Dos habilidades clave están ocupando, últimamente, mi foco de trabajo cuando formo a formadores. ¡Es tan importante darse cuenta del impacto que tenemos cuando formamos a otras personas!. Merece el esfuerzo. Un formador puede hacer que los alumnos crean en su potencial o que lo abandonen.

Podemos ser capaces, como formadores, de crear entornos inspiradores o de bloqueo. Tendremos posibilidad, si invertimos en ello, de crear conversaciones que potencien la confianza y el aprendizaje. Ya que sin confianza el aprendizaje se deteriora. O por el contrario, crearemos una distancia con el alumno, que genere desconexión.

Un buen formador seguirá invirtiendo en sus habilidades y en cuestionarse los hábitos tradicionales que ya tiene dominados. ¿Por qué no?.

Si nos gusta formar, es más, si nos emociona provocar que las personas aprendan, aprendamos nosotros. Seas formador de niños, adolescentes o adultos. Seas formador de instituto o de universidad, o bien un formador de empresa (interno o externo). Estoy segura que te gustaría contar con buenas metodologías. Metodologías, que te aseguraran lo máximo posible, que vas a provocar buenas conversaciones de aprendizaje. Habilidades que te permitan facilitar la mejor emoción según el tipo de actividad de aprendizaje que vas a desarrollar.

Profesor ¿puedo aprender y emocionarme con tus conversaciones?

¿Cómo puedes conseguir este objetivo que están deseando los alumnos? Te propongo aprender sobre 2 habilidades clave:

  • La inteligencia Conversacional: Habilidad que nos permite convertir conversaciones centradas en el "yo", en conversaciones centradas en el "nosotros". Permite la conexión, la confianza y la colaboración.

  •  La Inteligencia Emocional: Habilidad que nos permite ayudar a gestionar nuestras emociones y las de nuestros alumnos. Además nos dota de técnicas que ayudan a crear conversaciones que generen inspiración y resonancia. Entendemos por "Resonancia", la energía positiva que se contagia entre las personas impulsando la creatividad, la colaboración y la productividad.

 Un mensaje clave que es prioritario para mi en la formación de formadores es: prepárate. Prepárate no sólo los contenidos teóricos y prácticos que te corresponda enseñar. Organiza previamente cómo vas a favorecer el aprendizaje. Invierte un tiempo en pensar cómo vas a interactúar con tus alumnos, de forma que tus conversaciones sean fuente de aprendizaje. Gestiona qué emoción vas a tratar cada parte de la clase. Y diseña cómo vas a provocar la mejor emoción del alumno según el tipo de actividad que vayan a realizar.

Emociones y neuroquímica de conversaciones

Tus palabras, tus interacciones y tu lenguaje no verbal puede activar las conexiones cerebrales de los alumnos que consigan que se distancien o se acerquen a ti

 Es importante aprender que con tus conversaciones e interacciones puedes:

  •  Activar el Cerebro Reptiliano haciendo que el alumno te considere o no una amenaza.
  • Provocar que el Cerebro Límbico de tus alumnos te etiquete como "amigo o enemigo".
  • Potenciar o no el Neocortex, de forma que promuevas o no la comprensión y el entendimiento por parte de tus alumnos.
  • Despertar en un sentido o en otro el Cerebro Emocional de tus alumnos para facilitar o dificultar la interpretación de sus emociones
  • Facilitar o dificultar que el Cerebro Ejecutivo realice buenos juicios y predicciones constructivas

 Es muy común que las interacciones profesor-alumno se desarrollen en un plano "yo  (profesor) vs yo (alumno). En su lugar, con estas habilidades estaríamos buscando activar adecuadamente las conexiones neuronales desde un enfoque del "nosotros". De esta manera los 5 cerebros se activarían de una forma positiva permitiendo la confianza y el aprendizaje.

Instintos vitales

¿Sabes que tus alumnos no lo dirán, pero interiormente se plantean una serie de cuestiones que ponen en juego tu relación? A los alumnos les preocupa si:

  •  Esta relación va a ser justa: si existe un "yo vs tú" o un "nosotros".
  • Existen unas reglas de compromiso: ¿se han verbalizado las reglas de colaboración?.
  • Va a existir reciprocidad: ¿nos vamos a cuidar mutuamente?.
  • Va a haber colaboración: ¿nuestra relación es "yo aprendo de ti" o " aprendo contigo"?.
  • Tendremos espacios para expresarnos: ¿hay  tiempo sólo para escucharte o para intercambiar reflexiones?.
  • Se fomentará el respeto: ¿podremos sentirnos ambos orgullosos de quién somos?

