Afrontar adversidad en vez de sufrir innecesariamente

¿Cómo estás?. ¿Qué tal estás llevando tu vida y tú relación contigo mismo?. ¿Cómo te sientes?. ¿Qué aprendizajes estás llevando a cabo para aumentar tu capacidad de afrontamiento?. Cuídate de no sufrir más de lo necesario.

Sí, en estas ideas nos vamos a centrar hoy. En momentos de cambio, crisis, y de incertidumbre, invertir en el desarrollo de personas es clave. Bien sea sobre ti mismo o sobre tu entorno o tu equipo, en caso de que lideres uno.

Afrontar adversidad en vez de sufrir innecesariamente

¿Qué te parece si hoy le damos un repaso a algunas recomendaciones sobre:

  • Cómo afrontar un futuro incierto
  • Qué puedes hacer para desarrollar la habilidad más demandada en estos momentos, la resiliencia
  • Cómo evitar niveles de ansiedad innecesarios?

Espero que pueda ser de ayuda.

Afrontar un futuro incierto

Sí, no tenemos más remedio. Y dentro de lo incierto, siempre hay algo que podemos hacer. En todas las situaciones nos podemos centrar en lo que depende de nosotros. Lisa Lai, adviser, consultant and coach, and Moderator of global leadership development programs for Harvard Business School Publishing, nos proporciona algunas claves. Managing when de future is unclear en HBR.
Según la autora nos podemos centrar en desarrollar una perspectiva pragmática, cultivar la estabilidad emocional y aprovecharte del expertise de otros.

Aplica una perspectiva más pragmática

Se trata de hacer algo, lo que sea, pero ponerte en acción, en definitiva. Para sobrellevar la ambigüedad. Esto es mejor que no hacer nada. Tanto empresas como personas a nivel particular, en ocasiones, tienden a quedarse parados “a ver cómo va”. No es el caso. No te servirá de mucho en situaciones inciertas. Además el hecho de “ponerte manos a la obra” te proporcionará una sensación de control mucho mejor que quedarte paralizado. Empieza por cosas pequeñas que dependan de ti. Trata de hacer mejoras. ¿Qué valor puedes aportar en este momento?. A tus clientes, a tu entorno familiar, social, incluso a ti mismo. En este momento, ¿qué es importante?. Céntrate en el valor más importante. Sé pragmático.

Apuesta por cambios de manera inteligente. Dada la información que tienes (y hoy tienes disponibilidad para ello), ¿hacia dónde van las cosas?. ¿Qué es lo que sí sabes de este nuevo escenario? ¿Qué puedes hacer para prepararte?

Y además, muévete en el corto plazo. Una vez te hayas centrado en proporcionar valor y ser pragmático, preparándote para los escenarios posibles, crea planes de acción en el corto plazo. Analiza después, el impacto. Mide resultados. Reorganiza y prioriza de nuevo. Aprende de esas acciones pragmáticas que has puesto en marcha. Te proporcionarán sin duda más información que la que tenías, sin hacer nada.

Desarrolla una buena estabilidad emocional

Ya no puedes dejar de lado tus recursos emocionales. Si en épocas más tranquilas, las emociones son importantes, en momentos de cambio e incertidumbre pueden ser la diferencia entre que te adaptes o no. Puede ser la diferencia entre que consigas tus nuevas metas o no.

Sé proactivo. Aumenta tu aprendizaje

Una de las razones por las que la autora propone ser más pragmático, es porque la acción te impulsa a superar e ir más allá de las emociones más difíciles. Aprende todo lo que puedas sobre el nuevo entorno, las habilidades necesarias, los conocimientos técnicos que necesitarás, las apuestas más probables. Investiga. Una vez haya sido proactivo en investigar, identifica posibles cambios, nuevas perspectivas que necesitas adoptar.

Reconoce también y profundiza sobre las emociones

La estabilidad emocional requiere de intencionalidad por tu parte para cuidarte, para conocer lo que sientes y ocuparte de hacer algo para sentirte mejor. En muchas ocasiones, las personas esperan a que “pase la tormenta” para creer que entonces les llegará la estabilidad emocional. Así, sueles esperar que … “cuando este problema se solucione…”, “estaré mejor, cuando los tiempos vuelvan a la normalidad…”, “ahora es imposible estar bien, lo hará cuando ya no tenga estas circunstancias…”. Falsa alarma. Es ahora. No después. Es ahora cuando necesitas ocuparte de compensar tu desgaste emocional con actividades que te hagan sonreír. Es el momento, ahora, cuando necesitas reconocer que tienes miedo, y que vas a elaborar un plan para superarlo. La estabilidad emocional requiere de responsabilidad, intención y acción para resolver y aprovechar tus emociones más difíciles.

Abre los canales de comunicación

Tanto si lideras un equipo como si formas parte de él, o incluso si ahora no tienes trabajo, abre los canales de comunicación. Mantén la puerta abierta a compartir como te sientes con las personas de tu entorno. No se trata de “hablar todo el día” de lo asustados que estamos y lo mal que va todo. Pero sí, compartir, para comprender y aprender entre todos cómo podemos centrarnos para actuar en las estrategias a corto plazo.

Cuenta con los que sabes y admiras

Aprovéchate también de los que saben, de aquellos que admiras. Cuenta con los que tienen un mayor expertise que tú. No te sientas pequeño. Estamos para ayudarnos. Céntrate en esas personas que admiras o incluso te ayudaron en otras situaciones difíciles. ¿Qué te dirían?. ¿En qué pondrían el foco de atención?. Permítete pedir ayuda. Preguntar, reflexionar con personas que tienen otras perspectivas. Aprende de otros en los que confíes. Aprovecha en tu trabajo, en tu búsqueda de empleo, en tu entorno familiar a tomar decisiones y acciones que nunca has tomado.

Desarrollar tu capacidad de resiliencia en momentos adversos

La web Pick the Brain, siempre nos aporta buenas reflexiones y en esta ocasión, reflexioné con el artículo How to Develop Resilience in the Face of Adversity: Five Tips According to Science. La revista nos proporciona los siguientes datos:

Según una investigación reciente publicada por la Asociación Estadounidense de Psicología (APA), la pandemia de coronavirus ha aumentado significativamente nuestros niveles de estrés.
El estudio, basado en una encuesta de 3,013 adultos en los Estados Unidos, encontró que las personas ahora informan el aumento más significativo en los niveles de estrés por primera vez desde que la APA comenzó a realizar su investigación sobre el estrés en 2007.

Según el estudio:
Si bien el nivel de estrés promedio informado en 2019 fue de 4.9, ha subido a 5.9 en una escala de 10 puntos debido a la pandemia de coronavirus.  
Los niveles de estrés son particularmente mayores para los padres con hijos: el nivel medio de estrés de los padres con hijos menores de 18 años es de 6,7.
El 46 por ciento de los padres informa tener un alto nivel de estrés (entre 8 y 10 en una escala de 10 puntos).

Coincido totalmente. Mi experiencia en el día a día trabajando con personas para desarrollar sus habilidades me constata, que las personas han aumentado sus niveles de estrés y malestar debido a sus circunstancias en este nuevo escenario.

¿Cuáles podrían ser unas primeras recomendaciones para aumentar tu capacidad de afrontamiento?

  • Desarrollar una rutina de ejercicio físico. Aunque sean pocos minutos. Es muy importante en este momento. El ejercicio físico regular reorganiza el cerebro de forma que te ayudará a ser más resiliente con las situaciones adversas o estresantes.
  • Desarrollar hábitos de meditación. Ser consciente de ti mismo, de tu entorno, de lo que sientes, aunque sea unos minutos. Evita acumular información que no procesas y que no haces consciente, sea del entorno o de tu propio mundo emocional interior.
  • Cuídate y duerme. Come bien. Las actividades básicas que necesita nuestro cuerpo son fundamentales.
  • Tu círculo de apoyo. Cuenta con él. Tus personas de confianza. Las personas que te ayudan, no las que mantienen “bucles tóxicos”. Sino aquellas que comprendiendo se orientan en conversaciones que impulsan a soluciones y hacia adelante.
  • Practica la positividad La mirada apreciativa. Ya hemos comentado en otras ocasiones. Ser positivo no tiene que ver con que estemos pidiendo que sonrías todo el tiempo. Si te sientes mal, profundiza, procesa y toma decisiones. Ahora bien, necesitas también un tiempo para practicar la capacidad de valorar lo positivo que tienes tú y tu entorno. Céntrate en lo que sí funciona, en lo que puedes hacer. No dejes que las situaciones adversas te hagan perder la capacidad de “detectar” lo bueno de cada persona o situación.

Ocúpate de no sufrir más ansiedad de la necesaria

Asúmelo. En este momento es muy posible que tengas que vivir situaciones más estresantes que en otros momentos de tu vida. Y puedes sentir algo de ansiedad e intranquilidad. El objetivo es aceparla. Acepta que la ansiedad no es un error del cerebro. No es algo “malo” que te ocurra. La clave está en que la incluyas en tu vida. “Vale, esta situación me pone nervios@“. De acuerdo, vamos a ver qué necesito hacer para llevarlo mejor”. Ese sería el enfoque. La ansiedad es el mecanismo que tiene el cerebro para avisarte de que necesitas estar alerta y centrarte en pequeños cambios que necesitas hacer para resolver la situación. Si rechazas ese estado de alerta, luchas contra él y/o te dejas llevar porque te asusta, aumentarás tus niveles de malestar hasta el bloqueo total.

Acéptalo. Sería menos saludable y más peligroso para ti no sentir esa inquietud. No contarías con la ayuda de tu cerebro para afrontar situaciones de riesgo.

