Trabaja, aprende y lidera gestionando las emociones. Inclúyelas en tu vida, por que a veces parece que nos asusta o nos causa cierto respeto.  Tener presente nuestras propias emociones y las de los demás en situaciones diarias como el liderazgo, la enseñanza o el aprendizaje, es importante

A menudo me encuentro con:

  • Estudiantes que pese a detectar su desmotivación, cansancio o estrés, se fuerzan a seguir concentrándose “porque tienen que estudiar y echarle horas”.
  • Profesores que detectan baja motivación pero insisten en dar feedback sobre los errores que ha cometido el alumno en sus exámenes.
  • Líderes que están detectando que su equipo o alguno de los colaboradores no están dando lo mejor de sí mismos pero “empujan” para que el trabajo se realice.
  • Profesionales que invierten horas y horas en realizar un trabajo que “les cuesta” a sabiendas que no tienen la mentalidad y emoción adecuada para hacer lo mejor posible este trabajo.

Por reflexiones que escucho a diario parece que las emociones pertenecen al plano de lo personal. Parece que nos protegemos de entrar en ese “espacio personal” porque en el trabajo o en el estudio, en esto no se “debe entrar”.

Bueno, desde luego, es una opción muy personal relativa a qué tipo de profesional quieres ser. Puedes optar por ser un profesional única y exclusivamente orientado a la tarea, o puedes aumentar tu impacto siendo un profesional que no separa la orientación a la tarea y a las personas.

No somos robots, ni cuando somos alumnos ni cuando formamos parte de un equipo, ni cuando nos relacionamos con los demás. Las emociones están ahí, quieras o no. Y además, tienen un impacto enorme en la capacidad de aprendizaje, y de rendimiento o productividad. Bien sea para ti mismo o para ayudar a los demás a conseguir retos laborales. Es importante que tengas en cuenta cómo funcionan las emociones y te “ocupes” de favorecer su gestión. 

Trabaja, aprende y lidera gestionando las emociones

Qué ocurre en tu cerebro cuando se activan las emociones

Cuando evalúas una tarea, una persona o una vivencia como amenazante , aburrida o poco motivadora, la neuroquímica de tu cerebro cambia:

  • Aumentan los niveles de cortisol y la presencia de catecolamina, que cierra la actividad de tu corteza prefrontal, donde tienen lugar las nuevas ideas, el pensamiento creativo, la empatía y el buen juicio.
  • Se activa un cambio en el córtex cingulado anterior dorsal, que es la parte del cerebro más sensitivo al conflicto, y envía señales a tu amígdala para hiperactivarte y protegerte.
  • Aumentan los niveles de testosterona, que aumentan la agresividad y la intencionalidad de protegerte.
  • Se crean altos niveles de norepinefrina que provocan que quieras centrarte en mayor número de pensamientos negativos. 

Por el contrario, cuando valoras que una tarea, persona o vivencia es agradable cambia también tu neuroquímica. Ahora bien, lo hace de la siguiente manera:

  • Aumentan los niveles de dopamina (hormona de la felicidad) que te proporciona la capacidad de tener una visión más positiva y asigna sentimientos positivos a tus decisiones e interacciones. Tiendes a acordarte de mayor número de situaciones positivas y tus pensamientos sobre el futuro son más agradables y motivadores.
  • Se crean mayores niveles de oxitocina que te ayudan a sentirte más cerca de los demás y a estar abierto a otras percepciones.
  • Aumentan los niveles de dopamina, que te ayudan a sentirte mejor, más comunicativo y más inspirado.
  • Se potencian los niveles de serotonina, que también te ayudan a sentirte mejor y más motivado.

3 claves para mantener tu aprendizaje y productividad

El cambio y el aprendizaje en las personas no puede tener éxito en el largo plazo sin que asumas que:

  • Tienes la intención y la voluntad de cambio y superación
  • Vas a hacer todo lo posible por equilibrar y alternar tus fuerzas emocionales positivas (PEA) y negativas (NEA)

Las emociones positivas, vendrán impulsadas por los “Atractores Emocionales Positivos” (PEA) que incluyen las esperanzas, sueños, posibilidades, y fortalezas de la persona. Los PEA activarán el Sistema Nervioso Parasimpático de la persona favoreciendo la apertura al aprendizaje y a nuevas posibilidades, al desarrollo de capacidades cognitivas y emocionales, y a la recuperación del sistema inmunológico. En estados de PEA aprendemos.

Las emociones negativas, vendrán impulsadas por los “Atractores Emocionales Negativos” (NEA) que incluyen los miedos, los problemas y las debilidades de una persona. Los NEA activarán el Sistema Nervioso Simpático de la persona, manteniéndole alerta y en tensión, aumentando la capacidad de centrarse en los errores y en los miedos. En estados de NEA no aprendemos de forma sostenible, sólo se facilita la supervivencia.

