¿Eres fuente de tus propias emociones y resultados?

Me complace en esta ocasión proponeros una reflexión sobre la que estoy viendo resultados en los clientes con los que trabajo y gente que conozco en mi entorno profesional y personal.

Esta reflexión es la de si provocamos nuestras emociones y resultados, o actuamos como personajes pasivos esperando a que las cosas ocurran.

Tanto en procesos de coaching como en mis sesiones de formación, es importante trabajar en primer lugar sobre ese locus de control interno o externo sobre el que ya hablamos con anterioridad.

Una vez establecemos cuánto creemos en nosotros mismos, llega el momento, entre otros temas, de valorar la capacidad que tiene nuestra mente tanto para generar emociones y resultados positivos como negativos. De hecho enfoques como estos son muy importantes a la hora de desarrollar nuestras emociones y resultados:

– Ayudate y te ayudarán

– No hagas por los demás aquello que pueden hacer por sí mismos

– Lo que haces a los demás te lo haces a tí mismo

– Recuerda el efecto boomerang; movimiento genera movimiento y alegría genera alegría

De este modo, en estos últimos meses he tenido el honor de formar parte de procesos de mejora personal y profesional en el que los participantes han comprobado por sí mismos que cuando:

– te ves a tí mismo como alguien valioso, los demás empiezan a valorarte

– empiezas a realizar acciones que te lleven a tu meta, solo ese movimiento inicial ya te orienta a especificar mejor los siguientes pasos

– pides ayuda desde la sinceridad, los demás responden

– te implicas en tí mismo, mejoran tus emociones

–  consigues regular tus emociones, vibras, y generas vibración a tu alrededor que vuelve en forma de más emoción o resultados

– analizas donde estás y que quieres conseguir, los cambios son más fáciles; si además los compartes, casi se consiguen solos

–  trabajas sobre tus propias objeciones, se impulsa el hábito de la resiliencia y orientación al logro

– prestas atención a los pasos que das y los disfrutas, la meta está más cerca. En este momento generas mayores conexiones en tu cerebro y en tus emociones y esto redunda en tu creatividad y resolutividad

Resultados obtenidos:

– Como mínimo han salido de su rutina pasiva y se han embarcado en procesos de mejora y obtención de metas personales y profesionales, mejorando su estado de ánimo

– Han mejorado las relaciones profesionales y familiares

– Han encontrado trabajo o un proyecto en el que implicarse a corto/medio plazo

– Han desarrollado un hábito saludable de relación consigo mismo o con los demás

– Han mejorado las relaciones y los resultados obtenidos con sus equipos de trabajo

– Han descubierto una nueva versión potencial de sí mismos muy positiva que les impulsa en el día a día

¿y tú eres fuente de tus propias emociones y resultados o estás esperando a ver que ocurre?

ERRARE HUMANUM EST: para cuando tengas un ratito…un espacio para ti…

Fueron pocos meses los que pasaron así, y no obstante fue la temporada más larga que Momo experimentó jamás. Porque el verdadero tiempo no se puede medir por el reloj o el calendario.

Porque cada hombre tiene su propio tiempo. y solo mientras siga siendo suyo se mantiene vivo.

“Momo”. Ende, Michael

¿vives tu tiempo?

Pero el tiempo es vida, y la vida reside en el corazón. Fuente: “Momo”. Ende, Michael.

¿cómo está tu corazón?

Maté a dos tíos. Los maté y no hizo que me sintiera distinto. Sólo me perdía más aún. Y ya estoy harto de estar cabreado; estoy harto.

– ¿Alguna vez has hecho algo que mejorara tu vida?

American History X

¿qué más te falta para estar harto de estar harto y hacer algo?

-Nadie le hará daño a nadie, los 3 vamos a ser como Fonzie ¿Y cómo era Fonzie…? ¡Venga Yolanda! ¿Cómo era Fonzie? –¿Tranqui? –¡Exactamente! Y así es como vamos a estar, vamos a estar tranquis.

“Hola, soy el Señor Lobo. Soluciono problemas.”

Pulp Fiction

¿te paras, piensas y solucionas?

“Conozco un planeta en el que vive un señor muy colorado. Nunca ha olido una flor. Nunca ha contemplado una estrella. Nunca ha amado a nadie. Nunca ha hecho otra cosa que sumas. Se pasa el día diciendo, como tú: “¡Soy un hombre serio! ¡Soy un hombre serio!”, lo que le hace hincharse de orgullo. Pero eso no es un hombre, ¡es un hongo!.”

El Principito

¿cuánta seriedad tienes en tu vida?

Mientras no sepa qué necesita una planta, un animal, un niño, un hombre, una mujer, y mientras no me desprenda de aquello que me figuro que es mejor para el otro y de mi deseo de controlarlo, el amor/aprecio/la relación es destructiva.

Erich Fromm

¿conoces al otro para construir?

La persona que desea abandonar el lugar en donde vive no es feliz.

parece que… la grandeza del hombre consiste en que carga con su destino como Atlas cargaba con la esfera celeste a sus espaldas?

La insoportable levedad del ser. Milan Kundera

¿eres feliz? ¿cargas con demasiadas “cargas que tienes que soportar” o eliges?

