Y llega el día en el que dirección, tus superiores o los socios de tu empresa, te proponen promocionar. Has hecho un buen trabajo, destacas por tu implicación y compromiso, y consideran que tienes potencial para liderar un equipo. Te han propuesto promocionar a líder de un equipo. Dejar de ser un profesional técnico para embarcarte en el viaje de liderar personas. Consideran que tu buen hacer, tu proactividad y tus ideas de mejora pueden ser un buen impulso para otras personas de tu departamento o área de trabajo. ¡Felicidades!, sobre todo si aspirabas a este tipo de puestos, ¡ya lo has conseguido!.

De repente te inunda una doble, y quizá contradictoria, sensación de ilusión y miedo a la vez. Complejos sentimientos pero muy útiles. Como digo siempre en estos casos, ¡estás en el estado emocional adecuado!. En mi trabajo como psicóloga especialista en coaching, me encuentro a menudo con personas que están viviendo esta situación. Con toda es intensidad emocional, están preparados para abordar una serie de sesiones que les ayuden e impulsen ese potencial que sus superiores han visto en ellos.

Qué hacer con esos sentimientos contradictorios en tu nuevo puesto

Comentaba que están en la situación emocional adecuada, ya que una promoción de este tipo, provoca, entre otras, dos valoraciones de uno mismo. “Me hace ilusión porque considero que tengo cosas que aportar y por otro lado, me da miedo, porque es mi primera vez”. Seguramente piensas que una cosa es hacer bien tu trabajo, como hasta ahora, y otra distinta, liderar a los que, hasta ahora, han sido tus compañeros. Bien, la ilusión te permitirá implicarte en los nuevos objetivos. El posible miedo, te facilitará estar alerta para detectar las nuevas situaciones que se te van a presentar.  Bien canalizadas ambas emociones, serán tu mejor palanca de cambio. 

Ante esta nueva situación, será importante hacer una revisión de qué fortalezas te servirán en tu nuevo rol, y que áreas de mejora han surgido ante tus nuevas responsabilidades. Has cambiado de escenario. Se requieren entonces, nuevas habilidades hábitos, nuevos enfoques y una nueva mentalidad. Sobre esto es lo que nos centramos en las sesiones de coaching. 

Veamos hoy entonces, qué habilidades suelen ser prioritarias, y motivo de preocupación, para estos nuevos líderes primerizos.

7 habilidades clave para líderes primerizos

Organización y Gestión del Tiempo

En ocasiones empezamos por aquí. Suele ser prioritario tener una claridad mental que ayude a calmar tu ansiedad con todo lo que tienes que hacer. Como nuevo líder necesitas tener claras cuáles son tus nuevas responsabilidades y objetivos, y qué porcentaje de tiempo requerirán cada una de esas nuevas responsabilidades. Dependiendo del puesto y de la empresa, suelen variar los porcentajes destinados a gestionar el equipo, a seguir haciendo trabajo técnico y ejecutivo. E incluso a realizar tareas comerciales, como veremos más adelante. Lo que sí es cierto, es que necesitas una visión clara y global de cuáles son los resultados que necesitas conseguir en este nuevo rol. Así que, sino te lo han indicado tus superiores, te recomiendo que realices tú, esta composición de lugar y lo valides con ellos.

Por supuesto, será muy importante que actualices tus técnicas de gestión del tiempo para organizar proyectos, cambios e innovaciones. Acostúmbrate a trabajar   utilizando la planificación inversa e identificar todo lo que has de hacer para conseguir el resultado final. En la planificación inversa, se tiene en cuenta la fecha final de consecución y se van organizando todos los pasos necesarios hasta llegar allí. 

Ser eficiente y optimizar tu tiempo va a ser la clave de que trabajes con mayor tranquilidad y seguridad. Esto te permitirá ocuparte también de los otros porcentajes de tiempo destinados a gestionar el equipo, resolver problemas, posibles labores comerciales, etc. Necesitas realizar pequeños cambios que impidan que pierdas tiempo, y que hagas trabajos dobles o poco eficientes. 

Aprovéchate de la tecnología. Úsala a tu favor, está para eso. Evita ocupar tu cabeza con tareas pendientes que acaben en un “Ay, se me ha olvidado…” y te creen una ansiedad gratuita.

Inteligencia Emocional y Resiliencia

Sí, ¿qué tal vas con esta habilidad?. Seguramente bastante bien. Has estado realizando progresos en tu trabajo anterior y seguramente superando también situaciones difíciles. Así, que seguramente has gestionado tus propias emociones de la mejor forma que has sabido. 

Quizá te pueda ayudar, tomarte, de vez en cuando, unos momentos para reflexionar y revisar, cómo has llegado hasta aquí. ¿Recuerdas las emociones que tenías cuando empezaste tu anterior posición en la empresa?. ¿Te acuerdas de todas las situaciones complejas y difíciles que superaste en tu anterior rol?. ¿Qué nombre le pondrías a esas emociones?. ¿Cómo las superaste?. ¿Qué aprendiste de ti mismo?. Identifica qué hábitos mentales usaste para resolver posibles emociones difíciles anteriormente?

