo para superar la ansiedad?
  • Comprender por qué surgen los ataques de pánico
  • Detener el progresivo avance de la ansiedad en cada vez más situaciones
  • Comprender y aprender las técnicas de inteligencia emocional
  • Practicar la situación temida con nuevas técnicas
  • Desarrollar hábitos saludables para regular la ansiedad diariamente

Relaciones tóxicas en familia / pareja

Es una de los temas que más me asombra. ¡Cuántas relaciones tóxicas se dan dentro de la familia o pareja!. Leemos mucho sobre relaciones tóxicas en el trabajo. Ahora bien, son especialmente intensas y dolorosas las que se dan en el entorno familiar y de pareja. Al final en un trabajo, más tarde o más temprano decidimos cambiar de trabajo o de puesto. Pero con las relaciones familiares, el tema cambia. No podemos cambiar de familia. Y de pareja, a veces, nos cuesta mucho.

La dependencia emocional y el sentimiento de culpa suelen estar siempre presentes. Y es qué partimos de la base de que nuestra pareja o familia «debería» ser una relación de amor incondicional.

Bueno, lamentablemente esto no es siempre así. Y las personas necesitan o fortalecerse, o aprender a cómo llevarlo mejor. O incluso, a veces, tomar decisiones más duras. El vínculo emocional que liga este tipo de relaciones es alto, y el dolor que conlleva es muy intenso. Con lo que el trabajo con un psicólogo, puede ser muy beneficioso. Se necesita calmar, recomponer a la persona, y provocar nuevas perspectivas y herramientas psicológicas.

¿Cuáles son algunos de los objetivos de trabajo con un psicólogo para superar relaciones tóxicas en la familia o pareja?
  • Trabajar con el dolor y la culpa
  • Desarrollar el camino de la autodependecia
  • Fortalecer a la persona
  • Dotar de nuevas habilidades y técnicas para abordar relaciones tóxicas y situaciones difíciles
  • Valorar posibles decisiones vitales

Traumas no superados

Es posible que todos hayamos vivido experiencias traumáticas en nuestra vida. Ahora bien no todos desarrollamos estrés postraumático como consecuencia de esas vivencias. El criterio fundamental es que hayamos vivido una situación que haya desbordado y sobrepasado nuestra capacidad de respuesta.

Como resultado, las personas desarrollan:

– Reexperimentación intrusiva del trauma. Se vive mental y emocionalmente el trauma de forma repetida.

– Embotamiento emocional y evitación. 

– Alteraciones en el estado de ánimo.

– Estado de alerta permanente y de reactividad excesiva.

En ocasiones estos traumas están muy presentes. En otras ocasiones, la evitación ha llevado a algunas personas a «vivir más o menos bien». Han encapsulando en su interior esa vivencia que les sobrepasó.

Lo que ocurre es que llega un momento en el que vivimos nuevas situaciones. Nuevas vivencias que nos desestabilizan de nuevo y son estos traumas los que están a la base. Con lo que tarde o temprano la persona necesita resolver esa experiencia traumática que vivió.

¿Cuáles son algunos de los objetivos de trabajo con un psicólogo para superar los traumas?
  • Establecimiento de la seguridad personal
  • Reconstrucción de la vivencia traumática
  • Transformación del recuerdo traumático
  • Reconexión con la vida diaria
Conclusión

Pedir ayuda es de una valentía incalculable que todos pueden poner en marcha. Te mereces evitar desgastarte tanto sea cual sea el motivo que no te permite sentirte bien.

Cuidarse y «curarse» implica trabajar en uno mismo. Y a veces, es duro. No lo vamos a esconder. Las personas que invierten en superar todos estos motivos, ya no son lo que eran. Son las mismas, pero son mejores. Han desarrollado un aprendizaje que les cuidará de volver atrás. Y ahora mismo caminan con una sonrisa. Más tranquilos. Con mayor seguridad en sí mismos. Disponen de todo un repertorio de herramientas a su disposición. Todo esto les garantiza su bienestar y equilibrio personal.

¿Y tú has probado esta sensación?.

Si consideras que te apetece lanzarte a compartir tu duda o inquietud, estoy a tu disposición.

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