Por qué te sentirás mejor cuando te sientas mal

¿Cuánto inviertes en aceptar tus emociones?. ¿Le has dedicado un momento a esta cuestión?. ¿Sueles reservar tiempo en tu día a día para valorar qué sientes y qué significa para ti?.

Habitualmente leemos en imágenes en las redes sociales o también escuchamos consejos rápidos, del tipo: “Tú céntrate en ser feliz y ya está”, “Deja a un lado los pensamientos negativos”, “la gente feliz es más productiva”, “No vuelvas al pasado, sé feliz ahora”.

¿Has recibido alguna vez mensajes de este tipo?. Quizá te hayan servido durante un tiempo. O a lo mejor, te han servido como palanca para tomar decisiones. Puede ser, en este último caso, seguro que has tenido que prestar atención a tus emociones para tomar esa decisión. Ahora bien, disfrutar de las ventajas de las emociones positivas no excluye aceptar las emociones negativas.

Si algo caracteriza a las emociones, sobre todo a las más incómodas, es que en el fondo, siguen estando ahí. ¿En qué inviertes tu energía cuando no te sientes bien?. ¿Tratas por todos los medios de no sentir esas emociones?. ¿Te dejas llevar por esas emociones incómodas llegando a un nivel importante de malestar?.

Parece que recibimos mensajes subliminales relacionados con dejar las emociones negativas a un lado. La verdad es que no funciona. Cuanto más bloquees una emoción negativa, con más fuerza seguramente la sentirás.

Es aceptar las emociones tal cual las sientes, el verdadero objetivo para que tú seas más fuerte. Este es el camino para que puedas vivir mejor. Así podrás sortear imprevistos, dificultades y acontecimientos difíciles. ¿Le damos una vuelta a este objetivo hoy?

Por qué te sentirás mejor cuando te sientas mal

Noam Shpancer, professor of psychology at Otterbein University in Westerville Ohio, en su artículo _Emotional Acceptance: Why feeling Bad is Good_, hace referencia a las investigaciones de David Barlow, Steven Hayes y col. En estas investigaciones se comprueba que una de las principales causas de los problemas psicológicos es la evitación emocional. Evitar las emociones puede que te de una tregua a corto plazo, pero el problema es mayor en el largo plazo.

¿Qué significa aceptar las emociones?. Aceptar las emociones implica un proceso combinado de consciencia plena, exploración, curiosidad y auto-compasión. Permitir sentir las emociones que sientes incluye ser consciente de cualquier resistencia que tienes sobre esa emoción, y gradualmente dejarla a un lado. Aceptar emociones implica dejar de intentar negarlas o abandonarlas, o incluso de cambiarlas. El objetivo es justo poner tu foco de atención en ellas, siendo capaces de describirlas y hablar sobre ellas.

En el artículo de Noam Shpancer, se identifican según investigadores de La Universidad de Oxford, algunas creencias que se tienen relacionadas con la evitación emocional. Así pues, es posible que creas que con respecto a las emociones:

– Son demasiado intensas y no se pueden controlar
– Crees que son malas o ridículas
– No tienen sentido
– Son poco productivas
– Pueden sabotearte a ti o a otras personas
– Pueden afectar a los demás y no te puedes permitir eso

Por qué evitar emociones es dañino para ti

Es uno de los enfoques más habituales cuando trabajo inteligencia emocional con los clientes. “No quiero sentirme más así”. “No puedo más con esta tristeza, o con este enfado, o decepción”. Es decir, habitualmente las personas tratan de no sentirse como se sienten. Y la verdad, es que cuando las personas se asustan de sus emociones suele predecir problemas como:

– Dificultades para manejar el enfado
– Sentirse más contrariado
– Intentos por centrarse en otros tiempos mejores para sentirse mejor (sin conseguirlo)
– Posible Estrés Postraumático
– Menos empatía consigo mismo

Así lo explica, Holly Parker, Ph.D en Psychology Today. Rumiar, esforzarse por evitar emociones incómodas, distraerse de la causa de las emociones incómodas aumenta el malestar de la persona.

Recuerda que las emociones tienen un papel funcional. Nuestro cerebro y el funcionamiento de nuestra persona por entero incluye saber disfrutar y regular tanto nuestra parte racional como emocional.  No podríamos vivir sin nuestras emociones. Tanto las que más nos hacen disfrutar como las que son más incómodas para nosotros.

Las emociones surgen debido a una reacción interpretativa que realizamos de las experiencias que vivimos. Muy rápidas, casi automáticas. Pero es el sistema del que disponemos para que nuestro cerebro nos avise de que algo no funciona bien, no nos gusta o nos incomoda porque no nos sentimos preparados.

Sentir miedo ante una exposición en público, nos avisa de que necesitamos prepararnos de forma diferente a como lo hacemos normalmente. Estar tristes, nos ayuda a comprender que echamos en falta algo que valoramos. Sentirse enfadados nos ayuda a comprender que hay algo que consideramos injusto. La pregunta clave es si estás invirtiendo un tiempo tranquilo para explorar exactamente qué significa para ti esa emoción difícil que sientes en esa situación.

Aceptar las emociones más incómodas o negativas

Como decíamos, la aceptación emocional es la predisposición y habilidad para aceptar la experiencia de una emoción negativa, reconocerla y absorberla. La mejor manera de ser consciente de una emoción incómoda es prestándole atención y tiempo para conocerla. Sin juicio, sin filtro. Observa, siente lo que piensas. Y también piensa sobre lo que sientes. Luego podemos ocuparnos de ver cómo la puedes regular o qué está afectando a que te sientas así realmente. Ahora bien, siguiendo con Noam Shpancer existen diversas ventajas por las que aceptar emociones difíciles es mejor que evitarlas. Cuando aceptas tus emociones: 

  • Aceptas también la verdad de la situación. De esta forma, no tienes que malgastar energía en no sentir. En su lugar, puedes centrarte en elegir los comportamientos y decisiones que están más alineados con tus metas y con tus valores.
  • Te das la oportunidad de aprender. Sí, puede que no te guste pero las emociones más incómodas suelen generar los mayores aprendizajes sobre uno mismo. Ojalá que puedas también aprender muchísimo con experiencias positivas. Ahora bien, no dejes de lado el aprendizaje proporcionado por tus emociones más incómodas. Ese aprendizaje es único e intransferible.
  • Relativizas la situación. Aceptar las emociones más difíciles, te hace perder el miedo a la situación, ya que lo más temido suele ser tu propia emoción negativa. Una vez aceptada tendrás más capacidad para valorar la situación de una manera más equilibrada.
  • Se elimina el poder destructivo de las emociones más negativas. Una vez aceptas tu enfado, puedes regularlo y volver a tener la capacidad de influir y solucionar la situación.

Aceptación y Compromiso para gestionar tus emociones más difíciles

Una de las mejores habilidades que surgen cuando las personas aceptan sus emociones es el compromiso y el protagonismo sobre la situación que están tratando de afrontar. Una vez aceptada la emoción: enfado, tristeza, ansiedad, etc., uno puede permitirse comprometerse con uno mismo.

Deja de juzgarte por lo que sientes

No hay nada malo en sentir lo que sientes. Da igual si es ansiedad, enfado, decepción o tristeza. Puede que te fijes excesivamente en lo “felices que parecen los demás”. No sabes que hay detrás. Quizá haya mucho dolor y evitación. O quizá haya mucho dolor y un gran trabajo personal para superarse. En cualquier caso, a quien le duele ahora mismo es a ti. Respeta lo que sientes. Tienes derecho. Luego veremos si hay algo que puedes hacer mejor para que esa situación no te afecte tanto. A lo mejor tus expectativas son muy altas. Puede que estés esperando que los demás actúen como tú. O puede que estés olvidándote de hacer un esfuerzo y compromiso extra para esa situación que te estresa.