“Watson dejeme pensar un momento solo con mi pipa y mi stradivarius”.

“Nada resulta más engañoso que un hecho evidente”.

Sherlock Holmes

¿tienes un refugio mental, físico o emocional para cuestionarte?

¿Generas dependencia o autonomía? ¿eres dependiente o autónomo?

¿Por qué hablar de autonomía y dependencia hoy?

Generar dependencia hoy está a la orden del día igual que su complemento que es “ser dependiente”. Ambos lados de este tema generan consecuencias nada positivas a largo plazo para los que intervienen en esta relación compartida.

¿de qué tipo de dependencias estamos hablando?

Lo primero que nos puede venir a la cabeza son personas que dependen de sustancias químicas (alcohol, drogas, tabaco…) Pero no, esto lo dejaremos para los especialistas. Hoy me preocupa la dependencia psicológica/emocional que observo en  escenarios más cercanos como los laborales, familiares, sociales , de pareja, etc… En este tipo de relaciones podemos observar que determinadas personas no se consideran nada sin su pareja, sin su jefe, sin su amigo…, es decir la persona dependiente acaba por poner como elemento de identidad de sí mismo, la relación/la satisfacción del otro.

¿cuando hay dependencia en este tipo de relaciones?

Se dan cuatro signos característicos en las personas que mantienen sin darse cuenta relaciones dependientes:

obsesión: la conducta dependiente es apremiante por lo general y con frecuencia obliga a esta persona a estar pensando continuamente en el elemento de su obsesión. Por ejemplo, una persona puede estar continuamente pensando si sus actos o ideas van a ser validados y aprobados por otra persona (pareja, jefe…). De esta manera la persona actúa, siente y piensa como el que es fuente de su dependencia y se convierte en un “clon” sin ideas, sentimientos o acciones propias.

Consecuencias negativas: las conductas adictivas se caracterizan por generar efectos positivos a corto plazo (placer, satisfacción, aceptación, protección, seguridad …) pero a medio largo plazo producen consecuencias negativas, pues la persona dependiente empieza a reducir su participación en otras áreas de su vida por encontrar satisfacción en la fuente elegida. Por ejemplo, pueden dejar de escuchar otras opiniones y trabajar con otras personas, o tener relación con otros, por buscar la aceptación y refuerzo de su jefe, o de su pareja. Esta conducta generará además ansiedad, inseguridad e irritabilidad por tratar de cumplir al 100% las expectativas de fuente de dependencia, nivel de exigencia que por supuesto es imposible cumplir.

Falta de control: Pese a las consecuencias negativas que sufre la persona dependiente, ésta experimenta un total falta de control sobre su conducta. Por ejemplo, no pueden dejar de comprar cosas que no necesitan cuando nos sentimos mal, no pueden dejar de acudir o de satisfacer constantemente a la persona de la que dependen aunque eso les anule como persona, dejando además a un lado cualquier otra forma/estrategia para sentirse bien.

Negación: A medida que la dependencia se vuelve más grave, las personas implicadas muestran señales de no reconocimiento del problema, creen que lo pueden controlar y que no les causa ninguna consecuencia negativa para sí mismos. Por otro lado, tampoco reconocen que su malestar emocional sea causado por ser dependiente de la opinión o aceptación de alguien determinado (pareja, jefe, etc..)

Así reflexiones del tipo: “no tengo ningún problema”, “no es tan grave”, “no voy a hablar de esto”, “cómo no voy a estar nerviosa si todos a mi alrededor sois…hacéis…”, “yo no me siento tan mal como…”, son frecuentes entre los que se encuentran inmersos en este tipo de relación.

Y es que este tipo de relaciones significaron un placer, satisfacción o refuerzo en algún momento inicial en el que:

la fuente de la dependencia ganaba autoestima y satisfacción porque “mira todo lo que puedo aportar y fíjate como no pueden funcionar sin mi…” (reflexiones de una pareja, jefe, amigo, …)

el dependiente estaba feliz porque encontraba solución a sus problemas, atención, valoración, aprobación, protección, sentido de pertenencia, predecibilidad (se que si hago esto todo va a estar bien, seré aceptado…) en el hecho de convertir a la otra persona en alguien con mayor prioridad que ellos mismos.

¿qué podemos hacer entonces?

Lo primero que necesitamos es desarrollar un hábito de reflexión con nosotros mismos, en los que nos analicemos y preguntemos sinceramente si estamos satisfechos y felices con lo que hacemos, y con el tipo de relaciones que tenemos. Si esto nos es difícil de realizar o reconocer, demos al menos “el beneficio de la duda” a aquellos que realmente nos aprecian y buscan nuestra autonomía y felicidad, que nos aceptan como somos y no necesitan que siempre les demos lo que quieren. Seguramente tengamos a nuestro alrededor, amigos o compañeros que nos hagan ver lo que no vemos.

Después del primer paso de reconocimiento, necesitamos valorar en qué me beneficiaba esa relación dependiente, y ver de que otras formas podría sentirme bien, que no fuera a costa de nuestra propia valía o de otro.

