Es frecuente el comentario de gerentes y directivos de que les es particularmente difícil ocuparse de generar un equipo. Es decir, conseguir que los miembros de su empresa, de un departamento específico, o de un proyecto particular funcionen realmente en equipo.

No obstante, puestos como siempre a OCUPARNOS y no PREOCUPARNOS de temas como éste, hoy nos vamos a centrar en cómo estamos generando que este conjunto de personas funcione o no como un equipo.

En primer lugar, identifiquemos qué suele ocurrir en un GRUPO:

– las comunicaciones son limitadas

– no hay un objetivo común y compartido

– los resultados y el aprendizaje se evalúan y refuerzan de forma individual

– se dedica poco tiempo y energía a revisar los procesos de trabajo

– ante un conflicto los miembros del equipo tienden a limitar su responsabilidad, identificando muy bien si me compete o no determinada actuación

– alto grado de dependencia de los miembros con respecto del líder

Es en este contexto de trabajo,  dónde  surge, un rol muy identificado por los gerentes: el HOLGAZÁN SOCIAL. La holgazanería social describe el hecho de que hay determinadas personas que cuando trabajan en grupo, se esfuerzan menos que si trabajan solos. Es decir, el esfuerzo individual se disminuye debido a la presencia social de otras personas (Latané et al., 1979).  De esta forma podremos observar fácilmente que en nuestro grupo de personas:

– casi siempre se esfuerzan y se comprometen los mismos

– como los más implicados suelen hacerse cargo de nuevas tareas, aprenden y mejoran su competencia profesional

– como nos fiamos más de éstos últimos que son más competentes, acaban recibiendo, en ocasiones, excesivas cargas de trabajo o responsabilidad

– así pues desarrollan finalmente síntomas de cansancio y comparación con los otros miembros, que nunca aportan nada y difuminan su presencia dentro del grupo, terminando por desmotivarse también

Esta situación, puede llevar a que perdamos la motivación y compromiso de los miembros más sobresalientes de este grupo y queden reforzadas las actitudes de evitación y escaqueo de los holgazanes (porque para qué le voy a asignar nada nuevo…si no…)

En segundo lugar, identifiquemos qué suele ocurrir si realmente funcionamos como EQUIPO:

– comunicación fluida y constructiva

– resolución colectiva de conflictos

– objetivos y responsabilidades individuales y colectivas

– énfasis en los resultados y en los procesos

– autonomía de funcionamiento

Así pues, si has identificado ya si tienes un equipo o un grupo, o mezcla de ambos, sugerimos que es estos dos últimos casos, pongas atención a la posibilidad de que algunas personas estén asumiendo «el rol de holgazán social», y nos pongamos manos a la obra para evitar que también, como en los cestos de fruta, «una manzana pudra a las demás».

Consecuentemente, para garantizar el desarrollo y evolución de nuestros profesionales y su funcionamiento en equipo, proponemos algunas acciones que habitualmente necesitaríamos realizar:

– identifica claramente las responsabilidades individuales de cada equipo y las responsabilidades conjuntas que tiene cada uno que compartir con otro

– identifica y refuerza el potencial de cada miembro del equipo, así como los resultados que consiguen cuando realmente asumen la co-responsabilidad

– ocúpate del desarrollo de su empleabilidad tanto individual como en equipo

– provoca la reflexión periódica de la meta que comparten y los valores que se solicitan para conseguirla

– provoca la autoevaluación de los miembros del equipo y de su funcionamiento en equipo, permitiendo que sea palanca de la reflexión y toma de decisiones  y compromisos de manera conjunta

– provoca espacios y tiempo para la creatividad en la que todos y cada uno de los miembros participe y aporte

– provoca tareas y responsabilidades compartidas de los distintos tipos de roles que tienes en el equipo

– evalúa periódicamente las expectativas individuales y del equipo

– hazlos partícipes de los logros directos e indirectos de la empresa y también de los momentos para mejorar

– se sincero y honesto en tus comunicaciones, manteniendo el enfoque de «nosotros», y buscando sus opiniones y sus reflexiones para conseguir el compromiso mutuo de funcionamiento en equipo.

Finalmente y como siempre, te planteo:

¿TE PREOCUPAS  O TE OCUPAS DE LA HOLGAZANERÍA SOCIAL EN TU EMPRESA?