Ahora bien, lo importante es que no te avergüences de lo que sientes. Ni si quiera que lo escondas. Tienes derecho a compartirlo con las personas con las que tienes más confianza. Y tienes derecho a no tener que sonreír todo el día, fingiendo que no sientes lo que sientes.

Acepta la emoción para decidir qué hacer que sea mejor para ti

Barbara Markway. Psycologist. Ph.D. y autora de varios libros, en su artículo _The ACT Approach to Self-Acceptance,_ nos invita a la acción. Cuando aceptas las emociones, comprendes por qué te sientes así y qué es importante para ti desde una reflexión más calmada. Al prestar atención a la emoción el termómetro de la emoción se reduce ya que le estamos enviando el mensaje de “me estoy ocupando de ti”.

Así ya no hay necesidad de que el cerebro siga avisándonos de algo va mal. Al comprender desde la calma uno puede comprender mejor también qué necesita para estar mejor. Podrás, si aceptas y comprendes tu emoción, saber qué es mejor para ti en esa situación. Insisto no para no sentir la emoción, sino para resolverla. 

Recuerda, hasta las emociones más incómodas son una fuente de información sobre lo que necesitas. Trata de averiguar qué ayuda quieren proporcionarte. Si te resulta difícil, no dudes en buscar ayuda profesional, pero resuévelo. Ocúpate de ello.

Acepta la situación y sé compasivo contigo

Leslie Becker-Phelps, Ph.D., is on the medical staff at the Robert Wood Johnson University Hospital Somerset in New Jersey. En su artículo Accept your pain; it will hurt less, nos proporciona algunos enfoques sobre los que trabajar cuando el dolor está siendo intenso. Contaré con algunas de sus recomendaciones para darte algunas ideas para ser más compasivo contigo. Encontrar mayor paz interior cuando la situación te duele puede conseguirse trabajando estas recomendaciones:

  • Acepta la situación tal como es. Deja los intentos de desear que fuera diferente. Es como es y no de otra forma diferente. Puedes negarlo cuanto quieras, pero las situaciones tienen sus propias características y condiciones. Normalmente lo que definirá esa situación estará fuera de tu alcance. No gastes en energía en tratarla como si fuera diferente. Acéptala.
  • Presta atención a tus pensamientos, emociones y deseos. Reflexiona sobre las ideas que te hacen daño, los sentimientos que experimentas y tus expectativas. De esa forma podrás encontrar formas para caparte y afrontarlas lo mejor posible.
  • Sé compasivo contigo mismo. Esto no significa que tengas pena de ti, sino que te ocupes en cuidarte y curarte. Tal como lo harías al sentir compasión por otra persona que está sufriendo.
  • Siempre hay una opción o una elección. No tanto sobre la situación, sino sobre ti en esa situación. Elige cómo quieres afrontar esa situación para sentirte mejor. No te juzgues por si eliges comportamientos de protección (no evitación). Si te hace sentir mejor ponlo en marcha. Y desde la protección ve tomando otras decisiones.
  • Cuenta con apoyo de las personas que son de tu mayor confianza.

Conclusión

  • Ser feliz y sentirte en paz y en equilibrio requiere necesariamente que vivas tus mejores emociones y aceptes las más incómodas.
  • Evitar las emociones difíciles sólo envía al cerebro la señal de que no lo has resuelto, con lo que seguirá afectándote, cada vez con mayor intensidad.
  • Tienes permiso para dejar de juzgarte por lo que sientes. Siéntelo no pasa nada.
  • Aceptar la emoción te permitirá saber qué hacer para sentirte mejor.
  • Sé compasivo contigo, aceptando las situaciones tal como son.
¿Cuál es la emoción más incómoda que intentas evitar o no compartir?
¿Qué podrías conseguir si le prestaras atención y te ocuparas de ella?
¿En qué quieres invertir tu energía en evitar o afrontar?

Y si te apetece y puede ayudarte...

5 habilidades necesarias para trabajar y vivir mejor

5 habilidades necesarias para trabajar y vivir mejor. Hoy te propongo prestar atención a 5 habilidades clave. Es importante que reflexiones en qué grado las pones en práctica. En el trabajo a nivel personal, te permitirán resolver mejor las situaciones de incertidumbre que puedes vivir en el día a día. Veamos cuáles son:

  • La flexibilidad cognitiva es la habilidad para pensar de forma flexible cuando la vida no transcurre como esperas. Desarróllala, ya que vivimos en un mundo cambiante y rápido. Sé capaz de adaptar tu forma de afrontar las dificultades.
  • Resuelve problemas: serás capaz de realizar mejores planes, de alcanzar tus objetivos más rápido, de ayudar a otros con sus problemas y de reducir el conflicto y el estrés.
  • Resiliencia no es “aguantar”. Es la capacidad de ser adaptable y recuperarte bien, y lo más rápido posible, de las situaciones de incertidumbre y de estrés.
  • Auto-control: es la capacidad de resolver los conflictos que surgen entre tus deseos a corto plazo y tus metas a largo plazo. Es decir, ¿cuánto eres capaz de posponer en ocasiones la gratificación inmediata en tus decisiones?.
  • Poner foco y concentración significa: decir SÍ a una sola opción y NO a las demás opciones.

5 habilidades necesarias para trabajar y vivir mejor

Flexibilidad Cognitiva

Una de las funciones ejecutivas importantes en nuestros días y en la vida que vivimos. Las funciones ejecutivas de nuestro cerebro son necesarias para controlar nuestro comportamiento y facilitar el razonamiento abstracto. Cuando una persona desarrolla su flexibilidad cognitiva puede cambiar su forma de pensar para alinearse con las demandas de su entorno. Concretamente, la flexibilidad cognitiva es la habilidad para pensar de forma flexible cuando la vida no transcurre como esperas.

La flexibilidad cognitiva te ayudará a adaptarte a los obstáculos de tu entorno. Es una capacidad que mejora con la edad. Esta habilidad depende sobre todo de los procesos de atención que pones en marcha. Es decir, tu capacidad para detectar que una situación ha cambiado y las necesidades de la misma. De esta forma, puedes adecuar nuevos planes para desenvolverte en esa situación. Cuando las situaciones cambian es importante también revisar tu nivel de experiencia y conocimientos para ver la mejor manera de aplicar lo que sabes a la nueva situación.

Referencia: CogniFit´s Blog. Cognitive Flexibility: An important cognitive skill.

Solución de Problemas

La capacidad para solucionar problemas es necesaria en todas las áreas de tu vida. Cuando esta capacidad se desarrolla eres capaz de realizar mejores planes, de alcanzar tus objetivos más rápido, de ayudar a otros con sus problemas y de reducir el conflicto y el estrés.

¿Qué aspectos son clave para desarrollar una buena capacidad para resolver problemas?