Estructura saludable de pensamiento

Ahora bien, hay una serie de hábitos mentales que pueden hacer que sientas un nivel de ansiedad innecesario. Como seguro que has experimentado alguna vez, cuando sientes ansiedad tus pensamientos y emociones se disparan a un posible nivel caótico y de bucle. Ahí, estamos cayendo en algunas trampas mentales que no sólo, no te ayudarán sino que aumentarán tu ansiedad. Recuerdo, que en muchas ocasiones, escucho a personas que me indican: “es que yo pienso mucho, le doy muchas vueltas…”. De acuerdo, pensar y reflexionar es buenísimo. Ahora bien, la clave es tener una estructura saludable de pensamiento. No tóxica.

Veamos en qué trampas puedes caer que te llevarán a sufrir más ansiedad de la necesaria. Haremos un resumen contando con la ayuda de la doctora Caroline Leaf. Mental health expert. 30+ years researching ways to help people manage mental health issues in school, work, and life. Contaremos con su artículo en Medium sobre 5 Mental Health Mistakes That Could Be Causing You Unnecessary Anxiety

Trampas mentales que aumentan tu ansiedad

1- Invertir mucho tiempo en pensar en el problema y no tanto en reflexionar sobre un plan de acción que dependa de ti.

Como comentábamos, es posible que estés invirtiendo demasiado tiempo y energía en definir, comprender y delimitar el problema. De hecho conozco, muchas personas expertas en su “diagnóstico” de lo que les ocurre. Ahora bien, tanto “diagnóstico” ¿a qué te ayuda, dónde te lleva?. Prueba a delimitar los tiempos para “darle vueltas” a una situación. La autora de hecho nos recomienda una “regla de tercios”. Un tercio para pensar sobre el problema, otro segundo tercio del tiempo para planificar la solución, y otro último tercio del tiempo para convertirlo en acciones positivas que dependan de ti.

2- Intentar cambiar muy rápido

Tú necesitas tu tiempo y los demás el suyo. Respétate. Tu nivel y velocidad de aprendizaje es importante. Empujarte a cambiar muy rápido provocará que no afrontes las emociones que conlleva el cambio y el aprendizaje. Te llevará seguramente a un bucle de frustración.

3- Compararte con otros

Esta trampa, la hemos comentado en diversas ocasiones en este blog. Como hemos indicado, cada uno necesita su tiempo y tiene sus circunstancias, aunque no las percibas. La comparación más saludable, es siempre, contigo mismo. ¿Qué has hecho hoy mejor que ayer?. ¿Qué cambios y recursos psicológicos has desarrollado estos días en comparación con hace unos meses?. Céntrate en ello, es mucho más saludables y te ahorrará ansiedad innecesaria.

4- No ejercitar tu cerebro diariamente

Muy pocas personas ponen su foco de atención en la importancia del aprendizaje y el desarrollo mental. Actividades como leer, aprender un idioma, etc., retos que estimulen en definitiva. Y sobre todo ¡llevar a la práctica lo que aprenden!. Cualquier actividad que te haga disfrutar es genial para el cerebro y compensar el desgaste emocional. Leer sobre lo que quieras aprender también. ¡Pero conviértelo en un cambio!. No te quedes en ser “acumulador de información”. Así no se estimula el cerebro ni se aumenta su plasticidad, ni su flexibilidad cognitiva. Aprende y haz, ponte un reto.

5- Caer en el “Y si….”

Anticipas. Sobre todo cosas negativas que pueden ocurrir. Bien, forma parte del funcionamiento del cerebro cuando está en estado de alerta. Ahora bien, te toca ocuparte de ello. De nada te servirá pederte en miles de “ y si….”. Delimita el tiempo. Hazlos concretos. Si esos escenarios de verdad tienen posibilidad de ocurrir, aprovéchalos, prepárate para esos escenarios. Hemos dicho, delimita el tiempo. Y después, céntrate en disfrutar de tus amigos, familia, de tus hobbies, de tu aprendizaje, etc. La resiliencia no significa, a ver cuando eres capaz de aguantar el miedo, la ansiedad y los miedos ancipatorios, sino cuánto eres capaz de recuperarte y seguir adelante.

Conclusión

  •  Practica el pragmatismo.
  • Invierte en estabilidad emocional
  • Cuenta con el expertise de los demás
  • Desarrolla tu capacidad de resiliencia
  • Ocúpate de no sufrir más ansiedad de la necesaria
¿En qué podrías empezar a ser más pragmático?
¿Qué harás para aumentar tu estabilidad emocional?
¿Cómo puedes dejar de caer en trampas que aumentan tu ansiedad?

Y si te apetece y puede ayudarte...

3 claves para liderar en la nueva normalidad

Sí, hoy 3 claves para liderar en la nueva normalidad. Es posible que no nos guste el concepto, pero es el nuevo escenario. Llámalo como quieras. Y hoy, si eres líder te propongo algunas ideas y reflexiones para que repases si necesitas ajustar algo más de lo que ya estás haciendo. 

Las claves incluirán:

  • Como líder también necesitas cuidarte. Sé un líder con fortaleza mental y emocional.
  • Practica y fomenta el ciclo de aprendizaje constante, ya que es lo que necesitamos ahora. Impulsar y acelerar nuestra capacidad de aprendizaje.
  • Ajusta tus hábitos de liderazgo en el día a día. Revisa si con tus actuaciones estás promoviendo valores y habilidades que ahora se necesitan

3 claves para liderar en la nueva normalidad

El ejercicio aeróbico aumenta el flujo sanguíneo, aumentando la capacidad de aprendizaje y la memoria. Dormir bien, está asociado con un mayor foco de atención, mejoras en la función cognitiva (creatividad e innovación) mayor capacidad de aprendizaje y empatía.

El líder también necesita cuidarse

Con estas claves, inicia su artículo Palena Neale, Ph.D, en su artículo “Serious” Leaders need Self-Care, Too, en Harvard Business Review. Y así nos plantea una serie de cuestiones a tener en cuenta para llamar la atención sobre el hábito de cuidarte si eres líder y eres responsable de un equipo de trabajo. 

  • ¿Cómo te sentirías si invirtieras en mejorar tu dieta, sueño, nivel de ejercicio, y regulación emocional?
  • ¿Qué podrías dejar de hacer, empezar o continuar haciendo ahora mismo para mejor tu salud mental y física?

Éstas son dos cuestiones clave por las que muy bien, podrías empezar a replantearte cuánto te estás cuidando si lideras un equipo de trabajo.

Es posible que me digas… “no tengo tiempo”

Es posible. Suele ser una excusa muy habitual para todos. Ahora bien las investigaciones demuestran que realizar descansos puede ayudar a prevenir la fatiga, y a renovar la motivación, incrementar la productividad y la creatividad. También ayuda a consolidar la memoria y el aprendizaje. Es curioso, como cuando hablas con muchos profesionales, y analizas su horario de trabajo no incluyen pequeños descansos periódicos en su jornada. Y así, claro el agotamiento con el que acaban el día es enorme. Así que estaría bien, que te plantearas las siguientes cuestiones:

  • ¿Cuáles son las prioridades en tu vida? ¿Puedes conseguirlas sin salud y bienestar?
  • ¿Cuánto tiempo podrías ahorrar si actuaras desde el control en lugar de hacerlo desde el estrés?
  • Elige una sola cosa a la que podría decir “no” el día de hoy que te permitiría tomar un descanso, aunque sea breve. 

Es posible que pienses… “un líder necesita ser fuerte y aguantar lo que sea y seguir adelante”

Llegados a este punto vale la pena reflexionar sobre lo que significa un líder fuerte. Usemos mejor, el término, si acaso. Necesitamos líderes con una gran fortaleza mental y emocional. No líderes fuertes, que carguen a sus espaldas con todo, aguantando “viento y marea”.  Así que, aprovecha estos minutos para reflexionar un poco:

  • Si el líder con más fortaleza que conozcas viviera con estrés, ¿qué le aconsejarías?
  • ¿En qué ha beneficiado a tu equipo cuando te has tomado un descanso en el pasado?
  • Si no necesitaras ayuda, pero quisieras recargar energías, ¿qué harías?

Recuerda, que la resiliencia no es “aguantar y seguir adelante aunque no puedas más”. Es la capacidad de lidiar con dificultades e incertidumbre sin coste emocional y recuperándose de las emociones difíciles lo más pronto posible.

Recomendaciones por si pensabas que no necesitas cuidarte como líder…

  • Haz las paces con la idea de cuidarse emocionalmente. Recuerda que  “cuidarse” no es de débiles.
  • Cuídate a tu manera, no necesitas hacer las mismas actividades que otros para cuidarte, pero sí las que a ti te permitan recargar energías.
  • Practica micro descansos y micro actividades de forma frecuente para aprovecharte de todas las mejoras cognitivas que genera el cuidado propio.
  • Incluye en tu agenda estos espacios de “cuidado y bienestar”. 
  • Prueba diferentes actividades de descanso y desconexión. Experimenta y mantén lo que funcione para ti. 

Promueve y practica el ciclo del aprendizaje constante

En épocas de crisis e incertidumbre los modelos de trabajo que aplicábamos hasta ahora puede que no funcionen. De hecho, creo que tenemos ya suficiente evidencia de que en las empresas, se dan intentos por seguir funcionando como antes, y esto acaba provocando mayor frustración y agotamiento mental y emocional de todos los implicados. Como líder eres el motor y el facilitador de que tu equipo aprenda a funcionar de otra forma. 

Veo a menudo últimamente, equipos de trabajo que se quejan constantemente de los sucesivos y rápidos cambios que actualmente tienen que afrontar. Sin quitar importancia a que los cambios consumen más energía de lo normal, quizá necesites como líder concienciar a tu equipo de que el entorno ha cambiado. Y mostrar con el ejemplo, que necesitáis cuidaros más que nunca, aprender rápido y seguir afrontando las nuevas demandas. 

Así lo plantean, Patrick Finn, Mihir Mysore, and Ophelia Usher, en McKinsey & Company, en su artículo When nothing is normal: managing in extreme uncertainty. 

