Cómo no desmotivarte si estás buscando empleo. Es un buen punto de reflexión para pararte unos minutos ¿Te parece?. ¿Te está ocurriendo?. ¿Cómo lo llevas?.

Mi máxima comprensión si estás en proceso de búsqueda de empleo. Y también, mi mayor empuje para que te muevas como si tu vida dependiera de ello. Realmente, ojalá te estés moviendo como si estuvieras trabajando.

¿Tan en serio hay que tomárselo a pesar de las aparentes pocas oportunidades? Sí, tanto o más.

Es la única forma. Y además, con el cuidado emocional que requiere estar intentado opciones para las que posiblemente recibas algunos rechazos.

Cómo no desmotivarte si estás buscando empleo

¿Qué puedes hacer para no perderte por el camino?. ¿Cuántas estrategias puedes poner en marcha para que tu motivación se mantenga en buenos niveles?. ¿Afecta tu motivación al impacto que transmites en tu proceso de búsqueda de empleo?.

Las respuestas son, sí puedes hacer muchas cosas para no perder tu objetivo de vista. Sí, también es crucial que uses tus mejores recursos psicológicos para mantener un buen nivel de motivación hacia ti mismo y hacia el mercado laboral. Y sí, también, tu motivación impacta en tu imagen.

Y creo que la respuesta clave es HACER. ¿Podrías ponerle un porcentaje a tu actividad a la hora de buscar empleo?. Sé sincero contigo mismo. ¿Estás activo todos los días un 30-40-70% de tu tiempo para buscar empleo?

Bien, sea cual sea tu respuesta vamos a ver si algunas ideas más pueden servirte. ¿Te parece? 🙂

Tú valor profesional no es igual al número de rechazos que recibes

Tu valor profesional depende de cuánto puedas ofrecer, de lo que seas capaz de aportar y de que ese valor tenga sentido en una determinada empresa. Con lo que, ser rechazado en un proceso de selección puede ser en muchos casos, porque:

  • Tengan otras prioridades a la hora de contratar.
  • Hayan definido de forma estricta un determinado perfil y no encajes.
  • Existan otros profesionales cuya trayectoria y resultados estén más acorde con lo que buscan.
  • Los estilos de trabajo y los valores de la persona y la empresa no estén alineados.

En cualquier caso, tú no dejas de tener valor. Lo que es importante es que tu valor sea reconocido por una empresa determinada. Piensa por un momento, ¿a todo el mundo le caes bien?. Seguro que no. ¿Eso significa que no eres buena persona?. No. Pues aquí ocurre lo mismo. Cada persona tiene derecho a elegir lo que valora en sus relaciones personales. De esta forma, ocurre lo mismo con las empresas. Cada empresa tiene derecho a decidir qué es importante a la hora de elegir a sus candidatos. Tendrá más o menos razón. Te gustará más o menos su elección. Pero es su decisión.

No olvides valorarte a ti mismo e invertir en ser mejor profesional

Fundamental. A pesar de los rechazos que puedas tener en tu perfil profesional, no te puedes permitir desfallecer. Tú necesitas tener claro qué puede ofrecer tu trayectoria a las posibles nuevas empresas y proyectos que puedas conocer. Luego verás si os gustáis o no. Pero si olvidas cuál es tu valor, entonces seguro que nadie te valorará. 

Bien, una vez asegurado que te valoras, que esto no te impida ver la realidad. ¿Cómo ha evolucionado tu puesto en el mercado?. ¿Qué nuevas habilidades o conocimientos se necesitan en este puesto?. ¿Se le asignan a tu puesto nuevas responsabilidades en las empresas de ahora?. 

Detecta si necesitas invertir de alguna forma en tu perfil y actualizarte. ¿Alguna formación que pueda reforzar tu aporte profesional?.

Bien, mira a ver si puedes acceder a esa formación o información para estar al día. Y trabájala. No te quedes en recibir esa formación y ya está. Conviértela en algo. Estúdiatela. Crea algo con lo aprendido. Prepara cómo harías mejor tu trabajo ahora que has recibido esa formación. Esta es una de las preguntas que suelo hacer en las entrevistas de trabajo y muy pocas personas saben cómo aprovecharla.

Ante la pregunta ¿como mejorarías tu desempeño ahora con esta nueva formación?, muy pocas personas han pensado y trazado un plan de qué beneficios y resultados podría aportar este nuevo aprendizaje en su puesto de trabajo. Sé tú la que destaques.