  • Responsabilidad: Aunque parezca evidente, muchas son las personas que eligen la evitación, consciente o inconscientemente, ante una situación problemática. Así que, el ser capaz de asumir la responsabilidad de resolver un problema que te encuentras en tu camino, es uno de los primeros pasos. Cuando asumes esta responsabilidad, estás deseoso de identificar el siguiente paso necesario para resolver la situación problemática.
  • Inteligencia Emocional: Cuando las cosas no van como esperas, o no habías contado con ese problema, es fácil que las emociones te puedan traicionar. Con lo que, ser capaz de resolver problemas incluye también, tu capacidad de asumir la responsabilidad de reconocer tus emociones, regularlas y buscar la emoción más adecuada para resolver la situación.
  • Identificar las metas: Muchas personas se lanzan a confrontar los obstáculos o problemas con los que se encuentran sin definir claramente la meta que quieren conseguir en las nuevas condiciones de esa situación. Con lo que es posible que se agoten en esta lucha, ya que al no identificar bien la meta, no están acertando con el modo de resolverla.

También para resolver mejor los problemas...

  • Ser descriptivo y objetivo: A veces, las interpretaciones subjetivas sobre un problema te pueden impedir definir de forma eficaz las estrategias para resolver un problema. Sé preciso y descriptivo sobre lo que ocurre.
  • Escucha activa: Para escuchar eficientemente necesitas desarrollar el hábito de generar reflexión mediante preguntas adecuadas. Así, tanto tú como la otra parte estaréis mucho más receptivos a solucionar el problema.
  • Buscar la mejor solución posible. Uno de los sesgos que genera a veces un problema que te estresa es que tratas de solucionarlo con la primera solución rápida que te viene a la cabeza. Y raramente, es la mejor solución. Invierte en evaluar diversas estrategias y decide con calma la mejor solución.

Referencia: Coaching Positive Performance. Developing a problem solving mindset.

Resiliencia

Acuérdate resiliencia no es resistir, no es ser un muro que “aguanta” fuertemente las dificultades. Resiliencia es la capacidad de ser adaptable y recuperarte bien, y lo más rápido posible, de las situaciones de incertidumbre y de estrés.

La diferencia es que una persona resiliente será capaz de asumir las emociones negativas que las dificultades le generan y de gestionarlas de manera adecuada. Así, una persona resiliente es capaz de afrontar las situaciones de forma adaptativa. Además, la persona resiliente será capaz de recuperarse de retos complicados, frustraciones, desengaños y fracasos.

Es una habilidad muy personal. Cada uno afrontará las dificultades de una forma o de otra. Algunos tardarán más y otros menos en recuperarse. Pero sin duda, lo que le ha servido a una persona, puede que no te sirva a ti. Es un camino de decisiones emocionales y de resolución de problemas del que necesitas responsabilizarte tú.

Entre los hábitos que te permitirán ser más resiliente se encuentran:

  • Ver los cambios como oportunidades
  • Compromiso
  • Reconocer los límites de lo que puedes controlar
  • Aceptar la ayuda de otros
  • Apego sano hacia los demás
  • Establecimiento de metas
  • Identificación de tus mejores fortalezas para afrontar los cambios y situaciones retadoras
  • Reconocer éxitos pasados
  • Sentido del humor
  • Paciencia
  • Tolerancia
  • Adaptación al cambio
  • Capacidad de cambio y crecimiento
  • Optimismo
  • Fe
  • Capacidad de resolución de problemas
  • Buena capacidad de comunicación
  • Inteligencia Emocional
  • Responsabilidad sobre planes y metas

Un modelo

Deborah Serani, Psy. D., nos ayuda con un modelo de 4 fases para aprender a ser más resiliente:

  • Sé objetivo y descriptivo con los hechos que están ocurriendo
  • Asume la responsabilidad, no es necesario culparte
  • Re-evalúa la situación mentalmente y re-estructura con otra perspectiva más ajustada y saludable de lo que ocurre
  • Proporciónate el tiempo que necesites para resolver y superarlo

Referencia: Positive Psychology. Resilience Skills, Factors and Strategies of the resilient Person.

Auto-Regulación y Auto-Control

Primero identifiquemos ambos términos:

  • Auto-regulación: es la capacidad de tomar el control sobre tus pensamientos, sentimientos y actos de forma que te ayuden a conseguir tus metas. Habilidades como la inteligencia emocional, en la que perseguimos regular nuestras emociones, sería un ejemplo.
  • Auto-control: es la capacidad de resolver los conflictos que surgen entre tus deseos a corto plazo y tus metas a largo plazo. Es decir, ¿cuánto eres capaz de posponer en ocasiones la gratificación inmediata en tus decisiones?. ¿Serás capaz de irte al gimnasio o decides salir con tus amigos?. ¿Decidirás estar un rato en redes sociales o serás capaz de sentarte a pensar sobre ese reto que tienes pendiente?.

Las personas con gran auto-control realmente no hacen un esfuerzo mayor por asumir los retos que tienen delante. No es que sean más resistentes o sacrificadas. El enfoque que utilizan las personas con mayor auto-control, es sencillamente que buscan estrategias más fáciles que les permitan posponer la gratificación inmediata y centrarse en lo que tienen que hacer. Re-evalúan la situación y toman nuevas decisiones.

De hecho, estrategias como no pensar en lo que me apetece (digamos algo que sea más tentador), o resistirse no suele funcionar.

Las personas con mayor auto-control

Las personas con mayor autocontrol:

  • Creen en sus fortalezas y en las grandes posibilidades que tienen de conseguir sus retos.
  • Ponen el foco en lo que “quieren y desean conseguir” más que en lo que “tienen que hacer”.
  • Buscan metas en las que disfrutan.
  • Se recompensan de forma eficiente. No porque “el día ha sido duro, me merezco…” sino “he conseguido hacer… y me lo había propuesto entonces me merezco…”

Referencia: Scott H Young. The Complete Guide to Self-Control.

Foco y Concentración

Empecemos por identificar que es “FOCO”:

Poner el foco en algo sólo ocurre cuando decido decir SÍ a una sola opción y NO a las demás opciones. Es decir, la eliminación de otra opciones y distractores es un requisito previo para poder poner el foco y concentrarte. Es una de las bases de la productividad porque de circunstancias “no” a otras demandas abre la posibilidad de conseguir lo que quieres.

Recuerda entonces, que la multitarea ano existe. Lo único que haces es dirigir tu atención a muchas cosas progresivamente, teniendo este hábito un coste cada vez que tratas de centrarte en la siguiente tarea. Si estás haciendo un informe y tratas de responder mientras a e-mails que vas recibiendo, pierdes tiempo y el hilo de tu concentración cada vez que vuelves a la tarea principal. Mejor decide durante un tiempo determinado (medianamente largo) responder a los correos o centrarte en tu informe.

Recomendaciones para concentrarte

¿Qué recomendaciones puedes poner en marcha para aumentar tu capacidad de foco y concentración?

  • Presta atención al proceso no al evento final que tienes que conseguir.
  • Diseña el proceso de trabajo en fases, partes y cómo lo quieres hacer para disfrutar del trabajo en sí.
  • Deja a un lado la duda de si conseguirás esa meta o no. Céntrate primero en si quieres realmente conseguirla, y en los pasos que necesitarás convertir en hábitos durante el tiempo que sea necesario.
  • Identifica cuál es la tara central de tu día a día. O incluso, cual es el paso que pondrás en marcha hoy para acercarte a desarrollar esa habilidad que quieres mejorar.
  • Gestiona tu energía, no tanto, tu tiempo.
  • Elige varios momentos al día en el que compruebes tus correos, redes sociales, etc. Evita estar todo el tiempo hiperconectado.
  • Deja en silencio tu móvil durante periodos de tiempo, o déjalo en otro sitio.
  • Coordina con otras personas los momentos en los que intercambiaréis información, resolveréis dudas, etc. Consigue así, reducir las interrupciones de los demás.
  • Usa la planificación inversa para organizar tu trabajo y cada tarea que tienes que realizar desde la fecha tope hasta hoy. ¿Qué tarea necesitas hacer cada día para llegar al plazo que has acordado?