Los autores promueven la idea de un nuevo modelo de actuación. Básicamente, el ciclo de aprendizaje: DESCUBRE, DISEÑA Y EJECUTA.

El ciclo del aprendizaje

Apuntan los autores, que los managers necesitan trabajar juntos para diagnosticar la situación actual, considerando las implicaciones prácticas, explorando como puede evolucionar, y estableciendo y ejecutando acciones apropiadas. 

El ciclo de aprendizaje y rediseño debe repetirse con la frecuencia suficiente para afianzar resultados en la nueva situación. garantizar que las respuestas reflejen la situación en evolución. Y necesitamos cuestionarnos constantemente cada supuesto para comprobar el impacto que se tiene. Asumir como inamovibles determinadas ideas, generará peor desempeño y resultados. Tanto el líder como el equipo necesitan aceptar que habrá equivocaciones y que éstas forman parte del ciclo de aprendizaje.  De esta forma, se necesita prestar especial atención al hábito de proporcionar feedback positivo por cada aprendizaje nuevo conseguido. Ya no vale, hacer bien lo que hacías antes. La clave está en cuánto, líder y equipo, son capaces de crear nuevos aprendizajes. Y por supuesto, utilizar el feedback de mejora para ir moldeando las acciones que acercan al éxito.

Cómo ajustar tu liderazgo a la nueva realidad

En las últimas intervenciones que he tenido como formadora y coach en empresas me aparece algo común. El nivel emocional de los implicados, tanto de managers como de equipos de trabajo, está alterado. Y parte de esta alteración radica en que constantemente surge la pregunta de ¿cuándo volveremos a la “normalidad”?.  Habría que cuestionarse qué es la normalidad. En psicología, no existe demasiado este concepto. Trabajamos desde las situaciones en que las personas viven en ese momento, y la clave es cómo afrontar el momento que cada uno vive. Lo mismo pasa con las empresas. 

Y subyace entonces, una necesidad de trabajar un concepto muy importante que nos va a permitir ajustar las emociones, y las actuaciones del día a día. Estamos aquí, y ahora. En este momento estamos viviendo, ¿lo has aceptado?. Es la ACEPTACIÓN la clave para no agotarse emocionalmente en estos momentos, y seguir viviendo, con altos niveles de desempeño y lo más felices posible. 

Atendamos a que ACEPTAR no es lo mismo que RESIGNARSE. La resignación incluye un alto grado de resistencia a la nueva situación, con numerosos intentos de que las cosas vuelvan a ser como habitualmente eran. Pero de momento no es posible. ACEPTAR implica que las nuevas demandas, prevenciones, y formas de actuar, pensar y sentir las hemos ajustado al nuevo escenario. Y así, no se fija tanto la atención en cómo era antes. El foco de atención está en el ahora, y el esfuerzo y energías se destinan a vivir en el nuevo entorno

Adaptaciones necesarias en tu capacidad de liderazgo

 Lolly Dascal, en su artículo How to Adapt Your Leadership To The New Reality, nos invita a reflexionar sobre algunos ajustes y cambios que como líder es mejor que realices cuanto antes:

  • Crear estabilidad. Es una reacción mental común en momentos de incertidumbre, que las personas busquen certeza. Así los líderes pueden ayudar a crear esa estabilidad, creando una cultura centrada en el propósito. Preparando así al equipo para abordar cada reto con confianza y con sentido de misión compartida por todos.
  • Crear comunidad. Ahora más que nunca puede que el trabajo a distancia dificulte el sentido del equipo. Ahora bien, es tarea de los líderes buscar nuevas formas de dirigir, proporcionar autonomía, y poner el foco en el logro de resultados, al tiempo que se crea un equipo muy unido.
  • Transparencia y comunicación. La creación de plataformas seguras y adecuadas para transmitir la información de manera clara es crucial para favorecer la certeza que todos están buscando.
  • Mostrar flexibilidad. Para afrontar con éxito las nuevas demandas del escenario que vivimos, el líder necesita fomentar la flexibilidad en el equipo.  Se requiere en este momento, saber funcionar en un entorno que demanda altos niveles de planificación dinámica y de reflexión diaria.
  • Fiabilidad. Con motivo de ese intento de conseguir certeza en momento de incertidumbre, céntrate como líder en proporcionar fiabilidad en lo que comunicas. Y si no sabes algo, transmítelo así. En caso de equivocarte, asume el error.
  • Protege la salud mental de tu equipo. Ocúpate del bienestar de tus colaboradores. Escucha, orienta, facilita y ayuda. Fomenta en tus conversaciones la empatía y la compasión.

Recuerda las 3 claves para liderar en la nueva normalidad

  • Cuidarte mental y emocionalmente como líder
  • Promover el ciclo de aprendizaje constante y la mentalidad y competencias adecuadas para ello.
  • Ajusta tus hábitos de liderazgo a la nueva realidad
Recuerda ¿qué puedes dejar de hacer, empezar o hacer más para cuidarte?
¿Qué vas a hacer para fomentar la concienciación sobre el aprendizaje dinámico?
Y ¿qué 3 ajustes necesitas hacer en tus hábitos de liderazgo?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Es el momento de alimentar tu equilibrio personal

Afortunadamente, comenzamos nuevo año. Como una libreta en blanco para llenarla de cosas bonitas. ¿Por qué no?. Seguramente habrá también retos complejos. No obstante, puede ser bonito también. ¿Qué te parece?. Yo creo que sí. Vamos a ello entonces. 

Reflexionando sobre qué hacen las personas que disfrutan más y resuelven mejor, con menos coste emocional, las dificultades, identifico, entre otras, algunas habilidades clave. Sí, hoy vamos a centrarnos en ellas. 

Es el momento. Y aunque cualquier ocasión es buena, es principio de año. Así que mejor vamos a aprovecharlo.

Es crucial, ocuparse de alimentar el equilibrio personal de cada uno. ¿Por qué?. En realidad, las personas con equilibrio personal tienen fondo psicológico muy potente. Suelen tener más desarrollado el enfoque apreciativo (prestar atención a lo positivo) hacia las cosas que viven. Además, ante las dificultades muestran más facilidad de afrontar retos con calma y con inteligencia emocional. Es decir, al final las personas con equilibrio personal viven con una estructura psicológica que les permite sufrir menos y aprender constantemente. 

Vamos a centrarnos hoy, en tres objetivos que pueden, muy bien, acompañarte en este nuevo año.

Es el momento de alimentar tu equilibrio personal

Tu bienestar depende de tu equilibrio personal

Nos apoyaremos en esta ocasión en algunas ideas de uno de los artículos de The Emotion Machine – 6 aspects of a balanced Person. 

Existen 6 áreas en las que necesitarías enfocarte para trabajar tu equilibrio personal y bienestar. Todas ellas son importantes y hacen que seas multidimensional en este sentido, influyéndose entre sí, estas 6 áreas. Tienes entonces: el ámbito físico, mental, emocional, social, laboral y espiritual. Si te centras mucho en alguna/s de las áreas mencionadas correrás el riesgo de vivir con cierto desequilibrio personal. Este desequilibrio puede ser causante de ansiedad, malestar e insatisfacción. Por ello es tan importante que tengas una visión completa de todas tus áreas y trabajes en cada una de ellas.

Bienestar físico

  • Encuentra la forma, por pequeña que sea de mantener alguna actividad física diariamente. 
  • Mantén un sueño regular. Y si no está siendo así, analiza qué ocurre para retomar ese equilibrio en el sueño. 
  • Presta atención a tu dieta. Son muchas las personas que me remiten problemas con la comida. Y en realidad, este problema es un reflejo de su vivencia constante con ansiedad. 

Bienestar mental

  • Puede parecer que no tiene mucho que ver, pero realmente sí. Leer libros y mantenerte en mentalidad de aprendizaje, resetea tu mente sobre muchos aspectos. Da igual si lees algo técnico o alguna lectura más destructora. Toda lectura tiene un impacto en tu mente y la reorganiza. La cantidad de conexiones mentales generadas por una buena lectura, harán que abras posibilidades mentales y emocionales. ¡Ojo!, hoy tenemos muchísimas opciones de leer, pero me preocupa, cuánto le sacas partido. Lee con calma, para aprender, no para consumir páginas. Reflexiona sobre lo leído, hazlo tuyo y conviértelo en algún pequeño cambio.
  • Reta a tu cerebro. Puzzles, juegos, hobbies. Mantén a tu mente con un respiro regular de las responsabilidades cotidianas. Permítete jugar. No te olvides de lo que te enseñan los niño, especialmente en fechas de Navidad y Reyes.
  • Presta atención a cómo razonas, a cómo piensas. Tu capacidad cognitiva es la clave de tu bienestar mental. Aprende, ve a cursos, pide ayuda profesional para detectar tus “trampas mentales” y reformular tus capacidades para afrontar dificultades.

Bienestar emocional

  • Sobre todo si ves que gastas demasiada energía en resolver tus inquietudes emocionales, aprende o busca ayuda. 
  • La inteligencia emocional es a capacidad de regular tus emociones a niveles más adecuados a las situaciones que necesitas vivir y afrontar.
  • Recuerda, que cada emoción reprimida, olvidada, evitada, generará avisos en tu cuerpo en forma de malestar o ansiedad. Esto te alejará de tu equilibrio personal. Y todo te costará más.
  • Las emociones te avisan de cómo estás viviendo las diferentes situaciones de tu vida. Y, aunque no lo creas, te ayudan a tomar decisiones sobre tu bienestar. Aprender a escucharte y respetar tus emociones potenciará tu equilibrio personal.
  • Perdónate los errores pasados. 
  • Cuestiónate a nivel emocional. Las emociones más difíciles tienden a “tintarlo” todo de una realidad “aparentemente real”, filtrando y sesgando muchos datos.
  • Crea hábitos para relajarte, desconectar, respirar antes de abordar situaciones difíciles, buscar el estado emocional adecuado, etc.

