Huyes de tus emociones o te dejas superar por ellas. Sí, estrategias extremas que se aplican habitualmente para "aparentemente" hacerse con las emociones. 

Hace poco un cliente me comentaba: "Siento una gran rabia y esto no debería sentirlo". "¿Por qué no?", fue el inicio de nuestra conversación. Estaba tratando por todos los medios de no sentir esa rabia que le producía una vivencia personal. 

Sí así lo sientes, es por algo, hay algún motivo que ha provocado esa emoción. La emoción te está dando una alerta.  Tratar de evitarla te hará más daño. 

Huyes de tus emociones o te dejas superar por ellas

Como le ocurría a mi cliente, evitar la emoción le generaba mayor intranquilidad y malestar. Y a su vez no podía dejar de sentir rabia. Las investigaciones demuestran que evitar emociones genera:

  • Menor consciencia de las señales que nos envía nuestro cuerpo
  • Dificultad para identificar las emociones que transmitimos a los demás. También para identificar las señales emocionales que nos envían los demás.
  • Dificultades de comunicación
  • Ansiedad
  • Bloqueo emocional
  • Depresión

Ser un "procrastinador emocionalte causará mayor insatisfacción personal y nuevas emociones negativas.

Por el contrario, en ocasiones tengo clientes, que vienen totalmente embargados por una emoción. Sea tristeza, enfado o miedo, la emoción inunda sus vidas. Su nivel de 0-10, siempre es 10. Dejarse superar por una emoción provoca:

  • Multiplicar la emoción
  • Dificultades para afrontar normalmente los retos personales
  • Incapacidad para visualizar un futuro viable
  • Que las decisiones vitales estén condicionadas a la emoción por la que te sientes superado
  • La emoción que te supera etiqueta todas las vivencias personales

Y la más sobresaliente característica en estos casos. Dejarse superar por las emociones genera RAZONAMIENTO EMOCIONAL.  Es decir:

  • Si me siento mal, esto no es bueno
  • Me siento culpable, así es que lo soy
  • Siento que no soy suficientemente bueno, entonces no tengo nada que hacer

Sentir una emoción intensamente, no convierte la situación en verdadera. Sentirte culpable, no te convierte en culpable. Sin embargo, sí te da un aviso, de que has procesado una vivencia con cierto enfoque que requiere de tu atención y revisión. 

La tristeza y tus estrategias

No reconocer que te sientes triste

Evitar la tristeza puede hacer que actúes con alguno de estos comportamientos:

  • Buscas emociones fuertes en forma de retos enormes, actividades físicas extremas o implicarte en situaciones emocionalmente intensas
  • Te ríes explosivamente con cualquier cosa (pero detrás si observas hay tristeza)
  • Te sientes invencible y asumes riesgos enormes
  • Cualquier conflicto se convierte en una "batalla campal"
  • Llenas todo tu tiempo con muchísimas actividades sociales (que evitan tener que pensar en ti)
  • Trabajas muchísimo, no de forma eficiente, pero llena todo tu tiempo
  • Abusas del alcohol u otro tipo de droga

Me siento muy triste

Dejarte llevar por la tristeza en su máximo nivel puede hacer que asumas alguno de estos comportamientos:

  • Tiendes a aislarte de personas y situaciones con la justificación de "que no te apetece o es siempre lo mismo"
  • Necesitas alcohol u otro tipo de drogas para llevarlo mejor
  • Te rodeas de vivencias tristes, una canción, una película, recuerdos tristes del pasado...
  • Prestas excesiva atención a todas las cosas que van mal, del mundo, de otras personas y de tu vida
  • Vives en el pasado
  • Sientes pena de ti mismo
  • Piensas que sentirte triste te convierte en una persona muy débil

El enfado y tus estrategias

No reconocer tu enfado o rabia

Cuando no reconoces tu enfado, es posible que actúes con alguno de estos comportamientos:

  • Sólo hay una forma de hacer las cosas (la que tu opinas)
  • Escuchas en función de cuánto se parece a ti o no lo que tu interlocutor comenta
  • No prestas atención a las emociones de los demás, sólo en los resultados
  • Tú crees que no pero los demás te comentan que estás irritable
  • La tensión hace personas fuertes, así que la creas
  • Sientes que estás en conflicto pero "lo causan los demás, si los demás no hicieran, no fueran..."