Referencia: James Clear. Focus: The ultimate guide on how to improve Focus and Concentration

Conclusión

¿Te has dado cuenta que todas estas habilidades tienen en común la RESPONSABILIDAD como factor de éxito?
¿Qué habilidades has detectado que necesitan mayor práctica o responsabilidad por tu parte?
¿Cuáles han sido hasta ahora los motivos de no responsabilizarte de estas habilidades?
¿Cuál es el paso más pequeño e inmediato que puedes poner en marcha para desarrollar estas habilidades?

Y si te apetece y puede ayudarte...

16 estrategias para potenciar tu salud mental

Qué importante es que las personas cuenten con estrategias psicológicas. Disponer de estrategias psicológicas para potenciar tu salud mental, influirá en la manera en que afrontas las distintas dificultades de tu vida y en garantizar tu bienestar personal.

Así es, cómo seguro que has leído muchas veces:

  • Las personas que se sienten bien consigo mismas afrontan mejor los retos.
  • Cuando se dispone de estrategias psicológicas sólidas afrontas mejor la incertidumbre.
  • Las personas con equilibrio personal obtienen mejores resultados.
  • Cuando dispones de estrategias psicológicas potentes disfrutas mejor de tu vida.
  • Las personas que invierten en desarrollar su resiliencia, afrontan mejor las situaciones más duras y sufren menos desgaste emocional.
  • Cuando se desarrolla un mejor autocontrol, llegas más lejos y facilitas tu compromiso, constancia y disciplina.
  • Las personas que son conscientes de sus valores y actúan de forma coherente con los mismos son más felices.
  • La toma de decisiones es más fácil cuando tienes tus prioridades y valores claros.

Así que, ¿qué te parece si hoy damos un repaso a algunas de las estrategias que puedes poner en marcha para cuidarte y ser más fuerte.

  • Agilidad Emocional
  • Responsabilidad Personal
  • Superar la adversidad
  • Abordar la resistencia al cambio

16 estrategias para potenciar tu salud mental

Susan David y Christina Congleton en su artículo_ Emotional Agility _en HBR, nos recuerdan este término de Agilidad Emocional. En su trabajo con líderes, nos explican que los líderes eficiente no intentan suprimir sus vivencias internas. En su lugar, tratan de abordarlas desde una perspectiva consciente, orientada a valores y de forma productiva. Apliquémoslo a cualquiera de nosotros.

El mundo puede ser cada vez más complejo y cambiante. Así, la habilidad para gestionar y regular las emociones y los pensamientos es la clave para un desempeño con éxito tanto en la vida personal como en la profesional. Señalando las investigaciones de Frank Bond & others, nos recuerdan que la agilidad emocional ayuda a las personas a aliviar el estrés, reducir el número de errores, ser más innovador y mejorar el desempeño.

4 estrategias para desarrollar tu Agilidad Emocional

En torno pues a la agilidad emocional podríamos destacar 4 prácticas de éxito:

  • Reconoce tus patrones: El primer paso para desarrollar la agilidad emocional es ser consciente de cuándo te estás “enganchando” a tus pensamientos y emociones. Ser consciente de cómo te estás hablando, de cómo estás usando ese diálogo interno es la clave. Las personas que prestan demasiada atención a la “charla en bucle” que se genera en su cerebro agotan muchos de los recursos cognitivos internos que tienen que podrían usarse de mejor forma.
  • Nombra tus pensamientos y emociones:  Cuando te enganchas al “parloteo interno en bucle” toda tu atención se dirige a un espacio mental y emocional “sin salida”. Una de las mejores formas de salir de ese laberinto es “nombrar las emociones y los pensamientos”. Así puedes diferenciar también la emoción del pensamiento.
  • Acéptalos: Haz la prueba, céntrate en aceptar los pensamientos y las emociones que experimentas. Lo opuesto al control es la aceptación. Y cuidado, no es resignarse. Aceptar es ocuparse de tus emociones y pensamientos tal cual son con una mirada amplia. Es importante que la aceptación te lleve sin sentimientos negativos a explorar lo que piensas y lo que sientes.
  • Actúa según tus valores: Cuando uno se “desengancha” de las emociones y pensamientos difíciles, se abren nuevas posibilidades y opciones para tomar decisiones. Puede ser clave la idea de utilidad, o funcionalidad (workability es el término usada por las autoras) . ¿Es de utilidad tu enfoque a tu propósito, al del equipo, … en el corto y en el largo plazo?

Cómo aprovecharte de la responsabilidad personal para manejar el estrés

H.V. MacArthur en su artículo _How To Use Personal Accountability As A Gateway To Stress Management_, en Forbes nos ayuda con este objetivo. Coincido muchísimo con este enfoque. En muchos de los procesos que trabajo con mis clientes, me encuentro con que después de explorar con el cliente, él mismo se da cuenta que falta un poco de responsabilidad personal y compromiso. Al final, nadie más que tú, puede resolver tu sensación de estrés. El estrés y la ansiedad no lo causan las situaciones u otras personas. Realmente la clave, es cómo afrontas tú esa situación difícil para ti, o esas conversaciones específicas.

5 estrategias para ser más responsable

  • Sé protagonista. Empieza a verte, en vez de como una víctima como protagonista. Sí, protagonista ante situaciones adversas o inciertas o incluso ante esas conversaciones que te están haciendo sentir tan mal. Activa la estrategia de centrarte en lo que sí p puedes controlar, aquello sobre lo que sí puedes actuar.
  • Acepta la realidad. Muchas vivencias de ansiedad vienen de la resistencia que las personas ponen ante situaciones en las que han cambiado las circunstancias. ¿Y si las aceptas?. Cuando las circunstancias cambian, el escenario en el que te mueves cambia. Esa es tu nueva realidad, puedes luchar contra ella o puedes aceptarla. Aceptarla te permitirá desarrollar estrategias de adaptación para ser más fuerte y centrarte en cómo quieres abordarla. Serás más protagonista que víctima. Te será más fácil centrarte también en cuál es el siguiente paso que necesitas hacer.
  • Recuerda qué recursos tienes ya. Una vez te has permitido descubrir cuál es el siguiente paso sobre el que puedes actuar, reflexiona sobre tus mejores recursos. Las fortalezas y estrategias que ya usaste otras veces, te pueden ser de mucha ayuda en el nuevo escenario.
  • Asume posibles errores y decisiones. Nuevamente, enfatizamos la importancia de la responsabilidad. Asume posibles errores, y decisiones anteriores y muévete a la siguiente decisión con este nuevo aprendizaje. La confianza de uno mismo no se destruye o construye por haber cometido o no algunos errores. Se construye o se destruye debido a la responsabilidad o no que asumas en avanzar.
  • Crea espacios para el aprendizaje: Ocúpate de aprender de ti. Tus errores, tus aciertos, tus decisiones, tus intentos de evitar, todo te habla de ti. La reflexión personal es la antesala de la responsabilidad personal. Aprende para encontrar nuevas soluciones y decisiones.

3 estrategias para aprender a superar la adversidad

Adversidad e incertidumbre, tan presentes en estos días ¿Verdad?. Centrémonos en 3 estrategias muy concretas apoyándonos en Heather R. Younger, J.D. en su artículo _Three Powerful Ways To Overcome Adversity_ en Forbes.