Bienestar social

  • Seguramente lo habrás aprendido mucho más en tiempos de pandemia, pero no lo olvides. Parece que pronto convertimos lo extraordinario en ordinario, al dejarnos llevar con inercia por el día a día. Manténte en contacto con amigos y familia.
  • Aprende a comunicarte bien. Procura mejorar esos hábitos, quizá pasivo-agresivos y entrénate en asertividad. Practica el ser constructivo con personas que piensen diferente a ti o se expresen de una manera que te disgusta.
  • Invertir en hábitos sociales, aunque sea 10 segundos, te proporcionará una activación de tus mejores emociones.
  • Busca oportunidades de conocer más gente.
  • Invita a alguien a una comida o cena, sea presencial o virtual.
  • Gestiona bien el uso de redes sociales. Pueden ser un valioso aliado, pero según tu enfoque pueden ser motivo de ansiedad.
  • Acostúmbrate a detectar “el drama” en tu día a día. En ocasiones puedes encontrarte desempeñando algunos de estos 3 roles: víctima, perseguidor o salvador. Cualquiera de los tres, puede limitar tus capacidades para resolver conflictos diariamente.

Bienestar profesional/laboral

  • Sí,… tómate un tiempo de forma periódica, para ver qué se te ha dado bien esta semana, mes… Ten presentes de forma constante tus fortalezas. Son las herramientas de más fácil alcance para ser resiliente, y afrontar  la posible incertidumbre y las dificultades que aparezcan. 
  • Fórmate. Sigue aprendiendo. Aprender mantiene tus neuronas en constante plasticidad y te proporcionará nuevos enfoques a nivel profesional y personal. Es una manera segura de abrir tu mente y desarrollar tu potencial.
  • Crea y asume oportunidades para ganar experiencia. Si hay algo que desconoces, date la oportunidad de aprender y practicarlo. No te quedes sólo con a experiencia que tienes a día de hoy.
  • Cuida y asume tus posibilidades económicas. Toma decisiones en base a ellas.

Bienestar espiritual

Invierte tiempo y espacio en cuidar los pilares de una vida con significado. Estos pilares son:

                  • Sentido de pertenencia (relaciones saludables)
                  • Propósito (sentir que contribuyes a algo más grande que tú)
                  • Narrativa Personal / Storytelling (las historias que te cuentas sobre ti mismo y el mundo
                  • Trascendencia (Inspiración)
                  • Crecimiento (sensación de que avanzas y sigues adelante)
    • Pasa más tiempo con la naturaleza. Aprende a ser capaz de prestar atención a la naturaleza que te rodea, incluso si es en un paseo hasta tu trabajo.
    • Forma parte de la comunidad de alguna forma que te cree satisfacción.
    • Pasa más tiempo en soledad, contigo mismo. La soledad buscada favorece el descubrimiento personal y el crecimiento. 
    • Busca indicios para creer que la vida es buena y bonita. No pierdas esta capacidad.

Sé mejor en aquello que haces cada día

  • No es tan importante las horas de estudio en aquello que haces en tu día a día, sino la promoción de práctica deliberada que pones en marcha. Es decir, aquello que aprendas, aquello que estudies, busca ocasiones de practicarlo. Da igual, si hablamos de una habilidad más técnica o de una competencia personal. Practica. Es mejor elegir una técnica, un paso, un hábito, e intencionadamente practicarlo, que conocer muchas técnicas y practicarlas con poca frecuencia.
  • Evita el estancamiento saltando deliberadamente a entornos retadores. No te quedes todo el tiempo en entornos y situaciones que ya dominas. Salta. Busca otro contexto que te demande algo más. Además de fortalecer tu autoestima, te mantendrá en mentalidad de crecimiento. 
  • Busca un coach. Alguien que te facilite ser proactivo y practicar deliberadamente. 
  • Participa en grupos o círculos de personas que practiquen lo que quieres aprender. Mantenerte en grupos que están acomodados, no te ayudará. 
  • Fragmenta los éxitos que quieres conseguir. Busca en cada intento, seleccionar una parte que quieres hacer mejor. No te crees ansiedad innecesaria, queriendo hacerlo todo bien a la primera.
  • Pide ayuda, a aquellos que ya tienen más práctica.
  • Cuenta con las fortalezas que ya tienes para aplicarlas en ese nuevo aprendizaje que quieres conseguir. 
  • Sé mejor incluso en aquello que ya se te da muy bien

Ejercita la flexibilidad cognitiva

En el artículo 5 brain exercises to foster flexible thinking en la web de GAIAM, se menciona a Wilma Koutstaal, Ph.D., psychologist at the University of Minnesota and the author of the forthcoming book The Agile Mind. 

La autora define la Agilidad Mental como la capacidad que nos facilita perseguir de forma más fructífera y eficiente las metas individuales y grupales. Nos permite ser solucionadores más eficientes, ayudándonos a ser más creativos e innovadores.  Es decir, ejercitando la flexibilidad cognitiva tendrás mayor capacidad de adaptación y de reformulación de tus pensamientos. De esta forma podrás responder de manera más eficiente a las distintas situaciones que necesitas enfrentarte. También podrá ayudarte a alejarte del modo de pensamiento “blanco-negro”, que aparentemente calma tu ansiedad.  A la larga, no es real, porque te encontrarás que las situaciones y las personas, tienen matices y complejidades que este tipo de pensamiento no te ayuda a comprender. 

La flexibilidad cognitiva te ayudará a moverte en el mundo de las posibilidades y de la apertura mental. Convirtiendo tu resiliencia en una habilidad más potente.

Algunas ideas para mantener tu mente ágil y más flexible cognitivamente

  • Cambia el contexto. Las vacaciones son perfectas para esto. Irte a otro lugar cambia tu perspectiva de las cosas. Hazlo con más frecuencia. Cambia el lugar donde habitualmente realizas determinadas tareas o hábitos.
  • Cuestiona tus pensamientos y palabras. Analiza que quizá, pensamientos, ideas y palabras que habitualmente utilizas, ahora, en ese nuevo escenario no te sirven.
  • Haz un plan para ser espontáneo 🙂 . Planifica cambios para tu próximo día, recuerda hacer las mismas cosas, que haces diariamente de forma diferente.
  • Combina el pensamiento focalizado (concentración en un tema) con el pensamiento difuso (reflexión sobre tus retos mientras estás haciendo otra cosa diferente).
  • Permítete abandonar ideas, o actividades, cosas, personas. Déjalo ir. 
  • Practica el enfoque apreciativo. Sé capaz de prestar atención a lo qué sí funciona, a lo que sí haces bien, a esas relaciones que sí te hacen feliz…
  • Asume la responsabilidad de tus emociones. No son los demás los que te alteran o te generan enfado o tristeza. Eres tú. Es cómo abordas esa conversación, o esa relación, incluso esa situación compleja. 
  • Sé amable contigo. Eres la personas con la que más tiempo pasas. ¿Por qué no ser amable y cuidarte?.
  • Pon el foco en las posibilidades y sé proactivo para conseguir que se hagan realidad.

Resumiendo...

  • Tu bienestar depende de tu equilibrio personal. Recuerda los 6 pilares: físico, mental, emocional, laboral, social y espiritual. 
  • Practica deliberadamente aquello que haces cada día. Fragmenta los éxitos que quieres conseguir.
  • Ejercita la flexibilidad cognitiva para crearte mayores oportunidades. 
¿Qué áreas de tu equilibrio personal necesitas fortalecer?
¿En qué vas a decidir ser mejor en tu día a día?
¿Cómo mejorarás tu flexibilidad cognitiva?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cambia de mentalidad ante la incertidumbre

Si en estos momentos las cosas han cambiado, tú necesitas adoptar también determinados cambios. Quedarte esperando a ver cuando las cosas vuelven a ser como antes, no te ayudará y te creará constante frustración. En estos últimos meses mi trabajo como formadora y coach me ha permitido tomar el pulso a cómo estamos reaccionando a esta nueva etapa. Una etapa, no lo vamos a negar marcada por el COVID-19. Que además de otras consecuencias, está generando que los niveles de incertidumbre se disparen en nuestras vidas. 

Posiblemente, o seguro, este nivel de incertidumbre está siendo mayor del que estábamos acostumbrados. Ya que está afectando a todos los ámbitos de la vida personal. Afecta al nivel laboral, social, familiar y personal. Así pues, cada persona se enfrenta a gran cantidad de dudas y posibles miedos en todos los ámbitos de su vida. Y la verdad, es que esto genera mayor agotamiento físico y mental, debido a la constante demanda de atención variable, que se tiene que practicar diariamente. 

Esta constante incertidumbre marcada por la ampliación y restricción de nuestros movimientos en la vida diaria está desconcertando a muchas personas. Y a nivel emocional, de desempeño, organizativo, etc., está causando bastante desánimo. Si antes de la Pandemia, ya se caía en dejarnos llevar por la inercia de las responsabilidades, obligaciones y un ritmo frenético de vida, ahora aparece una nueva inercia. La de “buff, no puedo hacer nada”. Ambas nada saludables para nuestro equilibrio emocional. 

Veamos entonces algunos cambios que necesitan acompañarte en esta nueva etapa de nuestra vida.

Cambia de mentalidad ante la incertidumbre

Sé consciente de la situación y de lo que te hace sentir

  • Deja de pensar y actuar como si la nueva situación no existiera o no fuera contigo.
  • Sientes nuevos síntomas físicos y psicológicos, préstales atención.
  • Deja de evitar tus emociones más difíciles.
  • Evita distraerte y no pensar o sentir lo que te ocurre.
  • Es un momento prioritario para hacerte responsable de las nuevas demandas del exterior y de tus nuevas necesidades internas.
  • Practica hoy más que nunca el “chequeo interno”. ¿Cómo te sientes hoy?. ¿Qué te ocurre en este momento?.

