¿Actitudes de éxito en un proceso de coaching? ¿No depende todo del coach? Rotundamente no. Como en cualquier relación profesional ambas partes necesitan poner sobre la mesa una serie de compromisos y actitudes que harán que la relación en el proceso de coaching tenga éxito y cubra las expectativas de los implicados.

Hoy nos centraremos en las actitudes de los participantes. ¿Por qué? Porque en esta ocasión me gustaría aprovechar para agradecer a las muchas personas que confían en un buen proceso de coaching, y en especial, a los que han depositado su confianza en mis sesiones de coaching. Sirva pues este post, para resaltar las mejores actitudes que sobresalen en estas personas que invierten en un proceso de coaching, y también, para los que aún no se lo han planteado, por si les puede servir para clarificar qué necesitarían para que un proceso de coaching les pudiera servir.

 Todo coach, o por lo menos en mi caso, dedica algunos momentos en valorar, pensar, sentir y revisar cómo están actuando las personas que viven las sesiones de coaching. En estas reflexiones, te das cuenta, que son imprescindibles una serie de actitudes que facilitan, que ayudan, que son la palanca que hace que los participantes se aprovechen al máximo del proceso. Por supuesto, creo importante resaltar, que estas actitudes necesitan encontrar en el coach, el contexto y clima adecuado para que se muestren. El coach debe proveer de un espacio personal en el que la persona muestre lo mejor de sí misma.

Pero como decía, ¿qué actitudes son las qué necesitamos para exprimir al máximo los beneficios de un proceso de coaching?

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Actitudes de éxito en un proceso de coaching

    1. Les preocupan cómo se sienten y toman decisiones al respecto
    2. Entienden que participar en un proceso de coaching no sifgnifica que no sean buenos, ni que sean menos que los demás. Todo lo contrario. Se necesita gran honestidad y coraje para pedir ayuda
    3. Son honestos con ellos mismos y con el coach
    4. Saben que para ser mejores profesionales, mejores padres, mejores amigos, mejores personas, necesitan primero estar bien ellos mismos
    5. Toman en algún momento la decisión de que así no pueden seguir
    6. Son humildes y valientes para reconocer que debe haber algo más que puedan aprender o hacer de forma diferente para conseguir resultados diferentes
    7. Están dispuestos a escuchar, pero sobre todo están dispuestos a escucharse a sí mismos de una manera guíada
    8. Están dispuestos a implicarse en retos cognitivos, emocionales y conductuales
    9. Se implican en las tareas y compromisos acordados después de cada sesión
    10. Son pacientes con su proceso de descubrimiento
    11. Saben que coaching es igual a creación de nuevos hábitos cognitivos, emocionales y conductuales
    12. Cuando algo no les encaja, preguntan
    13. Saben que las dudas sobre el proceso, sobre el coach o sobre ellos mismos, no son un problema, son un gran impulsor del crecimiento y de la confianza
    14. Asumen que han empezado un proceso de auto observación e introspección en el que puede que hagan descubrimientos que les sorprendan
    15. Aceptan que no hay una receta única y mágica
    16. Comprueban que cuanto más se implican más descubren, ganan y aprenden
    17. Tienen claro que un proceso de coaching no es para cambiar a la persona, siendo otra distinta, sino que es un proceso intensivo de crecimiento y aprendizaje
    18. Tienen claro que los protagonistas son ellos. Nadie puede reflexionar y sacar conclusiones por ellos
    19. Permiten el auto descubrimiento, aunque a veces no sea el esperado
    20. Están dispuestos a ser más conscientes de su vida
    21. Mantienen una comunicación fluída con el coach, no sólo en las sesiones, sino entre sesiones, lo que hace que acaben viviendo de una manera diferente y completa su proceso de auto descubrimiento
    22. Saben que si ellos no trabajan en los compromisos, el proceso no avanzará
    23. No tienen miedo a poner sus objeciones, reticencias y frenos encima de la mesa y hablar de ello con el coach
    24. Saben que el coach no es un profesor, no es un mentor, y que el coach procurará su autonomía personal y profesional
    25. Aceptan que, en ocasiones, para llegar al objetivo que se han marcado, primero necesitarán trabajar algunos pasos previos con los que a lo mejor, no habían contado
    26. Están dispuestos a que el coach, en ocasiones, se lo ponga difícil
    27. Aceptan feedback constructivo y toman la decisión de reflexionar sobre él
    28. Están dispuestos a abrir más su capacidad de ver, sentir y pensar
    29. Están dispuestos a valorar en sus vivencias interpretaciones distintas a las que son habituales en ellos
    30. Asumen trabajar de manera estructurada, metodológica y orientada al resultado
    31. Saben que los beneficios de un proceso de coaching no pasan por venir a las sesiones a descargar emocionalmente, sino a trabajar, decidir, aplicar, y poner en práctica
    32. Aprovechan cada vivencia para aplicar lo aprendido
    33. Deciden que las sesiones de coaching son su momento, de mirarse al espejo con cariño, respeto y confianza
    34. Se premian y reconocen los avances conseguidos
    35. Y por último, deciden que el aprendizaje no acaba en las sesiones de coching, ni siquiera cuando el proceso de coaching termina, porque han adquirido una visión y un aprendizaje que les marcará en sus futuras vivencias

En definitiva, os puedo decir que estas personas ¡son geniales! ya desde el momento que empiezan sus primeras sesiones, aún incluso sin haber llegado a desarrollar los objetivos por los cuales vienen a las sesiones de coaching. Con estas actitudes tienen grandes posibilidades de disfrutar del proceso de coaching y conseguir los objetivos que se han planteado. Tienen además, posibilidades de que terminen el proceso de coaching llevándose más de lo que se habían planteado en un primer momento.

Para mí, tienen todo mi respeto y admiración, y por supuesto, mi mas emocionado agradecimiento por la confianza que me muestran al compartir vivencias, pensamientos y emociones, que de otra manera, no habrían compartido con nadie. A veces, ni siquiera con ellos mismos.

Y estas son algunas de las conclusiones que extraigo al analizar qué están haciendo las personas que participan en un proceso de coaching. Son actitudes ganadoras, que tienen la semilla del éxito para el aprendizaje y la evolución personal.

Te recomiendo si te apetece revisar las 8 claves que encontrarás en un proceso de coaching

¿Y tú cuantas de estas actitudes estarías en disposición de poner en marcha si empezaras un proceso de coaching?

¿Qué dudas tendrías para empezar un proceso de coaching?

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