  • Crea una obsesión sana. Sí, me refiero a ese foco intenso de atención que pones en marcha cuando sabes lo que quieres, te gusta y te ilusiona. En momentos adversos, con más motivo, es tiempo de obsesionarse sanamente con tu nuevo propósito. ¿Dónde te enfocarás ante momentos adversos?
  • No hace falta que lo afrontes tú solo. Las personas que ves más fuertes a tu alrededor, a las que admiras, también pidieron ayuda. También se apoyaron en personas cuyas fortalezas complementaban sus debilidades. ¿Y tú, te permitirás contar con ayuda?
  • Desarrolla tu resiliencia. Recuerda la resiliencia es la capacidad de afrontar las dificultades y de recuperarse lo más rápido posible del desgaste que pueden producir las situaciones ambiguas e inciertas. Así pues, ante situaciones adversas y difíciles, como ya comentamos, acepta la nueva realidad por dura que sea. Y a continuación, para un poco para reflexionar, ¿cómo puedes reformular tu visión de la situación de forma que te ayude a centrarte en lo que sí puedes hacer? ¿Cuál es el paso siguiente en esa nueva perspectiva de la situación?

Aborda la resistencia al cambio como una señal

Coincido también con Gustavo Razzeti en su artículo Stop Blaming Resistance for your inacción en su web LIberationist. Parece que cuando alguien se resiste al cambio, es el “malo de la película”. Te etiquetas o etiquetas a otros cuando compruebas actitudes o comportamientos de resistencia a los nuevos escenarios de cambio.
En general podemos hacer la reflexión, de que las personas no se resisten al cambio por molestar, lo hacen con motivos. ¿Has descubierto el motivo por el que te resistes al cambio?.
Las personas se suelen resistir al trabajo extra, a la falta de propósito, a la estupidez, pero no tanto al cambio.

Lo que evalúas en ti y en otros como resistencia al cambio, no es más que una señal, de hecho es una reacción natural de tu cerebro, pero no es la única. Dispones de más recursos de los que crees. Recuerda además que en entornos estables no se produce ningún aprendizaje. Necesitas de algo de incomodidad para que se produzcan nuevos aprendizajes. Entonces ¿como aprovechar esa señal que nos indica que hay algo a lo que debemos prestar atención?

4 estrategias para abordar la resistencia al cambio como una señal

  •  Identifica cuál es tu pérdida. Todo cambio implica pérdidas. ¿Qué temes perder?. ¿Cómo afecta esta pérdida a tu desempeño personal o profesional? ¿Cómo te sentirías si probaras a actuar de forma diferente?.
  • Esfuérzate cada día. Tener talento para algo no es suficiente. Tus mejores fortalezas acompañadas de esfuerzo te llevarán a desarrollar una habilidad. Ahora bien, la práctica de esa habilidad y el esfuerzo te llevarán a conseguir resultados. Así que ¿cuánto te estás esforzando en abordar tus retos y los cambios que ocurren a tu alrededor?.
  • Aprovecha tus miedos; imagina el peor escenario. Sí, sé que puede parecer contradictorio. Una vez más, no se trata de reprimir, controlar o esconder tus miedos. Se trata de que los abordes. Si temes lo peor, deja de “parlotear en tu mente en plan bucle”, y prepárate. Sí, prepara un plan para el peor escenario. Define bien, si hay algo que puedas prever con antelación, reducir el impacto de este peor escenario y qué harás si ocurre de verdad.
  • Centra tu foco de atención en lo que puedes controlar. Como hemos comentado anteriormente. Activa tu sensación de eficacia abordando aquello sobre lo que puedes actuar. Y sobre todo no menosprecies el coste que puede tener no hacer nada.

Conclusión

Recuerda, lo importante es cuánto practicas las diversas estrategias psicológicas que tienes a tu disposición para desarrollar:

  • Agilidad Emocional
  • Responsabilidad Personal
  • Superar la adversidad
  • Abordar la resistencia al cambio
¿Qué necesitas mejorar para ser más emocionalmente ágil?
Reflexionar, ¿Cómo puedes aumentar tu responsabilidad personal?
¿Por dónde empezarás a abordar la adversidad y resolver la resistencia al cambio?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Invierte en confianza y práctica deliberada

En los últimos meses diversos líderes y profesionales como tú han estado invirtiendo en la mejora de sus competencias personales. Bien como líder o desde un puesto de mando intermedio o de técnico. Sí como tú. Son personas que bien por interés propio o por metas acordadas con su empresa han estado invirtiendo entre otros aspectos en participar en procesos de coaching.

Y es que cada vez más profesionales como tú, detectan la importancia de mejorar en la práctica de sus habilidades, y en la confianza que pueden generar desde sus puestos de trabajo.

Sectores como industria, transporte, servicios, farmacia, alimentación, nuevas tecnologías, etc. Son hombres y mujeres que quieren disfrutar más de su trabajo. Quieren conseguir un mayor impacto en su área de influencia y ser mejores en su puesto de trabajo. Son personas que han hecho un trabajo previo de reflexión en el que se han dado cuenta de que hay algo diferente que pueden hacer y en muchas ocasiones no saben cómo implementarlo. Un proceso de coaching les ha permitido desarrollar mejor determinadas competencias como:

  • Gestión Emocional
  • Liderazgo
  • Comunicación
  • Inteligencia Conversacional
  • Resiliencia
  • Resolución de Conflictos
  • Gestión del Tiempo y Organización del Trabajo

Invierte en Confianza y Práctica Deliberada

Ya sea la confianza en uno mismo y/o la confianza con los demás, esta competencia es clave. Con lo que suele ser uno de los factores “palanca” que hace que alguien se plantee invertir en sus competencias personales y profesionales.

Y es que la confianza es lo primero

Jack Zenger and Joseph Folkman, en su artículo The 3 elements of trust en HBR nos recuerdan los 3 elementos esenciales para trabajar la confianza:
 
  • Relaciones Positivas: La confianza se basa en parte en la calidad con la que un líder, o cualquier profesional, es capaz de crear relaciones positivas con otras personas. Para inspirar confianza, necesitas:
    •  Mantenerte en contacto con las personas y sus necesidades e intereses
    • Equilibrar la orientación a resultados con la implicación con los demás
    • Generar cooperación
    • Resolver conflictos
    • Proporcionar un feedback honesto de forma útil
  • Buen Juicio / Expertise: Para confiar en un profesional solemos fijarnos en que la persona conoce bien su trabajo. Así, vemos que es capaz de comprender los aspectos técnicos de su trabajo, y además, tiene una profunda experiencia. Esto significa que:
    • Tienen buen juicio a la hora de tomar decisiones
    • Los demás confían en sus ideas y opiniones
    • Su conocimiento y expertise proporcionan una contribución importante en la consecución de resultados
    • Pueden anticiparse y responder rápidamente a los problemas.
  • Consistencia: Es la medida en que un profesional hace lo que debe y hace lo que dice que hará. Puntuamos normalmente más alto en confianza a un profesional cuando:
    • Desempeña un modelo de rol y es un buen ejemplo
    • Ejecuta lo que le corresponde hacer en su puesto de trabajo
    • Hace honor a sus compromisos y mantiene las promesas
    • Crea seguimiento de sus compromisos
    • Tienen el interés de ir más allá de lo que “se debe hacer”
 
¿En cuál de estas claves necesitarías mejorar? ¿Sabes cómo te perciben los demás?