Reúne todas tus fuerzas para este momento de incertidumbre profesional

Sé que a pesar de toda la información y recomendaciones de tu entorno cercano, puedes sentir que la búsqueda de empleo es una montaña muy alta y con obstáculos. Pero escucha, ya has superado situaciones difíciles antes. ¿Las recuerdas?. Te invito de verdad, a que te tomes un momento, o por que no unos días en reflexionar sobre ello. Tienes tiempo y cualquier acción o estrategia que te permita recuperarte seguro que tu motivación lo agradece. Tómate un respiro para pensar:

  • ¿Cuáles han sido las situaciones más difíciles que has superado en tu vida?.
  • Piensa, ¿Qué reto supusieron para ti?. ¿Qué nuevo aprendizaje rápido o cambio tuviste que hacer?.
  • Revisa, ¿Qué habilidades y estrategias emocionales desarrollaste en esas situaciones?.
  • Recopila, ¿Qué retos has conseguido en tu vida que te motivaron muchísimo?.
  • Recuerda, ¿Qué dificultades superaste en esos retos?. ¿Cómo lo conseguiste?
  • ¿Cómo puedes aprovechar las habilidades, hábitos y estrategias que pusiste en marcha en el pasado en esta nueva situación de incertidumbre profesional?

Ponte al servicio del reto que ahora tienes delante. Haz acopio de tus mejores fortalezas. Traza un plan y ponte en marcha.

Relaciónate aportando valor en cada conversación

“Estoy buscando trabajo, a ver si sale algo”. De verdad, a mi esta expresión también me desmotiva. Me entra tristeza cada vez que la escucho. Me encantaría escuchar algo así como… ¿sabes, me motiva muchísimo … y sé que podría aportar … a empresas o profesionales que …? Además, he creado, he desarrollado, para mi es importante…. ¿Por qué me motiva mucho más esto?. Claramente, porque soy capaz de imaginarme mucho mejor cómo sería si trabajaras, o colaboraras, o hablaras, con determinadas personas o empresas que quizá puedo conocer. O incluso podría darte un feedback mucho más útil sobre cómo puede ser beneficioso para alguien. 

Pero lo escucho muy poco. ¿Serás tú el que empiece a destacar en esto?. 

Sea que te relaciones con tus conocidos para ver si te pueden ayudar, en un evento de networking o en las redes sociales. ¡Por favor, haz que imaginen!:

  • Habla de ti.
  • Dibújame cómo sería trabajar contigo.
  • Comenta publicaciones o artículos en los que aportes tu visión personal para que la conozcan todos.
  • Aprovecha y publica reflexiones sobre las dificultades y retos de tu sector, y cómo te gustaría abordarlas desde lo que sabes.
  • Contacta con empresas y profesionales en los que puedas estar interesados y exprésales que aportarías, qué te interesa, qué sabes hacer.
  • Si creas un blog con una estrategia clara para que te conozcan perfecto. Si crees que no es el momento o no estás preparado, aprovecha las publicaciones en redes sociales. Te proporcionan un formato menor y quizá más manejable.

No te comportes como alguien que no tiene nada que hacer. Sé productivo en esta etapa de tu vida.

Uno de los hábitos más frecuentes que veo en las personas que están buscando trabajo es que empiezan a asumir un montón de compromisos con su entorno. Normalmente no son muy importantes, ni siquiera urgentes, “pero como no tengo nada que hacer…” Y al final casi te dicen, ¡es que tengo menos tiempo que antes!

Tú decides, por supuesto, cómo aprovechar esta etapa de tu vida. Y por qué no, uno se puede permitir invertir también en otras actividades en las que antes no tenía ocasión. Pero que los “compromisos pequeños” no invadan todo tu tiempo. La inercia de no tener presión, y tampoco un horario de trabajo, a la larga, causan una gran desmotivación. Así que, decide:

  • Cómo gestionar tu tiempo.
  • De qué forma, por qué no, disfrutarás ahora de cosas que en otro momento no podrías.
  • Cuánto tiempo al día le dedicarás a darte a conocer a otros profesionales y empresas.
  • Cómo prepararás esas conversaciones o interacciones de valor.
  • Qué horario será como si tuvieras trabajo. Sí o sí vas a dedicar tiempo a contactar con empresas.
  • En qué momentos vas a tomarte un respiro para reflexionar sobre tus niveles de motivación y sobre posibles cambios que necesites hacer.

Conclusión

La motivación se alimenta día a día, con tus reflexiones, con tus acciones y hábitos, con tus retos, con tus aprendizajes y cambios. La desmotivación también se alimenta día a día, con la no decisión de tomar las riendas de este quizá, momento de incertidumbre. Decide a quién quieres alimentar y recuerda:

  • Tu valor profesional existe. Invierte en descubrir en qué empresas se valora lo que puedes aportar.
  • Condición indispensable para que las empresas te valoren: que tú te valores e inviertas en ser mejor profesional.
  • Ten el hábito de reflexionar sobre dificultades y éxitos pasados. Aprende de ti mismo. Tienes las claves para sobreponerte a esta situación.
  • Relaciónate aportando valor allá donde vayas en cada conversación.
  • Sé productivo. La actividad consigue resultados. Si además la planificas, conseguirás más calidad y mayor motivación.
¿Has identificado algún cambio que te puede ayudar a mantener tu motivación?
¿Cuándo empiezas?
¿Tienes alguna pregunta?. Compártela y encantada de revisarla contigo. 🙂

Y si te apetece y puede ayudarte...