Niveles de conversación

Parece obvio pero no lo es. Cuando analizas los estilos de comunicación de algunos docentes te encuentras que realmente podrían mejorar en su impacto. En el nivel mínimo, encontramos estilos docentes que más que conversar y provocar aprendizaje, informan. Esperando así que su conocimiento se transfiera por arte de magia a sus alumnos.

Tengamos en cuenta que aprender significa que el alumno sea capaz de reproducir lo que tú dominas. Incluso mejorarlo. Con lo que, tu comunicación como docente puede no provocar que el alumno:

  • Razone por sí mismo.

  • Cuestione lo que está aprendiendo.

  • Busque soluciones a sus propias objeciones.

  • Comparta con otros sus reflexiones.

  • Descubra su aplicación

 Sin estos objetivos, el alumno no aprenderá. Sólo habrá escuchado a alguien que puede que sepa mucho. Pero no será capaz de reproducir la competencia correspondiente en su ámbito profesional o personal.

 Para ello necesitamos que el profesor use menos los hábitos más comunes. Por ejemplo, hablar y hacer preguntas retóricas, o hablar y preguntar para aceptar o rechazar lo que el alumno propone.

En su lugar, el formador puede aprovecharse de crear otro tipo de conversaciones. Conversaciones en las que el "compartir" y descubrir" sean los pilares clave en los que se apoyen sus interacciones.

Conversaciones para redirigir emociones

¿Y qué ocurre cuando detectas que la emoción de tu grupo de alumnos no es la adecuada? ¿Sigues dando clase poniendo más énfasis en pruebas, ejercicios, y exigencias?  ¿Les recriminas su falta de actitud? Pues en ese caso activarás todas las conexiones cerebrales que provoquen más emociones negativas por parte de tus alumnos. Con lo que en primer lugar saldrás perdiendo tú, porque tu impacto didáctico se reducirá aún más. Y en segundo lugar, será difícil que tus alumnos redirijan espontáneamente sus emociones.

 Es vuestra clase, vuestro entorno de aprendizaje y es tu responsabilidad crear el entorno adecuado. Para eso eres el docente.

Sin la emoción adecuada nada se aprende. Y el grupo por sí mismo, es muy fácil que alimente posibles emociones como apatía, desilusión, tristeza, ansiedad, etc. Tú tienes la responsabilidad y la posibilidad.

 Antes de seguir con la clase, vale la pena hacer un "stop" y reorientar las emociones. Prepáratelo, desarrolla tu inteligencia emocional y conversacional para provocar una conversación en grupo que les despierte una mejor emoción.

Estilos de comunicación

¿Sabes adaptar tu estilo de comunicación al del alumno? Nuestros estilos de comunicación tienen en su base ciertas estructuras mentales mediante las cuales, escuchamos y aprendemos. Nos corresponde como formadores identificar el estilo de comunicación de cada alumno y adaptarnos en la medida de lo posible.

Así puede que te encuentres alumnos con un estilo de comunicación:

  •  Dominante: Prefiere la evaluación por resultados no por procesos. Detesta el trabajo rutinario. Es muy activo y dinámico. Necesita ser protagonista en todo momento, controlando resultados.
  • Influyente: Necesita que la comunicación positiva sea la protagonista. Le gusta el reconocimiento social y conectar con las personas. Prioriza el trabajo en equipo y la diversidad.

  • Estable: Necesita del largo plazo en su aprendizaje y de la estabilidad en procedimientos y en compañeros. Necesita tomarse su tiempo para cambiar o tomar decisiones. Prioriza el trabajo bien hecho.

  • Orientado a las normas: Prioriza las tareas concretas, los estándares y los controles de calidad. Necesita pruebas y evidencias. Prefiere los entornos seguros y sin conflictos

 ¿Identificas a tus alumnos con alguno de estos estilos de comunicación? ¿Qué estás haciendo para cubrir sus necesidades en tus conversaciones? ¿Y si necesitaras reorientar el cambio de estilos para favorecer un aprendizaje más completo?

 Analiza a tus alumnos. Es más, analiza cuál es tu estilo de comunicación más habitual. Piensa qué cambios puedes hacer en tus conversaciones para llegar mejor a todo el grupo. 

Conclusión

Destacamos 2 habilidades en las que invertir si eres profesor: la inteligencia conversacional y la inteligencia emocional

 Estas habilidades te ayudarán a:

  •  Crear las emociones positivas adecuadas para que se produzca la confianza y el aprendizaje.
  • Dar respuesta a los instintos vitales que el alumno siente pero no verbaliza.
  • Mejorar el impacto de tus conversaciones desde un enfoque de "compartir y descubrir".
  • Redirigir emociones de desilusión, tristeza o ansiedad a emociones más adecuadas para el aprendizaje.
  • Adaptarte y ser flexible con los estilos de comunicación
¿Por dónde necesitas empezar a invertir para conversar y emocionar?