Practicar deliberadamente y ser mejor en lo que haces cada día

Get Better at the Things You Do Every Day_ es uno de los grandes artículos que encontrarás en la web de Scott H. Young y en esta ocasión nos ilustra claramente en qué poner el foco si queremos aprender y practicar de verdad. Recuerda que las habilidades personales se pueden aprender. No es que vengamos de nacimiento con un nivel alto y adaptado a contextos de nuestras habilidades.

El aprendizaje es un continuo en diversos aspectos de nuestra vida: relaciones, trabajo, salud y significado en la vida. Este autor cuestiona la frase que seguro que habrás escuchado de: se necesitan 10.000 horas de práctica para convertirnos en experto en algo.

Cómo crear una práctica deliberada

El concepto que subraya Scott, es la PRACTICA DELIBERADA. Concepto que por otra parte me habrás escuchado en las recomendaciones relacionadas con el estudio. Y así es, no basta con tener muchas de práctica de algo, necesitas que tu práctica sea deliberada, intencionada. La práctica deliberada implica superar la automaticidad y las nuevas innovaciones para aumentar el rendimiento. Para ello tenemos 5 recomendaciones:

  • Implícate en entornos retadores: Sí, aunque creas que algo lo controlas y dominas, busca siempre ponerlo en práctica en una situación diferente y retadora para ti.
  • Cuenta con un coach: Un proceso de coaching es una clave central en el seguimiento de la práctica deliberada de una habilidad.
  • Los nuevos avances vienen de la aplicación de nuevos métodos: las mejoras vienen del lado de dos factores: hacer lo mismo, pero mejor, y hacer algo diferente, para conseguir nuevos resultados. Sin probar nuevos métodos puede que te estanques y te vuelvas obsoleto
  • Permanece en contacto con un grupo de práctica: aprovechar de la observación y análisis del aprendizaje de otros siempre te ayudará a mejorar y ampliar tu mente.
  • Elige una cosa que puedas hacer mejor en cada intento: Evita mejorar todo a la vez en una situación concreta. Elige mejor un aspecto de esa habilidad en esa situación que puedas mejorar. Y así sucesivamente.

Y ahora, dime ¿qué habilidad vas a elegir para mejorar?. Y ¿en qué aspecto concreto vas a poner tu foco de atención para hacerlo mejor? Recuerda, no son las horas de práctica, es la práctica intencionada lo que hará que seas mejor en los aspectos que quieras desarrollar.

Qué están practicando otros profesionales como tú

A continuación te hago un breve resumen de algunos de los objetivos que se han planteado líderes y profesionales como tú, y que ya están trabajando en ello con resultados visibles:

  • Promocionar a otro puesto. En este caso, profesionales como tú están invirtiendo en desarrollar al máximo las habilidades del puesto actual. De esta forma pueden situarse en posición de ir atendiendo a nuevos retos y nuevas habilidades que van a necesitar en el puesto al cual quieren promocionar. Recordemos que sino no se te considera “una estrella” en tu puesto actual, será difícil que te tengan en cuenta para una promoción a un puesto superior.
  • Recuperar confianza y claridad en el puesto con sus superiores. En este caso es clave identificar y analizar el feedback que te proporciona tus superior directa o indirectamente. Además, es clave que la persona prepare posibles conversaciones con su superior para aclarar diferencias en expectativas y acordar nuevos retos.
  • Implementar un liderazgo con impacto en el equipo. Suele ser el caso de líderes jóvenes en empresas familiares o no. Pero que necesitan desligarse de la influencia de figuras anteriores de liderazgo y empezar a marcar su propio estilo. Es importante ayudar a la persona a definir qué líder quiere ser, qué necesita practicar para conseguirlo y cómo creará sus nuevos hábitos de liderazgo.
  • Recuperar confianza de otros colaboradores. Analizar cómo se perdió la confianza y qué estilo de conducta está teniendo la persona es fundamental. A veces, sin darte cuenta puedes estar generando el impacto contrario al que deseas conseguir. Además en este objetivo, tendremos en cuenta los tres elementos clave de la confianza que hemos comentado anteriormente.

Nuevos retos para tu puesto de trabajo

  • Mejorar capacidad de comunicación. Podríamos decir que la capacidad de comunicación es la herramienta clave de los líderes. Aunque lo cierto es, que es clave para todos independientemente del puesto. Así, este objetivo se convierte en clave para muchos profesionales. Desde un proceso de coaching puedes conseguir una reflexión guiada sobre tus capacidades y el aprendizaje de nuevas técnicas.
  • Liderazgo Proactivo. Muchos profesionales están realizando un liderazgo más reactivo que proactivo. ¿Qué quiero decir con reactivo?, que ejecutan sus responsabilidades de liderazgo según sus colaboradores van teniendo determinadas necesidades o conflictos que resolver. Es una forma de estar ahí para tu equipo. Ahora bien, no desarrollarás todo el potencial de tu equipo, sino te ocupas de saber dónde quieres llevar a tu equipo y qué plan vas a poner en marcha para conseguirlo.
  • Conversaciones de desempeño. En ocasiones a profesionales como tú les cuesta mantener determinadas conversaciones difíciles con sus colaboradores. Y más aún si se trata de realizar evaluaciones y reuniones sobre el desempeño. Desde un proceso de coaching estas personas adquieren las habilidades y metodologías clave para desempeñarse mejor. Y por supuesto, aplicando como en los casos comentados, una práctica deliberada en el día a día.
  • Gestión Emocional. Sea en el puesto que sea, profesionales como tú, se dieron cuenta de que necesitaban una pequeña ayuda para implementar mejor su capacidad de gestionar emociones. Tanto de sí mismos como de sus colaboradores. En un momento tan especial, cambiante y necesitado de capacidad de adaptación y flexibilidad cognitiva como este la gestión emocional es clave. Ahora cuentan con estrategias para resolver sus conflictos emocionales y crear el mayor impacto emocional posible. 

Conclusión

  •  Ocúpate de trabajar la confianza en ti mismo y en los demás: relaciones positivas, expertise y consistencia de tus actuaciones.
  • Recuerda que no son las horas de práctica lo que harán de ti un mejor profesional, sino la práctica deliberada de tus habilidades buscando nuevos retos en cada aspecto de la habilidad que quieras desarrollar.
  • Todos somos personas, independientemente del puesto de trabajo que tengamos y tienes derecho a ocuparte de tus objetivos. De tus objetivos y de las habilidades necesarias para alcanzarlos. Lo conseguirás mejor y con más calma y claridad si de vez en cuando consideras pedir ayuda.
¿Cómo puedes potenciar la confianza que los demás tienen en ti?
¿De qué forma puedes empezar a aplicar la práctica deliberada?
Dime ¿Qué retos te planteas en tu trabajo para los próximos meses?

Y si te apetece y puede ayudarte...

75 reflexiones para momentos difíciles

Si algo caracteriza a las situaciones emocionalmente difíciles o traumáticas es el hecho de que cuando ocurren son procesadas emocionalmente. El modo supervivencia es el protagonista. Nuestro cerebro activa el modo rápido, de forma reactiva, y con los recursos y necesidades, que la persona tiene a su disposición. 

Así, los recuerdos traumáticos no son almacenados en nuestra memoria de una forma en la que se pueda acceder a través de interacciones verbales basadas en procesos lógicos o cognitivos. Su almacenamiento es más bien caótico y desorganizado. 

Las situaciones traumáticas sitúan a las personas que lo han vivido en un estado constante de alerta. Es decir, una respuesta de supervivencia para protegerse de más situaciones traumáticas. Ahora bien, este mismo estado de alerta bloquea el acceso al procesamiento más cognitivo y racional. 