Conforme vayamos practicando acciones como:

– ser capaces de elegir, pensar, sentir y actuar por nosotros mismos

–  aceptar que a veces nos equivocaremos y que somos igual de valiosos

– concedernos tanto valor como el que tienen los demás

podremos construir relaciones sanas que nos beneficiarán en que:

– seamos más autónomos

– nos consideremos más valiosos y con muchas cosas que aportar a mi jefe, compañero, pareja…etc

– nuestra felicidad depende de nosotros mismos

– nos conoceremos más y reforzaremos nuestro potencial

– creceremos con los demás

– experimentaremos máyor ilusión en aquello que decidamos implicarnos

Y ahora las preguntas que os lanzo son:

¿estás generando dependencia en tu equipo de trabajo o colaboradores?

¿y en tu familia, amigos, compañeros?

¿es prioritario y apremiante para tí satisfacer a los demás por encima de tu propia felicidad?

¿qué vas a hacer para empezar a romper las cadenas y construir lazos flexibles pero más constructivos?

Adelante, siempre adelante…

¡¡Bienvenidos de nuevo!! 🙂

El que más y el que menos está volviendo de sus vacaciones o ha vuelto ya…incluso algunos empiezan ahora.

Para los que empiezan ahora les deseo que tengan unos días muy felices y a los que ya volvemos…les deseo que vuelvan con la misma energía, alegría e ilusión con la que seguro han disfrutado estos días, para mantener este estado de bienestar. Adelante, tienes un camino a tu disposición para encontrar y provocar multitud de oportunidades.

Es momento de volver poco a poco pero sin pausa a las actividades profesionales y diarias que también nos proporcionan satisfacción y retos. Ahora bien, en caso de que nos esté costando, os recomiendo:

– si tu vuelta al trabajo requiere que cumplas unos horarios y fechas determinadas, procura unos días antes volver con tiempo a tu hogar e ir acostumbrando nuestra mente y corazón a visualizar con perspectiva positiva lo que en breves días vas a empezar

– Si es posible, empieza gradualmente a asumir tareas profesionales y demás responsabilidades poco a poco

– En cualquier caso, provoca, siempre, pero sobre todo al principio, mantener un espacio y tiempo en el que continúen esas actividades que has realizado en tus vacaciones: un tiempo para ti, para los amigos, para disfrutar…

– Si te llevaste la maleta de vacaciones con todo lo que vimos, es momento de repasar tus reflexiones e ideas y visualizar como te gustaría llevarlas a cabo y qué necesitas

– La vuelta de vacaciones puede provocar cambios en tu estado de ánimo y en las relaciones con los más cercanos; tenlo en cuenta y se comprensivo con todos y contigo mismo. Nuestro cerebro necesita adecuarse poco a poco a unos estímulos distintos

– ¿has tomado alguna decisión o ha habido un cambio este verano? prepárate, prepárate y canaliza las nuevas perspectivas positivas hacia el logro

– Recuerda que tu inteligencia emocional es muy importante para evitar nuevamente la indefensión aprendida que se puede generar por las dificultades de cada uno en su entorno laboral.

– No dudes en seguir compartiendo, solicitando ayuda y generar nuevos contactos profesionales y personales que te hagan crecer en todos los sentidos

– En cuanto estés preparado, ve poco a poco, reflexionando como quieres que sea este nuevo comienzo: qué quieres que ocurra y qué no quieres que ocurra y recuerda ¡ponte manos a la obra!

Evita el estrés organizando prioridades: empieza por lo que menos te cueste y te genere satisfacción, seguidamente organiza aquellas tareas o proyectos que requieren una mayor concentración o esfuerzo y termina con temas que requieran poca atención. (recuerda que nuestra curva de atención en un tiempo determinado empieza progresivamente en forma de U invertida, date tiempo y espacio)

– Es tiempo también de agradecer y reconocer cualquier aspecto positivo que te haya ocurrido o que echas de menos. En mi caso agradezco que por estas fechas, hace un año que comencé este blog, y me siento orgullosa de todas las visitas en interacciones que genera. Seguiré trabajando para que nuestras interacciones puedan ser provechosas

RECUERDA TU CAMINO SÓLO LO PUEDES REALIZAR TÚ

PUEDES PROVOCAR TODO AQUELLO QUE TE QUIERAS PLANTEARTE

RECUERDA TAMBIÉN QUE HABRÁ SORPRESAS, ESTATE PREPARADO

DE LAS SORPRESAS APRENDEMOS

¿ESTÁS DISPUESTO A SEGUIR CRECIENDO Y DISFRUTAR DE TU CAMINO CON LA MEJOR VERSIÓN DE TI MISMO?

La eterna promesa de la felicidad: “cuando…acabe, termine o pase esto o lo otro…”

Como sabéis, suelo reflexionar sobre las expresiones, experiencias y vivencias que en mi quehacer diario tanto a nivel personal como laboral, me voy encontrando. Hoy me llama particularmente la atención algo en lo que se cae habitualmente: “la eterna promesa de la felicidad” que viene expresada por comentarios y pensamientos de este tipo:

– cuando encuentre otro trabajo me relajaré…

– cuando solucione esta situación problemática seré feliz…

– cuando esta o aquella persona cambie, estaré bien y me podré dedicar a ser yo mismo/a

– cuando pase la crisis, me activaré…

– cuando ….
Agujeros negros y perspectivas de hombres grises como en “Momo”, me recuerdan estos pensamientos.
Mientras tanto se nos pasan los días, las semanas y los meses (quizá los años) buscando un punto al que queremos llegar para ser felices. Un punto en el que en nuestra imaginación todo está arreglado, todo es correcto y todo se organiza como nosotros queremos, tanto personas como situaciones.

