¡Cómete las ranas primero! 🙂 ¿Qué dices Maite?

Me gusta esta expresión inglesa 🙂  (Eat the frogs first) para expresar que empecemos priorizando nuestras tareas en el día a día.

Expliquémonos. Habitualmente te puedes encontrar con:

  1. Tareas que no quieres hacer y no necesitas hacerlas.
  2. Tareas que no quieres hacer y te cuestan, pero tienes que hacerlas.
  3. Tareas que quieres hacer y necesitas hacerlas.
  4. Tareas que quieres hacer pero no necesitas hacerlas.

Difícil empeño, a veces, no dejarnos guiar sólo por aquello que nos gusta o nos es fácil abordar, dejándonos llevar en tiempo y recursos por aquello que nos gusta, y que repercute negativamente en lo que no nos gusta, pero tenemos que hacer.

Las tareas que no quieres hacer y te cuestan pero tienes que hacerlas, son tus «ranas» y necesitamos usar nuestros mejores recursos personales para abordarlas. Y realmente, el orden para priorizar en esta clasificación de tareas sería 2,3,4,1.

¿Por qué?

– Es a primera hora de nuestra jornada cuando estamos más frescos.

– Una vez abordada la tarea que más te cuesta, puedes dedicarle tiempo y recursos a aquello con lo que más disfrutas y también tienes que hacer.

– Crear ese hábito de empezar por lo más costoso genera una recompensa interior (a parte de la que puedas proporcionarte intencionadamente) muy potente de satisfacción personal.

Vale, pero me sigue costando ¿cómo empiezo?

Te propongo la Técnica del Pomodoro (Técnica del Tomate):

Obtén resultados focalizando tu atención

La técnica del Pomodoro es una técnica desarrollada por Francesco Cirillo en los 80. Ayuda a focalizar la atención durante un breve periodo de tiempo usando un reloj de cocina en forma de tomate. Consiste en:

pomodoro

Durante los periodos de «pomodoro», los 25 minutos de concentración, no se permite ninguna distracción, ni correos, ni llamadas, ni interrupciones. Es muy útil avisar a otros por ejemplo que durante esos periodos de tiempo no interrumpan. A menos que sea muy, muy urgente o ¡corramos peligro! 😉

25 minutos es un periodo breve pero suficientemente largo para permitirnos concentrarnos. Es posible que nos pueda surgir un poco de estrés porque estaremos pendientes del reloj. Ahora bien, aprender bajo situaciones con un poquito de presión hace que aprendamos a tener mayor capacidad de respuesta en otras situaciones mucho más estresantes.

Otra idea importante, es que es posible que en esos 25 minutos, nos centremos en terminar la mayor cantidad de tareas pequeñas o parte de una tarea más grande. ¡Atención! NO ES EL OBJETIVO (es un error muy común).  El objetivo de esta técnica es facilitar nuestro hábito de concentración en tareas que sobre todo nos cuestan. El cerebro que se activa empezando a realizar una tarea, que normalmente nos cuesta, activa inicialmente conexiones neuronales del dolor. Pero una vez te permites, empezar esa tarea, el cerebro genera otras conexiones con aprendizajes y conocimientos anteriores. Les da significado y nos permite empezar a «disfrutar un poco» de esa nueva tarea difícil.

La clave más importante de esta técnica, es que genera la focalización de nuestra atención, en el proceso no en el producto o resultado final de ese periodo de tiempo. Es decir, estamos, mediante esta técnica, generando un hábito donde lo importante, no es acabar el mayor número de tareas posibles en 25 minutos, sino orientar a nuestro cerebro a un estado de concentración en el que dirigiremos nuestros esfuerzos en empezar a realizar la tarea y desarrollarla. Inicialmente no nos planteemos a dónde vamos a llegar, solo empieza a trabajar.

Sorprendentemente, veremos con la aplicación de varios «Pomodoros», 3-4 hacen 75-100 minutos de concentración intensa. Comprobaremos que es lo que dura nuestra curva de atención sostenida. Ésta se reinicia con periodos de descanso de 15-30 minutos, no más.

Así, con este pequeño compromiso con nuestro reloj y nuestra capacidad de atención podremos conseguir los resultados que queremos en cualquiera de nuestras tareas pendientes.

Sugerencia…

Elige un momento en el día en que puedas empezar con esta técnica.

Si, de verdad, no puedes repetir el intervalo de 25 minutos hoy, sigue mañana, pero sigue.

Antes de que acabe el día, haz una lista con las tareas que tienes pendientes

y clasifícalas según los 4 tipos comentados al principio del artículo.

Empieza el día siguiente consultando tu lista antes que nada.