Para superar un trauma o vivencias que superan a la persona emocionalmente, se necesita integrar lo vivido, con las experiencias, modelos y creencias que tenemos sobre el mundo y sobre nosotros mismos. Y como la situación traumática fue seguramente inesperada, y fuera de nuestro control, a veces, se hace difícil integrar la vivencia traumática en la narrativa de nuestra propia vida.

Así pues, como se acerca el final del año, te invito a que cuando puedas, reflexiones y proceses nuevamente cualquiera de las situaciones y emociones que han sido difíciles para ti. Como siempre busca momentos tranquilos para reflexionar estas cuestiones. 

Las vivencias difíciles y tus emociones más complejas de este año, necesitan una “digestión” más tranquila, que te permita poner orden y significado a lo vivido. Recuerda que evitar recordar esas emociones difíciles o “pasar página” sobre lo vivido, puede generarte mayor estrés y reactividad emocional. Estas respuestas emocionales de estrés seguirán estando presentes a no ser que les prestes un poco de atención.

75 reflexiones para momentos difíciles

25 reflexiones sobre emociones y reacciones

  1. ¿Cómo has vivido este año? Descríbelo
  2. ¿Cuál es la emoción que más recuerdas de este año?
  3. ¿En qué situaciones has podido sentirte bien, reír y disfrutar?
  4. ¿Qué emoción positiva es la que mejor recuerdas?
  5. ¿Qué emoción ha sido más difícil vivir para ti?
  6. ¿En qué situaciones te has sentido sobrepasado?
  7. ¿Cómo te has sentido con ese sentimiento de “me supera esto”?
  8. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  9. ¿Qué te ha causado enfado y por qué?
  10. ¿Cómo te has sentido al sentir ese enfado?
  11. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  12. ¿Qué te ha causado dolor y por qué?
  13. ¿Cómo te has sentido sintiendo ese dolor?
  14. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  15. ¿Cuándo has sentido miedo?
  16. ¿Cómo te has sentido cuando has sentido ese miedo?
  17. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  18. ¿Qué tipo de conflictos has vivido?
  19. ¿Qué emociones te han provocado esos conflictos?
  20. ¿Cuál ha sido tu reacción y por qué crees que la has tenido?
  21. ¿En qué momento tus emociones más difíciles te han bloqueado y se han convertido en desadaptativas para ti?
  22. ¿Qué emociones crees que no “deberías haber sentido”?
  23. ¿Cuál es el motivo?
  24. ¿Qué te hace huir de sentir determinadas emociones?
  25. ¿Qué emociones sí aceptas mejor?

10 reflexiones sobre compartir emociones con tu círculo de confianza

    1. ¿Qué has aprendido de ti cuando te has sentido feliz, contento, satisfecho, etc?
    2. ¿Con quién has compartido tus mejores emociones?
    3. ¿Cómo te ha hecho sentir compartir tu felicidad y alegría?
    4. ¿Qué te ha llevado a pensar, cambiar o decidir esas emociones positivas que has llegado a sentir?
    5. ¿Cómo te has sentido cuándo estabas solo contigo mismo y volvías a sentir esa alegría?
    6. ¿Con quién has compartido tus emociones más difíciles?
    7. ¿Cómo te ha hecho sentir compartir, tu tristeza, enfado o dolor?
    8. ¿Qué te ha llevado a pensar, cambiar o decidir esas emociones más difíciles que has llegado a sentir?
    9. ¿Cómo te has sentido cuándo estabas solo contigo mismo y volvías a sentir tristeza, enfado o dolor?
    10. ¿Qué has aprendido de tu círculo de confianza, es decir de las personas con las que más cuentas?

20 reflexiones sobre aceptación de emociones y afrontamiento

    1. ¿Que piensas sobre las emociones que has sentido en los últimos meses?
    2. ¿A qué crees que te han ayudado?
    3. ¿Qué has hecho para aceptar tus emociones más difíciles?
    4. ¿Qué haces/ has hecho para lidiar con esas situaciones que se mantienen/ han mantenido durante un tiempo y que te han hecho sentirte “sobrepasado?
    5. ¿Cómo te llevas con esa tristeza que reaparece de vez en cuando?
    6. Si sigues enfadado por algo, ¿cuál es el motivo?
    7. ¿Sobre qué has cambiado de opinión este año?
    8. ¿En qué has pedido ayuda y a quién? ¿Cómo te ha hecho sentir pedir ayuda?
    9. ¿Qué has afrontado este año que en otras ocasiones habrías evitado?
    10. ¿Qué tienes pendiente por afrontar en vez de evitar?
    11. ¿Qué has sido capaz de apreciar más que en otros momentos de tu vida?
    12. ¿Qué habilidades has descubierto en ti que pensabas que no tenías?
    13. ¿En qué habilidad has ganado confianza este año?
    14. ¿Qué actividades de disfrute te “has regalado” este año para compensar los malos momentos?
    15. ¿De qué te has dado cuenta que necesitas hacer menos, parar o hacer más?
    16. ¿Qué nuevos hábitos has sido capaz de crear?
    17. ¿Qué hábitos has sido capaz de dejar?
    18. ¿En qué consideras que eres mejor que hace unos meses?
    19. ¿Cómo has celebrado tus éxitos?
    20. ¿Qué significado le das a los momentos difíciles que has vivido?

20 reflexiones sobre decisiones y soluciones

    1. ¿A qué has decidido decir “basta” este año?
    2. ¿Qué has decidido aceptar de ti porque forma parte de ti, y aunque procurarás mejorarlo, no pasa nada, eres tú?
    3. ¿De qué te sientes más orgulloso?
    4. ¿Qué vas a hacer para garantizar que sientas buenas emociones para el próximo año?
    5. ¿Qué ha sido lo mejor de haber vivido esas situaciones difíciles?
    6. ¿Qué quieres recordarte a ti mismo para cuando aparezcan nuevas y posibles emociones difíciles?
    7. ¿A quién quieres cuidar especialmente?
    8. ¿Cómo te cuidarás especialmente a ti cuando lo necesites?
    9. ¿Qué vas a hacer para salvaguardar momentos de calma y reflexión para ti mismo?
    10. ¿En qué te vas ocupar el próximo año para vivir emocionalmente lo mejor posible?
    11. ¿Qué vas a decidir aprender en los próximos meses?
    12. ¿Qué harás para mostrar más agradecimiento a ti mismo o a los demás?
    13. ¿Cómo te acordarás de apreciar con mayor frecuencia tus fortalezas, las de los demás, y lo mejor de cada situación?
    14. ¿Qué te haría ilusión conseguir en los próximos meses?
    15. ¿Cuáles son los valores que te hacen sentir coherencia y equilibrio contigo mismo y que no quieres olvidar en los próximos meses?
    16. ¿Qué cosas quieres solucionar en los próximos meses?
    17. ¿Qué pasos te has planteado?
    18. ¿Cuál sería el primero?
    19. ¿Cómo has previsto solucionar los posibles obstáculos?
    20. ¿Cómo te sentirás cuando lo consigas?

Recuerda recordar tus momentos más difíciles y las mejores vivencias que hayas tenido este año para aumentar tu inteligencia emocional.

Elige momentos de calma
Procesa lo vivido
Sé compasivo, reconoce tus logros y sigue adelante

Y si te apetece y puede ayudarte...

Ejercicio para trabajar sobre tus valores personales

Trabajar sobre tus valores personales, y por qué no, sobre los valores profesionales, es un buen ejercicio siempre. ¿Qué nos permiten los valores?. Los valores son directrices, caminos, prioridades, aspectos a los que no quieres renunciar en tu vida. Sobre todo porque te hacen feliz. 