  • Aceptas que el cambio, el aprendizaje y tu rendimiento es un proceso discontinuo creciente provocado por descubrimientos y reflexiones.

Regula tus emociones según la tarea que vayas a realizar

Por otro lado, es importante saber que para cada tarea que vas a acometer, necesitas una emoción adecuada. Por ejemplo, no podemos estudiar cuando estamos eufóricos. Necesitamos una energía y una emoción más baja. Si quieres contagiar a tu equipo, necesitarás que tu energía y emoción estén más altas. En caso de que quieras acometer una tarea de consenso, regula también las emociones. Necesitarás que tu energía esté a un nivel medio y una emoción un poco más alta.

Esta es la base de la Inteligencia Emocional. Buscar la emoción más adecuada para la tarea que necesitas abordar. Si además quieres provocar los mejores resultados en otras personas. Sean  alumnos en una clase o colaboradores de tu equipo, necesitarás provocar las emociones más adecuadas a la tarea que les estás proponiendo. 

Recuerda por otro lado, que nuestro cuerpo está preparado para superar momentos puntuales de estrés y desmotivación. El Sistema Nervioso Simpático se ocupará de darnos la fuerza para reaccionar y sobrevivir a esos estados emocionales más difíciles. 

Ahora bien, para evitar que tu sistema inmunológico se resienta por un desgaste continuado, es importante que te acuerdes de compensar las vivencias positivas con las negativas.

Nuestro cuerpo necesita 3 vivencias positivas por cada vivencia negativa experimentada.

De esta forma, evitarás agotarte en con estados prologados de estrés, ansiedad y malestar. El Sistema Nervioso Parasimpático se ocupará de darnos todas las hormonas necesarias para activar nuestro sistema inmune. Y así podrás acumular reservas de energía para los momentos más difíciles y estresantes.

Recuerda que comentamos que las personas con mayor resiliencia son las que se ocupan  de ser feliz. Se ocupan de vivir mayor número de momentos de felicidad y bienestar. El motivo es que bajo ese estado es cuándo mejor aprenden de sí mismos, de sus recursos cognitivos y emocionales. Este hecho les proporciona una “maleta de recursos” que pueden utilizar en los momentos más difíciles y de mayor incertidumbre.

Qué puedes hacer para potenciar tu capacidad de aprendizaje

Cómo mejorar tu capacidad de estudio

  • Planifica tus horarios de estudio así como tus horarios de descanso, ejercicio físico, relaciones familiares y sociales.
  • Adapta tu planificación en caso de que te sientes a estudiar y tus emociones no te acompañen. Para, delimita con firmeza un rato para realizar alguna actividad que te active y te llene de energía positiva (aunque sea media hora). Luego vuelve a estudiar y replanifica tus horarios de trabajo.
  • Reserva un espacio de tiempo periódico (sobre todo si tu proceso de estudio va a llevarte meses) para visualizar la meta, las razones por las que has tomado esta decisión, y cómo te vas a sentir cuando la consigas.
  • Evita sumergirte en la inercia (sobre todo en estudiantes de oposiciones) de me levanto, paso horas delante de los libros, pasa el día, me levanto, estudio… Incluye diversas técnicas de aprendizaje, auto exámenes, repasos planificados, asistir a tutorías o a sesiones con tus preparadores, etc.
  • Reflexiona al final del día y de la semana qué has conseguido. Felicítate por los retos superados y replanifica las mejoras que quieres hacer.

Y además para estudiar mejor...

  • Practica técnicas de relajación y visualización para desarrollar el hábito de regulación de emociones de cara al examen.
  • Cambia de vez en cuando de lugar de estudio. Elige una biblioteca o un parque tranquilo para repasar, realizar mapas mentales, hacer simulacros de examen, etc. Practica tu concentración en cualquier sitio. El día del examen, estarás rodeado de gente y en un lugar que nada tiene que ver con tu habitación tranquila de estudio.
  • Comparte cómo te sientes con profesores, tutores o compañeros de estudio de confianza. Intercambia información. Quizá puedas aprender sobre ti y ampliar tu mente.
  • Cada vez que te sientes a estudiar, elige qué tipo de tarea vas a realizar y resitua tu mejor emoción para abordarla.
  • Si en alguna ocasión sientes que estás estresado y tienes ganas de llorar para descargar tensión, no te cortes. Llorar genera un gran alivio y despeja la mente para volver a tomar las riendas de tu estudio.
  • Por supuesto, si necesitas ayuda profesional, pídela.