Y ahora, mira a ver, qué hábitos emocionales has desarrollado que puedes poner en práctica ahora. Las situaciones y retos serán diferentes, pero las herramientas emocionales anteriores te pueden servir igualmente. Si consideras que te faltan más recursos, pide ayuda y aprende más técnicas de gestión emocional.

Seguramente en tu nuevo rol, ahora, te encuentres con una nueva perspectiva. No sólo estás al frente de tus emociones, sino también de las de tu equipo. De hecho, cuánto más seas capaz de redirigir las emociones más difíciles de tu equipo, mejor podrás liderar. Hacerse cargo de un equipo, liderar para que consigan juntos mejores resultados, no trata solamente de organizarles las tareas. Se trata de desarrollarlos como personas teniendo en cuenta sus emociones más complejas y redirigiendo éstas a emociones más saludables para todos. 

Y aquí es donde entrarás en el desarrollo completo de tu inteligencia emocional. Que no trata solamente de que regules tus emociones sino, de que ayudes a regular las emociones de tu equipo.

Mentalidad de líder y alineación con valores de la empresa

Sí, esta puede que sea una de las habilidades que veo que más cuesta. Los líderes primerizos suelen salvaguardar posibles conflictos con su nuevo rol, asumiendo una mentalidad que no ayuda. Es decir, “procuraré ser un compañero más”. Mmm, no. Este no es tu nuevo rol. 

Se te ha promocionado para que destaques entre tu equipo. No porque lo hagas mejor (que puede que también) sino porque tienes unas habilidades personales que tienen potencial en tu nuevo rol de líder. Y es importante que lo asumas cuanto antes. No es necesario que te protejas con convertirte en alguien arrogante y superior. Ya tu propia preocupación, te salvará de ello. Ahora bien, estás en una posición distinta y con unas responsabilidades diferentes a las de antes. Evita confundirte o fusionarte dentro del equipo. Necesitas destacar. Depende de ti, el cómo lo hagas. Sé que te puede “chirriar” el concepto “destacar”, pero es así. Necesitas convertirte en referente. En tu nuevo rol, la misión, visión y valores de la empresa, serán la guía que te facilitarán ser un ejemplo, ser un referente y un facilitador de estas ideas para llevar al equipo a sus nuevos objetivos. 

Tómate el tiempo necesario para comprender de verdad que significa tu nuevo rol y qué implicaciones tiene. Haz tuyos los valores de la empresa y enriquécelos con los tuyos. En tus decisiones, actuaciones y trato con tu equipo necesita observarse que te guían unos valores y unos objetivos claros. 

Recuerda que una persona tiene talento cuando es capaz de demostrar y poner en práctica tanto sus habilidades como la mentalidad adecuada para conseguir resultados. Si tienes las habilidades pero tu mentalidad es la de antes, será difícil que desempeñes con talento tu nuevo rol.

Capacidad de reflexión y de flexibilidad cognitiva

La capacidad de reflexionar de manera flexible es posiblemente una de las habilidades más olvidadas de los líderes primerizos y de los que no lo son tanto. Se suele olvidar incluir en la agenda “tiempo para pensar”. También forma parte de tu trabajo. En muchas ocasiones encontrarás, que parándote a pensar puede ser más eficiente en tu trabajo. Puede ocurrir que en tu anterior rol, fueras muy rápido en tu trabajo, hiperactivo si cabe. Pero ahora no es el caso. Nuevamente no es tu rol. Ser flexible cognitivamente implica habituarse a reflexionar para optimizar esfuerzos e implicaciones. Tanto tuyos como de tu equipo. 

A veces ocurre que las personas se mueven por determinadas “normas” e ideas muy estrictas. Posiblemente en algunas tareas pueda ser de utilidad pero conforme te acercas a posiciones de liderazgo, no tanto. No confundamos la exigencia y la firmeza, necesarias en algunos casos, con el pensamiento totalitario (todo, nada, siempre, nunca…). 

Te encontrarás en situaciones tú mismo y con otras personas de tu equipo, clientes, etc., en los que la flexibilidad cognitiva será tu mejor ayuda. Ser flexible cognitivamente te permitirá moverte en un mundo de posibilidades  y de apertura mental. Para desarrollar esta habilidad necesitarás ocupar cierto tiempo en reflexionar y aprender a ver las cosas desde diferentes perspectivas. Sin que ninguna de ellas sea la mejor y la única opción. 

Aprende a cuestionarte las cosas sin miedo a que te genere inseguridad. Aprovecha la capacidad para descubrir otras opciones y así, incluso ganar en seguridad y autoestima. Hacerte preguntas incómodas puede ser una buena forma de impulsar tu aprendizaje. 