Desarrolla tu madurez emocional, la necesitas ya

  • Sé flexible. Las demandas de la nueva situación cambian constantemente. Sólo la adaptación te permitirá sufrir y agotarte menos en este momento.
  • Hazte responsable de lo que depende de ti. Puede que tengas más dificultades y limitaciones que antes. Pero, en este nuevo escenario ¿qué puedes hacer tú?. ¿Sobre qué sí puedes actuar para llevar mejor la situación?
  • Es hora de abandonar el perfeccionismo y las expectativas inamovibles. Muchas cosas no saldrán como tu esperas o no irán tan rápido como tú deseas. Céntrate en hacer lo que esté en tu mano de la mejor manera posible. Acepta el resto. 
  • No es cuestión de resignarse. Es cuestión de aceptar las nuevas demandas como parte de tu vida y dejar de desear que fuera diferente. Es lo que es.
  • Cuida tu agotamiento por no adaptarte constantemente a cómo la situación va evolucionando.
  • Aprende a ver nuevas alternativas. No solo has de vivir, trabajar, relacionarte como antes. Ahora tienes otras alternativas. Decide si quieres aprovecharlas o quedarte bloqueado esperando.
  • Pon el foco en los avances que haces cada día en cualquier área de tu vida. No es momento de centrarte demasiado en el largo plazo y en “cuando esto termine…”
  • La madurez emocional requiere que experimenten todas tus emociones pero sin dejar que marquen tus decisiones de manera reactiva.
  • Busca la calma cuanto sea posible para adaptarte y tomar decisiones.
  • Cree en ti. Ya has pasado por otras situaciones difíciles. Recuerda qué recursos te sirvieron y ponlos al servicio de tu nueva situación.
  • Busca opciones, situaciones y personas con las que sonreír y aprender a tomarte las cosas con humor.

Organiza mejor tu eficiencia en el trabajo

  • Dedicarte a pensar cómo quieres organizarte también es trabajar. Evita lanzarte a ir más deprisa, sin mirar prioridades e impacto de lo que haces.
  • Analiza si pierdes tiempo con determinadas tareas.
  • Crea tus propios protocolos, procesos, plantillas, modelos, etc., para optimizar tu tiempo.
  • Seguramente las cosas cuesten más ahora y tengas más trabajo. Dedicarle más horas e intentar ser más veloz te causará mayor agotamiento y desmotivación.
  • Empeñarte en “esto siempre lo he hecho así” y en “no hay otra forma de hacerlo” no ayuda a tu flexibilidad mental que tanto necesitas en estos momentos.
  • Cuestiónate sin miedo. No es que lo has hecho mal hasta ahora. Es que en estos momentos necesitas otros enfoques y hábitos.
  • Pon fechas a todo lo que tienes que hacer. Aunque luego reorganices la planificación. No se trata tanto de cumplir firmemente las fechas (aunque sí en ocasiones), sino de que no pierdas el norte de las prioridades.
  • Planifícate con aquellos con los que trabajas diariamente. La eficiencia no e

Mayor demanda de atención requiere mejor, y mayor, descanso y desconexión

  • Si hay algo con lo que ser estricto ahora, es descansar, desconectar y disfrutar.
  • Deja de llevarte por la desgana, y por el “total no puedo hacer nada, no puedo salir, no puedo quedar con nadie…”
  • La fortaleza mental depende de cuánto seas creativo y busques mejores alternativas a los momentos más complicados.
  • Seguro que en otros momentos de tu vida pensaste “no tengo tiempo para mí…”. Si la Pandemia, te ha dado (aunque sea a la fuerza) mayor tiempo para ti, aprovéchalo. 
  • Las personas que mejor llevan los cambios son las que siguen buscando e implicándose en sentirse bien a pesar de las adversidades. 
  • Es posible, creo que seguro, que ahora todo cuesta más. Así que descansa y desconecta más. Así de sencillo.
  • Incluye en tu agenda bloques de tiempo para actividades de desconexión, disfrute y descanso. Lo que no incluyas en tu vida, no le prestarás atención ni tiempo.

Si estás buscando empleo, sé creativo y más eficiente

  • Busca nuevas formas de encontrar ofertas vacantes. Las formas tradicionales (esperar a que publiquen una oferta de trabajo) siguen estando vigentes, pero no son la única forma. 
  • Adelántate y busca conocer gerentes, responsables de RRHH, consultores de selección, etc.
  • Usa las RRSS como altavoz de tus necesidades. Pero hazlo bien. Proporciona información sobre lo que mejor sabes hacer y sobre lo que aportas.
  • Pedir a alguien, “si te enteras de algo, me dices…” no tiene demasiado sentido. Si quieres que te tengan en mente, especifica bien, qué necesidad puedes cubrir. Así la persona a la que le hayas pedido ayuda, sabrá mejor como hacer la conexión, profesional disponible & empresa que necesita un profesional.
  • Sigues siendo un profesional aunque ahora estés en situación de desempleo actúa como si estuvieras trabajando ya y tuvieras que conseguir la atención de un cliente y crear una reunión.

Establece límites

  • Delimita el tiempo de tus preocupaciones. Darle vueltas en modo bucle te generará mayor desgana y ansiedad posiblemente.
  • Céntrate en describir exactamente cuál es el problema y centra tu atención en lo que puedes hacer, que dependa de ti para sentirte mejor y tomar decisiones.
  • Limita el tiempo de contacto con actitudes tóxicas o desalineadas con tus prioridades y valores.
  • Pon límite a funcionar por inercia. Para, respira, sé consciente, cuestiónate, cambia, siente, aprende y sigue adelante.
  • Deja de limitar la expresión o el sentir tus emociones más difíciles. Las emociones son tus aliadas, préstales atención. 
  • Deja de decir SÍ a todo. Usa el NO, cuando lo necesites. Al igual que los demás también tienes derecho a usarlo.
  • Evita dejarte llevar por el miedo. Aprovéchate del miedo, te alerta de aquello de lo que necesitas protegerte y te da información sobre lo que necesitas actuar de manera diferente.

Resumiendo...

  • Sé consciente de la situación y de lo que te hace sentir
  • Desarrolla tu madurez emocional, la necesitas ya
  • Organiza mejor tu eficiencia en el trabajo
  • Mayor demanda de atención requiere mejor, y mayor, descanso y desconexión
  • Si estás buscando empleo, sé creativo y más eficiente
  • Establece límites
¿Cuando te paras a pensar qué te dice tu mente y tu cuerpo?
¿Cómo puedes mejorar tu madurez emocional?
¿Qué nuevos límites vas a establecer para protegerte?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Fomenta los espacios emocionalmente seguros

Espacios emocionalmente seguros. ¿Te has parado ha pensar sobre ello?. Si algo ha puesto de manifiesto este tiempo de COVID-19, es que en situaciones de incertidumbre, se valoran más los espacios emocionalmente seguros. Es decir, aquellos espacios, grupos de personas, contextos, donde te sientes con la aceptación incondicional de tu grupo, y que te permite sentirte seguro a nivel emocional. Un espacio sin riesgo a ser juzgado por lo que sientes o compartes. Un entorno en el que eres aceptado incondicionalmente, y en el que no serás castigado si te equivocas, si preguntas, o si propones una idea. 

Este concepto de SEGURIDAD PSICOLÓGICA, cobra cada vez más importancia en nuestras vidas, y especialmente en los entornos laborales. Necesitamos participar en este tipo de entornos para crecer, para interactuar de forma sana, para aprender, adaptarnos al cambio y superar las dificultades.

Hace unos días, terminaba con una video conferencia final un proceso de formación en una empresa. Estuvimos trabajando durante varias semanas Cómo Gestionar Emociones Difíciles en Momentos Críticos. Cada alumno avanzó en el programa a su ritmo, y compartía en los foros, sus reflexiones y respuestas a las cuestiones planteadas. 

En las empresas se necesita fomentar los espacios emocionalmente seguros

Si algo fue característico en el feedback sobre el uso de los foros, es que:

  • Había personas que le costaba mucho compartir sus emociones y reflexiones en los foros, donde todos podían ver sus respuestas.
  • También había personas que les hubiera encantado compartir más con sus compañeros.
  • Otras personas indicaban que el mayor miedo emocional era que en las reuniones se “juzgara de forma negativa” sus intervenciones.

Y aquí lo tenemos. Indicadores claros de que suele costar compartir emociones. Todavía tenemos inculcado que expresar emociones puede ser señal de debilidad. Pero a su vez, tenemos el indicador claro de que se necesita, ya que todos coincidían que se reduciría el estrés, ganarían en eficiencia y en calidad de la comunicación. 

Así pues, en nuestra video conferencia final, estuvimos reforzando la idea de que todos tenemos la responsabilidad de crear y fomentar ESPACIOS EMOCIONALMENTE SEGUROS. Todos coincidieron que cada uno podría hacer mucho para que al hablar con sus compañeros, se creara esa sensación de seguridad psicológica. Por supuesto, también comentamos que se facilitaba mucho si el responsable del equipo, creaba esos hábitos 

La clave de un ESPACIO EMOCIONALMENTE SEGURO es el dominio de habilidades de INTELIGENCIA EMOCIONAL

¿Cómo podemos asegurarnos de que nuestra empresa sea un espacio emocionalmente seguro? Es claro, aprendiendo todos mejores habilidades emocionales. Este aprendizaje nos permite aprender a desarrollar las habilidades propias, y tener un mejor enfoque emocional en la relación con los demás. A continuación podéis ver cual fue el feedback sobre el aprendizaje en el curso.

Fomenta los espacios emocionalmente seguros

Me alegra decir que esta y otras empresas, con las que he estado y continuo trabajando en la actualidad, están en el camino de convertir sus empresas en un ESPACIO EMOCIONALMENTE SEGURO.  ¿Es tu empresa un espacio emocionalmente seguro?