Perdonadme, pero esto es una falacia a la que nos agarramos tratando de valorar que nuestra felicidad y bienestar depende de condiciones y personas externas a nosotros, y que corresponde a un estado concreto.

Durante este proceso, cuanto más largo peor, nuestra mente y forma de afrontar dichas situaciones y personas complejas, ha generado una serie de consecuencias negativas al haber alterado nuestros niveles de:

– dopamina: movimiento y satisfacción

– Fenilalamina: aprendizaje y satisfacción

– Noradrenalina: equilibrio de las emociones

– Serotonina; ciclos del sueño

– Epinefrina: estimulación frente a objetivos

– Oxitocina: responsable del placer

La alteración de estas sustacias en nuestro cerebro nos crea estrés, sensación de desmotivación, y de que todo es difícil y complicado.

¿qué necesitamos hacer entonces?

Partir de la base de aprendizaje de que la felicidad no es una meta es una actitud y como tal se puede trabajar. Como en toda actitud y habilidad, necesitamos primero estar convencidos de que depende de nosotros. Nadie va a venir a ser felices por nosotros. Es muy importante recordar que:

– Da igual como nos vaya a nuestro alrededor, nuestra predisposición a realizar acciones de resolución, constructuvidad y positividad es lo que determinará cómo nos sentimos.

– Evita esperar a determinado momento para ser feliz, porque no lo serás nunca. Las personas realmente felices, no es que no tengan problemas o no les afecte las cosas, es que están satisfechas con lo que invierten de sí mismos en esa situación compleja y saben disfrutar de todo mientas tanto.

– Busca tu momento para ti y para los tuyos en los que “descanses emocionalmente” y te rías. No somos menos buenos ni menos profesionales, porque en situaciones difíciles nos permitamos reir.

Cultiva tu persona y tu actitud de forma que te satisfaga lo que eres, haces, piensas, sientes y dices en cualquier situación.

– Sólo puedes controlar (hacer algo) determinadas cosas ¿para que gastar energía mientras tanto esperando que pase la tormenta? ¿te has parado a disfrutar alguna vez de una buena tormenta? también tiene su parte positiva ¿sabes verla?

Vivir con pasión, alegría, paciencia, reflexión, ilusión y satisfacción es algo que puedes practicar cada minuto del día ¿para qué esperar más o desgastarnos con emociones negativas todo el tiempo quenos alejan de lo que queremos?

¿CUANTO MÁS VAS A TARDAR EN DECIDIR SER FELIZ?

¿QUÉ VAS A HACER PARA LOGRARLO?

¿QUÉ NECESITAS CAMBIAR?

¿QUÉ DEPENDE DE TI?

Vale, miedos no, pero regúlalos. Evita caer en “no debo tener miedo”

Últimamente parece que nos rodea en las diversas situaciones de incertidumbre en las que nos encontramos más miedos todavía de los que habitualmente tenemos.

Leo, escucho y comparto que es importante saber afrontar las distintas situaciones en las que nos bloqueamos en el día a día y diversos tipos de miedo nos impiden avanzar:

– a equivocarnos

– a hablar en público

– a que se nos juzgue

– a nuestros superiores

– a las parejas

– a nosotros mismos

– a que generemos una situación que no controlamos

– a sufrir

– a cambiar

– a qué pasará cuando…

– a reconocer nuestras mejoras .

Se ha hablado lo suficiente del miedo como para saber que es una emoción incómoda que nos bloquea.

Quizá a mi me gustaría recordar y señalar que:

– el miedo es una emoción que surge cuando procesamos y valoramos (de forma objetiva o no) una situación como amenazante

– una situación amenazante es una situación que valoramos de forma que identificamos que requiere más recursos de los habituales para resolverla o simplemente recursos diferentes, que podemos tener adquiridos o no

el miedo nos activa y nos alerta, y genera que nuestro cuerpo reaccione con más energía de la habitual, pues la situación lo requiere para nosotros

– el miedo es nuestro sistema de alerta para estar atentos

– hay un punto en el que si dejamos que las sensaciones extra generadas de forma automática sean excesivas nos bloquean

– ese “extra de emociones” normalmente viene provocado por el torrente de conclusiones subjetivas que nosotros mismos extraemos de manera anticipada de la situación y entonces nos supera y se hace muy difícil afrontar la situación

– el miedo es nuestro aliado pues nos avisa ¿para qué evitarlo? ¿con qué finalidad? ¿no sufrir? perdonad, pero estamos vivos…!

en el punto en que el miedo es alerta, y no excesiva ansiedad, malestar y bloqueo emocional, éste nos ayuda a escanear que tipo de recursos nuevos podemos poner en marcha en la situación que necesitamos afrontar.