Los valores ayudan a tener unos criterios y prioridades con los que actuar en el día a día. Te permiten tomar decisiones, saber con tranquilidad a qué quieres decir NO, y a qué quieres decir SÍ. Cuanta más coherencia existe entre tus actuaciones diarias y tus propios valores, más satisfacción personal. Más paz y tranquilidad. 

Actuar según tus propios valores influirá además en tu propia autoestima, ya que te permitirá elegir con tranquilidad entre un amplio abanico de decisiones. Es la tranquilidad de que lo que haces, lo haces en base a lo que tú quieres y valoras. Es decir, no actúas según las prioridades de otras personas. 

Ejercicio para trabajar sobre tus valores personales

En este video te propongo que te tomes un rato tranquilo. Seguramente sólo lo aprovecharás, si tienes cerca de ti algo con lo que tomar notas. Puede que leas esto por encima en unos minutos. Igual te deja pensando un ratito. Pero de verdad, tómate tu tiempo. Escribe las respuestas a las preguntas planteadas. Te mereces regalarte unos minutos para analizar estos planteamientos con calma. Regálate un ratito para descubrirte. Sobre lo que quieres, sobre lo que te hace vibrar. En definitiva, sobre tu vida y cómo quieres continuarla. Que no se te escape. Profundiza, escribe sin «peros». Simplemente déjate llevar por el ejercicio.

Vamos a empezar y a descubrir cómo clarificar tus valores. 

Analiza tu reflexión sobre los valores y prioridades en tu vida

Bien, ahora que has hecho tu reflexión sobre:

  • Tus mejores momentos
  • Las habilidades que pusiste en marcha
  • Los elementos comunes que tienen esas situaciones
  • Aquello que realmente te llena como persona
  • Las personas que son importantes en tu vida

Seguramente podrás diferenciar 4-6-8 valores y prioridades importantes para ti. Si te salen muchas más, mira a ver si algunas están relacionadas y puedes agruparlas.

Ahora, o cuando puedas, haz la siguiente reflexión. Extrae esos valores o prioridades importantes para ti y haz la siguiente reflexión sobre cuánt@:

  • Tiempo dedicas en tu vida a estas prioridades
  • Energía te permites ponerle
  • Compromiso le pones a lo más importante para ti

Prueba a poner porcentajes y mira como distribuyes estas tres variables en cada prioridad

¿Qué resultado te sale?. ¿Estás dedicando el tiempo, energía y compromiso que te gustaría en este momento a tus prioridades?

Qué necesitas dejar de hacer, empezar o seguir haciendo para tener equilibrio personal

En caso de que detectes que no estás muy a gusto con el resultado, empieza con tu plan. Te propongo nuevas cuestiones para iniciar tu plan de cambio:

  • ¿Qué necesitarías dejar de hacer? STOP
  • Sigue con, ¿qué necesitarías empezar a hacer? START
  • Después, ¿qué necesitarías seguir haciendo o incluso aumentar? CONTINUE

Sé consciente a partir de ahora y no te apartes más de lo que es importante para ti. Cada persona tiene derecho a sus prioridades, y a elegir lo que le hace feliz. Deja de seguir las expectativas y las prioridades de los demás en vez de las tuyas.

Si hay algún valor de otras personas que te inspira y te proporciona satisfacción personal, llévatelo contigo. En caso de que no, despréndete de lo que no es clave para ti. La vida de los demás la viven otros, no tú. Sólo tú sabes cuánta satisfacción personal tienes al final del día. Exclusivamente tú, sabes cómo te sientes cuando tienes unos minutos para descansar y escanear tus emociones y tu satisfacción personal. 

Espero que puedas serte fiel a ti mismo. 😉

Conclusión

¿Cuánto estás invirtiendo en lo que realmente es importante para ti?
¿De qué te puedes sentir orgulloso?
¿Cuáles serían los próximos pasos que te ayudarían a acercarte más a tus prioridades?

Y si te apetece y puede ayudarte...

22 recordatorios para cuidarse a uno mismo

Sí, parece que a veces necesitamos ponernos recordatorios para «cuidarse a uno mismo». ¿Te ocurre?.

Es posible que prestes más atención a las notificaciones de tu móvil que a tus «notificaciones internas» 😉.

Recientemente he terminado de impartir un curso de «Cómo desarrollar la Resiliencia». También estoy trabajando en varios relacionados con «Inteligencia Emocional en Momentos Críticos». La verdad es que hemos estado trabajando on line. Algunos con video conferencias, otros en plataforma de e-learning. ¿Por qué te cuento este dato?. Por que me he encontrado que una de las cosas que más agradecen es:

  • Bloquearse en la agenda un tiempo para, como me dijo una alumna, «regalarme este tiempo para mi«.
  • Reflexionar de forma guiada sobre lo que sienten
  • Reservar un tiempo para descubrir sus fortalezas
  • Elegir a su ritmo, realizar varios ejercicios para indagar sobre qué recursos personales tienen, y sobre otros que pueden aplicar en su día a día.
  • En definitiva, reservar un tiempo para pensar sobre sí mismos, prestarse atención, comprenderse, respetarse y elegir conscientemente.

¡¡Ahí es nada, se dice pronto!! 😉. Es decir, confirmamos una vez más, que en estos momentos es posible que te hayas metido, sin darte cuenta, nuevamente en la inercia del día a día. Y no te dejas tiempo para ti. Al no parar a ser consciente, te resulta difícil, comprenderte, ver cómo puedes solucionar o procesar determinadas emociones, y reconocerte como una persona valiosa. ¿Te das cuenta del peligro de la «inercia diaria»?

22 Recordatorios para cuidarse a uno mismo

No lo dejes para más tarde. En estos momentos tan adversos, seguro que has deseado a muchas personas que te importan: «por favor, cuídate«.  

Y tú, ¿cómo te cuidas?. ¿Sabemos  realmente qué significa «cuidarse» más allá de los cuidados físicos?. Sí, estamos hablando de cuidarse mental y emocionalmente. Muchas personas me comentan que… «es que estamos en un momento complicado, y ahora no tengo tiempo, es muy difícil, cuando todo pase, me cuidaré…»

¡TRAMPA MENTAL Y EMOCIONAL, donde las haya! 😉. Justo en los momentos y vivencias que son más difíciles, es cuando más necesitas hacer un esfuerzo voluntario e intencional para cuidarte. Ahora, no cuando la tormenta pase. 

La resiliencia, no es «aguantar», es afrontar con el menor desgaste emocional posible. Y para ello, necesitas cuidar de ti todos los días. Para afrontar progresivamente las situaciones, dificultades y retos a los que te enfrentas. 

Resumiendo algunas ideas que se han trabajado en los cursos que te mencionaba anteriormente, he hecho una selección. Son hábitos que pueden parecerte fáciles y sencillos, pero muchos de mis alumnos han descubierto que no les prestan atención ni tiempo. 

¿Y tú, a cuántos de estos recordatorios no prestas atención y tiempo, y sería importante que lo hicieras?

Qué significa cuidarte y qué puedes hacer para conseguirlo

¿Sobre cuántos de estos hábitos puedes felicitarte?
Reflexiona, ¿Qué recomendaciones necesitarías convertir en recordatorios a poner en práctica?
¿Qué más sientes que necesitarías para cuidarte?

Y si te apetece y puede ayudarte...

error: Content is protected !!