Cómo fomentar la seguridad emocional en las empresas

Jason Harney, Director of Product Development at Workstars, en su artículo 10 ways to improve emotional safety in the workplace, reflexiona sobre este concepto de seguridad emocional en las empresas.

Haciendo referencia a la investigación de Collins & Smith 2006 and Siemsen et al 2009 , nos recuerda algunas reflexiones. Sentirse emocionalmente seguro significa que los empleados se sienten capaces de hablar y comunicar abiertamente. Es decir, no están pendientes del miedo al juicio sobre sus opiniones, y se permiten ser vulnerables. Entonces, cuanta mayor seguridad emocional en los entornos de trabajo, mayor es la oportunidad de compartir información y conocimiento. 

Laura Delizonna, PhD, is an executive coach, instructor at Stanford University, international speaker, and founder of ChoosingHappiness.com, también en su artículo High-Performing Teams Need Psychological Safety. Here’s How to Create It

en HBR, hace referencia a la importancia de la seguridad emocional y su relación con los equipos de alto desempeño. Los equipos de alto desempeño tiene una cosa en común: la seguridad psicológica. Es decir, la creencia de que no serás “castigado” cuando cometes una equivocación. Los estudios demuestran que la seguridad psicológica permite asumir:

  • Riesgos moderados
  • Decir lo que piensas
  • Ser creativo

No en vano, en muchos procesos de coaching, me encuentro personas con un gran miedo emocional en sus entornos de trabajo. Este miedo se traduce, en ganas de abandonar, en ocultar lo que realmente piensan, en implicarse menos porque no se les reconoce, en estar constantemente en situación de competitividad, y en constante evaluación, y cuestionamiento de su desempeño. 

Cómo hacernos responsables de fomentar ESPACIOS EMOCIONALMENTE SEGUROS

Desde mi punto de vista, fomentar espacios emocionalmente seguros se consigue aplicando habilidades relacionadas con la gestión emocional, desde todas las direcciones. Es decir, da igual si eres líder, mando intermedio o técnico. Todos creamos oportunidades en cada conversación, encuentro o reunión. Así que todos podemos fomentarlo en influir. Ahora bien, qué duda cabe, que si en una empresa, los responsables de equipo se involucran en este objetivo, como motor de equipos, todo puede ser más fácil.

Veamos algunas recomendaciones para fomentar estos espacios emocionalmente seguros, tomando algunas ideas de los autores anteriormente mencionados. 

  • Aborda el conflicto como un colaborador, no como un adversario. A veces, es posible que te embarques en la tarea de ganar-perder, más que en el enfoque ganar-ganar. Prueba a llevarte esta creencia contigo y a conversar desde “cómo podemos conseguir ambos un resultado mutuamente satisfactorio”
  • Conversa de “persona a persona”. Reconoce que la otra persona también tiene sus necesidades, creencias, perspectivas, esperanzas, miedos y opiniones. La otra persona quiere igual que tú, sentirse respetada, apreciada y competente. Céntrate en si tu interacción genera confianza o desconfianza. Pues esta última, romperá el estado de “espacio emocionalmente seguro”.
  • Prepárate y anticípate con tus mensajes. ¿Cuáles son tus puntos de vista?. ¿De qué forma será más probable que tu interlocutor responda a tus ideas o cuestiones?. ¿Qué posibles escenarios se pueden dar y cómo actuarás en cada caso para crear un espacio emocionalmente seguro y que podáis llegar a un acuerdo?.
  • Fomenta la curiosidad en vez de la culpabilidad. Si tu compañero o colaborador percibe que la finalidad de tu conversación es “echarle la culpa” romperás de nuevo la seguridad emocional. En su lugar, trata de explorar los motivos de la otra persona, comparte otras ideas con explicaciones, busca puntos en común y orienta la conversación hacia las soluciones. 
  • Pide feedback sobre tu comunicación. ¿Qué te ha ayudado y qué no en nuestra conversación?. ¿Cómo te ha hecho sentir esta conversación?. ¿Cómo podría hacerlo mejor?

Fomenta la participación

  • Muestra que su aportación importa. Es indiferente si eres su compañero o su responsable de equipo, verbaliza que te importa su opinión, y muestra que la tienes en cuenta en el acuerdo final. 
  • Acepta el error como un medio de aprendizaje. Los equipos con bajo desempeño y donde la seguridad emocional es baja, tienen más probabilidades de descartar pequeños errores, guardárselos para sí mismos, o incluso “seguir la corriente”, con tal de evitar discusiones al respecto. 
  • Felicita también el individualismo. Cada persona es diferente y aporta un valor especial. Reconócelo, verbalmente, activamente, especialmente. Las perspectivas de cada persona pueden tener un valor inmenso. 
  • Muestra compasión. Recuerda no es mostrar “pena”. Es una combinación de comprensión de la situación que está viviendo la otra persona, unido al compromiso de ayudar. 
  • Reconoce también los esfuerzos. Sí, aunque no se haya conseguido el resultado esperado (todavía). Todas las personas necesitan también feedback sobre la cantidad y calidad de sus esfuerzos, de cómo lo están haciendo en su proceso a conseguir los resultados pactados. 
  • Crea momentos para, especialmente, proporcionar feedback positivo. Cambiamos y aprendemos con mayor impacto, cuando nos sentimos seguros y apreciados. No, cuando nos sentimos atacados. 

Foco en la seguridad emocional

  • Proporciona formación en gestión de emociones y resiliencia. En general hay carencia de este tipo de habilidades. Así que facilita en tu empresa, este tipo de formación, sobre todo ahora que la sociedad vive cambios muy rápidos y en el que la seguridad y habilidad emocional es clave.
  • Crea espacios seguros para hablar de emociones. Sí, creo que en la agenda de todas las empresas hay tiempos marcados para reuniones técnicas e innovadoras. Por el contrario, hay pocos espacios delimitados para compartir cómo se sienten ante los cambios, la pandemia, la evolución de un proyecto, etc.
  • Ofrece actividades o facilidades para que las personas puedan desconectar o reducir su estrés. Por ejemplo, facilita la redistribución de días libres o de descanso. Ahora mismo es más probable, que se necesiten descansos más breves, pero más frecuentes, que vacaciones más largas y puntuales durante el año. 
  • Activa tu radar sobre las emociones de los demás. Las personas no se vuelven irritables, porque sí, o reactivas, o poco involucradas de repente. Activa la habilidad de detectar “cambios repentinos” de actitud. Seguramente tenga detrás algo relacionado con el malestar emocional de esa persona. Proporciona una conversación “emocionalmente segura” para ayudar a recuperarse emocionalmente a esa persona. 

Conclusión

¿Qué puedes hacer mañana para fomentar espacios emocionalmente seguros cerca de ti?
¿A quién puedes agradecer mañana de que esté facilitando un espacio emocionalmente seguro?
¿A qué necesitas prestar especial atención de ti mismo para desarrollar más hábitos que faciliten un espacio emocionalmente seguro?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Sin madurez emocional no hay confianza

Uno de los hábitos mentales que más ansiedad genera en las personas es la tendencia a realizarse preguntas para las que no existe respuesta. Suele ser un hábito de diálogo interno basado en cuestiones que te sitúan en la búsqueda de seguridad  sobre lo que va a ocurrir, lo que otras personas van a hacer, y cómo los demás piensan de uno mismo. 

Así, hay muchas personas que entran en “bucle” planteándose cuestiones cómo:

  • ¿Me estará utilizando esta persona?
  • ¿Cómo puedo saber que los sentimientos de la otra persona son auténticos?
  • ¿Lo conseguiré?
  • ¿Y si no soy lo suficientemente buen@ en mi trabajo?
  • ¿Me sentiré alguna vez bien conmigo mismo?
  • ¿Y si no cumplo con lo que he prometido y esperan de mi?
  • ¿Me recuperaré de esto?

Con este tipo de preguntas la persona, trata de buscar una confirmación positiva o negativa de sus temores. Bien para calmarse, o bien para conseguir una certeza que le permita una “falsa seguridad” de que las cosas irán bien. ¿Te sientes identificado con este tipo de preguntas?

Este tipo de preguntas seguramente te harán sentir o comportarte con:

  • Perfeccionismo
  • Ansiedad
  • Inseguridad
  • Miedo

Sin madurez emocional no hay confianza

Si es así, si te sientes identificad@ con las preguntas anteriores, puede que lo que estés olvidando sea:

  • Primero, en esas preguntas no sabes, no te has planteado, cómo vas a responsabilizarte tú del resultado que quieres conseguir.
  • Segundo, parece que está implícito, el “yo voy a seguir así, ¿se solucionará por sí solo?. Hay cierto grado de que tú o el mundo está predeterminado. 
  • Tercero, las preguntas no te están ayudando, te mantienen en “bucle” y con miedo. Con lo que igual, es hora de cambiar las preguntas. 
  • Cuarto, si quieres de todas formas una primera respuesta, aquí la tienes: No lo sé. 
  • Quinto, aprende a plantearte otro tipo de preguntas que te van a situar, eso sí, en tu propia responsabilidad emocional sobre tus temores. ¿Tú que vas a hacer en esas situaciones?. ¿Qué quieres mejorar para influir en el resultado, o en la búsqueda de tu propia tranquilidad y confianza?. La respuesta la tienes tú.

En definitiva, tus miedos te están llamando a que te hagas responsable de tus emociones. Encontrar la paz y la tranquilidad, requiere de un trabajo interno relacionado con la madurez emocional y la confianza. 

Cómo potenciar la madurez emocional

Apoyándonos hoy en el artículo de www.liveyourtruestory.com en su artículo 12 signs of emotional maturity, repasaremos que es la madurez emocional y qué implica a nivel de hábitos personales. 

La madurez emocional se refiere a la habilidad de entender, y manejar tus propias emociones. Te proporciona la capacidad de crear la vida que tú quieres, con mayor sensación de felicidad y plenitud. Ante situaciones difíciles e inciertas, es tu madurez emocional la que determina tu habilidad para afrontar tales situaciones. 