Por lo que mi planteamiento de trabajo con respecto a los miedos implicaría:

– diferenciemos el miedo subjetivo del miedo justificado por una situación en la que nosotros mismos nos alertamos

– no es cuestión de eliminar los miedos, es cuestión de regular las emociones que genero cuando proceso una situación o vivencia como amenazante (es decir, necesito recursos nuevos o diferentes a los habituales)

– si se necesita reaccionar inmediatamente en una situación, lo haré lo mejor posible usando los recursos habituales en mi

– si  se puede contar con tiempo de preparación (que son la mayoría de las ocasiones), necesito regular mi emoción y nivelarla al punto que me permita analizar realmente que recursos necesito y cual es el motivo de que consideremos esa situación como amenazante

contar con opiniones externas nos abrirá la mente a ver más interpretaciones a parte de la nuestra sobre la situación que nos preocupa

– darnos cuenta que el miedo es otra situación más de aprendizaje y crecimiento de nosotros mismos

Plantearse las siguientes cuestiones:

– ¿qué recursos que ya domino pueden venir bien para la resolución de esta situación?

– ¿qué otros recursos nuevos o diferentes necesitaría aprender y poner en marcha?

– ¿qué te sigue preocupando? ¿es probable que ocurra o está solo en nuestra imaginación?

– ¿de lo que te preocupa, resolverlo depende de ti? ¿qué nivel puedes aceptar de no control?

– ¿estás evitando sentirte mal? cuidado, generaremos justo lo contrario, nos sentiremos peor ¿qué nivel de activación que no miedo podemos manejar?

– ¿quieres hacer algo para superarte en esa situación?

– ¿qué, cómo y cuando vas a empezar a ponerte en acción?

¿Estás desmotivando o favoreciendo la motivación propia?

Todavía siguen habiendo enfoques empresariales que se plantean

¿por qué mis trabajadores no se implican? deberían estar agradecidos de tener trabajo…

no entiendo que le cuesta hacer las cosas que les digo…

no entiendo por qué actúan de esta manera…

esta persona no tiene actitud para trabajar aquí…

Partamos de una base clara: a todo el mundo le es más satisfactorio hacer las cosas (sobre todo las que más nos gusta)  bien y sentirse satisfecho por buenos resultados. No se trata de que determinadas personas:

– no estén motivadas

– no sean profesionales

– no nos entiendan

– no tengan nada bueno que ofrecer

El talento de las personas viene dado por su competencia (saber hacer), su compromiso y el contexto más adecuado donde esa competencia adquiere valor. En muchos de los cursos que imparto y en sesiones de coaching que dirijo me encuentro con este tipo de planteamientos que lo único que consiguen es ver una parte unívoca de las motivaciones de las personas.

Algunas teorías nos plantean que debemos tener cubierto un orden de necesidades, otras que necesitamos tener en cuenta elementos externos a la tarea que motivan y otros intrínsecos al propio trabajo en sí. Por otro lado, nos encontramos otras que hacen referencia a los logros, al poder y a la afiliación,o a determinadas creencias  previstas sobre las condiciones bajo las cuales alguien estará motivado  o no en su trabajo. Finalmente, también se destaca el valor sobre las expectativas, las recompensas, la justicia, la equidad, etc. Podríamos especificar mas. Todas ellas tienen su valor.

No obstante, me da la sensación de que se sigue creyendo que existe una receta mágica por la cual atraparemos la motivación y el alma-motor de una persona para que se comprometa y esté motivado de por vida en nuestro proyecto empresarial. A veces se pretende, encontrar el resorte mágico que haga que nuestro equipo mantenga una motivación eterna y se centre en trabajar. Es posible que en algunos casos estemos olvidando que:

– el resorte más poderoso está en cada uno de nosotros con lo que busquemos qué es lo que le motiva a cada uno

– es importante tener en cuenta los elementos que nos proporcionan las teorías sobre expectativas, refuerzos, metas, etc., pero como elementos que influyen sobre la motivación de las personas, no como aplicaciones exactas de recetas que si las pongo en marcha, conseguiré un profesional eternamente motivado. Por ello, escucha a quién tengas delante y provoca y fortalece su motivación propia.

–  como el concepto de talento nos indica: lo que más motiva es aquello que mejor sabemos hacer, nos gusta, nos supone retos, nos compromete porque nos interesa y todo ello se puede dar en un contexto en el que se optimice nuestro valor. Por ello, crea contextos instigadores, que provoquen ilusión.

– las personas siempre estamos inmersas en determinados contextos físicos y relacionales en los que necesitan crear vínculos que activen su motivación, con lo que nos podemos encontrar con que pueden estar desmotivados, pero no, que no tengan motivación. Por ello, descubre a quiénes tienes a tu lado.

– cualquier interacción supone un intercambio si queréis hasta “comercial”, y necesitamos ilusionarnos mutuamente, eso es lo que genera mayor compromiso. Busca que hay en el profesional y qué proporciona tu proyecto que es común a ambos y os ilusiona mutuamente.

– esta vida es muy corta para ahogarnos mutuamente y sostener trabajos y proyectos que acaben con la salud emocional de unos y otros. Por ello, busca un punto en común de ilusión y reto.