Me siento terriblemente enfadado y siento una gran rabia

Cuando te dejas llevar por el enfado o la rabia puede que asumas alguno de estos comportamientos:

  • Tus comentarios son agresivos 
  • Desprecias con tus acciones y con tu falta de ellas
  • Esperas que los demás reaccionen y solucionen algo mostrando tu enfado
  • Envías indirectas a determinadas personas "a ver si se dan cuenta"
  • No escuchas
  • Sólo ves problemas, defectos, errores e inconvenientes
  • Realizas juicios de valor a los demás

El miedo, la ansiedad y tus estrategias

Puedo vivir sin esa situación.

Una de las formas más frecuentes de evitar sentir miedo, es no afrontar determinadas situaciones. Ha personas que aprenden a vivir sin usar el avión, sin hablar en público, sin subir en ascensores, sin hablar con determinadas personas... O incluso han generado dependencia hacia determinada medicación, que les evita sentir miedo o ansiedad. Así, puede que:

  • Estés dependiendo cada vez más de fármacos por no ser capaz de sentir ansiedad
  • Hayas aprendido a evitar en tu vida determinadas situaciones con las que te has acostumbrado a vivir
  • Cada vez ves que puedes afrontar menos situaciones, pero vives con ello
  • Pones el foco y tu energía en otras cosas o en otras personas en vez de en tus miedos
  • Actúas de determinada forma con algunas personas para que así no se enfaden, no te griten, no te critiquen...
  • No reconoces el miedo que te generan determinadas vivencias pero vives en estado permanente de hipervigilancia

Vivir con miedo y ansiedad

Vivir constantemente con miedo y ansiedad te hace sentir que no depende de ti. Parece que es "algo con lo que te ha tocado vivir". Necesariamente "parece" que no puedes hacer otra cosa más que dejarte superar por esos miedos. Crees que escapa de tu control y hace que actúes con alguno de estos comportamientos:

  • Constante preocupación
  • No hay muchas más emociones en tu vida, es ansiedad o a veces, muy pocas, tranquilidad
  • Dudas muchísimo de ti mismo
  • Has desarrollado hábitos compulsivos que sólo inicialmente calman tu ansiedad
  • Crees que el perfeccionismo calmará algún día tus miedos o ansiedad
  • Experimentas constantes recuerdos de tus errores
  • Vives con tensión muscular constante
  • Tienes fuertes dolores de cabeza, dolor de estómago. Somatizas.

¿Entonces tengo que evitar las emociones o sentirlas en toda su intensidad?

Quizá es el punto más difícil. Encontrar el equilibrio. Evitar emociones has visto que las multiplica y no te hace sentir bien. Dejarse llevar constantemente por una emoción intensa, te impedirá ver las cosas con claridad. Te dificultará tomar buenas decisiones. Es importante recordar que:

  • La gestión de emociones se aprende
  • Es importante identificar claramente la emoción
  • Bajo estados muy intensos de emoción es tremendamente difícil gestionar una emoción, ya que nuestro Sistema Nervioso Simpático lo impide
  • Es fundamental, sentir la emoción en un nivel aceptable y regulado para identificar la señal de alarma
  • Invertir en averiguar por qué sientes esa emoción es un paso importantísimo para su gestión
  • Despreciar las emociones o creer que no debes sentirlas es negarte a ti mismo 
  • Cuando aprendes a gestionar las emociones, todas las emociones son válidas
  • Aprovecharse de lo que te comunican las emociones te hará crecer personal y profesionalmente
  • Gestionar las emociones te ayudará a mejorar tus relaciones personales
  • Tu autoestima se mantendrá sana y fuerte cuando prestes atención a tus emociones
  • Bajo niveles más regulados de enfado, tristeza o miedo puedes aprender recursos personales muy valiosos
¿Y tú? ¿Cuál es tu estrategia más frecuente? ¿Evitas emociones o te dejas llevar por ellas?.
¿Qué emoción está muy presente en tu vida ahora mismo? ¿Tristeza, enfado o miedo?
¿Qué comportamientos has identificado que no te están ayudando? ¿Por dónde puedes empezar a responsabilizarte de tu emoción?