Veamos que necesitas practicar para actuar de forma más madura emocionalmente y conseguir sentirte mejor.

Flexibilidad

Tu capacidad de adaptación es aquí muy importante. En esa situación que te preocupa. ¿Cómo puedes adaptar tus pensamientos, comportamientos y emociones?. Deja de actuar, pensar y sentir cómo lo has hecho en otras ocasiones. Las emociones difíciles que sientes ahora, te están indicando que te adaptes de otra forma distinta. ¿Qué vas a hacer para adaptarte y obtener un resultado diferente?

Si te quedas regodeándote con la duda de qué pasará en esa situación que temes, lo único que conseguirás es mayor malestar. 

Responsabilidad

Centrarte en por qué los otros no son de otra manera, o por qué las cosa no son de otra forma, etc… aparta de ti tu capacidad de aumentar la habilidad de la madurez emocional. Ser responsable en las circunstancias que vives, significa, dadas las características de la situación o de determinada relación, ¿qué puedes hacer tú que dependa de ti para sentirte mejor?.

No es cuestión de echarte la culpa. No es que deliberadamente hayas hecho algo con mala intención. La responsabilidad implica, que centres tus preguntas y tu diálogo interno en ti, no en tener respuesta a un “oráculo que sepa lo que va a ocurrir”. Seguramente ocurrirá, en gran medida, aquello en lo que tu te impliques. 

obtener un resultado diferente?

Si te quedas regodeándote con la duda de qué pasará en esa situación que temes, lo único que conseguirás es mayor malestar. 

Crecimiento y aprendizaje personal

Conseguir tus retos, asegurarte que vivas con mayor paz interna, superarte en el futuro, depende en definitiva del aprendizaje y desarrollo personal que estés dispuesto a asumir.  Si quieres que la situación cambie en algo, o que consigas sentirte mejor mañana, depende de cómo te relaciones contigo mismo y los cambios que empieces a hacer en ti. Sí, hay una pregunta mejor a las que habitualmente te planteas que es: ¿qué quieres aprender de ti en esta situación que está siendo tan difícil para ti?. No temas a esta pregunta, te va a dar una visión nueva, una mayor sensación de control y la opción de elegir cómo influir en los acontecimientos de vida personal, familiar, social y laboral. 

Busca, reflexiona y aplica otras perspectivas

Todo aquello que lees, todas esas conversaciones que tienes con otras personas hablando de tu problema, todos esos cursos a los que vas, no servirán de nada sino te auto-cuestionas. Selecciona lo que lees y estudias, y busca hablar con personas de confianza que quieran que crezcas (no que te trasladen sus propios miedos). Aprender significa plantearse las cosas desde otra perspectiva. De esta forma ampliarás tus herramientas para afrontar las situaciones más difíciles. Es frecuente buscar, personas con las que compartir tus miedos, que piensen igual que tú. Haz lo contrario, manteniendo la confianza que tienes con algunas personas, conversa con aquellas que suelen pensar y actuar de forma distinta a ti. 

Deja los juicios a un lado

Los juicios son calificaciones realizadas a uno mismo o a otros basados en la idea de que hay una sola forma de entender o hacer las cosas, que por supuesto, es la correcta. Nada más lejos de la realidad. Tú tienes el derecho de tomar tus propias decisiones y de tener ciertas opiniones. Los demás también. Y cada uno actúa, piensa y siente en base a sus creencias. Y son lícitas para cada uno. 

Entrar en que los demás “no deberían ser así…” te sitúa en una posición de juicio. El otro tiene sus prioridades e intereses. Siendo así, ¿tú como quieres actuar y adaptarte a esa situación o relación?

Aprende de tus emociones y actúa más desde la calma

Hemos comentado en otras ocasiones que recuerdes que las emociones no son tus enemigas, al contrario son tus aliadas. Te proporcionan información sobre lo que no va bien, y lo que te inquieta. Dedicarse a reflexionar por qué sientes lo que sientes, será la clave. Es decir, hay una gran diferencia entre dejarte llevar por tus emociones, y escuchar a tus emociones, para ser más sabio y ampliar tu madurez emocional.  La primera opción, te hará sobreactuar en las situaciones que vives, y la segunda te dará un mayor dominio de la situación, confianza y paz. Busca, pasa tiempo con tus emociones, escúchate para ver lo que necesitas y comprenderte mejor. De esta forma, podrás regular tus emociones ante las situaciones más difíciles e inciertas. Esto en definitiva es la resiliencia. 

Se un optimista activo

Sí, permítete creer en que las cosas buenas pueden pasarte también a ti. Y recuerda también la segunda parte. Sé activamente optimista. Céntrate en lo que puedes hacer en cada situación, con cada emoción que sientes, con cada pensamiento que pasa por tu cabeza. Te lo mereces, y seguro que te ocurren cosas muy buenas. Pero seguramente ocurrirán porque has buscado que ocurran. La inactividad y el bloqueo rara vez llevan a la paz interior, la confianza o la madurez emocional. 

Estrategias para desarrollar la confianza

Seguimos apoyándonos en la web de www.liveyourtruestory.com en su artículo 13 strategies for building trust, y repasaremos cómo desarrollar la confianza en uno mismo y en la relación con los demás. 

Cumple con tu palabra y las acciones acordadas

Seguramente te haya venido a la cabeza alguna vez, la pregunta ¿Y sino soy capaz de cumplir con lo que he acordado?. Bien, nuevamente es una pregunta sin respuesta. La cuestión es ¿en eso que has acordado en tu trabajo, con la familia o con los amigos, o incluso contigo mismo, has expresado con claridad lo que tú quieres?. Como ves necesitamos de la madurez emocional anterior, para decidir si quieres comprometerte o no y sentirte tranquilo en la relación con los demás. La confianza con los demás, requiere de gestionar tus emociones en esa petición y atreverte a expresar y acordar algo en lo que tú te encuentres a gusto. De esta forma será más fácil que cumplas con tus palabras y con las acciones acordadas. Y recuerda si acuerdas un reto difícil para ti, necesitarás invertir en tu propio aprendizaje. 

Aprende a comunicarte adecuadamente con los demás, haz peticiones, ofrece y acuerda de manera que ambas partes estén satisfechas y se genere confianza.

La confianza lleva tiempo

Tanto la confianza propia como la que provocamos con los demás, lleva su tiempo.  Es un trabajo diario en el que hay un doble foco. Con respecto a ti mismo, pon el foco en los avances, en el progreso de pequeños hitos que te lleven al resultado que quieres conseguir. En la relación con los demás, abre la posibilidad de conoceros, renegociar acuerdos, dar la oportunidad de que los acuerdos ocurran. Empieza por acuerdos que sean fáciles, factibles en el tiempo y con alta probabilidad de que ocurran. 

Reflexiona sobre tus decisiones y piensa antes de actuar demasiado rápido

No tienes porque responder rápido y con presión a compromisos que otras personas te demanden.  Tómate el tiempo que necesites para ver qué quieres tú de esa petición o compromiso que estáis a punto de acordar. La confianza en ti mismo vendrá de que tú elijas aquello que te hace bien y te supone un reto para crecer. La confianza en la relación con los demás vendrá de que ofrezcas aquello que estás dispuesto a acordar y lo cumplas. Para asegurarte de esto, tómate tu tiempo para reflexionar y no actuar o acordar, por presión del otro, para satisfacer al otro a costa de tu malestar, o por miedo a la opinión del otro. 

Valora y reconoce las relaciones que tienes, y no las des por supuestas

Sea un cliente, un amigo o un familiar, cuida tus relaciones. La confianza en las relaciones se crea en tanto en cuanto te ocupas de ellas. Ocúpate de mostrar tu presencia y tu implicación tanto en los buenos momentos como en los menos buenos. Da igual sino tienes la respuesta exacta para las preocupaciones de ese amigo o familiar. Lo primero es demostrarte a ti mismo y al otro, que estás ahí para aquello que puedes aportar. Aunque sólo sea la escucha. A lo mejor sólo necesitan eso. 

Tu colaboración a nivel social, familiar o laboral siempre será bien valorada. Sobre todo si tu aportación es honesta. Verbaliza claramente en lo que sí puedes ayudar, aportar o colaborar. Recuerda conócete a ti mismo y asegúrate de decir SÍ o NO, en función de lo que honestamente puedes comprometerte.

No escondas tus emociones, y ten en cuenta tus valores y prioridades

Difícilmente aumentarás tu auto-confianza o la confianza en la relación con los demás, si ocultas tus emociones. La inteligencia emocional te ayuda a no ignorar tus emociones, y la madurez emocional a ocuparte de ellas de forma responsable. Será difícil que los demás confíen en ti, si muestras una emoción que no sientes, la ocultas o la niegas. Esto afectará a los compromisos que generes con los demás. Seguramente te llevará a incumplirlos y hacerte sentir peor que antes. Aprende lo necesario de lo que te apuntan tus emociones y toma decisiones constructivas de forma coherente con lo que sientes. 

De igual forma, ten presentes tus valores y prioridades, vitales y profesionales, para acordar acciones en las relaciones con los demás. Acceder a compromisos, en los que no te atreves a decir NO, no te ayudará a sentir mayor confianza en ti mismo y a construirla re la relación con los demás. Tampoco lo hará, si accedes a compromisos que van en contra de tus valores y prioridades vitales. Aplica la madurez emocional y sé responsable de explicar lo que sientes, ajustar, negociar y adaptar aquello a lo que te comprometas que esté en consonancia contigo.