– Por último, aunque estamos en un mercado empresarial difícil, me siguen llegando casos de profesionales que están buscando o ya tienen un nuevo proyecto/trabajo, que les permite ser mejores personas y profesionales y que no les hacen invertir en un desgaste emocional laboral. Y me consta que están o van a tener éxito en su nuevo proyecto.

Entonces ¿cómo vas a favorecer tú la motivación mutua y propia de cada cual?

¿Arrasas con tus cambios o contruyes/emocionas?

En este lugar llamado mundo, es inevitable negarse continuamente al cambio. Es lo que nos hace crecer, evolucionar y adaptarnos a las nuevas necesidades de nuestro entorno.

Ya lo vemos en estas reflexiones:

En un mundo de cambios vertiginosos, donde la adaptación al mercado, la innovación y el aprendizaje van a ser continuos y vitales es imprescindible que las empresas sean inteligentes.Es importante que sepan aprovechar todas las capacidades de sus empleados, todas las posibilidades de la organización y toda la creatividad que pueda surgir de esfuerzos compartidos.

No se trata de contratar a un montón de superdotados, sino de hacer que el conjunto funcione inteligentemente.

Por decirlo con una frase sentenciosa:

Se trata de hacer que un grupo de personas no extraordinarias produzca resultados extraordinarios.

 Filósofo

Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio.

Darwin

Ahora bien, considero clave que los cambios en las organizaciones sean:

Coherentes con la estrategia de la empresa

Comunicados clara y concretamente los implicados, antes, durante y después de dichos cambios

– Gestionados teniendo en cuenta la opinión de los implicados

– Gestionados con inversión en las capacidades emocionales de los implicados

– Analizando la situación: es clave iniciar un cambio real con una imagen realista del clima interno de la empresa

– Identificando los obstáculos y consecuencias

– Preparándonos para el rechazo

Liderar hacia el cambio de tareas y hacia las personas

– Asegurarse de que los cambios que queremos implantar no contradigan otros cambios ya presentes en la empresa

Queramos o no, el cambio:

– nos incomoda inicialmente

– nos descoloca porque crea nuevos escenarios de hábitos, comportamientos y actitudes

– nos puede crear inseguridad al desconocer cómo vamos a situarnos en ese nuevo escenario y si vamos a ser capaces de aportar lo mismo que anteriormente

– si el equipo no es sólido, el cambio de comportamiento es más difícil

– Afecta a las emociones y genera desconfianza, si no se gestionan positivamente y teniendo en cuenta la capacidad de adapatación de los implicados

Con lo que te planteo:

Enhorabuena si tienes predisposición al cambio

Enhorabuena si te planteas generar cambios ” a mejor” que incluya a tus equipos

Ahora bien ¿arrasas o construyes/emociones con esos cambios?

El instante que tienes delante… tu talento

Nada debería ser más importante que el instante que tenemos delante y el siguiente, y la manera de hacerlo diferente; como apunte musical esto viene a mi mente de forma voluntaria y recurrente.

¿Y si cada uno de nosotros tuviéramos esto como post-it mental y emocional?

¿Y si recordaramos que nuestro talento depende de nosotros más de lo que nos creemos?

¿Y si desechamos fuera esos planteamientos de que solo unos pocos tienen talento?

¿Y si dejamos de escondernos detrás del “no se puede” o del “es muy complicado”

NO ESTÁS APROVECHANDO TU INSTANTE PARA HACERLO DIFERENTE CUANDO:

– bloqueas a la gente, un proyecto o una pregunta

– te impides crecer o que crezcan los demás

– recibes a tu cliente como “ya está el pesado de turno…”

– cuando solo pones objeciones

– te acomodas en tus antiguos hábitos

– te resistes al cambio y no participas

– cuando te quejas sistemáticamente

– cuando al leer esto dices…”si claro…es muy fácil decir o escribir esto…”

ESTÁS APROVECHANDO TU INSTANTE PARA HACERLO DIFERENTE CUANDO:

– explicas el porqué de tus frenos y tratas de buscar soluciones

– crees y actúas coherentemente con tu propio crecimiento y el de los demás, porque así sabes que todos estaremos mejor y seremos más felices ¿es de lo que se trata, no?

– cuando tus objeciones facilitan la calidad o eficiencia del cambio

– cuando participas

– cuando te tomas un momento para pensar que, no es que estés equivocado, es que hay más colores, más matices en este mundo

– cuando tomas las riendas de tus posibles

– cuando te unes a personas que crecen

– cuando tu ilusión me contagia

– cuando me involucras y cuentas conmigo

– cuando das oportunidades

– cuando crees en los demás y les das margen

– cuando te permites ser libre

– cuando piensas en el receptor de tu talento y le tienes en cuenta adelantándote al otro

– cuando pides ayuda

– cuando intercambias opiniones y preguntas

– cuando disfrutas de tus logros y de los de los demás

– cuando tus actitudes están alineadas y son claras

– cuando…¿sabes cuando más?

Creo que no es necesario decir que este enfoque, es indiferente que sea en tu entorno laboral, social, personal o familiar ¿verdad?

¿vas a hacer algo con el instante siguiente, ese que tienes ahí delante?