Inteligencia Conversacional

Sí, conversar de la mejor forma posible teniendo en cuenta la situación, los implicados, las mejores emociones y los resultados que quieres conseguir, sin duda será tu mejor herramienta para liderar. Es la vía que utilizarás para liderar a tu equipo. A través de las conversaciones tendrás la posibilidad de crear conjuntamente nuevos retos, nuevos aprendizajes y nuevos resultados. 

Acostumbrarse, no tanto a decir lo que tiene que hacer, sino a crear conversaciones retadoras e inspiradoras será tu mejor hábito. Reflexiona en conversaciones que hayan tenido contigo otras personas que te impulsaron a ser mejor. ¿Cómo fueron esas conversaciones?. ¿Te dijeron lo que tenías que hacer o te abrieron un mundo de posibilidades, reflexión y autonomía?.

Bien. ¿Cómo pondrás tú en marcha esta habilidad?. Cuida las conversaciones difíciles y las fáciles. Considera la idea de qué quieres que se lleven de ti tus colaboradores cuando conversen contigo.  Inspirar al cambio y a la superación, no se logra siendo insistente con una tarea que no se ha hecho. Sino creando conversaciones que permitan descubrir y orientar al compromiso. Aprende a hacer preguntas poderosas que, en vez de señalar, abran posibilidades para la persona con la que conversas. Es difícil que haya conversación sin usar bien preguntas que permitan la reflexión y la orientación a la superación.

Técnicas de Feedback de Desempeño

Y como hemos dicho, no serás un compañero más. Serás el referente del cual parten el enfoque y las ideas alineadas con la empresa, de cómo necesitamos trabajar y conseguir los objetivos. Felicitar por realizar un buen trabajo, seguramente te sea más fácil. Ahora bien, ¿Cómo podrás llamar la atención a alguien que no está cumpliendo con su trabajo o se retrasa reiteradamente con los plazos?. Es más, ¿quieres llamar la atención cuando ya no puedas más y tus emociones te traicionen o quieres provocar a tus colaboradores facilitando el cambio?.

Desde tu nuevo rol, necesitarás dar feedback tanto en equipo como de forma individual. ¿Sabes cómo hacerlo para que les ayude realmente?. ¿Sabrás cómo manejar posibles resistencias y emociones de rechazo de tus colaboradores?.

La inteligencia emocional junto con las técnicas de feedback de desempeño te permitirán crear conversaciones desde un tono emocional más saludable. Un enfoque que ayude. Una conversación que nuevamente permita conocer al colaborador y ayudarle a comprometerse.

Recuerda el feedback es uno de los mejores métodos de aprendizaje. Aprovéchalo bien. Ten en cuenta que para que sea efectivo, necesita proporcionarse cuanto antes y de forma clara, concisa y compartida. Lo mismo con el feedback de felicitación. Puede que te parezca más fácil, pero en realidad no basta con un “¡buen trabajo!”. El feedback positivo necesita especificar qué se ha hecho bien. A la hora de proporcionar un feedback de mejora, es importante especificar el hábito que no da resultados y orientarlo a un nuevo plan de acción. 

Mentalidad comercial y atención al cliente

En según que casos, nos encontramos también con que una de tus responsabilidades puede ser también el área comercial. Posiblemente en tu anterior rol, no estuvieras tan en contacto con los clientes pero ahora sí te corresponde. Posiblemente, necesites ahora lidiar con la comunicación con el cliente, así como de ocuparte de generar una nueva cartera de clientes. 

Se suele tener poca práctica y formación en estos casos. Pero como todas las habilidades mencionadas anteriormente, se aprenden. Es uno de tus retos. 

Aprender bien quién sois como empresa, conocer bien los productos o servicios, identificar la diferencia en relación a la competencia será parte de tu trabajo. Dedícale tiempo a ello. Prepara bien y/o busca ayuda para hacer tus presentaciones y conversaciones con el cliente. 

Igual que con los colaboradores, no se trata de “soltar el discurso de quiénes somos”, sino de crear buenas conversaciones con tus clientes. En estas conversaciones podrás generar confianza e inspirar a querer compartir colaboración con vuestra empresa. 

Conclusión

Recuerda las 7 habilidades clave:

  1. Gestión y Organización del Tiempo
  2. Inteligencia Emocional y Resiliencia
  3. Mentalidad de líder y alineación con los valores de la empresa
  4. Capacidad de reflexión y flexibilidad cognitiva
  5. Inteligencia Conversacional
  6. Técnicas de Feedback de Desempeño
  7. Mentalidad Comercial y Atención al Cliente
¿Qué habilidades consideras que son tus fortalezas?
¿Cuáles detectas que son un área de mejora?
¿Qué pequeños cambios puedes empezar a a hacer?

Y si te apetece y puede ayudarte...