Resumen de habilidades

  • Flexibilidad
  • Responsabilidad
  • Crecimiento y aprendizaje personal
  • Aprender otras perspectivas
  • Evitar los juicios de valor
  • Aprovechar la sabiduría de tus emociones
  • Ser un optimista activo
  • Cumplir con lo que se acuerda
  • Aceptar que la confianza lleva su tiempo
  • Reflexión y tiempo antes de actuar
  • Expresa tus emociones
¿Cómo valoras tu nivel de madurez emocional?
¿Qué podrías hacer para mejorar tu capacidad emocional?
¿Cómo vas a activar tu confianza en ti mismo y en la relación con los demás?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo conseguir una mente en calma

Cómo conseguir una mente en calma. Sí, hoy te planteo 12 recomendaciones para que revises cuál te puede faltar para conseguir una mente en calma. 

Recuerda, que cada uno tiene unas circunstancias y una historia detrás, pero para empezar, podría servirnos. ¿Qué te parece? ¿Pruebas a ver en qué puedes mejorar?

Estar en calma. Vivir con más calma. Sentir con más calma. Pensar con más calma. Todo ello es la clave de tu bienestar. Recuerda prestarle atención y practicar aquello que detectes que no haces.

Cómo conseguir una mente en calma

¿Cuáles de las 12 recomendaciones te falta poner en práctica?
¿Qué ganarías si lo pusieras en marcha?
¿Por cuál te es más fácil empezar?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Que no se te olvide cuidar a tu equipo

Sigue siendo una época retadora y convulsa. Aunque estén cerca las vacaciones. “Que no se te olvide cuidar a tu equipo”, creo que es uno de los grandes aprendizajes que las empresas necesitan tener en mente y tomar nota de las necesidades de todos. Porque venimos de un periodo de más de un año muy duro. Y también, porque vamos hacia un periodo en el que los cambios seguirán presentes y todos necesitamos estar fuertes psicológicamente hablando. 

Que no se te olvide cuidar a tu equipo

Joan Quintana y Arnoldo Cisternas, en su libro Relaciones Poderosas, refuerzan la idea de cuidar al otro. Si diriges un equipo, si eres dueño de una empresa ocúpate de que todos cuiden de todos, sobre todo las figuras de responsabilidad. ¿Qué experiencia tienen las personas cuando trabajan contigo?. Entre otras facetas, cuidar significa ocuparse de la reciprocidad en los vínculos que existen en los entornos organizacionales. Buscar un equilibrio entre las partes, entre lo invertido y lo ganado, evitando la sensación de “tú me utilizas o yo te utilizo para mi beneficio o a costa tuya”. Es necesario que las personas sientan siempre un beneficio mutuo y proporcional, sobre todo en estos entornos profesionales. Y añadiríamos, recordar, que estas relaciones y vínculos profesionales estén acompañados de una gran seguridad psicológica para todos. Es decir, que nadie se sienta juzgado por sus ideas, aportaciones o feedback. Necesitamos más que nunca abrazar la perspectiva del otro. Si no estás de acuerdo con alguien, busca escuchar, comprender y acordar, en vez de juzgar. 

Los líderes necesitan estar presentes para su equipo

Lynne Levy is a Workhuman evangelist who lives and breathes helping organizations build cultures that bring out the best in the employees. Her mantra is “do what you love, love what you do.” En su artículo The Stress Is Real: 6 Ways for Leaders to Care for Their Employees, resalta varios elementos importantes para que no te olvides de cuidar a tu equipo.  Reflexionaremos sobre algunos:

    • Líder, empieza por ti. Coincido y uso el mismo ejemplo que la autora para explicar la idea de por qué es tan importante empezar por ti. Igual que en un avión, debes ponerte tú primero la máscara de oxígeno y luego ayudar a los demás, es igual de importante hacerlo al cuidar a tu equipo. Ayudar emocionalmente, psicológicamente y técnicamente a alguien es mucho más difícil, si tú no estás bien. 
    • Reconoce las circunstancias y el momento actual. Puede que nos estemos recuperando, pero las experiencias más y menos difíciles que han vivido las personas de tu equipo, merecen tu atención y ajuste. Puede que tus colaboradores no estén al máximo de tus capacidades, tenlo en cuenta y ayúdales a recuperar su potencial nivel de desempeño. No sólo señales que no están rindiendo y que hay que recuperar niveles anteriores, ayúdales. Esa es tu responsabilidad como líder.
    • Los límites ayudan a cuidarse. Proteger y cuidar en muchas ocasiones requiere de poner límites. Fomenta que haya un límite de horarios, de conexión, y de disponibilidad. Cuando las personas se cuidan y cuidan a otros, se favorece un mejor desempeño y potencial para crecer.

Si quieres resultados cuida de las personas

Anthony Boyd en su web y con el artículo: 7 Emotionally Intelligent Ways Leaders Show They Care About Their Team, nos recuerda diferentes habilidades relacionadas con la inteligencia emocional, que te pueden ayudar.

  • Apoya activamente disponer de un equilibrio familiar-profesional. Sigo viendo en mis sesiones de coaching, personas que dedican demasiadas horas al trabajo. Bien estemos hablando de la modalidad presencial o virtual. Tenemos cierto enganche a pensar que es necesario “dejarlo terminado hoy”, “así voy adelantando”, “acaban de pedirme esto a última hora”… La mayoría de las veces, no es urgente acabar esto ahora, no pasa nada si sigues mañana, y a veces, es necesario acordar un “¿puedo entregártelo mañana a las X h?.
  • Reconocimiento, por favor. Incluso ahora que tan difícil ha sido todo, a muchos líderes se les olvida reconocer y apreciar. Se sigue teniendo por bandera el “está haciendo su trabajo, no es nada extraordinario para reconocer”. Se te olvida como líder, que la mente se motiva y aprende muchísimo más si las personas reciben confirmación y reconocimiento de que lo que hacen conlleva unos buenos resultados.
  • Cómo líder aprende también a decir NO. Sí, un buen líder que cuida, necesita decir NO, a plazos imposibles de cumplir, a otros departamentos que pueden sobrecargar las tareas de tu equipo, y a conflictos innecesarios.
  • Escucha y compromiso. Es muy frecuente que algunos colaboradores dentro de un equipo se vuelvan “locos” tratando de ver cuándo pueden contar con su responsable. “Parece que está muy ocupado, siempre está reunido…”. Cómo líder, casi diría que es tu principal herramienta. Mostrar disponibilidad y escuchar. Activamente, de forma planificada para reducir incertidumbre, y creando conversaciones, no sermones.

Fomenta el aprendizaje si quieres personas resilientes

John Hall en su artículo 5 Ways To Take Care Of Your Team During Covid-19, en Forbes, nos ayuda con 5 ideas para cuidar a tu equipo en tiempos de COVID-19. Especialmente me gustaría subrayar una:

  • Fomenta el crecimiento y el desarrollo. 

Según Monique Valcour de Harvard Business Review, “los grupos de trabajo en los que los empleados informan que su supervisor (o alguien más en el trabajo) se preocupa por ellos como persona, les habla sobre el progreso de su carrera, fomenta su desarrollo y les brinda oportunidades para aprender y crecer, tienen mejores resultados. Es decir, tienen menor rotación, mayor crecimiento de ventas, mejor productividad y mejor lealtad al cliente, que los grupos de trabajo en los que los empleados informan que estos elementos de desarrollo son escasos.

Proporcionar oportunidades de aprendizaje fomenta la resiliencia, manteniendo la mente y el cuerpo activos. Afortunadamente, este año he podido comprobar con mi trabajo que formar a equipo, cuando están acometiendo cambios importantes ha supuesto mejores resultados y consecución de metas importantes. 

Por otro lado, proporcionar estas oportunidades de formación y aprendizaje, ha supuesto un aumento de la percepción de los profesionales en relación a “mi empresa, mi responsable me cuidan”.  De hecho, han aumentado también, la reflexión, de “ahora sé cómo hacerlo mejor”.

Sentirse cuidado aumenta el compromiso y la eficiencia

Como nos indica Lolly Daskal, en su artículo The Best Ways to Show Care To The People On Your Team, los estudios demuestran lo que el sentido común nos avisa. Las personas que se sienten cuidadas en el trabajo se comprometen más y son más eficientes. Parece que a veces, no hacemos caso ni al sentido común ¿eh?😉.

Bueno, seamos apreciativos, que muchas empresas si que lo están haciendo, pero si por si acaso, se te ha olvidado, recordemos algunas de las ideas para que puedas hacer la comprobación. 

  • Demuestra ACEPTACIÓN: Más veces de las que piensas tus colaboradores necesitan sentirse escuchados y aceptados, no tanto que les des una solución. No tienes siempre, que asumir sus problemas o reflexiones como tarea tuya a resolver. Sencillamente, demuestra que les escuchas y aceptas sus reflexiones e ideas.
  • INTERÉS POR LA PERSONA: Promueve momentos para interesarte por la otra parte de la persona que no ves: hobbies, intereses, actividades de desconexión y de tiempo libre… Descubrirás seguramente más puntos de conexión con ellos, o cuando menos conocerás y comprenderás mejor a las personas.
  • INFORMA: mantén informado a tu equipo. Proporciona toda la información posible para que puedan comprender el alcance de su trabajo y para que pueda ayudarles a hacerlo mejor. 
  • OFRECE AYUDA: demuestra sincera preocupación por lo que les ocurre a tus colaboradores. Asegúrate también de que fomentas su autonomía, y su habilidad para resolver los problemas. Ayuda en función de la petición, no en función de lo que tú quieres ofrecer. 

Conclusión

  • Presencia activa con tu equipo.
  • No pretendas exigir mejores resultados sin cuidar de las personas.
  • Fomenta el aprendizaje si quieres aumentar la resiliencia de tu equipo.
  • Comprueba su percepción. Evalúa si se sienten cuidados y toma decisiones en caso de necesitar mejorar. 
¿Qué me diría tu equipo si le pregunto si se siente cuidado?
¿Cuánto te cuidas tú?
¿Cómo puedes mejorar este aspecto de cuidado en los próximos meses?

Y si te apetece y puede ayudarte...

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