Tu talento depende del valor que le pones a tus capacidades

en los contextos adecuados y en el instante que tienes delante

El valor del conflicto: “yo te llevaré la contraria…”

“Yo he decido llevarte la contraria”

¿solo por qué sí? a veces

Pero en general, para provocarte.

Es una práctica habitual en mi, en los procesos de coaching y formación, llevarte la contraria. A veces porque me sirve para comprobar la seguridad de tus valores, a veces, porque te sirve para darte cuenta de tu percepción subjetiva.

Hace unos días, un cliente me comentaba ilusionado por su proceso de coaching: “Maite, yo estoy totalmente dispuesto, porque me considero una persona que vive muy poco tiempo en la zona de confort, de verdad”

🙂 genial pensé yo, pero ¡ay! aquí salió mi diablo interno como coach y empezamos a desmontar su percepción de sí mismo durante su trayectoria y momento actual profesional. Al final de una serie de impactos contrarios… su comentario fue ¡vaya, estoy más acomodado de lo que pensaba! ¿cómo es posible?

Y es que es sutil, silenciosa y peligrosa como una serpiente “nuestra rutina de no talento” y llevar la contraria funciona, tiene un valor incalculable si se sabe gestionar. Sin embargo, estamos acostumbrados a querer que la gente piense como nosotros, que compartan lo que pensamos, hacemos y queremos. Y eso está genial, pero tiene sus riesgos. Como escuché una vez… 😉 “lucharé contra todos los que digan lo mismo que yo y no me contradigan…”

En las empresas, en los equipos, en las relaciones, estoy acostumbrada a ver:

– gente que no lleva la contraria (aún teniendo una buena idea)

– gente que penaliza cualquier comentario opuesto, etiquetándolo, de loco, de poco integrado en la visión de la empresa y en sus valores

– gente que solo sabe trabajar con sus “amigos” porque los que me contradicen “son malos”

– gente que no acepta que haya contradicciones en su vida o se avergüenza ¿y qué? señal  en muchas ocasiones de aprendizaje, innovación y aceptación de la diversidad

– gente que no lleva la contraria pero se “escapa” o se esconde en un “vale porque tú lo dices…”

– gente que cree que su cliente es molesto… porque le contradice…

El valor del conflicto nos permite:

– asegurarnos de nuestro valor

– reorientar nuestro valor

– ampliar nuestra visión

– el primer paso hacia el cambio

– contar con la mirada del otro

– aprender a hacerlo diferente

– a potenciar nuestro valor

– descubrir nuevos mundos

y tú…

¿buscas que no te lleven la contraria?

¿te guardas para ti lo que piensas si es diferente al resto?

¿quieres potenciarte o acomodarte?

Yo necesito sentirlo ¿tú no?: talento con pasión

¿buscas sentir pasión en lo que haces?

Sí decididamente, es algo que me pasa con mucha frecuencia y es como una droga que necesito para considerar que las cosas que hago, las estoy haciendo lo mejor que sé, de la mejor manera que puedo aportar. De hecho si no encuentro el punto de sentirlo, me preocupo….

Como ya vimos en ese “talento que hace lo que le da la gana”, sentir lo que uno hace es crucial, primero para uno mismo, y después, para que ese talento realmente aporte valor al receptor.

Podríamos explicarlo con conceptos como la inteligencia emocional, teoría de emociones, recuerdo sensorial etc., pero hoy no quiero hacer esto. Quiero sencillamente hacer una reflexión práctica de lo clave que es para mi “sentir lo que voy a hacer” y la forma de potenciarlo (por si puede servir).

Unos ejemplos sencillos en la fase de preparación de:

– Una charla o clase

– Una sesión de coaching

– Una reunión con un cliente

– Una reunión en un proyecto de colaboración

En todos estos casos y como comentamos en otra ocasión, fijaros que empiezo ya con la fase de preparación que es clave. En dicha fase, yo me centro en:

– Cual es el objetivo del trabajo

– Cuáles son los conceptos clave para llegar al otro

– Cuál es el proceso que debo seguir no para mí, sino para que el otro se implique

Cómo lo voy a conseguir

– Posibles dificultades que pueden surgir

Este proceso es bastante racional y permite combinar lo que yo sé que puedo aportar de valor, con el perfil, expectativas y necesidades del otro. Cuando tengo todo esto claro, hago un proceso de interiorización que me permite “sentir” lo que voy a hacer, que aproximadamente:

Implica un tiempo voluntariamente buscado, en el que, los requerimientos técnicos que me exijo están “tranquilos” pues los he trabajado anteriormente, y puedo centrarme en:

  • previsualizar mi actuación
  • anticipar la emoción de mis receptores o el “punto emocional” en el que se encuentran
  • dejarme llevar por cómo me voy a sentir y cómo quiero que se sientan los demás
  • provocar mi recuerdo sensorial (capacidad que tenemos todos de sentir emociones y sentimientos sin estar viviendo en ese momento la situación o estímulo que nos causa la emoción)
  • asociar cada momento clave de mi charla, reunión, etc., a una emoción que quiero transmitir

Este proceso permite asentar, asimilar, deglutir tu propia actuación, intervención, comunicación, etc., y te proporciona:

– Crear un hábito en el que eres fuente de tus propios resultados y emociones

Regular tus emociones ante la situación que necesitas resolver como posibles frenos o miedos

Potenciar tus recursos personales en cantidad “suficiente” para que te emoción sea lo suficientemente “inteligente” para crear el clima adecuado en la situación que te ocupa

– Llegar a una gran conexión empática con la situación, en la que no sólo comprendemos cómo se siente el otro, sino que sientes cómo siente el otro, desde su propio perfil, no el tuyo.