Qué puedes hacer para potenciar tu productividad

Cómo mejorar el nivel de productividad en tu jornada laboral

  • Organízate de tal forma que tengas una visión clara de los objetivos y prioridades que tienes en tu trabajo.
  • Reflexiona de vez en cuando sobre qué tipo de profesional quieres ser, qué quieres vivir en tu trabajo, qué emociones quieres transmitir. Incluye en tu reflexión qué es lo que te da vida en tu trabajo y trata de potenciarlo lo máximo posible.
  • Favorece un diálogo interno contigo mismo amable e inspirador que te haga ser consciente de todas tus fortalezas y cómo puedes aprovecharlas en los nuevos retos que tengas previstos.
  • Reserva tus mejores momentos de concentración para las tareas más importantes y en las que más valor puedes aportar.
  • Organiza los posibles “ladrones de tiempo y energía” como llamadas, interrupciones, gestión de correos, etc.
  • Asigna tu mejor capacidad mental para las tareas que realmente tienen importancia. No dudes en usar las nuevas tecnologías para que te recuerden plazos y eventos y no tengas que estar gastando energía en pensar “que no se me olvide…”

Y además para que tú día sea más productivo...

  • Para las tareas de revisión y análisis nivela tu energía y emoción un punto medio para que puedas concentrarte realizar bien el trabajo.
  • En caso de una presentación, reunión para convencer de tus propuestas, etc., activa tus emociones más positivas para contagiar a los receptores.
  • Si tienes que hablar o preparar una tarea relacionada con una mala noticia, o revisar o reportar resultados negativos, regula tus emociones. Busca el punto medio que te permita asumir la seriedad de la situación pero sin ser tan negativo que  actives completamente el SNS y sólo busques errores y culpables. Busca una “ventana emocional” que te permite orientarte a soluciones y nuevos planes.  
  • Ten siempre a mano tu “maleta de recursos” para reflexionar sobre aprendizajes y logros anteriores para aprovecharlos en los momentos más difíciles.
  • Trabaja la incertidumbre desde aquello en lo que puedes confiar sobre ti mismo.

Qué puedes hacer para potenciar la capacidad de aprendizaje y productividad en los demás

Cómo provocar aprendizaje, cambio y productividad si eres un profesor o lideras un equipo

  • Mantén siempre presente y revisa periódicamente la visión final de equipo de trabajo o grupo de alumnos. ¿A dónde vamos?. ¿Qué vamos a conseguir?. ¿En qué medida seremos mejores?.
  • Tómate un tiempo para revisar y reflexionar logros y retos pasados. Activan el SNPS y abren la mente y la motivación para implicarnos en nuevos retos.
  • Provoca la motivación propia de las personas. ¿Qué les motiva?. ¿Cómo les gustaría abordar este reto?. 
  • Reserva espacios para conversar sobre las fortalezas de las personas, activan el SNPS, favorecen el aprendizaje y el cambio. No sólo les digas lo que haces bien, ten una conversación en la que ambas partes reflexionéis sobre las fortalezas de los implicados.
  • Reutiliza situaciones difíciles superadas anteriormente con tus alumnos o colaboradores. Ayúdales a ver cómo superaron situaciones difíciles similares.
  • Si necesitas revisar un trabajo en el que no se han obtenido los resultados esperados, evita “sermonear”. Crea una conversación que le inspire a superarse. Repito conversación, no monólogo. Conversar implica que cómo mínimo ambas partes tienen el mismo porcentaje de protagonismo. Lo deseable que ellos se expresen un 60% y tú un 40%.
  • Provoca una reflexión constructiva sobre actitudes, creencias, y objeciones sobre el reto a conseguir. Sin la mejor emoción, sin tener las objeciones resueltas y sin las reflexiones o creencias adecuadas es muy difícil aprender y generar cambios.
  • Desarrolla la imagen futura que quieres conseguir y las ventajas que conseguirá cada uno de los implicados. Activa constantemente el SNPS para ganar en implicación y compromiso.
  • No dudes en tener conversaciones para valorar cómo se sienten los implicados y ayudar a regular sus emociones para los retos pendientes

Conclusión

  • Negar las emociones no ayuda a ningún proceso de aprendizaje, o de mejora del desempeño.
  • Las emociones impactan en el desempeño, y en los resultados que obtienes en los retos que te programas.
  • La inteligencia emocional te facilita la mejor emoción para la tarea que vas a abordar.
  • La gestión de emociones implica primero tu propia gestión emocional para el desempeño de tu trabajo.
  • En segundo lugar, la inteligencia emocional te ayudará a ser mejor profesional al ocuparte de provocar las mejores emociones en el equipo que lideres o en el grupo de alumnos que gestiones.
  • Sé consciente de tus emociones y toma decisiones constantemente para preservar tu mejor emoción.
¿Te has dado cuenta cómo la no gestión de emociones impacta en tu desempeño y resultados?
¿Qué emoción necesitas activar hoy para abordar mejor tu objetivo?
¿Por qué cambios empezarás para que las emociones favorezcan y no entorpezcan en los resultados?

Y si te apetece y puede ayudarte...