Así pues, no concibo, realizar cualquier actividad de mi trabajo en la que yo no lo sienta primero. Generar emociones en los demás requiere de qué tú lo sientas primero. Las cosas fáciles, o las que nos gustan desde siempre, posiblemente sean fáciles de sentir. No obstante, todos sabemos que tenemos situaciones que nos cuestan más, que pueden ser más tensas, que no nos gustan tanto, etc… y la clave aquí es:

¿estás trabajando para sentir?

¿es un hábito en ti sentir para que sientan?

¿te limitas a los requerimientos técnicos de tu trabajo?

¿se nos olvida que confiamos en las personas y trabajamos con los profesionales?

Raramente se genera confianza sin una emoción positiva 😉

¡Yo quiero ser feliz ya!, a cada momento y tú?..

Thoreau dijo:

“Muchos hombres viven en una silenciosa desesperación”. No se resignen a eso. Escapen. No se limiten a saltar como conejos. Miren a su alrededor. Atrévanse a cambiar y buscar nuevos campos.

(también: Club de los poetas muertos)

Alta es la preocupación en estos tiempos sobre la combinación felicidad y trabajo. Incluso diría simplemente el concepto/sentimiento  de FELICIDAD.

Parece que haya mil razones para no ser felices, que no lo niego … pero creo que hay otras tantas para ser felices. Además considero que en muchas ocasiones lo consideramos como un tema de blanco o negro, o estoy siempre feliz o no lo estoy.

Pero fijaros, que tenemos una diferencia:  ¿ESTOY O SOY FELIZ?

Si nos planteamos como meta:

la felicidad de estado (quiero estar feliz) : estaremos constantemente evaluando cada situación, cada persona con la que nos encontramos, etc, como posibles merecedores del calificativo de feliz, y tamaño termómetro, nos lleva inconfundiblemente a realizar valoraciones negativas o neutras cuanto menos. En esta situación, encontraremos fácilmente elementos externos que “nos impiden” ser felices.

Por lo que además, tendemos a planificar que ya seré feliz, cuando llegue el fin de semana, el verano, …me jubile? (y el resto de tu vida ¿qué?)

Como ejemplo, señalaré una noticia que he recibido hoy de una persona conocida, que está sufriendo actualmente, pues un familiar está entrando en una etapa degenerativa del cerebro,  justo después de jubilarse. Lo primero que he pensado es… “espero que haya disfrutado mucho en su vida y acuérdate de no olvidar esto”

Quiero evitar cualquier tipo de alarma, pero a veces, mmm… nos cuesta reaccionar antes de verle las orejas al lobo!

Por otro lado, entonces, tenemos:

la felicidad como rasgo (quiero ser feliz): corresponde a una forma de ser, a unos valores, a unas creencias y actitudes, que guían nuestro comportamiento hacia una forma de vivir y actuar, que centra nuestra atención en la elección que tomamos a cada momento, en los pequeños detalles de los que sin duda sabemos disfrutar (cuando nos lo permitimos), y lo que hacemos con cada experiencia. Esta clase de felicidad es la que necesitamos desarrollar, buscar, practicar, trabajar, y a toda costa¡¡ sentir!!

En el ámbito laboral, me encuentro a menudo con casos cuyo eje central radica en desarrollar este SER en vez del ESTAR. Por ejemplo:


Os podéis imaginar el resto, el contexto de trabajo, lo que genera en los demás, lo que siente esta misma persona, etc…El día a día es un continuo estado de infelicidad que se convierte en un bucle del que es muy difícil salir.

Sin embargo, el mensaje clave que me gustaría marcar es:

– somos el resultado de nuestras experiencias

– las personas extraemos aprendizajes y conclusiones diferentes de las mismas experiencias, con lo que…posiblemente no tengamos la razón absoluta sobre lo que vemos …

– experiencia y aprendizaje van unidos como hemos comentado ya en otras ocasiones…

– ¿quieres aprender a reorientar tu experiencia y aprendizaje para SER FELIZ?

De hecho como ejemplo de CASO FELIZ, me dediqué en una ocasión a buscar perfiles a mi alrededor, de al parecer… “esta extraña raza de felices que somos algunos” 😉 y por supuesto me fue fácil. ¡¡Además es muy importante rodearse de personas felices!! y lo más curioso es que son como cualquiera de nosotros…

Así pues, os animo a que pidáis ayuda, feedback, reflexionéis, compartáis, pero sobre todos…luchéis por darle respuesta a estas cuestiones:

¿ESTÁS FELIZ?

¿ERES UNA PERSONA FELIZ ADEMÁS?

Si la respuesta a alguna de estas preguntas es NO:

¿QUIERES APRENDER A SER FELIZ?

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